AGLI Recortes de Prensa   Viernes 1 Enero  2021

El balance letal de la pandemia que Moncloa trata de ocultar: un español muerto por coronavirus cada 5 minutos
La segunda ola ya ha matado a más gente en España que los admitidos por Sánchez en la primera
Pelayo Barro okdiario 1 Enero 2021

El contador de ciudadanos españoles muertos por la pandemia del coronavirus se ha cerrado a 31 de diciembre con alrededor de 82.000 fallecidos, según los datos que ofrecen los registros civiles y el cálculo del exceso de mortalidad que elabora el Instituto de Salud Carlos III (ISCIII). Teniendo en cuenta que el primer fallecido oficial de la pandemia, según Sanidad, se registró el pasado 3 de marzo, el goteo constante de muertos por el virus deja una defunción cada cinco minutos.

Desde el inicio de la pandemia, concretamente desde que el contador de fallecidos anotó su primera víctima mortal del Covid (el 3 de marzo en Madrid), España ha perdido alrededor de 82.000 personas. De ellas, el Gobierno y el Ministerio de Sanidad tan sólo han reconocido oficialmente (datos a 29 de diciembre) a 50.442.

Fuera de esa cifra se han dejado a miles de ancianos muertos por la pandemia en residencias de ancianos, o incluso a casos sospechosos de hospitales, pacientes que contaban con todos los síntomas del Covid pero que al no haber sido sometidos a un test por la falta de pruebas diagnósticas no pasaron a engrosar la factura letal del virus.

Doscientos setenta al día, 11 cada hora
El contador se ha detenido este 31 de diciembre. Habrán pasado, en total, 303 días desde la primera muerte. Tomando como referencia los cerca de 80.000 fallecidos que recopila el sistema MoMo, que analiza los periodos de exceso de mortalidad y elabora semanalmente el ISCIII, el ritmo de fallecidos diario, de media, alcanza las 270 defunciones. El pico mortal se produjo el 31 de marzo, con 849 fallecidos.

Esos 270 fallecidos diarios suponen 11 personas muertas cada hora en España por causa del coronavirus. Un muerto cada poco más de cinco minutos. Por ejemplo, en los 90 minutos que dura un partido de fútbol pierden la vida entre 16 y 17 personas.

España, líder en mortalidad
Según el análisis de los datos de mortalidad mundiales recogidos durante la pandemia, España, con 1.687 muertes por millón, tomando los datos del INE, mantiene su posición tras esta segunda oleada del virus como el país con mayor tasa de mortalidad de todo el mundo.

El resumen de los datos de muertes por millón en todos los países da una idea del alcance letal de la gestión del coronavirus en España. El segundo país en mortalidad es en estos momentos Bélgica, con 1.526 fallecidos por millón de habitantes. El tercer puesto lo ocupa San Marino, con una cifra armonizada al millón (ya que su población es mucho menor) de 1.414. En cuarto lugar figura Perú, con 1.106. En quinto lugar aparece Italia, con 1.035. Todos los países restantes también están por debajo de España, líder en tasa de mortalidad.

Es más, hasta los países mas criticados internacionalmente por su nefasta gestión -incluso recibiendo criticas del mismísimo Gobierno de España, que encabeza el ranking-, como Reino Unido o Estados Unidos, podrían presumir de su posición frente a España. Así, Reino Unido muestra un dato en estos momentos de 930 y Estados Unidos, de 882.

Ocultando muertes
Desde los primeros momentos de la pandemia, el Gobierno ha maquillado las cifras de mortalidad sin ningún pudor para poder ofrecer un balance menos agresivo del virus y minimizar el impacto de la letalidad en la gestión del Ejecutivo de coalición. De esta manera, Sanidad dejó fuera de sus cálculos a muchos colectivos, principalmente a los fallecidos en residencias que nunca ingresaron en un hospital o una planta UCI por la saturación de las primeras semanas de la crisis.

Esta táctica fue reprendida en varias ocasiones por la Organización Mundial de la Salud (OMS) y por la el Centro de Control de Enfermedades de la Unión Europea, que advirtieron a España que deberían contabilizarse como muertes por coronavirus todos aquellos casos que presentasen un cuadro médico sospechoso o que encajase dentro de los síntomas del Covid.

Tras resistirse a ello, finalmente el Gobierno y el Ministerio de Sanidad admitieron este cambio en el conteo y comenzaron a aplicarlo en noviembre. De esa manera, las estadísticas oficiales empezaron a actualizar sus series históricas, provocando un alarmante efecto colateral: los datos de mortalidad que se sumaban a diario durante la segunda ola eran muy superiores a la cifra real de fallecidos, ya que a cuentagotas debían sumarse miles de muertes que quedaron fuera del cálculo durante la primera ola del coronavirus.

Esto fue especialmente significativo el pasado 24 de noviembre, cuando Sanidad sumó 537 muertes a las estadísticas. La mala interpretación del dato, generalizada mediáticamente, llevo a la opinión pública a hablar de récord letal de la segunda ola y a replantearse el futuro de las fiestas navideñas en vista a la agresividad que mostraba el virus. Sin embargo, como podía comprobarse en otro de los datos que ofrecía Sanidad en sus estadísticas, la cifra de muertos por la pandemia en 24 horas había sido tres veces inferior: 169 fallecidos.

El Gobierno, sin embargo, no rectificó ni matizó esta cifra, que le permitía mantener su sistema de actualización de la serie histórica que reparaba, día a día, el desaguisado que cometió contabilizando muertos durante la primera ola.

Coronavirus en directo: sigue en directo la última hora de la vacuna y las medidas de Nochevieja

UN AÑO DE CORONAVIRUS
Los héroes caídos de la pandemia: 152 personas murieron en España combatiendo el virus
Dieron lo mejor de sí mismos para salvar vidas y lo consiguieron, aunque el Covid les arrebató a ellos el bien más preciado
OKDIARIO ha querido rendir tributo a estos fallecidos tras recopilar los datos de colegios, asociaciones y fuerzas de seguridad
Segundo Sanz okdiario 1 Enero 2021

Todo homenaje es poco para reconocer el trabajo de los profesionales que han combatido el coronavirus desde la primera línea en un aciago 2020. Dieron lo mejor de sí mismos para salvar vidas y lo consiguieron, aunque hubo al menos 152 casos en que el virus les arrebató a ellos el bien más preciado. La muerte les sorprendió en la trinchera con escasez de medios, pero son los héroes caídos de esta pandemia. OKDIARIO ha querido rendir tributo a los fallecidos en tales circunstancias tras recopilar los datos recabados por distintos colegios y asociaciones del ámbito sociosanitario, las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad y el Ministerio de Defensa.

Médicos
Son el colectivo que registró más bajas. Hasta 83 médicos perdieron la vida en estos meses, según el registro oficial del Consejo General de Colegios de Médicos (CGCOM) y la información manejada por la Confederación Estatal de Sindicatos Médicos (CESM). En este total se incluyen médicos que se encontraban ejerciendo su actividad profesional tanto en hospitales como en centros de salud y otras instalaciones sociosanitarias, entre ellas las residencias de mayores, los puntos más golpeados por el virus.

El primero de ellos fue el médico de familia Francesc Collado Roura, de 63 años, que falleció el 18 de marzo en el Hospital de Barcelona a consecuencia del Covid-19, según explicó su hijo a Efe. Trabajaba como cirujano del Hospital de Bellvitge Francesc, pasaba su consulta privada en el barrio de Sants y ejercía también en la unidad de cuidados paliativos del Hospital de Barcelona para la mutua Asistencia Sanitaria. No sufría patología previa.

En el mes de mayo, y como prueba de que la calamidad que asoló a los centros de mayores, el Colegio de Médicos de Jaén lamentó profundamente el fallecimiento de Francisco Luis García Rodríguez, médico de 61 años que desempeñaba su labor en la Residencia Geriátrica Mixta de Linares y que no pudo superar la infección ocasionada por el coronavirus dejando viuda y dos hijas.

Enfermeros
Al menos 9 enfermeros murieron también en el campo de batalla a consecuencia del Covid-19, según indicó a este periódico el Sindicato de Enfermería SATSE, mayoritario en la Sanidad. El primer profesional de Enfermería fallecido en la Comunidad de Madrid fue Esteban Peñarrubia, de 57 años, trabajaba en la Unidad de Cuidados Intensivos (UCI) del Hospital Severo Ochoa de Legánes, donde su mujer también ha sido enfermera. «Seguimos luchando, continuamos dejándonos la piel y, en tristes ocasiones, también la vida, pero no dudéis que conseguiremos vencer», fue el mensaje que remitió el hospital a los medios con las condolencias también a la familia.

Más de 90.000 sanitarios se han contagiado en España por coronavirus, 40.000 de ellos entre el 11 de mayo y el pasado 10 de diciembre. La mayoría de estas infecciones se originaron en los propios centros de trabajo.

Otro personal sociosanitario
Ante la falta de datos del Ministerio de Sanidad, la Asociación de Médicos Unidos por sus Derechos (MUD) sí que se ha interesado por glosar aquellas otras muertes de personal sociosanitario que se produjeron en combate contra el virus. Así, desde MUD apuntaron también el fallecimiento de auxiliares de enfermería, celadores, conductores de ambulancia o limpiadores, entre otros. Esta asociación también recoge el caso de la joven odontóloga Judith Domínguez Cabezas, de 39 años, que ejercía para el Servicio Madrileño de Salud (SERMAS), o el de Julio Vivas, de 83 años, sacerdote claretiano y capellán en el Río Hortega de Valladolid. Gonzalo Fernández, vicario general de los Claretianos le recordó así: «Podríamos decir que fue un accidente laboral en pleno ejercicio de su ministerio de acompañamiento a los enfermos y moribundos».

Policías
Según los datos oficiales del Ministerio del Interior, fueron 10 los agentes que fallecieron a causa del coronavirus, que se contagiaron durante acto de servicio. Buena parte de ellos se infectaron durante las difíciles semanas del estado de alarma de la primera ola, cuando los agentes debían salir a patrullar las calles con una importante escasez de material de protección. Faltaban guantes, mascarillas -incluso se utilizaban algunas caseras realizadas y entregadas voluntariamente por ciudadanos- y geles hidroalcohólicos.

A diferencia de lo que ocurre en Defensa, que considera a sus muertos como «acto de servicio», el departamento que dirige Fernando Grande-Marlaska aún no reconoce a todas sus fallecidos esta categoría.

Guardia Civil
La familia de la Guardia Civil también ha sufrido pérdidas humanas en este difícil 2020. En total, nueve miembros en activo de la Benemérita perdieron la vida a consecuencia del Covid, además de otros dos agentes que murieron por causas relacionadas con su trabajo en pleno estado de alarma. El balance de contagios asciende a 1.000 agentes.

Entre los fallecidos por el coronavirus se encuentran figuras muy conocidas y respetadas en la Guardia Civil. Ese es el caso del teniente coronel jefe del Grupo de Acción Rápida (GAR), Jesús Gayoso Rey, que falleció a finales de marzo a los 48 años de edad víctima del Covid-19, motivo por el que estuvo varios días hospitalizado.

El GAR es una unidad de élite de la Guardia Civil con sede en Logroño. El fin de semana del 7 y el 8 de marzo se desplegó en Haro, La Rioja, para confinar a un grupo de vecinos y contener uno de los primeros brotes de coronavirus en España.

Militares
Las Fuerzas Armadas españolas han jugado un papel clave en la lucha contra la pandemia. Lo han hecho a través de la Operación Balmis -y su posterior reactivación en la Operación Balmis II-, que llevó a los efectivos de los tres Ejércitos y de la Unidad Militar de Emergencias (UME) a descontaminar residencias de ancianos, edificios públicos, estaciones de tren y autobús y aeropuertos. Y también ellos han sufrido el alcance letal de la pandemia.

La primera muerte en las Fuerzas Armadas se produjo el 30 de marzo. Ese día falleció aquejado del Covid el subteniente José Manuel Palencia Calzada, destinado en la base aérea de Cuatro Vientos. Tras él, fallecerían otros dos militares durante la pandemia. Los tres han sido señalados como héroes por el Ministerio de Defensa que dirige Margarita Robles. Fallecieron en acto de servicio, como considera oficialmente su departamento.

TVE censura la bandera de España en la Puerta del Sol durante la retransmisión de las campanadas
La cadena pública estatal recorta planos y coloca un inmenso recurso floral para ocultar la enseña nacional
OKDIARIO 1 Enero 2021

Televisión Española censuró anoche durante la retransmisión de las campanadas del Año Nuevo la bandera de España que proyectó la Comunidad de Madrid sobre la fachada de la Real Casa de Correos de la Puerta del Sol. Con la argucia de recortar planos y poner un inmenso recurso floral en el balón desde donde Ana Obregón y Anne Igartiburu despidieron el año y dieron la bienvenida a 2021, TVE evito difundir la imagen del edificio de la Puerta del Sol con la gigantesca bandera.

Sólo cuando la televisión pública nacional ‘pinchó’ la imagen de Telemadrid para ofrecer unos planos de la actuación de Nacho Cano en directo, se pudo atisbar por unas décimas de segundo la enseña nacional proyectada.

Al ver esas cortísimas imágenes muchos espectadores se dieron cuenta del malabarismo de TVE para ocultar la bandera nacional. Entonces Twitter empezó a llenarse de protestas ante la censura de la cadena pública estatal.

Entre ellas destaca la de la Plataforma TVE Libre, que denunciaba a través de las redes el «el lamentable sectarismo de extrema izquierda. Su mensaje aseguraba que «fracasa el miserable cierre de plano y la censura floral de ⁦@rtve⁩ para tapar la bandera de España en puerta del Sol. Lamentable sectarismo de extrema izquierda en la noche del año 20/21. Da pena la tv pública»

La Plataforma TVE Libre denunciaba así el «miserable cierre de plano y la censura floral» de la Bandera por parte de TVE «para tapar la bandera de España en puerta del Sol».

La ‘alerta’ sobre la ‘oscura pretensión’ de la presidenta de la Comunidad de Madrid la lanzaba Ignacio Escolar en otro tuit anterior en el que anunciaba, como si aventase una dramática última hora: «Atención a esto -> Ayuso ordena proyectar la bandera de España en la Puerta del Sol durante de la retransmisión de las campanadas».

Pero rápidamente el periodista y publicista Rafael Núñez Huesca, le contestaba con ironía con un: «Intolerable! ¿Adónde vamos a llegar?» y a continuación varias imágenes de edificios icónicos de Europa donde se proyectaban con luces las enseñas nacionales de sus correspondientes países: la alemana sobre la Puerta de Brandeburgo, la union jack sobre el Parlamento británico, la italiana sobre el Coliseo romano y la francesa sobre la Torre Eiffel.

La pelota que lanzaba la Plataforma TVE Libre, que citaba en uno de sus mensajes a PP, Ciudadanos y Vox, era recogida en seguida por el diputado por Vox de Badajoz, Víctor Sánchez del Real, quien aseguraba que «tendremos que preguntar @MariscalZabala en comisión de control de @rtve @RTVE_Com qué razones técnicas pueden alegar para todas las triquiñuelas “floreadas” empleadas para ocultar la bandera de España en Sol durante las campanadas». Y criticaba que la «RTV de Mateo y Sánchez no quiere ser española».

Por su parte, José Miguel Blanco, del Grupo Popular de Usera en Madrid, ha reseñado también la manipulación: «Pública en la financiación pues la pagamos todos, pero partidista en sus contenidos», se quejaba.

Sánchez renuncia a pedir Gibraltar cuando más fácil tiene recuperar su soberanía
ESdiario 1 Enero 2021

El Brexit da la oportunidad histórica de recuperar algo que es de España. El acuerdo provisional alcanzado renuncia a esa posibilidad por la tibieza del Gobierno y de Bruselas.

España y el Reino Unido alcanzaron un acuerdo sobre Gibraltar apenas horas antes de que el lamentable Brexit fuera definitivo, algo que ha ocurrido esta medianoche para desgracia de la Unión Europea y desde luego de las Islas Británicas.

En tiempos de emergencias tan extremas, destrozar alianzas por razones emocionales inducidas por los gobernantes ingleses es una lamentable manera de añadir problemas muy serios, de largo alcance y hondas consecuencias socioeconómicas, a los ya existentes, de enorme gravedad.

Y quién sabe si con efectos secundarios en otros países de la Unión que, en tiempos de crisis, recurran a los mismos argumentos que Boris Johnson para tapar sus errores con una fuga absurda.

El caso del Peñón refleja un poco esa tibieza europea, agravada por la falta de peso de una España instalada en el ensimismamiento ideológico de Sánchez: lo dice todo que el acuerdo no haya llegado hasta el último minuto, lo que en sí mismo denota una frustrante supremacía británica. El país que se marcha no está para exigir; y la obligación de Bruselas y de Madrid era y es mantener sus posiciones y no transigir con casi nada.

España ha desaprovechado el momento histórico del Brexit para reclamar lo que es suyo: la soberanía de Gibraltar

Pero eso es lo que ha pasado en Gibraltar, que seguirá siendo una anacrónica colonia dentro de territorio europeo y español, con una metrópoli que se ha marchado del grupo de mala manera y, sin embargo, mantendrá la soberanía sobre un territorio que no es suyo. Y lo hará, además, disfrutando de las reglas y normas europeas de las que se ha librado en todo lo demás.

Sin duda el acceso al Peñón de los miles de trabajadores españoles que se desplazan a él a diario es importante. Y en ese sentido, acabar con la verja y pactar el tránsito libre es relevante. Pero mucho más lo es acabar con el paraíso fiscal, político, histórico y económico que supone mantener una embajada británica sin controles en espacio geográfico ajeno.

Aunque aún hay seis meses para negociar un acuerdo definitivo, el alcanzado ahora entre España y el Reino Unido supone renunciar a reclamar la soberanía de Gibraltar en un momento en el que más fácil, dentro de la complejidad, era lograrlo: el Reino Unido se ha marchado, de mala manera. Y nunca tendrán más fácil España y Europa reclamar lo que es suyo y negociar con la dureza que haga falta para recuperarlo.


Por fin acaba el maldito 2020: ¿hay razones para el optimismo?
EDITORIAL Libertad Digital 1 Enero 2021

Si este Gobierno califica de sobresaliente su pésima gestión y no reconoce uno solo de sus numerosos y funestos errores, ¿qué motivo tienen los españoles para imaginar un 2021 promisorio?

Sería lógico que, tras un año tan desastroso como ha sido 2020 en los ámbitos político, sanitario, económico, social e institucional, muchos españoles albergasen la esperanza de una mejoría que, por leve que fuera, hiciera de 2021 uno mucho mejor. Así podría ser si, para empezar, el Gobierno partiera de un diagnóstico mínimamente realista de la terrible situación, reconociese los errores cometidos y mostrara un decidido propósito de enmienda.

Sin embargo, basta recordar el idílico balance que ha hecho el presidente del Gobierno de este annus horribilis –como tan acertadamente lo ha calificado Pablo Casado– para que el temor y el desaliento cunda entre la ciudadanía. Porque si este Gobierno, completamente desconectado de la pavorosa realidad, califica de sobresaliente su pésima gestión y no reconoce uno solo de sus numerosos y funestos errores, ¿qué motivo tienen los españoles para imaginar un 2021 promisorio?

En política, como en cualquier otro ámbito de la vida, no existe límite al deterioro y nada asegura, por muy malo que haya sido 2020, que 2021 no pueda ser aun peor. De hecho, lo previsible es que sea también tremendo, dado el declarado empeño del nefasto Pedro Sánchez de seguir el mismo derrotero. El fatuo y narcisista presidente del Gobierno no ha hecho absolutamente nada por distanciarse de sus aliados de extrema izquierda, con los que quiere agotar la legislatura, y separatistas, a cuyos sediciosos presos pretende poner en libertad nada más empezar el año, bien mediante reformas legislativas, bien mediante la concesión de unos indultos especialmente infames.

De la ayuda que el Gobierno va a recibir de la UE, Sánchez sólo piensa en las cantidades formidables de dinero que va a tener a su disposición, no en someterse a la disciplina presupuestaria que Bruselas demanda a cambio. Eso, por no hablar del arbitrario y politizado reparto de fondos en función del color político de las comunidades autónomas, tal y como se denuncia desde la agraviada Madrid. El Gobierno está dispuesto a seguir desechando la austeridad como si a los españoles, en vez de caerles encima una crisis económica y sanitaria brutal, en gran parte por culpa del propio Gobierno incompetente de Sánchez y su banda, les hubiera tocado la lotería.

Sánchez parece igualmente decidido a consumar en 2021 su asalto al Poder Judicial, tomando el CGPJ o concediendo la instrucción de las causas penales a la prostituida Fiscalía comandada su lacayuna exministra Dolores Delgado, intimísima del condenado prevaricador Baltasar Garzón, que tanto daño ha hecho a la Judicatura nacional.

Para cebar el pesimismo, las tan esperadas vacunas contra el covid-19 podrían no ser suficientes para acabar con la pesadilla sanitaria, dado que el coronavirus podría volverse endémico, tal y como acaba de alertar la por otra parte casi siempre sospechosa Organización Mundial de la Salud (OMS) .

Si a todo lo anterior se suma un panorama mediático abrumadoramente progubernamental y una oposición desunida e ignorante del coste suicida que puede implicar su estéril cainismo, resulta muy difícil encarar 2021 con ilusión sin ser un completo iluso.

******************* Sección "bilingüe" ***********************

El PSC y Vox darán la campanada
Sergio Fidalgo okdiario 1 Enero 2021

El fichaje de la ex candidata de Cs por el PP catalán, Lorena Roldán, ha quedado eclipsado por un rumor que circulaba desde hace meses en los mentideros políticos y que al final se ha hecho realidad: Salvador Illa sustituye a Miquel Iceta como la apuesta del PSC para presidir la Generalitat. Esto significa que los socialistas catalanes creen que pueden ganar las elecciones al Parlament, y juegan todas sus bazas. Aunque entre el electorado de centro derecha Illa sea muy cuestionado por su gestión al frente de Sanidad, es bien visto por los votantes catalanes de la izquierda no separatista, dado que forma parte del sector más ‘españolista’ del PSC, y junto a la número 2 del partido, Eva Granados, han ejercido de contrapeso a las posturas más cercanas al nacionalismo no independentista, que siguen teniendo peso en esta formación. Entiéndame, Illa no es “Santiago y cierra España”, pero es lo más alejado que hay en el PSC a dirigentes como Núria Parlón, la alcaldesa de Santa Coloma de Gramenet que encajaría perfectamente en Esquerra o en los comunes de Colau.

Además, su labor como ministro le da un perfil menos catalanista que el que tiene Miquel Iceta, lo que puede ser muy eficaz de cara al gran objetivo del PSC, recuperar todo el voto prestado que le quitó Ciudadanos en las áreas metropolitanas de Barcelona y Tarragona en las autonómicas de 2017. De hecho, el fichaje de Rubén Viñuales esta misma semana van esa dirección: en veinticuatro horas ha pasado de ser el portavoz de Cs en el Ayuntamiento de Tarragona a ser el número 2 de la lista del PSC al Parlament por esta provincia. En plena época de vacunación, con la esperanza que eso genera, que Illa sea el candidato le va a dar una inyección de popularidad que le va ir muy bien al PSC. El poderoso aparato mediático de Ferraz se pondrá sin duda a ello. Y de paso Pedro Sánchez vuelve a demostrar su audacia: va a intentar demostrarle a Junqueras y Rufián que eso de tenerle ‘cogido’ en el Congreso puede cambiar según lo que pase en las elecciones catalanas.

Illa también va a intentar pescar en las aguas catalanistas, y por eso mantiene su alianza con los restos de la Unió de Duran i Lleida, Units per Avançar, formación que le ha dado pocos problemas en los últimos años. Y la número 1 por Gerona, Silvia Paneque, gobernó durante dos años el Ayuntamiento de Gerona junto a los neoconvergentes de la actual alcaldesa, Marta Madrenas. El mensaje es claro: el PSC va a vender al electorado que es el partido central de la política catalana y que es la única formación que puede intentar recoser las heridas que el separatismo ha abierto en esta sociedad. No le servirá para pescar entre el electorado separatista más radical, pero quizás lo consiga entre los soberanistas que estén cansados de tanta agitación y deterioro de la economía.

El PSC jugará en todas las direcciones. En Cornellà o Hospitalet de Llobregat pasearán al todavía ministro Illa, hablarán de las ‘políticas sociales’ de Pedro Sánchez e incluso, si conviene, recordarán que apoyaron a Rajoy a la hora de aplicar el artículo 155. En Gerona o en Vic dirán que gracias a ellos el 155 no cerró TV3, o que están a favor de los indultos, tal y cómo recientemente insinuó Pedro Sánchez en una entrevista televisiva. Mientras, Ciudadanos va sufriendo fugas por todos sus sectores, y el PP desgasta la figura de su magnífico candidato, el mejor orador constitucionalista en el Parlament, Alejandro Fernández, fichando a Lorena Roldán, cuyo mayor mérito político fue participar en la Diada separatista de 2013. Hay cosas que no se entienden por mucho que se intenten explicar.

Así se las ponen a Vox, que será, y esto es afirmación, no opinión, la campanada de las próximas elecciones autonómicas. Olvídense de las encuestas que les dan entre cinco y seis escaños. Si de aquí al día de los comicios no cometen graves errores, la formación de Abascal conseguirá, como mínimo, diez diputados. Apunten esta cifra. La bolsa de votantes cabreados y hastiados con el separatismo que en 2017 fue íntegra para Ciudadanos se está decantando de manera mayoritaria por Ignacio Garriga. Conozco gente que va a votarles que jamás me hubiera pensado que lo harían, que es justo lo que detecté en 2017 con Inés Arrimadas. Si no meten la pata en las listas, o en polémicas estériles, van a entrar con mucha fuerza en la cámara autonómica catalana. Esto no significa que el PP saque un mal resultado, sobre todo si se olvida de las ‘sorpresas’ y las campañas de gatitos y perritos y da cancha libre a Alejandro Fernández, que es un magnífico candidato.
Recortes de Prensa   Página Inicial