AGLI Recortes de Prensa   Sábado 23  Enero  2021

Ni gobierna ni deja gobernar
Editorial larazon 23 Enero 2021

Es cierto que ningún país, ni si quiera los más desarrollados, tenía previsto que una pandemia como la del coronavirus pondría en jaque su sistema sanitario, provocaría decenas de miles de muertos entre su población y abriría de nuevo una crisis económicas. Así ha sido, y cada nación ha respondido en función de las reglas políticas con las que se rige y de su cualificación científica. Esa ha sido la gran excusa –a todos nos ha pillado de improviso– para que los gobiernos más ineficaces, los que han contado con peores equipos para soportar una crisis de este tipo, fueran eximidos de su responsabilidad.

Con este argumentario de gabinete de comunicación y marketing político se ha ido tirando hasta que las cifras de contagios y fallecidos han sido humanamente insoportables, hasta que ha ido haciendo mella en la población después de meses de confinamiento. Esa excusa podía ponerse hace un año, cuando el 31 de enero de 2020 se anunció el primer caso en La Gomera. A pesar de ello, Fernando Simón, en marzo, dijo algo que marcaría la política sanitaria del Gobierno, la energía y el empuje: «No hay razón para alarmase con el coronavirus». No creía que el virus pudiera extenderse en España, ni tampoco la cepa británica, como tan alegremente, de nuevo, ha descartado. Hasta hoy, han fallecido 55.041 personas, según los datos de Sanidad. Es incomprensible que el Gobierno lo haya mantenido al frente del Centro de Coordinación de Alertas y Emergencias Sanitarias, de quien depende toda la acción sobre el coronavirus, porque de la misma manera que negó que la cepa británica pudiera tener incidencia en nuestro país, hace unos días cambió de opinión y dijo que «la expectativa que tenemos es que podría ser una cepa dominante en España hacia mediados de marzo», con una presencia de entre el 40% y el 50% del total. No es un cambio de criterio cualquiera porque, al ser mucho más contagiosa –entre un 30% y un 50%– su impacto en la pandemia sería superior. Y, sin embargo, con el permiso del ministro Salvador Illa, dedicado ahora a preparar su salto a Cataluña, abogó por no aumentar las nuevas restricciones a nivel nacional.

Todo esto, en contra de las propuestas de las comunidades autónomas, a las que el Gobierno ha dejado solas, que piden que se implementen las medidas. De la misma manera se ha desentendido de la compra de jeringuillas adecuadas para el suministro de la vacuna Pfizer, con el riesgo de que miles de dosis se pierdan. De esta manera, ha sido la Comunidad de Madrid quien ha tenido que poner nuevo normas de confinamiento perimetral y toque de queda. Una lección que ha dejado esta crisis, es que es necesario un Gobierno que coordine y no enfrente a las administraciones, justo lo que no ha existido.

Destruye, traiciona
Nota del Editor 23 Enero 2021

Por favor, un poco de seriedad. Una cosa es no gobernar, otra peor no dejar gobernar y lo del dr cum fraude que es destruir España.

Y siguiendo con el vocabulario, a ver si llamamos a las cosas por su verdadero nombre: virus chino, mutaciones del virus (eso de llamarlo cepa es un insulto a los viticultores), porque la 7 acepción de cepa "biología: grupo de organismos emparentados, como las bacterias, los hongos o los virus, cuya ascendencia común es conocida" porque del virus chino no sabemos su ascencencia, el control comunista chino impide que fluya cualquier información, en cambio el dr cum fraude si es una cepa mortífera, lo mismo que sus socios comunistas, su ascendencia común se apoya sobre más de 100 millones de asesinados.

Canarias, al borde del desborde
Redacción https://rebelionenlagranja.com 23 Enero 2021

La situación de la crisis migratoria en las Islas Canarias se está volviendo de lo más preocupante. Y esta semana hemos conocido tres novedades.

Primera. La alarma ha llegado a Europa. Frontex e Interpol se preparan para una misión en las islas, ante la amenaza de una entrada de yihadistas en Europa por la falta de control de las fronteras.

Segunda, el Gobierno ha reconocido la gravedad de la situación. No lo ha hecho ni Grande – Marlaska, ni tampoco Pedro Sánchez, lo ha hecho el secretario de Estado para la Unión Europea, Juan González- Barba, que califica la situación de “límite”.

Y tercera: Canarias, a la desesperada, vuelve a reclamar la ayuda del Ejecutivo. Una ayuda que no parece llegar.

Y es que en lo que va de año, según las cifras del Ministerio del Interior, han llegado al país un total de 1.376 inmigrantes ilegales, de los cuales, 1.069 han llegado por las Islas Canarias.

El archipiélago canario continúa siendo el destino preferido de las mafias de Mauritania y Marruecos. Además, el efecto llamada hacia las islas se ha visto incrementado con el transporte de los inmigrantes ilegales hasta la Península, algo sobre lo que tampoco se tiene control alguno.

Y mientras Marlaska guarda silencio, esta semana un grupo de inmigrantes ilegales propinaban una brutal paliza a dos aparcacoches en la playa grancanaria de Maspalomas. Una de las víctimas terminó inmóvil en el suelo.

Las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado se ven desbordadas ante la violencia y los robos que se producen a diario. Los vecinos no aguantan más.

Pero el gobierno, les ha dejado solos…

Vacunas, votos y la cepa Simón
Javier Somalo Libertad Digital 23 Enero 2021

Votar en Cataluña legalmente, con garantías democráticas y sin miedo o presiones no es costumbre. Dicen los magistrados del TSJC que, si no hay una “evolución negativa de la epidemia”, se puede continuar con el “proceso electoral con toda normalidad”. O con la normalidad que caracteriza votar en una región tomada por el golpismo que persigue con asombrosa eficiencia al disidente y con una epidemia descontrolada. Eso sí, aquí no se cierran cuentas en redes sociales.

Al frente del Gobierno regional en funciones hay un sustituto, Pere Aragonés. El original, Quim Torra, fue inhabilitado judicialmente. Llegó de rebote a la presidencia porque el anterior, Carles Puigdemont —que también fue un rebote de Artur Mas, sucesor del Padrino Pujol—, se encontraba huido de la Justicia tras el golpe de octubre de 2017. Da lo mismo: la institución golpista sigue al frente aunque algunos ejecutores estén en prisión, huidos y pendientes de posibles indultos. Pero, ¡ay si esto fuera todo!

Por el partido oficial del Gobierno de España, el PSOE con su marca PSC, se presenta como candidato un ministro que todavía no dimite por si no estuviera del todo clara la fecha electoral. Es el ministro de Sanidad de España, el filósofo Salvador Illa, con España ahogada en los contagios por coronavirus, al borde de la ruina y sumida en el más absoluto caos organizativo. Dicen que le sustituirá Carolina Darias, actual ministra de Política Territorial, y que a ella le recogerá la cartera vacante el que indiscutiblemente iba a ser el candidato del PSOE/PSC en las elecciones catalanas, Miquel Iceta.

Se hartó de repetir el ministro que el candidato sería Iceta y nadie más. Pero claro, la ejemplaridad de Illa se entendió en el partido como un activo irresistible: 30.000 muertos ocultos, compra de material defectuoso en bazares, chanchullos diarios, opacidad informativa estilo chino-soviético, “socialización del dolor” contra Madrid y, además, pero sin constituir eximente, inepcia circular en la gestión. Lo llaman el “efecto Illa”. Innegable. Como dice Rosa Díez, es de psiquiátrico, amén de delictivo.

Si los votantes de Cataluña han hablado con Tezanos y le dan la razón, el frenopático tendrá lista de espera pero el problema verdadero está delante de nuestras narices y aquí no pasa nada: Illa y el Gobierno de Pedro Sánchez, están usando una tragedia —por acción y omisión— para lidiar en una campaña electoral. Antes regalaban gorras y pines o invitaban a bocata y refresco para llenar aforos. Ahora se llevan más las vacunas. Todo sea por la normalidad para ir a votar en un soleado día de los enamorados. Lo que pasa es que hay gente que se muere.

Es lo que hay cuando las mentiras no pasan factura en una sociedad colmada por la información, atiborrada de datos y redes. Colapsada en el conocimiento inútil, dirigido, controlado. Son mentiras demostradas, por escrito o en vídeo, en boca de sus autores, por tierra, mar y aire, que no hacen mella porque muchos medios y no menos emporios siguen al pie de la letra las instrucciones político-sanitarias de taparse la boca, mantener mucha “distancia social” y lavarse continuamente las manos.

Parecía difícil superar el crimen golpista en Cataluña y llegó a España un Gobierno de coalición con la extrema izquierda que necesitó añadir al cartel nacionalista, incluida su delegación vasca itinerante con tal de no mancharse las manos con las derechas de entonces. Resultado: Los pactos de Perpiñán y Estella, con el añadido comunista, son hoy la columna vertebral de una España que se contagia y no sabe ni quiere vacunar porque ni siquiera sabe ni le importa qué mascarilla es la que más protege al que la lleva y al que la ve.

Marginal y dominante
De todas las cepas conocidas o por venir, la más letal es la que contagia mentiras, que ha matado mucho a lo largo de la Historia. ¿Cuántos contagios, si no vidas, han dependido de las maniobras del doctor Fernando Simón, al dictado del Gobierno? El humor español, casi siempre ingenioso, ya ha agotado su repertorio —o debería pensárselo— para soportar la desgracia que nos supone Simón. Lo innecesario es capital, lo leve es grave, la recta es curva y la sima, cumbre. La cepa británica era la Navidad desbocada —“sabíamos que iba a pasar”— pero ahora lo “marginal” que sería la cepa británica es “dominante” y si te he visto no me acuerdo.

La única salida está en la correcta, rápida y masiva vacunación. Sólo así podemos soportar confinamientos selectivos y restricciones razonadas, con la esperanza de que serán útiles para no estorbar a la necesaria inmunidad. Para esa campaña de vacunación deben estar disponibles todos los espacios y todas las personas que saben hacerlo, que son muchas. En instituciones públicas y privadas, con médicos, personal sanitario civil y militar, en residencias geriátricas, colegios, universidades, ayuntamientos, polideportivos o carpas. En todas partes y con todas las manos posibles. Pero con vacunas suficientes para las dosis necesarias y sin Fernando Simón ni Salvador Illa, de momento.

Se vote o no en la Cataluña antidemocrática de octubre y sea el gobierno “marginal” o “dominante”, urge salvar vidas. Todo lo demás está en el terreno de la desvergüenza y el delito. No podemos soportar más golpes.

Gobierno okupa
EDITORIAL Libertad Digital 23 Enero 2021

"Grandes tenedores", "alternativa habitacional", "situación de vulnerabilidad": el Ejecutivo social-comunista se saca de la manga todo tipo de eufemismos para justificar su enésimo ataque a la propiedad privada. El pasado martes, en un Consejo de Ministros aparentemente inofensivo, se inventaron un nuevo concepto. Alberto Garzón salía a escena para aprobar la figura del "consumidor vulnerable", sandez tan inútil como su Ministerio de Consumo pero que no parecía excesivamente peligrosa. Nada más lejos de la realidad.

Un día después, en el BOE, la ocurrencia de Garzón se publicaba acompañada de una modificación del real decreto aprobado en diciembre que prohibía los desahucios hasta el fin del estado de alarma. Con este cambio, el Gobierno ha decidido avalar por la puerta de atrás la okupación de viviendas hasta que termine la pandemia. Hasta ahora se podían seguir ejecutando desahucios si había delito de okupación. Sin embargo, la nueva norma requiere que estos enemigos de la propiedad privada sean violentos para poder echarlos. Si para llevar a cabo el asalto a la vivienda no se ha producido "intimidación o violencia sobre las personas", no es que Sánchez e Iglesias no piensen castigar a los autores de un delito tan execrable: es que les acaban de dar su bendición.

El simple hecho de distinguir entre okupas violentos y pacíficos no deja de ser una burda artimaña. Toda okupación es violenta en sí misma porque destruye el derecho principal de las sociedades libres y prósperas: propiedad privada. Aun así, no deja de ser un escándalo que el Gobierno no considere violento dar una patada en la puerta de una casa ajena para invadirla. Si la vivienda está vacía –aunque sea de un particular– y el indeseable que se ha apoderado de ella es considerado "vulnerable" por los servicios sociales, podrá instalarse en ella sin temor a ser incomodado por el propietario. La carta blanca que acaban de expedir a los okupas convierte al Gobierno en cómplice de unas conductas profundamente egoístas y especialmente corrosivas de la convivencia, en las que incurrirán cada más vez parásitos que pretenden vivir del prójimo.

"Yo en los juzgados me encuentro de todo, pero trabajadores del McDonald's que han perdido su trabajo y son okupas no te encuentras; te encuentras al típico quinqui que no paga porque no quiere", relataba hace unos días un abogado especialista en derecho inmobiliario a Libre Mercado, revelando una cruda realidad de la todos teníamos ya fundadas sospechas. Por muy "extraordinario y temporal" que sea el carácter de la norma, el Gobierno ha cruzado una línea peligrosísima. Y el coronavirus no le servirá de excusa cuando se dispare todavía más la okupación, porque este tipo de delitos alcanzaron un nuevo récord histórico en 2019, con 14.621 denuncias, coincidiendo con la llegada al poder de PSOE y Podemos. Urge una reforma legal que proteja al propietario –más del 80% son particulares– y castigue con contundencia a unos delincuentes tremendamente antisociales.

Querido Toño: El socialismo es terrorismo
RESPUESTA A LA CARTA DE UN LECTOR
Luis Leonel León, https://gaceta.es 23 Enero 2021

Pocos pedidos motivan más a un periodista o escritor que aquellos que brotan de la sana interacción, de ese diálogo natural, a veces insospechado, con los lectores. Y aunque bien lo sabemos, nunca está de más recordarlo. Es decir, que nos lo recuerden.

Motivados, según me cuentan, por mi anterior columna, he recibido mensajes de lectores de la Iberosfera que me preguntan, animan o piden que escriba sobre diversos mitos, realidades y zonas de la historia y la vida de los cubanos poco abordadas en los medios. Cuestiones en las que subyacen desde el temor, la ingenuidad y el desconocimiento, hasta el desconsuelo, la envidia y la doble moral imperantes –ya sea de forma consiente o subconsciente– en esa sociedad, que es mucho más –y mucho menos– que miseria y exótico turismo en el subdesarrollo.

A todos los que me han escrito les prometo ir poco a poco abordando en estas columnas esos temas, que, lo confieso –aunque quizás no sea necesario– me seducen unos y otros no puedo dejar de pensarlos (en el exilio miamense he escuchado decir que Cuba es como un karma, y no está muy lejos de la verdad).

De ahí que regrese a aspectos relacionados con el retorno de Cuba a la lista de “Países que patrocinan el terrorismo internacional” que confecciona el Departamento de Estado de EE.UU.

Es cierto, como me han mencionado, que de esto no se habla mucho. Casi nada. De ahí el asombro de no pocos españoles, como es el caso de un amable malagueño, amante empedernido y conocedor de la música tradicional cubana. Jamás ha visitado la tierra donde su abuelo peleó alineado a Fidel Castro contra Fulgencio Batista y paradójicamente terminó fusilado por milicianos revolucionarios, sin juicio alguno, sin que ni siquiera se sepa a qué fosa fue lanzado su cadáver.

Querido Toño: el socialismo real es terrorismo a pulso. Vive de ello. Vive para ello. Y el socialismo utópico, incluso el acobardado o el acomplejado (que allí existe, no sólo en la derecha) también lo es, pues –como mínimo– apoya o voltea el rostro a quienes lo practican.

No es una leve apreciación. Es un hecho que para la izquierda mundial Cuba ha significado la cuna histórica, el paradigma y el mayor patrocinador en el hemisferio occidental de las revoluciones socialistas, donde, muy a pesar del blanqueamiento y la epidermis de los medios de comunicación, el terrorismo ha sido un arma y una enfermedad congénita. Esa medalla, manchada de sangre y alimentada de incontables miserias, no hay quien se la arrebate al castrismo. Bien se la ha ganado.

En esto sí que ha sido una potencia –no en la educación ni en la medicina– esa isla mitad utópica, mitad real, en la que por más de 60 años, pese al supuesto enfrentamiento desigual con el imperialismo yanqui, nunca se han bajado las banderas de la lucha y la esperanza de finalmente convertir la región –y luego el planeta– en el megaproyecto comunista que daría la razón, a fuerza de estafas y balas, a esos nefastos venerables que siguen siendo Marx, Lenin, Gramsci, Mao, Castro, Guevara, Chávez, las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), el Ejercito de Liberación Nacional (ELN) y otros caudillos y grupos, por desgracia hoy en boga de la mano de la no menos radical ideología neomarxista.

En pocas palabras, Cuba sigue siendo, con sus defectos y virtudes, el más sostenido y preciado experimento de la izquierda hacia el nuevo orden mundial. Categoría que no hubiese alcanzado sin la persistencia del terrorismo de Estado. No sólo por lo más terriblemente sostenido, que son las políticas de terror contra los cubanos, sino también por su abrazo a grupos terroristas de otras partes del mundo y por su injerencia, con acciones no menos terribles, en otras naciones como Venezuela y Nicaragua.

Recientemente se ha destapado, gracias a un dossier publicado por la revista Semana, la estrategia de injerencia cubana en asuntos internos de Colombia. Otro país, como Venezuela, también muy codiciado por el castrismo desde siempre.

Cuando Mike Pompeo hizo pública esta determinación lo explicó claramente: “Cuba regresa a la lista luego de que incumpliera su compromiso de dejar de apoyar el terrorismo, como condición para su eliminación por parte de la administración anterior en 2015. El 13 de mayo de 2020, el Departamento de Estado notificó al Congreso que había certificado a Cuba bajo la Sección 40A(a) de la Ley de Control de Exportación de Armas por no cooperar plenamente con los esfuerzos antiterroristas de Estados Unidos en 2019”.

“Durante décadas, el gobierno cubano ha alimentado, alojado y brindado atención médica a asesinos, fabricantes de bombas y secuestradores, mientras muchos cubanos pasan hambre, están sin hogar y sin medicinas básicas (…) Además del apoyo al terrorismo internacional que es la base de la acción de hoy, el régimen cubano se involucra en una variedad de comportamientos malignos en toda la región. El aparato de inteligencia y seguridad cubano infiltró las fuerzas militares y de seguridad de Venezuela, ayudando a Nicolás Maduro a mantener su dominio sobre su pueblo, mientras permite que operen organizaciones terroristas”, recordó en su argumentación el Secretario de Estado.

Pero es que todo esto, y desgraciadamente muchísimo más, si bien los medios de comunicación a nivel mundial suelen callarlo, disfrazarlo o justificarlo, no es una situación desconocida por líderes políticos, sobre todo anticomunistas, o conservadores (perfiles de acción y pensamiento que desde hace 100 años vienen siendo esencialmente lo mismo, aunque no se escriban ni se entiendan igual, incluso por políticos y politólogos).

Lo cierto es que esta verdad necesita ser ya no sólo notificada: urge ser explicada y repetida, una y otra vez, en una campaña, hasta que se entienda. Un partido como Vox debería hacerlo. Y ya no sólo por los cubanos, sino también por los españoles. Ojo con esto.

Tanto el contexto como la historia lo evidencian. A pesar de innumerables violaciones de derechos humanos, la gran fábrica de miseria, el crimen como guerra necesaria, el apoyo a terroristas, su cotidiano terrorismo de Estado y el desastre que a todas luces sufren los cubanos y que el mundo puede al menos contemplar: el verdadero rostro del castrismo continúa siendo lavado por diferentes sectores de la izquierda global, sobre todos los que promueven el nuevo orden mundial, donde el neocastrismo encuentra el escenario ideal para hacer desfilar, entre no pocos aplausos, su agenda ideológica.

Y hablamos, a la par, de amenaza para el mundo y de justicia y decencia. Y de memoria. Y de estrategia. No en balde la congresista republicana, de origen cubano, María Elvira Salazar, se sintió obligada a presentar en el Congreso de Estados Unidos su primer proyecto de ley, dado a conocer como Ley Fuerza, cuyo propósito es que el régimen cubano no pueda ser eliminado de la lista de “países patrocinadores del terrorismo internacional” de USA.

La propuesta, identificada con el código HR 287, fue respaldada por los congresistas, también de origen cubano, Mario Díaz-Balart, Carlos Giménez, Nicole Malliotakis y Alex Mooney (sí, aún tenemos legisladores en activo). Y además ha sido apoyada por otros como Stephanie Bice, Neal Dunn, Kat Cammack y Michael Waltz.

Salazar, periodista de profesión, muy conocida por sus programas de entrevistas políticas en la televisión hispana del Sur de la Florida, explicó en las redes sociales las razones por las que la dictadura cubana no debe ser eliminada de dicha lista, al menos hasta que no realice acciones, esenciales en toda democracia, que ella ha detallado en su anteproyecto.

La hija de padres cubanos, criada en la Pequeña Habana, en Miami, ha vuelto a poner el dedo en la arcaica llaga castrista, precisando al régimen –a cambio de ser eliminado de dicha lista negra del Departamento de Estado– a cumplir con requisitos a los que la dictadura caribeña, por su criminal naturaleza, no va a aceptar.

¿De verdad pensaría la dictadura de La Habana acceder a liberar a sus presos políticos? ¿Dejarían que organizaciones internacionales de derechos humanos investiguen a fondo las cárceles castristas? ¿Permitirían la transición del comunismo hacia un sistema que garantice la libre expresión de los ciudadanos? ¿Y la realización elecciones libres, democráticas y justas?

Eso sería lo ideal. Lo que anhelamos la inmensa mayoría de los cubanos. Lo que debería ponerle como premisa el mundo a Cuba. Lo que debería ser. Pero como dicen los españoles: Ni de coña. Eso es lo que responderá, con su requeteconocido discurso demagógico, el despotismo habanero. Tampoco nada nuevo.

Pese a todo está muy bien que Salazar haya lanzado este proyecto, que como ella misma describiera en un video publicado en su cuenta de Twitter, “le dice a cualquier administración, demócrata o republicana, que no puede quitar a Cuba de la lista, hasta que no se porten bien”. Este es el objetivo.

No ha perdido ni un minuto Salazar, lo ha hecho en sus primeras 24 horas en el Congreso, y está clarísimo que su temor es que la nueva Administración (Joe Biden y Kamala Harris) saquen a Cuba de la lista.

¿Lo podrán lograr Salazar y sus colegas? ¿Será posible con una Cámara Baja a favor de los demócratas? ¿Ocurrirá el milagro? Lo dudo. Aunque quisiera que mi pesimismo se equivocara rotundamente. De cualquier modo, eso está por verse. Tal como muchos otros tópicos relacionados con la permisibilidad de impunidad a los regímenes de Cuba, Venezuela y Nicaragua. No perdamos de vista que Biden fue el vicepresidente de Barack Obama. Es imposible que no pensemos en que su política, aunque esta vez como presidente, no difiera mucho de aquellos 8 años.

Esto apenas comienza. O recomienza. Y de lo que no hay dudas –o no debe haberlas pues son hechos– es que, a pesar de innumerables violaciones de derechos humanos, muy a pesar de la gran fábrica de miserias, del crimen como guerra necesaria, del apoyo a terroristas, de su cotidiano terrorismo de Estado y del desastre que a todas luces sufren los cubanos y que el mundo puede al menos contemplar, a flor de piel: Cuba es el más sostenido y preciado experimento hacia el nuevo orden mundial.

Por ello la libertad de Cuba sigue siendo un ideal, un fantasma que baila, más bien se menea, en el mismo limbo. En el drogado limbo de la progresía. He ahí el detalle. El pollo (envenenado) del arroz con pollo.

Pero cuidado, mucho cuidado, que el resto del mundo (así, como lo lees) podría ser su sombra, su cauce o sus antípodas. Y en las consecuencias –aunque pretendamos lo contrario– todos tenemos una irrenunciable responsabilidad. Este es nuestro mundo. Sólo pido que, por favor, no lo olvidemos. Pues la izquierda, al otro lado de la línea roja, nunca lo hace. Y no es por gusto, mi querido Toño.

Twitter: @LuisLeonelLeon
E-mail: lllmensajes@gmail.com

Los comunistas de las FARC que mataron a 250.000 personas quieren cambiar el nombre ‘por su carga negativa’
Proponen llamarse 'Comunes y Fuerza del Común'
https://gaceta.es 23 Enero 2021

La Fuerza Alternativa Revolucionaria del Común (FARC), el partido surgido en 2016 tras la desmovilización del grupo terrorista de ultraizquierda con el mismo nombre (Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia), inaugura este viernes su II Asamblea Extraordinaria en la que debatirán un nuevo nombre para la formación, puesto que el actual “tiene una carga negativa y ha sido duramente estigmatizado”, según explicó la hoy senadora Griselda Lobo, a la que se conocía con el alias de ‘Sandra Ramírez‘ cuando era la radioperadora del sanguinario comunista ‘Tirofijo‘.

La ‘carga negativa’ y el ‘estigma’ al que se refiere desvergonzadamente la exterrorista y hoy senadora puede que se refiera al uso extensivo que los comunistas de las FARC hicieron de las matanzas, asesinatos, secuestros, narcotráfico, extorsión, contrabando, violaciones a mujeres y hasta el uso de minas antipersona que causaron la muerte al menos a 200.000 personas, además de 45.000 desaparecidos y provocaron cientos de miles de víctimas (entre heridos y desplazados), además de la ruina económica para la región donde operaban.

“Con el nuevo nombre buscamos mantener todo el acumulado histórico desde la gesta comunera y la de los comunes en los años 50, resolver el problema que persiste en la gente y avanzar en el campo de la acción política como alternativa”, ha dicho Lobo.

Los nombres que más suenan, avanza el diario ‘El Espectador’, son Comunes y Fuerza del Común y Nueva Colombia. A través de redes sociales, los militantes han propuesto otros como Partido Revolucionario de Colombia (PRC), Fuerza de Paz, Partido Renace Colombia o Partido de la Rosa.

En vísperas de la celebración de esta asamblea, y tras un año sopesando la posibilidad de un nuevo nombre para la formación, el líder de la formación, Rodrigo Londoño, alias ‘Timochenko’, ya reconoció que “en la práctica”, repetir el nombre de las FARC no fue la opción “más acertada”.

“Espero que en esta segunda asamblea extraordinaria del partido de la vida y por la paz con justicia social (sic) la militancia debata este tema y cambiemos el nombre del partido”, explicó Timochenko a través de un vídeo publicado por el FARC en Twitter, quien , sin embargo, no ha dado explicaciones sobre la burla que supone que hasta el momento sólo hayan pagado cerca de 13 millones de dólares en reparaciones cuando se había comprometido a entregar 291,3 millones.

La asamblea, prevista para este fin de semana, ha sido convocada en medio de las críticas de algunos miembros del partido, como los senadores Judith Simanca, alias ‘Victoria Sandino’, e Israel Zúñiga, ‘Benkos Biohó’, quienes anunciaron que no acudirían.

“Una asamblea que niega siquiera abrir discusiones que sus delegados proponen, es un atentado contra la reincorporación política y los derechos de los firmantes de la paz“, afirma un comunicado en el que se critica también un “manejo autoritario y excluyente” del partido.

El cambio de nombre no es un tema baladí, especialmente después de que en el último año, un grupo de antiguos firmantes de los acuerdos de paz, entre ellos Luciano Marín Arango, alias ‘Iván Marquez’ decidiera abandonar la vía parlamentaria y retomar nuevamente la actividad terrorista, junto a otros como Seuxis Pausias Hernández, alias ‘Jesús Santrich’.

Fue precisamente ‘Iván Marquez’ y sus partidarios dentro del partido los que terminaron consiguiendo en el primer congreso fundacional en 2017 que el acrónimo FARC se mantuviera.

La disputa se extendió también en el plano ideológico, mientras Timochenko y Jorge Torres, alias ‘Pablo Catatumbo’, Julián Gallo, conocido como ‘Carlos Antonio Lozada’, y Pastor Alepe, abogaron por tomar un rumbo hacia la socialdemocracia, ‘Iván Márquez’ y los suyos insistían en mantener las raíces marxistas del grupo terrorista.

Maduro es la peor amenaza para Colombia
Nitu Pérez Osuna. https://gaceta.es 23 Enero 2021
EL FORO DE SÃO PAULO BUSCA REVIVIR EL SUEÑO BOLIVARIANO DE LA 'GRAN COLOMBIA'

El pasado 19 de enero, La FM y Noticias RCN de Colombia denunciaron la presencia en ese país de funcionarios cubanos y agentes venezolanos con el objetivo de “desarrollar estrategias de desestabilización en la región”, proporcionando además “nombres y cargos exactos de funcionarios del régimen de Maduro”, quienes –según la nota periodística–realizan labores de inteligencia y “hacen parte del denominado Frente Francisco Miranda encargado de operaciones psicológicas y de movimiento de masas”.

No es la primera vez que detectan al régimen madurista llevando a cabo estas acciones en Colombia. En septiembre del año pasado, el portal INFOBAE publicó una nota titulada: Así opera la red de espías venezolanos infiltrados por la dictadura de Nicolás Maduro en Colombia, la cual señaló, que las autoridades neogranadinas habían identificado y expulsado en los últimos meses a 29 agentes chavistas del Servicio Bolivariano de Inteligencia, SEBIN.

La lista de espías encubiertos, abarca desde inspectores jefe hasta detectives del régimen de Maduro. Según fuentes oficiales “el objetivo de los infiltrados era atentar contra opositores, espiar o realizar acciones de desestabilización”.

Por su parte, el diario El Tiempo destacó que “por el carácter de los cargos que ostentan y la ubicación estratégica de la base de inteligencia territorial de San Cristóbal, estado de Táchira, a la que pertenecen, se puede aseverar que su trabajo está orientado a infiltrar organismos de inteligencia, autoridades militares y policiales en Colombia con el fin de obtener información privilegiada del Gobierno Nacional y el sector defensa”.

A confesión de parte…
El propio Nicolás Maduro ha reconocido públicamente que tiene infiltrados a miembros de las Fuerzas Armadas de Colombia, lo cual fue luego reconfirmado por el ex director del SEBIN, general Manuel Cristopher Figuera, quien contó que el delincuente internacional Alex Saab –actualmente preso en Cabo Verde– le dijo que tenía “muchos contactos con empresarios, banqueros, militares y personas de la inteligencia de Colombia”, muy confiables.

“Me quedó claro que Saab era uno de los ‘caballos de Troya’ de Maduro”, afirmó el general.

Otra noticia divulgada en junio de 2020 fue la captura del sargento venezolano Gerardo Rojas, quien decía buscar refugio en Colombia, pero en realidad estaba en actividades de espionaje a las unidades militares en el territorio nacional, según denunciaron las Fuerzas Armadas de ese país en un breve comunicado.

Estos son apenas algunos elementos de una amplia operación cuyo objetivo final es desestabilizar a Colombia, tomar el control de ese país por la vía electoral o a través de protestas vandálicas, y de esta forma, incorporar a esa nación al eje bolivariano.

Además de las operaciones de infiltración mencionadas, el régimen de Maduro ampara y promueve el avance de las FARC y del ELN para que paulatinamente ocupen territorios en Colombia. Para ello financia y apoya políticamente a candidatos regionales y a aspirantes presidenciales, como por ejemplo, Gustavo Petro; y realiza una intensa labor de articulación con el narcotráfico colombiano.

Así se desprende de las declaraciones del director de la ONG FundaRedes, Javier Tarazona, quien explicó al ABC de Madrid, que la presencia de la narco-guerrilla colombiana se localiza en 17 de los 23 estados de Venezuela.

“Lo peor es que los líderes de las FARC como Iván Márquez y Jesús Santrich, entre otros, operan desde el Palacio de Miraflores, la cúpula del poder en Caracas –que los protege y financia– los trata como ministros con escoltas”, asegura el director de FundaRedes.

Tarazona afirma que en Venezuela cohabitan “unos 28 grupos irregulares armados, tanto nacionales como extranjeros, pero los cabecillas de las bandas colombianas –que son ocho frentes guerrilleros en la denominada alianza entre el ELN y las FARC– han expandido sus operaciones de narcotráfico hacia a las costas venezolanas, desde el este –ante las islas holandesas, Curazao y Aruba– hacia el oriente frente a las islas de Trinidad y Tobago, y Guyana”.

Además de operaciones de inteligencia, apoyo a la guerrilla y articulación con el narcotráfico, Maduro representa para Colombia otra amenaza: la injerencia de Cuba, Rusia y el fundamentalismo islámico en esa nación.

Un informe oficial revelado por la revista SEMANA el pasado 18 de enero, habla sobre la indebida estrategia de injerencia de Cuba en Colombia. El documento advierte “que hay planes cubanos para interferir en las elecciones de 2022, desestabilizar al país e incluso, dicen que la seguridad nacional podría estar en riesgo. Al respecto, el presidente Iván Duque advirtió que solicitará la expulsión de diplomáticos que violen convención de Viena”.

En cuanto a Rusia, en diciembre pasado el gobierno colombiano expulsó a Aleksander Nikolayevich Belousov y Aleksander Paristov, dos altos funcionarios que, según la inteligencia colombiana, eran espías que estaban reclutando colaboradores locales a cambio de dinero por información sobre empresas, universidades y el Estado colombiano. Así lo señaló el portal BBC News en una nota redactada por su correponsal en Colombia, Daniel Pardo.

En cuanto a Hezbollah, la revista SEMANA publicó el año pasado lo siguiente: “Hace tres años, a partir de la captura en Cartagena de Abdala Rada Ramel, un libanés con papeles venezolanos, se descubrió una red de lavado de dinero y narcotráfico hacia Líbano. Las investigaciones dieron con un entramado para enviar cocaína escondida en cargamentos de carne y lavar dinero a través de establecimientos comerciales fachada en la costa colombiana. El capturado, además, señaló que Samuel Salman El Reda era su contacto en Líbano y lo calificó como un “comandante mayor de Hezbollah”.

En los tres casos, el factor común es Maduro, puesto que el régimen venezolano sirve de facilitador para las operaciones rusas, cubanas e islámicas en Colombia.

Viendo los hechos en blanco y negro, para el régimen de Maduro constituye una prioridad apoderarse de Colombia, puesto que le significaría poder reeditar el sueño bolivariano de la Gran Colombia, pero dentro de marco de los intereses del Foro de São Paulo.

El control del territorio colombiano le permitiría a Maduro evadir sanciones, consolidar el narcotráfico y garantizar la expansión del proyecto marxista hacia Ecuador y Perú, con el apoyo de Bolivia.

Para Colombia, lograr un cambio de gobierno en Venezuela constituye la diferencia entre mantener su soberanía e independencia, o sucumbir ante el avance castro-comunista en América Latina.

Otro aspecto de la desestabilización madurista en Colombia es el envío –por acción u omisión– de casi tres millones de refugiados, que pronto serán cinco. Esa cifra es capaz de descalabrar cualquier economía porque ¿cuál gobierno puede atender una pandemia y una avalancha de migrantes simultáneamente?

Las alarmas en Colombia se han encendido una vez más.

El expresidente de ese país, Alvaro Uribe Vélez, afirma que “todo lo que han hecho en Venezuela lo quieren hacer en Colombia y cuando Castro instruye al gobierno de Venezuela sobre cómo hacer espionaje y someter a los vecinos, el primer pensamiento que tienen en esa estrategia es Colombia”.

El exmandatario está claro. Maduro es la peor amenaza para la seguridad de Colombia.

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Adiós Trump, Sánchez se queda
Carlos Dávila okdiario 23 Enero 2021

Cualquiera de las cuatro iniciativas que ha tomado el aún presidente del Gobierno de España, Pedro Sánchez, en los últimos días hubieran adornado la espasmódica gobernación de Trump. Las cuatro pertenecen al capítulo que podríamos denominar: “Recortes de la democracia” y en Estados Unidos, de habérseles ocurrido al felizmente ex presidente, hubieran causado un revuelo morrocotudo, hasta el punto de que el Senado norteamericano se las hubiera tumbado. Son éstas: primera, asaltar el Consejo de Transparencia, impedir que éste fiscalice actos del jefe de Gobierno y destituir para impedir su trabajo al funcionario encargado de este menester. Segunda, evitar que el Consejo del Poder Judicial opine sobre la totalitaria reforma que el Gobierno socialcomunista está a punto de perpetrar y que consiste básicamente en cercenar la jerarquía del Consejo para realizar nombramientos, tal cual es su cometido. La trapisonda es tan maloliente, tan espuria, tan hórrida que hasta el propio Consejo, con una durísima denuncia, la ha descalificado absolutamente. Tercera, legitimar la ocupación de viviendas presuntamente desocupadas, según la obsesión y los objetivos de los comunistas de Iglesias y sus cuates. Y cuarta, incapacitar a las regiones para que, comprobado el estado desolador a que nos ha conducido el Covid, puedan clausurar los establecimientos comerciales, sobre todo los hosteleros, a las ocho de todas las tardes.

Las cuatro medidas avergüenzan a cualquier demócrata. La primera, porque corona al presidente del Gobierno como un zar que puede llenar instalaciones de nuestro patrimonio, ‘La Mareta’ por ejemplo, de amiguetes con los que jugar al baloncesto y después festejar el resultado con las copas que sean precisas. Y todo, sin que el país, auténtico dueño de fincas como la citada, pueda enterarse del lujo y el trujo que emplea Sánchez para divertirse a nuestra costa. La segunda, porque deja al Poder Judicial, órgano constitucional que representa a uno de los poderes del Estado, en la imposibilidad de cubrir las vacantes que existen en el entramado judicial español y lo hace, a mayor abundamiento, sin que el Consejo tenga la oportunidad de opinar sobre una reforma tan absolutista como ésta. Ahora mismo Sánchez han desatado un conflicto entre poderes sin precedentes. La tercera, es rigurosamente leninista: se trata de que el Estado pueda meterse en nuestras casas, primera o segunda vivienda es igual para el caso, se quede en ellas y las “reocupe” con quien le dé la gana. Así se carga uno de los fundamentos más preciosos del Estado liberal: el derecho a la propiedad privada. La cuarta es de traca: resulta que el candidato Illa a las elecciones catalanas, después de habérsele llenado la boca regalando, es un decir, la autonomía a las regiones para que estas gobiernen el destrozo que nos ha causado el maldito virus, ahora ahorma esta independencia y amenaza con multar copiosamente a quien decida, en virtud de la tragedia, cerrar a las 20 de todos los días.

Todavía podríamos añadir a estas cuatro dictatoriales iniciativas, un acto de propaganda tan insólito como reprobable: la publicación a sólo veinte días de las presuntas elecciones catalanas de una encuesta del desahogado Centro de Investigaciones Socialistas (antes Sociológicas) que ha reflejado el entusiasmo desbordante con la que los habitantes de la región han acogido la candidatura del ministro más falaz que hayan conocido los tiempos recientes: Salvador Illa, al que un tipo tan procaz como el jefe del CIS, José Félix Tezanos, le adjudica la victoria en los próximos, si los hay, comicios de febrero. Vale que, según es constancia generalizada, Tezanos se distinga por no acertar ni una, por ofrecer con nuestro dinero, claro, unas muestras demoscópicas que tienen el mismo porcentaje de acierto posterior que las predicciones de la bruja piruja, o sea, ninguno. Vale eso, pero el solo intento de influir en el ánimo de los votantes con un sondeo tan prefabricado, ya es un ejercicio de impudicia incompatible con el buen uso de una democracia.

Claro está que esta sombría, espectacular manipulación del CIS para Cataluña no sorprende para una región que ha mandado de veraneo a ese seny del que siempre presumieron sus habitantes. ¿Cómo es posible que el responsable de gestionar una pandemia que el jueves mismo arrojó la pavorosa cifra de 4.453 nuevos contagios y 69 personas fallecidas en Cataluña sea el favorito, apuesta el CIS, para presidir la Generalitat durante los próximos cuatro años? Hace mucho tiempo que es cosa de decirles a nuestros compatriotas catalanes que son unos auténticos merluzos y que, en su deterioro económico, social, cultural y político, los responsables son ellos mismos, inmersos en un proceso de autodestrucción que, eso sí, acabará incluso con sus ínfulas independentistas porque terminará con la propia región.

Mañana les visita Pedro Sánchez para presidir telemáticamente (¿entonces qué pinta este hombre en Cataluña?) la reunión de sus paniaguados pertenecientes a esa bobada intrascendente que atiende por Comité Federal del PSOE. Nadie en esa sesión lanar, ni en presencia, ni en conferencia, osará pedir explicaciones al dictador sobre lo que está haciendo, menos aún sobre cosas como las que hemos venido en señalar. La capacidad crítica de los militantes del partido es similar a la de un bidé. Se limitan a estar confortablemente para seguir gozando de lo que Pedro les ha proporcionado o lo que les puede dar. ¿Qué les importa a ellos que Sánchez se parezca más al hirsuto Trump que al viejecito bienintencionado Biden? El primero, ya se ha ido, Sánchez se queda. Dios nos ampare un poquito más.


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