AGLI Recortes de Prensa   Domingo 7  Febrero  2021

La invención del Género y la vuelta del Comunismo
Federico Jiménez Losantos Libertad Digital 7 Febrero 2021

Cuando en el mes de agosto terminaba La vuelta del Comunismo, se produjo un hecho que me obligó a modificar el final del libro y dedicar más espacio a la reinvención, que algunos llaman resignificación, de la teoría sexual que es una de las palancas para la imposición de una serie de leyes y valores radicalmente totalitarios y opuestos a lo que suele llamarse Derecho Natural, referidas a aquellas instituciones básicas de la sociedad que no cambian con los vaivenes políticos, muy señaladamente la familia.

La guerra de los feminismos
El hecho concreto que me obligó a cambiar mi línea de trabajo fue la recuperación del proyecto de Ley de Libertad Sexual de Irene Montero, que se había aparcado entre la rechifla de los socialistas, que condenaron hasta sus faltas de ortografía, de sintaxis y de claridad jurídica. Viniendo de Calvo, docta en patinazos semánticos, las burlas eran de broma, pero ahí estaba Campo, ministro de Justicia y flamante novio de Meritxell Batet, para señalar las agresiones a la gramática y al derecho de Montero y su coro de ninfas iletradas. Sin embargo, cuando, a finales de julio, Sánchez dijo: "Hemos vencido al virus, derrotado la pandemia y doblegado la curva", Iglesias quiso también devolver a la normalidad la ley de su quotidie, y, por servir al pacto, Campo lo envió al tinte del Derecho Penal, a ver si salían las manchas de indigencia intelectual de las furias del Instituto de la Mujer.

El problema es que lo debatido no era la presentación de la Ley sino el concepto mismo que abordaba, de tanta magnitud que en cualquier época se habría considerado absurdo. Lo que pretende la ley Montero, pese a las reticencias del PSOE, en su ala feminista histórica, es sustituir el concepto biológico de sexo por el cultural-normativo de género. Lo trato en La vuelta del Comunismo, dentro del capítulo 7, Las metamorfosis del comunismo, en varios apartados: La guerra de los feminismos en torno al 8M, La irreversible división feminista, Una expulsión reciente y un lejano recuerdo (sobre Lidia Falcón) y La protección o desprotección de la infancia, que es la que ha deslizado la Ley de Libertad Sexual que quiso entronizarse el 8M hacia el proyecto de Ley de Protección de la Infancia en su aspecto medular: el cambio de sexo. Para el feminismo histórico, hay que nivelar las desigualdades históricas de las mujeres en el aspecto legal, laboral o representativo, algo que puede unir a liberales y socialdemócratas.

Sin embargo, para el feminismo podemita, identificado con la teoría queer y enfrentado a las socialistas y a las comunistas clásicas como Lidia Falcón y su Partido Feminista, lo que debe convertirse en Ley es que no existe el sexo sino el género, la voluntad de ser, por encima de lo que se es. El sexo sería una convención de la sociedad patriarcal que no pasaría a otra matriarcal o igualitaria, sino que aboliría todas las identidades sexuales, sean de tipo biológico, social, cultural, e incluso genético. Dicho de otro modo, uno pertenecería al sexo que quisiera y cuando quisiera. Por ley.

Me remito a los apartados de mi libro ya citados para la crítica de la teoría queer, tanto en sus fuentes psicoanalíticas y filosóficas. Su principal teórica, Judith Butler, se define como "post-estructuralista" y yo creo que sería más correcto plusquam-analfabeta, porque usa los conceptos a voleo, sin ton ni son, con una ignorancia sólo superada por la de sus seguidoras. El problema de fondo de la relectura de Freud a partir del 68 francés, que trato de explicar en La vuelta del Comunismo resultará difícil para el lector común. Sin embargo, es fácil entender sus consecuencias políticas, que explicaba bien Lidia Falcón en la entrevista con Dieter reproducía en LD: "El género es una invención, un constructo teórico, otra cosa es que se convierta en Ley".

La desprotección legal del menor
Y efectivamente, ahí está el problema, nada nuevo en el comunismo. Stalin, por ejemplo, declaró oficial la "ciencia proletaria" de Lyssenko, en la que los contenidos científicos dependían de su condición de clase, o sea, que no existían leyes objetivas, sino interpretables por el Partido. Y todos los investigadores ajenos a la filosofía científica roja acabaron en el Gulag. Mao decretó también toda clase de leyes en el Gran Salto Adelante, como la de convertir en acero las cucharas y tenedores en hornos domésticos. Yo aún vi en la China de 1976, esos hornos en una comuna ejemplar.

También decretó Mao la muerte de millones de pájaros porque se comían el trigo, cuando los pájaros eran los comisarios que se llevaban las semillas e impedían la siembra siguiente. Y así llegaron las hambrunas bajo Lenin, Stalin y Mao: 5, 30 y 60 millones de muertos, aproximadamente. Cuando el fanatismo comunista, para crear el "hombre nuevo", enmienda las leyes de la naturaleza y se convierte en Ley, la catástrofe es inevitable.

Cuando escribí La vuelta del Comunismo, lo que el Gobierno tenía entre manos era una Ley de Protección Integral de la Infancia, que ya anunciaba las consecuencias de la doctrina queer en lo referido al cambio de sexo, que el legislador dejaría a voluntad del menor. Cito el caso del niño de siete u ocho años, que tras leer un texto, obviamente ajeno, sobre la felicidad que le producía su "autodeterminación sexual" en el parlamento extremeño, fue paseado por diversas televisiones públicas sin que nadie interpusiera una denuncia por la evidente desprotección, manipulación y abuso del menor.

La derecha política, muda
Lo que pretende la harka comunista con la ley Trans es que un niño de sólo doce años, sin permiso de sus padres ni aval médico o psicológico, pueda decidir el camino sin retorno de una hormonación masiva e incluso de una castración, que en ambos procesos resulta durísima e irreversible. Un crío, cría o lo que crea que cría, no podrá votar pero sí cambiar de sexo, cuando la adolescencia, en el terreno sexual y afectivo, es terreno minado, de arrebatos y certezas transitorias, en la que ni se debe ni debería poderse tomar una resolución de tal gravedad.

Pero hasta ahora sólo el feminismo expulsado del PCE y las antiguas socialistas que con notoria imprudencia impusieron la Ley de Violencia de Género están dando la batalla argumental, contra la ley Trans. Cuando el PP tenía a Cayetana, disponía de una portavoz cualificada en ese ámbito, pero ¿qué podrá argumentar Cuca Gamarra, que fue al 8M a contagiarse? ¿Y Arrimadas, cuando su partido juega peligrosamente con legalizar el hormonamiento y defendió la VioGén, descalificando a Rivera de la Cruz? Si Vox se refugia en la religión, y cabe temerlo, nadie en la derecha estará defendiendo en el Parlamento la biología frente a la ingeniería bio-social. Los tres partidos deberían tener ya una especie de Libro Blanco sobre la ley Trans, que, en cuanto pasen las elecciones catalanas, irá a las Cortes.

El precedente aragonés de la ley Trans
Un mal precedente que ha hecho de la transexualidad una ventaja legal al servicio de la teoría queer es el de Aragón, que ha reseñado LD. Hace dos años que su parlamento votó por unanimidad una ley Trans que les reserva plazas laborales en los concursos públicos. En teoría, toda ley Trans pretende que no se discrimine a los que cambian de sexo. ¿Y no es un modo de discriminar reservarles plaza? ¿Hay algo en su cerebro o su anatomía que los discapacite laboralmente? ¿Por qué se les diferencia? Se dio el caso, en Huesca y Zaragoza, de reservar plazas para los trans y no para los discapacitados, pero, aunque eso se arreglara después, ¿en virtud de qué se les privilegia con respecto a los demás aspirantes a funcionarios? ¿Es que si a alguien se le resisten las oposiciones debe cambiar de sexo? ¿O simplemente decir que lo ha hecho en su mente para ganar la plaza?

Lo malo del caso del niño extremeño y de la discriminación laboral aragonesa -votada por todos los partidos- es que prueba hasta qué punto los políticos vienen actuando al dictado de los mantras progres antes incluso de que Montero lleve a las Cortes un proyecto que destruye cualquier base de identificación del ciudadano, en cuyo carné sólo constará lo que quiera que conste, que, al paso que vamos, será nada. No tendremos sexo, ni género, ni nombre, ni cara, ni número, ni siquiera tendremos que ser no binarios, ya que podremos ser no-no binarios o nadarios. Pasaportes, carnés, partidas de nacimiento, de boda, divorcio o defunción desaparecerán. No será bígamo el casado en Londres y en Madrid, porque sólo en una boda se sintió mujer, y la bi-andro-gamia no está aún legislada en la UE. Todos los delincuentes del Viejo y el Nuevo Mundo se identificarán con el credo queer, es decir, se des-identificarán. ¿Y cómo pagarán impuestos los que des-existan? Si hay ventajas laborales por ser trans, ¿no deberá haberlas también fiscales?

Ni familia, ni persona: un Estado tribal
Mientras investigaba la vuelta del mayo del 68 en la ideología queer tropecé con el texto de Ratzinger que reproduzco en el libro sobre el daño que a la Iglesia le hizo abrirse al mundo precisamente en un momento en el que se ponían en solfa las bases de la civilización, y no sólo occidental. La pederastia y la pedofilia que la Izquierda, los medios y Hollywood han convertido en una perversión sólo católica -no hay películas sobre casos similares en protestantes, budistas o musulmanes- tuvieron sus grandes abogados y padrinos en los mismos maestros de los que hoy bebe la teoría queer: Foucault, Derrida, Deleuze, Guattari y otros que reseño en mi libro. Confieso que me impresionó descubrir tantos casos de pedofilia entre las personalidades y publicaciones que marcaron aquella izquierda europea. Me remito a lo allí consignado, mero avance de lo que se nos viene encima.

Lo que se quería en mayo del 68 y se pretende ahora, Ley en mano, es destruir la familia como núcleo social y referente del Derecho Natural. El resultado de arrancar las raíces familiares a la persona es hacerla no sólo dependiente del Estado sino de lo que cabe llamar un Estado de tribus, un magma definido por el clima que marcan los medios de comunicación y las redes sociales, convertidas de hecho en medio casi único de relación entre individuos sueltos, superficial, placentera y permanentemente conectados a lo más parecido a la nada que, a lo largo de la Historia, hayamos podido imaginar.

Así se vengó de mí Rajoy por el ‘caso Bárcenas’
EDUARDO INDA okdiario 7 Febrero 2021

“¡Yo no he cobrado sobresueldos, yo no he cobrado sobresueldos, yo no he cobrado sobresueldos!”, gritaba como un poseso Rafa Hernando en la tertulia del programa De Hoy a Mañana que presentaba en 13TV —cuya frecuencia era propiedad de Unidad Editorial— mi siempre amigo y ahora mano derecha en OKDIARIO Carlos Cuesta. Al gran político arriacense se le fue la pinza cuando empezamos a tocar el espinoso asunto del cobro de sueldos extra en billetes de 500 por parte de la cúpula del PP.

—Rafa, yo no he dicho que tú cobrases sobresueldos, simplemente he afirmado que buena parte de la cúpula del PP los cobraba. Es más, por lo que yo sé, tú no estabas entre los perceptores—, le corté ante el curso que habían tomado los acontecimientos.

El pollo en directo fue de los que hacen época. El share, obviamente, se fue a la estratosfera. Eso sí: no entendí por qué Hernando, al que conocía por razones familiares desde hacía 25 años, se puso como una moto. Más que nada porque daba pábulo a que al espectador le viniera a la memoria el proverbio latino: “Excusatio non petita, accusatio manifesta”. Precisamente porque le conocía desde los 80 sabía perfectamente que era y es un tipo impecablemente honrado. Tal vez es que tenía que hacer méritos ante la jefatura, quizá es que se puso de los nervios por el tsunami que se cernía sobre el partido en el que militaba y trabajaba desde el año 80, sea como fuere, no le aludí personalmente.

Habían pasado seis días y seis noches desde que el viernes 18 de enero de 2013 un servidor publicó en El Mundo, del que era adjunto al director y jefe del equipo de investigación, una exclusiva para la historia: “Bárcenas pagó sobresueldos en negro durante años a parte de la cúpula del PP”. La cúpula se llevaba 15.000 euracos al mes, los vicesecretarios 10.000 y los secretarios de área 5.000. Bastante más, por cierto, de lo que figura en los papeles del tesorero. La noticia firmada a pachas con Esteban Urreiztieta había abierto todos los telediarios, obviamente el de TVE, no, todos los boletines radiofónicos y un día después prácticamente todos los periódicos nacionales.

Ahí contábamos cómo el partido en el poder había diseñado en los años 90 un sistema de percepción de emolumentos en B que se nutría de las bolsas con billetes de 10.000 pesetas primero y de 500 euros después que entraban en cantidades industriales por el garaje de Génova 13, que daba a la calle Zurbano. El dinero procedía de las mordidas que Luis Bárcenas y Álvaro Lapuerta exigían a constructoras y empresas de servicios y de seguridad. Decenas de millones de euros que quedaban sistemáticamente al margen de la Hacienda Pública. Nada, por cierto, que no hicieran el PSOE, Convergència, el PNV o la tan minúscula como decisiva y golfa Unió Mallorquina, desaparecida por obra y gracia del trabajo que hicimos durante mi etapa al frente de la edición balear de El Mundo.

La información la tenía un menda hacía semanas. Me la había desvelado un alto dirigente del PP en una cena navideña tras pasar del umbral que separa la sobriedad de la ebriedad. “Yo cobré Eduardo, yo cobré”, me puntualizó con una franqueza que certificaba que el escándalo era verdad más allá de toda duda razonable. Elemental, querido Watson. ¿Cómo alguien se va a autoinculpar de un delito si no es cierto? Se lo conté a Pedro J. Ramírez, naturalmente sin desvelarle la identidad de mi fuente. Le sobrevino esa tos de tísico que exhibía cada vez que había exclusivón incómodo a la vista. Lo que para mí era un privilegio, gozar de una exclusiva de ese nivel, para él constituía una sensación agridulce, una bendición pero también un marrón. Porque si bien El Mundo se llevaba a matar con el marianismo desde el Congreso de Valencia de 2008, era secularmente el periódico más próximo al PP.

Pasaron los días y se sucedieron las confirmaciones entre bambalinas. Ministros, presidentes autonómicos y apparatchiks de relumbrón respondían con idénticas tres palabras cada vez que les interpelábamos: “Sí es verdad». El jueves 17 había tal cúmulo de contrastaciones que se decidió activar el on que inevitablemente, y muy a nuestro pesar, sacudiría los cimientos de un partido que apenas 13 meses antes se había anotado la segunda gran mayoría absoluta de nuestra democracia. El contraataque genovés se inició ipso facto. Los periodistas de cámara que me replicaban en las tertulias con imbecilidad de argumentario: “Hay que respetar la presunción de inocencia”. Eso sí, olvidaron el consejo de Jesús a los judíos que habían creído en él: “La verdad os hará libres”.

Lo que nunca pensé es que aquel pedazo de scoop me supondría el intento de asesinato civil por parte de los barandas de un partido que gobernaba en régimen de cuasimonopolio. El jueves 24 estaba en mi despacho cuando recibí una llamada de Carlos Cuesta en la que me relató sin ahorrar un solo detalle la cacicada de Génova 13:

—Lo siento, tío, pero la cúpula de 13 me ha dicho que te eche de la tertulia—, me disparó a discreción un Cuesta que acabaría planteando su dimisión por estos actos de censura. Y que si no los consumó fue porque Pedro J. Ramírez le pidió que no lo hiciera, el director de El Mundo argumentaba, y con razón, que aquella ventana televisiva era vital para un grupo que carecía y carece de potencia audiovisual. Aunque no lo esperaba, tampoco supuso un shock vital tremendo. Yo ya era contertulio de El Programa de Ana Rosa y Al Rojo Vivo y no me daba la vida. Además, me tenía que desplazar todos los miércoles por la noche a 40 kilómetros de mi casa por una retribución de 150 euros que, descontada la gasolina y el terrorismo fiscal de Montoro, se quedaba en casi nada.

Cuesta me explicó quién era la mano que mecía la cuna. Tenía el mismo nombre que mi madre, Carmen, y se apellidaba Martínez-Castro o Martínez Castro, que nunca he sabido muy bien si es compuesto o se lo compone ella. Era la jefa de Comunicación de Mariano Rajoy con rango de secretaria de Estado. La conocía desde 1990 cuando hice prácticas en Antena 3 Radio, donde ella era la jefa de la Sección Local y Ana Rosa Quintana la redactora jefe. Siempre me cayó bien pero ahora antepuso el poder al afecto. Y me seccionaron la cabeza. Mi indignación fue sideral, inocente de mí pensaba que los modos bananeros ya no operaban en España. Pero vaya si operaban. Eso sí: me apliqué el made in Spain “no hay mal que por bien no venga”. Me censuraban pero me ahorraban el esfuerzo extra que suponía trabajar a toda leche los miércoles para salir a las siete y media rumbo a Boadilla, sede de 13TV, de donde salía bien pasada la medianoche.

Martínez Castro no me asesinó sola sino en compañía de Marilar de Andrés, otra cínica que tal baila, que fue la que dio el ultimátum a 13TV: “Esto no puede volver a suceder, no se puede volver a hablar de los sobresueldos ni de las finanzas del PP”. Eso sí, fue Martínez Castro la que telefoneó al jefazo de la cadena de los obispos, José María Mas, para que directamente me cortaran la cabeza. La amenaza trasladada a Mas fue sencillamente mafiosa: “O sale Inda u olvidaos de entrar en el reparto de las nuevas frecuencias de TDT”. El directivo valenciano de Cope y 13TV pasó por el aro encantado de la vida. A Dios rogando y con el mazo dando.

A esta puñalada consumada, que es poco más que un arañazo al lado de lo que quiere hacer conmigo Pablo Iglesias, que no es otra cosa que meterme en la trena, le sucedieron dos frustradas. Carmen, por favor, como era conocida en el mundo periodístico, intentó mi decapitación también en el programa de Ana Rosa y en el de Antonio García Ferreras. Allí se encontraron con un muro de libertad que dijo “no”. Dos periodistazos cuya concepción del periodismo libre es antagónica a la que exhibieron tipos como Mas, cuya carrera profesional es turbia como el agua de la ría de Bilbao. Estamos hablando de un íntimo de Juan Cotino que participó en el hundimiento de Bancaja y en un cuasidelictivo intento de librar a la Infanta Cristina de su imputación en el caso Urdangarin.

Pasaron los meses y el día que terminaban los sanfermines de 2013 publicamos los celebérrimos sms de Rajoy a Bárcenas, enviados precisamente a raíz del bombazo de los sobresueldos y la caja B. “Luis sé fuerte, hacemos lo que podemos”, era la frase que resumía un intercambio epistolar que demostraba lo pichón que era el presidente del Gobierno en ejercicio. Nuevamente, la que se lio fue parda. Rajoy estaba contra las cuerdas. Pero Pedro J. había cometido un error una semana antes víctima de su irrefrenable yo-mí-me conmigo. Quiso ser el niño en el bautizo, el novio en la boda y el muerto en el entierro, se reunió a mis espaldas con Bárcenas, el tesorero le contó no menos de 15 scoops de primer nivel y él los metió todos en su carta dominical.

Aquella felonía fue en el fondo una tontería. Es como si Ben Bradlee hubiera intentado robar el protagonismo del Watergate a Woodward y Bernstein. Al día siguiente se lo pasé por los morros a Ramírez: “Te has cargado 15 exclusivas que publicadas mes a mes hubieran acabado con Rajoy, esto es un maratón, no los 100 metros lisos”. Antes lo digo, antes acierto. El Mundo se quedó sin munición, los kitchenistas empezaron a robar pendrives, vídeos y demás pruebas incriminatorias y el 26 de agosto le anticipé al director de El Mundo que sus días estaban contados: “Zarzuela [que ya le tenía ganas por haber permitido la publicación del caso Urdangarin], Moncloa y varios grandes empresarios han puesto en marcha una operación para descabalgarte”. No me equivoqué un ápice. En enero lo apartaban de la dirección del diario que había fundado.

Publiqué los sobresueldos, la caja B y los sms pese a que he votado infinidad de veces al PP, pese a que considero que es el partido que mejor ha gobernado proverbialmente este país, empezando por Aznar y terminando por el propio Rajoy. Lo mismo que me ocurre con Juan Carlos I: alabo su gestión de la Transición tanto como detesto sus corruptelas. Pero soy periodista y los periodistas tenemos la obligación de contar todo aquello que conocemos y podemos probar. No hay corrupción buena, la del partido más próximo a mis ideas, y corrupción mala, la de mis antagonistas ideológicos. Toda es mala. Ahí seguiremos hasta el día del juicio final aunque nos vuelvan a cortar la testa, aunque nos intenten asesinar física o civilmente o aunque nos fabriquen toda suerte de montajes. La América postWatergate fue mejor que la preWatergate y la España y el PP postBárcenas son infinitamente mejores que lo que les precedió. Destapar la corrupción hace más fuerte a un país. Espero que Bárcenas tire de una vez de la manta. Meter la mangancia debajo de la alfombra degenera en una bola gigantesca que acaba desprestigiando el sistema democrático y generando la excusa para que los totalitarios se hagan en las urnas con el poder e instalen una dictadura o una autocracia. Que se lo digan a los venezolanos.

La larga mano del nacionalismo en los libros de Historia en Cataluña
Un sindicato de profesores denuncia "adoctrinamiento" político en varios manuales de 2º de Bachillerato en esta comunidad; su informe denuncia hechos como la imagen distorsionada que se da de España
Ricard López cronicaglobal 7 Febrero 2021

¿Se ofrece una visión sesgada de la historia en la escuela catalana? El debate lleva años sobre la mesa, y entre quienes así lo sostienen figura Acción para la Mejora de la Enseñanza Secundaria (AMES), un sindicato de profesores que, a finales de febrero, presentará un informe en el que denuncia la supuesta manipulación y el falseamiento de diversos hechos históricos. Un enfoque coincidente, a su juicio, con la visión y el relato imperante del nacionalismo gobernante en Cataluña.

El estudio se centra en el análisis de los libros de Historia de España para 2º de bachillerato de ocho editoriales distintas, utilizados en esta comunidad autónoma durante el curso 2019-20, y de los cuales extrae diversos “elementos adoctrinadores”. Un fenómeno del que responsabiliza no a las editoriales en cuestión, “sino a los consejeros de Enseñanza que les marcan unos contenidos y unos enfoques a seguir muy concretos y muy ideologizados”.

Omisión de la palabra "España"
Así lo señala el sindicato en un breve avance del informe, que en este momento se encuentra en fase de revisión, y al cual ha tenido acceso Crónica Global. En el mismo se destacan varios puntos que, según AMES, demostrarían dicho “adoctrinamiento”. Empezando por el hecho de que los libros de texto de Historia de España no se mencionen como tales, sino solo como “de Historia, a secas”.

En este sentido, a los autores les resulta llamativo el escaso uso del término “España” en los libros, pues “se prefiere hablar de Estado español, Península y Monarquía Hispánica”. Un hecho que atribuyen al intento de hacer perder el sentido de pertenencia a un país.

"Son formas de predisponer a los alumnos, a quienes se acaba dando una imagen distorsionada y negativa de España. Es una historia sesgada, o bien ocultada en otros casos, o condenada al ostracismo: no se resaltan ciertos temas de la historia de España, pero sí otros”, valora Berta Romera, profesora jubilada de bachillerato y ESO, y una de las autoras del informe coordinado por AMES.

Constitución 'ninguneada'
En este sentido, el estudio considera que algunos temas están “ideologizados”, aludiendo por ejemplo de forma “menor” a la Constitución Española de 1978, ninguneada en comparación con los Estatutos de Cataluña.

Algo que también ocurre con la monarquía, que “apenas" se analiza y que, cuando se hace, a menudo es de forma sesgada. Como por ejemplo en la explicación del juramento de los Principios del Movimiento por parte del rey Juan Carlos I: “¿Por qué no se alude también a que 'traicionó' esos principios para abordar el cambio de España hacia una democracia?”, se preguntan los autores.

"Tergiversación" de mapas
El informe de AMES denuncia también la “tergiversación” en algunos mapas, en los cuales se alude al término “corona catalanoaragonesa” --que, según aclara Romera, “no existió nunca”-- para referirse al Reino de Aragón. Una confusión creada para dar una “pretendida importancia" de Cataluña en épocas pasadas y “la falsa pretensión de que su historia nunca estuvo unida a España”.

En este sentido, Romera recuerda también del uso de expresiones como "Países Catalanes" --término al cual los nacionalistas aluden para referirse a las comunidades de Valencia, Baleares y parte de Aragón y del sur de Francia-- en algunos libros de ESO y secundaria, tal y como apuntó esta misma entidad en otros informes anteriores. "En bachillerato se han frenado un poco con esta expresión, pero en algunas tablas, por ejemplo, se presenta a Cataluña como un país", señala a este medio, anunciando su intención de elaborar en el futuro un nuevo informe centrado en los manuales de Geografía en la educación catalana.

Temario hasta 2018
El sindicato también cuestiona que en algunos de estos libros de historia el temario se alargue hasta 2018 --es decir, apenas un año antes de su edición--, con la consiguiente falta de “perspectiva histórica”. Hecho que llevaría a estar “hablando de política y predisponiendo ideológicamente” a los estudiantes “en un sentido u otro".

Asimismo, denuncian que el temario de Historia de España en Cataluña sea mucho más breve que en otras comunidades autónomas, centrándose por lo general del siglo XVIII en adelante.

“El alumnado sale con deficiencias muy importantes, porque el temario es muy corto. No tienen una idea clara de la historia de España. Y esto puede tener una repercusión en el futuro si se dedican a carreras de humanidades o a determinadas profesiones”, advierte Romera, que añade que “algunos textos, incluso, ni siquiera dan las referencias: la fuente, si son de elaboración propia…”

'Mitificación' de Cortes medievales
Los autores del informe también denuncian que en algunos de estos manuales se citen las Cortes medievales de Cataluña como entidades “predemocráticas”, algo que no se ajusta a la realidad, pues en aquella época eran "estamentales" y nada tenían que ver “con una democracia o predemocracia”.

Otros puntos destacados del informe tienen que ver con el enfoque que se da en los libros a cuestiones como el Decreto de Nueva Planta del siglo XVIII o la industrialización de Cataluña. Un desarrollo del que se da a entender que se produjo gracias a “la laboriosidad de sus gentes y por su cultura del ahorro”, más que por el liberalismo, que protegió “la industria catalana prohibiendo la compra de productos al extranjero”.

Omisión del papel de la burguesía catalana en América
Asimismo, AMES destaca la visión que en algunos libros de texto se da del descubrimiento de América y la colonización, y omitiendo el papel de la burguesía catalana “en esta actividad, sobre todo en la Cuba del siglo XIX”.

El trabajo del sindicato de profesores, que se dará a conocer en las próximas semanas, pretende exponer “el enorme perjuicio” que se está causando a los alumnos de Cataluña pues, en su opinión, “nunca podrán competir en igualdad” con los de otras comunidades en el dominio de esta materia.

“El nacionalismo no está solo en los libros de texto de Historia, llega incluso a los de Matemáticas, en algunos problemas con enunciados muy dirigidos”, señala también Romera.

Informes anteriores
Las conclusiones de este nuevo estudio de AMES son similares a las de otros dos estudios difundidos con anterioridad por el mismo sindicato en el último lustro: el dedicado al Adoctrinamiento ideológico partidista en los libros de texto de Conocimiento del Medio de 6º de Primaria del curso 2016/2017 en Cataluña; y otro sobre Adoctrinamiento ideológico en los libros de Geografía e Historia de ESO durante el curso 2017/2018, de diciembre de 2017.

En el primero de ellos, los autores concluían que “muchos de los planteamientos contenidos en estos libros propician que se genere en los alumnos aversión, cuando no odio, hacia todo lo español, así como el rechazo a compartir un proyecto de futuro común”.

******************* Sección "bilingüe" ***********************

Las elecciones (catalanas) de Sánchez

Jesús Cacho. vozpopuli.es 7 Febrero 2021

Y el dinosaurio todavía estaba allí. Vuelve Cataluña, regresa el fantasma de la rebelión del nacionalismo catalán, la apuesta de una parte de la población por la separación violenta, y lo hace tres años y pico después del golpe del 1 de octubre de 2017 sin pedir perdón, sin esbozar siquiera un reconocimiento de culpa por el daño causado, por el destrozo institucional, por la riqueza perdida, por las amistades rotas, por la convivencia dañada. Años de oprobio que en una sociedad democráticamente sana debería haber conducido a una reflexión integral de lo ocurrido y a una marcha atrás, un intento de caminar por una senda de concordia en la que restañar heridas con la vista puesta en el bien común. Nada de esto ha ocurrido. Los líderes del procés, condenados con todas las garantías, han salido de la cárcel (por la puerta de atrás, todo sea dicho) enarbolando la bandera de “Ho tornarem a fer”, dispuestos a seguir incumpliendo la ley. Como vulgares matones de barrio, lo volverán a hacer porque entre aquel 1 de octubre de 2017 y el 14 de febrero de 2021 ha ocurrido algo que ha cegado cualquier posibilidad de rectificación: la moción de censura del 31 de mayo de 2018 y la llegada al poder de Pedro Sánchez Castejón, aquí un amigo del separatismo derrotado, un “consentidor” en la más venial de las sentencias, en realidad un rehén obligado a satisfacer las exigencias mil de los sublevados.

Llegan las elecciones en un ambiente enrarecido. De cansancio (existencial y hasta moral) extremo, de pesimismo, de desistimiento. Los mismos discursos cargados de desprecio cuando no de simple odio, los mismos rencores, la misma violencia más o menos explícita. Idéntica ausencia de horizontes. Ninguna posibilidad de cambio real en Cataluña. Nada bueno que esperar. El bloque constitucionalista llega una vez más exhausto a la cita con las urnas, víctima de los errores acumulados por un centralismo siempre dispuesto a satisfacer a la periferia nacionalista. Un PP que pugna por tomar aire, esta vez con un tipo honrado al frente como Alejandro Fernández. Un Ciudadanos perdido en la niebla del cualquier tiempo pasado fue mejor, y un Vox a quien jalean aquellos que han hecho de su existencia el argumento para mantener dividida a la derecha, pero que difícilmente protagonizará el sorpasso con el que sueñan en Moncloa. Más el PSC de Salvador Illa (hoy difícilmente encajable en el bloque constitucional), ese mal ministro de Sanidad que Sánchez quiere convertir en presidente de la Generalidad en el último invento de la factoría de realidades inventadas que en Moncloa dirige Iván Redondo. El “efecto Illa” que muy bien podría convertirse en el “defecto Illa”.

Porque el equipo demoscópico que el citado Redondo pastorea en Moncloa maneja otras previsiones y no son nada optimistas para el candidato de Sánchez. Ganaría Junts per Catalunya (JxCat), el partido del fugado Puigdemont, seguido de ERC (Pere Aragonès), con el PSC de Illa en tercera posición. Una hostia como un pan en pleno rostro de Sánchez, que ha forzado al señor Tezanos, prevaricando que es gerundio, a sacar una encuesta de ocasión para tratar de apuntalar las opciones de Illa, qué maravilla. De confirmarse esas sospechas, estaríamos ante una nueva mayoría nacionalista, es decir, ante un nuevo Gobierno separatista al frente de la Generalidad, con Puchimón, cabeza de lista, huido; con la número dos, Laura Borràs, también imputada, y con un número tres, Joan Canadell (“España es paro y muerte”), actual presidente de la Cámara de Comercio de Barcelona -hasta ahí ha llegado la riada-, capaz de hacer bueno al esperpéntico Torra, como eventual presidente catalán. Cualquier barbaridad es posible más allá del Ebro.

La alternativa sería la formación de un nuevo tripartito, vuelta la burra al trigo, formado por los mismos partidos que protagonizaron el infausto que gobernó entre diciembre de 2003 y mayo de 2006 al mando de José Montilla, el charnego cordobés a quien Marta Ferrusola reprochaba que no hubiera tenido a bien catalanizar su nombre por el consabido Josep. ¿Un tripartito presidido por quién? Naturalmente por Aragonès, porque Esquerra jamás de los jamases hará presidente a Illa incluso ganando las elecciones (condición que se antoja sine qua non para reeditar el experimento), mientras que Illa siempre estará en disposición de ceder sus votos a ERC para lo que ERC tenga a bien proceder como guste. Una solución, en todo caso, que permitiría a Sánchez salvar la cara, convirtiendo la derrota de Illa maravilla en un mal menor para el campeón de Moncloa.

En realidad estas son las elecciones catalanas de Pedro Sánchez. Nada o casi nada va a cambiar para los ciudadanos de Cataluña gane Puchimón y su tropa o sea un tripartito quien se instale en la plaza de Sant Jaume, pero del resultado de la contienda dependerá en gran medida la suerte de Sánchez. En otras palabras, nada sensiblemente diferente ocurrirá en la política catalana sea quien sea el ganador, pero la identidad del vencedor podría trastocar profundamente la política española. Porque la formación de un tripartito presidido (en cualquier caso) por Esquerra aseguraría el apoyo de ERC al Gobierno de Sánchez para el resto de la legislatura y lo que venga. Se haría así realidad el desiderátum con el que sueñan en Moncloa: un tripartito en la Generalidad y otro en el Gobierno central. Y a vivir que son dos días, lo cual, naturalmente, supondría aplazar sine die la posibilidad de hacer frente a la rebelión del nacionalismo catalán desde una política de Estado, de Estado dispuesto a defender la unidad de la nación y a hacer respetar la Ley.

Muy al contrario, ese doble tripartito en Barcelona y Madrid profundizaría en el camino de nuevas negociaciones entre el Gobierno Sánchez y el nacionalismo (para eso se ha anunciado ya la convocatoria de la “mesa de partidos”), nuevas cesiones, más genuflexión ante las exigencias de un separatismo cada día más envalentonado en la derrota. Pero si ese tripartito -con el que sueña gente como Rufián en ERC- no llegara a materializarse, y la Generalidad volviera a caer en manos del partido de Puigdemont, con apoyo de la propia ERC y de la extrema izquierda de las CUP, entonces el genial Sánchez podría tener un problema muy gordo para mantenerse en el poder, porque la negociación con Esquerra en Madrid se volvería mucho más dura y su apoyo quedaría muy en el aire.

Pedro Sánchez se juega mucho
De manera que el 14 de febrero Sánchez se juega mucho. Se juega tanto que ha sido capaz de llamar a las urnas en lo peor de la tercera ola de la pandemia, lo que pone de nuevo en evidencia su acrisolado interés por la salud de los españoles. Hay gentes que han especulado, soñar no cuesta dinero, con la eventualidad de un cambio en Cataluña, de un final honesto al horror de estos años. Abandonen toda esperanza. No habrá posibilidad de cambio en Cataluña ni en España mientras el jefe de la banda no sea desalojado de Moncloa. Es duro, pero es así. Hasta que este enfermo de egolatría y soberbia no abandone la presidencia y sea sustituido por un Gobierno de centro derecha o de centro izquierda empeñado en una estrategia nacional, dispuesto a cerrar heridas y urgido a acabar con el frentismo, evocar un cambio en Cataluña y en el resto de España es fantasear con un imposible. Toca aguantar, soportar el peregrinar por el desierto de ignominia a que nos han conducido las cesiones de los Gobiernos de la democracia, con palma de oro para el malvado Zapatero y el estulto Rajoy, y premio especial para el sátrapa vocacional que nos gobierna.

Un sátrapa que ha entronizado en Moncloa las mismas malas prácticas puestas en marcha por el nacionalismo en Cataluña, un doblaje casi exacto de los viejos trucos del pujolismo, los mismo vicios del separatismo, sus artimañas, la división de la ciudadanía en dos bloques (como en la Cataluña partida por dos), la utilización del dinero público para la compra de voluntades, la entronización de amigos en los puestos clave, el uso de las instituciones en su personal provecho, la presión constante a lo que queda de independencia judicial, la obscena ocupación partidaria de los medios de comunicación públicos (con la palma en esa RTVE empeñada en hacer buena a TV3), y, en fin, la misma corrupción (todavía larvada) pero que ya ha empezado a dar la cara con la compra de material sanitario y que está a la espera de protagonizar el gran golpe, el asalto al tren correo de Glasgow, con la lluvia de millones que, como agua de mayo, esperan recibir de los fondos de la UE para la Reconstrucción de los Bolsillos de un Nuevo Ramillete de Grandes Fortunas. Porque para eso hemos venido, para forrarnos con total descaro.

La suerte de lo que ocurra el domingo en Cataluña dependerá en gran medida de la abstención. De la decisión de quedarse en casa de un votante constitucionalista carente de ilusión, cansado de tanto incumplimiento, harto de tanta traición, porque el bloque independentista acudirá a votar en masa. Difícil olvidar el gatillazo protagonizado por Ciudadanos tras su clamorosa victoria de diciembre de 2017 (más de un millón de votos y 37 escaños). El fiasco de Cs y la aparición en carne mortal de un Sánchez dispuesto a lanzar el salvavidas a un separatismo en retirada. “Los constitucionalistas ganamos la guerra pero hemos perdido la paz”, asegura David Jiménez Torres en un libro de reciente aparición (‘2017, la crisis que cambió España’, Deusto). Y así es. Sánchez ha regalado la victoria a los derrotados por la ley, de la misma forma que el malhadado Rajoy regaló la Moncloa a un descuidero de la política como el citado. Con todo, el horizonte de pactos tras la jornada del domingo 14 se antoja tan complicado, la solución al puzzle tan compleja, que no es difícil imaginar una situación de bloqueo que impida la formación de Gobierno, con la inevitable repetición electoral a la vuelta de unos meses. Desde un punto de vista pelín cínico, tal vez sería lo mejor que podría pasarnos. Darle hilo a la cometa y ganar tiempo. La mayoría de catalanes no independentistas y el resto de los españoles tenemos cosas mucho más importantes de las que ocuparnos ahora mismo, más allá de los desvaríos del separatismo.

Al capitán no le gusta Vox
Nota del Editor 7 Febrero 2021

El capitán tiene las cosas claras en el tema del dr cum fraude, hay que conseguir quitárselo de encima, pero la solución no es más PP, ya hemos sufrido demasiados fiascos y traiciones, hay que apoyar a Vox.

Europa, una sublimación estatista
Benito Arruñada. vozpopuli.es 7 Febrero 2021

Quien idealiza el estatismo, cuando le falla su Estado favorito pasa a idealizar un Estado imaginario, ya sea catalán o europeo. Necesitamos menos idealismo, quizá menos Estado y más exigencia de responsabilidades

Ha sido reveladora la reacción de la opinión pública española ante el fiasco de la compra de vacunas por la Unión Europea (UE). De la negativa inicial del fracaso se pasó a cierta alegría por las amenazas de cierres fronterizos y el control de exportaciones (incluso en la frontera con Irlanda del Norte, retirada de forma inmediata), para terminar tragando aliviados una victoria ficticia. Consistió ésta en la promesa de que AstraZeneca intentará suministrar en el primer trimestre del año ya no el 38,75% sino la mitad de las vacunas previstas en diciembre, pese a que esa cifra equivale a un tercio de las que contemplaba el contrato. Mientras tanto, ha seguido abriéndose la brecha de vacunación con otros países desarrollados.

Esta disposición complaciente con la UE contrasta con la crítica acerva y hasta automática que solemos dedicar a nuestros gobernantes, pero es coherente con las opiniones que recogen las encuestas. En España, el apoyo a la UE sigue siendo muy alto, lo mismo que a las organizaciones internacionales. Esta semana uno de nuestros economistas más insignes defendía que de contratar las vacunas debía haberse encargado la ONU, una opinión que seguramente contaría entre nosotros con un amplio consenso.

Nuestro apoyo a la UE resulta curioso, pues, como he explicado en esta misma columna, nuestros valores difieren notablemente de los imperantes en los países vecinos: somos mucho más partidarios del Estado y de la regulación, y mucho más contrarios a la economía de mercado, y en especial, a la competencia. Somos así unos europeístas un tanto especiales: concebimos a la UE no como un instrumento que como tal ha de ser gestionado y cuya eficacia depende de esa gestión, sino como el Estado ideal que de forma siempre mágica, sin esfuerzo alguno por nuestra parte, hará realidad nuestros sueños de armonía y prosperidad colectiva.

Este idealismo es más claro entre quienes este mismo viernes pedían que nuestros acreedores (principalmente, nuestros vecinos del Norte) nos permitieran “anular [la] deuda pública mantenida por el BCE para que nuestro destino vuelva a estar en nuestras manos” (sic). Suscribían la propuesta nada menos que la presidenta y el responsable económico de los dos partidos que integran el actual Gobierno.

Semejantes delirios encuentran un límite obvio en la realidad. Salvo por el riesgo que entrañan de que puedan acabar provocando un cambio de proporciones sísmicas, como la desintegración del euro, son más peligrosos nuestros europeístas sensatos, aquellos que se limitan a trasladar a la UE, sin corregirlos, sus desengaños estatistas. Conciben el Estado de una manera tan idealista que cualquier concreción real les resulta insatisfactoria. Por eso reaccionan de manera tan ineficaz tras constatar que su solución estatal favorita no colma sus expectativas. En vez de arreglar el Estado real, su idealismo los lleva a soñar con sustituirlo por una solución que reproduce, si no magnifica, sus defectos. Se comprende así que sigamos acumulando organismos a nuestras selvas de burocracia local, autonómica y central, por no hablar del Estado totalitario que configuraban en 2017 las leyes fundacionales de la fallida República Catalana.

En mayor o menor medida, sucede así ya no con los viejos partidos, sino también con las propuestas políticas aparecidas en los últimos años, ya sean comunistas, regeneracionistas o separatistas. Son bien distintas, pero todas ellas comparten tanto su rechazo al Estado actual como una visión estatista del futuro. Además, suelen manifestar su estatismo doblemente: con relación al Estado que proponen y a la UE.

Un Amazon público
Todos ellos sobrevaloran tanto el papel que puede representar el Estado como su propia capacidad para organizarlo. Uno de los partidos gobernantes acaba de proponer un Amazon público, pero la Generalitat de Cataluña posee, como muchas otras autonomías, varias estaciones de esquí, y el Ayuntamiento de Barcelona hasta es dueño de una bodega. Sin embargo, también aquí el mayor peligro procede de las actitudes aparentemente sensatas, como el fácil adanismo de que “hay que regular bien y con independencia”, como si quienes regularon antes siempre fueran peores, como si los nuevos reguladores no incurrieran en los mismos vicios que los antiguos y a riesgo de olvidar que las instituciones han de estar a prueba de egoísmos e ignorancias.

Lo que necesitamos es centrarnos en gestionar lo recibido con realismo y sin prejuicios, considerando que la solución tal vez no pasa por más sino por menos Estado; y que, en cualquier caso, lo imperativo es activar los contrapesos que requiere todo gobierno para ser eficaz. Nada más lejos de la actitud de muchos españoles críticos con el actual Gobierno cuando responden al fracaso europeo en la compra de vacunas diciendo que “España lo hubiera hecho peor”. Quizá, pero aun si dejamos a un lado que nuestra tasa de vacunación, del 3,99%, se sitúa por encima de las de Italia (3,86), Alemania (3,57%), Francia (2,69%) o los Países Bajos (1,93%), la cuestión clave es que, decida quien decida, hemos de ser críticos para controlarle y motivarle. Los votantes del próximo domingo en Cataluña difícilmente castigarán en las urnas ese retraso en la compra de vacunas, pese a que provoca pérdidas económicas gigantescas y, sobre todo, siega miles de vidas. No esperen, por tanto, que nuestro Gobierno pida cuentas a la Comisión Europea.

Conste que éste de las vacunas es sólo un caso entre un millón. El idealismo estatista es coherente con nuestra muy selectiva respuesta a las recomendaciones de la UE sobre la organización de la economía y las instituciones. De forma sistemática, con independencia de su signo político y, por tanto, en plena sintonía con el electorado, nuestros gobiernos rechazan todas aquellas que liberalizan la economía o reducen los poderes del Estado, mientras que, en cambio, aceptan gustosos las que aumentan el intervencionismo en la economía o reducen la separación de poderes. Observe cómo trasponemos con rapidez las directivas comunitarias y aplicamos sin dudarlo las decisiones de los tribunales europeos cuando entorpecen la libre contratación, pero nos resistimos por todos los medios cuando la facilitan. Observe también, en el plano institucional, cómo el actual Gobierno ignora las recomendaciones europeas en materias tan diversas como el control del poder judicial o la gestión de las ayudas. Y recuerde, en lo económico, la resistencia casi numantina que a principios de la pasada década ofrecieron los gobiernos de Zapatero y Rajoy ante las reformas exigidas por la UE, sólo para acabar acometiendo unas reformas incompletas que el actual Gobierno también se niega a completar y que incluso querría revertir.

Por este motivo, es ingenua la visión de España como un protectorado europeo. No tanto porque carezcan nuestros socios de voluntad e interés en protegernos, que bastante paternalismo han ejercido en los últimos años, sino porque aún somos libres de elegir si deseamos seguir siendo medianamente pobres. Confiemos en que los sensatos maduren hacia un estatismo más realista. Si no lo hacen, quizá pronto contemplemos cómo los actuales forofos europeístas acaban por volverse “euroseparatistas”. Mejor no imaginar qué Estado adorarían.

Salvajes de Cataluña
Animales, violentos, irracionales. Los odiadores del separatismo vuelven a atentar contra Vox
Redacción https://rebelionenlagranja.com 7 Febrero 2021

¿Animales, violentos, salvajes, odiadores desde la cuna? ¿Como describir de otra manera a los cientos de jóvenes llenos de ira y odio que atacan día a día los actos electorales de Vox en Cataluña?

Hoy Vox ha intentado, una vez más, actuar con la normalidad democrática que debería suponer participar en unas elecciones: celebrar un mitin. Pero la democracia, en Cataluña, ha sido barrida por el odio. Esta tarde de sábado, ha sido en Vic. Nuevamente, una manada de violentos independentistas perfectamente organizados ha irrumpido impunemente en el acto de Vox con el lanzamiento de objetos, piedras, vallas metálicas y actos de terrorismo callejero, como en los peores tiempos de la kale boroka de los cachorros de ETA.

El acto ha contado con la presencia del secretario de Vox, Javier Ortega-Smith, y el candidato a la Generaliat, Ignacio Garriga. Los discursos apenas se han podido escuchar porque la «democrática concentración» de los que quieren encerrar a Cataluña en el odio y la ira, gritaba y tiraba objetos a los oradores sin parar. Una muestra de las libertades separatistas.

Al terminar el acto, los independentistas se han dispersado por las calles y para impedir la salida de los líderes de VOX, en un intento de convertir las calles de Vic en una ratonera para los de Vox, han atacado su caravana electoral, han tirado piedras a los coches, se han encaramado sobre ellos pateándolos como auténticas bestias salvajes y les han lanzado vallas metálicas.

Han abollado, impunemente, varios coches que transportaban a Ignacio Garriga, Ortega Smith y otros dirigentes de VOX. Han reventado las lunas.

Han puesto en verdadero riesgo la integridad de los ocupantes de los vehículos. Han herido a varios militantes de la formación de Abascal y a un mozo de escuadra.

Santiago Abascal ha denunciado la pasividad de Marlasca frente a los ataques, la indonesia de las autoridades de Cataluña y el silencio de los corderos del resto de partidos políticos, que no han condenado las agresiones salvajes que viene sufriendo Vox desde el primer día de la campaña electoral en Cataluña.

«Marlaska se niega a condenar la violencia y permite permanentes delitos electorales. Les llevaremos a los tribunales, a los que promueven y a los que lo permiten. El resto de partidos “constitucionalistas” se han negado a denunciar la violencia en el parlamento europeo».

Por su parte, Ortega Smith ha señalado que «el 14 de febrero convertiremos cada piedra, cada amenaza y cada patada en miles de votos por la libertad en Cataluña y por la defensa de la unidad de España. Vuestro odio nos da más fuerza».

Cientos de separatistas acosan en Vic a VOX, el único partido que no puede hacer campaña en Cataluña
VARIOS MILITANTES HAN RESULTADO HERIDOS
https://gaceta.es 7 Febrero 2021

Sigue la violencia separatista contra VOX en Cataluña en el marco de las elecciones autonómicas que se van a celebrar el 14 de febrero.

Este sábado, cientos de radicales secesionistas se han concentrado en la plaza de Vic (Barcelona) para acosar a los asistentes al mitin de la formación, que ha contado con la presencia del secretario general, Javier Ortega Smith, y del candidato a la Generalitat, Ignacio Garriga.

Los separatistas han roto los cristales de furgonetas con las que los dirigentes se han desplazado hasta allí.

Durante el acto el hostigamiento separatista ha sido continuo: insultos, lanzamiento de piedras, huevos y petardos, y gritos contra España y a favor de la independencia de Cataluña. Los dirigentes de VOX y los asistentes han quedado arrinconados en una esquina de la plaza. Y varios militantes han resultado heridos.

PP y CS impiden un debate en Bruselas sobre la violencia separatista
El PP y Ciudadanos se unieron esta semana a la izquierda y rechazaron en el Parlamento Europeo una petición de VOX para debatir sobre la violencia separatista en la campaña electoral en Cataluña.

La propuesta de VOX fue aprobada en la reunión del Grupo de los Conservadores y Reformistas Europeos (ECR) y contó con el apoyo de 14 delegaciones, de partidos de Italia, Grecia, Bulgaria, Polonia, Suecia, etc, según señaló el Jefe de la Delegación de VOX en Bruselas, Jorge Buxadé.
Manifiesto por unas elecciones libres

El pasado mes de diciembre, VOX presentó un manifiesto para el desarrollo de unas elecciones libres, pacíficas y democráticas en Cataluña e instó al resto de formaciones políticas a sumarse y a condenar los ataques violentos y sumarse a dicho manifiesto, sin encontrar respuesta.

“Unas elecciones en la que no todos los candidatos y partidos pueden concurrir en igualdad de condiciones no son unas elecciones legítimas. Para concurrir a las urnas, todos debemos tener las mismas posibilidades y expresarnos en libertad”, dijo el propio Santiago Abascal.

Una horda independentista desata una ola de violencia contra VOX en Cataluña
Los violentos atacaron la comitiva de Ortega Smith y Garriga en Vic, con graves desperfectos y simpatizantes heridos. Hasta el momento, solo el PP y Cs lo han condenado.
Javier Rodríguez España. esdiario 7 Febrero 2021

Una turba muy violenta ha puesto en peligro la integridad física de la caravana de VOX en VIC, donde el partido de Santiago Abascal intentaba desarrollar un acto electoral con la presencia de su candidato en las Elecciones Catalanas, Ignacio Garriga, y su secretario general, Javier Ortega Smith.

Las imágenes son elocuentes y muestran a decenas de independentistas agrediendo con petardos y todo tipo de objetos contundentes a las furgonetas en las que tuvieron que recluirse ambos dirigentes cuando, al terminar su mitin, ya fueron increpados y agredidos, hasta el punto de que los Mossos d'Esquadra tuvieron que rescatarles literalmente.

Una vez dentro de los vehículos, la violencia se incrementó, provocando escenas de tensión y peligro como no se recordaban en España desde los tiempos duros de la kale borroka cuando el independentismo abertzale tomaba las calles del País Vasco a fuego y piedras.

Casado y Arrimadas condenaron la violencia la instante. El PSOE, al menos de momento, guarda silencio

El propio partido ha hecho un balance provisional de los estragos que incluye incluso a simpatizantes de VOX heridos en los altercados, de mayor intensidad a los que ya sufrió en la campaña de las Elecciones en el País Vasco, la pasada primavera.

"Por insensatez o cobardía, muchos políticos callan. Otros, como los del gobierno de Sánchez, o los del gobierno golpista catalán, directamente alientan la violencia. Pero ni el silencio cobarde ni el odio estéril detendrán la firme voluntad de recuperar la libertad en Cataluña", ha clamado Santiago Abascal como primera reacción, acusando además al ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, de permitir este tipo de ataques.

Mucha violencia
El candidato "verde", por su parte, ha explicado con precisión los difíciles momentos vividos: "Nos han atacado a nosotros y han destrozado las furgonetas. Algunos vecinos han tenido que refugiarse en los alrededores. No hay libertad mientras una minoría asfixia, con la complicidad de las instituciones, a toda una mayoría de catalanes".

Ignacio Garriga, además, ha hecho un llamamiento a la condena por parte del resto de formaciones políticas que, al cierre de estas líneas, ha secundado con rapidez el PP a través de su presidente nacional, Pablo Casado, y de su candidato en Cataluña, Alejandro Fernández.

"Condenamos rotundamente los ataques a la caravana electoral de Vox en Vic. La Fiscalía debe actuar contra los violentos que arremeten contra la democracia. Varios partidos llevamos sufriendo agresiones en Cataluña durante años con el silencio cómplice del nacionalismo. Basta ya", ha proclamado Casado sin ambages.

Y en la misma línea se ha pronunciado Inés Arrimadas, presidenta de Cs: "Mi rotunda condena a los ataques de hoy en Vic contra Vox. En Ciudadanos sabemos bien lo que es pues llevamos muchos años sufriendo la intolerancia y la sinrazón de los radicales separatistas. Atacan a todo el que no piensa como ellos porque odian la libertad y la democracia".

Silencio en el PSOE
Al cierre de esta edición, ningún partido independentista se había pronunciado al respecto del episodio de violencia contra su rival. Pero tampoco, hasta el momento, lo ha hecho ni el PSOE ni el PSC, pese a que tanto Pedro Sánchez como Salvador Illa estaban en Cataluña y conocieron los hechos casi en directo.

NO HAY DETENCIONES
Gritos de «¡Gora ETA!» en las agresiones a Vox en Vic
Vicente Gil. okdiario 7 Febrero 2021

Nuevas imágenes desde un balcón muestran la brutal agresión de una turba independentista a la furgoneta de Ignacio Garriga
Las imágenes muestran que estaban absolutamente desprotegidos y sin presencia de los Mossos
Garriga se reafirma tras las agresiones: "No nos vamos a ir. No nos van a echar de nuestra tierra"
Fuentes de los Mossos reconocen a OKDIARIO que había "falta de efectivos" y se han visto "desbordados"

Simpatizantes de Vox que han acudido este sábado al acto de Ignacio Garriga y Javier Ortega Smith en Vic han sido hostigados al grito de «¡Gora ETA militarrak!» mientras abandonaban el lugar. En el vídeo que les ofrecemos -de un dirigente de Vox- puede verse a un grupo de jóvenes de la formación de Santiago Abascal abandonando el lugar seguidos de un grupo de encapuchados.

Les van siguiendo los pasos en actitud hostil. Los chicos de Vox mantienen su ritmo. Miran de vez en cuando hacia atrás. Una chica reprocha que les estén siguiendo. Uno de ellos se acerca a ella desafiante mientras el de atrás comienza a gritarles: «¡Gora ETA … Gora ETA!». Otro de los simpatizantes de Vox está al teléfono, aparentemente llamando a los Mossos. «Hemos llamado hace media hora…», dice, probablemente lamentando que no tengan protección policial alguna. El encapuchado de atrás sigue gritando sin parar insistentemente: «¡Gora ETA militarrak!» («¡Viva ETA-militar!»).

Es una situación extremadamente arriesgada. Uno de los chicos de Vox se da la vuelta al escuchar ese «¡Gora ETA!» con el que 850 españoles fueron asesinados. Otro le convence para que siga hacia adelante sin responder a la provocación: «¡Vamos!», le dice. «Sigue andando. Es lo que quieren». El otro joven de Vox sigue al teléfono y le repite al operador que le atiende: «Hace media hora que hemos llamado. Se lo digo con todo el cariño…». Ya es de noche y la frase del simpatizante de Vox indica que el hostigamiento de estos independentistas proetarras lleva ya un tiempo produciéndose sin que consigan despegarse de ellos.

Nuevas imágenes
Es la forma, sin protección alguna, con la que han tenido que abandonar los simpatizantes de Vox el mitin celebrado en Vic. Lo mismo ha ocurrido a la furgoneta que trasladaba al candidato Ignacio Garriga y a su compañero Javier Ortega Smith y otra furgoneta que les acompañaba. En las nuevas imágenes tomadas desde un balcón se ve a decenas de violentos rodeando los vehículos en la plaza Mayor de Vic. Desde el balcón en el que se graban las imágenes la chica grita a su padre: «¡Papá, sube!» visto el nivel de violencia que va a más. La chica grita al ver uno de los independentistas subirse al techo de la furgoneta de Garriga. Por detrás, cada vez aparece más gente. El conductor, con pericia, hace maniobras evasivas. Acelera poco a poco sin movimientos bruscos. Sabe que corre el riesgo de atropellar y pasar por encima del cafre fanático que lleva en el techo, lo que, además, le obligaría a detener el vehículo y quedar a merced de la masa violenta que les persigue.

Por delante, otro independentista coge una valla y la lanza contra el parabrisas destrozándolo. El conductor frena y el del techo cae al suelo, pero afortunadamente por el lateral lo que permite al chófer acelerar. La chica que graba desde el balcón exclama: «¡Hostia, hostia … están como una puta cabra!», en referencia a los violentos. Más de 100 personas corren hacia las furgonetas para bloquearlas, pero aceleran y consiguen tomar distancia hasta llegar a un semáforo en rojo donde otros vehículos parados les bloquean, sin querer, el paso. Algunos de los violentos alcanzan los vehículos y los golpean. Decenas más vienen por detrás con esteladas.

La chica del balcón vuelve a llamar a su padre, que está en la calle, para que se quite de en medio y vuelve a decir: «Están como una puta cabra». Los conductores de las furgonetas hacen sonar los claxons para que les dejen pasar. Si esa turba les alcanza y les bloquea el paso, puede ocurrir cualquier cosa, incluido el asalto a los vehículos. Los coches de delante se dan cuenta y aceleran. Las dos furgonetas consiguen salir de la plaza y dejar atrás a los violentos.

Garriga y Ortega Smith habían celebrado antes su mitin rodeados de una masa violenta de independentistas que les han lanzado todo tipo de objetos a ellos y a los asistentes al acto: desde piedras a petardos. Los Mossos d’Esquadra han protegido el acto simplemente separando los dos grupos e impidiendo que se produjeran agresiones directas. Pero no han disuelto o alejado a los violentos y el acto ha tenido que celebrarse entre esa lluvia de piedras, huevos y petardos. Es la tónica de agresiones y hostigamiento a los actos de Vox durante esta campaña electoral en Cataluña.

Mossos heridos
Los incidentes han continuado después de acabado el acto de Vox en Vic. Los grupos violentos independentistas de extrema izquierda se han enfrentado a la policía catalana. Han llegado a rodear y abrir una furgoneta de los Mossos, que se han retirado del lugar. Varios agentes han resultado levemente heridos. Al menos, tres. Uno de ellos mostraba cortes y sangre en una mano. Pese a todo, sorprende que no haya habido ninguna detención.

Fuentes de los Mossos han explicado a OKDIARIO que ha habido «imprevisión y falta de efectivos» y que ponerse a detener manifestantes hubiera comprometido la seguridad de los agentes. Las mismas fuentes creen que, en los próximos días, con las imágenes, se producirán detenciones e imputaciones.

En los vídeos que les ofrecemos se ve a uno de los agentes heridos, la brutalidad de los manifestantes y la lluvia de objetos que caen sobre los policías y los vehículos policiales, que se ven obligados a huir. «Puta España», les gritan a los agentes, «¡Fascistas! … Payasos … Españoles … Hijos de puta», mientras patean y golpean los vehículos de los Mossos. El sonido de los golpes llama la atención.

Garriga se reafirma
El candidato de Vox a la presidencia de la Generalitat se ha reafirmado después de lo ocurrido en su voluntad de «recuperar Cataluña y devolverla a la mayoría de los catalanes». Ignacio Garriga ha contado que «la izquierda y los separatistas han atacado a los vecinos que se han acercado a escucharnos en Vic. Han tirado piedras, huevos y petardos». El dirigente de Vox constata: «No hay libertad política en Cataluña mientras una minoría asfixia, con la complicidad de las instituciones, a toda una mayoría de catalanes».

Garriga cuenta que «algunos vecinos han tenido que refugiarse en los alrededores» y acusa de sufrir esta violencia al «señalamiento constante, desde las tribunas y los medios de comunicación». «Unos señalan -dice- los otros ejecutan. Y los resultados son estos».

El candidato de Vox dice al independentismo: «Abandonen toda esperanza. No nos vamos a ir. No nos van a echar de nuestra tierra. Nos vamos a quedar para acabar con la mafia separatista. Vamos a recuperar Cataluña y a devolverla a la mayoría de los catalanes».

Casado y Arrimadas
Pablo Casado e Inés Arrimadas han condenado de manera expresa lo ocurrido en Vic. «Condenamos rotundamente los ataques a la caravana electoral de Vox en Vic», ha dicho Pablo Casado, presidente del PP, que ha pedido a la Fiscalía que actúe «contra los violentos que arremeten contra la democracia». En la misma línea, Inés Arrimadas ha expresado su «rotunda condena» a los ataques de este sábado en Vic contra Vox. «En Ciudadanos sabemos bien -dice en Twitter- lo que es pues llevamos muchos años sufriendo la intolerancia y la sinrazón de los radicales separatistas». En la cuenta de Salvador Illa, del PSC, a las 11 de la noche han colgado un mensaje genérico que condena «toda violencia venga de donde venga y la sufra quien la sufra», sin referencia expresa al acto de Vox en Vic

Vox, por su parte, lamenta que, hasta esta noche, llevan semanas «sufriendo la violencia en Cataluña» con el «silencio total» de los líderes del Partido Popular y de Ciudadanos. Según Vox, han condenado las agresiones «cuando es inevitable».

El independentismo rompe la neutralidad institucional en el 14F
La asociación Impulso Ciudadano ha presentado 177 denuncias ante las juntas electorales de zona por el uso de símbolos partidistas en plena campaña
María Jesús Cañizares cronicaglobal 7 Febrero 2021

Impulso Ciudadano ha presentado 177 denuncias ante las juntas electorales de zona por vulneración de la neutralidad institucional en campaña. La asociación puso en marcha el pasado 12 de enero la campaña Sin trampas, destinada a denunciar ante las Juntas Electorales la presencia de emblemas partidistas como lazos amarillos, banderas esteladas, peticiones de amnistía o pancartas a favor de los denominados “presos políticos y exiliados” en las corporaciones públicas y en los espacios no destinados a propaganda electoral.

Las denuncias se distribuyen de la siguiente manera: 97 en la provincia de Barcelona, 57 en la de Girona, 15 en la de Lleida y 8 en la de Tarragona. Esta entidad constitucionalista ha facilitado el correo asesoria@impulsociudadano.org para que los interesados pueden remitir fotografías de los edificios y espacios públicos que exhiben este tipo de emblemas.

Las Juntas Electorales de Zona han dictado acuerdos ordenando la retirada de diferentes símbolos partidistas en más de 90 municipios.

L'Espluga de Francolí
Bandera independentista y pancartas en favor de los "presos políticos" en el edificio municipal de L'Espluga de Francolí (Tarragona), cuyo alcalde es de SOM-AM, propaganda partidista que incumple la neutralidad institucional exigida durante la campaña.

Puig-reig
La fachada del Ayuntamiento de Puig-reig (Barcelona), cuyo alcalde es de JxCat, luce una gran bandera independentista en contra de las indicaciones de la Junta Electoral, que impone neutralidad a las instituciones.

Bàscara
En Bàscara (Girona), el Consistorio gobernado por ERC ha colocado una pancarta junto a la bandera española para denunciar que esta enseña "ondea por imperativo legal. La respetamos, pero no es la nuestra".

Sant Llorenç Savall
Sant Llorenç Savall (Barcelona), que gobierna ERC, luce en su edificio municipal lazos amarillos, símbolo independentista y un rótulo con la frase Som República.

Amer
Amer (Girona) es conocido por ser la ciudad natal de Carles Puigdemont. Su alcaldesa, de Junts per Catalunya, tiene un lazo amarillo en el balcón consistorial.

Llanars
En Llanars (Girona), el Ayuntamiento que gobierna ERC luce lazos amarillos y carteles en defensa de los "presos políticos", una frase que la Junta Electoral ha dicho que es una frase partidista.

La Pobla de Segur
ERC gobierna La Pobla de Segur (Lleida) donde el Ayuntamiento ha colocado las fotos de los presos independentistas con un gran lazo amarillo.
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