AGLI Recortes de Prensa   Domingo 24  Enero  2021

Sin reformas, España está condenada
Francisco Coll Morales es economista y coordinador del servicio de estudios de la Fundación Civismo.
Francisco Coll Morales okdiario 24 Enero 2021

Eufóricos por la victoria de Joe Biden, así como la derrota, y consecuente salida de la Casa Blanca de Donald Trump, una parte de la ciudadanía ha centrado la atención en Estados Unidos. Pero no podemos obviar la situación a la que nos enfrentamos en España y que hay que poner encima de la mesa los debates económicos.

Mientras las televisiones mandaban imágenes en las que el nuevo mandatario estadounidense juraba su cargo ante una multitud de espectadores digitales, organismos como la OCDE se pronunciaban sobre la situación económica que muestra el mundo, pero muy especialmente España. Los aspectos relevantes hablan de la sostenibilidad de nuestras finanzas públicas como es el asunto de las pensiones, que se debatía precisamente esta semana.

La economía española no presenta signos de recuperación que sí muestran otras economías como Alemania o Países Bajos. Lo que nos dice el indicador compuesto que publica periódicamente el organismo es que España se encuentra entre las economías que más se descuelga de la recuperación que sí están experimentando un gran número de países del bloque.

España tiene una economía procíclica, lo que la lleva a caer más que la media cuando hay una crisis y también a veces a recuperarse a mayor ritmo cuando la economía se expande

Así pues, debemos ser conscientes de lo que supone esto, pues ese comportamiento procíclico que tanto nos caracteriza, igual que nos lleva a crecer a un mayor ritmo en periodos en los que la economía se expande, nos condena a una recuperación más gradual y, por ende, tardía, en situaciones de crisis. Esto, en la pasada crisis, provocó que España, entre otras consecuencias, no recuperase los niveles previos hasta pasados 9 años desde el estallido de la Gran Recesión. Una recuperación que en el caso de Alemania u Países Bajos, se dio en un plazo de entre 2 y 4 años.

Difícil recuperación
Ahora mismo la realidad es que España acusa un deterioro que dificultará la recuperación. Es la economía que más empleo, así como empresas, ha destruido durante la crisis de toda la Unión Europea y también era de las que peor entraba en esta crisis. Se ha dado una gran pérdida de capacidad productiva que nos ha llevado a ensanchar aun más los desequilibrios.

Por eso, cuando se habla de recuperar la economía a nivel previo al que tenía antes de la pandemia del coronavirus, hay que tener en cuenta que no mostraba una situación precisamente buena como para caer en la autocomplacencia.

Así que eEspaña deberá trabajar más intenso que el resto de países para corregir ese descuelgue y deberá hacerlo durante más tiempo para alcanzar un nivel acorde con las exigencias europeas.

Pensiones
Asuntos como el de las pensiones, entre otros, dificultan esta situación. En esta línea, y junto al de las pensiones, muchos son los debates que deben plantearse. La situación del empleo en el país, con tasas de paro estructural que ascienden hasta situarse en el 16%; la precariedad y la temporalidad laboral; la vulnerabilidad de nuestro tejido productivo; la reforma educativa, así como la propia ayuda europea para la llegada de todas esas reformas, son debates que, en la línea de los anteriores, debería plantearse la clase dirigente en nuestro país.

Si no se aplican estas reformas, si no se trabaja duro para mejorar la situación, España está condenada a vivir una situación similar en cada crisis.

En definitiva, recuperar la economía, en el caso de España, no debe ser caer en esa citada autocomplacencia que nos suscita volver a los niveles previos que esta mostraba en momentos previos a que se desatase la pandemia; recuperar la economía tampoco es crecer a ritmos del 7% en los próximos años. Recuperar la economía española, para que nos hagamos una idea, es aplicar todas esas reformas que en las próximas crisis nos doten de robustez, con el fin de mostrar un comportamiento similar al de otras economías líderes. Pues de seguir mirando a los Estados Unidos como si nada pasase, la historia estará condenada a repetirse.

La agenda 2030 contra los españoles
Este Gobierno convierte el delito en un falso derecho
Jorge Buxadé https://gaceta.es 24 Enero 2021

La política del consenso progre consiste en la promoción obligatoria del falso vulnerable frente a quien trabaja y se esfuerza. El vulneracionismo; que consiste en crear un “colectivo” que voluntaria y conscientemente se coloca en situación de incumplimiento de la ley o del orden social y luego reivindicar esa situación de “vulnerabilidad” buscada y consentida como fundamento del reconocimiento de un derecho que, además, se impone sobre otros miembros de la comunidad, que son aquellos que cumplen la ley y ajustan sus comportamientos individuales, familiares y sociales a la ley y al orden moral. La izquierda política lleva la iniciativa y los grupos y partidos “liberales”, demócrata cristianos o reformistas de derechas acaban, siempre, cediendo, tarde o temprano.

Un ejemplo paradigmático ha sido la aprobación, con fecha de 20 de enero de 2021, del Real Decreto-Ley 1/2021 de 19 de enero, que ha modificado la denominada “Ley Antidesahucios” que preveía seguir adelante con los lanzamientos judiciales en el supuesto de que la permanencia del “okupante” fuere como consecuencia de delito; es decir, penalizaba con el lanzamiento “el allanamiento de morada” cuando se rompía la cerradura y se entraba en una vivienda que era primera residencia de la víctima (fuerza en las cosas). El gobierno socialcomunista que impera en España, al aprobar esta modificación blinda a los “okupas” en la Disposición Final Primera; poniendo por encima el falso derecho del que comete un delito frente al titular del derecho de propiedad.

De esta forma se ha establecido que cuando la entrada o permanencia del intruso okupa se haya producido mediando intimidación o violencia el lanzamiento del okupa se mantendrá, de lo que se desprende que cuando el delincuente usurpador de la vivienda de cualquier persona lo haga sin intimidación o violencia sobre la persona, su situación se consolida, de forma que convierte en “sin techo” o sin vivienda a su auténtico, legítimo y único propietarios. Es la consolidación del delito. Convertir en un falso derecho un delito es lo que lleva haciéndose en el ordenamiento europeo desde hace años. Léase la llamada legalización del aborto, como caso paradigmático y casi universal pues de la despenalización al aborto como derecho ilimitado va un golpe de boletín oficial.

La decisión del gobierno es, abiertamente, la derogación del derecho de propiedad en España. Constituye un atentado directo a la justicia social invocando falsas razones sociales. Es la inversión de los valores. Convertir lo justo en injusto. Dar a cada uno exactamente lo contrario de lo que le corresponde. Es cargarse, de un plumazo, 2.500 años de historia jurídica y con ello todo fundamento de derecho natural del derecho de propiedad que queda ya como un derecho de limitado reconocimiento positivo en las leyes. Es una expresa manifestación de cómo opera el capitalismo de parte interesada al servicio de la Agenda de Desarrollo Sostenible.

Si el comunismo o capitalismo de estado determinaba la general transferencia coactiva del derecho de propiedad particular al Estado comunista, vía ocupación, requisa, o cualquier otra figura por decisión gubernamental, sin justa causa y sin mediar pago de justiprecio o sin mecanismo legal para impugnar judicialmente el injusto precio atribuido, el capitalismo de parte interesada es aún más cruel, más injusto y más inmoral, aunque se esconda bajo ropajes de buenismo y vulneracionismo. Las élites, por supuesto, no se van a ver afectadas por esta Ley. Solo el español de a pie que con su esfuerzo ha adquirido una vivienda, o quizás más de una, fruto de su ahorro, su tenacidad, la herencia familiar.

Todo enmascarado en afirmaciones aparentemente buenas pero vacías de contenido: la lucha contra la pobreza, contra la vulnerabilidad, o el derecho a una vivienda digna. Si, vivienda digna, pero la del vecino. Son unos miserables.

En este caso, la transferencia coactiva la hace, directamente, la parte interesada, por sus propios medios, ocupando ilegalmente la propiedad ajena, ni siquiera el Estado (produciendo un enfrentamiento directo entre los miembros de la comunidad); el Estado se limita a dictar una norma que habilita la injusticia; sin pago alguno de justoprecio, y sin derecho a impugnar ningún acto administrativo susceptible de recurso judicial impetrando la tutela judicial efectiva.

Por lo tanto, si el propietario legítimo convertido en víctima se va a la compra y cuando vuelve hay un okupa dentro de su morada, aunque haya forzado la cerradura de la vivienda, como no ha intimidado ni ejercido violencia directa sobre la persona, no se le desahucia. Se consagra así la milicia urbana y el terror en los barrios de España. Todo el consenso progre está en el ajo, pues la norma –sibilinamente– se aprueba como norma temporal y transitoria, hasta el mes de mayo que es cuando termina el nuevo estado de alarma decretado ilegalmente también mediante Real Decreto 926/2020 de 25 de octubre y refrendado cobardemente por la oposición, salvo VOX, con su abstención.

De este modo, se contribuye a esa salvaje y coactiva transferencia de bienes, derechos y servicios de las clases medias occidentales – en este caso españolas – a grupos sociales determinados sólo por una conformación ideológica e identitaria (okupa, inmigrante ilegal, colectivos LGTBIQ+, y otros), sin fundamento en la justicia, para desarbolar la fuerza de la Nación frente a quienes desean desintegrarla, por diversos motivos. Porque todos ellos son “colectivos” que, por motivos ideológicos y con plena consciencia, se colocan voluntariamente en una situación de “vulnerabilidad” con la exclusiva finalidad de hacer suyo lo que no les pertenece, por derecho natural, o por justicia. Es la Agenda 2030. Es el consenso progre. Es la barbarie frente al orden social justo.

Quieren destruir las clases medias occidentales. Por ello es imperativa la respuesta en todos los órdenes. Judicial, institucional y social. VOX lidera y va a seguir liderando una Gran Coalición de las clases medias y trabajadoras despojadas de aquello que en justicia les pertenece: su libertad, su trabajo, su familia, su propiedad. La Gran Coalición de la España que madruga, de la España que trabaja, de la que cotiza y contribuye, la Gran Coalición de las clases medias y trabajadoras frente a esa Coalición Global del vago, el paniaguado, el enchufado, el subvencionado, el falso vulnerable.

Un Trump de extrema izquierda
Jesús Cacho vozpopuli.es 24 Enero 2021

Cuentan que una gran bola de fuego surcó el cielo de Madrid la noche del miércoles al jueves como si se tratara de una más de las plagas de Egipto, las desgracias nunca vienen solas, que parecen haberse abatido sobre España y su capital en los últimos tiempos. Una roca procedente de un asteroide, reportan los expertos, que penetró en la atmósfera a 126.000 kilómetros hora dejando en su trayectoria detonaciones como fuegos artificiales de un fin del mundo. En el Madrid castizo el fenómeno no ha merecido siquiera un arqueo de cejas, sobrecogidos todos como estamos por la sucesión de desgracias que parecen haberse concitado sobre una ciudad y un país que ha perdido el rumbo. Madrid reventada por una explosión de gas que dejó cuatro muertos el mismo miércoles por la tarde. Madrid bloqueada por una gran nevada que la dejó paralizada durante casi doce días, entre la conducta mostrenca de unas Administraciones, las tres, la central, la autonómica y la local, ocupadas en echarse las culpas de un evento meteorológico que ha venido a poner en evidencia, como aquí escribía el lunes Álvaro Nieto, la falta de capacitación técnica, el déficit de gestión de una clase política formada mayoritariamente por abogados nunca enfrentados a la necesidad de gestionar algo imposible de constreñir en el carril de los códigos penal o mercantil.

Nada, sin embargo, comparable al desastre sanitario que nos aflige. 464 muertos el miércoles. 404 el jueves. 400 el viernes. Una cifra parecida el sábado. Muerte a raudales entre la indiferencia de un gentío que ha perdido sentido y sensibilidad para alarmarse ante las tragedias, por muy grandes que sean. Es como si todos los días dos grandes aviones se precipitaran desde las alturas con su interminable ristra de muertos. Nos hemos acostumbrado a cualquier barbaridad. Nos han vacunado contra cualquier sorpresa. Como en marzo y abril, tampoco hay fotos de UCIs, ni velatorios, ni féretros a punto de crematorio. Lo que hay es miedo. “Lo difícil es explicar a un paciente que le vas a dormir para ponerle un tubo en la boca y que pueda respirar. Y entonces él te mira fijamente a los ojos, te agarra la mano con fuerza y te dice: tengo dos hijos, de 5 y 9 años; dile a mi mujer y a mi familia que les quiero mucho”, se lamentaba Sofía, enfermera en la UCI del Hospital San Pedro de Logroño, esta semana en COPE. Un miedo secreto. Un miedo que atenaza. Un miedo que saca a flote lo peor del personal. Comenta Pastrana, ilustre tuitero: “Creo que no solo hablo por mí cuando expreso la preocupación por mi padre, de 84 años. Ancianos muertos de miedo porque piensan que en cualquier momento se van a contagiar y van a durar un par de semanas. Y mientras tanto, una caterva de políticos y funcionarios fuera de los grupos de riesgo acaparan las vacunas usando su posición de privilegio. Una puta vergüenza”.

Nos hemos habituado a todo. Hasta a un presidente del Gobierno que no asume ninguna responsabilidad en la senda de los 100.000 fallecidos hacia la que caminamos. El figurín no está para contaminar su bella imagen con desdichas. Desgracias que han venido a poner de nuevo en evidencia el fracaso de nuestro modelo de Estado, los 17 Estaditos autonómicos, 17 formas distintas de luchar contra la covid y ninguna certera. La Rioja acaba de prohibir hablar en el transporte público para frenar los contagios. Si no fuera una tragedia bien podría tratarse de una comedia, quizá una farsa. Sánchez se ha lavado las manos cual Pilatos, y en el tótum revolútum sale a relucir la indignidad de numerosos cargos públicos (hasta un Jemad obligado a dimitir por las revelaciones de este diario) que, ligeros de vergüenza, corren a vacunarse hurtando la dosis a quien más la necesita. Es un sálvese quien pueda que nos impide poner pies en pared y exigir, como el pueblo de París camino de la Bastilla, como los descamisados de El cuarto estado de Pellizza da Volpedo, plantarnos en Moncloa para exigir responsabilidades al pintón que la ocupa, empeñado en estrellar contra las rocas a un país que hace apenas dos décadas se soñaba grande e importante. Asomados al abismo, sin atrevernos a mirar a las profundidades.

Las vacunas de los alcaldes como la expresión más agraz de esta España insolidaria y rota. Nada comparable al esperpento de Fernando Simón, el gran “experto” sobre el que se acumulan los dislates. ¿Cómo es posible que persona tan desacreditada continúe al frente del Centro de Coordinación de Alertas y Emergencias Sanitarias? ¿Cómo es posible que siga apareciendo en pantalla todos los días como portavoz de Sanidad en la lucha contra la pandemia? Él es la imagen de la derrota, tan costosa en dolor y lágrimas, de España en la pelea contra la covid. Simón no dimite porque sus errores, su incapacidad, sus mentiras han hecho costra y le han blindado, le han solidificado en el paisaje de espanto que hoy ofrece este país dirigido por aficionados malévolos, por engreídos inútiles, por falsos profesionales de tírame pan y llámame perro. Y porque primero tendría que dimitir el responsable de mantenerlo en el puesto, el ministro de Sanidad, Salvador Illa.

El caso del candidato a presidir la Generalidad de Cataluña es paradigmático del desastre en que ha devenido España, demostración de la irresponsabilidad entronizada en el poder. Sánchez ha logrado esta semana el pleno al quince de que las elecciones catalanas se celebren el 14 de febrero birlando a un independentismo quebrado el deseo de aplazarlas. Se trata de aprovechar el tirón de imagen de un personaje que ha desplegado, justo es reiterarlo, unos modos muy de agradecer a la hora de dirigirse a los ciudadanos en un país tan crispado como este, pero que ha demostrado también una total incompetencia para comandar la batalla sanitaria más importante con la que se ha enfrentado España en más de un siglo. Tramposo y mentiroso. Ampliamente rebasado por la altura del listón que marca la pandemia. Y parece, de creer a Tezanos, que el rebaño está dispuesto a votarlo en masa en Cataluña. El episodio de esas autonómicas nos coloca ante otro de esos momentos cumbre en la historia de la infamia: si en marzo pasado taparon el turbión de una pandemia que ya estaba matando a gente entre nosotros para no estropear su aquelarre del 8 de marzo, ahora pretenden ignorar la petición de confinamiento que Comunidades Autónomas y expertos exigen para que nadie les arruine la gran fiesta del nuevo tripartito que tienen preparado en Cataluña. Todo pequeño, mezquino, ruin.

En manos de cuatreros
Un país en manos de cuatreros del oportunismo político más atroz. Un Gobierno que sigue centrado en la ocupación del poder más que en la lucha contra la pandemia. En la consolidación de posiciones vía demolición progresiva del Estado de derecho. El BOE del miércoles hacía realidad uno de los sueños húmedos de los ministros chavistas del Gobierno al publicar el Real Decreto-ley 1/2021, de 19 de enero, facultando a los jueces para suspender sentencias penales que ordenen el desahucio de okupas. Una vulneración flagrante de dos derechos consagrados en la Constitución: el de la tutela judicial efectiva plasmado en el art. 24 -que entre otras cosas valida el derecho que los justiciables tienen a que las sentencias de los tribunales se hagan cumplir forzosamente cuando el condenado no lo haga voluntariamente- y el de la propiedad privada recogido en el art. 33. “La excusa para acometer esta evidente inconstitucionalidad vuelve a ser el estado de alarma y el combate contra la pandemia”, escribía Guadalupe Sánchez el jueves en Vozpópuli. Para esto quería el desalmado un estado de alarma de seis meses, una anomalía constitucional que ha demostrado no servir para combatir la pandemia pero sí para reforzar su poder. Con la ayuda de dinero público. “El Gobierno utiliza la vía urgente para licitar 112 millones de publicidad institucional”, rezaba un titular de este diario días atrás. Acallar críticas, tapar bocas, comprar a los medios.

Mientras Francia acelera los procedimientos para desalojar okupas de las viviendas, el Gobierno de Pedro & Pablo les pone banda de música y les invita a atentar contra la propiedad privada y los derechos de los ciudadanos cumplidores de la ley. En estas manos está el pandero. En las de malvados cuya estulticia solo es comparable a su incompetencia. Gente torpe, ideologizada hasta el tuétano. “Debemos centrar nuestros esfuerzos en transformaciones profundas que lleguen a todos los ámbitos de la sociedad. Implementar políticas públicas feministas en las que participen las empresas, es fundamental para la transición que nuestro país necesita”, Irene Montero este jueves. “La igualdad de género debe ser un pilar clave en las políticas de regeneración postCovid”, Yolanda Díaz el mismo día. “España está superando las peores expectativas que había sobre su economía a consecuencia de la pandemia de coronavirus y está en condiciones de asumir un liderazgo mundial que se merece”, Sánchez, también el jueves en Moncloa y ante representantes de la Asociación de Multinacionales por la Marca España. Demasiado poco nos pasa.

“Liderazgo mundial” cuando acabamos de conocer los últimos datos de deuda pública, que a finales de noviembre se situó en 1.312.590 millones, cifra equivalente al 114,47% del PIB, lo que significa una deuda per cápita de 27.731 euros. Un país quebrado, sostenido por las compras de deuda del BCE. Con los despachos de abogados preparándose para hacer frente a la avalancha de suspensiones de pagos que se avecinan en cuanto el ICO empiece a reclamar los préstamos concedidos o venzan los ERTEs. El final, con todo, de este botarate egocéntrico parece inevitable a menos que los españoles consientan en aceptar mansamente la servidumbre de una dictadura disfrazada de elecciones cada cuatro años. Sería el triunfo definitivo de “la banda”, que denunció Rivera, de un grupo que aspira a perpetuarse en el poder con la ayuda de unos medios comprados, una parte de la población subsidiada y un ramillete de millonarios adosados al BOE a la hora de hacer negocios a su sombra. Y a costa de unas clases medias empobrecidas y silenciadas. El grupo dispuesto a volver a jugar con la salud de los españoles para que nadie le estropee sus planes en Cataluña.

Para cuando la crisis de deuda sea inevitable y esté llamando a nuestra puerta, las murallas del Estado de derecho habrán quedado casi derruidas. Este es un tipo que pertenece a la misma estirpe –productos del tiempo político que nos ha tocado vivir- de los Erdoganes, los Putin, los Trump y tantos otros-, tipos en guerra con la verdad, príncipes de la mentira, dispuestos a ahogar la disidencia y a forzar una legislación a su medida. Sánchez es nuestro Donald Trump, un Trump de extrema izquierda que a la amenaza de pérdida de libertades une una total incompetencia a la hora de crear riqueza (cosa que sí sabía hacer Trump) o siquiera consentir que otros lo hagan. Los norteamericanos acaban de desalojar de la presidencia, no sin dificultades, al bocazas. Los españoles de bien tienen por delante la tarea inaplazable de desalojar de La Moncloa a este inútil presuntuoso y enfermo de poder. En los Estados Unidos ha terminado funcionando el rodillo de una democracia muy consolidada y sus poderosos contrapesos. En España va a resultar todo mucho más difícil, si es que algún día se logra. Este es un país sin tradición democrática y con las instituciones muy dañadas. Sin sociedad civil. Pero es esa una tarea inaplazable si queremos volver al camino de la concordia civil. Si queremos acabar con la confrontación y el frentismo. Si queremos liquidar la maldita polarización, el divide y vencerás del que este pequeño sátrapa ha hecho su divisa. Si queremos vivir en libertad.

El Plan Biden logra muchos titulares, pero tendrá pocos efectos económicos positivos
Daniel Rodríguez Asensio Libertad Digital 24 Enero 2021

Estados Unidos tiene nuevo Presidente. Joe Biden ha entrado en la Casa Blanca con un mensaje de concordia y de acabar con la polarización extrema que asola el país y sus dos primeros movimientos han consistido en tirar abajo buena parte de la gestión Trump y aprobar un macroplan de estímulo fiscal para el país que mejor se está recuperando de la crisis.

1,9 billones de dólares. Esa es la gran cifra que está vendiendo Biden para impulsar la economía norteamericana. Un plan que contiene, fundamentalmente, los siguientes elementos:

Programa Nacional para vacunar a 50 millones de personas.
Plan para la reapertura de colegios y centros educativos.
350.000 millones de dólares en transferencias directas a gobiernos locales y estatales.
Incremento del subsidio al desempleo de 300 a 400 dólares.
Cheque de 1.400 dólares para familias estadounidenses.

En este último punto se basa para garantizar el componente social y fortalecer la demanda interna. Un dinero en efectivo que, recordemos, se suma a los 600 que ya aprobó Trump en diciembre y a los 1.200 dólares que también fueron aprobados en marzo.

Las transferencias directas a entidades públicas de menor rango también fueron una parte fundamental de los dos últimos planes, por lo que, alguno podría afirmar, equivocadamente, que el Plan Biden no es más que una copia del Plan Trump pero de menor cuantía (Trump ha aprobado más de 2,2 billones de dólares en estímulos).

Hay una pequeña diferencia entre ambos documentos: la factura fiscal. Lo primero que hizo Trump en cuanto aprobó la declaración de emergencia fue lanzar varias leyes para aliviar la carga fiscal a familias y empresas. Entre ellas, merece la pena destacar:

Aplazamiento del IRPF.
Ventajas fiscales para los planes de pensiones y posibilidad de distribuir los fondos acumulados bajo determinados supuestos;
Permitir el traslado de pérdidas empresariales de hasta seis años atrás.

El resultado, tal y como ha recogido BBVA Research, es el de una renta disponible que durante los peores meses del año pasado ha superado incluso a los niveles tendenciales a los que avanzaba Estados Unidos antes de la pandemia.

Como consecuencia, Estados Unidos ha sido la economía avanzada que menos impacto económico ha tenido que asumir, el mercado de trabajo norteamericano ha reabsorbido más de la mitad del empleo perdido durante los peores meses del año pasado.

Tal y como ya explicamos en el artículo anual de perspectivas económicas, Estados Unidos presentaba la recuperación más sólida de las economías avanzadas y sus dos grandes retos eran:

La evolución de los créditos morosos y evitar la crisis bancaria.
Evaluar qué capacidad de estímulo de la demanda interna mantenía el país sin los planes de estímulo.

Es difícil dirimir qué parte de esta buena evolución. Lo que sí que quedó claro es que parte de los receptores de los estímulos de Trump usaron este colchón para… invertir en acciones. Concretamente, las familias cuyas rentas oscilaron entre los 35.000 y los 75.000 dólares anuales incrementaron sus operaciones con acciones un 90% intersemanal cuando recibieron estos fondos, según recogió la CNBC.

¿El cheque a fondo perdido estimuló la demanda? Pues probablemente sí, pero parte fue a los mercados financieros. El elemento, por tanto, que ha usado Biden en su macroplan de estímulos no sé si es el más efectivo.

El tiempo dirá si Trump ha sido un buen Presidente para Estados Unidos o no. Lo que sí queda claro, a la luz de los datos, es que la economía norteamericana ha crecido a ritmos nos vistos desde hace años (especialmente desde la bajada de impuestos de 2017), que los mercados financieros han alcanzado máximos históricos, que la rentabilidad de los bonos norteamericanos ha alcanzado mínimos históricos y que la tasa de paro pre-pandemia era del 3,2%.

Todo ello sin una sola guerra y con una política comercial de muchos titulares pero pocos aranceles. Según el Servicio de Inteligencia Geopolítica, Estados Unidos implementó más medidas proteccionistas que cualquier otro país del mundo durante la administración Obama, más de 600 medidas que limitan el libre comercio, incluidos aranceles sobre paneles solares y barreras comerciales sobre capital y productos importados. Biden también ha anunciado ya un "endurecimiento" de las relaciones con China, así como mantener los aranceles a países que sigan adelante con la tasa Google (como España).

La conclusión preliminar, a la luz de los pocos elementos con los que contamos, es que el fenómeno de la administración Biden no es tan distinto que la de Trump (al menos en términos económicos), pero sí más ideologizada.

¿Soportará la economía norteamericana esta presión? El repunte económico desde 2017 ha logrado registros al alza en términos de ingresos públicos para Estados Unidos. Esto, sin embargo, no ha sido suficiente para reducir el déficit, que ya evolucionaba al alza incluso antes de la pandemia.

La propia oficina de Control Presupuestario del Congreso ha cifrado en 550.000 millones de dólares más el déficit acumulado de Biden en relación con el que presentaba Trump en su programa. Una cifra que podría ascender hasta los 1,45 billones de dólares si se aplican todas las medidas recogidas en su campaña electoral.

Los principales analistas apuestan por los sectores relacionados con la sostenibilidad y el cambio climático como principales motores de crecimiento de la economía norteamericana durante la era Biden. La experiencia con Obama, sin embargo, muestra una realidad repleta de bancarrotas y un sector ineficiente tras sucesivos planes de estímulo, unos mercados financieros nacionales débiles… y el fracking (esto es importante recordarlo) actuando como verdadero impulsor de la economía y como palanca para conseguir la tan ansiada autonomía energética.

Los sucesivos planes de estímulo que impulsará Biden (ya ha avisado de que habrá más) se financian con deuda, es decir, con impuestos en un futuro no tan lejano. Los sectores estratégicos se llenarán de regulaciones y burocracia provocando una pérdida notable de competitividad.

Y, mientras tanto, las grandes potencias asiáticas se frotan las manos. La debilidad estadounidense es la vulnerabilidad de las democracias occidentales que conocemos a día de hoy, incluida Europa.

Dar la batalla cultural
EDITORIAL https://rebelionenlagranja.com 24 Enero 2021

Se ha presentado en Madrid la Asamblea por la Vida, la Libertad y la Dignidad. Un iniciativa, al decir de sus promotores, para dar la batalla cultural y antropológica frente al intento del frente popular que nos gobierna de hacer tabla rasa de nuestra cultura y destruir los pilares, borrar los valores y fulminar los principios sobre los que se asienta nuestra sociedad, y que tienen su fundamento en el humanismo y el cristianismo.

La ley de eutanasia, la ley del aborto, la agenda LGTBI, la ley de memoria histórica, el ministerio de la verdad, el transhumanismo, el gran reseteo promovido desde la Agenda 2030 y el Foro de Davos, el papale de las grandes tecnológicas en la instauración de un pensamiento único, son algunos de los hitos más importantes de esa nueva ola -un autentico tsunami- con la que la izquierda quiere barrer a España de España.

La valiosa iniciativa está respaldad por más de 100 asociaciones, fundaciones, universidades, como la Fundacion Villacisneros, One of Us, La Fundacion San Pablo CEU, la Asociación de Propagandistas o la Universidad Católica de Valencia.

Desde Rebelión en la Granja respaldamos y nos unimos a dicha iniciativa, y sugerimos que, en una sociedad donde la opinión pública se conforma fundamentalmente a través de los medios de comunicación, éstos tengan también un papel relevante en la citada Asamblea. Sus iniciativas deben ser debidamente difundidas y contar con el apoyo de los medios que, como este, están dando la batalla cultural y antropológica desde el principio. Este y otros medios de comunicación escritos y audiovisuales pueden y deben sin duda jugar un importante papel en la difusión de las ideas.

También pedimos que la Asamblea estudie la posibilidad de sumar a tan loable iniciativa a determinados actores de las redes sociales, cuya difusión alcanza hoy altas cotas entre la juventud de España.

Todo juntos podemos ganar esa batalla.

******************* Sección "bilingüe" ***********************

Pastores con impunidad, rebaño sin inmunidad
Federico Jiménez Losantos Libertad Digital 24 Enero 2021

La jerga mediquera, que no médica, administrada en dosis masivas a la teleplebe por el Poder político-mediático, lleva algún tiempo utilizando el feo terminacho “inmunidad de rebaño”, anglicismo mal traducido que en los primeros tiempos se adjudicó a Brasil, de donde procede ahora la peor de las cepas en que va mutando el Covid19. En algún momento, se dijo que era la fórmula para que España volviera a atraer turistas. Un 70%, un 80% ya inmunizado por haber pasado el virus o estar vacunado, y estaríamos a salvo de la pandemia y de la ruina. De la pandemia, difícil con un Gobierno de criminales; de la ruina, imposible, bajo un sistema social-comunista.

Diecisiete taifas, diecisiete castas políticas
La tercera ola del virus, que va alcanzando en gravedad a la primera, muestra que la política seguida en las dos anteriores es, como mínimo, ineficaz. Pero el efecto de la mentira impune como rasgo distintivo del Poder social-comunista, tan mediático como político, se ha propagado con velocidad vertiginosa, forjando una auténtica escuela de abuso de Poder y comportamientos incívicos por parte de la casta dirigente, civil y militar.

Empezaron los alcaldes socialistas de Valencia, queridas, adjuntos y compañeros de partido. Un pueblo tras otro, cundía la certeza de que el PSOE del Cartel de los Puig seguía el ejemplo de su líder y había decidido aprovechar el descaro de Ximo ante la Ley para vacunarse rápido. No es que a estas alturas nadie se asombre de la corrupción en la Comunidad Valenciana, pero coincidía el descaro de los socialistas con una situación terrorífica en el ámbito sanitario. Mientras se negaba a los que trabajan en la Sanidad Privada la vacuna que se facilitaba a los de la pública -espero que haya pronto una querella que mande a los responsables a la cárcel- los que tanto criticaban a Ayuso levantaban tres tiendas del ejército porque no caben los enfermos en los hospitales. No como en el Ifema; como en Irak.

Cuando el PP llevaba un día criticando ferozmente la corrupción e incompetencia de los socialistas valencianos, zas, estalla el escándalo en Murcia. La consejería de Salud casi en pleno, cientos de agraciados con la lotería política del PP se habían saltado o asaltado la cola de las residencias de mayores, que es el primer grupo de riesgo que debería ser vacunado. El espectáculo de las huestes de Teodorico, como llaman allí a García Egea, fue una exhibición de indecencia sólo superada por la incompetencia. El mismo consejero que, seguro del apoyo de su presidente López Miras y de su partido, presumió de hacer lo correcto y de mantenerse en el cargo por la mañana, dimitió llorando por la tarde. La portavoz del Gobierno, de C´s, había pedido su dimisión. Y ante el dilema, no exactamente moral, de que C´s se pasara al PSOE y formara gobierno con ellos, dejando al PP sin Murcia y a Teodorico en ridículo ante sus visigodos y el rey Casadorico, echó por la tarde al que sostenía por la mañana. El centrismo es vaivén.

Los “aprovechadiños” de Feijóo
Y para que no dijera nadie que era un caso aislado, saltó otro en Galicia. Su vicepresidente y presunto delfín había dicho pocos días antes, burlándose de Madrid y Bilbao, que habían sido prudentes al administrar la primera dosis de vacuna sólo si tenían segura la segunda, que “los que no saben poner vacunas, que nos las den a nosotros que sí sabemos ponerlas”. Es el famoso “sentidiño” de Feijóo que su presunto delfín ilustraba a coces.

Y justo después de insultar a los profesionales prudentes de Madrid, el País Vasco y Aragón, porque el resto se lanzó a vacunar a lo loco, llegó de tapadillo la confesión de otro abuso: el área de Sanidad dueña del know-how en el uso de jeringuillas, técnica imposible de dominar sin “sentidiño”, había vacunado “por error” a veintiún “informáticos”. Como Galicia tiene quizás la población más envejecida de España, parece difícil confundir a jóvenes informáticos de Santiago con ancianos de Lugo. ¿Y cabe pensar que sea el único “error”, que sólo los informáticos aprovecharon que están donde se deciden las cosas para vacunarse los primeros? Será que a Teruel no llega al “sentidiño” o que estamos muy “sentidicos”, pero yo no lo creo.

El colmo del descaro: hasta el Ejército
El mejor argumento para la incredulidad sobre la ética de los servidores públicos ha sido el del abuso vacunatorio en la cúpula militar, con el JEMAD a la cabeza, que pasaron para por encima de los sanitarios del Gómez Ulla y de los mayores en residencias. Si ya no se puede confiar en la ética del Ejército, ¿en quién pueden confiar los españoles? El JEMAD ha dimitido tras un día de tira y afloja entre Marlaska y Robles, la ministra que parece encontrar un intenso placer en destituir generales y, mientras finge defender la Constitución, se permite injuriar a los militares retirados que no dependen de ella para ascender y manifiestan su preocupación al Rey por algo evidente: el Gobierno del que forma parte Robles es el peor enemigo de la Nación y del Estado desde la Guerra de la Independencia.

Previamente, Marlaska, rabioso porque Robles desplegó trescientos militares de la UME para ayudar a varias comunidades, entre ellas Madrid, había destituido al enlace de la Guardia Civil con el Ejército, porque pudo incurrir en el delito de vacunarse como cualquier socialista valenciano, o de no avisar de esa imitación, Tampoco cabe descartar que fuera por no haber vacunado antes a los asesinos etarras que quedan en la cárcel, cada vez menos, pero que Otegui e Iglesias podrían denunciar en la Sexta y en TVE. Conviene recordar que al final Robles retiró a sus militares, apenas el 20% de la UME, ante la indignación de Ayuso y Almeida. Pero es que el 20% es el nivel de patriotismo que se permite la ministra. Hasta ahí llega, y no más.

Vox ha hecho la pregunta clave al Gobierno: ¿cuántos de ellos se han vacunado ya? ¿Y se han vacunado por delante de los demás Illa y Simón? Añado una sospecha: ¿cómo es posible que la distinguida pensadora queer Irene Montero no haya reclamado que las mujeres tengan prevalencia sobre los hombres a la hora de vacunarse? Viven siete años más de media que los hombres, pero ¿no se trata de compensar un agravio histórico intemporal? ¿O es que temen que cualquiera pueda saltarse la cola, símbolo de toda sociedad comunista, diciendo que se siente de otro género hace dos horas? ¿O es que en la Dirección General de las Mujeres se han vacunado todas?

La impresión general
En los próximos días conoceremos más casos de lo que se presenta como una verdadera epidemia moral -en rigor, inmoral- que afecta a los cargos públicos por encima de la ideología y la geografía. Abusan de su poder porque pueden. La impunidad en las conductas de los políticos de Izquierdas, por torpes, trapaceras o criminales que sean, es el rasgo más claro de este año de Gobierno, social-comunista. El sanchismo-leninismo es, ante todo, impunidad. Luego vienen la inmoralidad, la incompetencia y la deslealtad a la Nación, pero sin la impunidad que garantizan el control de los medios y la sumisión de la Justicia, muchos errores y bastantes delitos se pagarían. Sin embargo, como prueba el Caso Illa, que en vez de la cárcel disfruta de grandes esperanzas electorales, no sólo salen gratis: se premian.

Pero el problema no es sólo del Gobierno ni de la Izquierda. Es de orden general, y afecta a toda la sociedad. En vez de buscar la “inmunidad de rebaño”, los pastores se han apropiado de las vacunas, seguros de su impunidad. A las 17 taifas corresponde la vacuna por gremios. Volvemos a la Edad Media, que, de forma injusta, se ha dado en llamar “los siglos oscuros”. Nunca ha habido más luz ni más luces que ahora. Pocas veces el panorama moral, en España y en buena parte del mundo, ha aparecido tan innecesariamente negro.

Sin fatalismo pero con inquietud
Valentí Puig cronicaglobal 24 Enero 2021

A quien le importe una Cataluña con seguridad jurídica, pluralidad, más competitiva y estable, no le faltan motivos para el fatalismo desde hace ya quién sabe cuándo. Empeñarse en un acto de secesión que no tenía ningún futuro ni encaje en la ley, dejó a la Generalitat en manos de seres tan ineptos como Puigdemont y Torra, dando a pensar a muchos ciudadanos que la situación no tenía remedio. El fatalismo, sin embargo, es impropio de una sociedad abierta. Quienes decían que la inmensa mayoría de los catalanes deseaban la república catalana ahora explican que la vastedad de esa mayoría era un espejismo pero, en el mejor de los casos, todavía esperan la oportunidad para volver a hacerlo y con ese lema irán a las elecciones.

De hecho, el secesionismo, además de ahuyentar a inversiones, atemorizar a las empresas y exacerbar la tensión social, solo ha logrado la expansión de Vox en Cataluña, en lugar de constituir la república independiente. Si la inmensa mayoría, la mayoría ineluctable de los catalanes querían la independencia, ahora resulta que centenares de miles van a votar a un partido que, por vía constitucional --según dice--, reclama el desmantelamiento del Estado de las autonomías. De haber seguido estratégicamente concentrado en Cataluña, ¿qué perspectivas electorales tendría ahora el partido que con Inés Arrimadas logró ser más votado en las anteriores elecciones autonómicas? Ese fue un recuento electoral coincidente con la tesis augural de que "el català emprenyat" sería un alud imparable de votos provocados por los hurtos y fechorías perpetradas por Madrid, cuando no por la monarquía. Pero quien tuvo esa mayoría fue Ciutadans.

Incluso en el umbral de una votación en plena pandemia y entre olas de demagogia e incompetencia sin límites, sigue siendo más indicada la inquietud que el fatalismo, aunque en este caso esté sólidamente comprobado que --como dijo Karl Popper-- ningún argumento racional tendrá un efecto racional en un hombre que no quiere adoptar una actitud racional. Y en un Estado de derecho, desestimar la ley en el afán de propugnar una imposibilidad es un acto irracional o bien demagogia tóxica. Tras la aportación sustancial de Artur Mas, Puigdemont y Torra han desacreditado profundamente aquella Generalitat que fue, después de la Mancomunitat, una forma de salir al encuentro de una Cataluña que podía sentirse incómoda y que, de otra parte, nunca ha sido inmensamente mayoritaria. Además, la Mancomunitat y la Generalitat cuajaron como formas institucionales emanadas de los respectivos órdenes constitucionales en cada circunstancia. En la hora de la quinta generación de telefonía móvil, la inteligencia artificial y la robótica --la mejor vía para reindustralizar Cataluña--, ERC irá a las urnas con sus garabatos de lenguaje jurásico.

El virus Illa
Jorge Vilches larazon 24 Enero 2021

Salvador Illa es licenciado en Filosofía, y una vez fue alcalde de una población de 9.000 almas. Poco bagaje hoy, pero no importaba en 2019. El catalán es un hombre de partido, uno de esos que cumplen órdenes sin expresar opinión alguna. Resultaba útil en Madrid y le hicieron delegado del PSC en el Gobierno de España con la misión de velar por el diálogo y la cesión a los golpistas. Para tener tiempo libre en esta tarea se le encomendó un ministerio menor, el de Sanidad, cuyas competencias están prácticamente en manos de las autonomías.

Era un títere, un peón de los planes de otros. Si en el PSOE todo el personal está al servicio del sanchismo, en el PSC no podía ser menos; especialmente cuando el jefe de la Moncloa depende de los votos de ERC y JxCAT, actuando Podemos como costurera del monstruo de Frankenstein.

En enero de 2020, sanchistas y podemitas se plantearon que para tejer una red de poder que cambiara el régimen por la puerta de atrás había que mantener la convivencia entre ambos, y la complicidad con los nacionalistas. Estas dos condiciones han marcado el desarrollo de la pandemia por la Covid-19.

La noticia de la expansión del virus se presentó como un obstáculo antes de marzo de 2020. Para no entorpecer sus planes decidieron que había que ocultarla, minimizarla, decir que era una «gripecilla». El Gobierno socialcomunista quiso jugar con los tiempos de los contagios, calculó daños, incluidas las vidas humanas, y tiró hacia delante. Decidió hacerse el sordo y celebrar las manifestaciones del 8-M para evitar el enfrentamiento entre el PSOE y Unidas Podemos en la cuestión más importante para la izquierda: la propaganda del feminismo. La lucha se produjo por capitalizar la reivindicación y definición feminista, y de hecho aún continúa. Entonces, para impedir una ruptura, Salvador Illa, siempre a las órdenes de Sánchez, dejó que se extendiera el virus.

Lo mismo está ocurriendo en el caso de las elecciones en Cataluña, fechadas para el 14 de febrero. El Gobierno está calculando cuánto daño puede soportar la sociedad española por la covid-19 sin que los intereses electorales del PSOE sean perjudicados. Lo de menos son las vidas humanas y la economía. Salvador Illa está pensando en rentabilizar su posición como ministro de Sanidad, la simpatía que le pueden granjear sus actuaciones contra Ayuso, los inciertos augurios de las encuestas, y la debilidad de los partidos nacionalistas. Es la razón de que no decida restricciones sanitarias, sino que hable de «cogobernanza», que es el epítome de la parálisis o de las medidas pequeñas.

Esto hará que la tercera ola del virus se extienda. Ya pasó en marzo pasado, y durante el verano, justo después de que Sánchez, el 3 de julio, dijera: «He vencido al virus. Disfruten del ocio que proporciono». Ahora volverá a ocurrir porque al PSC le interesa que las elecciones sean el 14 de febrero. Incluso el TSJ de Cataluña ha dejado en manos del Gobierno cuándo han de celebrarse allí las elecciones autonómicas. La operación está en marcha. Algunos han picado ya, como Ortega-Smith, de Vox, que ha declarado que apoyará a Illa para que no gobiernen los golpistas, como si el PSOE de Sánchez fuera de fiar. Si gana el PSC gobernará con En Comú Podem con apoyo de ERC, como a nivel nacional, con la demagogia del «programa progresista».

Escribía Aristóteles, que sigue vivo, que una oligarquía puede corromper una democracia cuando actúa solo en su propio beneficio, no en interés general. La única manera de mantener esa oligarquía con vestidura democrática era, decía el griego, a través del engaño y la demagogia. Esto sí lo sabe Salvador Illa.

26 años del asesinato de Gregorio Ordoñez a manos de ETA
Ordoñez denuncia la «traición» a las víctimas de ETA y el «final negociado» de la banda terrorista
La Fundación Gregorio Ordóñez ha celebrado este sábado un acto en el cementerio de San Sebastián de recuerdo y homenaje al expresidente del PP en Gipuzkoa asesinado por ETA el 23 de enero de 1995, con la intervención de la presidenta de Covite y hermana de la víctima, Consuelo Ordóñez. Foto: EFE
OKDIARIO

Consuelo Ordoñez, hermana de la víctima de ETA Gregorio Ordoñez y presidenta del Colectivo de Víctimas del Terrorismo (Covite), ha cargado duramente contra los que han negociado con Bildu, el «brazo político» de la banda terrorista vasca. Durante el homenaje a su hermano, asesinado a manos de los terroristas independentistas hace 26 años, Ordoñez ha criticado el «final negociado» de los terroristas que ha tenido lugar a costa de la «traición» a las víctimas del terrorismo y sus familiares.

Durante el respondo ante la tumba de Gregorio Ordoñez, en el cementerio de Polloe en San Sebastián, su hermana ha elogiado al asesinado por ETA hace 26 años acompañada, entre otros, de su viuda Ana Iribar, el alcalde de San Sebastián, Eneko Goia, concejales del PNV, socialistas y del PP en este ayuntamiento, el presidente del PP vasco, Carlos Iturgaiz, y otros dirigentes de su partido; también han acudido al acto la presidenta del Parlamento vasco, Bakartxo Tejería, el diputado foral Harkaitz Millán, el subdelegado del Gobierno central en Guipúzcoa, Guillermo Echenique, o la ex dirigente del PP María San Gil.

La presidenta de Covite ha confesado que, 26 años después del asesinato de su hermano Gregorio, «resulta doloroso constatar las múltiples ocasiones en las que se ha negociado con ETA y su brazo político o se ha transigido con sus exigencias». Además, ha denunciado que la banda terrorista mató a su hermano «para evitar que él acabase con ETA mediante el rechazo social, la eficacia policial y el aislamiento a los violentos», los «tres pilares» que él «defendía».

Ordoñez ha explicado que «el poder del que hoy disfruta la izquierda abertzale es la consecuencia de un final de ETA negociado, en el que el poder político ha cedido a las exigencias de ETA para que dejase de matar: la legalización de sus brazos políticos, la impunidad para muchos de sus asesinos y la escenificación de su ansiado final sin vencedores ni vencidos».

A su vez, ha identificado muy claramente a las víctimas del terrorismo como quienes han tenido que pagar «ese precio por la paz con la impunidad de los asesinos». «Mientras el poder político se empeña en vender la gran mentira sobre ETA, que es el mantra de que ETA ha sido derrotada con el Estado de derecho», Ordóñez ha asegurado que seguirá denunciando que lo que se está viviendo «es un final de ETA negociado, razón por la que quedan decenas de terroristas por detener y demasiados atentados y asesinatos sin resolver.

«Acabará cuando le plantemos cara»
Consuelo Ordoñez a parafraseado a su hermano, con unas palabras que hoy en día no han perdido ni un ápice de su sentido: «El problema de ETA se acabará cuando todos plantemos cara a ETA y a sus seguidores de Herri Batasuna». La presidenta de Covite también ha subrayado que la izquierda abertzale «hoy hace política con alfombra roja en las instituciones que siempre habían atacado sin haber condenado a ETA». «Los que nunca se manchaban las manos de sangre, pero ordenaban los asesinatos y los aplaudían, hoy dirigen Bildu, antes Herri Batasuna, y siguen justificando la existencia de ETA y llamando presos políticos a los asesinos de nuestros familiares», ha recordado.

En este contexto, ha censurado que el coordinador general de Bildu, Arnaldo Otegi, «haya solicitado a los etarras presos que se afilien a Bildu», lo que, a su juicio, constituye «una prueba de que no se arrepienten de sus crímenes y siguen orgullosos de su pasado terrorista».

Por último ha lamentado que «la deslegitimación del terrorismo y el aislamiento de los violentos no sea una prioridad del poder político ni de la sociedad vasca» tal y como quería hacer su hermano para terminar con el poder de los terroristas. Tras la finalización del acto, en declaración a los periodistas congregados en el lugar, ha incidido en que lo más doloroso para las víctimas del terrorismo es que ese final «negociado» de ETA se haya producido «engañando, traicionando y utilizando a las propias víctimas».

Por su parte, Iturgaiz ha recordado que Gregorio Ordóñez decía que «luchar por los principios nunca era equivocarse» y, a su juicio, «es verdad porque esa ha sido la línea argumental del PP durante los últimos tiempo». «Luchar por los principios no es equivocarse es luchar también por los principios del PP para que el nacionalismo no nos saque de España al País Vasco, es luchar por la memoria y la dignidad de las víctimas y para que los radicales y los proetarras no consigan sus objetivos en esta tierra», ha sostenido.

Tras recordar que ETA asesinó a Ordóñez «por luchar por todos esos principios», se ha referido al homenajeado como «guía» del PP para «seguir trabajando en el futuro». Por último, ha sostenido que la figura de Ordóñez y su idea «nunca desaparecerá» porque el PP lo va a «seguir defendiendo», ya que hacerlo es «defender la memoria, la dignidad y pedir justicia por las víctimas del terrorismo».


Recortes de Prensa   Página Inicial