AGLI Recortes de Prensa   Martes 5  Enero  2021

En 2021 vendrá toda la mierda junta
Miguel Ángel Belloso okdiario 5 Enero 2021

El mejor regalo con que nos podrían obsequiar los Reyes Magos es que las vacunas que nos protegerán si Dios quiere del virus chino fueran capaces al mismo tiempo de inmunizarnos contra el virus letal del socialismo, sobre todo en la versión Sánchez. Pero me temo que esto no sucederá. El embustero, el fatuo, el petulante, el impostor que nos gobierna está crecido. Ha logrado fraguar, con el apoyo de todos los enemigos de la nación, un presupuesto que no satisface a ninguna institución respetable ni a cualquier experto con sentido común. ¿Y qué más da? La compra masiva de deuda pública española a cargo del Banco Central Europeo es un alivio sobrenatural. Evita tener que acudir a los mercados en busca de financiación y hace posible el milagro de los panes y los peces. Es decir, que el Gobierno económicamente más sucio de la Unión Europea se ahorre la sanción que le correspondería por todos sus pecados, que son capitales. Pero, en fin, hay un refrán certero según el cual a todo cerdo le llega su San Martín, y a buen seguro que este será el destino de este individuo atrevido, osado, carente de moral y sin clase alguna de escrúpulo.

El comportamiento de quien ha dirigido el destino del país durante la pandemia ha sido cruento. A estas alturas, los organismos decentes de la nación hasta la fecha, entre los que se encuentran el Instituto de Estadística y el Instituto Carlos III, han certificado que hay un exceso superior a los 70.000 muertos con motivo de la Covid, 20.000 más que los reconocidos por el Gobierno infame. El confinamiento militar impuesto por Sánchez no sólo no ha impedido que seamos el Estado con la tasa de mortalidad más alta del planeta, sino que además ocupemos el liderazgo en caída de la actividad económica y en aumento del desempleo de todos los países desarrollados. No hay nadie que nos supere en esta clasificación tan amarga. Pero igual que antes, ¿qué más da? El presidente Sánchez, que nos ha sometido a un estado de alarma brutal, inédito entre los países del entorno comunitario, lo ha aprovechado con fruición. Ha aprovechado el cierre del Parlamento y la clausura de lo que los americanos llaman ‘cheks and balances’, que equivalen al control independiente del Gobierno, para impulsar sin freno de clase alguna una agenda ideológica perversa.

Se ha aprobado durante este periodo una ley de violencia de género que discriminará a perpetuidad a los varones. Está en ciernes una ley de memoria democrática que superará en lo ominoso a la ley de memoria histórica de Zapatero, pues, aunque no se deba, se ha retorcido aún más la norma para ganar una guerra provocada por la segunda república criminal y que, de haber vencido la izquierda, nos habría conducido a un Cafarnaúm, que diría Josep Pla.

No se puede alterar la historia para inducir a nuestros jóvenes a obviar los desmanes cometidos por los Largo Caballero de turno y pasar por alto las atinadas reformas que Franco impulsó, es verdad que obligado por las circunstancias de finales de los cincuenta del siglo pasado para superar la debacle económica de un régimen que hacía aguas por todos los costados. Gracias a las cuales, por cierto, la nación empezó a disfrutar de una etapa de prosperidad inédita, unos días de vino y rosas, y una gran alegría por vivir con el dictador todavía presente.

Es difícil encontrar en la historia de España un personaje político, un presidente del Consejo de Ministros más avieso que Sánchez. Aprovechó desde el primer momento la pandemia para inyectar en vena a los españoles su ideología letal. Recuerdo con claridad sus primeras filípicas, aquellos sermones antes de comer absolutamente intragables en los que ya desde el principio insistió en el asunto nuclear de su reinado: la importancia de lo público. Antes de que empezaran a morir casi mil personas al día por mor de su ineficiencia, su único interés era persuadir a la población de la importancia del Estado. Antes incluso de que surgieran los aplausos a los sanitarios, él ya insistía, en un gesto de voluntarismo persuasivo sin límites, en que la gente, en que lo que la opinión publica reclamaba era el reforzamiento del Estado, en el que a su juicio reside la solución a los problemas contemporáneos. Los hechos han demostrado que esto era y es falso. ¿Pero qué importa?

El caso es que tanta insistencia ha cosechado un éxito notable. Hay muchos que decían y que todavía siguen sosteniendo ingenuamente que la pandemia nos va a hacer o nos ha hecho mejores. Este corolario me parece una equivocación sideral. La pandemia, y todos los vicios a los que podía conducir, y que fueron estimulados deliberadamente por Sánchez, ha hecho de España un país bastante peor del que ya era. Ha instaurado el colaboracionismo, que es propio de todas las dictaduras del mundo, que por suerte no son muchas. Ha encumbrado en el estrado y con honores la figura del chivato, del censor; también la dictadura de los mayores y ancianos, que se han convertido en los vigilantes de las leyes dictadas arbitrariamente por el tirano Sánchez. De manera que, gracias a la pandemia, y a la propaganda masiva de las televisiones adictas, que son la mayoría por causa venal, se ha forjado un auténtico ejército en favor del felón.

Contra lo que se dice, la pandemia ha sacado lo peor de nosotros. Por ejemplo, el miedo, que naturalmente es libre, pero que trastorna la voluntad, que atenaza nuestra determinación por progresar individualmente y nos echa en manos del Estado protector. El gran escritor Félix de Azúa tiene dicho que cuando se vive en una sociedad colectivista -y no otra cosa es la que pretende e impulsa fructíferamente Sánchez-, siempre hay un mando único que determina el proceder de la población, que en este caso es el mismo Gobierno. Visto lo que está ocurriendo, la verdad es que ha tenido un resultado favorable notabilísimo.

Aprovechando la pandemia y el estado somnoliento posterior, el Gobierno ha aprobado la enésima ley de educación socialista, ésta más peligrosa aún que las precedentes pues consolida la desidia del alumnado -que podrá pasar de curso sin aprobar-, mina la libertad de elección de los padres, deroga la obligación de saber castellano en cada rincón de España, lamina la autoridad y el prestigio del equipo docente y alienta lo que es una realidad incontestable: que contra lo que diga la propaganda oficial, esta no es ni de lejos la generación de jóvenes más preparada de la historia, ni lo será jamás bajo estas premisas dictadas por el sectarismo más extremo. Puede que sea la más igualitaria, pero en la ignorancia, en la falta de actitud y en la ausencia de las aptitudes que se requieren para ser empleable en un mundo presidido por una competitividad agresiva y exigente.

La estrategia económica del Gobierno ha consistido en devastar la economía aumentando explosivamente el gasto público a crédito, subiendo inoportunamente la presión fiscal y entorpeciendo el mercado laboral. El aumento del salario mínimo condenará al desempleo a la población en situación más precaria, sobre todo a los jóvenes; el establecimiento del ingreso mínimo vital engrosará el número de dependientes del poder público disuadiendo a buena parte de las huestes implicadas en dar lo mejor de sí mismas, al tiempo que instigando la picaresca y el fraude. La mayoría de las personas acogidas hasta el momento a los ERTE empezará a engrosar abundantemente las filas del paro este año, y centenares de miles de empresas están abocadas al cierre indefectible, ayunas de respaldo y carentes de demanda.

Pero lo más grave de todo es sin duda la determinación del equipo de Sánchez y de Iglesias por socavar el espíritu constitucional, por dañar la monarquía parlamentaria, por estimular el disolvente de los nacionalismos de toda laya y por perturbar la paz social y la concordia ciudadana. Aún peor, lo más dañino de la izquierda es que ceba el resentimiento social. A partir de ellos, por su causa, no tienes responsabilidad en nada de lo que te atañe. En no conseguir aquello que te has propuesto, y en lo que has fracasado momentáneamente. Sois una víctima más de un modelo radicalmente injusto. Esta es la religión laica de los resentidos sociales, esto es la izquierda, que le ofrece a la gente, para calmar su frustración, enemigos abstractos como el capitalismo, el patriarcado, el imperialismo, el colonialismo… y más. Lo que proceda para seguir alimentando este engaño universal.

No sé si queda algún hálito de esperanza para el año que acabamos de inaugurar. De ser así, me sumaría al deseo del citado Félix de Azúa: la posibilidad de recobrar nuestra vida individual libre de las cadenas del socialismo reinante, la defensa de la propiedad privada frente a la ocupación perroflauta, el derecho a la vida antes que el aborto y la entronización de la eutanasia. Por resumir y contra lo que dicen los estúpidos, el capitalismo como modelo económico y el liberalismo como modelo político, porque la conjunción de estas ideas tan sanas ha demostrado desde hace siglos que aumenta el progreso de las sociedades sin avivar en absoluto la desigualdad natural de la especie.

Los nefastos PGE que ya han llegado
José María Rotellar okdiario 5 Enero 2021

Desde finales de 2018, España no tenía unos Presupuestos Generales del Estado (PGE) ordinarios, sino que vivía una doble prórroga consecutiva de aquellos últimos presupuestos del Gobierno del PP. Eso es completamente anómalo, pues no sólo se prorrogaron las cuentas, sino que, con ellas, se extendió la inestabilidad política, económica y presupuestaria que surgió a partir del triunfo de la moción de censura. Donde antes había cuentas, estabilidad y confianza, pasó a haber prórroga presupuestaria, inseguridad e incertidumbre.

Esto es grave, porque no tenemos política económica desde el punto de vista fiscal -la monetaria está entregada al BCE- y la economía necesita unas líneas claras de actuación con las que prepararse ante la situación de desaceleración económica que está viviendo, cada vez de manera más intensa.

Ahora, después de tres ejercicios con las mismas cuentas, se han aprobado y acaban de entrar en vigor unos nuevos PGE para 2021. Es cierto que lo ortodoxo es que para cada año se disponga de unos presupuestos que ordenen clarificadoramente las cuentas, con el establecimiento de los créditos presupuestarios correspondientes y la estimación de los ingresos. Ahora bien, una cosa es que cumplan con la ortodoxia y otra muy distinta es que sean positivas para el conjunto de la economía.

Al analizarlas, podemos observar que los presupuestos que el Ejecutivo ha sacado adelante con el concurso no sólo de sus socios podemitas de Gobierno, de los independentistas de ERC, del PNV y parte de JxC, no es que no sean positivos para la economía, sino que son nocivos para la misma, por los graves desequilibrios que va a generar en ella, adicionales a los ya existentes derivados de la pésima gestión sanitaria y económica del Gobierno en la actual pandemia.

Como dijo el gobernador del Banco de España hace unas semanas, los ingresos son extraordinariamente optimistas, los gastos serán mayores que los presupuestados, con elementos de desequilibrio estructural importantes, como el abandono del factor de sostenibilidad en las pensiones y el aumento del sueldo de los empleados públicos un 0,9% en un entorno de nula inflación, una terrible subida de impuestos y unas previsiones macroeconómicas desfasadas, que no recogen la realidad de las nuevas restricciones, que ahondarán en la caída económica.

Debería haber sido devuelto este proyecto de PGE para que el Gobierno presentase otro con gasto limitado y eficiente, sin subir impuestos e incluso con la bajada del de Sociedades, para atraer inversiones, y con reformas que generasen confianza, certidumbre y seguridad jurídica, pero no eso no ha sucedido, de manera que empezamos a adentrarnos en un sendero de profundo desequilibrio económico como el que incentivan estos PGE.

Masacre fiscal social-comunista
EDITORIAL Libertad Digital 5 Enero 2021

Los primeros Presupuestos del Gobierno social-comunista han seguido el patrón esperado, tratándose de una coalición liderada por un partido fuertemente intervencionista con el apoyo de una formación ultraizquierdista de estirpe bolivariana. No cabe extrañarse, por tanto, de que la primera ley presupuestaria de Sánchez-Iglesias tenga como uno de sus ejes principales una subida espeluznante de la presión fiscal.

En el IRPF, elevan el tipo de gravamen en las escalas superiores del impuesto a la vez que aumentan también el castigo al ahorro subiendo el tipo aplicado a las rentas de capital y reduciendo abruptamente la desgravación de los planes de pensiones. El Impuesto sobre el Patrimonio, figura anacrónica ya desaparecida en los demás países de la UE y de dudoso encaje legal (grava unos bienes que ya han tributado previamente), sube también de forma muy significativa para alimentar la demagogia izquierdista, que ha convertido este tributo abusivo en santo y seña de su programa fiscal. Qué decir de los nuevos gravámenes a las empresas tecnológicas o la conocida como Tasa Tobin, dos arbitrios injustificados que solo existen para que Iglesias y su señora ministra puedan presumir de anticapitalistas desde su confortable casa de la sierra de Madrid.

Lo mismo ocurre con otras figuras fiscales de efecto recaudador muy limitado pero extraordinariamente gravosas para los sujetos pasivos a los que afecta. Es el caso de las subidas sectoriales del IVA, la tributación de las primas de seguro, los impuestos llamados "verdes" o la matriculación de vehículos de aquellas familias que no pueden permitirse un carísimo automóvil ecofriendly.

Con estos Presupuestos, el socialista Pedro Sánchez y el comunista Pablo Iglesias convierten a España en uno de los países que más castigan el ahorro, lo que contribuirá a que los españoles sean cada vez más dependientes del Estado. Este y no otro es el objetivo último de los Presupuestos más intervencionistas de los últimos tiempos, elaborados en medio de una crisis de extraordinaria gravedad desatada por la incompetencia del peor Gobierno posible en el peor momento imaginable.

¿Queremos una monarquía títere en un paraíso comunista?
Pedro Sánchez desea tener al Rey como si fuera un nuevo conde de Montecristo, recluido de por vida en su particular “chateau d’If”, el palacio de La Zarzuela
Miguel Massanet diariosigloxxi  5 Enero 2021

¿Un nuevo señuelo? El señor presidente del Gobierno, Pedro Sánchez necesita tener distraída a la audiencia para que siga pensando que, él y su comparsa de colaboradores, forman el mejor gobierno que le pudiera haber tocado a la nación española. Si, de paso, consigue quitarle un as a su compañero de fatigas, el señor Pablo Iglesias, hurtándole uno de sus temas favoritos consistente en mantener un ataque continuado en contra de la monarquía española, miel sobre hojuelas. No somos partidarios del sistema monárquico, no creemos en líneas generales, que por nacer en una determinada familia una persona esté capacidad para dirigir o al menos representar a una nación, sin embargo, se dan circunstancias, existen argumentos, concurren motivos y se producen situaciones que hacen que, en estos momentos, en España, intentar un cambio del régimen constitucional sería algo parecido a provocar un suicidio colectivo, en cuanto a los resultados de todo orden, políticos, sociales, económicos, de orden internacional y, especialmente, en cuanto hiciera referencia al mantenimiento de nuestra democracia tal y cómo la pensaron y la reflejaron constitucionalmente quienes sacaron al país de una situación que hubiera podido ser fatal para la reconciliación nacional, algo que, si Dios no lo remedia, parece estar a punto de suceder de nuevo si seguimos en manos de quienes actualmente nos gobiernan.

El señor Sánchez tendrá muchos defectos y graves disfunciones mentales pero es evidente que no es tonto. Sabe perfectamente que, por mucho que le duela admitirlo, el sistema monárquico, ya durante la larga etapa de don Juan Carlos y ahora con su hijo, el actual monarca Felipe VI, goza de las simpatías de una parte muy importante de la ciudadanía española y conoce perfectamente que el mantener un ataque frontal contra él como el que, por conveniencias políticas, mantiene el vicepresidente primero, señor Iglesias, seguramente no le iba a proporcionar réditos electorales dentro de las personas que lo votan lo que, dentro de su sistema cerebral, es lo que se podría considerar como el leitvotiv de su participación en política: el mantenerse eternamente en el poder.

Últimamente, sin embargo, parece que entre Pedro Sánchez y Pablo Iglesias se ha iniciado una especie del conocido .juego “policía bueno” “policía malo” entre ambos políticos, en el que el papel de malo lo desempeña, con plena competencia, el señor Iglesias, con ataques personales y de su partido, Unidas Podemos, dirigidos en contra el rey emérito, en particular, y el sistema monárquico, en general, que se han venido incrementando y ganando en intensidad durante los últimos meses del pasado año 2020. Hasta ahora el papel de “conciliador”, de defensor del actual monarca, Felipe VI, lo había venido asumiendo con su hipocresía habitual el dirigente del PSOE y presidente del Gobierno, señor Sánchez pero, de pronto, se ha salido con una de sus ocurrencias, llevando la cuestión monárquica a otro terreno, el de establecer unas ciertas reglas con las que poder controlar, aún más, al monarca. Es sabido que la Constitución, como otros temas recogidos en ella , como son algunos aspectos en el Título II De la Corona, como el que hace referencia a las abdicaciones y renuncias y demás dudas de hecho y de derecho que ocurra en el orden de sucesión de la corona que deberían ser resueltas por una ley orgánica. Pero, como otros tantos temas de gran importancia recogidos en la Carta Magna, su regulación mediante la correspondiente ley orgánica parece que se ha dejado indefinidamente en barbecho, quizá porque son aspectos que sólo nombrarlos ya basta para levantar ampollas en algunos círculos de nuestro arco parlamentario como sería el caso, por ejemplo, del desarrollo del derecho de huelga.

Por otra parte el interés de nuestro Ejecutivo en poner otra vez sobre el tapete el tema monárquico no es precisamente para aumentar las funciones que le corresponden a la monarquía, para darle un mayor valor institucional o para otorgarle una mayor presencia en actos como serían la asistencia continuada y no sólo limitada a los casos en los que el presidente del Gobierno lo solicite, en las reuniones del Consejo de Ministros, donde pudiera opinar y tener un voto de calidad. No, no señores, el objetivo según se desprende de las palabras del señor Pedro Sánchez, sería el de que el mismo monarca ha manifestado tener “una hoja de ruta con la que pretende mejorar la transparencia, ejemplaridad y rendición de cuentas de la institución que dirige”. Para entendernos, lo que ha venido a querer decir nuestro Presidente es que, motu proprio, nuestro monarca no se ha conformado con decir o prometer al pueblo español que su reinado se caracterizará por la trasparencia, la ejemplaridad y la rendición de cuentas, sino que su “hoja de ruta” es hacer una ley en la que se imponga a sí mismo, mediante una serie de mandatos legales, la obligación para el caso de que le pasara por la cabeza la “disparatada idea” de actuar de otra forma distinta a la legal.

Lo que es evidente es que de lo que se trata es de imponer sobre la persona del monarca una serie de condiciones que lo maniaten aún más de lo que ya lo está por la propia Constitución, en la que, se mire por donde se mire, apenas tiene libertad de actuación siempre limitada por la necesidad de ser fiscalizada por los órganos políticos de la nación. La mayoría de lo que se podrían considerar como “privilegios” del monarca consisten en refrendar leyes (elaboradas por el gobierno y aprobadas por las Cortes), expedir decretos (generados por el propio Gobierno); ejercer el derecho de gracia con arreglo a la ley (no podrá conceder indultos generales) y otros meramente formales como el convocar y disolver las Cortes Generales y convocar referéndums en los casos previstos por la misma Constitución. El único e importante cargo que se le reconoce al Rey es el de mando supremo de las fuerzas armadas, una función que puede que, en otras circunstancias y con mandos distintos a los que los socialistas, a través de “purgas”, han ido designando, todos ellos de marcado cariz de izquierdas, hubiera podido estimarse como una garantía de que España no caería en manos de partidos extremistas de izquierdas, pero que tal y como está controlada, hoy en día, la milicia este mando supremo no se trata más que otra de las facultades meramente decorativas y simbólicas que se le reconocen.

Suena a simpleza, a algo de una evidente muestra de candidez supina el que, el señor Casado, del PP, muestre una conformidad con entrar al envite del PSOE, diciendo que, si es para mejorar el estatus de la monarquía estarían dispuestos, los peperos, a emprender semejante aventura. No sabemos hasta donde llega la confianza del señor Casado y los suyos respetos a las buenas o malas artes de las que se valen los socialistas y comunistas para alcanzar lo que, de verdad, son sus verdaderos objetivos, pero lo que sí sabemos es que, con semejantes compañeros de fatigas ni a una primera comunión se debería ir, sabedores de la facilidad que tienen de ofrecer algo y acto seguido llevar a cabo lo diametralmente contrario a lo ofrecido.

Y, mientras tanto, con estos movimientos de distracción que, en realidad, en las circunstancias en las que se encuentra España azotada, cada día con mayor intensidad, por la Covid 19 y la amenaza, cada vez más evidente, de que Europa va a entrar en otra recesión económica de la que, sin duda alguna, España va a ser uno de los países que se va a llevar la peor parte pese a que nos llegue ( ya veremos cuando lo hace en realidad) la ayuda que se espera como agua de Mayo de la CE; lo que intenta el actual Gobierno es tener distraídos a los españoles para que no profundicen y se den cuenta de lo grave que, en realidad, es la actual situación económica, sanitaria, industrial, social y de incremento del paro que, día a día, se va registrando en toda España, sin que se vean signos de recuperación, al menos en los meses venideros.

O así es como, señores, desde la óptica de un ciudadano de a pie, estamos percibiendo los prolegómenos de lo que se podría entender como un intento solapado de ir situando a la institución monárquica, la base de nuestro régimen de monarquía parlamentaria, en una institución destinada al desguace, de modo que cada vez se la tenga menos en cuenta, se le limiten al Rey sus actos protocolarios, se le controlen sus amistades y, evidentemente, creemos que la carta de los más de 600 militares en la reserva puede haber sido el desencadenante de que sus relaciones con la milicia vayan siendo cada vez más fiscalizadas, desde el propio Gobierno de España. Emanuel Kant nos dejó a la humanidad esta aleccionadora frase: “La insuficiencia en la sensatez es propiamente lo que se llama “estupidez”; y por tal falla, no conocemos ningún remedio.” Tomen nota estos cretinos que intentan gobernarnos a golpe de imposición y dictadura.

Una negligencia mortal
OKDIARIO 5 Enero 2021

Ha tenido que morir un policía, Antonio Jesús Martín Lozano, destinado en la Unidad de Intervención Policial de Málaga, para que el Ministerio de Interior autorice la realización de pruebas PCR al resto de compañeros del agente fallecido. La Confederación Española de Policía lleva meses reclamando la práctica de este tipo de pruebas de detección de Covid a agentes que regresan de destinos especialmente complejos, por ser potenciales focos de contagio. Sin embargo, desde Interior se consideró suficiente llevar a cabo pruebas detectoras de Covid de antígenos para conocer el estado de salud de estos agentes. Antonio, el agente ahora fallecido, dio negativo el 30 de diciembre, fue ingresado dos días después y el 4 de enero murió. Lo grave es que al resto de compañeros aún no se les ha realizado el test PCR: llevan días en contacto con sus familias y amigos y será hoy -casi una semana después- cuando se les someta a esta prueba de diagnóstico.

Resulta sencillamente indecente que a los viajeros se les exija un PCR y para los policías que han pasado dos semanas custodiando a inmigrantes irregulares que llegan sin control sanitario alguno el Ministerio haya decidido que con la prueba de antígenos era suficiente. La pregunta es dura, pero irremediable: ¿Habría salvado la vida el policía Antonio Jesús Martín Lozano si Interior hubiera diseñado un protocolo eficaz? Antonio empezó a tener tos dos días antes de regresar de Canarias. Cuando lo mandaron a casa con un falso negativo, su estado empeoró, fue ingresado y, entonces sí, dio positivo en la prueba PCR. Demasiado tarde. Cinco días perdidos que resultaron letales.

Las quejas de sus compañeros son comprensibles: «Se nos reclama para que vayamos a los sitios donde más peligro de contagio hay, pero no se nos diagnostica de forma segura y tenemos que enterarnos de que podemos estar contagiados porque un compañero ha perdido la vida». Sólo ahora, cuando un agente ha muerto, Interior parece dispuesto a rectificar. Lo ocurrido tiene un nombre: negligencia mortal

Los riesgos de comerse un roscón de Reyes frente al casoplón republicano de Iglesias
OKDIARIO 5 Enero 2021

Se conoce que comerse un roscón de Reyes frente al casoplón republicano de Pablo Iglesias e Irene Montero es un delito agravado de desobediencia a la autoridad, razón por la que la Fiscalía de Dolores Delgado -¿de quién depende la Fiscalía? Del Gobierno. Pues eso- ha solicitado 20 meses de cárcel para Francisco Zugasti, el ciudadano detenido el pasado miércoles cuando se encontraba con un grupo de amigos, comiendo roscón de Reyes, a 100 metros del chalet de la pareja ministerial. Zugasti ha entrado en el Juzgado con la condición de investigado y ha salido con la de procesado, después de que la magistrada decidiera mandar al banquillo de los acusados a este vecino de Galapagar.

Los motivos por los que el Ministerio Público fundamenta su petición de cárcel se recogen en el artículo 550.2 del Código Penal: «Los atentados serán castigados con las penas de prisión de uno a cuatro años y multa de tres a seis meses si el atentado fuera contra autoridad y de prisión de 6 meses a 3 años en los demás casos». Lo que no argumenta la Fiscalía es el porqué del delito contra la autoridad, salvo que entienda que la ingesta de un roscón representa una amenaza grave para la integridad de la pareja o que al ser un roscón de Reyes, y dada la condición republicana del vicepresidente segundo y la ministra de Igualdad, el comerse el dulce navideño es una intolerable provocación.

En ese momento, los agentes de la Guardia Civil decidieron que los vecinos de la urbanización de La Navata debían abandonar la calle –pública– en la que se encontraban, porque la misma está blindada por orden del líder de Podemos y de su pareja, la ministra de Igualdad. La obsesión de ambos por meter en la cárcel a quienes se concentran frente a su vivienda -otro vecino, Miguel Frontera, se enfrenta también a penas de prisión- choca de bruces con la consideración que hacían los líderes podemitas cuando eran los dirigentes del PP quienes sufrían el acoso de la izquierda. Entonces, aquello «era jarabe democrático de los de abajo». Se conoce que no les gusta probar su propia medicina y, en consecuencia, han decidido utilizar a la Fiscalía de Dolores Delgado para acabar con las protestas.

Nunca hasta ahora un roscón de Reyes había sido considerado una forma de amenaza. Ojo, que si es de chocolate puede ser tildado de racismo encubierto.

******************* Sección "bilingüe" ***********************


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