AGLI Recortes de Prensa   Martes 29  Diciembre  2020

El sitio
Alfonso Ussía. https://gaceta.es 29 Diciembre 2020

Me he tragado una pequeña dosis de desconsuelo cuando he oído a una distinguida y activa militante del Partido Popular la causa de mi silencio literario en la prensa escrita. Que me he radicalizado. “El artículo de la semana pasada en el que te ensañabas con la mujer del presidente del Gobierno que se movió por las redes no puede ayudarte. Las empresas tradicionales necesitan dinero, no problemas, y tú eres ante todo, un problema”.

Creo que mi artículo era aceptable y que no me ensañé con la mujer de Sánchez. Elogié su fuerte carácter y su ambición sin límite, y deduje –por información directa-, que Sánchez es un calzonazos. No sólo en el trato con su mujer, sino también en el que comparte día a día con Pablo Iglesias.

Es decir, que mi exilio se justifica con mi nuevo perfil radical. ¿Por qué soy radical? Defiendo una España unida. La Constitución de 1978, la monarquía parlamentaria como sistema arbitral e histórico indispensable para el desarrollo y estabilidad de España. Defiendo la independencia del Poder Judicial. Defiendo la libertad de los padres para elegir los centros de educación de sus hijos.

Defiendo la vida. La de los que van a nacer y son abortados, y la de quienes se acercan a su fin y van a ser legalmente suprimidos. Defiendo, en la enseñanza en las comunidades con otras lenguas, la educación bilingüe, no la prohibición en España de ser formado en español, nuestra mayor riqueza cultural que compartimos con setecientos millones de personas en todo el mundo.

Defiendo la propiedad privada. Y defiendo, con acentuado orgullo, a las Fuerzas Armadas y las Fuerzas de Seguridad del Estado, humilladas desde el propio Gobierno. Es decir, que comparto el radicalismo con millones de españoles. Mi pregunta no puede ser otra. ¿Por qué tenemos que reconocer los fundamentos constitucionales que defendemos? Porque quienes se han radicalizado hasta extremos insoportables son los poderes públicos, los partidos políticos, las empresas supuestamente independientes que crean o infectan la opinión e información, los separatismos que aprueban nuestros presupuestos y el terrorismo que vota a favor de este Gobierno sin rumbo, que sólo se mantiene por el deseo insuperable de no perder la delicia del poder. Y defiendo a quienes, sin rozar los límites de las leyes, carecen de complejos para exponer con plena libertad sus programas y sus promesas. Situarse junto a la Constitución, la Corona, la figura del Rey, la independencia judicial, el derecho a la vida, la gratitud al servicio de las Fuerzas Armadas y de Seguridad del Estado, y oponerse con rotundidad a la fragmentación de España, a quienes nos gobiernan desde el odio a España y a ideologías históricamente superadas por el tiempo y sus fracasos, equivale a situarse en la radicalización. No. Son los representantes del odio y la ruptura, junto al amparo de los tibios y la complicidad de los avariciosos, los únicos radicalizados.

Defiendo a quienes, sin rozar los límites de las leyes, carecen de complejos para exponer con plena libertad sus programas y sus promesas.

A los veintinueve años voté en el refrendo de la Constitución, redactada por un conjunto de políticos que representaban a los partidos y a la sociedad, y que impulsó el Rey Don Juan Carlos I, despojándose de todos los poderes. No me convencieron algunos tramos, pero era el texto del abrazo, de la reconciliación y de la esperanza. Pero aquella libertad de mis treinta años no la encuentro cumplidos los setenta. Aquella ilusión por una España libre y justa es hoy una desilusión sonora. Aquella esperanza ha mutado y nada tiene que ver el saco de los años que ha caído sobre mis espaldas, sino el agobiante convencimiento de nuestra estupidez colectiva. Cuando muera, quiero seguir siendo tierra de España, y que aquellos que la viven y la pisan lo hagan con la libertad y la ilusión con las que yo la viví y pisé cuando mi patria fue una nación seria y respetada en todo el mundo, consecuencia de una transición tan generosa como milagrosa e inteligente gracias a su unidad de criterio del bien común.

Sin respeto a la opinión y a la prensa libre de condicionamientos y subvenciones no hay camino que recorrer, sino una indicación hacia el campo de concentración de las ideas. Soy católico y como los que rechazan, con todo su derecho, la religión, hijo del humanismo cristiano, que ha sabido estar presente en todos los siglos y no se ha estancado en el medievo. Soy monárquico porque creo en la historia y en la necesidad de un poder sin poder que sobrevuele a los partidos políticos. Soy español y estoy enamorado de mi tierra y de mi mapa. Y soy libre, o al menos, lo fui hasta hace unos meses.

Soy monárquico porque creo en la historia y en la necesidad de un poder sin poder que sobrevuele a los partidos políticos.

Yo no he perdido el sitio, ni lo han extraviado los millones de españoles que, más o menos, puedan coincidir conmigo. Lo han perdido los políticos de los dos partidos tradicionales que se han abrazado, uno al comunismo, el separatismo y el terrorismo, y el otro, a la comodidad de la tibieza. Y otros factores, claro. Pero mi sitio, que es España y su libertad, permanecen anclados en mi alma.

La España del caudillo Sánchez: poco pan y mucho circo

Rosa Díez okdiario 29 Diciembre 2020

De no ser porque la vacunación contra la Covid-19 se inició el día 27 -y no el 28-, todo el mundo hubiera supuesto que era una inocentada la foto con la pegatina gigante y el logo ‘Gobierno de España’ que tapaba los controles y las referencias de seguridad de las cajas en las que llegaban las vacunas.

Pero no, no era una inocentada; tampoco es una improvisación del goebbels que, junto al caudillo Sánchez, habita en La Moncloa. Para evaluar la dimensión del gesto piensen ustedes en el número de asesores de publicidad que habrán pagado para diseñar la campaña de propaganda, en los estudios de impacto que habrán hecho antes de lanzarse, en los ‘ponedores’ de pegatinas que habrán pagado para envolver las cajas como si fuera un regalo de Navidad del caudillo, en todas las personas a las que hemos pagado el sueldo para que ‘piensen’ cómo sacar provecho de la desgracia ajena y cómo pueden atribuirse al caudillo Sánchez los ‘méritos’ de una vacuna fabricada en Alemania en unos laboratorios privados, y distribuida por la UE a todos los países miembros… ¿Acaso se va a ‘arrugar’ nuestro moderno caudillo ante esa ‘nimiedad’, acaso va a temer el ‘escándalo’ por la impostura el tipo que falsificó hasta su curriculum y plagió su tesis doctoral?

Los publicistas goebbelianos que sirven al caudillo Sánchez han tomado la decisión de tapar la escasez de “pan” con la abundancia de propaganda y sesiones de circo en sesión continua. Esa es la consigna: circo, mucho circo para desviar la atención sobre la irresponsabilidad, el despilfarro, la incompetencia, el sectarismo, el amiguismo, las muertes, el dolor, la quiebra…., que ha causado este gobierno a todos los españoles.

Ya que no hay “pan”…. propaganda, mucha propaganda. Propaganda para que parezca que la vacuna la han fabricado en la Moncloa con los ahorros del caudillo y de sus ministros. Propaganda para que parezca que papá estado, de forma graciosa y generosa, ha venido a salvar a los pobres y desvalidos españolitos.

Circo y propaganda para que nos olvidemos de los féretros que nos escondieron, que apenas vimos; para que no pensemos en las sillas vacías que hoy pueblan las mesas de toda España.

Propaganda y circo para que olvidemos que el caudillo Sánchez ha escondido a más de seiscientos mil parados.

Circo y propaganda para que olvidemos que el caudillo Sánchez oculta las cifras reales de muertos por la pandemia, que quiere enviar a miles de españoles a la cuneta de nuestra historia reciente, que quiere borrar a los muertos de la Covid19 como si hubieran fallecido por ‘accidente’ y no como consecuencia de su desidia e irresponsabilidad …

Propaganda y circo para que olvidemos que seguimos en “estado de alarma” mientras él se lava las manos en la gestión de la segunda ola y su gobierno sigue aprobando decretos -que nada tienen que ver con la crisis sanitaria- al margen del control democrático del Parlamento.

Circo y propaganda para que olvidemos que los amigos de los ministros del caudillo se están forrando con contratos opacos.

Propaganda y circo para que olvidemos que la centralización de compras ha sido un fracaso y que las CCAA han tenido que tomar la decisión de salir individualmente al mercado para evitar que se produzcan, como en la primera ola, desabastecimiento de materiales básicos.

Propaganda y circo para que olvidemos que, tras detectarse una nueva cepa en el Reino Unido, el caudillo mantuvo las conexiones aéreas abiertas durante cuarenta y ocho horas más que la mayor parte de países europeos.

Circo y propaganda para que olvidemos que los camioneros españoles atrapados en Dover son los únicos que no han recibido ayuda directa del gobierno de su país, porque el Ministro del ramo -el hombre de con fianza del caudillo Sánchez-y de Delcy Rodríguez, la narco venezolana- está ocupado en gestionar los indultos a los golpistas catalanes para que el caudillo pueda seguir viviendo en la Moncloa.

Propaganda y circo para que olvidemos que el partido con el que el caudillo gobierna en coalición tienen varias causas abiertas por corrupción.

Circo y propaganda para que olvidemos que desde Moncloa se está atacando a las principales instituciones del estado, la Justicia y la Jefatura del Estado.

Propaganda y circo para que no señalemos al gran traidor, al hombre que está demoliendo la democracia.

Circo y propaganda para que no recordemos que la desgracia que asola España podía haberse gestionado de manera mucho más eficiente y los daños hubieran sido mucho menores; circo y propaganda para que olvidemos que fue el caudillo y su gobierno quien decidió esconder las alarmas que llegaban de la OMS y poner en riesgo a toda la población.

Propaganda y circo para que olvidemos que fue el caudillo quien nos mandó a la calle al inició del verano, quien nos dijo que ya “habíamos vencido al virus”, quien se atrevió atribuirse el mérito de haber “salvado” miles de vidas…. mientras escondía miles de muertos.

Circo y propaganda para que olvidemos a las miles de familias que han engrosado las colas del hambre mientras ellos, los responsables, hacen spots publicitarios y celebran los éxitos de sus “polserminado enles por las que vamos a salir «mesidia de un gobierno incapaz de destinar los recursos necesarios para impedicacia yíticas sociales” por las que vamos a salir «más fuertes”.

Propaganda y circo para tapar sus vergüenzas. Todo muy en sintonía con la personalidad de Sánchez: los caudillos son así.

Las ondas gravitacionales
Nota del Editor  29 Diciembre 2020

Estas gentes de la "izquierda", no pierden baza, en cuanto pueden lanzan alguna pulla contra Franco.
Adjetivar "caudillo" al Dr Cum Fraude es un insulto a la historia y al sentido común. La izquierda no para, sigue como las ondas gravitacionales invisibles, influenciando, destrozando, intoxicando, indoctrinando todo. Quienes han defendido o defienden por acción u omisión a la "izquierda" si no son malvados, o bien se benefician a costa de los demás, o no han madurado o no han conseguido comprarse una bicicleta.

Sánchez equipara franquismo con nazismo, pero sienta al comunismo en su Gobierno
OKDIARIO 29 Diciembre 2020

El Gobierno socialcomunista ha encontrado en Francisco Frasco un filón. Cuando la situación se le complica al Ejecutivo, tira de Memoria Democrática, nos remonta 80 años atrás y nos invade con «itinerarios de memoria» que buscan potenciar «el conocimiento y protección de los campos de exterminio o trabajo forzoso en los que fueron confinados miles de exiliados o disidentes, en coordinación con los estados en los que se encuentren ubicados». El anteproyecto de Memoria Democrática, la ley con la que el Ejecutivo pretende sofronizarnos, considera víctimas del franquismo a los casi 10.000 españoles que fueron encerrados en campos de concentración nazis, la mayoría deportados por los alemanes tras ser capturados como combatientes del ejército francés primero o como colaboradores de la Resistencia francesa después.

La futura ley creará los que ha definido como «lugares de memoria democrática»: espacios, inmuebles, parajes o patrimonio cultural inmaterial o intangible en el que se han desarrollado o plasmado hechos de singular relevancia por su significación histórica, simbólica o por su repercusión en la memoria colectiva, vinculados a la memoria democrática, la lucha de la ciudadanía española por sus derechos y libertades, la memoria de las mujeres, así como con la represión y violencia sobre la población como consecuencia de la resistencia al golpe de Estado de julio de 1936, la Guerra, la Dictadura, el exilio y la lucha por la recuperación y profundización de los valores democráticos». Pretende convertirlos en fuentes de atracción turística con la adecuada promoción publicitaria. O sea, que quiere convertirlos en un negocio.

Recordar que el Parlamento Europeo aprobó en 2019 una resolución en la que equiparó el comunismo con el nazismo, por ser dos formas totalitarias causantes de «asesinatos en masa, genocidios y deportaciones». Pues bien, el Gobierno equipara al franquismo al nazismo. ¿Y el comunismo?, se preguntarán ustedes. Pues sentado en el Consejo de Ministros. Así se escribe la historia.

Desmemoria histórica de la ministra Celaá
Jaime Ignacio del Burgo. okdiario 29 Diciembre 2020

Es bien sabido que la democracia es una forma de gobierno en la que el pueblo designa a sus gobernantes. Pero eso solo no basta. La democracia es un régimen de libertad. No sin razón, las Naciones Unidas acogieron como pilares fundamentales de la Declaración Universal de Derechos Humanos de 1948 las cuatro libertades enunciadas por el presidente de los Estados Unidos Roosevelt, la libertad de palabra y de expresión, la libertad religiosa, la libertad de vivir sin miedo y la libertad de vivir a cubierto de la necesidad.

Hay otro principio fundamental: no hay sociedad libre si la cultura y su transmisión están en manos del poder y el Estado se convierte en sujeto activo de la cultura. No hay mayor encadenamiento de la persona y de la sociedad que el dirigismo cultural, o sea, atribuir al Estado la función de dirigir la cultura y su transmisión a través de la educación. Sin libertad de enseñanza no hay democracia.

La Constitución consigue armonizar el derecho de todos a la educación con la libertad de enseñanza. La pretensión de estatalizar el sistema educativo, imponiendo como única opción la enseñanza pública, impregnada de la ideología social-comunista y asfixiando a la enseñanza fruto de la iniciativa social, es contrario al consenso alcanzado en el artículo 27 de nuestra Carta Magna.

No quiere esto decir que el Estado deba desentenderse de la enseñanza y de la educación. Al igual que en el resto de los derechos fundamentales debe reconocer, garantizar y regular el ejercicio de la libertad de enseñanza, que implica el derecho a crear y dirigir centros educativos y a tener un ideario que permita a los padres transmitir a sus hijos sus propias convicciones religiosas y morales, con mayor intensidad que en la educación pública. Asfixiar a la ‘enseñanza concertada’ para imponer la escuela pública y laica, so pretexto de garantizar el derecho de todos a la educación, es radicalmente contrario a la Constitución y al deber de interpretarla conforme a las declaraciones universales de derechos humanos (art. 10). El Estado no tiene ideología. Solo puede cuidar de que al final de sus estudios, se transmitan a los escolares los valores y principios de la democracia constitucional. Pero es un atentado a la libertad imponer una visión laica de la vida, implantar la concepción feminista radical de la sexualidad basada en la ideología de género y despreciar el mérito y la capacidad so pretexto de garantizar la igualdad. Lejos queda el programa del PSOE de 1934 (el año de su sublevación violenta contra la República burguesa), en el que se lee: “…encargándose el Estado de modo total del sostenimiento de aquellos alumnos que ya en la escuela de primeras letras evidenciaran condiciones especiales de talento”. Lo mismo, en la enseñanza secundaria y en la Universidad, “llegando hasta su recinto los que acreditasen la capacidad suficiente para evitar la esterilización del esfuerzo universitario”.

Los principios del artículo 27 son meridianamente claros. Todos tienen derecho a la educación y se reconoce la libertad de enseñanza. Los padres tienen derecho a que sus hijos reciban la formación religiosa y moral que esté de acuerdo con sus propias convicciones tanto en la escuela pública como en los centros fruto de la iniciativa social. La enseñanza básica ha de ser obligatoria y gratuita. El derecho a crear centros con un ideario propio incluye el derecho a la dirección. Obligación de los poderes públicos es ayudar a los centros privados. Los poderes públicos inspeccionarán y homologarán el sistema educativo para garantizar el cumplimiento de la ley. Por último, se reconoce el derecho a la autonomía de las Universidades.

El 9 de julio de 1978, el pleno del Congreso aprobó por 248 votos a favor, 15 en contra (Alianza Popular) y 8 abstenciones el actual artículo 27. La explicación de voto del PSOE correspondió a Luis Gómez Llorente, socialista radical, dirigente del partido junto a Rubial, González y Guerra desde 1974. Justifica su total apoyo al contenido del artículo que comienza por proclamar que todos tienen derecho a la educación y se reconoce la libertad de enseñanza. “Esto significa, y por eso lo hemos votado, que esta Constitución proscribe toda idea de estatalización del sistema educativo del país y que se respeta la iniciativa privada y que se cierra la puerta a toda idea de nacionalización de cualesquiera centros docentes. Y con esto, Señorías, nuestro Grupo Parlamentario está perfecta y absolutamente de acuerdo… No estamos en contra de la existencia de esas ayudas a centros que nacen o que nacieron como de la iniciativa privada. Más aún, no tengo inconveniente en decir ante que este capítulo del presupuesto [se refiere a los Presupuestos Generales del Estado] debe ser ampliado, porque hay muchas escuelas privadas que resuelven unas necesidades auténticamente sociales de escolarización, que no pueden sustituir o sobrevivir y que muy difícilmente, y en todo caso innecesariamente, podrían ser sustituidas mediante la creación de otros centros estatales que se abrieran en sus inmediaciones para provocar su definitiva ruina”. Aun dijo más: “Nosotros no hemos intentado poner en la Constitución la idea de que la enseñanza sean laica… no hemos querido imponer eso a los demás”. La Constitución de la República imponía que la “enseñanza será laica… Y no hemos querido incluirlo en el texto constitucional”. “Nosotros creemos que un valor muy importante es la coeducación [es decir, centros mixtos], pero no hemos tratado de llevarlo a la Constitución”. Y concluyó: “Entendemos que con una voluntad de diálogo, y aun partiendo de supuestos distintos, si se va a una mesa con intención absolutamente sincera de negociación, fuera de la Constitución y antes incluso de que las leyes ordinarias vengan a este salón, a resolver definitivamente esos problemas de concretar el desarrollo del apartado 9 [enseñanza concertada] podría encontrarse un orden de prioridades absolutamente equitativo en el cual todos los hombres de buena voluntad podrían encontrar satisfacción”.

Sin duda, la memoria histórica de la Sra. Celáa es muy limitada.

Annus horribilis
Cayetano González Libertad Digital 29 Diciembre 2020

La mayoría de las ciudadanía está deseosa de que acabe cuanto antes este nefasto año 2020, en el que la pandemia del coronavirus se ha cobrado la vida de unos 73.000 compatriotas, aunque los datos oficiales no reconozcan a día de hoy esa cifra.

Es verdad que, en contraste con esa enorme tragedia, 2020 acaba con un halo de esperanza, al haber empezado este domingo a administrarse la vacuna que conseguirá inmunizar a la población contra este maldito virus. Pero el proceso de vacunación será lento, y hasta que alcance a todos los ciudadanos transcurrirá una buena parte del año que está a punto de comenzar. Por eso, la amenaza del virus sigue presente, y convendrá no confiarse y seguir tomando las medidas básicas de protección recomendadas por los expertos sanitarios y, sobre todo, por el sentido común.

La buena noticia de la vacuna no puede reemplazar el dolor que han sufrido muchas familias en estos meses al perder a uno o más seres queridos por culpa del covid-19. En muchos casos, sin poder despedirse de ellos o acompañarles en sus últimos días. 73.000 personas muertas en diez meses es una tragedia en toda regla que quedará grabada en el corazón y en la memoria de todos. Como quedará también el agradecimiento a todos los colectivos –médicos, enfermeras, personal sanitario, Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado, Ejército, Protección Civil– que con gran entrega y abnegación han estado en primera línea de servicio al resto de los ciudadanos.

Junto a las consecuencias sanitarias van irremediablemente unidas las económicas, que se irán viendo de una manera más dramática en los próximos meses. La pandemia ha afectado gravemente a sectores como el de la hostelería, el del pequeño comercio, los autónomos, el turismo, y las previsiones no son precisamente optimistas a corto plazo.

Pero el 2020 también ha sido un annus horribilis en el campo de la política por mor de la actuación del Gobierno social-comunista que formaron hace un año el PSOE y Podemos con el apoyo de independentistas catalanes, nacionalistas vascos, gallegos y los herederos políticos de una banda terrorista como ETA.

Se ha dicho, y es verdad, que España tiene el peor Gobierno posible para la situación tan grave que estamos viviendo como consecuencia del covid-19. No sólo ha sido manifiestamente mejorable la gestión de la pandemia, sino que además el Gobierno de Sánchez e Iglesias ha aprovechado esta situación de confinamiento, de restricción de libertades básicas de los ciudadanos, para avanzar sin ningún tipo de miramientos en su proyecto ideológico, que tiene como objetivo prioritario la destrucción del régimen constitucional del 78, Monarquía incluida.

Leyes como la de educación, la de la eutanasia, el intento de asalto del Poder Judicial, la creación en de un ministerio de la verdad son algunas de las manifestaciones de ese proyecto sectario que encabezan Sanchez e Iglesias y que atenta contra valores tan básicos en un sistema democrático como el de la libertad de elección educativa, la libertad de información, el respeto a la vida y a la dignidad humana o la separación de poderes. Por no hablar del pasteleo continuo de este Gobierno con los políticos golpistas catalanes, a los que seguramente les concederá un indulto en el año que está a punto de comenzar.

Por lo tanto, adiós cuanto antes y sin ningún tipo de nostalgia a 2020, pero preparémonos para un también difícil 2021, donde el hecho más positivo será sin duda que se pueda ir venciendo al virus a través de la vacunación masiva de la población. Lo que tendrá más difícil remedio a corto plazo será no seguir soportando las políticas sectarias del Gobierno social-comunista. La vacuna contra esta particular pandemia llegará en su momento a través de las urnas, pero mientras tanto los efectos de su actuación seguirán siendo devastadores para España y para los españoles.

La insoportable levedad de los políticos españoles
​Se queja la señora Rahola de que haya sido el Gobierno de la nación quien interpuso un recurso contra la supresión del castellano en las aulas catalanas
Miguel Massanet diariosigloxxi 29 Diciembre 2020

“La idea del eterno retorno es misteriosa y con ella Nietzsche dejó perplejos a los demás filósofos: ¡pensar que alguna vez haya de repetirse todo tal y como lo hemos vivido ya, y que incluso esa repetición haya de repetirse hasta el infinito! ¿Qué quiere decir ese mito demencial?” Milan Kundera.

En su obra “La insoportable levedad del ser” Milán Kundera escribe: “Si la Revolución francesa tuviera que repetirse eternamente, la historiografía francesa estaría menos orgullosa de Robespierre. Pero dado que habla de algo que ya no volverá a ocurrir, los años sangrientos se convierten en meras palabras, en teorías, en discusiones…”. Sin duda lo que está sucediendo en nuestra nación, este cambio inusitado, esta involución hacia modelos arcaicos y trasnochados, estas gentes que pretenden que volvamos a épocas tenebrosas, que intentan trastocar los adelantos de la civilización y conducirnos por senderos tortuosos llenos de peligros y amenazas, poniendo en tensión las relaciones entre españoles y resucitando viejos odios y rencores que ya pensábamos que se daban por olvidados, restañados y superados por casi un siglo de distancia desde que aquellas primeras escaramuzas, aquellos asesinatos, aquellas torturas, aquellas insensateces y muestras de desequilibrios sicóticos tuvieron lugar y la inoperancia de los políticos de entonces, su sectarismo, su estrechez de miras y falta de visión respecto a las consecuencias de llevar a cabo una política de cesiones, de cobardías, de ignorar los peligros de dejar que el caos y las turbulencias revolucionarias se apoderaran de España, sin tomar las medidas adecuadas para restablecer el orden constitucional antes de que las turbas incontroladas, las mafias sindicales y las izquierdas radicales se convirtieran en los amos de las calles, los jueces de las vidas de los españoles y los ejecutores de la justicia del proletariado que fueron la causa directa y, a todas luces inevitable, del levantamiento de los militares africanos en el 18 de Julio de 1936.

Este refrán de que “el hombre es el único animal que tropieza dos veces con la misma piedra” no por archiconocido y evidentemente contrastado, deja de tener una vigencia en la vida de nuestros días en la que una parte importante, una incomprensible porción de nuestros semejantes y conciudadanos españoles, parece que se encuentran tan absortos en sus particulares preocupaciones que los hace impermeables a la realidad en la que se encuentran cuando no se dan por enterados de que España, la nación entera, está gravemente abocada a una repetición, un revival o una reproducción de aquellos tiempos en los que la incuria de los gobernantes republicanos, la falta de control sobre los partidos políticos y la evidente permisividad de las autoridades sobre los grupos revolucionarios, los sindicatos crecidos, los terroristas amos de las calles y el caos institucional, los que fueron dando paso a una nación ingobernable en la que quienes verdaderamente mandaban eran las mafias y los delincuentes achuchados por los agitadores profesionales que nos llegaban desde la naciones vecinas en las que, el comunismo del frente popular exportado desde Moscú, ya se había hecho fuerte y aspiraba a extenderse por el resto de las naciones europeas. Curiosamente fueron Hitler, en Alemania, quien con su nacional socialismo y Musolini, con su “fascio” en Italia, quienes detuvieron el expansionismo soviético antes de que hubiera podido extenderse por toda Europa. Pero esta parte de la Historia no parece interesarles a los que han decidido que el comunismo es algo que se puede tolerar mientras el nacismo no ¡no será porque los bolcheviques y todos los gobiernos comunistas que siguen mandando en algunas naciones no se hayan caracterizado por los miles y millones de víctimas que han venido causando durante su largo y sangriento paso por la reciente historia de la humanidad!

Vamos a entrar en un nuevo año acosados por una pandemia, el Covid 19, que no sólo no parece estar en vías de extinción sino que se está desarrollando en diversas cepas distintas que van apareciendo ya en algunas naciones vecinas, y todo ello apenas unos pocos meses después de que se hayan dado a conocer algunas vacunas capaces de enfrentarse a sus mortales consecuencias. Por si esta noticia no un fuera suficiente preocupación para los españoles, vamos viendo cómo, quienes están ocupando el poder, se aprovechan de la epidemia para, bajo la excusa de un “estado de alarma” prolongado hasta el mes de mayo, algo insólito y evidentemente abusivo, ir colando distintas leyes con un premura inusitada, metiéndolas con calzador para que, un Parlamento evidentemente compinchado, no solamente no permita que se discutan en su seno sino que, evidentemente dominado por una izquierda decidida a dar la vuelta a nuestra Constitución y a la monarquía parlamentaria - que es la base de nuestro actual régimen político y que, evidentemente, se han convertido en la diana contra la que están disparando desde el separatismo y el resto de la izquierda radical con toda su artillería demagógica y su propaganda demoledora, basada esencialmente en el poder que actualmente ejercen sobre la mayoría de medios de comunicación de esta nación - las apruebe sin discusión alguna, desatendiendo las distintas enmiendas presentadas por la oposición, tal y como llegan y sin entrar a considerar su contenido, desde la indiferencia y desprecio del Gobierno hacia la oposición. Ejemplos: la nueva ley de Educación y la ley de la Eutanasia, dos muestras de cómo, un gobierno de tintes totalitarios, usa su poder para saltarse la vía democrática fijada en nuestra Carta Magna, para imponernos sus objetivos siguiendo los métodos característicos de la apisonadora dictatorial.

Mientras tanto empiezan a surgir muestras de inquietud entre una parte de la ciudadanía que habitualmente se muestra remisa a dar a conocer su opinión. Unos militares retirados firman un manifiesto que rápidamente consigue el apoyo de un número pequeño, pero significativo, pidiendo al Rey que se mantenga firme en su defensa de la Constitución y reafirmándose en su lealtad hacia la corona. La reacción del Gobierno ha sido inmediata negando cualquier muestra de desagrado por parte de los militares y que el caso de los firmantes de la carta al Rey es sólo un grupo reducido de viejos generales “franquistas”. Pero no es cierto porque, si bien no lo expresan públicamente, porque su condición de militar en activo no se lo permite, en privado o en reuniones con compañeros hay militares que están expresando su preocupación por el modo en que el actual gobierno filo-comunista está llevando su campaña de acoso a la monarquía, desprecio por las normas constitucionales, tolerancia y pasividad ante los ataques, cada vez más frecuentes y enconados, a España y a su unidad por parte de los separatistas catalanes, apoyados por los vascos, que siempre están atentos para no quedarse atrás en lo que se refiera a aprovecharse de la debilidad de Sánchez y su gobierno, necesitados del apoyo parlamentario de los catalanes y vascos, para ir avanzando en conseguir quemar etapas que los conduzcan, paso a paso, hacia su meta última que es la independencia.

Y unas palabras dedicadas a esta periodista catalana, Pilar Rahola, que ha hecho de su violenta oposición a España y al castellano su modus vivendi ya que su conocida actitud sectaria, su falta absoluta de objetividad, su radicalismo separatista, su incontinencia verbal y sus habituales exabruptos la han convertido en un personaje señero del soberanismo catalán de lo cual, evidentemente, saca provecho para mantenerse en un lugar privilegiado algo que, si no fuera así, seguramente la tendría circunscrita a una mera columnista de las del montón. La señora Rahola por lo visto no tiene bastante con el hecho de que la señora Celáa le haya regalado por Navidad una ley que pretenden saltarse la Constitución y suprime para el idioma castellano ( 600 millones de persona lo hablan en el mundo) su carácter de lengua vehicular y, a pesar de ello, ha decido enfocar su artillería separatista contra una sentencia emitida por el Tribunal Superior de Justicia de Cataluña (TSJC) el 17 dic 2020, por la cual ordena, a las autoridades de la región, garantizar que un 25 por ciento de la enseñanza en las escuelas se imparta en castellano.

Se queja la señora Rahola de que haya sido el Gobierno de la nación quien interpuso un recurso contra la supresión del castellano en las aulas catalanas. No le parecía, a la periodista, que un 25% de enseñanza en castellano y el resto en catalán fuera suficiente para que su rabia congénita contra la lengua española se sintiera compensada. Y ahora, cuando el recurso del ministerio de Educación ha obtenido el respaldo del TSJC, ya se le han reventado las cinchas de la cotilla y ha culpado a jueces y gobierno de “un intento de limpieza lingüística para acabar con la identidad catalana”. No es garantía de la supervivencia del catalán, por lo visto, el que se venga hablando durante años en el ámbito doméstico de toda Cataluña, que se venga escribiendo y publicando, incluso durante parte de la dictadura del general Franco, y que se venga estudiando y hablando en las aulas de toda Cataluña como algo normal, no, esta señora cree que Cataluña no tiene identidad si se enseña en castellano el 25% de las asignaturas lectivas. Y es que, señores, nunca ha sido problema, salvo para los intolerantes catalanistas, que el castellano y el catalán se haya hablado indistintamente por la mayoría de la ciudadanía catalana. No deben olvidarse los catalanes que tienen, les guste o no, a una mitad de la población actual de la región que es castellano hablante y que, en la mayoría de casos, conoce y habla perfectamente el catalán sin que ello nunca haya significado un ataque a la lengua catalana que sigue viva y que se habla, se escribe y se enseña en toda la comunidad catalana. Déjese esta fanática irremisible de sembrar cizaña y piense que, le guste o no, España y Cataluña son una misma cosa y que el hecho de que unos cuantos pretendan romper su unidad tiene nulas posibilidades de que tengan éxito.

O así es como, señores, desde la óptica de un ciudadano de a pie, muchos españoles seguimos pensando que es necesario de que seamos más los que vayamos demostrando nuestro desacuerdo con el hecho, indiscutible, de que España lleva camino de convertirse en algo que ya se rechazó hace muchos años y que no debería ser necesario que se rechazara de nuevo, si es que algunos se siguen empecinando en acabar con ella.

A los señores marqueses de Galapagar ya no les gusta el «jarabe democrático»

OKDIARIO 29 Diciembre 2020

En su empeño por meter en la cárcel a Miguel Frontera, que de manera recurrente se manifiesta ante su casoplón de Galapagar, la pareja ministerial formada por Pablo Iglesias e Irene Montero ha declarado vía telemática ante el juez en relación con la querella que presentaron contra este ciudadano, para quien piden pena de cárcel por varios delitos, entre ellos el de revelación de secretos, con penas de 1 a 4 años.

Fuentes judiciales consultadas por OKDIARIO aseguran que el vicepresidente y la ministra han mencionado durante el interrogatorio la situación de miedo que les produce las concentración de personas en los alrededores de su chalet. O sea, que sienten ansiedad al ver alterada su vida familiar. Se conoce que Pablo Iglesias, cuando instaba a aplicar «jarabe democrático» a los ministros del Gobierno de Mariano Rajoy, pensaba que las familias de estos no se verían afectadas psicológicamente. O mejor, que si resultaban afectadas era el merecido castigo por ser de derechas.

Es de una hipocresía insultante la querella presentada contra el ciudadano Frontera, no porque Pablo Iglesias e Irene Montero no tengan derecho a ejercer las acciones legales que consideren oportunas, sino porque todos sus argumentos -que si se sienten intimidados, que si las protestas afectan a la familia, que si han llegado a sentir miedo- no los tuvieron en cuenta cuando, por ejemplo, animaron a realizar un «escrache» ante el domicilio privado de la por entonces vicepresidenta Soraya Sáenz de Santamaría.

Cabe recordar que la querella interpuesta por Pablo Iglesias contra el vecino Frontera contempla hasta seis delitos: acoso, descubrimiento y revelación de secretos, desobediencia a la autoridad, alteración del orden público y delito contra los recursos naturales y el medio ambiente. Estos dos últimos fueron archivados por el juez.

La causa contra Miguel Frontera se instruye en el Juzgado de primera Instancia e Instrucción número 1 de Collado Villalba (Madrid). A esta causa se ha sumado otra diligencia que se incoaron por iniciativa de la Fiscalía de Madrid, que tiene como máxima responsable a Dolores Delgado, que actuó de oficio contra este ciudadano al que denunció por un supuesto delito de injurias por llevar una pancarta que decía. «Pablo Iglesias, hijo de terrorista». No sorprende la rápida reacción reacción del Ministerio Público-¿de quién depende la Fiscalía? Del Gobierno. Pues eso-, pero cuando los acosados eran gente del PP, la Fiscalía no mostró la misma rapidez de reflejos.

Iglesias y Montero, los que consideraban que un «escrache» era un rasgo de justicia democrática del pueblo, quieren meter en la cárcel a un ciudadano que está aplicando a la pareja gubernamental su propia medicina. Eso sí: Miguel Frontera no es de izquierdas, luego carece de derechos.

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Un indulto contra la Nación
EDITORIAL Libertad Digital 29 Diciembre 2020

El sistema constitucional de libertades y convivencia está en verdadero peligro.

El Gobierno social-comunista ya ni se preocupa en disimular su autoritarismo bananero y tiránico, de modo que tanto José Luis Ábalos como Carmen Calvo han dejado claro que no se van a tener en cuenta las resoluciones de la Fiscalía y el Tribunal Supremo contrarias al indulto a los sediciosos presos por el golpe separatista de octubre de 2017. El desprecio por las instancias judiciales revela el verdadero carácter del Ejecutivo del comunista Pablo Iglesias y el socialista Pedro Sánchez, el cariz despótico de sus planes y sus pretensiones totalitarias.

El ministro de Transportes se ha referido a la concesión de los indultos a los golpistas como una "obligación moral" para "aliviar tensiones en Cataluña", mientras que la vicepresidenta segunda, con su habitual desparpajo para la infamia, ha dado por seguro lo que es un secreto a voces desde que ERC comprometió su voto favorable a los Presupuestos Generales del Estado. Los golpistas serán indultados.

No es que los golpistas no se hayan arrepentido de sus gravísimos delitos, sino que se jactan de que los volverán a cometer, hasta el punto de que "ho tornarem a fer" se ha convertido en otro mantra separatista, como el repulsivo "España nos roba". En octubre de 2017 esos sujetos, condenados por sedición y malversación en una muy benévola interpretación penal de sus actos, trataron de poner al Estado contra las cuerdas, provocaron un éxodo masivo de empresas, intentaron utilizar a los Mozos de Escuadra como fuerza de choque frente a la Guardia Civil y la Policía Nacional, llevaron a cabo un referéndum ilegal, se parapetaron detrás de sus votantes y estuvieron a punto de arrasar definitivamente con los derechos de más de la mitad de la población de Cataluña, ciudadanos que habrían sido considerados definitivamente extranjeros en su propio país.

El arrepentimiento no está en la agenda de esos indeseables, que rivalizan entre sí en radicalidad y fanatismo y que disfrutan de unos privilegios carcelarios obscenos porque la Administración que controla las prisiones es la Generalidad, que sus partidos manejan a su antojo; partidos que son, al fin y al cabo, socios del Gobierno que planea indultarles por encima de cualquier consideración ética o jurídica.

La liberación de los golpistas supone una grave amenaza para la democracia. Representará la consagración del poder separatista, dará carta blanca a quienes pretendan quebrar la unidad de la Nación, despejará el camino a un nuevo referéndum y será la ominosa evidencia de que, en la España de Sánchez e Iglesias, saltarse las leyes tiene premio. El sistema constitucional de libertades y convivencia está en verdadero peligro.

Humillación e indultos del PSOE
Francisco Marhuenda larazon 29 Diciembre 2020

El gobierno socialista-comunista quiere indultar a los líderes del proceso independentista que intento romper España. Fueron condenados por delitos tan graves como sedición y malversación de fondos públicos, porque vulneraron el ordenamiento constitucional y estatutario. Es incomprensible que se quiera aplicar una medida de gracia a unos condenados que no dejan de insistir en que «lo volveremos a hacer». No solo no existe propósito de enmienda, sino que muestran una voluntad clara de repetir el acto delictivo. Estamos ante un esperpento injustificable que forma parte de la estrategia partidista de Sánchez e Iglesias para garantizar la estabilidad del gobierno. Es repugnante que se pretenda pasar página de la crisis institucional más grave que ha vivido la democracia española, porque ahora quieren encauzar lo que llaman el «conflicto político». Hemos pasado de un PSOE y su líder que eran fervorosos defensores de la aplicación del 155 a un penoso realismo político sustentado en la mera supervivencia política. Otegi y sus amigos también decían que había un conflicto político en el País Vasco para justificar el terrorismo etarra. A ningún gobierno se le habría ocurrido utilizar la vía de los indultos para encauzar esa mentira del «conflicto político» vasco.

En este caso estamos, también, ante una gran mentira. Lo único que hay son unos políticos que han cometido graves delitos contra la Constitución, han roto la convivencia en Cataluña y llevan décadas engañando para justificar su independentismo. Es cierto que el indulto es una medida de gracia y, por tanto, una decisión discrecional del Ejecutivo, pero el PSOE deberá asumir las consecuencias de un acto tan indigno para quien lo apoye como vergonzoso para quien lo firme. No se puede tirar la Constitución, los principios éticos, las declaraciones que se hicieron y la sentencia del Supremo a un vertedero. En el caso de que se concedan los indultos o se reforme el delito de sedición para favorecer a los condenados, quedará constatado que la Justicia no es igual para todos. Hay unos políticos que podrán recibir un escandaloso trato de privilegio. Por otra parte, el PSOE lanza a la opinión pública el mensaje de que se puede mentir e incumplir los compromisos. No importa que defendiera el cumplimiento íntegro de las penas y que la sentencia era proporcional y ajustada a los hechos. Me temo que llegaran los indultos y la lamentable reforma del delito de sedición consagrando una nueva victoria de los independentistas, los comunistas y los bilduetarras gracias a un humillado PSOE que es capaz de renunciar a todo por unos votos.

Las víctimas de ETA logran lo que el Gobierno ignora
Editorial ABC 29 Diciembre 2020

Solo el desesperado tesón de las víctimas del terrorismo, de las Fuerzas de Seguridad y de la Audiencia Nacional están logrando lo que nadie más consigue, seguir encausando y procesando a etarras por crímenes de hace dos décadas que aún no han podido esclarecerse. Si fuera por los terroristas o por los partidos que los defienden -ahí siguen Bildu y Arnaldo Otegui pese a los elogios que reciben desde el Gobierno de Pedro Sánchez-, esos crímenes nunca quedarían resueltos y caerían en el olvido de la prescripción o de la autoría desconocida. Tal y como revela ABC, acaba de reactivarse el proceso a una etarra, Itxaso Zaldúa, por el asesinato de un guardia civil en Navarra en septiembre de 2002. Frente a quienes justifican y blanquean el terrorismo en todas sus formas, las víctimas demuestran que ellas no olvidan, y que donde hay un Gobierno y un ministro del Interior que se rinden, ellas siguen luchando. Simple cuestión de justicia y de memoria democrática bien entendida.

La izquierda derivada del marxismo no respeta la justicia independiente, ni la libertad ni los derechos humanos
Pedro de Tena Libertad Digital 29 Diciembre 2020

Según Manuel Atienza, la insuficiencia de Marx en relación con los derechos humanos se debe a que sólo los defendió por razones políticas, no éticas.

Hay veces en que algunos colegas de la izquierda filopodemita producen ternura por su, quiero verlo así, ingenua candidez si es que dicen la verdad. Dijo una de ellos hace unos días en el izquierdista el diario.es que “Sánchez e Iglesias deben respetar la independencia judicial, la libertad de prensa y los derechos humanos o los fascistas se frotarán las manos". Una perla de disyunción y una perla indocumentada, si es de buena voluntad, o una falsa si procede de la mentira.

Daré por bueno que lo que se dice expresa la convicción que pudiera albergar una cierta parte de la izquierda podemita que, por ignorancia o simplismo, cree que la independencia judicial, la libertad de prensa y los derechos humanos, deben ser respetados como algo bueno en sí mismos, se froten las manos los fascistas (I) o no, segunda parte de la disyuntiva que tiene comentario final aparte.

Como son conocidos (por lo visto no demasiado) los ataques actuales –y pasados—, de este tipo de izquierdas a la independencia judicial y a la libertad de prensa en cuanto llega al poder, me centraré en esta ocasión en mostrar cómo tampoco los llamados derechos humanos vigentes forman parte de la sociedad que pretenden imponer a todo el mundo. Eso sí, los utilizan como banderín de enganche, como la libertad y la justicia igual para todos, para engañar a los incautos. Pero no es su doctrina. No lo es desde Marx. De Lenin y Stalin (II) ni hablamos. Como de Mao, Castro y demás dictadores. Veámoslo en su origen.

Recuerda Isaiah Berlin en su Karl Marx que el pensador alemán trató de destrozar al libertario Pierre-Joseph Proudhon (III) que sí defendía los derechos humanos y la justicia. Pero el ataque de Marx a los derechos humanos es más duro y definitivo en otras partes de su obra. Por ejemplo, en su 18 Brumario de Luis Bonaparte, vino a sentenciar que la defensa de los “eternos derechos humanos” oscurece la lucha de clases y refiere este oscurecimiento a ese capítulo de la historia francesa.

Uno de los textos más claros de Marx respecto a los derechos humanos (IV) está en los escritos sobre La cuestión judía. En ellos se dice: “Ninguno de los llamados derechos humanos va, por tanto, más allá del hombre egoísta, del hombre como miembro de la sociedad burguesa, es decir, del individuo replegado en sí mismo, en su interés privado y en su arbitrariedad privada, y disociado de la comunidad". Esto es, defender los derechos humanos es propio de la burguesía porque tales derechos son los derechos del hombre burgués, o sea, del hombre individual.

Por ello, “la emancipación política es la reducción del hombre, de una parte, a miembro de la sociedad burguesa, al individuo egoísta independiente, y, de otra parte, al ciudadano del Estado, a la persona moral. Sólo cuando el hombre individual real recobra en sí al ciudadano abstracto y se convierte, como hombre individual, en ser genérico, en su trabajo individual y en sus relaciones individuales; sólo cuando el hombre ha reconocido y organizado sus forces propres como fuerzas sociales y cuando, por tanto, no desglosa ya de sí la fuerza social bajo la forma de fuerza política, sólo entonces se lleva a cabo la emancipación humana".

Como ya escribí hace años, esto significa que sólo se es ciudadano si se es ciudadano de un Estado socialista o, si se quiere, cuando menos, precomunista. La “ciudadanía” socialista exige que lo individual deba subordinarse a lo colectivo y la persona, cada hombre, y sus libertades y derechos “humanos”, al Estado. Todo este proceso de transición debe ser dirigido, claro está, por el partido inspirado en el marxismo, único poseedor –creía firmemente Marx—, de la “ciencia” necesaria para la interpretación y la transformación de la Historia.

Uno de los estudiosos españoles de Marx en su relación con los derechos humanos, Manuel Atienza, lo subraya así en su libro Marx y los derechos humanos: “Concluyendo: lp. No vio en ellos cuestiones de principio, sino de oportunidad".

De ello se deduce que la democracia liberal, la que fundamenta esencialmente nuestra Constitución de 1978 que recoge expresamente su obediencia a los “derechos humanos” (artículo 10, 2), no es la auténtica democracia y que, a lo sumo, podría servir al partido-guía del populo-proletariado como instrumento de consecución de una sociedad supuestamente sin clases donde las libertades y derechos humanos resultarían superfluas, muy especialmente en la etapa de la “dictadura del proletariado".

Esto es, los derechos humanos y la democracia no son más que instrumentos para todo partido que tenga en sus raíces originales el marxismo, pero nada que tenga que ver con principios teóricos, ya sean filosóficos, políticos o éticos. Es decir, mientras convenga se blandirán de forma oportunista tales derechos humanos contra el régimen que se quiere destruir y en cuanto triunfe una política socialista, tales derechos serán aniquilados. Esta es la verdad histórica y real.

El socialista Gregorio Peces Barba, en su comentario a tal libro, dice: “El tema de los derechos humanos es uno de los que sirven de elemento de distinción entre lo que podríamos llamar el socialismo democrático o el Socialismo liberal, como diría Rosselli, y el marxismo leninismo”, pero ello obliga a hacer una interpretación de Marx que no casa con sus doctrinas. Por ello, tanto Bernstein como Kautsky, los padres de la socialdemocracia europea, tuvieron que abandonar el marxismo en sus tesis fundamentales, algo que aun no ha hecho el PSOE en España.

Cuando hablamos de derechos humanos no nos referimos a unos supuestos derechos humanos “naturales” que se encuentran alojados en la propia esencial abstracta y general de los hombres y, por ello y después, de cada hombre. Los derechos humanos lo son en tanto que derechos declarados en la forma actual, al estilo de una nueva “religión civil” de treinta “mandamientos” erigida como base de una nueva república universal que aún está compuesta de naciones pero que camina en contra de tales elementos. Todo eso puede discutirse como puede debatirse sobre los pilares de la democracia llamada liberal.

Pero no estamos en este momento en esa tarea, sino en la de mostrar que todo marxista o filomarxista que se precie no puede defender los derechos humanos porque son contrarios doctrinalmente a todo socialismo derivado. Cuando se repasan los derechos humanos de la ONU, se encuentran los fundamentos de las actuales democracias liberales occidentales que son las que ganaron la segunda guerra mundial. El bloque comunista, coherentemente, no los admitió. Veamos unos ejemplos de elementos incompatibles con aquellas dictaduras fundadas en el marxismo

- Nadie podrá ser arbitrariamente detenido, preso ni desterrado.

- Toda persona tiene derecho, en condiciones de plena igualdad, a ser oída públicamente y con justicia por un tribunal independiente e imparcial, para la determinación de sus derechos y obligaciones o para el examen de cualquier acusación contra ella en materia penal.

- Nadie será objeto de injerencias arbitrarias en su vida privada, su familia, su domicilio o su correspondencia, ni de ataques a su honra o a su reputación. Toda persona tiene derecho a la protección de la ley contra tales injerencias o ataques.

- Toda persona tiene derecho a circular libremente y a elegir su residencia en el territorio de un Estado.
- Toda persona tiene derecho a salir de cualquier país, incluso del propio, y a regresar a su país.

- La familia es el elemento natural y fundamental de la sociedad y tiene derecho a la protección de la sociedad y del Estado.

- Toda persona tiene derecho a la propiedad, individual y colectivamente.
- Nadie será privado arbitrariamente de su propiedad.

- Toda persona tiene derecho a la libertad de pensamiento, de conciencia y de religión

- Todo individuo tiene derecho a la libertad de opinión y de expresión; este derecho incluye el de no ser molestado a causa de sus opiniones, el de investigar y recibir informaciones y opiniones, y el de difundirlas, sin limitación de fronteras, por cualquier medio de expresión.

- Los padres tendrán derecho preferente a escoger el tipo de educación que habrá de darse a sus hijos.

Tal concepción de los derechos humanos pueden ser objeto de crítica, incluso desde posiciones de las nuevas derechas, como hace Alain de Benoist, por su individualismo implícito. Tal enumeración y precisión de esos derechos puede ser igualmente objeto de discusión. Lo que no puede dudarse es de que si un, o una, podemita, herederos del marxismo leninismo en sus versiones actuales, dice defender los derechos humanos o nos quiere manipular como a muñecos o es que no tiene ni idea de lo que está diciendo.

Si lo dice alguien próximo a Bildu, herederos marxo-separatistas confesos de la “democracia del tiro en la nuca” que no respeta el derecho a la vida de ningún adversario y segregadores de la población en función de su “raza” u “origen”, ya sería de traca. Ver a un tipo como Otegui, u otros, me acuerdo ahora de Igor Solana, el asesino del fiscal Luis Portero en Málaga hace veinte años, defendiendo los derechos humanos sería propio de una charlotada intelectual. Sufrir como sufrimos a Josu Ternera en la Comisión de Derechos Humanos del Parlamento vasco fue moralmente degradante.

El catedrático Agapito Maestre alude a dos pensadores para apuntalar lo que se defiende en este artículo. Para Claude Lefort, los derechos humanos son el soporte declarado de toda democracia real y resultan incompatibles con cualquier totalitarismo, sea nacionalista o marxista. Para Cornelio Castoriadis, los derechos humanos son parte esencial del imaginario de las democracias tal y como las conocemos. Pero ni los nacionalismos autoritarios ni el marxismo leninismo en cualquiera de sus versiones los defienden.

Volvamos ahora a los que la colega filopodemita defendía. Su expresión “Sánchez e Iglesias deben respetar la independencia judicial, la libertad de prensa y los derechos humanos o los fascistas se frotarán las manos” es la manifestación de un profundo desconocimiento del pensamiento marxista. No los defenderán, coherentemente, porque no creen en ellos.

Si sólo preocupa que los imaginarios “fascistas” se froten las manos si no se defienden la independencia judicial, la libertad de prensa o los derechos humanos, parece decirse que la defensa de tales derechos humanos beneficia el ascenso de ese presunto “fascismo”, lo cual es un sinsentido porque el fascismo, el de verdad e histórico, no el estúpido de la propaganda izquierdista, fue y es totalitario y no respeta tampoco los derechos humanos. O sea.

(I) Nadie sabe quiénes son estos fascistas, si son algún grupo minúsculo y desconocido seguidor de Mussolini o si lo somos todos aquellos que no estamos de acuerdo con esta izquierda, como ya es habitual.

(II) Lenin sólo mencionó una vez los derechos humanos en 1904 para azuzar a los obreros rusos contra el Zar y la URSS de Stalin no firmó la Declaración Universal de 1948. Los países que no la firmaron fueron Arabia Saudí, Bielorrusia, Checoslovaquia, Polonia, Sudáfrica, Ucrania, Unión Soviética y Yugoslavia. Y se ausentaron dos, Honduras y Yemen.

(III) Lo hizo en La miseria de la filosofía, respuesta a Sistema de las contradicciones económicas o Filosofía de la miseria, de P.J. Proudhon

(IV) Marx se refiere a la declaración de los derechos del hombre surgidos de la Revolución francesa, que derivaron con el tiempo en la Declaración Universal de los Derechos Humanos aprobada por la Asamblea General de la ONU en 1948
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