AGLI Recortes de Prensa   Jueves 11 Febrero  2021

Así se inutiliza el Congreso
Editorial ABC 11 Febrero 2021

Sánchez ha eliminado el debate político en las Cortes y la consecuencia es que la oposición ya solo puede lograr amparo frente a las leyes más sectarias de la democracia en los Tribunales

La anomalía parlamentaria propiciada por el rodillo del Gobierno y sus socios está llegando a tal punto en esta legislatura que la única manera solvente de poder ejercer la oposición consiste en recurrir ante los Tribunales la cascada de normas abusivas, adoctrinadoras, e incluso sustitutivas de preceptos constitucionales, con las que gobierna Pedro Sánchez. Si fuera por él, la fiscalización del Ejecutivo en los plenos correspondientes no existiría y el debate parlamentario sería residual. De hecho lo es. En más de cien días de nuevo estado de alarma solo ha comparecido en una ocasión, y fue para no rectificar su peregrina idea de prolongarlo durante seis meses sin apenas dar explicaciones. Sánchez se burla del Parlamento sistemáticamente porque lo tiene secuestrado con mayorías radicales contrarias a la Constitución. Se niega a escuchar a los colectivos profesionales implicados en la tramitación de las leyes que les conciernen, su alejamiento de la sociedad a la hora de rendir cuentas es notorio, y su ninguneo a las Cortes retrata tics despóticos. El sometimiento del Parlamento a las órdenes de La Moncloa es un hecho contrastado que no requiere mayor análisis, y Sánchez impone sus tiempos a medida de la exigencia que le marca su aparato de propaganda personal.

Hoy ABC constata que las diversas normas aprobadas por el Gobierno acumulan ya una veintena de recursos de inconstitucionalidad presentados por la oposición. Los más incisivos son el PP y Vox, seguidos de Ciudadanos, que parece haber dejado atrás su acercamiento táctico de muchos meses a Sánchez, asumiendo tarde y mal que ha sido utilizado a capricho por el presidente del Gobierno sin lograr el más mínimo rédito con su sumisión al PSOE. Hoy Ciudadanos sigue pagando con creces la ingenuidad de haber confiado en Sánchez solo por la obsesión de Inés Arrimadas de apartarse del centro-derecha como solución a sus males. El resultado promete ser desastroso para este partido.

El TC deberá pronunciarse sobre el recurso presentado contra la decisión unilateral de Moncloa de suspender la actividad del Congreso al inicio de la pandemia, con lo que Sánchez se arrogó de facto sus funciones legislativas y excedió con creces las prerrogativas que le concedía el estado de alarma. También quedan pendientes impugnaciones sobre la legalidad o no de la forma con la que manejó esa alarma; sobre la inclusión de Pablo Iglesias en el grupo de personas con acceso a información confidencial del CNI; o sobre el veto que vivió el PP al tumbarse su propuesta de supresión del impuesto de sociedades. Quedan también la conflictiva Ley Celaá, la permisividad de la presidenta socialista del Congreso con las absurdas fórmulas de acatamiento de la Constitución que se consienten a populistas e independentistas, el nombramiento de la fiscal general del Estado, la creación del ‘ministerio de la verdad’… Y en cartera esperan nuevos recursos contra la normativa que promueve la ‘okupación’, contra el silenciamiento del Consejo de Estado, la eutanasia, o contra el obsceno sometimiento del Consejo del Poder Judicial. Es una enmienda a la totalidad a una legislatura en la que Moncloa impide que las leyes se debatan porque ha mutilado al Congreso y al Senado para encubrir la gobernabilidad más sectaria conocida en democracia. Censurado el debate, a la oposición solo le queda resignarse ante el TC, y confiar en que sus resoluciones dejen de eternizarse de una vez por todas para que al menos pueda recuperar una parte del mucho prestigio perdido.

Casado el apaciguador, sucesor del pasmado Rajoy
EDITORIAL Libertad Digital 11 Febrero 2021

Todo el mundo recordará –o debería– cómo el infausto Gobierno de Mariano Rajoy prohibió a la Policía y a la Guardia Civil mostrar videos de las agresiones sufridas por sus agentes mientras trataban de impedir la ilegal votación secesionista celebrada el 1 de octubre de 2017. Aquella cobarde decisión del Ejecutivo del PP, lejos de apaciguar los ánimos de los separatistas, favoreció su falaz relato, según el cual los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado, lejos de utilizar la fuerza con la proporcionalidad justa y necesaria para evitar la comisión de un delito tan grave, protagonizaron cargas innecesarias y extremadamente violentas contra pacíficos ciudadanos que sólo trataban de ejercer su derecho al voto.

Pues bien, el martes el presidente nacional del PP, Pablo Casado, reforzó nuevamente el relato falsario de los golpistas al asegurar en RAC 1, formidable altavoz sedicioso antes, durante y después del 1-O, que esas cargas policiales “se deberían haber evitado”.

Esta es la hora en la que Casado no ha aclarado que lo que quería decir es que, a diferencia de Rajoy, él hubiera aplicado el artículo 155 de la Constitución y destituido al Gobierno regional golpista muchos meses antes de que consumara el compromiso adquirido por Puigdemont en 2016 de celebrar a finales de 2017 una consulta secesionista como la perpetrada el 9 de noviembre de 2014. En ese caso, sin la menor duda no habría habido actuación policial que lamentar, porque no se hubiera producido una jornada sediciosa como la del 1-O.

Pero como el insensato Gobierno de Rajoy –con la complicidad del resto de la clase política– no tomó esa decisión crucial, la actuación policial en defensa del orden constitucional se hizo inevitable. Y fue una actuación "impecable", como proclamó en su día Cayetana Álvarez de Toledo, no por causalidad defenestrada por Casado el apaciguador.

En 2017, Casado no hizo pública la menor discrepancia con la pésima gestión del anunciadísimo golpe separatista por parte de Mariano Rajoy, de cuyo equipo era y siguió siendo un miembro destacado. Es cierto que su posterior decisión de disputar a Soraya Sáenz de Santamaría la Presidencia del PP abrió la esperanza de una regeneración que llevara a ese partido a recuperar sus despreciadas señas de identidad y liderar la lucha contra el nacionalismo. Pero su decisión de apartar de la primera línea a Álvarez de Toledo, su bochornoso alineamiento con el Gobierno de Sanchez y sus socios separatistas en contra de la moción de censura planteada por Vox y sus palabras en RAC-1 le convierten en un ominoso sucesor de Rajoy.

Así las cosas, ¿qué pueden esperar de Casado los catalanes que quieren seguir siendo españoles y que se les garanticen sus derechos constitucionales? ¿La pasividad e indolencia de Rajoy? ¿Algo acaso aún peor? Luego lamentará que los votantes de Vox no vuelvan al PP y que, por el contrario, su partido desnortado siga perdiendo apoyos en beneficio del de Santiago Abascal... e Ignacio Garriga.

Covid-19: ¿hay homicidio, lesiones y prevaricación?
EDITORIAL Estrella Digital 11 Febrero 2021

Hay una diferencia sustancial, en cualquier ámbito de la vida, entre la comisión de un error o de una falta, no digamos de un delito. Y, en el marco de un Estado de Derecho, son los tribunales de justicia los encargados de separar la repercusión de las acciones, encajándolas en nuestro ordenamiento jurídico de acuerdo con nuestras leyes.

La primera querella contra el ex ministro Illa tras salir de Sanidad, en la que se le acusa de homicidio, lesiones y prevaricación -junto al portavoz Simón- es un aldabonazo que no solamente pone trabajo encima de la mesa de jueces y fiscales sino que alumbra una tarea para la reflexión de la sociedad entera.

La pérdida de un familiar, en cualquier circunstancia (no digamos en las más dramáticas) no es que sea irreparable sino que, en ocasiones, no deja el menor resquicio al consuelo. Así que es irreprochable que haya decenas de familias, que ni han podido acudir al tanatorio ni al cementerio, que busquen algún tipo de Justicia para las víctimas de la enfermedad, a tenor del contexto en el que éstas se han ido de este mundo en el último año.

Al gobierno se le imputa la muerte de ciudadanos “que fallecieron por la mala gestión (política) en el primer trimestre de 2020”, y, más allá de la primera ola, la de quienes perecieron como consecuencia de las decisiones gubernamentales adoptadas igualmente entre julio y septiembre de ese mismo año.

Illa ya no es aforado ante el Tribunal Supremo y la competencia se da por hecho que corresponde a los juzgados de Instrucción de Madrid. Aunque si el procedimiento sigue adelante y el antiguo piloto contra el covid-19 adquiere la condición de diputado autonómico en Cataluña, el asunto pasará al TSJC, con sede en Barcelona.

Más allá del recorrido de una acción tan sumamente decidida e implacable en su voluntad de que se rindan cuentas, es una evidencia que la tragedia española del coronavirus, ineludible como en tantos países del mundo, se ha agravado de largo como consecuencia de la falta de criterio técnico en el proceso de toma de decisiones.

Podrá haber reproche penal o no, pero lo que bajo ningún concepto debería tener cabida (y ya la ha tenido), aunque sólo fuese por vergüenza torera, son las manifestaciones rayanas en lo patético de orgullo o satisfacción de ministros (y ministras) por la forma en la que se han hecho las cosas. Menos, en medio de un túnel de dolor que se está haciendo insufriblemente interminable.

La pinza Sánchez-Vox
Carlos Dávila okdiario 11 Febrero 2021

Es una treta, un ingenio antiguo. Tiene al menos dos antecedentes: uno, cuando nació políticamente, la “pinza” se aplicó a los posibles conchabeos entre Aznar, en la oposición, y Julio Anguita, más en la oposición todavía. El PSOE de Felipe González se cansó de denunciar que ambos habían perpetrado una estrategia conjunta para hacer la vida imposible a los socialistas en el Parlamento. Sólo había de cierto esto: Anguita y Aznar se llevaban francamente bien. «¿Por qué?», le pregunté al primero en una ocasión. Me respondió: «Porque ‘éste’ al menos no me engaña». Se refería, claro, al líder del Partido Popular. La “pinza” en aquel caso apenas tenía eficacia alguna porque los dos hipotéticos complotados no se comían ni una rosca del poder; no mandaban en las instituciones y, en consecuencia, escaso daño le podían a ese PSOE que, no olvidemos el caso, era el de la llamada por entonces con toda justicia “corrupción generalizada”.

De forma que esa primera pinza contra natura que traemos a colación era poco más que un ejercicio de tócame las narices al PSOE. Nada con sifón. La segunda sí que fue una invención articulada. De pronto, a alguien con nombre y apellidos en el Gobierno de Mariano Rajoy, se le ocurrió que el ardid más inteligente para rebañar votos al socialismo, era apoyar políticamente a un sujeto que entonces empezaba a hacer sus primeras armas en la política. Se trataba de Pablo Iglesias y su partido, aún en fase embrionaria, Podemos. Dicho y hecho, contando con la inapreciable ayuda de los Servicios de Información, unos recónditos, otros perfectamente identificados, Iglesias empezó a ser placeado, “recomendado” más bien, en las televisiones que más o menos tenía controlado aquel poder estúpido. Así que a Pablo Iglesias le hicieron un hombre mediático desde La Moncloa y desde las diferentes asesorías de Rajoy, la de Pedro Arriola entre otras, e incluso desde el propio Gobierno donde entonces se escuchaban sentencias tan alborotadas e inciertas como ésta: “Podemos le lastima mucho al PSOE”. Al final, ¿qué pasó? pues que el Gobierno de Rajoy le puso un piso al leninismo en toda España, y éste, con más hambre que un torero y menos escrúpulos que su jefe Maduro, se aprovechó de la oportunidad que ni al famoso ‘Platanito’, y hoy está en el Gobierno. La “pinza” PP-Podemos funcionó, el PSOE se quedó que ni tan mal como ahora se dice, y el PP, los sucesores de aquella estólida ingenuidad andan buceando por la oposición raras posibilidades de salir a la superficie, digámoslo claro.

Y llegamos a la tercera “pinza” de nuestra reciente Historia. Es una sutil, barriobajera más bien, que todavía se percibe con dificultad pero que trabaja ya con gran éxito. Es la pinza Sánchez-Vox porque es el presidente del Gobierno quien la ha montado. Quien tenga alguna duda sobre la propiedad de tal “pinza” que se tome la molestia de comprobar cómo el pasado fin de semana, el partido de Abascal, y de este Espinosa de los Monteros que se ha sumado a la persecución a la Prensa libre decretada por Podemos, la televisión gubernamental, con total indecencia, retrataba las pedradas adolescentes que han recibido, afortunadamente, que se sepa, sin daños, los socios de Abascal en Cataluña. “Eso -decía el candidato del PP en Cataluña- no es otra cosa que pinchar el globo del PP”. Nadie duda de que las agresiones son reales, pero no menos de las que sufrió en su momento el alcalde ahora de Badalona, Xabier Albiol, que tuvo menos suerte que los empleados de Abascal, porque Albiol sí fue alcanzado físicamente por un mandado, quizá porque su estatura favorece el blanco. Como resulta que este tipo de atentados sulfura a cualquier persona decente, los medios no atados a La Moncloa también lo han glosado y Vox se ha convertido en víctima -mejor dicho en beneficiario- de una argucia en la que el PSOE necesita y pretende que el PP sea sobrepasado por los pretendientes de Vox. O sea, que esta sí que es una pinza.

Juntada esta peripecia con la fabricación de las encuestas falsas como la cara de Judas, que ha perpetrado en el Centro de Investigaciones Socialistas (antes Sociológicas) el taimado Tezanos, la realidad parece estar modificándose. Si hace un mes, nadie aventuraba que el ‘sorpasso’ de la derecha lo iba a pregonar Vox en el Principado, ahora el personal tiene muy creído que Garriga, otro tránsfuga del PP, puede vencer en el combate de la derecha a Alejandro Fernández, un voluntarioso candidato que ahora mismo sigue avisando de que “pese a todo, nosotros vamos a resistir mejor de lo que se dice”. Pero lo tiene francamente difícil. Otra pedrada más y Vox se pone en los diez escaños. De aquí al domingo, la “pinza” se va a notar mucho más. Sánchez precisa constatar la imagen de un PP sumido en la desesperación en Cataluña, y de un Vox que, desde la utraderecha que él denuncia, se suba a la chepa de los populares. Ya vendrán tiempos para asestar golpes a Abascal u otros en que se valga de sus escaños para sacar adelante propuestas como las de los fondos europeos que avergüenzan incluso, a mujeres tan sensatas y cuitadas como la presidente de Europa, Úrsula von der Leyen.

Las dos “pinzas” anteriores que hemos recordado, la supuesta de Aznar y Anguita y la de Rajoy-Podemos no le salieron nada bien a sus organizadores. Anguita se ha muerto devastado por la marea leninista de Podemos, y estos, gratificados brutalmente por la tontería pacifista del PP, ya se ve ahora dónde y cómo están. ¿Qué ocurrirá con esta tercera? Por lo que se ve por ahora sólo puede perder el “pinzado”, o sea el Partido Popular. Sánchez, en lo teniente a ordenar maldades, es más listo que Aznar y Rajoy juntos. Vox y Abascal se limitan solamente a poner la mano.

La pinza y el sacamuelas
Nota del editor 11 Febrero 2021

Por supuesto, cualquier cosa que haga el dr cum fraude tiene por objetivo destruir España.

Que utilice una pinza de depilar para atacar al PP, es otra de las muchas tropelías que está haciendo para destruir España.

Pero debe quedar claro que es el PP quien nos ha aplicado el sacamuelas que ha dejado España en manos de estos facinerosos comunistas destructores.

El PSOE debe desaparecer, lo mismo que el PP. Y esperemos poder recuperarnos de los enormes daños, no colaterales sino destructivos que han y siguen causando.

La cepa catalana
Rafael Bardají. https://gaceta.es 11 Febrero 2021

Hay algo más letal para España que la Covid-19: el virus del independentismo. El coronavirus se trata y en algún momento, todos dispondremos de una vacuna eficaz. El independentismo se ha convertido en una enfermedad irracional para el que, de momento, no hay cura alguna.

Es irracional no sólo porque afecte al cerebro en lo que menos se controla, las pasiones. Sino, sobre todo, porque lleva a que los deseos confundan la realidad de manera dramática e irremisible. ¿Cómo si no explicar que, en Vich, que sufrió un terrible atentado de ETA en el que fueron asesinados, entre otros, cinco niños, en 1991, aplauda ahora como “hombre de paz” a Arnaldo Otegui, por entonces militante de la banda terrorista y condenado por secuestro?

Los “anti-fascistas”, en realidad archi-fascistas, que apedreaban impunemente a los líderes y simpatizantes de Vox durante un mitin electoral en esa ciudad, están tan ciegos que no ven lo que tienen delante. Su ansiado “RH” catalán, esa supuesta frontera que debe separar a un españolo de alguien de estirpe gironense, por ejemplo, no sólo no existe, sino que si existiera pronto dejará de existir. Es lo que tiene la realidad: según datos del Instituto Nacional de Estadística, INE, en ese reducto independentista de Vich, algo más del 25% de los hombres empadronados de 16 a 44 años de edad eran inmigrantes musulmanes; el 59% de los bebés nacidos en 2019 eran hijos de una mujer nacida en el extranjero (el 62% si tenemos en cuenta al padre); el 36% eran hijos de una mujer africana y el 19% eran nacidos de una madre marroquí. Si uno hace una rápida proyección demográfica, tendrá que concluir que Cataluña va camino inexorablemente de ser Cataluñistán. Independiente sería una república, si, pero una república islámica. Que los jóvenes que viven por y para la violencia no lo vean, se puede explicar. Sólo viven el momento; que sus mayores no quieran verlo, roza ya lo patológico.

El auge de Vox en Cataluña se puede explicar como una lógica reacción de autodefensa, al igual que un cuerpo libera anticuerpos para luchar con un virus. Particularmente otro tipo de defensas han fracasado: la victoriosa Inés Arrimada intentado salvar ahora un puñado de votos apelando a su generosidad para apoyar a un gobierno del PSC sin independentistas. Pero su ensueño resulta poco creíble y superingenuo, toda vez que el socialismo catalán es presa de la enfermedad del independentismo. Por no hablar de un PP, siempre débil en Cataluña desde el descabezamiento de Alejo Vidal Cuadra como pago a Pujol, pero ahora ya en clara barrena. ¿Cómo explicar que Pablo Casado lleve al “nuevo PP” al viejo PP de siempre, y recite toda una serie de perlas en una radio separatista, renegando, además del uso del castellano? Ni C’s ni el nuevo-viejo PP son la salvación en Cataluña. Su tren partió hace tiempo.

Hace bien Vox con su lucha para asegurar la libertad de expresión y la democracia en la calle, tomada hasta ahora por los radicales que quieren acabar con España, desde los independentistas hasta los podemitas de turno. No son los españoles quienes tienen que sentirse incómodos o atemorizados en sus calles y es una desgracia que únicamente el partido de Abascal se plantee en la práctica defendernos. No creo que el PP logre hacerse perdonar arrodillándose frente a sus adversarios acérrimos. Ni tampoco creo que les vaya a dar más votos. Estamos en un momento que lo que se necesita más que el agua es claridad moral. El 14F nos dirá quien de entre los constitucionalistas es el que más confianza inspira.

No los sigamos subestimando
Pedro Urruchurtu https://fundaciondisenso.org 11 Febrero 2021

La izquierda avanza. Lo hace porque, en gran medida, no pareciera haber mucho que la frene. Se organiza y sabe hacerlo. Así actúa el mal que ellos representan.

Lo grave no es que avancen, sino que se les subestime, pretendiendo restarles importancia, alcance o realidad. La subestimación nos ha hecho mucho daño porque nos ha hecho confiarnos de que la verdadera amenaza que representa la izquierda organizada en espacios como el Foro de Sao Paulo o el Grupo de Puebla no es tal y que no es otra cosa sino una “teoría conspirativa”.

Quienes subestiman al mal organizado que representa la izquierda, terminan por concederles campo de acción. Nadie cree que sean capaces de tanto como se les denuncia, pero cuando los hechos demuestran que hacen desde lo evidente hasta lo impensable, cuando la realidad es contundente y cuando entonces se entiende el peligro que son, ya resulta muy tarde actuar.

Cualquier esfuerzo que busque finalmente contrarrestar a la izquierda debe pasar por entender su naturaleza y, sobre todo, su alcance real. Seguir creyendo que es sólo una ideología trasnochada y no que están aglutinados alrededor de un proyecto de alcance global, nos hará seguir equivocándonos y conduciéndonos a derrotas estrepitosas. Derrotas estrepitosas que fueron advertidas, pero desechadas ante la ingenuidad de que sólo con la democracia basta para frenar a quienes han usado la democracia para destruirla.

Para estos grupos, la ideología es tanto plan de acción como excusa, porque sustenta todo lo que hacen, pero también la utilizan de fachada para ocultar sus verdaderas intenciones y el alcance de sus operaciones. Sus tentáculos no tienen fronteras como tampoco tienen áreas concretas. En todo y cuanto puedan avanzar, lo harán. Su naturaleza es expansionista y no sólo desde el poder, sino desde las múltiples maneras de encubrirse para siempre obtener más, nunca menos.

Son expertos en disfrazarse de “movimientos sociales” y buscar “justicia social”, pero eso es sólo el pretexto para incendiar calles, desestabilizar gobiernos y fomentar cambios institucionales desde la violencia y el chantaje para facilitarse la llegada al poder. Simultáneamente son capaces de derribar edificios y de vender una campaña electoral con tono “progresista”, intentando venderse como algo distinto cuando, en realidad, son lo mismo operando.

Ese modus operandi es muy peligroso, no sólo porque deslegitima y le resta credibilidad a la genuina protesta ciudadana, sino porque al final acusa a los gobiernos a los que busca desestabilizar de las medidas que tuvieron que ser tomadas como consecuencia de las políticas de la izquierda cuando gobernó. Es decir, no sólo están conscientes de la importancia de preservar el poder, sino que cuando no lo tienen, también saben como ser oposición y cómo tambalear las democracias que ya dejan destruidas cuando gobiernan.

Frente a todo esto, la respuesta es tibia. En realidad, cobarde. Esa cobardía viene dada por la corrección política que obliga a hacer cosas aceptadas por todos, pero que, en realidad, son útiles para unos pocos que tienen claras intenciones y que son auspiciadas por grandes grupos de opinión y medios que quieren cambiar la verdad, la historia y todo a su paso, incluso haciendo que un presidente tenga que retractarse de decir que estaban en guerra, mientras su país era incendiado en todas partes. Esa cobardía también es producto de la subestimación excesiva, de creer que estas dinámicas son normales de las democracias y que hay que atenderlas con espíritu cívico y bondadoso, apenas condenando la violencia. Es la subestimación desde quien no quiere ver la realidad que está frente a sus ojos y prefiere ver más adelante, en un tono apaciguador incompatible con la naturaleza de la izquierda criminal sin escrúpulos.

Más grave aún, a la derecha, a los conservadores, a los liberales, a los libertarios y todo lo que asume la libertad como un valor faro, les falta capacidad de articulación porque prefieren desvelarse acusándose de sus diferencias mutuamente, antes que intentar siquiera comprender la magnitud del enemigo que atenta contra todos, sin distinción. Antes que verse como aliados, prefieren verse como enemigos, mientras los verdaderos enemigos avanzan porque no tienen freno alguno.

Desde luego, esto no significa que quienes adversamos a la izquierda debamos recurrir a sus prácticas criminales y a sus dinámicas destructivas, pero sí significa que debemos organizarnos alrededor del riesgo que permanentemente representa. Debemos entender que sólo con fuerza, energía y voluntad, pero, sobre todo, claridad de objetivos, será posible derrotar a los enemigos de la libertad.

El primer paso es dar el paso y eso requiere de alineación y de la construcción de un gran espacio de encuentro, contra el socialismo y el comunismo, pero también contra el crimen internacional y sus socios, asumiendo que sólo así, podremos ser una opción viable de poder, una plataforma exitosa de lucha contra la izquierda y, sobre todo, una luz que guíe nuestros pasos hacia lo que realmente funciona: la libertad.

No los sigamos subestimando.

La carta de VOX a los eurodiputados ante la violencia separatista: ‘Con acoso no hay elecciones libres’
DENUNCIA EL SILENCIO DE LA EUROCÁMARA
https://gaceta.es 11 Febrero 2021

El Jefe de la Delegación de VOX en el Parlamento Europeo, Jorge Buxadé, ha enviado una carta a todos los eurodiputados en la que denuncia el acoso y la violencia que su partido está sufriendo en Cataluña, en el marco de las elecciones autonómicas catalanas del próximo domingo 14 de febrero, y el silencio de la Eurocámara y de su presidente, David Sassoli.

Buxadé recuerda que en Vic (Barcelona) “una horda de salvajes logró romper el cordón policial” que protegía a los candidatos y simpatizantes y alcanzó la caravana, causando graves daños en los vehículos y poniendo en serio peligro la vida de los representantes, y que varios simpatizantes de VOX, así como agentes de policía, resultaron heridos.

“La violencia fue tan extrema, los hechos tan graves y el riesgo para la integridad de nuestros candidatos y afiliados tan alto, que por primera vez en esta campaña, todos los medios de comunicación se hicieron eco del ataque”, añade en una misiva en la que recuerda que Cataluña es “una de las pocas regiones de España y de Europa donde la oposición tiene que ir con más escoltas que el gobierno”.

Asimismo, el eurodiputado señala que “con violencia no hay democracia, con acoso no hay elecciones libres y con silencio ante estos hechos no hay una sociedad libre”, y que VOX y el Grupo de los Conservadores y Reformistas Europeos (ECR) “no se van a callar ante la violencia”. “Nunca vamos a aceptar que se normalice la conducta de los radicales. Eso es lo que buscan estos silencios tan ruidosos, normalizar los ataques a una parte de la población quitándoles importancia”.

El PP y Ciudadanos se unieron la pasada semana a la izquierda y rechazaron que se debatiera en el Parlamento Europeo sobre la violencia separatista en la campaña electoral en Cataluña.

La propuesta del ECR a iniciativa de VOX contó con el apoyo de 14 delegaciones, de partidos de Italia, Grecia, Bulgaria, Polonia, Suecia, etc, pero tanto el PP como Ciudadanos se sumaron a socialistas y comunistas, y la rechazaron.

La carta íntegra de VOX a los eurodiputados

Estimados colegas,
Os escribo en relación a los violentos ataques contra partidos democráticos que están teniendo lugar durante la campaña electoral catalana. Como sabéis, durante toda la campaña, grupos de separatistas y antifa se han dedicado a acosar y boicotear los mítines pacíficos de mi partido. Esta violencia alcanzó un punto muy peligroso el pasado fin de semana, cuando una horda de salvajes logró romper el cordón policial que protegía a nuestros candidatos y simpatizantes y alcanzó nuestra caravana, causando graves daños en los vehículos y poniendo en serio peligro la vida de nuestros representantes. Varios simpatizantes de VOX, así como agentes de policía, resultaron heridos en este ataque.

La violencia fue tan extrema, los hechos tan graves y el riesgo para la integridad de nuestros candidatos y afiliados tan alto, que por primera vez en esta campaña, todos los medios de comunicación se hicieron eco del ataque. También por primera vez, la mayoría de partidos políticos de España, que hasta ahora habían permanecido en silencio ante las amenazas y la violencia, se vieron forzados a condenar el asalto, incluidos partidos y periodistas de izquierdas.

Tras estos lamentables sucesos, el grupo al que pertenecemos en esta cámara solicitó formalmente al presidente, David Sassoli, iniciar la sesión plenaria de esta semana con una declaración de condena contra la violencia desatada por el separatismo y la extrema izquierda en Cataluña. Con violencia no hay democracia. Con acoso no hay elecciones libres. Con silencio ante estos hechos no hay una sociedad libre. Son reglas básicas de convivencia que se han recordado muchas veces en esta cámara, pero que ayer su presidente olvidó por completo, cuando calló deliberadamente ante los ataques.

Mi partido y mi grupo político no se van a callar ante la violencia. Nunca vamos a aceptar que se normalice la conducta de los radicales. Eso es lo que buscan estos silencios tan ruidosos, normalizar los ataques a una parte de la población quitándoles importancia: que la gente acepte que, por su forma de pensar y votar, una parte de las poblaciones nacionales tiene que desarrollar su campaña sin hacer ruido, de forma discreta, escondidos en una catacumba. Jamás lo admitiremos.

Cataluña es una de las pocas regiones de España y de Europa donde la oposición tiene que ir con más escoltas que el gobierno. Eso ya nos lo dice todo de la forma en que se maneja el poder en esta región. Todo eso puede cambiar este domingo gracias a la irrupción de VOX en el Parlamento catalán. Millones de españoles y catalanes esperan que cambie. Para que situaciones como las que podéis ver en el vídeo que adjunto en este correo no se repitan. Para que esta preciosa región de España recupere la normalidad y la libertad.

El Canossa moscovita de Borrell
Hermann Tertsch. https://gaceta.es 11 Febrero 2021

El jefe de la diplomacia europea siempre se cree más listo que el resto del universo. En el trato con el Kremlin eso puede pagarse caro.

Fiascos diplomáticos semejantes a la visita de Josep Borrell a Moscú se ven pocos en lo que podríamos llamar la alta política. Tan humillantes y descarnadas en semejante tribuna pública, muy pocas en un siglo. Se lo dije al propio Borrell el martes en el pleno del Parlamento Europeo. “Eso sí que ha sido ir a por lana y volver trasquilado”. No fui el primero ni el único eurodiputado en pedir su dimisión. La carta a la presidenta de la Comisión Úrsula von der Leyen auspiciada por el eurodiputado estonio y militar Rino Terras, en demanda del cese inmediato del Alto Representante de Política Exterior que es el socialista español, obtuvo 82 firmas, entre ellas las de Jorge Buxadé y la mía en representación de la delegación de Vox en el Parlamento Europeo. Pero muchos que no firmaron por su disciplina de partido se quedaron con las ganas. No dimitirá ni será cesado.

Paradójicamente, la intervención de Borrell ante el Parlamento después de la catástrofe fue, probablemente, la mejor que se le ha oído y en todo caso la más veraz. La podríamos haber firmado muchos de los que más desconfiamos porque conocemos los hábitos del Kremlin. Profundamente dolido por el trato recibido en Moscú a manos del ministro de Exteriores Lavrov y por orden directa de Vladimir Putin, Borrell hizo un diagnóstico muy ajustado y completo sobre el régimen ruso. Eso sí, un análisis certero e implacable que jamás habría hecho de no haber mediado esta humillación. Porque él iba a Moscú precisamente con otro paisaje y mensaje en la cabeza. Y otras intenciones que no eran las de cantarles las cuarenta a Lavrov y Putin como hizo después de la catástrofe, al volver a Bruselas, ya conocidas las burlas y las expulsiones de diplomáticos. Él iba a amansar las aguas y hacer amigos. Como en Irán hace exactamente un año.

Personalmente habrá sido tan doloroso esta grave herida a su siempre disparada autoestima como la que sufrió allá en 1999 al ser defenestrado por orden de Felipe González y el Grupo Prisa cuando había sido elegido como candidato a la presidencia del Gobierno por las bases, frente al favorito del aparato Joaquín Almunia. Le sacaron los trapos sucios de una trama corrupta en Hacienda de un par de allegados y se lo cargaron como candidato a las generales en cinco semanas. Felipe y PRISA impusieron a Almunia y este cosechó el peor resultado socialista hasta entonces. Poco consuelo para Borrell.

Que Borrell haya vuelto de Rusia muy herido en su inabarcable ego no significa que no se merezca lo que le ha pasado. Porque este desembarco suyo en el Kremlin para una cumbre con Lavrov que apenas anunció y no trató con gente fuera de su círculo para que no hubiera oportunidad de desaconsejarla, era una operación tramposa, como tantas en Borrell. Como tantas de sus acciones desde que asumió la dirección de la política exterior de la UE en la Comisión de Von der Leyen. Sucedió en el cargo a Federica Mogherini, una pija progre, de ese palo de comunistas italianos que siempre han vivido como aristócratas ricos gracias a que los odiados norteamericanos impidieron que tras la guerra ganaran los suyos, es decir, los rojos. En su patria solo consumen lo mejor y de buena marca como su Berlinguer, pero fuera les arrebata por Fidel Castro, por el Che, por Allende y hasta por Tito y Lenin. Así, Mogherini se pasó todo su mandato en la jefatura de la Política Exterior haciendo la puñeta a EEUU, de una forma directamente provocadora cuando llega a la presidencia Donald Trump. Aires de tercera vía, desprecios a la OTAN y mimos a las más siniestras amistades. Ahí surgen las disparatadas políticas de enamoramiento con las dictaduras de izquierdas, la comprensión con Venezuela, el flirt con Cuba hasta cerrar un acuerdo obsceno que solo favorece a la dictadura y la constante vocación de ayudar a la tiranía teocrática de Irán contra Washington.

En el tiempo que lleva Borrell, no es que haya hecho buena a Mogherini, eso es realmente imposible, pero desde luego lo intenta. Porque este desdichado viaje a Moscú tiene mucho que ver con la forma en que Borrell lleva la política con todas las peores dictaduras antioccidentales. Forma que ha despertado en muchos en el Parlamento la sospecha de que Borrell tiene una agenda propia de prestarse a estos regímenes para un papel más de mediador con la UE que de defensor de la política de la Unión Europea ante estas dictaduras.

Uno de los primeros escándalos de Borrell fue ese envío clandestino de negociadores suyos a Venezuela que se conoció en Bruselas cuando estaban ya en Caracas el 23 de septiembre pasado. Sus explicaciones sobre esta iniciativa secreta y privada, y altamente controvertida no convencieron a nadie. Aunque, por supuesto, la mayoría en el Parlamento no quiso entrar a indagar, ya que todo el rodillo socialdemócrata —con la participación de una mayoría del Partido Popular Europeo— tiene su manto protector sobre la criminal dictadura comunista de Cuba y su protectorado venezolano.

Las razones no son solo las nostálgicas y románticas de esa izquierda europea cínica y encanallada que defiende al régimen cubano haga la salvajadas que haga. Venezuela y Cuba saben mucho de los socialistas españoles y Borrell es uno de ellos. Todos saben de los nexos problemáticos entre Venezuela y España, con el saqueo de PDVSA, la venta de armas y material policial, el blanqueo y tantos negocios muy oscuros de los socialistas y los comunistas de Podemos. Todo el actual Gobierno español está inmensamente interesado en que las relaciones con aquellos dos regímenes de mafias criminales y narcotraficantes no lleven a conflictos que pudieran liberar información muy grave y comprometedora. El Foro de Sao Paulo, el Grupo de Puebla, las FARC y demás cárteles como el ELN o Los Soles del generalato venezolano están presentes en las tomas de decisiones en España.

En la misma aproximación se puede inscribir otro de esos encuentros que hace Borrell sin aviso o con avisos poco eficaces para que se enteren los menos. Así nos enteramos que ha tenido una reunión con el ministro de Exteriores de Cuba, Bruno Rodríguez, en unos días de máxima tensión: tumultos en La Habana, detenciones en todo el país, maltrato, abusos masivos, la vileza de la retención de la ayuda humanitaria enviada por cubanos del exterior… Todo eran motivos para suspender ese contacto. O en caso de tenerlo, para recordar al ministro que el Acuerdo de la UE con Cuba, vergonzoso acuerdo montado por la castrista Mogherini que solo supone financiación europea para la cúpula del poder comunista, tiene una “cláusula democrática” para suspender el Acuerdo en caso de violaciones de Derechos Humanos o falta de avances en reformas y transparencia. Bueno, pues Borrell habló con el ministro comunista de todo menos de Derechos Humanos y de los brutales abusos que se produjeron y se producen. Para muchos cubanos el año 2020 ha sido el más represivo en dos décadas. A Borrell, con su filosofía de que “hay que hablar siempre precisamente con los malos” no le gusta poner en aprietos a los criminales. Siempre les encuentra un lado tierno y siempre aboga por que los peores puedan salvar la cara. Nadie sabe si eso es una vocación o una consigna y cuáles son sus impulsos o razones. En todo caso, nunca tienen un efecto positivo en el sentido de mejor la situación de quienes sufren esas tiranías que Borrell entiende y con tanta comprensión trata.

La siguiente jugarreta de Josep Borrell a la reputación y la dignidad de la UE fue su viaje a Teherán del 3 y 4 de febrero de 2020 que vino a ser muy parecido en las circunstancias de partida. Pero que le salió razonablemente bien en el sentido de que los clérigos que dirigen aquella tiranía asesina quedaron satisfechos con Borrell y no creyeron necesario montarle un número como ha hecho el Kremlin. Pero la insensatez fue la misma.

Porque el viaje a Moscú lo emprende un par de días después de la obscena escenificación de detención, imputación y condena a Navalni por… por sobrevivir al envenenamiento y volver a su país. Ni más ni menos. Cuando se estaban produciendo manifestaciones contra el régimen de Putin por primera vez en cientos de ciudades de once husos horarios.

A Teherán fue cuando todavía no habían limpiado la sangre de los más de 1.500 jóvenes estudiantes asesinados brutalmente en manifestaciones. Cuando esta preparada una gran ofensiva en favor de sanciones contra Teherán e incluso en favor de adherirse a la política de Washington de entonces de ruptura total con Irán. Pues con todos los muertos aún frescos, Borrell se va a Teherán a dar la mano sonriente a los asesinos. Desde entonces, nada ha mejorado en Teherán donde ejecutan a inocentes con tanta crueldad como antes, detienen aun más que antes de aquella matanza previa a la visita de Borrell, han ampliado la propaganda del terror y amenazan con más diligencia en su proceso de nuclearización.

Es decir, medido en el rendimiento para los objetivos de la Unión Europea, Teherán fue un fracaso no es menor que el de Moscú. Con la misma carga de inmoralidad y sospecha de intenciones de trato indebido de apaciguamiento con la dictadura y esfuerzo de neutralizar reacciones duras desde la propia UE contra esos regímenes. Aunque por supuesto el fracaso en Rusia ha sido especialmente brutal para el propio Borrell que, con su siempre incontrolada autoestima, se fue a la guarida del lobo sin la preparación ni información necesaria para hacer tratos con la vieja CK. Y el señor de Lérida llegó con toda su superioridad intelectual pero en alpargatas a la gélida y nevada cueva de un Molotov de sofisticación armenia como Lavrov. Que tenía una agenda preferencial y unos planes de Putin que nada tenían que ver con las expectativas de Borrell. Y Lavrov se lo comió con patatas para montar el deseado gran espectáculo de humillación a toda la Unión Europea y exponer ante todo el mundo el poco respeto de Moscú por una Comisión Europea que cada día demuestra menos altura política y calidad intelectual y más precariedad y vulnerabilidad.

Se pretenden el centro del mundo con sus gastos faraónicos acordes a la retórica ampulosa de sus invenciones ideológicas. Y preparan con el Pacto Verde la mayor operación de ingeniería social jamás habida, revolución bolchevique incluida, para un control social por medio de la injerencia estatal permanente y completa en los ámbitos económicos, privados y hasta íntimos. Para la imposición de una disciplina de conducta de los individuos en las sociedades desarrolladas europeas que lleva a un recorte brutal de derechos, la liquidación de libertades y del derecho a la intimidad. Y han desarrollado un neocolonialismo con el que imponen las normas de conducta de la prepotente ideología socialista. Eso es, en realidad, a lo que lleva el centralismo de la UE con la liquidación de las naciones que son los únicos continentes posibles para la democracia.

Esas son las ambiciones, disparatadas construcciones ideológicas para imponer cambios que imponen los sectores más radicales. La UE no levanta cabeza. Esta semana ha sido en esto casi metafórica del sendero de crisis. Las críticas a la Comisión por el escándalo Borrell se solaparon con las que llovieron por las vacunas. Los dos países europeos con más vacunación son Reino Unido y Serbia, ambos ajenos a la UE. Para encontrar estos días entusiasmo por la Comisión de Von der Leyen y Timmermans hay que buscar mucho. Siempre se acaba encontrando un pazguato pelota servicial como González Pons. Y es que algunos se conforman con cualquier cosa.

******************* Sección "bilingüe" ***********************

Pablo Iglesias y la “anormalidad” democrática española
EDITORIAL Libertad Digital 11 Febrero 2021

Como era previsible, el régimen ruso trata de sacar tajada de las deleznables e inadmisibles declaraciones de Pablo Iglesias en las que cuestionó la “plena normalidad” de nuestro sistema democrático por el hecho de que los golpistas del 1-O estén en prisión. La portavoz del Ministerio de Exteriores ruso, María Zajarova, dijo este martes que no sabía “a quién creer” en el Ejecutivo de Sánchez-Iglesias, si a “la señora Gonzalez [ministra de Asuntos Exteriores], que afirma que España es un ejemplo de democracia, o al viceprimer ministro [sic] del Gobierno español, que dice que [España] está lejos de tener una situación normal en asuntos democráticos".

Si por normalidad se entiende lo preceptivo en un Estado democrático de derecho, lo normal es que ningún ciudadano esté por encima de la ley –políticos incluidos–, y que, por tanto, quienes vulneren el ordenamiento jurídico de forma tan clamorosa como los golpistas del 1-O asuman las consecuencias penales de sus actos. Por el contrario, lo anormal, en términos democráticos, es la ominosa impunidad que el vicepresidente del Gobierno, nada menos, reclama para los sediciosos.

Ahora bien, si a la palabra normalidad se le da la acepción de “habitual u ordinario", habrá que admitir que en España suceden cosas nada normales o habituales en otros países democráticos. Para empezar, no es para nada normal en ellos que un vicepresidente de Gobierno cuestione el sistema democrático de su país, tal y como ha hecho el impresentable Iglesias, y que no dimita o sea destituido fulminantemente. Tampoco es normal o habitual en el mundo libre que un partido comunista como Podemos forme parte de un Gobierno nacional en pleno s. XXI. O que partidos de Gobierno busquen apoyos parlamentarios en formaciones separatistas que rechazan abiertamente la Constitución del país, tal y como hacen en España el PSOE de Pedro Sánchez y el Podemos de Pablo Iglesias.

Naturalmente, también constituye una anomalía democrática que unos gobernantes regionales de un país democrático anuncien la celebración de un referéndum ilegal de independencia y no sean inmediatamente destituidos, como sucedió en España en 2014 (9-N) y 2017 (1-O). Volviendo a la actualidad, tampoco forma parte de la normalidad democrática que, en un mefítico clima de acoso político y enaltecimiento del terrorismo, dos partidos de gobierno compitan entre sí para ver quién ofrece antes una reducción de penas o incluso la impunidad para los autores de semejantes delitos.

Finalmente, no menos incompatible con una “plena normalidad democrática” es la violencia política desatada en Cataluña contra Vox; violencia que, a pesar de que la Ley de Partidos sigue vigente, ERC y los proetarras alientan y se niegan impunemente a condenar. Eso, por no hablar de la insuperable anormalidad democrática que constituye el hecho de que la Generalidad de Cataluña acuse a los miembros de Vox de poner en riesgo la seguridad de los energúmenos que les acosan y agreden.

En definitiva: claro que en España suceden cosas poco o nada normales en cualquier otra democracia. Pero esa anormalidad la encarna el indeseable Iglesias mejor que nadie.

El PP demoniza ahora a los templarios de Vox
Jordi Mercader cronicaglobal 11 Febrero 2021

El PP se ha aprovechado hasta la fecha de los éxitos electorales de Vox para configurar mayorías parlamentarias en las que asentar su poder autonómico en Madrid y Andalucía. De hecho, gracias a estos ejemplos, el candidato popular a la presidencia de la Generalitat, Alejandro Fernández, se presenta como alternativa natural a los gobiernos nacionalistas de Cataluña, que para él han sido todos, incluidos los dos tripartitos de izquierda, pues en su argumentación no atina a diferenciar el catalanismo progresista del nacionalismo. Su planteamiento se queda en nada de llegar el caso de que Ignacio Garriga obtenga más votos que el PP. Y esta es una posibilidad que prácticamente todos los sondeos anuncian.

Ante tal desastre, Fernández cambió de actitud respecto de Vox en el debate de TV3. También lo hizo Carlos Carrizosa, aunque Ciudadanos mantiene viva la esperanza de quedar por delante de la extrema derecha a pesar de la debacle recogida unánimemente por las encuestas. El candidato del PP se esforzó en presentarse como un político riguroso frente a la demagogia de Vox. “Nosotros también queremos ley y orden”, espetó a Garriga cuando este preconizó mano dura para acabar con el supuesto Apocalipsis catalán (islamización, delincuencia, ocupación, imposición lingüística) provocado por la “mafia independentista”, pero “no somos templarios y todo debe hacerse respetando la legalidad”.

El candidato de Vox encajó mal los ataques de don Alejandro. El candidato del PP sumó a las críticas por demagogia las de estar haciendo el juego al independentismo, permitiéndoles a los soberanistas confundir a todo el constitucionalismo con su populismo de brocha gorda, y la de haber vegetado en el PP (como también hiciera Santiago Abascal), partido al que ahora califica de derechita cobarde. Para compensar el bandazo respecto de sus aliados de otros gobiernos, Fernández sostuvo su descripción tradicional de Cataluña: un infierno fiscal y un paraíso de inseguridad jurídica que debería tomar buena nota de lo que Ayuso hace en Madrid.

El PP está asustado por unos sondeos que vaticinan la primera derrota seria del partido de Pablo Casado frente las huestes de Abascal. Ahora, sus socios en Madrid y Andalucía les parecen unos cruzados despiadados, unos pésimos compañeros de viaje. La contemporización interesada con la extrema derecha se les vuelve en contra y para desmarcarse de ellos apelan a su responsabilidad de estado, atribuyéndose el papel de defensores de la Constitución. Fernández se proclamó representante del “espíritu de la Transición”, advirtiéndole a Salvador Illa que la mesa de negociación con la Generalitat gobernada por independentistas “socava los fundamentos de la Constitución”.

La memoria nos recuerda que apropiarse del título honorifico de defensores de la Constitución no cuadra exactamente con el papel desempeñado por el PP en los trabajos constitucionales y en los años posteriores. Las reticencias del joven Aznar respecto de la Carta Magna por su carácter autonómico son conocidas, así como las diferencias entre él y Miguel Herrero y Rodríguez de Miñón, uno de los redactores en representación de Alianza Popular, reconvertida por Manuel Fraga y José María Aznar en el actual PP. Miquel Herrero apuntaba a una monarquía compuesta como fórmula de estado, se mostró contrario al recurso de anticonstitucionalidad del PP contra el Estatuto y no hace tanto aún defendía la inclusión en la Constitución de un reconocimiento a la personalidad de Cataluña, actitud que le sitúa más cerca de Illa que de Fernández.

El candidato del PP también evitó alinearse con Carlos Carrizosa, uno de los eventuales grandes perdedores de las elecciones de confirmarse los pronósticos. Ciudadanos son los aliados autonómicos del PP por excelencia fuera de Cataluña; sin embargo, Fernández le dejó solo en la habitual reclamación de un gobierno constitucionalista para la Generalitat, una opción que exigiría la participación de PSC, En Comú Podem y Vox, además de PP y Ciudadanos. Una entelequia porque Illa y Albiach nunca la han considerado pero a la que se agarra Ciudadanos. En el debate de TV3 se registró la deserción del PP. Después de haber denunciado el populismo de Garriga y de afirmar que “la oportunidad de Ciudadanos ya pasó” no le quedaba otra que asumir en solitario la aspiración de presidente alternativo. Un objetivo desproporcionado para quien ya solo pretende quedar por delante de Vox.

Crónica extrema derecha global
Nota del Editor 11 Febrero 2021

A este paso voy a tener que abrir una sección especializada en tumbar las opiniones de algunos sujetos que escriben en Cróniga Global y que no paran la largar tiros contra Vox extrema derecha. Si Vox ex extrema derecha, el dr cum fraude, el coletas, los secesionistas y todos cus cuates, son mega, giga, tera, peta izquierda.

Vox, con el apoyo de muchos habitantes de Cataluña, tiene la oportunidad de poner un poco de orden en una región que fué envidiable y que ahora es un despojo.

Una insultante paradoja
Jorge Vilches larazon 11 Febrero 2021

¿Se imagina una RTVE en manos de los totalitarios de Podemos? Pues eso ya está pasando. La televisión y radio públicas se conciben para dar un servicio de información, no como la plataforma para el comisariado político. El ente público tiene un presupuesto anual de 1.127 millones, la mitad de lo que se dedica a becas o dependencia, 50 veces más de lo que se invierte en investigación del cáncer, diez veces más de lo que ha costado el Hospital Isabel Zendal, con trabajadores que cobran más que un catedrático, un médico o un juez. Con esta comparativa, que menos que respetar su función original de servicio público.

La defensa que algunos dirigentes de Podemos han hecho del rótulo que pretendía ofender a la Princesa de Asturias deja al descubierto su concepción del Estado como una maquinaria a su servicio. Isabel Serra, la condenada por agredir a mujeres policías en el desempeño de sus obligaciones, dice que no entiende por qué está mal la apropiación de un medio público para expresar una opinión, no una información.

Gracias a este episodio también queda al descubierto su concepto de democracia. Pablo Echenique, el que negoció con los filoetarras de Bildu la derogación completa de la reforma laboral a cambio de su voto a favor en el estado de alarma, ha aprovechado para decir que España no es una «democracia normal» porque la Princesa va a estudiar el bachillerato en Gales.

Lo mismo ha dicho Jaume Asens, el podemita partidario de la autodeterminación que ha negociado con los independentistas de ERC. Que hablen de democracia los que pactan con quienes no se arrepienten de sus asesinatos, ni de sus delitos contra el orden constitucional, que veneran regímenes que pisotean los derechos humanos, que quieren acabar con la separación de poderes, el pluralismo y deslegitiman a la oposición, no deja de ser una insultante paradoja.

La jauría
Carlos García-Mateo okdiario  11 Febrero 2021

Todo proceso revolucionario que se precie necesita de una jauría. Como ilustra el ejemplo francés de 1789, paradigmático, fundador, ese elemento no nace espontáneamente. Digamos que en su cristalización se ha hecho necesario un periodo de manipulación más o menos lento, pero constante. Los acontecimientos de violencia callejera, en tiempos pasados y presentes en Cataluña, son la incontestable prueba de una voluntad revolucionaria, “de arriba a abajo” en este caso. Si en el inicio las elites políticas y periodísticas procesistas jugaron a una cierta ambigüedad insurreccional, en los actuales momentos parece dificultoso el distanciamiento con los desórdenes públicos. Los graves disturbios en Barcelona hace cuatro años fueron el pistoletazo de salida de las opciones coactivas, aquella kale borroka reeditada a la catalana. Disponen de una guerrilla en la sombra, atenta a la llamada para atacar a los rivales y crear el caos urbano. No en vano, la señora Rahola, voz y nexo independentista entre política y opinión pública catalanas, ha avalado sin ambages el asedio a un partido que se presenta a las elecciones (es decir, que cumple la legalidad vigente, democrática). Ha hablado del “orgullo de un pueblo que no quiere a la extrema derecha”, y es esta una perla con la que, pongamos, un Marat, un Lenin o un Castro se hubieran sentido identificados. Por la sencilla razón de que el nacionalismo catalán expresa (y alienta, desde 2017) un espíritu alejado de la contingencia democrática. Sobre esto, el trabajo de manipulación del lenguaje ha resultado incansable, logrando, al fin, transgredir términos como “democracia”, “fascismo” y “libertad”. Prostituyéndolos.

La cuestión de fondo que prevalece es la masa, “la gente”: su manipulación es directamente proporcional a su nivel formativo y a la capacidad crítica. Un pueblo de ignaros, radicalizados desde el poder. Y con conexiones callejeras muy preocupantes: en la agresión a VOX en Vic (aquella a la que se refería ufana la Rahola), cachorros catalanes y menas atacaron, después y al unísono, la estación de Renfe. Descontada la alianza con el viejo terrorismo vasco (tarea emprendida por la CUP en alianza con Artur Mas y culminada ahora por Junqueras), el nacionalismo catalán se antoja ya totalmente ajeno a la idea de orden, abrazado a un insurreccionalismo de bulto, en que cualquier fuerza antisistema es bienvenida.

Algunos llevamos unos años escribiéndolo: el procés fue algo típicamente ibérico, que entroncaba con la vieja idea y dinámicas de las elites revoltosas, sediciosas. El podemismo no es más que su traslación (con un discurso más amplio) al conjunto de la nación española. Quien organiza y da eco mediático a esa traslación, de Cataluña al resto de España (y manda sobre Iglesias y los suyos), es un burgués de Barcelona, romántico de las revoluciones caribeñas, refractario al constitucionalismo. El caso es que, por muy posmoderno que nos parezca todo desde el procés, las insurrecciones siguen aflorando los ingredientes comunes de la constante demagógica, la violencia sostenida y sus líderes inmaculados. Se juega con fuego, pero es que la voluntad última es que arda todo.

El PP equipara a los agresores y a los agredidos en Cataluña
TEMEN EL SORPASSO DE VOX
https://gaceta.es 11 Febrero 2021

Los sondeos pronostican el sorpasso de VOX al PP en las elecciones autonómicas en Cataluña de este domingo. Algunos incluso auguran que la candidatura liderada por Ignacio Garriga duplicará en escaños a la de Alejandro Fernández… lo que ha hecho saltar las alarmas en Génova.

Las bases del partido muestran preocupación por el resultado electoral y por el coste que puede tener tanto el ‘caso Bárcenas’ que está marcando la campaña como la estrategia seguida por la formación.

El líder de la formación, Pablo Casado, descartó este martes que los comicios sean un plebiscito a su estrategia de acercamiento a la izquierda y virulencia frente a VOX, formación gracias a la que gobierna en comunidades autónomas como Madrid, Andalucía y Murcia. “Hace seis meses el BNG sorpassó claramente al PSOE -en Galicia- y nadie dijo que el señor Sánchez saliera de La Moncloa”, añadió en una entrevista concedida a la cadena separatista Rac1.

Asimismo, Casado censuró la respuesta policial al referéndum ilegal del 1 de octubre de 2017 y manifestó que “decidió” personalmente no comparecer ante los medios como portavoz del partido por estar en desacuerdo con el método usado por el Gobierno de Mariano Rajoy -su jefe entonces- porque “lo que se estaba viendo en la televisión era algo que se tenía que haber evitado”.

“Decidí no salir a explicar lo que estaba pasando porque ni estaba de acuerdo con lo que estaban diciendo que se estaba votando en unas elecciones homologables (…); ni estaba de acuerdo con los que decían que ahí no se estaba votando”, añadió.

En la misma entrevista, afirmó que le da igual la bandera que cada catalán tenga en su balcón, “la señera, la estelada -la enseña separatista- o la rojigualda” porque quiere “presidir España” y para ello necesita “entender en Cataluña y ser entendido en Cataluña (sic)”.

Equiparación entre agresores y agredidos en Cataluña
El PP -y Ciudadanos- se unieron la pasada semana a la izquierda y rechazaron que se debatiera en el Parlamento Europeo sobre la violencia separatista en la campaña electoral en Cataluña.

La propuesta del ECR a iniciativa de VOX contó con el apoyo de 14 delegaciones, de partidos de Italia, Grecia, Bulgaria, Polonia, Suecia, etc, pero tanto el PP como Ciudadanos se sumaron a socialistas y comunistas, y la rechazaron.

El candidato del PP a la presidencia de la Generalitat de Cataluña, Alejandro Fernández, dijo el pasado lunes en un acto en Mataró que “la principal amenaza que sufre Cataluña es el populismo, (…) y que todos acaban igual, sean de derecha, de izquierda o nacionalistas”. “Suelen decir que solo están ellos para salvar el, lo decía Pablo Iglesias, solo nosotros; lo dicen los de VOX, solo queda VOX, lo dicen todos ellos (…), también los separatistas… si no eres separatista, pasas a ser un repudiado de la sociedad”, añadió al tiempo que afirmó que la formación liderada por Santiago Abascal acabará trayendo a España “confrontación y falta de progreso”.

Lo hizo después de la violencia separatista contra VOX el pasado sábado en Vic (Barcelona) y el domingo en Salt (Gerona) y Valls (Tarragona). En Vic, hordas de radicales acosaron, hirieron a militantes del partido y destrozaron las furgonetas de los dirigentes.
‘Se puede trabajar para una salida de prisión‘

El fichaje estrella del PP, número tres por la provincia de Barcelona, Eva Parera, pidió un referéndum en Cataluña en su etapa como senadora de la coalición separatista Convergencia y Unión (CiU) porque “eso es democracia”.

En el inicio de la campaña, se posicionó a favor del indulto a los golpistas condenados por el proceso separatista y llamó a perder “el miedo a la palabra” porque “forma parte del sistema judicial y de las decisiones de un Consejo de Ministros”.

En este sentido, manifestó que de llegar “a la reconducción de la situación (…), el indulto nunca pueda ser total”. “Se puede trabajar para una salida de prisión, pero no para reinserción en la política“.


Recortes de Prensa   Página Inicial