AGLI Recortes de Prensa   Martes 9 Febrero  2021

La Guardia Civil, harta de la Iglesia vasca, pide amparo al Papa
OKDIARIO 9 Febrero 2021

Cómo será la situación que la asociación de la Guardia Civil que engloba a la mayoría de generales y altos mandos, APROGC, cansada de las «humillaciones» de los sacerdotes de la Iglesia vasca a las víctimas de ETA, ha remitido una carta al Papa Francisco en la que señala que «la historia de lo que ocurrió en estos años no deja en buen lugar a la Iglesia vasca desde el mismo nacimiento de ETA; siempre estuvo más cerca de los terroristas que de las víctimas. Muchos fueron los sacerdotes del país vasco que ayudaron, encubrieron, aplaudieron, y sonrieron a los asesinos de ETA. Y lo más grave: sigue ocurriendo hoy en día, en pleno 2020». Y pide a Su Santidad «medidas correctoras contra estos párrocos» porque «es de Justicia Divina».

Está por ver cuál es la respuesta del Santo Padre, porque los argumentos de la asociación de la Guardia Civil, basados en un repaso somero de lo acontecido en el País Vasco en los últimos años, son un retrato cabal de una situación absolutamente real. No hay nada de ficción. Todo se ajusta a la realidad: una parte del clero vasco ha estado siempre más cerca de los verdugos que de las víctimas. Y la situación, incluso ahora que la banda terrorista ha renunciado a la violencia -no por un acto de contrición, sino por la eficacia de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado-, sigue siendo lacerante.

Tan cierto como que durante muchos años la Iglesia vasca ha mantenido una posición vergonzante, incapaz de entender que lo que estaba ocurriendo obligaba, por dignidad y caridad cristiana, a ponerse del lado de las víctimas de la violencia asesina. No lo hizo. A veces miró para otro lado; a veces, incluso, practicó una ignominiosa equidistancia. A veces, se puso del lado de quienes apretaban el gatillo o el detonador. Así fue. Tan real como la vida misma.

Casado miente: el ‘nuevo PP’ negoció con Bárcenas
Editorial republica 9 Febrero 2021

Los abogados del PP y de Bárcenas tomaron contacto en 2018 y 2019 con la alta dirección del PP que preside Pablo Casado a través de Enrique López que es el actual Secretario de Justicia de la Junta Directiva del PP actual. ‘El nuevo PP’ de Casado, y además Consejero de Justicia de la Comunidad de Madrid.

Luego Casado mintió cuando dijo que ‘su PP’ no había mantenido relación alguna con Bárcenas. Y fueron en esas conversaciones en las que la parte del PP ofreció a Bárcenas moverse en el Poder Judicial para intentar que su esposa Rosalía no entrara en prisión. Pero como, finalmente, Rosalía acabó en la cárcel Bárcenas decidió hacer pública y ante la Justicia su confesión y anunció que presentará pruebas que la avalen.

Y dice Pablo Casado, el impoluto, que fue vicesecretario general del PP con Rajoy, que a él ‘no le temblara la mano para romper’ con quien siendo del PP, como José María Aznar -del que Casado fue su jefe de Gabinete- o como Mariano Rajoy, se hayan visto relacionados con la corrupción.

O sea que si se prueba o aparecen testimonios que acreditan, por ejemplo, que Aznar recibía sobresueldos trimestrales que su tesorero Álvaro Lapuerta le enviaba en libros con billetes entre sus páginas; y que Rajoy recibía sus sobresueldos en billetes metidos en cajas de puros, entonces Casado expulsará del PP a Aznar y a Rajoy.

Y ello aunque previamente para que no aparecieran dichas pruebas Casado ‘enviara’ a su estrecho colaborador Enrique López (personaje que aparece en todas las salsas del PP) a facilitar el contacto -incluso en 2019- entre los abogados de Bárcenas y del PP.

El ahora llamado ‘nuevo PP’ que sin lugar a dudas es el mismo que el de Aznar y Rajoy como debe reconocer la actual dirección del PP, asumiendo TODAS sus responsabilidades pasadas y prometiendo que esos errores y delitos no volverán a ocurrir. Pero las mentiras de Casado no garantizan el propósito de enmienda y, peor aún, empujan el PP hacia una batalla cainita que sin duda perderá Casado y ganará Feijoo.

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La Fiscalía de Pedro Sánchez permite que los golpistas hagan campaña
OKDIARIO 9 Febrero 2021

Resulta muy revelador que diez después los golpistas condenados por sedición sigan en la calle haciendo campaña ante la clamorosa inacción de la Fiscalía, que no ha recurrido su escandalosa puesta en libertad. La situación es la siguiente: la Generalitat tardó cinco días en notificar al Ministerio Público el segundo permiso concedido a Oriol Junqueras, Raül Romeva, Jordi Turell, Joaquim Forn, Jordi Cuixart, Jordi Sánchez y Dolors Bassa, pero cuando tuvo a bien hacerlo es la Fiscalía -qué casualidad- la que todavía no ha presentado recurso para tratar de que los condenados regresen a la cárcel. Y eso pese a que la propia fiscal general, Dolores Delgado, anunció que el recurso sería inmediato. Hay que recordar que la primera vez que les fue otorgado el primer grado la Fiscalía tardó sólo 48 horas en reaccionar. Ahora, pese a que existe un pronunciamiento del Tribunal Supremo en el que se asegura que su puesta en libertad es arbitraria y contraria a la ley, el Ministerio Público sigue de brazos cruzados.

No hay que ser muy perspicaz para concluir que si la Fiscalía no ha presentado recurso es porque Pedro Sánchez -«¿De quién depende la Fiscalía. Del Gobierno. Pues eso?»- ha decidido que no interesa políticamente. Lo de la Junta de Tratamiento Penitenciario de Cataluña, otorgando un tercer grado en contra de una resolución del Tribunal Supremo, roza la prevaricación, pero lo de la Fiscalía de Sánchez dejando que pase el tiempo y la campaña electoral catalana, es un escándalo.

Permitir que los golpistas hagan campaña es no sólo una indecencia, sino la prueba del nueve de la connivencia de intereses del Gobierno socialcomunista con los sediciosos. Y como el Gobierno es quien dicta la estrategia a seguir a la Fiscalía, el silencio del organismo de Dolores Delgado ante la tropelía de la puesta en libertad de Oriol Junqueras y compañía no es más que la demostración palmaria de que quien manda en el Ministerio Público es Pedro Sánchez. Él es el responsable de que los golpistas estén haciendo campaña y no en la cárcel.

El valor de la opinión y la libertad
Editorial ABC 9 Febrero 2021

Probablemente no haya ni un solo diario que haya informado de forma más amplia de la campaña de acoso, agresiones, coacciones intimidatorias y ataques que sufre Vox cada vez que hay un proceso electoral en ciernes. Ya ocurrió con las elecciones vascas durante la pasada primavera, y la condena por parte de ABC siempre fue unánime y contundente. La hemeroteca no da lugar a la mentira, y por tanto Vox y sus portavoces jamás podrán dejar a ABC como mentiroso. Ahora, en la campaña de los comicios catalanes, ha vuelto a ocurrir lo mismo, y violentos identificados con el separatismo han boicoteado actos de Vox, han agredido a sus dirigentes, han destrozado sus coches, han reventado sus equipos de megafonía, y hasta les han expulsado de los lugares previstos para su mitin sin que los Mossos moviesen un dedo para hacer cumplir la ley… Violencia intolerante en cualquier caso, que se aleja radicalmente de la más elemental práctica democrática.

Este es un fenómeno creciente que debe alertarnos como sociedad sobre el grado de virulencia y desprecio en el que han empezado a desarrollarse actos esenciales para la libertad y la democracia, como son los mítines para solicitar el voto a los ciudadanos. Son episodios violentos, por cierto, ante los que los partidos de la izquierda se han puesto de perfil, cuando no los han apoyado expresamente. ABC no solo no lo hace, sino que los condena. Entre dos dirigentes como Oriol Junqueras y Arnaldo Otegui, juntos en un mitin central y unidos por graves condenas penales -uno por sedicioso; el otro por terrorista-, y un partido como Vox, ABC no alberga duda alguna sobre la legitimidad real de cada uno de ellos para invocar derechos y libertades. Ya no es una cuestión política, sino estrictamente moral y de defensa de la ética pública, porque poner como modelos de democracia a Junqueras y Otegui, o equipararlos a Vox para criminalizar a este partido, solo refleja una perversión moral de quien lo hace para beneficiar, además, a dos condenados e inhabilitados por delincuentes.

Sin embargo, algunos de los dirigentes de Vox no son ajenos a los modos autoritarios, como Iván Espinosa de los Monteros o Rocío de Meer, a quien ABC expresó su apoyo como ningún otro medio cuando fue agredida en la campaña vasca. Solo pretenden coartar la libertad de prensa, la libertad de expresión y la libertad de opinión. Solo conciben una sumisión de la prensa a sus exclusivos intereses, y solo hay «amigos» o «enemigos» en la medida en que se claudica o no a sus puntos de vista, a sus instrucciones, a su manera de entender la política y a sus estrategias. En definitiva, solo aceptan que seamos receptivos con un concepto de la sumisión que obligue a los medios a renunciar a su independencia. En eso, su criterio es idéntico al de Podemos: pretenden ejercer un control abusivo sobre la prensa que no les baila el agua para acabar con ella a través del boicot, y provocar así una fuga de lectores. Así lo propugna Podemos con su concepto de la expropiación y la estatalización intervencionista de los medios, con su afán por la censura y con el señalamiento y estigmatización de periodistas. En Vox, Iván Espinosa de los Monteros no les queda a la zaga. Esta es la consecuencia de la radicalización de nuestra sociedad y de la ideologización extrema que algunos dirigentes políticos pretenden imponer en nuestras vidas.

No es de recibo aceptarlo. ABC tiene más de un siglo de historia que Vox, y nuestros principios y valores permanecen inalterables. Nuestro compromiso con las libertades es inamovible y someternos a los mandatos de cualquier partido es desconocer a ABC, se trate de Vox o de cualquier otro. Por eso pretenden acallarnos. Porque no escribimos a su dictado. Porque no renunciamos a nuestra identidad. Porque somos libres. No es una batalla dialéctica ni una pugna política lo que interesa a ABC. Solo el periodismo ejercido en plena autonomía e independencia, guste o no a alguno de los dirigentes de Vox. Mire Vox en qué países los ataques a la prensa libre han desembocado en regímenes autocráticos, y tome nota de hasta qué punto algunos de sus responsables valoran realmente la democracia. La amenaza jamás puede ser un modelo de defensa de las libertades. A partir de aquí, continuaremos denunciando en nuestras páginas los actos de violencia y todo tipo de ataques antidemocráticos que se cometan contra Vox mientras, como partido legítimo que es, los siga sufriendo en cualquier parte de España.

No pintan nada en Cataluña
Jorge Vilches vozpopuli.es 9 Febrero 2021

Hablo de Ciudadanos, PP y Vox. No pintan nada, lamentablemente, y se lo hacen saber de dos maneras: con violencia y con desdén en las urnas. Esta situación demuestra que han surtido efecto las décadas de dominio de la producción cultural y de control de la educación y la información, tanto como los errores cometidos por el constitucionalismo en Cataluña. Los tres están fuera de toda combinación poselectoral, nadie cuenta con ellos. No son considerados ni para sumar los diputados necesarios para una mayoría Frankenstein.

Cs, PP y Vox están hablando de lo que harían si ganaran en Cataluña y de las consecuencias negativas de los gobiernos nacionalistas. Muy pocos los escuchan. Solo sirven para encarnar al enemigo secundario del nacionalismo. A pesar de su reducido número y del poco éxito de sus ofertas, salen escoltados a la calle para manifestarse y expresar sus ideas. El propósito de esa violencia es advertir a la ciudadanía: “Si estás con ellos, estás contra nosotros porque eres un enemigo de todo lo que significamos, y entonces olvídate de trabajar, estudiar y vivir con tranquilidad. Sobras en Cataluña. Estás a un paso de que te odiemos. Avisado estás”.

Hay quien dice que una “España Suma” en Cataluña sería una alternativa, pero no lo creo. Para empezar, los de Ciudadanos no quieren acercarse a los de Vox ni con un palo, y viceversa. Y el PP es como un niño explotando pompas de jabón: va sin orden ni concierto a por la que tiene más cerca.

El partido de Carrizosa es un caos, como los populares catalanes, y no genera confianza tras la espantada de Arrimadas. El candidato de Cs fue puesto a dedazo a pesar de no ganar las primarias, lo que ha cabreado a los afiliados que se parten la cara todos los días. El PP catalán, a su vez, ha elaborado una lista electoral chocante, con una ex de Ciudadanos que fracasó, y otra ex de Unió que dice que hay que ver con normalidad la palabra “indulto”. Es más; los populares catalanes han llamado a Cayetana y Vidal Quadras a hacer campaña sin conocimiento de Génova, y dejando fuera a Albiol, el alcalde de la cuarta localidad catalana. Vox, por otro lado, ha puesto a un diputado sin experiencia y, por lo visto, sin conocimiento. Cuando la periodista de TV3 preguntó a Garriga cuántos millones gestiona la Generalitat, el de Vox dijo que “alrededor de 27”, cuando son 30.000.

En ninguna de las dos combinaciones posibles para gobernar en Cataluña están Ciudadanos, PP o Vox. Ni en una coalición nacionalista, por supuesto, ni en un tripartito. Es más; es que la suma de los tres no llega a la treintena de diputados, y solo podrían sumar con el PSC, cosa que Vox no haría, y que tendría al resto del Parlament en contra.

El electorado de derecha
Es la historia de una ruina. No solo porque la violencia contra los constitucionalistas demuestra que eso que hay en Cataluña no es una democracia, sino porque los que defienden la libertad, la igualdad y la justicia son cuatro gatos mal contados y mal avenidos. Cs, PP y Vox, desechada la oportunidad de pintar algo, se han decidido a competir entre sí para que se entere el resto de España. La mayor parte de lo que pierde Ciudadanos se va a la abstención, un 30%, mientras que el 20% va (o vuelve) al PSC, un 13% a Vox y un 9,5% al PP.

Los populares catalanes no pueden competir por el voto socialdemócrata y comprensivo con el nacionalismo que significa Salvador Illa, por lo que se vuelcan con el electorado de la derecha para no ser sobrepasados por Vox. Eso explica el tipo de campaña que están siguiendo, y los mensajes que remarcan. Quieren ser los únicos representantes del centro-derecha constitucionalista, defensor de las instituciones en Cataluña, y, de paso, limpiar la imagen que dejó Rajoy con el golpe de Estado de 2017.

Actos de violencia
Vox, por su parte, hace la misma campaña: somos la derecha auténtica, españolista, respondona, valiente; la que tenía que haberse enfrentado al nacionalismo hace décadas. Para eso se coloca entre el independentismo y los populares, insistiendo en que tan malos han sido los unos como los otros, por acción u omisión según corresponda. Su idea es que para arreglar la situación hay que presentar cara, por lo que los actos de violencia de los nacional-bolcheviques contra Vox solo sirven para reforzar su discurso.

Al día siguiente de las elecciones, Ciudadanos estará contento si pierde menos de lo previsto, el PP si no es sobrepasado por Vox, y éste si gana a los populares. Pues vale. Pero gobernará una coalición nacionalista que profundizará en el procés por una vía, o el tripartito, que lo hará por otra. Esto significará que las últimas trazas de que existe una democracia liberal en Cataluña se acabarán disipando, y que la hegemonía política y cultural del rupturismo, tanto de izquierdas como nacionalista, se va a consolidar.

En consecuencia, desconfíe de los triunfalismos de cualquiera de esos tres partidos en la noche del 14 de febrero. Quién más se felicite, más irresponsable será, porque lo que salga de esas urnas será susto o muerte.

¿ Quién debe pintar en Cataluña ?
Nota del Editor 9 Febrero 2021

Con la triste experiencia acumulada por los españoles por los abandonos y traiciones del PP, está claro que hay que apoyar a Vox. Lo demás son milongas para que parezca que algo cambia y que todo siga empeorando (ya queda poco para la explosión final).

Precisiones sobre la violencia en Cataluña
Pablo Planas Libertad Digital 9 Febrero 2021

Dicen que el proceso separatista es historia, pero quienes sostienen tal engaño son los golpistas, sus cómplices y los tontos útiles más lerdos y bovinos.

Está muy extendida la idea de que el proceso separatista es historia, pero no hay más que contemplar lo ocurrido este fin de semana en la campaña electoral catalana para entender que quienes sostienen tal engaño son los golpistas, sus cómplices y los tontos útiles a izquierda y derecha más lerdos y bovinos. En Vich, por ejemplo, se ha podido constatar que el control del orden público está en manos de los mandos de los Mossos que con Trapero a la cabeza se distinguieron durante el golpe de 2017 por entorpecer la respuesta de la Guardia Civil y la Policía Nacional y encubrir a los organizadores de la asonada.

Este sábado los representantes de Vox tuvieron que abandonar la citada población perseguidos por una horda de mandriles en medio de escenas de violencia apocalíptica y ante la pavorosa inacción policial ordenada por los mandos de los Mossos. Sí, en el corazón de la ordenada, limpia y tolerante Cataluña de la gente cívica, pacífica y festiva del independentismo. Los agentes de la policía de Trapero, el amiguete de las paellas con Puigdemont en casa de Rahola, tenían órdenes de no hacer nada. Pudo morir gente, pero la instrucción era precisa: no cargar y no detener a nadie. Impresionante disciplina, impasible el ademán mientras las vanguardias de los Comités de Defensa de la República (CDR) apedreaban a simpatizantes y dirigentes del partido proscrito.

Es Junts per Catalunya (JxCat) el partido que controla la consejería de Interior y, por ende, a los Mossos. Y en plena campaña no se puede permitir que ERC les acuse de "brutalidad policial", que es lo que hacen los republicanos cada vez que un agente de la policía regional le da una colleja a un energúmeno con estelada.

Tras el levantamiento del efímero 155 y con la Generalidad de nuevo en manos de los partidos que dieron el golpe de Estado, Cataluña vuelve a estar bajo control de quienes pretenden montar una república identitaria en contra de más de la mitad de la ciudadanía. De ahí que, tras episodios como los de este fin de semana, en vez de detenciones haya habido unas vomitivas declaraciones del consejero de Interior, Miquel Sàmper, en las que culpa a Vox de la violencia contra Vox. Es que van provocando, ha dicho el tipo. Lo mismo que podría decir de una mujer violada que llevara unos pantalones ajustados o una minifalda.

Los violentos no han recibido ni una sola condena del nacionalismo porque son las fuerzas de choque del separatismo jaleadas por los partidos golpistas, que justifican los ataques porque según ellos Vox es un partido xenófobo y violento. Y lo sueltan así, sin pestañear, los que invitan a Otegi a sus programas o a sus mítines, los amigos de Racistorra, los discípulos de Pujol, los admiradores de Sabino Arana, los que califican el terrorismo de Terra Lliure de "independentismo armado", los mismos que llaman "gran reserva del independentismo" al asesino del empresario Bultó, al que le colocaron una bomba en el pecho. Toda esa peña infecta es la que aplaude los ataques contra Vox.

No temen que el crecimiento electoral de ese partido ponga en duda la política migratoria del Gobierno. Para nada. A quienes censuran a Vox en los platós y en los púlpitos políticos lo que les preocupa no es el futuro de los que llegan en pateras sino el suyo, que Vox diga estar en contra del Estado de las Autonomías y de chiringuitos como TV3, una televisión al servicio del nacionalismo pagada con el dinero de quienes sufren el nacionalismo. Saben que, a mayor peso de Vox, más difícil tendrán mantener sus bicocas y regalías sufragadas con fondos públicos.

Y es la misma gente que adula a Otegi, como Marta Rovira, la secretaria general de ERC que se esconde en Suiza tras haber llamado al sacrificio de la ciudadanía en el golpe de Estado. "Nadie mejor que Otegi nos puede decir hoy como debemos continuar para llegar hasta el final", dijo esa siniestra individua vía telemática en el mitin que el jefe de los bildutarras y el golpista Junqueras dieron en Gerona este domingo. ¿Llegar hasta el final? De eso Otegi sabe un huevo. Es un as de llegar hasta el final, un txapeldun. Lo raro es que el mitin se celebrara en Gerona y no en Vich, donde unos compañeros de Otegi llegaron hasta el final en la casa cuartel de la Guardia Civil. Hubiera sido un gran homenaje a ese pedazo de "hombre de paz" que es Otegi según TV3.

Dice Pablo Iglesias que en España no hay "plenitud democrática" porque Junqueras está en la cárcel y Puigdemont en Bélgica. Mentira. Una más. En España no hay "plenitud democrática" porque una parte significativa del territorio depende de los subordinados de los líderes golpistas Puigdemont y Junqueras, que no está en la cárcel, por cierto, sino que duerme en una cárcel de la Generalidad de lunes a jueves.

Cataluña: Illa y Sánchez pactarán con los golpistas
EDITORIAL Libertad Digital 9 Febrero 2021

La degradación de la política catalana llega al extremo de que un presidiario condenado por los más graves delitos contra la Nación tenga en su poder la gobernabilidad de la región.

Dos factores avalan la teoría de que los socialistas sumarán sus votos a los de los separatistas para formar Gobierno en Cataluña. El primero son los resultados que arrojan todas las encuestas, que dibujan un triple empate entre PSC, ERC y JxCat, lo que haría inevitable un Ejecutivo de coalición. El segundo es que el falsario Salvador Illa ha negado tal posibilidad...

Todo parece indicar, pues, que el sedicioso Oriol Junqueras tendrá en su mano decidir quién gobierna en el Principado. El líder de ERC podrá elegir entre reeditar un tripartito de izquierdas con los socialistas y Podemos o volver a la coalición separatista con los batasunos locales de la CUP. En efecto, el condenado Junqueras podría acceder a la Presidencia regional si Sánchez accede a indultarlo, gestión que los socios de Sánchez y algunos de sus ministros, con el infame Illa a la cabeza, ya han empezado a valorar públicamente, con pavorosa desvergüenza.

La degradación de la política catalana llega al extremo de que un presidiario condenado por los más graves delitos contra la Nación tenga en su poder la gobernabilidad de la región. Cómo extrañarse de que además cuente con el aval de un condenado por terrorismo como Arnaldo Otegi, miembro de una banda que cometió 75 atentados y asesinó a 54 personas en Cataluña, a pesar de lo cual es jaleado por la multitud cuando aparece en los mítines de su semejante Junqueras.

La batasunización de Cataluña se ha puesto de manifiesto con crudeza en esta campaña electoral, donde no pasa un día sin que se produzcan agresiones contra los candidatos y simpatizantes de Vox. Como ocurría en el País Vasco en los tiempos de mayor incidencia de la kale borroka, los terroristas callejeros campan a sus anchas en Cataluña con la tranquilidad de saber que la policía nacionalista no va a actuar contra ellos. Decenas de altercados violentos contra el partido de Abascal y ni un solo detenido es la mejor prueba de hasta qué punto esta campaña de agresiones cuenta con la complicidad del Gobierno separatista catalán.

Esta es la situación general en Cataluña a menos de una semana de las elecciones regionales. Una cita electoral de todo punto anómala, con violencia separatista en las calles y la amenaza del coronavirus y cuyo resultado, salvo sorpresa mayúscula, contribuirá a agudizar la devastación social, política y económica del Principado.

De Carod Rovira-Ternera a Junqueras-Otegi
Cayetano González Libertad Digital 9 Febrero 2021

Diecisiete años después del encuentro en Perpignan, ETA-Bildu y ERC siguen marcando y de qué manera el rumbo de España.

Arnaldo Otegi y Oriol Junqueras revivieron este domingo en Barcelona el significado profundo del encuentro que hace diecisiete años –en enero de 2004– mantuvieron en Perpignan el entonces líder de ERC y conseller en cap de la Generalitat, Josep Lluís Carod Rovira, con los dirigentes de ETA Josu Ternera y Mikel Antza.

Ambos encuentros, con la distancia temporal entre ambos, ponen de manifiesto quiénes mandan, quiénes han sido y siguen siendo los actores principales del proceso de ruptura de España: por un lado ETA y sus herederos políticos de Bildu; por otro, ERC. El PSOE no es ajeno a todo este proceso. Primero fue Zapatero y la negociación política que llevó a cabo con la banda terrorista desde la Presidencia del Gobierno, y después Sánchez, también desde la Moncloa, al considerar tanto a ERC como a Bildu socios prioritarios de su Ejecutivo. Podemos desempeña asimismo un papel, aunque no como actor principal.

Hay que recordar que en 2004 ETA decidió dar el salto a Cataluña después del fracaso del pacto de Estella (1997) con el PNV y EA, y consciente de la firme decisión del Gobierno de Aznar de derrotar a la banda terrorista desde la ley y sin ningún tipo de atajos. ETA estaba siendo diezmada en su capacidad operativa como consecuencia de la acción policial y pasó temporalmente el relevo en su objetivo de romper España a los independentistas catalanes aglutinados en ERC. A cambio, esto no hay que olvidarlo, ETA aseguró a Carod Rovira en la reunión de Perpignan que no habría atentados terroristas en Cataluña, aunque sí en el resto de España, como así sucedió.

Diecisiete años después, el líder de los herederos políticos de ETA, Arnaldo Otegi, se desplazó a Barcelona este domingo para mostrar públicamente su apoyo a ERC en un mitin junto al dirigente de este partido Oriol Junqueras, condenado por el Tribunal Supremo por haber intentado dar un golpe de Estado. La imagen es altamente significativa de lo que ha avanzado el proceso en todos estos años.

Esta es la cruda situación de la política española y catalana. En Cataluña se celebran este domingo unas elecciones rodeadas por unas circunstancias absolutamente anormales, extraordinarias, como consecuencia de la pandemia, y hasta antidemocráticas, por la violencia ejercida sobre Vox, que recuerda y mucho a la que sufrieron en su momento los constitucionalistas en el País Vasco.

Cataluña ha vivido en los últimos años en una situación de excepcionalidad por el pulso al Estado que decidieron plantear sus dirigentes, y las elecciones del domingo no harán más que corroborar el caos político e institucional en la que vive. Si los números dan, habrá un tripartito PSC-ERC-Podemos presidido por Illa o por Aragonès. Ese es el plan de Sánchez y para eso ha ido el exministro de Sanidad como candidato. Si no sumaran lo suficiente, los independentistas –CUP incluida– llegarán a algún tipo de acuerdo. En cualquiera de los dos escenarios, seguirán la inestabilidad institucional y el proceso independentista, indulto a los golpistas incluido.

Mientras, los partidos constitucionalistas están cada uno a lo suyo. Ciudadanos intentando mitigar el batacazo que le auguran las encuestas; el PP teniendo como objetivo –ramplón a más no poder– que Vox no le dé el sorpasso, y los de Abascal celebrando ya la irrupción en el Parlamento catalán, celebración que se vería aumentada si superan en escaños al partido de Casado. Es muy probable que la suma de los escaños de los tres partidos constitucionalistas no supere a los que saquen por su cuenta ERC, Juntos por Cataluña e incluso el PSC, lo cual es un exponente de cómo está Cataluña.

En definitiva: diecisiete años después del encuentro en Perpignan, ETA-Bildu y ERC siguen marcando y de qué manera el rumbo de España, contando con la inestimable colaboración del PSOE de Pedro Sánchez, del Podemos de Iglesias y, por tanto, del Gobierno de la Nación. La situación no puede ser más dramática para el futuro de España.

El independentismo violento resurge y Junqueras exhibe a Otegi
Alejandro Tercero cronicaglobal 9 Febrero 2021

Recibir a hostias a los dirigentes de un partido político en plena campaña no parece una buena idea. No solo porque, al final, consigues el efecto contrario (y generas en parte del electorado un sentimiento de empatía con la extrema derecha, que ya tiene narices la cosa), sino --y sobre todo-- porque dice muy poco del nivel de calidad democrática de los lugareños. Y esto último parece haber quedado claro.

El independentismo violento ha vuelto. En realidad, nunca se fue. Los que han acosado y apedreado a los líderes de Vox en Vic, en Salt, en Valls --con el aplauso de Pilar Rahola--... son los mismos que quemaron Barcelona y descalabraron a más de 300 policías en octubre de 2019. Los mismos que intentaron asaltar el Parlament a garrotazos el 1 de octubre de 2018. Los mismos que el 1-O dejaron heridos a más de un centenar de agentes de las fuerzas y cuerpos de seguridad. Los mismos que un mes antes asediaron a una comitiva judicial durante un día entero. Y los mismos que llevan años hostigando y amenazando a políticos, jueces, fiscales y periodistas en Cataluña.

Por eso, la exhibición de Arnaldo Otegi por parte de ERC en un mitin el pasado domingo tiene muchos significados, y ninguno de ellos es bueno.

La presencia del exetarra en un acto con Junqueras, Aragonès, Rufián y Rovira desmiente a los que dicen que ERC no es lo mismo que JxCat. Desautoriza a los que aseguran que ERC se ha distanciado del radicalismo de Puigdemont, Torra y Borràs. Rebate a los que insisten en que con ERC se puede llegar a acuerdos constructivos. Contradice a quienes identifican a ERC con un presunto independentismo razonable.

La intervención del exintegrante de ETA en el mitin confirma que ERC no tiene ningún propósito de enmienda respecto del procés. Es la garantía de que “lo volverán a hacer” en cuanto tengan oportunidad. Es la constatación de que se mantienen en el unilateralismo. Es la corroboración de que plantearse siquiera un indulto para estos tipos es un error histórico cuyas consecuencias arrastraremos durante mucho tiempo.

Las palabras de Marta Rovira apuntando que tenemos “muchas lecciones que aprender” de Otegi y que “nadie mejor que él nos puede hoy decir cómo hemos de seguir para llegar hasta el final” (esta vez, sin hacer pucheros) son una indecencia. Que un exterrorista sea el espejo en el que mirarse deja claro cuáles son los límites del proyecto que plantea ERC para Cataluña.

Ya sea por convicción o para competir con Puigdemont, Junqueras ha decidido mostrar su cara más radical. Cuando los violentos campan a sus anchas por las calles de Cataluña, ERC apuesta por fotografiarse junto a los fanáticos.

Y mientras tanto, los socios del PSOE en el Gobierno le hacen el juego a los ultras. “Lo tengo que reconocer como vicepresidente del Gobierno español: no hay una situación de plena normalidad política y democrática en España cuando los líderes políticos de los dos partidos que gobiernan en Cataluña están uno en la cárcel y el otro en Bruselas”, afirmó ayer Pablo Iglesias.

Esto es lo que hay. Y no es una situación cómoda para el PSC.

Illa --a quien Otegi señaló como el principal enemigo del independentismo-- habla de “pasar página” de los últimos diez años perdidos. Pero me temo que habrá que hacer mucho más que pasar página. Y estoy convencido de que el candidato socialista no está dispuesto a hacerse con la Generalitat a cualquier precio.

A día de hoy, ningún elemento permite pronosticar un futuro optimista tras el 14F. Ingobernabilidad, extremismo, decadencia y ruina.

Es la herencia del procés.

La extrema derecha, los ultras
Nota del Editor 9 Febrero 2021

Para que Vox, defensor de España y fiel cumplidor de los deberes constitucionales, se pueda designar como extrema derecha y ultras, tendremos que echar mano de las matemáticas y decir mega, giga, tera, peta independentismo violento y terrorista, y eso siendo moderados, porque aún quedan exa, zetta, yotta, xona, weka, vunda.

Servicios públicos solo en catalán: el debate lingüístico en el 14F
Un estudio analiza por primera vez la desaparición del castellano en los tuits del Govern, Salud y Emergencias en la pandemia, una discriminación que JxCat quiere hacer extensiva al ocio infantil
María Jesús Cañizares cronicaglobal 9 Febrero 2021

Las cifras son elocuentes. El 99,7% de los tuits del Govern durante la pandemia fueron escritos en catalán, cifra que, en el caso de la Consejería de Salud, alcanzó el 99,1% y, en el caso de los servicios de emergencia, un 88,2%. De la discriminación del castellano da cuenta un estudio que por primera vez analiza el idioma que utilizó la Generalitat entre el 1 de marzo y el 31 de diciembre de 2020.

El debate sobre la lengua ha estado prácticamente ausente en la campaña electoral del 14F, pero figura en los programas de los partidos. En el caso de Junts per Catalunya (JxCat), se impone la doctrina Koiné, esto es, el monolingüismo absoluto, incluido en el ocio infantil. No en vano, la candidata Laura Borràs firmó el manifiesto de este grupo de filólogos.

Análisis del idioma que utiliza el Govern en Twitter
El economista Javier Merelo, miembro de Foro de Profesores, participa en ese estudio en fase de elaboración, pero que ya demuestra un patrón lingüístico en los casi 10.000 tuits analizados. “Queríamos plasmar sobre el papel lo que se intuye. Que el castellano es inexistente en los servicios al ciudadano, lo cual sitúa a una parte de los catalanes en una situación de vulnerabilidad”, explica Merelo a Crónica Global. Advierte de que esa discriminación del español “obliga al ciudadano a invertir tiempo y dinero para acceder a información en ese idioma". Denuncia que, en plena pandemia, la Generalitat lanzara una intensa campaña de comunicación en redes sociales para llegar al máximo número de personas, pero solo lo hizo en catalán.

¿Servir a la ciudadanía o imponer ideas?
Así, el 99,7% de los tuits de la cuenta @govern están escritos en catalán; porcentaje que en el caso de la de la Generalitat --@gencat-- asciende al 98,2%, y en la Consejería de Salud --@salutcat--, a un 99,1%. En el caso de los Mossos d'Esquadra --@mossos--, la lengua catalana es utilizada en el 94,7% de los tuits y en Emergencias --@emergenciescat--, en un 88,2%.

El Ayuntamiento de Barcelona, también
Merelo explica que la intención de las tres personas que participan en el estudio es hacerlo extensivo a un período de tiempo más largo y a otras administraciones. De hecho, también han diseccionado por tuits del Ayuntamiento de Barcelona. En este sentido @ajuntamentbcn escribe el 95,4% de sus tuits en catalán. “La administración está para servir al ciudadano, no para imponer unas ideas. Además, hay muchas personas de paso que, en caso de emergencia, necesitan comprender las alertas”, explica el economista.

Sin embargo, las formaciones independentistas no parecen dispuestas a abrir sus opciones lingüísticas y, en el caso de JxCat, el programa electoral endurece las condiciones hasta prometer el inicio en la escuela de “un nuevo proceso de normalización que cree las condiciones (siguiendo metodologías ya experimentadas, como la verdadera inmersión lingüística) para que los niños ya de pequeños acostumbren a utilizar entre ellos la lengua catalana”. Asimismo, aboga por impulsar de la manera más adecuada y eficaz posible que el catalán sea también la lengua vehicular en las actividades deportivas y de ocio infantiles y juveniles”. Una reflexión que recuerda la polémica campaña de la subvencionada Plataforma per la Llengua para introducir el catalán en el patio escolar.

Plurilingüismo
“El catalán, como lengua propia del país --añade JxCat--, debe mantener la centralidad en la sociedad catalana y debe alcanzar la situación de normalidad en todos los ámbitos y todas las funciones de la esfera pública”, subrayan los neoconvergentes.

ERC también defiende esa centralidad, aunque reconoce la riqueza del plurilingüismo. “El catalán debe ser la lengua de cohesión del conjunto de la ciudadanía: es el vehículo de expresión de una sociedad, es el rasgo característico de una cultura y es patrimonio también de los habitantes no catalanohablantes del país. Del mismo modo, hay que velar por el mantenimiento y el aprovechamiento de la diversidad lingüística de la República y garantizar que ninguna persona no pueda ser discriminada por razón de lengua”.

En Comú Podem quiere avanzar “en el reconocimiento del carácter plurilingüe del Estado para garantizar el derecho a utilizar el catalán y las otras lenguas cooficiales en los ámbitos judiciales y en las relaciones con la administración general del Estado y en las instituciones del Estado fuera de Cataluña, en la línea de reconocimiento del catalán y las otras lenguas cooficiales como lenguas del Estado. La Escuela catalana y el modelo de inmersión lingüística deben quedar plenamente garantizadas”. En este sentido, destaca la aprobación de la nueva Ley de Educación –la llamada ley Celaá-- impulsada por el Gobierno del PSOE y Unidas Podemos y los Comunes.

El PSC rompe el tabú
PSC-Units se compromete a “hacer todo lo posible para una convivencia efectiva y afectiva del catalán y el castellano, haciendo desaparecer la confrontación entre lenguas que está poniendo en peligro la convivencia y el patrimonio lingüístico común”.

Al respecto, “contribuiremos a hacer realidad lo que decía nuestra compañera Marta Mata, que los niños y las niñas deben conocer y estimar el catalán y el castellano”. Por todo ello “queremos renovar y mejorar el pacto en tono a los objetivos iniciales, adaptándolos a la nueva realidad lingüística a partir de un debate social y político sereno que tenga por objetivo la convivencia y la igualdad de oportunidades”.

La inmersión dejó de ser un tabú para los socialistas en su último congreso, donde expresaron la necesidad de flexibilizar la inmersión en función de las necesidades socioculturales de cada territorio. Una postura similar a la del republicano Josep Bargalló, consejero de Educación, aunque la presión del grupo Koiné impidió que esa tesis, reflejada en un documento, se desarrollara.

Para la CUP, “el catalán y la inmersión lingüística en la escuela siguen estando bajo permanente amenaza. No se han hecho bastantes avances, tampoco en el ámbito lingüístico, para conseguir una escuela de calidad que dé prioridad absoluta a la lengua propia y tenga bien presentes las lenguas de uso habitual entre el alumnado en los proyectos educativos de centro”.

Cs y la escuela trilingüe
Ciudadanos defiende “un modelo de escuela trilingüe de calidad en el que el español y el catalán sean consideradas ambas lenguas de enseñanza en las aulas en igualdad de condiciones”. Asimismo, promete una nueva Ley de Derechos Lingüísticos que garantice el derecho de todos los catalanes a expresarse en la lengua cooficial de su elección, español o catalán o aranés en Arán, en igualdad de condiciones”. La formación naranja apuesta por “eliminar las barreras lingüísticas para el acceso a los puestos de trabajo públicos. El conocimiento del catalán será considerado como un mérito valorable pero nunca un requisito indispensable para el acceso a la función pública ni para la contratación como personal laboral en la Administración y a las entidades y organismos del sector público institucional de la Generalitat”.

El PP defiende la enseñanza en las dos lenguas oficiales “sin separar a los alumnos por razón de lengua y reforzando la presencia de aquella lengua oficial en los entornos donde sea menos usada fuera de los centros docentes, pero garantizando al menos un 25% de horas y dos asignaturas troncales como mínimo para cualquiera de las dos lenguas oficiales”. En el ámbito administrativo, “garantizaremos que el personal al servicio de la administración no se tenga que significar políticamente y reforzaremos la independencia y neutralidad de todo el personal público”.


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