AGLI Recortes de Prensa   Miércoles 27  Enero  2021

El Gobierno consiente el atraco a la vivienda
Diego Barceló Larran Libertad Digital 27 Enero 2021

Los socialistas de todos los partidos suelen despreciar el derecho de propiedad como una cuestión que solo preocupa a los "ricos", a los "insolidarios" y a los "egoístas".

El 31 de marzo de 1933, la mutua de salud de la ciudad de Berlín decidió que dejarían de reembolsarse los costes de los tratamientos realizados por médicos judíos. Aunque la mitad de los médicos de Berlín en aquella época eran judíos, muchos pudieron reducir el asunto a una "restricción de la competencia" entre médicos o pensar que se trataba apenas de un "inconveniente". La verdad es que fue solo el primero de más de 400 decretos y normas que limitaron todos los aspectos de la vida de los judíos en la Alemania nazi.

La lección que nos ofrece la historia es clara: cuando se trata de derechos fundamentales, cualquier vulneración surgida o amparada por el gobierno debe recibir un rechazo frontal por parte de todos los que valoren la libertad. Como mínimo, cualquier vulneración tolerada sienta un precedente, que puede seguirse por nuevas vulneraciones. Como máximo, cualquier vulneración puede ser parte de un plan para avanzar contra las libertades civiles. Es estúpido recostarse en la ingenuidad de pensar que la atrocidad nazi es algo irrepetible.

En todo caso, no es necesario llegar a esos extremos para que la vulneración de derechos fundamentales por parte del gobierno arruine a una sociedad completa. Lo podemos ver cada día en Venezuela, Cuba y Corea del Norte, por ejemplo.

El gobierno acaba de publicar el Real Decreto-ley 1/2021, que entre otras cosas exige la necesidad de "intimidación o violencia sobre personas" para desahuciar la ocupación ilegal de una vivienda. Se trata de una norma que facilita la "okupación", ya que las mismas suelen producirse cuando las viviendas están vacías (por lo que no hay intimidación o violencia sobre personas).

Quienes quieran restar importancia a esta nueva norma podrán señalar que solo estará vigente mientras dure el estado de alarma (que acaba el 9 de mayo). También, por ejemplo, se podrá menospreciar este ataque al derecho de propiedad alegando que el ocupante ilegal debe demostrar su "situación de vulnerabilidad" que le "imposibilite encontrar una alternativa habitacional". Incluso, habrá quien asigne a esta norma un objetivo de "solidaridad", pues intenta evitar que alguien "se quede en la calle".

Los socialistas de todos los partidos suelen despreciar el derecho de propiedad como una cuestión que solo preocupa a los "ricos", a los "insolidarios" y a los "egoístas". El error no puede ser mayor: el derecho de propiedad empieza amparando la propiedad sobre el propio cuerpo y el fruto de nuestro trabajo. El derecho de propiedad defiende también los salarios y los ahorros.

Que en este caso el ataque al derecho de propiedad se centre en los "grandes tenedores" (en general, bancos y fondos de inversión) no solo no lo hace menos grave, sino incluso más dañino para el bienestar general: si los grandes inversores dudan de la seguridad de su propiedad, ¿quién invertirá en España? ¿Cómo se crearán puestos de trabajo?

Milton Friedman decía que, en el Siglo XIX, la idea era que había que establecer un gobierno para evitar que los individuos se pelearan entre sí, pero que en el Siglo XX la misma cambió: el gobierno pasó a verse como una especie de padre que tiene el deber de obligar a unos a ayudar a otros. Pedro Sánchez y Pablo Iglesias dan un paso más: ahora, ese "gobierno-padre", no solo obliga a unos a ayudar a otros, sino que consiente que unos atraquen a otros. En nombre de la "justicia social", por supuesto.

Diego Barceló Larran es director de Barceló & asociados (@diebarcelo

El principio de Peter mejorado
Emilio Campmany Libertad Digital 27 Enero 2021

Habiendo alcanzado de manera palmaria su máximo nivel de ineptitud como ministro de Sanidad, Illa es nuevamente ascendido a candidato a presidir la Generalidad.

Según el conocido principio de Peter, todo individuo situado en una estructura jerárquica es sistemáticamente ascendido hasta alcanzar su máximo nivel de incompetencia. Naturalmente, según el mismo principio, alcanzado el puesto en el que el individuo se demuestra del todo incompetente, el ascenso se detiene. Sin embargo, en este Gobierno de manifiestos ineptos, el principio se ve ostensiblemente mejorado porque la incompetencia acreditada no frena el ascenso. Lo demuestra desde luego el propio Illa, que, habiendo alcanzado de manera palmaria su máximo nivel de ineptitud como ministro de Sanidad, es nuevamente ascendido a candidato a presidir el Gobierno de Cataluña en consideración a la buena imagen alcanzada gracias a su gestión de la pandemia (sic.). Explican los que saben que la tranquila apariencia de Illa en la televisión le ha hecho acreedor de las simpatías de muchos votantes. Sabemos que la mayoría de los españoles se informan exclusivamente por medio de la caja tonta. Lo que no sabíamos es que esa mayoría veía los telediarios con el volumen quitado, pues, si hubieran escuchado cómo el ministro de Sanidad menospreciaba las pocas medidas realmente eficaces contra el virus o politiqueaba con la comunidad de Madrid a cuenta de la pandemia, su imagen no debería haber mejorado, sino empeorado.

Siendo el caso de Illa el que mejor prueba que el principio de Peter mejora cuando se aplica al Gobierno, está por otro lado el ejemplo de Carolina Darias, un caso flagrante de incompetencia silente que, de cumplirse el principio, habría sido simplemente mantenida en el ministerio de su digna dirección. Pero como en el actual Gobierno la torpeza no detiene el ascenso sino que, al contrario, lo dispara, ha sido ascendida. El caso tiene especial delito si se tiene en cuenta que el único mérito que puede alegar Darias para hacerse cargo de la cartera de Sanidad es el de haberse infectado en la manifestación del 8 de marzo, a la que acudió desoyendo los consejos de lo que el mismo Gobierno llama “autoridades sanitarias internacionales”.

Por si no bastara esa prueba de lo que podríamos llamar principio de Peter mejorado, ahí tenemos el caso de Miquel Iceta, cabeza visible de la debacle del PSOE en Cataluña, pertinaz perdedor de elecciones, ascendido a ministro de Administraciones Públicas para darle ocasión de contribuir aún más, si cabe, al resquebrajamiento de la cohesión nacional.

Es una lástima que esta mejora que el principio de Peter experimenta cuando es aplicado al Gobierno no pueda tener su definitiva demostración en Pedro Sánchez, que gracias a Dios no puede ser ascendido a nada porque ya ocupa el máximo cargo al que pueda aspirar cualquier político, el de presidente del Gobierno. Claro que eso será mientras seamos una Monarquía constitucional. Si Iglesias se sale con la suya y España se convierte en una república, el principio de Peter mejorado garantiza sin posibilidad de error que Sánchez será su primer presidente. Y que corra el escalafón.

El arma secreta de Illa en Cataluña: vacunas por votos
OKDIARIO 27 Enero 2021

El candidato del PSC a las elecciones catalanas, Salvador Illa, se ha ido del Ministerio de Sanidad repartiendo vacunas a mayor gloria de Salvador Illa. Esto es, como «arma electoral» le ha otorgado a Cataluña un 12,36% más de dosis que a los madrileños en términos ponderados por población. Como informa OKDIARIO, el último informe de entrega recoge las vacunas adjudicadas el pasado miércoles 20 de enero. Y ese día, el número de vacunas puestas a disposición de los catalanes fue de 31.200 frente a las 24.375 otorgadas la Comunidad de Madrid. Los catalanes recibieron ese día 4.123,7 dosis por millón de habitantes, y los madrileños un total de 3.669,8 vacunas medidas en los mismos términos.

La diferencia es notable y la decisión insólita, porque la diferencia en favor del territorio que aspira a gobernar el exministro se incrementa notablemente en relación con la anterior partida, correspondiente al 13 y 14 de enero. En esas fechas se adjudicaron ya vacunas de Pfizer y de Moderna -de ahí la doble fecha-. En total, se entregaron 59.475 dosis de Pfizer con destino a la población catalana y otras 5.800 de Moderna. Resultado: 8.627,4 por millón para Cataluña. En el caso madrileño, las cifras fueron menores: se destinaron 48.750 dosis de Pfizer y 4.700 de Moderna para la población de la Comunidad de Madrid. Resultado: 8.047,2 por millón de habitantes. Un 7,20% a favor de Cataluña. Es decir, entre partida y partida, la diferencia se agranda, por lo que sólo cabe decir que de aquí a las elecciones catalanas la brecha se seguirá ampliando. Vacunas por votos.

Ahora se entiende todo: el Ministerio de Sanidad comunicó la semana pasada a la Comunidad de Madrid que tan sólo recibiría la mitad de las dosis de la vacuna que estaba previsto entregarle. De las 90.000 dosis que ya esperaba el sistema sanitario madrileño, tan sólo llegarían en torno a 45.000. La mitad. El resto, según le comunicó el departamento de Illa a Madrid, serían derivadas a otras comunidades que no previeron posibles cortes de suministros y se han quedado sin reservas para inocular la segunda dosis. O sea, Cataluña.

Las cifras no engañan: la estrategia de campaña de Illa consiste, básicamente, en birlarle vacunas a Madrid para dárselas a Cataluña al objeto de utilizar las dosis como infalible baza electoral. Juzguen ustedes.

La incompetente Darias y el impresentable Iceta, al Gobierno de la Vergüenza
EDITORIAL Libertad Digital 27 Enero 2021

No parece que una persona como Carolina Darias, cuyo paso por la Subdelegación del Gobierno en Las Palmas se vio manchado por sus encontronazos con la Guardia Civil y una clamorosa inobservancia de la Ley de Riesgos Laborales, sea la persona más idónea para sustituir a Salvador Illa en el Ministerio de Sanidad. Tampoco es que la avale, precisamente, su más reciente trayectoria como ministra de Administraciones Públicas, donde ha sido corresponsable de la incompetencia y descoordinación entre Administraciones a la hora de abordar la pandemia del coronavirus.

Sea como fuere, no le será difícil hacer mejor papel que Illa, ministro nefasto que deja el cargo sin arrepentirse de nada y dejando al país sin las vacunas prometidas, con el mayor número de fallecidos por covid de toda la UE y con el personal sanitario más infectado del mundo.

Mucho más criticable es, de hecho, el nombramiento de Miquel Iceta como ministro de Política Territorial, nombramiento que parecería un premio de consolación por la candidatura de Illa a la Generalidad. Desde luego, poco se puede esperar de un personaje como el exhibicionista y enredador Iceta, pionero en la defensa socialista de los indultos a los golpistas del 1-O, así como partidario del falso derecho de autodeterminación y de la no menos disparatada consideración de España como un “Estado plurinacional de ocho o nueve naciones”. Eso, por no recordar su pasado apoyo a la corrupción del PSOE en torno al caso Filesa.

El nombramiento de Iceta será del agrado de los aliados separatistas del Gobierno social-comunista, pero constituye una pésima noticia para la vertebración y la coordinación territorial de la Nación, más aun en unos momentos en los que se están registrando las peores cifras de fallecimientos por coronavirus desde la primera ola de la pandemia.

Está visto, sin embargo, que Sánchez maneja las carteras ministeriales como si fuesen premios de consolación que repartir entre amigos, poco importa si su perfil es el menos indicado para encarar una crisis territorial y sanitaria de la envergadura que padece España. Y es que, como bien señala Ayuso, parecería que Sánchez “ni siente ni padece lo que está pasando” en nuestro país.

Sobre la dependencia del Poder Judicial
María Ariza https://rebelionenlagranja.com 27 Enero 2021

Lo de la dependencia del poder judicial no es nuevo. El poder judicial está atado y condicionado por los demás poderes desde el gobierno de Felipe González, y España convivía con ello hasta que Unidas Podemos quiso dar un paso más hacia esa dependencia.

La intención de la reforma que proponían las fuerzas del Ejecutivo era clara: maniatar a la justicia, controlarla definitivamente y dar un golpe de estado contra la separación de poderes para concentrarlos todos en sus manos.

Pero lo curioso son los hechos que siguen sucediéndose que confirman la dependencia de este poder, así como las intenciones oscuras de una reforma que se plantea como “solución a un bloqueo”.

Dos titulares, dos novedades. ¿Qué está pasando?
Europa vuelve a advertir al Ejecutivo

Por un lado, que los organismos internacionales vienen avisando al Ejecutivo del problema de la reforma del CGPJ que tratan de impulsar. lo hizo el GRECO, lo hizo la Comisión de Venecia y también la Unión Europea. Y esta última lo ha vuelto a hacer.

Vera Jourová, Vicepresidente de la Comisión Europea y comisaria de Transparencia, esto es, mano derecha de Úrsula Von Der Leyen, ha advertido al Ejecutivo de que la mitad de los jueces del CGPJ deberían ser elegidos por jueces -precisamente lo que propone VOX-, y de que se está vigilando de cerca la situación española.

Y lo ha hecho de manera rotunda: cualquier futura reforma de la Ley Orgánica del Poder Judicial deberá asegurar que, al menos, la mitad de los miembros del CGPJ sean elegidos por jueces.

Y es que esta reforma para maniatar a la justicia tiene su razón de ser, y se ve en actuaciones como la de la Fiscalía superior de Madrid.

La Fiscalía del Gobierno y Podemos
La Fiscalía Superior de Madrid ha dado marcha atrás en su intención de analizar a fondo los chats internos de Podemos, para aclarar si hubo filtraciones por parte del fiscal Ignacio Stampa sobre el caso Tándem.

Hace tan solo una semana, la Fiscalía pidió al exabogado de Podemos, José Manuel Calvente, una copia de todos los chats internos. Pero, sorprendentemente, el ministerio ha cambiado de opinión.

Tal y como relata Vozpopuli, la Fiscalía ha enviado hoy una carta a Calvente para anular el requerimiento, que a pesar de que se exigió con la mayor brevedad posible, ahora quedará congelado.

Está claro de quién depende la Fiscalía, ya lo avisó Pedro Sánchez. Pero el montaje institucional del Ejecutivo podría caerse a trozos, si Europa sigue vigilando de cerca.

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Salvador Illa, un lobo con piel de cordero que deja un desastre y provocará otro
Abandonar Sanidad en el peor momento de la pandemia, tras una gestión nefasta de la que no se arrepiente, retrata la naturaleza del candidato del PSC y de su promotor, Pedro Sánchez.
Editorial ESdiario  27 Enero 2021

Que un ministro de Sanidad abandone sus funciones en el peor momento del peor problema imaginable en su área, contradice ya de entrada la pretendida seriedad de Salvador Illa, a quien debe juzgarse por lo que hace y no por lo que dice.

Y desde esa premisa, poco bueno puede decirse ni de su gestión ni de su marcha. La primera ha estado marcada por un compendio de errores, negligencias y falsedades bien sencillas de resumir con datos incontestables: España sufrió la pandemia en marzo como nadie, por la escandalosa imprevisión de un Gobierno advertido de lo que venía; y vuelve a hacerlo en enero, con la peor tasa de incidencia de los países grandes de Europa.

Todo ello trufado por un inaceptable ocultismo, que incluye la negación de la cifra real de muertos; la acumulación de demandas judiciales; los sistemáticos varapalos del Consejo de Transparencia; las compras de material sanitario tardías y fallidas o, entre tantos otros escándalos, la inexistencia de un Comité de Expertos al que se apelaba incluso para imponer una merma de las libertades básicas con el estado de alarma.

Illa ha dedicado más tiempo a ocultar su nefasta gestión que a mejorarla. Y va a Cataluña a lo mismo

Que con esa lamentable trayectoria Salvador Illa se marche y además sostenga que no se arrepiente "de nada", retrata al personaje real que se cobija bajo un disfraz sobrevalorado de político moderado que tal vez lo sea de palabra, pero no desde luego por su proceder: radical en la ineficacia y contundente en la trampa para maquillar la realidad.

Oxford confirma que España vuelve a ser récord de contagios entre los grandes
Además, su relevo retrata también a su máximo promotor, un presidente que antepone su agenda política a la hecatombe sanitaria y económica y convierte las adversidades, por graves que sean, en una oportunidad para imponer más fácilmente y con menos escrúpulos sus objetivos.

Porque Illa va a intentar aplicar en Barcelona la misma alianza vigente en Madrid, con un intercambio de favores entre Moncloa y la Generalitat que aleja la moderación, el diálogo transversal y los pactos de Estado del centro de la vida política española. Y profundiza en la división social y en la dependencia de Sánchez de esa coalición que, de manera voluntaria, ha sellado con Podemos y el separatismo desde 2018.

El Gobierno se olvida de la pandemia
Editorial larazon 27 Enero 2021

Podría llegar a entenderse que el cese del ministro de Sanidad, Salvador Illa, se produjese para dar el impulso, capacidad de gestión y liderazgo para coordinar a las comunidades autónomas que la nueva ola del coronavirus necesita, pero que se haga por meros cálculos electoralistas tras haber fabricado a un candidato aprovechando sus sobrexposición mediática para competir por la presidencia de la Generalitat, da muestra de la concepción política de Pedro Sánchez. A partir de ahí, todo es posible. Que le sustituya Carolina Darias es irrelevante, aunque no así que sea Miquel Iceta, líder de los socialistas catalanes, el que actualizó la España federal con ocho naciones, quien se haga cargo del ministerio de Política Territorial y, a la postre, de ser el referente para los independentistas y los indultos a los acusados por sedición, tema que muñe con fruición Pablo Iglesias. Estamos ante una crisis de Gobierno que nada tiene que ver con la pandemia e, incluso, que quiere retirar el foco de ella. Es una estrategia que La Moncloa está desarrollando desde el principio del coronavirus. Cuando Illa fue nombrado ministro de Sanidad, todavía no se había declarado la pandemia, a pesar de que días antes de la toma de posesión, el 13 de enero de 2020, la OMS anunció que había recibido de China las secuencias genéticas del nuevo coronavirus. Pero la misión de Illa no era controlar esta pandemia y poner los medios para que no llegase a España, sino hacerse cargo de un departamento sin apenas competencias, lo que le permitiría coordinar, en tanto que ministro representante de los socialistas catalanes, las negociaciones en aquella «mesa de diálogo» con los partidos independentistas, que el tiempo ha envejecido: el indulto a los secesionistas del 1-O es un hecho. Era evidente que no era la persona indicada para estar al frente de Sanidad, pese a su talante moderado y dialogante, pero Sánchez encontró el «relato» que le haría superar esta crisis: cómo evitar el desgaste para el Gobierno. De esta manera, el perfil de Illa fue útil para derivar toda la responsabilidad de su departamento hacia las comunidades autónomas, y especialmente a la Comunidad de Madrid: la bochornosa campaña contra el Hospital Isabel Zendal ha sido el mejor ejemplo.

En definitiva, cuando el Gobierno estaba preparando esta irresponsable estrategia, Illa ya sabía que su objetivo era dar forma a su perfil de candidato para la Generalitat. Desde ese punto de vista, es lógico que no haya tenido que dar cuenta en sede parlamentaria de su gestión porque en estricta formalidad democrática era obligada su comparecencia. Illa llega a Cataluña como única opción con posibilidades del constitucionalismo, aunque tiene el riesgo de haberse fraguado en una crisis sanitaria que, pese al empeño de Moncloa, no es exitosa. Una crisis de Gobierno que no fortalece la lucha contra la pandemia.

El desgobierno, el destructor de España, el bárbaro que arrasa España
Nota del Editor 27 Enero 2021

En España no hay gobierno, hay un desgobierno que está destruyéndola, y los bárbaros que la están arrasando están dirigidos por el dr cum fraude.

Una oportunidad perdida
Editorial ABC 27 Enero 2021

Sánchez no ha acometido una crisis de gobierno, sino un relevo en el que han primado los intereses electorales del PSOE sobre la lucha contra la pandemia. Y con Iceta en el Ejecutivo, el separatismo puede estar más tranquilo aún

Salvador Illa dejó ayer de ser el titular del Ministerio de Sanidad, del que se despidió con una frase que lo dice todo sobre el grado de frivolidad con el que ha gestionado la pandemia: «Me siento un servidor público y siempre estaré donde pueda ser más útil». El silogismo retrata la filosofía de este Gobierno, y el oportunismo electoralista se impone sobre la lucha contra una enfermedad que ha causado en España casi 80.000 muertes y más de dos millones de contagios. Si Illa y Pedro Sánchez consideran que el hasta ahora ministro va a ser «más útil» como candidato a la Generalitat que culminando su tarea, es objetivamente porque ambos dan más relevancia a una contienda electoral que a la tragedia del virus. Estéticamente, la excusa es un insulto a los fallecidos y los enfermos, pero el relevo no deja de tener cierta lógica, porque parece indudable que Illa será mucho «más útil» en cualquier otro destino que al frente de Sanidad.

Su sustituta será la hasta ahora ministra de Política Territorial, Carolina Darias, a quien procede desear más suerte, más acierto y más éxito que el logrado por Illa, porque no es cierto que la pandemia esté «bien encarrilada». Pero sobre todo, Darias tiene ante sí la obligación de cambiar radicalmente la manera en que Sanidad ha enfocado la lucha contra el virus, su forma de dirigirse a la sociedad y, en especial, el reto de dejar de mentir, que es la seña de identidad de este Gobierno.

Los relevos en el Ejecutivo son mínimos porque Darias será sustituida por Miquel Iceta, a quien Sánchez consuela con Política Territorial después de apearle de la pugna por la Generalitat. Iceta se había convertido en un candidato sin pulso, y en un líder en declive incapaz de ilusionar al electorado del PSC, sin opciones de ganar las elecciones catalanas. Más aún, Sánchez nunca pensó en Iceta como ministro -de lo contrario lo habría nombrado mucho antes-, y ya quiso apartarlo del PSC designándolo presidente del Senado, maniobra que frustró ERC. No obstante, y pese a haber conducido al PSC a los resultados electorales más pobres de su historia, su peso político es indudable: tendrá en su mano la relación con las autonomías, es ferviente partidario del indulto para los presos separatistas, siempre apeló a una «tercera vía» federalista como solución para Cataluña, avala el término «nación» para esa comunidad, es favorable a un referéndum legal por el «derecho a decidir», y se opuso frontalmente a la aplicación del 155 para Cataluña porque su alma soberanista siempre se impuso a la constitucionalista.

Estos dos relevos demuestran que la «mini-crisis» de Gobierno es solo una oportunidad perdida para España. Los equilibrios internos y el chantaje político de Podemos, de quien Sánchez es forzosamente dependiente y gregario, le han impedido relevar a ministros inoperantes como Manuel Castells, Alberto Garzón o Irene Montero. Tampoco entre los ministros socialistas hay muchos con capacidad creíble de impulso. Se trata de un gabinete roto en mil pedazos -tantos como egos- e inmerso en profundas luchas intestinas que ya ni se molestan en ocultar. La renovación debió ser mucho más amplia porque el gabinete es ineficaz. Y desde una perspectiva puramente gestual, Sánchez debió suprimir algunas carteras innecesarias y aparentar al menos que es solidario con la contención del gasto público en un momento de ahogo económico creciente. Illa ha sido un ministro pésimo, Iceta no es un fichaje, sino una solución efectista a un problema electoral, y Darias tiene una cosa a su favor: es francamente difícil que lo haga peor que Illa.

El dr cum fraude sigue pagando la destrucción de España con nuestro dinero
Nota del Editor 27 Enero 2021.

En España no hay una crisis de gobierno, hay un grupo de malvados dirigidos por el dr cum fraude que la están destrozando y hasta que no consigamos deshacernos de tales miserables traidores no habrá esperanza.

El temporal Illa se desplaza a Cataluña
Un ministro nefasto y sectario que engaña con las formas y maquilla una gestión desastrosa no puede ser solución ni para Cataluña ni para España.
Fernando de Rosa esdiario  27 Enero 2021

Países como España, Francia o Bélgica fijan cada temporada los nombres por orden alfabético para bautizar las borrascas o temporales que afecten a sus territorios. En lo que llevamos de año hemos sufrido temporales como el de Filomena, Gaetan y Hortensia.

Estos temporales han generado graves daños, incluso Filomena logró que media España quedara paralizada e incomunicada. Si considerables han sido los perjuicios generados por estos temporales, más pernicioso y preocupante es la secuela de destrozos, ineficacia, y falta de transparencia que está ocasionando la borrasca que desde hace ya un año sufrimos en España: “el temporal Illa”, que curiosamente, por orden alfabético es el que sigue a Hortensia.

El Ministro de Sanidad deja atrás una nefasta gestión de la crisis sanitaria, oscurantismo en la compra del material médico sanitario, improvisación y bandazos en la toma de decisiones para combatir la covid19 y en el establecimiento del plan de vacunación.

Si Filomena dejó paralizado medio país, Illa deja España al borde del colapso sanitario y en el abismo de la mayor crisis social y económica a la que se enfrenta nuestro país desde hace décadas.

Sánchez debería haber cesado al incompetente Illa en los primeros meses de esta crisis, sin embargo, lo ha mantenido al frente del Ministerio de Sanidad y ahora le premia como candidato a la presidencia de la Generalitat catalana.

El sanchismo quiere vender a Illa como la persona que va a conseguir que los nubarrones negros y tormentosos del independentismo catalán vayan a disiparse y luzca de nuevo el sol. No hay que llamarse a engaño. Sánchez con sus movimientos alimenta el apetito voraz de los independentistas.

Illa desaconsejó el uso de mascarillas, llegó tarde al material sanitario, y ahora no ha procurado las jeringuillas suficiente

No hay que olvidar sus pactos y concesiones en Navarra al pactar con EH-Bildu. Y ahora pretende en Cataluña hacer lo mismo con Esquerra Republicana. Illa por decencia democrática, debería estar en su casa y llevarse de paso a Fernando Simón, ambos personajes se han convertido en el símbolo de la mentira y la burla a todos los españoles.

El temporal Illa va a acabar desplazándose a Cataluña y sus nubarrones negros van a complicar la convivencia en dicha comunidad autónoma. Su santo y seña es ocultar la verdad y su símbolo es la calma antes de la tempestad, porque con sus suaves maneras va a intentar convencer a los catalanes constitucionalistas que él es la solución contra el independentismo, y una vez contados los votos el 14-F por la noche, hará como ya hizo Pedro Sánchez tras las elecciones de noviembre de 2019, desdecirse de todo lo dicho y pactar con los partidos que sostienen al PSOE en el gobierno central. ¿O alguien puede creer que Sánchez va a arriesgar su poder en Madrid?

El cálculo electoral de este Gobierno está poniendo en riesgo muchas vidas, todo lo supeditan a las encuestas sin vergüenza alguna. En febrero del año pasado no tomaron medidas para intentar salvar las manifestaciones del 8-M, lo cual puso en riesgo a miles de personas y ahora evitan tomar medidas más drásticas porque Illa es candidato electoral y así salvar las elecciones el 14-F. Siempre la ideología frente a la gestión.

Sánchez se desentiende de la pandemia para volcarse en la campaña de Illa
Illa es el Ministro que desaconsejó el uso de mascarillas, que llegó tarde en el acopio de material sanitario en marzo, y ahora en enero no ha procurado las jeringuillas suficientes para una vacunación masiva, y que ha provocado el caos en el reparto de dosis de las vacunas.

Illa es el ministro que se ha limitado a atacar a la Comunidad de Madrid despreciando al hospital Zendal, mientras en la Comunitat Valenciana mira a otro lado cuando se crean barracones sanitarios con graves deficiencias para atender a los enfermos de COVID.

Illa es el ministro que llora en su presentación como candidato electoral y no ha derramado una lágrima por los sanitarios que luchan desesperadamente por salvar vidas, por los casi 90.000 fallecidos o cientos de miles de enfermos. Un personaje así no merece seguir en política, espero que los catalanes no caigan en la trampa y tomen medidas contra la Borrasca Illa.


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