AGLI Recortes de Prensa   Jueves 18  Marzo  2021

Comunismo o libertad, bien; pobreza o prosperidad, mejor
Miguel Ángel Belloso. okdiario 18 Marzo 2021

Desde que la señora Ayuso decidió convocar elecciones anticipadas en la Comunidad de Madrid “los progresistas y las progresistas”, o sea los expertos en la devastación de los países donde gobiernan o ponen su huella fatal, están azorados. Los intelectuales amamantados por el ‘sanchismo’ no salen de su asombro. No esperaban que la ‘tonta del bote’ reaccionara rápidamente y con éxito. El caso es que el próximo 4 de mayo iremos a las urnas pese al comportamiento prevaricador de la presidenta de la mesa de la Asamblea, de Ciudadanos, que espero que tenga consecuencias penales.

Desde el pasado miércoles, el diario El País, el vomitorio del presidente Sánchez, ha emprendido una campaña por tierra, mar y aire. Al Grupo Prisa, casi quebrado y siempre indecente, se ha unido el resto de la Flota Mediática, los Cintora, los diarios digitales antisistema a los que da pasta el Ibex 35 –“no vayamos a tener problemas”- y el resto de los excrementos de la nación. Toda la mierda del país está ‘prietas las filas’ porque Ayuso amenaza sus intereses. Pero lo que esgrimen para enmascarar su apetito monetario son argucias intelectuales y entelequias construidas para seguir engañando a los acólitos. El jueves de la semana pasada el transfuguismo de Ciudadanos en Murcia, que cogobernando con el PP había acordado con el PSOE una moción de censura porque al parecer algunos altos cargos se habían puesto la vacuna antes de tiempo, les parecía colosal.

Al día siguiente, los tránsfugas de Ciudadanos de Murcia que se lo pensaron mejor y que han decidido no apoyar esta moción de censura para integrarse en el gobierno regional ya se les antojaban criminales de guerra. ¿A que es brillante? Digamos, en todo caso, que estos son devaneos más bien tácticos. El diario El País tiene la necesidad imperiosa de sentar cátedra. Está obligado por la historia a tirar por lo alto. Y, según dice, en un ejercicio de cinismo inédito, lo que de verdad le inquieta es que Ayuso haya puesto a Casado en el brete de elegir entre conservar Madrid o luchar por el centro del tablero político. Hace falta ser muy ingenuo o muy estúpido para creerse esta monserga. A los hombres de Prisa, y a todos los de la Flota Mediática, parece que les causa horror que la señora Ayuso coopere con Vox, reforzando el “supremacismo madrileño”. Bienvenido sea, oiga.

Ahora resulta que estos chicos con aire de delincuentes están preocupados porque el PP, al que masacran desde que se levantan hasta que se acuestan, no sea un partido de Estado, permanentemente disponible para practicar la felación a Sánchez. ¿No hay que ser muy caradura para pretender que este despliegue de hipocresía cuaje entre sus decrecientes y escuálidos seguidores? Para estos señores, Ayuso es la bruja que desde que apareció la pandemia no ha tenido otro objetivo que afirmarse como icono ultraliberal buscando la permanente confrontación con el Gobierno central, cuyo presidente felón, es decir Sánchez, no ha visitado ni Ifema, cuando era hospital, ni el Isabel Zendal, porque ha estado dedicado desde el principio a desestabilizar el Gobierno de Madrid, a engañar estadísticamente a los ciudadanos sobre los éxitos de aquí en la lucha contra la pandemia y en su propósito de no matar de hambre a los ciudadanos de esta autonomía emprendedora, orgullosa y pujante.

Para el Grupo Prisa, y toda la Flota Mediática, resulta “grotesca” y “teatral” la disyuntiva que planteó Ayuso cuando convocó las elecciones bajo el lema “Socialismo o Libertad”, que son dos conceptos esencialmente antagónicos. Ahora que el macho alfa Pablo Iglesias ha decidido sacrificarse por el bien del mundo, marchándose del Gobierno para combatir al fascismo en Madrid, aunque solo por la simple razón de que las encuestas pronosticaban que se quedaría fuera de la Asamblea regional y Podemos se acerca peligrosamente al sepelio ya claro de Ciudadanos, Ayuso ha cambiado el lema. Ahora será “Comunismo o Libertad”. Está bien, aunque en mi modesta opinión la palabra socialismo engloba todo el detritus izquierdista, no necesita de adjetivos adicionales. Quizá Comunismo le añade el apunte sanguinolento del crimen generalizado.

Pero nada de esta disquisición fundamental conmoverá al progresismo, que, realmente, ideas tiene pocas, y todas las que sigue esgrimiendo están desacreditadas por la historia. La disyuntiva entre socialismo y libertad es filosóficamente trascendental, de unas consecuencias extraordinarias. O eres socialista, fanático de la planificación económica -ya sea a pequeña escala-, partidario del sector público y del ogro filantrópico -en contraposición al sector privado-; o eres defensor de la burocracia intelectual a sueldo y el consiguiente engranaje administrativo de estos señores imbuidos de una suerte de gracia divina que van a decidir tu destino -naturalmente por tu bien- o eres liberal, y apuestas por lo contrario: por el individuo, por las personas, por la espontaneidad generadora de riqueza y por la creatividad que florece siempre, salvo que haya sido secuestrada previamente por las ataduras de la subvención y las cadenas del Estado.

Ya sé que estas disquisiciones ideológicas, para los progresistas, equivale a echar margaritas a los cerdos. Pero, desgraciadamente, no sólo para ellos. En mi opinión, el lema, la disyuntiva entre socialismo -o comunismo- y libertad apenas llega al pueblo llano, desgraciadamente ocupado en otras urgencias. A toda esa gente que engrosa la lista de seis millones de personas entre los parados, los que están inmersos en expedientes de regulación temporal que acabarán siendo desempleados, en los miles de empresarios que han tenido y tendrán que echar el cierre, que no han recibido ayuda alguna de fuste, y ya no digamos de los familiares de los fallecidos extra por la gestión más deplorable de la pandemia jamás conocida en país desarrollado, este órdago intelectual no es el apropiado.

Para toda esta gente inquieta, que nada en la incertidumbre, acosada por la precariedad, mucha de la cual no puede llegar a final de mes por primera vez en su vida, el lema correcto, lo que nos estamos jugando en las elecciones de la Comunidad de Madrid, y en las que vengan después en otros territorios y en el conjunto de la nación, es la disyuntiva entre pobreza y prosperidad.

La pobreza es equivalente al socialismo, como prueba la evidencia empírica allí donde se ha ensayado desde tiempo inmemorial. La prosperidad es la consecuencia natural de las políticas liberales que acostumbra a poner en práctica, a veces más, otras desafortunadamente en pequeñas dosis, la derecha en cuanto alcanza el poder. Y como se trata de ganar las elecciones, y la gente en España está cada vez más preocupada por su bolsillo, la libertad, que es el concepto más majestuoso, el que debería ser leit motiv de toda conducta humana, importa un comino a la mayoría de la población que engrosa las colas del hambre de las que no quiere hablar la Flota Mediática

Ahora bien, a toda esta gente desanimada y asediada por la emergencia diaria, sí les conviene oír todos los días, a todas horas, como un martillo pilón, que lo que deben elegir, en cuanto se les presente la oportunidad, es entre el socialismo/comunismo, que conduce a la pobreza más absoluta, y la libertad, que en cambio es una garantía acreditada de prosperidad futura.

O como ya saben que soy un provocador consumado, hay que decir a la gente que debe elegir entre el comunismo y el fascismo, según dice el macho alfa Pablo Iglesias, que es un terrorista intelectual, un rematado criminal desde el punto de vista ideológico, un ‘guerracivilista’ y un delincuente en potencia; y así de esta manera me adhiero a las palabras soberanas de Isabel Díaz Ayuso: si los cerdos, que no comen margaritas, te llaman fascista, es que estás en el lado bueno de la historia.

Madrid es el abril del 31
Carlos Dávila okdiario 18 Marzo 2021

Con toda certeza: la salida de Iglesias del Gobierno no es otra cosa que la declaración de guerra política a la derecha. Ni más ni menos. Es también una OPA hostil contra Sánchez y el propio Errejón de Más Madrid al que para desafiarse en unas primarias de la ultraizquierda. Puede parecer así mismo una jugada que hiede a pactada destinada a barrer el “efecto Ayuso”. A partir de aquí cabe todo. Iglesias se ha despedido de la Vicepresidencia tildando de “delincuentes y asesinos a las derechas que quieren fusilar a veintiséis millones de españoles”. Díganme si esto no es una declaración de guerra, si no es un estimulante para que cualquier vándalo haga de la palabra de Iglesias un recado de estricto cumplimiento y esté tentado de eliminar a cualquier rival político. Desde luego, desde el comienzo de la Transición no se había escuchado en nuestro país un alegato tan incendiario, tan enormemente peligroso. Estos días damos vueltas a nuestras cabezas para adivinar lo que una pirueta arriesgada como la de Iglesias puede suponer, como ya han escrito los medios de la izquierda, un revolcón a la euforia del PP madrileño. Personalmente he escuchado en una facción de Podemos que “antes bien, ha supuesto un refuerzo”. Lo veremos.

Sé perfectamente que los psiquiatras que puedan leer esta crónica afearán al cronista la escasa propiedad en la utilización del término electroshock para describir el estado anímico, político, en que se hallan no Isabel Díaz Ayuso, sino sus seguidores y más aún sus confesos votantes. Pero el partido está por jugar. El electroshock, lejos de ser un estimulante, un euforizante, era, más que es, un paliativo para suavizar un estado de ansiedad, de supernerviosismo. Nada que ver con el retrato de una persona calmada y consciente de sí misma, de su estado. Nada. Por eso: ¿por qué usar este concepto terapéutico en esta crónica para describir cuál es la situación del PP tras la disolución de la Asamblea de Madrid, la confirmación de las elecciones por parte del Tribunal Superior de Madrid, y el anuncio de Iglesias que, a primera vista, parece un reforzamiento de Ayuso?

Pues por esto: sólo falta hacer una correcta cata por los comercios, tiendas, pequeños establecimientos hosteleros de Madrid y su provincia, para constatar que se encuentran, en una mayoría aplastante, entusiasmados con la respuesta que ha dibujado Ayuso ante la acometida feroz del Gobierno de Sánchez. Se expresan así: “Es nuestra heroína, nos ha salvado de la ruina nuestra y de nuestros hijos” y añaden: “Si tras los meses de confinamiento total nos hubiera mantenido en igual situación, ahora mismo ya estaríamos todos en el paro”. Es decir: manifiestan una superexcitación que a lo mejor es incluso perjudicial, sobre todo cuando se vean acosados por la infernal propaganda en contra; un aluvión de imprecaciones que ya ha puesto en marcha la izquierda tras la decisión del líder leninista Iglesias. Un lenguaje guerracivilista.

Unas formas que veremos si emula el otro partido de izquierda: el PSOE. La dimisión de Iglesias es tan extraña que puede llevar gato encerrado porque la pregunta es: ¿alienta una posible coyunda con Sánchez anterior a las elecciones de mayo? Descartar esta posibilidad sería una estupidez, por más que, por lo que se sabe, las relaciones entre Sánchez e Iglesias estén ahora mismo totalmente rotas y que varios miembros de Podemos insistan en que hoy por hoy un acuerdo como ese resulta imposible.

Lo cierto es que con la aparición súbita de Iglesias, la izquierda, por ahora -insisto- desunida- el índice de popularidad de Ayuso en toda la región madrileña se ha incluso propulsado; “Supera -me lo dice un experto demoscópico- todo lo conocido hasta ahora”. Y es cierto, en sus primeras escapadas después de su convocatoria de elecciones, Ayuso apenas ha podido caminar tranquila; la gente se ha arremolinado a su alrededor como si se tratara de una campeona deportiva. No hay duda sobre esto. Ahora bien: ¿conviene a la ya candidata del PP una alegría así? Pues todos los técnicos en sociología electoral recetan lo contrario: moderación, serenidad y, sobre todo, ¡ojo a avizor!. Y, ¿eso por qué? Pues sencillo, porque tras la conmoción que ha sufrido el PSOE y muy concretamente el dúo Sánchez-Redondo, y, encima, con la presentación electoral del líder de Podemos, no se puede esperar que la acreditada falta de escrúpulos, de la amoralidad trufada de embustes y trampas, de la conjunción social leninista, que no se ha roto por cierto, una reacción convencionalmente democrática.

Debe esperarse lo peor. Más aún desde la entrada en el juego de Iglesias. Esta puede ser, tiene grandes posibilidades de ser, una maniobra pactada con Sánchez. Quizá la han concebido como la concibieron en abril de 1931, sólo que ahora, ya descaradamente para llenar de barro el terreno e impedir la victoria de la derecha. Es una guerra civil política. Por cierto: ¿alguien quiere recordar que las elecciones de abril de 1931 las ganaron las derechas? Y, ¿quién vino a gobernar, tras las dimisiones de tontos útiles como Miguel Maura? Las izquierdas.

Ya había especulaciones el domingo sobre cómo la factoría de La Moncloa al alimón con Iglesias, iba a intentar revertir la situación actual. “Que se prepare Ayuso”, me contaba un periodista que conoce muy bien los modos de los citados, y las miserables embestidas de Iglesias. Faltan cuarenta y siete días par las elecciones de Madrid y puede ocurrir de todo. Es cierto, porque se está viendo, que la constante apelación a las corrupciones del PP no están ofreciendo a La Moncloa resultados óptimos, porque, por ejemplo, y viajando a Murcia: ¿cómo llamar corruptos, tránsfugas o vendidos a unos parlamentarios que se han quedado donde estaban y no denominar así a los que se han marchado al batiburrillo, Ciudadanos incluidos, social leninista? No cuadra, no pega, no tiene éxito.

¿Por dónde más atacarán pues a Díaz Ayuso? Pues seguro que ensayarán la jugada de una nueva desestabilización con los residuos líquidos de Ciudadanos. No hay nada más que escuchar las agresiones verbales de personas, antes cuitadas y decentes como Edmundo Bal, para conocer exactamente hasta qué punto el PSOE y Podemos utilizarán a estos estúpidos acólitos para horadar las entrañas políticas de Ayuso. Desde la Comunidad de Madrid ya señalan que no realizarán jugada alguna para engordar aún más sus bases con los disidentes de Ciudadanos. Es más: no es nada seguro que en las listas electorales para mayo que tienen que ser configuradas a finales de este mes o principios del siguiente, puedan apuntarse antiguos miembros del que fue partido de Albert Rivera. Cuando se pregunta por esta posibilidad la contestación es: “Las listas serán las del Partido Popular”. Veremos en todo caso.

Las personas que sobrevivieron en Madrid a los horrores de la Guerra Civil, las checas y a los paseos, solían utilizar una expresión para advertir que la izquierda comunista, también la socialista, no paraba a la hora de perpetrar agresiones contra cualquier disidente. Decían: “¡Atención que el ojo y el oído del miliciano acechan”. Pues eso: tantos años después se puede entrever que, de formalizarse el pacto, los ojos y los oídos que los fanáticos de Sánchez e Iglesias no perderán ocasión de señalar a las que ellos denominan «las derechas». Menos euforia en el centro derecha y más acometer las elecciones de mayo como el primer paso para desalojar del poder a los totalitarios, sobre todo a los guerracivilistas. Ellos no caben en nuestra Constitución.

De la política como el arte de la carambola
Rafael Bardají. https://gaceta.es 18 Marzo 2021

Es sorprendente, si. Hace apenas una semana, el tablero político español seguía congelado sin visos de cambiar a pesar de todas las desgracias que nos han ocurrido, muchas agravadas por la pésima gestión del dúo Pedro y Pablo. De repente, un golpe de mano de unos golpistas profesionales cuece una moción de censura en Murcia, para arrebatarle ese feudo al PP. Ciudadanos se convierte en la pieza central de la traición a su propio Gobierno y ata su futuro al sanchismo y a la vieja política de intrigas palaciegas. También sabemos que, sorpresivamente, Teodoro, la mano derecha de Pablo Casado y murciano de honor, se planta en su región y deshace el entuerto tejido desde Madrid por Moncloa y Arrimadas. Entre medias, un reguero de mociones de censura por media España y la convocatoria de elecciones anticipadas en Madrid por decisión de Ayuso, temerosa de que se repitiese la jugada murciana en la capital del reino y último baluarte del PP. Y cuando las aguas iban camino de volver a su cauce, dimite Pablo Iglesias de su adorada vicepresidencia y anuncia su candidatura al frente de UP para la comunidad madrileña.

Hasta aquí todo lo que hemos visto y sabemos. Luego vienen las especulaciones. Unos que ven la mano genial de algún Rasputín monclovita para librarse un incómodo Iglesias; otros que si es una jugada maestra del líder de Podemos para acrecentar su poder; los menos, que una operación de salvamento del soldado Casado, quien no levantaba cabeza desde la debacle de las catalanas, las críticas de su maestro José María Aznar y la culpabilidad final de la sede. ¿Pero puede ser verdad que todos ganen? Yo creo que no. Y aunque las conspiraciones en políticas son como las meigas, que “haberlas haylas”, lo normal es que prime el azar y la estupidez. Diría que todo lo que estamos viendo perplejos no es producto de ningún plan maestro, sino reacciones a acontecimientos que les han sobrevenido a sus actores.

En cualquier caso, la primera y gran beneficiada de que el tablero haya saltado por los aires es, sin duda, Isabel Ayuso. El fantasma murciano le ha servido para desembarazarse del veto de Génova a la convocatoria de nuevas elecciones. Y que Pablo Iglesias se baje del Gobierno paras presentarse como el héroe que se sacrifica para derrotar a la derecha ciertamente movilizará a buena parte de la izquierda madrileña, pero movilizará más aún el apoyo a Ayuso de buena parte de lo que ha quedado ya, sin Ciudadanos, a la derecha del PSOE. Es más, con un candidato socialista entrado en años y triste como él solo, este partido se va a jugar entre dos. Y eso ayuda a que un PP en descomposición pueda reagrupar parte del voto en la derecha que se había desencantado de un líder que ya no se sabía a dónde quería llegar.

El segundo gran ganador de esta nueva situación es, paradójicamente, Pedro Sánchez. Aunque la dimisión de Iglesias haya sido ejecutada con nocturnidad y alevosía para hacerle el justo daño a su ego e imagen, Sánchez se quita de en medio a un elemento que le ganaba en la batalla mediática, le entorpecía en su gestión y que asustaba a mucha gente, del Ibex 35 a Europa. Sin Iglesias dando la murga, Sánchez podría jugar a ponerse la careta de cierto moderantismo y disputarle al mismo Pablo Casado el votante huérfano de Ciudadanos. Sánchez no tiene más principio que alimentar su cesarismo y todo lo que le valga para ello lo hará.

El tercer beneficiado, aunque a mucha distancia de los dos primeros, es el presidente del PP, Pablo Casado. Con la exagerada representación durante la moción de censura presentada por Vox, Casado escenificó su deseo de no querer que le etiquetasen como parte de ningún bloque de derechas y de iniciar un nuevo giro al centro central. Para su desgracia, el primer test de su nueva estrategia centrista se midió en las elecciones catalanas, donde fracasó estrepitosamente: lejos de captar votantes de Ciudadanos, perdió un número significativo de los suyos propios. Ciertamente, Cataluña era un partido complicado para un PP que siempre ha jugado allí con la camiseta de los acomplejados, pero de ahí a asegurar que esos resultados nunca podrán replicarse en el resto de España, empieza a ser más una cuestión de fe que de realidad. En todo caso, Casado es el renacido, saliendo de su tumba de Génova para hacer campaña en Madrid en apoyo a Ayuso. Ha sido ella quien le ha regalado este balón de oxígeno. Que nos convenza después de que Madrid es toda España, está por ver.

Iglesias se quiere presentar a si mismo como el gran ganador, pero tengo dudas siquiera de situarle aquí en cuarto lugar. Aspira con su retórica a que creamos que se sacrifica por el bien de una izquierda que no puede entender, reconocer y aceptar que la derecha puede ganar las elecciones. Pero su salto en realidad esconde su temor a que Podemos ni siquiera obtuviese el respaldo suficiente para entrar en la Asamblea de Madrid. Ese miedo, el miedo a ser un vicepresidente cuyo partido va de derrota en derrota, el miedo a que le sacudieran la silla de su liderazgo, el miedo a dejar de pintar algo, ha sido en realidad el resorte que le ha impulsado a jugársela en Madrid. Una pirueta que depende, en buena parte, de lo que finalmente acabe haciendo la formación de su examigo y compañero, Íñigo Errejón, quien no se lo pondrá fácil. Esa sería su motivación, aparte del posible infantilismo y aburrimiento que tan bien ha descrito la exdirigente de Podemos en Andalucía, Teresa Rodríguez. Ya se sabe, en la izquierda siempre anida el deseo de venganza. Pero si Iglesias se empeña en presentar su batalla como comunismo frente a libertad, igual las cosas no le salen tan bien como quisiera.

A Vox no le debieran ir ni bien ni mal estas elecciones regionales. Ha demandado, como debiera, elecciones en Murcia para acabar con el bochorno de los amaños de los despachos, de unos y otros. La democracia no es eso, sino dejar que los ciudadanos se expresen. En Madrid, a Vox no le puede ir mal, al contrario, pero el objetivo no puede ser una victoria en una autonomía, en la que no se cree, sino en las generales. Es verdad, Ayuso salvará Madrid; Casado salvará sus muebles; pero Santi Abascal salvará a España. Esa es y debe ser la gran diferencia.

Toni Cantó y la batalla cultural
EDITORIAL. La Gaceta de la Iberosfera  18 Marzo 2021

Quién podía imaginar (es una pregunta retórica) que un político no profesional como Toni Cantó, que ha usado la tribuna de las Cortes valencianas para denunciar tanto los desmanes del nacionalismo pancatalanista que avanza inexorable por la comunidad valenciana como la complicidad del inepto socialismo, iba a poner pies en pared ante la operación urdida en Moncloa de venta de lo que una vez fue Ciudadanos al socialismo aliado del nacionalismo. Ese mismo socialismo zapaterista contra el que nació su primer partido, UPyD, el sueño de Rosa Díez, y que mostró el camino a su segundo partido: la revolución naranja de Albert Rivera.

Desde sus posiciones de centro izquierda nacional (que si el centro político fuera un lugar geográfico —que no lo es— Toni Cantó estaría a mil millones de millas náuticas de esta izquierda radical que nos desgobierna), el actor ha demostrado siempre una imperturbable y atractiva independencia sin histrionismos que ha convertido cada intervención suya en un fenómeno en redes sociales que ha alimentado los argumentarios de millones de españoles.

Sus declaraciones de las últimas horas, antes y después de darse de baja del partido y, lo que le honra, de entregar su acta de diputado, en el sentido de que el liberal-progresismo de Ciudadanos debía pactar con el centro-centradismo del PP de Casado para enfrentarse a la izquierda rampante, han movilizado a buena parte de la opinión publicada y tertulianeada que ante la agonía de Arrimadas ya le ha encontrado acomodo en el Partido Popular. Quizá. Pero esa misma opinión publicada quizá no haya escuchado a Cantó afirmar, como ha hecho hoy mismo en el programa de Federico Jiménez Losantos en esRadio, que su compromiso explícito con los valencianos es el de “dar la batalla cultural desde su independencia”.

Por desgracia, dar la batalla cultural, que ya tenía un difícil encaje en una formación como Ciudadanos, que ha avalado cada política identitaria parida por la izquierda —feminismo radical, ideología de género, adoctrinamiento en las aulas, eutanasia, desprotección de las fronteras…— tiene un dificilísimo acomodo en la formación que preside Pablo Casado y que dirige Teodoro García Egea.

La última que intentó tamaña hazaña (presentar desde el PP batalla cultural a la izquierda que la monopoliza desde la Transición), Cayetana Álvarez de Toledo, hoy está en el gallinero del Congreso, arrumbada como un mueble viejo por el centro-centrado modelogestionario de corte rajoyista. Si Cantó no se ha excluido con esa declaración, le recomendamos que ponga a remojar sus barbas antes de firmar compromiso alguno con el Partido Popular.

Sea difícil o imposible, esperemos volver a ver pronto al señor —que lo es— Cantó en política o, mucho más necesario, en la comunicación de ideas. Que a España, como dijo Fernando Castiella, el ministro atlantista de Franco (con perdón), se la sirve desde los más variados puestos. Y añadimos a la frase de Castiella: algunos más importantes que la tribuna de un parlamento regional.

Como si Hollywood no fuera un millón de veces más importante que, con el debido respeto, el Senado de Idaho.

¿Elecciones anticipadas en Andalucía?
EDITORIAL Libertad Digital 18 Marzo 2021

Vistas las maniobras de acercamiento al PSOE por parte de lo que queda de Ciudadanos, no parece en absoluto descabellada la propuesta del líder de Vox, Santiago Abascal, de celebrar elecciones anticipadas en Andalucía: ciertamente, aun cuando Juan Marín no haya dado hasta la fecha muestras de estar dispuesto a hacer lo que sus correligionarios han tratado –infructuosamente– de hacer con el PP en Murcia, el riesgo existe. Y no sólo porque el líder de Cs en Andalucía no comparta la opinión del hasta ahora referente de su partido en Valencia, Toni Cantó, sobre el error que ha supuesto tratar de apuñalar al PP en Murcia para acercarse al PSOE, sino porque, a día de hoy, y desde hace ya tiempo, el único tándem que, según los sondeos, sería capaz de impedir a los socialistas volver a la Junta es PP-Vox, no PP-Cs.

No obstante, poner ahora fin a la estabilidad relativa del Gobierno de coalición PP-Cs, que, con el apoyo externo de Vox, tan buen trabajo está haciendo en Andalucía, tampoco está exento de riesgos. Y es que, aun cuando los sondeos pronostican que Vox barrerá al desnortado Cs como tercera fuerza en Andalucía, no está nada claro que los pocos escaños que le quedaran a la formación naranja dejaran de ser decisivos –o fueran suficientes– para conformar un Gobierno alternativo al PSOE.

La volatilidad del moribundo Cs hace razonable la propuesta de Abascal, pero tampoco hay necesariamente que ponerse la venda antes de la herida con un anticipo electoral que, si bien otorgaría a Vox el peso real que tiene ya en Andalucía, abriría las puertas a la amenaza del retorno socialista. Si a eso se añade que el presidente del PP regional no se caracteriza por hacer suya aquella máxima de Virgilio según la cual “la fortuna sonríe a los audaces”, es harto dudoso que Juanma Moreno se embarque en un anticipo electoral en el que el único beneficiario claro parece Vox.

Sea como fuere, el PP, en Andalucía, en Murcia, en Madrid y en el resto de España, debe dejarse de complejos y asumir con todas las consecuencias que el único tándem decisivo para desbancar a los socialistas de los Gobiernos regionales y del central ya no es ni será el que conforma ahora con Vox sino el que debe empezar ya a forjar con Vox.

Ruido y realidad
Agapito Maestre. Libertad Digital 18 Marzo 2021

El establecimiento político de España apenas es nada. Esto es una granja mala. Ya ni siquiera las nuevas crías de animales son capaces de hacer promesas verosímiles. Salvo los fanáticos, nadie respeta a la gentuza política que devora las instituciones públicas para engordar sus enormes panzas. La España política está entregada por completo al robo y la extorsión. Pruebas de mis afirmaciones hallarán por todas partes. Fijémonos en las más cercanas y lacerantes: un millón seiscientas mil personas comen todos los días de la caridad. Siete millones de personas están desempleadas. Ciento de miles de muertos por la covid-19. Los rusos no pueden venir a los apartamentos que se compraron en Torrevieja. Ni los de Madrid pueden ir el fin de semana a su casita de un pueblo de Segovia. Tampoco los de Badajoz consiguen viajar a Ciudad Real. La chusma separatista sigue robando a diestro y siniestro. Un tipejo con moño se las da de listo y le da lecciones a otro al que le escribieron una tesis de doctorado. Y otros cientos de idiotas los imitan y balbucean paparruchadas para robar la dignidad de quienes se largan o, sencillamente, guardan silencio para defenderse de la agresión cotidiana del Gobierno de Sánchez y el tío del moño. En este contexto es imposible no respetar a quienes dicen: váyanse todos, incluidos los propagandistas de los medios de comunicación, a tomar por saco.

Si algún partido quiere que me crea algo de su programa, incluya estas tres sencillas anotaciones: 1) reducción del número de diputados en todas las circunscripciones, bastarían dos por provincia, y reducción drástica del número de parlamentarios regionales; 2) desaparición de los privilegios y las sinecuras a todos los ex parlamentarios y ex cargos públicos; 3) recoger y, por supuesto, objetivar de modo preciso a la mayor fuerza política de España: el partido de la abstención. Sencillo. Las democracias más avanzadas de Europa recogieron hace tiempo estas elementales peticiones en sus ordenamientos políticos. El resto es faramalla. Ni siquiera llega a la letrita de C. Tangana: Mujeres, Pasta y Focos. En fin, el actual sistema político solo genera basura, peste y peste, mentiras y más mentiras, que repiten sin cesar las televisiones y las emisoras de radio.

Y, sin embargo, de vez en cuando, alguna excepción sirve para aguantar a esta chusma. Por ejemplo, el dictamen emitido por el Consejo de Estado sobre el real decreto de gestión de los fondos europeos, que fue ocultado con ostentación y alevosía por el Gobierno de los socialistas y los comunistas. La denuncia del informe es fácil de retener: el Gobierno utilizará los fondos en cada momento siguiendo el criterio que más beneficie a los intereses de los socios del propio Gobierno. Pero, más allá de este lamentable episodio de ocultación del Gobierno, la cuestión ahora es cómo se gestionarán y controlarán esos fondos de casi 140.000 millones de euros, casi el 20% de nuestra capacidad de riqueza anual, que llegarán en forma de transferencia de préstamos y subvenciones para el periodo 2021-2026. Las condiciones de la UE para que lleguen con agilidad esas ayudas son claras. Se trata de reformar la economía en tres ámbitos: mercado laboral, pensiones y unidad de mercado. En resumen, reducir la temporalidad laboral, mantener la esencia de la reforma laboral del Gobierno del PP, y garantizar la sostenibilidad de las pensiones y reducir la maraña de regulaciones, registros y permisos de todo orden derivados de un régimen autonómico ineficaz y lleno de pretensiones absurdas. O sea, si las autonomías, por un lado, y la Administración General del Estado, por otro, no se autolimitan para gestionar el dinero que quizá llegue, más pronto que tarde, de la UE, entonces luchemos por que vengan los hombres de negro de Bruselas a organizarnos la economía y, de paso, la política.

Pableto y su panfleto
Zoé Valdés Libertad Digital 18 Marzo 2021

No podía ser de otra manera, entró como vicepresidente segundo al Gobierno insultando, salió incordiando, y continúa ultrajando a mujeres, como acaba de hacer con Isabel Díaz Ayuso, y a los militantes del PP, entre los que hay gran cantidad de mujeres y hombres y de los que ha comentado que no les llegan ni a la chancleta a los comunistas españoles. Lo dice esta garrapata devenida marqués de Galapagar.

Eso sí, con los hombres no se tira, es muy poca cosa y muy poco hombre para enfrentarse con un hombre de verdad, uno que le corte de una buena vez ese moñingo apestoso a comunista. Quiso azotar a una periodista hasta hacerla sangrar y pronunció la amenaza con toda la bocaza ancha, de cualquier modo le permitieron entrar en el Gobierno español –no sólo a él–, a su cajera de pareja, a quien colocó de ministra de Igualdá y de feminazi persecutora. No pueden dar más asco este tipo y su consorte. Él en particular me recuerda a los peores criminales de la historia, incluidos algunos comunistas españoles. Y ambos a la pareja de dictadores rumanos de apellido Ceaucescu. Ah, y lo digo yo, a ver si se va a atrever a amenazar y a bembetear… Lo reitero, me recuerda al asesino de Raúl Castro, con su frágil y retorcida humanidad, amarrando trapos en los ojos de los valientes campesinos a los que fusiló minutos más tarde sin remilgos ni contemplaciones.

Acaben de quitarle a este mequetrefe el poder de las manos y del cerebro, bájenlo de ese pedestal al que él mismo con su oportunismo caduco se ha trepado. Arránquenle el panfleto del partido de Podemos de las manos, y si pueden también el moño de un tirón ‘hasta verlo sangrar’, que es lo que sí merece él, responsable en parte como es de la muerte de tantos ancianos durante la plandemia del bicho del PCCh.

¿Pero cómo ha llegado esta gentuza a manejar a su antojo España, cómo le han dado la gobernanza y la seguridad del país a este insolente que destila odio e intolerancia por cada uno de los poros de su maltrecha figura? De la única manera que España y Europa se salvarían un poco sería mandando a este sujeto al basurero de una vez y por todas, haciendo desaparecer ese régimen social-comunista que no parará hasta convertir España en una Cuba y una Venezuela.

Ahora hablan para colmo del “fascismo del siglo XXI”, refiriéndose a los que no pensamos ni opinamos como ellos, hay que tener cara; pero para caretos estos sinvergüenzas. Los únicos fachocomunistas del siglo XXI son estos buenos-para-nada, estos descerebrados y hablacáscaras hasta por los codos. Sólo hay que revisar cada una de las intervenciones de este sujeto, al que yo nombro Pableto el del Panfleto, no pone una. Odio tras odio, halitosis ideológica, a través de esos dientes amarillentos y mal cuidados y de unos gestos que dan grima, por no decir pavor.

Cierto que debe de estar muy airado, porque una mujer con agallas lo ha sacado del Gobierno, y esa misma mujer junto a otras impedirá que continúe destruyendo España.

Yolanda Díaz y los que no van a cobrar el paro
Pablo Planas Libertad Digital 18 Marzo 2021

Por ignotas e insondables razones, se ha venido en convenir que la ministra de Trabajo, Yolanda Díaz, es una gran ministra, una política de fuste y calado, de largo recorrido, una especie de Cristiano Ronaldo de las ministras y ministros, una suerte de personaje providencial cuya presencia en el Gobierno es una auténtica bendición de la más pura y ética política, una figura apoteósica cuyos contemporáneos somos unos afortunados al poder disfrutar de las formas y el desempeño de su excelentísima y egregia mismidad.

Doña Yolanda es la designada para ocupar la plaza vicepresidencial, sólo que un peldaño más abajo, de Pablo Iglesias, otro crack. Así, donde el hombre del moño era vicepresidente segundo, la titular de la cartera de Trabajo será vicepresidenta tercera por no molestar a Nadia Calviño, en último término responsable del área económica del Gobierno. Estupendo reparto, muy atinado, claro que sí.

Otra cosa es que en España haya casi cinco millones de parados y subiendo. O que el personal atrapado en expedientes de regulación temporal, los ERTE, sea casi un millón. También es otra cosa que no haya atisbo alguno de políticas reales encaminadas a la creación de empleo o al mejoramiento de las condiciones de quienes ya tienen uno. Pero como Yolanda Díaz es comunista y sindicalista, pues los sindicatos están tan contentos y sus líderes tan ricamente instalados en la pasividad contemplativa, mientras crecen las colas del hambre.

¿Y cómo es que con semejante panorama se puede decir de la señora Díaz que es una gran ministra? Será por comparación. Por ejemplo, no es tan bocachancla como su colega Garzón o el macho alfa que la acaba de promocionar a la vicepresidencia. Ni es tan relamida como Irene (o sea) Montero. No se le conocen, por otra parte, asesoras canguro ni otras que le hagan la manicura o la pelota. Que sea más o menos normal y hasta discreta es su gran atractivo. Igual que de Salvador Illa se dijo que era un buen ministro sólo porque mostraba una cierta urbanidad mientras el personal sanitario no tenía con qué taparse la boca.

Así es que Díaz es una gran ministra porque no hace nada, ni bueno ni malo, porque es una incompetente neutra, porque no hace gala, como Iglesias, de su torpeza sino que trata de disimularla, cosa que en este Gobierno es un hito mayúsculo. Y sólo con eso va alcanzar el grado de vicepresidenta tercera mientras millones de personas se van a quedar sin prestaciones por desempleo este próximo mes porque un ataque informático ha tumbado el sistema operativo del Servicio Estatal de Empleo, el SEPE.

Porque, claro, Yolanda Díaz es la bomba, pero casi dos semanas después del ataque el sistema sigue caído, imponderables de la computación. Ya se sabe, el hombre propone y la informática dispone. Y no se le van a pedir cuentas a la ministra por eso, faltaría más. Ni por extensión al Gobierno. Que el SEPE funcione con ordenadores de finales del siglo pasado no es culpa de nadie y Yolanda Díaz es una gran ministra. Por supuesto.

Lo raro es que los piratas informáticos hayan tumbado el sistema por el que el Gobierno tiene que pagar las nóminas de los parados fijos y de los temporales y, en cambio, los sistemas que garantizan el cobro de impuestos permanezcan incólumes, en perfecto estado de revista. Qué casualidad. Y siempre pasa lo mismo.

En fin, lo dicho, qué gran vicepresidenta, oigan. Cinco millones de parados o más y ahí está, echa un pincelito.

Diez años del 15-M
José María Marco. larazon 18 Marzo 2021

Diez años después del 15-M, la retirada de Pablo Iglesias de la vicepresidencia del Gobierno central a una problemática candidatura a presidir la Comunidad de Madrid indica bien los resultados de todo aquello. Podían haber sido otra cosa, sin duda alguna. Son lo que son. En lo que tenía de repetición y parodia del 68, con sus asambleas al aire libre y la ocupación de los espacios públicos, la revolución antiautoritaria ya estaba hecha, y a qué precio, por los padres y las madres –a veces los abuelos– de los allí presentes. Se podía innovar con una nueva vuelta de tuerca ideológica e intentar recuperar para la izquierda –ahora woke– todo aquello.

Es lo que se ha hecho, con éxito importante pero precario, a partir de unas bases intelectuales endebles. Lo nuevo ha venido de la extraordinaria capacidad para suscitar una respuesta articulada y consistente, como nunca antes se había producido, menos aún a tal escala. El monstruoso aparato dogmático surgido de la ideologización partidista de la rebelión del 68 ha dejado de ser indiscutible. El 15-M aceleró esta tendencia. En parte, la caída en desgracia de Iglesias está relacionada con esta evolución. Lo que tenía de revolucionario, como si la revolución no estuviera ya hecha, se ha quedado en una pelea doméstica entre personas que no distinguen lo privado de lo público, ni siquiera las pulsiones –se podría decir de otra manera– de los intereses. Si lo personal es político, nunca lo habrá sido tanto como en el Podemismo y aledaños.

En lo estrictamente político, la organización de Iglesias, que venía a regenerar la izquierda, ha conseguido lo que quería… pero a su costa. Habrá quien le agradezca la generosidad, que no lo es del todo porque casi todos los protagonistas de aquel anhelo purificador gozan hoy de sueldo y cargo público. Sea lo que sea, lo que consiguieron no fue acabar con el PSOE, sino que el PSOE se podemizara. Le han hecho asumir como propia –y con alegría, lo que resulta aún mejor– la ideologización radical que enarbolaban como bandera. Como era de esperar, el PSOE ha acabado convertido en una organización más dependiente que nunca de los apoyos externos, en particular de los independentistas de toda laya y condición. Hay un arte propiamente socialista de camuflar esta realidad, tan cruda, de talante y voluntad de diálogo. Y hay una parte del electorado, sobre todo entre las elites académicas e intelectuales, que sigue comulgando con esta puesta en escena. Crece sin embargo aquella otra parte de la opinión pública para la que el socialismo español, ahora podemizado, se ha convertido en uno de los principales obstáculos para la convivencia, la estabilidad y la prosperidad de los españoles. Y esto se refleja tanto en el surgimiento de un nuevo partido (VOX) como en la necesidad, para el PP, de tomar decisiones distintas y articular propuestas innovadoras, acordes con lo ocurrido en los últimos diez años. El 15-M, como se ve, ha dado muchas vueltas.

El cinismo de PSOE y Cs: en Murcia sí aceptaban el apoyo "fascista" de VOX
El hundimiento de Cs y los problemas del PSOE en el Gobierno son las consecuencias del intento fallido de asalto a Murcia, que ha exhibido todas las vergüenzas de Sánchez.
Editorial ESdiario  18 Marzo 2021

Salvo sorpresa de última hora, este jueves fracasará la moción de censura pactada por el PSOE y una parte de Ciudadanos para desalojar al Gobierno de Murcia, detonante de la mayor convulsión política en mucho tiempo.

Pese a las denuncias del PSOE y de la dirección nacional de Ciudadanos, la intentona no fracasa por el transfuguismo de los tres diputados de CS que se han negado a apoyarla, con acierto sin duda, sino porque el auténtico transfuguismo de otros tres diputados apoyados por Arrimadas no ha sido suficiente para anular el pacto entre PP y Cs.

Conviene destacar que tanto Sánchez cuanto Arrimadas, partidarios de vetar de VOX de cualquier acuerdo en toda España, cuando no del “cordón sanitario” en Cataluña; han forzado al máximo a tres diputados elegidos por ese partido para que les ayudarán a lograr el cambio de Gobierno. ¿Aquí la “ultraderecha” no es un peligro?

Sigue la sangría de Cs: Arrimadas expulsa a un senador por "incitar" al transfugismo

El fracaso en Murcia está teniendo unos efectos terribles para los promotores, sumergidos en una crisis tan inesperada por ellos como ya inocultable que sitúa al partido de Arrimadas al borde de la extinción y al de Sánchez con menos apoyos que nunca y el riesgo de que, desde dentro del propio Gobierno, Podemos se convierta en su peor oposición.

Dos fracasos de Moncloa
La polémica de Murcia ha activado además el calendario preelectoral: todos han entendido que las Elecciones Generales pueden adelantarse y el resultado de las Autonómicas en Madrid puede acelerar ese proceso si, como parece, Ayuso gana claramente y Cs se queda sin representación parlamentaria.

Todo ello provocado por un dirigente político frívolo como pocos, que lleva años alterando a su antojo las reglas del juego para medrar en la inestabilidad endémica que siempre ha provocado: desde el bloqueo hasta la moción de censura, pasando por los pactos infames con cualquiera, todo en Pedro Sánchez ha estado marcado por una irresponsabilidad supina que esta vez, quizá, le acabe pasando factura.

¿Fracaso táctico de Sánchez y Redondo? La oportunidad de Díaz Ayuso
Un endiablado conflicto de intereses capaz de darle un vuelco a la política española
Miguel Massanet. diariosigloxxi  18 Marzo 2021

Puede que hayamos entrado en uno de los conflictos que por su complejidad, su forma inesperada de producirse, su evidente trasfondo de ataque al sistema democrático español y su perfidia y oportunismo en cuanto al tiempo y las formas en qué y cómo ha tenido lugar, nos hace barruntar la intervención de alguien que desde hace tiempo se mueve por las cloacas de la Moncloa con una independencia, un descaro, una autonomía y un apoyo decidido del señor Pedro Sánchez que parece que ha encontrado en este sujeto al cerebro gris que precisaba para alcanzar sus objetivos de permanecer el mayor tiempo posible en su poltrona de presidente del gobierno español. Hablamos, por supuesto, del señor Iván Redondo Bacaicoa, consultor político español y el jefe del Gabinete de la Presidencia del Gobierno de Pedro Sánchez, un personaje experto en crear situaciones en las que salga beneficiado el presidente, evitando que los avatares de la política, del coronavirus y los descalabros económicos del país le salpiquen o ensucien su inmaculado terno de salvador de la patria, impulsor de la justicia social y única persona capaz de evitar, según su propio criterio, que la “derechona” pueda impedir que España sea capaz de regresar a las “delicias” de una tercera república, según el modelo de la del “Frente Popular” del año 1936.

Es obvio que el plan minuciosamente pergeñado, hábilmente enfocado con la colaboración de la ingenua señora Arrimadas de Ciudadanos y con el beneplácito del gobierno de la nación de presentar una batería de mociones de censura, a la vez, en distintas zonas de la geografía española en las que gobernaba el PP, con el apoyo de Ciudadanos, tenía por objeto darle el golpe de gracia a un partido que, en las últimas elecciones comarcales catalanas, ha sufrido uno de los peores varapalos de toda su historia, con el fracaso de la táctica y la estrategia del señor Pablo Casado y con la natural inquietud despertada entre los miembros del partido del señor Fraga, que no han acabado de entender ciertas renuncias y cambios de opinión del señor presidente del partido, precisamente en unos momentos en el que mantenerse firme contra el separatismo y sus métodos era fundamental para conseguir avanzar en la captura del voto de todos los catalanes, que no somos partidarios de dejar de ser españoles para quedar absorbidos por una república de izquierdas y separatista.

No contó, en esta ocasión, el cerebro gris del socialismo con el hecho de que, en la comunidad madrileña, tienen una presidenta que no se arredra ante las dificultades, que sabe afrontar con entereza las situaciones difíciles y que no para mientes en tomar decisiones difíciles cuando es preciso hacerlo.” Tú me planteas un reto y yo lo acepto y contraataco”, esa ha sido la rápida, decisiva y efectiva decisión de la señora Díaz Ayuso tan pronto como se enteró de lo que intentaban hacer, en la comunidad madrileña, presentando una moción de censura con el apoyo de Ciudadanos que no dudaron en dar el apoyo que les pedía el señor Redondo. “Tú me amenazas con una moción de censura y yo convoco elecciones para el 4 de mayo”. Hasta aquí el rol de la señora Díaz Ayuso.

Pero ahora, una vez el TSJM ha dado la razón a la señora presidenta de la CM en cuanto a su derecho a convocar elecciones ante la amenaza de la moción, tenemos que intentar pensar en lo que esta rápida maniobra ha supuesto para el señor Pablo Casado, el presidente del PP, un señor en horas bajas, cuestionado desde una parte de su partido y que, desgraciadamente, no ha sabido entonar el “mea culpa” por sus errores en la campaña de las elecciones catalanas, ni ha manifestado tener propósito de enmienda como se deduce por su actitud de seguir con sus ideas sobre el futuro del partido y que, tampoco, se ha dado cuenta de que su credibilidad ante su electorado está bajo mínimos. Ahora se ve en la tesitura de tener que apoyar a la señora Díaz Ayuso cuando muchos, en el PP, la consideran como una muy buena candidata a sucederle al frente de los populares. ¡Una complicada situación!, que viene agravada por la reciente noticia de que el señor Pablo Iglesias, otro de los que ve peligrar su liderato en Unidas Podemos, especialmente ante los pobres resultados de su formación en las sucesivas elecciones, sus extravagantes intervenciones que ponen en duda la credibilidad de todo el ejecutivo, y sus evidentes contradicciones, empezando por la clase suntuosa de vida privada como miembro de una élite afincada en el bario de Galapagar, en contraste con las ideas de austeridad que él y su esposa, la señora Montero, pretenden divulgar; ha tomado la decisión de abandonar el Gobierno ( antes de que lo echen) para presentarse a la opción de aspirar a presidir la comunidad madrileña. Un órdago a sus propios compañeros de la formación comunista y un claro desafío al PSOE si, como se espera, sigue manteniendo su propio candidato, el señor Gabilondo.

Ciudadanos y su directora Arrimadas son los peor librados de todo este cuestionable panorama político y es más que posible que, la sangría que viene sufriendo desde su abultado fracaso en Cataluña, se vaya incrementando a medida que señores, como el señor Cantó, tomen la decisión de abandonar la formación para seguir otros derroteros en la política o fuera de ella, como pudiera ser su incorporación al PP. En todo caso, puede que aún les quedara la opción de poder apoyar a quien salga vencedor de la pugna por la presidencia de la comunidad, aunque dudamos que lo hicieran apoyando a la señora Díaz Ayuso, si sigue como posible candidato el señor Aguado que parece ser el mejor situado dentro de Ciudadanos. Y aquí entra en liza el partido del señor Abascal., VOX, que seguramente va a encontrarse en una situación harto compleja que puede depender del número de escaños que puede arrebatarle a Díaz Ayuso, algo que seguramente supondría un debilitamiento de las opciones de ella de conseguir una victoria abultada que le permitiera superar la unión que, previsiblemente, se formaría en contra de ella de todas las izquierdas.

Claro que, si los populares dejaran de mantener su guerra declarada a VOX, seguramente sería un aliado fiable para formar gobierno. No queda claro que, como ha sucedido en Cataluña, VOX consiga parecidos resultado0s en la CM debido a que no sucede, como en las tierras catalanas, que el enemigo a batir fuera el separatismo algo que, muchos que residimos en esta región tratamos de evitar a toda costa. Queda la duda de qué parte del electorado de izquierdas sea capaz de arrastrar el señor Iglesias, una persona ducha en batallas políticas, capaz de engatusar fácilmente con sus discursos llenos de demagogia a aquellos ciudadanos que sólo hacen que aceptar lo que les dicen aquellos con los que más se identifican, sobre todo en el caso de que sean anticapitalistas y les alimenten sus instintos más bajos como puedan ser el rencor, la envidia o la idea de que todos nos igualemos en la pobreza, algo que, para los más derrotistas y vengativos, constituye uno de los mayores alicientes.

En todo caso, lo que parece ser cierto es que, en la batalla por la comunidad madrileña, se está jugando la posibilidad de que, en España, siga progresando la expansión de la izquierda bolivariana con el peligro de que ello comporta, como ya se está notando en las decisiones que se van tomando, desde el Gobierno socio-comunista, respeto a temas que afectan a la propiedad privada, la familia, la eutanasia, la promoción del colectivo de gais y lesbianas y la lacra más infernal de todas las que defienden los socialista: el aborto libre y sin ningún control. Madrid y su comunidad pueden marcar un hito en cuanto a las posibilidades de que exista un rebrote del constitucionalismo, un regreso a los valores y los principios éticos de siempre, una racionalización de la economía y un despegue de la industria y el comercio que tan mal parados han quedado por la influencia del Covid 19 y por la mala gestión de este Gobierno que no ha sabido más que crear problemas en lugar de solucionarlos, como era preciso que hiciese.

O así es como, señores, desde la óptica de un ciudadano de a pie, se nos ha abierto, de la mano de la señora Díaz Ayuso, un resquicio de esperanza que pensamos que, desde su propio partido, por celos, por intereses personales o por cuestiones de incompetencias se pudiera llegar a echar a perder. No olvidemos que, en Cataluña, el independentismo ha acabado de conseguir otra de sus victorias, pese a que en número de votos haya salido beneficiado del PSC con el señor Illa a la cabeza. Es evidente que, con un Parlamento catalán en manos absolutas de los soberanistas y una presidenta, la señora Laura Borrás, de JxCat que, sin ningún tipo de disimulo, ha afirmado que va a continuar luchando por la independencia de la nación catalana sin que, al parecer, la detenga ni la amenaza del Estado o de los tribunales de la nación, en cuyo caso no hay otra solución que adelantarse a sus planes. Y con estos mimbres vamos a tener que luchar, de ahora en adelante. La frase de hoy se va a referir a Martin Luther King: “Lo preocupante no es la perversidad de los malos, sino la indiferencia de los buenos”.

El honor de un general; la mezquindad de un ministro
OKDIARIO 18 Marzo 2021

Estaba claro que cuando el general de Brigada Pedro Garrido, jefe de la Guardia Civil en Cataluña, pronunció aquel valiente discurso en 2019 en el que cargó contra el separatismo catalán y dijo aquello de que «las sonrisas revolucionarias se han convertido en rictus de odio», peligraba su ascenso. Y así ha sido: el Ministerio del Interior ha dejado pasar el tiempo para evitar su promoción y que cumpla los plazos legales de edad y antigüedad en el empleo para enviarlo a la reserva de forma anticipada.

El Boletín Oficial del Estado publica este miércoles la orden interna ‘241’ por la que se dispone «el cese del General de Brigada don Pedro Garrido Roca en el Mando de la 7.ª Zona de la Guardia Civil, Comunidad Autónoma de Cataluña». El ministro de Interior, de puño y letra, firma el cese del general y su pase a situación de reserva «por cumplir los 4 años de permanencia en el empleo». Lo hará con 62 años, pese a que el otro requisito de la ley que le obliga a pasar a la reserva eleva la edad para su ‘jubilación’ hasta los 63 años, que cumpliría este año. Marlaska podría haberle mantenido en el cargo si hubiese decretado su ascenso a general de División, hecho frecuente para aquéllos que ostentan el mando de Zonas de la Guardia Civil, pero ha dejado que pasara el tiempo para truncar la carrera de este general que abandona el servicio activo con la cabeza alta y la dignidad intacta. No todos pueden decir lo mismo.

El general Garrido, nombrado en mayo de 2018, apenas una semana antes de la moción de censura que descabalgó al Gobierno de Rajoy, no ha escondido nunca su oposición frontal al independentismo radical. Y lo escenificó especialmente durante el discurso que dio en octubre de 2019 con motivo de la celebración del día de la Patrona del Cuerpo, semanas después de que agentes del Servicio de Información y operativos de la Unidad Especial de Intervención desarticulasen un comando CDR dispuesto a cometer una acción con explosivos coincidiendo con la publicación de la sentencia del 1-O. El general Garrido pasa a la reserva como lo hacen los patriotas: con todo su honor intacto. Marlaska no podrá presumir jamás de ello.

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Sánchez, sin plan para Cataluña
Editorial ABC 18 Marzo 2021

La evolución de los acontecimientos empuja a Cataluña a una legislatura dominada por el activismo independentista, jaleado por la mayoría que el separatismo tiene en el Parlamento catalán y por la excusa fraudulenta de una mayoría de votos por la independencia. El separatismo ya ha dado muestras de cómo se va a tomar los próximos años, después de haber puesto a Laura Borràs al frente del Parlament y con una mesa de la Cámara con hegemonía absoluta de las fuerzas independentistas, que cuentan con cinco puestos frente a dos de los socialistas. Que Borràs esté imputada y, aun así, haya sido elegida presidenta del Parlamento catalán no significa más que el desprecio del separatismo por el Estado de Derecho y la justicia, y simboliza bien la imposibilidad de cualquier diálogo político con el separatismo. Su lenguaje es incomprensible e inaceptable para cualquier demócrata que se reconozca en los valores del Estado de Derecho.

Es Pedro Sánchez, y no los separatistas ya conocidos, quien debería explicar qué plan tenía para Cataluña cuando apostó por jalear al separatismo con la reforma del delito de sedición y los indultos a los condenados por el 1-O. Y también debería aclarar qué plan tiene ahora, cuando su candidato Salvador Illa ha quedado en el olvido y Esquerra Republicana de Cataluña, su socio en Madrid, lidera sin contemplaciones una legislatura de enfrentamiento con el Estado. El Gobierno de Sánchez hizo piña con el separatismo republicano en el Congreso y ha legitimado la posición política de Esquerra con pactos para la legislatura, es decir, con un partido cuya cúpula está condenada por sedición y malversación. Pero Esquerra es un partido desleal con el orden constitucional y sin otro objetivo que la ruptura de la unidad de España y la independencia de Cataluña. Sánchez y su corte de asesores se están retratando como unos pésimos estrategas, y Cataluña es la prueba de cargo. Los cantos de sirena del PSOE no solo no han hecho mella en el independentismo, sino que han ratificado a sus votantes en las razones para seguir apoyándolo. Con una mayoría en el Parlament, Esquerra y demás fuerzas separatistas no tienen motivos para cambiar de objetivos ante Sánchez, quien, además, nunca ha exigido al separatismo lealtad constitucional. Con Cataluña en manos del independentismo y con su Gobierno en manos de Esquerra, Sánchez se enfrenta a un problema de Estado agravado por la debilidad que el propio presidente del Ejecutivo ha provocado en las instituciones con su discurso melifluo hacia el separatismo. La izquierda sigue pensando que el problema nacionalista en Cataluña es que falta diálogo y sobra Constitución, y que la solución consiste en que los socialistas se hagan nacionalistas. Con Salvador Illa parecía que el discurso cambiaba, pero poco podía hacer el exministro de Sanidad frente a partidos secesionistas engordados por el mismo Gobierno al que pertenecía. Las incoherencias de Sánchez son tan graves que no había Illa que las enmendara.

Cuando se forme nuevo gobierno en Cataluña y arranque la legislatura, la amenaza separatista contra el Estado cobrará fuerza. El Ejecutivo de Sánchez debe preparar un plan de respuesta sin más concesiones a la galería. El independentismo ha dejado claro que no echa de menos el diálogo político, ni un cambio constitucional, ni una reforma del delito de sedición, sino que quiere la amnistía y el referéndum para la autodeterminación. Esta es la agenda real del problema en Cataluña, y no las ficciones buenistas del PSOE para engañar a la opinión pública. Y a esa agenda debe dar respuesta el Estado con la ley en la mano y una decidida acción política de confrontación.

¿Todo es bueno para la olla, señores del PP?
Teresa Giménez Barbat. okdiario 18 Marzo 2021

¿De verdad van a fichar a cualquiera que abandone Ciudadanos? ¿El criterio sólo es arrebatarle poder a Cs? ¿Han pensado en su país? Es desolador el trazo grueso de las maquinarias de los partidos. Y no hago distingos con ninguno de ellos. A cualquiera se le podría ocurrir que la calidad humana e intelectual de quienes ostentan los puestos de responsabilidad inevitablemente acaba conformando las decisiones y las políticas que afectan a la ciudadanía. Pero el PP se ha lanzado voraz a tragarse la red estructural de Ciudadanos y a deglutir sin discriminación todo lo que pillan. Teodoro García Egea, secretario general del PP, es la admiración de muchos al resolver favorablemente para su partido la crisis de la moción de censura en la Región de Murcia. Pero también es el gestor de esta campaña de absorción. Y ha dejado claro que la puerta de su partido está abierta para los dirigentes y militantes procedentes de Ciudadanos que quieran aterrizar en él.

Entre ellos, y con todos los honores, Fran Hervías, el “lobo”, que va a venderles la estructura interna de Ciudadanos, «las tripas». Ya lo tienen metido en Génova, en un despacho en la planta cuarta bajo las órdenes de Ana Beltrán. Como decimos en mi tierra “ja s´ho trobaran”, ya se lo encontrarán. Parece mentira que un “lobo” no reconozca a otro. O sí, y se han olfateado donde suelen y se han aprobado. Vete a saber. Porque Hervías es el caballero que, como relata tan agudamente Xavier Pericay en su ilustrador libro ¡Vamos? Una temporada en política, “se jactaba de no leer libros”. Experto en organizar partidos basándose en la construcción de lealtades inquebrantables por encima de la valía de las personas. Sobre todo, en eso. Un ejemplo: cuando la admiración por Cayetana Álvarez de Toledo creció en un afiliado que se preguntaba por qué no estaba con ellos respondió: “Porque podría convertirse en una amenaza para Albert”. Fíjense bien. Siempre con la vista puesta en el bien de la ciudadanía. Y, peor, de Cayetana además se sabía que leía, cosa que, según Xavier Pericay era algo “incompatible con la cultura de partido que él propugnaba. El pensamiento, a su juicio, constituía un peligro, en la medida en que era una bomba de relojería susceptible de estallar en cualquier momento y causar importantes estragos”. El “lobo” Hervías, como no, también fue capaz de crear su propia red de “hervívoros”, como se les llamó con humor. Cargos beneficiados que le echaban flores por donde pasaba enfatizando la magnitud sobrehumana de sus capacidades, verbigracia hacer infinitos kilómetros y cortar cabezas a discreción.

Igual es esta la vía para que Albert Rivera, el “lobo” Alfa por antonomasia, encabece por fin el centro-derecha de este país. Teodoro García Egea ha lanzado encendidos elogios al artífice de la destrucción de Ciudadanos. Igual hasta le fichan. La maniobra perfecta. En fin, que no vamos a saber a quién votar. Porque Inés Arrimadas se ha sacudido responsabilidades, endosando al anterior equipo de Rivera decisiones que ella también apoyó y ha dado las más patéticas razones a la fallida moción de censura que iba a otorgar más poder al gobierno de Sánchez. Este que formó con podemitas, golpistas y bilduetarras. ¿Qué Ciudadanos es este?

Que vayan con cuidado con lo que recogen de Ciudadanos. Como dice Xavier Pericay: “Cierto es que las entrañas de un partido están lejos de ser la plaza pública. Pero son su antesala”. Y el país ya no puede soportar más mediocridad y egoísmo.
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