AGLI Recortes de Prensa   Domingo 13  Diciembre  2020

Del sectarismo a la irrelevancia
Editorial ABC 13 Diciembre 2020

No es aceptable para un país como España que el principal mensaje al concierto internacional sobre Venezuela sea el de avalar las elecciones tramposas organizadas por Maduro, aunque tal mensaje fuera emitido por el expresidente Zapatero. Es una manifestación más de la triste realidad de que no hay Gobierno español con una mínima relevancia en los principales debates diplomáticos, siquiera en aquellos en los que debería conservar un espacio propio, por simple tradición histórica. En Iberoamérica, de España solo se sabe que tiene un ministro de Fomento anfitrión de una visita ilegal de la mando derecha de Maduro, Delcy Rodríguez; un vicepresidente criado en las fuentes ideológicas y financieras del chavismo y un expresidente metido a limpiador internacional del dictador venezolano. Pobre y sombrío papel el de nuestro país en un escenario en el que debería tener un liderazgo por la reinstauración de la democracia y la libertad de los venezolanos.

Más notorio es el fracaso diplomático del Ejecutivo con Marruecos. Pedro Sánchez y su equipo no se han enterado de que el Reino alauí es un socio estratégico para España y que su obligación es equilibrar los discursos propios sobre la inmigración y el Sahara Occidental con los intereses en materia de seguridad y lucha antiterrorista. Desde hace semanas, nada ha salido bien en las relaciones con Marruecos. La avalancha de inmigrantes subsaharianos y magrebíes hacia Canarias ha hundido la gestión y la imagen, ya dañadas, del ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska. Su viaje a Rabat para frenar el flujo de cayucos fue estéril. No supo ver venir el problema y tampoco ha sabido resolverlo. Por el contrario, lo está diseminando por todo el territorio nacional, permitiendo la llegada libre y sin apenas controles de miles de inmigrantes irregulares que vuelan desde Canarias a la Península con la misma libertad que un turista alemán, pero con menos garantías sanitarias.

La ignorancia sobre el propósito de Estados Unidos de reconocer la soberanía de Marruecos sobre el Sahara Occidental también ha dejado a España fuera de juego en el futuro de este antiguo territorio español. De la noche a la mañana, su protagonismo histórico ha sido sustituido por el pragmatismo político de Washington y Rabat, en el contexto de una histórica transformación de las relaciones de Israel con el mundo musulmán. A cambio del Sahara, Marruecos ha reconocido el Estado judío, sumándose a la lista de países musulmanes que dan carpetazo a su tradicional hostilidad contra Israel. Poco podía hacer en este contexto un Gobierno como el de Pedro Sánchez, cuyo vicepresidente segundo sigue empeñado en actuar como un vocero universitario, en vez de como un responsable de intereses políticos nacionales. Su defensa de la autodeterminación del Sahara Occidental no pudo ser más inoportuna: en medio de la crisis migratoria y a las puertas del acuerdo entre Washington, Rabat y Tel-Aviv. Las consecuencias están ahí, visibles, con una cancelación fulminante de la cumbre hispano-marroquí, con la excusa de la pandemia, y una crisis que abre en canal la relación diplomática entre ambos países. Crisis frente a la que la ministra de Exteriores solo ha sido capaz de articular un discurso de tópicos sin contenido político, porque ya sirve de poco apelar a las resoluciones de Naciones Unidas cuando la principal potencia mundial ha bendecido la soberanía de Marruecos en el Sahara y extendido el reconocimiento de Israel entre países que hasta ayer abogaban por su destrucción. Sepultado por los acontecimientos de esta crisis de 2020, el Gobierno hace aún más evidente su inaptitud y su ineptitud para gestionar los intereses de España.

Madrid con Caracas, Washington con Rabat y Jerusalén, Bruselas en Bélgica
Federico Jiménez Losantos Libertad Digital 13 Diciembre 2020

En la política exterior todo es carambola, pero nada es gaseoso. Otra cosa es la diplomacia, que suele consistir en nubes de retórica y reuniones larguísimas para defender, en última instancia, intereses sólidos o sórdidos, alianzas para reforzarlos y argumentos para sostenerlos. Cuando no es así, cuando se confunde diplomacia con ideología o la defensa de una ideología es el único interés de su Gobierno el resultado para ese país es catastrófico.

España, desde el nefasto Zapatero, ese sicario de Narco-Maduro que, como bien ha dicho Cayetana Álvarez de Toledo debería ser despojado de todos los privilegios materiales y diplomáticos de que disfruta como ex -presidente del Gobierno, ha abandonado todas las alianzas occidentales que España ha tejido, construido o reforzado desde hace más de setenta años. En tiempos de Eisenhower, Franco firmó el acuerdo militar España-USA que, de una forma no muy distinta de Alemania o Italia, ponía a nuestro país bajo el paraguas militar norteamericano frente al bloque soviético.

La cuestión judía
La mezquindad francesa retrasó algunos años nuestra entrada en el Mercado Común y los complejos de parte de la Derecha española y el doble juego de la Izquierda dificultaron la entrada en la OTAN y el reconocimiento del Estado de Israel. Pero ambos obstáculos venían del franquismo y del antifranquismo y estaban condenados a desaparecer. La “tradicional amistad con los países árabes”, fórmula absurda en una nación forjada en la lucha contra los musulmanes, era una reliquia del aislamiento que nos convenía para las relaciones con Marruecos y los países del Golfo, productores de petróleo, y aparcó el reconocimiento de Israel.

En la OTAN no podíamos entrar, decían, porque “no éramos una democracia”. ¿Y Turquía? Las bases norteamericanas eran prenda más que suficiente de nuestro compromiso occidental, pero la leyenda roja contra el franquismo, continuación de la leyenda negra contra España como potencia católica desde el siglo XVI, alimentaba los recelos que aún hoy exhibe la izquierda, en España y fuera de España. Éxito póstumo de Lutero y Stalin.

Finalmente, con Calvo Sotelo entramos en la OTAN, pese al PSOE y su pacto con la URSS, y con el PSOE reconocimos el Estado de Israel, que Suárez no hizo por miedo a los “amigos árabes”. Pero la Derecha española ya era pro-sefardita cuando el socialismo europeo, siguiendo al judío Marx (véase La Ideología Alemana, La cuestión judía), era antisemita. La dictadura de Primo de Rivera concedió la nacionalidad española a los sefarditas para salvarlos de la persecución en Europa Oriental, y Franco salvó a miles de judíos en la II Guerra Mundial. En mi Historia de los judíos en España, de 1992, que Antena 3 no me deja rescatar, Yitzak Navon, presidente de Israel, explica en ladino (el castellano del siglo XV) y con humor las tensas y apasionadas relaciones de los judíos con España: de amor y odio, solar y destierro, conflicto religioso y deuda cultural que ese año del V centenario de la expulsión de los judíos (España fue el último país de Europa que los expulsó, no el único) quedó formalmente zanjada.

La Izquierda volvió al antisemitismo como forma de anticapitalismo (caricatura del judío rico, usurero y explotador) e intentó destruir al Estado de Israel como pieza clave de los USA y Occidente durante la Guerra Fría. El alineamiento de la izquierda, la URSS y los países árabes contra Israel desde su misma fundación, con los palestinos como herramienta terrorista en vez de crear su Estado junto al de Israel como había dicho la ONU, es lo que está detrás del reconocimiento de la soberanía marroquí sobre el Sahara por los USA y la normalización de las relaciones con Israel por Marruecos.

El éxito de Israel, Trump y Rabat
Trump culmina así una exitosa serie de operaciones diplomáticas de primer nivel, cercando a Irán mediante los acuerdos con Israel de todos los países musulmanes aliados de Washington, uno de los cuales es Marruecos. Trump termina su legislatura, tal vez su mandato, cambiando el signo de la política exterior que inició Obama con un discurso en la Universidad de El Cairo que fue un canto al islamismo, como si nunca hubiera habido un 11S. Y lo ha hecho con una vuelta a los pactos pre-Obama y un reforzamiento de Israel que empezó por el reconocimiento de Jerusalén como su capital. La aristocracia financiera y mediática judía, siempre demócrata, tendrá que odiar todavía más a Trump por ayudarlos más que Clinton y Obama juntos.

Paralelamente, Putin ha reactivado la alianza con Argelia, y ésta ha reactivado al Polisario, que le declaró oficialmente la guerra a Marruecos mientras el vicepresidente Iglesias respaldaba públicamente al Polisario. Como hizo en el 75 con la Marcha Verde, Rabat ha aprovechado el estado de debilidad de España por su alianza con los narcogenocidas venezolanos, y en un mes ha respondido rompiendo la tenaza hispano argelina con ese respaldo público de los USA al que ha seguido de inmediato el de Francia. Éste es todavía más importante, aunque el sectarismo mediático español se haya cebado con Trump por hacer en público lo mismo que España y la UE llevan haciendo 45 años. El acuerdo hispano-marroquí de 1975 concedía a Marruecos la administración del Sahara. ¿Temporal? ¿Casi medio siglo? Hace falta ser hipócritas y americanófobos, amén de antisemitas. Todos los acuerdos de países musulmanes pro-USA con Israel acercan la existencia de ese Estado Palestino que siempre piden y jamás concretan, porque el papel de los palestinos es el de carne de cañón del antijudaísmo islamista. Sin duda ayudará a estabilizar el Oriente Medio (para nosotros, Cercano) si Putin, desde su protectorado sirio lo permite. Y a pesar del belicismo iraní. ¿Pero quieren Moscú, Pekín y Teherán la pacificación de la zona? Sólo si no tienen más remedio. Pero Washington actúa y Bruselas critica desde su diplomacia paralítica, enhebrando condenas morales que no llegan a París.

¿Qué puede hacer España?
Por puro fanatismo ideológico, Zapatero cambió la alianza natural de España con los países de la OTAN y las democracias iberoamericanas por una fantasmal Alianza de Civilizaciones, con el islamista turco Erdogan como único socio. Rajoy no tuvo capacidad para volver a los tiempos del atlantismo de Aznar porque anduvo siempre con el freno de mano puesto. Y Sánchez, con Iglesias de vicepresidente y Zapatero de embajador real en Caracas, ha añadido a la vieja ruptura la alianza con el régimen de Maduro. El resultado está a la vista: nuestros vecinos del Norte y del Sur se alían mientras nosotros nos distanciamos de la OTAN, los USA y la UE, donde Francia ocupa un lugar primordial en la relación con los países de África. Nosotros estamos más solos que la una, y con una parálisis política total.

Si prescindimos de la palabrería y nos acercamos a los hechos, la victoria de Marruecos es aplastante. Y lo que nos conviene es pactar con ellos, porque, como al final del franquismo, debemos evitar un conflicto militar y tenemos que aliviar la presión sobre Canarias, Ceuta y Melilla. No es lo mejor, pero, hoy por hoy y por bastante tiempo, no damos para más. En realidad, nuestra quiebra interna es tan terrible que no damos para nada.

Fiar la recuperación europea a las políticas de estímulo traerá un ajuste severo y repentino
Daniel Rodríguez Asensio Libertad Digital 13 Diciembre 2020

Mientras el BCE anuncia que va a comenzar a comprar activos de deuda considerados como bonos basura para seguir manteniendo sedados a los mercados la morosidad se está disparando.

El Banco Central Europeo no ha decepcionado en la que ha sido su última reunión del año. El mercado y los analistas económicos esperábamos exactamente lo que ha ocurrido: Un nuevo plan de estímulos para la Eurozona.

El enésimo plan de estímulos para la economía que peor se va a comportar durante esta crisis y una de las que tendrá una recuperación más débil de todo el mundo desarrollado.

Concretamente, el pasado jueves se aprobaron otros 500.000 millones de euros adicionales y una ampliación del período de aplicación del plan actual hasta 2022. Como consecuencia, el BCE va a inyectar la friolera de 1,85 billones de euros en la economía europea y la impresora de euros estará activa, al menos, hasta marzo de 2022.

A esto debemos añadir el mayor presupuesto de la historia de la Eurozona, que también ha salido adelante esta semana, y un programa de estímulos (Next Generation EU) que supondrá una inyección fiscal de otros 750.000 millones de euros hasta 2026.

La gran pregunta es, ¿y todo esto servirá? Pues no parece ser muy efectivo, a la luz de las estimaciones del propio Banco Central Europeo.

El escenario macro que dibujó redujo en 1,1 puntos las estimaciones de crecimiento para 2021 mientras que las de inflación permanecieron constantes. O, dicho de otra manera, se aprueban los mayores programas de estímulo de nuestra historia y ni tan siquiera son capaces de mantener la confianza en nuestra evolución económica.

La estabilidad económica en la Eurozona por el momento aguanta, como aguantó en 2012, porque es una organización muy sólida. Sin embargo, el crédito no es infinito. Hay varios asuntos sobre los que es necesario alertar:

El primero es una política monetaria que ha dejado de cumplir con sus objetivos fundamentales. El de la inflación lleva tiempo siendo secundario. Las actuaciones son promovidas fundamentalmente desde los mercados financieros. Por ello, cuando éstos no vean cumplidas sus expectativas se producirá un ajuste severo y repentino.

Las políticas monetarias extraordinarias están diseñadas para ganar tiempo y facilitar las reformas estructurales que han de abordar los distintos países miembros. Pero en ningún caso para sustituirlas. Y Europa, más concretamente países como España o Italia, llevan varios años retrasando sus reformas al calor del QE y unos tipos de interés que reducen el coste de la deuda.

Una política monetaria, no lo olvidemos, que está en el tramo decreciente de sus rendimientos. Una vez que queda claro que el BCE no imprime crecimiento, debemos pensar que cada vez son necesarios unos esfuerzos mayores para mantener la estabilidad financiera en la Eurozona.

En segundo lugar, me preocupa que el futuro de buena parte de los países de la Eurozona esté en manos del único cargo público europeo que no está sometido al control de quienes tienen un veredicto en las urnas por su trabajo. Christine Lagarde no es un cargo electo y nadie del BCE es elegido de forma democrática.

Fiar la estabilidad europea a esta carta me parece que es, cuanto menos, peligroso.

Y, por último, es necesario replantearse el papel de las actuales instituciones europeas y compararlo con el que le fue encomendado en Maastricht el pasado 7 de febrero de 1992.

Revisando los objetivos de los últimos planes de rescate encontramos, fundamentalmente, luchar por la economía verde, la digitalización algunos tintes de feminismo y, en último término crecimiento. Tanto es así que los grandes objetivos fundacionales se están olvidando. La cohesión territorial, sin ir más lejos, ha dejado de estar en la agenda europea.

Tras 20 años de proyecto europeo, España tiene un PIB per cápita que es un 30% inferior al europeo, y con la crisis del Covid19 y la mala gestión de la recuperación agrandará esta brecha. En ningún caso podemos decir que somos los más desfavorecidos del proyecto europeo (más bien todo lo contrario), sino que, en lugar de evaluar las políticas llevadas a cabo durante este tiempo a la luz de los objetivos fundacionales de Europa, estamos estableciendo otros muy distintos.

Si los líderes europeos consideran que hay que cambiar los objetivos fundacionales es algo legítimo, pero entonces tendremos que cambiar más cosas en el seno de la UE. Lo que queda evidente, tras décadas de hiperestímulo fiscal y 5 años de hiperestímulo monetario, es que un modelo basado en acudir a Europa para evitar sacar adelante proyectos impopulares a nivel nacional se está agotando.

Ahora vemos países que se endeudan sin remordimientos porque los costes de financiación son extraordinariamente bajos. Pero tras el incremento del stock de deuda vendrá un incremento más paulatino del flujo. Porque la deuda, antes o después, se paga. Y entonces, sin crecimiento económico ni recuperación del empleo volveremos a tener los mismos problemas del pasado pero sin herramientas a nuestra disposición.

Mientras el BCE anuncia que va a comenzar a comprar activos de deuda considerados como bonos basura para seguir manteniendo sedados a los mercados la morosidad se está disparando en los segmentos más vulnerables de la banca y en sectores en los que no hay aplazamiento de facturas como son las telecomunicaciones, al menos en España.

Esto quiere decir que no estamos atajando el problema. Solamente lo estamos maquillando. Y si en 2021 no se cumplen las expectativas de crecimiento (algo altamente probable), nos podemos ver de un día para otro con la casa sin barrer y en llamas.

En las crisis también están las grandes oportunidades. Pero esas solamente se logran con reformas estructurales y evitando ir siempre a contracorriente por razones ideológicas.

Aún estamos a tiempo. Pero el tiempo se acaba.

El Sáhara y Sánchez: metáfora de una acción exterior inane
Alfonso Merlos estrella digital 13 Diciembre 2020

Es evidente que la pandemia no puede servir como argumento porque ni siquiera alcanza la categoría de excusa improvisada o sobrevenida para la suspensión de la Cumbre España-Marruecos. El Covid19 estaba ahí cuando se programó la cita y nadie en su sano juicio podía pensar que desaparecería de golpe y porrazo como amenaza sanitaria. Así que las razones, por encima de la trola difundida sin ambages, son otras, y en modo alguno han sido desveladas por más que se intuyan.

Mohamed VI está actuando como lo que es, ha sido y no dejará de ser: un autócrata, catedrático de la realpolitik absolutamente insensible ante los trastornos de inseguridad y otros que genera constantemente a su vecino: poco importa que hace un tiempo se tratase de la salida de pateras para cruzar el Estrecho o ahora de otro tipo de embarcaciones rumbo a Canarias. Por no citar el flujo permanente de sustancias estupefacientes de toda índole que terminan, oleada tras oleada, alijo tras alijo, en Andalucía, convirtiéndose en un problema irresoluble hasta hoy para la salud pública. Eso sin citar otros efectos de índole puramente humanitaria sobre la vida de las personas que, en tantas ocasiones víctimas de las mafias, se juegan la vida y hasta la pierden.

Y aun así, lo último que debería haber mostrado el gobierno de España, una vez más y con balcones a la calle, es su imagen como la de un pollo sin cabeza, con el presidente Sánchez manteniendo un perfil bajo en lo concerniente a nuestra posición sobre el Sáhara Occidental mientras Iglesias, temerariamente y en un ejercicio olímpico de torpeza diplomática más propio de países de latitudes caribeñas, proclamaba por su cuenta y riesgo la imperiosa necesidad de sentar las bases para el referéndum que nunca llega… ni llegará. Y esto, en medio del desastre de gestión que se ha extendido desde las islas a Granada o Valencia con el traslado esperpéntico y opaco de inmigrantes ilegales, algunos de ellos infectados para más inri por coronavirus.

Nadie podrá poner en duda la posición inalterablemente estratégica y la influencia de Estados Unidos en el Magreb, y su alianza imperturbable con la monarquía alauita, y menos podrá discutir la concepción tan baja y la actitud de desprecio que Donald Trump tiene del actual ejecutivo de España, sus acciones y postulados ideológicos, y sus movimientos de ficha en el tablero internacional.

Precisamente por ello, el apoyo histórico que la Casa Blanca ha hecho a la marroquinidad de nuestra antigua colonia no puede ser leído sino como una derrota estrepitosa para España, ante la que -en la total posición de debilidad de nuestro país- no parece que el presidente vaya a hacer otra cosa sino enmudecer.

Winston Churchill sostenía con su habitual socarronería que la diplomacia consistía con frecuencia en pensar las cosas dos veces… para al final no hacer nada. No siempre esa regla se cumple. Pero sí rige de manera implacable cuando la actuación y la iniciativa se espera de potencias o Estados en crisis, apocados, desgobernados, maltrechos y apeados, por falta de visión y acumulación de errores, en un rincón del tablero internacional… como por desgracia hoy sucede con nuestra querida España.

presidente@estrelladigital.es

CUARTO CIERRE
Youtube cierra de nuevo una semana uno de los canales de Javier Negre por un artículo de Sánchez Dragó
Según el periodista, Youtube no admite críticas a las políticas gubernamentales o de la OMS contra el Covid
OKDIARIO 13 Diciembre 2020

Youtube ha cerrado de nuevo uno de los dos canales de Estado de Alarma que dirige el periodista Javier Negre. Youtube argumenta que un artículo de Fernando Sánchez Dragó en el canal Estado de Alarma Uncensored incumple su política sobre desinformación médica, pero no argumenta la razón exacta. El artículo de Sánchez Dragó se titula: «Quédate en casa», retomando aquel lema inicial del inicio de la pandemia que animaba a los ciudadanos a no salir a la calle y cumplir las restricciones del estado de alarma decretado en marzo por el Gobierno de Pedro Sánchez.

Javier Negre habla de «censura» y no entiende el cierre porque el artículo «no pone en cuestión normas como el uso de la mascarilla». El periodista considera que Youtube «no permite contravenir cualquier verdad oficial de los gobiernos o de la OMS sobre la lucha contra la pandemia» e «impide de hecho cualquier crítica o investigación independiente sobre la gestión que ha hecho, por ejemplo, el Gobierno español de la crisis del Covid». Es la cuarta vez en cuatro meses que Youtube sanciona a alguno de los dos canales de Javier Negre. «Ya nos lo cerró una semana -asegura Negre- por difundir unas imágenes de hospitales de Madrid que no estaban saturados, pese a lo que se decía en la mayoría de medios».

Javier Negre cree que Youtube «hila demasiado fino» y anima a cualquiera a leer el artículo de Sánchez Dragó para que juzgue si pone en cuestión o no la lucha contra la pandemia.

Este es el artículo completo de Dragó titulado «Quédate en casa»:

El Séneca está que trina.

Hace 2300 años, me dice, mucho antes de que llegase el Islam, los árabes descubrieron que obligar a las personas a ocultar la nariz y boca quebraba su voluntad e individualidad, y las despersonalizaba. Las volvía sumisas. Por eso impusieron a toda mujer el uso obligatorio de una tela sobre la cara. Luego el Islam la convirtió en el símbolo de sumisión femenina a Alá, a los dueños y guardianes del harén, y al Rey.

La psicología moderna, añade, lo explica: sin rostro no existimos como seres independientes. El niño se mira al espejo entre los dos y tres años, se descubre a sí mismo y toma conciencia de su identidad. A pocos animales les llama la atención un espejo. Sólo a los delfines y a los chimpancés. El resto se individualiza por otros medios. El olfato, por ejemplo.

Y el Séneca, llegado a este punto, me suelta a bocajarro la siguiente letanía:

Quédate en casa, nos dicen, mientras nosotros te dejamos sin trabajo y llevamos tu empresa a la quiebra… Ésa que tantos años te costó crear.

Quédate en casa mientras nosotros decidimos por ti a qué hora puedes salir de ella y en qué condiciones.

Quédate en casa mientras nosotros (tus dueños) decidimos cómo te vas a morir y cuándo.

Quédate en casa, aunque no tengas dinero para comprar comida.

Quédate en casa, aunque a tu madre le queden pocos años de vida y te necesite.

Quédate en casa y no veas a tus nietos por temor a contagiarlos o a que te contagien.

Quédate en casa, pero sigue pagando tus impuestos aunque no generes ingresos.

Quédate en casa mientras nosotros creamos cortinas de humo para que te distraigas, vivas confundido entre cosas triviales o absurdas y no repares en lo que estamos haciendo con tus derechos.

Quédate en casa mientras reventamos la economía sin que puedas hacer nada para evitarlo.

Quédate en casa, porque así podremos ejecutar nuestro planes sin escuchar protestas.

Quédate en casa, porque así te podremos controlar mejor con nuestros dispositivos aéreos aunque tú pienses que son naves espaciales de otro planeta.

Quédate en casa, porque así podremos continuar con nuestra agenda globalizadora sin interferencias

Quédate en casa, mientras nosotros preparamos una lista de entretenimiento virtual para que no te preguntes qué diablos es eso de la nueva normalidad.

Quédate en casa, porque nosotros estamos trabajando duro para asegurarnos de que cada día estés más alejado de tus vínculos y tengas miedo.

Quédate en casa, y ojo con lo que haces porque tus vecinos actúan como policías en constante acecho.

Quédate en casa, no te expongas a la luz solar ni a los gérmenes y así terminaremos de destruir tu sistema inmune.

Quédate en casa hablando por teléfono de estupideces mientras nosotros escuchamos tus llamadas y nos acercamos un poquito más al plan perfecto.

Quédate en casa y así podremos seguir plantando torres radioactivas sin que te enteres.

Quédate en casa y aléjate de todo lo que te vuelve humano.

Quédate en casa y no pelees por tus derechos como ciudadano ni por tu familia. Te quieren dócil, no rebelde.

Quédate en casa, sin libertad, sin trabajo, sin vacaciones, sin capacidad de discernir, sin viajes, sin futuro, sin escuela, pero con Netflix.

Quédate en casa mientras seguimos gestionando una dictadura gracias a tu ignorancia y a tú tolerancia.

Quédate en casa hasta que te deshumanicemos por completo.

Quédate en casa, repite este mensaje mil veces y di a los demás que también lo repitan.

Quédate en casa, porque de tanto decirlo te lo vas a terminar creyendo no por dos meses o por un año, sino durante el resto de tu vida.

Quédate en casa y entérate de una vez de que no te quieren sano, sino esclavo.

Hasta aquí la letanía que me ha soltado el Séneca esta mañana.

Yo, perplejo y contrito, me enfundo una zamarra, me pongo los zapatos, me escondo tras la mascarilla, no vaya a ser que me empapelen, miro el reloj, compruebo que aún faltan unas horas para el toque de queda y salgo un ratito a la calle.

No se inquieten. Es sólo un ratito. Enseguida volveré a quedarme en casa.

El cierre del canal Estado de Alarma Uncensored ha mostrado -cuenta Negre- «la fidelidad de nuestra audiencia que ha seguido mayoritariamente nuestros contenidos a través de nuestra web estadodealarmatv.es. Ya tenemos -afirma- 450.000 suscriptores». La sanción durará hasta el miércoles que viene. El jueves, de nuevo, Youtube permitirá subir contenidos al canal clausurado.

La «expropiación» del pazo de Meirás
Francisco Marhuenda. La Razón 13 Diciembre 2020

A lo que estamos asistiendo estos días es jurídica e históricamente asombroso, pero, como me gusta recordar, hemos perdido la capacidad de escandalizarnos ante el partidismo que impregna la vida política española. En ningún país de nuestro entorno suceden las cosas estrafalarias que protagonizan el gobierno y los partidos que le apoyan. Al margen de las consideraciones ideológicas o las opiniones que se puedan tener sobre la dictadura militar del general Franco, la «expropiación» del pazo de Meirás es un despropósito. No existe una sentencia en firme y se han utilizado unas desmedidas e innecesarias medidas cautelares para que las administraciones se puedan repartir el botín.

La entrega de las llaves por magistrada a la directora del Servicio Jurídico gubernamental (no lo es del Estado a pesar de su pomposo nombre) es un escándalo y una insensatez que solo hace que reflejar los intereses partidistas que subyacen en todo el procedimiento. En realidad, es la expropiación a una familia, es irrelevante cómo nos cae, porque de lo que trata es de la verdad judicial y en este caso la Justicia, desgraciadamente, no sólo no ha sido ciega sino manifiestamente partidista. A los Franco les «expropiaron» el cadáver del abuelo con una sentencia del Supremo y ahora hacen lo mismo con un bien inmueble de su propiedad haciendo una interpretación histórica y jurídica delirante.

La insólita ceremonia de entrega de las llaves forma parte de una brillante estrategia de presión al resto de instancias judiciales para que nadie se atreva a revertir la sentencia. Los nuevos jacobinos consideran que el pazo ya es del pueblo. Muchos de esos sans culottes que se han manifestado ante el pazo reclamando la propiedad son hijos o nietos de aquellos que felizmente hicieron aportaciones para comprar el edificio y que Franco veraneara en Galicia. La primera gran mentira reside, precisamente, en el origen de la adquisición al establecer la ficción jurídica de que fue al jefe del Estado y no a Francisco Franco. Los juristas defensores del uso alternativo del Derecho aplauden fervorosos al igual que algunos historiadores que quieren restituir la memoria de Pardo Bazán en Meirás. No es una ucronía constatar que la gran escritora habría detestado a todos aquellos que se han conjurado en la «expropiación» del pazo.

Emilia Pardo Bazán no llegaría a ver el desastre que fue la Segunda República y la tragedia de la Guerra Civil porque murió en 1921. Desde luego no hubiera estado del lado del Frente Popular. Es algo que resulta tan evidente que nadie puede discutir. Los que ahora reivindican el pazo de Meirás son los «herederos» de aquellos milicianos republicanos que el 11 de agosto de 1936 asesinaron a Jaime Quiroga y Pardo Bazán y a su hijo de 17 años en la Pradera de San Isidro. Era un capitán de caballería que fue detenido y llevado a la checa del Círculo de Bellas Artes, donde sería torturado con su hijo. Doña Emilia había tenido a Jaime y dos hijas, Blanca y Carmen.

La primera estaba casada con el general de caballería José Cavalcanti de Albuquerque, que ganó la laureada de San Fernando por la carga de Taxdirt el 20 de septiembre de 1907. Alfonso XIII le agradeció con el título de marqués de Cavalcanti que se extinguió con su muerte, ya que no tuvo hijos. No parece que ningún miembro de la familia pudiera sentirse afín a aquellos que reivindican su memoria para justificar el destino del bien «expropiado». Es repugnante que los que asesinaron y torturaron al capitán Quiroga y a su hijo esgriman la memoria de la madre y abuela. Por cierto, Blanca Quiroga y Pardo Bazán donó la espléndida biblioteca de su madre a Franco habiendo podido hacerlo a cualquier institución. Es una prueba clara e inequívoca de cuál era su voluntad y sentimiento.

Los que hicieron aportaciones para la compra del pazo, empezando por Pedro Barrie de la Maza, fue a Francisco Franco. No imagino que esos contribuyentes, supongo que algunos aprovecharon para blanquear su pasado republicano y hacer que constara su adhesión al nuevo régimen, aclararan que era para el jefe del Estado. Es una interpretación tan disparatada que carece de cualquier rigor. Hay que ponerlo en el contexto de la época y si alguien les hubiera preguntado, empezando por la heroica magistrada o la intrépida abogada gubernamental, hubieran contestado que era para que Franco o el generalísimo tuviera una casa en Galicia, que era su tierra, y veraneara allí. Entiendo que hay tanto hijo y nieto de franquista que necesita lavar su pasado que no quiera aceptar que las contribuciones se hicieron con gozo y satisfacción. Es verdad que Barrie de la Maza la podría haber comprado sin menoscabo de su inmensa fortuna, pero entonces Franco no la hubiera aceptado.

Este es otro aspecto interesante teniendo en cuenta los despropósitos que se escriben e incluso son firmados por historiadores cegados por la ideología. He leído libros y artículos presuntamente académicos sobre la fortuna de Franco, pero a pesar de los esfuerzos de los investigadores la realidad objetiva es que no existe y eran especulaciones sin fundamento. Hay algo que no se puede esconder eternamente y es el dinero. Franco podría haber sido uno de los hombres más ricos del mundo si hubiera querido, porque controló España desde 1939 hasta su muerte. Directamente o por medio de testaferros se podría haber enriquecido. Lo único que tenía es lo que dejó en su testamento o las propiedades de su mujer, que por cierto pertenecía a una rica familia asturiana. Se le puede criticar por su régimen autoritario o por perpetuarse en el poder, pero me parece absurdo que un historiador o jurista pueda defender falsedades o apoyar la «expropiación» del pazo de Meirás. Es algo que no comparto ni como historiador ni como jurista.

Las mentiras españolas sobre el Sáhara
Pedro Fernández Barbadillo Libertad Digital 13 Diciembre 2020

Con un Franco muy enfermo el presidente de Gobierno, Carlos Arias Navarro, incumplió la palabra dada por el dictador a los saharauis y nunca convocó el prometido referéndum de autodeterminación.

En octubre de 1975, la muerte del general Franco se hizo inminente. El problema de la sucesión estaba resuelto desde 1969, pero otros que se habían postergado en los años anteriores se animaron ante la posibilidad de un cambio. Ése fue el caso de la descolonización del Sáhara Español (270.000 kilómetros cuadrados).

Muestra del lío que había montado el régimen era el doble estatus de este territorio: desde 1958 era una provincia española igual que cualquier otra, pero en 1963 Madrid aceptó en la ONU que se le aplicase el principio de autodeterminación. Los saharauis eran ciudadanos españoles, pero no gozaban de los mismos derechos que los demás compatriotas. Por ejemplo, su DNI era de un color distinto y contenía texto en árabe.

La ONU estableció en 1966 que la descolonización debía realizarse mediante referéndum, porque no se trataba de su reintegración territorial a un Estado preexistente, como es Gibraltar. Hasta 1973, Marruecos, que ya había recibido Tarfaya en 1956 e Ifni en 1968, no criticó esta decisión ni votó en contra.

Marruecos cambió de opinión, debido a la riqueza del territorio (yacimientos de fosfatos, pesca y previsiones de petróleo, que luego no se confirmaron) y a la necesidad de hallar un factor que asentase la monarquía (el rey Hassán II, proclamado en 1961, había sufrido dos intentos de asesinato en 1971 y 1972) y reclamó la entrega del territorio y su población, calculada más tarde en casi 75.000 nativos.

Franco promete la autodeterminación
El franquismo fundó en 1967 una especie de consejo de jefes de tribu, llamado Yemáa, con el que mantener relaciones. En febrero de 1973, la Yemáa pidió al jefe del Estado español la concesión de la autonomía. Franco respondió mediante una carta remitida en septiembre en el que aceptaba la solicitud y reconocía que la autonomía sería un paso previo a la autodeterminación. De esta carta, hay copia en la ONU.

El estatuto se elaboró en los meses siguientes, con aportaciones del propio Franco, que dio el visto bueno en mayo de 1974. Madrid envió el proyecto a la Yemáa, que lo aprobó por unanimidad en una sesión el 4 de julio y lo devolvió para su aprobación definitiva.

Tenía 24 artículos y sus principios eran los siguientes:
España se comprometía a permitir la autodeterminación de los saharauis
Madrid se reservaba la defensa y la representación internacional
Convivirían un gobernador nombrado por Franco y una asamblea elegida por los saharauis
Se garantizaba la integridad territorial del Sáhara
Se mantenía el sistema de justicia tribal

El 9 de julio, Franco sufrió un episodio trombo-flebítico que le llevó al hospital y a ceder la jefatura del Estado al príncipe de España, Juan Carlos de Borbón, hasta septiembre.

El dictador marroquí, enterado de los planes españoles, aprovechó la enfermedad de Franco para desatar su campaña. En agosto de 1974, el Gobierno español anunció que convocaría un referéndum de autodeterminación el 31 de mayo de 1975, para lo que elaboraría un censo, medida que anulaba el proyecto de estatuto de autonomía. Argelia mostró su apoyo al anuncio español, pero Marruecos pidió el 17 de septiembre al Tribunal Internacional de La Haya un dictamen consultivo sobre cuestiones de dominio histórico en el Sahara. La ONU, de manera sorprendente, aceptó la petición y pidió a España que aplazase el referéndum.

El 16 de octubre de 1975, el tribunal dictaminó que Marruecos nunca había tenido soberanía sobre el Sáhara o sus tribus. Sin embargo, Hassán declaró que se le había dado la razón y convocó una ‘marcha verde’ para recuperar el territorio. Civiles desarmados (en apariencia) contra militares españoles, un Gobierno aislado y Franco agonizando. Hassán reconoció al periodista Eric Laurent en un libro publicado en España que “fue un horrible chantaje, pero un chantaje lícito y no reprimido por ley alguna”.

El Gobierno Arias incumple sus compromisos
El 21 de octubre, el presidente de Gobierno, Carlos Arias Navarro, envió a negociar con el rey Hassán a José Solís, ministro-secretario general del Movimiento, el partido único, en vez de a Pedro Cortina, ministro de Asuntos Exteriores, porque éste era partidario de la independencia del Sáhara. Solís, además, era administrador de las inversiones en España del sultán marroquí. El 25 de octubre, el Boletin Oficial de las Cortes publicó el proyecto de ley de descolonización del Sáhara remitido por el Gobierno.

El príncipe de España, jefe de Estado en funciones por la enfermedad de Franco desde el 30 de octubre, realizó un viaje por sorpresa a El Aaiún el 2 de noviembre y visitó a las tropas. En el casino militar, pronunció una arenga resonante: “quería daros personalmente la seguridad de que se hará cuanto sea necesario para que nuestro Ejército conserve intacto su prestigio y el honor. España cumplirá sus compromisos y tratará de mantener la paz”.

Todo era una farsa. Ya se había decidido el abandono.

El 6 de noviembre, los súbditos de Hassán penetraron en territorio saharaui en una zona desminada a posta. Y el 14 de noviembre, unos representantes españoles firmaron con otros marroquíes y mauritanos una serie de textos que se han llamado los Acuerdos de Madrid. El jurista Carlos Ruiz Miguel, uno de los principales expertos del mundo en la cuestión saharaui, los califica de “inmorales, ilegales y políticamente suicidas”. Tan es así que la ONU sigue reconociendo a España como potencia administradora; y por ello Marruecos (y Francia) presionan a Madrid para que apoye los planes de anexión más o menos disimulados. Ahora EEUU acaba de reconocer la anexión.

La primera mentira
La última ley que aprobaron las Cortes con Franco vivo pero privado de poderes fue la Ley 40/1975, de 19 de noviembre. En su artículo único autorizaba al Gobierno a “tomar las medidas que sean precisas para llevar a cabo la descolonización” del Sáhara. El preámbulo contenía una mentira: el Sáhara “nunca ha formado, parte del territorio nacional”. La firmaba el príncipe Juan Carlos.

Se retiraron los militares españoles y entraron en El Aaiún los marroquíes que se encargarían de la ocupación. Inmediatamente, empezó la represión contra los saharauis. El 28 de febrero de 1976 se arrió la última bandera española.

El Gobierno español se negaba a cumplir sus compromisos, las Cortes aprobaban una falsedad y los generales no querían combatir a un enemigo inferior. El nuevo régimen empezaba la larga serie de mentiras a los españoles que dura hasta ahora.

¿Por qué se procedió de esta manera tan vergonzosa por parte española y que ha tenido consecuencias nefastas? Como escribo en mi libro Eternamente Franco:

“El agonizante régimen franquista y Washington no querían que, de ninguna manera, la crisis desembocara en una guerra, por pequeña y limitada que fuera, entre dos países pro-occidentales y en una «zona caliente» como el estrecho de Gibraltar. Si se producía la guerra —para la que España estaba preparada, pese a los informes contrarios del Alto Estado Mayor—, y vencían los militares españoles, la derrota provocaría la caída de la monarquía alauí. Además, el Ejército, prestigiado, podía tutelar la transición.”

La última institución española que se ha desentendido de los saharauis ha sido el Tribunal Supremo. En junio pasado, su Sala Civil negó en una sentencia a una saharaui nacida en 1973 en la entonces provincia española e inscrita en el Registro Civil de Villa Cisneros.

España no es fiable
El estrecho de Gibraltar es uno de los pasos que controlan el mundo. Cuando España era una potencia imperial dominaba las dos orillas. Ahora que es un país de tercera fila, EEUU (y la OTAN) preferirá siempre a un Marruecos fiable, aunque gobernado por un déspota, antes que a una España dubitativa y cuya clase dirigente se desinteresa de la política exterior por muy democrática y plurinacional que sea. El último gobernante español que se implicó en la resolución del conflicto del Sáhara de acuerdo con las Naciones Unidas y trató de devolver a España cierta relevancia internacional fue José María Aznar…, y ya sabemos cómo acabó su Gobierno.

Fragmento de 'La vuelta del Comunismo', el nuevo libro de Federico Jiménez Losantos
Libertad Digital les ofrece en exclusiva un adelanto del libro de Federico Jimenez Losantos, a la venta este martes 24 de noviembre.
Federico Jiménez Losantos Libertad Digital 13 Diciembre 2020

Ya está a la venta el nuevo libro de Federico Jiménez Losantos, La vuelta del comunismo. Su retorno al Gobierno de España, las desgracias que se produjeron y los desastres que ocasionaron.

Libertad Digital les ofrece en exclusiva dos fragmentos del Capítulo 4: Los Iglesias y la invención de una dinastía leninista.
La carrera judicial de Manuel Iglesias en la represión republicana

En el nuevo Ejército Popular de la República, se ensalzaba, al aparatoso estilo de Moscú, a los militares de carrera obedientes al PCE, como Miaja y luego Rojo, y se forjó la legalidad de lo que el PCE llamó "democracia de nuevo tipo", que, junto a la dependencia buscada del armamento soviético, fueron las piezas esenciales de una estructura de poder más racional pero puramente estalinista.

Ahí es donde empieza la carrera de Manuel Iglesias: en la auditoría del Ejército del Centro prepara oposiciones al concurso de auditores de guerra de campaña que convoca el Ministerio de la Guerra. Los requisitos básicos eran el título de Derecho y el aval de un partido político, garante de su adhesión al Frente Popular, del que ya quedaba poco. El examen, según García López, consistía en la "redacción de un informe fiscal o de una sentencia de tribunal de guerra". Fue admitido con otros cincuenta y nueve aspirantes, en el concurso que se celebró en Valencia aprobaron los sesenta, y fueron nombrados automáticamente tenientes de campaña. Aprovechando la cercanía de Valencia, Manuel se presentó también a los exámenes de la Escuela Popular de Guerra, en Paterna. Pero una vez en el Cuerpo Jurídico Militar, aparcó su ardor guerrero y abandonó la Escuela.

Su primer destino fue el de secretario relator-instructor del Tribunal Permanente del VI Cuerpo de Ejército, sito en El Pardo y luego en Hoyo de Manzanares. Y en marzo de 1938, pasó con el mismo destino a Úbeda, al IX Cuerpo de Ejército al mando de Francisco Menoyo. Allí se produjo una circunstancia turbia y curiosa: el presidente del tribunal fue destituido por presuntas simpatías derechistas y Manuel Iglesias Ramírez lo sustituyó.

Fuera por la forma de llegar al cargo, que apunta a delación interna, o por evidente incapacidad, hubo una inspección poco después de tomar posesión Iglesias, y el informe fue devastador: "Carece de las dotes necesarias para desempeñar con el prestigio necesario el cargo de auditor presidente»; y sus sentencias "adolecen no solo del más elemental contenido jurídico, sino también de aquella indispensable formación mínima que sirven para caracterizarlas". Tras poner como ejemplo la condena a muerte del soldado Eloy Vela, pide que sea devuelto al escalón inferior que antes ocupaba. Así fue, pero por poco tiempo. Mostrando la habilidad para nadar en aguas revueltas que caracterizará su carrera en la administración, muy pronto Iglesias estaba de vuelta a la Presidencia del Tribunal, sin un informe que revocase el anterior.

García López, que muestra tanta minuciosidad en la búsqueda de datos como empeño en matizar los más sórdidos de su biografiado, dice que el informe del inspector "termina admitiendo que Iglesias Ramírez había hecho funcionar de nuevo al tribunal que, hasta su llegada, estaba en situación de "lamentable colapso"". Pero más que "admitir", término positivo, sería negativo, creo yo, unir a la incompetencia técnica la velocidad que imponía el mando político, con rápidas sentencias de nulo rigor jurídico.

En once meses, del 1 de mayo de 1938 al 28 de marzo de 1939, el tribunal presidido por Iglesias tuvo más de 1.000 actuaciones judiciales y 567 causas, de ellas 306 por deserción, 7 por muertes y otros delitos. Las condenas a muerte fueron, según García López, las que dice Iglesias en el juicio al terminar la guerra. La fuente es harto dudosa. Cuesta admitir que de 306 casos de deserción solo se condenara a muerte a una docena, incluso aplicando solo la legalidad y buscando toda clase de atenuantes.

Pero lo más interesante de la estancia en Úbeda de Iglesias fue su rápida y astuta adaptación a la vida social de la ciudad. Allí escribió artículos en verso y prosa en el periódico local Vida Nueva; allí cultivó relaciones con los martirizados sectores clericales y los hostiles al Frente Popular; allí jugó, desde un puesto que infundía terror, a todas las cartas.

Si como poeta había editado en 1932 el breve opúsculo Vértice. Poemas del trabajo, inencontrable hasta para el avispado notario García López, como prosista dejó amarga memoria en la revista citada, en la que debutó con un artículo dedicado "Al coronel Menoyo, tan buen amigo como jefe". El regalo era una mezcla de cursilería semianalfabeta y sectarismo atroz.

Joya lírica: "En esta casa donde escribo, filigrana de piedra parda como el sayal austero de ruda estameña que el de Asís pateara por el mundo". De donde se deduce, sin pretenderlo el indocto vate, que San Francisco tenía accesos de furor y pisoteaba su hábito allá por donde iba.

Otra joya en la que el raquitismo gramatical es peana de la inquina política: "... siguen llamándose aristócratas —es decir, los mejores—, la mejor clase de la anti-España —¿os acordáis de Ramiro de Maeztu? Mueve a risa si no fuera tan trágico—, quizá sí, pero de la de mi España, no".

Trágica es la sintaxis del juntaletras, tal vez colectivizada y por ello indiferente a la concordancia del plural y el singular. Siniestra, la risa que dice que le produce Maeztu, gran figura de la Generación del 98, de origen humildísimo, autodidacta, y en cuya obra, en inglés y español, al hablar de los mejores se refiere, como tantos entonces, a la "aristocracia del espíritu". Y más criminal que risible que, casi anciano, fuera secuestrado y asesinado en la cárcel por milicianos como los del "Regimiento Nelken".

Claro que no es de extrañar tal falta de humanidad en quien perpetra, en la misma revista, crímenes de lesa lírica como estos versos a la Giralda:

Giralda, ¡vente conmigo!,
vente conmigo a casa
y tírate de la grupa
gótica de esa potranca.

¡"Grupa gótica", o sea, lo curvo en punta! Y así sigue, tropezando con las imágenes y poniendo su cursilería al servicio de la ignorancia. Más que de un Marinetti en moto, la joyita parece la sura de un islamista antes de volar los budas de Bamiyán.
El golpe de Besteiro, Casado... y Manuel Iglesias

En marzo de 1939 se produce en Madrid el llamado golpe de Casado, coronel republicano que ofreció el liderazgo del movimiento al líder socialista Julián Besteiro y cuya herramienta decisiva para doblegar a Negrín y los comunistas fue el IV Cuerpo de Ejército del anarquista Cipriano Mera. Es decir, que todas las fuerzas del bando republicano, salvo los comunistas, preferían rendirse a Franco antes que continuar una guerra en la que miles de muertos más solo podían servir a los intereses de Stalin, que buscaba prolongarla mientras negociaba con Hitler y las democracias la posición más favorable para la URSS, que acabó siendo, pocos meses después, el pacto nazi-soviético. Lo hemos contado ya.

Manuel Iglesias Ramírez sería uno de los muchos que, con responsabilidades graves en el bando republicano (nada menos que presidente de un tribunal militar), vieron la guerra perdida y creyeron que una rápida rendición podía facilitar el perdón de Franco —que desde el principio había exigido la rendición incondicional— o condenas más leves.

Su nieto, Pablo Iglesias Turrión, es uno de los políticos más empeñados en reivindicar un bando de la Guerra Civil y deslegitimar la Transición, con la azada cainita de la Ley de Memoria Histórica. E historiadores de su cuerda atacan ahora el alzamiento de Besteiro, Casado... y también de su abuelo Manuel, uno de tantos que, ante la inminente derrota, trataron de salvarse como fuera.

La rendición de Manuel Iglesias y sus juicios por crímenes de guerra
Iglesias Ramírez estaba en la misma situación que otros que veían perdida la guerra y arrostraban un ineludible juicio por sus responsabilidades en ella —dos veces presidente de un tribunal militar que entendió de cientos de casos y que fue según Francisco Espinosa Maestre en su libro Masacre. La represión franquista en Villafranca de los Barros (1936-1945), "presidente del Tribunal Permanente del IX Cuerpo de Ejército desde marzo de 1938. En este último cargo intervino en unas 650 causas y dictó nueve sentencias de muerte"—. Por eso, trató de ayudar a los partidarios de Franco en los últimos días de combates, para evitar inútiles derramamientos de sangre y, de paso, favorecerse a sí mismo en el momento de rendición de cuentas. Fue uno de los que se adelantaron a entregar Úbeda a los franquistas de dentro, cuando las tropas estaban a las puertas. Asistió solo a uno de los juicios contra él, pero la sentencia fue de condena a muerte. El juez instructor dio por hechos, y así fueron remitidos al tribunal, estos datos de Manuel Iglesias Ramírez:

—Gran propagandista del Partido Comunista para el que hizo gran labor en las elecciones de 1936... Como colaborador de Margarita Nelken participó en mítines y conferencias en Extremadura y Andalucía.

—Participó en el traslado a Badajoz de los guardias civiles presos de Villafranca de los Barros, a principios de agosto de 1936.

—Trasladó 90 fusiles de Madrid a Villafranca para armar a los milicianos de su pueblo.

—Participó con las milicias del Frente Popular en el enfrentamiento con las tropas de Franco en la localidad de Los Santos de Maimona, y ante el resultado adverso, retornó a Madrid en un coche que tenía preparado en Villafranca.

—Respondió de forma evasiva y altanera a los familiares del marqués de San Fernando cuando estos recurrieron a él para saber su paradero de la siguiente forma: "ya sabéis que han sido fusilados en la pradera de San Isidro, y que, por tanto, no volváis a molestarme".

—Se le considera amigo del comisario político de la 78.a Brigada Mixta Octavio Luis Alba, quien en los primeros días del Movimiento detuvo en Madrid a militares derechistas y se sospecha que en esa tarea pudo ayudarle el encartado.

—Admite haber redactado y firmado el documento en que proclama su ferviente militancia comunista.

—Su actuación como auditor en los tribunales militares de los VI y IX Cuerpos de Ejército, como secretario y presidente, con el grado final de capitán. En el último destino intervino en más de 650 causas, de ellas nueve con sentencias de pena de muerte.

—El incidente con el soldado Sebastián Bautista de la Torre, que finalizó con su traslado a primera línea de fuego, vigilado, sin armamento y sin derecho a destino.

—Su ayuda a personas de derechas en la localidad de Úbeda.

—Se incluyen los testimonios favorables al procesado procedentes de la Guardia Civil y FET de Madrid, en los que se le considera "persona de buena conducta", incluso, en el escrito enviado por Falange, se le juzga "afecto a nuestro glorioso Movimiento nacional, que durante la guerra ha favorecido cuanto ha podido, a personas afectas al Movimiento cuando sufrían persecuciones".

—Se admite como prueba documental el certificado de la celebración de su matrimonio canónico en Madrid, en enero de 1938.

Los datos recopilados por el juez de instrucción, incluidos los que favorecían al acusado, como la ayuda a personas de derechas al final de la guerra, no daban mucho margen al tribunal, cuyo fiscal pidió y obtuvo la pena de muerte "por rebelión militar". Es un cargo generalizado y absurdo, establecido un año antes de terminar la guerra por Serrano Suñer, en el que se subsumen todos los demás cargos delictivos y que convierte en ilógica y arbitraria cualquier pena, al margen de hechos indiscutibles, como los asesinatos, y también que los juicios militares, en ambos bandos, desde comienzos de 1937, tenían más garantías que la justicia "popular".

La carta de clemencia a Franco
Eso, si, como Iglesias Turrión, se toma a Franco por Satanás. Es chocante que repetidamente diga que fue uno de los mayores asesinos del siglo XX, cuando al lado de los líderes comunistas —Lenin, Stalin, Mao— es muy poca cosa. Y, sobre todo, cuando conmutó la sentencia de muerte de su abuelo y bajo su régimen pudo prosperar, con toda la familia, gracias a la protección de los más duros del régimen, sus buenos amigos falangistas.

Cabe decir que, si la sentencia fue fruto de los franquistas "de abajo", su salvación fue obra de los franquistas "de arriba", que consiguieron que le llegara a Franco, entregada por su ministro Gamero del Castillo, la carta de petición de clemencia que le escribió Manuel Iglesias, el abuelo heroico. Esta es la transcripción que hace García López de algunas de sus frases:

1939, Año de la Victoria, por Dios, por España y por su Caudillo Franco.
Serenísimo señor y Príncipe de Santiago (...) quien como V. E. está por encima de códigos y leyes (...) genuino y glorioso salvador de nuestro país (...) volviendo por las viejas tradiciones gloriosas (...) en su corazón magnánimo de heredero insigne de las glorias de aquellos reyes y teólogos de nuestro Siglo de Oro (...).

Quiero colaborar con mi pobre persona en su Obra Eterna; no quiero morir por una causa antiespañola y, por ende, anticristiana, necesito, como Raimundo Lulio, lavar en el martirio por una causa santa y justa el delito de una juventud a la que se engañó miserablemente en la Universidad de Sevilla. (...) morir por una causa bella es alegre y digno, la vida es un acto de servicio y la vida religiosa es milicia, dijo nuestro San Ignacio, militar y español como V. E. (...) pero morir por algo tan torpe y miserable como fue la causa roja es una doble muerte, ineficaz y estéril. (...) engañado por esa serie de mercachifles, que, al servicio de sociedades secretas, forjaban nuestras almas prostituidas universidades.

García López elogia la catarata de almíbar, tan cursi como toda la obra, forzada o libre, de su autor pero es absurda la referencia como "centro corruptor" de la Universidad de Sevilla. Con él estaban los que lo malearon y también los que, contra sus maestros, se hicieron falangistas y lo salvaron. Asimismo, exagera la rendición de Úbeda solo tres días antes del 1 de abril:

... la noche inolvidable y magnífica del 28 de marzo [entrada de las tropas franquistas en Úbeda, "entrada triunfal de los paladines que desempolvaron la Vieja Tizona de Mío Cid"] (...) hice entrega a los representantes de la Falange de Úbeda de esta ciudad y otros siete pueblos que la rodean, en evitación de que el monstruo, en su agonía, diese los últimos coletazos (...).

Ya había calado hondo el profundo sentido del imperio nuevo y, junto con otros jóvenes a los que convencí (...) rechazamos el pasaporte que visaba el país que nos traicionó en Trafalgar.

(...) esta civilización occidental y romana, que, en su Hispanidad siempre grávida, de hombres e ideas, dará nuevos Trajanos, Sénecas y Adrianos y sostendrá Trentos y Niceas con sus teólogos, y hará una línea ascendente hasta el Imperio Azul, por Dios, con capitanes que, como V. E. puedan ceñir con honor la espada de Don Fernando o Don Carlos.

Viene luego el largo trámite exculpatorio, los méritos, inventados o reales, en favor de la causa franquista durante la guerra, a los que, de no presentárnoslo repetidamente su nieto como ejemplo moral y víctima de la Dictadura, nada cabría reprochar, que todo excusa salvar la vida. Como Franco no iba a ponerse a comprobarlo, Iglesias presenta su trabajo en las Hermanas de San Vicente de Paúl, el que obtuvo declarándose comunista, por serlo el jefe que podía contratarle, como forma de proteger a las monjitas. Hay también infinitas referencias a sus "padres espirituales", que no evitaron que sirviera al "monstruo" hasta el 28 de marzo de 1939.

El caso es que Franco firmó la conmutación de la pena de muerte por la de cadena perpetua el 11 de noviembre de 1939, y que el 19 de diciembre de 1943 Manuel abandonó la cárcel y emprendió, pese a sus antecedentes y gracias al apoyo de las más altas jerarquías del régimen, una carrera larga y fructífera en la administración franquista, desde la que elogió, ya sin necesidad, en nada menos que catorce libros de propaganda, tanto el valor social de su legislación laboral, como el factor religioso para la vida sexual.

Rojo, el general de las derrotas: así humilló Franco al genio militar de la República
Dos militares de la misma generación en bandos enfrentados se lanzaron el uno al otro los órdagos militares decisivos de la contienda española
Julio Martín Alarcón elconfidencial 13 Diciembre 2020

"Cautivo y desarmado el Ejército Rojo, han alcanzado las tropas nacionales sus últimos objetivos militares. La guerra ha terminado". Cuando el 1 de abril de 1939 el general Francisco Franco escribía de puño y letra la certificación de la derrota del Ejército Popular de la República, dejaba atrás tres años de dura guerra civil y cerca de 300.000 muertos.

El posterior desfile de la Victoria y la auto concesión de la Laureada de San Fernando, la máxima condecoración militar, que le impuso su amigo el general Varela no evitó que brotaran con los años críticas a su gestión de la contienda al mismo tiempo que se agrandaba la figura de otro general, Vicente Rojo, jefe del Estado Mayor de la República y máximo artífice de la dirección estratégica de la guerra. Las batallas de Madrid, Brunete, Teruel o el Ebro fueron los choques decisivos de la Guerra Civil: en todas ellas Rojo planteó un órdago y en todas ellas Franco respondió con otro. Pero las ofensivas nacionales buscaban ganar la guerra y las de Rojo, aunque impolutas, retrasar la derrota.

La trayectoria de Franco era más brillante tras ascensos metóricos en la campaña del Rif
De la misma generación pues sólo les separaban dos años, la trayectoria de Franco era más brillante cuando estalló la guerra el 18 de julio de 1936. Para entonces había alcanzado el grado de general de Brigada a los 33, convirtiéndose en el más joven de Europa como se encargarían de repetir sus hagiográfos durante décadas. Lo cierto es que era el resultado de una carrera fulgurante labrada en las campañas del Rif y uno de los máximos exponentes de los llamados africanistas.

Militares africanistas
Todos ellos, los africanistas, tenían una trayectoria común, el continuado servicio en el Protectorado de Marruecos donde forjaron unos ideales y una visión de España similar y de donde surgió el término que les identificaba en el ejército. En ellos pesaba, además, la decepción y pesimismo del desastre del 98, cuando se perdieron las colonias de Cuba y Filipinas y que puso al descubierto la evidente pérdida de estatus de España como potencia y la decadencia de su ejército. Militares que formaron prácticamente al completo la lista de sublevados en julio del 1936.

Vicente Rojo era comandante cuando comenzó la guerra y aunque persisten también algunas dudas sobre su simpatía real en el momento del golpe -según defiende Angel Martín Rubio- se mantuvo leal a la República aun siendo anticomunista, católico y en ciertos aspectos conservador. Pese a servir en Marruecos también, no continuó en el frente y si Franco llegó a dirigir la Academia de Infantería. Vicente Rojo dio clases como profesor de estrategia además de fundar un servicio de biblioteca de historia Militar para sus colegas en los que escribió alguno de los volumenes. Cuando estalló la guerra Rojo tan sólo era comandante.

El momento decisivo
La defensa de Madrid en noviembre de 1936 lo cambiaría todo y daría lugar a los tres largos años de guerra. Rojo, aunque por debajo en la escala jerárquica del general José Miaja, fue el encargado de la defensa estratégica de la ciudad como encargado del Estado Mayor frente a la ofensiva de las tropas de Franco, profesionales y mejor preparadas que las de los republicanos, pero en ese momento ya inferiores en número tras la llegada de las Brigadas Internacionales.

La famosa demora de Franco para tomar Madrid, que prefirió socorrer antes el Alcázar de Toledo, fue su primer error estratégico aunque el sitio republicano fue también un tremendo fracaso de la República. Vicente Rojo llegó incluso llegó a entrevistarse con su antiguo amigo el coronel Moscardó en el patio para pedirle una rendición. Moscardó se denegó a capitular, Rojo no consiguió hacer caer la defensa y las tropas de Franco llegaron finalmente al rescate con el célebre saludo de Moscardó: "En el Alcazar, sin novedad".

La defensa de Madrid catapultó a Vicente Rojo que fue ascendido a general
Con la victoria de Toledo Franco obtuvo de la Junta de Defensa erigida tras el golpe militar, el mando único de todas las fuerzas rebeldes: la dirección militar y política. mientras que Vicente Rojo durante la Defensa de Madrid no era ni siquiera el comandante en jefe. Sin embargo, la victoria en la defensa de la capital le catapultaría hasta el rango de general -posteriormente Juan Negrín le nombraría teniente general- y a partir de 1937 al mando efectivo del Ejército Popular de la República, aunque su capacidad de mando nunca fuera equiparable a la de Franco.
Estrategia contra logística

Durante la Batalla de Madrid se puso de manifiesto ya la tendencia de Franco durante toda la guerra, tal y como relata el historiador Stanley. G. Payne: el africanista tendía en todo avance a mantener los demas frentes y no quería correr riesgos de que ningún sector se viniera abajo". Esa metódica casi obsesiva prudencia le pudo llevar a cometer errores en sus ofensivas -como también señala Ramón Salas Larrázabal- en concreto, Madrid.

Se ha especulado a menudo sobre si además del puro cálculo militar se escondían otras aspectos de índole político y psicológico, pero lo que es cierto es que cuando lanzó la ofensiva ya era tarde y haciendo bueno el lema "los aficionados se dedican a la estrategia y los profesionales a la lógistica".

Franco tendía a asegurar los frentes a costa de una mayor dispersión de las fuerzas
En efecto, Franco a lo largo de la guerra y ya desde la primera gran batalla en Madrid demostró su apuesta por una logística que para Stanley G. Payne era en cierta medida sus dos grandes desventajas ya que la propia decisión de tener conectados los frentes y atender a la defensa de todos los sectores dispersaban sus tropas y hacían difícil la concentración de fuerzas. Por el contrario, Vicente Rojo sí que fue capaz, sobre todo a partir de 1937, de reorganizar el Ejército Popular de la República de forma profesional y dejando atrás a las meras columnas de milicianos apoyadas por los voluntarios internacionales, pudiendo concentrar fuerzas para grandes ofensivas.

Ofensivas de derrota
El principal problema para el historiador militar Carlos Engel, fue la excesiva actitud pasiva que demostró la República -que no se puede achacar a Rojo-, y lo que es aún peor que "es incontrovertible que ninguna ofensiva llevada a cabo por el Ejército Popular de la República estuvo encaminada a ganar la guerra, mientras que la mayoría de las del bando nacional tuvieron siempre ese objetivo". -VV.AA 'Grandes batallas de la Guerra Civil Española 1936-1939', (La Esfera)- Y así fue en Brunete, Belchite, Teruel y el Ebro, todas ofensivas republicanas cuyo único objetivo era distraer a Franco de sus propias direcciones.

Tras el primer error de Madrid, Franco y su estado mayor se replantean la dirección estrátegica de la guerra y deciden abandonar la ofensiva de Madrid con las derrotas del Jarama y de Guadalajara para liquidar el frente norte. Era lo más correcto, tal y como señala Salas Larrazábal porque como ocurrirá en el verano de 1937 tras la conquista de País Vasco, Cantabria y Asturias, el bando nacional adquiere una superioridad en hombres, material, producción industrial, además de estratégica casi definitiva.

Las señuelos de Rojo
Brunete, que es un frente secundario sin ningún valor al que le arrrastra Vicente Rojo, es uno de los primeras señuelos con éxito del general republicano ya que Franco acude con una gran movilización de reservas, pero la única ventaja consiste en retrasar sus planes. Una vez que es liquidado Brunete, Franco retoma la ofensiva en el norte y así la operación de Rojo fracasa de alguna forma. Sin una ofensiva destinada a ganar la guerra y no como mera respuesta a los planes del enemigo, como explicaba Carlos Engel, Vicente Rojo sólo conseguía retrasar los planes de Franco.

Rojo no disponía de la misma capacidad para decidir las operaciones militares que Franco
La mayoría de historiadores que defienden la brillantez del general republicano, como el militar e historiador Carlos Blanco Serrano, -'Vicente Rojo, el general que humilló a Franco'- aluden a los problemas técnicos que tenía Rojo y de los que carecía Franco. Concretamente, la capacidad de Vicente Rojo para decidir y organizar ofensivas definitivas era mucho menor porque no disponía de todo el aparato político y la obediencia casi ciega de sus jefes. Así, la mayor propuesta republicana, el famoso Plan P de Rojo para atacar con su ejército del centro de Madrid la región de Extremadura y romper en dos el territorio nacional nunca se llevó a cabo por la oposición de los comunistas. La otra gran edxplicación, según los críticos del futuro dictador, era la superioridad en armamento, que por otra parte fue fruto de su audacia diplomática.

Es poco probable, como ha señaladado Salas Larrazábal que el Plan P hubiera tenido éxito, porque suponía adentrarse cerca de 80 km en las posiciones del enemigo hasta la frontera de Portugal, cuando en el mayor éxito del Ejército Popular, que fueron las primeras fases de Teruel o del Ebro, no llegaron a menos de la mitad. Franco, en cambio, de forma minuciosa no sólo acometió la destrucción del enemigo, sino que supo adaptarse a los retos planteados y modifficar sus planes.

Victorias pírricas
Es el caso de las dos últimas ofensivas republicanas: Teruel y el Ebro. Aunque muy discutido, Franco decidió de nuevo acudir al envite de Rojo en Teruel cuando no tenía ningún valor estratégico para los nacionales. Tras tres duros meses de lucha recuperó la capital de Teruel y en ese momento, con el ejército republicano hecho trizas, pudo lanzar la ofensiva de Aragón que supuso alcanzar el mar Mediterráneo partiendo en dos el territorio republicano, lo que Rojo ni había podido plantear en el caso de Extremadura. Fue el golpe definitivo, aunque de nuevo Rojo consiguiera retrasar los planes de Franco una vez más.

Con acierto este decidió atacar el frente republicano en dirección a Valencia para desde ahí liquidar el resto del Ejército Centro y llegar a Madrid, pero de nuevo Rojo detuvo la operación con la famosa Batalla del Ebro cuya primera fase de ejecución fue brillante y cogió por sorpresa al enemigo.

Tras el desarrollo de la guerra era justo Madrid el último bastión en caer en manos de Franco
Franco aceptó de nuevo el envite y con una mayor superioridad no desaprovechó la oportunidad que le brindaba Rojo de acabar con lo que quedaba prácticamente de las mejores tropas republicanas y dar otro golpe psicológico brutal en sus filas. Con la derrota del Ebro la guerra había terminado prácticamente y esta vez siguiendo su instinto el caudillo se aprestó a tomar Barcelona que era la sede en ese momento del gobierno republicano, obligándoles a huir hacia los Pirineos y cruzar la frontera con Francia.

Lo más inreíble era que tras el desarrollo de la guerra, era justo Madrid, la capital, el objeto de la contienda en los primeros meses del conflicto en el ya lejano verano de 1936, el que sería el último bastión en caer en mnos de Franco. Ni en el 36 ni en el 37 sólo con la liquidación del ejército republicano de Cataluña ya estaba a tiro. Ni siquiera hizo falta una nueva ofensiva. El coronel republicano Segismundo Casado dio su famoso golpe en Madrid apoyado por el histórico del PSOE Julián Besteiro y tras triunfar rindió la ciudad. Vicente Rojo, ante las noticias de la rebelión de Casado ni siquiuera tuvo que volver de Francia desde donde fue directo al exilio.

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ENTREVISTA
Federico Jiménez Losantos: “Podemos quiere la guerra civil”
Incapaz de morderse la lengua, el locutor publica nuevo libro en el que advierte de los peligros de la deriva del Gobierno de Sánchez y de los planes de Iglesias
Jorge Vilches. larazon 13 Diciembre 2020

Federico Jiménez Losantos (Orihuela del Tremedal, Teruel, 1951) publica nuevo libro, “La vuelta del comunismo” (Espasa), en el que, entre otras, analiza cómo la crisis de la Covid “dotó al Gobierno de poderes especiales y permitió a Podemos afianzarse y desarrollar iniciativas desastrosas”, subraya.

–¿Los comunistas han aprovechado la pandemia para acelerar su plan totalitario?
–Les ha venido perfectamente. Es lo que siempre ha dicho Iglesias: en situación de normalidad nadie vota comunista, sino centro-izquierda o centro-derecha. Los comunistas necesitan una situación excepcional. Lo tuvo Lenin con la Primera Guerra Mundial , lo tuvo Chávez con el deslave de Vargas, y estos lo han tenido con el virus. Vivimos en un estado de excepción que les ha permitido ir a toda velocidad, lo que en circunstancias normales no habrían podido hacer.

–Hablando de chavistas, ¿qué une a Zapatero con la dictadura comunista de Venezuela?
–Es básicamente una cuestión de protagonismo y de dinero. Estoy seguro de que Zapatero, como todos los ministros que apoyan la dictadura, están apoyando el narcotráfico, y eso se cobra. ¿Cuánto? ¿Dónde? No lo sabemos, pero es algo, porque para los narcotraficantes es plomo o plata, y a Zapatero no le han dado plomo.

–¿El feminismo queer de Irene Montero, que no distingue entre hombres y mujeres, o sea, el hecho biológico, puede destruir las leyes de género?
–El feminismo queer destruye el feminismo. El feminismo liberal, el verdadero, como el de Emilia Pardo Bazán, se basa en la igualdad ante la ley, en rechazar la protección por el hecho de ser mujer. El feminismo marxista de Lidia Falcón convierte a la mujer en una clase social, lo que es difícil porque Alicia Koplovitz e Irene Montero no tienen nada que ver, pero posee coherencia. Sin embargo, el feminismo queer niega el hecho biológico, lo que es absurdo. El sexo existe.

–Las características psicológicas de Lenin, según cuenta en el libro, eran el narcisismo y la irrefrenable voluntad de poder, y dice que son las mismas de Pablo Iglesias. ¿No encajan mejor con Pedro Sánchez?
–No, porque, además, "Pablenín" tiene mucho que ver con Lenin por la arbitrariedad y la seguridad en sí mismo. El motivo es que se ha criado sin padre desde los catorce años y ha estado rodeado de mujeres, que son "sus madres", y él es el "niño Dios". Lenin, el Che o Mao tuvieron la misma experiencia. Son niños de mamá, y tienen esa voluntad infantil de "mis deseos son realidades". Y si no es así, hago lo que sea para conseguirlo.

–¿Qué pinta Pedro Sánchez en el plan comunista de Iglesias que describe en su libro?
–Sánchez quería pactar con comunistas e independentistas porque es la manera de que la derecha no alcance la mayoría para gobernar. Deseaba ir a 140 o 150 escaños, y desde esa superioridad pactar con Podemos, darles un ministerio o dos para que no levantaran la calle, y luego con los separatistas. Fracasa en las elecciones y pacta un Gobierno sin un plan. Pero Iglesias sí tiene uno, el mismo que el de los separatistas: romper España según la táctica clásica de Lenin y Stalin de destrucción de los Imperios y con sus pedazos levantar el poder. Esa es la estrategia, y lo está logrando. El sujeto de La Moncloa, el psicópata, es un narciso sin más plan que él mismo: el espejo. En cambio, Iglesias solo piensa en el poder. Por eso gana Iglesias sin pelear, porque tiene un plan, que es el de la ETA y ERC.

–Entonces, ¿está Iglesias utilizando a Sánchez y, siguiendo la tradición comunista, lo apartará cuando llegue el momento?
–Por supuesto. Sánchez es tan tonto que se cree que será él quien quede. Nunca los socialistas han podido dominar a los comunistas. Excepto Besteiro, y tuvo que ser a bombazos y con la ayuda de los anarquistas.

–¿Existe un Besteiro hoy en el PSOE?
–No, ni de lejos. Para empezar, era una persona culta, incluso Julián Marías escribía sus discursos. Pensaba que no había que matar, sino llegar al socialismo por la paz, como los socialdemócratas europeos. Besteiro pronunció unos discursos con los que ganó esa guerra de ocho días de Madrid a los estalinistas tras el golpe de Casado. Dijo que el comunismo era la mayor aberración, que traería un terror rojo peor que el de la URSS. Era consciente del peligro comunista, respetaba la vida humana y las libertades básicas.

–¿Por qué los dirigentes comunistas se empeñan en demostrar pureza de sangre política, una genealogía comunista, como cuenta de Pablo Iglesias con su padre y abuelo?
–Para que sus hijos hereden. No es para presumir de abuelos, es para que los hijos hereden, como los Kim, Castro o Maduro. Cuando pudieron fundaron una dinastía, y por eso inventan un abuelo heroico. El problema de Pablo Iglesias es que lo hemos pillado: su abuelo y su padre son unos impostores.

–No solo está la genealogía, también los antecedentes policiales. Podemos Madrid ha elegido a Luis Nieto, atracador en bancos. Isa Serra ha sido condenada por agredir a policías. Hay más casos. Parece conveniente tener antecedentes penales contra la propiedad, la policía o la Iglesia para prosperar en Podemos.

–Y la complicidad en el genocidio venezolano. CEPS, que es Podemos, estuvo asesorando sobre la tortura y la represión en Venezuela.
–Dicesque la Ley de Memoria Histórica y la de Memoria Democrática sirven para deslegitimar cualquier gobierno de la derecha y desautorizar la Transición. ¿Vamos a ver ilegalizado a algún partido de la derecha?

–Sin ninguna duda. Creo que lo van a intentar. La única posibilidad de evitarlo es que PP, Vox y Ciudadanos estuvieran juntos. Pero el PP ha aceptado el cordón sanitario a Vox, aunque esa exclusión ya tuvo lugar antes con Ciudadanos y con el mismo PP. Eso ya ocurrió en la Segunda República, que era un régimen para que gobernara la izquierda y la derecha se limitara a pagar impuestos y no llegase al poder. Por eso tenía que fracasar o ir a la Guerra Civil, que es lo que quieren estos, contando con que la derecha no la dé. Ahora la derecha ha tomado una entropía letal. No se puede permitir que a un señor de Vox le insulte un partido miserable y golpista que está con los asesinos. Si acabas con Vox, ¿quién queda en la extrema derecha? El PP.

–¿Podemos quiere otra guerra civil?
–Podemos quiere una guerra civil en la que gane la guerra sin pegar un tiro. Claro que quiere una. El comunismo es la guerra del Gobierno contra el pueblo. Porque el pueblo nunca quiere ser comunista. A la gente no le gusta que le roben lo suyo, que le manden en su casa, que le digan lo que tiene que pensar o decir. La única manera es obligarlo con una dictadura.

–Rufián afirma que estamos en una "nueva Era" basada en negar la legitimidad de la Transición y de la Constitución, y de crear el derecho de autodeterminación. ¿Con este planteamiento se puede decir que ha ganado ETA?
–Por supuesto. Los dos partidos que están dirigiendo el proceso son la ETA y Podemos. ERC son unos advenedizos. Nunca el nacionalismo catalán ha tenido un cerebro revolucionario. Eso solo lo ha tenido la ETA en la Iglesia, en parte de la sociedad civil y en la Universidad. Otegi ya lo dijo: el problema es la unidad de España, si nos la cargamos todo lo demás viene por añadidura. Antes eran pocos, pero ahora tienen a los socialistas y comunistas haciendo su programa. En el venezolano Palacio de Miraflores, el despacho de Monedero estaba junto al de un etarra. Siempre han estado juntos la ETA y el FRAP, cuyo heredero es Pablo Iglesias.

–Ábalos publicó un tuit diciendo que AP pidió la abstención en el referéndum sobre la Constitución. ¿Ignorancia o maldad?
–Es maldad. La mentira es el único medio de acción política de este Gobierno. No puede decir la verdad. Es un Gobierno ilegítimo que quiere cargarse la democracia a espaldas del pueblo. La derecha es jovencita y no se entera, pero deberían contestar que mientras Fraga estaba haciendo la Constitución, Ábalos era amigo del grupo guerrillero colombiano M-19, ligado a Pablo Escobar.

–¿Un Gobierno cuya vicepresidenta primera dice "expertitud" tiene autoridad para elaborar una ley de educación?
–Pues sí, para esta ley de educación es la adecuada. Y Celaá, que dice "arte de Fierabrás" en lugar de "bálsamo". No sé quién es más analfabeta, si Calvo o Celaá.

–¿Es reversible la deriva totalitaria que describe?
–Hay que combatirla. Lo que no se puede hacer es aceptar, como dije en “Memoria del comunismo". En todos los países donde ocurrió se decía: “Aquí no va a pasar". Esto se impide con la unión de los partidos. Si la gente cree que dentro de tres años habrá elecciones libres, sueña. No se puede esperar tres años. Hay que resistir siempre.

Lo volveremos a hacer
Rosa Díez okdiario okdiario 13 Diciembre 2020

Hace 20 años ¡Basta Ya! recibía en Estrasburgo el Premio Sajarov. Fue la primera vez en la historia que este galardón se entregaba a una organización europea, reconociendo así de manera solemne que en el corazón de la Unión se estaba librando una batalla por las libertades que regaba de sangre España y que toda Europa debía asumir como propia. Yo estuve allí como militante de ¡Basta Ya! y miembro de la Comisión de Libertades.

Discurso aceptación del premio Sajarov de Derechos Humanos y Libertad de Expresión del Parlamento Europeo, 13 de diciembre de 2000.

“Señoras y señores parlamentarios: ante todo, la iniciativa ciudadana ¡Basta Ya! desea expresar su gratitud a este Parlamento por el honroso reconocimiento que hoy nos confieren. Es una distinción tanto más notable por cuanto no somos una prestigiosa ONG ni un movimiento institucional veterano sino sencillamente un grupo de ciudadanos de distintas procedencias, sin jerarquías burocráticas ni apenas aparato organizativo, que empezamos a marchar juntos hace poco menos de un año. Entre nosotros hay profesores y obreros, cargos públicos y simples particulares, religiosos y laicos, sindicalistas, empresarios, militantes pacifistas, artistas, trabajadores de los medios de comunicación, gente cuyo nombre es muy conocido y muchas personas nada célebres: les confieso que formamos un conjunto un poco anárquico. No tenemos ningún afán de protagonismo histórico, ni siquiera de perduración a toda costa: ¡ojalá que nuestra iniciativa dejase mañana mismo de ser necesaria y pudiera volver cada uno de nosotros en paz a su vida cotidiana!

Sabemos que personalmente no somos importantes, pero creemos que es importante lo que nos une y moviliza: el rechazo del terrorismo criminal de ETA y el apoyo explícito al Estado de derecho español, hoy amenazado por un proyecto totalitario de secesión violenta. Hemos salido a la calle y hemos alzado nuestras voces porque estamos convencidos de que, cuando la democracia está en peligro, los ciudadanos no pueden refugiarse en su anonimato y esperar mansamente a que todo se resuelva en las altas esferas del poder político. No queremos sustituir a las instituciones legítimamente establecidas sino urgirlas a que protejan nuestros derechos y nuestras libertades sin concesiones al terror. Nos hemos movilizado, señoras y señores parlamentarios, por solidaridad con las víctimas del fanatismo ideológico asesino y también en defensa propia contra él.

Y es que vivimos una situación tristemente insólita en la Europa democrática. El País Vasco no es un territorio exótico, agobiado por las injusticias y desigualdades como tantos lugares del llamado Tercer Mundo, sino una de las regiones más desarrolladas y con más equilibrada calidad de vida de la comunidad europea. Dentro del Estado español la comunidad vasca disfruta de una amplísima autonomía, con Gobierno y Parlamento propios, pleno control de su fiscalidad, competencias educativas bilingües, dos cadenas propias de televisión (una de ellas en euskera), etcétera… Sin duda los vascos padecieron importantes violaciones de su libertad política y cultural durante la dictadura de Franco, como el resto de los ciudadanos españoles. Pero a partir de la instauración de la democracia se hizo un extraordinario esfuerzo de reconciliación en todo el país, comenzando por una amnistía general para los delitos de motivación política cometidos durante el periodo franquista que permitió hace más de veinte años reintegrarse en la legalidad a todos los miembros de ETA que lo desearan, incluso aunque tuvieran responsabilidad en hechos sangrientos. Sin embargo la actividad de ETA no ha cesado desde entonces y ya contamos más de setecientas víctimas mortales durante la etapa democrática.

Hoy en el País Vasco no hay seguridad ni libertad de expresión o asociación política para gran parte de los ciudadanos. Los cargos electos no nacionalistas son asesinados, así como empresarios, periodistas, miembros de las fuerzas de orden público o simples particulares que se hayan manifestado de cualquier modo contra el proyecto de imposición independentista. Y no sólo se trata de asesinatos: se han quemado numerosos establecimientos, viviendas y vehículos, se extorsiona cotidianamente a los comerciantes y profesionales, se hostiga y amenaza de mil maneras a quienes son considerados «españolistas», es decir, a quienes se atreven a manifestarse públicamente a favor del Estado de derecho constitucionalmente vigente. Mucha gente se ve obligada a marcharse para evitar males mayores o porque no soporta la presión del ambiente de intimidación. Otros muchos deben resignarse a vivir acompañados de escoltas policiales y no pueden pasear libremente con sus hijos por la calle o asistir sin todo tipo de precauciones a los locales públicos. En el País Vasco, en plena Europa democrática, tenemos actualmente docenas de Salman Rushdies. Reina el miedo, un miedo palpable en la vida cotidiana que hace hablar en voz baja o disimular lo que se piensa, como en los peores momentos de la dictadura franquista.

Nosotros, los miembros de la iniciativa ¡Basta Ya!, sabemos que ETA es sin duda la principal culpable de estos males pero también estamos convencidos de que ETA no es un fenómeno aislado y que su perpetuación se debe a un clima político del cual son en parte responsables las autoridades nacionalistas que gobiernan el país desde hace más de veinte años. Los etarras no son extraterrestres llegados de otro planeta para hacer el mal sino jóvenes educados en el fanatismo étnico, en el odio a más de la mitad de sus conciudadanos y a todo lo considerado ‘español’, jóvenes a quienes se ha imbuido una historia distorsionada y una antropología demencial que les hacen creerse víctimas y les convierten así en verdugos. Naturalmente aceptamos que los nacionalistas vascos puedan proponer por vías pacíficas la creación de un nuevo Estado independiente que nunca antes existió, pero rechazamos que ese proyecto político de un determinado partido se presente como el derecho inalienable de todo un pueblo, convirtiéndose así de modo indirecto en justificación de los violentos.

Tampoco parece prudente la permanente búsqueda en el pasado histórico y aún prehistórico de agravios que justifiquen la ruptura de las comunidades democráticas actuales o pretendan demostrar la incompatibilidad de quienes de hecho ya viven juntos desde hace siglos. Como demuestra tristemente la experiencia de otros lugares de Europa, por tal camino siempre se encuentran finalmente justificaciones para el enfrentamiento bélico. Es algo contra lo que ya prevenía hace siglos uno de los primeros pensadores de la Europa unida, Erasmo de Rotterdam, cuando comentaba en sus adagios: «Si un título cualquiera se considera causa idónea para emprender la guerra, a nadie -en medio de tantas vicisitudes de los asuntos humanos, de tantos cambios- le podrá faltar un título. ¿Qué pueblo no ha sido alguna vez expulsado o no ha expulsado a alguien de su territorio? ¿Cuántas veces se ha emigrado de un sitio a otro? ¿Cuántas veces se han desplazado de aquí para allá los imperios por el azar de los tratados? ¡Que los paduanos reclamen hoy el suelo troyano ya que Antenor en otro tiempo fue troyano! ¡Que los romanos reclamen África y España, pues alguna vez fueron romanas! Llamamos dominio hereditario a lo que es administración electiva. No se tiene igual derecho sobre los hombres -libres por naturaleza- que sobre los ganados» (del comentario al adagio ‘La guerra atrae a quienes no la han vivido’).

Señoras y señores parlamentarios, como demócratas somos desde luego partidarios del diálogo entre los diversos partidos democráticos porque en tal diálogo permanente consiste la democracia misma. Pero precisamente por vocación de diálogo democrático rechazamos que éste pueda venir forzado por el terrorismo violento, que la agenda política de los ciudadanos la establezcan quienes trastornan los usos de la convivencia pacífica y que las leyes consensuadas parlamentariamente deban cambiarse a gusto de los asesinos como rescate para que dejen de matar. Queremos vivir en paz pero también queremos vivir en libertad; nos negamos a sustituir el Estado de los ciudadanos por el Estado de las etnias. Por eso hemos salido a la calle para defender los principios constitucionales y gritar a los terroristas: ¡Basta ya! Y también por eso, además de agradecer el reconocimiento de este Premio Sajarov, invitamos a los miembros del Parlamento europeo a visitar el País Vasco, no los despachos oficiales sino las calles, los bares, los comercios, las empresas, las pequeñas localidades, las aulas, para que conozcan de primera mano y sin injerencias propagandísticas cómo se vive amenazado, extorsionado, sin derecho a la libre expresión de las ideas. Que comprueben por sí mismos la verdad de lo que denunciamos y después que no lo olviden y que nos ayuden a luchar contra esta lacra que toda la Europa democrática debe sentir como propia”.

Traigo este discurso hoy por la actualidad de todas sus denuncias. Traigo este discurso para que seamos conscientes de que quienes entonces nos perseguían y nos mataban hoy nos gobiernan, de que ya no necesitan las armas porque tienen el BOE. Traigo este discurso para que seamos conscientes de que hoy es el presidente del Gobierno de España quien llama “patriotas y valientes” a los enemigos de la democracia contra los que nos enfrentamos entonces como ahora. Traigo este discurso hoy para recordar que se puede luchar y vencer. Traigo este discurso para renovar el compromiso. Como ayer mismo señalaba Fernando Savater, cuando sea necesario ho tornarem a fer…

Si, lo volveremos a hacer. Palabra de vasca, europea y española.

Padres y profesores contra la nueva Oficina Lingüística de Baleares: "Es repugnante"
Víctimas de la inmersión reaccionan así ante la oficina que el Gobierno socialista ha abierto para paliar el "dolor" de no poder hablar en catalán.
Sandra León Libertad Digital 13 Diciembre 2020

Una semana después de abrir sus puertas, poco o nada ha trascendido sobre la labor de la nueva Oficina de Derechos Lingüísticos de Baleares inaugurada el pasado 4 de diciembre por el Gobierno de Francina Armengol. Teóricamente, el organismo se encargará de velar por los derechos asociados a las dos lenguas oficiales. Sin embargo, el consejero de Educación, el socialista Martí March, ya dejó claro el mismo día de su inauguración que el objetivo era paliar el "dolor" que supone "que demasiado a menudo los catalanoparlantes tengan que renunciar al uso de su lengua".

En la misma línea, la Secretaria Autonómica de Universidad, Investigación y Política Lingüística, Agustina Vilaret, reconoció abiertamente que su misión no era otra que "luchar conjuntamente por los derechos lingüísticos con otros territorios de los 'Països Catalans'".

Así, la apertura de esta oficina, similar a las que ya existen en Cataluña y la Comunidad Valenciana, ha indignado a las miles de víctimas de la inmersión lingüística en Baleares. Muchas se resisten a alzar la voz por miedo a represalias, pero otras no están dispuestas a agachar la cabeza ante quienes, una vez más, tratan de confundir a las víctimas con los verdugos.

Es el caso de Irma Ricciardiello. Su historia saltó a los medios hace dos años, cuando denunció públicamente el calvario que sufrían sus hijos en el colegio Can Raspalls de Ibiza: "Si mi hija pedía hacer pis en español, la maestra le decía que no la entendía". A su hermano mayor, la profesora no le dejaba participar en clase por el simple hecho de llevar el libro en castellano. Tampoco le corregía los deberes. Es más, le penalizaba.

"¡Esto es de locos!"
Al enterarse de la apertura de esta nueva oficina, Irma no da crédito. "Estoy alucinando -asegura a Libertad Digital-. ¡Esto es de locos! Aquí los que somos discriminados somos los que hemos solicitado alguna vez algo en castellano", denuncia indignada.

Ella, que sufría cada día viendo cómo sus hijos "crecían pensando que hablar en castellano estaba mal", llevó su lucha a todas las instituciones posibles. Consiguió que el Defensor del Pueblo le diese la razón y corroborase que, efectivamente, el colegio Can Raspalls discriminaba a las familias que solicitaban educar a sus hijos en castellano.

Sin embargo, a nivel educativo, lo único que logró fue que el consejero Martí March, el mismo que hoy habla del "dolor" de los catalanoparlantes, acudiese al centro a apoyar a todos aquellos que discriminaban a sus hijos. Incluido Godofredo, el profesor que se disfrazaba de payaso para dar castellano y ridiculizar así la enseñanza de esta lengua. "¿Y ahora va diciendo que abre la oficina ésta para paliar el dolor de los catalanoparlantes?, se pregunta indignada. Es que es ridículo y absurdo, cuando es justamente él el que se lo está haciendo a los demás. Es repugnante".

Aquella visita del consejero socialista a Can Raspalls "sirvió para advertir a los demás padres de qué pasaría si también hacían lo mismo que yo", lamenta Irma. Y lo cierto es que este tipo de actuaciones parecen haber surtido efecto, ya que si bien son muchas las familias que en privado corroboran episodios como los que sus hijos han sufrido en Baleares, cada vez son menos los que se atreven a hacerlo públicamente.

Hoy, los hijos de Irma, como tantos otros que quieren huir del acoso, estudian en un colegio concertado. Ella, por fin respira tranquila. "Mis hijos siguen estudiando la mayoría de las asignaturas en catalán, pero es que yo no estoy en contra del catalán -aclara una y otra vez-. Simplemente es otro ambiente distinto".

Lamentablemente, por muchas oficinas de derechos lingüísticos que el Gobierno balear abra en las islas, la huida sigue siendo el destino obligado para muchos castellanoparlantes. No sólo para los alumnos. También para muchos docentes que han sufrido el acoso catalanista en primera persona. Es el caso de Pedro, un profesor de inglés de Ibiza que prefiere esconder su nombre real por miedo a represalias.

Su situación saltó a los medios hace meses cuando denunció que el Instituto Sant Agustí de Ibiza en el que trabajaba le prohibía hablar en castellano con alumnos, padres y compañeros. "El catalán está por encima de tus derechos laborales", le llegaron a decir el director y la coordinadora lingüística del centro, que incluso firmaron un acta en la que le reprendían por hablar en su lengua materna.

El profesor se dio cuenta de que le vigilaban y que hasta se asomaban a su clase e intentaban escuchar las conversaciones que mantenía con sus compañeros o con las familias de sus estudiantes. Así que, tras recibir todo tipo de presiones para que dimitiera, este profesor de Ibiza decidió pedir el traslado, aprovechando su condición de interino.
Otro "chiringuito" más para "colocar a sus adeptos"

Hoy, Pedro asiste perplejo a la puesta en marcha de esta oficina lingüística y, sobre todo, a las sorprendentes declaraciones del Gobierno balear hablando del "dolor" de aquellos que quieren usar el catalán y no pueden. "Es sangrante -denuncia indignado-. El único dolor que existe realmente es el que sufrimos los hablantes de español que somos perseguidos por usar nuestra lengua y a quienes se nos niega la enseñanza en nuestra lengua materna".

A su juicio, esta oficina "es otro chiringuito más para distraer dinero público en beneficio de los catalanistas". La maniobra no dista mucho de las que ya se han visto en Cataluña y la Comunidad Valenciana: "Usan el dinero de todos los ciudadanos para colocar a sus adeptos".

Al igual que los hijos de Irma, este profesor ha conseguido dejar atrás aquellos días de acoso constante, pero su lucha, aunque sea desde el anonimato, continúa. Si algo le ha demostrado su experiencia docente, es que "la inmersión lingüística es una aberración que provoca frustración y fracaso" escolar. "Eso sí es verdaderamente doloroso", sentencia.

Cuando la República y el PSOE defendían el castellano
En septiembre de 1931, Miguel de Unamuno hizo una fuerte defensa del idioma ante los ataques nacionalistas: “Toda persecución a una lengua es un acto impío e impatriota”, dijo en las Cortes. El Estado debía garantizar el habla. Cúanto han cambiado las cosas
Jorge Vilches larazon 13 Diciembre 2020

Los nacionalistas quieren construir el “hecho diferencial” a través de la imposición de su lengua particular, colocando al español al nivel de un idioma extranjero. El motivo es que el bilingüismo libre, espontáneo, demostraría que esa comunidad homogénea de destino en lo universal es una construcción imaginaria, no un hecho. Es así como los nacionalistas han convertido la lengua en el motor independentista.

El catalanismo fue un movimiento romántico tardío que asumió el esencialismo nacionalista de finales del XVIII y comienzos del XIX. Entre otras cosas, también las ideas del filósofo alemán Herder, que señaló que la lengua es la portadora de una cultura propia, de una historia, incluso del carácter psicológico de un pueblo. Una lengua particular y exclusiva era la prueba indiscutible de la existencia de una nación. De esta manera, nacionalismo y lengua única se dieron la mano, por lo que la imposición del idioma propio y la expulsión del español se convirtió en la prioridad.

El proceso fue largo. A finales del siglo XIX surgió el movimiento cultural llamado Renaixença (Renacimiento), de raíz burguesa, que intentó inculcar en los catalanes a finales del XIX la existencia de una lengua asociada a una cultura, una historia y una mentalidad propias que estaban en peligro de extinción. Cataluña era una nación, una identidad diferenciada que debía preservarse de la contaminación exterior. No solo fue el catalanismo. Sabino Arana escribió "El euskera se muere" con la invasión española, y con su muerte también la pureza de la raza vasca. Prat de la Riba, quien dijo que "la religión catalanista tiene por Dios a la Patria", aseguraba que el idioma catalán era el vínculo histórico de su nación, y que no se debía tolerar que el castellano sustituyera la lengua propia. La lucha política, por tanto, pasaba por desterrar el español.

A comienzos del siglo XX este movimiento cultural se convirtió en partidos políticos para llevar a las instituciones la defensa de los intereses nacionales propios. Era una acción reactiva contra "lo extranjerizante", lo no catalán o no vasco, desde las personas al idioma, la educación, las empresas o la cultura. Tenían la misión de patrocinar lo propio, lo nacional, para que no se perdiera. Una vez llegaron a las instituciones utilizaron la administración para extender ese sentimiento identitario y separatista. La consecuencia lógica de aquel nacionalismo, como el de todos, era tener un Estado propio para velar por sus intereses particulares sin interferencias ni injerencias. De ahí el separatismo que se hizo carne durante la Segunda República.

Andrés Ovejero (PSOE) defendió que había que usar el concepto de ‘lengua española’, no ‘castellana’, porque representaba menos la «unidad espiritual» del país

Pero la Constitución de 1931 dejó claro que el castellano era el "idioma oficial de la República", e incluso añadió algo que ha llegado al actual texto constitucional: "Todo español tiene obligación de saberlo y derecho a usarlo", sin perjuicio de las "lenguas de las provincias o regiones". Ese artículo 4 de la Constitución republicana no figuraba en el anteproyecto de ley de julio de 1931. Sin embargo, por aquellos días el Gobierno de la Generalitat, a cuyo mando estaba el independentista Macià, aprobó un proyecto de Estatuto que establecía la oficialidad de la lengua catalana en Cataluña y el uso del español solo en sus relaciones con el Gobierno central. Al conocer este texto, la comisión constitucional introdujo el citado artículo para preservar el español en toda España.

El debate sobre la oficialidad del castellano tuvo lugar los días 17 y 18 de septiembre de 1931, con su corolario el 25. Unamuno dijo entonces: "Estamos indudablemente en el corazón de la unidad nacional". Las discusiones en las Cortes se centraron en tres temas: garantizar el conocimiento y uso del español en todo el territorio, el término "lengua española" y no "lengua castellana", y, en tercer lugar, impedir la imposición de una lengua regional. El derecho al conocimiento y uso del español se estableció en el artículo 50, con la obligación de que fuera "instrumento de enseñanza en todos los centros de instrucción primaria y secundaria de las regiones autónomas".

El Estado, además, ejercería la "suprema inspección" sobre el cumplimiento de dicha norma. Dos diputados republicanos radicales, del partido de Lerroux, quisieron añadir el adjetivo "común" para fortalecer la unidad basada en la lengua y "justificar la primacía oficial y espiritual del castellano".

Andrés Ovejero, diputado del PSOE, defendió que había que usar el concepto de "lengua española", no "castellana", porque representaba menos la "unidad espiritual" del país y el hermanamiento con los hispanohablantes de todo el mundo. Zulueta, diputado republicano, preguntó si la enseñanza del español en Cataluña iba a ser una asignatura como el francés, el inglés o "acaso un idioma muerto", como el latín.Unamuno defendió en las Cortes una enmienda para que la Constitución reconociera al español como "idioma oficial de la República". Todo español tenía el "deber de saberlo y el derecho de hablarlo".

Además, en cada región se podría declarar cooficial "la lengua de la mayoría de sus habitantes", y, lo más importante: "A nadie se podrá imponer el uso de ninguna lengua regional". Esto quería decir, explicó, que a un vasco, un gallego o a un catalán no se le podía obligar a hablar en la lengua local. Esa era la clave de la unidad nacional, dijo. No había que caer en artificios. El vascuence era un "conglomerado de dialectos" con los que no se entendía nadie. Ni "mis cuatro abuelos" vascos, dijo. Por eso el nacionalismo de "señorito resentido" estaba construyendo una "lengua artificial" para ser distintos y crear un "hecho diferencial".

"Toda persecución a una lengua –añadía Unamuno– es un acto impío e impatriota". Esto suponía que el Estado iba a garantizar en Cataluña la enseñanza en español por patriotismo y en defensa de los derechos de todos sus habitantes. Permitir lo contrario era un "suicidio cultural", y el derecho al suicidio no existía; es decir, el Estado tenía el deber de impedirlo. El idioma castellano ya se hizo. Sin embargo, el español estaba en constante construcción con la aportación de esas otras lenguas "que hoy tan tristemente, tan pobremente nos diferencian". El conocimiento del español era libertad, mientras que condenar a saber solo la lengua regional era "esclavitud cultural".

Los socialistas tampoco rechazaron la idea de España, y menos el idioma español. El vasco Indalecio Prieto dijo en mayo de 1935 que a medida que "la vida pasa por mí, aunque internacionalista, me siento cada vez más profundamente español". Y concluyó, por si había dudas: "Siento a España dentro de mi corazón y la llevo hasta en el tuétano mismo de mis huesos". Antonio Machado, próximo al comunismo en los tiempos previos a 1936, avisó: "El sentido de la patria no es un mito". Azaña también advirtió: "Os permito, tolero, admito que no os importe la República, pero no que no es importe España". Incluso Vicente Uribe, ministro del PCE, afirmó en plena guerra: "Los comunistas somos los más decididos enemigos de toda tendencia separatista".

¿Qué izquierda y qué intelectuales propiciaron el independentismo en Cataluña en la década de 1930? Los estalinistas. Luis Araquistáin escribió que favorecer la independencia catalana "no nos duele" porque servía para "acelerar el proceso revolucionario en España". Prefería "unas cuantas naciones peninsulares" que pudieran reunirse en una "República de trabajadores de una sola clase"; vamos, una República socialista. Parece que esta es la tendencia izquierdista que hoy se ha impuesto.

El idioma como un arma y no como instrumento
Ramón Menéndez Pidal publicó en «El Sol» el 26 de julio de 1931 un artículo titulado «Federarnos es algo parecido a divorciarnos». El filólogo afirmaba que las «jóvenes generaciones regionales», los nacionalistas, consideraban «el idioma como un arma y no como instrumento». Se sorprendía mucho porque, decía, con la República ya no había «opresión lingüística» y los nacionalistas podían expresarse libremente. La federación era una «forma feliz» si se concebía para unir lo disgregado, no para separar lo «unido por cuatro siglos y medio de historia». La obsesión de los nacionalistas era aumentar «el hecho diferencial» con la lengua, escribió, violando la naturalidad del bilingüismo. Este artículo provocó la respuesta del nacionalista Rovira i Virgili en el diario «La Publicitat» diciendo que había una frontera tajante entre los dos idiomas. El filólogo contestó que esa respuesta era producto del «resentimiento» y la «incomprensión», y resultada de un «infantil descomedimiento» considerar «que las cosas catalanas puedan ser entendidas bien [nada] más que por los catalanes».

La fiesta de los truhanes y el dolor ajeno
Jesús Cacho. vozpopuli  13 Diciembre 2020

“El fútbol es de lejos el deporte más popular del mundo. Durante cinco o siete años, el FC Barcelona fue el equipo más seductor del planeta y el hombre que lo dirigía, Pep Guardiola, se convirtió en el primer sabio del deporte más seguido e influyente. Varias revistas femeninas le nombraron el tipo más atractivo del momento. Yo lo comparo con Obama y lo hago para que se tenga en cuenta su magnitud. De Obama la gente se ha olvidado; de Guardiola, no”. Quien así se expresa es Adolf Tobeña, catedrático de Psiquiatría y Psicología médica de la UAB, en una entrevista firmada por Cristian Campos. “Además, Guardiola es la figura más prominente del secesionismo catalán. Su líder político es Puigdemont, cierto, pero Guardiola, que sabe dónde está, es su líder social”. Barça y nacionalismo, dos caras de una misma moneda. Durante un tiempo ejercieron una irresistible atracción por las cuatro esquinas del planeta. “Íbamos dando lecciones por el mundo, y el mundo nos contemplaba con admiración o eso creíamos”. De la mano del mejor jugador, el Barça dictaba pases magistrales sobre el césped, convertido en embajador de un movimiento independentista que logró captar la atención de las elites universitarias de medio mundo. Hoy el Barça es una ruina, económica y deportiva, mientras el separatismo, cuarteado en su seno, rumia una derrota que se resiste a reconocer. Ambos afrontan unas elecciones decisivas para su futuro. Barça y nacionalismo, vidas paralelas.

La estética del fútbol-Barça, aquellas largas posesiones que dejaban al equipo contrario reducido a mero espectador, se correspondían con la de aquellas grandes manifestaciones de la Diada, tras las cuales había diseño, mucha elaboración, mucho especialista en movimiento de masas, mucho elemento visual de una plasticidad deslumbrante. Las victorias del Barça desataban la euforia en Canaletas y hacían subir como la espuma la fiebre identitaria de un movimiento que sin la rémora de España se creía capaz de alcanzar la luna sin necesidad de programa espacial. Las banderas del Barça que en los balcones engalanaban los triunfos en la Champions fueron sustituidas de forma paulatina por la estelada independentista. La comunión Barça-nacionalismo llegó a su clímax en 2015, con el triplete de Luis Enrique y la victoria de Junts pel Sí en las autonómicas de julio. Desde entonces todo ha sido una dolorosa cuesta abajo. El glamur de los Laporta, Guardiola y demás figuras de éxito, gente guapa, moderna y triunfadora “que creímos mundialmente admirada”, se fue apagando ante la ceguera de quienes estaban llamados a advertir que la vida es ciclo y que lo difícil no es llegar, sino permanecer. El mítico Guardiola no ha ganado una Champions desde que se fue del Barça, a pesar de que Bayern y Manchester City pusieron a su disposición todo el dinero del mundo. Y la junta directiva del Barça ha dilapidado al posiblemente mejor equipo de fútbol de la historia, llamado a haber ganado el máximo torneo continental siete u ocho años seguidos.

Los ocho goles que un Bayern correcaminos, en las antípodas estéticas de aquel gran Barça, le endosó en Lisboa vinieron a suponer el amargo despertar de un sueño, el aterrizaje en la dura realidad de un club pésimamente gestionado, incapaz de tomar las decisiones adecuadas tras avisos tan claros como los recibidos en Turín, Roma, París y Liverpool. “Los últimos años de Bertomeu han sido un desastre”, asegura un habitual del palco. “El nivel técnico y humano de quienes le rodeaban en la Junta fue cayendo en picado, lo que se tradujo en un deterioro alarmante de la calidad de la gestión. La toma de decisiones a partir de lo de Liverpool ha sido penosa”. El club está arruinado. En realidad, está a centímetro y medio de la suspensión de pagos. “Estas minusvalías, ocasionadas por la caída de ingresos por la pandemia, han reducido los fondos propios desde los 130 millones a apenas 30. Si el curso actual finalizara con unas cifras similares, el club entraría en causa de disolución” (Agustín Marco en El Confidencial). El rubro salarios más amortización de jugadores supera los 600 millones. Solo Messi absorbe 150 millones año entre sueldo, primas y un curioso “bonus de fidelidad”.

“Esto no es nuevo, que ya lo vivieron nuestros abuelos. El cambio de estadio de Las Corts al Nou Camp estuvo a punto de llevarse al club por delante a cuenta de la deuda contraída. Ahora podemos estar ante una situación similar”. ¿A quién le puede apetecer, en estas circunstancias, hacerse cargo de semejante ruina? A mucha gente, que el Barça es més que un club y sus elecciones a la presidencia (24 de enero), “más importantes que las de la Generalitat”. El sueño de todo burgués enriquecido; la aspiración de todo captador de rentas con ínfulas de liderazgo. Siete candidaturas, aunque en realidad son solo dos. Vuelve a intentarlo Joan Laporta, tras haber presidido el club en el periodo 2003-2009. Muchas mañanas se le puede ver en el Café Europa, Diagonal esquina con Francesc Macià, recibiendo despatarrado el saludo de la parroquia, dicharachero, carismático, mujeriego, bebedor, embutido en un ego brutal. Y nacionalista con un punto rebelde, incluso ácrata, difícilmente manejable. Hay quien dice que está en trance de suavizar su imagen pendenciera. “El Laporta de hoy es una persona más madura, más moderada, más sensata y mejor acompañada. No volverá a cometer los errores del pasado”.

A la sombra de Jaume Roures
El otro es Víctor Font, genuino candidato nacionalista, un hombre enfrentado por fin al examen de su vida tras largos años de espera. La incorporación a su candidatura de un tipo como Antoni Bassas, diario Ara, parece indicar a las claras que va a contar con el apoyo en bloque del independentismo. “En caso de ganar las elecciones, Bassas sería el responsable del gabinete de presidencia y mi mano derecha”, ha explicado el propio Font. “Hay un ganador para la mayoría y un colocado”, cuenta un prominente catalán. “Pero ojo, no estoy tan seguro. De Font sabes cómo y con qué se ha ganado la vida en los últimos 10 años, cosa que no puedes decir de Laporta. Se trata de una cabeza ordenada que puede aportar una imagen de estabilidad al club, algo muy importante en la complicada situación en que se encuentra. El nuevo presidente del Barça deberá contar, además, con credibilidad bastante para sentarse con la banca a negociar el futuro, cosa difícil de imaginar en Laporta, aunque es verdad que ha incorporado a un ex de Caixa como Jaume Giró, un hombre sensato, bien visto en Madrid y Barcelona y con capacidad para tender puentes. ¿Nacionalismo? Me parece que ese debate va a quedar esta vez en segundo plano. Estas elecciones van a tener menos que ver con la política de lo que en Madrid se piensa. Los problemas del Barça son otros y muy acuciantes”.

El verdadero hombre en la sombra tras Font es, sin embargo, Jaume Roures, el comunista millonario dueño del grupo Mediapro, la cabeza de la serpiente de casi todo lo que ocurre tras las bambalinas más allá del Ebro. Nada se mueve en la little Cataluña sin que lo sepa Roures, a nadie se toca sin el permiso de Roures. Font sería en este contexto su 'hombre de paja' destinado a dejar el control del Barça en manos de Mediapro, algo que el aludido niega. Pero Roures acaba de salir con el rabo entre las piernas de Francia. “En mayo de 2018, la Liga de Fútbol Profesional [gala] cerró un acuerdo con el grupo chino-español Mediapro para la reventa de los derechos televisivos de la Ligue 1 entre 2020 y 2024, por un importe de mil millones”, explicaba este sábado Le Figaro. “Cuatro meses después del inicio, Téléfoot, el canal creado para la emisión de los partidos, ha quebrado”. El grupo de Jaume Roures ha dejado a la Ligue 1 colgada con una deuda de 324 millones. “Mediapro se comportó como un matón”, afirmaba el sábado el diputado en la Asamblea Nacional Cédric Roussel. “Durante varios meses actuó como el inquilino que sigue disfrutando del apartamento sin querer pagar el alquiler”. El grupo se ha declarado en suspensión de pagos en el juzgado comercial de Nanterre. “El gran engaño de Roures consistió en hacer creer que su canal, 25 euros mes, era viable económicamente. Ahora hay quien duda de que realmente tuviera la intención de cumplir el contrato. Lo que seguramente pretendía era especular con la reventa de los derechos de la Ligue 1. El plan no funcionó y, como un jugador de póquer, siguió jugando hasta el final”.

“¿Quién va a querer trabajar ahora con Mediapro?”, se preguntaba Le Figaro. La agencia de calificación Moody's ya ha rebajado dos veces su rating debido a los problemas de liquidez y al elevado nivel de deuda, cercana a los 930 millones a cierre de 2019. Crítica situación financiera del Barça, cuchillos cachicuernos surcando el aire viciado del separatismo, y un golpe quizá mortal en Francia para el futuro del rojo millonario. Todas las altas torres han caído. Fue en su casa barcelonesa donde el tycoon invitó a cenar, un sábado de finales de agosto de 2017, al líder de Podemos, Pablo Iglesias, al portavoz de En Comú PodemXavier Domènech y al vicepresidente y líder de ERC Oriol Junqueras. Un encuentro donde se urdió un pacto, patrocinado por Roures y sus millones, entre ERC y Podemos destinado a proponer al PSOE una moción de censura contra Mariano Rajoy en el Congreso para entronizar en la presidencia a Pedro Sánchez, atrapar a Sánchez en el cepo del populismo radical y del separatismo y, más a largo plazo, reeditar en Cataluña el tripartito entre ERC, PSC y Podemos. Todo lo que se pactó en aquella cena ha sucedido al pie de la letra.

Reírse del dolor ajeno
Nótese que la cena tuvo lugar en agosto de 2017, cuando aún faltaban varios meses para “el mayor espectáculo del mundo” que fue el referéndum del 1 de octubre de dicho año, o el sueño de una noche de otoño de una independencia que iba a durar exactamente ocho segundos. Lo que equivale a decir que Iglesias y Junqueras, y naturalmente Roures, sabían de sobra que el aquelarre del 1-O no pasaba de ser una farsa destinada a ir preparando el asalto al régimen del 78, además de a engañar a incautos. Ellos siempre lo han sabido, siempre se han reído en secreto de los cientos de miles de catalanes abducidos por el relato nacionalista, de esos “jóvenes educados en el fanatismo étnico, en el odio a más de la mitad de sus conciudadanos y a todo lo considerado español, jóvenes a los que se ha imbuido una historia distorsionada y una antropología demencial que les hace creerse víctimas y les convierte en verdugos” (Fernando Savater, el 13 de diciembre del año 2000, en la entrega a 'Basta Ya' del premio Sajarov a la libertad de conciencia del Parlamento Europeo).

La dirigencia del Barça sabe que ha fracasado, ha quebrado el club, y lo ha hecho entre el ridículo más espantoso. Mucho mejor conocen su fracaso los Puigdemones, Junqueras y demás familia. Ellos saben que han conducido a Cataluña a un callejón sin salida al fondo del cual solo hay miseria y dolor. Y no contentos con destruir Cataluña, ahora han exportado el problema al resto de España con la eficaz colaboración del doctor Sánchez. Pero ellos no la van a sufrir nunca. Laporta lleva décadas viviendo del dinero ajeno, copa de champán francés en mano, y así lo seguirá haciendo. Lo mismo que Laura Borràs, la nueva candidata a la presidencia de la Generalidad por Junts per Catalunya, el partido del prófugo de Waterloo, en las elecciones del 14 de febrero. Una mujer que se ha declarado “al servicio del expresidentCarles Puigdemont, del 1 de octubre, de los presos y de los exiliados”. Han fracasado y lo saben, pero nunca pedirán perdón, muy al contrario, unos y otros se embarcarán en una perenne huida hacia adelante que garantice su estatus de logreros y embaucadores. Laporta y Borràs pertenecen a una elite –clase media pija, cultivada, rica- acostumbrada a vivir en una cierta opulencia. El sufrimiento que provocan no es para ellos. La fiesta de los truhanes y el dolor ajeno.


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