AGLI Recortes de Prensa   Lunes 8  Febrero  2021

El drama del paro incrementa las colas del hambre
José María Rotellar Libertad Digital 8 Febrero 2021

El azote del hambre se deja sentir desde hace meses en una parte importante de la clase media, que ha perdido su empleo y no puede, literalmente, comprar absolutamente nada.

EsRadio y Libertad Digital, así como el diario El Mundo, relataron la semana pasada el drama auténtico que se ve cada día en la vuelta a España de las colas del hambre. Diariamente, puede comprobarse en cada uno de los comedores de beneficencia que tiene la Iglesia -que es quien principalmente está auxiliando, como siempre hace, a estas personas que pasan por un momento terrible-, así como en los comedores sociales de otras organizaciones.

El azote del hambre se deja sentir desde hace meses en una parte importante de la clase media, que ha perdido su empleo y no puede, literalmente, comprar absolutamente nada, y se extiende por las ciudades más prósperas de España, como pueden ser Madrid o Palma de Mallorca, por poner dos ejemplos de las capitales de provincia de dos de las regiones con mayor poder adquisitivo en el conjunto nacional.

La Comunidad de Madrid es la única región que está tratando de perjudicar lo menos posible a la economía, aunque incluso en dicha región las restricciones son excesivas y están haciendo mucho daño económico, pero en comparación con el resto de España es un oasis de libertad que permite que la actividad económica no se hunda del todo. Eso es responsabilidad, que alguno debería aplicarse cuando critica las medidas de Madrid por lo que considera que es un nivel escaso de restricciones, y no lo es el cerrar absolutamente todo y generar pobreza y miseria.

No obstante, pese a ese mejor comportamiento de las medidas madrileñas, la mala gestión del Gobierno de la nación en toda la crisis derivada de la pandemia está dejando ya sin capacidad de aguante económico a muchas familias, que se ven abocadas a vivir de la caridad.

En Mallorca, el desastre es completo, pues a la caída del turismo por no haber viajes se une el cierre completo de la hostelería, que sólo permite el reparto a domicilio. Allí, la ruina ha llegado ya.

La situación de desempleo derivada de los cierres impuestos a determinadas actividades económicas, especialmente la hostelería, el turismo, el comercio y el ocio, está agotando los recursos de muchos ciudadanos, de manera que todo ese paro que se está provocando con tanta restricción tendrá unas consecuencias peores que el coronavirus no sólo en términos de riqueza, sino de mayor número de enfermedades y fallecimientos por todo tipo de patología, como sucede en toda sociedad que se empobrece, al no poder tener tantos recursos para sanidad. Adicionalmente, el quebranto económico para los ciudadanos se hará insoportable, como empezamos a ver con estas colas del hambre que crea e incrementa el paro, cuyos datos pasamos a analizar.

El paro sube en 76.216 personas, que supone un incremento mensual de un 1,96%. De esa forma, la cifra de parados registrados se queda a las puertas de los cuatro millones, con 3.964.353 desempleados.

Es más, en términos interanuales, que eliminan la estacionalidad, se ha incrementado en 710.500 personas, un 21,84%. Es el mayor incremento desde el año 2010.

Son, además, once meses consecutivos de fuertes incrementos porcentuales del paro en tasa interanual.

De la misma manera, sube en todos los sectores económicos, salvo una pequeñísima bajada en construcción, y se incrementa con fuerza en el sector servicios, donde sube el paro en 78.089 personas, que denota que el mercado laboral se está deteriorando más en el sector principal de nuestra economía, que hace que su incremento sea más preocupante.

También lo hace en ambos sexos y en los mayores de veinticinco años, que dificulta su retorno al mercado laboral.

Bajan los contratos:
Descienden un 26,20% interanual en el mes (462.408 contratos menos).

Los contratos indefinidos caen un 30,61% interanual en el mes.

La afiliación a la Seguridad Social cae en enero, en términos mensuales, en 218.953 personas. Junto con el dato de enero del año pasado, donde ya empezaba a verse la crisis que estaba en ciernes y que las restricciones del coronavirus ha acelerado y agravado, es el peor dato mensual de un mes de enero desde 2013.

De esa manera, en los tres meses de enero en los que ha gobernado Pedro Sánchez (enero de 2019, enero de 2020 y enero de 2021), se han destruido más de 200.000 empleos cada uno de esos meses.

Y el dato en términos interanuales se remonta, en negativo, a los peores momentos de la anterior crisis. De esa manera, los afiliados en tasa interanual caen en 335.014 personas, que es el peor dato interanual de un mes de enero desde 2013.

Del mismo modo, el número de empresas con código de cuenta a la Seguridad Social han descendido en 101.258 desde febrero de 2020.

Estas cifras, que son terribles, podrían ser todavía más negativas si no fuese, como antes se ha señalado, por el efecto de los ERTE, que ortodoxamente, por criterio estadístico, no se contabilizan como paro registrado y se mantiene al trabajador dado de alta en la Seguridad Social, de manera que si dichas personas, que realmente no están trabajando y están cobrando una prestación por desempleo, en términos oficiales, se incluyesen en el número de parados y en los afiliados perdidos, nos encontraríamos con casi cinco millones de parados y con escasos dieciocho millones de afiliados.

Adicionalmente, de esas 738.969 personas que se encuentran en ERTE, el 68,47% se concentra en la hostelería, los servicios de alojamiento, el comercio, las actividades de ocio y las agencias de viajes, que con las medidas actuales y el penoso ritmo de vacunación tienen un horizonte más sombrío.

La mala gestión gubernamental, con restricciones constantes, están hundiendo al tejido productivo, especialmente a restaurantes, bares, cafeterías, comercio y turismo, de manera que, de seguir con esa política, puede dejar, desgraciadamente, todavía un mayor número de personas en el paro a lo largo de 2021.

Violencia separatista y riesgo de pucherazo
EDITORIAL Libertad Digital 8 Febrero 2021

Pocos procesos electorales se han desarrollado en un clima de tanta violencia y fuertes sospechas de irregularidades como las elecciones al parlamento de Cataluña que tendrán lugar el próximo día 14.

La violencia callejera contra VOX sigue desatada sin que las autoridades catalanas pongan coto a las hordas de independentistas que agreden a altos cargos y simpatizantes de la formación de Santiago Abascal. El propio líder conservador fue acosado y agredido cuando trataba de intervenir en un acto de su partido celebrado ayer en la localidad gerundense de Salt gracias, sobre todo, al ridículo dispositivo de seguridad desplegado por la policía nacionalista, una situación insólita que jamás se habría producido si las piedras y los golpes fueran contra los candidatos de otros partidos.

También el secretario general de la formación conservadora y el candidato a la Generalidad sufrieron en sus carnes este pasado fin de semana las agresiones y el acoso violento de centenares de separatistas, que actuaron con plena tranquilidad aprovechándose del escaso despliegue de agentes diseñado intencionadamente por las autoridades nacionalistas y su policía política.

La situación de permanente violencia callejera contra un partido político, propiciada por el Gobierno regional nacionalista, es una anormalidad democrática que cuestiona muy seriamente la limpieza de un proceso electoral. Todos los partidos deben concurrir a la cita con las urnas en igualdad de condiciones y con plena libertad para llevar a cabo sus actos de propaganda electoral. No es eso lo que está ocurriendo en Cataluña, como vemos día tras otro en las imágenes vergonzosas que retratan muy bien a las recuas separatistas, pero también a sus líderes.

A ese clima intolerable de ataques callejeros contra un partido legal y sus simpatizantes hay que añadir la situación anómala provocada por la pandemia de la Covid-19, en plena tercera oleada de contagios. El miedo al virus y los estragos que está produciendo en miles de afectados, muchos de ellos convocados a formar parte de las mesas electorales, son otro impedimento para que las elecciones catalanas se desarrollen con normalidad. Tan es así que hasta los responsables del Gobierno regional de Cataluña dudan de que vaya a ser posible hacer el recuento la noche de las elecciones, otra anomalía vergonzosa que socialistas y separatistas están dispuestos a asumir con total normalidad.

Lo único sensato hubiera sido retrasar la convocatoria electoral hasta tener controlada la pandemia, pero la urgencia política de Sánchez para situar a Illa en el Gobierno de la Generalidad y la incomprensible complacencia de la Junta Electoral ha permitido que asistamos a una cita con las urnas convertida, como todo lo que toca el separatismo, en un execrable esperpento más.

Hay que parar la violencia contra Vox
Pedro de Tena Libertad Digital 8 Febrero 2021

La izquierda española sigue sin aceptar la democracia parlamentaria como única forma civilizada de gobierno.

Lo ocurrido el hace dos días en Vich no es nuevo. Ni en su forma ni en su fondo. No es Vox el primer partido contra el que una izquierda separatista cada vez más totalitaria tira piedras, o acosa a sus representantes o ataca domicilios y locales. Le ha ocurrido al PP y a Cs. Tampoco ocurre sólo en la Cataluña rota de hoy. Lo que se vivió en la Cataluña de la transición y en el País Vasco durante décadas, con centenares de asesinados, fue un genocidio de diseño del comunismo separatista contra las fuerzas del orden, el centro derecha e incluso contra miembros del PSOE. Memento Múgicas y memento Ryan. El caso es que hay un sector muy importante de la izquierda que ve necesario, e incluso bueno, eliminar por la fuerza la presencia de conservadores, liberales e incluso socialdemócratas en la vida política española. Es decir, que no cree en la democracia, en el derecho y en la convivencia. Mucho menos en la tolerancia y el respeto.

Normalmente, los ataques se limitan al tatuaje ideológico y al linchamiento verbal en el foro público. Se comprenderá con un ejemplo no relacionado con la política, para hacerlo más llevadero. Claudio Sánchez-Albornoz fue uno de los grandes historiadores españoles, de esos que estudiaron de verdad y a fondo. Su libro sobre la España musulmana, en sus textos islamistas y cristianos, fundamentó su tesis sobre el enigma español, consecuencia de una reconquista necesaria para España y para Europa, como hoy es reconocido. Recuérdese cómo Chesterton, por ejemplo, cantó la victoria de Lepanto.

Pero los que no investigan ni estudian sino que aplican fórmulas huecas a todo, primero lo etiquetaron como historiador conservador que “deformó” la historia de España con su fe en la nación española y con su fe cristiana. A partir de ahí, ya se le pudo condenar como reaccionario, fascista (aun siendo presidente de la II República en el exilio) e incluso como ignorante. Porque deformar, ya saben, sólo deforman los que creen en la España nacional y exploran su futuro desde el liberalismo. Los que dicen que fue la ¿monarquía Hispánica? la que ¿invadió? el ¿tolerante? Al-Andalus – hasta Américo Castro se revuelve en su tumba -, no deforman. Tal vez sea cierto, porque más que deformar eliminan la historia que no les gusta, como hacen con la II República y, si es preciso, borran al historiador como Stalin borraba las figuras de sus purgados en las fotos oficiales.

Sin embargo, oh, milagro del doble rasero y de la hipocresía, los “¿fascistas?”·, “ultras”, “antidemócratas” y “violentos” son, ahora, los afiliados, militantes y votantes de Vox que son precisamente los golpeados, acosados y perseguidos por los “demócratas” de la izquierda separatista que no tiene inconveniente en hacer desaparecer a la más de media Cataluña que se siente también española. Ya hace casi un año desde que un grupo de amigos, filósofos, historiadores, escritores y amigos levantamos la voz y proclamamos el derecho de Vox, como partido democrático con cabida en la ley española y europea, a existir políticamente. Y añadimos:

Constatamos que Vox no defiende ni practica la violencia como forma de actuación política que sí han consentido y consienten algunos grupos, ni es impulsor ni ejecutor de golpes de estado que sí han perpetrado otras siglas ni busca instaurar una dictadura como hay quien reconoce abiertamente, ni ha sido imputado, ni siquiera implicado, en casos de corrupción como lo han sido casi todos los demás.

La violencia política es incompatible con la democracia. Si ésta es algo, es un modo de organizar la vida pública de manera que la sustitución de un gobierno por otro es posible y no conlleva ni exige la aniquilación de los adversarios. Pero no, la izquierda española sigue sin aceptar la democracia parlamentaria como única forma civilizada de gobierno, a pesar de sus defectos, muchos de ellos provocados desde la propia izquierda o desde algunas derechas. O se para la violencia contra Vox o estará justificada la legítima defensa ante la tibieza de las reacciones y la inutilidad de las instituciones para la salvaguarda del derecho constitucional.

¿Qué se va a hacer cuando Vox consiga el próximo domingo grupo parlamentario en Cataluña y, en su momento, en el País Vasco? ¿Atacar a casi 4 millones, y creciendo, de votantes? Esta izquierda, además de fanática e intolerante, es políticamente estúpida.

Los ataques a VOX
EDITORIAL https://gaceta.es  8 Febrero 2021

Los ataques continuos a VOX en la campaña electoral catalana son un ejemplo perfecto de la corrupción que asola esa parte de España, y no sólo esa parte. Corrupción económica, que quizá a estas alturas sea la menos importante, corrupción gubernamental, corrupción del lenguaje y corrupción de los grandes medios de comunicación al servicio (remunerado) del difunto bipartidismo.

Nuestro sistema constitucional del gobierno representativo sólo puede funcionar cuando el valor de los votos se mide en el acceso de los votantes a información libre sobre los candidatos. Dentro de ese proceso de maduración del pensamiento, la celebración en paz y en libertad de todos los actos de los partidos en el marco de una campaña electoral es una parte fundamental porque mide, mucho mejor que cualquier otro parámetro, la temperatura democrática de la sociedad en su conjunto y, por ende, el valor de los votos.

En el caso catalán, y ya lo adelantamos, esa temperatura democrática está por debajo del punto de congelación.

La corrupción gubernamental en el caso de los ataques continuos a VOX es palmaria. La desidia y la inacción de las fuerzas de seguridad catalanas a la hora de prevenir, reprimir y detener a los saboteadores violentos de un acto democrático como es un mitin de campaña, es un acto de pura corrupción de los mandos de la policía catalana al servicio de intereses partidistas que buscan vincular a VOX, aunque sea la víctima, con la violencia. Esta técnica perversa se completa presentando a la otra parte, la criminal —la que ataca, la que no es reprimida, la que se mueve en la impunidad más absoluta—, con nombres genéricos positivos como «antifascistas» o «activistas» que luego muchas de su señorías de la izquierda comunista incluyen en sus currículos profesionales yermos como un páramo desolado.

Esta corrupción del lenguaje, consentido, cuando no protegido, por los grandes medios de comunicación, es miserable. Nada tenemos que decir de los medios al servicio directo del nacionalismo separatista porque en su caso no hay corrupción del pensamiento, sino coherencia con su mensaje permanente de estulticia. Pero sí que tenemos que decir, y mucho, de medios de comunicación que dicen defender la Constitución —preámbulo, Título Preliminar y Título I—, la unidad de España como bien moral superior, el imperio de la ley y que se llenan la boca con apelaciones a la libertad de expresión, pero sólo a la suya.

La vieja costumbre corporativista del oficio de periodista (perro no come carne de perro) no debe impedirnos dirigirnos a esos colegas que redactan artículos de condena ligera de «las actitudes violentas» y en los que siempre hay una pirueta estupenda para que la izquierda —la que subvenciona con nuestro dinero, la que invita a tertulias pagadas, la que colocan miembros de consejos de administración, la que promociona los libros de los periodistas o los hunde— y a veces el centrismo moderado no puedan acusarle de haber sido blando con VOX. Ataques ad hominem incluidos.

A esos compañeros, algunos amigos, que de vez en cuando se preguntan frente al micrófono, frente a la computadora o en un reservado de algún hotel periférico cómo es posible que la democracia española haya llegado a este grado de corrupción, les invitamos a echarse una larga mirada frente a un espejo fiel y no deformado. Insistimos: una mirada larga, honrada y sincera.

Feijóo y el enredo permanente
Miguel Ángel Belloso okdiario 8 Febrero 2021

El presidente de Galicia, Alberto Núñez Feijóo, es un personaje singular. Es un tótem del PP, a la manera en que lo fue en su época Manuel Fraga. Ha conseguido cuatro mayorías absolutas consecutivas. Ha demostrado una inteligencia y una eficacia sobrenaturales. Pero a diferencia de Fraga, que cuando nombró sucesor a José María Aznar, se apartó por completo de la política nacional, y lo dejó hacer, Feijóo es alérgico a la abstinencia. Como no es un barón cualquiera ni se resigna a su papel al fin y al cabo secundario, no pierde la oportunidad de hacerse notar, de que todo el mundo perciba el mensaje de que allí está él, por si acaso.

Feijóo tuvo la oportunidad de ser presidente del PP en las Primarias que se celebraron al efecto y que ganó Casado, pero no quiso. No quiso porque en el fondo no deseaba unas Primarias sino una suerte de aclamación, porque no tuvo el coraje de enfrentarse al veredicto de una militancia siempre imprevisible o porque en Galicia se vive como Dios, sobre todo si eres lo más parecido a un emperador. El caso es que pese a haber declinado la competencia por el liderazgo del PP, luego ha tratado de ejercerlo desde la sombra. De modo que su comportamiento ha sido siempre discutible e incluso reprochable. Digamos, de una manera suave, que no ha sido el mejor compañero de Casado.

Ha tratado de condicionarlo cuanto ha podido para vincularlo inmarcesiblemente al centrismo, donde está convencido de que se ganan las batallas, hizo todo lo posible para defenestrar a Cayetana Álvarez de Toledo al frente de la portavocía parlamentaria del Grupo Popular, y ahora su nuevo objetivo es debilitar a la presidenta de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, a la que no quiere ni en pintura como presidenta del PP de la comunidad y sobre la que tiene una actitud desleal, que parece ser una especie de tentación a la que no renuncia.

Su inclinación por el enredo es inquietante, porque otros barones de menor enjundia, como los presidentes de Castilla y León, de Murcia o de Andalucía, los señores Alfonso Rodríguez Mañueco, Fernando López Miras o Juan Manuel Bonilla manejan gobiernos de coalición frágiles y pendientes del apoyo de Vox, y porque dadas las circunstancias, prestan una atención inusitada a Feijóo, el faro de la Costa de la Muerte. Pero la luz que alumbra el Napoleón de Galicia no contribuye precisamente a garantizar la paz, la concordia y la unidad estratégica del partido.

El último charco que ha pisado el gallego tiene que ver con las políticas impulsadas por los diferentes gobiernos de la cuerda para afrontar la pandemia, entre las que destaca por su atrevimiento, por su determinación, pero también por su resultado, las de la señora Díaz Ayuso, que se resiste con uñas y dientes a cerrar los bares y restaurantes, a clausurar los comercios y a acelerar la ruina de tantos pequeños empresarios que están al borde de la asfixia económica y de la depresión, que es tan nociva en términos de salud como el virus chino. Es natural que tal ejercicio de osadía y de ambición espolee a los adversarios políticos sin recursos para el combate, es decir, a los socialistas y comunistas con mando en plaza, pero que al mismo tiempo aliente la envidia, el resentimiento y la perfidia de los propios, es decir, que impulse el fuego amigo, es verdaderamente notable. Resucita los peores tiempos de la derecha cainita.

El señor Feijóo ha sugerido que es una irresponsabilidad la manga ancha de Madrid en los horarios de las aperturas de la hostelería y en los toques de queda. Luego lo ha matizado, ¡claro!, diciendo que cada comunidad toma sus decisiones en relación con la situación en su territorio, pero el mal ya está hecho. La ponzoña está servida. La diferencia entre teóricos compañeros de viaje se ha constatado y es indeleble. El oxígeno para el sectarismo televisivo nacional, debidamente acreditado.

Como se sabe, Madrid fue el centro de la pandemia durante los meses de plomo. Luego gracias a una estrategia destinada a cerrar sólo las zonas sanitarias con mayor nivel de contagios, permitiendo la movilidad en el resto de la capital, los efectos han sido espectaculares. Durante mucho tiempo, y aún ahora -en que las cosas van momentáneamente peor, aunque tienden a mejorar- la señora Ayuso ha permitido la apertura de los comercios y de la hostelería lo máximo posible. Y ha declarado su voluntad de intensificar la dosis de libertad en el futuro.

Los empresarios del sector, que viven la crisis más aguda de la que hay conocimiento público, le están muy agradecidos. En Cataluña y en otros lugares de España, la gente ha salido con pancartas en las que se podía leer “Ayuso vente aquí”. En Albacete la han sacado en procesión. Mi amigo Chema, el dueño de la taberna Aolmar, junto a la Ciudad de los Periodistas, hace tiempo que propone a sus clientes procesionar a la presidenta.

Como el enojo y la penuria de este sector de actividad crucial en un país como España, que vive del acercamiento social, de la convivencia en la calle y de la barra de bar, es legendario, Ayuso ha puesto en un brete a otros gobernantes más apocados, menos decididos y hasta quién sabe si más estúpidos. De una u otra manera, Ayuso los ha situado en el disparadero antes sus eventuales votantes y esto es algo que llevan muy mal, hasta el punto de cuestionar a una compañera de partido que sólo trata de hacer bien su trabajo.

Que Ayuso pueda tomarse estas libertades que molestan tanto a la izquierda como a la derecha es porque ha impulsado una política económica que ha abierto el margen de maniobra fiscal posible para ponerlas en marcha. Sus gestas heroicas como la habilitación sanitaria del recinto de Ifema y ahora la construcción en tiempo récord del hospital Isabel Zendal no habrían sido posibles sin la ejecutoria consuetudinaria que ha seguido siempre la Comunidad de Madrid, de bajos impuestos, de gasto contenido y de déficit público a raya.

Como esta estrategia ha proporcionado un aumento rotundo de los ingresos fiscales, dando por buena empíricamente una vez más la teoría de Arthur Laffer de que la reducción de los tributos acaba proporcionando a la larga una mayor recaudación, genera atractivo para la inversión y relocaliza los recursos que se fugan de destinos menos hostiles, Madrid ha contado con el músculo financiero imprescindible para gastar extraordinariamente en instalaciones sanitarias que además están a disposición del resto de España.

El modelo liberal de bajos impuestos, de facilidad para las empresas, de cariño hacia los emprendedores y de promoción de una convivencia amigable acaba proporcionando una rentabilidad inmensa. A pesar de lo que se diga en contra, la competencia fiscal es intrínsecamente positiva. Contribuye a que baje la presión tributaria, favorece la consolidación y el asentamiento del trabajo y del capital en los lugares más hospitalarios, incentiva la inversión y el consumo e impulsa a la vez el crecimiento económico y la recaudación. El modelo liberal en favor de la responsabilidad política y del ajuste de cuentas inevitable obliga a los gobiernos que gastan a dar cuenta al tiempo de los impuestos que establecen, para que luego las urnas dicten su veredicto inapelable. Esta es la política que ha seguido por fortuna Madrid desde los tiempos de Esperanza Aguirre. La política que sirve y mejora la vida de los ciudadanos. La que da aliento a las empresas y genera la riqueza correspondiente.

En sus años mozos, antes de ser ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro decía que la mejor manera de reducir el déficit público es bajar los impuestos. Así es. La expectativa inicial de contar con menos ingresos -aunque luego suele ocurrir lo contrario- ejerce como un cinturón de castidad que sujeta el gasto público, conduce a su eficiencia máxima y achica el desequilibrio presupuestario.

Esta es la norma que ha inspirado a la Comunidad de Madrid con el PP al frente desde tiempo inmemorial, y la que la señora Ayuso practica sin complejos, a pesar de las denuncias extemporáneas y absurdas sobre eventuales paraísos fiscales que no sólo son falsas sino grotescas: sólo tratan de enmascarar el fracaso sin paliativos del socialismo, así como de esconder la podredumbre moral de sus defensores.

Y esto, es decir, el éxito, es lo que no soportan los adversarios y enemigos de la señora Ayuso, dispuestos incluso a cometer actos criminales como los que están sucediendo con el hospital Zendal. Pero lo importante, lo que se hace tristemente indigesto es que algunos compañeros de partido, y entre ellos el señor Feijóo, muestren un recelo inaudito y a veces una incomprensible beligerancia hacia una compañera que no ha demostrado propósito alguno de jugar en su liga, que como suele ocurrir con los gallegos nunca se sabe de qué va.

Inteligencia y eficacia sobrenatural
Nota del Editor 8 Febrero 2021

Si el tal Núñez tuviera Inteligencia y eficacia sobrenatural, ya se habría instalado en C/ Génova para enseñar la lengua regional a los madrileños.

El tipo es un desastre en todos los aspectos, mantenido únicamente por el reparto de prebendas del dinero esquilmado a la ciudadanía a los medios de comunicación y su palabra no vale un ochavo.

El Covid 19, la excusa para disimular la incompetencia del Gobierno
“En ausencia de una responsabilidad rigurosa, florece la incompetencia. Se fomenta y se recompensa la falta de honradez” Al Gore
Miguel Massanet diariosigloxxi 8 Febrero 2021

Se puede decir que estamos en una etapa de la Historia de nuestro país en la que no pasa día, no existe tregua ni se nos da sosiego para que los ciudadanos de a pie tengamos ocasión de serenar nuestro espíritu, ordenar nuestras ideas y hacer un balance, más o menos mesurado, respecto al estadio político en el que nos encontramos ubicados o respecto a cuánto tiempo va a durar la situación de inestabilidad en la que nos consideramos instalados. España ha entrado en lo que se podría considerar un torbellino en el que se pretende establecer un melted de ideas políticas que, a la vez, reviertan en una justicia distributiva y, como tercera variable, que redunde en una mejora de la situación económica del país y de la ciudadanía en general, es decir, lo que se podría traducir como la cuadratura del círculo.

Un periodista del periódico Hispanidad, con cuyas ideas solemos identificarnos, nos ha sorprendido con un ataque frontal hacia el señor Mario Draghi, el que parece que ha sido elegido por el presidente de Italia, señor Matarella, para que intente formar un nuevo gobierno para la nación italiana. Don Eulogio López se muestra contrariado por el hecho de que, después de una serie de gobiernos fracasados en el Estado, se haya elegido a un “tecnócrata” para intentar sacar a flote un país que, como nosotros los españoles, ha conocido en su historia tiempos mejores y que corre peligro de dejar de ser, como lo ha venido siendo hasta hace poco, una de las potencias económicas de la UE. Después de calificar al presidente italiano Sergio Matarella, de “pedante insufrible” sobre lo que no queremos opinar, se queja y se lamenta de que el señor Mario Draghi haya sido un” banquero de inversión” lo que le hace identificarlo como “amante de la especulación” para quien la política económica no consiste en fabricar bienes sino en fabricar dinero.

No olvidemos que a quién califica con tanta ligereza el señor Eulogio López, es un señor con el siguiente curriculum: economista italiano, presidente del Banco Central Europeo desde 2011 hasta 2019; Entre 1985 y 1990 fue director ejecutivo del Banco Mundial, y entre enero de 2002 y enero de 2006 fue vicepresidente, por Europa, con cargo operativo, de Goldman Sachs, cuarto banco de inversión del mundo. No da la sensación de que con semejante bagaje intelectual y de experiencia en el ramo de la economía mundial, se lo pueda calificar como no apto para ocupar el cargo que, por ejemplo, en España ocupa un señor, el señor Pedro Sánchez, del que se dice que copio su trabajo para conseguir el doctorado en económicas y que, durante el tiempo que lleva al frente del ejecutivo, sus errores garrafales no tienen otro parangón que aquellos que, el señor Zapatero su correligionario, cometió llevando a España a una situación de quiebra, que no se materializó gracias a que el señor Mariano Rajoy supo evitarlo.

Muchos, en España, recordamos la llegada de los tecnócratas en tiempos del gobierno del general Franco y lo que supuso para España el cambio de rumbo que supieron darle a nuestra economía y lo que representó para el país que hubiera un equipo económico solvente capaz de corregir las evidentes equivocaciones de los políticos de aquella época. No pretendemos decir que el país deba suprimir a sus políticos, aunque es obvio que una buena criba de los que actualmente están al frente del país sería de todo punto necesaria; pero hay circunstancias, situaciones en las que si se apartaran los políticos y dejaran trabajar a los verdaderos expertos en la materia seguro que se hubiera agradecido por los ciudadanos que han tenido que ver con estupor como unos verdaderos inexpertos, unos aprendices ególatras y unos advenedizos completamente ignorantes en cuestiones de epidemias, se han hecho cargo y, además, han tenido la temeridad de pretender imponer, contra el parecer de los expertos, sus conveniencias políticas y partidistas, aunque ello haya causado una prolongación de la pandemia y un aumento de los contagios que nos ha situado en los últimos lugares, en cuanto a las naciones europeas, en lo que respeta a la incidencia y las muertes que se han producido por el coronavirus.

Por desgracia no podemos entrar en disquisiciones sobre justicia distributiva y lo que pretendió decir Aristóteles cuando la definió como: “lo justo o correcto respeto a la asignación de bienes en la sociedad”. Un tema que nos lleva, simplificando, a lo que sería la distribución igualitaria estricta que propugna la asignación de igual cantidad de bienes materiales a todos los miembros de la sociedad, sin más distinciones o la que nos parece más justa y adecuada fundamentada en en los recursos y principios distribuidos en lo que las personas merecen a causa de su trabajo (responsabilidad económica). La realidad es que lo que nos está pasando en España, aparte de lo que nos está dejando la epidemia del Covid 19, es que estamos en manos de quienes, argumentando que defienden ideas de tipo humanitario y de protección de los trabajadores, están dándole un vuelco a nuestro Estado de derecho y llevándonos a un tipo de estado intervencionista, totalitario y evidentemente de carácter comunistoide. Es lo que la señora Colau pretende implantar en el municipio de Barcelona y que está siendo desmontado por la Justicia que no para de darle en la cresta, anulando todas sus decisiones meramente especulativas, con las que quiere coaccionar a los dueños de inmuebles sin tener en cuenta, para nada, nuestra legislación estatal y nuestra Carta Magna.

Y es que cuando nos hablan de defender “ideas” parece que siempre estamos tratando de las que hacen referencia a las izquierdas, a sus moralinas igualitarias, a su olvido de lo que es la naturaleza humana y en su desconocimiento o así lo fingen, de que este mundo no está hecho de santos ni de personas perfectas. Los hay pobres que trabajan y se esfuerzan en mejorar, los hay también que no dan golpe y viven de las subvenciones, así como también existen los sinvergüenzas que no dudan en aparentar estar enfermos, para conseguir la baja y es imposible que ignoremos todo ello, insistiendo en que toda persona merece igual respeto y consideración. ¿Por qué en lugar de defender ideas no hablamos de defender valores? O ¿son más importantes las ideas o el conseguir un nivel de vida aceptable?, ¿con actitudes revolucionarias o con algaradas separatistas se ha conseguido mejorar la vida de los catalanes o, por el contrario, en la actualidad la autonomía catalana es la en la que el ciudadano paga más impuestos para recibir menos servicios?, ¿Ideas que nos llevan a situaciones de paro y pobreza o trabajo y bienestar social? No nos engañemos los extremismos y los estados de tipo totalitario y anticapitalistas siempre llevan como consecuencia el sometimiento de la ciudadanía y la pobreza para todos.

¿El señor Mario Draghi? Sin duda alguna, pese al mal concepto que de él tiene nuestro amigo de la Hispanidad, para España necesitaríamos con urgencia que una persona de su perfil económico, de su honradez y de su saber hacer para que pusiera orden y echara, de los ministerios que ocupan, a los verdaderos culpables de la deriva errónea que nuestro Gobierno está imprimiendo a nuestra nación, los señores de Unidas Podemos y se descargara de sectarias, irresponsables y flacas de memoria como la señora Calvo que se olvida de que los ciudadanos españoles somos los que le pagamos el sueldo y que ella, que forma parte del Gobierno, no lo hace solamente para amparar a los suyos sino que se debe a todos los españoles. Todos los españoles queremos conocer lo que dice el informe del Consejo de Estado en sus 96 jugosas páginas que, según el portavoz de Cs, Edmundo de Val “es demoledor para el Gobierno”. Si es bueno, aunque no sea preceptivo que el Gobierno lo tenga en cuenta ¿por qué se nos oculta al resto de partidos de la oposición y a los ciudadanos? Lo que evidencia, señora Calvo, que no es que el PP quiera agarrarse a un clavo ardiendo, sino que son ustedes que se encuentran incómodos ante lo que sería dar publicidad a un escrito que, con toda seguridad, les haría sonrojar. Así se empieza cuando se pretende implantar una dictadura que, en realidad, es lo que Uds. pretenden, recortando derechos, ocultando errores y engañando a los más débiles haciéndoles creer que los van a enriquecer a todos, sin trabajar, sólo recurriendo a las mamandurrias del estado proletario. Sigan así y veremos dónde acabamos.

O así es como, señores, desde la óptica de un ciudadano de a pie, nos estamos apercibiendo de que las féminas que ocupan puestos en el Gobierno, quizá con la excepción de las ministras de Economía y la del Ejército, el resto no hacen honor a lo que el feminismo pretende hacernos creer a todos cuando nos habla de favorecer la llegada de las mujeres al poder. Los ejemplos de la Calvo, la comunista Montero (debiera caerle la cara de vergüenza de presentarse como defensora del proletariado viviendo en la mansión suntuosa en la que vive y ahora usando a una funcionaria de alto rango de la Administración como niñera de sus hijos), la ministra de Hacienda Mº Jesús Montero y la de Educación, Zeláa son ejemplo de lo peor que se les podría achacar a los hombres que ocuparan los puestos en los ministerios de los que ellas se han hecho cargo. Y, como de costumbre, una frase que, en este caso, será de don José Antonio Primo de Rivera: “Pero… una nación no es una lengua, ni una raza, ni un territorio. Es una unidad de destino en lo universal. Esa unidad de destino se llamó y se llama España”

La violencia islamista en las escuelas francesas
Redacción https://rebelionenlagranja.com 8 Febrero 2021

En un artículo publicado por el intelectual italiano Giulio Meotti en la web del Gatestone Institute, titulado «La transformación religiosa en las escuelas francesas», se analiza la guerra de baja intensidad que bulle en Francia y que pretende islamizar la escuela y silenciar las críticas a la religión de Mahoma. Sólo desde el pasado 6 de octubre se han registrado desde el Ministerio de Educación del país vecino 800 «incidentes» violentos provocados por los islamistas en los centros educativos franceses. La situación en las aulas comienza a ser de auténtico terror y los alumnos y familias sienten miedo y padecen la presión de unos islamistas cada vez más crecidos y violentos.

La escuela francesa, tradicionalmente laica, se está transformando en campo de batalla para los islamistas.

Los hechos relatados por el periodista Meotti ponen los pelos de punta. Extraemos algunos de ellos:

1.-«Caroline L., profesora en la Facultad de Derecho de la Universidad de Aix-Marsella, recibió incontables amenazas de muerte por «islamófoba». El fiscal de Aix-en-Provence abrió una investigación por «insultos públicos por pertenencia a una religión». ¿Su delito? Caroline L. dijo lo siguiente a sus estudiantes:

No hay libertad de conciencia en el islam. Si has nacido de padre musulmán, eres musulmán para toda la vida. Es una suerte de religión transmitida por el sexo. Uno de los mayores problemas que tenemos con el islam, pero desgraciadamente no el único, es que no reconoce la libertad de conciencia, lo cual es absolutamente estremecedor.

2.- El instituto Pierre Joël Bonté de Riom (Puy-de-Dôme) fue clausurado el 11 de enero por «insultos y amenazas de muerte» al profesorado. «Hemos decidido cerrar el centro por los insultos y amenazas de muerte, para proteger a los estudiantes y al personal docente», manifestó un portavoz. Pocas horas después, una profesora de Toulouse, Fatiha Boudjahlat, pidió protección policial tras recibir amenazas de consideración.

En 2015, el Estado Islámico proclamó que había que atacar las escuelas francesas y alentó a sus seguidores a «matar a los profesores». Según el experto en islamismo Gilles Kepel, «para los partidarios del isñam político, la escuela se ha convertido en un bastión que asaltar».

3.-«En octubre de 2020, Samuel Paty, profesor de Historia, fue decapitado por un terrorista checheno por cumplir con su trabajo: instruir a sus alumnos en el respeto a los valores fundacionales de las sociedades occidentales y a las palabras que presiden sus escuelas (libertad, igualdad, fraternidad) debatiendo sobre la libertad de expresión y mostrándoles las viñetas de Mahoma publicadas por Charlie Hebdo.

«La convivencia es una fábula», escribió Alain Finkielkraut tras la decapitación de Paty. «Los espacios que pierde la República son espacios conquistados por el odio a Francia. Los ojos se han abierto, las pruebas ya no pueden seguir siendo ocultadas».

El ministro francés de Educación, Jean Michel Blanquer, reveló que tras la decapitación de Paty se produjeron 800 «incidentes» islamistas en los centros educativos del país».

4.-«En el Battières de Lyon, donde Paty empezó su carrera, un docente fue amenazado físicamente. Este profesor de Geografía e Historia había dado una clase sobre libertad de expresión siguiendo el programa de la asignatura. Entre otras cosas, dijo que Emmanuel Macron no es «islamófobo». El padre de uno de los alumnos –de quinto grado– fue a verle y lo desafió delante de testigos. «Fue explícito y muy intrusivo acerca de lo que se podía decir y no se podía decir en las clases», dijo uno de ellos. Conmocionado, el docente fue dado de baja por enfermedad y se le pidió que cambiara de centro.»

5.- «En un instituto de Caluire-et-Cuire, cerca de Lyon, un estudiante amenazó a un profesor con «cortarle la cabeza».

6.- «En Gisors, una chica distribuyó entre sus compañeros una imagen de la decapitación de Paty».

7.- «En Albertville, Saboya, la Policía amonestó a cuatro escolares de diez años y a sus padres porque dijeron en clase que «ese profesor merecía morir».

8.- «En Grenoble, un extremista musumám fue detenido por amenazar con decapitar a un profesor de Geografía e Historia llamado Laurent que sale en la TV. «Te cortaré la cabeza», le dijo. Laurent estaba preparando un vídeo de homenaje a Paty».

9.- «En la escuela Pierre Mendès France de Saumur, un estudiante le dijo a su profesor: «Mi padre te decapitará».

10.- «Una encuesta reciente da cuenta de los niveles de autocensura entre los profesores franceses. Para evitar episodios como esos, la mitad de los docentes admite que se autocensura en clase. Mediente el miedo, el terrorismo y la intimidación, el islamismo está cosechando lo que sembró».

11.-Mila, una joven de 16 años que ya no puede ni decir públicamente donde estudia, rechazó a un chico islamista recibió todo tipo de amenazas. Tuvo la osadía de decir: «El Corán es la religión del odio; sólo hay odio ahí… » . Desde entonces, ha recibido unos 50.000 mensajes y cartas con amenazas de violación, degollamiento, tortura y decapitación. Y ha tenido que saltar de un centro educativo a otro.

Como señala el propio autor, es imposible elaborar una lista exhaustiva de incidentes. «Ocurren todos los días». Y continúa:

«Cómo permitimos al islamismo penetrar en la escuela es el título del libro que acaba de publicar Jean-Pierre Obin sobre el auge del islamismo en los centros educativos franceses. Obin, exinspector general de educación, coordinó en 2004 un informe sobre las manifestaciones de afiliación religiosa en los centros. No era el primer informe de un insider. Bernard Ravet fue, durante 15 años, director de tres de las escuelas más problemáticas de Marsella. En su libro ¿Director de colegio o imán de la República?, Ravet escribió:

El fanatismo lleva golpeando las puertas de decenas de centros desde hace más de diez años (…) Ha invadido el espacio físico de la República, centímetro a centímetro, imponiendo sus signos y parámetros.

El filósofo francés Robert Redeker escribió en 2006:

El islam trata de imponer sus normas en Europa, abrir las piscinas a determinadas horas sólo para las mujeres, prohibir la caricaturización de su credo, exige un menú especial para los niños musulmanes, combate por el uso del velo en la escuela, acusa de islamofobia a los espíritus libres.

Su artículo en Le Figaro se titulaba «¿Qué debería hacer el mundo libre ante la intimidación islamista?». Pocos días después, empezó a recibir amenazas de muerte. «No puedo trabajar y me he visto obligado a ocultarme», afirmó. «De alguna manera, los islamistas están consiguiendo castigarme en el territorio de la república como si fuera culpable de un delito de opinión…Si los extremistas consiguen intimidar a los colegios y universidades franceses, ¿por qué no van a poder someter a toda la sociedad?»

«En un artículo en L’Express se señalaba trágicamente que los centros educativos son objeto de violentas campañas islamistas en todo el mundo. En 2014, 132 jóvenes murieron en un mortífero ataque islamista contra una academia militar de Peshawar (Pakistán). Entre 2009 y 2012, el Talibán paquistaní atacó 900 escuelas, según un informe de la ONG International Crisis Group. La premio nobel de la paz Malala Yusafzai, conocida por su lucha por la instrucción de las niñas, fue disparada en la cabeza por un talibán en Swat (Pakistán). Boko Haram, responsable de numerosos ataques en Nigeria, reivindicó el secuestro de 276 chicas en Chibok. En un ataque de islamistas afiliados a Al Qaeda contra la Universidad Garissa de Kenia fueron asesinados 142 estudiantes. En Burkina Faso se han clausurado más de 2.000 escuelas.

En Francia bulle una guerra de baja intensidad que tiene por objeto radicalizar la escuela. Aunque muchos musulmanes no apoyen semejante transformación, el asalto parece haber empezado en 1989, año del bicentenario de la Revolución Francesa y de la publicación en el Hexágono de la novela de Salman Rushdie Los versos satánicos. En Creil, un centro educativo denegó la admisión a tres estudiantes por llevar el velo islámico. Las autoridades francesas trataron de rebajar la tensión mediante el diálogo y el apaciguamiento. No obstante, en un llamamiento publicado por Le Nouvel Observateur y firmado, entre otros, por Alain Finkielkraut y Elisabeth Badinter, varios intelectuales denunciaron el «Múnich de la escuela republicana».

La islamización de la escuela francesa está alcanzando un ritmo vertiginoso. En 1989, el grito fue «¡Profesores, no capitulen!». Desde entonces, algunos de los que se han negado a capitular lo han pagado con la vida.»

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Objetivo, laminar el idioma común
Editorial ABC 8 Febrero 2021

Las políticas de inmersión lingüística y de arrinconamiento del idioma castellano que la Generalitat de Cataluña ha llevado a cabo en las aulas a lo largo de las últimas décadas no responden -como insiste en hacer creer el independentismo, y antes un nacionalismo tachado de «moderado» de forma condescendiente y cómplice- a la necesaria operación de rescate de una lengua supuestamente marginada y perseguida. La imposición sistemática de las lenguas cooficiales, no solo en las aulas de Cataluña, ha sido la base de un programa de adoctrinamiento político cuya finalidad no era la presunta rehabilitación de un idioma, sino la marginación de todo lo que tenga que ver con la idea de España como nación, caldo de cultivo para el refuerzo del nacionalismo en el que se apoya el PSOE. Fue José Luis Rodríguez Zapatero el que formuló una ecuación política en la que la suma del independentismo permitía a su partido instalarse y mantenerse en el poder, estrategia que explica el papel del socialismo para tolerar el atropello que ha sufrido el castellano en las aulas y apoyar, dentro y fuera de Cataluña, cualquier programa de inmersión, no solo lingüística, en una España tan diversa y plural que sacrifica y excluye el principal elemento que la articula, el idioma de todos.

ABC ofrece hoy el testimonio de un grupo de familias -de Baleares, la Comunidad Valenciana, Galicia y el País Vasco, además de Cataluña- que han apostado por un modelo de «resistencia cívica» ante la imposición de las lenguas cooficiales en materias que deberían ser troncales, ajenas a los procesos de inmersión que llevan a cabo las distintas comunidades autónomas que disponen de una lengua cooficial. Resulta esperpéntico que la lengua española, una de las más habladas del mundo globalizado y cuya creciente proyección internacional la convierte en herramienta privilegiada para la comunicación, tenga que ser defendida en nuestro país a través de movimientos de «resistencia cívica». El caso de una estudiante valenciana de Primaria, detallado en páginas de Sociedad, es revelador del modelo que desde Cataluña y con la aquiescencia de un PSOE que se dice y proclama español se extiende al resto de comunidades. Con un notable en la asignatura de Ciencias Sociales, la menor fue suspendida por escribir «termómetro» en vez de «termómetre» y «pluviómetro» en lugar de «pluviómetre». Desobedecer el dictado del pensamiento disgregador tiene consecuencias. Lo llaman cogobernanza, pero es simple táctica partidista. El nacionalismo se instala en la escuela con el visto bueno de un PSOE que sabe cómo rentabilizar el despropósito. El conocimiento y el esfuerzo académico, imprescindibles para el verdadero progreso social, se sitúan en un segundo plano, detrás de sometimiento a un modelo que normaliza la anomalía y fortalece al nacionalismo en las aulas en las que se forman los futuros ciudadanos.

La ley Celaá, obsesión de un Gobierno que aceleró su tramitación sin miedo a ocultar su carácter prioritario en medio de la actual crisis, viene a legitimar y robustecer un sistema en el idioma castellano se reduce a anécdota. Su función vehiculadora, como vertebrador de la nación, compuesta o descompuesta, desaparece para que sean las lenguas cooficiales las que garanticen el adiestramiento de los alumnos en sus respectivos hechos diferenciales. El empobrecimiento cultural y científico no importa al socialismo de Sánchez y Celaá, para quienes lo único relevante es la generación, nunca espontánea, de un electorado con el que resolver su propia ecuación de poder.

PP, Cs y Vox, a favor de una enseñanza bilingüe en Cataluña y una selectividad única para toda España
Los tres partidos, junto al PSC, defienden una escuela catalana «libre de adoctrinamiento», según una encuesta impulsada por el sindicato de profesores AMES
Esther Armora. ABC 8 Febrero 2021

A poco menos de una semana para que se celebren las elecciones en Cataluña, los principales partidos políticos que concurrirán en las urnas refuerzan sus principales mensajes. En el tema educativo, no hay excesivas sorpresas, según demuestra una encuesta impulsada por el sindicato de profesores Acción para la Mejora de la Enseñanza (AMES) a la que ha tenido acceso ABC y en la que se evidencia una fuerte polarización ente las diferentes formaciones con respecto a cuestiones capitales para la enseñanza como el sistema de inmersión lingüística o la denunciada falta de neutralidad política en las aulas catalanas.

Según la citada encuesta, PP, Cs y Vox se muestran a favor de que se cumpla la reciente sentencia del Tribunal Superior de Justicia de Cataluña (TSJC) que obliga a impartir en todas las aulas catalanas al menos un 25 por ciento de clases en castellano; defienden también que se garantice a las familias el derecho a escoger la lengua de enseñanza (catalán, castellano, bilingüe) y que la educación catalana esté libre de adoctrinamiento. Por otro lado, reivindican también el derecho de los padres a elegir tipo de centro para sus hijos (escuela pública, concertada) o, en el caso de necesitarlo, tengan la posibulidad de optar a un centro de Educación Especial para sus hijos. Defienden, igualmente, que esa elección no se limite a una sola zona educativa sino que pueda escogerse un centro en toda Cataluña y, con respecto a las escuelas que separan al alumnado por sexos, piden que se mantega la oferta de estos centros. El consejero de Educación, Josep Bargalló, (ERC) ha retirado el concierto a estas escuelas, aunque les ha condecido un año de prórroga y la retirada se hará efectiva el próximo curso escolar.

Una sola PAU para todas las comunidades
Las tres fuerzas coinciden también a la hora de pedir una prueba de evaluación única para todas las comunidades autónomas, que permita establecer un criterio común que permita a los alumnos optar en igualdad de condiciones a cualquier universidad de España, y abogan por que se realicen controles al final de la Educación Primaria y Secundaria, cuyo resultado se haga público y compute en el expediente del alumno. Por último coinciden al apoyar que a partir de tercer curso de ESO se establezcan «diferentes líneas de dificultad para poder atender mejor a los alumnos en función de sus capacidades e intereses».

En contra de lo que apoyan PP, Cs y Vox, Junts, la formación liderada por Puigdemont y Laura Borràs, se muesta en contra de que se cumpla lo dictado por el TSJC en materia lingüística y también de la libre elección de centro y de lengua. Tampoco se posicionan contra el adoctrinamiento ideológico en la escuela y no apoya una prueba de acceso a la universidad común para todas las comunidades autónomas. De igual modo, no apoyan que se hagan públicos los resultados de los controles externos realizados al final de Primaria y Secundaria no que éstos computen en el expediente del alumnado.

Por último, el PSC defiende que la escuela sea un «espacio de neutralidad política o de respeto del pluralismo» y proponen la incorporación de una «materia para transmitir valores cívicos y conocimiento de las leyes marco como son la Constitución o el Estatuto, pero se muestran en contra de que las familias puedan escoger la lengua de escolarización en la enseñanza. En este sentido, subrayan su apoyo a lo que establece la Lomloe en cuanto al dominio de las dos lenguas oficiales en Cataluña.

Con respecto a que las evaluaciones externas computen en el expediente y sea públicas y a que se instaure una PAU única para todas las comunidades, los socialistas catalanes se muestran en contra. Lo que sí defienden es las familias puedan escoger si lo necesitan «un centro de necesidades educativas especiales» para sus hijos, aunque quieren fuera de la oferta educativa a los centros que separan al alumnado por cuestión de sexo.

Las preguntas de la encuesta, a la que aún no han respondido ERC, la CUP y Catalunya en Comú, fue remitida a las formaciones el pasado 25 de enero. Antonio Jimeno, presidente de AMES, reconoce que «en líneas generales no me han sorprendido los resultados, a excepción de la ambigüedad demostrada por el PSC en cuestiones capitales». Alude, en concreto, a la sentencia del TSJC que obliga a impartir en todo el sistema al menos un 25 por ciento de clases en castellano. «Los socialistas se limitan a apuntar que aún no es firme», denuncia Jimeno.

Bilingüe, no gracias
Nota del Editor 8 Febrero 2021

El bilingüismo con lenguas regionales es un disparate. Desde cualquier ángulo que se analice es un disparate. El ángulo más interesante es el de la riqueza que supone su lengua regional, así que propongo que se la queden y que no traten de vivir a costa de los demás con el cuento de la lengua regional.

La pugna del PP y Vox en Cataluña
Por otra parte, la izquierda es la primera interesada en el éxito de Vox y es algo parecido a lo que le sucedía al PP con Podemos para perjudicar al PSOE
Francisco MarhuendaLa Razón  8 Febrero 2021

Un aspecto muy interesante de estas elecciones está en comprobar si Vox adelanta al PP provocando una gran alegría en Abascal, pero sobre todo en La Moncloa. Las encuestas muestran una caída espectacular de Ciudadanos que obtendría poco más de diez diputados. Es verdad que se mantendría por delante del PP y Vox, pero es un declive que parece irreversible, aunque su lentitud impide una reestructuración de este espacio y permitir que exista una alternativa viable al gobierno socialista-comunista. La división de esos 11 millones de votos entre el PP, Cs y Vox hace imposible conseguir la mayoría absoluta en las próximas elecciones generales.

Hay que tener en cuenta, además, que el PNV y otros partidos nunca prestarían sus votos a una fórmula que incluya a Vox. Es curioso, en cambio, que apoyen la presencia de los comunistas y los antisistema en el gobierno mientras critican que el partido de Abascal apoye los del PP y Ciudadanos. Esta doble vara medir es lamentable y muestra un análisis muy poco objetivo y sectario. La campaña propagandística del PSOE y Podemos ha tenido éxito, ya que ha conseguido estigmatizar a Vox mientras ha blanqueado a los comunistas y los bilduetarras.

Por otra parte, la izquierda es la primera interesada en el éxito de Vox y es algo parecido a lo que le sucedía al PP con Podemos para perjudicar al PSOE. A esto se añade la campaña de la kale borroka independentista que impide que un partido constitucionalista pueda desarrollar con normalidad la campaña electoral. Es lo mismo que se hacía contra el PP o Ciudadanos. Es un partido legal y es una vergüenza que nos hayamos acostumbrado a que las formaciones constitucionalistas sean agredidas sistemáticamente en Cataluña. Esta política propia de matones es la que sucedía en los años treinta con la brutalidad de los nazis, los comunistas, los anarquistas y los fascistas.

Es algo característico de las ideologías totalitarias que utilizan la violencia contra aquellos que no piensan como ellos. La política se ha polarizado en Cataluña por culpa del independentismo en la misma medida que en la española por la irrupción de Podemos. Ha sido la insólita llegada del comunismo y los antisistema al poder, algo que no sucede en Europa, lo que ha cambiado todo para peor. La crisis institucional que vivimos nace, precisamente, de estos dos factores que han provocado una polarización tan deleznable como inquietante.

La pugna del PP con la ética, honestidad, verdad, amistad, España, etc.
Nota del Editor 8 Febrero 2021

El PP perdió los papeles hace mucho tiempo y ya es hora de que desaparezca. Lo están haciendo bastante bien, aunque en sus estertores moribundos sueltan alguna dentellada a Vox, rabiosos porque su inutilidad no les ha servido para seguir en el bipartidismo tan nefasto para España.

Por mal camino
Luis Herrero Libertad Digital 8 Febrero 2021

O el caudillo de la derecha es capaz de demostrar que ha recuperado la confianza perdida de su electorado o su liderazgo quedará tocado del ala.

En un lúcido ensayo que no me canso de recomendar desde que cayó en mis manos (2017, ediciones Deusto), el investigador David Jiménez Torres le sigue el rastro a la onda expansiva que provocó el golpe independentista del 1 de octubre. Muchas de las consecuencias de aquella machada independentista, que marcó un antes y un después en la política española, están todavía por aflorar. Otras ya han salido a la superficie. Una de ellas es el despunte de Vox.

"El auge de Vox —sostiene David Jiménez en su ensayo— fue también una respuesta a la incapacidad del Partido Popular de Mariano Rajoy de afrontar aquella situación de forma satisfactoria para muchos de sus votantes". La idea que anidaba en el ánimo de aquellos electores desencantados era que la defensa de la Constitución sólo se podía garantizar desde posturas fuertes y desacomplejadas. Por eso, frente a la tibieza meliflua de Rajoy emergió la energía testicular de Abascal.

El desánimo no cundió solo entre el electorado del PP. También hizo mella entre su militancia. "Cuesta pensar —escribe Jiménez Torres— que Pablo Casado se hubiera impuesto a Soraya Sáenz de Santamaría en las primarias de 2018 si no fuera por el enorme descrédito que para ésta supuso, ante sus propios simpatizantes, la pésima gestión del 1-O".

Si aceptamos esa premisa, una de las grandes dudas que debe aclarar el resultado electoral del domingo es si Casado, dos años y medio después de haber llegado a la presidencia del principal partido de la Oposición, ha sido capaz de borrar de la cabeza de su gente la imagen de indolencia que proyectó, durante los peores momentos del desafío independentista, el Gobierno de Rajoy. Por eso se antoja tan importante lo que hemos dado en llamar "la batalla del sorpasso" catalán.

Que el partido abascalista va a tener representación en el Parlament es un fijo en la quiniela que no discute ninguna de las encuestas, públicas y privadas, que han venido publicándose durante el último año. Pero no es lo mismo que esa representación se quede a mucha distancia de la que obtenga el PP —lo que podría interpretarse como una consecuencia benéfica del efecto Casado—, o que se aproxime al empate.

Dicho de otra forma: o el caudillo de la derecha es capaz de demostrar que ha comenzado a recuperar la confianza perdida de su electorado, manteniendo a raya al partido que surgió como consecuencia del desencanto de los suyos, o su liderazgo quedará tocado del ala. Y no sólo tocado, sino directamente maltrecho, o incluso desahuciado, si llega a consumarse el temido sorpasso de Vox que ya empiezan a pronosticar algunas encuestas.

El viernes se publicó una de DYM —dejemos al margen las de Tezanos por higiene intelectual— que auguraba un espectacular cataclismo para el principal partido de la derecha. Según ese instituto demoscópico, que en otras contiendas electorados ha demostrado bastante puntería, los de Abascal doblarán en escaños a los de Casado (6-8 frente a 3-4) y les sacarán más de dos puntos en porcentaje de voto (5’8 % frente a 3,5 %). El acabose.

Con todo, no es eso lo peor del vaticinio. Lo peor es que, si esos datos se aproximan a la realidad del recuento, el PP no sólo no habrá progresado una sola décima respecto al resultado de hace cuatro años —el peor de su historia— sino que habrá retrocedido siete. Casado no será la imagen del inicio de la remontada, sino la del espeleólogo que hizo más profunda la sima de la debacle. No quiero ni pensar en las consecuencias de tamaña hecatombe.

Vaya por delante, de todas formas, que a mí me cuesta mucho pensar que ese pronóstico tan desastroso vaya a verificarse el 14-F. He consultado con muchos de los gurús que escrutan los hígados de las ocas y ninguno —¡ni siquiera Tezanos!— es tan extremadamente pesimista. El PP, según la mayoría de los arúspices, tendrá mejores resultados que Vox. Aunque eso sí: todos coinciden en que el margen de sus marcas no será demasiado amplio. ¿Lo suficiente para que Casado salve los muebles? Uffff, eso no está muy claro. Habrá que verlo —sostienen— en la foto finish. La encuesta de Sigma dos que hemos conocido este domingo avala esa tesis.

Cuando el PP decidió revolverse contra Vox en la moción de censura del pasado mes de octubre, para solaz y regocijo de los barones del PP, yo escribí que en mi humilde opinión se equivocaba de lugar y de momento. Ponerle peros a la censura a Sánchez, por miedo a apoyar a un candidato alternativo que no tenía ninguna posibilidad de ganar la votación, me resultaba difícil de entender. Y más cuando vi que la ruptura se producía en medio de una incandescencia dialéctica tan tórrida.

¿Qué ganaba Casado promoviendo aquella acometida feroz contra Abascal en vísperas de unas elecciones que iban a medir, meses después, el equilibrio de fuerzas entre uno y otro, y además en el territorio donde Rajoy había cavado su tumba? Venía de cargarse como portavoz parlamentaria a Cayetana Alvarez de Toledo, epítome de la fortaleza y la ausencia de complejos que reclamaban los electores desencantados con la tibieza del PP a la hora de encarar el desafío independentista, y encima se permitía el lujo de dar la sensación de haber sido abducido por el discurso marianista que se suponía que había venido a enmendar. Demasiado riesgo.

No sé si las urnas del próximo domingo me darán la razón o me taparán la boca, pero salvo sorpresa mayúscula agazapada en el voto oculto parece claro que, en todo caso, ratificarán que Casado no va por buen camino.

Cataluña, comunidad fallida
Santiago Navajas Libertad Digital 8 Febrero 2021

Cataluña se caracteriza por su fracaso social, cultural, político e incluso económico. Es una sociedad fracturada y corrupta, acomplejada y miedosa.

Se ha discutido mucho sobre las fechas de las elecciones en Cataluña. Que se realicen el 14F, amenazados los ciudadanos en las urnas por la tercera ola de la pandemia, es uno más de los atentados contra la salud pública que ha perpetrado el gobierno socialista en general y Salvador Ílla en particular. Sin embargo, el verdadero debate debería ser si se reúnen las condiciones necesarias para que haya elecciones en absoluto, ya que la mitad de la población está amenazada por una pandemia crónica que asola la comunidad hace décadas, el nacionalismo.

Los ataques a Vox, la intimidación contra el PP, el acoso contra Ciudadanos (que también se produce en el País Vasco) muestran que Cataluña es una comunidad fallida. La combinación de casta extractiva e ideología xenófoba, ambas el común denominador de la derecha y la izquierda nacionalistas, produce una situación de golpe de estado permanente y de sociedad en latente, cada vez más explícita, guerra civil.

Cataluña se caracteriza por su fracaso social, cultural, político e incluso económico. Es una sociedad fracturada y corrupta, acomplejada y miedosa, que reacciona de manera intrínsecamente autoritaria y del que se tienen que exiliar los disidentes de los dogmas nacionalistas. Que en un país como España haya refugiados y desplazados pone también en riesgo al país en su conjunto, que ha vuelto a renovar la calificación de “democracia plena” a pesar de la situación de extrema fragilidad que se vive en Barcelona o Gerona pero también en Alsasua o San Sebastián.

La violencia nacionalista no sería posible sin la complicidad del PSE que ante los ataques recibidos por Vox ha publicado un tuit en el que afirman condenar “todos los actos violentos sea quien sea el autor”. En la noche nacionalista de Cataluña todas las camisas son pardas para los socialistas, que se ofrecen a dialogar con la versión catalana del líder de la extrema izquierda vasca al que convirtieron en “hombre de paz”.

Sentenció el Tribunal Supremo que el golpe de Estado por parte de los socialistas había sido sólo una ensoñación, por lo que no castigó a sus principales perpetradores por rebeldía sino únicamente por sedición. Pero la auténtica ensoñación es la que vive la élite política española, con Sánchez de oportunista sin escrúpulos y Casado de fosilizado convidado de piedra, teniendo el Parlamento sometido al chantaje permanente de los nacionalistas que en sus territorios nativos se manifiestan con nocturnidad y alevosía, mientras el Estado, cuyo principal función debería ser el monopolio legítimo de la fuerza para proteger a los pacíficos y reprimir a los violentos, se difumina hasta convertirse en un espectro, dejando a los nacionalistas cancha libre para imponer la inmersión lingüística, el terror electoral y, en el horizonte, otro referéndum amañado e ilegal. Lo que para jueces cómodamente asentados en Madrid es ensoñación para los ciudadanos de Tarragona y Lérida es adoctrinamiento cotidiano en las escuelas, intimidación constante en las calles y ofensas habituales desde las instituciones políticas (entre ellas, TV3).

Explicaba el escritor catalán, tan brillante en catalán como en español, Terenci Moix que el régimen del Imperator Pujol (como lo llamaba) era una dictadura. Moix, que detestaba la “Catalunya” profunda de butifarra y caganers se hubiese horrorizado ante la deriva fascistoide, a la vez hortera y cursi, de su patria pequeña reducida a ser un regímen híbrido, democrático en español, dictatorial en catalán.

La prensa ante las pedradas a Vox
Marcel Gascón Barberá Libertad Digital 8 Febrero 2021

Las principales cabeceras no sólo no se han volcado en cubrir y dar la importancia que merece a estos hechos, sino que los han escondido y minimizado.

Me siento a escribir a las 21.42 del sábado, 6 de febrero de 2021. Hace dos horas, a las 18.43 según los registros de Twitter, la cuenta oficial de Vox ha hecho público un vídeo de un minuto y trece segundos de su acto de campaña en la ciudad catalana de Vic. En la primera escena de las imágenes se ve a una masa de centenares de contramanifestantes concentrada en una plaza para impedir el acto de Vox. Los contramanifestantes ondean banderas independentistas. La policía les aleja de las decenas de simpatizantes de Vox, sin que pueda impedir la lluvia de objetos hacia quienes hacen campaña en la plaza.

El vídeo muestra a continuación la furgoneta negra con cristales ahumados en la que se desplazan los líderes de Vox. Decenas de jóvenes que, presumiblemente, habían participado en la contramanifestación de antes persiguen a la carrera el vehículo y arrojan contra el parabrisas y los demás cristales todo tipo de objetos. De fondo se escucha una voz de lo que parece una chica joven: “són els feixistes, són els feixistes”.

Minutos después de que se difundieran, el candidato de Vox a la presidencia de la Generalitat, Ignacio Garriga, publicaba una foto de la furgoneta en la que viajaba. Tiene las lunas rotas y está gravemente abollada por los impactos de los objetos. Hace solo unos minutos Garriga y otros dirigentes del partido viajaban ahí dentro. Cualquiera de las piedras que les lanzaron podrían haberles abierto la cabeza. El conductor podría haber perdido el control del vehículo y a estas horas podríamos estar lamentando heridas, como las que sufrieron los afiliados agredidos en la plaza, o incluso muertes en el ataque de la turba a la comitiva de Vox.

No es la primera vez que un acto de campaña de Vox es atacado con violencia en España. Lo hemos visto casi a diario en la campaña de estas elecciones catalanas, y lo vimos antes en otros rincones de España donde la libertad de expresarse, manifestarse y pedir el voto está reservada a los partidos de izquierdas. Pero pocas veces hemos visto el nivel de agresión y violencia captado por los móviles de la gente de Vox en Vic.

La gravedad de los hechos haría pensar que lo ocurrido en la capital de la comarca de Osona sería la noticia protagonista en todos los periódicos españoles, empezando por los catalanes. Pero no es así. A las 22.03, cuando escribo esto, en la web de El Periódico de Cataluña es la tercera o la cuarta, según se mire, en importancia. En la portada digital de La Vanguardia ni siquiera aparece. En El País es la segunda noticia de apoyo de un análisis sobre el panorama electoral en Cataluña, en la cuarta línea de noticias. Algo más de protagonismo le da El Mundo, que la pone en segunda línea pero la relega a uno de los lados.

El posicionamiento es una vergüenza, pero aún más escandalosos son los titulares. Empecemos por El Mundo: “Vox denuncia un ataque en Vic con simpatizantes heridos y daños en la furgoneta de sus representantes”. Hay imágenes incuestionablemente auténticas del intento de linchamiento a Garriga y sus compañeros de partido en Vic, pero el El Mundo escribe que “Vox denuncia”, como si el ataque fuera una opinión y no el hecho incontrovertible que muestra el vídeo.

“Un herido tras un enfrentamiento entre antifascistas y Mossos tras un acto de Vox”, dice El Periódico, que bien podría haber escrito que la pelea fue después de la victoria del Madrid en Huesca. De una manera parecida enfoca el asunto La Vanguardia (al final he encontrado una noticita en las catacumbas de su web): “Enfrentamientos entre antifascistas y Mossos tras un acto de Vox en Vic”. El titular va coronado con un encabezado en letras azules: “Javier Ortega Smith”. La idea es dar a entender que lo del enfrentamiento es una opinión de Ortega Smith. Y, para acabar, El País: “Un grupo de manifestantes tira piedras y huevos en un acto de Vox en Vic”. No contra los candidatos y afiliados de Vox en Vic; en un acto de Vox en Vic.

Son las 22.28 cuando acabo de escribir este artículo. Han pasado más de tres horas desde que se conociera el ataque en Vic de la turba a Vox. Las principales cabeceras españolas no solo no se han volcado en cubrir y dar la importancia que merece a estos hechos gravísimos. Las principales cabeceras españolas los han escondido y minimizado haciéndolo pasar una realidad inapelable y probada por una opinión discutible.

Los ‘indepes' del califato
Carlos Mármol cronicaglobal 8 Febrero 2021

A muchos les parecerá increíble, pero siempre hemos pensado que las caricaturas, sobre todo las que publicaban los periódicos decimonónicos, son mucho más exactas que las fotografías. Básicamente porque la realidad no es armónica y se nos presenta bajo la caprichosa forma de una constelación de deformaciones. Cada uno de nosotros tiene la suya. Es esa señal –léase el don, el defecto, la virtud o el pecado– que nos define y nos distingue de los demás. Nuestras taras pueden ser semejantes, pero ninguna de ellas se conjuga de idéntica forma.

Viene todo esto al caso del asombro que nos provoca la capacidad del nacionalismo para contagiar todo lo que toca. Basta repasar la Historia de España desde finales del siglo XIX, que es cuando cristalizan los identitarismos ibéricos en su formulación burguesa, para darse cuenta de que nuestra realidad política no sería la que es si hubiéramos fabricado a tiempo una vacuna cultural contra esta pandemia. La España actual no se entiende sin estos antecedentes. Tampoco se comprende si no se tiene en consideración el síndrome de la compensación que los nacionalismos –ésta es su victoria– han inoculado en parte del imaginario del resto del país, que piensa que efectivamente hay un agravio histórico que debería solventarse cuando lo único que existe es un relato interesado basado en la industria victimismo. Ya saben: la eterna cuestión del encaje de Cataluña en España.

Nuestro modelo de Estado (autonómico) es hijo de este capricho según el cual tener una hipotética identidad diferencial faculta para predicar la desigualdad, practicar la segregación o tener bula para saltarse la ley, el único fiel de la balanza democrática. La fórmula del café para todos –un invento chusco de Clavero Arévalo, el ministro andaluz de la UCD– no ha logrado solventar las recurrentes tensiones territoriales. En realidad, las ha amplificado. Dotar de una autonomía a cada región, incluso a las que no lo pidieron, no ha conseguido la pacificación entre los indígenas. Ha sido un caldo de cultivo extraordinario para que resucite, si es que alguna vez dejó de estar muerta, la España de los caciques; con la diferencia de que en el siglo XIX eran una lacra natural en un país anclado en la cultura agraria– y ahora gozan de las indudables ventajas, recursos y proyección de lo institucional.

Si es llamativo que esta mentalidad se haya convertido en nuestra mayor rutina política, que además la haya hecho suya la izquierda entra dentro de la categoría de lo asombroso. Tal confusión sólo se explica por los espejismos del tardofranquismo, ese momento sonámbulo en el que determinadas élites decidieron inventarse patrias alternativas, hechas a la medida de sus frustraciones, para no tener que lidiar con la rotundidad de la España histórica. El adanismo de esos años, sumado al olvido de la herencia cultural de los exiliados, que nunca dejaron de creer en un único país, hicieron que los planteamientos nacionalistas contagiaran al resto de autonomías, cuyas estructuras de poder replicaron identidades inventadas y regresivas. Cada una se ha fabricado su pasado. Cada una cree que la política prevalece sobre la geografía. Cada una está orgullosa de ser una taifa ensimismada.

Podemos, por tanto, establecer una equivalencia entre el mensaje de los nacionalismos vasco y catalán y relatos tan surrealistas como el que hace unos días pronunció en la tribuna de las Cortes Isabel Franco, una diputada de Podemos que asombraba al mundo con un cuento enternecedor según el cual Al-Andalus –que no significa lo mismo que Andalucía– fue un jardín multicultural donde convivieron en paz y armonía, llenos de algarabía, los judíos, los cristianos y los musulmanes hasta que “la monarquía hispánica” cometió “un genocidio”.

Lo inaudito de este discurso no es únicamente que sea falaz. Es que sale de la boca de una parlamentaria que además lo identifica con “el pueblo andaluz”, de la misma forma que los soberanistas hablan de un sol poble. Que en Cataluña esta patraña haya arraigado y en Andalucía sea apenas una anécdota no es más que una lotería. La perversión de fondo es la misma: una memoria fabulada está reemplazando el espacio público de la Historia. En la mente de nuestros legisladores ambas cosas son lo mismo. Para los indepes del califato los andaluces, como los catalanes, “no son castellanos y son bilingües porque hablan “español y andaluz”. Da igual si el independentismo elige para predicar sus falsedades la barretina, la boina o el flamenco. Esto es lo de menos. Lo inquietante es que su delirio comience en una ikastola, en el ateneo de una veguería o en cualquier aula de antropología, árabe o catalán y termine, indefectiblemente, en el totalitarismo de los aldeanos.

El Catalán, el «catañol» y la inmersión lingüística: un poco de historia
A diferencia del modelo de tres tercios que opera en Galicia, en Cataluña los alumnos solo estudian dos horas de castellano a la semana. Salvo en los privados a los que envían a sus hijos la crema indepe, donde la ley de normalización no entra.
Tomás García Morán La voz 8 Febrero 2021

Tengo una amiga uruguaya que lleva tres años viviendo en España. En concreto, ocho meses en Barcelona y el resto aquí, trabajando en La Voz. Hace unos días le hice la pregunta que yo he tenido que contestar muchas veces fuera de Galicia desde que llegué aquí hace 23 años:

—¿Alguna vez el gallego ha sido un problema?
A esa pregunta yo siempre respondo con la misma ironía: «Es dificilísimo. Como si llevara 23 años viviendo en Ucrania». La respuesta de mi amiga fue contundente.
—Nunca. Jamás.
—¿Y el catalán en Cataluña?
—Bueno…

En Cataluña, a diferencia del modelo educativo que funciona en Galicia, un tercio en gallego, otro en castellano y otro en lengua extranjera, opera la denominada inmersión lingüística. ¿Cómo funciona? Hay tres tipos de escuelas. En las privadas, el 4% de los alumnos, la ley no entra. Pese a que el Estatut de Autonomía dice que la lengua no puede ser motivo de discriminación, ni en los colegios internacionales ni en los centros de superélite se hace caso. El Ibex catalán lleva a sus hijos al Aula, el colegio en el que estudió Artur Mas. Las familias de postín se aseguran de que sus herederos dominen fluidamente el catalán nativo, el francés, el inglés y el castellano. Y es al llegar al cole cuando los niños aprenden que forquilla i gavinet en castellano se dice tenedor y cuchillo.

En los públicos, una minoría de profes rebeldes enseña en castellano a modo de protesta. El problema está en la gran mayoría de públicos y en los concertados, subyugados por la Generalitat y siempre con miedo a perder el concierto. Aquí, la inmersión es total: dos horas de castellano a la semana y en el pati parlem català. En general, los universitarios catalanohablantes son bilingües en castellano oral, con graves carencias en vocabulario y gramática. Pero el dominio formal de la lengua, la ortografía y la gramática no se logran sin ir a un colegio de élite.

La maquinaria de fake news indepe suele decir que, de acuerdo al informe Pisa, el nivel de castellano de los niños catalanes es superior al de muchas comunidades monolingües. Obviando un pequeño detalle: en el examen de Pisa no hay ni una palabra en español. Otra gran trola es que la inmersión tiene el aval de Europa. Lo único cierto es que España, de forma voluntaria, está adherida a la Carta Europea de Lenguas Minoritarias, que por ejemplo jamás ha ratificado Francia. Y que dice que la inmersión debe ser para los padres que la quieran, y no obligatoria.

Pero la gran victoria histórica de Pujol es no solo atribuir la inmersión al PSC. Sino que el mismísimo PSC la adopte como propia. En la Transición, Pujol y Arzalluz estuvieron de acuerdo en que en la educación hubiera dos líneas paralelas, a diferencia del modelo gallego. Pero Marta Mata, pedagoga socialista impulsora de la escuela pública, peleó para que no fuera así, con la intención de evitar la estigmatización de los castellanohablantes. Y así nació la primera ley de normalización de 1983. Lo que pasó después fue que Pujol comenzó a encadenar mayorías absolutas y situó durante veinte años al frente del Servei d’Ensenyament del Català a Joaquim Arenas. Ya jubilado, a sus 83 años es firmante junto a Borrás y Canadell del Manifiesto Koiné, que considera colonos a los catalanes que hablan español. El problema del PSC es que Marta Mata no puede desmontar el gran bulo porque murió en el 2006. Sí lo puede hacer el ex president Montilla, que llevó a sus hijos al Colegio Alemán de Esplugues. U Orios Junqueras, cuyos vástagos, «por tradición familiar», irán al Liceo Italiano de Barcelona, el mismo centro en el que estudió él.

Los tres tercios
Nota del Editor 8 Febrero 2021

En época de pandemia por el virus chino, con mutaciones británicas, brasileñas, y demás, se me ha ocurrido entrar a ver la información sobre las restricciones por razones sanitarias en Galicia, en la página de la Chusma de Galicia, solapilla para elegir idioma, pincho castellano y aparece todo en lengua regional, siempre, una tomadura de pelo, un ataque contra la salud de los español hablantes.

Eso de los tres tercios en Galicia es un cuento chino, casi como un visur chino, solo tiene que buscar algo en la Chusma de Galicia, en cualquier ayuntamiento o pasearse por cualquier colegio, instituto o universidad.

Mossos denuncian que se les dio orden de no cargar contra los radicales que agredieron a Vox en Vic
Un separatista se sube al furgón de Garriga y lo destroza tras el mitin de Vox en Vic
Pelayo Barro okdiario 8 Febrero 2021

Agentes de los Mossos d’Esquadra que participaron en el servicio de protección al acto electoral de Vox en Vic (Barcelona) denuncian que sus mandos les trasladaron verbalmente la orden de «no intervenir» contra la horda de radicales que reventó el mítin y agredió a algunos de sus participantes. No se dio instrucciones para proteger al convoy en el que viajaba el candidato de la formación, Ignacio Garriga, ni siquiera se instó a los agentes a realizar identificaciones de los violentos. «Se quería evitar a toda costa imágenes de detenciones a independentistas», denuncian agentes autonómicos a OKDIARIO.

Las imágenes de cómo quedó la furgoneta que trasladaba al diputado nacional y candidato Ignacio Garriga y al secretario general de la formación, Javier Ortega-Smith, hablan por sí solas. Abolladuras, lunas rotas por lanzamiento de vallas y piedras… y el vehículo lleno de huellas de botas de las patadas recibidas por parte de los radicales que persiguieron durante centenares de metros a la comitiva, sin ningún tipo de oposición ni presencia de los Mossos d’Esquadra. Un radical llegó a circular durante decenas de metros subido al techo de la furgoneta y golpeándola con saña.

Lo vivido este sábado en Vic ha indignado profundamente dentro del cuerpo de Mossos d’Esquadra. Especialmente a los agentes de las unidades de intervención antidisturbios que participaron en el operativo. Miembros de la Brigada Móvil (BRIMO) y de los ARRO denuncian que recibieron órdenes verbales muy claras de sus mandos para evitar un enfrentamiento directo con los independentistas violentos que tomaron las calles de Vic.

Órdenes de no cargar
«Querían a toda costa evitar imágenes de detenciones de independentistas. No querían cargas, se permitió todo. Se dieron indicaciones verbalmente para no intervenir con contundencia, sólo lo justo. Se permitió todo», explicaban a OKDIARIO tan sólo unas horas después de finalizar este operativo, que se ha saldado varios agentes heridos.

Analizando las imágenes de su actuación, los agentes de los Mossos destacan que «no se cargó ni se ganó espacio cuando estaban agrediendo a la gente». La distancia de seguridad insuficiente entre violentos y simpatizantes de Vox fue, dicen, lo que permitió que se «pudieran lanzar todo tipo de objetos».

Su descripción de lo que allí vieron muestra un nivel de violencia «muy por encima de lo visto en los últimos meses», con lanzamiento de objetos, amenazas de muerte y agresiones a militantes, como denunciaba en sus redes sociales la diputada de Vox Macarena Olona.

«Pudo ser mucho peor»
Tal y como explican otras fuentes del cuerpo de policía autonómica, la organización del operativo de seguridad fue muy deficitaria en términos de efectividad. «El convoy debió salir acompañado de la ciudad por unidades de Mossos, no como se ve en las imágenes que iban al descubierto. Pudo ser mucho peor, no pasó nada más grave por la pericia de los conductores de las furgonetas, porque si les cortan el paso y les sacan del vehículo estaríamos hablando de algo gravísimo, trágico», explican. Confirman lo dicho por otros agentes: la orden era «no apretar» a los radicales.

La vigilancia de Mossos se limitó, explican, a establecer un cordón estático y dinámico en varios momentos del acto y del traslado de los protagonistas. Pero se permitió a los radicales «campar a sus anchas», como demuestran las imágenes de unidades saliendo a toda velocidad de la zona mientras son pateadas y perseguidas por los violentos. Imágenes que rememoran el caos que reinó en Cataluña nada más conocerse la sentencia condenatoria del 1-O.

Otra de las instrucciones que denuncian haber recibido de forma verbal algunos de los agentes que participaron en el operativo les animaba a «no realizar identificaciones». De esa manera, sin detenciones ni siquiera identificaciones, «todo se salda sin multas».

«Unos señalan, otros ejecutan»
Garriga ha denunciado estos hechos en una cadena de mensajes publicados en Twitter: «La izquierda y los separatistas han atacado a los vecinos que se han acercado a escucharnos en Vic. Han tirado piedras, huevos y petardos. No hay libertad política en Cataluña. Además, nos han atacado a nosotros y han destrozado las furgonetas. Algunos vecinos han tenido que refugiarse en los alrededores. No hay libertad mientras una minoría asfixia, con la complicidad de las instituciones, a toda una mayoría de catalanes».

«No puede haber libertad mientras el resto de formaciones callan ante las agresiones contra sus adversarios», ha añadido el candidato de Vox, «Esta violencia es el resultado de un señalamiento constante, desde las tribunas y los medios de comunicación. Unos señalan, los otros ejecutan. Y los resultados son estos».

Ignacio Garriga ha advertido a los independentistas: «Abandonen toda esperanza. No nos vamos a ir. No nos van a echar de nuestra tierra. Nos vamos a quedar y desde el Parlament lucharemos para acabar con la mafia separatista. Vamos a recuperar Cataluña y a devolverla a la mayoría de los catalanes».

Abascal estalla ante un jefe de los Mossos por su pasividad: «¿Vas a seguir permitiendo esto?»
Pelayo Barro okdiario 8 Febrero 2021

El líder de Vox, Santiago Abascal, se ha acercado visiblemente molesto al jefe del operativo de los Mossos d’Esquadra activado para proteger el mitin de la formación en Salt (Gerona) y le ha pedido explicaciones por la inacción de los agentes ante el acoso y el lanzamiento de objetos contra los simpatizantes de Vox. «¿Va a seguir usted permitiendo esto? ¿Contra representantes públicos? ¿Va a seguir usted permitiendo esto?», insistió Abascal ante el jefe del operativo. «Ahora mismo estamos interviniendo», le replica el mando, a lo que Abascal vuelve a insistir: «¿Han tenido que llenar a toda la gente de huevos para que intervengan? Ustedes tienen una responsabilidad pública», recuerda. La escena se produjo después de una lluvia de objetos contra el lugar donde se celebraba el mitin de Salt, repitiéndose las escenas de violencia y acoso que se registraron el sábado en Vic (Barcelona), donde miembros de la ultraizquierda atacaron con piedras y lanzaron vallas a los vehículos de la comitiva de Vox.

Pagaza pide que no se “maquille” ni “legitime” a los terroristas
Familiares y amigo han recordado al exjefe de la Policía Municipal, Joseba Pagazaurtundúa, de Andoain asesinado hace 18 años por la banda terrorista
Susana Campo larazon 8 Febrero 2021

Las restricciones de movimiento por la pandemia de covid-19 han obligado este domingo a la familia de Joseba Pagazaurtundúa a celebrar en Logroño el homenaje anual en su memoria, en un acto en el que han reclamado que no se permita blanquear a los terroristas.

Los familiares de Joseba Pagazaurtundúa, que fue asesinado por ETA en Andoain el 8 de febrero de 2003, residen desde hace años en la capital riojana, donde huyeron por la presión de los terrorista

En su intervención, la hermana de Joseba, la eurodiputada Maite Pagazaurtundúa ha pronunciado un duro discurso en el que ha pedido que no se “maquille” ni “legitime” a los terroristas. Ha comenzado diciendo que cada año vuelven a Andoain en el aniversario de su muerte para que les escucharan “los que callaron a Joseba” y les obligaron a marchar.

La hermana de la víctima ha cargado contra Arnaldo Otegi y la portavoz parlamentaria de EH Bildu, Maddalen Iriarte, por ser “lobos antidemocráticos”, ha señalado, que “lo ocultan menos ahora porque se sienten más seguros”. En este sentido, se ha referido a dos cuestiones concretas. Por un lado, la carta que envío hace unos días Otegi a los terroristas diciendóles que “necesitamos de vuestra experiencia”, un gesto que Pagaza calificó hoy de “forma de legitimación bastante directa”.

Por otro lado, también se ha referido, a las palabras de Iriarte e una entrevista en el Correo en donde aseguraba que “el daño estaba reconocido”, a lo que la eurodiputada ha reaccionado con una metáfora reclamando a las instituciones que defienda a las víctimas frente a quienes no condenan el terrorismo. “Los pastores deben proteger a las ovejas heridas y dar la espalda con claridad a los lobos antidemocráticos o trazarles líneas rojas. Y no hemos visto esto”, ha destacado.

Pagaza ha denunció además la “regresión” democrática que supone la actual situación de maquillaje y legitimación del pasado violento llevada a cabo por Bildu. “Si aceptamos o dejamos pasar que la injusticia del asesinato y la persecución son relativas, destruimos las bases de la política democrática. Consideramos que todo esto es una regresión, porque disimulan menos el fondo antidemocrático al que no renuncian y porque están avanzando en la legitimación del pasado violento”, ha indicado.

“En la dialéctica de las voluntades no puede ser que la suya todavía de fondo intolerante y antidemocrático se convierta en aceptable porque renunciemos al sentido profundo de la Carta de Derechos Fundamentales de los principios y valores constitucionales”, ha añadido

”Buscar sentido a la tragedia, supone exigir la reparación posible, evitar la impunidad y desincentivar nuevos ataques futuros a nuestra convivencia. Tras la tragedia, ¿dónde encontraremos sentido para el futuro? les preguntamos. ¿En el respeto a las líneas rojas cuyo cumplimiento exigió el Tribunal Constitucional” ha planteado Pagaza.

 


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