AGLI Recortes de Prensa   Lunes 22  Febrero  2021

¿A dónde vas, España?
Amando de Miguel Libertad Digital 22 Febrero 2021

La pregunta hace sospechar que España no va por buen camino. Se trata de una arriesgada profecía. No es para tanto. Aunque, no parece una predicción estadística. Es, más bien, una premonición (con la advertencia implícita de un porvenir incierto), o mejor, un presentimiento; esto es, la sensación de que puede suceder.

Tiendo a evitar el sesgo del wishful thinking (mezclar el futuro posible con el deseable). En todo caso, prefiero el hateful thinking (temor de que se cumplan los presagios).

Este es el punto de partida del momento, en que estamos: la Transición democrática ha rebasado su ciclo de cuarenta años. Es lo que suelen durar algunos regímenes en la España contemporánea, no solo el franquismo. En la práctica, la Restauración de Cánovas se liquidó hace cien años, por consunción, después de cuatro decenios de “turnismo” de los dos grandes partidos.

Más que un ciclo de regímenes políticos, asistimos a un proceso secular. Se trata de una lenta y continua degradación de la idea misma de España. Ya no se habla de patria, ni siquiera de nación. Ahora, “España” es, simplemente, “este país”, o mejor, “el Estado”. Todo ello, en nombre del progresismo imperante. En los años treinta, José Calvo Sotelo expresó un deseo desesperado: “Prefiero una España roja a una España rota”. Pues bien, ahora tenemos “una España roja y rota”. Es lo que pasa con las dicotomías.

La paradoja es que España fue el primer Estado-nación de la historia, a finales del siglo XV. Quizá, es que los prematuros son poco viables. Es muy posible que Cataluña y el País Vasco (con Navarra) se constituyan, pronto, en países independientes. Casi lo son. En ambas regiones, la identidad española, apenas, se percibe a través de dos instituciones marginales: la Renfe y Correos.

Por un efecto de simpatía o de inercia, estallarán las autodeterminaciones de las otras regiones bilingües: Valencia, Baleares, Galicia. Puede que Canarias siga la misma estela independentista.

El problema de estas nuevas repúblicas independientes, situadas en el antiguo solar español, es que encontrarán muchas dificultades para incorporarse a la Unión Europea. Lo que es más grave, sufrirán un batacazo económico. Pero, la sarna, con gusto, no pica.

Cabe anticipar la pronta anexión de Ceuta y Melilla por Marruecos. Como compensación, es fácil imaginar que Gibraltar volverá a ser parte de España, realmente, de lo que quede de ella.

“Lo que quede de España” volverá a ser el núcleo histórico de Castilla, más la región aragonesa. Su porvenir económico y político no parece muy halagüeño. Sin embargo, ese es el sino de los tiempos.

Más que el porvenir de España, una abstracción, interesaría plantear la cuestión de a dónde van los españoles. Siempre ha sido una estirpe con gran vigor, que se crece con las adversidades. Esta, que le espera, es de mayor cuantía. Un hecho sorprendente de la última generación es que, por primera vez en la historia, Madrid se ha transformado en la zona metropolitana, económicamente, más desarrollada de la península ibérica. Por cierto, sería muy plausible el porvenir de (lo que quede de) España, asociada a Portugal. Parece un sueño.

Para el conjunto de los anteriores espacios españoles, es de prever un declive de la economía turística, no solo por los efectos de la pandemia. La alternativa económica será un auge del sector fabril, ahora, tecnológico.

La verdad es que las anteriores especulaciones pueden resultar bastante pesimistas. Reconozcamos que el pesimismo es un rasgo característico del uso adecuado del intelecto.

Andalucía, burocracia de la corrupción

¿No resulta desconcertante que en 40 años no haya habido un acuerdo político para aprobar una nueva ley procesal, que dote a la Justicia de más medios para la investigación de delitos?
Javier Caraballo elconfidencial 22 Febrero 2021

La lucha de la política contra la corrupción en España siempre es anecdótica y, como tal, falsaria. Por lo que llevamos visto, que es mucho, es muy cuestionable que exista un verdadero interés en los dirigentes políticos por acabar con la corrupción en España, aunque nunca se deban prejuzgar las intenciones y convicciones personales. La cuestión es que la democracia española se adentra en el medio siglo de existencia y, si miramos hacia atrás, observaremos que la corrupción política aquí es un fenómeno constante, que repite siempre el mismo patrón de comportamiento, sin que los partidos políticos que integran el sistema se hayan decidido jamás a erradicarla.

Encontraremos muchos discursos, muchos golpes de pecho, consignas huecas y pomposas, “¡Tolerancia cero!”, pero pocas medidas efectivas que modifiquen comportamientos cínicos y vicios estructurales. Se simulan grandes reformas contra la corrupción que, como son inanes, al final consolidan el mismo esquema de poder que la genera; pura filosofía de Giuseppe Tomasi di Lampedusa: “Si queremos que todo siga como está, es necesario que todo cambie”

Los últimos que han proclamado, con la grandilocuencia propia de estos actos, una nueva reforma legislativa para acabar con la corrupción han sido los dos socios de Gobierno en Andalucía, Partido Popular y Ciudadanos. ¿Y en qué consiste la reforma “decisiva” para eliminar a los corruptos? Pues en la creación de una ‘Oficina Andaluza contra el Fraude y la Corrupción Política’ que dependerá del Parlamento de Andalucía; es decir, más burocracia, como si no hubiese ya suficiente para las tareas de control del Gobierno con la Cámara de Cuentas, el Tribunal de Cuentas, la Intervención General de la Junta de Andalucía, el Defensor del Pueblo andaluz, además del resto de órganos de supervisión e inspección a los que, por supuesto, hay que añadirle la Justicia. Todo eso, claro, sin contar con el propio Parlamento de Andalucía, que ya está ampliamente dotado con medios y recursos suficientes para atender las demandas de los 109 diputados.

Sobre toda esa estructura, es completamente absurdo que se cree una nueva Oficina, porque no supone otra cosa que añadirle materia adiposa a la administración, en vez de músculo. Y si se piensa que todo lo que existe no funciona, mejor empeñarse en la reforma y la mejora de lo que es ineficaz que seguir acumulando estructuras inoperantes por sí mismas, como ocurrirá con esa tal Oficina Andaluza contra el Fraude y la Corrupción Política. Que no repare en este pragmatismo un Gobierno, como este del PP y Ciudadanos, que llegó a la Junta de Andalucía con la promesa -incumplida- de aligerar y adelgazar “los chiringuitos” de la administración paralela, ya lo dice todo.

¿De verdad se quiere acabar con la corrupción política en España? Pues entonces, que se comience por abandonar radicalmente todas las políticas que se han puesto en marcha hasta ahora con evidente fracaso de resultados. (De hecho, es lo que se debería hacer en otros muchos campos, en vez de insistir en una proliferación de Observatorios y Oficinas). Vayamos a algunos ejemplos. Si lo que se persigue es una mayor eficacia en la lucha contra la corrupción, que se dote de mayores medios y recursos a los únicos profesionales en la represión de los delitos, policías, fiscales y jueces. La lentitud de la Justicia, que está íntimamente ligada al anacrónico sistema procesal español, de 1882, engorda y entorpece objetivamente la lucha contra la corrupción, no solo por la eternización de los procesos judiciales, que pueden durar diez, quince o veinte años, sino por la percepción distorsionada que se crea en la ciudadanía.

¿No resulta desconcertante que en cuarenta años no haya habido un acuerdo político para aprobar una nueva ley procesal, que dote a la Justicia de más eficacia y más medios para la investigación de los delitos? La mayor preocupación del poder político en España, el Legislativo y el Ejecutivo, ha sido siempre la de controlar los órganos de gobierno del Poder Judicial, con nombramientos teledirigidos y consejos parcelados por cuotas de partido. Igual que sucede con muchos de los órganos de control de extracción parlamentaria o dependientes de los parlamentos, como las Cámaras de Cuentas autonómicas o el propio Tribunal de Cuentas del Estado.

En una ocasión, con motivo de alguno de los debates que se organizan sobre la corrupción en España, uno de los responsables de Transparencia Internacional ofreció un dato muy llamativo de lo que nos ocurre: en una comunidad autónoma como Aragón hay más concejales que en toda Suecia y menos de la mitad de jueces por población que en el país nórdico. La misma lógica se podría aplicar a la corrupción en los Ayuntamientos: ¿en algún momento se ha buscado una mayor profesionalidad e independencia de los interventores y secretarios municipales para que sirvieran de parapeto de los comportamientos corruptos en la administración local? ¿Y qué decimos de los puestos de ‘libre designación’ que terminan supliendo a los funcionarios de carrera o arrinconándolos?

¿Y qué decimos de los puestos de ‘libre designación’ que terminan supliendo a los funcionarios de carrera o arrinconándolos?

Hace unos años, con motivo de uno de los juicios que se celebraron en Andalucía por una trama de facturas falsas en el Ayuntamiento de Sevilla, el juez dejó escrito en su sentencia la perplejidad que le causó comprobar que en el Distrito Municipal en el que se amañaron y apropiaron del dinero público había dos funcionarios municipales y veinticinco colaboradores -¡veinticinco!- contratados por el PSOE. “No corresponde a este magistrado calificar jurídicamente la decisión del Ayuntamiento de instaurar ese procedimiento para contratar y ejecutar las obras (…) pero sí constatar la directa relación que ha existido entre ese proceder sin control ni intervención de los funcionarios con la aparición de los comportamientos ilícitos”, decía aquel magistrado, Francisco Gutiérrez, en su sentencia.

Siempre se ha insistido aquí que no habrá regeneración política en España para erradicar la corrupción hasta que no se admita la existencia de un problema que es transversal; la evidencia de que toda corrupción está ligada a la financiación ilegal de los partidos políticos. Esa es la raíz de la corrupción, aunque siempre se empeñen en querer demostrarnos que todo se debe al comportamiento corrupto e individual de algunos, que hoy se llama Luis Bárcenas como anteayer se llamaba Juan Guerra. Todos sabemos que forman parte de un sistema, un esquema de poder, una estructura paralela, consolidada o enquistada en la democracia española. Es evidente, que acabar con esa inercia de años es algo mucho más complejo, y se necesita bastante más determinación que la que se desprende de esa iniciativa pánfila que nos propone en Andalucía otra Oficina de grandes palabras y más burocracia.

Cayetana: cuando al diagnóstico le llaman venganza
Miguel Ángel Belloso okdiario 22 Febrero 2021

Un día después de los resultados catastróficos del PP en Cataluña, Cayetana Álvarez de Toledo, la portavoz parlamentaria defenestrada hace unos meses, salió a la palestra emitiendo el diagnóstico más certero de lo sucedido: “Pablo Casado ha defraudado las esperanzas depositadas en él”. Estoy de acuerdo. El señor Casado era la única posibilidad de que el PP sobreviviera en los tiempos que corren, pero ha sucumbido a los cantos de sirena de los barones de medio pelo que lo rodean y de los que no se ha conseguido desembarazar, de los ‘marianistas’, de los democristianos, de los melifluos centristas, de todos aquellos a los que su propuso combatir esgrimiendo la voluntad de construir un proyecto ganador.

Casado venció en las Primarias defendiendo la vuelta del PP a sus orígenes, los que lo hicieron grande, es decir a la mayoría absoluta que consiguió por primera vez Aznar frente a la apisonadora del PSOE. El partido del coraje, de las ideas, de las convicciones y de la capacidad de desafío, la oposición sin pelos en la lengua al consenso socialdemócrata que anida todavía desgraciadamente en su formación. Aquel fue un discurso opositor a todo lo que había representado hasta la fecha Mariano Rajoy: las medias tintas, la abulia directora, la aversión a la ideología, el pragmatismo más obsceno, la llamada gestión desprovista de alma, corazón y vida.

Todos estos defectos mayúsculos contra los que se rebeló Casado durante las Primarias son en los que ha ido cayendo sucesivamente hasta convertir al actual PP en un monstruo redivivo, en un grupo político vacío de contenido y de proyecto, ausente de valores nítidos y de programa, reacio a cualquier iniciativa comprometedora que le pueda echar en cara la izquierda, cada vez más reactivo y sometido a los dictados que emanan del editorial de turno del diario El País, o de los contertulios malvados de las televisiones privadas sectarias, cuyo único propósito es conformar una derecha arrodillada, liviana, sumisa, nada que ver con la derecha estruendosa pero genuina de la presidenta de Madrid, Isabel Díaz Ayuso. A esta no la aguantan. Les saca de quicio con su carácter, su benéfica radicalidad, su descarada insolencia.

España, afirman los órganos oficiales del ‘sanchismo’, necesita una fuerza conservadora moderada, responsable e incluyente como alternativa de Gobierno, es decir, una mierda de derecha abocada a la derrota permanente que acceda a que Sánchez nombre, por ejemplo, a los magistrados que desee el bolchevique Iglesias en el Consejo General de Poder Judicial para tener a todos los poderes del Estado al servicio del totalitarismo. Dicen que de este modo el PP se aproximaría a la derecha que ha representado Angela Merkel, pero es otra vez falso. Francamente, aquí a la canciller no la desean ni en pintura, porque la alemana siempre fue ortodoxa, austera, exigente, solidaria en extremo, todas ellas virtudes lo más alejadas posible de los vicios que habitan en el Palacio de la Moncloa.

Cayetana Álvarez de Toledo ha pronunciado el análisis más indiscutible del fracaso del PP en Cataluña. Teniendo un candidato formidable como Alejandro Fernández, el señor Casado se ha empeñado en hundirlo con manifestaciones extemporáneas, insinceras e inconvenientes como que las fuerzas de seguridad del Estado se sobrepasaron durante el referéndum ilegal de hace tres años, concediendo una entrevista a los enemigos de la radio catalana que jamás te puede reportar rédito alguno. Pero, en realidad, todas las equivocaciones reiteradas, consecutivas y persistentes del señor Casado vienen de antes.

La señora Álvarez de Toledo acierta al decir que, con motivo de la explicación para justificar su destitución como portavoz parlamentaria del PP, Casado pronunció unas palabras premonitorias del fiasco actual: “Un partido no puede pretender que la sociedad se parezca a él por mucha razón que tenga”. Pues no, querido amigo. Los partidos honrados con vocación de gobierno están para cambiar la sociedad. Naturalmente a mejor. Así lo hicieron los grandes dirigentes de la historia como Churchill, como Reagan, como Thatcher, como Gorbachov en la Unión Soviética; incluso como Aznar en España.

Esto es lo que intentaron en la Iglesia católica Juan Pablo II y el Papa Benedicto. Esta es la ambición que debe anidar en los espíritus elevados para frenar la tarea de demolición consustancial al socialismo y el comunismo contemporáneos. De lo contrario, estás renunciando, como de hecho ha suscrito con su comportamiento el señor Casado, a la batalla ideológica y cultural, que es el asunto más importante y clave de nuestro tiempo, y que les importa un bledo a los Mañueco, Moreno, López Miras y sobre todo a Feijóo.

El segundo error catastrófico de Casado fue su comportamiento inadecuado e impropio durante la moción de censura de Vox a Pedro Sánchez. Los insultos personales a Santiago Abascal, la beligerancia y la hostilidad demostrada contra quien habrá de ser un aliado imprescindible si alguna vez quiere gobernar España estuvieron fuera de lugar. Pero como parece que Casado no posee ni la inteligencia ni la intuición que se le presumía, durante la campaña catalana se ha dedicado a gastar sus energías debelando de nuevo a Vox con argumentos absolutamente falsos como que es un partido que no respeta la Constitución y que quiere salirse de la Unión Europea.

Todas estas afirmaciones son falsas, constituyen un ataque sin precedentes a tu ineludible compañero de cama si algún día quieres dirigir el país, rompe todos los puentes con el electorado de Vox, al que vas a necesitar, y, en fin, son la demostración palmaria de que este señor por el que tanto aprecio personal tengo ha perdido el oremus.

Para tratar de arreglar el desaguisado crucial que ha cometido en Cataluña y ver la manera de reparar las vías de agua abiertas por unos resultados pésimos, que siempre están prestos a aprovechar las hienas oportunistas del partido; para tratar de contentar al diario El País’ y a las televisiones sectarias que han advertido al señor Casado que haría muy mal si su reacción a la derrota brutal fuera la vuelta a los orígenes, es decir, a la derecha sin complejos que nos prometió a todos en el discurso con el que ganó las primarias, el líder del PP se ha sacado un as de la manga: irse de Génova 13, vender la sede del PP corrupto e investigado. Pasar página.

¡Qué enorme error! Además de que tal iniciativa es la demostración de un infantilismo imperdonable, los que hemos sido votantes del PP pensamos que Génova 13 es la sede emblemática en la que se han cocido y celebrado todos los triunfos de la derecha española. Los que, como es mi caso, nos hemos criado ya con uso de razón bajo el yugo del socialismo felipista y descubrimos, insólitamente, que había una manera distinta de hacer política, de ser más económicamente eficaz, de bajar los impuestos, de reducir el gasto, de flexibilizar la economía, de entrar en tiempo y forma en la unión monetaria, tenemos en la cabeza el balcón de Génova 13 como la apoteosis de la derrota de la izquierda. De la alternativa. De otra manera de hacer las cosas. De una cierta filigrana.

Allí se celebraron todos los triunfos que constituyen y engrosan lo mejor de la historia del PP: las mayorías absolutas de Aznar, las de Rajoy, las de Esperanza Aguirre, las de Alberto Ruiz Gallardón. Etcétera. ¿Pero a quién en su sano juicio se le ocurre repudiar este edificio, y por tanto este legado? ¿Sólo para contentar a los impíos? ¿Para satisfacer las demandas de sangre de la prensa enemiga y de la televisión militante? ¿Qué necesidad hay de atender los requerimientos y exigencias de la izquierda maledicente y flamígera?

Después de la entrevista con Cayetana en El Mundo hablo con un amigo muy importante del PP para conocer su opinión. “Es mera venganza”, me dice. ¿Pero lo que afirma la señora es incierto?, le pregunto. La señora Álvarez de Toledo ha demostrado siempre ser una persona libre, ha declarado en todo momento lo que le ha parecido, con estas condiciones la fichó Casado, jamás ha sido desleal. ¿Es verdad lo que dice o no?, insisto. “Sí, pero ha demostrado ser vengativa, y estas declaraciones las hace en el peor momento, en el que puede hacer más daño”. En fin, no consigo sacar un pronunciamiento claro de mi buen amigo sobre, más que la oportunidad, la conveniencia de hacer un diagnóstico válido y útil de la situación de precariedad y de indigencia general, de falta de rumbo en la que se encuentra el PP.

Y pienso que esto ocurre cuando a un diagnóstico irreprochable se le despacha sin contemplaciones con el pretexto de la venganza. Repudiar la sede de Génova equivale a prescindir, e incluso a abominar, de los principios que permitieron que la derecha de verdad gobernase España por primera vez; también por supuesto de su exitosa gestión, que fraguó en la alternativa plausible al socialismo que tantos desearíamos para poner fin al paréntesis infernal, a este secuestro insufrible al que nos están sometiendo Sánchez y sus secuaces.

Por una vez, sin que sirva de precedente, me parece que, en este caso, el señor Feijóo, al que tanto he criticado, tiene razón.

El vicepresidente de la agitprop
Sánchez tiene todo a su favor a pesar de la grave crisis económica que sufrimos.
Francisco Marhuenda larazon 22 Febrero 2021

No es cómodo tener a la oposición en el gobierno. Es la paradoja sorprendente de la coalición socialista-comunista. Pedro Sánchez es prisionero de una alianza donde sufre la permanente deslealtad de su socio. El problema es que la cabra siempre tira al monte y el acceso a los ministerios no ha hecho que Iglesias abandonara el activismo antisistema y la característica estrategia comunista de agitprop. Esta estrategia de agitación y propaganda surgió en la Rusia bolchevique. Es un hilo conductor permanente de la acción política de los partidos comunistas, como sucede con Podemos, para desestabilizar gobiernos y alcanzar el poder. La manipulación de las masas, las mentiras como fundamento para los argumentos y la utilización de los medios de comunicación al servicio del fanatismo partidista. Esto se une a los ataques a sus socios socialistas, algo que era previsible. No es extraño que se extienda la idea de que Iglesias es el vicepresidente de la oposición. Sánchez no ha dejado de ser socialdemócrata, pero es rehén de una aritmética parlamentaria endiablada donde no tiene los socios que realmente le gustaría. A pesar de ello, la sucesión de errores de Iglesias y su equipo le benefician, porque queda situado en la centralidad política.

Hubiera sido razonable un gobierno centrado con Ciudadanos, pero Rivera no quiso, o con el PP, siguiendo la estela de Alemania que son más sensatos que nosotros. Sánchez sólo tenía la salida de convertir a Iglesias en su socio preferente. Es bueno no reescribir la historia, porque la única alternativa que le dejaban era ir a otras elecciones. Hubiera sido un disparate. La cuestión es ver si tiene más peso el componente socialista o comunista. Algunos dirigentes socialistas se sienten molestos cuando se recuerda que no es un gobierno solo de izquierdas, esto no sería ningún problema, pero la realidad es que los socios se denominan comunistas. Y no es una cuestión baladí. Sánchez tiene todo a su favor a pesar de la grave crisis económica que sufrimos. El final de la pandemia se acerca conforme van llegando las vacunas. La alternativa está dividida en tres y no parece que consigan confluir a medio plazo. Finalmente, está la excentricidad de tener a la oposición sentada en el consejo de ministros. A pesar de ello, Iglesias no se puede permitir el lujo de romper, porque inmediatamente Sánchez convocaría elecciones y, simplemente, lo arrasaría. Camina con paso firme a conseguir los peores resultados que obtuvo IU.

La social democracia del dr cum fraude
Nota del editor 22 Febrero 2021

Eso de equivocarse de enemigo es muy peligroso. El peligro, la amenaza del dr cum fraude no existe, ya se ha consumado el desastre. Ahora el peligro es que sus quates lo descuelguen de la moncloa y se coronen ellos. No olvidemos la ley de Murphy: si algo puede empeorar, sucederá.

Sánchez ampara la violencia podemita
EDITORIAL Libertad Digital 22 Febrero 2021

Ayer se cumplió el sexto día consecutivo de disturbios callejeros alentados desde el Gobierno por Podemos, lo que convierte al Ejecutivo de Sánchez en una anomalía democrática sin parangón en el mundo desarrollado. Sólo en las dictaduras se organizan operaciones de violencia callejera desde el poder para amedrentar a los adversarios del Gobierno, otra línea roja que el sanchismo ha atravesado sin otro matiz que un leve reproche por parte del presidente del Gobierno, tres días después de que comenzaran a arder las calles de Barcelona y Madrid.

Los disturbios se han extendido a otras grandes ciudades españolas, orquestados por grupos de terrorismo callejero de filiación izquierdista perfectamente organizados. A los ataques a las fuerzas policiales se suma ahora el saqueo de comercios de lujo, algo habitual cuando la izquierda toma las calles con esa imagen tercermundista, que califica perfectamente a los que promueven este tipo de acciones violentas contra la propiedad privada.

Ante esta oleada de violencia ultraizquierdista alentada por los dirigentes podemitas, la reacción del Gobierno no ha podido ser más tibia. No es ya que Sánchez sólo haya pronunciado una discreta censura a los tres días de comenzar las revueltas, valorando los ataques callejeros de la ultraizquierda como una protesta por la libertad de expresión. También el resto del Gobierno se ha sumado a esta disculpa implícita de la violencia sustentada por sus socios, comprometiéndose a revisar la sentencia del rapero leridano y las leyes relativas a la libertad de expresión, como si el destrozo de comercios en protesta por el encarcelamiento de un delincuente contumaz fuera la expresión civilizada de una ciudadanía comprometida, que busca simplemente mejorar la actual legislación.

Sánchez sume a España, una vez más, en el bochorno internacional, apoyando a sus socios radicales sin los cuales no podría mantenerse en la poltrona. Por eso resultan de gran importancia iniciativas como la de la exdiputada europea Rosa Díez, que ha informado detalladamente por escrito a las autoridades europeas de esta colaboración del Gobierno en la oleada de violencia callejera que asuela las grandes ciudades españolas.

Porque el problema de España no es que un partido de filiación narcochavista esté alentando estas revueltas, sino que lo está haciendo desde el Gobierno de la Nación, mientras el presidente mira hacia otro lado y su partido guarda silencio para tratar de conservar el poder.


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El sutil arte de detectar camelos
Pedro de Tena Libertad Digital 22 Febrero 2021

No puede ocurrir que una pandilla de sátrapas, sicarios y tontos útiles se imponga a la democracia española por imperfecta que sea.

Ese es el título de uno de los capítulos del libro del afamado Carl Sagan, El mundo y sus demonios. Llevaba un subtítulo: La ciencia como una luz en la oscuridad. En este libro polifónico, el popular científico apunta los valores comunes de la ciencia y la democracia, desde su nacimiento conjunto hasta su horror al secreto y a la falsedad. El secreto absoluto corrompe absolutamente, recoge de uno de los gerifaltes de la CIA. Pero como el secreto y su arma esencial, la manipulación, existen, uno de los deberes esenciales de los ciudadanos en una sociedad democrática es el disponer del sutil arte de detectar camelos. Pero no, no es fácil porque el camelo, esto es, la mentira viene envuelta en papel de verdad y porque la educación que se cierne sobre nuestros hijos se ajusta cada vez menos al amor por los hechos comprobados de la ciencia y la experiencia y se aleja muy rápido de la libertad de debatir razonadamente, y probar, las afirmaciones que se proponen.

Le dijo nuestro Delibes a nuestro César Alonso de los Ríos: “O la libertad invade toda la esfera política o es un camelo”. Prolongo yo: o la libertad invade la vida toda de cada persona o son un camelo la libertad y la vida. Lo que no se puede es tener libertad “según”, según convenga a los aprendices de tiranos que quieren tomar todas las decisiones de nuestra vida. Lo de imponer la carne sintética del nuevo dios Bill Gates, es un intento más. Como el de la UE, seguida por el comunismo patrio, de apartar al aceite y al jamón de los alimentos preferibles. Fíjense en los que en envuelven en la libertad individual que un menor de 15 años decida si quiere cambiar de sexo o no sin consentimiento de sus padres. O algo parecido para abortos tempranos y anómicos. Aquí en nombre de la libertad vale ya cualquier cosa: 2+2 son cinco porque lo dice cualquiera, la II República fue un paraíso, la violencia es la continuación de la democracia por otros medios o España nunca ha existido hasta la Constitución de 1978 o si se quiere mirar atrás, hasta la de 1812. O sí, existió, pero en realidad se compone de ocho naciones distintas y soberanas. Igualmente, fíjense, el violento y extremista es Vox y los demócratas son la ETA, los bolivarianos y los indepeborrokas. El sutil arte de detectar camelos es urgente, como ven.

El problema es que los que creemos cierto que democracia y ciencia tienen una raíz común carecemos de organización eficaz para lo que lo comprobado supere a la superstición, la superchería o el camelo. Ambas se fundan en el diálogo libre sobre los hechos y se sustentan en un amplio consenso. En un caso, sobre la creencia de que determinadas opciones serán beneficiosas para nuestros legítimos intereses personales y en el otro, sobre la aceptación común, siempre falsable por teorías más ajustadas a los hechos, y la contundente aportación de tecnologías que funcionan. Pero, claro, ¿cómo defendernos de aquellos que vociferan que si los hechos (empirismo burgués) no se ajustan a nuestra teoría peor para los hechos? Aun más, ¿cómo defendernos de los pedruscos, agresiones y checas mediáticas que acompañan a sus dogmas, ya demostrados falsos por la historia y la experiencia, si lo que se quiere es convivir en libertad? Y, ¿cómo convivir si ni la democracia ni la ciencia son marcos aceptados?

Me ha alegrado mucho la publicación del libro Memoria histórica. Amenaza para la paz en Europa”, un antídoto común y compartido contra la pandemia de camelos históricos que nos inunda por doquier. Como me ha emocionado incluso el hecho de que el rover Perseverance incluya tecnología española aportada desde Sevilla (Instituto de Microelectrónica) para control de los sensores de viento del vehículo. Libertad de argumentación sobre la base del respeto de los hechos de experiencia y mejora de la vida, su prosperidad y su libertad, sobre la tierra y otros destinos gracias a la ciencia y la tecnología.

Es un impulso certero pero incompleto. Debemos propiciar su vertebración estratégica para lograr que los fabricantes de mentiras y los incendiarios del odio contra los discrepantes o adversarios pierdan la consideración intelectual y social que hoy disfrutan por estar mucho mejor organizados para repetir y repetir sus camelos. Un pequeño grupo organizado puede demasiado en una sociedad desbaratada, salvo que ésta convierta su número y su calidad en poder real.

Lo propusimos hace mucho. La resistencia democrática exige una organización y ello implica que cedamos parte de nuestra autonomía personal. Sea y sea cuanto antes. No puede ocurrir que una pandilla de sátrapas, sicarios y tontos útiles se imponga a la democracia española por imperfecta que sea. Organicemos, cuando menos, el arte de detectar camelos para denunciarlos con eficacia y hacerlos desaparecer de la vida nacional.

Una cloaca llamada TV3
Miquel Giménez vozpopuli.es 22 Febrero 2021

Era esperable. Este sábado, TV3 servía su vómito propagandístico con el plato del día: Hasel en su jugo con guarnición de abogada y salsa de juez. Incomible

Lo del programa Preguntes Freqüents de TV3 es tan fuerte, es de una abyección y de un servilismo tan potente que hay que verlo para creerlo. Producido por la factoría de El Terrat – oh, qué gracia, qué broma, qué divertidos son estos chicos, qué progres – el susodicho formato se dedica semana tras semana, como el martillo de un herrero poseído por la locura y el estajanovismo, a machacar al sistema constitucional, a sus instituciones, a España, al rey y al constitucionalismo. No es novedad, si tenemos en cuenta que ahí el noventa y nueve por ciento de los que hablan son “del rollo”, incluida la Rahola que suelta unas homilías separatistas loando al de Waterloo que uno ya no sabe si producen más vergüenza ajena que indignación propia.

Esta semana tocaba alabar al delincuente Hasel y poner tela de juicio la España de las libertades. Todo alimenta. Pobret Hasel, España lo mete en la cárcel por expresar sus ideas, deben pensar los muy estultos. La figura de incitación al odio, al asesinato, el machismo, el eructo, en fin, del tal delincuente no debe ser motivo de consideración para esos buenos catalanes de lazo amarillo y alma negra como el betún. Tampoco debe importarles que lo último que ha salido de la boca de tamaño monstruo sea que no se hace responsable de las muertes a inocentes que puedan ocasionar sus seguidores. Todo sea por la independencia, como repiten ellos en horrísona letanía, ahora sí, cargada de presagios ominosos. Porque, al paso que vamos y con los inútiles e incendiarios que nos gobiernan, ese muerto acabará por llegar. Como sucedió con ETA, con el terrorismo yihadista, como pasa cuando el Estado deja campar a sus anchas a una horda de criminales que, o bien lo son porque “les hace gracia”, como decía uno de ellos a un periodista amigo, Xavier Rius, o por asaltar tiendas de lujo y vender el género por pertenecer al bajo mundo de la delincuencia organizada alrededor de la inmigración ilegal, o por ser revolucionarios organizados y pagados por mano escondida tras los eslóganes ideados para mentes obtusas y no aptas para el razonamiento. Nada de esto salió en el programa albañal de este sábado. Mientras las calles de estaban en manos de criminales, en TV3 todo eran alabanzas hacia Hasel.

Lo último que esperábamos escuchar es que el delincuente exigiera una celda individual al considerarse preso político, negándose a compartir habitáculo con nadie, y oponiéndose, además, a realizar las habituales tareas comunes como la limpieza y mantenimiento del establecimiento penal. Señorito hasta la médula, Hasel pretende que le monten una suite. La letrada argumentaba que todo son “presiones políticas”. Fregar el módulo, servir cenas, subir mantas o limpiar el patio, cosas que hacen el resto de los internos, no están hechas para el muchacho. Demasiado curro para quien nunca ha tenido que pegar sello. “Son líneas rojas que no pueden rebasarse si eres un preso antifascista”.

Los que conocen el Hotel Rejas, precisamente por ser de izquierdas, saben que allí se ayuda a toda la gente, por aquello de la solidaridad. Doy fe. Incluso Junqueras ha dado clases a sus compañeros de presidio y conozco a viejos compañeros anarquistas que llegaron a enseñar a leer y escribir a los analfabetos que en los años setenta todavía existían en España. Ni le hablo de los que en las cárceles de Franco se ofrecían voluntarios para letrinas para que un preso que estaba enfermo se librase de esa tarea que, se lo aseguro, no tiene nada de agradable. Pero trabajar ensuciándose las manos es cosa de fachas. Usted afirma que se ha intoxicado mucho, pero los únicos que intoxican son ustedes, TV3, y los podemitas que hacen el caldo gordo a un canalla que pasaría desapercibido en otro país.

Decía el juez, que pertenece a Jueces por la Democracia, que existe una regresión democrática en la España de hoy. Estoy de acuerdo, porque si democracia es permitir que se asalten comercios, se quemen calles, se agreda a la fuerza pública, se amenace de muerte y se pretenda imponer una ideología inhumana y asesina, tiene razón Su Señoría. En Alemania, TV3 estaría prohibida hace tiempo y ya no le digo en Francia. Nunca hay que confundir la cloaca con el río ni las heces con el pan.

Pero el relato está en manos de esa clase política que odia y no ama y de los que pretenden asesinar y acabaran por hacerlo.

Celaá promociona el árabe en las aulas mientras expulsa el español
Luz Sela okdiario 22 Febrero 2021

El Ministerio de Educación ha lanzado un portal de Programas Lingüísticos para impulsar las iniciativas que fomenten el aprendizaje de lenguas extranjeras, como el árabe. Todo ello, mientras la ministra Isabel Celaá margina el español en su nueva ley educativa, la polémica Ley Celaá, recientemente aprobada.

El departamento señala que «más de 60.000 alumnos se benefician cada año de uno de los cuatro programas lingüísticos de ámbito nacional», coordinados por el Ministerio y gestionados por las comunidades autónomas.

Estos programas se desarrollan en colaboración con Reino Unido, Francia, Marruecos y Portugal. Ahora, el Ministerio de Celaá los promociona a través de un nuevo portal de Programas Lingüísticos, con toda la información sobre los diferentes planes educativos.

Entre esos programas, el Ministerio coordina el correspondiente a lengua árabe y cultura marroquí, financiado por el Gobierno de Marruecos a través de la Fundación Hassan II, y que se realiza en colaboración con la Embajada de Marruecos en España.

En la actualidad, se imparte en 354 centros de Educación Primaria y Secundaria de 11 comunidades autónomas, y participan más de 7.100 alumnos. Aunque en un principio va dirigido al alumno marroquí, Educación señala que está abierto «a los interesados en aprender la cultura y la lengua árabes».

Entre sus objetivos se encuentra «proporcionar al alumnado marroquí una formación que le permita salvaguardar su identidad y vivir su cultura respetando la del país de acogida» o «fomentar la educación intercultural». Se imparte tanto dentro como fuera del horario lectivo.

Educación también promociona el Programa Educativo Bilingüe, realizado en colaboración con el British Council; o el Bachibac, creado con el Gobierno francés. Por último, el Programa de Lengua y Cultura Portuguesa se desarrolla en colaboración con la Embajada de Portugal a través del Instituto Camões.

La ministra Celaá promueve así la enseñanza de otros idiomas, algo lógico pero que contrasta con el ataque al español, según su ley de Educación.

La polémica Ley Celaá fue aprobada el pasado noviembre entre una gran polémica por el trato marginal que concede al castellano. Para sacar su plan adelante, el Gobierno contó con el apoyo del ERC, PNV, Más País-Equo y Compromís. En contra votaron el PP, Vox, Ciudadanos, la CUP, Coalición Canaria, UPN, Foro Asturias y Partido Regionalista Cántabro, mientras que Bildu, Junts per Catalunya, BNG o Teruel Existe se abstuvieron.

El texto de la nueva ley suprime la referencia al castellano como lengua vehicular en la enseñanza.

Mientras se margina en España, paradójicamente, los Presupuestos Generales del Estado apuestan por expandir su enseñanza en el resto del mundo.

En concreto, dentro de los planes del Ministerio de Educación, se señala que uno de los objetivos será «el mantenimiento de vínculos culturales y lingüísticos de los residentes españoles en el exterior» junto con «la promoción y organización de programas de apoyo en el marco de sistemas educativos extranjeros para la enseñanza de la lengua y cultura españolas».

El plan de Isabel Celaá incide en atender «la demanda de enseñanzas de lengua por parte de la población española residente en el extranjero que desea mantener sus vínculos culturales con nuestro país», para lo que destaca las Agrupaciones de Lengua y Cultura Españolas, que funcionan en la actualidad en 12 países -Alemania, Australia, Austria, Bélgica, Canadá, Estados Unidos, Francia, Luxemburgo, Holanda, Irlanda, Reino Unido y Suiza-, que suman 365 aulas.

Ley polémica
La ley también incluye que en el plazo de 10 años los centros ordinarios tengan los medios para escolarizar al alumnado de los centros de Educación Especial o que las administraciones darán suelo público gratis sólo para construir centros públicos y no concertados.

Las comunidades gobernadas por el Partido Popular no aplicarán este próximo curso la polémica ley.

La Comunidad de Madrid, por ejemplo, ya ha aprobado el decreto que eleva los conciertos educativos de 6 a 10 años, y que «garantiza la libertad de elección» de 360.000 alumnos

Esta medida ha sido adoptada ante la «disconformidad» del Ejecutivo regional tras la decisión del Gobierno de la nación de reducir «el papel de la educación concertada como una red subsidiaria y no complementaria de la pública, eliminando el concepto de la demanda social, la cesión de terrenos y la educación diferenciada».
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