AGLI Recortes de Prensa   Jueves 11  Marzo  2021

Mociones fraudulentas para secuestrar el voto de los madrileños
OKDIARIO 11 Marzo 2021

Por si alguien tenía alguna duda, OKDIARIO publica el documento que demuestra que Isabel Díaz Ayuso disolvió el Parlamento madrileño en tiempo y forma, antes de la presentación de las mociones de censura de PSOE y Más Madrid, y tras dar cuenta al Consejo de Gobierno, que es lo preceptivo. Lo que vino después es surrealista: dos mociones y una decisión de la Mesa de la Cámara autonómica -en la que Cs se sumó al socialcomunismo para darlas por buenas en claro fraude de ley- que constituyen un descarado intento de impedir que sean los madrileños quienes se pronuncien en las urnas.

Si se aceptara que después de la decisión de un presidente/a de disolver el Parlamento se pudieran presentar mociones de censura antes de la publicación en los distintos boletines autonómicos del decreto de disolución, la facultad de los jefes de los Ejecutivos quedaría de facto derogada. Es por eso que lo que ha hecho la Mesa del Parlamento autonómico madrileño, con su presidente, de Cs, a la cabeza, es doblegar el espíritu y la letra de una norma que no admite duda: es potestad de los presidentes/as autonómicos disolver sus respectivos Parlamentos y convocar elecciones siempre que no haya una moción de censura en marcha. Y las dos mociones de censura no estaban en marcha cuando Isabel Díaz Ayuso firmó el decreto de disolución, sino que se presentaron más de una hora después. En esas circunstancias, la única vía jurídicamente aceptable es la de ratificar la decisión de Ayuso de convocar elecciones. Lo otro sería un fraude de ley de dimensiones colosales.

Pero más allá de disquisiciones jurídicas, lo que está claro es que el socialcomunismo y Cs no quieren bajo ningún concepto que se pronuncien los madrileños en las urnas. Por decirlo más claro: pretenden con esta torticera maniobra secuestrar la democracia. De PSOE y Más Madrid era de esperar, pero ahora ya sabemos que Cs también es alérgico a las urnas. Por algo será.

El PP se juega todo con Ayuso
Carlos Dávila okdiario 11 Marzo 2021

Si es verdad, que parece lo que lo es, que Pablo Casado está absolutamente conforme con la decisión de Isabel Díaz Ayuso de convocar elecciones en la Comunidad de Madrid, no lo es menos que el PP nacional se juega muchísimo en este envite de gran envergadura. Es de prever que sus dirigentes hayan analizado todos los riesgos. Por lo pronto, el presidente del PP tiene que haber calculado si este órdago afecta no sólo a Madrid, sino también a dos regiones claves para su devenir electoral: Andalucía y Castilla y León donde PSOE por su cuenta y riesgo también ha firmado su moción. En ambas tiene el PP un pacto suscrito que, hasta ahora, y en contra de lo que venido sucediendo en la región madrileña, se ha sostenido sin demasiados problemas. En Madrid, Aguado ha sido un desleal de tomo y lomo; no ha sucedido así con Marín en Andalucía o con Igea en Tordesillas. Sin embargo, la pregunta es la siguiente: dado que ha sido el Ciudadanos de Inés Arrimadas quien ha quebrado el acuerdo de Murcia, ¿no puede suceder que esta ruptura se extienda a otras comunidades porque, en el fondo, de lo que se trata es de un giro copernicano en la estrategia de Ciudadanos? Por el momento parece que no será así.

A Díaz Ayuso ya le han salido respondones los partidos de la izquierda en la Asamblea de Madrid. Han presentado una moción de censura para impedir -dicen- la convocatoria de comicios. ¿Lo pueden hacer? Sí, lo han hecho. ¿Puede adelantarse la moción y arrumbarse las elecciones? Estas se celebrarán. Un letrado del Parlamento nacional me asegura su legalidad. ¿Podría ganarla la ultraizquierda? Sólo contando con el voto de Ciudadanos. En la actualidad los promotores de esta moción tienen asegurados los 37 escaños del PSOE, los 20 de Más Madrid y los 7 de Podemos. Total: 64, dos menos que la mayoría absoluta cifrada en 66. Únicamente triunfaría la moción, posterior a la disolución de la Cámara y por ello parece que es imposible, si Ciudadanos, que se ha quedado con el tafanario al aire con la martingala de Ayuso, se enoja lo suficiente como para cambiar totalmente de bando y votar al lado de la ultraizquierda. Apenas se conoció este miércoles la decisión de Ayuso, un dirigente antiguo de Ciudadanos advertía a este cronista: «Cuidado: Aguado y sus muchachos le van a hacer a la presidenta la vida imposible hasta mayo». El aviso es procedente.

Y es que en Ciudadanos las aguas bajan muy turbias. Minutos antes de conocer la explosión de Madrid, un ex diputado de esta formación me transmitía textualmente esta especie: «La mayoría del partido no está de acuerdo con haberse aliado con el PSOE en Murcia para echar a López Miras; es algo indecente, no hay por dónde cogerlo». Y añadía: «El que está que se sube por las paredes es Albert Rivera, la gente se está reuniendo con él y no hay duda sobre su postura». O sea, si el fundador no se ha mostrado cercano a la estrategia de Murcia, ¿lo iba a estar con un pacto descomunal en el Madrid con el PSOE y a los leninistas? Existen por lo demás muchos condicionantes que no empezarán a asomar hasta que en los próximos días se sepa si Ciudadanos va a ir elegantemente a las elecciones o las boicoteará con cientos de argucias más.

En todo caso, y tras el brutal fracaso de Cataluña, Casado se lo juega todo en Madrid: o hay elecciones por fin y Ayuso conquista un resultado apabullante, o el propio aspirantazgo de Casado al Gobierno de la Nación quedará malherido casi de muerte. Existe además otra clave que se ha desvelado inmediatamente: En el Ayuntamiento de Madrid Ciudadanos no va a presentar censura alguna? ¿Cómo iba Begoña Villacís a desengancharse ahora de un alcalde que está en el cenit de su popularidad? Y a todo esto además, se supone que Ayuso goza de encuestas que le benefician y que han engordado la ruptura. ¿Cuáles? Según fuentes próximas a la Presidencia los datos de ahora mismo, aún no explícitos, deparan al PP un resultado muy por encima del tanteo que ahora tiene (o padece) en Asamblea. No son los 45 escaños que a principios de noviembre le aseguraba un sondeo de un periódico de Madrid, pero tampoco los 39 que predecía otro digital, esta vez de ultraizquierda.

Todo está por ver. Claramente se ha abierto un nuevo panorama en la política española que va a condicionar la refriega izquierda-derecha en los próximos meses. Es de esperar la respuesta de Sánchez y de su gurú que, según todas las informaciones, han sido sorprendidos por la medida de su rival, la presidenta de Madrid. Si a ella, la siguen agrediendo con mil trapisondas, se le pueden llenar los bolsillos de votos en forma de respuesta al Gobierno social leninista. Probablemente también con esta previsión haya elaborado Ayuso su apuesta encendida por el estallido de la política regional y también, claro está, nacional. Por eso, ha sido muy importante que Casado haya refrendado la decisión de su colaboradora, una presidenta -recuérdese el dato- que lo es en primera instancia porque Casado, la eligió a ella entra otras y varias opciones. Desde luego, que se prepare Ayuso; Moncloa le tiene preparada la del pulpo.

Los trileros de Madrid
Francisco Marhuenda. larazon 11 Marzo 2021

No tenemos que sorprendernos ante el desesperado acto de filibusterismo del PSOE y Más Madrid en un absurdo e infructuoso intento de parar la disolución de la Asamblea y la convocatoria de elecciones. No entiendo que Gabilondo se preste a esta tropelía. Ayuso ha hecho uso de sus facultades, que gusten o no a la oposición es irrelevante, y ahora le corresponde opinar al pueblo. A las 12:25 horas, tras la preceptiva celebración del consejo de gobierno donde informó sobre su decisión, procedió a firmar el decreto de disolución. Este hecho se produce antes de la presentación de las dos mociones de censura. La consejera de Presidencia remitió la comunicación oficial al presidente de la Asamblea. Finalmente, se publica hoy en el BOCAM. Por tanto, se cumple escrupulosamente la previsión legal. La decisión de la mesa, controlada por Ciudadanos y la izquierda, de admitir a trámite las dos mociones de censura es incomprensible y un acto de prevaricación. No es válida, porque la mesa se ha convocado de una forma irregular, sin tiempo y sin documentación. Hay que tener en cuenta que a partir de las 00:01 de este martes la Asamblea no puede convocar nada.

La aceptación de esta práctica irregular sería tanto como desvirtuar las competencias estatutarias de un presidente autonómico, porque nada más conocerse la disolución de la cámara se podría presentar una moción de censura y paralizar el procedimiento. Es evidente que estamos ante un fraude político. La norma establece que no se puede disolver tras presentarse una moción de censura, es algo de sentido común, pero esa misma lógica jurídica establece que esa iniciativa de los grupos de la oposición no puede paralizar una disolución válidamente realizada. Ayuso acordó esta media, en uso de sus competencias, y reventó la estrategia socialista de quitar Madrid, Murcia y su capital al PP. La reacción de la presidenta al conocer la operación del PSOE y entender, acertadamente, que irían contra ella fue adelantarse para preguntar a los madrileños qué gobierno quieren. La euforia que se vivía por la mañana en la sede socialista, a la que acudió el propio Sánchez para comandar la operación, quedó aguada cuando la presidenta madrileña anunció la disolución. Ciudadanos está en modo supervivencia y arriesga mucho con esta operación de trileros en Murcia y Madrid. En cambio, Juan Marín y Francisco Igea han acertado manteniendo su lealtad a la coalición con el PP, respectivamente, en Andalucía y Castilla y León.

Todos apuntan a Madrid
Editorial larazon 11 Marzo 2021

Un vuelco inesperado ha trastocado toda la agenda política de los partidos, que no siempre coincide con las prioridades nacionales, y pone en marcha un ciclo electoral que cambiará, en algunos casos, las alianzas. Sobre el papel, no tiene que ser malo, si no acaban constituyéndose gobiernos inestables, artificiosos y sin programas realmente viables. El anuncio de que PSOE y Cs iban a presentar una moción de censura en la Región de Murcia, presidida por el popular Fernando López Miras, precipitó que Isabel Díaz Ayuso dimitiera de la presidencia de la Comunidad de Madrid, se disolviera la Asamblea y se convocasen elecciones para el próximo 4 de mayo. Esta iniciativa, argumentó, sólo buscaba anticiparse a la posibilidad más que probable de otra moción con los mismos actores, socialistas y Cs. De hecho, PSOE y Más Madrid presentaron una moción que al final ha sido admitida por la Asamblea, aunque es dudoso que prospere; en todo caso, anticipa una litigio judicial sobre si prevalece el criterio de la Mesa de la cámara ante la disolución de ésta. De ejecutarse, habría que ver si el partido naranja llevaría al socialista Ángel Gabilondo a la Puerta del Sol.

En los dos casos, en el de Murcia y en el de Madrid, el desencadenante es el giro dado por el partido de Inés Arrimadas, una operación arriesgada, pero obligada por el momento que vive el partido. No sólo fue el vertiginoso retroceso en votos y escaños, sino la indefinición estratégica lo que ha provocado el desconcierto en su electorado. Reafirmar su seña de identidad centrista está en la base de este movimiento con el que quiere situarse en un espacio hoy deshabitado por la polarización política que el propio PSOE ha encabezado. En política, como en todo, el tiempo pasa irremediablemente y corregir los errores del pasado muchas veces es inútil. Ya se verá si Arrimadas acierta al brindar su apoyo a Pedro Sánchez y si éste demuestra generosidad y va rebajando su dependencia tóxica de Pablo Iglesias.

Por contra, Díaz Ayuso sí ha sabido definir su liderazgo al frente de la Comunidad de Madrid, al punto de que recoge el guante lanzado por Cs y desmonta el gobierno de coalición. Pese a defender el trabajo realizado con sus hasta ahora socios –ante la pandemia, el crecimiento económico, incluso en su posición combativa ante las llamadas «guerras culturales» abiertas por la izquierda podemita–, ha actuado con reflejos al comprender que, como así ha sido, la moción de censura presentada por socialistas y Más Madrid sólo tiene sentido si cuenta con el apoyo de Cs, lo que convierte a esta operación en algo que implica de lleno a la estrategia de Sánchez de ampliar su hegemonía y arrebatar al PP el Gobierno en el que más claramente ha definido el momento en el que vive el centroderecha. La decisión de Cs tiene una consecuencia de calado, ofrecer a Sánchez conquistar la plaza más deseada: Madrid.

Cómo echo de menos a Trump y al Aznar de antes
Miguel Ángel Belloso. okdiario 11 Marzo 2021

En 1996 Aznar derrotó por primera vez al socialismo. Hace de eso 25 años. Aquéllo fue una gesta. Aunque yo no he votado jamás a la izquierda, en aquella época estaba casi completamente persuadido de que no había política alternativa a la de Felipe González. Cuando comentaba estas tonterías en casa, mi padre, que tanto había invertido en mi educación, pensaba: “Este chico es lelo”. Tenía razón. Desde luego que lo era, y no sé si todavía he dejado de serlo. La llegada de Aznar al poder, en todo caso, supuso para mí una revelación. Un descubrimiento. La confirmación de que había otra manera de hacer las cosas. De que era posible reducir los impuestos, gastar de manera más eficiente e imprimir aires de libertad a la economía en favor del sector privado.

Para gobernar, Aznar tuvo que rendir el peaje correspondiente e infame a los nacionalistas vascos y catalanes, claro, ¡pero es que no había otra manera de llegar a la Moncloa! Luego ya obtuvo en el año 2000 la mayoría absoluta, siguió pagando el peaje y esto lo consideré imperdonable. Una suerte de claudicación. Algo así como la servidumbre de una deuda perpetua e irracional. Yo entonces dirigía el diario Expansión y tengo vivos y gratos recuerdos de aquel momento apoteósico, de la derrota completa del socialismo, aunque esta, a causa de los complejos de la derecha victoriosa, no fuera lo suficientemente sembrada de cara al futuro ni desde luego consumada para la posteridad.

En ese momento crucial se discutía el proyecto de unión monetaria y el alumbramiento del euro. Dada la herencia que nos ha había legado el ‘felipismo’ en términos de déficit, de deuda, de inflación y de desempleo, nadie creía que fuéramos capaces de afrontar el desafío. El entonces vicepresidente económico Rodrigo Rato era un perfecto desconfiado sobre nuestras posibilidades, el gobernador del Banco de España de la época, el respetado Luis Ángel Rojo, veía la tarea imposible, y así todos, incluidos los grandes empresarios, tradicionalmente melifluos, escépticos sobre la voluntad de la clase política para cambiar el país y sólo enérgicos y ocupados en obtener prebendas. El único que creyó en el programa y que logró finalmente el objetivo fue el señor Aznar. Vino a decir: esto lo hacemos por mis cojones; no cabe entrar en la unión en una segunda velocidad. De manera que su determinación y su coraje resultaron providenciales.

Ahora, con motivo de las efemérides, el señor Aznar reclama al PP que dirige Casado que afronte la batalla de las ideas, que ofrezca un proyecto claro, transparente y competitivo para hacer frente al ‘sanchismo’ reinante. Pero Casado no está por la labor. Ya ha declarado varias veces que la guerra cultural no toca, está rodeado de mediocres reacios a combatir la supremacía moral de la izquierda y a poner en evidencia cotidianamente la doble vara de medir que castiga implacablemente al PP. Se ha embarcado en una lucha sin cuartel y sin sentido contra Vox, y, en fin, es un partido actualmente a la deriva con urgencias que desde el punto de vista intelectual parecen prosaicas, aunque probablemente tengan su importancia, como son las de controlar las organizaciones provinciales, muchas de las cuales son ‘marianistas’, es decir, alérgicas a la ideología y presas del consenso socialdemócrata.

En todo caso, mi amor por Aznar, mi recuerdo de aquellos años emotivos, aunque con las sombras correspondientes de las cesiones intolerables a los nacionalismos catalán y vasco, no es incondicional. Entre sus afirmaciones de estos días, en el vigésimo quinto aniversario de su victoria, hay algunas que no comparto. Entre ellas está la enemiga que sostiene con el señor Trump, que en mi opinión es un hortera, sí, pero adorable; o que haya declarado que habría votado, en caso de haber podido, a Hillary Clinton, que es la señora más detestada de América, o a Joe Biden, que es el hombre senil al frente de los Estados Unidos dispuesto a dilapidar toda la grandeza de la Casa Blanca. Esto no se lo perdono, y lo hago esgrimiendo el argumento de que, si hay un presidente americano que haya mostrado su voluntad inmarcesible por librar la batalla de las ideas, después del glorioso Ronald Reagan, este ha sido el hortera de Trump.

El señor Trump compareció el domingo 28 de febrero en Orlando, Florida, por primera vez después de ser desalojado del poder, y soltó un discurso majestuoso. Literariamente pésimo, pues ya sabemos que Trump no es Shakespeare, ni que tampoco lo intenta, pero lanzó los mensajes que deberían gustar a cualquier conservador que se precie, incluido el señor Aznar. Allí en Orlando afirmó que el partido republicano debe ser aquel que refuerce los intereses y los valores sociales, económicos y culturales de las familias tradicionales americanas de cualquier raza, color o credo. Es decir, los contrarios de los que parecen defender los progres de Silicon Valley o los esnobs de Wall Street.

También afirmó, y esto es muy importante, que se opone con firmeza al adoctrinamiento de la juventud -una práctica común en España-, “porque es horrible”, tal y como sostiene Vox solicitando con razón el pin parental para que los padres podamos refutar llegado el caso las ideas ridículas y la confusión a la que inducen esas charlas que dan en los colegios sobre el feminazismo, la identidad de género, el lenguaje inclusivo y todas las excrecencias del momento esos chicos y otros señores de edad provecta desgraciadamente malversada con ganas de construir un mundo nuevo aunque peor.

El ex presidente americano también reafirmó su compromiso en la defensa de la vida inocente -en referencia al aborto- así como de los valores de la civilización judeocristiana de los fundadores. Y apuntó estas cosas tan sensatas: “Confiamos en la libertad de pensamiento, nos enfrentamos a la corrección política y rechazamos la locura de la izquierda. Sabemos que el imperio de la ley es la máxima salvaguarda, y afirmamos que la Constitución significa exactamente lo que dice, como está escrita y como se escribió. Pero estos quieren cambiarla, quieren deshacerse de ella”, exactamente igual que Sánchez y que los comunistas en España.

El señor Trump declaró que las acciones de todos los ciudadanos deben ser lo primero, no el conglomerado intelectual montado por la izquierda para hacer creer a la gente que es tonta y que ellos, que son los listos, van a decidir por los demás, porque el pensamiento único, esa mierda progresista amparada en el falso pretexto civilizatorio que condena a la hoguera al que opina diferente, la llamada ‘cultura de la cancelación’ que ejerce en España el ‘sanchismo’, Iglesias y sus hienas comandadas por Echenique, es irresistible y benéfico.

Yo creo que estas ideas deberían ser del agrado de Aznar. Lo son del mío. De cualquier partido que combata a aquel, como es el caso de los demócratas de Biden, cuya misión sea promover el socialismo. Estoy con Trump, y supongo que con Aznar, si digo que estoy en favor de los impuestos bajos y de la mínima regulación para que las empresas, que son las que crean puestos de trabajo, puedan florecer y prosperar. Y que aspiro a buenos empleos, familias fuertes, comunidades seguras, cultura vibrante y en definitiva a una gran nación. ¿Cómo no voy a echar de menos a Trump, si está promoviendo la clase de ideas que deberían ser la columna vertebral de la derecha española, que son las que en su momento esgrimió Aznar, las que orilla en estos momentos Casado, y las que defiende, representa y enarbola con éxito creciente Vox?

Ayuso acierta: hay que ir a las urnas
EDITORIAL Libertad Digital 11 Marzo 2021

Muchas cosas han cambiado en el panorama político español desde que se celebraron las últimas elecciones autonómicas y municipales: han llegado el gobierno socialcomunista y la pandemia, han muerto más de 100.000 compatriotas y el país se está viendo sometido a un proceso de empobrecimiento y precarización de una profundidad y velocidad desconocidas hasta ahora. Sin embargo, hay algo que sigue igual: el hecho de que los votantes que confiaron en su momento en los candidatos municipales o autonómicos de PP, Ciudadanos y Vox tenían posiciones diferentes pero un objetivo común más que evidente: cerrar el paso a la izquierda y la extrema izquierda en las instituciones.

Por esa razón la moción de censura que se ha anunciado este miércoles en Murcia es un enorme fraude democrático, ya que absolutamente nadie votó a Ciudadanos allí, ni tampoco en Andalucía -que había celebrado elecciones medio año antes- o Madrid, para que el partido naranja le entregase el poder a un PSOE que, encima, desde entonces no ha hecho sino profundizar en sus pactos con la izquierda más extrema, el separatismo y los herederos de ETA.

Este contexto, con un Ciudadanos en desbandada que está claro que Inés Arrimadas no controla, es el que hacía urgente la convocatoria de elecciones en Madrid, como ya ha hecho con rapidez y valentía Isabel Díaz Ayuso. Era un movimiento imprescindible en una comunidad en la que Ignacio Aguado no ha sido en ningún momento el socio leal que se necesitaba en una legislatura durísima, en la que además de con la pandemia el ejecutivo de la Comunidad de Madrid ha tenido que lidiar con el ataque brutal y sistemático de la izquierda, de la mayor parte de los medios y, sobre todo, de un Gobierno nacional que ha usado a Madrid y a los madrileños como rehenes de sus ambiciones políticas, ya fuese en la propia comunidad o incluso en Cataluña: ahí está la lamentable actuación de Salvador Illa en Sanidad para auparse como candidato en las catalanas.

El mismo camino deberían seguir los ejecutivos de Andalucía y Castilla y León, ante la escasa fiabilidad de Ciudadanos, andaluces y castellanoleoneses deben poder votar y decidir qué gobiernos quieren en sus regiones y no asistir, atónitos y sin poder hacer nada, al espectáculo de ver cómo la peor izquierda de nuestra historia se hace por la puerta de atrás con un poder que las urnas le negaron. Y más en un momento tan grave como este, cuando la pandemia aún cuesta decenas de vidas cada día, con el proceso de vacunación a una velocidad mucho más lenta de lo que sería imprescindible y con la economía española en un pozo del que cada día resulta más difícil que logremos salir.

Hay dos elementos más que no podemos dejar de analizar: en primer lugar que este es, con toda probabilidad, el último bandazo de Ciudadanos. Si el partido que nació como una respuesta a la tibieza del PSC en la lucha contra el nacionalismo -también del PP, pero sobre todo de los socialistas- ahora le entrega nuevas cuotas de poder a un PSOE que ha pasado de ser tibio con los separatistas a encamarse con ellos en el Gobierno de la nación, está claro que el futuro de los de Arrimadas sólo puede ser un final que cada día está más cerca y será más traumático. Torres mucho más altas han caído en la política española.

Por otro lado, resulta como mínimo sorprendente la actuación de la dirección nacional del PP en este asunto: los populares no han sido capaces de prever nada y se han enterado de lo ocurrido por los medios de comunicación, lo que resulta aún más sorprendente si tenemos en cuenta que el secretario general del partido, Teodoro García Egea, es de Murcia y debería estar muy bien informado de lo que estaba ocurriendo allí y, de hecho, era un secreto a voces.

Sin embargo, mientras la traición de Ciudadanos y PSOE se gestaba en Murcia, el PP se estaba preocupando de pactar el reparto de los jueces con el Gobierno, de lanzar mensajes contra Vox y de torpedear los congresos provinciales en Andalucía en contra de Juan Manuel Moreno y su equipo. Está claro que, al menos en parte, lo ocurrido hoy es otro gran éxito del viaje al centro de la nada.

Bien por mayo. Ojo con marzo
Javier Somalo. Libertad Digital 11 Marzo 2021

Será imprescindible analizar a fondo el comportamiento de propios y ajenos dentro de cada partido cuando dejen de arder o molestar las redes. Este 10 de marzo de 2021 la noticia es que Ciudadanos, con sus excepciones, ha provocado un vuelco político como hacía tiempo que no se veía. Para empezar, condenándose a desaparecer definitivamente de la escena al ponerse al servicio de la izquierda en una serie de maniobras que sólo se explican acudiendo a terminología boxística: están sonados tras caer a la lona en Cataluña y la izquierda lo ha querido aprovechar para debilitar el poder de la derecha provocando una reacción en cadena.

Inés Arrimadas acaba de hacer un congreso extraordinario sin necesidad de convocarlo y ya cobra forma de moción de censura en filas propias. Begoña Villacís, Juan Marín, Francisco Igea y Toni Cantó, entre otros, tendrán que decidir qué pasa con el partido que un día fue alternativa, desde luego en Cataluña, y que estaba del lado de la legalidad y contra la apisonadora de la izquierda política y mediática, posibilitando cambios históricos como el de Andalucía y manteniendo gobiernos-dique en el ayuntamiento y la comunidad de Madrid o en Castilla y León. El papelón de los murcianos naranjas y el de Ignacio Aguado quizá encuentre algún desahogo en las filas del PSOE, con o sin carnet. Pero el tiempo de Arrimadas ha terminado. Y no podía haber sido de peor forma.

Lo más importante de todo es, sin duda, la reacción de Isabel Díaz Ayuso que, al adelantarse a que la zancadilla monclovita-murciana llegara hasta la Puerta del Sol, convoca por fin elecciones. Pero no perdamos de vista otra noticia, tan importante como la convocatoria electoral: la izquierda, ahora acompañada por Ciudadanos, intenta cortar el paso a la democracia con malas artes porque su jugada ha tenido respuesta. No es novedad, pero es noticia y conviene no olvidarlo nunca. Si hasta hoy el acoso a Madrid ha sido casi insoportable habrá que prepararse para lo que está por venir en portadas, televisiones y gabinetes porque la izquierda, como suele ocurrir, ha empezado antes y no parará.

No puede haber titubeos ni excusas. La oportunidad que se abre en Madrid no puede malograrse cayendo en el juego de engaños de la izquierda, roja o anaranjada, o en una campaña electoral mal diseñada o con una declaración fuera de sitio porque ese es ahora mismo el sueño más deseado de Pablo Iglesias y Pedro Sánchez. Y cualquiera de estas cosas puede pasar si se animan los mediocres, los medrosos y los plumillas con ínfulas.

Muchos madrileños que no votaron en anteriores convocatorias ahora sí lo harán, lo están deseando, y hay que darles buenas razones para hacerlo. Cualquier lucha entre PP y Vox equivocándose de rival volverá a desanimarles y el vuelco quedaría en tropezón. Hay que ir a mayo sin "derechitas" y sin aparatos de Génova aparatosamente subidos a los escenarios, que la izquierda azuzará como nunca y sin escrúpulos, como siempre. Hay un problema y hay una solución en ciernes que algunos van a emponzoñar hasta la náusea.

Madrid y mayo son una buena combinación que merece una campaña sincera contra el verdadero populismo que gobierna desde la Moncloa y que, una vez más, ha exhibido su debilidad infinita y desenfrenada por el poder. A ver si pasa marzo, mes negro ya por tradición y peor aún si es día 11.

Convulsión política en España
La estrategia de Arrimadas para subordinarse al Gobierno más tóxico de nuestra democracia corre el riesgo de ser suicida por entregarse al objetivo de Pedro Sánchez de aislar a la derecha
Editorial ABC 11 Marzo 2021

El manotazo dado al tablero político por Inés Arrimadas en conjunción de intereses y complicidad con Pedro Sánchez ha complicado aún más el panorama institucional en España, ya de por sí inestable. Por la mañana, Ciudadanos forzaba una moción de censura en Murcia para arrebatar el poder al PP, y a cambio el PSOE se hará con la alcaldía de la ciudad. El anuncio no se basaba en un ejercicio coyuntural de transfuguismo a manos de un puñado de rebeldes de Ciudadanos, sino en una estrategia diseñada por Arrimadas para dar un giro a la desesperada hacia la izquierda y tratar de salvar a su partido de una previsible desaparición. Esto hizo saltar las alarmas en otros gobiernos del PP, como Madrid, donde Isabel Díaz Ayuso disolvió la Asamblea y convocó elecciones anticipadas para retar a Ciudadanos y no verse sometida a una operación idéntica. La traición de Ciudadanos a los acuerdos sellados con el PP se ha consumado, aunque de momento los mantenga en Andalucía y Castilla y León, lo que rebela su descomposición interna.

La estrategia de Arrimadas corre el riesgo de ser suicida. Fracasado su intento de superar al PP, la marcha de Albert Rivera sumió a Ciudadanos en una profunda crisis de identidad y liderazgo. El pésimo resultado obtenido en Cataluña ha sido la palanca que le ha movido a sellar una alianza virtual con Sánchez, convertido de nuevo en el auténtico beneficiado de los muchos errores cometidos por la derecha como consecuencia de su cainismo. Arrimadas y Sánchez pretenden hacer saltar por los aires los gobiernos del PP forzando una situación límite que aboca a Pablo Casado y a Santiago Abascal a replantearse muchas estrategias, una vez constatado que Ciudadanos no es fiable. Arrimadas carece de más proyecto que lograr la supervivencia in extremis del partido sin medir el peligro de que pueda desaparecer. Y gobernar dos años Murcia es un precio demasiado barato si a la larga Ciudadanos se desintegra. Hoy, ya es evidente que a Arrimadas solo le vincula un criterio oportunista de la política, que la regeneración era solo una coartada hueca, o que nada en Ciudadanos se asemeja ya al proyecto reconocible que ha sido hasta ahora.

Madrid es la obsesión de Pedro Sánchez. Es la pieza que le falta para este proceso de involución democrática que ha iniciado junto a Podemos y al separatismo. Por eso, que Ciudadanos se preste a estas operaciones revela mucho acerca de su inconsistencia. El objetivo primordial de Sánchez es lograr el mayor enrarecimiento político posible, generar una convulsión institucional, e ir cerrando un cordón sanitario contra la derecha sencillamente porque su concepto del poder pasa por aislar al PP y a Vox y cegar su alternativa. Pero Arrimadas y sus votantes han de ser conscientes de que se convierten en aliados de una coalición tóxica. El giro de Ciudadanos tiene una segunda derivada en la desconfianza de que Pablo Casado llegue a gobernar porque considera que su liderazgo está en declive. Pero si su alternativa es la traición política, debe saber que traiciona a unos votantes liberal-conservadores para mercadear con ellos poniéndolos al servicio de Sánchez a cambio de un poder residual. Es una campaña de acoso y derribo orquestado contra el PP. Y Arrimadas debe saber que pactar con el PSOE es aceptar la ruina económica, la coacción sobre la Monarquía, el control del poder judicial, la perversión de la educación, el ataque al español, las componendas en la gestión de los fondos europeos… Contribuye decisivamente a lo único que no necesita España: amplificar el populismo de izquierdas. Y mientras Vox y el PP sigan a la greña, solo le estarán haciendo el trabajo sucio al PSOE.

No obstante, Madrid puede contribuir a limpiar el panorama en la derecha y a reunificar a un mismo electorado en torno a dos partidos porque Ciudadanos ya se ha excluido de la ecuación. Las elecciones en Madrid son de altísimo riesgo para el PP, pero también son una oportunidad sobrevenida para que Casado se refuerce a través de Ayuso, cuyo liderazgo se ha consolidado de forma muy notable durante la pandemia. Incluso, esta decisión puede tener serias repercusiones en la legislatura de Sánchez, porque Iglesias, con las expectativas electorales de Podemos en decadencia, podría verse abocado a sufrir una crisis severa y sopesar romper la coalición. Estas elecciones serán un plebiscito para pulsar el estado real de todos los partidos, pero en cualquier caso, empieza a ser un drama que la democracia representativa se convierta en un mero juego.

Ciudadanos, sin moral
EDITORIAL https://gaceta.es  11 Marzo 2021

No tendríamos nada que objetar a la presentación de una moción de censura contra cualquier Gobierno, porque forma parte de la normalidad de nuestro sistema parlamentario que un partido en minoría pueda, si cumple ciertos requisitos, plantear una acción positiva de censura contra un Ejecutivo.

Otra cosa es que ese partido forme parte del Gobierno al que quiere censurar, que es lo que ha ocurrido con Ciudadanos en la Región de Murcia. En ese caso, la ética del pacto obligaría sin duda al partido de Inés Arrimadas a salir del Ejecutivo, pasar a la oposición y desde allí, con respeto a los murcianos y lealtad al tiempo que requiere la recomposición del buen gobierno de la institución, plantear objeciones y censuras.

Lo que es lamentable y destruye la presunción de que todavía haya un rastro de moral en un partido como Ciudadanos es que, a cambio de un sillón presidencial sin recorrido y con fecha de caducidad, haya entregado el Gobierno de Murcia al Partido Socialista zapaterosanchista, destructor de vidas y empleos, blanqueador de separatistas y aliado de comunistas.

Pero lo que no es lamentable, sino catastrófico para España es que Ciudadanos, con su calculado efecto dominó, ponga en peligro el Gobierno de la Comunidad de Madrid, dique de libertad y de normalidad, de preservación de empleos y de políticas sanitarias con sentido común contra las ansias de poder del socialcomunismo. Madrid, pieza imprescindible para que Pedro Sánchez pueda sacudirse el peso de la culpa de su catastrófica gestión de l pandemia.

Inés Arrimadas tiene una enorme responsabilidad en esta deriva nefasta de un partido que una vez, quizá ella lo recuerde, fuera una formación seria cuya principal preocupación —desde posiciones de un centro izquierda nacional con ansias regeneradoras—, fuera el bien de España, la libertad y la igualdad de los españoles. Una vez, hemos dicho. Hace ya tanto…

La misma Arrimadas que desde una posición elevada, y hace muy poco tiempo, dijo en voz alta: “Nosotros, en Ciudadanos, estamos centrados en salvar vidas y empleos. Quien esté pensando en estos momento en poner en peligro la estabilidad de los gobiernos, tiene un problema… moral“.

Que el espejo donde se mire Arrimadas esta noche, el espejo en el que todos debemos mirarnos en soledad y ante el que rendimos cuentas, le sea leve. Como leve esperamos que le sea la tierra a Ciudadanos, aquel partido que una vez fue de la ciudadanía.

Isabel Coraje
Agapito Maestre. Libertad Digital 11 Marzo 2021

La mujer gana. Ya era hora. Isabel Díaz Ayuso está en la vanguardia de la democracia. Está muy por encima de la mediocridad política que invade España. Su penúltima acción, impedirle a una ministra, indocumentada, sí, pero ministra, perorar sobre un tema serio a los jóvenes de un centro público de enseñanza, era toda una premonición de su última decisión: disolución de la cámara autonómica y convocatoria de elecciones en Madrid. Esta resolución está llena de valentía, esfuerzo, furor e ímpetu. El coraje civil de esta mujer acabará con la chulería del tipo de la Moncloa. La chabacanería de Redondo, primer asesor del Gobierno de España, ha sido arrasada por la inteligencia de esta mujer. Se lo ha montado a la española: ha pensado a lo grande. Contracorriente.

El final de su alocución a los madrileños fue clara: libertad o barbarie socialista. Eso exactamente se juegan los ciudadanos de Madrid el 4 de mayo: la libertad contra el totalitarismo de Sánchez e Iglesias. Madrid hoy es el símbolo de la democracia y la libertad para toda España. Seguirá siéndolo a partir del 4 de mayo. Madrid será la tumba del anacronismo totalitario de Sánchez e Iglesias. Gracias a la decisión de Isabel Díaz Ayuso miles de españoles tienen cierta confianza en la política. Esta mujer aún no es madre, pero tiene coraje para repartir por todas partes. Bravo por Isabel Coraje. Sánchez e Iglesias salen muy tocados. Y la dirección del PP sólo tiene una opción: o sigue a la presidenta de Madrid o Casado desaparece.

Entre todas las mujeres que se dedican a la política, ninguna de ellas puede equipararse a Díaz Ayuso; de los hombres, por favor, para qué comentar, apenas representan algo a su lado. Y qué decir de los improperios de los valientes periodistas de la prensa contra la presidenta, ayer mismo en el programa de la tarde de esRadio fue despreciada por ventajista, porque no quería cerrar Madrid en Semana Santa. ¡Pobrecillos! La estulticia de una parte importante de la prensa no les deja ver que Isabel Coraje ha ganado todas las batallas en el último año: pruebas de antígenos, Barajas, PCR, pasaporte de vacunación, la construcción en un tiempo récord del mayor hospital de Europa contra la peste de la covid-19, etcétera, etcétera.

Isabel Coraje está pudiendo con todos. Ha roto, definitivamente, el pacto tácito entre los machos del PSOE y el PP, y marca la dirección a seguir a los partidos democráticos. Su lección es sencilla de aplicar. Olvidémonos de querer por querer, de la querencia ciega y vacía, que tanta daño ha hecho a España, y apliquémonos a querer cosas concretas. La política de Isabel Coraje está venciendo a la ideología. A la mentira.

El Gobierno utiliza a la Cruz Roja contra la Policía Nacional
OKDIARIO 11 Marzo 2021

La situación es surrealista: OKDIARIO ha tenido conocimiento de que el Gobierno socialcomunista, a través del Ministerio de Migraciones, ha pedido a Cruz Roja que no deje a la Policía interrogar a inmigrantes ilegales sin orden judicial. El disgusto de la Policía de Canarias y de la Unidad Central de Redes es descomunal. Cabe recordar que fue el propio Ministerio de Inmigraciones quien decidió acomodar a miles de inmigrantes ilegales en centros de internamiento y campamentos. Para la gestión de estos recursos el Ministerio de José Luis Escrivá dedicó 80 millones de euros, 30 de los cuales fueron a a Cruz Roja, que gestiona el alojamiento y la comida para los inmigrantes. Lo que la Policía no esperaba es que Cruz Roja impidiera que los agentes hicieran su trabajo, que no es otro que el de identificar a quienes entran de forma ilegal en España a bordo de pateras. Es su obligación, decisiva para tratar de saber quiénes son las mafias que trafican con seres humanos.

Cruz Roja contestó a un correo de la Policía en el que se interesaba por la presencia en un centro de internamiento de 50 inmigrantes a los que pretendía entrevistar. La respuesta fue esta: «Sí, una parte de ellos habían sido derivados al Canarias 50. Ponerse en contacto con nosotros antes de ir para cualquier investigación por favor. Para las próximas veces por favor nos aportan el oficio del juzgado (esto último subrayado y en negrita). Según nuestro protocolo interno, sin presentación de un oficio no podremos contestar a sus futuras peticiones de información». Pero, ¿quién es Cruz Roja, con todos los respetos para esta organización, para decirle a la Policía Nacional cómo tiene que hacer su trabajo?

Parece evidente que detrás de esta respuesta de Cruz Roja está el Gobierno socialcomunista, que manda a las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad a Canarias en condiciones de precariedad y, por detrás, impide que hagan su trabajo. ¿Quién ha fijado el protocolo interno de Cruz Roja que le impide colaborar con la Policía? Piensen mal y acertarán.

11-M: 17 años después, seguimos sin olvidar lo inolvidable
Sandra León. Libertad Digital 11 Marzo 2021

Gabriel Moris fue nuestra conciencia y cada año en el aniversario de la masacre se dirigía a los lectores de Libertad Digital para que la voz de las víctimas no quedara ahogada por el olvido y la mentira.

Desde que les conocí hace ya muchos años, cada 11 de marzo mi primer pensamiento cuando suena el despertador es para Gabriel Moris y su mujer, Pilar. Este jueves se cumplen 17 años desde que aquel fatídico atentado acabó con la vida de 192 personas, entre ellas la de su hijo Juan Pablo. Hoy, como cada año, le mandaré a Pilar un abrazo muy fuerte, pero, en esta ocasión, no podrá dárselo a Gabriel.

Entre todo lo que este año de pandemia nos ha arrebatado está él. Luchó hasta el último minuto, pero a finales de marzo de 2020 -cuando apenas llevábamos unas semanas confinados- una terrible neumonía le ganó la batalla. Por eso, hoy más que nunca resuenan en mi cabeza aquellas palabras que nos dedicó con motivo del quinto aniversario de la masacre: “gracias por no olvidar lo inolvidable”.

Por aquel entonces -marzo de 2009-, Gabriel se encontraba ingresado en el Hospital de Parapléjicos de Toledo intentando lidiar con Guillain Barré, un síndrome que le sobrevino y que trató de robarle hasta el habla. No lo consiguió. A pesar de lo mucho que le costaba pronunciar cada palabra, Gabriel atendió a Libertad Digital para que algo quedase bien claro: al menos él no iba a cejar en su empeño en buscar la verdad.

Sus decenas de artículos e iniciativas en change.org dan buena cuenta de ello. Si hoy siguiera entre nosotros, no me cabe la menor duda de que habría escrito algo para remover conciencias, para recordar que, por muchos años que pasen, jueces y políticos seguirán teniendo una deuda pendiente con los 192 fallecidos y más de 2.000 heridos que dejó aquel 11M.

Enredados en mociones de censura, convocatorias electorales y datos del avance del coronavirus, hoy habrá quien ni siquiera se acuerde de un aniversario que, en cualquier otro país, ocuparía un lugar destacado. Yo, sin embargo, sigo sin olvidar lo inolvidable. Se lo debo a Gabriel, a Pilar, a su hijo Juan Pablo y a todas y cada una de las víctimas del mayor atentado de nuestra historia.

Éste fue el último artículo que Gabriel publicó en Libertad Digital:
Los trenes que cambiaron España

Juro que nada me gustaría más que dejar de escribir sobre este asunto. La promesa a mi hijo –vilmente asesinado–, mis deseos de justicia y mi amor a España me impulsan a teclear de vez en cuando, pidiendo algo tan elemental como la verdad y la justicia debidas, pero parece imposible lograrlo. Los que tienen la exclusiva de la investigación, el enjuiciamiento, la condena y la prevención de otra masacre similar deben de poseer razones sobradas para haber impuesto su verdad –la mentira–, el silencio y el olvido. Me gustaría conocer dichas razones.

Para mí, como para cualquier humano, un tren es un medio de transporte. Lo peculiar de nuestra moderna red ferroviaria es que los trenes de Cercanías de Madrid se utilizaran para truncar las vidas de tantas de personas. Todas eran gente normal que iba a cumplir con sus deberes cívicos. Ciento noventa y dos perdieron la vida. Los que la conservamos tenemos el deber de ser su voz. En la España del siglo XXI, el día once de marzo de 2004, unos trenes fueron el lugar elegido para matar inocentes y para ocultar el escenario de los crímenes.

Alguien puede pensar que he perdido el juicio, pero a mí no se me ocurre pensar así de los que cometieron los crímenes. Tampoco lo pienso de la cadena de profesionales que han conseguido que, 16 años después, se siga sin conocer a los autores y que éste siga siendo el gran enigma de la democracia española.

Los cuatro trenes en que viajaban las víctimas fueron achatarrados y apartados del alcance de cualquier posibilidad de verificación por parte de expertos. Se desconocen los responsables de ordenar la destrucción. Ni la instrucción, ni el juicio ni la sentencia cayeron en la cuenta de investigar en profundidad lo ocurrido con el escenario de los crímenes. Creo que nunca es tarde… Material no creo que falte, al menos para que salgan a la luz los autores de ese ataque a la Ley de Enjuiciamiento Criminal. Ni Jamal Zougam ni ninguno de los hipotéticos autores pueden ser responsables de esa tropelía. La responsabilidad recae plenamente en los representantes de nuestro Estado de Derecho. Ni en el accidente del metro de Valencia, cuyo juicio está en curso de reapertura, ni en el del tren Alvia de Santiago se incumplió la legislación en la conservación de los vagones afectados. Claro, un accidente no es un acto planificado como el atentado del 11-M.

No sólo es muy grave lo que antecede; la apuesta por tapar y olvidar los crímenes del 11-M ha permitido torcer el rumbo de España. Vamos a enumerar algunos de los cambios registrados en estos dieciséis años; algunos pueden ser irreversibles.

Para mí, el más grave es la división del pueblo español en buenos y malos. En mi opinión, esos fantasmas habían desaparecido, y así lo recogió la Constitución del 78. El hombre lleva consigo desde su origen la semilla de la bondad y la maldad, y desde nuestra libertad cultivamos una u otra, o ambas. Ningún grupo u organización puede arrogarse la exclusiva de la bondad, la maldad solemos verla siempre en el otro, nunca en nosotros.

El abandono del Estado de Derecho de sus deberes para investigar, juzgar y condenar el 11-M, así como el no establecimiento de un plan de medidas preventivas, es una realidad, como mínimo, incalificable. Esto demuestra su total desprecio a las víctimas y al pueblo español. Este comportamiento seguro que no será muy bien apreciado ni por nuestros socios comunitarios ni por los países más serios y fiables de la comunidad internacional. En España, en cambio, ni los buenos ni los malos hacen juicios sobre el mismo. Tampoco mueven un dedo para obligarles a salir de este calculado o interesado mutismo.

El mencionado olvido de su primer deber, la seguridad de sus ciudadanos, ha ido acompañado de una relación más que amistosa con la banda terrorista ETA y sus fieles apoyos; ello desde el 14-03-2004. Recordemos el atentado de la T-4 y siguientes. Herri Batasuna fue blanqueada en Estrasburgo y sufrimos al menos tres atentados mortales contra la Guardia Civil y un cobrador de autopista. El bar Faisán, la excarcelación y homenajes a etarras completan un panorama que roza lo diabólico o la esquizofrenia.

La España de las Autonomías asimétricas y la nueva generación de estatutos de autonomía han propiciado la balcanización de la nación más antigua de Europa. El objetivo parece ser transformar la milenaria Hispania en diecisiete miniestados más o menos dispersos en una Europa franco-alemana. El Plan Ibarreche, la proclamación de la República catalana y la nueva Babel creo que son evidencias que ni el Estado ni el pueblo que lo sostiene pueden asumir como muestra de modernidad o de progresía. La pérdida total de valores no puede ser nunca símbolo de modernidad ni de progreso.

La corrupción generalizada, los clientelismos autonómicos o estatales, la fundada quiebra de credibilidad de la justicia, junto con la falta de medios de comunicación veraces e independientes, la pasividad y desunión de las víctimas y el pueblo español conforman un panorama poco halagüeño para nuestra convivencia presente y futura.

La desaparición de los trenes del 11-M fue, sin duda, un factor importante de los males que nos afligen a los españoles.

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La organización de un servicio público de verdad

Amando de Miguel. Libertad Digital 11 Marzo 2021

Se podría entender la gobernación de un país (no hace falta decir “gobernanza”) como una gigantesca empresa. La cual aparece, en la España actual, con un enorme déficit, que supera el valor de todo lo producido durante un año por todos los españoles. Ante una situación tan grave, habría que pensar en algún plan de ahorro, o de buena administración, de los servicios públicos. Es algo más que una reforma administrativa al uso, emprendida tantas veces.

Para empezar, no tiene fundamento que el Gobierno central mantenga la estructura de más de una veintena de ministerios. Los pobres ministros ya no caben en torno a la misma mesa. Cada uno de ellos exige despachos, altos cargos, personal y gastos, que se podrían ahorrar, simplemente, comprimiendo el número de carteras. Bastaría y sobraría con una docena para organizar el servicio público, sobre todo en la actual situación de penuria. Existe una constante numérica en distintas organizaciones. Desde que Jesucristo eligiera a doce apóstoles, se sabe que la plana directiva superior de cualquier organización (pública o privada) se arregla mejor con un número limitado de miembros. Más de veinte parece un exceso.

Resulta un derroche el ejército de asesores (con distintas etiquetas), que pululan en todos los escalones de la Administración Pública. No estaría de más que los contribuyentes conocieran ese número y, sobre todo, la presumible tendencia expansiva durante los últimos lustros. Se sabe que, frente a la tradicional recluta de funcionarios de carrera, el elenco de asesores y equivalentes es nombrado a dedo. Comprendo que nos encontremos sumidos en la economía digital, pero no hay que sacar de quicio las metáforas. Debemos suponer que la incorporación de muchos empleados públicos a dedo es una proporción más elevada en los Gobiernos regionales (mal llamados “autonómicos”). Es fácil colegir que el asesorato da lugar a relaciones de amiguismo o nepotismo; es decir, corrupción. Obsérvese que, en los últimos decenios, los casos más notorios de corrupción se han dado en los Gobiernos regionales. En ellos no cuentan mucho los grandes cuerpos de funcionarios de carrera y sí los cargos de confianza.

Todas las organizaciones públicas necesitan ser revisadas continuamente para que su productividad sea razonable. Una comparación inquietante: solo la Universidad de Oxford, en el Reino Unido, ha dado lugar a más de medio centenar de premios Nobel científicos. Pues bien, España cuenta con más de ochenta universidades; sin embargo, entre todas ellas han producido un solo Nobel científico. Me refiero a Santiago Ramón y Cajal, a principios del siglo XX. (No cuenta Severo Ochoa, que fuera investigador en universidades estadounidenses). Bien valdría concentrar los esfuerzos y reducir el número de universidades españolas a una docena. Por cierto, no vendría mal que, para que una universidad pudiera justificar su denominación, debería poder ofrecer cursos en inglés. Eso significaría la normal contratación de profesores visitantes de otros países. Por otro lado, el conocimiento elemental de ese idioma debería ser una condición, junto a otras, para que los estudiantes universitarios pudieran matricularse. Esa exigencia no debe entenderse como una discriminación, pues la estructura educativa española cuenta con miles de centros en los que no cabe el requisito de conocer el inglés elemental.

Parece sobremanera ingenuo pedir reformas al actual Gobierno, tan doctrinario. No hay más que anotar este hecho: el Poder Ejecutivo lo ostenta el Partido Socialista Obrero Español, una formación republicana por su historia secular. De la misma cuerda ideológica son sus socios principales: Unidas Podemos, Esquerra Republicana de Catalunya y Partido Nacionalista Vasco. Es fácil predecir las posibles reformas de tal conglomerado. Otra cosa es cierta: la posible Tercera República no llegará a España con el júbilo popular con que se inauguró la Segunda. En ese hipotético caso del próximo cambio de régimen y de Constitución, se adivina que habrá violencia.

Madrid no paga traidores
OKDIARIO 11 Marzo 2021

Quien piense que la moción de censura pactada entre Cs y PSOE para descabalgar al PP del Gobierno de Murcia no era una operación de amplio espectro que abarcaba otros territorios es un cándido superlativo. Arrimadas y Sánchez tenían perfectamente diseñado un plan que iba más allá de Murcia y que se ha visto frustrado por la rápida y contundente actuación de la presidenta madrileña, Isabel Díaz Ayuso, al disolver el Parlamento madrileño y convocar elecciones. Era la respuesta natural a una operación urdida entre Sánchez y Arrimadas con el fin concreto de aislar al PP. Ayuso ha hecho exactamente lo que tenía que hacer: impedir que la izquierda utilizara al Cs como tonto útil (y muy desleal, por cierto) de una estrategia que sólo servía a los intereses del PSOE. Arrimadas, muy posiblemente, haya cavado su tumba política y condenado a su partido a una muerte segura y dolorosa: el electorado no paga traidores y Madrid será la tumba política de quien se ha comportado de forma indecorosa. Serán los madrileños quienes tumben a Inés Arrimadas con sus votos y certifiquen la defunción de un partido que en su afán de encontrar un lugar bajo el sol se ha precipitado al abismo.

Gobernarán en Murcia, pero lo harán con el estigma de la traición en sus siglas hasta que el electorado e esa Comunidad los mande al infierno político. Eso es lo que ha ganado Arrimadas: dos años de poder en Murcia a cambio de entregar su alma a la izquierda. Por fortuna, la respuesta de la presidenta madrileña coloca a Cs ante el espejo de su propia deslealtad. Lo ocurrido tendrá consecuencias políticas a nivel de de estrategias, porque el PP ya sabe que la alternativa al socialcomunismo pasa indefectiblemente por no romper puentes con Vox. Es la única posibilidad de desmontar la estrategia de retroalimentación de intereses entre el socialcomunismo, separatistas y proetarras. Con Cs en vías de extinción, Casado ya sabe cómo se las gasta el partido de Arrimadas, de modo que el camino a seguir es uno y sólo uno.

Doña Isabel, Teodorín y Arrastrada
Pablo Planas. Libertad Digital 11 Marzo 2021

La extinción de Ciudadanos amenaza con dejar un notable reguero de cadáveres políticos, con Pablo Casado y su rompepiernas García Egea en lo alto de la lista. A estas alturas se ignora qué datos, indicios o hechos manejaba la pareja que dirige el PP para asegurar con sonrisitas de suficiencia que iban a absorber a Ciudadanos en una magna operación de reagrupamiento del centro-derecha cuyo último hito sería la disolución de Vox bajo las siglas peperas.

Más que un plan político, aquellos ensueños parecían una partida lisérgica de parchís. Ya saben, me como las fichas naranjas, tiro porque me toca y me meriendo también las pastillitas verdes. Un sindiós que Arrimadas no estaba dispuesta a tolerar y que en Génova, esa rúa del Percebe sin percebe al mando, creían factible porque en Cataluña Alejandro Fernández (gran candidato según el separatismo) había captado a Lorena Roldán, cuya aportación en votos fue perfectamente descriptible. El PP perdió hasta el escaño en Tarragona, de donde son Fernández y Roldán.

La respuesta de Arrimadas a las pretensiones de Casado y García Egea es una precipitada moción de censura en Murcia ideada en la sala de máquinas de la Moncloa. Precipitada porque ha trascendido antes que las que se estaban cociendo en Madrid y Castilla y León. En el caso de Madrid, la celeridad de Isabel Díaz Ayuso al convocar elecciones ha evitado el desastre que se puede consumar en Murcia si los seis diputados de Ciudadanos votan a favor de la moción. Según ha escrito en este mismo diario Pablo Molina, no está del todo claro que eso vaya a pasar.

En Castilla y León, el ciudadano Francisco Igea, vicepresidente del Gobierno regional dirigido por Alfonso Fernández Mañueco, no parece implicado en el intento de asalto de Moncloa, por lo que a estas horas no es previsible que la moción triunfe. El PP confía en la distancia que separa a Igea y Arrimadas para salvar los muebles. Andalucía, donde también gobiernan en coalición populares y ciudadanos, es por el momento una incógnita. Vox pide elecciones para evitar que la región caiga en manos de la izquierda. Visto lo visto, sería lo más prudente.

El audaz golpe de Moncloa no ha salido como estaba previsto, entre otras razones, porque Arrimadas no controla su partido, que es como el Titanic pero sin orquesta. Sin embargo, tiene bastante más instinto que los dirigentes del PP que creían que sus homólogos de Ciudadanos se iban a pasar en masa a las filas genovesas, cuando es el PSOE quien tiene el poder y los recursos. Eso sí, era difícilmente imaginable que Arrimadas, vejada, insultada y escupida en los feudos de Puigdemont y Junqueras, se fuera a aliar con quienes permiten que el golpismo campe a sus anchas en Cataluña.

Sea como fuere, sobre el tablero se enfrentan Sánchez, un matador sin escrúpulos, y sus secuaces, de Ábalos a Cerdán pasando por Redondo, contra Pablito y Teodorín, ayunos de ideas y carentes de colmillo. Ese pedazo de campeón del viejo PP que fue Javier Arenas es una mezcla de Séneca y Maquiavelo comparado con García Egea. Y con eso está dicho todo.

El PP puede volver a ganar en Madrid siempre que Casado y García Egea queden al margen de la campaña de la formación conservadora. No es en absoluto necesario que Casado trate de congraciarse con la izquierda y critique a los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado, que es lo que hizo en Barcelona para caer bien a los separatistas en una reedición del sorayismo. Ni que insulte a Vox, que es lo que hizo Alejandro Fernández para lograr dos palmaditas en la chepa del jefe de TV3 y de sus verdaderos rivales políticos.

La presidenta de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, ha sido junto a Vox la única oposición digna de tal nombre con la que han topado Pedro Sánchez y Pablo Iglesias en su programa de destrucción de la democracia y de España. Retener la Comunidad de Madrid es crucial para frenar el avance de los amigos de Pablo Hasél y Carles Puigdemont, para impedir la dictadura de proetarras y rufianes, para mantener una mínima noción de libertad, una mínima posibilidad de prosperidad y una mínima idea de España. Es vital que Casado y García Egea se mantengan al margen de la batalla en ciernes, las elecciones autonómicas en Madrid, las más importantes para el futuro de España en décadas.

¿Se ha convertido Ciudadanos en un mero ‘sillón’?
Teresa Giménez Barbat. okdiario 11 Marzo 2021

Si algo caracterizó al primer Ciudadanos fue la falta de interés de sus promotores en participar de la política activa. Es difícil de creer hoy, pero muchos de sus fundadores y simpatizantes no tuvieron presente en absoluto que tener representación iba a significar la posibilidad de cargos, sueldos o privilegios – ‘sillones’, en una palabra- hasta después de la creación del partido. Aquellos dos años de trabajo durísimo desde los primeros encuentros en el restaurante El Taxidermista en el 2004 hasta el congreso fundacional del partido Ciudadanos-Partido de la Ciudadanía en el 2006 fueron totalmente desinteresados para la mayoría de quienes participaron.

La presidenta de Ciudadanos, Inés Arrimadas, ha manifestado motivos peregrinos para la moción de censura contra su gobierno de coalición en Murcia. Personas que se ‘cuelan’ en la vacunación y diversas quejas sobre transparencia. Nada que pueda justificar cambiar de imprevisto de pareja y aliarse con lo peor que puede uno aliarse en estos momentos en España: el gobierno del Pedro Sánchez. Pero los seis diputados de Ciudadanos unidos a los 17 diputados socialistas serían suficientes para alcanzar la mayoría absoluta de 23 escaños en la Cámara autonómica. Toda una tentación para los aventureros políticos que imaginan a Ana Martínez Vidal, actual portavoz del Ejecutivo autonómico y líder regional de Ciudadanos, sustituyendo a López Miras al frente del ejecutivo. Perder la dignidad a cambio de acceder a la presidencia de una comunidad autónoma. Dicen que esto es la política. Pero, desde luego, la cortoplacista. La que quiere asegurarse un asiento para reposar el trasero un tiempecillo más.

Siempre dijimos que Ciudadanos estaba aquí para ser apoyo en políticas razonables independientemente del sello político que las lanzara. Nos daba igual el PP que el PSOE. Pero esto cambia absolutamente desde el momento en que los socialistas españoles están dirigidos por una persona sin escrúpulos capaz de legitimar y blanquear tanto a la izquierda más radical como a los independentistas. ¡Y no digamos a Bildu! No hay por dónde cogerlo.

No puede ignorarlo una Inés Arrimadas, que por algo ni siquiera avisó de este absurdo (política y moralmente) plan a su propia ejecutiva. Quienes subestiman a Isabel Díaz Ayuso habrán de lamentarlo (o eso espero con calor). Su rápida reacción ha roto su coalición con Ciudadanos en la Comunidad, relación que nunca fue de mucha confianza a causa del carácter, digamos, poco claro de Ignacio Aguado.

Tal vez, como opina el amigo Jorge Bustos, este miércoles ha aparecido «una cabeza de caballo en la huerta murciana… envuelto en papel naranja …» para que en Génova 13 conozcan que no van a dejarse absorber sin pelear. Pero es una cabeza que traerá más daños a Ciudadanos que al PP. Y es una afrenta a todos los que creímos alguna vez que en España hacía falta un partido liberal (o de centro, aunque a mí no me gusta el concepto) que defendiera políticas que tuvieran como objetivo el bien del país desde la razón y el sentido común.

Este lamentable movimiento ha provocado desestabilización en varios gobiernos autonómicos en unos momentos en los que tendría que primar la recuperación económica, social y moral de un país asolado por la pandemia. Cuando el ciudadano debería ser lo primero, las partidas más vulgares del mus del poder se imponen en esta España con 70.000 fallecidos, cientos de miles de personas sin empleo y otro millón más que saldrán del ERTE (Expediente de Regulación del Empleo) para ir al paro directamente. ¡Cuánto ha cambiado Ciudadanos en 15 años! Veo difícil que este partido en el que tanta ilusión pusimos pueda tener aún oportunidad con tan ciegas políticas.

Legalidad frente a victimismo
El separatismo explota su victimismo con la pérdida de la inmunidad de Puigdemont y la vuelta a prisión de los condenados por sedición. Olvidan que solo es la ley frente a sus delitos
Editorial ABC 11 Marzo 2021

La reacción de Carles Puigdemont al levantamiento oficial de su inmunidad como parlamentario europeo para que pueda ser juzgado en España demuestra hasta qué punto su egocentrismo político nubla su juicio. Su frase con pretensiones lapidarias -‘hemos perdido la inmunidad, pero la democracia europea ha perdido más’- es indiciaria de cuál es su concepto real de la democracia y de las mayorías. Cuando la ciudadanía le concedió un escaño en Estrasburgo, no hubo cuestionamiento del sistema por su parte. Más aún, argumentó que el sistema le protegía y premiaba frente a una acusación ‘injusta’ del Tribunal Supremo. En cambio, cuando ahora es la inmensa mayoría de los partidos europeos quienes le desamparan, quien pierde es la democracia. El argumento de este prófugo de la justicia cae por su inconsistencia oportunista. Por eso urge la reactivación de las euroórdenes correspondientes para que los cinco dirigentes separatistas huidos sean detenidos cuanto antes, sin más subterfugios legalistas y sin más obstrucción por parte de Bélgica, Escocia y Suiza.

Igual de insostenible es el argumento con el que la Generalitat criticó la decisión de un juez de Vigilancia Penitenciaria de ordenar el reingreso en prisión de siete de los líderes independentistas condenados. Anoche llevaban más de un mes en libertad, y habían sido expresamente excarcelados por la consejería de Justicia, con una concesión arbitraria y prematura del tercer grado penitenciario, para participar en la campaña electoral. La portavoz del Gobierno catalán sostuvo que el retorno a la cárcel era ‘venganza, y no justicia’, y culpó expresamente al Ejecutivo de Pedro Sánchez, del que ironizó diciendo que ‘esto está muy lejos del discurso del gobierno del diálogo y la negociación’. Al respecto, conviene resaltar dos peculiaridades: ni Puigdemont lamentó ayer el reingreso en prisión de Oriol Junqueras, ni el Gobierno catalán censuró el levantamiento de la inmunidad de Puigdemont. Y una tercera: la fractura en Moncloa entre PSOE y Podemos es más virtual que real, y Sánchez sigue ejerciendo como comparsa de Iglesias y del secesionismo.

En cualquier caso, todos ocultan la realidad. Los presos condenados son delincuentes que apenas han cubierto una cuarta parte de su condena, y su salida de la cárcel está prevista en 2030. Se olvida que Puigdemont está procesado. Se oculta que la Generalitat ordenó esas excarcelaciones contraviniendo una decisión del Supremo y sin asumir que la ley es igual para todos los reclusos. Se olvida que los golpistas viven en una situación de privilegio carcelario, y que han podido hacer campaña electoral libremente y sin cortapisas, incluso de la mano de un terrorista. ¿En qué país del mundo, con unos Tribunales supuestamente represivos y un Gobierno que encarcela a personas por sus ideas, se permite a unos presos políticos pronunciar mítines televisados en prime time? ¿No saben la respuesta Junqueras y el blanqueado Otegui? Y se oculta también que Bélgica ha desactivado la figura de la euroorden probablemente sin tener competencias para ello, como ha denunciado el magistrado Pablo Llarena ante el Tribunal de Justicia de Luxemburgo.

En la pugna entre legalidad y mentira, entre la verdad y la ilusión óptica del independentismo, necesariamente debe imponerse la primera por más que sigan cultivando este discurso victimista del odio. Ni el sistema es bueno cuando les resulta propicio, ni es malo cuando no ocurre así. El ordenamiento es el que es, y su cumplimiento es obligado para todos los europeos. Ni son inmunes, ni son impunes, ni pueden tener patente de corso. Bastante sumiso es ya el Gobierno al respecto.
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