AGLI Recortes de Prensa   Sábado 16  Enero  2021

Las autonomías así no valen
Carlos Dávila okdiario 16 Enero 2021

Recuerdo una frase, casi sentencia, de uno de los padres fundadores de la Constitución. Solía decir Gabriel Cisneros: “Las autonomías pueden ser un desastre”. Se me dirá que Cisneros, era, entre los tres comisionados de la extinta UCD, el menos fanático de la organización territorial que encerraba, ex novo, la Constitución. Cierto. Pero aquella advertencia, formulada sin la retórica de filigrana que acostumbraba a utilizar Cisneros, merece ahora mismo un repaso con dos preguntas iniciales: ¿Ha mejorado el Estado de las Autonomías el combate contra el coranovirus? ¿Ha sido eficaz el Estado de las Autonomías para sofocar los tremendos daños causados por Filomena? Cuando se diseñó este modelo, más confederal que federal como sostenía el que fue presidente del Tribunal Constitucional Manuel Jiménez de Parga, la razón, digamos popular, que se esgrimió para endulzar el paladar político de los españoles, fue que “las autonomías acercarían más al ciudadano el ejercicio de la Administración pública”. Pues bien, reconozcamos incluso que ha sido así, aunque ahora mismo todos tengamos la impresión de que ese propósito es más discutible. La burocracia, el gran mal que domeña las exigencias de cada quien, es en este momento un cáncer que se extiende, como una metástasis avariciosa, por todo nuestro cuerpo nacional.

Pero vayamos a nuestro asunto concreto. En los diez meses que dura ya el Covid, hemos comprobado que el único individuo que se ha aprovechado de la furiosa descentralización de nuestro Estado ha sido el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez. Llevamos con sus inconcebibles “alarmas” casi meses, en los cuales el susodicho no ha hecho otra cosa que culpar a las regiones de los pésimos resultados en la gestión del maldito virus. Ha responsabilizado a los dirigentes locales de los estragos y, encima, ha racaneado fondos para que cada quien, en el ámbito de su incumbencia, trotara a luchar contra las evidencias pandémicas. Suavemente, desde luego, sus congéneres partidistas, por denominarles de algún modo, se han quejado de la “la falta de coordinación”, e incluso han derivado en sus quejas en la solicitud de una intervención, siempre urgente, del poder central. Y este se ha callado porque, sobre todo, en su total inoperancia no ha sabido qué hacer, era mejor -y así ha sido- cargarle el muerto a los demás que adoptar una acción potente contra la desgracia.

Es decir, que las regiones, tan furiosas a la hora de defender, cuando nada pasa, sus competencias, han pedido árnica al hermano mayor, el dueño de la caja para qué nos vamos a engañar, cuando nos han venido tan mal dadas. En resumidas cuentas, y dicho por lo físico que al fin esa es la unica evidencia cierta que no admite discusión: la centrifugación, del ¡hala! todos para fuera que nos bastamos por nosotros mismo, ha dado paso a la centripetación, que consiste en un “vamos a mirarnos el ombligo que así nos irá mejor”. Los ciudadanos, en la gran nevada, sólo se han visto de verdad auxiliados y representados por un cuerpo central: la UME. Siento decirlo pero Protección Civil, que depende directamente de las consejerías regionales, no ha sido capaz de enfrentarse con éxito a la situación. Las únicas excepciones en el repaso al comportamiento de las autonomías en estas dos catástrofes, han sido dos que lo que pretenden no es precisamente el entendimiento con los demás, sino al contrario: su separación aunque sea, en un caso, basándose en los tiros que durante cincuenta y nueve años ha disparado la banda asesina ETA.

Soy consciente que pulular por realidades como éstas se castigan en España con penas difamatorias o con calificativos brutales. “Fascista” o “franquista” son los adjetivos que pueden -se podrán- aplicar a exámenes como estos. El medido jacobinismo es en nuestro país un pecado de lesa democracia; aplicar aquí los usos territoriales vigentes en Francia, por ejemplo, conduce a cualquiera a ser homologado como conmilitón de Vox. Ni más,ni menos. Pero hay que recordar la verdad: cuando en 1992 unas inundaciones arrasadoras asolaron el Estado de Sajonia, el entonces canciller socialdemócrata alemán, Gerhard Schröder, se saltó todas las recomendaciones federales, se calzó una botas de siete aguas, trabajó como un soldado para abreviar las irrupciones y, como consecuencia, ganó unas elecciones generales que tenía perdidas. Eso sí, se dirigió al Bundestag, y dijo algo como esto: “A grandes males, grandes remedios, Alemania entera se tiene que mojar”. O sea, todo lo contrario que ha hecho el incógnito presidente, escondido durante días. A nadie se le ocurrió en Alemania acusar al canciller de haber transgredido los mandatos de la Carta de Bonn, la Constitución federal.

Aquí, en España, en estas dos grandes tragedias que estamos soportando en sólo diez meses, el bendecido e intocable Estado de las Autonomías, no es que no haya funcionado, es que ha funcionado francamente mal. ¿Será mucho pedir que en contingencias como estas se arbitre una solución legal y nacional, para todos, efectiva. ¿A qué no se hace? Cuando pasen los truenos de Santa Bárbara, volveremos a entronizar un sistema que precisa de urgente racionalización, sobre todo para que no salga un zar como Sánchez, capaz de someternos a todos a una permanente alarma que puede convertirnos, como nos hemos convertido, en súbditos de su impericia, de su torpeza, de sus grandísimas falsedades, de su totalitario afán de poder y mando.

La economía vuelve a frenarse
José María Rotellar okdiario 16 Enero 2021

En distintas ocasiones, he escrito aquí, en OKDIARIO, que la economía española se encuentra en una situación muy complicada, fruto de las distintas restricciones que se han adoptado como consecuencia de la pandemia, de la inseguridad jurídica que provocan las cambiantes, incoherentes, contradictorias y distintas decisiones que toma cada administración, y de la incertidumbre que todo ello genera.

Ya dije también que un nuevo cierre económico sería la puntilla para la economía española. Si entonces decía que no dejaban de oírse, cada vez con más intensidad, a muchas personas que pedían que se repitiese de nuevo el encierro de primavera, de manera que querían que, de nuevo, tuviésemos esa especie de arresto domiciliario a la que llamaron incorrectamente confinamiento, hoy tengo que decir que esas voces no disminuyen, sino que aumentan, de manera que ya hay muchas regiones que vuelven a solicitarlo.

Cada nueva restricción es un clavo nuevo en el ataúd de muchos negocios, a los que los políticos están llevando a la ruina, sin que dichas medidas restrictivas sirvan para mejorar la situación sanitaria, como demuestran los datos: hay más restricciones cada semana y, semanalmente, se dan más contagios. Eso sí, la culpa siempre es de los ciudadanos, no de quienes no han sabido alertar del virus e impedir a tiempo su expansión, ni de quienes dieron órdenes contradictorias sobre el uso de mascarillas, ni de quienes dicen una semana una cosa y a la siguiente la contraria, con un absoluto fracaso en la gestión, que demuestra la ausencia de preparación de los políticos actuales, con honrosas excepciones.

El Gobierno, en lugar de echar la culpa a los ciudadanos, que mayoritariamente están obrando de manera ejemplar, y de imponer tantas restricciones que están haciendo que la crisis económica sea ya peor que la sanitaria, cuyas consecuencias vamos a ver en toda su crudeza en este año 2021, en forma de incremento importante del paro, si siguen con la misma política de gestión que hasta ahora, ¿por qué no se preocupan de agilizar la campaña de vacunación?

¿Cómo puede ser que no se pongan todas las vacunas que llegan. ¿Por qué? ¿No es esencial la vacuna? Pues aceleren entonces. Eso es lo que tienen que hacer. Como diría una relevante política de hace algunos años, “no tienen otra cosa mejor que hacer”.

Varias autonomías han tomado la decisión de cerrar la actividad no esencial a horas muy tempranas y otras piden un nuevo encierro domiciliario. Todo ello es irracional. Parece mentira que no se den cuenta de que dicha dureza en el encierro no sirve de nada para erradicar la pandemia. Quizás para frenar algo los contagios, pero a un coste imposible de asumir, porque se llevaría, ya definitivamente, por delante la economía. España, que tuvo el más duro encierro de todos los países, cuenta con una de las peores cifras en relación con la pandemia en el contexto internacional, y, además, hunde la economía.

La actividad económica española ha disminuido notablemente. Mientras el Gobierno de Sánchez trata de vender que esa especie de Plan Marshall será la panacea de todos los males, la realidad es bien distinta. En primer lugar, la ayuda europea no va a llegar de inmediato, sino que los primeros fondos pueden que se reciban en septiembre de 2021. En segundo lugar, tiene que haber capacidad para ejecutarlos. En tercer lugar, hay que intentar que no se pierdan sinergias si se intenta hacer un reparto regional. En cuarto lugar, debe lograr invertirse en proyectos que sean tractores del crecimiento estructural. Y en quinto lugar, no deben malgastarse alimentando partidas de gasto recurrente no necesario, porque sólo empeoraría las cosas. Junto a ello, como parte también de la realidad, de la cruda realidad, nos encontramos con un panorama empresarial desolador, donde más de 90.000 empresas (94.324, exactamente) han cerrado, según la Seguridad Social, desde febrero. Es algo que se puede comprobar en cada paseo que se dé por cualquier pueblo o ciudad. Estremece ver en una misma manzana un conjunto de locales cerrados, uno detrás de otro.

BBVA Research acaba de estimar que las nuevas restricciones han hecho que el crecimiento del cuarto trimestre se vuelva muy pequeño y que en el primero de 2021 el crecimiento vaya a ser cero, elemento que frena nuestras posibilidades de recuperación de manera importante.

España no va a mejorar sanitariamente por cerrar más, sino por gestionar más eficientemente todo el plan sanitario y por acelerar el proceso de vacunación. Hay una parte mayoritaria de la población a la que el virus no afecta de manera importante. Protejamos a los vulnerables y dejemos que el resto vaya a trabajar, al tiempo que se incrementa el ritmo de vacunación. De esa manera, se podrá comenzar la recuperación, porque si se insiste en estos nuevos cierres, entonces, como digo, muchas empresas ya no volverán a abrir, amén de que muchas personas terminarán con enfermedades mentales o circulatorias. No se trata sólo de salvar la economía; es que salvar la economía es salvar la sanidad y la salud. Mientras no comprendan esto, mientras no se den cuenta de que con cada restricción envían a miles de familia a la miseria, no habremos iniciado el camino de la recuperación. Quienes hablan tan a la ligera de cerrar, deberían reflexionar sobre sus consecuencias, también en vidas humanas, pues una depresión económica provocará más muertes que el virus. La economía se está desangrando y, con las restricciones, en lugar de hacer un torniquete para taponar la hemorragia, están sajando la herida mientras muchas personas tienen verdaderos problemas para alimentar a sus familias. Un nuevo encierro domiciliario sería, por tanto, catastrófico. Como escribía aquí hace unos días, menos ganas por imponer restricciones y más eficiencia en la campaña de vacunación.

¡Qué Gobierno de farsantes y gafes!
Jimmy Giménez-Arnau okdiario 16 Enero 2021

Los gobernantes débiles por ineptos como Sánchez se sostienen en el poder con acciones arbitrarias e impopulares, impuestas contra la voluntad democrática de la mayoría. El hoy presidente sigue al pie de la letra los zafios consejos del leninista Iglesias porque mañana quiere ser dictador con tal de eternizarse en la Moncloa. En fin, que nos gobierna un títere cuyos hilos los maneja a su antojo el viejo pirata y nuevo millonario de Galapagar. En eso consiste la coalición sellada por tales desaprensivos. Se nutren el uno del otro y juntos dinamitan las instituciones para apoderarse del Estado. Proceder que emula el de otros personajes dañinos de cualquier época pasada o actual.

La hemeroteca ridiculiza al maniquí y al del moño, dejándoles como tremendos hipócritas. La lógica racional de los liberales logró hacer mella en la ficticia popularidad de dichos demagogos. Basta citar a quienes, con inteligencia y sabiduría, se mofan de ellos: “Cuando el Gobierno no sabe qué hacer, que es casi siempre, asalta las ruinas de la Justicia” (Federico Jiménez Losantos). “Las fuerzas del absurdo se transformaron en fuerzas políticas y avanzaron más durante la pandemia” (Raúl del Pozo). Este demencial Gobierno de farsantes y gafes unidos, hace y deshace lo que le viene en gana y se pasa por el forro los controles parlamentarios y la Constitución. Y así nos va…

¡Qué Gobierno de farsantes y gafes nos ha tocado en la rifa de 2021! El presidente, en su afán de predecir cosas irreales, ha multiplicado por 50 el riesgo de contagio desde que dio por “vencido” al virus. Auguró un clima cálido para nuestra nación y llegó la gran nevada. Cedió la verja de Gibraltar y hasta los macacos del Peñón se ríen de nosotros. Y otro que tal baila, el vicepresidente de coña, que juraba tener domados a los separatistas, ahora ve que se le suben a la chepa, mientras a su pareja la bajan de la parra por las idioteces que dice. Es la era de la “nueva anormalidad”, el tiempo en que florecen los vagos que cuadruplican el gasto, sin resolver nada de nada, pues los socialmarxistas andan muy atareados en vaciar las arcas del Estado.

No salimos de una desgracia cuando estos desalmados nos meten en otra peor. Salvo Calviño y Robles, ministras que merecen medallas de oro, la primera por cuidar lo que queda de nuestra economía y, la segunda, por defender al Ejército, el resto del Ejecutivo no merece ni una chapa de hojalata de las que cuelgan en los chorizos. Con la excepción de las ministras citadas, los demás deberían dimitir para darnos, al menos, una alegría.

Desastre: sin vacunas, con los contagios disparados y el Gobierno desaparecido
ESdiario 16 Enero 2021

España vuelve a vivir momentos trágicos con la pandemia, agravados por el agotamiento moral, económico y de todo tipo de una población cansada tras casi un año de sufrimiento, dolor, desesperanza e incertidumbre: sensaciones tan necesitadas de gestión política como las meramente sanitarias, pues ofrecer un horizonte veraz, sin adornos pero con precisión, también es obligación de los poderes públicos.

Lo cierto es que la acumulación de cifras perversas agudiza la pendiente emocional colectiva, alentada por un Gobierno que antes de Navidades cometió el mismo pecado que antes del verano: vender una falsa sensación de seguridad, con fines políticos, que probablemente haya agravado los estragos de la llamada tercera ola.

En síntesis, España está en enero casi como en marzo del año pasado: los contagios han crecido un 155% en las dos últimas semanas; la mortalidad real supera las 80.000 víctimas por mucho que el Gobierno se empeñe en esconderlo; las restricciones se acercan cada vez más a un nuevo confinamiento y, por si fuera poco, la ya lentísima vacunación se va a retrasar aún más por un problema de Pfizer que necesita urgentes explicaciones de Sanidad.

Este lunes, apenas llegarán a España la mitad de las 350.000 dosis del antídoto previstas, por la incomprensible decisión de su principal fabricante, que alega la necesidad de parar la producción para mejorarla y hacerla más ágil de aquí a unas semanas.

El Gobierno y Sánchez están desaparecidos desde el verano tras firmar la peor gestión de la pandemia de toda Europa

En la práctica, se reducirá durante incluso un mes, en un momento clave, una campaña que solo ha sido rápida en la autopromoción del Gobierno pero que, a la hora de la verdad, avanza a paso de tortuga: solo un 1.62% de la población española esta inmunizada, tras constatarse que a la extrema urgencia para la población no le ha acompañado una gestión rauda de la Administración, de vacaciones navideñas o lastrada por la burocracia y el gremialismo.

Todo ello compone un paisaje desasosegante que se remata por la incomprensible actitud del Gobierno, incapaz de asumir la responsabilidad que tiene y dispuesto a mantenerse en un negligente papel de testigo y comentarista de las decisiones, más y menos eficaces, adoptadas por las Comunidades Autónomas.

Las comunidades combaten una tercera ola desbocada sin noticias de Sánchez

Que el mismo presidente que impulsó el estado de alarma más prolongado de Europa, vigente hasta mayo; sea a la vez el que más desaparece cuando arrecia el temporal, lo dice todo de sus prioridades e intenciones.

En la comparación con líderes como Merkel o Macron, que han asumido en primera persona el timón de sus naciones en los peores momentos, Sánchez sale muy mal parado. Pero España, y esto es lo importante, queda maltrecha y con la sensación de que es una nave a la deriva.

La verdad de la renovación del Consejo
Emilio Campmany Libertad Digital 16 Enero 2021

Sigue la guerra por el control del Poder Judicial. Ahora PSOE y Podemos quieren tramitar a la carrera la reforma que impediría al Consejo realizar nombramientos de jueces mientras se encuentra caducado su mandato. Lo primero que intentó el Gobierno social-comunista fue reducir el número de diputados necesario para designar vocales. Eso le habría permitido a PSOE y Podemos dominar el órgano y nombrar para todos los puestos relevantes de la judicatura a magistrados de su cuerda. Frustrado este intento por la Unión Europea (para que luego digan que pertenecer a ella no sirve de nada), socialistas y comunistas han renunciado a controlar los nombramientos pero insisten en impedir que el actual Consejo, en situación de mandato caducado, siga cubriendo vacantes.

Las terminales mediáticas de la izquierda llevan mucho tiempo acusando al PP de bloquear la renovación con el fin de seguir dominando el Poder Judicial. Es mentira. No es Génova quien bloquea, sino Ferraz insistiendo en que participe Podemos. Esas mismas terminales aducen que es muy natural que, estando Podemos en el Gobierno, participe igualmente en la elección de vocales. El argumento es falso. No es el Gobierno quien ha de negociar tal elección con la oposición, sino que son los grupos parlamentarios con representación suficiente para sumar tres quintos del total de la Cámara los que han de hacerlo. Y PSOE y PP (contando con los dos diputados de Navarra Suma) tienen mayoría suficiente para proceder a la ansiada renovación. Podemos, como Vox o cualquier otro grupo, no son en absoluto indispensables, y que los de Iglesias estén integrados en la coalición de gobierno no les otorga mejor título del que tenga cualquier otro grupo.

Es Pedro Sánchez el que insiste en que lo hagan en virtud de los pactos que tiene con los comunistas, pero eso es un problema de Sánchez. Puede nombrar los ministros que le parezca. Pero entre sus facultades no está la de imponer la intervención de nadie en el pacto de la renovación del Consejo. De todo lo cual se concluye que quien está bloqueando la renovación no es Casado, sino Sánchez exigiendo una participación extemporánea en la negociación. Es cierto que Sánchez no lo hace por capricho, sino por haberse comprometido con Iglesias en el ámbito de la coalición de gobierno, pero al hacerlo se obligó a algo que no estaba en condiciones de dar. Si por no poder cumplir lo que indebidamente prometió no se puede renovar el Consejo, quien en realidad está bloqueando el nombramiento de los nuevos vocales no es Casado sino Sánchez. Es lamentable que Génova no acierte a transmitir esta verdad y aún peor que los medios se nieguen tramposamente a revelarla.

Almeida, Ábalos y Ayuso: la triple A de la nevada
Alberto Pérez Giménez. vozpopuli  16 Enero 2021

Filomena ha vuelto a retratar las carencias y las miserias de los políticos: con la capital de España semicolapsada una semana después de la nevada, es hora de hacer balance... antes de que el sol derrita el hielo y volvamos a olvidarnos hasta la próxima catástrofe

Una semana después de la peor nevada en Madrid en casi setenta años, en las calles de la capital y de la región se podría poner un medidor con una placa, junto a cualquiera de las montañas de hielo que aún jalonan las aceras, que recordara para la posteridad: “Hasta aquí llegó la ineficacia de los políticos”.

Una vez más, la falta de previsión y de gestión –cuando el alcance de la nevada estaba, esta vez sí, adelantado, aunque el consistorio reprocha ahora que la Aemet no predijo que en vez de 20 serían "más de 70 cms"- ha dejado a los ciudadanos desamparados. Y el alcalde de Madrid, la ‘gran esperanza blanca’ del PP para muchos, al final se encomendó al pico y pala de cada madrileño para intentar despejar las aceras y que la ‘nueva normalidad’ de la capital fuera lo menos dolorosa posible hasta que el sol acabe por derretir los bloques de hielo.

Almeida, que durante la pandemia del coronavirus emergió como el referente del PP, ha pinchado ante su primera gran prueba de gestión. Cientos de coches atrapados en la M-30 –no vale la excusa, como un Fernando Simón cualquiera del “ya lo advertimos, pero no nos hicieron caso”, había que haber actuado en las primeras horas del viernes y cerrar al tráfico las arterias que se iban a colapsar-; decenas de autobuses de la EMT abandonados en las calles; los supermercados desabastecidos; buena parte de las basuras sin poderse recoger una semana después; decenas de colegios que no podrán reabrir el lunes, tras una semana cerrados…

La capital de España puede bloquearse por una nevada casi sin precedentes, pero no puede seguir semicolapsada ocho días después. Almeida, en la diana de muchos fuera y dentro del PP sobre todo desde que Pablo Casadole convirtiera en portavoz nacional y compaginara la imagen del partido con la gestión de la capital de España, lo mismo que él –con razón- afea a Salvador Illa, ha dado argumentos para ser centro de las críticas por mucho que desde el ayuntamiento insistan en que la ciudad “se ha desbloqueado en un tiempo récord”.

No es esa la sensación de quienes tienen aún sus calles intransitables, sus basuras sin recoger o sus niños en casa porque los inspectores no han podido siquiera llegar a evaluar los daños en los colegios.

De la capacidad de reconocer errores y de las decisiones que se tomen para aprender la lección dependerá hasta dónde “Filomena” acabará de anegar la imagen del alcalde. No vale solo con hacer bandera política de la declaración de zona catastrófica, tan torpemente negada en un principio por el ministro José Luis Ábalos.

Ábalos, y aquí llegamos a la segunda A de la nevada. El ministro es el responsable de la M-40 -donde primero quedaron cientos de coches atrapados-. Y también del aeropuerto –ese que él conoce también porque lo recorre de noche para recibir a ministras venezolanas- y que ha vuelto a colapsarse ante la falta de mantenimiento y previsión por obra y gracia de AENA. Un organismo a cuyo frente está Maurici Lucena, que no ha querido sacar del ERTE al personal de mantenimiento de las pistas y ha habido que recurrir a los de siempre, a la UME –ese Ejército que tanto sarpullido provoca en los socios del Gobierno pero que siempre acaban sacando las castañas del fuego quitando nieve, apagando incendios o desinfectando residencias y trasladando cadáveres en lo más duro de la pandemia-.

Barajas ha vuelto a vivir sumido en el caos. El centro neurálgico de las comunicaciones aéreas ha vuelto –como en el 2009- a colapsarse y a dejar tirados varios días a cientos de pasajeros en los vestíbulos del aeropuerto, con el agravante de una pandemia y una falta de información sobre la validez de los PCR que, otra vez el ínclito Simón, improvisó su solución sobre la marcha llevando aún más dudas a viajeros y consulados.

Ábalos, en vez de dar soluciones al caos de Barajas o de las carreteras de su competencia en las ruedas de prensa en las que comparecía junto a Marlaska, se empeñaba en negar rápidamente la petición de zona catastrófica que reclamaba Madrid. Una decisión que tuvo que rectificar y matizar en unas horas, cuando los alcaldes socialistas o la Junta de Castilla-La Mancha anunciaron que también la pedirían. Del ‘papelón’ de la oposición del socialismo en Madrid y cómo Filomena ha vuelto a retratar a Ángel Gabilondo o Pepu Hernández –otra “apuesta” de Pedro Sánchez, desaparecido también en esta emergencia, salvo la llegada en todoterreno con sol y calle despejada al Ministerio del Interior- ya ha hablado Vozpopulien estas páginas. Los militantes ya saben que son un caso perdido.

Y llegamos a la tercera A de la nevada: Ayuso. La presidenta de la Comunidad, acostumbrada a estar en el ojo del huracán, esta vez no ha necesitado ser primera línea de la polémica, aunque la oposición de Más Madrid –la del PSOE regional ha seguido, en su línea, desaparecida- ha querido atacarla con retrasos a la hora de acudir al 112 -¿dónde ha estado su gerente, Ángeles Pedraza, nombrada a dedo sin experiencia alguna para el cargo y con un sueldo de 93.000 euros al año?- y con actuaciones poco discretas de su entorno personal que ella misma se ha ocupado en revelar que ya no le afectan.

Ayuso y el alcalde
Ayuso, centrada en la pandemia, que vuelve a poner a Madrid en el pico de la tercera ola, ha sufrido menos esta vez viendo cómo Almeida era el rompeolas de las críticas. En su círculo, no son pocos los que recuerdan que “no está mal que ahora se vea lo difícil que es gestionar una emergencia”. En el futuro, y pese a bucólicas imágenes de comidas del alcalde y la presidenta en el Café Gijón, van a luchar por el poder del PP de Madrid. Y la gestión de Filomena, según piensan en Sol, ha "retratado" al alcalde.

Sin embargo, la presidenta de Madrid -cuya comunidad sigue en el vagón de cola del porcentaje de vacunas inoculadas mientras se disparan los contagios en todas las zonas básicas de salud- no puede quedar al margen de una gestión que, diez días después de la nevada, sea incapaz de reabrir los colegios e institutos...

La nevada Filomena nos deja, una semana después, una ciudad que sigue renqueando mientras la triple A -Almeida, Ábalos y Ayuso- intentan salir más o menos indemnes de una emergencia que ha vuelto a dejar al aire las vergüenzas políticas y de imprevisión del sistema. Algo que se olvidará según el sol derrita la nieve y el hielo… hasta la próxima.

Abascal: ‘El futuro pertenece a los patriotas, los globalistas serán derrotados y no podrán ahogar la libertad’
PARTICIPA EN UN ENCUENTRO ORGANIZADO POR EL ECR
Agustín Benito https://gaceta.es 16 Enero 2021

El presidente de VOX, Santiago Abascal, y la líder de Fratelli d’Italia, Giorgia Meloni, han participado en un encuentro para debatir sobre el futuro del patriotismo en Europa en el que se ha lanzado un mensaje de esperanza y de victoria porque “el sentido común y la verdad” son los aliados de los conservadores, que defienden valores esenciales “como el Estado de Derecho, la soberanía, la familia y la libertad de expresión”.

Abascal ha asegurado que el ataque a la libertad de expresión en EEUU con la censura al presidente, Donald Trump, anticipa la victoria de los patriotas. “Solo es una muestra de debilidad. Los globalistas y la izquierda serán derrotados y no podrán ahogar la libertad”, ha añadido.

En esta línea, Giorgia Meloni también se ha mostrado segura de la victoria y ha manifestado que los conservadores están en “lo correcto” y que sus ideas son cosas de “sentido común, ligadas a nuestra identidad y a nuestra tradición”.

Así se ha vivido

-Cierra el encuentro Jorge Buxadé: “Vamos a ganar porque vamos a saber defendernos y nos hemos puesto a recuperar el terreno. Hay otra Europa posible y esa Europa es la de los patriotas y conservadores europeos”.

-Santiago Abascal: “El ataque a la libertad de expresión en EEUU anticipa nuestra gran victoria. Solo es una muestra de debilidad. Tenemos que dar alternativas para advertir a los liberticidas de que lo pagarán muy caro”.

-Santiago Abascal: “Las fronteras son las paredes de nuestra casa, guardan nuestra prosperidad, nuestra cultura, nuestra identidad, nuestra libertad, nuestra tranquilidad. Hay que detener la inmigración ilegal”.

-Santiago Abascal: “La invasión migratoria perjudica en nuestras naciones a las personas corrientes, no perjudica a los ministros comunistas que en España viven protegidos por la Policía”.

–Giorgia Meloni: “En el Plan de Recuperación de la UE no está la natalidad. ¿Por qué? Porque la familia es su enemigo”.

–Santiago Abascal: “Los patriotas estamos unidos porque amamos nuestra propia identidad y porque respetamos nuestras diferencias. Aquellos a los que nos enfrentamos están unidos porque odian nuestra identidad común”.

–Mattias Karlsson: “La izquierda amenaza la comunidad, el Estado de Derecho, la soberanía, la familia y la libertad de expresión. Nosotros somos los últimos bastiones de estos valores esenciales”.

-Mattias Karlsson: “Los liberales izquierdistas cooperan a nivel mundial, nosotros tenemos que hacer lo mismo. Ellos utilizan las mismas armas en Suecia, EEUU, España… nosotros tenemos que estar unidos y levantar la voz”.

-Santiago Abascal: “Son muy poderosos los enemigos que se enfrentan en estos momentos, pero no tengo ninguna duda de que van a perder porque atacan la libertad, las industrias nacionales, nuestras fronteras”.

-Santiago Abascal: “La victoria es nuestra, aunque vivimos momentos de gran desesperanza. Sin embargo, tenemos una responsabilidad y es tomar conciencia de la verdadera fuerza de los patriotas”.

-Giorgia Meloni: “El futuro pertenece a los patriotas. Nosotros estamos en lo correcto. Nuestras ideas conservadoras demuestran que son cosas de sentido común, ligadas a nuestra identidad y a nuestra tradición”.

-José Antonio Kast: “La única manera de ganar es dar la batalla, no retirarse en silencio. Si nos cierran una cuenta de Twitter, abrimos otra. Parece imposible, pero se puede. El sentido común y la verdad son nuestros aliados”.

-José Antonio Kast: “Nosotros lo que hacemos en Chile es levantar la palabra rebelión, la rebelión del sentido común. Es la hora de alzar la voz y dar la lucha de igual a igual”.

–José Antonio Kast: “La izquierda tiene licencia para insultar, agredir, robar y matar porque ha logrado una hegemonía en los medios de comunicación”.

–Grover Norquist: “Bajo la Administración Trump muchos estadounidenses vieron que sus ingresos aumentaron en un 6% en un solo año, más que en 8 años con Barack Obama. Será problemático si Biden trata de anular los recortes fiscales”.

-Santiago Abascal: “El futuro pertenece a los patriotas, los globalistas serán derrotados y no podrán ahogar la libertad”.

-Santiago Abascal: “Los globalistas y la izquierda tienen miedo, han percibido que el futuro ya no les pertenece, que pertenece a los patriotas”.

-Santiago Abascal: “Lo ocurrido en el Capitolio, que no solo condenamos sino que maldecimos, ha sido un excusa de la izquierda globalista para atacar las libertades de los oponentes políticos”.

–Santiago Abascal: “Las elecciones estadounidenses han demostrado la derrota cultural del Partido Demócrata”.

-Giorgia Meloni: “Ellos pueden decir que es debido al asalto al Capitolio, pero nosotros sabemos que no es verdad (la censura a Trump). Las grandes tecnológicas ya silenciaban antes al presidente de EEUU. En Italia también ha pasado. Y en España y en Europa pasarán cuando nuestros adversarios solamente tengan la opción de silenciarnos”.

-Modera el eurodiputado de VOX, Jorge Buxadé. Los bloques que se tratarán serán la lucha entre patriotismo y globalismo, el futuro del patriotismo en Europa y la crisis migratoria. Se abordará además la censura de las redes sociales.

“Nosotros no engañamos, lo decimos claro. Los patriotas y conservadores estamos absolutamente unidos, somos la única alternativa posible. Hemos venido para ganar y para quedarnos”, dice Buxadé.

Comienza el encuentro sobre el futuro del patriotismo en Europa

En la última semana hemos visto como las grandes tecnológicas censuraban al presidente de Estados Unidos, Donald Trump, y a sus partidarios en un intento de silenciar a todas aquellas voces discordantes con el pensamiento único.

-El presidente de VOX, Santiago Abascal, y la presidenta del Grupo de Conservadores y Reformistas Europeos y líder de Fratelli d’Italia, Giorgia Meloni, participarán a partir de las 21:00h en un encuentro titulado “El futuro del patriotismo en Europa tras las Elecciones en Estados Unidos”.

La mesa redonda estará moderada por el eurodiputado español de VOX Jorge Buxadé y tratará la actual situación política y el reto al que se enfrentan los partidos patriotas.

Está previsto que también participen el presidente de Americans for Tax Reform y miembro del Partido Republicano, Grover Norquist; el miembro de la Fundación Heritage Ted R. Bromund; el presidente del think tank Oikos, Matias Karlson; y el presidente del Partido Republicano de Chile, José Antonio Kast.

El acuerdo
Nitu Pérez Osuna https://gaceta.es 16 Enero 2021

LEOPOLDO LÓPEZ TRABAJA EN UN NUEVO ACUERDO CON LA TIRANÍA CHAVISTA

En 1998, Hugo Chávez llegó a la presidencia en Venezuela por el voto popular. Los ciudadanos le compraron su promesa repetida mil veces: acabar con la corrupción e instalar un verdadero sistema de justicia para desalojar la impunidad, así como rescatar la soberanía e identidad nacional que, afirmaba, había sido entregada a los yankis.

Sin embargo, al llegar a Miraflores lo primero que hizo el teniente coronel fue impulsar la corrupción, el saqueo de la nación y hacer del país una colonia. Su primer acto en este sentido fue entregarle a los cubanos el control del Estado y de todos sus recursos.

Asesorado por el dictador de La Habana, Chávez tomó dos medidas que le permitieron alcanzar la hegemonía: la primera fue convocar a una Asamblea Constituyente cuyo objetivo fue alcanzar el dominio de todos los poderes públicos y la segunda fue sobornar a los militares a través de un programa que se denominó “Plan Bolívar 2000”, considerado el primero de los casos de corrupción más escandalosos del período de gobierno de Chávez.

Así pues, con el poder ejecutivo y las armas en sus manos, se volcó a despojar al legislativo de sus funciones nombrando un “congresillo”, a la par que puso a andar la llamada constituyente. El Tribunal Supremo de Justicia, el Consejo Nacional Electoral y la estatal petrolera, PDVSA, correrían rapidamente la misma suerte.

Así las cosas, y siempre bajo la guía de Fidel Castro, Chávez tenía carta blanca para utilizar el tesoro público como si fuese su propia fortuna. El comandante golpista reformó la Ley del Banco Central para manejarlo a su antojo. «Hemos ganado una nueva batalla. Yo comencé pidiendo un millardito. Ahora son seis millarditos», declaró en su momento.

¡A paso de vencedores! el régimen fue confiscando y destruyendo empresas privadas, al tiempo que surgía una nueva clase económica cuya fortuna provenía de la nueva corrupción. Solo bastaba ser chavista para obtener todo tipo de contratos con el Estado, aunque no se tuviese la preparación ni la experticia sobre los asuntos contratados.

Con el paso de los años salieron a la luz pública los orígenes de los “nuevos ricos” venezolanos, las fortunas mal habidas de los denominados “bolichicos y boliburgueses” así como de presidentes de PDVSA, ministros, viceministros, gobernadores, alcaldes, diputados, militares de todos los rangos y cientos de funcionarios, que con empresas de maletín, engordaron sus bolsillos mientras los ciudadanos se empobrecían; hasta la enfermera personal de Chávez, convertida en tesorera de la República, se enriqueció groseramente.

Con tantos millardos acumulados –y siempre asesorados por los cubanos– el chavismo comenzó a construir su oposición. Para ello compraron voluntades de dirigentes opositores, siendo precisamente a través de estos nuevos “empresarios” nacidos a la sombra del chavismo, el conducto ideoneo y necesario para tal fin. Quienes cedieron al chantaje chavista se hicieron también ricos, y quienes no, fueron perseguidos o encarcelados.

Abundan indicios de la corrupción entre las filas opositoras oficialistas, siendo quizás CADIVI, el germen de muchos de ellos.

Rondaba el 2003, el control de cambio estaba instalado, el diferencial cambiario era tan grande que representaba una invitación permanente a delinquir. El niño que llora y la mamá que lo pellizca, ocasionaron un triste episodio de mil millonaria corrupción en contubernio de ambas partes del tablero. Los sobornos de Odebrecht a unos y otros, o la red de diputados opositores que entregaron cartas de buena conducta a financistas comunes.

Mas recientemente, hubo casos muy sonados como el “Cucutazo” y el sospechoso manejo de 1.200 millones de dólares entregados por la USAID al gobierno interino de Juan Guaidó.

El saqueo de millardos de dólares al erario público ha servido para crear una estructura más preocupada en defender las fortunas robadas, que en lograr un cambio de gobierno en Venezuela. Esto explica la nota publicada en El Nuevo Herald en mayo de 2014, que decía textualmente: “La Mesa de la Unidad Democrática (MUD), organización que representa a parte de la oposición venezolana, le solicitó a Washington que no imponga sanciones contra funcionarios del chavismo involucrados en las violaciones de los derechos humanos“, dijo el jueves la subsecretaria de Estado para el Hemisferio Occidental, Roberta Jacobson, en testimonio ante una comisión del Senado.

La política venezolana se nos parece cada vez más a los espectáculos de lucha libre, donde los gladiadores supuestamente pelean entre sí, cuando en realidad coordinan previamente quién saldrá victorioso del ring y cómo se repartirán la bolsa. Solo que en política, las erradas decisiones las paga el pueblo. Los verdaderos líderes opositores son perseguidos ferozmente, encarcelados o asesinados, como sucedió con Oscar Pérez, ejecutado junto a sus compañeros a plena luz del día por medio de un disparo de bazuca.

Los venezolanos durante años respondieron al llamado de la que veía como su dirigencia opositora. Cuando la sociedad civil era convocada, se lanzaba a las calles a concentrarse y a marchar en contra de la tiranía o en apoyo a ese liderazgo según fuese el caso. Dejaba el sudor y la sangre en las calles de Venezuela, el régimen se debilitaba pero de pronto, los jefes de los partidos se sentaban a dialogar, primero con Chávez y luego con Maduro, recibiendo la tiranía una bombona de oxígeno para fortalecerse de nuevo. Hubo al menos doce intentos de diálogo con el chavismo desde el año 2002 hasta la fecha. Todos fracasaron.

En la guerra y en la política, cuando no se tiene una verdadera voluntad de vencer y cuando los intereses de la patria se subordinan a causas mezquinas, entonces el enemigo luce invencible, aunque en realidad no sea así. La oposición venezolana se convenció que el chavismo era imbatible persuadiendo a su vez a los aliados internacionales de tan absurda tesis.

Ante esta visión derrotista, no hubo más remedio que negociar u ofrecer prebendas a los chavistas para que se rebelaran contra sus jefes, pero ¿por qué lo harían si ya contaban con poder, dinero y privilegios insuperables? Con este esquema en la cabeza, fue que el 30 de abril de 2019, Leopoldo López creyó –sinceramente– que podía lograr un cambio de gobierno convenciendo al Ministro de la Defensa y al Presidente del Tribunal Supremo, de traicionar a Maduro y conformar un gobierno de transición en conjunto con el presidente interino Juan Guaidó. ¡Vaya ingenuidad!

En democracia y con verdaderos actores políticos, la negociación es una herramienta para llegar acuerdos que favorezcan a la Nación y a su gente, no así, con señalados de delitos de lesa humanidad que jamás prescriben. Lamentablemente, López sigue pensando igual, puesto que desde que salió del país, se ha dedicado promover abiertamente un gobierno de coalición con los chavistas; y ya ha convencido de la conveniencia de ello, al presidente colombiano Ivan Duque.

Comenzando el año 2021 se desarrolla pues un nuevo intento de negociación, cuyo objetivo es convencer a Maduro que, completando su mandato en 2024, acepte no volver a postularse.

Él y su familia saldrían de Venezuela sin estar sujetos a extradición por los delitos cometidos y con su fortuna intacta. A cambio, Estados Unidos eliminaría las sanciones mientras se producen nuevas elecciones en 2024 a las que no se presentaría tampoco Juan Guaidó. Al menos así se desprende del paper de 16 paginas de www.cubatrade.org. Mientras… avanza el cogobierno en los términos que plantea López.

Todo apunta hacia allá. Para algunos analistas y observadores, el chavismo ha dado un paso en esa dirección nombrando a Jorge Rodríguez como el presidente del nuevo Parlamento –aunque éste sea ilegítimo– en lugar de designar al radical Diosdado Cabello. Del lado opositor, Leopoldo López abre las compuertas de este escenario. Ahora falta la definición del nuevo Presidente de los EEUU y de La Habana, quien exigiría a cambio seguir recibiendo su acostumbrado subsidio petrolero.

En resumen, lo que está en marcha en Venezuela es un gran acuerdo para proteger las fortunas malhabidas, de lado y lado. Este pacto podría solucionar algunos temas, aunque solo temporalmente; pero sin duda está destinado al fracaso, porque ningún convenio político puede prosperar en el tiempo cuando está basado en la inmoralidad y en la impunidad. Solo la justicia puede garantizar el desarrollo y la paz duradera.

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Sabíamos que esto iba a pasar

Javier Somalo Libertad Digital 16 Enero 2021

Sánchez pretende que lo peor del sistema autonómico devore a sus enemigos y le permita desaparecer del problema sobreviviendo a la escandalosa ineptitud de su gestión.

En la primavera de 2020, el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, presumió de haber vencido al virus y hasta de haber salvado 450.000 vidas. Lo dijo en el Senado, el 16 de junio:

“El estado de alarma ha servido, ha salvado vidas. Informes científicos independientes como el del Imperial College dice que se han salvado 450.000 vidas en España”.

Pero un mes antes, había dicho que eran 300.000 las vidas salvadas.

“El camino que estamos siguiendo desde el principio de la epidemia es el único posible. Algunos dijeron que una solución era dejar que el virus se difundiera hasta alcanzar la inmunidad de grupo, que implica un 70% de la población. Hubo países que iniciaron esa vía y tuvieron que dar marcha atrás. Si hubiéramos optado por esa fórmula, la infección podría haber alcanzado a 30 millones de compatriotas y podría haber costado la vida a 300.000 personas. O tal vez más porque se habría colapsado el sistema sanitario”.

Así que en un mes todavía salvó otras cien mil vidas, pero jamás se atrevió a contarnos cuántos, de verdad, murieron ni qué expertos le susurraban. Durante el verano estuvo presumiendo todo lo que pudo y el 4 de julio llegó a decir:

“Hemos doblegado la curva, hemos controlado al virus y hoy tenemos bajo control la pandemia”.

Era su 4 de julio, casi su Independence Day. Poco después, tanto éxito llevó a Fernando Simón a fumarse el puro de la victoria en la playa de Carrapateira, calculando la incidencia de otras olas con su tabla de surf y sin mascarilla.

Seis meses después de la gran victoria, en enero de 2021, el doctor gracioso lamenta la condición humana, siempre alejada de la razón:

“Queramos o no, todos creo que somos conscientes, y siento decirlo, de que en Navidades la gente lo pasamos mejor de lo que lo debíamos haber pasado. Ya podíamos proponer lo que fuera que sabíamos que esto iba a pasar (…) Es cierto que las medidas han sido buenas pero sabemos que cuando estamos en una situación en la que queremos vivir más abiertamente se van a implementar peor”.

“Sabíamos que esto iba a pasar”. Pero es que la gente quiere “vivir más abiertamente” y así no hay manera. Este es el mensaje oficial del Gobierno de España.

Muchas personas prudentes que llevan mascarilla, guardan distancias, restringen relaciones y no se desatan por los garitos han contraído el coronavirus. Otros más relajados de costumbres, no. La mascarilla nos ha librado este 2020 de la gripe estacional y de la bronquiolitis pero eso no puede significar que pretendamos erradicarlas con bozales. La vacuna, si no metemos mucho la pata, no evitará todavía un aumento coyuntural de los contagios pero reducirá las muertes y, poco a poco frenará la virulencia hasta convertir el Covid-19 en esa gripe con la se puede convivir aunque también mate. Irresponsables los hay en todas partes pero culpar a los ciudadanos sin ser ejemplo, sin liderazgo y sin tener un plan concreto de acción más allá de la jaula es una desvergüenza sin igual.

El confinamiento por sí mismo no es la solución y la prueba está en que cuando finaliza vuelven los contagios y hay más ruina. Pero ahora tenemos la ventaja de la vacuna y es ahí donde hay que concentrar todos los esfuerzos clínicos, médicos, asistenciales, divulgativos y de crítica feroz ante cualquier obstáculo. Si el ministro candidato está más preocupado por no despatarrarse al saltar de la moqueta del Ministerio a la del Palau, el caos está garantizado. Y eso también lo sabrá Simón.

Unas comunidades cierran los comercios a las seis de la tarde y otras, a las ocho o a las diez. Y algo similar ocurre con las peticiones de toque de queda. Al final, casi sin darnos cuenta, 17 problemas salvan al gobierno de Sánchez, despiadado superviviente que sólo comparece si es para presumir o para criticar decisiones ajenas que tratan de llenar su vacío.

El verdadero problema de la pandemia en España es que el Estado central no existe en uno de los pocos momentos en los que sería necesario. El sistema autonómico —bueno para unas cosas y perverso para otras­— ha sido la vía de escape perfecta para Sánchez. La restricción de horarios y movimientos ya es cosa de las autonomías y, por supuesto, el desgaste político que ello pueda acarrear, también: hay 17 posibles culpas —los éxitos no computan— que pueden reducirse a las comunidades menos amigas. Siempre será posible una apertura de telediario o una portada de periódico que critique la mera existencia de un hospital de apoyo como el Isabel Zendal en vez de poner en su sitio al ministro de Sanidad por ser candidato a unas elecciones regionales sin dimitir de su cargo o que haya una diferencia de 30.000 muertos entre las cifras oficiales y las que se desprenden de muchos otros registros.

En definitiva, Sánchez pretende que lo peor del sistema autonómico devore a sus enemigos y le permita desaparecer del problema sobreviviendo a la escandalosa ineptitud de su gestión.

En Libertad Digital y esRadio hemos compartido con lectores y oyentes los testimonios de muchos expertos de verdad, con nombre, apellidos y reconocido historial. Escuchándoles con atención comprobamos que en España hay personas muy preparadas que, salvo excepciones, no tienen capacidad real de decisión ni son llamados a asesorar a la administración central. Pero existen, saben lo que dicen y dicen la verdad. Seguir sus consejos es un buen camino y exige sacrificios.

Ante la ausencia del Estado, es la hora de la responsabilidad ciudadana. Merece la pena dar tiempo a las vacunas, abrir el camino sin estorbar, para que cerquen definitivamente al virus. Para ello no es necesario un confinamiento global sino medidas diarias acompasadas con una correcta campaña de vacunación que no se reduce a competir por demostrar quién pincha más sino quién gestiona mejor la doble dosis y cómo se elige correctamente a los sectores de población que, por sus características, harán de primer dique de contención contra el virus.

Hay información de sobra para que dejemos de estorbar a las vacunas y que el Estado deje de molestar si no sirve cuando hace falta. Es el momento de demostrar al incompetente experto de los incompetentes Sánchez e Illa, que los ciudadanos sabrán ejercer su deber sacrificando un poco más esa pretensión de “vivir más abiertamente”. Desde luego, cuando salgamos de este infierno no será gracias a nuestro gobierno. También esto lo sabe Simón. A ver si después nos acordamos todos.

Las tinieblas vehiculares
Eduardo Goligorsky Libertad Digital 16 Enero 2021

Convivimos con millones de compatriotas perjudicados por estas anomalías, pero ahora las padece una nueva generación que estamos a tiempo de salvar.

El nombre de la ministra Isabel Celaá pasará a la historia del fomento de las tinieblas, asociado a la ley –esperemos que muy efímera– que suprimió el español como lengua vehicular en los planes de enseñanza. Esta iniciativa aberrante e inconstitucional, encaminada a amputar los vínculos sociales, culturales, económicos y sentimentales entre los habitantes de las diversas regiones de España y de estos con los cientos de millones de castellanoparlantes repartidos por el mundo, ha sido la moneda de cambio con que el contubernio de mal nacidos que lucra en la Moncloa compró los votos de los partidos de renegados antiespañoles para aprobar sus presupuestos y perpetuarse en el poder. Así es como se ha promulgado, en el texto de la Ley Celaá, la categoría vehicular de las tinieblas, borrando la mención a la lengua de nuestra patria.
El mito caducado

Hay que ser muy iluso o muy bruto para pensar que esta medida retrógrada favorecerá la difusión y consolidación perdurable de las lenguas regionales y, con ellas, las espurias identidades centrífugas. Vana quimera. En un entorno globalizado, los seres pensantes prefieren, por razones prácticas, las lenguas con proyección y prestigio internacional. El español lo es, y quien tiene la suerte de aprenderlo desde la infancia, lo adoptará como suyo, despreciando las coacciones de los lavadores de cerebros. Y movido por las mismas razones prácticas, cuando se le presente la oportunidad de estudiar una segunda lengua, elegirá una igualmente útil. En las escuelas oficiales de idiomas gestionadas por el Departament d´Ensenyament catalán la opción mayoritaria es el inglés, seguido por el francés, y a continuación por el alemán (“Los idiomas con futuro”, LV, 7/2/2016).

El mito del bastión identitario ha caducado. Lo verifica documentadamente el catedrático Francesc Granell (“La Catalunya babélica”, LV, 23/10/20):

Tal como está evolucionando la economía catalana, y viendo que sus principales empresas ya no pertenecen a familias catalanas sino a empresas multinacionales o a fondos de inversión -y menos mal que esto es así-, quién va a hacer la, por algunos deseada, independencia de Catalunya. (…) La identidad industrial catalana daba consistencia al catalanismo, cosa hoy difícilmente posible con la Catalunya babélica que se nos está quedando con las mayores empresas dirigidas desde el extranjero.

Degradación del lenguaje
Es en este entorno globalizado que describe Granell donde la Ley Celaá viene a repartir tinieblas. Porque estamos viendo que al cabo de 40 años de experimentos de ingeniería social practicados mediante programas compulsivos de inmersión lingüística, la sociedad catalana asiste a la degradación del lenguaje en los dos ámbitos culturales: los castellanohablantes utilizan fluidamente su lengua pero se les ha privado de la escolarización indispensable para hacerlo correctamente, y los catalanoparlantes oscilan entre el anquilosamiento folclórico y una jerga ambigua, el catalañol, que les cierra las puertas del progreso laboral en el resto de su país, España. Lo dicho: el léxico, la sintaxis y la ortografía en ambas lenguas, envueltos en tinieblas.

Convivimos con millones de compatriotas perjudicados por estas anomalías, pero ahora las padece una nueva generación que estamos a tiempo de salvar si nos movilizamos contra la Ley Celaá y sus metástasis regionales, donde “siete de cada diez docentes creen que tienen que hablar del procés en clase” (LV, 11/10/2020).

Custodios del gueto ágrafo
Son los custodios del gueto ágrafo supremacista quienes se muestran alarmados por su fracaso y claman por un refuerzo del aparato represivo de la Generalitat. Los espías de la Plataforma per la Llengua han detectado que en el patio de las escuelas primarias de las zonas urbanas solo el 35 % de los niños hablan en catalán, porcentaje que se reduce al 14,6 % en los institutos. Se escandaliza la panfletista Pilar Rahola (“Agresión”, LV, 20/12/2020):

Una emergencia especialmente clara en las escuelas, donde los niños y los jóvenes, aunque conozcan el catalán a la perfección, optan por el castellano en el patio, en el ocio y globalmente en las conversaciones.

Tampoco entre los adultos ha cuajado la campaña de inmersión que comenzó en 1983. Según la encuesta de GAD 3 (LV, 11/1/2021), el 39,2 % de los catalanes habla preferentemente en español; el 28,6 % indistintamente en español y catalán; y el 31,4 % preferentemente en catalán. El 73,7 % se siente en su país cuando viaja por España.

Faros constitucionalistas
En síntesis, Cataluña es, desde el punto de vista de la convivencia lingüística, una región mucho más normal de lo que querrían los sembradores de odios étnicos. Pero sus ciudadanos sufren los efectos de las incesantes ofensivas de discriminación atrabiliaria que deterioran la calidad de su cultura, tanto en una lengua como en otra. Lo cual explica la necesidad de que el 14-F (o cuando se celebren las elecciones catalanas) los faros constitucionalistas disipen definitivamente, sin rivalidades suicidas entre ellos, las tinieblas vehiculares expandidas por los rufianes que nos desgobiernan en comandita con los quintacolumnistas Salvador Illa y Miquel Iceta, pioneros de la inmersión lingüística y los indultos a los golpistas. Insisto: sin rivalidades suicidas entre los constitucionalistas.

PS: Escribe Francesc de Carreras (“La mochila de Salvador Illa”, El País, 13/1/2021):

¿Puede algún ciudadano catalán contrario a la independencia dar el voto a un partido socialista cuyo objetivo, aunque no lo confiese, sea pactar con ERC?

Una verdad como una catedral.

La cacicada independentista
La compra de votos de antaño se ha visto sustituida por el colócanos a todos que han practicado nacionalistas y socialistas con monótona regularidad
Francisco Marhuenda larazon 16 Enero 2021

Es impresentable que se pospongan las elecciones catalanas. Estamos ante una escandalosa cacicada que ruborizaría, incluso, al gran cacique Francisco Romero Robledo. En los tiempos de la Restauración, los políticos del sistema canovista hacían todo tipo de malabarismos para asegurarse una mayoría, pero se quedarían estupefactos ante la chapuza que quieren imponer los independentistas porque les conviene más que sean en mayo. El resto de prácticas caciquiles, que entonces garantizaba el polémico turno entre conservadores y liberales, son habitualmente practicadas en Cataluña. Pujol estableció un sistema clientelar que no tiene parangón en ningún territorio de la UE, salvo Andalucía que felizmente se truncó con el éxito del centro derecha en las pasadas autonómicas. La burda utilización del dinero público al servicio de los partidos del sistema es algo tan común que no causa sorpresa. Las instituciones se utilizan con todo descaro y la compra de votos de antaño se ha visto sustituida por el colócanos a todos que han practicado nacionalistas y socialistas con monótona regularidad. A esto se une una eficaz política de subvenciones a empresas, asociaciones, centros universitarios y a todos aquellos que unen la senyera con la cartera.

Las escuelas y las universidades han sido un instrumento muy eficaz en la creación de ese sentimiento independentista que ha sido jaleado por una televisión pública que nació para ser un instrumento partidista. La constante selección se periodistas afines ha hecho innecesario contar con «comisarios» políticos, porque la defensa de una Cataluña fanática y sectaria ha sido la esencia de TV3 y el resto de canales de radio y televisión de la corporación. Todo ello ha sido un proceso que comenzó en 1980 con la victoria de Pujol. La hoja de ruta se ha cumplido con éxito gracias a la inacción o complicidad, depende de cada momento, del PSC. Sánchez envía ahora a Illa para que todo siga igual y el independentismo se sienta satisfecho con el fin de que garantice la estabilidad de su gobierno. Ahora quieren posponer las elecciones sin un fundamento legal que sustente la cacicada, aunque se remita a la pandemia. Les interesa ganar estos meses y celebrarlas cuando la temperatura sea más agradable. Necesitan movilizar a todos sus votantes. A los socialistas no les viene bien la caprichosa elección de sus «socios», pero estoy convencido de que acabarán asumiendo esta imposición. Sánchez no se puede permitir molestar a estos incómodos compañeros de viaje, pero ya se sabe que la política hace extraños compañeros de cama. No hay más que ver la felicidad que le proporciona, a pesar de los fuegos de artificio, gobernar con los comunistas.

El coronavirus como coartada electoral
La Generalitat no preparó ningún plan para votar con seguridad y aplaza los comicios.
Editorial larazon 16 Enero 2021

Las elecciones catalanas se retrasarán tres meses y medio, hasta el 30 mayo, a causa del riesgo que una convocatoria de este tipo podría ocasionar desde el punto de vista de la expansión del coronavirus. Esta es la razón oficial esgrimida, aunque desde que se convocaron el pasado 21 de diciembre ha habido tiempo para poner un marcha un plan especial que permita ejercer el derecho al voto con las debidas medidas de seguridad. Es decir, se puede celebrar la Navidad, pero no ir a votar, aunque hay que decir que pocas actividades sociales están tan controladas como acudir a un colegio electoral.

No ha habido un plan y sólo cabe deducir que ha sido porque o no se ha sabido hacer, lo que demuestra la absoluta ineptitud del gobierno de la Generalitat –que no vio la luz para gestionar asuntos terrenales que atañan al común de los ciudadanos–, o porque no se ha querido, con el objetivo de llegar al actual aplazamiento, con lo que obliga a los partidos a modificar sus estrategias, a unos más que a otros. Es innegable que este tiempo obliga a las formaciones a poner al día su campaña: los independentistas que están en gobierno, ERC y JxCat, quieren aplazar la convocatoria, y de hecho han sido ellos los que por mayoría la han sacado adelante, por diferentes aunque concatenados motivos. Los primeros quieren que el efecto de Salvador Illa pierda fuelle y los segundos, teledirigidos desde Waterloo por Puigdemont, rearmar su candidatura y ganar tiempo. El PSC ha sido el único partido que se ha negado al cambio, proponiendo un retraso de un mes, hasta el 14 de marzo, lo justo para que el ministro de Sanidad y cabeza de lista socialista no se queme por la tercera ola de la pandemia en la que hemos entrado, aunque su carácter ignífugo lo mantendrá al salvo.

Extraña situación en la que candidato del PSC, con opciones, según las encuestas, para presidir la Generalitat, pueda depender ahora de la marcha de la pandemia. El Govern ha justificado su decisión con los datos facilitados por el departamento de Sanidad de la Generalitat y la proyección de que el mismo día de las elecciones del 14 de febrero se registrarían hasta 9.000 contagios en Cataluña, lo que supone el doble de los actuales. Pero lo que no dice es que se llegaría a esta situación si no se pusiesen los medios adecuados, siguiendo el ejemplo de las pasadas fiestas navideñas. No es un argumento de peso, aunque sobre el coronavirus, después de casi un año, ha quedado claro que es una epidemia que se está manejando con evidentes intenciones electoralistas: nadie quiere asumir ninguna responsabilidad. Tampoco la Generalitat, por supuesto, que ha consumido todo el calendario electoral, pero con una anomalía evidente: se puso en marcha el contador porque no se presentó ningún candidato cuando Torra fue inhabilitado. Es decir, ERC y JxCat estaban engrasando sus maquinarias y no les interesaba. Como siempre, sus intereses por delante del de los ciudadanos.

El pago a Bildu: los últimos etarras acercados por Sánchez fueron condenados por 11 asesinatos
Luz Sela okdiario 16 Enero 2021

La Secretaría General de Instituciones Penitenciarias del Ministerio del Interior ha informado este viernes de cuatro nuevos traslados de presos etarras. Entre ellos se encuentra Jon Bienzobas Arretxe, que fue condenado, a 3o años de cárcel, como autor del asesinato del presidente del Tribunal Constitucional Francisco Tomás y Valiente.

Bienzobas pasará del Centro Penitenciario Puerto III, en Cádiz, al Centro Penitenciario de Dueñas, en Palencia. Fue condenado en 2007 por la Audiencia Nacional como autor material del asesinato de Rafael San Sebastián Flechoso. Además de este asesinato y del de Tomás y Valiente, se le impusieron 186 años de cárcel por su participación en el atentado con coche-bomba, el 15 de enero de 1994 en Madrid, al paso de una furgoneta oficial del Ejército del Aire. En ella viajaban once personas. No hubo muertos, pero sí numerosos heridos y daños materiales.

Otro etarra acercado es Ignacio Etxeberría Martín. Pasa del Centro Penitenciario de Topas, en Salamanca, al Centro Penitenciario de El Dueso, en Cantabria. Fue condenado en 2004 a 457 años de prisión como autor del atentado que causó la muerte de Francisco Carrillo García, Ramón Carlos Navia Refojo, Juan Antonio Núñez Sánchez, Emilio Domingo Tejedor Fuentes y Antonio Ricote Castillo. También se le impusieron 30 años de prisión como autor del asesinato de Juan José Carrasco Guerrero.

Aitor Aguirrebarrena Beldarrain pasa del Centro Penitenciario Puerto III, en Cádiz, a la cárcel de Villabona, en Asturias. En 2011 fue condenado por participar en el atentado, en 2000, que acabó con la vida de Irene Fernández Perera y José Ángel de Jesús Encinas. En 2019 fue condenado a 33 años como responsable del atentado que acabó con la vida de Máximo Casado el 22 de octubre del 2000 en Vitoria. Asimismo, la Audiencia Nacional le impuso 23 años de cárcel por la colocación de una furgoneta-bomba junto al cuartel de la Guardia Civil en Agreda (Soria) que provocó heridas a una mujer. También fue condenado por participar en el atentado contra la discoteca Txitxarro, en Deba (Guipúzcoa).

Por su parte, Patxi Marqués Celaya es acercado a Álava desde Castellón. Fue condenado por planear un atentado que no se llegó a materializar contra un cuartel de la Guardia Civil, en Algorta (Vizcaya).

«Cambiamos de año, pero parece que el acuerdo entre el Gobierno de España con Bildu de Presos por Presupuestos, no ha caducado en 2021», han lamentado desde la Asociación de Víctimas del Terrorismo (AVT).

Son ya más de la mitad de los 195 etarras que siguen en prisión en España los que se encuentran a menos de 200 kilómetros de sus domicilios mientras que en las cárceles andaluzas, las más alejadas, quedan una treintena, han señalado desde la asociación.

Llaman también la atención sobre el hecho de que «esta semana pudimos leer en prensa que Interior suspendía por la Covid-19 las conducciones entre prisiones que no sean «estrictamente necesarias». «Claramente, el Ministerio del Interior considera estrictamente necesario acercar a los asesinos a sus domicilios, pero no reunirse con nosotros para ofrecernos una explicación de lo que supone un nuevo mazazo para las víctimas del terrorismo», destacan.

El Ministerio del Interior, efectivamente, remitió esta semana un escrito a los centros penitenciarios para comunicarles que, ante la evolución del Covid-19 en todo el ámbito estatal, se decidía a suspender de forma temporal todas las conducciones de internos, «salvo aquellas fundamentadas en razones sanitarias o judiciales y las que sean estrictamente necesarias».

52 con delitos de sangre
Pedro Sánchez prosigue así con el pago a Bildu por su apoyo a los Presupuestos Generales.

Mientras, Interior, como reveló este periódico, desconoce el impacto psicológico que estas decisiones, como los acercamientos, suponen para los familiares de las víctimas del terrorismo.

Así lo reconoció el Ministerio de Fernando Grande-Marlaska, a través de la Dirección General de Apoyo a Víctimas del Terrorismo, en una resolución por el Portal de Transparencia, a la que tuvo acceso este periódico.

En concreto, se preguntaba al departamento por los «informes de impacto psicológico sobre las víctimas en los acercamientos de presos de ETA realizados desde el 11 de noviembre a la actualidad».

En su respuesta, Interior resuelve, sin embargo, que no se dispone de informes «y se desconoce de su existencia».

Desde que Pedro Sánchez llegó a La Moncloa, en junio de 2018, han sido trasladados 134 etarras, 27 de ellos al País Vasco o Navarra. 52 tienen delitos de sangre.
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