AGLI Recortes de Prensa   Sábado 20  Marzo  2021

Elecciones: ¡Ojo!, son capaces de todo
Carlos Dávila. okdiario 20 Marzo 2021

Estos días se están llenando las redes de avisos -algunos ciertamente dramáticos- sobre el peligro que corren nuestros votos en las próximas elecciones de Madrid. El destinatario de este aviso es Correos, cuyo presidente, Juan Manuel Serrano, es un sectario de tomo y lomo al que Sánchez colocó en esta empresa nacional tras haber sido jefe de Gabinete de Zapatero. Serrano no cuenta ni siquiera en Correos con el beneplácito de los sindicatos mayoritarios, desde luego, fíjense, el socialista UGT que en su momento le acusó de utilizar la sociedad para exclusivamente su beneficio personal. En tiempos del que fue su presidente, fue uno de los impulsores de la revancha histórica, programó toda una campaña en su favor y, usando los mayores y más tétricos procedimientos, anuló cualquier iniciativa que pusiera en solfa los fines que pretendía su jefe. Fue muy sonado entonces, por ejemplo, el acuerdo al que llegó con una editorial muy importante, sobresaliente, para que un libro en el que se detallaba la doble vida del abuelo de Zapatero, agente del franquismo y de la coyunda roja, fuera retirado de la circulación.

Serrano sigue en Correos y por tanto la pregunta no es más que ésta: ¿Sería capaz de inventarse toda una martingala para impedir la victoria de Isabel Díaz Ayuso en el voto por correo? Responde al cronista un antiguo miembro, también sindicalista, del PSOE: “Él, aunque barajara esa posibilidad, no podría”. Con lo cual, respiraremos todos tranquilos, porque, son tantos los controles tecnológicos que existen en la actualidad, que una maniobra como la que utilizó el Frente Popular en las elecciones de febrero de 1936 sería en la práctica imposible. En 2017, un libro monumental de Manuel Álvarez Tardío y Roberto Villa denunció un fraude clamoroso en estos comicios, una grosera alteración que permitió el triunfo del llamado Frente Popular. Modificación burda de las actas, agresiones a los pocos interventores que pudo presentar el centro y la derecha en las mesas electorales, y al final, un baile de no menos de cincuenta escaños a favor de las izquierdas. Ya Payne aclaró en su momento que el Comité de Credenciales Parlamentarias se había sacado de la manga entonces un artilugio infernal para eliminar el triunfo de los conservadores; 17 escaños cambiados de lista e ingresados en el cómputo general del Frente. Lo mismo sucedió con otros tres, por lo menos, del centro. Cómo sería aquel engaño que el socialista Indalecio Prieto dimitió del Comité de Credenciales y calificó los resultados de auténtico “fraude”. Sobre este pormenor su partido, el PSOE, ha guardado respetuoso silencio durante todos estos años.

Es decir: históricamente las izquierdas, socialistas y comunistas, mucho más que los anarquistas de entonces, ya cometieron una falsificación barriobajera que dejó el clientelismo tópico de Robledo Robledo en un mero juego de niños. En aquellas elecciones de febrero del 36 se enfrentaron dos bloques perfectamente diferenciados. Como dejó escrito otro socialista, el más radical de ellos, el “Lenin”español, Francisco Largo Caballero: “No éramos rivales, éramos enemigos”. Azaña por su parte, el enorme escritor y deplorable político, el erudito al que ahora festeja, apropiándose de él con gran desvergüenza Sánchez, describía así las elecciones de aquel febrero: “Se enfrentan dos bloques irreconciliables”. ¿Les suena de algo? Portela, el gobernante cobarde y especialmente estulto, terminó por reconocer, tras cerrar el Parlamento por un mes, que “estamos en peligro de un auténtico desastre nacional”. No llegó a asegurar como un historiador de izquierdas, Ramos Oliveira, que “esto es la guerra civil misma”, pero se aproximó mucho a esta consideración.

El error Arrimadas
Editorial ABC 20 Marzo 2021

ACENTUADO por la retirada de Ángel Garrido, consejero madrileño hasta la pasada semana, y la incierta salida de una diputada regional de Castilla y León, el declive de Ciudadanos comenzó cuando Inés Arrimadas no supo qué hacer con su victoria en las elecciones catalanas de 2017. El partido del cambio, la transformación y la regeneración se quedó bloqueado con su histórico éxito frente al nacionalismo y empezó a vivir en un vacío político que no ha sabido llenar. La marcha de Arrimadas a Madrid, para suceder a Albert Rivera, simbolizó el abandono de las ideas fundacionales de Ciudadanos, como partido constitucionalista en Cataluña, para aspirar a un papel nacional que le venía grande: suplantar al PP en el liderazgo del centro-derecha. Renunció a ser en Cataluña el partido transversal de los constitucionalistas de izquierda y derecha y midió mal sus fuerzas para competir con el PP. La política nacional ofrecía a Cs la oportunidad de ocupar un centro-izquierda descontento con la radicalización que Zapatero impuso al PSOE, instalado desde entonces en la frontera de la izquierda extrema. Un partido liberal, sin vocación de mayoría, pero con fuerza suficiente para sustraer a PP y PSOE de los tentadores apoyos del nacionalismo, habría sido una aportación interesante y constructiva a la política nacional. Era necesario corregir el bipartidismo y Cs pudo haberlo hecho si no hubiera perdido el rumbo de su misión en la sociedad española.

La frustrada moción de censura en Murcia ha sido para Cs el reactivo de todas sus contradicciones internas. Con el PP y gracias al PP, pudo la formación naranja acceder a cuotas de poder municipal y autonómico. Hacer saltar el acuerdo de gobierno con el popular López Miras ha sido una torpeza letal para el futuro de Cs, porque, pretendiendo más poder, ha perdido el que tenía; y pretendiendo un nuevo espacio frente al PP, acabarán sus votantes y cuadros ingresando en el proyecto de reunificación del centro-derecha que defiende Pablo Casado.

Arrimadas no ha entendido que un partido que se dice liberal no puede firmar nada, por principios y coherencia, con una izquierda en la que está el PSOE de Pedro Sánchez y la extrema izquierda de Unidas Podemos. Este era el pacto de Arrimadas en Murcia, y por eso no es justo llamar tránsfugas a quienes no quieren servir de apoyo al peor gobierno de la democracia, el más antiliberal y el menos comprometido con la Constitución. Para la descomposición de Cs no ha hecho falta que el PP diera consejerías a altos cargos de Cs. Ha bastado una simple decisión de Arrimadas de poner fin al significado político e histórico de Cs.

La iniciativa de Díaz Ayuso de convocar elecciones anticipadas en Madrid ha puesto más luz sobre el caos interno del partido. Sus dos líderes madrileños más conocidos, Ignacio Aguado y Ángel Garrido, desaparecen del mapa para dar paso a Edmundo Bal, cara visible del escoramiento, ya claro y público, de Cs a la izquierda. Bal, buen parlamentario y con agudo sentido del oportunismo, ejecutó en el Congreso de los Diputados la política de complacencia de Cs con el PSOE, que se tradujo en apoyar las últimas prórrogas del estado de alarma, a cambio de promesas que los socialistas nunca cumplieron, y en participar en la mascarada de la negociación de los presupuestos generales del Estado. Si lo que Arrimadas y Bal pretendían era moderar al PSOE, su voluntarismo rozó lo pueril, pero desde entonces ha tenido la consecuencia de dejar en la orfandad a millones de votantes de Ciudadanos, que se ilusionaron con este partido para que hiciera cosas nuevas, pero en ningún caso, por ejemplo, apoyarse en el PSOE y en los comunistas para gobernar Murcia.

Ayuso puede sacar del mapa a Iglesias
Jimmy Giménez-Arnau okdiario 20 Marzo 2021

Pablo Iglesias es un gran bluff. Siempre va de farol. Este agitador de mercadillos en 2015, movilizó a varios millones de incautos con una frialdad aparentemente apasionada. Así llenó un pobre curriculum, sosteniendo su absurdo universo en el vacío de las ideas. No me cansaré de decirlo: el autobombo suele acabar en decepción. Dicho trilero se agenció una mansión de la hostia para integrarse en la casta que también, aparentemente, repudiaba. El cuate de Maduro es otro totalitario que busca forrarse con el comunismo. Todo lo demás se la suda, menos sus tres cuelgues, tan delirantes como enfermizos: acabar con la Monarquía, con Sánchez y con la prensa libre.

En cambio, Isabel Díaz Ayuso, política eficaz y mujer incansable, se desvive por solucionar los apuros del foro. Las encuestas dicen que puede sacar del mapa político a este bocazas. Una vez retirado de la circulación, practicará su deporte favorito: el plebeyismo millonario. Los alborotadores de pega sólo se suben a los trapecios si hay red. No estaría mal que quien salió del Gobierno por el tubo de escape se presentara a las elecciones de mayo con el primer y único lema honesto de su vida: “Un mamarracho al poder, vótenme, quiero ser el nuevo presidente de la Comunidad de Madrid para humillar y empobrecer a todos los castizos”.

Esperamos y deseamos que Ayuso pulverice a Iglesias en las urnas y que nunca, jamás, una vez sumados los votos, renazca este amoral, inútil, ridículo bolchevique de cómic, de sus pestilentes cenizas. Que se largue a bailar el joropo a la arruinada Venezuela y no siembre más odio entre la gente de bien que quiere paz y prosperidad.

España en caída libre y desamparada totalmente
Antonio García Fuentes. Periodista Digital 20 Marzo 2021

Si en gran medida, “el español aguanta lo que le echen”; pero siempre existen minorías que “no tragan” y protestan dando “pecho” y diciéndole a sus pésimos gobernantes (abundantísimos en toda su historia) “las verdades del barquero”; y aún a costa de que ello les costara el pellejo; no es por tanto la falta de crítica lo que siempre hubo en España, es la sobra de gobernantes corrompidos y capaces de vender su alma al diablo; “después de haber vendido incluida la madre que los parió”, sin escrúpulo alguno y menos recibir el castigo que merecieran; aquí sigue vigente y al máximo de su desarrollo la terrible sentencia de un rey, que vivió siete siglos antes de Cristo y que dejó para la Historia lo siguiente… «La ley es como una red que atrapa las moscas y deja pasar a los pájaros». La política se creó para «legalizar» la corrupción”. (Anacarsis. siglo VII a.C.)

Otro sabio sentenció lo que sigue: “La mayor pobreza y miseria es, la del juez que alquila o vende su toga”. En las mal denominadas democracias actuales, por conformarse en “cama redonda”, donde se acomodan todos los poderes; los resultados de la justicia, son los que padecemos y a la vista está la corrupción hedionda y galopante que invade todos los aparatos político-mercenarios; ocupados por quienes la dignidad, la suelen dejar, “guardada en sus cajas fuertes”.

¿Qué tipo de leyes y reglamentos existen en este territorio que se parece cada día más, a aquellos cotos mineros norteamericanos del siglo diecinueve (ley de Lynch), que a un país medio civilizado y que ha logrado unas leyes de control y justicia, donde se implanta, las que si no ejemplares, pero al menos llevaderas para mantener un barniz de civilización aceptable? ¿Esto ya más se parece a aquella isla caribeña donde arribaban todos los piratas y asesinos de aquellos mares, a repartirse el botín obtenido a sangre y fuego, en un ambiente donde la ley era la del más fuerte? Siento vergüenza de haber nacido en un país como éste, donde los que gobiernan, más parecen aquellos facinerosos, que dignos representantes de un pueblo que los eligió a través de las urnas.

Abusos y tiranías en gran parte del actual mundo: El mundo ha retrocedido a los tiempos medievales de los «señores de horca y cuchillo», que como tales, hacen en sus feudos, lo que les da la gana, ya que son «dueños de vidas y haciendas»; y como ello se ha extendido tanto y a tantos, unos se tapan a los otros y esto no tiene solución, puesto que el siervo (que no pueblo) está sujeto al capricho de los nuevos señores feudales; todo lo demás es mentira. “La mierdaa tapa a la mierda y así todo latrocinio, robo o abusos mil, son tapados y consentidos, por todos los que dicen gobernar, esta ya mierdaa de mundo”, que nos dicen ha progresado; pero ¿en qué? En degeneración y abandono total y así sigue.

Antonio García Fuentes
(Escritor y filósofo)
www.jaen-ciudad.es (aquí mucho más)

El efecto mariposa
Fernando Díaz Villanueva. vozpopuli.es 20 Marzo 2021

Todo se ha precipitado en España en cuestión de una semana. Tras un año de tensa calma provocado por la pandemia y marcado por la desastrosa gestión de la misma que ha llevado a cabo el Gobierno de Pedro Sánchez, en el ambiente flotaba la idea de que algo tenía que suceder, algo gordo. Los equilibrios parlamentarios son endebles, la mayoría de la que goza el Gobierno ridícula, y el mapa político se estaba redibujando a gran velocidad tal y como pudimos comprobar en Galicia, País Vasco y Cataluña, las tres comunidades autónomas en las que se han celebrado elecciones a lo largo del último año.

Desde las municipales y autonómicas de 2019 han pasado menos de dos años, pero los resultados de aquellos comicios ya no reflejan las preferencias actuales de los votantes. En este tiempo Ciudadanos ha desaparecido o al menos está a punto de hacerlo, Podemos se ha debilitado en gran medida y Vox se ha refortalecido. PP y PSOE siguen más o menos como estaban, aunque el PSOE padece el desgaste propio de estar en el Gobierno. Con un mapa político irreal, al menos a escala regional, eran previsibles los movimientos. Sólo faltaba que alguien quisiese dar un golpe en el tablero. Pero nadie se atrevía por miedo a salir escaldado de la operación.

Ciudadanos, un apoyo clave
Sucedió entonces algo similar al efecto mariposa que propuso Lorenz hace años para explicar el comportamiento caótico de sistemas inestables. Recuerden, el aleteo de una mariposa en Ceilán puede provocar un huracán en la Florida. Esta vez el efecto ha ocasionado que una insignificante disputa interna en la delegación de Ciudadanos de Murcia haya terminado con la convocatoria de elecciones en Madrid y la dimisión del vicepresidente del Gobierno. Pero antes repasemos los acontecimientos. En Murcia, Ciudadanos gobernaba desde hace casi dos años en coalición con el PP. No tenía muchos diputados, tan sólo seis, pero si los suficientes como para sostener en el Gobierno al popular Fernando López Miras. Nada especial, en Castilla y León, Andalucía y Madrid el Partido Popular pudo hacerse con la presidencia autonómica gracias a pactos con Ciudadanos que alumbraron Gobiernos de coalición marcados por la desconfianza mutua y cierto aire de interinidad. Esto, evidentemente, no se percibía en 2019. En el verano de aquel año Ciudadanos se autopercibía como la gran alternativa y su líder, Albert Rivera, ejercía ya de cabeza del centro derecha y futuro presidente del Gobierno. El embeleco se desvaneció en las elecciones de noviembre dejando un partido herido de muerte en las Cortes, pero con mucho poder local y regional.

Por algún lado tenía que romperse aquello y fue en Murcia, donde problemas internos dentro de Ciudadanos derivaron en el anuncio de una moción de censura acordada previamente con el PSOE para sacar a López Miras del Gobierno regional. La operación fue pergeñada en Moncloa para que Murcia fuese la primera ficha de un dominó que acabase con casi todo el poder autonómico del PP y, ya de paso, liquidase a Pablo Casado. Pero salió mal. Iván Redondo demostró un inaudito amateurismo y aquel tropiezo desató una crisis política que, hace sólo un par de semanas, nos hubiese parecido de ciencia ficción.

Murcia fue la primera ficha del dominó sí, pero no para que tras ella cayesen los Gobiernos de coalición en Madrid, Castilla y León o Andalucía, sino para que Isabel Díaz Ayuso se decidiese a romper la baraja y convocar elecciones, algo de lo que se venía hablando desde hacía meses, pero que no se podía hacer en frío y por las buenas. En Madrid, Ciudadanos quedó en 2019 como tercera fuerza política a sólo dos puntos del PP. Era la joya de la corona de la formación, especialmente tras el batacazo en las catalanas del pasado mes de febrero. Pero era una ventaja ilusoria y eso lo sabía todo el mundo. Ciudadanos es ya poco más que una gestoría presidida por Inés Arrimadas que cuenta con más consejeros, concejales y altos cargos que militantes.

Por qué seguir manteniendo esa ficción se preguntaban en la Real Casa de Correos de la Puerta del Sol. Pero romper un acuerdo de Gobierno no es tan sencillo y podía dar al traste con los acuerdos de Gobierno en otras comunidades autónomas. Díaz Ayuso necesitaba una coartada que le llegó de Murcia en bandeja de plata. Roto el pacto y cesados los consejeros de Ciudadanos, había que ir a elecciones cuanto antes, unas elecciones que nadie, a excepción del propio Partido Popular, quería porque de ellas saldrá un nuevo mapa político regional que podría trasladarse a todo el país en cuestión de no demasiado tiempo.

Para Ciudadanos supone su estación de término. Para Podemos una prueba de fuego en un momento en el que se encuentran en caída libre en las encuestas, con sus líderes atrincherados en el Consejo de ministros, completamente desconectados de sus bases y sufriendo los desplantes de Pedro Sánchez que prefiere tenerlos atados a la moqueta que organizando manifestaciones y explotando el descontento ocasionado por la crisis. Es en este punto la historia dio un giro inesperado.

Pablo Iglesias llevaba un tiempo sintiéndose irrelevante y seguramente lo era. Ser vicepresidente en un Gobierno que tiene cuatro vicepresidencias no es gran cosa. El Boletín Oficial del Estado no dependía de él. Además, el Gobierno no es lo que se esperaba. No tomó el cielo por asalto tal y como clamaba en los mítines hace no tantos años, sino mediante un pacto después de unas elecciones en las que se había dejado un millón de votos y bajaba hasta el cuarto puesto. Una vez en el cielo se percató de que aquello no es el cielo, no al menos el de los bolcheviques. Por muy vicepresidente que se sea, la Constitución sigue en vigor y hay que cumplirla y hacerla cumplir. De eso se quejaba amargamente ante sus fieles. No era lo que se esperaba, el cargo no traía aparejado el poder casi absoluto que él ambicionaba para transformar el país a su antojo y dar la vuelta al sistema como si se tratase de un calcetín. A eso había que sumarle el hecho de que se estrenó sólo dos meses antes del inicio de la pandemia, por lo que no habría ni tiempo, ni dinero, ni voluntad de llevar a cabo todos sus planes.

Podemos es suyo
En un país democrático en el que impera la Ley y no el capricho de los gobernantes, la vicepresidencia es aburrida, más aún cuando se comparte con otros tres. La política en general es aburrida. Demasiado papeleo, reuniones, comisiones, trámites interminables, sesiones de control en el Congreso y entrevistas en las que hay que medirse mucho para no regalar munición a los opositores y a la prensa. Luego está el desgaste, que es algo parecido al envejecimiento. Iglesias se niega a lo segundo, ahí le tenemos, con su coleta y su barba descuidada como si siguiese siendo un profesor treintañero con toda la vida por delante. Ya no lo es. Hace tiempo que cumplió cuarenta, tiene tres hijos y un chalé a las afueras de Madrid. Lo segundo, el desgaste, lo lleva fatal. No tolera que le lleven la contraria o que le desafíen. En Podemos podía permitírselo porque el partido es suyo, no así en el Gobierno, donde ni siquiera es él quien manda.

Por mucho que, mediante sustanciosas dádivas, Sánchez haya comprado el silencio cómplice de las televisiones, la desafección con el Gobierno se extiende desde hace meses. Eso Iglesias lo sabe porque algo de la calle le llega. Sabe, además, que esto va a ir a peor. El Gobierno se ha endeudado hasta las cejas a lo largo del último año en una orgía de gasto público como no se recordaba. En Bruselas echarán una mano, pero no gratis, exigen condiciones, exigen un ajuste presupuestario y que los fondos comunitarios no se dilapiden en clientelismo y gasto político, los dos capítulos en los que Iglesias es especialista y sobre los que depositaba sus esperanzas de mantenerse en el Gobierno sine die.

Recordemos que, desde hace dos décadas, en España el Gobierno no puede echar mano de la emisión de moneda para salir del paso y financiar los déficits. El Estado tiene que mantenerse con los euros que aportan los contribuyentes y con préstamos que hay que devolver con sus preceptivos intereses. La base fiscal está devastada y la manija de los préstamos a bajo interés la tiene el BCE, no el ministro de Economía. Eso achica mucho la capacidad de “hacer política” de gente como Pablo Iglesias. Con el déficit público descontrolado, más pronto que tarde habría de anunciar un programa de ajuste que más duro será cuanto más tiempo se demoren en aplicarlo. Eso daría la puntilla a Podemos, un partido que, a día de hoy, es poco más que el “family office” del propio Pablo Iglesias, el resto son simples comparsas. De la vicepresidencia podría pasar a la nada cegándose de paso el camino a un hipotético retorno.

Las elecciones en Madrid son una oportunidad, un tanto arriesgada cierto es, pero muy atractiva desde el punto de vista de la imagen. Podemos se ha ido quedando sin cuadros, así que tiene que valerse de su propio tirón, del valor residual que aún le queda. Es difícil, por no decir imposible, que gane las elecciones, pero si podría llegar a un acuerdo postelectoral con el PSOE y Más Madrid y encaramarse así en la vicepresidencia. Eso es una posibilidad, la otra es que obtenga unos pocos escaños como ya hizo Isabel Serra hace dos años. En ese caso ya tiene pensada la salida. De no poder gobernar no recogerá el acta, correrá lista y él conservará el escaño en el Congreso. Entre medias habrá salvado a su partido en Madrid. Un salto con red que únicamente persigue evitar que Podemos se quede fuera de la Asamblea.

Para ello ha tenido que sacrificar la vicepresidencia, un cargo en el que no estaba del todo a gusto porque le ignoraban y además le impedía enredar en otras cosas.

Agitar los viejos fantrasmas
Iglesias se encuentra más a gusto en la calle que en un Gobierno en el que no pinta mucho y que sólo deteriora su figura de cara al votante de extrema izquierda. En Madrid se presenta un combate hecho a su medida. Puede agitar todos sus fantasmas y tratar de revivir los viejos laureles que le llevaron al estrellato hace ocho años cuando dividía su tiempo entre tertulias televisivas encarnado en un justiciero implacable y manifestaciones callejeras contra el Gobierno de Mariano Rajoy. Pero, por más que algunos quieran creerlo, el Pablo Iglesias de 2021 no es el de 2013. Han pasado demasiadas cosas desde entonces, ha cometido demasiados errores y el ciclo está empezando a invertirse, un proceso que se acelerará conforme la crisis se instale entre nosotros. La llamada “nueva política” se ha marchitado muy rápido y hoy el poder lo representan ellos. De un modo u otro tendrán que reconciliarse con la idea de que no más que los herederos de Izquierda Unida con otro nombre.

Quizá ese sea el destino natural de un hombre que hace sólo diez años se conformaba con renovar la extrema izquierda jubilando a los carcamales que pastoreaban el mermado rebaño de Izquierda Unida desde los años ochenta. Esto último si que lo ha conseguido. El 4 de mayo veremos si consigue renacer y adueñarse de un boletín oficial, aunque sea autonómico, o, por el contrario, se acomoda en su nueva vida de jefe de la siempre bullanguera pero políticamente inocua extrema izquierda capitalina.

Bibliotecas infantiles de Cataluña: España y el español desaparecen de los anaqueles
La Asamblea por una Escuela Bilingüe denuncia el sesgo separatista en la adquisición de libros infantiles para el sistema público de bibliotecas.
Pablo Planas (Barcelona). Libertad Digital 20 Marzo 2021

La Asamblea por una Escuela Bilingüe (AEB) ha llevado a cabo un exhaustivo análisis de los títulos infantiles en el sistema público de bibliotecas de Cataluña, un total de 417 repartidas entre las cuatro provincias catalanas, y concluye que de cada diez libros adquiridos entre los años 2017 y 2019 menos de tres son en lengua española. Al tiempo, la adquisición de libros sobre la historia de España es aún más residual. Sólo cuatro de cada cien libros aluden a España, su historia y diversidad cultural. El resto se refieren exclusivamente a Cataluña.

Según la entidad, la política de compras de las bibliotecas públicas "no responden a la demanda de una sociedad bilingüe sino al objetivo de transmitir al público infantil que la única lengua de cultura es el catalán y que además es la única lengua de los catalanes, siempre en sintonía con lo que ya aprenden, escuchan y perciben a diario en la escuela".

El informe apunta también que "esta política de discriminación del español, que facilita la exclusión de las referencias al resto de España, se completa con una selección de libros enfocados hábilmente al público infantil. Libros que, con las píldoras de información necesarias, permiten construir ese relato de agravios de España contra Cataluña que coincide con el que describe el programa 2000". Dicho programa es el plan de "nacionalización" de Cataluña ideado por Jordi Pujol a principios de los años ochenta.

La AEB también denuncia "la introducción sistemática en un gran número de bibliotecas de libros dedicados a los sucesos del 1 de octubre de 2017".

Dadas las circunstancias, la entidad reclamará a la Generalidad que asuma los principios y valores del sistema nacional de bibliotecas y pedirá al Gobierno de España que vele por la defensa de la pluralidad de títulos y contenidos en las bibliotecas infantiles de Cataluña. Según la AEB, "los lectores menores de 12 años deben poder acceder a contenidos respetuosos con los programas educativos en lo que hace referencia a la Historia de España, a la Constitución, al Estatuto de Autonomía, a las tradiciones y a la diversidad lingüística".

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El undécimo: no pactarás (con Vox)
José Alejandro Vara. vozpopuli.es 20 Marzo 2021

Si España le debe una por la renuncia de Iglesias, Madrid le debe otra por la dimisión de Aguado. Y hasta por la del falso Garrido. Isabel Díaz Ayuso va haciendo muescas en su revólver sin ni siquiera amartillar el tambor. Así, Ciudadanos, un engorro de socio, se diluye sin aspavientos, camino de la evaporación. También Podemos se licúa, en curiosa transubstanciación de movimiento popular a pandilla de holgazanes con nómina oficial. Similar camino se advierte en el Ejecutivo de Sánchez, que empieza a desteñir su aura de eterno e imbatible y ofrece ya una imagen incierta, titubeante. Iban a ser dos años a la bartola, sin elecciones a la vista, con los presupuestos bien sellados, las vacunas viento en popa y las ayudas de doña Úrsula rumbo al saco sin fondo de Nadia Calviño. Pues no.

Los planes de repente se han torcido. La cohesión del Gobierno se agrieta, afectada por la aluminosis morada. Iglesias brazea desesperado, con manotazos de ahogado. El engendro Frankenstein cobra un aspecto gelatinoso. Sus miembros periféricos, los nacionalistas del golpe y la chapela, ya no obedecen y amenazan fuga. Todo se ha tornado gaseoso y furtivo, una macedonia de confianzas rotas y futuros quebradizos.

La fallida operación murciana
Sánchez, ajeno a este estropicio, mantiene enhiesta su quijada rabinuda y se pasea campanudo por un presente confuso y emborronado. Se entretiene con Casado en las justas parlamentarias de entresemana. Repite una y otra vez los mismos reproches, idénticas bromas, se abrillanta las uñas, atiende aburrido al tedioso debate y desaparece con su séquito, sin despeinarse, rumbo a La Moncloa. Cincuenta mil muertos en cada ventanilla del coche. Nada le perturba, nada le afecta. Allí está su equipo de seiscientos noventa asesores, con Iván Redondo al frente, cotejando informes, escrutando datos. Tras la fallida operación murciana, que incluía réplicas en Madrid, la Vieja Castilla y quizás Andalucía , toca ahora centrarse en Ayuso, la pieza a abatir. Caza mayor. No se puede fallar.

La primera fase hace tiempo que se puso en marcha. Desacreditar al objetivo en el terreno personal. Un empeño infecto y viscoso, como esos personajes hediondos de Lovecraft. Una vía muerta, porque no avanzan. Intentan luego el ataque a la gestión, otro esfuerzo estéril. Por ese flanco Ayuso resulta inexpugnable. Se inventan contagios y enlodan el Zendal. Madrid es la única comunidad que crece, tanto en PIB como en empleo, y en el terreno sanitario ofrece un balance encomiable y hasta ejemplar. La dosis de catastrofismo que se dispensa diariamente en algunos medios apenas deja más huella que en la credibilidad de sus autores, que chapotean con estrépito en el ridículo.

Toca, pues, volver a lo de siempre. La tediosa plaza de Colón, la palinodia de la ultraderecha y la letanía del fascismo redentor. Los ingenieros electorales de Sánchez no dan con la tecla, no encuentran la fórmula.. Lo intentan todo. La califican de 'ultraliberal'. Ignoran que es elogio. En un arrebato atribuible, sin duda, a la ingestión excesiva de cazalla, algún escribidor incluso la tachó de 'anarcolibertaria'. ¡Glups!

Airean ya el espantajo de un pacto con Vox y lo esgrimen como la antesala del Apocalipsis. Un escenario, por cierto, quizás inevitable. La candidata del PP pretende gobernar sola, después de tantos meses de incomodidades naranja. Pero, llegado el caso, habrá que probar un diálogo por este costado ¿Es acaso pecado? ¿Lo prohíbe alguna ley? ¿Lo persigue la UDEF? ¿Están los dirigentes de Vox proscritos, imputados, procesados, condenados? Se trata de una formación democrática, más constitucionalista que Bildu, más respetuosa del Estado de derecho que ERC, con más predicamento ético que el PNV y más defensora de nuestras instituciones que el prófugo de Waterloo. Ayuso ha evitado siempre escupir sobre el partido de Abascal, lo que sí hizo Casado en aquel desconcertante discurso de la moción de censura. No hay mejor dieta para un político que sus propias palabras. Que aproveche, Pablo.

Luego de salvar el atolondrado gobierno de aquel señor de Murcia, donde han funcionado los acuerdos con Vox, el líder del PP anunció, si no el nacimiento de 'una gran amistad', sí el 'principio de la reunificación del centroderecha'. De la necesidad, virtud. No será la izquierda quien derrote a lo que dicen la ultraderecha, como bien explicó Tomás Cuesta en lo de FJL. Será la derecha quien lo haga, como Sarkozy con Le Pen antes de que el presidente de la grandeur se quedara judicialmente tan canijo. O como ha hecho Sánchez con Podemos, que los invitó a compartir unos sillones en el Consejo y ha terminado por guillotinarlos en la puerta del Sol.

Comunismo o libertad
Ayuso puede contener el irrefrenable ascenso de Vox porque muchos de sus votantes comparten sus postulados, sus batallas, su firmeza y, sobre todo, su declarada guerra a muerte contra el bolchevique Iglesias. Sabido es, "comunismo o libertad". Llegado el momento, que es ya, algo parecido le corresponderá intentar a Casado. Con inteligencia y con tiento, porque la jugada tiene sus riesgos. Desde su mayestática centralidad tendrá que desprenderse de barones, complejos y melindres, de feijós y mañuecos, de los restos del recalcitrante sorayismo que por ahí pulula y enarbolar un proyecto propio, convincente, patriota y vencedor.

Lo que ocurra en Madrid quizás no sea extrapolable punto por punto al resto de esta España, tan pesada como un cementerio. Pero eso sí, señala un camino. Es un certero barómetro del nivel de hartazgo de una sociedad cabreada. Madrid, además de la cursilada del 'rompeolas' de don Antonio, es también un cabalístico Aleph donde todo se concentra y, seguramente, desde donde todo se expanda. El 4-M puede ser la última página del calendario.

Un bolchevique intenta, desde Madrid, imponernos su particular revolución comunista
Pablo Iglesias, bloqueado en el Gobierno, busca el poder desde el bastión del PP en Madrid
Miguel Massanet. diariosigloxxi 20 Marzo 2021

Fracasado en su intento de desequilibrar, desde fuera y mediante una moción de censura, el gobierno de la señora Ayuso en la comunidad madrileña y debilitado por su fracaso en Murcia, el señor Iglesias ha querido recobrar el protagonismo perdido y su maltratado prestigio, mediante una de sus características y estrafalarias ocurrencias. Uno de estos órdagos a los que es tan aficionado y que, tanto pueden darle un nuevo impulso político, si consiguiera instalarse como nuevo presidente del actual feudo del PP en tierras madrileñas como, en el caso de perder, ponerle a los pies de los caballos representados por sus colegas de Unidas Podemos y por todos aquellos descontentos de su partido que están esperando a que dé un paso en falso para proceder a su defenestración y la de su mujer, Inés Montero; debido a que su caudillaje pende de un hilo después de los sucesivos bajones electorales y del sonado fracaso en su intento de sacar a los populares de sus gobiernos en Madrid y Murcia.

Mirado objetivamente cuesta encontrar algo más que una jugada política y un intento de salvarse del naufragio que le auguraban los desastres de las últimas actuaciones del señor Iglesias, tanto en la cámara de representación popular donde sus exabruptos, salidas de tono, falta de moderación y excesos verbales no han hecho más que demostrar que se trata de un sujeto desquiciado perteneciente a lo más oscuro, siniestro y radical del viejo comunismo de la Rusia soviética, sino que ha conseguido que, aquellos miembros del actual Gobierno pertenecientes al PSOE, que no comparten la visión apocalíptica del señor Iglesias sobre la situación de los ciudadanos españoles en la actual democracia pese, eso sí, a lo deteriorada que la están dejando quienes nos gobiernan y a los negros nubarrones que se ciernen en el horizonte, a causa de la crisis económica que parece inevitable y a la mala gestión que se ha venido haciendo por los actuales responsables de la sanidad en España, influidos por los intereses políticos de nuestros gobernantes incapaces de tomar las medidas convenientes y adecuadas para evitar que la epidemia se vaya reproduciendo, los contagios continúen y el fin de la pandemia se vea cada vez más lejano, si los inconvenientes surgidos por la falta de vacunas siguen sin resolverse.

Cuesta pensar que un señor vicepresidente segundo del actual gobierno socio-comunista de España, al frente del ministerio de Asuntos Sociales por el que ha pasado como fantasma desocupado, sin que durante su mandato se le haya conocido iniciativa alguna y nada en absoluto que mencionar en cuanto a lo que les pudiera afectar de la lucha en contra de la Covid 19 y, lo que todavía es peor, en cuanto a lo que les competía en lo referente a las residencias de ancianos cuya tutela les correspondía y, no obstante, han sido los que más muertes sufrieron por los efectos de la epidemia.

Pues este señor, cuyo bagaje ministerial ha sido nulo y que sólo se le conoce por sus enfrentamientos a cara de perro con la oposición, por sus continuas diferencias con sus compañeros de gobierno, por sus habituales boutades en lo referente a propuestas de carácter totalitario y su falta de respeto por las libertades de los españoles; es el que ahora se presenta como adalid de las izquierdas en su intención de robarle el puesto a la señora Ayuso que, si por algo se ha venido caracterizando ha sido por su personalísima, eficiente, moderada y exitosa conducción de la comunidad madrileña en su intención de compaginar la lucha contra la epidemia con su propósito de causar el menor daño posible a la economía de los ciudadanos, la preservación de las empresas y comercios y a las libertades ciudadanas a la par que se esmeraba en proporcionar la mayor atención a la lucha contra el coronavirus, mediante la creación de centros en los que atender debidamente a todos los perjudicados por la enfermedad.

No es de extrañar que, cuando hay un gobierno que depende del apoyo de una colección de pequeñas formaciones de diversas ideologías, entre las que se encuentran grupos como las feministas de Unidas Podemos o los separatistas de ERC y de la CUP o Junts per Cat, de tan variada catadura y cuya principal idea, que es la que los une, consiste en acabar con la unidad de España, luchar contra la propiedad privada, hacer demagogia respecto a una supuesta igualdad que, en realidad, solo la pueden conseguir llevando a todos a la pobreza o atacar a quienes son los motores de un país como es la empresa privada, el comercio, los bancos, las industrias o los emprendedores en general, entre los cuales destacamos a los autónomos, los principales afectados por la crisis y por el coronavirus, que han sido los que han pagado el mayor precio a causa de las erróneas decisiones del actual Gobierno, con la desaparición de cientos de miles de ellos que, con toda seguridad, tardarán muchos años en volver a recuperarse y esto suponiendo que, los actuales gobernantes sean expulsados, en futuras elecciones, del poder que actualmente ostentan.

Pero no queremos finalizar este comentario sin hacer referencia a la enorme caradura, incoherencia, contradicción y osadía de Pablo Iglesias que, sin el menor rubor, ha sido capaz de acusar al PP de “haber comprado a diputados de Cs”, añadiendo que la “pasta utilizada para esta compra se le había dado algún constructor”. Solamente un bolchevique como él, alguien que carece de freno moral y ético, tiene la desvergüenza de recriminar al partido que ha tenido que defenderse del intento de desposeerle de los gobiernos que las urnas le habían entregado en Murcia y en Madrid, haciendo exactamente lo mismo que ellos intentaron hacer con los cogobernantes de Cs, que lo que ahora, el señor Iglesias y sus seguidores, acusan al PP de haber hecho en legítima derecha de sus intereses políticos y sin que en ello haya intervenido ninguna clase de soborno, sino la utilización de argumentos lo suficientemente convincentes para que los que dudaban en cuanto al voto a emitir cambiaran de opinión y rectificasen.

Lo único positivo que se puede extraer todo este melodrama político es que, los sucesivos fracasos cosechados por el partido del señor Iglesias, la evidencia de sus manipulaciones, el desparpajo y la insolencia con las que se ha despachado el verdadero inductor de toda esta tragicomedia en torno a la comunidad madrileña y la autonomía murciana, el señor Iglesias y sus esbirros, encargados de caldear el ambiente para intentar amedrentar a la señora Ayuso; no sólo no han logrado sus propósitos, ni han conseguido vender sus mentiras sino que, es muy posible que con sus manipulaciones, sus intrigas y sus amenazas nada más hayan conseguido reforzar la candidatura de la actual presidenta de la comunidad, de modo que los indecisos o los que podían dudar acerca de a quien votar ahora lo hagan decididamente a favor de aquella candidata que más les garantice que la comunidad madrileña no se va a convertir en uno más de los satélites del comunismo más reaccionario, representado por dictaduras como la venezolana o la bolivariana verdaderas inductoras y exportadoras de este neocomunismo que hoy representan formaciones como Unidas Podemos o la CUP.

O así es como, señores, desde la óptica de un ciudadano de a pie, vemos con suma preocupación cómo, una vez más, el comunismo internacional, representado por Pablo Iglesias y todos los que lo apoyan, incluido el PSOE, no cejan en sus intentos de acabar con la democracia española, la que tantos esfuerzos y vidas ha costado al pueblo español, en un intento de acabar con nuestro Estado de derecho, con nuestra Constitución de 1978, con nuestro régimen de democracia parlamentaria y con nuestro sistema monárquico que, a la vista de quienes formamos el pueblo español, es evidente que se ha convertido en el objetivo principal de las intenciones republicanas de todos los que detestan que sigamos formando parte de la Europa unida y que intentan, cada día con más fuerza e interés, acabar con cualquier régimen en el que el capitalismo, la libertad de mercado, la libre iniciativa y los derechos individuales sean respetados por encima del estado totalitario y dictatorial que pretenden imponernos los que todavía no han sabido digerir que fueron derrotados por el general franco en abril de 1939. Y como conclusión una frase del maestro Confucio para meditar sobre ella: “Cuando el objetivo te parezca difícil, no cambies de objetivo; busca un nuevo camino para llegar a él”. Quizás sea el momento adecuado para que todos nos planteemos si ha llegado el momento de abandonar nuestro entreguismo para luchar por nuestras libertades.

Ciudadanos elige suicidarse
OKDIARIO 20 Marzo 2021

Fuentes internas de Cs han confirmado a OKDIARIO que las primeras explicaciones dadas por Inés Arrimadas y su cúpula -Carlos Cuadrado, José María Espejo y Edmundo Bal, ahora ya candidato a las elecciones de la Comunidad de Madrid- han expuesto sin matices que las opciones de pacto con el PSOE siguen abiertas por mucho que los socialistas pacten con los proetarras de Bildu, los separatistas o los comunistas. Dicho de otro modo: que la estrategia de acercamiento al socialismo, iniciada con la moción de censura en Murcia, continuará pese al cataclismo interno desatado en el partido y el riego evidente de que tras las próximas elecciones madrileñas la formación naranja se convierta en extraparlamentaria.

El viejo Cs sobrevive sólo donde sus barones tienen fuerza para desafiar a la dirección, pero en el resto la consigna es girar a la izquierda, todo un suicidio político en un partido que, de tanto vaivén, ha descolocado de manera definitiva a sus electores. La estrategia de Cs le aboca a la desaparición, pero Inés Arrimadas parece decidida a enfilar el camino del abismo.

Lo único cierto es que pese a que la maniobra de Ciudadanos se ha revelado como un desastre, los lugartenientes de Inés Arrimadas, muñidores de la doble moción de censura en Murcia -autonómica y local-, artífices del pacto con el PSOE y responsables de la fuga de cargos al Partido Popular, siguen el frente del partido y los planteamiento de la formación basados en el acercamiento al PSOE se encuentran más operativos que nunca. El vicesecretario general primero, Carlos Cuadrado, y el vicesecretario general adjunto de la formación, José María Espejo, siguen haciendo de ‘sargentos’ después de la aparente remodelación anunciada por Arrimadas. Tanto el uno como el otro perdieron, en teoría, sus cargos, pero siguen en la dirección. El derrumbe naranja se estudiará en las facultades de Ciencias Políticas. De repente, un buen día, decidió dejar de existir. Cuentas atrás para su funeral político.

La nueva cúpula de Cs anuncia a sus cuadros que el partido se dirige a un pacto global con el PSOE
Carlos Cuesta okdiario 20 Marzo 2021

Inés Arrimadas se ha quedado al frente de Ciudadanos. Y lo ha hecho para mantener el mismo rumbo trazado en la desastrosa y frustrada moción de censura de Murcia: el de centrarse en alianzas con el PSOE. El viejo Cs de centro o incluso centroderecha sobrevive donde sus barones tienen la fuerza suficiente para desafiar al designio de la cúpula. Pero en el resto de plazas el mando naranja mira hacia un partido: el PSOE, su nuevo compañero de viaje prioritario.

Fuentes internas de la formación naranja han confirmado a OKDIARIO que las primeras explicaciones dadas por Arrimadas y su cúpula -Carlos Cuadrado, José María Espejo-Saavedra y Edmundo Bal, ahora ya candidato a las elecciones de la Comunidad de Madrid- han expuesto sin matices que las opciones de pacto con el PSOE siguen abiertas por mucho que los socialistas pacten con los proetarras de Bildu, los separatistas o los comunistas.

La decisión se ha confirmado pese a tener ya la certeza de que la moción de censura de Murcia ha sido un desastre, pese a que Ciudadanos haya perdido la gobernabilidad en esta región y en Madrid, pese a que las encuestas anticipen un resultado desastrosos en los comicios regionales del 4M, y pese a que el partido se esté desangrando en una fuga sin fin de cargos.

Pese a todo ello y la enorme crítica interna, los lugartenientes de Inés Arrimadas, muñidores de la doble moción de censura en Murcia -autonómica y local-, artífices del pacto con el PSOE, y responsables de la fuga de cargos al Partido Popular, siguen el frente del partido y los planteamiento de la formación basados en el acercamiento al PSOE se encuentran más operativos que nunca. Y es que lo cierto es que el vicesecretario general primero de Ciudadanos, Carlos Cuadrado, y el vicesecretario general adjunto de la formación, José María Espejo-Saavedra- no han dejado de ser los ‘sargentos’ de la líder naranja, que tampoco lo ha dejado de ser.

Remodelación aparente
Y es que, tras esa aparente remodelación -anunciada por Cs el pasado lunes- lo cierto es que el propio Espejo se ha reunido ya en la sede madrileña con su equipo tras ser supuestamente apartado por Arrimadas y les ha tranquilizado de la siguiente manera: «No os preocupéis, seguimos igual», tal y como ha publicado ya OKDIARIO. Resultado: un aparente cambio para que todo siga igual. Y ello, pese a la evidente crisis que atraviesa el partido naranja.

Lo primero que llamó la atención tras la supuesta remodelación de Cs es que Cuadrado y Espejo perdiesen, en teoría, su rango, pero continuasen en la cúpula naranja. Así, el vicesecretario general primero de Ciudadanos, Carlos Cuadrado, y el vicesecretario general adjunto de la formación, José María Espejo-Saavedra, anunciaron el lunes «un paso al lado» después de los acontecimientos ocurridos en la Comunidad de Madrid y la Región de Murcia.

De esta manera, Cuadrado y Espejo, los dos ‘sargentos’ de Arrimadas en el Comité Permanente, dejaban las funciones orgánicas que venían desempeñando en este órgano. No obstante, seguían formando parte de la Ejecutiva, y en concreto, del núcleo más cercano a Inés Arrimadas. Dicho de otra manera: cambios cosméticos para salir de una grave crisis interna de Ciudadanos, que de cosmética no tiene nada.

Fuentes internas de Cs han confirmado a OKDIARIO que tras ese anuncio, Espejo ya ha mantenido un encuentro con su gente y les ha tranquilizado con respecto a los cambios. Y, tanto les ha tranquilizado, que les ha venido a reconocer que nada ha cambiado. «No os preocupéis, seguimos igual», les ha señalado.

Ampliación del Comité Permanente
Un «igual» que hacía referencia a sus equipos, forma de trabajar y, como todo el mundo entendió, también igual en cuanto a nivel de influencia y fuerza en el partido. La propuesta que llevó Inés Arrimadas a la Ejecutiva fue simplemente la de ampliar el Comité Permanente, calificándola como una «Permanente de concentración» ante los «retos que tiene el partido por delante», tal y como informó la formación.

Dentro de esta nueva Permanente están los seis miembros que ya la integraban: Arrimadas, Marina Bravo, Edmundo Bal (que es el nuevo portavoz), Melisa Rodríguez (que queda como portavoz adjunta) y los hasta hoy vicesecretarios, Cuadrado y Espejo, que pasaban a ser secretarios, junto a otros diez dirigentes de nuevo ingreso.

Las nuevas informaciones confirman que los cambios no lo han sido realmente. Que Arrimadas tan sólo ha salido de la situación con un quiebro, pero que mantiene los mismos mimbres para un mismo partido. Algunos de los críticos vieron la jugada desde el primer momento.

Uno de esos críticos es Toni Cantó, quien ya ha anunciado su salida de la formación. Así, esta misma semana, el que era portavoz de Ciudadanos en las Cortes Valencianas y coordinador autonómico del partido, anunciaba de inmediato que dejaba sus cargos en la formación, renunciaba a su acta de diputado y dejaba la política. Así lo señalaba él mismo en declaraciones a los medios tras abandonar la reunión de la Ejecutiva de Ciudadanos. Y todo ello, efectivamente, tras descubrir que, lejos de una remodelación real, Arrimadas mantenía como hombres fuertes, aunque con menos rango, a los dos lugartenientes de la líder naranja, Carlos Cuadrado y José María Espejo, que seguían en el núcleo más influyente de la formación, pese al desastre que ha generado para Ciudadanos la doble moción de censura en Murcia.

Es más, el propio PSOE ha anunciado internamente que la primacía de negociación con Podemos ha muerto tras la salida de Pablo Iglesias del Gobierno. Y que, a partir de ahora, los pactos lo serán con el partido que más se acerque a ellos: la vía para encontrarse con Cs está abierta,

La campaña de Madrid
Álvaro Delgado-Gal. ABC

Díaz Ayuso ha elegido como consigna para su campaña madrileña una disyuntiva con ecos de la Guerra Fría: «comunismo o libertad». Desde un punto de vista puramente analítico, la disyuntiva no se sostiene. Ángel Gabilondo no es, evidentemente, un enemigo de la democracia, ni aún por aproximación. Sánchez, es verdad, está contribuyendo a destruirla, si bien no a partir de una teoría sino, más bien, de una ausencia de teorías: lo peligroso, en el caso del Presidente, es la mala, pésima praxis, no un esquema políticamente alternativo de lo que debería ser la vida en común de los españoles.

Pero el destinatario de la consigna no es, por supuesto, Gabilondo. Es Pablo Iglesias Turrón. El lema busca ser eficaz localizando primero, como enemigo, a un individuo que va a movilizar en su contra todo el voto conservador y que es detestado también por muchos madrileños de inclinación izquierdista; en segundo lugar, se coloca en la estela de Iglesias a Gabilondo, no de forma por entero caprichosa. Si el segundo consigue gobernar Madrid, lo hará junto al primero, cuyos improperios, cuyo lenguaje de acentos homicidas, se oirán con mucha más nitidez que la voz pausada del jefe socialista.

La idea, en fin, es ensombrecer a este por el procedimiento de fusionarlo con el secretario general de Unidas Podemos, invirtiendo la técnica sanchista de anular a Casado arrimándolo a Abascal. ¿Funcionará la estratagema? Es posible, sobre todo si el vicepresidente saliente, siguiendo sus instintos, decide tocar pavés e incendiar la calle. Que es lo que parece que va a hacer, a tenor de cómo se ha conducido últimamente. Aunque nunca se sabe, claro. En la comedia del arte en que se ha convertido la política española, el guion se improvisa al buen tuntún y ya no se sabe quién es Arlequín, y quién Polichinela.

Me interesa más una segunda dimensión de la campaña, que el mote «comunismo o libertad» ha ensombrecido provisionalmente. No tengo más remedio que hablarles de una nota que Enric Juliana, un catalanista no exactamente revolucionario, publicó hace dos semanas en ‘La Vanguardia’. En su asombroso suelto, el señor Juliana sostenía que la Comunidad de Madrid había emprendido una vía secesionista, esto es, contraria al bien común. Tras de lo cual añadía: «Si Madrid pretende desentenderse del resto de España, bien podría plantearse que en el futuro sean los electores del resto de España los que decidan el gobierno de la región de Madrid».

El razonamiento de Juliana obligaría a suprimir, de inmediato, las autonomías vasca y navarra, que en la práctica no pagan impuestos al resto de España. Y, sobre todo, la catalana, la cual ha intentado, no metafórica sino literalmente, una secesión. Pero me temo que no iba por ahí el razonamiento del columnista de ‘La Vanguardia’. La solución que nos propone Juliana es otra, a saber: que los partidos «de orden» (PSOE, PNV, un catalanismo reconstituido, más una derecha que no tenga nada que ver con la derecha actual), se encarguen de rectificar algunos hechos lamentables.

Por ejemplo, que el PIB madrileño se encuentre en este momento quince puntos por encima del que alega Cataluña. Ese es el escándalo. Eso es lo que no puede pasar si queremos que la democracia perdure.

Juliana ha puesto, en fin, el dedo en la llaga. Con precisión algunos madrileños, confusamente muchos más, han percibido que el sistema de alianzas políticas de Sánchez enfrenta a este con Madrid: la capital de España no puede no ser un incordio cuando la base parlamentaria del Gobierno incluye a Esquerra, Bildu, y unos valedores tardíos y ramplones del «Estado de las anfictionías» que floreció durante la Primera República y fue aireado en la Segunda. Ese disparate, más allá del enfrentamiento entre grandes ideologías, podría servir a Díaz Ayuso para armar su campaña, o, mejor, su contracampaña. Que sepa aprovechar la ocasión, es otro asunto.

Santiago Trancón: Está en riesgo la unidad y la igualdad de los españoles, por J.Mª Francàs
Josep María Francàs.https://rebelionenlagranja.com. 18 marzo, 2021

Conversación tranquila de @jmfrancas con Santiago Trancón. Profesor y escritor, ha publicado una docena de libros, el último, «España sentenciada, pero no vencida».

JMF: ¿Qué tuviste que ver con el ‘Manifiesto de los 2.300’?
ST: Fui su autor, lo redacté de un tirón después de hablar con el poeta Carlos Sahagún y el sindicalista José Luis Reinoso. Federico Jiménez Losantos introdujo luego un pequeños párrafo. Empezamos a difundirlo a partir de un grupo de socialistas y dirigentes de UGT en Santa Coloma de Gramanet. Antes habíamos logrado que Amando de Miguel encabezara a los primeros firmantes.

JMF: ¿Hace 40 años ya se veía el problema?
ST: Se empezaron a dar los primeros síntomas, y nuestro mérito fue el detectarlos y ver qué es lo que había detrás, que no era otra cosa que el proyecto independentista en su fase embrionaria, que pasaba en primer lugar por el control de la enseñanza y la administración, imponiendo el catalán por las buenas o por las malas.

JMF: ¿Ya imponían?
ST: Se empezó a imponer de muchos modos, presionando, señalando a los que nos resistíamos, creando en los centros escolares un ambiente contrario a todos los que nos oponíamos a dar las clases en catalán. Luego vinieron las normas y las leyes, empezando por la exigencia de alcanzar un nivel suficiente de catalán para poder acceder al concurso de traslados en el caso de los profesores, y ya no entró nadie en la administración pública si no dominaba el catalán. Al mismo tiempo se negó toda ayuda a la cultura y a los medios de comunicación que no se expresaran en catalán. Se fue creando el cerco para ir expulsando al español y a los hispanohablantes. El PSUC y el PSC hicieron el trabajo sucio. A mí me expulsaron del PSC, por ejemplo.

JMF: ¿El PSUC también?
ST: El PSUC era el que tenía más implantación y fue el más beligerante. Incluso convenció a Pujol para que no aceptara organizar las aulas en función de la lengua materna de los niños, lo que podía haberse hecho sin ningún conflicto, y lo que hubiera supuesto un ejemplo real de convivencia e intercambio lingüístico y ser la base del bilingüismo. No, lo que se buscaba era el monolingüismo, porque la construcción de la nación catalana se debía hacer sobre la base de la lengua, la seña de identidad fundamental. El elemento más discordante con ese proyecto eran las masas de obreros hispanohablantes, por eso había que empezar porque sus hijos hablaran el catalán y dejaran el español. El PSUC tenía una gran implantación precisamente en esos barrios obreros, así que fueron ellos los mejor preparados para anular cualquier resistencia.

JMF: ¿Qué sentido tenía hablar del catalán como lengua propia? Deja al castellano como impropia…
ST: Bueno, los independentistas han sido maestros en el uso del lenguaje, en introducir conceptos como ese de la lengua «propia» que ha tenido tanto éxito. Claro, si hay una lengua propia de un territorio, eso significa que cualquier otro es impropia, no natural, o sea, impuesta. Pero los territorios no tienen lengua, ni propia ni impropia, la tienen las personas, y la lengua propia de cada persona es su lengua materna. Por eso hicieron desaparecer enseguida el concepto de lengua «materna», algo que está reconocido por todos los organismos internacionales, pero que ha sido desterrado de Cataluña.

JMF: Tampoco me convence el de lengua vehicular… Una lengua si no es vehicular, ¿qué es?
ST: Es otro concepto ambiguo. De lo que se trata es de usar una u otra lengua como dominante en la enseñanza, el catalán o el español, respetando la lengua materna y propia de cada niño, y atendiendo así al deseo de los padres que siempre buscarán lo mejor para sus hijos, y lo que no quieren es que por culpa de la lengua puedan fracasar en su aprendizaje o sufrir un retraso escolar porque se les impone una lengua que no dominan. Hay algo de crueldad y desprecio a los hijos de los trabajadores a los que se les discrimina y cierra muchas posibilidades de desarrollo y luego de promoción social al imponerles el catalán como única lengua de la enseñanza.

JMF: Mejor lengua materna que no definir una lengua llamada ‘vehicular’ para todos, ¿no?
ST: Así es, y en el caso de Cataluña atender a las dos lenguas maternas dominantes, el español y el catalán.

JMF: Hace 40 años del manifiesto, ¿seguimos igual?
ST: Peor. Aquello fue el embrión, el huevo del dinosaurio que ya ha crecido y algunos se dan cuenta ahora, cuando despiertan, que «el dinosaurio ya estaba allí», como en el famoso minicuento de Monterroso. En mi libro «España sentenciada, pero no vencida», cuento y analizo todo el proceso, cómo todo se ha ido encadenando bajo el principio de «ni un paso atrás», «ni un pas enrere!”

JMF: Ha aparecido otro manifiesto, ¿tuyo también?
ST: Sí, también lo he escrito yo, lo que tiene el valor simbólico de unir el pasado y el presente, más allá de mi coherencia personal. Me pidió que lo escribiera un amigo, José Domingo, de Impulso Ciudadano, y tengo la satisfacción de que en una semana logramos enseguida reunir 500 firmas, entre las que están nombres muy conocidos y relevantes de la sociedad española, lo que nos reafirma en lo acertado de aquella denuncia inicial de 1981, y de la actual, 40 años después.

JMF: ¿Qué añades en este nuevo manifiesto?
ST: El centro de este nuevo Manifiesto no es Cataluña, sino España, porque el problema, aunque nunca fue sólo catalán, ahora ya afecta directamente a España, y no como un problema más, sino como un problema capital y decisivo, porque de lo que se trata es de que España permanezca como Nación y Estado democrático, o de que se trocee y desparezca como tal. Lo que está en riesgo real es la unidad y la igualdad de todos los españoles, o sea, el triunfo de los demócratas constitucionales, o el de los antidemócratas separatistas y totalitarios. Este enfrentamiento es agudo en el interior de Cataluña, pero se extiende a toda España, y no se podrá resolver en Cataluña si al mismo tiempo no se encara y resuelve en toda España.

JMF: ¿Siempre me ha chocado que la izquierda flirteara con el separatismo? Cómo lo explicas?
ST: Porque gran parte de esa izquierda proviene de una clase media y alta bien acomodada, propicia para interpretar los principios y valores de la izquierda según sus intereses. Eso ha llevado a algo insólito hoy en Cataluña, que los dirigentes de la CUP y de ERC, y de la mayoría del PSC, provengan de las clases más ricas y acomodadas. La revolución independentista es la revolución de los ricos. La jugada maestra es que estos mismos se hayan apropiado de la izquierda para así anular por completo cualquier oposición y rechazo de los trabajadores o las clases menos favorecidas. Es esperpéntico que la burguesía catalana se proclame de izquierdas, pero la farsa les funciona muy bien. Algo parecido ha pasado en el PSOE y Podemos, que han pervertido el lenguaje de la izquierda y por eso resulta tan difícil que surja un partido de izquierdas nacional y español, sin complejos, que desenmascare a tantos vividores y oportunistas.

JMF: Pues un partido así es del todo necesario. Gracias Santiago, un abrazo y mucho ánimo.
ST: Gracias a ti.

Marlaska desborda de etarras las cárceles del norte a la espera de transferir las prisiones al País Vasco
Luz Sela. okdiario 20 Marzo 2021

Los acercamientos autorizados por el Ministerio del Interior están creando importantes «núcleos» de presos de ETA en algunas cárceles del norte de España, como la de Logroño, con una veintena de etarras.

Cuando apenas quedan unas semanas para la transferencia de prisiones al País Vasco -prevista para el mes que viene- el Gobierno de Pedro Sánchez cumple puntualmente con sus gestos hacia los proetarras de Bildu con el acercamiento, semana tras semana, de cinco presos. Esta política ha provocado que determinadas cárceles se encuentren prácticamente ‘desbordadas’ de condenados etarras. En Zuera, Zaragoza, cumplen condena ahora mismo 12 miembros de ETA. Según ha denunciado la Asociación de Víctimas del Terrorismo (AVT), en las cárceles del sur del país apenas quedan ya 26 etarras, lo que, al ritmo de los acercamientos, supondría tenerlos cerca del País Vasco en apenas un mes.

«La transferencia de prisiones al País Vasco está en su recta final, y desde la AVT estamos muy preocupados por las consecuencias que pueda tener en nuestro colectivo», señalan desde la asociación.

Como publicó recientemente OKDIARIO, el modelo que el gobierno de Íñigo Urkullu ultima una vez asuma la competencia penitenciaria pasa por permitir el cumplimiento de las penas «en medio abierto» e incluso un plan de reinserción basado en la búsqueda de empleo para los condenados por pertenencia a la banda armada. Las víctimas recuerdan: «No los quieren cerca, los quieren libres».

A día de hoy, son 35 los presos de ETA que se encuentran cumpliendo ya prisión en el País Vasco. Un número que ha ido en aumento en los últimos meses, al igual que el de etarras acercados con delitos de sangre. La operativa de Interior se basa en muchos casos en un ‘doble traslado’, es decir, en dos pasos, antes del acercamiento definitivo a esta comunidad.

Los presos presionan a Pedro Sánchez. A través de la asociación de familiares de presos de ETA, Etxerat, ya insisten al socialista en que debe «acelerar el ritmo de traslados» para que todos ellos estén ya en alguna de las prisiones del País Vasco o Navarra.

Mientras, el goteo de acercamientos no cesa. Instituciones Penitenciarias informó este viernes de cinco nuevos traslados, entre ellos, de dos históricos de la banda terrorista, Juan Antonio Olarra Guridi y Ainhoa Mujika Goñi.

Bajo la tutela de este Gobierno, ya ascienden a 192 los traslados, correspondientes a 165 etarras. Entre ellos, 72 con un historial sanguinario, cuyos atentados han provocado 193 víctimas.

Cesiones a Bildu
Bildu se ha jactado esta semana de su buena relación con el Gobierno. De hecho, la formación de Arnaldo Otegi considera que la salida de Pablo Iglesias para concurrir como candidato a las elecciones a la Comunidad de Madrid, el próximo 4 de mayo, no supondrá cambio alguno.

Cabe recordar que Pablo Iglesias ha sido el principal nexo de Bildu con el Ejecutivo socialcomunista. La formación liderada por Arnaldo Otegi se ha convertido en un socio para Pedro Sánchez, dando el apoyo de sus cinco diputados en votaciones tan relevantes como los Presupuestos Generales del Estado. Hace unos meses, la portavoz de los proetarras, Maddalen Iriarte, admitía que la presencia del líder de Podemos en el Consejo de Ministros permitía que esas relaciones fuesen más «fluidas», aunque afirmaba que también tienen reuniones con el PSOE.

«Respetamos su decisión y le deseamos suerte en su nuevo empeño. No creo que perdamos interlocución dentro del Gobierno, tenemos contactos fluidos y vía directa con todos los ministerios prácticamente, con lo cual nuestra posición no se modifica. El Gobierno que tenemos delante es el mismo y para nosotros no varía en absoluto la situación», dijo Mertxe Aizpurua este miércoles, en declaraciones en el Congreso de los Diputados.

1917, la autodestrucción de España
La historiografía presentaba este año como la oportunidad perdida del país y daba una imagen romántica del socialismo y los republicanos. Pero la realidad es muy diferente
Jorge Vilches larazon 20 Marzo 2021

España es un país que existe de milagro. Tiene el mecanismo de autodestrucción en funcionamiento constante. Cuando uno cree que ha llegado la estabilidad y la concordia, surge una generación que considera que todo es destruible y que de la escombrera saldrá el paraíso. Tiene lugar, como señalaba Tocqueville, tras un periodo de aburrimiento. Es en esa tranquilidad en la que se fraguan conspiraciones de visionarios y golpistas de opereta. Eso ha pasado en la España actual: al abrigo de la libertad que proporciona el orden constitucional crecen sus enemigos, como el independentismo catalán o vasco, o el comunismo rampante. Luego, esa generación lleva a cabo sus golpes de Estado, como el 1 de octubre de 2017, llama a cercar el Congreso o aplaude a quien incendia las calles. Ahí interviene una clase dirigente que olvida su responsabilidad hacia la comunidad, y se cree con la misión histórica de alcanzar el poder como sea para organizar el país a su gusto. Después llega la sangre y la dictadura. Esa sensación de país suicida se revive con el magnífico libro de Roberto Villa, titulado «1917. El Estado catalán y el soviet español» (Espasa). Ese año fue el más terrible de la Restauración. Hasta ahora nos había llegado de forma fragmentaria, como un conjunto de desórdenes típicos de la época. Una huelga revolucionaria, unas juntas militares y el catalanismo con su ambición de unidad de destino en lo universal. Al lado, un rey anticuado y feo, un Alfonso XIII sin inteligencia ni visión de Estado, un pornógrafo corrupto que prefirió la dictadura de Primo de Rivera a la democratización del país. Frente a esta decadencia, la historiografía nos presentaba la modernidad de republicanos y socialistas, el romanticismo sacrificado con el que lucharon y la oportunidad que perdió España. No fue así.

Villa ha realizado un estudio de la época, con la consulta de más de una veintena de archivos nacionales y extranjeros, para detallar los acontecimientos e inferir una conclusión impactante. 1917, dice, fue el año trascendental de la historia contemporánea de España porque rompió las convenciones de la monarquía constitucional, impidió la transición a la democracia e inoculó la tentación autoritaria (y totalitaria) que marcó la vida política hasta 1975.

Enriquecimiento turbio
Ese año se dieron cita tres proyectos para destruir el marco de convivencia, que convergieron inspirados por la Revolución Rusa de febrero. Todo empezó en Cataluña. Francesc Cambó fue uno de los políticos más importantes de comienzos del siglo XX. Catalanista, con poder y su propio partido, que se enriqueció de forma turbia con una empresa de electricidad, y acabó recaudando dinero de la burguesía catalana para Franco. Cambó, tal y como demuestra Villa, fue el cerebro de la revolución de 1917. El objetivo era la proclamación del Estado catalán para una España confederal, unida por una Corona común y un Parlamento de mandatarios regionales. Ese fue el programa de la Asamblea de Parlamentarios, una cámara ilegal que reunió a representantes catalanes. Esto suponía el fin de la nación española de libres e iguales a cambio de un conjunto de territorios soberanos. No olvidemos que el PNV estaba muy implantado y que en 1919 apareció Blas Infante, hoy citado como padre de la patria andaluza, hablando de una Andalucía independiente.

Este proyecto precisaba crear un ambiente de agitación social, en el que participarán los sindicatos, y tener de parte al Ejército. En esa situación de desorden se obligaría al Rey a formar un gobierno ajeno al turno de partidos para convocar unas Cortes constituyentes. Esos revolucionarios tenían la obsesión del proceso constituyente para «construir pueblo», como hoy comunistas e independentistas.

Romanones tuvo mucha culpa en la actitud del Ejército, según Villa, al enardecer la protesta de los oficiales por su empeño en romper relaciones con Alemania y Austria, aún a riesgo de entrar en la Gran Guerra. Se habían formado juntas militares que eran auténticos soviets, grupos asamblearios ordenados por cuerpos, que despreciaban las jerarquías y aspiraban a derribar el régimen. Las organizó el coronel Benito Márquez en torno a la Asamblea de parlamentarios de Cambó, y su proyecto de gobierno de concentración y Cortes constituyentes.CNT y UGT llegaron a un acuerdo: crear una red de soviets que asumiera el poder en cada localidad, construyendo una estructura de poder contra el Estado. Esto pasaba por sublevar a los trabajadores y tomar fábricas, todo con una dosis de violencia revolucionaria contra la «clase explotadora». Fue la insurrección de agosto de 1917, el episodio más sangriento hasta 1934 con 127 muertos y 349 heridos graves. La huelga revolucionaria acabó con el encarcelamiento de dirigentes del PSOE y la UGT, como Besteiro y Largo Caballero. El fallo de los sindicalistas estuvo en no esperar la confluencia con la Asamblea de parlamentarios y juntas militares.

El fracaso no debilitó la revolución. El golpe militar se produjo en octubre de 1917, con el apoyo de socialistas, republicanos y catalanistas. El Gobierno no podía contar con el Ejército. Alfonso XIII pensó en la abdicación para salvar la monarquía y la situación, y dejar el poder en un gobierno formado por la izquierda, los republicanos, la Lliga de Cambó y el PSOE:el caos.

La intervención de la reina madre, María Cristina de Habsburgo, fue crucial al impedir la abdicación del Rey. La solución fue el cese de Eduardo Dato y el nombramiento de García Prieto. Estos políticos, uno conservador y otro liberal, fueron quienes asumieron la responsabilidad para mantener el sistema, reunieron las piezas constitucionalistas y ganaron las elecciones de 1918 que dieron calma. La Alianza de Izquierdas, que hablaba en nombre del pueblo, alcanzó el 8,5% de los votos con sufragio universal masculino. El resultado fue la formación de un gobierno monárquico de concentración.

Los paralelismos entre aquella situación y la actual asustan y el libro de Villa, ayuda a entender cosas. La revolución no triunfó por las ambiciones particulares de los conspiradores. Cambó dijo que quería un Estado catalán, aún pactando con el Rey. Esta continuidad de la monarquía no entraba en los planes de republicanos, socialistas y reformistas. Fueron los españoles con su voto quienes frustraron la revolución con unas elecciones limpias, las de 1918, con el 91% de los votos competidos y partidos vigilantes, que obligaron al republicano Marcelino Domingo a decir que fue cuando «más pudo evidenciarse el espíritu civil del país».

El frustrado «golpe de los sargentos»
No acabó en 1917 el impulso revolucionario. El nuevo Gobierno frustró en enero de 1918 el llamado «golpe de los sargentos», que hubiera hecho las delicias de Curzio Malaparte porque estaba copiado del dado por Trotski en Rusia en octubre. Se trataba de tomar las comunicaciones telefónicas y telegráficas, ocupar los edificios públicos estratégicos, asaltar el Palacio Real para tomar prisionero a Alfonso XIII y proclamar la República. El golpe iba a ser simultáneo en Madrid, Valencia y Zaragoza. En cuanto sonó la voz de alarma, García Prieto y Cierva fueron a buscar al Rey, que estaba en un palco del Teatro Real. De acuerdo con los jefes y oficiales, el Gobierno licenció a los cabecillas del golpe y apartó del Ejército a quienes no abandonaron las juntas militares. Resuelto a no crispar la situación, Cierva dio orden de que hubiera «amplitud de criterios» para la vuelta de suboficiales y soldados. Así, meses después fueron reingresados los arrepentidos. Los que no retrocedieron engrosaron las filas de la conspiración republicana y volvieron al Ejército en julio de 1931. Casualmente cinco de los expulsados fundaron en diciembre de 1918 un periódico titulado «El Soviet».

Aberrantes asesinatos en la retaguardia catalana
Javier Barraycoa larazon 20 Marzo 2021

Durante la Guerra Civil, hubo represiones en ambos bandos. La diferencia es la aberración y crueldad a la que se llegó en algunos lugares, especialmente en la retaguardia en Cataluña. Lo que se avecinaba en las tierras catalanas pudo intuirse el 19 de julio de 1936, al caer el último reducto de los sublevados. Unos 130 hombres se habían atrincherado en el convento de Carmelitas de la Diagonal de Barcelona comandados por el Coronel Lacasa. Estaban rodeados por un millar de Guardias de Asalto a las órdenes del Coronel Escobar y detrás de los guardias esperaba una turba de anarquistas. Los coroneles pactaron la rendición, pero cuando empezaron a salir los heridos y resistentes, la muchedumbre revolucionaria enloqueció. El Coronel Escobar se acobardó y dejó que la masa se lanzase sobre los prisioneros. Estos fueron asesinados a golpes de culatazos y bayonetazos; no sólo los militares, sino también doce carmelitas que se habían visto atrapados en su propio convento. Alguien con una sierra cortó la cabeza del capitán Domingo de Ibarra. La ensartaron en una bayoneta y la pasearon por la Diagonal. Posteriormente los restos mortales destrozados de este capitán y del comandante Rebolledo fueron traslados al zoo del parque de la Ciudadela y, literalmente, echados a la jaula de los leones.

Fueron muchas las crueldades que se iban a ir sucediendo y que sobrepasan las meras represalias y se acercan al abismo de la crueldad absoluta. José Alabart y Fàbregues, tradicionalista residente en Tivissa (Tarragona) fue detenido por el comité de su pueblo y trasladado al Barco-prisión Río Segre y más tarde en el Castillo de Pilatos (en Tarragona), y el 28 de julio fue decapitado y su cabeza colocada en el centro del patio de la prisión como escarmiento. El 21 de julio de 1936 los anarquistas aprisionaron en Barcelona al Padre José María Murall, jesuita, y a dos jesuitas más y un hermano de la Compañía. El jefe de la patrulla decidió llevarlos a la carretera Rabasada, lugar donde fueron asesinados muchos catalanes. Ahí los fusilaron. Un patrullero se fijó en el Padre Murall y dijo: —Ese, todavía respira. Otro contestó: —Si tiene el cerebro fuera. ¿Cómo va a respirar? Y continuó la macabra conversación: —Pues yo le daría el tiro de gracia. Y el otro sentencia: —No malgastes balas, hombre... Y los asesinos se alejaron. El Padre, aún vivo, intentó huir arrastrándose pero no sobrevivió. El 25 de julio de 1936, “La Vanguardia” del 25 de julio de 1936, daba cuenta de que en Granollers las turbas habían linchado al General Joaquín Gay.

Sebastiá Tarragó Cabré era párroco de Bellmunt de Siurana (Tarragona). El 1 de agosto de 1936, el comité local de Bellmunt pidió un taxi a Falset para realizar un servicio. Llegado el taxista, le ordenaron trasladar al cura y a su doméstica a Vinaixa. A unos dos kilómetros de esta población obligaron a apearse a ambos. En pleno bosque, les obligaron a descender hacia un barranco, les desnudaron y quisieron obligar al sacerdote a faltar a su voto de castidad con la sirvienta. Al comprobar los milicianos que nada conseguirían, los maltrataron y asesinaron a tiros de balas y perdigones, rociando luego sus cuerpos con gasolina.

El Padre Tomás Capdevila Miquel, el 21 de julio huyó a Forés, su pueblo natal. En septiembre lo descubrieron y se lanzaron en su persecución como una cacería. Lo entregaron al Comité de Sarral (Tarragona) y de ahí lo llevaron a Solivella (Tarragona). Durante el trayecto, por espacio de hora y media, empezó el cruento martirio del sacerdote. Le amputaron la lengua y los genitales, le sacaron los ojos y le fracturaron la clavícula izquierda. La víctima iba desangrándose poco a poco. La macabra comitiva se dirigió al cementerio de la localidad. Como el camino era de herradura, lo bajaron del coche, fue arrastrado y lo precipitaron por un terraplén. Los milicianos le descerrajaron once tiros a bocajarro.

Dos sacerdotes de Aitona (Lérida) fueron capturados. Se trataba de los Padres Josep Camí y Manuel Lloan. Les dijeron que los van a llevar a Lérida a declarar. Pero no los subieron al coche sino que los ataron atrás y les obligan a correr varios kilómetros. Finalmente pararon. Los sacerdotes estaban exhaustos y medio muertos. Se abrazaron y los acribillaron a balazos. No era suficiente y con los coches pasaron por encima de ellos varias veces para chafar los cuerpos. Era el 27 de julio de 1936. Ese mismo día, el consejero de Gobernación de la Generalitat, José María España escribía en el diario de ERC, La Humanitat: “Las noticias que tengo de Cataluña son excelentes, hay tranquilidad absoluta”.

El 28 de julio de 1936, en Almatret (Lérida), los milicianos descubren a tres sacerdotes, uno en canónigo de la Catedral. Entre ellos está también Mn. Andreu Montardit, de 35 años. De otro pueblo llegan los milicianos que se encargarán de ellos. Agarraron al Padre Andreu Montardit y le abrieron el vientre. Les hicieron caminar tres kilómetros, mientas que el sacerdote tenía que aguantarse las tripas con las manos. Mientras caminaba, los milicianos iban contándole partes del bajo vientre (castrándolo). Llegado al lugar decidido, ataron a los tres sacerdotes y les prendieron fuego vivos. En la población de Pacs (comarca del Penedés) el asesinato del ecónomo, Bartomeu Pons, es simplemente terrible. Le ataron y le hicieron recorrer el viacrucis de las calles del pueblo. Le iban dando latigazos. Por fin, casi reproduciendo la pasión, lo ataron mirando al sol mientras se deshidrataba. Lo llevaron a una presa de vino donde lo mataron por aplastamiento. Mientras reventaba su cuerpo, los milicianos se reían: “A ver qué vino sale”.

El 27 de septiembre, tres hermanas Carmen, Rosa y Magdalena Fradera, que también eran religiosas Misioneras del Corazón de María, fueron secuestradas por milicianos. Al no poder violarlas, a base de golpes les saltaron los dientes. A una ya le habían roto el tobillo con la puerta del coche que las trasladaba. Sus torturadores cogieron troncos para destrozarles las vaginas. A la Madre Magdalena, la que más sufrió, le introdujeron astillas afiladas. También utilizaron los cañones de pistolas para similar la violación. Por último, dispararon sobre sus órganos sexuales. Por si no fuera suficiente, las rociaron de gasolina de tal modo que se fueran quemando lentamente. Por último, las acribillaron a balazos en todo el cuerpo y la cabeza. Fueron proclamadas beatas en 2007 por Benedicto XVI.

Hay constancia de cadáveres arrojados, a instancias de dirigentes de ERC, a los hornos de la cementera Asland de Moncada (Barcelona), a modo de horno crematorio. En la Checa de San Elías ya relatamos como fue descuartizada la Madre Apolonia Lizárraga y echados sus restos como comida de los cerdos. Igual suerte tuvo Eusebio Cortés Puigdengoles. Al iniciarse la Guerra Civil fue detenido y trasladado a la checa de San Elías. Nunca más se supo de él. Finalizada la guerra y gracias a las pesquisas llevadas a cabo por su mujer, supieron que había sido asesinado, descuartizado y sus restos sirvieron como alimento a la piara de cerdos.

Uno de los asesinatos que causó un estremecimiento colectivo en Cataluña fue el del periodista catalanista Josep Maria Planas, el 24 de agosto de 1936. Era director de “El Bé Negre”, un satírico que durante años había atizado sin compasión a los anarquistas. Posicionado con la República, nadie podía sospechar que sería asesinado. Su amigo Tisner, en una entrevista en “La Vanguardia”, el 5 de marzo de 2001, describía así cómo lo encontró al ir a identificar su cadáver al Hospital Clínico: “Había centenares de muertos. Me quedé totalmente atenazado al ver aquella truculencia. Le habían reventado el parietal izquierdo a tiros, le habían vaciado el cerebro. Al rostro le había quedado un desconocido rictus de terror”. Entre el 18 de julio de 1936 y el mes de septiembre fueron asesinadas en Cataluña 4.682 personas.
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