AGLI Recortes de Prensa   Sábado 13  Marzo  2021

Crónica de una traición
OKDIARIO 13 Marzo 2021

El vicesecretario general de Cs, Carlos Cuadrado, con pleno conocimiento de Inés Arrimadas, urdió el plan de amplio espectro con el que pretendía arrojar al PP de Gobierno regional de Murcia.

El esquema de mociones de censura diseñado por Carlos Cuadrado, número 2 de Ciudadanos, empezaba en Murcia, pero era extensible al resto de feudos gobernados en alianza por el Partido Popular y Ciudadanos. Por supuesto, el PSOE -La Moncloa, concretamente- estaba al tanto. Los socialistas, conscientes del descontento en Murcia de los diputados naranjas, lanzaron el guiño a Ciudadanos que, seducido por una oferta que iba más allá de la Comunidad murciana, empezó a soñar con una estrategia de ancho alcance que les permitiera recomponer su maltrecha situación. Hace casi un mes, Cuadrado llamó a Ignacio Aguado, a quien le ofreció simultanear el plan de censura contra el presidente de Murcia, López Miras, con el derribo político en Madrid de Díaz Ayuso. Ahora, Aguado se pasea por las televisiones acusando a la presidenta madrileña de traición, pero no podrá negar que sabía lo que se estaba tramando, si bien expresó su temor al fracaso de la estrategia. De hecho, las reticencias de Aguado propiciaron que Murcia se adelantase y lanzase la moción de censura sin esperar al resto de territorios.

Fuentes internas de Ciudadanos han confirmado a OKDIARIO las llamadas efectuadas por Carlos Cuadrado, si bien matizan que «Carlos Cuadrado no llegó a comunicar a Inés Arrimadas la magnitud del plan, restringiendo la información única y exclusivamente a la moción de censura que se preparaba en Murcia. De hecho, Cuadrado garantizó a Inés Arrimadas que el derrocamiento del pacto de Gobierno en Murcia no iba a provocar un terremoto en el Gobierno madrileño». En todo caso, Arrimadas sabía que el plan empezaba en Murcia, pero que tenía más escalas. Además, no comunicó a su Ejecutiva la moción de censura de la mano del PSOE para desbancar a Fernando López Miras.

Esta es la crónica de una traición que ha demostrado la bisoñez política de Arrimadas, la torpe ambición de su vicesecretario general, Carlos Cuadrado, y la hipocresía de Ignacio Aguado, que fue informado del plan y ahora va de víctima por los platós de televisión. Y detrás, la mano del PSOE, que ha utilizado a Cs como tonto útil de una operación de derribo del PP para mayor gloria de Pedro Sánchez.

Inda: «Judas Arrimadas ha hecho el ridículo»
OKDIARIO 13 Marzo 2021

«Los traidores en la vida suelen acabar entre mal y muy mal. Bueno, yo diría que entre muy mal y peor», asegura Eduardo Inda. Y la destinataria de esta frase no es otra que la líder de Ciudadanos, Inés Arrimadas.

Explica Inda que «la política no es la excepción que confirma la regla. Todos aquellos que traicionan sus ideales, los valores de su partido o a sus correligionarios suelen acabar ardiendo en la hoguera de las vanidades. Eso es exactamente lo que le ha sucedido a Inés Arrimadas».

La que era hasta hace un año y 12 meses la «gran esperanza blanca del centroderecha español», se convirtió «en la pelota oficial de Pedro Sánchez, del socio de ETA, de los golpistas catalanes y de Podemos. Y desde el miércoles, pues ha quedado reducida a la nada». Inda asegura que «la pena es que se ha llevado por delante un partido como Ciudadanos, que vino para modernizar y limpiar la política española y, muy especialmente, el centroderecha patrio».

En cambio, el director de OKDIARIO ve en todo este lío en el que se ha metido el partido naranja una oportunidad: «Lo más positivo de todo es que ha reordenado, sin quererlo, el panorama de la derecha española. Donde antes había tres partidos, ahora tan sólo va a haber dos porque Ciudadanos, obviamente, va a desaparecer. Y eso es una gran noticia para los que esperamos, confiamos y deseamos que la mayoría natural de España vuelva más pronto que tarde a la Moncloa. Y tu, querida Inés, pues has quedado como una Judas. Te has vendido por algo más que 30 denarios y como una auténtica ridícula. En fin, hasta nunca Inés».

Deslealtad, incompetencia y ridículo
Arrimadas ha intentado un trágala con Murcia por puro interés político personal
Editorial larazon 13 Marzo 2021

Es preciso reconocer que no andaba desencaminado el secretario general de los populares, Teodoro García Egea, cuando advertía de que la inexplicable maniobra política de la presidenta de Ciudadanos, Inés Arrimadas, urdiendo una moción de censura contra el Gobierno de la comunidad murciana, del que su partido formaba parte, iba a provocar el desconcierto, cuando no el enfado, entre las propias filas del partido naranja.

Tal es así, que García Egea, buen conocedor, por razones obvias, de los entresijos de la política murciana, no se dejó ganar por el desaliento y la sorpresa de un golpe premeditado y, ayer, culminó un acuerdo perfectamente legítimo con tres de los seis diputados regionales de Ciudadanos para abortar la intentona. Que entre los parlamentarios en cuestión se encuentre la vicepresidenta del Ejecutivo murciano, Isabel Franco, que fue la persona que firmó el acuerdo de coalición con el PP y que se encontraba bajo el punto de mira de su compañera de partido y candidata de la moción, Ana Martínez Vidal, rebotada del PP en 2015, tras verse excluida de las listas, debería servir de aviso a navegantes para estas nuevas formaciones que se jactan de haber venido a regenerar la política española de que nadie está libre de incluir en su filas a personas cuya ambición personal pasa muchas veces por encima de las siglas y de los acuerdos de partido.

No se trata de reprochar a Inés Arrimadas su desconocimiento del mal clima interno causado por su protegida, pero sí de que haya pretendido imponer desde su despacho en Madrid, sin consultar con su Ejecutiva y en connivencia con el secretario de Organización y ministro socialista José Luis Ábalos, un trágala en Murcia, sin más justificación que la de recuperar un protagonismo político que le niegan las urnas, incluso, a costa de aceptar una posición subordinada frente a un presidente del Gobierno como Pedro Sánchez que, al final de la escapada catalana, sólo busca una recomposición de sus apoyos. Sin que en estos momentos se pueda dar por zanjada definitivamente la moción, ya que desde la facción de Ana Martínez Vidal se tanteaba a los tres diputados de VOX en la Asamblea de Murcia, expulsados del partido, para que contrarrestaran los votos perdidos, lo cierto es que el daño infligido a Ciudadanos, que los distintos barones de la formación naranja no tratan de ocultar, no sólo es grave, sino que pone en duda su propia supervivencia.

Entre otras cuestiones, porque una cuestión es ejercer de partido bisagra, que es lo que venía haciendo Ciudadanos con su acuerdos de gobierno con el PP y con el PSOE, y otra muy diferente es convertirse en ariete de la extrema izquierda para desbancar a los populares, labor a la que se dedican con entusiasmo, aunque sea a costa de entregar gobiernos a quienes menos títulos electorales tienen. Maniobras oportunistas que no pasan inadvertidas para los votantes, más, si se gestan desde la «prepotencia de Madrid».

El único "tamayazo" era el de Sánchez y Arrimadas en Murcia
Quienes quisieron romper un Gobierno con premios institucionales fueron Ciudadanos y el PSOE, no el PP ni los diputados naranjas que finalmente han rectificado.
Editorial ESdiario 13 Marzo 2021

Finalmente, no parece probable que haya relevo en el Gobierno de Murcia, tras la rectificación de tres de los seis diputados de Ciudadanos que en principio habían mostrado su disposición a apoyar una moción de censura encabezada por su alocada líder pero impulsada, de manera evidente, por Pedro Sánchez e Inés Arrimadas dentro de una estrategia que incluía a Castilla y León y, probablemente, la Comunidad de Madrid.

Aunque Arrimadas haya intentado limitar a Murcia su estrategia, con peregrinas apelaciones, los hechos demuestran una sintonía clara de medidas similares en todas las Comunidades Autónomas donde ella se veía con capacidad de romper la alianza con el PP y de provocar cambios de Gobierno: solo en Andalucía, donde el líder autonómico actúa con independencia, no han soplado vientos de inestabilidad resumidos en cuatro mociones de censura anunciadas en 24 horas.

Una en Murcia, dos en Madrid y otra en Castilla y León, firmadas por distintos partidos y en distintas circunstancias, pero unidas por la misma razón: todas comenzaron cuando Ciudadanos presentó la suya, de la mano del PSOE, para expulsar al PP y quebrar la coalición que mantenían ambas formaciones en la Comunidad y el Ayuntamiento de Murcia.

Inés Arrimadas se debate entre dimitir o atrincherarse en un partido en ruinas
Que Arrimadas haya pretendido desvincularse de la onda expansiva de su decisión es tan absurdo como que proteste por las consecuencias de sus maniobras en Madrid: por mucho que insista ahora en que no tenía pensado desalojar a Ayuso y que, en consecuencia, no procedía la convocatoria de nuevas Elecciones, los hechos la desmienten y las razones esgrimidas por la presidenta regional madrileña, son solventes.

¿Cómo fiarse de un socio que, sin previo aviso, presenta una moción de censura con nocturnidad y alevosía en Murcia; calienta otra en Castilla y León y provoca otras dos en Madrid? En el último caso, la participación de Ciudadanos en el ramplón intento de evitar la convocatoria electoral y su alineamiento con quienes intentan retorcer la ley para sortear las urnas y anteponer las mociones de censura de Gabilondo y Errejón, terminan por darle la razón a Ayuso.

Y el sorprendente enfado de los portavoces nacionales del PSOE y de Cs al conocerse el fracaso de la moción de Murcia, prueba además que no era una acción local. La frustración exhibida por Adriana Lastra y Edmundo Bal, delegados de Sánchez y Arrimadas, es la mayor demostración de que existía un plan conjunto cuyos límites se desconocen pero, en todo caso, no terminaban en Murcia.

Si bochornoso ha sido su comportamiento oscurantista y artero, ya resulta escandalosa la manera de digerir el fracaso, denunciando un "tamayazo" como el que, en 2003, evitó que el PSOE consiguiera la presidencia de Madrid por la negativa de dos de sus diputados a investir a su entonces candidato, el hoy diputado Rafael Simancas.

Más allá de las dudas que pueda presentar aquel episodio, achacado a oscuras maniobras del PP nunca demostradas con las que quisieron tapar las evidentes luchas internas del socialismo madrileño, en este caso el único "tamayazo" que puede denunciarse es el que han querido cometer una parte de Cs y todo el PSOE.

El tamayazo de Arrimadas y Sánchez
Es Arrimadas quien ha estado dispuesta a obtener el poder en Murcia que no le dieron los electores, elevando a la presidencia a una candidata que, desde el propio Gobierno, ha intentado llegar a la cima que no le dieron los votos. Y es el PSOE quien, con tal de derribar a su rival, no ha tenido problemas en secundar una operación vergonzosa de asalto a las instituciones y a los presupuestos públicos.

Que tres diputados naranjas se hayan borrado de ese sainete no les convierte en tránsfugas, sino todo lo contrario: mantienen los acuerdos firmados, respetan la voluntad de los murcianos y, simplemente, se quedan en el lugar donde ya estaban.

El único "tamayazo" es, pues, el de Arrimadas y Sánchez, que además de indigno ha sido torpe y, probablemente, sirva para escribir el epitafio político de una dirigente extraviada que ha conducido a su partido al borde del precipicio.

Sánchez está herido
Javier Somalo Libertad Digital 13 Marzo 2021

La Operación Naranja, de cloaca, diseñada en La Moncloa para desalojar del poder a la derecha con topos de la cúpula de Ciudadanos va dejando algún adelanto de lo que nos espera en esta primavera de enorme trascendencia electoral.

Algunos presumen de que lo de Madrid se esperaba y hasta insinúan que se buscaba ese efecto, elevando a Redondo y Bolaños a la división de estrategas napoleónicos. Descontando que la francesada al final cayó donde cayó y en el mes en que cayó, la hipótesis de trabajo sería que el PP se queda aislado con Vox y que se necesitarán como socios de verdad. Serán la ultraderecha en el Congreso, en las portadas, en las tertulias, en el cine, en los monólogos y hasta en Supervivientes.

Ese no sería mayor problema si tal coalición tuviera los votos suficientes para gobernar porque las etiquetas las sufren los débiles y si un gobierno funciona y mejora la vida real de los ciudadanos poco importa cómo lo quieran llamar los que pierden. Ofende el que puede, no el que quiere. Pero en el caso de que Redondo de veras dé cada puntada con hilo, lo que podría estar esperando es que el PP caiga en la trampa por enésima vez.

¿Dejaría Teodoro hablar a Cantó?
No albergo dudas de que si la estrategia de Redondo y Bolaños es aprovechar los complejos genoveses que no soportan tener a Vox como socio real de gobierno —siempre lo esconden detrás de Ciudadanos aunque sean igual de necesarios—, les podría salir bien.

Pongamos un ejemplo que ni siquiera tiene que ver con Vox. Teodoro García Egea convocó a los medios —Casado parecía ese día Alfonso Armada— para anunciar que su partido abre las puertas a los desencantados de Ciudadanos. No estuvo mal como primera declaración para no revolver más la murcianada, dejando que el protagonismo lo tuviera quien en ese momento lo merecía por haberles salvado la vida en Madrid: Ayuso y su equipo más estrecho. Ahora pensemos en quiénes son esos desencantados a los que el PP abre sus puertas. ¿Dejaría Teodoro que Toni Cantó pronunciara en el Congreso uno de sus discursos anticomunistas? Si lo hiciera significaría que vuelve a admitir la batalla cultural y de las ideas, la que dejó fuera de la portavocía a Cayetana. Si la Operación Naranja ha despejado mentes lo celebraré porque sería buena noticia pero la prudencia, y ya la costumbre, aconsejan cuarentena.

Génova y su cámara periodística quisieron resaltar que Casado había pilotado desde el primer momento el ágil movimiento de Isabel Díaz Ayuso y que ese botón rojo se pulsó como en las películas, con el presidente americano dando las coordenadas y el general implorando que lo haga antes que los rusos. Yo me creo mucho más la versión española de que a Casado le dijeron que había que hacerlo sí o sí y que Casado miró a un lado, a otro, titubeó, carraspeó y cuando por fin lo autorizó ya no hacía falta, pero estaba de acuerdo. Se les había escapado Murcia pese a que en Libertad Digital estaba casi anunciado desde el fin de semana.

Pero resulta que el viernes, el Murciagate da un giro inesperado capitaneado esta vez por el secretario general y murciano del PP, Teodoro García Egea. Y en La Moncloa se quema la bocina antiaérea de tanto aullar. ¡Han traicionado a los traidores! ¡Tránsfugas! Tres de los diputados que se tenían vender para deshacer un gobierno pactado deciden no hacerlo por principios y porque firmaron el papelito con nocturnidad, al filo del toque de queda y sin aviso previo. Y resulta que por mantenerse en su posición inicial, la de un partido socio de un gobierno, son calificados de tránsfugas, de comprados. ¿Cómo habría que llamar entonces a los que siendo del partido que gobierna con el PP se van con el PSOE a firmar una moción de censura?

Madrid es ahora lo urgente y las elecciones del 4 de mayo se convierten en cabeza de puente que puede ser de enorme utilidad en Andalucía, en Galicia, en Castilla y León y quién sabe si en más comunidades y ayuntamientos. El Gobierno de Sánchez lo sabe, está herido y hará todo lo posible, todo, para que algo salga mal.

Rosa Díez dio en el clavo el viernes en Es la Mañana de Federico al denunciar que en el Gobierno de Sánchez “forzaron la máquina para que hubiera elecciones en Cataluña y ahora la fuerzan para que no las haya en Madrid”. Porque el PSOE quiere democracia si está a su servicio, a su antojo, y siempre hay algo preparado cuando se aproxima la hora de votar.

Lo cierto es que esta semana La Moncloa ha quedado en evidencia por fiarse en exceso del talento de sus asesores o por delegarlo demasiado en Inés Arrimadas. El que iba a robar el banco se queja entonces de que la caja está vacía. A partir de aquí, del fiasco murciano y madrileño, todo van a ser ataques por encima y por debajo de la mesa. Sólo hay que ver las primeras reacciones del Gobierno relatadas por Ketty Garat en Libertad Digital:

“El PP compra poder. ¿Qué tendrá que ocultar Teo para comprar poder, para comprar diputados?”.

“Así es como el PP compra poder. Compra tránsfugas, de la misma manera en que pagaban a policías para investigar a los suyos. Son los mismos que los del caso Bárcenas y la Gürtel”.

De momento, el estilo es tosco y desorientado pero ya apunta en una dirección que no tardaremos en ver convertida en portadas y tertulias políticas. Hay múltiples formas de intentar que fracase el proceso de reacción. Unas son las esperadas: “Ayuso empuja al PP a perder el centro o Madrid”, dice El País sabiendo que Casado no lo soporta. Pero así como la historia del llamado Tamayazo dio para una serie de varias temporadas, el gatillazo murciano ya ha empezado a promocionar su trailer: lo que “oculta” Teodoro, la compra de voluntades y hasta “mafias” organizadas por el PP.

Ciudadanos pierde más dignidad que escaños
Edmundo Bal dice que el PP “se ha comportado de forma mafiosa en Murcia”. ¿Y cómo habría que calificar el comportamiento del hombre de la carpeta, el tal Cuadrado, urdiendo una moción nocturna con salvoconducto monclovita para deshacer un pacto de Gobierno? ¿Cómo califica este abogado del Estado la actitud de su partido en la Asamblea de Madrid con las mociones presentadas fuera de tiempo por Más Madrid y el PSOE para que la convocatoria de Ayuso, perfectamente legal, fracasara? ¿Qué le parece a este jurista de reconocido prestigio —y lo digo sin retintín— que su partido y el PSOE, valga la redundancia, hayan omitido al TSJM que tuvieron conocimiento del decreto de disolución antes de tramitar las chapuceras y trapaceras mociones?

Y, por último, ¿defiende Bal, antaño adalid de la legalidad frente al golpismo, que valgan más unas pataletas que la potestad exclusiva de presidentes, ya sean de Gobierno central o autonómicos, para disolver cortes y asambleas? ¿De verdad Edmundo Bal puede caer en la golfada de mantener que como el BOCAM publica al día siguiente, las mociones son válidas porque ya habían llegado al registro?

Ciudadanos se ha puesto oficialmente al servicio de Pedro Sánchez con armas y bagajes y no les ha podido salir peor. Inés Arrimadas no debería dejar pasar el fin de semana sin anunciar su salida definitiva del partido. Quedan dentro personalidades de enorme valía que sabrán qué hacer con él sin perder, como otros, hasta la dignidad. El partido de la traición es el mismo, aunque ya no lo parezca, que el 6 de septiembre de 2017 sufrió en el Parlamento de Cataluña el primer golpe de Estado al no permitírseles ni hablar mientras Forcadell sacaba adelante la Ley de Referéndum.

En cuanto al PP de Génova, no sé si aprenderá la lección de que su “centro” es, en realidad, una diana a la que ya dispara hasta Ciudadanos, ese socio leal que siempre estaba por delante de Vox, mero apoyo que convenía esconder cuando no atizar hasta romper violentamente la relación.

Desconozco pues, si lo sucedido en esta semana de marzo hará recapacitar al partido que tuvo dos mayorías absolutas y se pondrá a repasar su propia historia y la de la UCD. Lo dudo mucho. Pero si así fuera, la tarea que tiene por delante en pocas semanas es intensa y cuenta con cierta ventaja porque el gobierno herido de Sánchez, en su precipitación, cometerá errores iguales o mayores que los de la Operación Naranja.

La estrategia para la derecha es tan sencilla como no caer en trampas y no tendérselas al partido equivocado. En definitiva, identificar al enemigo, que ahora hay uno más. Tanto desconfiar de Santiago y fue Inés la que llevaba el puñal… de Pedro.

Plebiscito contra Sánchez
La operación del PSOE y Cs para romper el centro-derecha está resultando un fracaso absoluto, y solo reforzará a Ayuso y al PP
Editorial ABC 13 Marzo 2021

La encuesta de GAD3 que hoy publica ABC pronostica un nítido triunfo de Isabel Díaz Ayuso en Madrid si, como parece, hay elecciones el 4 de mayo. El PP lograría entre 57 y 59 escaños frente a los 39-41 del PSOE, y junto con el hipotético apoyo de los 14-16 escaños de Vox en la Asamblea, Díaz Ayuso podría gobernar con comodidad. Uno de los datos más relevantes del sondeo es la desaparición total de Ciudadanos del mapa madrileño ya que si Ignacio Aguado fuese designado candidato, no obtendría representación. El hundimiento del partido de Inés Arrimadas es absoluto y lo sitúa en vías de extinción. También Podemos quedaría en una situación límite ya que apenas supera el 5 por ciento del voto. De alcanzarlo, lograría 7 escaños, lo que unido al desplome de Más Madrid, hará fracasar la estrategia de la izquierda para desalojar al PP, auténtica obsesión persecutoria de Pedro Sánchez.

De hecho, la confirmación de que el socialista Ángel Gabilondo repetirá como candidato, pese a que estaba en el trance de ser relevado por estar amortizado, solo puede ser interpretada bajo el prisma de que Sánchez da por perdidos de antemano estos comicios, que no quiere sacrificar a otro ministro para inmolarse como lo ha hecho Salvador Illa en Cataluña, y sobre todo, que Moncloa no había calculado las consecuencias del estropicio político causado en Murcia. Sánchez y sus estrategas han pinchado en esta ocasión porque frente a la operación diseñada para romper definitivamente el centro-derecha, solo van a reforzar a Díaz Ayuso y a acreditar que cualquier posible sorpasso de Vox al PP, al menos en Madrid, es una ilusión óptica. El peligro de la abstención que se produjo el 14-F en Cataluña parece conjurado en Madrid, ante la ilusión que ha despertado la posibilidad real de que estas elecciones autonómicas se conviertan inevitablemente en un plebiscito sobre Sánchez. Se trataría además de la constatación del hartazgo ciudadano ante las maniobras del Ejecutivo, más centrado en acaparar poder que en combatir la pandemia.

Si se producen estos resultados, Madrid certificará el acta de defunción de Ciudadanos ya que dejará expedito el ámbito del centro-derecha liberal para que el PP lo pueda explotar a conveniencia. Por vía indirecta, Pablo Casado vería reforzado su papel como presidente del PP, y por primera vez en los últimos años Sánchez habrá fracasado en ese objetivo último de cerrar un cordón excluyente contra la derecha y acaparar todo el poder institucional. De confirmarse el ocaso de Ciudadanos y de Podemos, el efecto de la onda expansiva sobre la legislatura será inevitable, y el fracaso de la ‘nueva política’ convulsionará en lo sucesivo todo tipo de mapas electorales. Y Sánchez tendrá por primera vez en los últimos tres años motivos para preocuparse por la estabilidad de su proyecto con dos partidos, y no tres que se anulaban entre sí, a su derecha.

Arrimadas muere matando... a Ciudadanos
EDITORIAL Libertad Digital 13 Marzo 2021

La moción de censura interpuesta por Ciudadanos y el PSOE para hacerse con el Gobierno murciano se ha saldado con un rotundo fracaso, tras la decisión de tres de los seis diputados regionales naranjas de mantenerse fieles al acuerdo de investidura firmado con el Partido Popular en junio de 2019.

No estamos ante un episodio de transfuguismo, como intoxican desde Cs y la izquierda canalla. Esos tres diputados, lejos de romper con su partido, afirman haber actuado en cumplimiento de lo acordado públicamente por su formación hace menos de dos años. La que ha estado maniobrando de la manera artera y traicionera que se suele asociar con los tránsfugas es Inés Arrimadas, y si algo cabe reprochar a Isabel Franco, Francisco Álvarez y Valle Miguélez es haber tragado en un primer momento con la oscura maniobra de su líder nacional.

No hay la menor razón para presentar una moción de censura en Murcia; ni en Madrid, Andalucía o Castilla y León, las otras autonomías gobernadas en coalición por PP y Cs que Pedro Sánchez quería tomar de la mano de la descalificada Arrimadas.

En Murcia se esgrime como argumento la vacunación irregular de altos cargos. Pero el consejero y la cúpula de Sanidad dimitieron al día siguiente de conocerse los hechos; en cuanto a la información solicitada, los diputados regionales que quisieron pudieron examinar la lista de vacunados. Por cierto, Ciudadanos no comisionó para ello a ninguno de sus representantes, claro síntoma de lo que le importaba realmente conocer esa información que ahora utiliza como casus belli.

Todo indica que la moción fue pergeñada en Madrid, y que lo que primó fue el interés ya no de la marca murciana de Ciudadanos, ni del propio partido nacional, sino de Arrimadas y su tenebrosa camarilla, que parecen haber actuado por su cuenta en sus tejemanejes con "la banda de Sánchez", en memorable definición de Albert Rivera.

La operación en Murcia ha fracasado y, para colmo, ha permitido a la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, deshacerse de un Ignacio Aguado que no hace más que tirarse de los pelos y ponerse histéricamente en evidencia al cargar contra quien no se ha dejado guillotinar en vez de contra su semejante y correligionaria por pasarse de lista.

Esta semana, Arrimadas ha cavado su tumba política y dado la razón a aquellos de sus excompañeros que al abandonar el partido advirtieron de su intriguismo y marrullería, así como de su ambición desmedida y sus carencias de orden táctico y estratégico. Su negativa a someterse a la investidura tras la histórica victoria de Ciudadanos en las autonómicas catalanas de 2017, en plena ofensiva del separatismo sedicioso; su apoyo al peor Gobierno desde la instauración de la democracia, el del socialista Pedro Sánchez y el comunista Pablo Iglesias, tremendamente responsable de los estragos socio-económicos que está causando la pandemia del coronavirus, y su despliegue de insensatez en esta semana ominosa la han condenado irremisiblemente. Arrimadas, sí, se ha suicidado y, de paso, ha dejado herido de muerte al partido Ciudadanos.

Arrimadas se suicida en la yugular de Aguado
Alberto Pérez Giménez. vozpopuli.es 13 Marzo 2021

El ridículo de Inés Arrimadas y su equipo en Murcia con una moción de ida y vuelta solo ha tenido un efecto: la salida de Aguado y todos los suyos del Gobierno de Madrid y -al tiempo- su muerte política el 4 de mayo

“Esto es insoportable”; “qué pena me da el partido”; “no podíamos hacer más el ridículo”… Tres de las figuras que aún hoy pintan algo en Ciudadanos no saben hasta dónde puede seguir cayendo la formación naranja. Alguno, el que mantiene una amistad personal con Inés Arrimadas, intenta exculparla y apunta directamente a sus “estrategas”: Carlos Cuadrado y José María Espejo. “Son un desastre”, dice. Los otros, directamente cuestionan la capacidad de liderazgo de la jerezana. Pero todos coinciden: esto parece el fin de la formación naranja.

El ridículo de la moción fracasada en Murcia “ha sido la puntilla”, insiste uno de ellos, que destaca la “bisoñez” de Cuadrado frente “al viejo PP” y el “error de cálculo” de Arrimadas al desencadenar un terremoto de ida y vuelta en Murcia que, finalmente, se puede cerrar con la desaparición de Ciudadanos… en Madrid. E Ignacio Aguado, que nunca ha sido santo de la devoción de Arrimadas, va a intentar morir matando.

La descomposición de Ciudadanos se ha acelerado desde el 14-F, cuando sufrió una debacle mayor que la que llevó a Albert Rivera a dimitir tras las generales de 2019. Ya entonces, en el seno del partido se apuntaba a Cuadrado como el responsable, pero Arrimadas decidió no tomar medidas y respaldarle. Fue el comienzo del fin. Y ahora, la cabeza de Cuadrado ya no es suficiente para muchos.

Exigencias a Arrimadas
Juan Marín, “anonadado” por lo que estaba sucediendo en Murcia, pedía un comité extraordinario. Begoña Villacís se sumaba desde Madrid poco después. También Toni Cantó. La cúpula lo ha convocado este lunes. Será duro, muy duro.

La operación liderada por Teo García Egea ha servido para dar oxígeno al cuestionado secretario general de Pablo Casado –“se ha reído de todos los nuestros, por mucho que digan que son tácticas del viejo PP y que ha sido otro ‘tamayazo’”, dice uno de los políticos naranjas consultados-.

Además, el fracaso de la moción ha terminado de asfixiar a la actual cúpula de Ciudadanos, que anda sin respiración ni rumbo desde que Albert Rivera, en un ejercicio de honradez que le ha faltado a la actual dirección, decidiera asumir responsabilidades y marcharse con la música –de momento- a otra parte.

¿Puede volver Rivera para recoger los restos del naufragio naranja y llevarlos al puerto común de un centroderecha con el PP? Todas las fuentes consultadas insisten en que el no quiere “aún. Es demasiado pronto”. El problema es que, al ritmo de desmoronamiento, de la nave no va a quedar ni el mascarón.

Operación "catastrófica"
La “operación ha sido catastrófica”, insisten desde Ciudadanos. Y no es para menos: García Egea frustra la moción en Murcia, el sector oficialista de Ciudadanos se queda fuera del Gobierno de López Miras y la única consecuencia es que, además, se quedan fuera de una de las joyas de la corona: el Gobierno de Madrid.

El suicidio de Arrimadas en el gaznate de Aguado ha sido épico. Las elecciones del 4 de mayo en Madrid pueden dar la puntilla definitiva al partido: solo si Isabel Díaz Ayuso no es capaz de sumar la mitad más uno de los diputados con Vox, Ciudadanos podrá tener alguna esperanza de sobrevivir.

Y ahora mismo, los sondeos no son nada halagüeños. Casi todas las encuestas publicadas –y las que manejan los partidos y las firmas de demoscopia- dejan a Ayuso y Monasterio al borde de la mayoría absoluta. Y a Ciudadanos –sea Ignacio Aguado o sea otro candidato si el partido impulsa una lista paralela en las primarias, como se temen en el entorno del exvicepresidente madrileño- le deja ahora mismo en la cuerda floja: al borde del 5% que supone la barrera entre quedarse sin representación o ser necesario para formar gobierno con el PSOE y otras fuerzas de izquierda en Madrid.

Las elecciones del 4-M, por tanto, serán la prueba final y todos echarán el resto. Al PSOE, el adelanto electoral de Ayuso le ha descolocado y ha abortado otra “operación Illa”. Sánchez se ha tenido que resignar a repetir con Gabilondo como candidato –como adelantó Vozpópuli en exclusiva-, pero confía en que se repita un efecto como el de Manuela Carmena en el 2015, cuando aglutinó los votos del “todos contra Esperanza Aguirre”.

Más Madrid intentará salvar los muebles -y la economía- y Podemos está, como en Galicia, al borde de quedarse fuera de la Cámara. Vox se frota las manos soñando con la vicepresidencia y hará todo lo posible por sumar con el PP. ¿Y Ciudadanos…? Una de las últimas encuestas, la de Metroscopia para El Confidencial, publicada este mismo viernes, ya le deja fuera de la Asamblea. Posiblemente, estas de Madrid serán sus últimas elecciones.

Bye Bye
Nota del Editor 13 Marzo 2021

Hace ya un montoncito de años asistí a una reunión (cuatro gatos) que había organizado Rivera (de Ciudadanos) en La Coruña, y ante el asunto nuclear del
idioma español, nos dejó boquiabiertos, abandonados a nuestro desamparo y desgracia, y un argentino le soltó " ahora si que nos has tumbado el sombrajo".
Ciudadanos nunca ha tenido intención ni valor para defender los derechos humanos y constitucionales de los español hablantes, que como condición indispensable requieren la inexistencia de derecho alguno en la administración, educación, justicia, sanidad, seguridad, etc. de España de las lenguas regionales.

Por eso, bye bye, desaparecen y afortunadamente sus daños colaterales no han conseguido romper demasiado.

El batacazo murciano de Iván Redondo
José Alejandro Vara vozpopuli.es 13 Marzo 2021

La conspiración derivó en esperpento. Fracasa la jugada naranja del gurú de Sánchez para tumbar a Ayuso y demoler al PP

Win/win es el lema de la factoría de ficción de Iván Redondo. Ganar o ganar. No hay otra ley en la Moncloa. Lose/lose parecía, por contra, el sello de Génova. Perder o perder. No había otra. Sin embargo, en una semana enloquecida y delirante, estos dos axiomas, estos dos enunciados incuestionables, han volado por los aires. Y, con ellos, un principio que se antojaba tan inconmovible como la columnata de la Basílica de San Pedro: Iván es imbatible. Pues ya no.

En el tablero del gran gurú presidencial, las jugadas se diseñan con meses de anticipación. Se estudian las encuestas, se escrutan los bigdata, se acarician los algoritmos. Todo se aquilata al milímetro y no se deja una pieza, ni siquiera un peoncillo, al albur de la improvisación. La jugada que emergió súbitamente este miércoles en Murcia, una insulsa moción de censura a un Gobierno regional de una comunidad de relevancia modesta, llevaba en su interior dinamita suficiente para desintegrar doscientas veces la Muralla China. Caía Murcia, quizás Madrid, temblores en Castilla y León, nervios en Andalucía... los cuatro pilares del poder territorial del PP, en el alero. Y, además, se obligaba a Pablo Casado a abrazarse a Vox, a arrinconarse en la extrema derecha, como decían los juglares de Lastra, y, por tanto, perdía la batalla de la moderación y la centralidad. "Adiós PP, adiós Casado", pregonaban las cacatúas del sanchismo desde micros y platós. This is the end, pequeño muchacho de Génova.

Todo encajaba. Al cabo, en sus tres años al frente del principal partido de la derecha, Casado ha conocido muy pocas victorias. Más bien, ninguna. Ganó Madrid en disputado rebote y en Andalucía se impuso un reputado sorayista que le dispensaba escaso aprecio. Poco más que exhibir en su escueta columna de éxitos.

Cierto es que no lo ha tenido fácil. Heredó unas siglas en ruinas y apenas ha logrado restaurar la fachada. Venció la interna del partido con un proyecto vitalista, estimulante, audaz, moderno y combativo que, raudamente, se fue diluyendo. Poco queda de aquel impulso primigenio, de aquel empeño prometeico por renovar el PP y reconstruir siquiera el andamiaje del centroderecha nacional, esa casa común que ni siquiera ha llegado a corrala. Su propia imagen ha sufrido un severo proceso de erosión. Casado se ha convertido en el mejor agente electoral de Pedro Sánchez. Lejos de ofrecer el perfil de un rival de fuste, de un enemigo temible, de un contrincante peligroso, más bien ha venido ejerciendo de cómoda manija de la que el jefe del Gobierno se sirve para juguetear con la oposición democrática, con la desopilante derechona, siempre en permanente estado de ebullición.

En ese ambiente estalla el volcán murciano, la jugada perfecta parida desde la máquina de estrategias de Iván Redondo, la apuesta decisiva para acabar de una vez por todas con las posibilidades de Casado de convertirse en presidente del Gobierno en unos cuantos años. Es decir, en nunca jamás. Una explosión en Murcia, una réplica estruendosa en Madrid y, en paralelo, mucho ruido y agitación de voces y despachos en la vieja Castilla y Andalucía. José Luis Ábalos, capataz de Ferraz, y Félix Bolaños, fontanero supremo de Presidencia, cocinaron durante semanas este delicado amasijo que pretendía llevarse por delante no sólo a Casado sino a Isabel Díaz Ayuso, la figura más poderosa y fulgente en el árido territorio de la derecha. Un Carlos Cuadrado, lugarteniente de Inés Arrimadas, atendía y trasladaba las instrucciones como un mozo de estación. El día D, el miércoles 10, Redondo lanzó su ataque. Moción en Murcia, Madrid y Valladolid. El tablero maldito, en acción. Estábamos con las vacunas y, de repente, esto. "¿Pero qué carajos pasa?". El PP reaccionó en tres fases. Desconcierto, pavor y pánico. Sin embargo, "el gladiador, vencido en la cruel arena, tiene aún esperanza, por más que la turba le condene con el pulgar amenazador", según las Saturnales de Pentadio. Ayuso se revolvió y convocó elecciones. Teodoro García Egea, número dos de Génova, viajó de noche a su tierra y desbarató la conjura naranja y murciana. Y ahí se frenó todo. Un gatillazo en toda regla. El guion monclovita experimentó un descomunal vuelco y todos los pronósticos, análisis y proyecciones se perdieron por el sumidero. "Hoy nada hay más despreciable que los oráculos", clamaba Cicerón. Pues igual.

El chiste de la regeneración
El grotesco espectáculo de esta conjura, un abracadabrante y torpe esperpento, tiene consecuencias graves. El descrédito de nuestra clase política es posiblemente el más notorio pero el menos importante, ya que a estas alturas es difícil creer que la respetabilidad de los protagonistas de nuestra cosa pública pueda caer más bajo. La regeneración y otras palabras mayores que tanto exhiben y agitan ha pasado a formar parte del repertorio de Gila.

Inés Arrimadas y Ciudadanos salen achicharrados de esta conspiración chapucera. La líder naranja intentó una apuesta audaz pero alocada. Un pacto suicida con el PSOE, a la espera de recompensa en forma de una vicepresidencia y dos ministerios en el nuevo Ejecutivo de coalición, cuando Sánchez se desprenda de Pablo Iglesias.

Con todo, el aspecto más llamativo de este cambalache es, sin duda, el que afecta al gran estratega de la Moncloa. No vivía Iván Redondo semejante humillación desde que Fernández Vara derrotó a Monago, en Extremadura. El godoy de Sánchez asesoraba por entonces al 'barón rojo' del PP. Es la primera vez que Iván muerde el polvo en su condición de sumo hacedor en los designios de la Moncloa. Con su alocada aventura, coronada por la ambición descoyuntada de Arrimadas, ha consumado un auténtico estropicio. Consolida al PP en la Región de Murcia, donde gobierna desde hace más de tres décadas. Relanza la imagen meteórica de Isabel Díaz Ayuso, que se impondrá sin despeinarse en la crucial batalla del 4-M. Refuerza los Gobiernos de Castilla y León y de Andalucía, donde Ciudadanos no osará ya abrir la boca ni para rechistar. Y, finalmente, logra lo que parecía imposible: reaviva a un Casado que deambulaba inerte y mortecino, zigzagueante y tambaleante, y lo reacomoda en el frontispicio de la derecha nacional. Todo esto de una sola tacada y, posiblemente, sin venir demasiado a cuento. Ah, y en el plano más personal, sufre una severa y cruel derrota, algo más que una afrenta, en su mano a mano con Teo, a quien tanto desprecia. Una cosa ha hecho muy bien. Su nombre no aparece en las crónicas, su curriculum no sufre desdoro, su aura permanece impoluta.

Sánchez: Indecente apropiación de Azaña
Carlos Dávila okdiario 13 Marzo 2021

Es la última indecencia del tándem Sánchez-Redondo. Este lunes, el jefe del Gobierno de España ha conseguido que el presidente francés, Emmanuel Macron, acepte una reunión, una de esas cumbres cuya única rentabilidad es una foto, sonrisas incluidas, en la localidad donde en 1940 falleció el que fue presidente de la II República Española, Manuel Azaña: Montauban. Es la tercera de las operaciones de marketing político destinadas a disimular las enormes deficiencias, embustes y traiciones de su Gobierno: la rueda de prensa en los jardines de La Moncloa al más puro estilo Casa Blanca, y el aplastamiento de armas en Valdemoro supuestamente pertenecientes a ETA.

No se ha mostrado una sola prueba de que fueran de la banda asesina, los propietarios en todo caso de una larga secuela de crímenes, cuyos sucesores son aliados de Sánchez. A Redondo, probablemente a él, se le ha ocurrido esta cumbre a la que Macron va a acudir lo mismo que si realmente se realizara en Burdeos o en Caen. A él, al jefe español o cosa así, le da lo mismo. Este individuo quiere aparecer a ojos de los suyos, de los socios de conveniencia o directamente de los tontos, como heredero del personaje esencial de la experiencia republicana 1931-36 que, ya se sabe, terminó como el Rosario de la Aurora.

Finalizó de este modo como ya fue prediciendo, mes a mes, el propio Azaña. No consiguió su propósito de rendirse hasta que, ya en los estertores de aquel régimen, cuando ya era inevitable la victoria de Franco, Azaña logró que, al menos uno de los jefes militares del bando republicano, el general Vicente Rojo, firmara un documento oficial admitiendo la derrota. No lo hizo, el aviador Hidalgo de Cisneros, un personaje que, especialmente obcecado y en concomitancia real con el socialista Negrín, se negó a rubricar ese acta a la espera -decían- de que el estallido de la Guerra Mundial diera a su facción motivos para seguir resistiendo el embate ganador de las tropas del general Franco.

Ahora Sánchez viaja hasta Montauban, la villa donde en su cementerio están enterrados los restos de Azaña y, con certeza desplegará allí toda su monumental propaganda para presentarse como descendiente literal de aquel hombre fracasado, quizá bienintencionado, que terminó sus días confesado al parecer por un obispo, pidiendo paz y perdón, y encerrado en una modesta caja mortuoria, comprada por su fiel Galicia, en la que se distinguen la inscripción de sus días: Manuel Azaña 1880-1940 y una cruz, una cruz que se empeñó en colocar su viuda Dolores Rivas, creyente y muy piadosa dama que, hasta el final, estuvo amorosamente a la vera misma de su esposo.

Se aprovechará así Sánchez de personas y símbolos de otra época con dos objetivos: el primero, ya lo digo, aparecer como sucesor directo de Azaña, el segundo, reivindicar. Como siempre hace, el legado de la II República, sisándole para él para demostrar que si alguien puede presumir de esta herencia es el Partido Socialista Obrero Español. Nada más lejos de la realidad. Sánchez corteja ahora a un difunto ochenta y un años después de su muerte, un político que, en vida, tuvo mil desencuentros, enormes diferencias con los socialistas, desde Prieto hasta el propio Juan Negrín. Soportó Azaña la gobernación terminal de Largo Caballero con Prieto como ministro de Defensa, y apenas presidió unas pocas sesiones de aquel Consejo, las justas, desde luego, para que una día espetara al radical Largo esta verdad que recogió Josefina Carabias en el su libro: «Los que le llamábamos Don Manuel». Le dijo Azaña: «olvídense ustedes de la Revolución Rusa. Nosotros no somos un grupo que pretende tomar el poder, ni asaltar ninguna fortaleza de Pedro y Pablo». Fíjense, hasta en los nombres, qué atinada y profética la denuncia de don Manuel.

Era el tiempo en que la República socialcomunista se había enmerdado definitivamente con el golpe de Estado de Cataluña y Asturias, y cuando los enfrentamientos con Indalecio Prieto, los menos, y con Largo, los más, trufaban la vida pública nacional. Con Largo mantuvo Azaña trifulcas de toda índole, quizá las importantes cuando, ya estallada la guerra («Africa sea ha rebelado», gritó Prieto) el presidente, que vivía entonces en el Palacio de la Quinta, creyó que en Madrid su persona corría total peligro. Se empeñó en trasladarse a Barcelona para seguir gobernando desde allí. Largo y sus fanáticos se opusieron frontalmente a ello y le afearon, con esta dura aseveración, que quisiera, en su opinión, huir: «¡Es inconstitucional», bramaron y Azaña sin perder la calma les contestó irónicamente: «Sin duda está más de acuerdo con la Constitución abrir las cárceles y repartir fusiles entre la población penal».

Azaña detestaba de antiguo a Largo Caballero, tras una primera etapa de entendimiento, y con Prieto terminó guardando muchas distancias. Le consideraba un tipo muy incapaz de administrar una cartera ministerial y además, y sobre todo, sabía perfectamente que no contaba con la mayoría de su partido. Ambos sin embargo, y según todas las crónicas, coincidían en este punto básico: en que una vez declarada la guerra y tras los primeros y segundos combates, estaban convencidos de que iba a perderla. «Ya estamos listos para que nos fusilen» le dijo una vez a su ministro de Defensa. Azaña era firme partidario de lo que él llamaba el «apaciguamiento de las masas»

Prieto no era tan explícito al respecto, y Largo y Negrín, en absoluto querían negociar la paz. Negrín quiso convencer a don Manuel para que, una vez ya en París, regresara a España. A Negrín le profesaba una gran admiración profesional: era catedrático de Fisiología, hablaba siete idiomas, entre ellos uno endemoniado, el húngaro, y representaba lo que Azaña nunca supo ser: un bon vivant que incluso durante la guerra, se pegaba unos homenajes gastronómicos y lujuriosos de mucho envidiar.

De forma que ahora, tantas centenas después, el desplazamiento de Sánchez a Mantauban no guarda otros propósitos que los descritos. Su apropiación de la figura de Azaña es, como queda demostrado, una auténtica indignidad. A sus fines, los dichos, puede agregarse otro final: la necesidad que tiene de patentizar ante sus aliados leninistas, que él y su partido, el PSOE, es más republicano que el mayor agitador de Podemos. Desde luego de Pablo Iglesias. Sánchez soporta los desmanes de este contra la Monarquía, y se apresta por ahora a seguir en un tibio acompañamiento al Rey Felipe VI. Algún día, lo verán desgraciadamente, reconocerá cínicamente: «que ya la situación es insostenible». Es el pirómano que carga la mecha todos los días.

Los delirios de Pablo e Irene
Jimmy Giménez-Arnau okdiario

Una característica de Nietzsche, filósofo que vivió y escribió ‘Por encima del bien y del mal’, fue la capacidad de apasionarse con los problemas de su época para escapar a las limitaciones de su tiempo. Un nihilista, según él, “es alguien que prefiere creer en la nada a no creer en nada”. Enfermo de sífilis, mostró a los políticos del XIX la vía a las tinieblas y sus profecías sirvieron para definir a nuestros politicastros del XXI. “La igualdad de derechos podría convertirse, perfectamente, en la igualdad para violar tales derechos”. “Se tiene que pagar un fuerte precio por llegar al poder y el poder lo vuelve a uno estúpido”, resume los delirios de Pablo e Irene, en lo que se han convertido. “Todo el mundo es igual, quien se crea distinto camina por su propio pie al manicomio”.

Valga una muestra antológica de sus aforismos para hablar de este par de palurdos que han desprestigiado todas nuestras instituciones y enlodado la limpia fama que España disfrutaba en el mundo. Otro axioma de Nietzsche: “Desgraciados aquellos en quienes domina el impulso a castigar”. Castigar es el lema de Pablo e Irene y poner en solfa al Gobierno que les dio cuartel, su delirante obsesión. Sus sueños son expropiar La Almudena para instalar en la Catedral de Santa María la Real la tercera sede de Podemos. Los nuevos ricos están que lo tiran. Tras exprimir a la gente con tributos voraces y volver loco al pueblo con ideas arcaicas e imbecilidades mil, no les cuadran los planes. Nacieron vagos y se reciclan en inútiles. Van a por todas, cuando ya nadie cree en ellos.

Pablo e Irene recuerdan a esos matasanos medievales que lo único que diagnosticaban a ciencia cierta, era la muerte. Tal dúo prefiere diagnosticar la extinción del bienestar social a reconocer su fracaso. Sánchez cuenta las horas que le faltan para deshacerse de los delirios de esta ruin pareja. Engañar a Arrimadas, sumarla a su maquiavélico propósito para deshacerse de los susodichos y de paso, desestabilizar a Ayuso, es un truco de perdedor y le va a salir el tiro por la culata. Porque la presidenta de la Comunidad de Madrid va con la verdad por delante, da vida a los madrileños y se ha transformado en una política indestructible.

Arrimadas dudó de su papel de agente doble, se dejó seducir por un infatuado Sánchez y no cumplió su misión de dinamitar el Gobierno, aunque su presencia en Moncloa haya causado un ataque de histeria en los morados. Yo creía que los liberales eran más inteligentes y honestos que los social-comunistas. Pero la gente no es idiota y se entera de todo lo que ocurre. Por algo Vox, imparable, sube como la espuma. Pablo e Irene tienen los días contados, antes de vacunarse y largarse a Venezuela.

Pongamos que hablo de Madrid
Juan Manuel López Zafra. vozpopuli.es 13 Marzo 2021

Si algo ha demostrado es que el progreso y la riqueza de la sociedad dependen tanto de la defensa de la libertad como del rechazo del totalitarismo agregador
La Justicia habilita el fin de semana para resolver el recurso de las elecciones en Madrid

“Una vez hubo un sueño llamado Roma, sólo podías susurrarlo, a nada que levantaras la voz se desvanecía, tal era su fragilidad... y ahora temo que no sobreviva al invierno”, Marco Aurelio a Máximo. Gladiator (Ridley Scott, 2000)

Por fin, la presidenta de la Comunidad, Isabel Díaz Ayuso, ha decidido romper el inestable castillo de naipes sobre el que reposaba su acción de gobierno, en una jugada tan valiente como arriesgada. Algunos llevábamos meses pidiendo una actuación como la que finalmente ha ejecutado, ante las dudas y contradicciones de su socio de gobierno, en particular de su vicepresidente, Ignacio Aguado. Hoy, el sábado en que se cumple un año de la declaración del primer estado de alarma, el año de la mayor reducción de libertades desde la reinstauración de la democracia, con los mismos a los que entonces exigía responsabilidades aún en sus despachos, cuando no premiados con destinos de más relumbrón, con miles de muertos que la responsabilidad, la humildad y la capacidad de gestión debían haber evitado, los madrileños nos vemos llamados a las urnas, en aplicación del manido ejemplo de las alas de una mariposa y la teoría del caos. Y votaremos, por supuesto, por mucho que los mismos que se llenan la boca pidiendo escuchar la voz del pueblo a la mínima ocasión, se empeñen en ensuciarlo todo con mociones y zancadillas. Y comprobaremos si saber de leyes es algo más que recitar el Aranzadi o haberse casado con un juez.

Si algo ha demostrado Madrid, desde hace muchos años, es que el progreso y la riqueza de la sociedad dependen tanto de la defensa de la libertad individual y de la libre empresa como del rechazo del totalitarismo agregador. Y como no se trata de que parezca una mera opinión, vayamos a la contrastación empírica.

En 2020, ese año terrible que ya hemos dejado atrás, el PIB de España se contrajo al menos un 11%, mientras que el de Madrid lo hizo en un 10.3%. Una auténtica barbaridad, pero habida cuenta del peso de la Comunidad de Madrid en el PIB nacional, cualquier décima a la baja permite aliviar el desastre nacional. El último trimestre del año, cuando la economía nacional languidecía y crecía un magro 0,4%, pese a los cantos de los embaucadores que hablaban de recuperación en uve tras un pequeño bache, la de Madrid lo hacía en un 4,4%. Con una población que supone poco más del 14% del total de España, y empleando cifras de 2019 para evitar las distorsiones de la covid, Madrid aportó el 20% del Producto Interior Bruto del país, mientras que la renta per cápita se situaba en 36.000 euros, un 52% por encima de los 23.600 euros que le corresponden al español medio. Asimismo, este paraíso fiscal insolidario aportó el 17% de las declaraciones de la renta y el 22,5% de la recaudación total de 2018 (últimos datos publicados por Hacienda), nada menos que 81.419 millones de euros, con el tipo máximo más bajo de España. Y si debemos felicitarnos porque la inversión extranjera directa en España, en 2020, creciese un 52% respecto al año anterior, mientras caía un 42% en el mundo y un 70% en la UE, más fuerte aún deberemos celebrar que Madrid captase el 80% del total. Quizá la baja fiscalidad, la seguridad jurídica y la paz social, junto con la calidad de la mano de obra, permitan ofrecer alguna explicación.

Densidad de población
No cabe duda de que la política de convivencia con el SARS-CoV-2 se ha llevado muchas vidas por delante, pero tampoco cabe ninguna de que las políticas de cierre completo del resto de CCAA no han mejorado, de forma significativa, las tasas de mortalidad de Madrid mientras provocan la ruina de miles de empresas y negocios. Efectivamente, la tasa de fallecidos por 100.000 habitantes de Madrid, de menos de 40 en la segunda ola y de menos de 20 en la tercera, se encuentra en el tercio inferior del siniestro ranking. No pretendo relativizar, en absoluto, las cifras de Madrid, sabiendo cómo duele cualquier muerte, pero seguro que algo tiene que ver la densidad de población, con 840 habitantes por km2, casi nueve veces mayor que la española.

En este contexto de crisis extrema, no resulta comprensible el bloqueo de los desplazamientos que el Consejo Interterritorial del Sistema Nacional de Salud ha promovido para el puente de San José y la Semana Santa. Sobre todo, si tenemos en cuenta que, para el caso de Baleares y Canarias (donde el turismo representaba, en 2019, alrededor del 35% y del 45% de sus respectivos PIB), se admite la excepción del turismo extranjero. Perfectamente se podía haber habilitado la condición de una prueba negativa en antígenos o en PCR para admitir las pernoctaciones, al menos en el caso de las islas, donde el control en puertos y aeropuertos lo permite. Pero no. El castigo a esa apuesta por el comercio, por la movilidad, por la libertad limitada de la que, desde el principio, ha hecho gala el Gobierno de Díaz Ayuso, se ha aplicado sobre los madrileños, los contaminados en esta película de zombis, condenando con ellos a unas comunidades que ya soportan niveles de paro superiores al 25%, en el caso canario, y al 17%, en el balear. Resulta triste comprobar cómo, sólo una semana antes de la reunión del citado Consejo, esos mismos gobiernos autonómicos “no contemplasen” el cierre perimetral de sus islas, claramente conscientes del problema que se les plantea de perder la actividad de Semana Santa por segundo año consecutivo. Mientras tanto, a estas alturas no queda ya una sola plaza libre en alojamientos rurales de la Comunidad de Madrid para los dos periodos señalados. Hay lujos que sólo se pueden entender cuando, quienes se ven obligados a pagarlos, son los ciudadanos y los empresarios. El sueño de Madrid puede desvanecerse esta primavera, porque sus enemigos son muchos, y poderosos, y algunos ya están dentro de sus murallas.

La política española, a la deriva
Nicolás Redondo Terreros. vozpopuli.es 13 Marzo 2021

En los españoles son reconocibles los actos de valentía, los gestos heroicos; el pueblo suele convertirse en sujeto principal de la vida pública española, sin las referencias y objetivos de progreso que suelen marcar las élites en los países amigos -en España las elites son penosamente sólo “poderosos”, dedicados a extraer todo lo posible y cuanto antes al Estado-. También es evidencia contrastada que a los españoles no nos gustan los esfuerzos continuados en el espacio público, ni mirar más allá del día que vivimos, ni que los límites de la organización social constriñan nuestra soberana individualidad. En realidad estas virtudes y estos vicios seguimos notándolos en nuestra vida pública. El rechazo a los esfuerzos carentes de resultados prácticos inmediatos, el aburrimiento, la incapacidad de valorar lo que hemos hecho o, mejor, lo que han hecho las generaciones precedentes, concluye en una incapacidad de planear el futuro, que nos arrincona en la improvisación, en la ausencia de reflexión sobre lo que nos amenaza, vicio que ha hecho imposible en nuestra historia moderna las políticas reformistas: nuestro emblema ha sido o “todo o nada”, volver a empezar continuamente.

Con este pasado, encumbrado por su repetición en la historia española, la responsabilidad de los políticos es sobresaliente y en España han sido demasiadas las ocasiones que se ha caracterizado por su precariedad y su egoísmo, casi siempre enredados en los intereses más pequeños y turbios. En el 78 del siglo pasado España inició -¡por una vez “volver a empezar” era inexcusable y justo-, un proyecto de largo aliento, en el que las voluntades individuales o grupales se disciplinaron, convirtiendo por una vez la unión del pueblo y los poderosos en acuerdo armónico. Pensamos que todos los fantasmas del pasado desaparecían ante la esperanza tangible de ser como nuestros vecinos. Pero lo que se nos presentaba excepcional se ha ido convirtiendo desgraciadamente en una excepción: los nacionalistas en Cataluña se han desembarazado de la engañosa, artificial y meditada contención; desde el propio gobierno despiadados neopopulistas, que tienen la congénita tendencia de confundir la gestión con la propaganda refuerzan una estrategia lenta pero inexorable de demolición institucional, y la ciega crisis económica, consecuencia de la pandemia, amenaza con provocar nuestro descuelgue de nuestros amigos y vecinos...¡ una vez más!

Esta semana se han concitado todas las fuerzas que están en juego en nuestra política para mostrar nuestra verdadera situación y hemos descubierto la ocupación del espacio público español por los vicios que creímos desterrados para siempre de nuestras vidas.

El encono tribal
Los terribles datos económicos, que esconden hambre, miseria y falta de esperanza de millones de españoles con nombre y apellido, no impide la gresca pequeña entre los miembros del gobierno ni la incapacidad de acuerdos nacionales para convertir la desastrosa situación, que sobrellevamos con miedo y resignación, en una oportunidad para ponernos al día. El encono tribal, las pomposas proclamas ideológicas que esconden falta de ideas y resignada procrastinación, se han adueñado de la política española cuando más necesaria era la conjunción sincera de esfuerzos.

A ese rampante sectarismo se une la silenciosa labor de destrucción del sistema de los populistas morados, nos recuerdan la obligación de penitencia por los pecados cometidos y aún por los que nos son ajenos. Siguen dispuestos a volver a empezar, deconstruyendo todo lo conseguido durante los años de lucha por la libertad y los que nos permitieron gozar de su dulce frescor. Se han ocupado, mientras aumenta la desesperación entre los españoles, en mantener una campaña de debilitamiento de instituciones básicas como la jefatura del Estado, la justicia o el sistema autonómico español, acomodados en las confortables instituciones que aborrecen. La culminación descarada ha sido su rechazo en el parlamento europeo a que la justicia española pudiera juzgar a Puigdemont. En realidad, su posición en el gran parlamento europeo ha sido más una impugnación a nuestro sistema de libertades que una defensa de los tres pintorescos personajes.

¡Tantos años y siglos queriéndonos parecer a nuestros vecinos, que eran sinónimo de libertad y progreso, para destruir todo el esfuerzo en una votación!. Los parlamentarios de otros países europeos, cuando hayan visto a un partido con responsabilidades de gobierno en España negarse a que se juzgue a unos ciudadanos españoles huidos de la justicia, no podrán dejar de pensar que no tenemos remedio . El golpe es brutal, nuestra situación bochornosa, nuestra confianza nula, nuestro prestigio acumulado ha quedado en los huesos.
Una jugada ambiciosa

Y por si esto no fuera suficiente, contemplamos atónitos como por una jugarreta política en Murcia, elaborada en silencio y lejos del ojo crítico de la ciudadanía, desencadena una crisis de envergadura incontrolable. Porque todo puede empeorar en este ambiente de negligencia moral, agrava la chusca maniobra el protagonista de la misma: Ciudadanos. Al partido que venía a centrar la política, a dar el valor verdadero a las cosas, a hacer sólo política con mayúsculas, lo vemos entretenido en una inadmisible politiquería de intercambios. ¿Es posible que no intuyeran siquiera las consecuencias de su acción en Murcia, teniendo en cuenta la problemática relación entre su partido y el PP en la comunidad de Madrid? En el caso de que tal cuestión les pasara desapercibida, la gravedad de la ignorancia aumentaría hasta el punto máximo, ése, que exclusivamente se puede soslayar con ceses y dimisiones. Si, por el contrario, era una jugada más ambiciosa, la solución también sería la impugnación definitiva de algunos líderes de Ciudadanos, por mentir, por abjurar de sus promesas de trasparencia y de las virtudes que supuestamente veían adheridas a la “nueva política “.

Sin embargo, en este ambiente sectario, en el que el odio vence a la razón, el egoísmo a los intereses generales, la conveniencia a la moral, el sillón a la responsabilidad, es más necesaria que nunca una estrategia política moderada y una ocupación de esos espacios centrales en los que los países progresan, mientras sus ciudadanos sólo sienten emociones fuertes en sus respectivos ámbitos privados.

Hoy, cercanos al PSOE, desheredados de Ciudadanos y perplejos de otros partidos, necesitan certidumbre, seriedad y moderación. Por cierto, nadie debería confundir la moderación con la falta de ideas, con la debilidad o la cobardía. Un proyecto nacional, que no dependa de los nacionalismos, que se enfrente a la furia independentista, que afronte reformas, que sepa que el acuerdo no es sinónimo de derrota o impureza... que hable y no grite, que razone y no insulte requiere de fortaleza, valentía, coherencia y honradez intelectual, es más necesario que nunca.

Adenda: Mientras termino el articulo aparece en los medios de comunicación la noticia de la rectificación de varios parlamentarios murcianos de Ciudadanos. Esta reconsideración de los representantes del partido de Arrimadas impediría el cambio del gobierno autonómico. El ridículo raya con la obscenidad...da pena lo que está sucediendo en la política española. Ciudadanos, protagonista principal del vodevil murciano pero no único, nació en Cataluña defendiendo un proyecto nacional frente al nacionalismo, hoy en Murcia declara, contra su voluntad, que es una agrupación cantonal. Por desgracia la política española vuelve al cantón de Cartagena. ¡Disgregador y maldito cantonalismo español!

El centro y las autonomías
Nota del Editor 13 Marzo 2021

Esto del centro, es como la astronomía, el centro del universo está donde esté, que mas da. Cada piedrecita del universo puede elegir su centro, el resto del universo le afecta sólo un poquito.

En cuanto al tinglado autonómico, no hay por donde cogerlo. Es el mejor disparate que los enemigos de España nos han aplicado para destruirnos.

Una verdad para la familia Paty
Luis Herrero Goldáraz Libertad Digital 13 Marzo 2021

Hay algo desgarrador en ver a alguien descubriéndose un hijo de puta. No es bonito. En su rostro compungido, parecido, supongo, al del llanto de un sordomudo, es posible ver marcadas las arrugas que dejan siempre esas caídas del alma que tanto asustan, por aquello de que nos recuerdan que nadie está exento de sufrirlas también a la menor distracción. Además, los gestos que acompañan la epifanía suelen encerrar a la vez una extraña consternación silenciosa, como de anciano desorientado, que sólo puede ser entendida como la demostración palpable de una inocencia más profunda. Un hijo de puta que acaba de descubrirse siéndolo no es un hijo de puta de verdad. Al menos no todavía. Hasta hacía un segundo había creído –como todos, por otro lado– que se encontraba en el lado correcto de la moral. Pero ahora ya no puede seguir engañándose. Y por eso empatizamos tanto con él cuando le vemos. Porque sabemos que aún le falta la difícil tarea de decidir si está dispuesto a emprender el camino de regreso hacia la casa paterna, donde espera el cordero cebado y la alegría del padre que nunca dejó de observar el camino desde la ventana.

A Samuel Paty nadie puede esperarlo ya, sin embargo. Y eso es algo que sabe bien el padre de la niña que le sentenció sin querer. Es posible que por eso, por aquella hermandad universal que comparten todos los hombres que conocen lo que es amar a un vástago, haya soltado aquella frase desgarradora, de hijo de puta descubriendo serlo, dirigida quién sabe si a la familia del difunto o a su propia prole. “Fui un estúpido”, recoge la prensa –y mientras lo leo me imagino su mueca sorda de hombre arrepentido–; “le debo la verdad a su familia, al señor Paty, a toda Francia”. La desgracia ocurrió como ocurren las desgracias: un hombre adulto, profesor, para más señas, decidió ejercer su profesión y se dispuso a estimular la capacidad crítica de sus alumnos enseñándoles aquellas viñetas de Mahoma por las que los dibujantes de Charlie Hebdo habían sido masacrados en 2015. Su intención, como se intuye, pasaba por iniciar un debate en el aula acerca de la libertad de expresión. Aprovechando la ocasión, una de las alumnas le coló a su padre que el motivo por el que el centro la había expulsado tenía que ver con su oposición al método del docente y no a su mal comportamiento; y el padre, enrabietado, no supo actuar de otra forma que desatando su ruido y su furia en las redes e iniciando, acto seguido, una campaña difamatoria que dejó a Samuel Paty, por si no había quedado claro quién era el profesor a estas alturas, señalado por todos, incluidos los sectores más radicales del islamismo francés.

Diez días le quedaban de vida al maestro, aunque no lo supiese. Terminado ese tiempo, un joven le abordó a la salida del instituto y le decapitó en nombre del Profeta. Han pasado cinco meses desde entonces y al final se ha sabido que todo ocurrió por una mentira. A veces las desgracias tienen estos giros macabros, que acentúan sus facciones y subrayan el desconcierto. De ahí las palabras del padre, arrepentido, clamando a los cielos por un perdón que sólo él puede darse, igual que esa verdad que dice deber a toda Francia, pero que en el fondo se debe a sí mismo. Leyendo la noticia se hacía difícil no preguntarse qué habría pasado si la niña no hubiese mentido. Si Paty la hubiese expulsado realmente por intentar impedir que se mostrasen unas viñetas en clase. Pensando en eso, la única duda que queda es cuál es la verdad que aquel padre le cree deber a una familia que se ha quedado sin posibilidad de esperar a su muerto. Es difícil saber si de lo único de lo que se arrepiente es de que su hija mintiese, o si, además, también es consciente de que la única razón por la que esa espera se ha visto truncada es que en Occidente, a día de hoy, todavía existe gente adulta dispuesta a dejarse llevar por la fiebre de la justicia popular. Esa que permite que un hombre inocente pueda ver su reputación destruida por el simple berrinche de una adolescente. O esa que demuestra cómo otros continúan dispuestos a matar por imponer una verdad que no le deben a nadie. Ni siquiera a sí mismos.

Delincuencia e inmigración ilegal: un cóctel que activa el control sobre los medios
Rubén Pulido. https://gaceta.es 13 Marzo 2021

El pasado 10 y 11 de diciembre del año 2018 tuvo lugar una cumbre en Marrakech. Se celebró prácticamente en silencio y acudió Pedro Sánchez. La gran mayoría de españoles se enteraron durante el fin de semana anterior de que España iba a ser adherida al llamado “Pacto Mundial para la Migración”. Sin previo aviso a la población y teniendo conocimiento desde el verano del citado año, el Sr. Sánchez nos llevaba hacia un acuerdo con sigilo, apoyado en el mutismo mediático y en la opacidad total frente a otros países que sí informaron previamente a sus ciudadanos.

El comúnmente llamado Pacto de Marrakech recoge una serie de indicaciones que van más bien encaminadas a naturalizar la inmigración ilegal como forma habitual de llegar a un país de destino y orientadas hacia el presunto propósito expuesto en la operación de marketing previa: “apostar por una migración ordenada, responsable y regular”. De hecho, en sus borradores iniciales ya había alusiones directas a un pacto encaminado hacia el reemplazo poblacional, algo que quizás países como Croacia, Austria, Estonia, Hungría o Polonia supieron ver y no sucumbieron a los oscuros intereses del acuerdo.

El Pacto de Marrakech nos daría para un análisis en profundidad, pero hoy quiero detenerme en su objetivo número 17. Este objetivo, como bien refleja su texto, va directamente encaminado a perseguir y controlar toda aquella manifestación pública o mediática dirigida hacia la inmigración ilegal. Tanto es así que ya el eurodiputado holandés Marcel de Graaff se atrevía allá por el 2018 a enfocarlo de la siguiente forma: “La crítica a la inmigración se convertirá en un delito, y los medios de comunicación que den cabida a estas críticas podrán ser cerrados”. Y no arrojaba nada lejos de la realidad, es algo que ya se hace peligrosamente cotidiano. Veamos algunos ejemplos.

El caso de Francisco Zúñiga
El inesperado y violento homicidio de Francisco Zúñiga, sacristán de 52 años del municipio jienense de Alcalá la Real, no sólo conmocionó hace unas semanas a los alcalaínos y a la sociedad española en general, sino que, además, dejó de nuevo entrever la censura, el pudor y el temor informativo al que están sometidos los medios de comunicación. En la cobertura mediática de este apuñalamiento se volvieron a omitir los datos que hacían referencia a la nacionalidad del autor del crimen, lo cual reabría nuevamente el debate sobre la necesidad de aportar este tipo de connotaciones por parte del periodista, su relevancia en la información y el buenismo mediático a la hora de abordar los sucesos en los que un inmigrante, legal o ilegal, se relaciona con un hecho delictivo.

Las primeras informaciones del citado caso, en referencia a la nacionalidad del autor del crimen, eran contradictorias. Medios provinciales informaban que el asesino de Zúñiga era de nacionalidad marroquí, para después corregir la información e indicar que el asesino del sacristán era de nacionalidad rumana, finalmente esta información quedó en el aire.

Esta cobardía mediática no sucede por casualidad, más bien viene a ser consecuencia de la corrección política, una vez más, del expuesto Pacto de Marrakech. En el caso del apuñalamiento del sacristán de la iglesia de Consolación del Alcalá la real, nos encontramos ante un asesino de nacionalidad rumana con antecedentes penales, como indican fuentes de la investigación. El autor del crimen, de 32 años de edad aproximadamente, de origen rumano, llegó a Alcalá la Real como temporero de la campaña de la aceituna y se encontraba en situación irregular. No es la primera vez que el causante de la muerte del sacristán empuña un arma, el recolector rumano tenía antecedentes por el mismo delito en varios países de Europa, y en 2017 en la localidad cordobesa de Adamuz, donde tuvo una pelea con arma blanca con un compatriota. En esta ocasión los medios de comunicación hacen difusión de la nota de prensa emitida por la benemérita, donde se recoge que el apuñalamiento se ha llevado a cabo por una persona de nacionalidad extranjera, pero en ningún momento se informa sobre el origen del mismo, por lo que se vuelve a evidenciar la censura mediática que existe al respecto.

Según fuentes de la investigación, en esta ocasión el autor del crimen tuvo una discusión con el sacristán en las horas anteriores al apuñalamiento. El indigente rumano, acostumbrado a mendigar en la puerta de la iglesia, entró al templo sin mascarilla por lo que el sacristán, Francisco Zúñiga, le reprendió diciéndole que se la pusiera, lo que derivó en una acalorada discusión que horas después llevó al temporero, de origen rumano, a matar a puñaladas al sacristán.

El conocimiento de la nacionalidad del asesino de Zúñiga llevó al Ayuntamiento de Alcalá la Real a pedir en sus redes sociales prudencia con el caso y que cesaran los mensajes de odio que circulan por las redes. “El odio no arreglará nada, dejemos que actúe la justicia. En honor a Paco”. Esta publicación del Ayuntamiento de Alcalá la Real venía a victimizar al verdugo, causante del asesinato de un hombre, por el simple hecho de los comentarios recibidos por el origen del autor del crimen, un ejemplo más de la protección que puede llegar a ofrecer el Pacto Global de la Migración a los inmigrantes que delinquen en España, no sólo por parte de los medios de comunicación, sino también de las instituciones.

No sucede lo mismo cuando la delincuencia es llevada a cabo por un ciudadano español. Los medios de comunicación no tienen problemas a la hora de señalar la nacionalidad española como dato significativo a la hora de informar de un suceso delictivo, incluso el periodista no encuentra tantas trabas a la hora de conocer este dato por las fuentes de la investigación. Las barreras que existen para conocer la nacionalidad foránea de un delincuente desaparecen cuando es español.

En esta ocasión no existe ningún pacto al respecto que acuse al periodista de delito de odio a los españoles en el caso de relacionarlos con un hecho delictivo, aquí el medio de comunicación tiene total libertad para publicar este dato, no existe ningún pacto político por el que se persiga y amordace a los que relacionan a un ciudadano español con la delincuencia. Sin embargo, el Pacto de Marrakech, si persigue al periodista o medio de comunicación que relacione al inmigrante, legal o ilegal, con un hecho delictivo, pudiendo caer en un delito de odio y llegando a causar, inclusive, el cese de su actividad mediática.

Objetivo: blindar al delincuente inmigrante
El apuñalamiento de Alcalá la Real y su tratamiento mediático no es un caso aislado. Recordamos en octubre de 2018 el brutal crimen de Desirée Mariottini, que dio la vuelta al mundo por su especial dureza y crueldad, y también abrió el debate al que hemos hecho referencia al principio: la vuelta de la policía de lo “políticamente correcto”.

Desirée fue violada por un grupo de hombres desde la tarde del jueves 18 de octubre de 2018. La drogaron, la dejaron inconsciente y abusaron sexualmente de ella una docena de personas. No dejaron que nadie la socorriera. La adolescente falleció el 19, por lo que su calvario duró más de 10 horas. Fue asfixiada, se cree que le taparon la boca con una mano para que no gritara. La autopsia confirmó que existió violencia repetida. Hasta el momento, son cuatro los arrestados por el brutal crimen. Los primeros dos eran senegaleses de 26 y 43 años sin documentos legales para residir en Italia, más tarde cayó un tercer sospechoso, un nigeriano de 46 con permiso de residencia en la capital italiana por motivos humanitarios, informaron fuentes del Ministerio de Interior. Por último, un gambiano, localizado por la Policía en la ciudad de Foggia, en la región de Apulia (sur), en las proximidades de un centro para inmigrantes, presuntamente huyendo de Roma al saberse perseguido.

La policía de lo ‘políticamente correcto‘
Días después del suceso, el 29 de octubre de 2018, asistimos al enojo de la presentadora de televisión Susanna Griso cuando uno de sus colaboradores revelaba la nacionalidad de los agresores de la adolescente italiana. Susanna, exigía a sus contertulios “no informar” acerca de la nacionalidad de los delincuentes en el caso que fueran extranjeros ya que, según consideraba la presentadora de Espejo Público, informar acerca de sus nacionalidades es un error porque los ciudadanos “no están lo suficientemente informados”.

Con este episodio asistimos nuevamente a una censura que cada vez es más habitual en una serie de medios españoles, censura que va desde la ocultación de nacionalidades hasta la ‘medición’ de según que expresiones para, según la policía de lo “políticamente” correcto, no alimentar el odio hacia los inmigrantes.

Cuando hago alusiones hacia la policía de lo “políticamente correcto” no sólo me refiero a un conjunto de medios que actúan obviando en la mayor parte de los casos las nacionalidades y según que connotaciones para no “alimentar el miedo y la desconfianza hacia la población inmigrante”, sino que existe en la actualidad un programa financiado por el Ministerio de Empleo y de Seguridad Social y el Fondo Europeo de Asilo, Migración e Integración que actúa como tal.

Según el programa, Inmigracionalismo, promovido por la ONG, Red Acoge, y financiado por el Gobierno de Pedro Sánchez, palabras como “inmigrante ilegal” para referirse a las personas que están en España en situación irregular fomenta la criminalización y es un termino incorrecto. Asimismo, este colectivo recoge en un informe una serie de noticias para tratar de poner ejemplos prácticos de cómo se debe y cómo no se debe redactar desde un mero titular, al cuerpo de una noticia.

El 7 de agosto del 2017 unos doscientos inmigrantes subsaharianos lograron cruzar por la fuerza el paso fronterizo del Tarajal, este suceso era recogido por la gran mayoría de medios de comunicación y se saldo con un policía herido con fractura de tibia y peroné. El digital de ABC se hizo eco de esta noticia con el titular: “Unos doscientos inmigrantes cruzan a la carrera la frontera de Ceuta”. Según este programa buenista financiado públicamente, con este titular “el periódico obvia la brutalidad policial y criminaliza a las personas inmigrantes”. Según cita la ONG Red Acoge en su informe, destacar la importancia que se le da a los policías heridos desde el texto introductorio hasta en el pie de las imágenes es también sinónimo de criminalización a los subsaharianos que accedieron salvajemente a través del paso fronterizo de Ceuta.

Un perfil de Twitter como órgano censurador
Para dar soporte a este programa de lo “políticamente correcto” esta organización cuenta también con un perfil oficial de Twitter. Desde este perfil se actúa en cierta forma como órgano censurador. Desde esta red la ONG señala públicamente a todo aquel medio que no se ajusta con sus códigos de conducta a la hora de informar. Asimismo, llega a exigir que se modifiquen ciertos titulares o entradillas.
Según Inmigracionalismo, ninguna persona es ilegal e invita a Público a modificar la entradilla de una noticia

A través de este perfil la entidad llama continuamente a la denuncia pública de toda noticia en la que detecte la vulneración de sus principios éticos. Con la utilización del hashtag, #Inmigracionalismo y el uso de una aplicación denominada Alerta Discriminación, animan a sus seguidores a denunciar a todos los medios que no se ajusten a sus códigos de conducta, después esta organización hace públicas estas denuncias a través de su perfil oficial.

Cuando lo ‘políticamente correcto’ roza el ridículo
Esta demonización de ciertas expresiones y la amplificación casi inmediata en las redes sociales a través de organizaciones como las que he citado está provocando una ola de censura encubierta, donde la extrema corrección política pasa a ser un eje primordial para muchos colectivos.

En el año 2015, a través de la revista estadounidense Newsweek, se repasaron algunos casos en los que estos códigos de conducta rozaban lo ridículo. Uno de los casos más llamativos fue el de Clyde Lynch, quien presidió durante 18 años el Lebanon Valley College. En su honor, hace un tiempo bautizaron al edificio principal con su nombre. Sin embargo, un grupo de estudiantes comenzó a realizar peticiones de firmas y adhesiones en las redes sociales para cambiar la denominación. Los motivos no dejaban de ser sorprendentes. El rechazo no estaba relacionado con la conducta de Lynch, ni con su trabajo, sino con el significado de su apellido, ya que “lynch” en inglés significa linchar y en las peticiones alegaban que el nombre del edificio tenía “connotaciones raciales”. Este caso fue recogido con preocupación por varios medios en Estados Unidos.

Según el reportaje de Newsweek, más de la mitad de los colegios y universidades de Estados Unidos tienen códigos de expresión restrictivos y, de acuerdo con un observatorio de la censura, 217 instituciones (incluyendo algunas de los más prestigiosas) tienen códigos de expresión que “sin ambigüedades inciden en la libertad de expresión“. Conforme avanza esta investigación se puede apreciar como lo que actualmente sucede en Estados Unidos comenzó con un proyecto similar al que he citado en este artículo, la semilla de todo fue un pequeño programa universitario que gracias a la financiación pública paso a convertirse en una entidad que en la actualidad actúa como agente censurador en diversas universidades. Según apunta la revista estadounidense, los periódicos universitarios se debaten ante la elección del uso de algunos términos y los estudiantes que hacen uso de frases y expresiones calificadas como “discurso del odio” son señalados por el resto.
Portada de Newsweek que suscitó el debate sobre lo políticamente correcto en Estados Unidos

El magazine no solo apunta hacia casos relacionados con los estudiantes, sino que los profesores también se enfrentan a la posibilidad de ofender accidentalmente a cualquier alumno. Por esta razón, en 2016 se llegaron a reconsiderar los planes de estudio y la restricción de las discusiones en clase sólo a cuestiones simples. Un profesor de la Universidad de Brandeis fue sometido a una expediente administrativo por racismo después de usar la expresión “espalda mojada” en clase, que se considera ofensiva y dirigida a los inmigrantes mexicanos que quieren ingresar a los Estados Unidos.


En definitiva, asistimos a un escenario totalmente ridículo en el que la utilización de los términos tipificados como “políticamente correctos” dará paso a que indirectamente recordemos aquellos términos reemplazados, un camino hacia la disminución total del pensamiento crítico que lejos de evitar el “discurso de odio” creará un efecto totalmente contrario ante el sometimiento de entidades que únicamente buscan el beneficio económico bajo esa falsa premisa de no “alimentar el miedo y la desconfianza hacia la población inmigrante” .

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La gran oportunidad de Casado... y Abascal
El derramamiento de "sangre" en el centroderecha ha comenzado a pararse y, pese al ruido, dibuja un escenario distinto que inquieta en Moncloa: hay razones para ese temor.
 Antonio R. Naranjo. esdiario 13 Marzo 2021

Para entender lo que ha ocurrido en el centroderecha en las últimas 48 horas hay que ignorar un poco el titular grueso, ahorrarse el regate corto y no dedicar demasiadas energías al intento ramplón de algunos de evitar Elecciones en Madrid o de juzgar si había o no más o menos razones para mociones de censura en cascada en Murcia, Madrid o Castilla y León.

Ante esto último, la respuesta es no, en todo caso: que Ciudadanos alegue que se ha colado un señor, o cuarenta, en Murcia a vacunarse para echarse en brazos del PSOE de los 100.000 muertos de la pandemia, la mayor ruina económica del mundo y la peor combinación de trampas, mentiras, opacidad y errores que se recuerda… es simplemente insólito.

Lo que ayer empezamos a ver es algo de mucho mayor calado y más positivo para esos millones de españoles que no quieren ni en pintura la coalición nacionalpopulista de Sánchez, Iglesias, Junqueras y Otegi pero ven, desesperados, cómo la fragmentación en tres siglas del centroderecha ha provocado que, incluso teniendo más votos que la izquierda, no haya alternativa y Pedro Sánchez pueda comportarse como una mezcla de Atila y Adenauer.

Sondeo ESdiario: Ayuso va disparada a la mayoría absoluta con Vox y Cs se hunde

Porque asistimos, si se ponen las luces largas, al primer paso de la reunificación del centroderecha, clave para derrotar a la coalición de PSOE, Podemos, ERC y Bildu. Una alianza sustentada antes en el interés que en el amor; en el negocio que en el acuerdo; de alma sucia pero de larga vida por delante: nada une más que el poder. Y ahora lo tienen.

Dos partidos en el centroderecha pueden ganar al PSOE. Tres era imposible. Y uno se ha borrado de una partida que acaba de comenzar y será larga y sucia

Esa reunificación podía haberse hecho antes de las Elecciones y tal vez no sería presidente el candidato con menos votos propios de la historia democrática de España. Pero no se hizo por lo civil… y se ha empezado a hacer por lo criminal: con traumas, derramamiento de sangre y mucho ruido… pero se ha empezado a hacer.

Ciudadanos se borró del centroderecha y dejó ese espacio al PP, en el vano intento de robarle algún voto al PSOE para, a continuación, presentarse de nuevo como el centro liberal cuando PP y VOX inevitablemente se entiendan: un cálculo osado, con casi todos los cartuchos retóricos ya agotados y la sensación de que una desesperada Arrimadas ha renunciado a aplicarse la máxima del almirante Méndez Núñez y al final se quedará sin honra... y sin barcos.

En este flanco, por mucho funambulismo que quiera hacer Ciudadanos, ya solo quedan el PP y VOX. Y la apuesta moderada de Pablo Casado, incomprendida por muchos, tiene ahora sentido: ¿Dónde creen que puede ir buena parte del voto del partido fundando por un Albert Rivera más cercano a incorporarse al PP que a intentar resucitar su criatura? Al PP. ¿Y con quién pactará VOX, aunque ahora la tensión algo artificial contra Santiago Abascal lo desmienta, llegado el caso? Sí, con el PP también.

Miguel Ángel Rodríguez: el alter ego de Ayuso desquicia a Sánchez e Iván Redondo

Todo eso lo ha provocado Arrimadas, quizá porque si se quedaba donde estaba no iba a ningún lado… y si se movía tampoco. Y la otra persona que lo ha provocado es Isabel Díaz Ayuso, con una decisión audaz y comprensible.

Sorprende que la izquierda, que lleva queriéndola echar desde el principio y asegura que los madrileños no la soportan, se niegue ahora a dejarles votar y elegir, presas del miedo a que esa inquina a Ayuso esté en sus discursos pero no en . Y que hagan trampas para intentar evitar la convocatoria electoral, solo sirve para darle aún más la razón a Ayuso con la decisión tomada.

Que todos éstos digan que no está bien convocar a las urnas cuando en 24 horas se han presentado mociones de censura en Murcia, Madrid y Castilla y León, es casi cómico. Y que lo digan partidos como el de Sánchez, que ha obligado a hacer Elecciones Generales cuatro veces en cinco años, mueve a la risa.

Moncloa no se quedará quieta
El PP ha reaccionado, pues, a una deriva que dura años: la de un PSOE que pacta con todo, aunque sea Bildu; la de un Gobierno que criminaliza los pactos con VOX, hábilmente callado en estas horas, y maneja a su antojo a Ciudadanos para hacer inviable la alternativa y eterna la frustración de millones de españoles deseosos de volver a la España razonable de no hace tanto.

Ahora la hay, aunque a alguno le cueste verla. Pero la hay. Porque dos partidos en el centroderecha pueden ganar al PSOE. Tres era imposible. Y uno se ha borrado de una partida que acaba de comenzar y tendrá, con seguridad, una respuesta política en Moncloa y tal vez judicial si los populares no ponen pie en pared y evitan el asalto al CGPJ en marcha.

Casado y divorciado
Nota del Editor 13 Marzo 2021

El PP ha desperdiciado todas las ocasiones que los votantes les brindaron y ya no hay vuelta atrás. El PP tiene que desaparecer. Hay que apoyar a Vox para tener alguna esperanza de reparar los terribles daños que los comunistas, socialistas, panzistas, separatistas han infligido y siguen infligiendo a España.

Cuarenta años de bipartidismo demuestran la necesidad de que el PP desaparezca.

El PP se ha rebelado
Gregorio Morán. vozpopuli.es 13 Marzo 2021

¿Pero qué ha ocurrido? ¿Cómo se atreven? Estaba todo sometido al orden de las cosas y nadie levantaba la voz. Unos centenares de muertos diarios, la economía hecha migas, los chicos mal de casa bien tocaban los cojones cuando les petaba, los partidos y los partidetes, auténticos clubs de amigos subvencionados, hacían declaraciones y pergeñaban decretos de ley sobre la autodeterminación sexual y el derecho a que yo pudiera hablar en bable nada menos que en el Congreso de los Diputados, “libertad a esgaya”, y al que no le guste que eche mano de la lengua imperial y fascista que nos oprime para cagarse en las instituciones, pedir un tirito en la nuca al vecino de enfrente que porque para eso somos jóvenes y nos sale la vena artística hasta por las entretelas.

Somos “pieles rojas”, lo dijo Baldoví, y tenemos derecho a galopar por las praderas de papá y que no haya madero que me tosa, que le meterán un puro por violento. ¿Que tienes dudas de que esto va a seguir? Métete una dosis de 'País' por la mañana o una cabezadita de televisor a media tarde y ya verás cómo marraneas en rapero de postín a la manera de Bárcenas, un trajeado de mirada aviesa y riñón cubierto, “cantándole las mentiras al PP”. Nunca tiempos tan golfos tuvieron tantos aspirantes a Cicerón –“Hasta cuándo, Catilina…”-. Si hasta Juan Luis Cebrián ejerce de Séneca y los misacantanos de los diarios de referencia, politólogos titulados, saben distinguir a un fascista de un patriota a golpe de tuit. “Díez Ayuso llama a las armas”, titula Televisión. En el “Arriba”, diario oficial de la Falange y el Régimen, las partidas de mus se interrumpían cuando uno de los participantes, cumplidor con la pluma que valía su pistola, musitaba: “Una pausa. Subo a Redacción, le pego un palo a Rusia y bajo ahora”.

Hay que decir en aras de la verdad que el PP se lo ha ganado a pulso y púa. Primero fue Fraga, que parecía salido del almacén de antigüedades; aseguraban que era muy inteligente, pero por más esfuerzo que hice no encontré ninguna prueba. Luego Aznar, “Josemari” para los íntimos de Valladolid. Él aseguraba que tenía carisma, pero era suerte, mucha suerte. Estaba ayuno de todo salvo de una mirada inquietante. Todo lo aprendió en el cargo, hasta inglés. De comprensión rápida, no necesitaba que se lo repitieran dos veces, cosa que él sí hacia con voz engolada.

Su desaparición de la escena demostró que tenía un partido frágil con cierta inclinación al dinero fácil; no había sacado lección alguna del PSOE que pisaba la misma senda, pero los socialistas tenían historia y ellos no tenían más que patrimonios. Visto con perspectiva de hoy, la elección del sucesor en la figura de Mariano Rajoy hacía de compresa para un achaque de pubertad. Rato, Cascos, Acebes, Esperanza Aguirre… estaban imbuidos de razón histórica sin saber qué era, ergo no servían para una andadura tranquila. Sólo Mariano reunía las condiciones que tanto le gustaban a la derecha tradicional española desde la muerte de don Antonio Maura: mediocres sin otra inquietud que mandar sin que se notara mucho, formarse culturalmente con Marca y relajarse jugando al dominó. Abogado del Estado; no recuerdo ninguna novela que osara pechar con un protagonista que hiciera oposiciones tan memorísticas. La imaginación y Rajoy eran incompatibles. Algo así como el votante tipo del partido. Sisar sin excesos y tener buenas coartadas. La mies era mucha y el paisano muy poca cosa. No hubo charco que de tanto esperar a que se secara no acabara convirtiéndose en pantano.

Saber si se beneficiaron más de los negocios de Estado el PP o el PSOE es más difícil que zanjar el debate escolástico sobre si los perros de los aristócratas iban al cielo o se les habilitaba un limbo. Lo de Bárcenas me sume en la perplejidad. El equipo habitual ha convertido a un atracador de fondos -40 millones de euros que se sepa- en una especie de Robin Hood de la regeneración. Sólo un majadero empoderado como Mariano Rajoy esperó hasta el último momento para tratar de hacer desaparecer las pruebas; fue su segunda hazaña; la primera de tronío consistió en buscar millares de urnas en el referéndum ilegal de Cataluña. Con esos mandos no es extraño que Villarejo instalara una casa de discos para raperos. Estos capullos 'de Estado' no recordaban que el mismísimo Felipe González les fue a dar un abrazo a Vera y Barrionuevo cuando entraban en la cárcel por el caso GAL. El PP es un partido que nunca aprende nada; hasta cuando delinque hace doblete.

El envite de la presidenta de Madrid ha roto el paisaje. El PSOE y su banda podían hacer lo que querían. Ni los muertos ni los vivos podían entrometerse en su larga marcha hacia el poder absoluto. Con unos medios de comunicación entregados a la causa, habiendo erosionado a Ciudadanos de tal modo que parecía un club del juego de petanca -acercarse a la bola principal y mientras tanto esperar la suerte-.

Los pieles rojas del erario público, los partidetes furúnculo como Más Madrid, toda esa colección de las estrellas de la pasarela política como “Unidas no vamos a poder”, están que trinan. ¡Les quedaban dos años, y ahora a buscar curro! Aunque sólo fuera por eso la situación tiene encanto. Los cañones ya están cargando contra el PP, Vox y el fascismo que nos amenaza. Ellos tienen sus fascistas particulares y no admiten competencia. A cada uno sus violentos subvencionados. La cosa pinta mal cuando hasta el cronista Ramoneda advierte que con el fascismo no se juega; él, que se había inscrito ya entre los provectos de la posverdad y su Círculo de Economía. ¡No hay derecho a que les hagan esto sin avisar!

No sé qué saldrá de aquí, pero al menos el susto de esta casta corrupta y desvergonzada sí merece la pena. Hay que cerrar el camino a estos temerarios derechistas que amenazan nuestros equilibrios, se oye entre los tertulianos. No hay derecho a poner en juego la salud y la democracia. ¿Qué salud? ¿Qué democracia? ¡Usted ya me entiende!

Entretanto imagino la sonrisa maligna de todos aquellos que daban sobrecitos a los líderes del PP por mediación del siempre sombrío Gran Bárcenas. Por cierto, los sobres no podían ser anónimos porque entonces dejarían de ser eficaces. Valientes colegas, ¿cuándo iremos poniendo nombres al pizzo mafioso? En fin, el circo se anima y los artistas no saben si reír o llorar.

Vargas Llosa, Savater y Leguina alertan: "El 'Manifiesto de los 2.300' sigue vigente"
Impulso Ciudadano promueve un llamamiento "en defensa de la nación constitucional y por la igualdad de todos los españoles" con el aval de medio millar de personalidades
Alejandro Tercero. cronicaglobal 13 Marzo 2021

Medio millar de personalidades de todo el espectro ideológico --entre los que destacan intelectuales como Mario Vargas Llosa, Fernando Savater, Albert Boadella, Carlos Jiménez Villarejo, Francesc de Carreras y Joaquín Leguina-- han suscrito un llamamiento En defensa de la nación constitucional y de la igualdad de todos los españoles promovido por Impulso Ciudadano y apoyado por una treintena de asociaciones y fundaciones.

El documento [accesible en este enlace] se ha difundido este viernes con motivo del 40 aniversario del Manifiesto por la igualdad de derechos lingüísticos en Cataluña, más conocido como Manifiesto de los 2.300. https://cronicaglobal.elespanol.com/uploads/s1/13/58/23/90/40-aniversario-manifiesto-2300.pdf

Vaticinio cumplido
El texto señala que aquella advertencia de 1981 respecto a "los peligros del nacionalismo excluyente que iniciaba su proyecto de imposición lingüística y de eliminación del español de las instituciones en esta comunidad [...] sigue vigente".

Y lo está, "no solo por la continuada validez de su diagnóstico, sino por haberse cumplido su vaticinio sobre el empeoramiento de la convivencia y las graves consecuencias que la política iniciada por la Generalitat iba a producir en la sociedad catalana y en el conjunto de España". "Esta situación ha llevado a Cataluña a la división, la inseguridad, la decadencia económica y a un retroceso social que empieza a afectar a una mayoría de catalanes", añade la declaración.

Dejadez de los gobiernos
El documento recuerda que "el manifiesto desenmascaró las intenciones de un catalanismo que ahora se presenta abiertamente como nacionalismo hispanófobo y que tiene como objetivo derribar la Constitución de 1978, último dique de contención de su proyecto rupturista, hoy mimetizado en otras partes de España".

Y advierte de que "la crisis política que el separatismo insolidario ha provocado en nuestro país --agravada por una crisis sanitaria y económica de profundas dimensiones-- amenaza con destruir la unidad y la propia existencia de España como nación y como Estado democrático". Una situación a la que se ha llegado por los "errores, engaños y claudicaciones" de "los sucesivos gobiernos de España".

Sin resignación
Por todo ello, la declaración apela a la "valentía" para encarar "el reto independentista como lo que es: un proyecto que solo podrá acabar o con el desmoronamiento del Estado de Derecho, o con la derrota del separatismo y el afianzamiento de una España democrática y más igualitaria".

Y hace un llamamiento "a todos, trabajadores, profesionales, intelectuales, responsables y militantes de los partidos, miembros del poder judicial, representantes del poder económico y financiero, de los medios de comunicación y a todos cuantos tienen algún poder, influencia y responsabilidad social, que dejen de lado sus cálculos y sus intereses, sus engaños y equidistancias, para encarar unidos y con valentía la gravedad del actual momento histórico". Y que esa defensa de la nación española y del orden constitucional la hagan sin "miedo", "resignación" ni "pesimismo".
Firmantes

Este documento viene avalado por los primeros firmantes del Manifiesto de los 2.300: Amando de Miguel, Federico Jiménez Losantos, Santiago Trancón, José María Vizcay, José Carralero, Benjamín Oltra, José María Fernández y Amelia Romero.

Y entre el resto de personalidades que han dado su apoyo al texto [el listado completo, en este enlace] se encuentran Félix de Azúa, Andrés Trapiello, Félix Ovejero, Elías Díaz, Gabriel Tortella, Manuel Peña Díaz, Elisa de la Nuez, Arcadi Espada, Sabino Méndez, Maite Pagazaurtundua, Cayetana Álvarez de Toledo, Rafael Arias-Salgado, Javier Rupérez, José Luis Corcuera, Eduardo López-Dóriga, Esaú Alarcón, Elvira Roca Barea, Iñaki Arteta, Antonio Robles, Álvaro Delgado-Gal, Francisco Laporta, Mercè Vilarrubias, Araceli Mangas, Juan Claudio de Ramón, Julio Valdeón, Isabel Fernández Alonso, Francisco Vázquez, Fernando Sánchez Dragó, Tomás Ramón Fernández, Ignacio Morgado, Alejandro Molina Olías, Roberto L. Blanco Valdés, Félix Pérez Romera, Fernando García de Cortázar, Luis Alberto de Cuenca, Florentino Portero, Ana Losada, Jesús Munárriz, Carlos Silva Campañón, Rosa Díez, Pablo Zavala, Jorge Calero, Juan Abreu, José Vargas, Julio Villacorta, Óscar Uceda, Ferran Toutain, Rafael Arenas, Xavier Pericay y José Domingo.

La expansión del yihadismo en Sahel, principal amenaza terrorista para España

Redacción. https://rebelionenlagranja.com 13 Marzo 2021

La expansión de los grupos yihadistas por los países de la región del Sahel al trasladar el epicentro de su actividad desde Siria e Irak a esta zona del África subsahariana constituye una preocupación para el Gobierno de España al constituir actualmente una de las principales amenazas terroristas en Europa.

Así lo ha manifestado la secretaria de Estado de Asuntos Exteriores, Cristina Gallach, en la presentación del Anuario del Terrorismo Yihadista, elaborado por el Observatorio Internacional de Víctimas del Terrorismo (OIET), un organismo creado por el Colectivo de Víctimas del Terrorismo (COVITE).

Cristina Gallach ha recordado que el terrorismo yihadista sigue siendo una de las graves amenazas para la seguridad global y para España en particular.
España, preocupante por la cercanía del Sahel

Ha añadido que el Anuario refleja que de los diez países que sufrieron en 2020 un mayo número de atentados siete se encuentran en el área del Sahel, «muy cerca de España».

La secretaria de Estado ha explicado que ello es fruto del movimiento de los grupos terroristas desde Siria e Irak hacia esta zona, ya que «Daésh ha remitido pero cada vez hay más redes yihadistas ubicadas en África», sobre todo en países del Sahel como Mauritania, Níger, Mali, Burkina Faso y Chad, aunque también en otros como Nigeria.

Ha comentado que existe gran preocupación también en zonas como el golfo de Guinea donde se teme que los grupos relacionados con la piratería puedan relacionarse con los yihadistas.

Gallach ha subrayado que para cooperar con los países afectados por esta «dinámica de expansión en la zona del Sahel» de los grupos terroristas España está colaborando para formar a sus fuerzas de seguridad y en labores de desarrollo en ámbitos como la agricultura, apoyo a mujeres y niñas y educación, para «robustecer» a la sociedad y prevenir así que no tenga lugar la captación yihadista.

Ha señalado que durante el periodo de pandemia del coronavirus COVID-19 se ha detectado un «crecimiento extraordinario» en la captación de yihadistas en redes sociales.

Según los datos del Anuario en 2020 se cometieron en el mundo 2.350 atentados yihadistas, lo que supone un aumento de más de un 50 por ciento respecto a 2019, que causaron 9.748 muertos, un 5 por ciento más que en el ejercicio anterior.

El Anuario recoge que en 2020 fueron detenidas en España 37 personas por su implicación en actividades yihadistas, 21 menos que en 2019.

Fueron arrestadas en 23 operaciones, la mayoría, siete, en Madrid, seguidas de cinco en Barcelona, dos en Alicante y Las Palmas de Gran Canaria y una en Zaragoza, Almería, Ciudad Real, Melilla, Tarragona, Valencia, Girona, Guipúzcoa, Toledo y Castellón.
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