AGLI Recortes de Prensa   Miércoles 24  Febrero  2021

Anormalidad Democrática
José María Nieto Vigil estrella digital 24 Febrero 2021

Mucho se viene hablando de la normalidad democrática en España durante las últimas semanas. A algunos de les llena el papo criticando los vicios, defectos e imperfecciones de nuestro actual modelo de Estado Social Democrático y de Derecho reconocido en nuestra Carta Magna. Ya sabemos que la perfección no existe, que siempre hay ovejas negras en el rebaño y manzanas podridas en el lagar. Afirmar lo contario es faltar a la verdad, ejercer la demagogia como arma política y tergiversar la autenticidad de los hechos probados. De acuerdo, es así y no tiene justificación ni excusa posible.

La corrupción, el tráfico de influencias, la desatención de servicios básicos, el despilfarro, la deuda contraída por la incapacidad y la irresponsabilidad de nuestros gobernantes, el déficit de nuestras arcas públicas, el paro descontrolado y galopante, y tantísimas cosas más son inmorales, inaceptables , vergonzosas, irritantes y merecedoras de duras sanciones, cárcel o cualquier otra pena establecida por nuestro ordenamiento jurídico.

A partir de esta reflexión en la que todos estaremos más o menos conformes, me parece indigno, innoble, rastrero, vil, despreciable y abyecto criticar un sistema como el que disfrutamos y también padecemos, desde posiciones comunistas bolivarianas del más puro estilo castrista. Hay que tener la cara de cemento armado para presentar los paraísos chavistas o comunistas como el Edén de la felicidad y el desarrollo, como un modelo de referencia de justicia, libertad y desarrollo económico. Pablo Iglesias, con su tonito moralista tan prudente, elogia y exalta los logros de esas naciones que se encuentran sometidas a la miseria, el sufrimiento y el atraso más flagrante que se pueda encontrar en el mapa político mundial.

La bajeza moral incuestionable, su servilismo –bien gratificado y financiado- es una anormalidad democrática y una afrenta a todos los que le escuchamos sus bravatas y soflamas revolucionarias. Este adulador paniaguado por los regímenes totalitarios que alaba, enaltece y publicita, no vive como piensa, piensa como vive. Se ha convertido en el jefe de la nueva casta política, aquella que tanto despreciaba y aborrecía. De Vallecas a Galapagar, con coche oficial, sueldo capitalista, servicio doméstico pagado de aquella manera y protección. ¡¡Viva la revolución camaradas!! ¡¡Arriba parias de la Tierra!!

Esta si es una anormalidad democrática, un comunista capitalista. Manda guevos que dijera Federico Trillo. Todo es teatrillo barato y cutre, sin gusto ni gracia. Con aspecto impropio para un ministro que representa a los intereses nacionales, se pasea con su coleta y pendientes por la escena política. Todo apariencia y palabrería de charlatán de feria, jaleando a tomar las calles, deshaciéndose en piropos a los enemigos de nuestra Patria –independentistas, republicanos recalcitrantes, nazionalistas radicales, anti sistema, anti fascistas y anti la madre que los parió-, deshonrando nuestra historia, dinamitando la convivencia social con sus discursos apocalípticos.

Eso sí, vestido a la última moda perro flauta, levanta el puño en cada ocasión que se tercia. Esto sí es una anormalidad democrática, una irregularidad y un anomalía en el contexto de las naciones más avanzadas.

Siempre he visto imágenes de balseros cubanos huyendo a los Estados Unidos, pero no he visto a norteamericanos queriendo entrar en Cuba; en las hemerotecas se guardan millones de fotografías de alemanes huyendo y saltando el muro de Berlín desde la parte oriental, pero no hay materiales gráficos de nadie que quisiera huir hacia la zona oriental; de su amada Venezuela , maltratada y deshecha por el ínclito Nicolás Maduro, se ofrece información de miles de personas que intentan entrar en Colombia, buscando huir del Jardín de las Delicias en que se ha convertido el país, pero no hay colombianos que quieran disfrutar de los aromas del régimen putrefacto de Caracas; de Corea del Norte, nación caracterizada por sus libertades y respeto a los derechos humanos, intentan salir aquellos que no quieren seguir viviendo tanta riqueza y lujo, quieren saborear la austeridad de Corea del Sur, tan atrasada y desafortunada, pero no ocurre al contrario con los sureños, ellos prefieren su pobreza y miseria social; a España, tan poco atractiva y subdesarrollada –según el infame vicepresidente- llegan gentes procedentes de todos los continentes, por cualquier medio y a riesgo de perder la vida.

Supongo que será por que nuestra nación es un infierno en la Tierra. Podría seguir citando ejemplos, pero ya resulta aburrido. Defender aquellas tierras bienaventuradas, tocadas por los dioses, pero gobernadas por tiranos, como modelo de nirvana y Valhalla es ignominioso, malintencionado, engañoso y terriblemente perverso. Esta sí es una anomalía democrática.

Somos referencia a escala planetaria, como dijera Leire Pajín en la época del sonriente insolente de José Luis Rodríguez Zapatero. Somos, por nuestro ejecutivo, un caso único en el seno de las democracias avanzadas. En ninguna de ellas hay comunistas de hoz y martillo, ni chavistas convencidos y declarados. Tan es así nuestra particular singularidad que nos han pedido la receta para aplicar nuestros métodos a sus actuaciones gubernativas, brillantes, envidiables y codiciadas por su anacronismo, estilo obsoleto, extemporáneo y marcadamente reaccionario.

A hurtadillas, con admiración contenida, nos miran como ejemplo de camino a seguir para la conquista del futuro. Nada más alejado de la realidad, la tropa que dirige nuestros destinos genera recelo, desconfianza y descrédito ante nuestros socios comunitarios, que nada tienen que ver con comunistas, y es que la ceguera política, la escasa altura de miras y la falta de perspectiva nos lleva por el camino de la perdición, que en nuestro caso no es ninguna película. ¿Es esto normalidad democrática? A mi me parece lo contario, una perversión, una depravación y un desenfreno alocado de un obsceno frenesí de incompetentes, sin talante ni talento, y un despropósito de consecuencias bíblicas.

¿Qué les parecen las algaradas, las barricadas, los desordenes públicos, el saqueo de comercios, la destrucción de entidades bancarias, los destrozos del mobiliario urbano, los ataques cobardes y criminales a los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado? ¿Esta es la normalidad ensalzada y bendecida por los podemitas y comunistas? ¿Es éste el sistema alternativo al pérfido y alienante sistema capitalista que proponen?

Pues qué quieren que les diga, que se vayan a platicar y practicar su tolerancia a los paraísos soñados del Caribe, pero que antes paguen las facturas de sus manifestaciones pacíficas en nombre de la tolerancia. Esa sí sería una buena respuesta auténticamente democrática. En tanto, seguiremos padeciendo a Pablo Iglesias y sus acólitos, a los palmeros de Moncloa y a los energúmenos, bárbaros y cavernícolas en nuestras calles y plazas, campando a sus anchas con la aquiescencia de la pareja, Pedro y Pablo, y toda su corte de tronchamulas y corifeos que dirigen nuestra tragedia democrática. Todo un ejemplo de anormalidad sin parangón.

El CGPJ como prueba de tornasol
Emilio Campmany Libertad Digital 24 Febrero 2021

La renovación del Consejo General del Poder Judicial (CGPJ) es prueba de tornasol de la estrategia de los dos partidos que la tienen que pactar. La cuestión esencial es la inclusión o no de vocales propuestos por Podemos. Pedro Sánchez podría estar pensando, como sugería Luis Herrero en estas mismas páginas el lunes pasado, empezar a distanciarse del partido morado con el fin de convocar elecciones a medio plazo al aventar que se trata de un momento relativamente propicio. Es evidente que, si el PSOE quiere un incremento notable de votos en esas elecciones, necesita presentarse con un aura de moderación que sólo tendrá tras pelearse ruidosamente con Podemos. Una manera de empezar a partir peras sería aceptar el veto a los vocales de Podemos que el PP le exige para la renovación del CGPJ. Es verdad que esto significaría renunciar a agotar la legislatura y a disfrutar del poder durante el tiempo que pudiera durar, pero a cambio los socialistas podrían garantizarse una nueva con más escaños y por lo tanto con más poder.

Lo que haga el PP también será revelador. Casado se ha negado a renovar el Consejo alegando que no está dispuesto a consentir que el órgano de gobierno de los jueces tenga vocales designados por los comunistas. Si el PSOE termina por aceptar el veto, por razones electorales, el PP no tendrá otro remedio que pactar la renovación so pena de quedarse sin pretexto para seguir bloqueando la renovación. Pero si, como ha sugerido Ábalos, el PSOE sigue insistiendo en que tiene que haber vocales de Podemos, y es muy probable que al menos en principio esa siga siendo la posición de los socialistas, ya que Iglesias y su gente no han hecho pública ninguna protesta al respecto, el PP no puede pactar. Si lo hiciera, sería la enésima prueba de debilidad de su actual cúpula, incapaz de atenerse a los principios en busca de una falsa moderación que sólo le reconocerían, y por poco tiempo, los que nunca le votarán.

De manera que, según lo que resulte, se podrán alcanzar importantes conclusiones. Si se pacta la renovación y hay vocales de Podemos, querrá decir que el PP está en plena desintegración y perderá el voto de sus últimos leales, quedándose tan sólo con los que le siguen apoyando por mera inercia. Si se renueva sin vocales de Podemos, significará que el PSOE está listo para ir escenificando la ruptura con Iglesias e ir a elecciones anticipadas este otoño, o quizá la primavera siguiente. Si no hay renovación, significará que el PP, dentro de su atolondramiento, conserva algo de consideración hacia sus ideas y que PSOE y Podemos siguen tan unidos como siempre y se proponen agotar la legislatura. Pocas veces un acontecimiento tan concreto ha proporcionado tantas claves para poder pronosticar con tanta seguridad el futuro inmediato.

Pablo Iglesias y lo anormal
EDITORIAL Libertad Digital 24 Febrero 2021

No hay mayor “anormalidad democrática” que la que su partido y sus aliados golpistas representan.

El vicepresidente del Gobierno y máximo líder de Podemos, Pablo Iglesias, ha aprovechado el acto institucional en el Congreso con motivo del 40 aniversario del 23-F para dejar de manifiesto, una vez más, que no hay mayor “anormalidad democrática” en España que la que él, su partido y sus aliados golpistas y proterroristas representan. Sin consideración alguna por el cargo que desempeña, Iglesias se ha permitido dar rienda suelta a su sectarismo comunista y antisistema negándose a aplaudir el discurso del Rey y a condenar tanto las amenazas y el enaltecimiento del terrorismo de Pablo Hasél como la violencia callejera desatado por sus correligionarios en protesta por su condena judicial.

Lo cierto es que esta anormalidad democrática es perfectamente coherente con la anormalidad que supone, en pleno siglo XXI, la presencia en un Gobierno occidental de un dirigente de extrema izquierda que ha defendido todos los golpes de Estado y todas las dictaduras comunistas que se le han puesto a tiro, desde la URSS a Cuba y Venezuela. Si se tiene presente que Iglesias ha cantado junto al condenado Hasél La Internacional mientras se ondeaba una bandera soviética con la efigie de Lenin, lo repugnantemente normal es que ahora se niegue a condenar a su nauseabundo colega apologeta del terrorismo. Lo anormal, por el contrario, es que semejante indeseable sea nada menos que vicepresidente del Gobierno del Reino de España.

Iglesias denigró como ”engaño lampedusiano” la Transición y la Constitución del 78, al tiempo que alabó a “la izquierda vasca y a ETA” por “darse cuenta de esto desde el principio”, así que cómo extrañarse de que ahora que está empotrado en las instituciones trate de erosionar la Corona y la propia democracia proclamando que ésta no es “plena” o negándose, como ha hecho este martes, a aplaudir a Don Felipe cuando ha recordado el papel de su padre en la consolidación del régimen democrático.

Quien, como Iglesias, tiene la desvergüenza de no ver ningún delito en el golpe de Estado del 1-O y de acusar a la Justicia de condenar a prisión a un hatajo de sediciosos por “celebrar un referéndum”, es lógico que arremeta igual de mendazmente contra los jueces por condenar a un rapero por "escribir un tuit o hacer una canción”.

Que un comunista adultere el concepto de libertad de expresión para alentar la violencia totalitaria no es ninguna novedad. Lo que resulta vergonzoso es que un representante de la ideología más criminal y liberticida de la Historia se permita dar lecciones de lo que es una “democracia plena” mientras denigra y erosiona las instituciones de la democracia española desde la Vicepresidencia del Gobierno. Y de eso la responsabilidad no es precisamente suya sino de su facilitador, el socialista Pedro Sánchez Castejón.

¿Inocentes?
Carmelo Jordá Libertad Digital 24 Febrero 2021

Imagine sólo por un momento, querido lector, que usted acudiese a una manifestación o una concentración convocadas, un suponer, por Vox o por la unión de cofradías de Semana Santa de su ciudad.

Acompáñeme un poco más en este ejercicio de ficción y véase a sí mismo en esa ficticia movilización, en un ambiente "pacífico y festivo", como suele decirse tanto en las crónicas periodísticas, coreando eslóganes, acompañado de sus conciudadanos y disfrutando de una tarde tranquila y reivindicativa, que también son palabras muy del gusto de mis colegas.

Ahora piense que a partir de cierto momento usted empieza a darse cuenta de que le está rodeando gente un poco más rara, que de repente el ambiente ya no es pacífico, dista mucho de ser festivo y la tarde ya no pinta tan tranquila. Poco después llegan la violencia, las pedradas, los contenedores incendiados, los escaparates rotos y, finalmente, las cargas policiales.

Por último, le prometo que es la última vez que se lo pido, imagine que el mismo partido o la misma unión de cofradías que han convocado la primera marcha le piden al día siguiente volver a la calle a disfrutar de otra tarde reivindicativa y, encima, lo hacen sin haber condenado las salvajadas del día anterior sino, al contrario, mostrando toda la compresión con los saqueadores y delincuentes.

Y tras este ejercicio les hago una pregunta: ¿acudiría usted a la llamada? ¿Volvería a participar en una movilización que ha acabado en un vandalismo desatado, en la destrucción de bienes públicos y privados y en agentes de policía heridos? Las preguntas son retóricas, por supuesto: no lo haría como no lo haría yo mismo. De hecho la mayoría de ustedes, queridos lectores, habría eludido la primera movilización si supiese que en lugar de Vox y las cofradías la hubiesen convocado organizaciones o partidos con un largo historial de violencia callejera, que aquí casi todos nos conocemos y a la hora de salir a la calle hay que informarse un poco.

Les digo todo esto porque puedo admitir, aunque un poco me cuesta, que la primera noche que se convocaron movilizaciones por la libertad del delincuente Hasél alguna gente acudiese con la mejor voluntad y creyendo realmente que se trataba de defender la libertad de expresión. Pero a partir de ahí no puede haber nadie tan inocente: todos los que han salido a la calle en los últimos días sabían perfectamente a lo que iban. Son malos, pero no tan tontos.

Así que cuando oigan a periodistas y políticos pedir que "no se criminalice" a los "manifestantes pacíficos" y "la protesta" –ese comportamiento falaz que tan bien ha retratado aquí mismo Cristina Losada– recuerden que, en caso de que en algún momento los hubiera, los inocentes se largaron el primer día y los que muestran tanta simpatía y comprensión no defienden ni a ciudadanos pacíficos ni los derechos de nadie, defienden a los delincuentes porque son de los suyos. Escoria, sí, pero su escoria.

Pues les voy a decir una cosa: puestos a considerar a alguien gentuza, yo creo que los que jalean desde la comodidad de la moqueta son mucho peores que los mamarrachos que tiran adoquines en la calle. Y no sólo son más despreciables: también son mucho más peligrosos.

¿Por qué vale el testimonio de Villarejo contra Rajoy pero no contra Podemos?
OKDIARIO 24 Febrero 2021

Después de que el ex comisario Villarejo haya desvelado al juez Manuel García Castellón la existencia de la «copia de las actas de reuniones de dirigentes de ETA y espías venezolanos y cubanos en las que se informaba a los miembros de Podemos de los fondos para provocar revueltas» en España parece lógico, como solicita el policía en prisión, el desencriptado inmediato de esas actas que están en poder de la Administración. Ha sido el propio Villarejo quien ha acusado a la Fiscalía de buscar un testimonio suyo en contra de Rajoy o del Rey emérito y, sin embargo, insiste en que se le está dando un trato de favor a Podemos al negarse a dicho desencriptado. Si le damos valor al testimonio de Villarejo, lo que no cabe es establecer criterios selectivos en función de a quién afectan.

Villarejo denuncia un intento de «ocultar» todo «aquello que pueda señalar a miembros de este Gobierno, en especial ahora al vicepresidente Iglesias y algunos miembros más de Podemos como los informes que conseguí del servicio secreto venezolano». Pero advierte: «Va a resultar una tarea imposible, por más que se empeñen en ello», puesto que «las copias de las actas de las reuniones con dirigentes de ETA, junto con espías venezolanos y cubanos, donde se informaba a los miembros de Podemos de los fondos librados para provocar revueltas en aquellos países influenciables como España se conocerán al final pese a que se oculten con la excusa de que precisamente es esa mitad, la que no se desencriptó, donde estaría y por eso no las encuentran».

En la carta remitida al juez García Castellón, a la que ha tenido acceso OKDIARIO, Villarejo denuncia igualmente visitas de «emisarios del PSOE y de Podemos» con el objetivo de que declarase en contra de «adversarios políticos». Lo que revela en dicha misiva es suficientemente grave como para investigar si Villarejo dice la verdad. Y eso pasa por desencriptar las actas que afectan a Podemos. En cualquier caso, ¿por qué vale el testimonio contra Rajoy y no contra Podemos?

Amazon retira el libro crítico con el movimiento transgénero de Ryan Anderson
Redacción https://rebelionenlagranja.com 24 Febrero 2021

Por INFOVATICANA | 23 febrero, 2021
El libro de Anderson ha sido elogiado por profesores de psiquiatría, psicología y ética médica de universidades como la Johns Hopkins, la Universidad de Boston, la Universidad de Nueva York y la Universidad de Columbia.

(National Catholic Register)- El libro crítico con el movimiento transgénero de un académico ha sido retirado de Amazon.com.

El domingo por la tarde, Ryan Anderson -actual presidente del Centro de Ética y Políticas Públicas (EPPC)- informó de que su libro When Harry Became Sally: Responding to the Transgender Moment (Cuando Harry se convirtió en Sally: Respondiendo al momento transgénero) ya no aparecía en la lista de libros ofrecidos por Amazon.com. El libro fue lanzado hace tres años, el 20 de febrero de 2018.

Anderson afirmó, en declaraciones a la CNA el lunes por la mañana, que fue alertado de la situación ya que “la gente que intentaba comprarlo me dijo que había desaparecido.”

“Y no aparece como agotado. Ni siquiera existe la opción de comprar un ejemplar usado. Ni puedes comprar la versión para kindle. Ni puedes conseguir la versión en audiolibro”, explicó Anderson. Añadió que el editor del libro ha pedido una explicación a Amazon sobre por qué no aparece, pero aún no había recibido una explicación.

Un portavoz de Amazon se negó a comentar las afirmaciones de Anderson el lunes.

Entre los contenidos que están prohibidos según las directrices de Amazon se encuentran aquellos que “determinamos que son discursos de odio”, además de “otro material que consideramos inapropiado u ofensivo”. La compañía afirma que puede retirar contenidos si “determinamos que crea una mala experiencia para el cliente.”

Además, Amazon afirma que si retira un contenido, su política es informar al “autor, editor o socio vendedor” de la retirada de la lista y permitirle una apelación.
Sin embargo, Anderson ha explicado que hasta el momento no ha recibido ninguna explicación de la empresa.

Cuando Harry se convirtió en Sally es la mirada crítica de Anderson sobre el movimiento transgénero, explorando las áreas biológicas, psicológicas y filosóficas del debate transgénero. El autor habla con franqueza sobre temas como el concepto de fluidez de género, los supuestos beneficios psicológicos de la cirugía de transición de género para las personas con disforia de género y las implicaciones de los “mandatos transgénero”, es decir, que los espacios públicos, como los baños y vestuarios de un solo sexo, estén disponibles para las personas según su identidad de género.

El libro de Anderson ha sido elogiado por profesores de psiquiatría, psicología y ética médica de universidades como la Johns Hopkins, la Universidad de Boston, la Universidad de Nueva York y la Universidad de Columbia.

A pesar de los elogios de los académicos, Anderson ha señalado que “no se trata de cómo lo dices, no se trata de la rigurosidad con la que lo argumentas, no se trata de la caridad con la que lo presentas. Se trata de si disientes de una nueva ortodoxia”.

El pasado viernes se presentó una propuesta de ley en la Cámara de Representantes estadounidense para reconocer la orientación sexual y la identidad de género como clases legales protegidas. La propuesta de “Ley de Igualdad” crearía amplias protecciones en la legislación de derechos civiles para quienes se identifiquen como transexuales, no binarios o gays o lesbianas.

Quienes critican esta propuesta de ley, como Anderson, han argumentado que este tipo de legislación erosionaría las protecciones de la libertad religiosa y obligaría a las mujeres a compartir espacios sensibles, como baños, refugios o vestuarios, con hombres biológicos que se identifican como mujeres transgénero.

“No se equivoquen, tanto el Big Government como las Big Tech pueden socavar la dignidad y la libertad humanas, el florecimiento humano y el bien común”, declaró Anderson el lunes.

Recientemente, la cuenta de Twitter de Catholic World Report fue suspendida después de que el medio tuiteara un artículo de CNA que se refería a un candidato de la administración Biden como “un hombre biológico que se identifica como mujer transgénero.”

Después de que el 24 de enero se informara al medio de su suspensión en Twitter, su apelación fue inicialmente denegada debido a “violaciones de las normas de Twitter”. A partir del 1 de febrero, la cuenta de CWR fue desbloqueada y un portavoz de Twitter dijo el 2 de febrero que “la medida se tomó por error y ha sido corregida”.

******************* Sección "bilingüe" ***********************

El bipartidismo no renuncia al CGPJ

Liberal Enfurruñada okdiario 24 Febrero 2021

El Partido Popular de Pablo Casado está a punto de anunciar que, una vez más, ha llegado a un acuerdo para la renovación del Consejo General del Poder Judicial (CGPJ) con el PSOE de Pedro Sánchez, porque dice que ha aceptado sus condiciones. Pero en el Gobierno de España sigue habiendo un vicepresidente y cuatro ministros de Podemos, el partido que alienta las algaradas violentas de la extrema izquierda más radical, que niega la calidad de nuestra democracia, que está imputado por financiación irregular, que ataca al jefe del Estado, que no respeta ni nuestra Constitución ni el régimen democrático nacido en la Transición. Un Gobierno que para aferrarse al poder negocia y cede ante los proetarras, los golpistas y los independentistas y que ha nombrado como Ffscal general del Estado a su anterior ministra de Justicia. Y con este Gobierno va a repartirse el PP los vocales del CGPJ.

Hace apenas dos años que un Pablo Casado sin barba aprobó en el Senado una reforma de la Ley Orgánica del Poder Judicial, con la que 12 de los 20 vocales del CGPJ serían elegidos directamente por los jueces, mientras que la designación de los 8 vocales restantes, aquellos juristas de reconocido prestigio, se mantendría cómo hasta ahora, es decir, serían elegidos por los grupos parlamentarios. Pero esta reforma en realidad no era más que una cortina de humo, pues se sabía que iba a ser rechazada en el Congreso por PSOE, Podemos, ERC, PDeCAT y Compromís, como ocurrió una semana después. El PP pretendió con ella distraer la atención del mensaje de WhatsApp que acaba de ser publicado y en el que supuestamente su portavoz en el Senado, Ignacio Cosidó, celebraba el acuerdo que se había alcanzado entre PP y PSOE, para la renovación del CGPJ y en el que decía cosas como que «con la negociación, el PP tiene 9 vocales más el presidente (10) y el PSOE tiene 11», y se felicitaba de que el acuerdo sobre Manuel Marchena como presidente del CGPJ y del Supremo les otorgaría innumerables beneficios, como «controlar la sala segunda desde detrás» o «presidir la sala 61».

Pero después de despejado el humo, las negociaciones entre PP y PSOE para renovar el CGPJ continuaron y han estado a punto de materializarse en varias ocasiones, viéndose frustradas unas veces por la declaración del estado de alarma, otras por las declaraciones que hizo Cayetana Álvarez de Toledo tras ser cesada como portavoz del PP en el Congreso, cuando anunció que el pacto, al que ella se oponía, iba a ser inminente, y otras por las convocatorias electorales. En todos los casos, PSOE y PP se repartían entre ellos los nombres de los vocales y el presidente, nada más lejos del espíritu de nuestra Constitución que consagra una separación de poderes que ninguno de los dos partidos ha perseguido nunca honestamente.

Pablo Casado ha repetido en incontables ocasiones que sus condiciones para proceder a la renovación del máximo órgano de la justicia española son la despolitización del proceso, habilitando sistemas que refuercen la independencia judicial, que Podemos quede al margen de esta renovación y que el Gobierno retire su propuesta/chantaje de rebajar las mayorías parlamentarias para elegir a los vocales del gobierno de los jueces. El PSOE ha dejado claro que su propuesta contará con el respaldo de sus socios de Gobierno, con quienes ya han acordado nombres como el del tío del ministro Alberto Garzón. La retirada de la propuesta de reforma para rebajar las mayorías parlamentarias necesarias para renovar el CGPJ es una exigencia europea que se da por hecha y la condición fundamental del PP de que se despoliticen estos nombramientos parece que en lo único que va a consistir finalmente es en que no haya elecciones a la vista, para que sus votantes se olviden de que, una vez más, se han vuelto a reír de ellos.

Pablo Iglesias y lo anormal
EDITORIAL Libertad Digital 24 Febrero 2021

No hay mayor “anormalidad democrática” que la que su partido y sus aliados golpistas representan.

El vicepresidente del Gobierno y máximo líder de Podemos, Pablo Iglesias, ha aprovechado el acto institucional en el Congreso con motivo del 40 aniversario del 23-F para dejar de manifiesto, una vez más, que no hay mayor “anormalidad democrática” en España que la que él, su partido y sus aliados golpistas y proterroristas representan. Sin consideración alguna por el cargo que desempeña, Iglesias se ha permitido dar rienda suelta a su sectarismo comunista y antisistema negándose a aplaudir el discurso del Rey y a condenar tanto las amenazas y el enaltecimiento del terrorismo de Pablo Hasél como la violencia callejera desatado por sus correligionarios en protesta por su condena judicial.

Lo cierto es que esta anormalidad democrática es perfectamente coherente con la anormalidad que supone, en pleno siglo XXI, la presencia en un Gobierno occidental de un dirigente de extrema izquierda que ha defendido todos los golpes de Estado y todas las dictaduras comunistas que se le han puesto a tiro, desde la URSS a Cuba y Venezuela. Si se tiene presente que Iglesias ha cantado junto al condenado Hasél La Internacional mientras se ondeaba una bandera soviética con la efigie de Lenin, lo repugnantemente normal es que ahora se niegue a condenar a su nauseabundo colega apologeta del terrorismo. Lo anormal, por el contrario, es que semejante indeseable sea nada menos que vicepresidente del Gobierno del Reino de España.

Iglesias denigró como ”engaño lampedusiano” la Transición y la Constitución del 78, al tiempo que alabó a “la izquierda vasca y a ETA” por “darse cuenta de esto desde el principio”, así que cómo extrañarse de que ahora que está empotrado en las instituciones trate de erosionar la Corona y la propia democracia proclamando que ésta no es “plena” o negándose, como ha hecho este martes, a aplaudir a Don Felipe cuando ha recordado el papel de su padre en la consolidación del régimen democrático.

Quien, como Iglesias, tiene la desvergüenza de no ver ningún delito en el golpe de Estado del 1-O y de acusar a la Justicia de condenar a prisión a un hatajo de sediciosos por “celebrar un referéndum”, es lógico que arremeta igual de mendazmente contra los jueces por condenar a un rapero por "escribir un tuit o hacer una canción”.

Que un comunista adultere el concepto de libertad de expresión para alentar la violencia totalitaria no es ninguna novedad. Lo que resulta vergonzoso es que un representante de la ideología más criminal y liberticida de la Historia se permita dar lecciones de lo que es una “democracia plena” mientras denigra y erosiona las instituciones de la democracia española desde la Vicepresidencia del Gobierno. Y de eso la responsabilidad no es precisamente suya sino de su facilitador, el socialista Pedro Sánchez Castejón.

La Generalitat ¿un sistema deslegitimado?
Diego Vigil de Quiñones Otero okdiario 24 Febrero 2021

Corría septiembre de 2016 cuando el ex ministro José Manuel García Margallo, en plena incertidumbre sobre la segunda investidura de Mariano Rajoy, y ante la hipótesis de que hubiera una segunda repetición de elecciones, dijo que si teníamos que ir a unas terceras elecciones nos podíamos “encontrar con una abstención del 50%, es decir, una deslegitimación absoluta de todos los partidos”. En la misma tertulia estaba la veterana periodista Victoria Prego, que añadió “y del sistema”.

En Cataluña, de toda la vida, ha habido una parte significativa del electorado que confía más en el Estado español que en la Generalitat, lo cual se traducía en una enorme diferencia de participación entre las elecciones generales y las autonómicas. Sin embargo, esa abstención ha tocado techo en las últimas elecciones, rozando el 50% del censo. Si aplicamos la doctrina Margallo, la consecuencia es clara: los partidos catalanes han sufrido una deslegitimación en su conjunto y la Generalitat está al borde de la deslegitimación como sistema. Ello casa perfectamente, además, con el hecho de que los dos partidos que más han crecido sean precisamente los dos partidos que querrían acabar con la institución: la CUP para romper el orden establecido, y Vox para suprimir la autonomía de Cataluña.

Días antes de las elecciones, un fiel lector de Barcelona me decía que la clave no era ni si había tripartito ni si había gobierno independentista. La clave, en su opinión, estaba en la abstención, que iba a intentar ser negada u ocultada. Una anécdota importante se vivió en plena jornada electoral: Twitter censuró la cuenta de la Junta democrática que estaba incitando a la abstención. Está claro que alguien en las opacas altas esferas estaba preocupado con el tema…

Naturalmente, no negamos que la abstención ha sido motivada en parte por la pandemia. Pero vistos los antecedentes de Galicia y la comunidad vasca, que también votaron con Covid, está claro que la abstención traslada un mensaje contundente por parte del electorado: el electorado aprecia una institución atrofiada.

Esta atrofia tiene mucho que ver con la parálisis política a la que llevan las propuestas presentadas. En efecto, los independentistas ofrecen algo que está fuera de la realidad, pues ni ellos mismos asumen las consecuencias de su planteamiento. Pero, frente a eso, ninguno de los partidos “constitucionalistas” se atreve a formular una alternativa constitucional como sería la aplicación durante al menos una legislatura del artículo 155 hasta que todas las leyes del Estado y la propia Constitución tengan pleno vigor en Cataluña. Unos por otros han convertido Cataluña en la autonomía con el menor juego político de España.

Siendo que ni unos ni otros ofrecen alternativa realista y que la realidad se impone sola (sea a base de jueces, aplicaciones ineludibles del 155, intervenciones de la UE etc), el papel político de la Generalitat es cuasi-irrelevante. Y por eso la mayoría se abstiene. Los independentistas, porque saben que por mucho que voten no van a conseguir una independencia que no se creen ni sus líderes. Los unionistas, porque saben que la hegemonía independentista es inevitable aunque gobiernen los suyos (que no darían batalla cultural alguna), y porque ya han visto que el 155 se aplicará las veces que toque. Pero, así las cosas, tal vez tenga razón Margallo y los partidos catalanes (salvo, tal vez, Vox y la CUP) y la misma Generalitat como sistema democrático, están al borde de la deslegitimación.

Vox avisa de "un golpe de Estado a cámara lenta" y señala al Gobierno
El portavoz de Vox en el Congreso, Iván Espinosa de los Monteros, ha advertido sobre los que alientan desde las instituciones "un golpe de Estado a cámara lenta", y ha señalado a los partidos independentistas y al Gobierno, del que ha dicho que es "una amenaza para la democracia"
M.M. Estrella Digital 24 Febrero 2021

Ha insistido en que hay un "deterioro constante y deliberado" de las instituciones democráticas al recordar el 1-O, "siete días consecutivos de terrorismo urbano en las calles" o los ataques "permanentes" a los cuerpos de seguridad.

Esto, unido a los fallecidos por la pandemia y a los "millones de hogares arruinados", ha dicho, no cree que sea motivo para que el Congreso "se ponga a revisar "tristes episodios de hace cuarenta años".

Pero además, Vox está convencido de que el Ejecutivo lo que busca con la conmemoración de este aniversario "es desviar la atención sobre sus responsabilidades del presente, aprovechando, como suelen hacer, para injuriar a la Corona".

Estas afirmaciones están recogidas en un comunicado que ha hecho el partido de Santiago Abascal a propósito de este acto institucional y que ha leído Espinosa de los Monteros en una rueda de prensa en el Congreso.

Si bien ha alertado de aquellos que "han estado atacando la democracia", ha dicho también que estos, todos juntos (ERC, Junts, CUP, EH Bildu y BNG), representan dos millones de electores frente a los cuatro millones que votaron a Vox en las últimas generales.

Aun siendo muchos votos y muchos partidos, ha dicho, "son exactamente la mitad", y Vox estará siempre "frente a quienes ataquen la ley y el orden constitucional".

Sobre la reforma de la ley de secretos oficiales, ha señalado que lo que buscan desclasificar algunos documentos es sacar a la luz las cosas "que más daño pueden hacer a las instituciones democráticas"
 


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