AGLI Recortes de Prensa   Sábado 13  Febrero  2021

El hundimiento provocado de la hostelería, ocio, comercio y turismo
José María Rotellar okdiario 13 Febrero 2021

El conjunto de los países de la Unión Europea, pero especialmente España, están ensañándose con la hostelería, el comercio y el turismo como si fuesen los culpables de la propagación de los contagios, cuando es absolutamente falso. No hay ningún dato técnico que avale que en un restaurante, cafetería u hotel -los pocos que ahora funcionan o cuando lo hacía un número mayor en verano- se hayan producido más contagios que en cualquier otro lugar. Todo lo contrario: son lugares seguros, como lo son los colegios y las universidades, pues las normas establecidas se guardan en todos ellos de manera escrupulosa y ejemplar con carácter general, mucho más que en muchos otros ámbitos.

Mientras se prohíbe que se reúna un número determinado de personas en un restaurante, no se prohíbe en las oficinas, en el Congreso o en los consejos de ministros o de gobierno regionales, como si en esos lugares el virus no actuase. Es más, se da la incoherencia de que unas personas que trabajen juntas pueden estar en una reunión en la oficina de quince personas, por ejemplo, pues la norma exceptúa el límite cuando se trata de temas laborales o institucionales, pero si después de la reunión se van a comer antes de reanudar su jornada por la tarde, no pueden hacerlo juntos.

En lugar de reconocer la seguridad de estos lugares, muchos políticos -con algunas excepciones- les imponen cada vez más restricciones y atemorizan a la población, que en gran parte deja de ir en los horarios establecidos para ello. Es más, si una región, como es el caso de Madrid, trata de ser menos dura en las restricciones -aunque debería flexibilizarlas mucho más, por todo lo antes explicado- los dirigentes de otras regiones llegan a decir que a ellos eso no les parece responsable, pero no justifican dicha afirmación con una tasa de contagios inferior derivada de las prohibiciones. En lugar de prohibir y atemorizar así, los políticos deberían dar ejemplo y dejarse ver comiendo y cenando en bares, cafeterías y restaurantes. Ya que a muchos de ellos les gusta tanto la propaganda, ésa sería una propaganda que haría el bien.

La hostelería, el comercio y el transporte cayeron un 24,1% en 2020, mientras que la actividad más relacionada con el ocio y el turismo lo hizo un 24,2%. Casi cien mil locales de hostelería han cerrado y difícilmente volverán a abrir en un corto plazo, mientras que muchos empleados -más de trescientos mil- de esta rama de actividad se mantienen en ERTE, sin saber si finalmente podrán reincorporarse, y muchos otros corren el gran riesgo de perder su empleo si su empresa se ve obligada a cerrar. Lo mismo sucede en el comercio y en el turismo.

Todos ellos, han agotado sus recursos financieros: han llegado al límite y no pueden aguantar más sin trabajar a pleno rendimiento. El Gobierno ni les ha dado una compensación por imponerles el cierre o las diferentes restricciones, ni les ha condonado impuestos, ni los ayuda.

España no puede seguir así: necesita una reapertura de la economía de manera urgente, pues la crisis económica ya es mucho más grave que la sanitaria, y no hemos visto todavía todo lo grave que puede llegar a ser la caída económica. No es contraponer economía con sanidad, pues, como he dicho muchas veces, sin economía no hay sanidad, porque un empobrecimiento general nos llevaría a contar con menores recursos para ello y produciría más muertes por todo tipo de enfermedad, sin contar las secuelas psíquicas, y también físicas por problemas circulatorios, por ejemplo, que va a haber tras esta crisis.

España tiene que organizar eficientemente la campaña de vacunación para vacunar con celeridad en cuanto las farmacéuticas hayan reajustado sus plantas para producir en masa. Debe ser movilizado el ejército para que ayude -o dirija, incluso- en la vacunación, y debe dejarse al sector sanitario privado que contribuya también en la campaña. España necesita una reapertura total, con especial intensidad en estas actividades de interacción social, pues el comercio, el turismo, el ocio y la hostelería son uno de los grandes motores de nuestra economía, y si se hunden el hundimiento económico irá en cascada, con estancamiento durante muchos años acompañado de paro masivo. Es decir, o se cambia esta forma de gestionar, o nos llevará a la ruina.

Cataluña: infierno (político y fiscal) y ruina
EDITORIAL Libertad Digital 13 Febrero 2021

La economía catalana lleva años en caída libre. Desde el golpe de Estado separatista de 2017, las finanzas de la región se desangran. Por culpa del nacionalismo, Cataluña se ha convertido en sinónimo de marasmo, incertidumbre, inseguridad –también jurídica–. El desmoronamiento de su imagen internacional es formidable y digno de estudio.

La fuga de empresas sigue siendo una realidad terebrante. En 2017 y 2018 huyeron a otros predios 4.300. Las multinacionales y las grandes entidades bancarias fueron los primeros en escapar. Y no parecen tener la menor intención de volver. En términos netos, en 2020 Cataluña perdió otras 341, mientras que Madrid ganó 572 empresas en ese tiempo.

Atrás quedó la época en que Cataluña era concebida como el motor económico de España. El sorpasso de Madrid se produjo en 2018, cuando la región hoy gobernada por Isabel Díaz Ayuso alcanzó el 19,2% del PIB nacional, dos décimas más que el Principado pese a tener 1,5 millones de habitantes menos. En 2019 la brecha se agrandó con Madrid aglutinando el 19,3% del PIB y Cataluña repitiendo la cifra del año anterior.

No hay mejor manera de resaltar la decadencia de Cataluña que compararla con Madrid, cuya política económica es totalmente contraria a la de los separatistas. La estrategia de la Generalidad está basada en más intervención, impuestos y despilfarro, lo que ha convertido a su territorio en un pavoroso infierno fiscal. Tal es el afán de los secesionistas por esquilmar a loa contribuyentes, que Cataluña ha sido una de las pocas regiones que se han atrevido a subir los impuestos durante la crisis del coronavirus, empezando por el de Sucesiones.

Cataluña es una de las autonomías más manirrotas y endeudadas. En la última década, la deuda pública en manos de la Generalidad se ha disparado desde los 35.616 millones de euros a los 78.292 millones. En términos de deuda sobre el PIB, el 35,9% que exhibe sólo es superado por Valencia y Castilla-La Mancha.

El colmo es que más del 80% de la deuda catalana se financia gracias al Tesoro Público español que tanto detestan. Si la Generalidad pretendiera que los mercados aportaran un solo euro por sus obligaciones financieras, se encontraría con un profundo fracaso. Por ejemplo, tendría que explicar a los potenciales inversores cómo es posible que Cataluña se haya convertido en un paraíso de la okupación, con casi la mitad de los delitos por este rubro que se suceden en todo el país.

El futuro no se presenta esperanzador: gane quien gane en las urnas el próximo domingo, los catalanes tienen por delante tiempos muy duros.

Que el domingo no se quede ni un demócrata catalán en casa
Rosa Díez okdiario 13 Febrero 2021

Por lo que más quieran, demócratas catalanes, tomen precauciones como lo hacen para ir a la compra, para salir a trabajar quienes aún pueden, para recoger o llevar a los niños al colegio… y vayan a votar.

Por lo que más quieran, no tiren la toalla, no se crean las encuestas que se elaboran y publican para orientar el voto y promover el desestimiento vaticinando de forma interesada que los facinerosos, golpistas y asociados ganarán las elecciones. Vayan a votar.

Por lo que más quieran, piensen en sus hijos, que merecen una oportunidad. Para que ellos puedan vivir en una sociedad libre y plural seguir ejerciendo el derecho al voto que nosotros conquistamos en 1978, vayan a votar.

Por lo que más quieran, piensen en sus padres, que su sacrificio para construir la sociedad plural y democrática no haya sido en vano y que la herencia que ellos nos dejaron se la podamos traspasar a nuestros hijos. Vayan a votar.

Por lo que más quieran, no permitan que, por el desestimiento de los buenos, esa gentuza que pacta con terroristas y golpistas el futuro de España gane las elecciones. Vayan a votar.

Por lo que más quieran, no consientan que les engañe quien aparenta ser moderado y constitucionalista y promovió desde el Gobierno de España una Ley de Educación para excluir la lengua común en la enseñanza, lo que supone robar una herramienta de competitividad esencial para todos pero particularmente para las clases más desfavorecidas; no permitan que les engañe un tipo que impulsó una ley para legalizar que se extienda por toda España el adoctrinamiento y la educación en el odio y en la mentira que son las norma en las autonomías gobernadas por los nacionalistas. Vayan a votar.

Por lo que más quieran, no permitan con su autoexclusión del proceso democrático que triunfen quienes quieren derogar el orden constitucional, quienes desprestigian las instituciones, quienes conspiran contra el Estado. Vayan a votar.

Por lo que más quieran, movilícense para que no ganen quienes recrudecen sus ataques contra la Jefatura del Estado porque saben que esa institución y quien la encarna –el Rey Felipe VI, a quien declararon la guerra tras su memorable discurso del 3 de octubre de 2017- constituye una enorme dificultad para que sus planes involucionistas tengan éxito. Vayan a votar.

Por lo que más quieran, no desprecien la fuerza y el valor de cada uno de sus votos. Ser ciudadano significa tener derechos y también asumir deberes. Y uno de los deberes que tenemos, sobre todo en momentos cruciales como este, es defender las instituciones democráticas. Tardamos muchos años en poder ejercer el derecho a elegir a nuestros representantes; por favor, no lo olviden. No deleguen en los malos, en los usurpadores, en los enemigos de la democracia, porque todos ellos están movilizados y todos ellos irán a las urnas y utilizarán el proceso democrático para robarnos la democracia. Vayan a votar.

Por lo que más quieran, no consientan que quienes han arruinado la vida y la convivencia entre catalanes sigan mandando en esa comunidad. Vayan a votar.

Por lo que más quieran, no se dejen engañar por un candidato que aparenta moderación y tiene ya el pacto suscrito con los eternos enemigos de la democracia, los que hicieron presidente a Sánchez para que él le nombrara después ministro y ahora candidato. Vayan a votar.

Por favor, no se dejen engañar por ese falso cinturón sanitario que aparentan haber acordado los independentistas. Es todo un juego de trileros, un engañabobos, como lo fue la promesa de Sánchez de que no pactaría con Iglesias. Déjense guiar por los hechos, no se fíen de quienes ya han demostrado que no son de fiar. ¿Acaso no son Illa y cía. quienes han creado el clima para que un terrorista y un golpista hagan mítines durante la campaña? Vayan a votar.

Por lo que más quieran, no pierdan de vista que esto no va de derechas versus izquierdas. Que esto va de democracia frente a totalitarismo; que esto va de igualdad y libertades frente a sectarismo, de unidad entre demócratas frente a quienes promueven la ruptura de la convivencia entre españoles. Vayan a votar.

Por lo que más quieran, no renuncien a ejercer sus derechos como ciudadanos españoles, no permitan que les arrebaten el derecho al voto que conquistamos con la Constitución del 78.

Aunque las elecciones estén amañadas desde origen, aunque no se den todas las condiciones democráticas exigibles, piensen que la consecuencia de quedarse en casa dará el triunfo a quienes las convocaron en este momento. He vivido muchas elecciones en el País Vasco en las que los demócratas éramos acosados por los enemigos de la democracia; y sé, por experiencia, que quedarse en casa no es la solución. Vayan a votar.

Por lo que más quieran, recuerden que voto a voto los demócratas pueden dar el sorpasso a quienes llevan años destruyendo la convivencia entre catalanes y entre y con el conjunto de los españoles. Ciudadanos libres de Cataluña, ayúdense unos a otros, sumen demócratas frente a totalitarios, no piensen en las siglas, elijan la que más les guste o la que menos les disguste del bloque constitucionalista –del que se autoexcluyó el PSC el mismo día que trabó sus alianzas con los golpistas y terroristas- y vayan a votar.

Por lo que más quieran, no renuncien a ejercer su derecho de ciudadanía, su libre albedrío, no se rindan por anticipado. Por lo que más quieran, tomen precauciones sanitarias y también democráticas. Pónganse la mascarilla y, por favor, vayan a votar.

“Siempre llega un momento en la vida en el que hay que implicarse, en el que no cabe comportarse como idiotés, ese vocablo que, como suele recordarnos Fernando Savater, utilizaban los antiguos griegos para señalar a quien no se metía en política y terminaba manipulado por todos. (…) Hemos de elegir entre la Constitución o el caos, entre la democracia o el despotismo”. Este es un párrafo de mi último libro, La Demolición. Eso es lo que está en juego este domingo en Cataluña. Así que, por lo que más quieran, no sean idiotés y vayan a votar.

Estado, estatistas y estatólatras
Sergio Brabezo Libertad Digital 13 Febrero 2021

Es de noche y no hay nadie en la calle. Acelero el paso para llegar a mi casa cuanto antes porque siento el cansancio de un largo día de trabajo. Tras cerrar la puerta, me quito la mascarilla y respiro profundamente. Después de una ducha caliente, intento relajarme mientras ceno lo que he encontrado en la cocina.

Consulto Twitter. Grave error. Empiezo a leer diversos mensajes y veo la petición de un mayor Estado para actuar contra la crisis económica. Visito la web de un periódico de tirada nacional y leo que varios partidos políticos reivindican una intervención severa de la Administración para evitar la fuga de youtubers. Pero me doy cuenta de que, lea lo lea, se pide un Estado más grande para que sea omnipresente y omnipotente, una especie de bálsamo de Fierabrás que curará todos los males.

Los que proponen el uso permanente del Estado para resolver todos los problemas, incluso los más nimios inconvenientes, obvian que la intervención del Estado también presenta externalidades negativas. Por ello, quiero poner de relieve cuatro problemas que pueden provocar el uso y abuso de políticas intervencionistas estatales.

El primero es que limita la iniciativa social. La borrasca Filomena fue un gran ejemplo porque evidenció dos comunidades de vecinos diferentes. Unos, los que ante el desbordamiento de los recursos públicos ante una crisis de magnitud extraordinaria lideraron la retirada de nieve de sus portales y calles y se organizaron para hacer compras urgentes o facilitar transportes para otros vecinos que lo necesitaban. En cambio, a otras comunidades se les acumulaba la nieve y sus problemas se multiplicaban. Una sociedad con iniciativa propia es una comunidad que, mediante la cooperación social, reacciona frente a una crisis de manera rápida y eficaz sin dejar a nadie atrás.

En segundo lugar, se reduce la invención colectiva. Si un país tiene que innovar para buscar soluciones a nuevos retos, es siempre más eficaz que lo haga toda una sociedad en su conjunto que no solo el político mesiánico. Las ideas rupturistas y eficaces nacen en sociedades amplias que retan las normas, rompen con el statu quo o trazan nuevos caminos para superar los desafíos que tiene por delante, no son propias de una oligarquía política.

En tercer lugar, limita el control al Ejecutivo y al Legislativo. Una sociedad fuerte es capaz de controlar al Gobierno y sus representantes, corregir sus decisiones y cambiarlos de forma democrática, sosegada y pensada. Una sociedad fuerte obliga a los servidores públicos a ser unos perfectos representantes de su comunidad.

Por último, el aumento de la intervención estatal recorta los recursos de las personas y, por ende, parte de su libertad. Los recursos estatales empiezan y acaban con el esfuerzo, el sudor y el trabajo de los ciudadanos. Por lo tanto, más Estado es igual a personas con menos medios para inventar, crear y aportar a su comunidad. Además, uno de los ejes fundamentales de la libertad es la propiedad. Así que cuando el Estado cercena parte de las posesiones de los individuos, la libertad se resiente.

En conclusión, el Estado debe estar al servicio del ciudadano para proteger y, en su caso, potenciar todo aquello que ofrece una sociedad libre. Ante la crisis económica y social provocada por la covid-19, el papel del Estado es el de hacer de palanca para la recuperación (los fondos Next Generation de la UE son el mejor ejemplo de ello), no el de intervenir el mercado ni hacer a los ciudadanos rehenes de las subvenciones.

Si rompemos un sano equilibro entre sociedad civil y Estado, podemos acabar con un Estado autoritario dirigido por autócratas o, por lo contrario, si anulamos toda presencia imperará el anarquismo. Hoy algunas personas proponen un intervencionismo estatal duro, pero olvidan que esa decisión puede arrinconar e inhabilitar a una comunidad. España necesita una sociedad cohesionada, intelectualmente crítica y con iniciativa propia si quiere salir de esta crisis, así que es el momento de devolver el protagonismo a la sociedad civil.

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La doble pandemia que azota a España: la Covid-19 y el socialismo que nos argentiniza
Daniel Lacalle elespanol 13 Febrero 2021

"I said from the first, I am the worst", Keith Richards.

La ministra de Hacienda y la de Sanidad repiten constantemente que esto le está pasando igual a todo el mundo, mientras justifican las devastadoras cifras de España bajo la excusa de la "pandemia global".

¿Igual?
Irlanda cerró 2020 con un crecimiento (sí, aumento) del PIB del 3%, gracias al avance de la inversión y las exportaciones de los sectores de tecnología y sanidad. Lituania solo cayó un 0,9%, Polonia un -2,8%, y Suecia y Estonia, ambas un -2,9%. Alemania cayó solo un 5%, Portugal un -7,6%, Francia un -8,3%, Italia un -8,8%.

Hasta Grecia cayó menos que España (un 10%). Reino Unido creció un 1% en el cuarto trimestre y terminó 2020 cayendo bastante menos que España, un 9,9%.

Si vemos la paleta de países, se desmonta rápidamente la demagogia del gobierno. España termina 2020 con el peor desempeño económico, la peor evolución del paro y los peores datos de gestión de la pandemia de sus comparables. Algunos países con enorme exposición a servicios, a turismo, otros países con mucho menor gasto en sanidad, y muchos países con muchas más desventajas de partida lo han hecho mucho mejor.

Pero siguen con la propaganda de que "esto le está pasando a todo el mundo".

¿Se han dado cuenta de que el socialismo ha dejado de hablar del "milagro portugués"? Porque Portugal, con un gobierno de izquierdas, ha implementado medidas liberalizadoras, contención de gasto y mantiene impuestos atractivos para rentas altas, capital y empresas.

Irlanda, por su lado, vuelve a mostrar que es un ejemplo, pero lo que quieren es derribarlo, porque esta nueva casta de aristócratas del gasto político no tiene como objetivo el progreso, sino el control.

España termina 2020 con el peor desempeño económico, la peor evolución del paro y los peores datos de gestión de la pandemia de sus comparables.

Por eso quieren destruir cualquier ejemplo que lo haga mejor que nosotros sin expoliar a empresas y familias. Por eso Portugal ha pasado de ser un milagro a un malvado paraíso fiscal en la mente de estos extractores de rentas.

Aquí, rápidamente llaman "paraíso fiscal" a todo aquel que no es un infierno fiscal como el que han creado en España.

La República Checa ha superado a España en PIB por habitante. Esto no quiere decir que la República Checa sea más rica que España, pero sí es una señal clarísima de que, mientras otros países mejoran rápidamente gracias a una fiscalidad atractiva, apertura, flexibilidad del mercado laboral y al espíritu emprendedor, España se está quedando peligrosamente atrás en estos y otros elementos.

Esta semana, la Comisión Europea ha revisado sus estimaciones para 2021, dejando el rebote de la economía española en un 5,6%, muy lejos de las expectativas del gobierno.

Un rebote técnico del 5,6% -si se da- después de un 11% de desplome no es "el mayor crecimiento de la UE en 2021" como dicen algunos miembros del gobierno. Crecimiento real es el de Irlanda que, tras aumentar su PIB un 3% en 2020, crecerá otro 3% en las estimaciones de 2021 de la Comisión Europea. He puesto varias veces la palabra crecer a ver si pillan la diferencia entre rebotar y crecer.

Un rebote técnico no es "crecimiento".
¿Lo peor de las estimaciones de la Comisión? Que, como siempre, son diplomáticas y, a pesar de ello, temen un aluvión de quiebras en España por el peso de las pymes y la falta de ayudas directas.

Bruselas ha empeorado, de nuevo, las previsiones de Sánchez y retrasa el inicio de la recuperación a la segunda mitad del año 2021, llevando la recuperación de los niveles de 2019 hasta 2023. Y eso que el PIB va a "rebotar" por el disparo del gasto público. El PIB de la economía productiva no se recuperaría hasta el 2024.

¿Qué nos hace ser los peores?
España sufre dos pandemias: La Covid-19 y el socialismo más intervencionista y menos socialdemócrata, que está mutando a pasos acelerados en un peronismo clientelar que nos acerca a otro país en retroceso constante por culpa del freno político más destructor (a nivel gubernamental y monetario) y la política fiscal extractiva y confiscatoria, Argentina.

Podemos dar gracias a Dios de que este gobierno no cuente con política monetaria, porque hoy estarían destruyendo el poder adquisitivo de la moneda local igual que en Argentina y empobreciendo a la mayoría.

La combinación es devastadora. España es el país que menos apoyo ha dado al tejido productivo ante el destrozo creado por las decisiones gubernamentales, y el único país de la UE que ha subido impuestos a empresas y cuotas a autónomos en medio de la crisis.

Esta combinación es especialmente peligrosa ante la evidencia de que se van a utilizar los fondos europeos como un enorme besamanos liderado desde Moncloa en el que el gobierno utilizará el dinero que llegará -si llega- de Europa poniendo a Moncloa y los ministerios como filtro, freno y cadena de favores.

La probabilidad de que los fondos europeos se utilicen de manera equivocada, clientelar y política no es alta, es -desafortunadamente- casi una certeza. Ni siquiera se oculta desde instancias gubernamentales. Primero, pretenden usarlos para cambiar ventanas y un nuevo Plan E encubierto para "crear empleo rápidamente". Segundo, para cubrir gasto corriente sin rentabilidad real.

Nos debería preocupar la cantidad de entes públicos que están descontando en sus presupuestos unos fondos que no existen todavía. Se han repartido un pastel que ni se ha cocinado. Por ejemplo, el presupuesto de la Generalitat de Valencia se cubre en un 60% por esos supuestos fondos europeos que ni se han recibido ni se han aprobado. Imaginen.

El peligro de usar mal y de forma política los fondos europeos supera en mucho el mero despilfarro. Es una enorme transferencia de rentas de los contribuyentes europeos, que financian estos fondos, a políticos que están frenando proyectos de verdadero calado y con rentabilidad económica real para crear, eliminando todo procedimiento de control y transparencia.

Hablamos de decenas de entidades clientelares en donde desaparecerán esos fondos sin impacto en la economía más allá de dejar más deuda y que, el que venga detrás, sea "el malo" cuando cierre toda la batería de empresas creadas para nada.

No solo es un problema de riesgo de despilfarro y mala asignación, sino de efecto desplazamiento. Esos fondos son muy necesarios para las empresas españolas que ya están sosteniendo el país. No solo se va a utilizar mal el dinero, sino que se le quita a quien lo usaría bien.

Un efecto desplazador que genera -como ocurrió en el pasado- efectos negativos a medio y largo plazo. Menor crecimiento, menor productividad, menor recuperación del empleo, y perder el tren de la competitividad.

Iglesias, un politicastro repudiable
Jimmy Giménez-Arnau okdiario 13 Febrero 2021

Los conceptos del honor y la honra no estrechan lazos con el líder de Podemos. Este agitador profesional ya llegó a la política fuera de sus cabales, con el único fin de hundir a la gente que intenta prosperar y ayudar a España aportando sueños y mucho trabajo, mientras él sólo quiere someterla a su veleidad totalitaria. Como sale de una cuna sin principios, no tiene otro cacharro que ofrecer que su muy oxidada y ruinosa ideología. Tal indecente, mitad oportunista, mitad infractor, intolerante con cada una de las instituciones del Estado, debería irse a hacer gárgaras (enjuagues bucales) y abandonar el mapa político, permitiéndonos vivir en paz, evitándonos respirar el odio que expele y contagia un bicho tan zafio, como inquietante e inútil.

The Economist asegura que “España sigue siendo una democracia plena”, pero Iglesias -que nadie entiende qué pinta en el Gobierno- jura que “la anormalidad democrática reina en España”. Las palabras se vuelven contra su dueño y al hacerlo un antisistema, de vil calaña comunista, todavía más. Por eso todos los ministros socialistas se rebelan contra el dicharachero y urgen a Sánchez, otro ególatra de enciclopedia médica, a que cese al papanatas. Iglesias, politicastro repudiable, vive horas bajas a la espera de un nuevo, rotundo fracaso en la pantomima de las elecciones catalanas. Nacido bajo una carreta, sabe que nunca llegará más alto, pues es un tupamaro de ley, con garantía de perdedor.

La España que reúne, plataforma de antiguos miembros del PSOE como Nicolás Redondo y Joaquín Leguina, personas inteligentes y con dos cojones, más algunos ex Ciudadanos”, también lúcidos, le ruegan a Sánchez que saque del Ejecutivo, de modo inmediato, al tipejo que encabeza este artículo, por ser “desleal con sus socios de Gobierno, con todas las instituciones del Estado y la gran mayoría de españoles”. Y añaden: “Cesar en la infamia: Pablo Iglesias debe ser destituido” fulminantemente del cargo de vicepresidente segundo por inútil, nocivo y traidor. Así que, al machito Alfa, sólo le queda avisar a Irene Montero, empacar sus bultos y largarse a Venezuela a bailar el joropo. Cualquier vía de escape es buena, con tal de que no vuelvan y nos sigan jodiendo.

Ni los golpistas de Llenoders, ni los criminales amigos de Bildu, les echarán en falta. En política, sólo interesa la pasta que le van a sacar a Sánchez. Sin Iglesias de intermediario, al maniquí de La Moncloa le pueden sacar casi el triple. Los votos para seguir en el poder cuestan un pastón.

Cataluña, una carrera de fondo
Carmen Álvarez Vela https://gaceta.es 13 Febrero 2021

El día que Sánchez dijo que todos somos culpables de lo que ha ocurrido en Cataluña, no se equivocó tanto. Bastaría con acotar ese ‘todos’. Le enmiendo la plana al presidente que padecemos y reformulo la frase: el nacionalismo no es el único culpable de lo que sucede -no ha sucedido, sucede- en Cataluña. No seré yo quien disculpe a la banda sediciosa del supremacismo, la xenofobia, la mentira, la violencia y el totalitarismo. La cuestión es que de los ‘malos’ no cabe esperar nada bueno, de los malos sólo se puede esperar que hagan el mal. Y lo hacen. El drama de España es que los supuestos buenos han sido cooperadores necesarios para que la anomalía catalana, que es la anomalía española por extensión, haya llegado al punto de desastre que ha llegado.

Muchos españoles esperamos -sentados- el día que alguien del PSOE o del PP haga acto público de contrición y reconozca que su partido se equivocó pactando durante décadas con el nacionalismo vasco y catalán a cambio de 4 míseros años en el poder. Es necesario que digan que el cortoplacismo los cegó; que vendieron España como si fuera suya; que no quisieron entenderse entre los partidos nacionales como hacen en otros países para enfrentarse a los enemigos de España.

Recuperar Cataluña para la normalidad, la democracia y la convivencia es una carrera de fondo, no los 100 metros vallas

En Cataluña, ambos partidos han desistido incluso como oposición. El PSC nacionalista y acomplejado ante CiU durante años, que luego quiso ser Esquerra Republicana, jamás ha ejercido como oposición frente a los gobiernos nacionalistas. Considerar al PSC un partido constitucionalista es absurdo. Qué decir del Partido Popular, que vendió a sus votantes cuando entregó la cabeza de Vidal-Quadras -el mejor líder que jamás ha tenido el PP en Cataluña- a Pujol en el vergonzoso pacto del Majestic. Todo por el poder.

Arrimadas, la última esperanza fallida de los catalanes, ni siquiera subió al estrado del Parlamento regional a defender su investidura para dar voz al millón de catalanes que le había dado su confianza. Ciudadanos desperdició una oportunidad de oro para que el secesionismo visibilizara con claridad que pueden dejar de ser los dueños del cortijo. Perdón, de la masía, que son muy sensibles para sus cosas. Tiempo después, Inés se fue a Madrid en busca de una vida más tranquila, cosa comprensible en lo personal —su vida en Cataluña era un infierno—, pero que el catalán no nacionalista sintió como la enésima bofetada. El abandono total.

Ante semejante panorama, me temo que el votante catalán ya no se fía ni de los suyos. No es para menos. Sabe muy bien quién tiene enfrente y cómo se las gasta, pero lo que desconoce es quién está de su lado. ¿Hay alguien ahí capaz de hacer una oposición estable, constante e inequívoca en el mensaje? Recordemos que unos minutos de entrevista de Casado en la RAC bastaron para destrozar media campaña de su candidato, Alejandro Fernández.

Hace falta trabajo, paciencia, inteligencia, estrategia a largo plazo y valor. Lo que se ha llamado toda la vida ‘pico y pala’

Los resultados del domingo revelarán muchas cosas.
En primer lugar, si el defecto Illa es percibido como tal, un engaño vergonzante que ha utilizado un Ministerio de extrema importancia en un año de pandemia -con un resultado perfectamente descriptible- para intentar conquistar la Generalidad.

Por otro lado, estas elecciones serán el test perfecto para comprobar si la ciudadanía, agotada por la crisis sanitaria y desangrada por el desastre económico, percibe a los partidos independentistas como partidos capaces de lidiar con problemas reales, no sólo como heroicos luchadores por republiquetas imaginarias.

Por último, el domingo veremos qué oposición elige el catalán no nacionalista y esto quizá sea lo más importante de cara al futuro. Recuperar Cataluña para la normalidad, la democracia y la convivencia es una carrera de fondo, no los 100 metros vallas. Hace falta trabajo, paciencia, inteligencia, estrategia a largo plazo y valor. Lo que se ha llamado toda la vida pico y pala y sacrificio

¿Os imagináis, amigos?
Javier Somalo Libertad Digital 13 Febrero 2021

Sabemos dónde está España con Podemos dentro del Gobierno pero no porque la otra mitad defienda la Constitución ni mucho menos

Esta misma semana Libertad Digital recordaba un brevísimo vídeo —no hace falta mucho más— en el que el presidente Sánchez decía, el 10 de octubre de 2019, esto:

¿Os imagináis, amigos, esta crisis en Cataluña, con la mitad del Gobierno defendiendo la Constitución y la otra mitad del Gobierno, con Podemos dentro, diciendo que hay presos políticos en Cataluña y defendiendo el derecho a la autodeterminación en Cataluña? [aplausos]. ¿Dónde estaría España y dónde estaría la izquierda?

Ya no hay hemeroteca, fonoteca o videoteca que pueda con un político, de la misma manera que ya no hay vergüenza o precisamente por eso. Pero lo importante es que la pregunta de Sánchez ya tiene respuesta, no hay lugar para la imaginación.

Sabemos dónde está España con Podemos dentro del Gobierno pero no porque la otra mitad defienda la Constitución ni mucho menos. Sánchez nos dejó el insomnio a los demás por mucho que Margarita Robles se ponga marcial al tener a las tropas delante. Nos dejó el insomnio por más que Carmen Calvo —“porque le va la vida en ello”— quiera aparentar ahora un feminismo responsable frente al desastre mental consentido de Irene Montero. Y nos dejó el insomnio a los demás con Marlaska y la ETA, con Ábalos y las maletas de Delcy, con Rosa María Mateo o con Illa, el asintomático candidato o con Simón, el anticristo de los bares amén de peligro para la salud pública.

Hay una mitad más salvaje pero las dos son nocivas para España, para los ciudadanos. Pero es que además, entre las dos mitades no hacen siquiera uno porque para completar la unidad de gobierno han hecho falta ERC y Bildu, los firmantes del Pacto de Perpiñán por el que ETA podía matar en cualquier sitio salvo en la Cataluña que vota este domingo en plena pandemia. Y dice El País que los independentistas le hacen el “cordón sanitario” a Illa. ¡Vaya, al socio! Ni con un cordón se acerca el exministro a lo sanitario pero Prisa tenía que medrar, que si no, no hay elecciones tradicionales. Faltan los rusos, pero se les espera.

Que Pablo Iglesias diga que en España falla la democracia es tan cierto como que es por su culpa. Algo tendrá que ir mal de veras para que un bolchevique convencido y sin evolucionar, un tipo referenciado política y pragmáticamente en Lenin y en Hugo Chávez, sea vicepresidente del Gobierno. Y lo es gracias a esa otra mitad que ahora se disfraza de puritana acodada en la barra del burdel. ¡Claro que la democracia española está de cuarentena! También Cataluña es buena prueba de ello al arrastrar hasta la normalidad todo un golpe de Estado. De “plena” y “ejemplar”, nada. Para serlo, o emprender el camino de nuevo, Iglesias y su casero deberían estar desahuciados y buscando piso en algún arrabal caribeño. Está muy bien que defendamos la democracia pero habrá que sacar de ella al que quiere nacionalizar los medios, las farmacias, los bancos, formalizar la ocupación de viviendas ajenas, llevar las pistolas, tener un Ejército a mano y, por lo demás, azotar hasta sangrar. Y con él, a Sánchez, el presidente mas mentiroso y felón después de Zapatero, origen de todos los males. ¿Os imagináis, amigos?

Sabemos perfectamente dónde está España. Y sabemos también dónde está la izquierda: en el comunismo, que es el peor sitio donde puede estar cualquiera porque, además, no se sale vivo.

Nos queda por saber dónde está la derecha aunque también se esfuerza en que lo descubramos de inmediato. El recorrido del PP en Cataluña desde Pujol hasta hoy es una caída libre que pasa por los Fernández Díaz —con sus enormes diferencias—, Alejo Vidal Quadras, Josep Piqué, Daniel Sirera, Alicia Sánchez Camacho… y por la perversa afición de caer simpático al enemigo y destrozar sin piedad al adversario, casi siempre interno o aledaño.

Pudo cambiar algo cuando el PP descubrió aquella “Vía Cayetana” en Barcelona, que no se arredraba ante los energúmenos y que, desde una escalinata o en la Plaza de Sant Jaume dejaba bien claro que un ciudadano de Cataluña, como los interpelados por Tarradellas, puede ser catalán, madrileño o argentino y, por supuesto español, y saber qué decir de Cataluña. Nadie les iba a abandonar y casi todos lo han hecho.

Alejandro Fernández y Cayetana Álvarez de Toledo… Sonó muy bien. El primero dijo de la defenestrada y brillante portavoz:

La candidatura de Cayetana es siempre un acierto, en Barcelona, en Madrid o en Tomelloso. Por formación, talento y capacidad de trabajo.

Pues en la 13 Rue de Génova han preferido el tándem Casado-Bárcenas, gracias a una inexplicable política de comunicación que acude a las reboticas de la izquierda y del separatismo para que les saquen la astilla de Vox, siendo suya, como lo era la de Iván Redondo. El PP de Génova se ha electrocutado en los despachos y ahora está mirando hacia Madrid, como la miran todos, por si Madrid fuera la salvación o el cadalso.

Pablo Casado acabó pensando como Soraya, su rival en las primarias. El estupor general, el segundo después de la traición a Abascal, le ha obligado a justificar lo que él considera un malentendido global porque —según dice— en realidad, sus declaraciones en Rac1 fueron una “enmienda a la totalidad” de la política de Rajoy en Cataluña. Y con Rajoy enmendaba a Aznar y, con el tiempo, ha terminado enmendando a Pablo Casado y todavía no ha gobernado ni un ayuntamiento.

Ciudadanos primero y Vox después, nacieron de vacíos del PP y de la tristemente famosa Puerta de Elche, adonde Rajoy envió, en abril de 2008, las corrientes que unió, pero jamás cuidó, Aznar.

A partir del lunes postelectoral —si el lunes es postelectoral— todos los partidos que quieran aportar algo a su país estarán obligados a hacer un análisis que no puede reducirse a los resultados en Cataluña porque es en Cataluña donde se ensayan los golpes contra la democracia que los socialistas ven tan sana y vigorosa. Las preguntas del presidente Sánchez están más que respondidas. Falta que alguien lo reconozca de una vez.

Un voto por la Cataluña constitucional
Editorial larazon 13 Febrero 2021

Viene siendo habitual que cualquier convocatoria electoral en Cataluña –sea local, autonómica, nacional o europea– se considere un plebiscito siempre a favor de la independencia. Si por lo menos no se consigue la mayoría, al menos que sea la opción más votada. Sus dirigentes, que son muchos y verdaderos profesionales en engordar el «conflicto» a cargo del presupuesto público, tienen recursos para salir siempre vencedores. Dominan todo el tablero político, la Generalitat, los resortes de poder de su inabarcable «sociedad civil», los medios de comunicación públicos, de ahí que durante esta campaña no se haya debatido sobre la gestión del actual gobierno formado por ERC y JxCat, que, si se puede caracterizar por algo, es por no haber existido, mientras toda las energía política se ha puesto en «hacer república». De ahí que en la campaña electoral la situación económica no haya tenido ningún espacio: que la caída del PIB haya sido la más fuerte de todas las autonomías en los últimos dos años, que más de 5.500 empresas se fueron de Cataluña después del 1-O.

Ni tampoco la sanidad, ni la educación, ni los retos energéticos en un mercado global... El marco mental impuesto es, como siempre, el hecho identitario, algo que moviliza especialmente a su electorado independentista, a la vez que se propicia el desafecto de los ciudadanos no inscritos en el ideario nacionalista, prácticamente expulsados del régimen. La excepcionalidad de la epidemia favorece al independentismo y, de manera especial, al partido de Puigdemont. Si, tal y como indican todos los sondeos, la participación se sitúa en el 60% –que es el nivel medio del periodo pujolista–, el voto constitucionalista se verá resentido. Sólo si la abstención es baja, como en los comicios de 2017 que llevaron a Cs a ser la fuerza más votada, con el 79% de electores movilizados, las opciones crecen. Según la composición del Parlament y vaticinan las encuestas, todo indica que el independentismo volverá a conseguir la mayoría, aunque se desconoce quién puede ser el más votado y, por lo tanto, a quién corresponde iniciar la formación de gobierno, posibilidad que se resolverá en una guerra abierta entre JxCat y ERC. Por contra, si Junqueras opta por un tripartito de izquierdas –pese a haber renunciado– junto al PSC y En Comú Podem, a cambio de asegurar la estabilidad del gobierno de Pedro Sánchez, asistiremos a un extenuante espectáculo de guiñol de consecuencias políticas desconocidas. El constitucionalismo no tiene más opción que llamar a su electorado a las urnas ante una situación excepcional. Una parte de los catalanes ha sido silenciada durante el «proceso» y relegada a una ciudadanía de segunda clase, por lo que hay que romper ese «cordón sanitario» impuesto contra el constitucionalismo. Un voto contra lo que expresó el «gurú» del nacionalismo Lluís Llach: «Si no votamos a los nuestros, vendrán los otros».

El voto útil en Cataluña
Francisco Marhuenda larazon 13 Febrero 2021

Los catalanes tenemos que reflexionar si queremos la continuidad independentista o el cambio constitucionalista. Lo primero significa mantener la sociedad y las instituciones en un bucle permanente, al estilo del día de la marmota, que tan rentable resulta a los políticos, los empresarios, los periodistas y los profesionales de la subvención del mundo independentista. Todos viven muy bien a costa de los presupuestos autonómicos, provinciales y municipales, porque se ha creado una enorme industria de estómagos agradecidos. Por ello, quieren una independencia en la que España siga siendo la vaca que ordeñar y, por supuesto, sin salirse de la Unión Europea. Hace siglos que las elites dirigentes catalanas y las acomodaticias clases medias llevan chupando del bote del Estado. Han sido unos yonquis del proteccionismo desde los tiempos de Felipe V y no están dispuestos a desengancharse del chollo. Es verdad que hace unos años buscaban para representarles a personas de un cierto nivel mientras que ahora nos colocan al primer advenedizo con pretensiones como Laura Borràs o Pere Aragonés. La aristocracia destinaba a los segundones y tercerones a la milicia y la Iglesia para que hicieran carrera mientras que ahora eligen a los menos espabilados para la política. Un gobierno donde estén los independentistas seguirá siendo una catástrofe.

Las trayectorias de políticos de ERC y JxCat hacen que el menos preparado de los constitucionalistas sea más eficaz a la hora de asumir responsabilidades de gobierno. Por ello, los catalanes tienen que votar a los partidos que defienden el ordenamiento constitucional y, sobre todo, no quedarse en casa. Esta no es una opción. El PSOE quiere que un centro derecha dividido y destruido. No busca un gobierno alternativo al independentismo. Una vez cerradas las urnas y conocidos los resultados no será momento para lamentaciones si el constitucionalismo opta por no acudir a votar. No me importa si el presidente es Illa, Fernández o Carrizosa, ya que me gustaría un gobierno de coalición que esté al servicio de Cataluña y no del fanatismo irracional de ERC, JxCat, las CUP o En Comú Podem. Estas cuatro formaciones son un desastre y tampoco es una buena opción un tripartito con socialistas, comunistas, antisistema e independentistas de izquierdas. No son partidos fiables en la defensa de los valores constitucionales y la convivencia. Cataluña se juega vivir otros cuatro años instalada en el conflicto. Es la hora de desmantelar el sistema clientelar que nació con el pujolismo.

Cuarenta años de votos inútiles
Nota del Editor 13 Febrero 2021

Ya he perdido la cuenta de los años transcurridos desde que voté en contra de la constitución española, bodrio ilógico y que además ha sido destrozada por el mal llamado, innecesario, mediocre, politizado y traidor tribunal constitucional, y no me sirve que hubiera votos particulares claramente constitucionalistas, pero más razón para denominar tinglado infumable al truco este de la constitución.

Ojalá votaran los muertos
EDITORIAL https://gaceta.es 13 Febrero 2021

El general Prim en la batalla de Tetuán (1865), del pintor Francisco Sans Cabot; Museo Nacional de Arte de Cataluña

Los voluntarios catalanes que con la bayoneta calada siguieron al general Prim en la batalla de Wad-Ras, los marineros del capitán Deschamps que burlaron el bloqueo de Cuba en 1898, el diputado liberal y barcelonés Antoni de Capmany i Montpalau que defendió en las Cortes de Cádiz las corridas de toros “por ser expresión del carácter nacional”; los sitiados de Gerona, los soldados de aquella Compañía Franca de Cataluña que defendieron la bandera española en Alaska, Agustina de Aragón, el ilerdense Gaspar de Portolá que gobernó las Californias; aquellos voluntarios catalanes en el frente del Voljov, el capitán Masip, Salvador Dalí, el primer presidente republicano Pi i Margall, el guerrillero tradicionalista Carrió i Serracanta que jamás dio cuartel a los franceses; Luis de Requesens, mentor de Juan de Austria y su lugarteniente en la más alta ocasión que vieron los siglos, El noi de la Riereta, Joaquín Bernadó Bertomeu, que fue el mejor torero catalán de la Historia; Fusté contra Alemania, Socías Humbert, el pintor de batallas Ferrer Dalmau; Matute, Plá, Salisachs y esperemos que Falcones; araneses contra el maquis, Rafael Casanova sin duda alguna, el tambor del Bruch, Rosa María Rosas y los otros cuatro niños que asesinó la ETA en la casa cuartel de Vich…

Podríamos seguir en una lista eterna citando a los catalanes que desde hace mil años se reunieron en torno al proyecto de España y de la Hispanidad y que sin renunciar al amor al terruño, que es amor de bien nacido, se sintieron partícipes de la construcción nacional. Que la deslealtad de aquellos industriales que se reunieron en torno a las Bases de Manresa y que crearon de donde no había nada un nacionalismo aldeano, no nos impida admirar el esfuerzo, las lágrimas y el sudor de millones de catalanes que nos precedieron y que jamás tuvieron duda de su españolidad.

En las últimas décadas, por desgracia, ese nacionalismo pueblerino que ha dado la espalda a esos millones de catalanes tan españoles como un burgalés o un melillense —y que ya sólo pueden defender su obra y su legado a través de los libros que no se estudian en los colegios catalanes—, ha tenido mayorías suficientes y poder real para imponer sus desleales exigencias a todos los Gobiernos de la nación y a sus ambiciosos presidentes. Gobiernos, todos, que han disculpado traiciones, chantajes, imposiciones lingüísticas en contra de la Cataluña real y que han consentido toda suerte de corruptelas.

Tal ha sido la debilidad democrática de los Gobiernos de España y de los partidos nacionales representados en el Parlamento regional catalán, que hasta consintieron que del seny del dignísimo president Josep Tarradellas se haya pasado a mancillar la Casa de los Canónigos con pesadillas de la democracia como el fugado de la Justicia Carles Puigdemont o el racista prototipo de la rauxa Quim Torra, hijos políticos los dos del andorrano Jordi Pujol. Y hay más conjuras de la mediocridad, como que se haya pasado de Solé Turá, uno de los padres de la Constitución, a Salvador Illa y los 90.000 muertos que contempla su ineptitud. De tener un alcalde en Barcelona como Mateu y Pla a soportar a Ada Colau hay un mundo tan vasto que encontraríamos dragones…

Este domingo, en las urnas, para mayor anomalía democrática, el partido de un fugado de la Justicia española luchará por el primer puesto con el partido de un sedicioso y malversador convicto que lo más recto que tiene es la mirada. Entre ellos, un partido socialista que no quiere decirse español, presenta a un hombre desvergonzado sin conciencia del enorme daño causado por su ineptitud.

Enfrente, el partido Ciudadanos, aquella gran esperanza que decidió cabalgar ambiciones personales y contradicciones y que hoy debate su propia inutilidad pie a tierra. El Partido Popular, cuna de héroes, cama de tibios, el que firmó el infame Pacto del Majestic que descabezó a un hombre lúcido como Vidal-Quadras y que luego alimentó la indolencia del presidente Rajoy.

Y, al fin, por fin, VOX.
Ojalá votaran los muertos. De alguna manera sí que lo hacen cuando el que va a depositar su voto tiene presentes a los millones de hombres y mujeres catalanes que le precedieron en su afecto a España y que murieron honrados como españoles leales. No votan, desgraciadamente, cuando desde el poder nacionalista, socialista y, para nuestro asombro (siglo XXI), comunista, se les hurta sus nombres, sus hechos y hasta sus estatuas mientras se bautizan calles con el nombre de racistas desquiciados como Sabino Arana.

Si votaran los muertos, la reconquista de un pedazo prodigioso de España como es Cataluña, abandonada, corrompida y empobrecida por tantos mediocres ambiciosos, sería más fácil. Sea como sea, cueste lo que cueste, ahora, lo que hace falta el domingo es empezar la reconquista.

El constitucionalismo, en depresión
Editorial ABC 13 Febrero 2021

La campaña electoral catalana más atípica se cierra con un pronóstico incierto y con pésimas expectativas para partidos defensores de la Constitución como Ciudadanos y el PP. La fractura volverá a castigar al centro-derecha

Anoche se cerró la campaña electoral catalana más atípica de la democracia. La judicialización de su fecha de celebración, la arbitraria excarcelación de líderes separatistas para campar libremente por los mítines, o la sustitución del ministro de Sanidad en plena tercera ola de una pandemia que promete aumentar la abstención, convierten el resultado de estas elecciones en muy incierto. Con todo, lo más preocupante para la salud democrática de Cataluña a partir de ahora es el previsible desinflamiento de los partidos constitucionalistas, inmersos en una profunda depresión y con expectativas muy a la baja. Ciudadanos, que ganó las últimas elecciones con Inés Arrimadas -ni siquiera amagó con gobernar-, ha visto desnaturalizado su proyecto. No goza del empuje y la movilización de años atrás y los sondeos les penalizan hasta solo una decena de escaños. A su vez, el PP está a la espera de que Vox no le supere en escaños una vez que parece garantizado su acceso al Parlament. Sería demoledor para el PP, un partido con vocación de gobernar España, porque una presencia residual tanto en el País Vasco como en Cataluña le dificulta todo sobremanera. Vox, por su parte, ha vivido una campaña de agresiones a sus líderes impropia de cualquier democracia. Ya los sufrieron en el pasado dirigentes del PP y de Ciudadanos, acosados en mítines, en sus sedes, en negocios de familiares, y hasta en sus domicilios.

Así de invasiva y tóxica es la atmósfera en la que sobreviven los partidos constitucionalistas en Cataluña, y así de dramático será que sus votantes tradicionales decidan, por desánimo, por frustración o por pérdida de confianza, quedarse en casa y no acudir a las urnas. El mal del centro-derecha constitucionalista reside en no haber sabido aprovechar la potente movilización que llegó a tener hace solo cuatro años frente al independentismo. Pero sobre todo, reside en una fragmentación de la elección de voto, en una competición de liderazgos tan legítima como absurda, y en su incapacidad para presentar una única alternativa solvente y homogénea en defensa de la democracia. El resultado es que el separatismo y sus agresiones constantes al Estado de Derecho ganan una batalla crucial en detrimento de las libertades y de la supervivencia económica de Cataluña. Esa batalla se sustanciará además en nuevas iniciativas, incluso unilaterales, para promover la secesión de Cataluña y la fractura social, porque pese a la división interna en el separatismo causada por el fracaso del ‘procés’, su objetivo sigue intacto. Su obsesión -«lo volveremos a hacer»- no es un simple lema de campaña. Es un compromiso real para volver a tensionar a España.

Caso aparte es el PSC, al que tanto Pedro Sánchez como Salvador Illa presentan como icono de una suerte de constitucionalismo comprensivo con el soberanismo y tendente a implantar un modelo federal del Estado. Sin embargo, no caben las medias tintas por muy dialogante que se quiera ser. No se puede estar con la Constitución y cediendo ante quien pretende derogarla. No se puede estar con la unidad de España y pactar con quienes desean romperla. Y no es posible mezclar fórmulas equidistantes que terminen concediendo a Cataluña la falsa idea de que es una nación. El PSOE falla en todo. Aunque ahora Miquel Iceta se haya disculpado, el PSC defendió el derecho a decidir, algo que no está regulado y que es contrario a la Constitución. Se comprende que tácticamente Illa quiera maquillar al PSC y presentarlo como el sustituto de Ciudadanos. Pero a día de hoy, la defensa que hace el PSC del constitucionalismo es nula porque no se puede ejercer solo a tiempo parcial. Ya se encarga Sánchez cada día de demostrarlo.

Mentiras y falsedades
Nota del Editor 13 Febrero 2021

Eso de que el PP es un partido con vocación de gobernar España no tiene ni pies ni cabeza, es una mentira monumental. El PP no tiene vocación para defender España. Su único interés es defender su tinglado. Si el PP tuviera la más mínima idea, intención, principio de defensa de España hace años que habría garantizado los derechos humanos y constitucionales de los español hablantes que tienen alguna relación con Galicia, como poco.

Al borde de la Ley
Carlos Dávila okdiario 13 Febrero 2021

¿Alguien duda de que los jefes de los golpistas del 23 de febrero de 1981 (cuarenta años se cumplen dentro de 10 días) no fue el espadón Tejero sino el dúo de generales Milans-Armada? ¿A que no? Lo que sucede ahora es esto: Sánchez es -lo repiten insistentemente los psiquiatras- un psicópata narcisista que, por el poder, acepta ser cautivo de su socio y conmilitón Iglesias Turrión. Consulten a los escasísimos profesionales de TVE que no laboran bajo las órdenes del líder leninista. Pregúnteles: ¿Quién o quiénes fueron los responsables del rótulo contra la Princesa Leonor y la Corona? La respuesta inequívoca: “La facción que obedece a Pablo Iglesias”. Sigan preguntando: “¿Por qué durante dos minutos el director del programa y la presentadora del mismo permitieron que el rótulo permaneciera en pantalla?” Contestación: “La versión más suave es que ninguno de los dos se atrevió a quitarlo, la más grave, y quizá la más cierta, es que estaban ambos de acuerdo con lo que se decía”. La fuente de TVE, muy cercana a uno de los candidatos que pretenden presidir la corporación, añade: “Ahora eliminan al tonto que hizo el rótulo, el guionista de la productora, pero los culpables siguen en sus puestos para seguir sirviendo a su señor”.

Desde la propia cadena se ha intentado devaluar la gravedad del episodio comparándolo con aquel, también en tiempos socialistas, en el que con una imagen de Butragueño anotando un gol con la camiseta de la selección nacional, aparecieron sospechosamente las siglas del PSOE. Aquel incidente duró un suspiro, por tanto, aunque fuera premeditado, que lo fue, distó bastante de ser tan zafio, tan brutal, tan grosero, tan predeterminado como el de esta semana. Porque, una cuestión más: un rótulo no aparece en la pantalla sin que antes se haya escrito, no llega del éter y se cuela en el receptor; no, se hizo para que saliera. En todo caso y sobre este incidente que revela hasta qué punto la manipulación socialcomunista es una constancia en la televisión gubernamental, hay que añadir algo más: la presentadora del programa en el que se insertó el desmán, es la misma que en la anterior etapa promovió que las personas que comparecieran en público fueran vestidas de negro riguroso. Ella, meteoróloga entonces, fue la primera en vestir de luto. Ahora continúa silente como su primer y segundo jefe: Sánchez e Iglesias Turrión.

Ambos son los autores de esta involución que se está produciendo, gota a gota, en España. Ambos están armando una dictadura en la que el dominio de la televisión es imprescindible para sus afanes. Fíjense en el cuadro de felonías totalitarias que han perpetrado en este largo año que llevan sometiendo a los españoles: han metido la mano en la independencia del Poder Judicial para reducirla a un negociado del Gobierno; se han cargado la transparencia de modo que los actos del Ejecutivo y, sobre todo los de su presidente no puedan ser fiscalizados; han manipulado durante ya doce meses las cifras reales del Covid, tanto la de los infectados como la de los propios fallecidos; se han ido adjudicando, paso a paso, poderes excepcionales para mandar arbitrariamente durante sendos estados de alarma, uno de los cuales, el último, durará hasta el próximo mes de mayo; han gobernado con un abuso no ya excesivo, sino incluso ilegal de los decretos leyes; han ninguneado al Rey y a la Corona, vejando a la institución como hace Iglesias, y permitiendo las agresiones como hace Sanchez; han intervenido el mercado inmobiliario que es uno de los bastiones de la propiedad privada; han laminado las entidades educacionales que dependen de la escuela concertada; han prohibido el uso del español en territorios autónomos de España; están preparando una ley que no sólo despenaliza los insultos a la Corona, sino que incluso deja sin castigo las agresiones a las víctimas del terrorismo hasta el punto de que quieren legalizar la “okupación” permitiendo que los propietarios se conviertan en sujetos pasivos de los delincuentes.

Este glosario de anomalías democráticas son la decantación persistente de un proyecto que pretende barrenar la Constitución y construir una nueva España, la que quiere Iglesias y refrenda Sánchez, muy diferente a la que nació de la Transición, homóloga de los regímenes comunistas iberoamericanos, y copiada de la Rusia del espía Putin. En esta situación es rigurosamente imbécil adjudicar la culpabilidad de esta regresión totalitaria por etapas al insoportable Iglesias; no, el principal responsable es su tenedor, el tipo que, contra todas las luces de la razón democrática, amparándose en una exigua minoría parlamentaria de sólo 120 escaños (la menor de toda la democracia) solivianta un país hibernado y acallado por el virus, y no deja de él piedra sobre piedra. El golpe del 23 de febrero de 1981 duró apenas doce horas; el cambio de ahora mismo ya dura demasiado. Todo ocurre sin que los españoles parezcan enterarse, sin que la postrada sociedad civil haga nada por evitarlo. Nuestros gobernantes están al borde de la ley, cuando no claramente vulnerándola. Este domingo, elecciones en Cataluña, esa sociedad civil de la región que al parecer transpiraba seny por todos los poros de su cuerpo, se dispone a votar a los secesionistas feroces o al inútil Illa. Están en otra cosa; está en colonizarse con quien gane y seguir sacándole la pela a cambio de su lanar silencio y colaboración.

Elecciones en Cataluña: Illá hará como Sánchez y se entregará a Junqueras
Editorial Esdiario 13 Febrero 2021

Los catalanes que quieran salvarse del yugo independentista solo tienen tres opciones constitucionales que no darán sorpresas una vez se cierren las urnas.

Cataluña se enfrenta este domingo a Elecciones con la sensación de que, de una forma u otra, difícilmente se librará del yugo independentista pese a los estragos económicos, democráticos y sociales que ha creado desde que hace casi una década emprendiera una carrera suicida que la ha divido y enfrentado dentro de sus límites y con el resto de España.

Casi ninguna encuesta pronostica una alternativa viable, pese a que el constitucionalismo es mayoritario: la fragmentación hasta en cuatro siglas de esa posición hace muy difícil que prospere un Gobierno respetuoso con las reglas del juego, especialmente porque el primero de ellos en votos, el PSC, dice en campaña una cosa pero hace antes y después la contraria.

Porque no es creíble que apostar por Salvador Illa equivalga precisamente a derrotar a este nacionalismo exacerbado: si Sánchez ha permitido que la gobernación de España, sus presupuestos y su propia investidura dependan de ERC o Bildu, ¿cómo no va a facilitarle a ERC el acceso a la Generalitat, negado ahora hasta la saciedad?

El PSOE de Sánchez ya depende de ERC en Madrid: es de ingenuos pensar que no hará lo mismo en Barcelona

El PSOE sería una opción moderada razonable si no se hubiese desdibujado desde que, a partir de la moción de censura, Sánchez pusiera por delante sus objetivos personales a los intereses del país y se entregara incondicionalmente a una doble intervención del populismo de Podemos y del radicalismo nacionalista de Junqueras y Otegi.

Ni la peor crisis económica y sanitaria de la historia reciente le ha hecho variar ese rumbo, pese a los incontables Pactos de Estado que le ha ofrecido a oposición y los constantes llamamientos de Europa al diálogo entre los grandes partidos nacionales: votar a Illa trasladará a Barcelona esa fórmula vigente en Madrid, y ya encontrará el candidato argumentos para justificar el impúdico volantazo. Sánchez, su mentor, lo ha hecho siempre.

Por eso, quien de verdad quiera un cambio en Cataluña, ha de superar primero la tentación de quedarse en casa. Y después, optar por una de las tres fuerzas constitucionales que no ofrecen dudas de qué harán después del 14F. El resto, o son sospechoso de lo peor o protagonistas de ello.

Putin y Bárcenas en Cataluña
Eduardo Goligorsky Libertad Digital 13 Febrero 2021

Solo los votos a favor de Cs, PP y Vox se alzarán contra la intromisión de Putin y sus tentáculos locales en la política española y europea.

Ni Vladimir Putin ni Luis Bárcenas están empadronados en Cataluña y tampoco son candidatos en las elecciones del 14-F. Sin embargo, ambos desempeñan un papel importante en la campaña disruptiva de los movimientos supremacistas. Alerta Enric Juliana (“La semana de Rusia”, LV, 7/2): “Rusia acaba de lanzar un directo a la mandíbula de Josep Borrell, recordándole los sucesos del 1 de octubre del 2017 y los políticos catalanes encarcelados”. Miel sobre hojuelas para el agitprop antiespañol. Que la panfletista Pilar Rahola aprovechó para alardear de que cuando Borrell exigió, en nombre de la UE, la libertad del líder opositor Alexéi Navalni, la respuesta del ministro de Asuntos Exteriores ruso lo dejó “cual rey desnudo ante su propia miseria” (“Borrell versus Navalni”, LV, 8/2).

Hasta aquí, la zancadilla de Putin. A continuación, la de Bárcenas. Titular de La Vanguardia (8/2): “El juicio por los papeles de Bárcenas pone al PP contra las cuerdas”. Torpedo independentista contra la línea de flotación de una fragata del constitucionalismo.

Tumores separatistas
Vayamos por partes. El plan de Rusia para introducir cuñas en la Unión Europea viene de lejos. Y sus estrategas tienen claro que España es un terreno propicio, plagado de puntos débiles donde maduran tumores separatistas. Cataluña es uno de ellos, enfeudado por una panda de caudillos entre los que sobresale un tal Carles Puigdemont, muy predispuesto a subastar sus servicios entre patrocinadores foráneos. Escribió Lluís Foix (“Puigdemont, Rusia y la UE”, LV, 24/1/2019):

Mientras en Aquisgrán se renovaba la alianza entre Francia y Alemania, el ex presidente de la Generalitat, Carles Puigdemont, ofrecía una entrevista al diario ruso Komsomólskaya Pravda en la que propiciaba “unas relaciones estrechas y amistosas con Rusia” cuando Catalunya fuera un Estado. Puigdemont “lamentaba la reacción de la Unión Europea ante una situación que ha llevado a los líderes independentistas catalanes a la cárcel y al extranjero”.

Calificaba la actitud de la Unión Europea hacia Catalunya de vergonzosa, lo que significa la completa destrucción de la entidad moral de Europa que, a su vez, predica el respeto a los derechos humanos. Aprovechaba la ocasión para calificar de fake news las informaciones que han circulado sobre las hipótesis de que el Kremlin estuviera detrás de los hechos de octubre.

Vista ahora la intervención del ministro de Asuntos Exteriores ruso Serguéi Lavrov en temas relacionados con la política española, pocos días antes de las elecciones catalanas, cabe aventurar que Carles Puigdemont ha heredado el ADN ideológico, falaz y totalitario, del dictador ruso. Casi como si fuera un hijo de Putin y de sus sicarios envenenadores. Y lo mismo vale para el vicepresidente segundo Pablo Iglesias Turrión, que pone en duda la calidad democrática del país en cuyo gobierno participa. Aunque un poco de razón tiene, porque algo -o mucho- falla en un país donde discípulos e imitadores, como él, de sátrapas comunistas, ocupan puestos de mando.

Candidatos impresentables
La intervención de Luis Bárcenas en la contienda electoral catalana marcha por otros carriles. Lo delata La Vanguardia al afirmar en un titular de escándalo que el juicio por sus papeles pone al PP “contra las cuerdas”.

Cuidado. ¿El PP contra las cuerdas mientras los trapaceros de la dinastía Pujol cosechan aplausos en las calles de Barcelona y en la platea y los palcos del Liceu? El Partido Popular, con sus vicios y virtudes a cuestas, es uno de los que, junto a Ciudadanos y Vox, se levanta en defensa de la sociedad abierta, de la integridad territorial, de la fraternal convivencia entre personas libres e iguales, del Estado de Derecho con todas las garantías constitucionales y de la Monarquía parlamentaria. Quienes se conjuran para ponerlo contra las cuerdas son los enemigos de todos estos valores intrínsecos de nuestra civilización. Sancionar a quienes abusaron de sus cargos infringiendo la ley, sí. Menoscabar al partido, no. Cayetana Álvarez de Toledo y el retornado Alejo Vidal Quadras aportan la garantía de rectitud y racionalidad en los actos futuros.

La alternativa está a la vista, en una campaña electoral anómala, poblada de candidatos impresentables, enfrentados entre sí pero enrolados todos en la cruzada de odio contra la España de la que ellos han renegado y contra sus compatriotas a los que juzgan racialmente inferiores. El felón Pedro Sánchez trata de poner orden en este circo de tres pistas con el auxilio del domador Iglesias, cuya falta de escrúpulos típica del leninismo le facilita el diálogo con todas las fieras del show.

Promiscuidad aberrante
Iglesias alterna su casoplón de Galapagar con el palacete de Waterloo, adonde viaja para conchabarse con el prófugo rusófilo Puigdemont. Después asume el rol de alcahuete para concertar el amancebamiento del sedicioso malversador Oriol Junqueras con el Drácula travestido de vegano Arnaldo Otegi y su séquito de vampiros bilduetarras impenitentes. No se agotan aquí los vasos comunicantes. El PSOE cohabita con Unidas Podemos, que cohabita con ERC, que cohabita con Bildu, que cohabita con el PSOE, que cohabita con JxCat a través del PSC en la Diputación de Barcelona. Se cierra el círculo vicioso, que pesa como una loza sobre la candidatura de Salvador Illa, fruto híbrido de esta promiscuidad aberrante.

El 14-F, solo los votos a favor de Ciudadanos, el Partido Popular y Vox se sumarán en defensa de la Constitución y la integridad de España, y se alzarán contra la intromisión rupturista de Putin y sus tentáculos locales en la política española y europea.

¿La vida de un policía o un guardia civil vale menos que la de un mosso o un ertzainza?
OKDIARIO 13 Febrero 2021

El pasado 10 de febrero, empezaba el proceso de vacunación de los Mossos d’Esquadra. En abril todos sus agentes estarán vacunados. También los miembros del Cuerpo de Bomberos y de Protección Civil serán inmunizados junto a los policías locales de los distintos municipios catalanes. Este lunes, los agentes de la Policía Autónoma vasca empezarán también a vacunarse, empezando por los más de cinco mil que tienen menos de 55 años y serán inmunizados con la vacuna de AstraZeneca.

¿Y los miembros de la Policía Nacional y de la Guardia Civil?, se preguntarán ustedes. Nada. Tendrán que esperar a que el ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, se digne de una vez a velar por la seguridad de los agentes. Parece obvio que el Gobierno socialcomunista ha abdicado de su obligación de proteger la salud de quienes están dando un ejemplo de abnegación y sacrificio, trabajando en primera línea y asumiendo un riesgo evidente. Policías y guardias civiles están recibiendo un trato indigno por parte de un ministro que es insensible a las peticiones que le están haciendo llegar las asociaciones policiales de ámbito nacional. Por lo que se ve, Marlaska otorga a guardias civiles y policías un trato discriminatorio en relación con los ertzainas y mossos, como si fueran de peor condición.

El malestar entre los agentes con el Ministerio del Interior va en aumento, ya que, si bien les parece comprensible que las policías vasca y catalana se inmunicen, lo que no alcanzan a entender es la razón por la que, otra vez, su ministro les ignora. Se conoce que Marlaska entiende que la vida de un policía o un guardia civil vale menos que la vida de los agentes autonómicos. Estamos ante una situación claramente denigratoria de un colectivo que está siendo vilmente ninguneado por un ministro que no atiende a razones y que se comporta de manera obscena. Le falta sensibilidad y le sobra soberbia. Se conoce que llevar el escudo de España en el uniforme penaliza.

Dignidad real para los agentes de la Policía
EDITORIAL Estrella Digital 13 Febrero 2021

Una de las quejas generales y más incuestionablemente fundadas de la mayoría de españoles es la de verse obligados (vernos) a mantener un Estado desproporcionado en su gasto de personal y burocrático. No de recursos humanos esenciales (seguridad, justicia, sanidad, educación), que esos están contados, sino de la denominada grasilla de la Administración, ese colesterol malo en forma de ejércitos de asesores y altos cargos, o de empresas públicas que crecen como setas y engordan incansablemente su estéril presupuesto. No hay derecho. Y sucede, en consecuencia, que cuando se malgasta el dinero, éste escasea o no llega a lo importante. Peor todavía, no solamente falta el cash sino los reflejos.

La imputación del director general de la Policía, Francisco Pardo, por poner en riesgo la salud de los agentes ante el covid-19 debería sacar los colores a más de uno, y no sólo al directamente afectado. El hecho de que la Audiencia Provincial de Madrid esté tramitando la querella presentada por una asociación policial por haberse desatendido advertencias en materia sanitaria es, ocurra lo que ocurra con el procedimiento en última instancia, sangrante.

Hace un año, precisamente el CNP, desde su Servicio de Prevención de Riesgos Laborales, se adelantaba a todas las demás instituciones avisando sobre el coronavirus, y se marcaba como objetivo seguir las recomendaciones precisas y necesarias para la protección de todos los agentes policiales, en especial los que desarrollaban su trabajo en puestos fronterizos; esto, además de dar las indicaciones pertinentes a la hora de interactuar con ciudadanos en momentos de estrecho contacto, como revisión de documentación o cacheos. Pero hay más: el autor del primer informe oficial que prevenía de una pandemia que ha dejado decenas de miles de muertos en nuestro país durante el último año era cesado de manera fulminante. De locos.

No se trata aquí de perseguir una actuación incompetente o insuficiente, sino de establecer la posible responsabilidad penal de quien tiró al cubo de la basura la guía con el criterio técnico de un departamento policial especializado ante una amenaza mayúscula.La cúpula política de Interior, desde el arranque de esta legislatura, ha tenido días malos… y peores. Será ahora esa cúpula política la que deba explicar en sede judicial, como investigada, por qué la visión gubernamental arrolló la profesionalidad, la dignidad y la cualificación acreditada de nuestros uniformados. Éstos, mande quien mande, se han ganado y se ganan el respeto, por méritos propios, a pulso.

Abascal augura un gran resultado de Vox: «Las calles son nuestras, Cataluña es nuestra»

OKDIARIO 13 Febrero 2021

El líder de Vox, Santiago Abascal, ha cerrado este viernes en Barcelona la campaña electoral apelando a los votantes de Cs, PSC y PP, a quienes ha asegurado que «sólo queda Vox».

Se ha referido a los votantes de izquierdas que migraron desde otras comunidades pero «la izquierda les negó poder votar a un partido nacional y les obligó a votar esa sucursal nacionalista que es el PSC».

También ha apelado a quienes consiguieron para el PP la mayoría absoluta pero «no sirvió para parar un golpe de Estado y obligar a un 155 duradero», y ha criticado que la líder de Cs, Inés Arrimadas, se marchara al Congreso tras ser la fuerza más votada en el Parlament, lo que ha considerado una oportunidad desaprovechada.

Al inicio de su intervención en la plaza Artós –cerca de la cual ha se han agrupado en torno a un centenar de manifestantes en contra de la formación– ha expresado en catalán: «Las calles son nuestras, los barrios son nuestros y Cataluña es nuestra».

Ha celebrado que «Vox ha pasado por encima de amenazas y coacciones, ha pisado cada pueblo de Cataluña» durante la campaña electoral, que ha considerado la más difícil de ningún partido en Europa al referirse a otras manifestaciones de rechazo a sus mítines.

«Encima para que luego digan que sólo queremos la foto y venimos a provocar, por poner un pie en nuestra patria, en Cataluña», ha reprochado también sobre las protestas en su contra durante la campaña.

Abascal ha augurado un buen resultado en las urnas para la formación, que será «la primera piedra de la Cataluña libre» que ha dicho que deben construir.

«Hasta la última gota de sangre»
El candidato de Vox para el 14F, Ignacio Garriga, ha augurado este viernes que las elecciones serán «un punto y aparte en la historia de Cataluña y permitirán decir en el Parlament lo que nadie ha dicho durante años».

«Os prometo que vamos a dedicar hasta la última gota de nuestro aliento y de sangre si hiciera falta», ha dicho en el acto final de campaña sobre los posibles diputados de la formación en el próximo Parlament.

Garriga ha anticipado que van a «liderar una oposición como nunca antes la ha habido en el Parlament», y ha sostenido que en unos años serán una opción de gobierno en Cataluña.

Entre sus promesas, el candidato de Vox, ha dicho que dará voz a sus votantes tras «décadas silenciados y pisoteados», y ha acusado a los partidos independentistas de haberse apropiado de las instituciones.

Sobre la campaña electoral, ha valorado que «ha sacado la máscara al separatismo totalitario y se ha visto su verdadera cara de odio y liberticida».

«Cueste lo que cueste y nos llamen lo que nos llamen, iremos plaza por plaza y calle por calle a recuperar lo que nos han arrebatado», y ha dicho que durante décadas han tenido que vivir sin libertad.

Ha animado a empezar a «construir todo aquello que los enemigos de la libertad han intentado destruir y no lo han logrado».

VOX se querella contra el consejero de Interior catalán por permitir la violencia separatista en sus actos electorales
https://gaceta.es 13 Febrero 2021

DENUNCIA LA PASIVIDAD DE LOS MOSSOS

VOX ha presentado una querella ante el Tribunal Superior de Justicia de Cataluña (TSJC) contra el consejero de Interior de la Generalitat, Miquel Samper, por omisión del deber de perseguir delitos, delito de prevaricación y delito electoral contemplado tras la pasividad de los Mossos ante la violencia separatista en sus actos de campaña.

En el escrito, solicita la averiguación de la identidad de los autores materiales e intelectuales de los actos violentos para poder proceder contra ellos.

A dos días de los comicios autonómicos, la formación liderada por Santiago Abascal reclama que se investigue la actuación de los Mossos por la “pasividad ante actos inequívocamente delictivos, máxime en periodo electoral” y constatando que “ninguno de los integrantes del dispositivo de seguridad procede a identificar, detener, y en todo caso, desalojar a los agresores”.

VOX denuncia que es “claro y evidente el aumento del riesgo de situaciones muy comprometidas“, incluso para la integridad física de los participantes en los mítines de VOX, desde que se inició la campaña.

Asimismo, afirma que la inadecuación de las medidas de seguridad -cita los mítines en Salt (Gerona) y Vic (Barcelona). es el motivo por el que se debe investigar, practicar diligencias para averiguar lo ocurrido y, en su caso, depurar las responsabilidades penales que hubiera lugar”.

COMPARTIDO POR IGNASI MULLERAS, DIRIGENTE DE VOX
El desprecio a una niña de cuatro años que muestra el odio separatista en Cataluña
https://gaceta.es 13 Febrero 2021

Ignasi Mulleras, miembro de la dirección de VOX en Gerona, ha compartido en un acto electoral de la formación un testimonio familiar que muestra el odio en Cataluña a todo aquel que no comparte el ideario separatista.

En Olot, su ciudad, es tradicional que cada 31 de diciembre los niños salgan por las calles con ilusión en busca del L’home dels nassos, un personaje mitológico, un cabezudo, para saludarle.

El pasado año, L’home dels nassos no quiso fotografiarse con una niña de cuatro años por ser “hija de un miembro de VOX”, por ser su hija. “Tengo el honor de que esa niña es mi hija, mi hija pequeña”, ha relatado emocionado en un mitin frente al ayuntamiento.

La niña después volvió en brazos de su madre llorando a casa. “Ese es el trauma que causa esta gentuza, esto es lo que ha conseguido con su fanatismo este ayuntamiento de Olot (gobernado por Junts per Catalunya)”, ha afirmado Mulleras, al tiempo que ha llamado a los militantes de VOX a “seguir”. “Que no se piensen que nos van a acobardar”.



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