AGLI Recortes de Prensa   Sábado 20  Febrero  2021

Los hijos del odio
Jimmy Giménez-Arnau okdiario 20 Febrero 2021

La Atenas de Pericles, que apenas tenía 60.000 votantes libres, mal vestidos, que dependían económicamente de la esclavitud y de los botines de guerra, dio lugar a un florecimiento cultural mayor que el de la democracia libre de los Estados Unidos, incomparablemente más numerosa. De donde se deduce que a los usureros de Podemos no les hacía falta reclutar a tanto antisistema y demás asilvestrados para formar un partido mínimamente solvente. Pericles consolidó la democracia como sistema político, sin tener que echar mano de la gentuza, los hijos del odio. Esa es la gran diferencia entre los ideales de un genio y la ideología de Iglesias, Echenique y Monedero.

Cuando la zona noble del cerebro presume de valores inexistentes, su portador nos está engañando. “Si miente el alma, ya no es el alma la que habla, sino su corrupto pensamiento”, escribió Schiller. Valga este scanner mental como retrato del profesor que puso rumbo a la codicia y defraudó a Hacienda con la intención de pagar su hipoteca de revolucionario, pues hoy roza el honor de ser un burgués. Ningún bien pensado se atrevería a comparar a Podemos con una banda de quinquis. Todos sabemos que se trata de una organización benéfica que recauda fondos para sus propios fines, nunca mejor dicho. Que se lo pregunten al Tío Gilito bis de Galapagar, al rencoroso nacido en Rosario o al politólogo friki.

Los ministros del PSOE no soportan a los ministros morados, se han hartado de la nefasta coalición socialcomunista y, sobre todo, del gafe y muy maldito dúo formado por Irene y Pablo, que hilvanan escándalo con escándalo y sandez con sandez, pues cada vez que abren la boca les crean problemas innecesarios que comprometen el buen nombre de España en el mundo. Biden ha dado a entender que no recibirá a Sánchez mientras no elimine a los bolcheviques de su Gobierno. El rey alauita, tampoco traga a Iglesias, por considerarlo un saharaui oportunista y nuestro Rey, elegante siempre, pone cara de póker cada vez que se topa con el hortera del moño samurái. A la UE se le ponen los pelos de punta pensando que Rufián y Otegi también integran la guardia de corps del presidente.

El panorama que nos brindan los hijos del odio fomenta el desastre, basta ver cómo arden las ciudades y machacan a pedrada limpia a las fuerzas del orden. Así es la democracia que proponen los líderes del atroz comunismo.

Sánchez, cómplice de Iglesias, pornógrafo del silencio
Carlos Dávila okdiario 20 Febrero 2021

El miércoles, los periodistas se hacían/nos hacíamos cruces por el desdén con que la facción socialista de este Gobierno malencarado acogió el brutal ataque del vicepresidente -nada menos que vicepresidente- Iglesias contra la libertad de prensa y a favor del control leninista de la misma. Algún exagerado me comentaba: “Esto es el comienzo del fin”. Ya nos gustaría; no es así. Es más; Sánchez y los suyos conocen de primera mano (si no ¿para qué valen los servicios de información?) los propósitos de sus coligados, representados en este menester por el tétrico dúo Iglesias-Echenique. Tanto lo saben que tienen perfectamente articulada la respuesta. Son dos las personas, Calvo y Robles, las que están llamadas a salir en público tras cualquier embestida de Iglesias, para presentar una consensuada réplica: “Cada uno -dicen- que responda de sus actos; yo ya digo públicamente lo que pienso y no me callo”. Esta es la posición oficial de un grupo, el del PSOE, que sin embargo no va a encararse directamente con el vocero y, mucho menos, va a presionar para que su líder, Pedro Sánchez, le desautorice.

Son tan torticeras, tan falsas las imputaciones que Iglesias lanza sobre los medios que, con una sola constancia, se destruyen sus argumentos. Pero vamos a ver ágrafo señor: ¿cómo que a la prensa, la radio y la televisión no les vota nadie? Les votan a diario, leninista indocumentado, con sus tiradas, sus “clics”, sus ventas y sus audiencias. No hay mayor control democrático que éste; un medio que no se vende, que no se escucha, que no se ve, es un medio muerto y, además: ¿quién le ha dicho a Iglesias que el pueblo español en masa le haya elegido vicepresidente del Gobierno con sólo un 12% de los votos emitidos en las pasadas elecciones? Él, en su descarada ufanía cercana siempre a los modos de un valentón de barrio, pretende abrumar a los medios y a sus notarios, los periodistas, amenazando no ya con un control externo desde el poder, que ese es un objetivo parcial, sino con el domeñamiento de su libertad. Este marxista macilento (su ideología es viejuna y liberticida) ni siquiera se ha molestado en conocer qué es lo que opinaba, sin ir más lejos, su ídolo Carlos Marx. Pues, léalo: en 1842 y ante el Parlamento de Renania se pronunciaba así: “La prensa libre es el omnipresente ojo abierto del alma del pueblo. Es el espejo en el que la gente se ve a sí misma, es la condición del conocimiento”. Claro está que el barbudo alemán hizo trizas después su mismo pensamiento, pero como ilustración para el simulador de cultura, Pablo Iglesias, la cita no queda mal del todo.

La acometida de este personaje va más allá del brutal ataque contra la libertad de prensa; que nadie se engañe, este tipo va a por todas, a laminar la Constitución, la Monarquía, España y todo lo que se le ponga por delante, o, ¿es que alguien cree que se va a conformar con violentar el Artículo 20 de nuestra Norma Suprema? La exigencia que reza así: “El ejercicio de estos derechos (los de la libre expresión) no pueden transgredirse con ningún tipo de censura previa”. No es este solamente uno de los fines que encabeza Podemos para que gente como Monedero o el delincuente Hasél vayan de estrado en estrado insultando y agrediendo a todas las personas de bien de este país. ¿Cuánto tiempo estará en el trullo Hasél? No lo dicen: muy poco, el tiempo que tenga que utilizar Sánchez para organizar su defensa y sacarle a la calle para continuar vulnerando el orden natural de las cosas.

Es inteligible que las deplorables conminaciones de Iglesias indignen fuertemente al personal. Ahora bien: él no es el único culpable de sus insolentes machadas; él es así, ahora y cuando arengaba por la revolución violenta a las sucias masas de la Puerta del Sol. Aún viviendo como un privilegiado, gozando, fíjense, de su escolta diaria con ocho agentes de la Seguridad Nacional en su chaletón de Galapagar, él es así: un provocador que intenta la subversión para aprovecharse más todavía de esa sociedad estúpida y silente sociedad burguesa a la que tanto afirma odiar. Él no es el responsable; lo es Pedro Sánchez. No basta, como han señalado algunos medios, rechazar la intervención última de Iglesias en el Parlamento, al que holla cada vez que pone sus botines allí. Sánchez parece que no sabe de qué se habla, él inclina su cabeza semejando que está leyendo no sé qué documentos. No: él con su silencio aquiescente es conmilitón, culpable por acatamiento de todo lo que dice su vicepresidente. La amenaza para los medios, o sea, para usted, lector, no viene de los rufianes, viene del propio presidente del Gobierno, al que los pocos disidentes periodísticos que le quedan le parecen una muy incómoda erisipela.

Iglesias y su intérprete Echenique permanecen en un Gobierno que está siendo asaltado por las hordas en los incidentes terroristas de Barcelona, Madrid y otras ciudades españolas. Ese Marlaska, al borde ya de la felonía institucional, que no tiene otra posibilidad que enviar a sus policías a limitar los horrores de los delincuentes, calla sin embargo cuando SU vicepresidente y sus colegas animan a los facciosos a poner boca abajo el país, a derribar en suma la nación. Calla el pobre Marlaska (¿quién le va a querer cuando salga del Gobierno?) y calla sobre todo Pedro Sánchez, el hombre que está haciendo de España una república bananera en la que cualquier derecho fundamental puede ser violado. Es cómplice de Iglesias; es más, es puro Iglesias. Es un pornógrafo del silencio.

Un Gobierno degradado
«Sánchez denuncia la violencia, pero Iglesias mantiene su complicidad con los incidentes»
Editorial larazon 20 Febrero 2021

Han tenido que pasar tres días de graves incidentes, de destrozos en el mobiliario urbano, de incendios, de la quema de vehículos, de rotura de escaparates, de agresiones salvajes contra las Fuerzas de Seguridad, de escuchar cómo desde una parte del Gobierno, la encabezada por Unidas Podemos, se justificaba estos hechos vandálicos, para que el presidente Pedro Sánchez condene la violencia. «En una democracia plena, como es España, la violencia es inadmisible», ha dicho. Tres días después, cuando los acontecimientos pueden desbordarse, cuando desde el Gobierno que preside su vicepresidente ha retado al Estado de Derecho porque, según la consigna que viene repitiendo desde hace días, España no es una «democracia plena». Aunque tarde, era necesario que marcara una clara diferencia con Pablo Iglesias. Su tardanza tiene, como siempre, ese cálculo de no dañar más a la coalición.

No basta con denunciar la violencia, que se da por supuesto, si no de defender, como primera autoridad que es, el Estado de Derecho, la Ley, a aquellos ciudadanos afectados directamente por los destrozos, a los comerciantes cuyos negocios sufren además la crisis de la pandemia y al conjunto de la sociedad que asiste indefensa a unos incidentes que no reclaman libertad de expresión sino defender a un activista cuya incitación al asesinato y el odio no puede ser admitido en un país democrático.

Sánchez ha actuado, de nuevo, con el estilo que ha caracterizado a su gestión de la pandemia. Ha dado un paso atrás para que el protagonismo lo tengan las Fuerzas de Seguridad, que no han recibido el apoyo que cabría exigir al Gobierno ante un ataque tan incendiario como el de Pablo Echenique, ni pese al escueto tuit de Interior. El problema ya no es si el Gobierno está unido y fuerte –como dicen sus portavoces negando la evidencia–, sino si puede seguir adelante con un vicepresidente que es un cómplice de los incidentes y cuya única estrategia, como se viene demostrando día tras día, es minar las bases sobre las que se sustenta nuestro orden constitucional. De nada sirve un Gobierno fuerte, si es que lo fuera, si convive y da cabida a un enemigo de la democracia como Pablo Iglesias. Estamos ante una situación de enorme gravedad porque es un paso más en la degradación política que está sufriendo nuestro país. La estrategia de Iglesias es demostrar por los hechos –por la fuerza de la violencia– que España es una «anomalía» entre los sistemas democráticos. Sánchez debe tomar la iniciativa ante Iglesias porque estos incidentes ponen en duda la credibilidad internacional en un momento en el que el único objetivo que deberíamos tener como país es salir de esta crisis a través de un ambicioso plan de reformas y con un proyecto nacional común. La coalición de Gobierno está incapacitada para dirigir España en estos momentos, mientras siga Iglesias.

Un desgobierno súmamente eficaz
Nota del Editor 20 Febrero 2021

El dr cum fraude y sus quates son una banda de maleantes súmamente eficaz en la destrucción de España. Si solo fueran un gobierno degradado, aún quedaría alguna esperanza, pero no, vamos directos al comunismo bolivariano tipo venezuela, de momento, luego vendrás las sacas de las chekas. Si no has votado a Vox, tuya será la culpa.

No nos resignemos
EDITORIAL https://gaceta.es  20 Febrero 2021

Los vándalos izquierdistas que estos días incendian muchas ciudades españolas, revientan escaparates o apalean con saña a la Policía, no salen de la nada. Siempre han estado entre nosotros y son una cata de todos aquellos jóvenes que desprecian la democracia porque les han enseñado a despreciarla los mismos políticos a los que se les llena la boca con la palabra democracia y la reducen a un par de conceptos positivistas. Los mismos políticos que con sus llamamientos hipócritas a la lucha antifascista, entierran el respeto a la ley y a los derechos de los demás, que forman los cimientos de la paz social y del orden político sin los cuales no puede haber democracia.

Pero no acabamos de descubrir la pólvora. El primer párrafo lo conoce cualquier profesor de Derecho Constitucional. Salvo Zapatero, quizá. No, quizá, no. Seguro. La pólvora de verdad ha sido la estrategia consciente de la izquierda de crear un lumpen de violentos y tontos útiles dispuestos tanto a acampar en la Puerta del Sol como a descargar toda su furia contra la cabeza de un policía. Para conseguirlo, la izquierda política lleva décadas destrozando cualquier modelo educativo basado en el mérito y el esfuerzo; décadas exagerando los defectos del sistema de libremercado; décadas desacreditando las más altas instituciones y apelando a un fascismo que no existe más que en el reflejo del espejo en el que debería mirarse la izquierda; décadas usando y abusando de políticas identitarias que exacerban sentimientos irracionales; y décadas, en fin, comprando a golpe de subvención medios de comunicación para colocar esos mensajes que son la mecha que se aproxima a la pólvora.

Es cierto que algunas conductas de la clase política del establishment —la dejadez y la corrupción— y de unas pocas autoridades del Estado han colaborado necesariamente en la buena marcha de esta estrategia izquierdista que comparte fines y recursos con el separatismo, pero no es menos cierto que por accion, omisión o irresponsabilidad hemos llegado a un punto de extraordinaria gravedad para el futuro de la ya-no-tan-joven democracia española y la monarquía parlamentaria que le da forma.

Nada podemos esperar del presidente Sánchez que por su omisión del deber de expulsar del Gobierno a un incitador de la violencia como es su vicepresidente Pablo Iglesias, se ha convertido en cooperador necesario de la estrategia del comunismo podemita. Pero sí debemos esperar mucho de la sociedad civil, de aquellas formaciones políticas y esos pocos medios y periodistas libres —We few, we happy few, we band of brothers— que no se resignan a ver cómo muere una nación y que se niegan a aceptar que tenemos lo que nos merecemos.

Aunque a veces lo parezca.

La táctica de tolerar el odio
Editorial ABC 20 Febrero 2021

Después de tres jornadas de violencia inusitada en Barcelona, Madrid y otras capitales, el presidente del Gobierno tomó ayer la palabra para proclamar una condena tan previsible como tardía. Tan acostumbrado como está el Gobierno a etiquetar cuanto les molesta con la tacha de ‘fascista’ o ‘franquista’, Sánchez se cuidó mucho de hacer lo mismo con el vandalismo de ultraizquierda, defendido y jaleado por su socio en el Gobierno, Unidas Podemos. Por supuesto, la violencia es incompatible con la democracia, como dijo Sánchez. Pero más grave es que esa violencia esté justificada desde un partido que comparte gobierno con el PSOE. La democracia sabe derrotar la violencia vandálica con la actuación policial, la aplicación de la ley y las sentencias de los tribunales. Pero la democracia es mucho más vulnerable cuando tiene un topo de los violentos entre las filas del Ejecutivo y esto es lo que Sánchez -por puro tacticismo, decidido incluso a sacar rédito político de una grave crisis de orden público- evita reconocer con su silencio sobre Unidas Podemos.

Desde hace muchos años, la única violencia callejera que destruye bienes públicos y privados y lesiona policías es la que practican la ultraizquierda y el separatismo. Lo hacen de forma organizada, sembrando la destrucción cada vez que hay un resultado electoral que no le gusta o se dicta una sentencia judicial que le desagrada. Ayer, Sánchez tenía que haber condenado la apología que Unidas Podemos dedica a la violencia de los suyos, porque es una violencia con nombre y apellidos y paternidad reconocida. Este es el problema político que representa el vandalismo que ha asolado los centros de Madrid y Barcelona: la interacción entre la extrema izquierda política y la extrema izquierda violenta. Añadir a renglón seguido de la condena, como hizo Sánchez, la monserga de la reforma penal para ampliar la libertad de expresión sólo rearma a los violentos, porque les da el argumento que necesitan para sentirse justificados. Además, esa reforma se sustenta en una falacia absoluta. Personajes de tan poca entidad cultural o social como el delincuente Pablo Hasel o el fugado Valtónyc no merecen que se ponga en duda la calidad democrática de la legislación penal española, ni la justicia de las condenas dictadas por tribunales imparciales. España no tiene déficit de libertad de expresión o creación, y si alguno empieza a apuntar es el que dibujan el talibanismo moralista de la izquierda en la cultura, el pensamiento y la Universidad.

La salida de Podemos del Gobierno es un imperativo. Su impunidad envenena las instituciones y envalentona a los violentos. Pedro Sánchez debe ocuparse cuanto antes del daño que causa a España la coalición de gobierno con Unidas Podemos. Suya fue la decisión de abrazar a quien le quitaba el sueño; suya es la responsabilidad de acabar con esta pesadilla. España no puede ser el pasmo de Europa por contar con un Ejecutivo que emite a diario mensajes contra su propia democracia, sus jueces, su Jefatura del Estado y sus Fuerzas y Cuerpos de Seguridad. Ayer Sánchez perdió otra oportunidad de dignificar el cargo que ocupa, porque la presidencia del Gobierno trasciende las ambiciones personales de quien la ostente. El líder socialista está en una encrucijada que le obliga a elegir entre demostrar que cree en la democracia constitucional o seguir instalado en el ejercicio de un poder que Podemos ensucia a diario. Por lo que dijo y por lo que calló ayer, Sánchez prefiere permitir que el radicalismo de su socio siga campando para hacer caja electoral con los votantes de izquierda que rechazan tanto extremismo. El negocio del líder socialista parece redondo. A costa de España.

La salida imperativa del dr cum fraude
Nota del Editor 20 Febrero 2021

Si el dr cum fraude es un líder socialista, yo soy un ejemplar rejoneador con caballo incluído. El dr cum fraude es un comunista destructor de España, y rodeado de sus quates lo está consiguiendo mientras los bienaventurados no votan a Vox.

Sánchez e Iglesias condenan a las generaciones futuras
EDITORIAL Libertad Digital 20 Febrero 2021

La deuda pública española está tan descontrolada que ha terminado 2020 con otro récord vergonzoso. Los pasivos alcanzaron el inadmisible monto de 1,3 billones de euros al cierre del ejercicio, nada menos que el 117,1% del PIB, dato que no se veía desde hacía 118 años. Por culpa de la nefasta gestión social-comunista, la nueva normalidad consiste en endeudarse por encima de la riqueza que se produce. Pedro Sánchez y Pablo Iglesias se mueven en el cortoplacismo más insensato y así piensan seguir, derrochando el dinero que arrebatan al contribuyente.

Consumados desinformadores, socialistas y comunistas se agarrarán al coronavirus para justificar lo injustificable. Desde que gobierna Sánchez, la deuda se ha incrementado en 155.253 millones de euros. Durante su primer año, sin pandemia alguna, el Ejecutivo disparó la deuda en 38.688 millones. ¿Recuerdan los corruptores viernes sociales de 2019? La factura de esa inmoral campaña caciquil ascendió a 10.000 millones de euros.

Sánchez ha cargado sobre los españoles una losa de deuda de 3.280 euros por persona. Dicho de otra forma: en los últimos dos años y medio, la deuda pública se viene incrementando cada día en 169,86 millones de euros. Para intentar corregir estos desequilibrios, PSOE y Podemos deberían poner freno al gasto público; pero no, prefieren pedir al BCE que condone las deudas de los Estados. En el caso de España, más de 300.000 millones de euros. Se necesita tener poca vergüenza.

Aunque el impago de las deudas forma parte del argumentario de la extrema izquierda, en el BCE no dan crédito. Ese desvarío no sólo pondría en riesgo la credibilidad de Europa y las cuentas de resultados de sus bancos centrales: es que es completamente “ilegal”, como ha advertido el propio BCE. Pero es que aunque la deuda de España con el BCE desapareciera por arte de magia, el problema no quedaría resuelto, pues la economía nacional seguiría pasando calamidades para obtener los ingresos que necesita a fin de devolver el resto de sus pasivos.

La trampa de la deuda pública supone una herencia envenenada para las generaciones venideras. El endeudamiento de hoy es la subida de impuestos de mañana, y las familias y empresas de nuestro país no podrán soportarlo.

Anormalidad interna
El ridículo ya es un hecho. La mediocridad que se le suponía a este Gobierno, hoy es una realidad
Jesús Salamanca diariosigloxxi 20 Febrero 2021

Hace unos días demostrábamos cómo el Gobierno era lo más parecido al ejército de Pancho Villa. Eso no ha cambiado y, además, va a más; es decir, va a peor. Si bien el socialismo y el comunismo siempre fueron primos carnales, lo cierto es que eso no quiere decir que sea garantía de concordia y convivencia. Los complejos que atenazan a Pablo Iglesias le llevan siempre a querer sobresalir. No puede disimular su frustración de no ser el “primus inter pares” y, si acaba aterrizando Monedero en “su” gallinero, puede ser ya el caos total. Harán realidad aquello de tener “más mierda que el palo de un gallinero”. Ambos prochavistas carecen de estilo, aunque ellos crean tenerlo, pero sabido es que el estilo es como las uñas, es más fácil tenerlo brillante que limpio.

La difícil convivencia en el seno del Gobierno da un paso más cada día. Ya llegan a romper la unidad de voto, como ha sucedido con la Ley de Igualdad de Trato. Sí, esa misma que defiende a capa y espada la vicepresidenta primera, Carmen Calvo. En pocas palabras: se ha hecho añicos la unidad del Gobierno y se ha demostrado con la presentación por parte del Gobierno de una ley que ya estaba en el rácano acuerdo de Gobierno. La mediocridad que se le suponía a este Gobierno, hoy es una realidad. Intentarán aguantar las partes por intereses personales, pero inevitablemente se romperá el año antes de la siguiente convocatoria electoral. No pueden acudir juntos a las próximas elecciones por mil y una razones. Si ‘Hundidas’ Podemos ha sido capaz de reunirse con independentistas y proetarras para intentar que votaran contra el Gobierno, imagínense de lo que será capaz con tal de poner a Pedro Sánchez y sus huestes a los pies de los caballos.

Ha comenzado la competición entre las facciones socialista y comunista del Gobierno. La batalla interna no ofrece dudas y tampoco faltan los líderes de Podemos que llaman “corrupta” a la cara a María Jesús Montero, basándose en sus aventuras en el gobierno andaluz, sustentadas en la creación de mafias que se llevaban el dinero de los parados y de los más necesitados; un dinero que era injustamente empleado en ‘putiferios’, hierba, juergas, orgías…. ¡Todo ello se hacía con mofa y rechifla “a la salud de los parados andaluces”!

En fin, las facciones del Gobierno dejan de ser leales en su intención de no ser legales llegado el momento. Vicente Aleixandre insistía en que “ser leal a sí mismo es el único modo de llegar a ser legal a los demás”. Se apunta a ‘mariasú’ Montero como corrupta y, como contrapartida, desde el PSOE se ridiculizan las propuestas de la otra Montero, la juguetona “marquesa” de chufla y rechifla.

En el contrainforme del PSOE se amontonan las brutalidades y miserias normativas de la “marquesa”, además de su demostrado analfabetismo político y su permanente incoherencia. A ello hay que unir la completa explicación de los socialistas en el sentido de que la ley de la ministra de Igual-Da tiene una “clara falta de previsión normativa y su inconsistencia jurídica es de alto grado”.

Más o menos algo así como aquel otro proyecto sobre la libertad sexual y que quedó en agua de borrajas, lleno de faltas de ortografía, constantes incorrecciones de acentuación, incoherencias permanentes, contradicciones mil y desconocimiento brutal de la ley.

Cuando a la barragana, en vez de ponerla un piso, la pones un ministerio, acaba asomando la patita de la incoherencia y la incompetencia. La “marquesa” creía que la intolerancia era un derecho ciudadano y se ha estrellado: eso de estar siempre “sola y borracha” produce insufribles complejos y desproporcionados desengaños. Donde no hay mata, no hay patata. Y de esta chica ‘amarquesada’, aburguesada y dictadorzuela ni siquiera se puede esperar que organice un clan de niñeras y mucho menos un festival de tartas. Europa sigue muy preocupada y duda si soltar el dinero de ayudas a España; su intención es no hacerlo mientras el comunismo esté en el Gobierno. Ahí tiene mucho que decir Nadia Calviño. Comprobarán que, no tardando, en el Gobierno se pasará de los improperios a las traiciones. En ello está ‘Hundidas’ Podemos. Al tiempo.

Vox recurre al TC para frenar el acuerdo de “habitación oscura” de PP y PSOE para renovar el CGPJ
Interpone un recurso de amparo ante un “nuevo intento de corrupción política”
C. S. Macías larazon 20 Febrero 2021

Los 52 parlamentarios del Grupo Vox han interpuesto un recurso de amparo, con petición de suspensión ante el Tribunal Constitucional frente al acuerdo que han llevado a cabo en “una habitación oscura” el PP y el PSOE para repartirse las sillas judiciales del Consejo General del Poder Judicial. La diputada de Vox en el Congreso, Macarena Olona indicó que su formación política prometió que agotarían “todas las posibilidades” para que la independencia judicial se mantenga indemne frente a “un nuevo intento de corrupción política y Vox, lo que dice, lo cumple”.

Olona indicó que intentarán que se frene el proceso de renovación que está en marcha por ese acuerdo que se alcanzó hace meses, “aunque se haya pospuesto por las citas electorales”.

Pedro Sánchez descolgó el pasado miércoles el teléfono para hablar con Pablo Casado para retomar las negociaciones con el fin de renovar los principales órganos constitucionales. Unas negociaciones que el Gobierno encara desde una posición de fortaleza que le han otorgado las urnas y, por extensión, el PP debilitado.

La dictadura de Maduro, una tragedia global
Leopoldo López larazon 20 Febrero 2021

Líder de la oposición venezolana y coordinador nacional de Voluntad Popular.

El pasado diciembre tuve la oportunidad, imborrable en mi memoria, de viajar a Cúcuta, con el apoyo de autoridades migratorias de Colombia, y reunirme con centenares de compatriotas que, huyendo de la dictadura de Nicolás Maduro, cruzaron la frontera y se refugiaron en territorio colombiano. Mujeres, hombres y niños que no solo hablan de sus padecimientos, también repiten incansablemente: hay que seguir luchando, hay que acabar con la dictadura. Esas miradas de angustia, esas voces de dolor, los testimonios que escuché, lejos de doblegarme, han fortalecido mi convicción: la lucha debe continuar, a pesar de las enormes dificultades que tenemos por delante.

Esos refugiados constituyen cuadros humanos profundamente significativos. Remiten, en primer lugar, a una sociedad que ha sido despojada de sus derechos fundamentales. No hay en la historia de América Latina un caso con el que pueda compararse. Me basta con decir que según los datos arrojados por el proyecto ENCOVI, publicados en 2020, alrededor de 95% de la población vive en condiciones de pobreza o extrema pobreza; 58% de los niños venezolanos sufre desnutrición crónica; 70% de las familias no tienen ingresos suficientes para comprar los alimentos que necesitan. Hablo de una crisis de dimensiones apabullantes, donde nada es regular ni seguro: ni la energía eléctrica, ni la red de agua potable, ni el acceso a internet, ni el sistema de salud –en estado ruinoso–. Habla de un país sin transporte público y sin combustibles. Habla de una Venezuela sometida –y digo sometida porque este estado de cosas ha sido creado de forma deliberada– a una devastadora crisis humanitaria que afecta todos los órdenes de la vida en común: la producción, la escuela, la seguridad personal, los servicios públicos.

La pregunta que deriva de todo lo anterior, es si esta calamidad es un problema de los venezolanos o si su irradiación supera el estrecho marco de las fronteras nacionales, y adquiere las proporciones de una problemática global. Mi respuesta: es global, no solo por el impacto que la huida de más de 6 millones de personas ha tenido y tiene en decenas de países –en sus economías, en sus sistemas sociales y de seguridad, en sus legislaciones–. Es global porque compromete decisiones y presupuestos de organismos multilaterales y oenegés. Y es global, urgentemente global, porque la encabezada por Maduro, es una narco-dictadura que, además de acoger a grupos de las ex FARC y del ELN, ha entregado franjas del territorio que ahora mismo sirven de puerto de salida de cargamentos de droga que envían hacia Europa, Centroamérica, México, Estados Unidos y la costa norte de África. Nadie puede permanecer ajeno a estos hechos: Maduro y sus socios son actores cada vez más determinantes en las operaciones trasnacionales del narcotráfico.

A los dos ya mencionados –la crisis internacional de los refugiados venezolanos y la participación de la dictadura en el narcotráfico– debo añadir otros cinco ámbitos que definen al régimen de Maduro –régimen que ha implantado un sistema de bandas de delincuentes que tienen bajo su control la nación venezolana y sus instituciones–, como una tragedia de dimensiones planetarias.

Las naciones democráticas no pueden continuar sin atender a los crecientes vínculos de Maduro con el régimen iraní y con grupos terroristas como Hizbulá, cuyas peligrosas implicaciones de orden militar y geoestratégico son obvias. Irán, que insiste en exportar su revolución, y que ahora ha incorporado a América Latina en su radar, se propone construir bases militares en suelo venezolano. El presidente colombiano Iván Duque ha hecho una denuncia que Europa debería escuchar: Maduro está intentando comprar misiles a través de Irán. ¿Acaso es posible permanecer indiferentes a esta amenaza?

El cuarto aspecto sobre el que es urgente reflexionar es el modo cómo los dineros provenientes de la corrupción del régimen de Chávez y Maduro, ha inundado los sistemas financieros de, al menos, cincuenta y dos países hasta ahora, y es altamente probable que, a medida que las investigaciones avancen, aparezcan otros más.

Añádase a todo lo anterior, una quinta y gravísima cuestión: las sistemáticas violaciones a los Derechos Humanos y los crímenes de lesa humanidad, rigurosamente documentados por la OEA, la ONU y decenas de entidades defensoras de las libertades y los Derechos Humanos, delitos que están bajo jurisprudencia internacional, que incluyen políticas de exterminio, torturas, secuestros y desapariciones forzadas, tratos crueles, violaciones y permanentes prácticas de terror social.

Menos visible todavía, pero tan relevante como todo lo descrito hasta aquí, es la sexta problemática, otra de las tragedias que demanda la actuación internacional: la destrucción de vastas zonas en la región sur de Venezuela, cometida por la minería ecocida que llevan a cabo bandas de delincuentes, con el ELN a la cabeza, y que, además de arrasar con cuencas de ríos, bosques y amplias zonas de la Amazonia venezolana, destruyen poblados indígenas, desalojan a la fuerza a sus habitantes, detienen, torturan y asesinan a sus dirigentes, todo ello con la autorización y la protección militar que les otorga la dictadura.

Y todavía hay una séptima dimensión que no puedo dejar de mencionar, netamente global, que se refiere a la política exterior del régimen de Maduro, que tiene como aliados a un cartel de enemigos de la democracia: Rusia, Bielorrusia, China, Cuba, Nicaragua, Turquía, el Foro de Sao Paulo, las ex FARC, el ELN y más.

Así, el estado de crisis creado por el régimen de Maduro no se limita a los refugiados y las demandas de ayuda humanitaria. Problemáticas extendidas y desestabilizadoras como el narcotráfico, el lavado de dinero, los ilícitos financieros, los crímenes de lesa humanidad, la destrucción de la Amazonía, el tráfico de minerales, las alianzas para la destrucción de la democracia, son emergencias globales, asuntos que deberían encender las alarmas y decir al mundo: no es posible dejar solos a los venezolanos. La lucha de los demócratas venezolanos es la lucha de los demócratas del mundo.

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Hasél Lives Matter y Podemos
Javier Somalo Libertad Digital 20 Febrero 2021

Podemos ya ha creado su particular BLM pero, siguiendo el guion, en todo caso, aquí el pobre Floyd será el policía.

No hay nada como denunciar que no hay democracia para quebrantarla. Los escombros del 68, todavía en forma de adoquín, vuelan para defender a un tipo que, como el propio Iglesias confesó, disfruta ante la visión de un policía pateado.

Podemos ya ha creado su particular BLM pero, siguiendo el guion, en todo caso, aquí el pobre Floyd será el policía. Porque a Iglesias y a Echenique les ha venido de perlas la prisión de Pablo Hasél para salir al recreo y demostrar que su única y concienzuda preparación está orientada a la organización de protestas violentas sin salida, fin en sí mismo. En eso nadie puede negarles valía.

Lo cierto es que la democracia no les necesita y por eso no se llevan bien con ella. Conviene insistir en que son ellos los que consiguen que la calidad democrática se hunda para luego protestar por ello y seguir alimentando el círculo, su círculo, símbolo dantesco de su partido. Sin desorden, la gente no vota comunista, lo dijo Iglesias aunque no lo inventara él.

Nadie quiso explicar muchas de las cosas que se escondían detrás de aquel Black Lives Matter, pero en Libertad Digital lo hicimos. Porque lo fácil era partir de una desgracia convertida en violentísima imagen para justificar, legitimar —condenan como racista al que no lo haga—, la oleada de violencia posterior que nada tenía de antirracista. ¿O es que el saqueo de tiendas fue una protesta en defensa de los negros o en memoria de Floyd? ¿O es que el asesinato de negros e hispanos —David Dorn, Chris Beaty, David Underwood, Ochea Brown, José Gutiérrez, Víctor Cazares, Francisco Montiel— que cayeron tiroteados o murieron abrasados, en realidad les protegía?

El movimiento BLM tenía una sólida estructura marxista como muy bien explicó aquí Elena Berberana. Y los demócratas, me refiero más bien a la izquierda americana, alentaron aquella violencia porque no les gustaba su presidente, no por la muerte de George Floyd. Ésta y otras son espirales que giran con enorme facilidad cuando las inician los expertos en agitación. Sólo queda sentarse a esperar que las redes sociales, claramente intervenidas, ordenen a los periódicos qué titular refleja mejor el origen de todo y a las televisiones cuál es el encuadre adecuado, por escorado que resulte. En España tenemos a esos especialistas por todas partes, ahora hasta dentro del Gobierno de Pedro Sánchez. Seguimos pues, con las noches de insomnio que nos ha prestado el presidente con tal de seguir tocando las llaves del Falcon en el interior de su bolsillo.

En España la Policía es asesina hasta que esos que lo dicen, lo escriben o lo cantan la necesitan para proteger sus casas o sus vidas. En España la Guardia Civil es opresora y fascista hasta que tiene que rescatar a unos montañeros que iban a izar una estelada independentista en un pico de Huesca. Al día siguiente, seguros en sus hogares, los maderos vuelven a ser todos unos fascistas uniformados que están deseando sacar la goma a pasear por un módico sueldo.

Hace veinte o veinticinco años Pablo Hasél sería poco más que un mal artista con la mente algo deformada. Quizá también un camorrista de baja estofa, porque suele esconderse que el chaval no sólo rapea, sino que también ha sido detenido, juzgado y condenado por agredir a un periodista y al testigo de un juicio que se le torció. Hoy está en las portadas; hace veinte o veinticinco años iría de calabozo en calabozo hasta perderse en su propia y violenta insignificancia. Hoy es una magnífica herramienta para fabricar una causa falsa que no se vende nada mal en el mercado de la agitación.

Pablo Iglesias e Irene Montero denunciaron este verano ante la Policía lo que consideraron un delito de odio contra sus hijos a través de redes sociales. Hay tuits execrables y mentes enfermas en todas partes, siempre las ha habido, que ahora consiguen llegar a mucha gente. Pero ni Iglesias, ni Montero, ni Echenique consideran un posible delito de odio que el tal Hasél diga cosas como: “Merece que explote el coche de Patxi López”, “Que alguien clave un piolet en la cabeza de José Bono”, “no me da pena tu tiro en la nuca, pepero. Me da pena el que muere en una patera”, “Es un error no escuchar lo que canto, como Terra Lliure dejando vivo a Losantos”…

Tanto delito es lo de Hasél como el aprovechamiento que de él está haciendo Podemos y, sobre todo, Pablo Echenique, el del kétchup. Porque Pablo Iglesias —un “mierda”, según Hasél—prefiere ahora esconder que su relación con el rapero no es precisamente de aprecio. Eso no significa que estén alejados ideológicamente, ni mucho menos. Hoy puede convertirse en poético lo que ayer era un escándalo o simplemente el desmán de un “lumpen, gentuza de clase más baja que la nuestra” que en ese momento entorpecía el proceso de asalto. ¡Menudos son los comunistas y con qué naturalidad han pasado siempre del amor al odio y de la vida a la muerte también entre ellos! En la URSS se sucedían los comisarios, todos comunistas incuestionables, de la forma más espontánea: por detención y fusilamiento, eso sí que eran ceses fulminantes. Y ahí siguen, más de cien años después, en el mundo entero, en España.

Pero nunca hay que olvidar que lo que está sucediendo proviene del Gobierno y que el presidente se llama Pedro Sánchez. Que después de tres días de intolerable terrorismo callejero, Sánchez haya decidido condenarlo es fruto de un cálculo y nada más. De hecho, de momento sólo se ha referido a lo que se ve en las calles sin dedicar una sola palabra a los que lo instigan. Y por si acaso, ha dejado una frase-liana que le permita ir y venir en su relación con los comunistas:

“La democracia española tiene una tarea pendiente de mejorar, que es la libertad de expresión para igualarla a los parámetros de otros países europeos”.

¿Cómo la Holanda de Teo Van Gogh? Porque Ayan Hirsi Ali tuvo que huir a Estados Unidos al negarle nuestra valiente Europa una protección de veras. ¿O como los planes de su vicepresidente para expropiar toda prensa privada? Fue Iglesias el que dijo:

“Lo que ataca a la libertad de expresión es que la mayoría de los medios de comunicación sean privados. Incluso que existan medios de comunicación privados ataca a la libertad de expresión”.

Ahora pide “un control público” de los medios, que es lo mismo pero dicho desde el poder, donde no hace falta hablar tanto. Y además, ¿quién pone en España las querellas por opinar y alberga a los que añoran el crimen?

Una comparecencia de Sánchez nunca aclara ni arregla nada. Pero el ojo que todo lo ve de Iván Redondo quizá haya atisbado ya la posible ecuación y de ahí vengan algunos ensayos de repentino desapego hacia el socio comunista. Con Génova de mudanza, Ciudadanos mirando el cráter y Santiago Leviatán conquistando plazas… podría estar viendo la hora de comprobar si el PSOE es un refugio electoral de la izquierda contra su propio extremismo y contra la amenaza que se inventen al otro lado.

Si está en ello el gabinete del doctor Redondo, la derecha tiene que ponerse a trabajar con mucho sentido común. El PSOE jugará a centrarse y Podemos encontrará otros Lives Matter para decirnos con adoquines y hogueras que aquí no hay democracia o que a ellos no les hace falta. Pero el daño nos lo han hecho entre los dos y eso nunca hay que olvidarlo.

Hasél es el Gobierno, el Gobierno es Hasel
Eduardo Inda larazon 20 Febrero 2021

Pablo Iglesias es lo que es gracias a la irresponsable actuación de prácticamente todos los medios, que le rieron las gracias, le dieron cobertura y, lo que es peor, regalaron apariencia de normalidad a una anormalidad política, ética y legal como la copa de un pino. Los medios que ahora se quejan amargamente de la saña que les dispensa este protodelincuente, ¡bienvenidos al club!, no tienen derecho a la más mínima queja. Contribuyeron a la creación del monstruo. Sin su concurso seguiría siendo el lumpen que nunca debió dejar de ser. En ningún país occidental serio, periódicos, radios y televisiones se dedican mañana, tarde y noche a promocionar como si fuera una suerte de Mandela redivivo a un individuo de extremísima izquierda. A un maleante que trabajaba de quintacolumnista en Madrid para el mundo proetarra. A un sujeto a sueldo de la narcodictadura venezolana y de esa teocracia iraní que lapida mujeres y cuelga gays. A un ser innoble que instaba a los suyos a «salir a la calle a cazar fachas». A un tipejo que rozó el orgasmo en TV viendo cómo unos terroristas callejeros pateaban a un antidisturbios. De aquellos polvos vienen estos lodos.

Entre medias, el abogado putativo de ETA, de los GRAPO y de esa banda terrorista FRAP en la que militó su malencarado padre, salió elegido diputado y, gracias a la estupidez congénita del centroderecha patrio y a la necesidad del amoral Pedro Sánchez, acabó logrando entrar en el Gobierno de España. Ahora todos se llevan las manos a la cabeza porque el pájaro, en su calidad de ¡¡¡nº 3 del Ejecutivo!!!, respalda sin matices al megadelincuente Pablo Hasel. Ahora a todos se le ponen los pelos como escarpias al contemplar cómo el cayetano argentino Echenique, portavoz parlamentario ni más ni menos, muestra «todo» su apoyo «a los jóvenes antifascistas que están pidiendo justicia y libertad de expresión». Los luchadores por la libertad han dejaron heridos a más de 50 policías y el día menos pensado matarán a uno de ellos. El mantra goebbelsiano de esta banda no cuela: al niño de papá Hasel no le han condenado por cantar. No. Le han metido dos años de cárcel por pedir que se ponga un coche bomba a Patxi López, por incitar a la ciudadanía a «clavar un piolet a José Bono en la cabeza» y por invitar a pegar tiros en la nuca a los dirigentes del PP. Esta apelación al terrorismo le costó una primera condena de dos años de cárcel y una segunda de seis meses. El currículum de este hijo de Satanás no queda ahí: le han metido otros 6 meses de prisión por pegar a un reportero de TV3 y dos y medio más por apalear a un ciudadano que declaró en un juicio contra un amigo suyo.

Los demócratas de este país, la gente de bien, esa España que madruga y que nada tiene que ver con esta sarta de vagos, contemplan anonadados cómo el mundo se vuelve del revés. Antes los delincuentes tenían en el Gobierno a sus más enconados enemigos. Lo normal en un Estado de Derecho. Ahora cuentan en el Consejo de Ministros con sus más firmes y valiosos defensores. Que Hasel es el Gobierno está claro, la gran duda es si Sánchez va a consentir que el Gobierno sea Hasel. Que parece lo mismo pero no es lo mismo. De momento, es que sí.

No más campañas electorales con ‘kale borroka’
EDITORIAL Estrella Digital 20 Febrero 2021

Hay pocas acciones más repugnantes en la vida democrática de cualquier nación que la violencia de raíz política, perpetrada ésta de manera sistemática, organizada, premeditada, con el objetivo de desgastar a un rival considerado como enemigo, de destruirlo; y esto, en su literal extensión, causando devastación material y humana.

Por desgracia, en España el fenómeno nos resulta conocido, al haberlo experimentado en carne propia durante más de medio siglo bajo el fuego, las bombas y las pistolas, de la banda asesina ETA. Pero también de sus compinches, de sus palmeros, de los batasunos de turno que hacían invivible la libertad para ejercer el sufragio en el País Vasco. Legislatura tras legislatura, elección tras elección.

Ahora, cuando esa pesadilla nos parecía lejana y casi olvidada, nos hemos topado con la nueva ‘kale borroka’ separatista. En realidad no es tan nueva, porque va para una década que el odio se ha exacerbado de una manera salvaje, inaceptable y hasta delictiva por parte de los dirigentes independentistas del más variado pelaje ideológico. Pero, en el caso de Vox y en la campaña que ha precedido al 14F, se han atravesado casi todos los límites.

Un sistema teóricamente abierto, un escenario en el que cada cual puede depositar la papeleta con el signo y el nombre que considere, queda completamente degradado, corrompido, prostituido, cuando algunos de quienes figuran en esas papeletas (aunque sólo sea uno) es recibido en un mitin a palos, a pedrada limpia, amenazado de muerte.

Es imposible que pierdan la dignidad quienes así proceden, estos bárbaros cuyo espacio debería estar entre barrotes y no en las calles y las plazas, porque hace tiempo que esa dignidad se la dejaron por el camino. Pero el Estado de Derecho no puede seguir por donde va. Sin identificaciones, sin detenciones, sin procesos contra quienes juegan a matar al contrario. El fascismo no debería haber tenido cabida jamás en la Historia; menos en un siglo XXI que ya se ha comido su primer cuarto. Tampoco el fascismo de estelada y barretina. Todos perdemos cuando hay crimen sin castigo.

Todo es empeorable
Gregorio Morán vozpopuli.es 20 Febrero 2021

La consensuada obligación de todo columnista que se precie consiste en aliviar las penas y destacar las ráfagas de optimismo que tenga a bien imaginar. Por más esfuerzo que uno hace por encontrar algo parecido a los atisbos de una buena noticia, algo que anime al personal, debo confesar que no lo encuentro. Sin embargo, leo todo lo que cae en mis manos y percibo el sesgo hacia un optimismo que sólo aparece en los tertulianos titulados o en los que viven y se alimentan de los buenos oficios que ofrecen las filtraciones oficiales. Pero ni con esas. Hemos pasado de una supuesta conciencia crítica al papel de ansiosos buscadores de futuros esplendorosos. Aseguran que es bueno para la salud mental en tiempos de pandemia, pero tengo mis dudas de que tantas tragaderas tratando de dilucidar quiénes son los buenos que nos prometen y quiénes los perversos que nos lo impiden, acaben por enfermarnos de bulimia tontuna; una variante de la cretinez que no hay estómago capaz de digerir.

Si contemplamos los resultados de las elecciones en Cataluña, no encuentro ni una razón que anime al optimismo. Los independentistas han obtenido una victoria pírrica, porque no les facilita gobernar; las tres familias separadas no se avienen en principio a inaugurar gobierno. Esquerra, el partido de Puigdemont y la CUP se consideran incompatibles incluso sobre los modos de conseguir la independencia; objetivo capital de una parte de la ciudadanía que ni son la mitad más uno, ni la mitad de nada porque hasta los suyos les han desairado en las urnas, quizá en la convicción de que con todo lo que tienen encima no se imaginan que lo pongan en sordina y se hayan vuelto adolescentes. Sólo los que viven de sus padres o del erario público, que viene a ser lo mismo, pueden sentir un desprecio tan llamativo hacia los que están en las últimas y sin esperanzas de salir. El detalle de la quiebra de la familia política de Artur Mas es como una recapitulación: ¡no preocuparse, militantes funcionarios: nos uniremos a cualquiera de las otras opciones que pueden conceder cargos! Ninguna mafia abandona a uno de los suyos cuando está en las últimas.

Los socialistas han conseguido gracias a Illa salir del pozo; vuelven a ser los más votados, aunque esto no les sirva de nada salvo para certificar el milagro: un incompetente dejó su cargo y se presenta a otro a la búsqueda de una oportunidad que, por cierto, le conceden. ¡Cuántos votantes de Illa, que no del PSC, le han apoyado para demostrar que achicados, ninguneados y corruptos, han de hacerse notar! El PSC está a la espera de las ofertas a Esquerra del Gran Trilero. Les dejen entrar o no en el Govern, siempre quedarán las maniobras en la oscuridad y los acuerdos bajo cuerda que les den la opción de participar en el reparto.

La entrada de Vox en el Parlament introducirá chistes y desplantes, nada que ver con la política, pero tiene algo de termómetro social. El voto conservador, arrastrado por el reaccionarismo, ya no será patrimonio exclusivo del independentismo. A los populares y a Ciudadanos les queda en Cataluña más deudas que saldar que las que podría cubrir su siempre dudoso patrimonio. Los esfuerzos por hablar de Bárcenas y no de la Sagrada Familia pujoliana obligarán a cambiar de discurso. Los herederos de Pujol echarán mano de este nuevo recurso y no les caerá la cara de vergüenza en el Parlament; tienen a su favor la benevolencia de los poderes económicos y mediáticos autóctonos. El espíritu de Trump acabará dominando el marco de los relatos. ¡A ver quién insulta más alto y tiene mayor eco! Vaya sociedad donde los chicos asentados se manifiestan contra Vox al tiempo que sus padres aplauden al Molt Honorable Delincuente en el Liceo. (Lo contó Miquel Giménez y fue en el estreno de “La Traviata”, hace unas semanas). No es lo mismo un chorizo de la tierra que otro foráneo, por eso aquí se llama butifarra, porque somos diferentes hasta en la carne de gorrino.

Quien crea que Cataluña después de las elecciones será ingobernable peca de cándido. Será más de lo mismo, ni siquiera cambiarán las caras. El erario público es el mejor pegamento de voluntades, y el debate sobre el independentismo y los indultos coparán el espacio de la enfermedad, la muerte y el desastre económico. El destino, esa palabra tan pomposa como inadecuada para el caso, lo decidirán entre el abad Junqueras y los juegos de supervivencia de Sánchez. Los partidos están para lo que manden y conforme a lo que repartan. Está fuera de norma el que tuvieran una opinión diversa a la cúpula. De ahí que sean tan importantes los escarceos entre Pedro Sánchez y Pablo Iglesias.

Nada en el horizonte obstaculiza la ostentosa marcha del presidente. No porque haya demostrado su incompetencia o su escaqueo ante los dos frentes que pueden echar abajo no sólo el Gobierno sino la estabilidad social: la consigna se reduce a “imágenes” o “silencios”. La pandemia parece ya un libro cerrado por más que los muertos se cuenten por centenares y la Sanidad esté en emergencia permanente. Las vacunas, ésas que no acaban de llegar y que se van a repartir con criterios “científicos” dosificados por lo menos científico que ha creado la humanidad, que es un profesional de la política, han pasado a ser el trampantojo que oculta lo demás. Nadie pregunta nada, y si lo hace, los canales virtuales de alcantarilla nos lo embarran de tal modo que cada vez “estamos mejor” pero cada vez “sabemos menos”.

Gobernar sin oposición es como vivir en Disneylandia; cada día te inventas el espectáculo. Somo el culo de Europa en la epidemia y en la crisis económica, pero nos mostramos como hidalgos sin Quijote. En ocasiones me recuerda la fiebre autárquica del franquismo: “Nos envidian”.

Sin embargo, el forúnculo que le ha salido en el culo al Gobierno, cada día más purulento, puede acabar en la tentación de unas elecciones. Con nosotros de pacientes espectadores, Podemos y el PSOE están apostando al “juego del gallina”. El día que el tándem Iván-Tezanos detecten que la ocasión es oportuna para sajar el grano, el matrimonio de Galapagar, incluido su abundante servicio partidario, se habrán encontrado con lo único que no habían pensado y que les puede llevar a la inanidad social que alimentan. Nunca fue tan evidente que la política en general, incluida la catalana, dependen de un tipo arrogante que habita en La Moncloa rodeado de edecanes y plumillas excelsos.

El riesgo de ser votante de Vox en un bastión independentista
«No puedes llevar la bandera de España ni en la mascarilla», lamenta Emilio Santiago, que vive en Figueras rodeado de lazos amarillos y esteladas
Ángel Nieto Lorasque larazon 20 Febrero 2021

Emilio Santiago cita al líder de Vox para describir la tierra en la que vive: «Girona es la Guipúzcoa catalana, la zona más independentista por tradición, la provincia sin contacto con España y donde el secesionismo tiene más arraigo. Aquí, la vida es muy dura si no eres de ellos». Él llegó a Figueras hace 34 años y afirma que «soy catalán por elección y pago aquí mis impuestos desde el primer día que llegué, algo que no pueden decir esos chavales que nos tiran piedras en los mítines». La decepción fue lo que condujo a Santiago hasta el partido de Abascal. Siempre había votado al Partido Popular y, una vez, «provocado por el abandono de Mariano Rajoy a los constitucionalistas catalanes, a Ciudadanos. Pero los naranjas también le fallaron. «Así que en esta ocasión, y después de haberles votado también las últimas generales, aposté por los de Abascal», asegura.

Este empresario prejubilado de 62 años es unionista y constitucionalista convencido. No es de los que alardean sino de los que batallan por la unidad en las urnas. No esconde su ideología aunque tampoco la exhibe a pecho descubierto porque sabe de sus consecuencias. «Aquí no falta una estelada en la torre de cualquier iglesia, en una fachada o rotonda. Estamos plagados de simbología independentista. Intentar sacar aquí la bandera de España es inviable, ni te lo planteas porque es un conflicto seguro. Es mejor que ni lo intentes si no quieres tener problemas. No se puede ni llevarla una enseña en la mascarilla», desvela.

Este gerundense habla con la entidad que aportan los años y la experiencia. En su juventud sí fue más activo en la lucha contra el secesionismo radical, pero su simpatía hacia los partidos que la combatían le trajeron varios disgustos: «En una ocasión quisieron sacarme de la carretera cuando iba conduciendo. A mi hija le rompían el estuche de los lápices porque llevaba un pin con las gaviotas del PP. Ahora es Vox y lo que les votamos somos los que estamos en el punto de mira. Sé de personas que han dejado de hablarme o de venir a mi negocio por mi ideología. La gente no respeta al que piensa diferente», valora. De hecho, dice que poca gente en Figueras, donde reside, se atreve a poner la enseña patria en su vivienda: «Es una manera de marcarte. Si mi casa fuera un fuerte y tuviera un rifle para defenderlo o si viviera en un sexto donde no pudieran llegar las piedras quizá la pondría, pero en estas circunstancias no lo veo sentido», lamenta.
Pérdida de clientela

Además de ser uno de los 16.917 votantes que confiaron en Vox en Girona el pasado domingo, una suma que le otorgó un diputado autonómico por esta provincia, Santiago estuvo de apoderado en uno de los colegios: «Allí sentí la hostilidad total que se gastan contra nosotros. Hubo a gente que la escupieron y le hicieron desplantes. Somos los malos de la película para ellos. Sin ya es así en toda España, imagínate con Cataluña con el factor independentismo. El odio hacia nosotros es tremendo».

Él depositó su confianza en la formación de Abascal «porque son los únicos que prometen firmeza, una oposición dura y seria y es lo que yo necesito en este momento. Es cierto que durante la campaña no entraron en otros temas o políticas que pudieran resultar ser falsas promesas. Sabíamos que Vox estaría en la oposición y desde ahí es donde tienen que controlar al Gobierno con firmeza y seriedad». Santiago, que conoce bien a sus vecinos, argumenta que el éxito del partido verde no es solo por cuestión de la unidad de España, «hay muchos otros que han llevado a los ciudadanos a apostar por Vox, como por ejemplo la inmigración. Tengo constancia de que incluso hay socialistas e independentistas que en esta ocasión les han votado».

Aunque él disienta del pensamiento secesionista, afirma que lo más importante es el respeto: «De hecho, mis hijos no son votantes de Vox, pero no tenemos ningún problema, nos respetamos. Es una lástima que en la sociedad catalana esto no ocurra y nos quieran amedrentar a los que no somos separatistas». Es más, constata que el voto oculto de este partido sigue siendo muy elevado porque la gente teme represalias sociales. «A mí no me importa haber perdido algún cliente en mi negocio, pero hay quien teme que se les pueda arruinar. No es justo. Y, por otra parte, basta ya de llamarnos fascistas. Yo, al menos, estoy muy lejos de serlo», sentencia.

Pese a haber perdido la ilusión por la política «tras los bandazos del PP y la huida a Madrid de ciudadanos», ahora Santiago vuelve a recuperar la esperanza en que una Cataluña diferente es posible y aunque vaticina que una normalización de la convivencia tardará décadas en llegar, deposita en los de Abascal el empuje para, al menos, poder vivir tranquilos.

Niñatos alentados por Podemos siguen destrozando las ciudades que pagamos con impuestos
Redacción https://rebelionenlagranja.com 20 Febrero 2021

Las violentas algaradas callejeras alentadas por Podemos para protestar por el encarcelamiento del delincuente y rapero Pablo Hasél, se han reproducido por tercera noche consecutiva en varias ciudades catalanas, entre ellas Barcelona donde al menos una persona ha sido detenida, y por segunda vez en Valencia, donde se han practicado ocho detenciones y al menos hay un herido.

Es la kale borrosa en sentido estricto: La quema de contenedores, las barricadas, el lanzamiento de piedras, adoquines y vallas a la policía, el asalto y destrozo de comercios, las cargas policiales y las carreras por las calles han vuelto a Barcelona, Tarragona y Sabadell, y también a la ciudad de Valencia, donde ya hubo incidentes el pasado martes.

Las protestas en Cataluña han ido más allá de la petición de libertad para Pablo Hasél -encarcelado en la prisión de Lleida por enaltecimiento del terrorismo, entre otros delitos- pues los manifestantes han protestado por la actuación de los antidisturbios de los Mossos d’Esquadra en las dos noches precedentes, que se saldaron con una cincuentena de detenidos y una joven que, presuntamente, ha perdido la visión de un ojo.

En Barcelona, los violentos se han concentrado en la plaza Tetuán poco después de las 19.30 horas y de allí se han dirigido a la sede de la consellería de Interior, situada a escasos metros, en la confluencia de paseo de Sant Joan con Diputación, que estaba blindada por un amplio dispositivo policial.

En ese momento, grupos de asaltantes han arrojado piedras, botellas y pirotécnica contra los agentes, ante lo que los Mossos han efectuado varios avisos para que detuvieran su actuación.

Los violentos se han dispersado entonces por las calles adyacentes, donde han tirado motocicletas al suelo y han cruzado en la vía contenedores, que han incendiado en las calles Bailén, Aragón, Girona y Valencia.

Muy cerca se encuentra la sede de El Periódico de Cataluña, a la que han arrojado piedras, han roto algunos cristales y han manchado con alguna pintadas.

En Sabadell, grupos de descerebrados también han arrojado objetos contra la línea policial en la comisaría de la Policía Nacional y han levantado barricadas con contenedores.

En Tarragona, los violentos se han comenzado a concentrar en la Rambla Nova y, tras recorrer varias calles de la ciudad, han acabado por cortar la autovía A-7 durante menos de una hora.

La algarada en Valencia había sido convocada por redes sociales por colectivos independentistas, al igual que el pasado martes, y con el lema «Estem fartes» (Estamos hartas).

Sobre las siete de la tarde en la plaza de San Agustín, rodeados con un gran dispositivo policial, se concentraban unos 300 individuos, que han intentado montar una algarada por el centro de la ciudad, momento en el que se han registrado las primeras cargas.

Los activistas se han dispersado por las calles aledañas y se han repetido las cargas tras algunas carreras y escaramuzas, que han dejado desperfectos en mobiliario urbano y vehículos aparcados, principalmente motocicletas.

Fuentes de la Delegación del Gobierno han confirmado a Efe que ocho personas han sido detenidas y al menos una ha resultado herida.

Varios cientos de personas se han manifestado por las calles de la localidad vizcaína de Barakaldo, donde se han volcado contenedores de residuos.

Treinta y una personas, de entre los más de cuarenta detenidos por las protestas en la noche del miércoles en varias ciudades catalanas y Madrid, han quedado en libertad tras prestar declaración en los juzgados de instrucción.

En Cataluña fueron detenidas 33 personas por los altercados, mientras que en Madrid hubo 15 arrestos.

El juzgado de Instrucción número 4 de Barcelona en funciones de guardia ha decretado el ingreso en prisión de uno de los detenidos, mientras que el Juzgado de Instrucción número 46 de Madrid, ha acordado la libertad de las 13 personas mayores de edad -sin medida cautelar alguna- detenidas por la Policía Nacional y serán investigados por la supuesta comisión del delito de atentado a la autoridad.


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