AGLI Recortes de Prensa   Miércoles 17  Marzo  2021

Madrid será la tumba del comunismo
Liberal Enfurruñada. okdiario 17 Marzo 2021

Me han contado que estaba Pablo Iglesias en su despacho del Ministerio cuando le informaron de que el Tribunal Superior de Justicia de Madrid ha dictaminado que se van a celebrar las elecciones anticipadas convocadas por Isabel Díaz Ayuso para el próximo día 4 de mayo en las que, según todas las encuestas, Podemos se va a quedar sin representantes. De repente sintió como la testosterona se le desbordaba y, sin pensárselo dos veces, le dijo “sujétame el cubata” a Ione Belarra, la secretaria de Estado sin currículum que tiene de asistenta. Se dio una vuelta más en su ya muy arremangada camisa, metió el iPhone que le pagamos entre todos en el palo de selfi y se grabó ese vídeo en el que todos le hemos visto usar medios públicos para difamar a lo oposición y anunciar que esto lo arregla él de tres mamporros.

El primer guantazo se lo metió a mano abierta a su propia candidata, la delincuente femicomunista Isa Serra, que fue la que ganó en las primarias del partido el derecho a ser la cabeza de lista de Podemos. Además de haber sido la elegida por las bases, la podemita cuenta en su currículum con el mérito de haber sido condenada a un año y siete meses de prisión, por los delitos de atentado a la autoridad, lesiones y daños, a raíz de una agresión a varios agentes de la autoridad. Cuenta además con el mérito de que la Sala que la condenó le impuso además una multa de 2.400 euros y 19 meses de inhabilitación, que están pendientes de que se resuelva su recurso. Pero en el partido feminista de Unidas Podemos, las mujeres saben cuándo les toca apartarse a favor de “una candidatura fuerte y con carácter”, como Iglesias ha definido la suya.

El segundo bofetón se lo soltó el macho alfa a la madre de sus hijos. Esa que dice que para que ella “pueda salir, tiene que haber otra persona asumiendo tareas de cuidados, sea mi suegra, sea mi madre, sea una trabajadora del hogar”; pero que en ningún caso se le ocurre pensar que fuera Pablo Iglesias el que se haga caso de sus hijos. Las malas lenguas hablan de problemas de pareja hasta el punto de que se pone en duda que, cuando este verano Montero se fue a Asturias con sus hijos, Iglesias la acompañase. E incluso hay quien dice que el vicepresidente comunista del Gobierno apenas aparece ya por el casoplón de Galapagar, por lo que no se puede contar con él para el cuidado de los niños. En esas circunstancias poco iba a ayudar a arreglar las cosas la propuesta que Iglesias le hace al partido de Errejón para concurrir con una lista única a las elecciones, teniendo en cuenta que su expareja, Tania Sánchez, es la número dos en las listas de Ahora Madrid a la Comunidad.

Y el tercer tortazo se lo quiso meter Pablo Iglesias a otra mujer, Mónica García, la médico anestesista que hace unos meses criticaba que Ayuso repartiese entre los madrileños las mismas mascarillas FFP2 que ahora luce ella en sus ruedas de prensa. A Mónica, cuyo partido cuenta en la actualidad con el triple de escaños que Podemos, le dijo Iglesias “quítate tú, que me pongo yo” para lo que le exigió “la responsabilidad, la humildad y la altura de miras necesarias para ir todos unidos”. Pero claro, los que salieron de Podemos huyendo de los abusos de poder del macho alfa, de su cesarismo, de sus excesos de testosterona y de su nulo respeto por la democracia interna y las opiniones discrepantes, poco caso van a hacerle ya y lógicamente le han dicho que nones, para alegría de Pedro Sánchez y su insustancial candidato. «Las mujeres estamos cansadas de que en los momentos históricos nos aparten», le han contestado con toda la razón del mundo.

Así que, después de las elecciones gallegas en las que Podemos perdió 14 escaños y se quedó fuera del Parlamento, de las vascas en las que bajaron de 11 a 6, y de las catalanas, en las que fueron superados por VOX y la CUP; Iglesias se enfrenta en Madrid a sus peores expectativas. Ha logrado motivar en su contra todo el voto democrático de centro y de derecha y no ha conseguido unir a la extrema izquierda, que se presentará de nuevo dividida. Como presume Isabel Díaz Ayuso «España me debe una, hemos sacado a Iglesias de la Moncloa». Con un poco más de esfuerzo igual le debemos dos y conseguimos que Madrid sea la tumba del comunismo.

Socialismo o libertad
Diego Vigil de Quiñones. okdiario 17 Marzo 2021

El mensaje político que más ha trascendido en la agitada semana pasada ha sido la llamada de Isabel Díaz Ayuso a elegir entre “socialismo” o “libertad”. La idea ha puesto nerviosa a la izquierda, que tilda la afirmación de “trumpista”. En algunos programas de radio o televisión de tendencia izquierdista se he acusado al PP de monopolizar la libertad. También se ha cuestionado la amenaza del socialismo como una exageración. Creo que el debate requiere un análisis:

En cuanto a la posible monopolización de la libertad por el PP, debemos señalar que la libertad que puede ofrecer hoy la Comunidad de Madrid, siendo notable, no es ni mucho menos una alternativa radical al socialismo. Es cierto que en Madrid hay más facilidades para la escuela concertada que en otros lugares, mayor libertad de horarios o unos impuestos algo más bajos. Pero si miramos a otras realidades federales, nos daremos cuenta de que no es un modelo competitivo fuera de serie. En EEUU por ejemplo hay Estados donde la libertad de enseñanza es total, gozando las familias de un cheque escolar que les da acceso a un colegio que no podrían pagar y que en España solo es accesible a las rentas altas. También hay Estados donde apenas se paga tramo federal del impuesto sobre la renta, de modo que por ejemplo la diferencia fiscal entre California y la Florida no es de unos pocos puntos como la que hay entre Cataluña y Madrid, sino de la mitad al doble. En nuestro caso Madrid ofrece más libertad que otras CCAA, pero todo dentro de los estrechos márgenes del consenso socialdemócrata que el PP nunca ha querido cambiar sustancialmente: las CCAA tienen obligación de prestar un catálogo de servicios sin poder establecer copagos y deben limitarse al concierto como mecanismo de financiación de la educación libre.

En cuanto a la amenaza del socialismo, es evidente que las izquierdas no pueden introducir mediante un gobierno autonómico el socialismo real. Ello requeriría cambiar la Constitución. Es incluso evidente que nuestros partidos socialistas pasan por el aro de la economía de mercado. Pero también es evidente que la Ley Celaa ha restringido el rol de la educación libre. Demonizarles como socialistas como si habláramos de repúblicas populares soviéticas puede ser una exageración. Pero, ¿acaso no son ellos mismos quienes siguen utilizando la expresión socialista, pese a las connotaciones que tiene?

Así las cosas, el mensaje de Ayuso puede parecer exagerado, pues ni va a venir el socialismo real ni el PP ofrece más libertad que la que admite el gran consenso socialdemócrata. Pero la culpable de que se pueda hacer esa exageración es la izquierda, que sigue utilizando lenguaje del siglo XIX. Este juego les funcionó en España mientras la derecha acomplejada no se atrevió a desplegar los argumentos anti-socialistas de la mejor doctrina liberal. Pero del aguirrismo en adelante el socialismo patrio está sometido a una batalla ideológica que lleva quince años perdiendo donde dicha batalla se les ha planteado (Madrid). Si sigue dominando fuera de Madrid es porque el PP nunca se ha atrevido de verdad a combatir el socialismo a nivel general. Intentar deslegitimar el discurso de Ayuso como “trumpista”, por excesivo que resulte, es un exceso más de una izquierda que quiere tener a su legítimo oponente prisionero del complejo y no admite contradicción ni ofertas alternativas. Una verdadera anomalía en el mundo, donde la derecha se desenvuelve como una alternativa igual de democrática y de legítima que cualquier posición de izquierdas.

Dogmas izquierdistas a falta de gestión
Editorial larazon 17 Marzo 2021

Es imposible separar –y tampoco es conveniente– las decisiones políticas de Pablo Iglesias de los factores psicológicos y de lo que más define su personalidad narcisista con accesos de despotismo. De esto último ha dejado sobrada prueba en el número de colaboradores, fundadores de Podemos y cualquiera que haya osado hacerle sombra, que han sido apartados, al punto de que la organización se ha convertido en un reducido núcleo privado, casi familiar y acólitos que siguen sus directrices sin rechistar. Decir «secta» se ajustaría por lo menos a su visión sectaria de la política, donde ha marcado unas líneas de trincheras irreconciliables, y sin capacidad alguna para la gestión de los asuntos públicos. Es sintomático que en apenas un año y tres meses, la vicepresidencia del Gobierno que ocupaba se le haya quedado pequeña, incluso algo que denota su dejadez de responsabilidades para centrarse en perfilar estrategias políticas conspirativas, siempre en beneficio de su propia supervivencia política.

Tuvo que ser en el momento de la despedida cuando el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, el que –al fin– le lanzara un «elogio» envenenado: «Le he reconocido su labor con las residencias de mayores». Sabido es que como vicepresidencia de Políticas Sociales tenía la responsabilidad de las residencias –cuya gestión directa depende de las comunidades–, que han sido uno de los epicentros más dramáticos de la pandemia con 29.419, cifras oficiales también ofrecidas por su propio departamento. Su insensibilidad, su obcecación por mantenerse incólume en esta gestión, su sectarismo de culpar a los adversarios de esta tragedia, le llevó a que ni en una sola ocasión visitase y se interesase por las condiciones de estos centros. Esto sí, como sus correligionarios, criticaron el Hospital Zendal y cualquier otra iniciativa de gestión directa de la pandemia que saliese de una administración del PP. Puede que lo repita en la campaña electoral, aunque, sin acreditar una mínima gestión, todo quedará en la agitación habitual, sólo rentable en la movilización de su electorado más convencido. Ni siquiera algo tan a la medida de Podemos como la Agenda 2030, que sigue siendo una mero sello en la solapa, aún incluyendo entre sus objetivo el fin del hambre y la pobreza en el mundo, ha merecido su esfuerzo.

De la misma manera, despreciando cuanto no haya sido planificado por él y lo sitúe, por lo tanto, en el centro, así ha construido esa alternativa al «fascismo» que piensa encabezar en Madrid. Su objetivo era que Más Madrid pusiera a su disposición los 20 escaños obtenidos e intentar salvar la desaparición de Podemos en la Asamblea que, con 7 diputados, corre el riesgo de no alcanzar el 5%. La formación de Íñigo Errejón le ha cerrado el paso a esa posibilidad, algo que entraría en las cábalas de Iglesias, aunque no la sangrante: «Madrid no es una serie de Netflix».

Podemos, el partido del odio
OKDIARIO 17 Marzo 2021

No lo dice OKDIARIO, sino ellos: Podemos es el partido del odio. Y como muestra, los carteles colocados por las juventudes de la formación morada en Getafe con el lema «Ama a Madrid. Odia a Ayuso». La difusión de los carteles en las redes sociales no ha llevado a los responsables de esta infame campaña a pedir disculpas, sino a sacar pecho. Son así: su programa se fundamenta en la demolición del adversario político por la vía de vomitar bilis. Tremendo.

Ya sabemos en qué va a consistir la campaña electoral de Pablo Iglesias: en excitar los instintos más primarios de los sectores de la extrema izquierda más sectarios. Es todo lo que puede ofrecer el secretario general de Podemos para hacer frente a Isabel Díaz Ayuso: odiarla. Razón de más para votar a la candidata del PP. Si la izquierda se impone en Madrid, no sólo triunfará el comunismo, sino la venganza como forma de acción política. Iglesias marcó el camino cuando justificó su candidatura con el argumento de que «hay que hacer frente a esa derecha criminal». Toda una declaración de intenciones del talante totalitario del todavía vicepresidente segundo del Gobierno, quien enmarcó su decisión de presentarse a los comicios autonómicos del 4M en unos términos indiciarios de cómo será su campaña: «El 4 de mayo -dijo- se decide si la ultraderecha consuma su asalto a Madrid o si les paramos, hay que impedir que gobiernen estos delincuentes, estos criminales que reivindican la dictadura, que hacen apología del terrorismo de Estado, que promueven la violencia contra los migrantes, contra los homosexuales y contra las feministas». «Cuando unos militares hablan de fusilar a 26 millones de rojos dicen que son su gente», añadió Iglesias, un totalitario que pretende imponer a los madrileños el yugo del comunismo.

Los carteles de Podemos en Getafe son la prueba del carácter tiránico de un partido que, a falta de argumentos, invita a sus votantes a odiar a Ayuso. En estas circunstancias, lo que nos jugamos el 4M ya no es sólo la libertad, sino el pellejo.

Misión de audaces
Ignacio Centenera. okdiario 17 Marzo 2021

A estas alturas de la película, cuando ya se han presentado los personajes y la trama está muy desarrollada, todos los espectadores saben que Pedro Sánchez ni sabe ni quiere gobernar. Lo suyo está en la truculencia y el electoralismo. Por eso ha querido que el guionista, realizador y productor sea Iván Redondo, un especialista en marketing político que ejerce un poder omnímodo, aunque no esté entre el elenco de actores y solo aparezca al final de los títulos de crédito.

Y todo lo hacen en esa clave de propaganda y autobombo. Da igual que sea en los temas más puntuales y nimios de su agenda, o para pastorear el Consejo de Seguridad, donde en pura lógica se debiera actuar con un espíritu desinteresado para enfrentar las graves amenazas del país, como la que sufrimos desde hace ya más de un año. Pero casi diría que Sánchez no es culpable de ese comportamiento, es algo que está en su ADN, y, como al escorpión, no le puedes culpar de que pique ni exigirle que deje de hacerlo.

Lo de Inés Arrimadas es distinto, y para todos los observadores todavía inexplicable. Así como lo de Sánchez ya sabemos que es una patología desarrollada a partir de un complejo narcisista; la conexión psíquico-neuronal de Arrimadas se considera ordenada de acuerdo a parámetros normales, y por eso sus actuaciones y decisiones deben poder entenderse y explicarse dentro de una lógica aristotélica.

Como primera posibilidad, puede ser simplemente que se haya equivocado, y que decidiera interrumpir el proceso de progresiva reducción del peso de Ciudadanos dando un golpe de efecto que les resituara, dentro del mapa político, en un territorio socialdemócrata en el que vuelvan a captar a los votantes que expulsa el PSOE con su continuado acercamiento al radicalismo de Podemos y al secesionismo; siendo que al final ese golpe ha sido mal calculado y que, por no conocer o no aceptar que gran parte de sus apoyos está en el centro derecha liberal, va a terminar de acelerar el proceso reduccionista.

Pero también puede ser que, una vez asumido que el proceso era irreversible, haya preferido… ¡morir matando a lo Sansón!, o si acaso tratando también de buscarse una salida personal. Es evidente que ya llevaba un tiempo quejándose del injusto trato que le ha dado el PP, al que le ha dado posibilidad de ejercer mucho poder en muchas comunidades y ayuntamientos, y que siempre ha respondido intentando o amenazando con dar a Ciudadanos el abrazo del oso. También les han negado el pan y la sal a los naranjas los medios de orientación liberal conservadora, que no hacen más que insistir en que el campo de juego no tiene espacio para tantos jugadores, una vez que Vox es ya titular indiscutible en la alineación.

Ese plan, cargado de resentimiento y ánimo de venganza, puede tener sentido si su intención es abandonar la producción; porque si quiere permanecer en la película, aunque sea con otro papel, está obligada a fiarse de Sánchez, que seguramente va a hacer lo contrario de lo que le haya dicho.

Pero hay una tercera posibilidad, que es realmente audaz en el planteamiento y muy peligrosa en la ejecución: engañar a Sánchez. Como hizo el coronel Marlowe en la película de John Ford: una vez perpetrado el golpe volver con los suyos por un camino en el que no les esperan. De la misma manera, una vez que Ciudadanos ha dado el golpe en la mesa, que ha impuesto el correctivo al PP, se tiene que reafirmar más que nunca en el centrismo liberal y romper con cualquier vía de acercamiento o colaboración con el socialismo sanchista.

Tres escenas hay en el guion para que Ciudadanos pueda completar su arriesgada misión. La primera, que sería volver a girar indubitadamente al centro una vez instalados en la presidencia de la CCAA de Murcia, puede que no sea necesaria ya que parece haber quedado abortada la moción de censura. La segunda, confirmar sin dudas ni fisuras los actuales gobiernos de coalición en Andalucía y Castilla y León, depurando además a aquellos cuadros regionales y nacionales que insistan en dar continuidad a la estrategia de Redondo&Bolaños. Y la tercera pasa por enfrentar las inesperadas elecciones en Madrid eliminando, como si fuera un accidente, al secundario Aguado y presentando un candidato que demuestre que su vocación sigue siendo continuar en el centrismo liberal y su intención inmediata seguir gobernando con el PP. Y además lo demostrará apoyando la investidura de Isabel Diaz Ayuso en la última escena de la película.

‘Agitprop’ en Madrid
Agustín García. okdiario 17 Marzo 2021

Cuenta Okdiario que Sánchez ha creado un equipo anti Ayuso, con Iván Redondo a la cabeza, con la finalidad de rascar algo en las elecciones.

¡Menudo reto!, pensará Redondo, con Gabilondo de candidato; es como si Podemos pusiera a Castells. Acostumbrados a los tiempos de don Mariano, la mosquita muerta de la Puerta del Sol les ha pillado con el pie cambiado. Pues activemos el agitprop, ha dicho Sánchez.

¿El qué? -preguntará Garzón-, a lo que sus compas de Políticas de la Complu le explicarán, con misericorde paciencia, que eso no es un tipo de baile americano o un nuevo ritmo de música electrónica; que eso significa “agitación y propaganda”, un invento de sus padres (o abuelos) ideológicos de la Rusia Soviética.

Y es que se han dado cuenta de que Ayuso no es la mosquita muerta que pensaban, sino la mosca cojonera que no les deja dormir la siesta de verano, esa que, cuando intentan propinarle un manotazo se lo dan a ellos mismos y la mosca vuela aún más fuerte, ¿verdad, Arrimadas?

Sí, es ella, y no el de Galapagar, la que no le deja dormir tranquilo a Sánchez y por ello, hay que activar el agitprop, atacar a Ayuso por tierra, mar y aire; o, ya sin metáforas, por calle, cultura y medios.

En la calle estarán esos sindicatos mayoritarios que vuelven a pelar gambas subvencionadas y que ya no temen que el código penal agrave las coacciones violentas de sus piquetes. Eso hay que agradecérselo al jefe Sánchez y ahora es buen momento. Y si no hacen mucho ruido siempre quedará Echenique para animar a encapuchados antisistema a “pedir justicia y libertad” en las calles. Pronto los veremos.

También veremos pasearse por los platós a culturetas varios que mostrarán su horror porque Madrid siga en manos de las derechas, en vez de optar por una izquierda tan vanguardista (y tan subvencionadora, claro).

Y queda la tercera pata, la más importante del agitprop moderno: los medios de comunicación. Un medio de izquierdas, por ejemplo, ya ha anunciado su “hoja de ruta diaria desde hoy al 4 de mayo” que va a consistir en darle al ventilador: “Tras años de acumular información, de todo tipo y condición, sobre estos dos personajes sin escrúpulos ni principios éticos [se refieren a Ayuso y su jefe de gabinete] hemos decidido sacarla toda a pasear”.

Quizá nos cuenten que alguno fue sancionado por devolver tarde un libro a una biblioteca pública, o que se acercaron sin la debida distancia a un pariente en tercer grado, o que un día mezclaron cerveza y chupitos. Cualquier cosa vale, para construir una historia. Corrupción novelada, se llamará al nuevo género.

Y hasta que los medios anti Ayuso no nos sorprendan con una exclusiva, real o novelada, siempre pueden seguir hablando de Bárcenas… o de Franco. Y por supuesto, pueden seguir repitiendo 1000 veces que las candidatas de la derecha son fascistas hasta que todos pensemos que es verdad. Ahí están, por ejemplo, Monedero y Fallarás, que en sus artículos de opinión del martes en otro medio anti Ayuso citaban hasta 20 veces la palabra fascismo o derivadas.

Qué cansos.

La soberbia delata a Iglesias
Editorial ABC 17 Marzo 2021

El partido Más Madrid, una escisión de Podemos surgida de la defenestración de Íñigo Errejón a manos de Pablo Iglesias y del apartamiento de Manuela Carmena, ha anunciado que no servirá de muleta al todavía vicepresidente segundo para las elecciones autonómicas. En su maniobra contra Pedro Sánchez por su propia supervivencia, Iglesias había ofrecido a Errejón que ambos se fusionaran en una única candidatura radical. Pero Errejón ha decidido con buen criterio no caer en una trampa política que solo esconde la fagocitación de su partido y se presentarán por separado.

Solo un altísimo concepto de sí mismo y su propia soberbia han podido empujar a Iglesias a exigir a Errejón unas primarias para que las supuestas bases de Más Madrid y Podemos se pronunciasen sobre a quién preferirían como cabeza de lista. Sin embargo, y más allá de que las primarias siempre estén trucadas en Podemos -otro vicio de esta caduca ‘nueva política’-, el planteamiento era absurdo desde su base. Podemos cuenta con siete escaños en la Asamblea de Madrid, es un partido venido a menos que corre el riesgo de no lograr ni siquiera el mínimo de representación del 5 por ciento de los votos, e Iglesias ha tenido que tomar una decisión límite como es presentar su propia candidatura porque la alternativa era desaparecer. En cambio, Más Madrid tiene veinte escaños derivados de la inercia de voto de la entonces alcaldesa, Manuela Carmena, y hace tiempo que dio el sorpasso a Iglesias en la capital. Pésimo estratega sería Errejón si pusiese ahora ese capital político, venido a menos sin Carmena, es cierto, y muy fracturado internamente, en manos de Iglesias. Sobre todo, porque tras haber sido purgado ya una vez y haber contribuido decisivamente a la división de Podemos en varias marcas políticas, entregarse de nuevo a quien le traicionó demostraría una debilidad absoluta.

Difícilmente Iglesias va a poder conciliar a toda la izquierda madrileña y aunar en torno a su candidatura una mínima expectativa de éxito, toda vez que la movilización de la derecha contra Sánchez y Podemos promete ser histórica. Además y a priori, la crisis terminal de Ciudadanos parece llamada a beneficiar demoscópicamente a Isabel Díaz Ayuso. A Iglesias le queda el recurso a la retórica, a la confrontación radical y a la convulsión política. Pero aquel liderazgo movilizador del 15-M ha muerto. Su egocentrismo le delata y pierde su espacio por minutos gracias a su nula credibilidad, a su incoherencia programática, y a que no es fiable para nadie. Él mismo laminó a su equipo fundador en Podemos a base de depuraciones cuasi-soviéticas y sin escrúpulos. Por eso, pretender ahora una confraternización de la izquierda con la coartada de frenar el avance del nuevo ‘fascismo’ -una solemne bobada-, y todo bajo su mando como única solución, por supuesto, solo convierte a Iglesias en un líder desorientado, incapaz de distinguir con criterio entre realidad y ficción.

A su vez, Errejón encabeza un partido minoritario y fragmentado a la espera de que el PSOE le necesite para algo. Del mismo modo que no es posible encontrar a alguien más sumiso con Pedro Sánchez que a Errejón, tampoco parece posible que se reconcilie con Iglesias. Podemos quiere patrimonializar el voto de ambos partidos pero el cainismo atávico cultivado por Iglesias lo impide. Otra cosa serían las componendas si realmente esa izquierda llegara a sumar para gobernar. Entonces, el intercambio de cromos lo arreglaría todo en cuestión de horas.

Ciudadanos, el voto inútil
EDITORIAL https://gaceta.es 17 Marzo 2021

Ya no queda nada de aquel partido asombroso nacido al calor de unos principios y unos valores hoy traicionados por Inés Arrimadas y unos pocos —los peores— de los suyos. La revelación de uno de los diputados madrileños de Ciudadanos confirmando que estaba planeada una moción de censura al estilo murciano que daría el gobierno de Madrid al PSOE y la presidencia al ciudadanita Ignacio Aguado, si es que había alguna sospecha, lo corrobora.

Nada habría que reprochar a la formación naranja porque nació como partido bisagra, con vocación de influencia y no de poder, y está en su derecho de apoyar al partido que quiera. Pero sí podemos denunciar el momento elegido por lo que queda de Ciudadanos para tratar de entregar los gobiernos autonómicos al peor socialismo conocido, el de Pedro Sánchez, heredero del zapaterismo, culpable de tanto y cuya gestión de la pandemia, con toda seguridad, debería ser investigada por una Fiscalía independiente.

Entregar el poder a este socialismo en una operación desesperada para tratar de esquivar la desaparición por inutilidad, es una de las peores estrategias de comunicación política que recordamos y retrata al personaje principal, Inés Arrimadas, a la que no reconocemos desde los tiempos en los que la revolución naranja, una revolución política, pero también ética, asombró y atrajo el voto mayoritario de los catalanes hartos de imposiciones lingüísticas consentidas por el bipartidismo y de pasteleos socialistas tripartitos con el separatismo corrupto del tres por ciento.

Si bien es cierto que en las elecciones madrileñas del próximo 4 de mayo nadie puede reclamar el voto útil por su condición de circunscripción única, sí que es posible señalar que Ciudadanos representa el voto inútil —veleta, sin principios y ya residual— para que Madrid siga siendo ese bastión contra el socialismo de carácter totalitario.

A la responsabilidad del Partido Popular, aliado de Ciudadanos en Andalucía y en Castilla y León, otras dos regiones claves para esquivar la pobreza nacional que llega con el socialismo, queda su decisión de no convocar elecciones de manera inmediata para que los votantes constituyan el tribunal que juzgue las intenciones espurias de Inés Arrimadas.

Avisado queda por tercera vez el Partido Popular de Pablo Casado y de sus escasos barones genoveses. Cuidado con los idus de marzo. Cuidado con Bruto. Quejarse a posteriori de las puñaladas jamás ha servido de nada.

¿Se ha afiliado Iglesias al PP?
Pablo Molina Libertad Digital 17 Marzo 2021

La salida del Gobierno del vicepresidente chavista no supondrá ninguna merma en el nivel de eficacia acreditado por el equipo bolivariano: los que ascienden son igual de incompetentes que el que se va, aunque difícilmente podrán llegar a su nivel de vagancia, magistralmente explicado por kichita Rodríguez, o de machismo redomado, según ha señalado la Pistolera de Más Madrid.

La decisión del ayatolá del feminismo es consecuente únicamente con su deseo de figurar en primer plano de la actualidad, pero allá él y su señora con esos peculiares rasgos psicológicos que tanto enriquecen la convivencia. Lo sustancial ahora es en qué grado va a beneficiar a los madrileños que el señor del moño irrumpa en las elecciones para concitar en Su Perrofláutica Persona el voto ultraizquierdista.

En las últimas elecciones, el chiringuito de su examigo prácticamente le triplicó en el número de escaños, y eso que Podemos había puesto al frente de su lista a una delincuente acreditada. Pero ni así. ¿Hay razón para pensar que con Iglesias de candidato y su fotografía en las papeletas de voto se revertirá la decadencia de su proyecto bolivariano? No está claro que algo así vaya a suceder porque no hay tantos veganos, senderistas, funcionarios y paseadores en patinete ni siquiera en Madrid, más aún si tienen que repartirse entre dos partidos, uno de los cuales tiene como candidato a una mujer que, por si eso fuera poco, es aficionada a dispararle a la oposición con los deditos, pum, pum (”Como conejicos cayeron, don Jesús”).

En todo caso, la decisión de Iglesias es buena por dos razones fundamentales: sale del Gobierno de España y va a pegarse un leñazo en las elecciones de Madrid porque no le dejan liderar una alternativa conjunta para evitar in extremis, como los héroes de Hollywood, el apocalipsis fascista que se avecina.

Si el ex vicepandemias se hubiera afiliado al PP no habría rendido un mejor servicio a Isabel Díaz Ayuso, a la que ha brindado un eslogan de los que se recuerdan durante mucho tiempo: Comunismo o Libertad. Un lema muy pegadizo que, además, es verdad.

Emilio Campmany Libertad Digital 17 Marzo 2021
A otro perro con ese hueso

Sánchez e Iglesias tienen que escenificar un supuesto divorcio para que el primero no pierda a su electorado más moderado y el segundo conserve al suyo más radical.

Se especula acerca de por qué Iglesias ha abandonado el Gobierno. Se dice que para evitar que su partido pueda caer por debajo del cinco por ciento en las recién convocadas elecciones madrileñas e impedir que quede sin representación. Es lo obvio. También se dice que para intentar absorber a Más Madrid proponiéndole una alianza electoral que no pueda rechazar. Eso ya le ha salido mal y, si ese hubiera sido uno de los objetivos, habría intentado cerrar un acuerdo antes de decir que se presenta. ¿Basta para entender lo ocurrido?

¿Quién puede aceptar que, por evitar una derrota total en Madrid, vaya un tipo como Iglesias a abandonar la política de primera división para concentrar su esfuerzo en el campanario madrileño? No es verosímil. Todos sabemos que antes de las próximas generales Sánchez e Iglesias tienen que escenificar un supuesto divorcio para que el primero no pierda a su electorado más moderado y el segundo conserve al suyo más radical. Por otra parte, es igualmente evidente que en el interés de ambos está el que las próximas elecciones generales sean después de darse por superada la pandemia pero antes de que la economía se revele hundida para años. Y eso ocurrirá aproximadamente en noviembre.

Todos pensábamos que la ruptura entre Sánchez e Iglesias iría acompañada de la salida de Podemos del Gobierno y la consiguiente convocatoria de elecciones. Pero este natural modo de comportarse impediría a Iglesias desmarcarse del todo de la política del Gobierno porque, llegado el día de votar, estaría demasiado reciente en la retina de todos su presencia en el Consejo de Ministros. En cambio, su prematura salida con el pretexto de presentarse a las madrileñas le permite desentenderse de lo que Sánchez haga en los próximos meses sin necesidad de hacer caer el Gobierno.

Thank you for watching

Es verdad que dice que se presenta en Madrid. Pero puede darse por hecho que el 5 de mayo renunciará al acta que consiga en la Asamblea de la comunidad para poder conservar su cargo de diputado. Y es verdad que ha dicho que Yolanda Díaz será la candidata de Podemos a la presidencia del Gobierno de España, una vez que él ha renunciado a la política nacional. Francamente, no lo creo. Y si Díaz se lo cree es que no es la bolchevique que dice ser.

Esto no significa que las próximas elecciones generales vayan a ser este otoño necesariamente. Quiere decir solamente que es lo que espera Iglesias que ocurra si el tiempo y la pandemia lo permiten, porque sabe o sospecha que esa es la intención de Redondo y Sánchez. En cualquier caso, y más allá de toda especulación, lo que no hay quien se crea es que Pablo Iglesias haya decidido de verdad dedicar su vida a la política regional. A otro perro con ese hueso.

Carmelo Jordá Libertad Digital
Al trilero Iglesias ya no le salen los timos

Teresa Rodríguez le ha retratado como un personaje inmaduro, no muy trabajador y presa de sus más bajas pasiones.

En su mente es la última gran batalla contra el fascismo, pero a ojos de todos los demás el arriesgado y extraño salto de Iglesias a la contienda electoral de Madrid es un relato con bastante menos épica que, eso sí, nos está sirviendo mucho para conocer más a la persona real –y, sobre todo, sus muchas limitaciones– bajo el personaje del aguerrido revolucionario.

Con la contundencia que sólo puede dar la cuña de la misma madera, la que ha emitido una sentencia más severa y justa ha sido su antigua compañera Teresa Rodríguez, que ha retratado a un personaje inmaduro, no muy trabajador y presa de sus más bajas pasiones.

Bien, tampoco es que nos sorprenda demasiado, al menos no a los que llevamos años escuchando a Federico Jiménez Losantos explicar cómo en el líder de Podemos se dan características típicas de los tiranos comunistas, el "niño mimado" que se encuentra también en la infancia de Lenin o el Che, que no soporta que le lleven la contraria y no salirse siempre con la suya.

En cualquier caso, hay que reconocer que la apuesta de Iglesias es osada, pero desde mi punto de vista es sobre todo desesperada: Unidas Podemos estaba a las puertas de la desaparición institucional en Madrid –recordemos que ya están fuera del Ayuntamiento de la capital–, y la imagen de que su partido quedase fuera de la Asamblea y el de Errejón cómodamente instalado dentro era más de lo que se podía permitir.

Iglesias se la juega a una carta, sí, pero es que ya se la jugaba y, a pesar de la retórica de la que quiere revestirla, la apuesta deja clara una cosa: a día de hoy no queda nada en el partido excepto él mismo, no hay nadie que pueda presentarse a unas elecciones con un mínimo de opciones, Unidas Podemos es un erial, concretamente el erial que el propio Iglesias ha creado arrasando cualquier asomo ya no de disidencia, sino de mera inteligencia.

Por último, pero no menos importante, el salto a la política regional del todavía vicepresidente le ha proporcionado ya una primera y dolorosa lección sobre su situación real y, parafraseando a Gramsci, sobre la actual correlación de fuerzas: con el estilo chulesco y matón que le caracteriza, Iglesias ofreció a Más Madrid y Errejón un pacto que era el timo más gordo dado en Madrid desde que los trileros desaparecieron de la Gran Vía. Una lista conjunta generosamente ofrecida por el partido que tenía un 5% de los votos al que tenía un 15%, del que estaba por desaparecer al que estaba tan ricamente, del desesperado al que tenía poco o nada que perder.

En otro tiempo, no hace tanto, Iglesias habría podido imponer el engaño, habría tenido la fuerza mediática y política para que a Errejón no le quedase más remedio que aceptar. Pero ahora al trilero ya no le salen los timos, esa es su fuerza real: ser poco más que el cuarto o quinto partido de Madrid, es decir, nada.

¿Se ha afiliado Iglesias al PP?
Pablo Molina Libertad Digital 17 Marzo 2021

Su decisión es buena por dos razones fundamentales: sale del Gobierno de España y va a pegarse un leñazo en las elecciones de Madrid.

La salida del Gobierno del vicepresidente chavista no supondrá ninguna merma en el nivel de eficacia acreditado por el equipo bolivariano: los que ascienden son igual de incompetentes que el que se va, aunque difícilmente podrán llegar a su nivel de vagancia, magistralmente explicado por kichita Rodríguez, o de machismo redomado, según ha señalado la Pistolera de Más Madrid.

La decisión del ayatolá del feminismo es consecuente únicamente con su deseo de figurar en primer plano de la actualidad, pero allá él y su señora con esos peculiares rasgos psicológicos que tanto enriquecen la convivencia. Lo sustancial ahora es en qué grado va a beneficiar a los madrileños que el señor del moño irrumpa en las elecciones para concitar en Su Perrofláutica Persona el voto ultraizquierdista.

En las últimas elecciones, el chiringuito de su examigo prácticamente le triplicó en el número de escaños, y eso que Podemos había puesto al frente de su lista a una delincuente acreditada. Pero ni así. ¿Hay razón para pensar que con Iglesias de candidato y su fotografía en las papeletas de voto se revertirá la decadencia de su proyecto bolivariano? No está claro que algo así vaya a suceder porque no hay tantos veganos, senderistas, funcionarios y paseadores en patinete ni siquiera en Madrid, más aún si tienen que repartirse entre dos partidos, uno de los cuales tiene como candidato a una mujer que, por si eso fuera poco, es aficionada a dispararle a la oposición con los deditos, pum, pum (”Como conejicos cayeron, don Jesús”).

En todo caso, la decisión de Iglesias es buena por dos razones fundamentales: sale del Gobierno de España y va a pegarse un leñazo en las elecciones de Madrid porque no le dejan liderar una alternativa conjunta para evitar in extremis, como los héroes de Hollywood, el apocalipsis fascista que se avecina.

Si el ex vicepandemias se hubiera afiliado al PP no habría rendido un mejor servicio a Isabel Díaz Ayuso, a la que ha brindado un eslogan de los que se recuerdan durante mucho tiempo: Comunismo o Libertad. Un lema muy pegadizo que, además, es verdad.

La polarización y el centro
Irene González vozpopuli.es 17 Marzo 2021

La derecha construye hospitales públicos y la izquierda los ataca con ferocidad

Resultan tediosos los insistentes lloriqueos del aguadismo criticando la convocatoria anticipada de unas elecciones que ellos mismos provocaron. Rara fue la ocasión en la que Ignacio Aguado ejerció de portavoz del Gobierno madrileño y no de sí mismo. O del PSOE de Pedro Sánchez. El motivo del lamento es evidente, el miedo a que los madrileños decidamos con nuestro voto su futuro político.

Las reticencias a la convocatoria electoral no se limitaron a los públicos quejidos, se plasmaron en la Mesa de la Asamblea, que admitió la tramitación de las mociones de censura presentadas por el PSOE y la escisión de Podemos, Más Madrid, tras el anuncio de las elecciones. Impedir el voto a los madrileños de cualquier forma era el salvavidas que quedaba en cubierta. El miedo furibundo a un proceso electoral mientras se abraza la presentación de mociones de censura en cadena, no trasluce ninguno de los valores y principios democráticos. No parece un comportamiento de partido responsable, de Estado, salvo que ambas cualidades queden supeditadas a Pedro Sánchez. Tampoco ayuda a la credibilidad de ninguna de las palabras que se pronuncien durante esta campaña electoral, por ninguno de los representantes de Ciudadanos el haber mentido a la prensa negando los hechos antes y después.

Al lamento de la convocatoria de elecciones le ha sucedido otro, más generalizado y pronunciado desde la atalaya del desdén, la polarización política en Madrid tras el desembarco de Pablo Iglesias. Un movimiento de repliegue técnico ante la dificultad de mantener su poder en estas circunstancias.

La abusiva utilización del término para criticar el escenario político se hace con la intención de desvirtuar las distintas posiciones en disputa. La polarización es una palabra con connotaciones negativas pues evoca la imposibilidad de consenso entre partidos. Sin embargo, este último es un concepto positivo, especialmente en nuestro país, donde encuentra sus raíces en la exitosa Transición española. Pero la polarización simplemente mide la distancia entre posturas, sin describir en absoluto las ideas de las mismas. Y aquí radica precisamente la perversión del término polarización para definir el escenario entre Isabel Díaz Ayuso y Pablo Iglesias. Porque las ideas que se contraponen sí importan. Y mostrar lejanía de algunas, también.

Si el proyecto político se encuadra dentro de la democracia liberal, defender el sistema que garantiza los derechos y libertades se torna en deber cívico de movilización ante proyectos que pretenden su menoscabo o derribo. Lo importante son las ideas, los proyectos que se defiendan, no la distancia entre los mismos.

El consenso político es importante, pero lo es aún más en el marco en el que se produzca. Todo consenso para debilitar el edificio constitucional de un Estado de derecho es tóxico. El nacionalismo vasco ha menoscabado los derechos y libertades de los ciudadanos no nacionalistas. La oposición frontal a sus postulados por parte de la heroica resistencia constitucionalista hizo que les acusasen de crispar y romper la paz del silencio. En Cataluña el escenario se replicó. No se describió el escenario de polarización hasta que los constitucionalistas se organizaron, y sin embargo fue lo que trajo luz y esperanza a aquél duro escenario.

Ante cualquier situación de conflicto hay una querencia en una parte de la población a no dar importancia a las ideas que se defienden en un lado o en otro y a despreciar ambas mientras suben peldaños de errada superioridad.

Mensaje guerracivilista
El vicepresidente del Gobierno en el primer día que pisó su despacho del Ministerio, pronunció un discurso de candidato a la presidencia de la Comunidad de Madrid en el que llama “delincuentes y criminales” a sus futuros oponentes. Este mensaje guerracivilista se sitúa en el extremo opuesto de la normalidad democrática y la pacífica convivencia que reina hoy en Madrid, a la espera de que se inicie la campaña callejera organizada de la izquierda. La respuesta del autodenominado “centro moderado” no puede ser criticar por igual dicho discurso y el eslogan electoral de Ayuso, “comunismo o libertad”. Parece que diferenciarse de la derecha es una prioridad por encima de la defensa de la democracia liberal. Acudir a una postura intermedia entre aquella y el menoscabo de la misma, desplaza necesariamente la normalidad democrática hacia la propuesta iliberal. El papel que ha jugado el PSC en Cataluña es un claro ejemplo de ello.

La política en Madrid utiliza la terminología del eje derecha e izquierda pero la realidad no se corresponde con el mismo. La derecha madrileña está asociada a servicios públicos esenciales y de calidad del estado del bienestar, la educación y la sanidad. La derecha construye hospitales públicos y la izquierda los ataca con ferocidad.

Muchos se preguntan qué motivo había para unas elecciones en Madrid, pero ¿qué motivos había para la moción de censura presentada por el PSOE, Más Madrid y la interruptus de Ciudadanos? Los indicadores económicos muestran que es la única región que crece y la pandemia se consigue controlar con las medidas adoptadas. Por lo que cabe deducir que el cambio de Gobierno buscaba un cambio brusco del modelo sin que los ciudadanos lo pudiésemos sufragar. ¡Democracia Real! Gritaron en aquél 15-M de 2011 quienes ahora ocupan los escaños promotores de la moción.

A pesar de estas cuestiones, la polarización es un indicador negativo pues muestra la existencia de un modelo político que tiene problemas con el poder limitado que le otorga el Estado de Derecho, como es el caso de Pablo Iglesias. Y todo ataque al edificio de la nación constitucional deja rasguños. Por eso las campañas basadas únicamente en criticar la polarización anticipan una falta de compromiso en la defensa de la misma, falta de fiabilidad. Los madrileños sólo queremos que los poderes públicos sean proveedores de servicios públicos esenciales y de calidad, garantes de nuestros derechos y libertades, y que nos dejen vivir en paz.


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Más Madrid revienta los planes del megalómano Iglesias
EDITORIAL Libertad Digital 17 Marzo 2021

Es cierto que, si PP y Vox no lograran sumar mayoría absoluta en las elecciones regionales madrileñas del próximo 4 de mayo, Pablo Iglesias tendría relativamente fácil forzar al PSOE a que le entregase la Comunidad de Madrid a cambio del apoyo de Podemos al Ejecutivo de Pedro Sánchez. No menos cierto es que también tendría bastante sencillo, desde la Presidencia madrileña, postularse nuevamente como salvador y líder nacional de Podemos una vez que Yolanda Díaz cargase con el fracaso que los sondeos pronostican a la formación de extrema izquierda en las elecciones generales.

Con todo, un plan a tan largo plazo puede estar impidiendo al megalómano capo comunista ver los tremendos obstáculos que se le presentan. Y es que, a diferencia de lo que sucedía hace dos años, ningún sondeo augura una victoria del PSOE en las elecciones madrileñas; de hecho, a lo que apuntan más bien es a una incluso cómoda mayoría absoluta de una alianza PP-Vox. Para colmo, la gran baza de Iglesias para ir a por la victoria, una coalición Podemos-Más Madrid, ha saltado por los aires este martes con las declaraciones tanto de la candidata de Más Madrid, la pistolera Mónica García, como de Íñigo Errejón, que con apenas veladas y más que justificadas acusaciones de machismo contra Iglesias han rechazado esa alianza, sin la que el socio de referencia de Pedro Sánchez puede no sólo fracasar sino hacer el más espantoso y merecido de los ridículos.

Evidentemente, todo es posible y el futuro no está escrito; pero Madrid bien puede ser la tumba política de este caudillo totalitario, machista y narcisista que tiene por referentes a semejantes como los tiranos Castro y sus secuaces venezolanos Hugo Chávez y Nicolás Maduro. Sea como fuere, Iglesias morirá matando. A este respecto, tanto Isabel Díaz Ayuso como Rocío Monasterio ya pueden ir preparándose para una campaña de difamación, odio e incluso violencia política como las que el propio Iglesias ha justificado en otras ocasiones con la excusa de la "lucha antifascista"; campaña que de hecho ha arrancado con un speech del podemarra, cargado de infamias contra la “derecha criminal”, en el que ha hablado de “delincuentes que reivindican la dictadura, que hacen apología del terrorismo de Estado, que promueven la violencia contra los migrantes, contra los homosexuales, contra las feministas y que hacen suyos a los militares que defienden fusilamientos de millones de rojos”. Ante tan indecentes patrañas vomitadas por un sujeto que ha estado a sueldo de dictadores terroristas homófobos asesinos de "rojos" como los ayatolás que detentan el poder en la República Islámica de Irán, casi resulta peccata minuta la inadmisible utilización de su despacho de vicepresidente para hacer ese nauseabundo anuncio electoral.

Así las cosas, Madrid tiene que ser la tumba del chavismo antiespañol de Podemos y el inicio de un gran entendimiento entre PP y Vox para desalojar del poder al infame Gobierno social-comunista de Sánchez y los esbirros de Iglesias.

Frankenstein se derrumba: el negocio de Sánchez, Iglesias y Junqueras hace aguas
El intento de alianza del PSOE con Ciudadanos ha hecho saltar por los aires la espuria coalición de intereses que gobierna España desde la moción de censura.
Editorial ESdiario  17 Marzo 2021

La aparatosa crisis de Gobierno generada por Pablo Iglesias ha evidenciado las tiranteces existentes entre PSOE y Podemos pero, también, la dependencia del presidente Sánchez de su socio de coalición: al marcharse el primero a la candidatura en la Comunidad de Madrid, el segundo ha acatado sus instrucciones para cubrir su relevo, con un único matiz: su sustituta, Yolanda Díaz, será solo vicepresidenta tercera para mantener la cartera de Trabajo.

En una situación de cohesión, ni un vicepresidente se marcharía del Gobierno a disputarle unas Elecciones a su socio ni éste aceptaría una remodelación del Ejecutivo al gusto del dimisionario.

Todo ello prueba la existencia de un “matrimonio de conveniencia” que nadie puede romper pero nadie en realidad quiere, sustentado en el interés por repartirse el poder pero sin ninguna sintonía ni objetivo compartido.

La factura
Esa zozobra se agudiza por la existencia de un “tercer socio”: los partidos separatistas catalanes y vascos. Los primeros están a punto de sellar un acuerdo para gobernar la Generalitat sin contar con el PSOE, lo que sin duda agravará la debilidad de Pedro Sánchez. Y mientras siguen pasando su factura, en forma de ley de amnistía para los presos catalanes.

Estamos viendo la degradación de un Gobierno formado para hacer un negocio, sin ningún proyecto compartido

Moncloa ha fracasado con estruendo en sus dos grandes operaciones políticas: primero la “Operación Illa” para gobernar Cataluña o asociarse con ERC y consolidar su alianza en Madrid. Y después la “Operación Murcia”, para absorber a Ciudadanos y tal vez adelantar Elecciones Generales con una apariencia más moderada y el impulso de las vacunas y los fondos europeos.

El resultado de todo ello es que el PSOE se ha enemistado con todos sus socios sin ganar a cambio otra alianza: al contrario, ha devastado a Ciudadanos, víctima de la cadena de errores y ambiciones de su dirección, y le ha quitado un competidor al PP y VOX que agrupará mejor al centroderecha y hará más sencillo que traduzca sus votos en más escaños.

Desbandada en Cs tras confirmar que Aguado quería una moción para echar a Ayuso

Iglesias ha aprovechado la crisis para tener una excusa de saltar a Madrid, donde necesita tener presencia parlamentaria. Pero aunque se elucubre mucho sobre el fin de su liderazgo, los hechos ponen en cuarentena esa afirmación.

No ha dimitido como diputado en el Congreso, al que puede volver cuando pase el 4 de mayo si no recoge el acta de la Asamblea de Madrid; mantiene el peso de su partido en el Gobierno y estará más libre sin formar parte de un Gobierno que sin embargo, seguirá controlando en parte.

El intento de coalición con “Más Madrid”, rechazado por Errejón, confirma el gallinero general que conforma la izquierda y rodea al Gobierno de España: todos están enfrentados con todos, sean socios formales como Podemos; aliados externos como ERC o hermanos ideológicos como Más Madrid. Y quien paga la factura es España, sumida en la mayor crisis de su historia reciente y dirigida, a la vez, por una coalición de populistas y socialistas incapaz de soportarse ellos mismos.
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