AGLI Recortes de Prensa   Lunes 22  Marzo  2021

La estrategia correcta frente al proyecto bolivariano
EDITORIAL Libertad Digital 22 Marzo 2021

El próximo 4 de mayo tendrá lugar en Madrid una batalla de enorme trascendencia entre las fuerzas de izquierda y derecha, que cifran en las elecciones autonómicas madrileñas sus esperanzas de afrontar con éxito la recomposición a corto plazo del mapa político nacional.

En las urnas madrileñas, en efecto, se va a dirimir la primacía de los dos proyectos políticos que, con escasos matices, concurren a estas elecciones. Por un lado, el socialcomunista liderado por Sánchez e Iglesias, que basa su oferta en un intervencionismo atroz y masivas subidas de impuestos y, por otro, la apuesta de la derecha liberal-conservadora por una fiscalidad reducida que permita abrir nuevos y mayores espacios de libertad a individuos, familias y empresas.

Pero en las próximas elecciones madrileñas no se decide únicamente sobre cuestiones de política económica y social, sino también de la posibilidad de que la izquierda liderada ideológicamente por Podemos instaure un nuevo régimen liberticida al estilo del chavismo, en cuyas zahúrdas se han formado todos sus dirigentes.

El propio Iglesias deja meridianamente claras sus aspiraciones caudillistas una y otra vez, aunque la prensa servil prefiera seguir tratándolo como un estadista en ciernes homologable a cualquier político socialdemócrata. Todo lo contrario. El líder bolivariano, consciente de que su movimiento hace aguas por todas partes, ya no disimula sus rasgos de dictadorzuelo caribeño y anuncia como principal medida de Gobierno meter a la candidata del primer partido de Madrid en prisión. La amenaza es inaceptable, pero nada gratuita tratándose de un energúmeno al servicio de un régimen que, en efecto, encarcela a los disidentes cuando no puede asesinarlos.

Frente a esa izquierda cerril con aspiraciones totalitarias, la estrategia para estas elecciones autonómicas de Partido Popular y VOX, las únicas fuerzas liberal-conservadoras tras la rendición sanchista de Ciudadanos, está siendo ejemplar. Tanto Díaz Ayuso como Abascal han renunciado expresamente a lanzarse ataques durante la campaña madrileña, un gesto de altura del que debería tomar buena nota el equipo de Pablo Casado, empeñado una y otra vez en hacer daño a VOX en lugar de forjar una alianza de intereses con la formación conservadora para expulsar a Sánchez del poder.

En Madrid, ambos partidos han entendido muy bien el mensaje de sus votantes. Al margen de cuál sea el reparto final de votos, es evidente que se trata de la única estrategia leal y efectiva frente a una izquierda radical que pretende acabar con nuestro régimen de libertades.

Si la izquierda gana en Madrid, échense la mano al bolsillo
OKDIARIO 22 Marzo 2021

Si la izquierda socialcomunista consigue el Gobierno de Madrid, quienes residan en esta comunidad autónoma serán menos libres y más pobres, porque el hachazo fiscal que plantean PSOE, Mas Madrid y Podemos es de los que provoca miedo. Pablo Iglesias quiere eliminar la totalidad de las rebajas ya aprobadas en IRPF, Sucesiones, Donaciones y Patrimonio. Y el resto de la izquierda, PSOE y Más Madrid, cuenta directamente con un pacto para subir los impuestos a los madrileños en 3.600 millones de euros. Un pacto que ha sido plasmado a un mes de las elecciones y que ha sido trasladado ya a la Asamblea de Madrid.

Las formaciones de Pedro Sánchez (y su líder madrileño Ángel Gabilondo) y de Íñigo Errejón (y su candidata Mónica García) propusieron hace un mes en la Asamblea de Madrid diversas subidas de impuestos y la eliminación de todo un largo listado de bonificaciones en vigor que pueden suponer a los contribuyentes madrileños todo un golpe fiscal: nada menos que tener que afrontar un coste adicional de más de 3.600 millones de euros, cantidad que saldría directamente de sus bolsillos y que afectaría de una u otra forma a todos los niveles de renta. Para que se hagan idea de la magnitud de la propuesta, cada contribuyente madrileño tendría que asumir una carga fiscal adicional de 1.066 euros.

De modo que no sólo está en juego la libertad, sino la supervivencia económica de una comunidad que ha sido ejemplo de progreso y apoyo a la iniciativa privada. Lo que ofrece la izquierda es la manida receta de toda la vida: subida de impuestos a lo bestia y un brutal intervencionismo, incluido, claro está, la limitación del precio de los alquileres, sin descartar la expropiación de viviendas pura y dura, al estilo de lo que ha hecho en Baleares la socialista Francina Armengol. Esto pasará en Madrid si Ayuso no consigue la mayoría suficiente para gobernar. De los madrileños depende.

Tratado de la desilusión
Pedro de Tena Libertad Digital 22 Marzo 2021

¿Tiene algo que ver esta porquería con la democracia digna y respetuosa que una vez se soñó para España?

Seguramente es cierto que vivir no es más que un severo camino de desilusiones. Y lo es, en parte, porque en nuestra educación idealista se hizo mucho más hincapié en lo que debía ser que en lo que realmente era. En vez de atender a los hechos mismos hemos sucumbido ante formulaciones embellecedoras de la fealdad de la realidad. Tal vez por eso Julián Marías tardó décadas en redactar su Breve tratado de la Ilusión. Defiende, entre otras cosas, que la ilusión es constitutiva de nuestra vivencia del presente por su conexión con el futuro. Creemos, necesitamos, esperamos que lo porvenir sea mejor que lo vivido y ello nos predispone a la ilusión. Además, como el doble significado de la palabra revela, ilusión hace referencia a algo ilusorio, no real, e iluso a quien se entrega a demasiadas esperanzas

Muchas veces digo a mis amigos, nada en broma, que el mejor libro profético que se ha escrito en el siglo XX ha sido El Padrino de Mario Puzo. Muchos pueden pensar que estaba describiendo a una pandilla de delincuentes que se situaba por debajo del poder político democrático en los todopoderosos Estados Unidos. No. En realidad, Puzo estaba pronosticando en qué estructuras mafiosas podían convertirse las democracias occidentales al haber desaparecido de su horizonte una autoridad moral compartida (en nuestro caso, de la Iglesia), la igualdad de todos y cada uno de los ciudadanos ante la ley administrada por unos tribunales independientes y la aceptación del discurso racional de la ciencia y filosofía, esto es, la verdad como fin y la libertad como medio.

Viene esto a cuento del presidente Biden y de su ya sorprendente confesión mundial: “Putin es un asesino”. Lo mismo podría haber dicho del presidente chino, Xi Jinping, pero en su caso había intereses familiares de por medio, como es bien conocido. No digamos nada de Nicolás Maduro, de Castro y de tantos otros. Si tuviéramos que elaborar una nómina de asesinos, aparecerían en su listado desde Estados a grupos menores de poder, desde servicios secretos a bandas callejeras. Parafraseando a Walter Lippmann, de lo que se trata, por lo visto, es de ganar o robar mucho dinero, de tener ejércitos o servicios de seguridad o bandas para defenderlo e influir con él en los gobiernos y de disponer de iglesias o púlpitos mediáticos que lo bendigan y lo blanqueen todo. Si es en nombre de la democracia, juego perfecto.

Puede parecer lejano, incluso remoto. Pero sólo hay que comprobar cómo se desarrolla la “competencia” de los partidos en nuestro régimen constitucional para comprender que estamos implicados de lleno en el proceso de estructuración mafiosa de la sociedad. Lo que ha ocurrido en Murcia, último ejemplo de la compraventa política en unos y otros sentidos, da una idea de lo fácil que es anular o subvertir el voto ciudadano. Pronto lo veremos en Castilla León y tal vez en Madrid, como ya lo hemos visto en otras partes. Recuerden 1993 cuando el nacionalismo separatista catalán, encubierto en un servicio de “gobernabilidad”, fue sustrayendo de la mayoría nacional la propiedad de la nación a cambio de su apoyo al gobierno socialista. Lo mismo ocurrió en 1996 en esta ocasión con su apoyo del Partido Popular. A saber lo que pasó en 2004, salvo que tuvo como consecuencias la absolución política de los asesinos de ETA y la desmemoria histórica. Y todo oscuro, sin luz ni taquígrafos.

Todo empieza como si nada. Fíjense en el congreso del PP de Sevilla, con personas de la misma sensibilidad política y un programa idéntico. Pero hay tanto en juego, desde el nombre del próximo candidato/a a la Alcaldía de Sevilla a los intereses que se defenderán en los ayuntamientos, en el Congreso, en el parlamento andaluz, que la batalla entre la dirección nacional de Pablo Casado y la regional de Juan Manuel Moreno y Javier Arenas, ha sido más propias de mafias enfrentadas que de otra cosa. Que de 3.000 avales sólo prosperaran 1.200 en la candidatura de Virginia Pérez, ahora casadista, pero antes sorayista y más antes arenista, indica que más de la mitad de los presentados o eran falsos, o eran irregulares o no se ajustaban a la ley propia del partido. Pero es que en el caso del oponente, Juan Ávila, de 1.200 avales sólo la quinta parte fuese admitida como legal, da una idea de cómo son los procedimientos y el respeto a las normas. ¿Qué hay de la legalidad, de la caballerosidad, de la democracia, de la limpieza? Nada de nada, son negocios, nada personal.

Y no hablemos de un Podemos donde el califa de Galapagar (por lo de sus harenes) designa, ordena y decreta todo lo que le viene en gana sin reunir siquiera a su cúpula. Las formas ya ni importan, que se lo digan al sátrapa de Ferraz.

¿Tiene algo que ver esta porquería con la democracia digna y respetuosa que una vez se soñó para España? 1,2,3, responda otra vez. Estamos escribiendo un tratado nacional de la desilusión que no tiene más salida que la estructuración mafiosa ante la absoluta impotencia de las urnas. Es la profecía de Puzo.

La Yoli, esa comunista peligrosa con zapatos de Dior
Miguel Ángel Belloso. okdiario 22 Marzo 2021

La fuga de Pablo Iglesias sorprendió al presidente Sánchez desprevenido en Francia, en una cumbre bilateral con Macron y delante de la tumba en Montauban en la que está enterrado Manuel Azaña, que de haber podido resucitar habría escupido a estos personajes tan contemporáneos como hipócritas, sin duda al nuestro con más saña. Al parecer, Iglesias telefoneó a Sánchez poco antes de hacer pública en ‘youtube’ su decisión de luchar “contra el fascismo” en Madrid y de arremeter contra la “derecha criminal”. He de confesarles que para mí resultó un choque. No imaginaba que abandonaría las prebendas de la Vicepresidencia de este modo. Pero yo soy una persona esencialmente ingenua, incapaz de entender la complejidad de la maldad humana y la inclinación frecuente hacia la vileza.

Pensándolo después un poco, se me ocurre, como explicación, este lema tan simple de que la cabra siempre suele tirar al monte. Es decir, que, una vez degustado el Gobierno, resulta muy difícil y aburrido formar parte de su entraña siendo un antisistema radical como es el caso. Y que, por tanto, Iglesias ha decidido volver a su lugar de origen, a su comedero de patos, que es la calle, la agitación permanente, la quema de contenedores, los adoquines contra la policía, la exaltación de toda la podredumbre moral que campa entre los jóvenes del país malversados por el desempleo, la droga, las televisiones del régimen y un sistema educativo depravado.

Imagino que Sánchez, ante la llamada telefónica a destiempo, no daba crédito. No hay nada que más enoje a un presidente que los subalternos les roben los tiempos, que les alteren la agenda, y que además compliquen ese último conejo de la chistera que se había inventado del retorno a la centralidad comprando a Ciudadanos por un plato de lentejas y sacudiéndose el sambenito de ser un Gobierno socialcomunista. Quizá como castigo, ha hecho oídos sordos a la exigencia de Iglesias de que su Vicepresidencia sea ocupada por otro comunista. La ministra de Trabajo, Yolanda Díaz, será en efecto vicepresidenta, pero la tercera, dando paso en la prelación a Nadia Calviño, que conservará el poder del área económica, aunque esto sirva para muy poco.

¿Por cuánto tiempo? ¿En qué condiciones? La señora Díaz goza de muy buena prensa. No es una bocazas como Iglesias, y además es la ministra que mejor viste de toda la historia de la democracia española. Tiene una imagen imbatible pero un cerebro y unas intenciones tan peligrosas como las del señor desastrado del moño. Ha llegado a este Gobierno para honrar a su familia sindicalista y guerrera, para desmontar el capitalismo y, lo que es más inquietante, para situar en grave riesgo las ayudas que nos va a conceder la Unión Europea, por más de 140.000 millones, a cambio de unas reformas que están en las antípodas de las que ella pregona.

El Ministerio de Trabajo que dirige es básicamente un soviet que, a través de la Inspección Laboral, se dedica a hacer lo más difícil posible la vida a las empresas. Es un departamento empeñado en reforzar el papel de los sindicatos y en complicar el desarrollo fructífero de los negocios. El sistema que utiliza para ello es el de la coacción sin cargo alguno de conciencia. En su caso, y dado el apetito por la moda de esta señora, su estrategia consiste en el puño de hierro en guante de seda. Algunos de mis compañeros de los medios, incluso de los que no son adictos al régimen, dicen que la ‘Yoli’ se ha distinguido por haber llegado a grandes acuerdos sociales y por haber apostado por los expedientes de regulación de empleo que están salvando a las compañías de la quiebra. Pero todo esto es literatura barata. Los ERTEs los inventó la ministra Fátima Báñez, del PP de Rajoy, y a ella le ha costado tiempo llegar a entenderlos.

La suerte de la señora Díaz es haberse encontrado como interlocutor con un presidente de los empresarios, Antonio Garamendi, que tiene pasión por hacerse la foto con el poder establecido, aunque promulgue normas letales para los que tiene que defender, y que alberga una propensión inmarcesible al acuerdo al precio que sea. Así fue con la última subida del salario mínimo, con la que tragó, y con motivo de la cual tuvo que afrontar un conato de revuelta en una patronal muy diezmada ejecutiva e intelectualmente. Y así podría ocurrir eventualmente con otros asuntos espinosos encima de la mesa como la contrarreforma laboral en la que está empeñada la ‘Yoli’ para no defraudar la herencia familiar ni contrariar a sus amigos los sindicalistas.

Aunque Yolanda Díaz se vista con blusas de seda y lleve siempre zapatos caros de tacón, de esos que dejan ver el final de los dedos -que son los buenos-, su método negociador con la confederación de empresarios que preside Garamendi es siempre claro y expeditivo, del estilo del Ferrol, donde nació, igual ella que el Caudillo. Consiste en decir: “Esto es lo que te ofrezco, esta es la mierda que te tienes que comer. Si no lo aceptas, será peor. Puedo ser todavía mucho más mala”. Y hasta ahora Garamendi ha dicho amén.

La agencia de calificación crediticia S&P, la más importante del mundo, ha destacado hace unos días que las reformas estructurales impulsadas en España desde 2011, principalmente del mercado laboral, pero también de las pensiones, han triplicado la capacidad del país de generar empleo. Ha dicho: «Las reformas estructurales de los últimos diez años han hecho los mercados laborales un poco más flexibles en Europa. Esto significa que las empresas serán más rápidas a la hora de crear empleo a medida que sus negocios se expandan de nuevo. Esto es especialmente cierto en España, como resultado de más cambios estructurales de calado que en otras partes, que han más que triplicado la capacidad de reacción del empleo ante el PIB», en referencia a decisiones como la prevalencia de los convenios de empresa frente a los sectoriales, el abaratamiento del despido, la reducción de la salvaguarda de los empleados indefinidos y los cambios en el cálculo de las pensiones entre 2011 y 2013, que luego el propio PP de Rajoy echó para atrás.

Ahora la señora Diaz, futura vicepresidenta tercera de este Gobierno nauseabundo, está enfrascada en eliminar los aspectos “más lesivos” de la reforma laboral, que han sido precisamente los más fructíferos. Quiere recuperar la ultra-actividad de los convenios, que quiere decir que cuando los acuerdos caducan siguen vigentes hasta que no haya un nuevo pacto con los sindicatos, eternamente reacios a los mismos. Pretende primar los convenios sectoriales -que manejan torticeramente y de modo criminal las centrales sindicales- sobre los de empresa, que facilitan la supervivencia de las compañías, y quiere impedir el cambio de las condiciones de trabajo, que es la única posibilidad de que las sociedades puedan sobrevivir en un contexto no ya de cambio tecnológico acelerado sino en el provocado por la pandemia.

También se propone por supuesto prohibir los despidos, contra la lógica apabullante del mercado, que es muy sencilla, que es muy fácil de entender: las empresas se crean aquí, o vienen de fuera, cuando se dan las condiciones oportunas, y se van de aquí o eligen destinos menos hostiles cuando les da la gana. Pero claro, ¿cómo explicas a una abogada laboralista, hija de sindicalista, comunista y fanática de la causa, que por muchos zapatos caros de tacón que lleve -como las broker de Wall Street- no vas a poder a cambiar el mundo a mejor porque la utopía que persigues con ahínco sólo ha desembocado, empíricamente hablando, en la pobreza, el desempleo rampante, la desigualdad y ya, en el extremo último, en el crimen?

La ‘Yoli’ es un peligro público de primera magnitud -no en balde ha sido el fichaje de Iglesias-. Aspira a reforzar la rigidez ya mayúscula del mercado laboral y complicará la vida a Nadia Calviño, no porque ambas señoras piensen de manera muy diferente -pues la ex directora general de presupuestos de la UE también tiene ínfulas de arreglar el mundo a la manera socialista, es decir, estropeándolo-, pero porque ésta es la que tiene que dar la cara en Bruselas y tratar de conseguir que lleguen las ayudas prometidas, de las que hasta ahora no hemos visto un duro.

Quienes pensaban vanamente que la salida de Iglesias del Ejecutivo podría eliminar tensiones y engrasar la maquinaria del poder están equivocados. Ahora tenemos a la ‘Yoli’ de vicepresidenta, y al del moño, que espero que sea arrasado en Madrid, lo tendremos en la calle, que es lo que le gusta, alentando a los acólitos para que quemen contenedores y tiren adoquines a la policía. La cabra siempre tira inevitablemente al monte y le importa un comino el país.

Expertos en agravar problemas
Editorial ABC 22 Marzo 2021

Según el modelo de los fantasmales expertos de Salvador Illa, el Comité Interterritorial de Darias permite al Ministerio de Sanidad liberar a sus titulares de toda responsabilidad

Resulta paradójico que la reunión del Comité Interterritorial del Sistema Nacional de Salud convocada para hoy -justo después del puente de San José- haya sido considerada de carácter «urgente», según el propio departamento que dirige Carolina Darias. Cuatro días después de que lo hiciera la Agencia Europea del Medicamento (EMA), la ministra de Sanidad y los consejeros autonómicos se citan para confirmar, sin ninguna prisa, que la vacuna de AstraZeneca no conlleva riesgos para la salud pública y, en segundo término, redefinir los grupos destinatarios del tratamiento de la Universidad de Oxford. Hasta este miércoles -según el calendario que manejan Sanidad y su Comité Interterritorial, marcado por la urgencia y los puentes festivos- no se podrá reanudar la administración de esta vacuna, paralizada por una espiral de pánico, desinformación y medidas unilaterales que recuerda al caos normativo de los primeros compases de la pandemia. Los países europeos que, como España, interrumpieron el proceso de inmunización con los viales de estos laboratorios ante el temor a reacciones adversas volvieron la pasada semana y sin más dilación a administrarlos: Alemania lo hizo el pasado viernes, y también Francia -con su primer ministro a la cabeza-, al igual que el resto de socios de la UE, de Italia a Portugal, pasando por Bulgaria. España, en cambio, ha preferido cogerse el puente de San José para reflexionar con calma sobre una vacuna que en apenas unas semanas ha pasado dos exámenes consecutivos de las autoridades europeas, que no dudaron en descartar sus presuntas complicaciones patológicas. El criterio de los científicos de la EMA , sin embargo, no puede competir con los dictámenes de los expertos -ahora delegados territoriales, en función del estado de alarma- que desde los tiempos de Salvador Illa trazan la estrategia de Sanidad para liberar a sus titulares de toda responsabilidad.

Con menos del 9 por ciento de la población española inmunizada, cualquier retraso en la administración de las escasas vacunas disponibles no hace sino prolongar la crisis sanitaria y la agonía económica que la acompaña. Europa ha pecado de candidez al confiar en unos laboratorios farmacéuticos que desde el pasado enero no han sido capaces de cumplir sus contratos, ya sea por limitaciones logísticas o por trampas comerciales que el Parlamento comunitario debería investigar para depurar responsabilidades y, en su caso, exigir reparaciones. A este episodio de desabastecimiento, que imposibilita el cumplimiento de planes de vacunación tan posibilistas como los de Pedro Sánchez, se suma la falta de reflejos del Ministerio de Sanidad, cuyas reuniones de ‘urgencia’ representan un agravio para los pacientes que esperan los viales y los negocios que confían en la progresiva inmunidad del rebaño que los hace sostenibles.

Si durante la etapa en el Ministerio de Salvador Illa fueron sus fantasmagóricos expertos los utilizados para camuflar la arbitrariedad de sus decisiones -puramente políticas, cuando no frentistas hacia comunidades como la madrileña-, con Carolina Darias la responsabilidad recae en un comité autonómico que, con idéntica instrumentalidad política, le sirve para lavarse las manos. Tanta higiene tiene consecuencias, muy graves para quienes sufren los rigores de la pandemia y desde hace ya más de un año esperan y exigen responsabilidad y urgencia a quienes asumieron con su cargo la tarea de decidir en función del interés general, sin perder un tiempo que se traduce en vidas, humanas y económicas.

Memento mori, Iglesias
Tal vez le faltó quien le recordara, como a los generales romanos cuando hacían el paseo triunfal en Roma tras una batalla, que es, como todos los demás, un simple mortal
Mónica Nombela. Edición Alicante. esdiario 22 Marzo 2021

Y llegó él, el hombre de la melena, luego de la coleta y después del moño, a querer salvarnos a todos, especialmente a todas las mujeres, pobres seres débiles e inferiores que, según da a entender, cuando la cosa se pone fea precisamos que venga el macho alfa a ponerse a los mandos de la situación.

Cantaba Sabina que “las niñas ya no quieren ser princesas”, pero él parece que no se haya enterado todavía de esto, entregado como está, aparte de a su estilismo aparentemente descuidado, al culto a su ego, de dimensiones tales que solo puede rivalizar con el de Sánchez. Y, como no pisa el suelo, a base de flotar y flotar en la burbuja de sus delirios de grandeza, no se había dado cuenta de que las cosas no son exactamente como él se las imaginaba, que ni todas las mujeres caemos rendidas a sus pies, ni Errejón es ya su amigo incondicional, ni cuando él habla sienta cátedra.

Iglesias es un político que ha incurrido en tantas contradicciones y que ha demostrado tanta incoherencia como cualquier otro del espectro nacional. Que es tan humano también como cualquier otro. Parecía llamado a cambiar la política tradicional en España, a aportar aire fresco, pero la puesta en práctica de su proyecto, al inicio enormemente ilusionante y nacido al calor del movimiento 15-M, ha representado una decepción igual de grande para muchos de sus simpatizantes, sobre todo los que tienen pensamiento crítico y no se dejan llevar por la idolatría.

Hoy la formación de Iglesias se halla en la cuerda floja, y prueba de ello es la negativa con la que ha despachado Más Madrid la propuesta del ex vicepresidente del Gobierno, de encabezar una candidatura conjunta a las elecciones de la Comunidad de Madrid. Al igual que el otro partido que surgió casi simultáneamente por el centro del espectro político atraviesa un momento clave, pues de las próximas citas electorales depende el futuro tanto Ciudadanos como de Unidas Podemos. Y es que los partidos los dirigen personas, y en todos sitios cuecen habas. Ambos partidos han cometido errores garrafales, que les van a costar muy caros.

Podemos es él, Iglesias, porque en su partido no ha quedado nadie más con cierta talla y presencia, para posibilitar que pueda seguir existiendo después de él. Que hayan tenido que echar mano de una pobre mujer como la ministra de Trabajo como sustituta suya para la vicepresidencia tercera del Gobierno, significa que la cosa está fatal en ese partido. Si Martes y Trece aún actuaran, inmortalizarían a Yolanda Díaz con su insuperable performance de los ERTE para siempre. Si no la han visto aún, busquen esa comparecencia, porque al menos se echarán unas risas.

Iglesias ha sido víctima de sus propios errores. En realidad, ha hecho un gran favor a Más Madrid con el harakiri que se ha hecho a la vista de todos, saltando sin red desde la vicepresidencia del Gobierno, que jamás debió abandonar hasta que fuera inevitable, para protagonizar un tortazo del tamaño del mundo a la vista de todos, solo comparable con el de Arrimadas en la moción de censura fallida de Murcia. Pretendiendo que él era el sol de la mañana, lanzó un órdago a sus antiguos compañeros, sin duda dando por hecho que solo podrían decirle que sí. El no de Errejón, lanzado por boca de Mónica García, la candidata, ha demostrado que la venganza es un plato que se sirve frío. Iglesias se pretendía El Mesías, pero ha sido una mujer quien, con tono airado y cosechando a buen seguro muchas votantes femeninas con ello, lo ha mandado finamente a hacer puñetas. Y encima Errejón ni se ha despeinado.

Las mujeres estamos hartas. No necesitamos que venga ni Iglesias ni nadie a salvarnos la vida, que aquí tenemos a una Ayuso hecha un brazo de mar, que da por muerto políticamente hablando al hasta ahora líder podemita, y a la propia García, una desconocida lanzada a la palestra nacional por obra y gracia del envite de Iglesias. Ambas deberían darle las gracias a quien parecía demasiado listo para caer en este tipo de errores, de primero de Políticas. Tal vez le faltó quien le recordara, como a los generales romanos cuando hacían el paseo triunfal en Roma tras una batalla, que es, como todos los demás, un simple mortal.

Mónica Nombela Olmo
​Abogada y escritora

Libertad o comunismo (I): Madrid en juego
José María Rotellar. Libertad Digital 22 Marzo 2021

Hoy iniciamos una serie de siete artículos referentes a distintos aspectos de la libertad, la prosperidad y la economía de la Comunidad de Madrid. Cada lunes, un sector o actuación de interés será analizado, así hasta el último artículo, que se publicará el domingo, dos de mayo, aniversario del levantamiento del pueblo de Madrid luchando por su libertad contra la invasión napoleónica, fiesta de la región y este año también cierre de la campaña electoral de estas elecciones adelantadas a la presidencia de la Comunidad de Madrid.

A lo largo de toda la serie, y tras este primer artículo que mostrará que Madrid está en juego, al enfrentarse dos tipos de políticas económicas y de formas de entender la actuación del sector público en general, profundizaremos en el ámbito de los impuestos, la estabilidad presupuestaria, la sanidad, la educación y las trabas administrativas, para finalizar con un artículo de conclusiones.

En ellos, veremos qué es lo que está en juego y qué resultados han conseguido las políticas aplicadas hasta ahora en la Comunidad de Madrid, frente a las que la izquierda, y, en especial, Pablo Iglesias, desean llevar a cabo en la región que alberga la capital de España. De hecho, recordemos que ya se aplicarán políticas de izquierda en Madrid, entre 1983 y 1995, y consiguieron un peor resultado. Comparando con la otra región de igual tamaño, como es Cataluña, el crecimiento económico de Madrid solía ir por debajo.

Por el contrario, desde 1995, el crecimiento de la región madrileña ha sido superior siempre tanto a la media nacional como a Cataluña. En la serie que publica el INE, que parte de 2010, se ve de manera clara este resultado. Madrid creció un 63,6% más que el conjunto nacional o que Cataluña. Distintas políticas dan distintos resultados: las de izquierda mantenían a Madrid como una economía sostenida, sin vigor, empujada sólo por su peso institucional, y las liberal-conservadoras la han convertido en una economía sostenible por ella misma, dinámica, una región de oportunidades.

Y eso pasaba en comparación con una política de izquierdas que era socialdemócrata, muy moderada, como la aplicada entre 1983 y 1995. Imaginemos qué sucedería si ahora gobernase la izquierda radical de Pedro Sánchez e Iglesias.

De eso se trata, de contraponer las políticas que cada opción quiere implantar de conseguir gobernar tras las elecciones del próximo cuatro de mayo. Si gobierna Isabel Díaz Ayuso habrá una continuidad en las políticas aplicadas durante las últimas dos décadas y media, basadas en la libertad del individuo, en poder llevar adelante un proyecto personal de vida de cada individuo, donde la intromisión del sector público sea la mínima posible; que apuesta por la libertad de elección en sanidad o educación; por el crecimiento económico y la eliminación de obstáculos para iniciar una empresa o para trabajar; que opta por servicios eficientes y austeros e impuestos bajos. Si gobiernan Iglesias y la izquierda, la política que promoverán será radicalmente distinta, completamente opuesta, que no es otra que la que el comunismo siempre ha defendido, siendo éste, además, un comunismo que ni siquiera ha pasado por aquel “eurocomunismo” que trató de modernizar un poco -si es que se puede modernizar- a dicha ideología.

¿Qué se juega Madrid? La región madrileña, se juega mucho. De hecho, son los madrileños los que se lo juegan, pues puede trastocar su día a día, desde el dinero que van a cobrar en la nómina, que será menor si les suben los impuestos, a la posibilidad de decidir a qué colegio llevan a sus hijos -esencial, además de para elegir dónde quieren los padres que se eduquen sus hijos, para también que sus abuelos, en muchos casos, puedan recogerlos y ayudar a sus padres en el cuidado de sus hijos, al poder elegir un colegio cercano al domicilio de los abuelos para facilitarles esta labor-, o elegir a qué medico quieren ir.

Madrid ha conseguido ser la región más libre de España, especialmente en materia económica, sanitaria y educativa. El camino para llegar hasta aquí no ha sido fácil, como todo lo que en la vida merece la pena. Si tras las elecciones es la izquierda la que gobierna, acaudillada por un extremista como Iglesias, Madrid perderá esa libertad, porque el modelo de Iglesias, de la izquierda radical en general, es intervenir lo máximo posible en la vida de las personas.

Si gana Iglesias, si gana la izquierda, los comerciantes madrileños -en épocas normales, exentas de las restricciones a causa de la pandemia- dejarán de poder decidir qué días y en qué horarios abren para ajustarse a las preferencias de sus clientes. La hostelería se verá obligada a cerrar de manera muy restrictiva en los meses que queden de esta situación sanitaria y la quiebra de una gran parte estará garantizada.

Los madrileños que quieran abrir un negocio volverán a verse envueltos en una burocracia eterna para poder poner en marcha su actividad, pues se perderá la declaración responsable o la supresión de burocracia, que permite que Madrid sea un foco de atracción de inversiones, como muestra el hecho del liderazgo de Madrid en la creación de empresas el último año (casi una de cada cuatro empresas que se crean en España lo hacen en Madrid), o que reciba el 80,4% de toda la inversión extranjera recibida en España el último año.

Si gobiernan Iglesias y toda la izquierda, Madrid dejará de ser la región con menores impuestos, que permite que cada contribuyente madrileño se ahorre al año 1.150 euros en impuestos (tras la última gran reforma aprobada en 2014 con efectos de 2015), a los que hay que añadir los cien nuevos euros en impuestos que se ahorrará cada contribuyente con la futura rebaja del IRPF anunciada por Ayuso, que elevará dicho ahorro tributario por cada contribuyente madrileño a 1.250 euros al año. Ese dinero se queda en el bolsillo de los madrileños, que permite que lo destinen a lo que consideren ellos oportuno: consumir, ahorrar o invertir; en definitiva, a generar prosperidad económica y empleo.

De aplicarse la política de la izquierda, los madrileños ya no podrán elegir hospital, médico, enfermero o centro de salud, porque la asignación de los mismos volverá a estar en manos de los políticos.

Del mismo modo, se pone en riesgo la continuidad de la política de bilingüismo en inglés, que ha permitido que todos los niños, no sólo quienes proceden de familias con recursos económicos, sino todos, puedan estudiar no ya inglés, sino estudiar en inglés desde pequeños.

Asimismo, la estabilidad presupuestaria que ha conseguido Madrid, que hace que tenga el menor incremento de deuda y que haya sido la que más ha respetado la estabilidad presupuestaria, volará por los aires. El gasto exponencial es propio de las políticas de izquierda que propugna la izquierda, especialmente del comunismo de Iglesias, cuyos correligionarios han llegado a decir que todo se soluciona emitiendo más dinero: ¡tantos años han pasado y no han aprendido nada de economía! Eso es lo que han hecho -además de muchas otras barbaridades- en Venezuela y han dejado a dicho país en la miseria, además de sin libertades de ningún tipo.

No hay, por tanto, una única política económica posible. Hay una, intervencionista, basada en una mayor intromisión en la economía, gasto público creciente, déficit alto, deuda elevada y subida de impuestos, además de una ausencia total de reformas, que puede llegar a ser extremista cuando forman parte del Ejecutivo partidos comunistas, como sucede en el Gobierno de la nación y como sucedería en Madrid, con Iglesias, y que sería la única alternativa al actual Gobierno de la Comunidad de Madrid. La otra política posible, liberal, basada en la austeridad y reducción del gasto, la estabilidad presupuestaria, la reducción ordenada y selectiva de impuestos y la eliminación de trabas que libera renta para la economía productiva, genera un marco de confianza y credibilidad y dinamiza la actividad económica y el empleo.

Todo eso se juegan los madrileños, que no es poco. Es a todo o nada: o libertad o comunismo. Por ello, los madrileños, al votar el cuatro de mayo, más que nunca, tienen que analizar en quién depositan su voto, pensando en qué política quieren, si la que ha seguido Madrid durante los últimos veinticinco años, basada en la austeridad, la estabilidad presupuestaria, la bajada de impuestos, la eliminación de trabas y la liberalización de horarios comerciales y de la economía en general, es decir, una política basada en la libertad, o la política que aplica el Gobierno de Sánchez, que es la que se instalaría en Sol si gobierna la izquierda en Madrid, máxime con Iglesias como candidato, que es una política intervencionista, invasora de la capacidad de decisión de las personas, socialista y comunista, en suma.

Y si no quieren la política de Sánchez e Iglesias, tendrán que tener buen cuidado en no desperdiciar su voto en opciones que pueden quedar, con elevada probabilidad, fuera de la Asamblea de Madrid por no llegar al mínimo del 5%, al tiempo que han de tener cuidado de que aunque alcancen dicho porcentaje no vuelvan a hacer una pirueta como la de presentar mociones de censura contra un gobierno del que formaban parte simplemente por el hecho de querer ocupar la cabecera del banco del Ejecutivo.

También es importante que, frente a un reagrupamiento electoral de la izquierda, no se disperse ningún voto de centro-derecha para no verse perjudicada dicha opción por la ley electoral. Por tanto, los votantes liberal-conservadores, los votantes del centro-derecha, así como todos los votantes que no quieran perder toda esa libertad conseguida, con independencia de su ideología, deberán votar, para evitarlo, por quienes claramente aseguran una política económica liberal-conservadora, sin dispersar el voto para evitar ese perjuicio electoral, que se ha demostrado, con números, negro sobre blanco, que es la que procura mayor crecimiento económico, mayor empleo, mayor libertad, mayor bienestar y, en suma, mayor prosperidad, que es la política que aplica la opción de Isabel Díaz Ayuso, en torno a la cual, a priori o a posteriori, habrá de unirse todo el centro-derecha. De los madrileños es la decisión: Ayuso o Sánchez-Iglesias, libertad o comunismo, respectivamente.

Dispersión del PP
Nota del Editor 22 Marzo 2021

El PP carece de credibilidad, en todas las ocasiones ha dilapidado que no dispersado el voto. Como no son de fiar, solo queda apoyar a Vox.

El castrismo se infiltra en la revuelta catalana
Mirar para otro lado e ignorar el papel que desarrollan en España -de Cataluña a la Comunidad Valenciana- los agentes del régimen de La Habana quizá sea lo más cómodo para el Gobierno de Sánchez
Editorial ABC 22 Marzo 2021

En páginas de España, ABC traza hoy un esbozo de las estrechas relaciones que mantiene el aparato de la Cuba castrista con los radicales que desde hace años desestabilizan las calles y las instituciones de Cataluña. Si la Venezuela de Chaves y Maduro está en la raíz ideológica y financiera de los promotores de lo que hoy es Unidas Podemos, la dictadura de La Habana aparece como parte interesada y activa de la revuelta que contra el orden constitucional protagonizan formaciones como la CUP o movimientos como los CDR, inspirados en la propia arquitectura del castrismo. Mirar para otro lado e ignorar el papel que desarrollan en España -de Cataluña a la Comunidad Valenciana- los agentes del régimen de La Habana quizá sea lo más cómodo para el Gobierno de Sánchez, al que nuestros servicios de inteligencia, ahora que Pablo Iglesias los va a dejar atrás, junto a su vicepresidencia, no tendrían mayor inconveniente en contarle a qué se dedican en la Embajada de Cuba.

El Supremo entierra la memoria histórica y rechaza investigar el franquismo
El Tribunal ha dado un nuevo golpe al Gobierno que con su Ley de Memoria Democrática pretende revisar judicialmente los hechos ocurridos durante la Guerra Civil y el franquismo
Camilo Novo / Manuel Villa. esdiario 22 Marzo 2021

Franco y el franquismo es uno de los grandes temas del Gobierno, que se intentó apuntar un tanto con la exhumación del dictador y la reciente devolución al Estado del Pazo de Meirás. Pero ahora el Tribunal Supremo ha dado un nuevo varapalo al Ejecutivo que ya está tramitando su Ley de Memoria Democrática, con la que pretende crear una Fiscalía especial para juzgar los hechos ocurridos desde la Guerra Civil, algo que tendrá un complicado encaje jurídico, a la vista de la última decisión del alto tribunal.

De hecho, han sido los propios magistrados del Supremo los que consideran que la decisión de juzgar los actos cometidos durante el franquismo es más propia de "historiadores" que de jueces, tal y como se desprende de la reciente sentencia de la Sala de lo Penal que establece que las investigaciones sobre hechos relacionados con fosas de desaparecidos durante la guerra civil y el franquismo no puede tener carácter penal, estableciendo las diferencias entre la verdad histórica y el proceso penal, cuyo objetivo es dirimir la culpabilidad o no de una determinada persona o personas.

Así es la "Memoria Democrática" de Carmen Calvo para rematar lo que Zapatero no pudo

En este caso, confirma la decisión de la Audiencia Provincial de Soria de archivar una causa instada tras el descubrimiento de una fosa con restos de seis desaparecidos durante la Guerra Civil, condenando en costas a la asociación denunciante.

La causa, cuyo archivo se confirma ahora de forma definitiva, se instó ante un juzgado de Almazán, donde se hallaron los restos, y a este respecto el alto tribunal recuerda que la pretensión de la Asociación Soriana Recuerdo y Dignidad, "legítima en su planteamiento de demanda de tutela", no puede ser atendida, ya que debe quedar fuera de la respuesta penal lo relativo a los denominados 'juicios de la verdad', tal y como fueron llamados los procesos judiciales realizados sobre la dictadura en Argentina.

Insiste el alto tribunal en su sentencia, de la que ha sido ponente el magistrado Vicente Magro, que en nuestro sistema procesal no es posible una actividad jurisdiccional de mera indagación sin una finalidad de imposición de una pena, además de considerar que los hechos han superado con "creces" el período de prescripción de los delitos.

El sistema penal en España, según la sentencia, implica la existencia de responsabilidades penales exigibles y con, al menos potencialmente, la presencia del imputado con pleno ejercicio de su derecho de defensa y con la intervención activa que la ley procesal establece y le garantiza, algo que no es posible en este caso.

Entienden que, con su querella, la asociación buscaba "más bien la satisfacción del derecho a saber las circunstancias en las que el familiar respectivo falleció, en la manera en que se han desarrollado estos denominados juicios de la verdad en otras latitudes", una pretensión de las víctimas que, "aunque razonable, no puede ser dispensada por el sistema penal.

Así, el Supremo afirma que "la búsqueda de la verdad es una pretensión tan legítima como necesaria", si bien "corresponde al Estado, a través de otros organismos, y debe contar con el concurso de todas las disciplinas y profesiones, especialmente a los historiadores".

Sigue argumentando la sentencia que "el derecho a conocer la verdad histórica no forma parte del proceso penal y solo tangencialmente puede ser satisfecho", ya que las exigencias de contradicción efectiva, de publicidad, de igualdad de partes, de oralidad, la disciplina de garantía de la prueba, el contenido esencial del derecho a la presunción de inocencia, etc., como notas características del sistema penal de enjuiciamiento, "se compaginan mal con la declaración de la verdad histórica de un hecho tan poliédrico como el de la Guerra Civil y la subsiguiente posguerra" .

"No procede mezclar la verdad histórica con la forense -insiste el Supremo en su sentencia-, pues la histórica es general e interpretable, no está sometida a la perentoriedad de términos y plazos y, con frecuencia, precisa de cierta distancia temporal para objetivar su análisis".

******************* Sección "bilingüe" ***********************

¿A nadie le importa el futuro de los niños españoles?
Rosa Díez. okdiario 22 Marzo 2021

Si les parece fuerte la pregunta, repasen las decisiones que ha venido tomando el Gobierno de la pareja tóxica y las consecuencias que todas ellas van a tener sobre el futuro de nuestros niños. Y no me refiero únicamente a las derivadas de la ruina económica que asola España y afectará a varias generaciones y que es consecuencia de la ineficacia y el sectarismo del sanchismo gobernante. No me refiero tampoco únicamente a los niños de las familias que perciben la desesperación de sus padres y abuelos, condenados a sumarse a las listas del paro y/o a las listas del hambre, mientras el Gobierno salva empresas chavistas con el dinero que no llega a los desempleados españoles.

Hoy me quiero referir específicamente a las consecuencias que tiene para el futuro –sobre todo para el de los niños de las familias socialmente más débiles- la decisión de la coalición tóxica Sánchez/Iglesias de que el español deje de ser lengua vehicular en el sistema educativo. El castellano es, además de la lengua común, la lengua materna de la inmensa mayoría de los niños, incluidos los que viven en comunidades autónomas que tienen además otra lengua oficial. El español es además la lengua que hablan más de quinientos millones de ciudadanos en todo el mundo, lo que la convierte en un instrumento de competitividad para todos los españoles, particularmente para aquellos que no pueden permitirse estudiar en colegios reservados a familias económicamente pudientes en los que, además de estudiar en español, aprenden otros idiomas.

Cuando se priva a un niño de ese instrumento de competitividad le están privando de una herramienta esencial para comunicarse en toda España, para participar en los asuntos públicos y para relacionarse con el resto del mundo. Eso, además de la educación sectaria y de baja calidad, es la consecuencia más grave de la Ley Celaá, una ley que se hizo para extender a toda España el adoctrinamiento que ya se practica en aquellas comunidades en las que gobiernan los nacionalistas.

Traigo el asunto a colación porque acabamos de conocer que el Tribunal Constitucional ha considerado válido el uso del bable en las sesiones del Parlamento Regional de Asturias, lo que concede a ese dialecto la consideración de lengua oficial de facto. La sentencia ha sido aprobada por mayoría y ha tenido como ponente a Conde-Pumpido, ese hombre que siendo fiscal general del Estado, durante la negociación de Zapatero con ETA, aconsejaba a los jueces que se mancharan las togas con el barro del camino. Pues bien, con la Ley Celaá en vigor y los socialistas gobernando en Asturias, que nadie se sorprenda si el siguiente paso es la introducción del bable en la escuela y, por consiguiente, la exclusión del español como lengua vehicular; si eso ocurre los niños asturianos, que bastantes dificultades sufren por vivir en una de las regiones más deprimidas de España, acabarán siendo educados en bable y se les privará de una herramienta de competitividad insustituible que es la lengua común, el español.

Santiago González abordaba esta cuestión en su libro Lágrimas socialdemócratas, publicado hace ya algunos años. En sus páginas se hace eco de un vídeo que habían grabado en 2009 varios “insignes” asturianos en defensa de la oficialidad del bable. Entre ellos estaba el cantante Víctor Manuel, que se incorporaba a la campaña “Doi la cara pola oficialidá” (hay que ser todo un héroe para “atreverse”…), con el siguiente mensaje:

“Hola, soy Víctor Manuel. Estoy por la oficialidad porque creo que es bueno y que nos va a ayudar a ser mejores, a ser más cultos, a conocer mejor lo que ha sido nuestra historia, nuestra presencia como Asturias desde hace miles de años.”

Pero, ay la hemeroteca… Resulta que el héroe había sido entrevistado en marzo de 1999 por Arantza Furundarena y, en esa entrevista el cantante relata un hecho que le marcó:

—V.M. Recuerdo que la hermana de Iruretagoyena, el concejal (del PP) asesinado en Zarauz, salió en televisión diciendo: “Pero, ¿cómo le han matado, si era vasco?” Eso está ahí e indica que hay un problema, obedece a una enfermedad. No me gustan los nacionalismos de ningún tipo, ni el español, ni el vasco ni el asturiano.”

Y entonces la periodista pregunta:

—AF.-¿El asturiano?
—VM.-Es terrible, todo lo malo se copia. En Asturias ya empiezan a decir qué es de buen asturiano y qué es de mal asturiano. Siempre hay imbéciles que imitan lo peor.

—AF.-Pero usted siempre ha demostrado un gran apego a su tierra.
—VM.-Claro, es que yo quiero a Asturias tanto como cualquier nacionalista asturiano. Sin embargo, creo que el bable no tiene que ser cooficial, como algunos pretenden. En Asturias, de un tiempo a esta parte, somos expertos en inventarnos problemas donde no los hay. Y éste es un problema claramente inventado. A los nacionalistas les encanta reescribir la historia. Hay gente de mi generación que me ha dicho: “Es que a mí me pegaban en la escuela cuando hablaba en bable”. Y yo digo: “Pero si tú eres de la misma escuela que yo, y hablábamos todos igual. ¿De dónde sacas esto?” En mi tierra el nacionalismo es todavía bastante suave. Pero sospecho que va a prender más; la estupidez no tiene fronteras. (Lágrimas socialdemócratas, págs 247-249).

El nacionalismo “oficial” sigue siendo débil en Asturias. Pero ya no hacen falta nacionalistas para que en esa comunidad se impulsen políticas identitarias. Será por eso de que “la estupidez no tienen fronteras” (que decía Víctor Manuel) por lo que el nacionalismo ha prendido en el PSOE y ahora son los socialistas quienes se encargan de “reescribir la historia” e inventarse problemas donde no los hay.

La vergüenza de normalizar a Otegi
Francisco Marhuenda larazon 22 Marzo 2021

Uno de los aspectos más repugnantes de la Nueva Política es la campaña de normalización de Otegi y sus compinches emprendida por la izquierda política y mediática. El olvido de los horrores de ETA debería avergonzar a aquellos que aceptan a los bilduetarras que ni siquiera han pedido perdón. En este período hemos asistido al esperpento de considerar normal que los comunistas y anticapitalistas estén en el Gobierno de España.

No contentos con ello, los socialistas, que eran tan fervorosos defensores de la aplicación del artículo 155 de la Constitución para acabar con el golpe independentista, ahora buscan ansiosos los pactos con ERC y JxCat que quieren destruir España e insisten en el mensaje de lo «volveremos a hacer». Por tanto, está muy bien para la izquierda el negociar con los herederos de la banda terrorista que sembró de muerte toda España, así como con los independentistas y los comunistas mientras que es terrible, escandaloso y no sé qué más chorradas que Vox, que es un partido que respeta el ordenamiento constitucional, forme parte de las instituciones.

En este sentido, me causa estupor que José María Álvarez considere que la presencia de Otegi en el Congreso de UGT está en la línea de «entrar en situación de plena normalidad». ¿Y que hicieron los delegados? Pues recibir este mensaje con una gran ovación. Es triste que el secretario general del sindicato olvide a los afiliados que murieron por las balas o las bombas de la banda terrorista. He de reconocer que esta «plena normalidad» me produce una gran repugnancia.

Al margen de discrepancias ideológicas o políticas, Álvarez me parecía una persona coherente y seria, pero me temo que, como en otras ocasiones, me he equivocado. No puedo entenderle. En primer lugar está el recuerdo de las víctimas, tanto del sindicato como del conjunto de la sociedad española, y a esto hay que añadir que no solo no han pedido perdón sino que se sienten muy orgullosos de la lucha armada, que es el subterfugio que utilizan para enmascarar el terrorismo.

No me sorprende que los podemitas empaticen con los bilduetarras y los independentistas, ya que les une la destrucción de España como hilo conductor de su estrategia política. En cambio, la mala memoria socialista es muy diferente porque responde a una ausencia de valores y principios que es un síntoma de la decadencia que afecta a la clase política. Por ello, es comprensible el declive de partidos y sindicatos.

La envidia del poeta
Alfonso Ussía. https://gaceta.es 22 Marzo 2021

Termina de editarse un gran libro, impulsado por el europarlamentario de Vox y gran escritor, Hermann Tertsch y coordinado por Pedro Fernández Barbadillo. “Memoria Histórica, Amenaza para la paz de Europa” en el que he tenido la fortuna de colaborar. Mi capítulo se refiere al asesinato en Paracuellos del Jarama de un inocente entre seis mil inocentes más. Se trata de mi abuelo materno, Pedro Muñoz-Seca, el gran comediógrafo y heroico español que murió perdonando a sus verdugos. Pero no fueron sus verdugos exclusivamente los que dispararon a los inocentes. El máximo responsable del genocidio, en obediencia al camarada Stalin, fue Santiago Carrillo Solares. Pero la nómina de los verdugos es extensa.

Rafael Alberti fue un poeta portentoso. Para mí, que soy más albertiano que lorquiano, junto a Federico ocupó la cumbre de la gongorina Generación del Veintisiete. Sus poemarios de la juventud, especialmente “Marinero en Tierra” y “A la Pintura”, son fabulosos. Su poesía en la guerra, deplorable. Se recupera en el exilio argentino con sus “Canciones del Paraná” y plenamente en Roma con “Roma, Peligro para Caminantes”. Casi siempre en sus versos, su nunca vencida nostalgia del mar, la bahía de Cádiz y el Puerto de Santa María.

Quien más trató, quiso y fue bien tratado y querido por toda la generación de aquellos grandes poetas –Lorca, Alberti, Cernuda, Salinas, Giménez Caballero, Prados, Altolaguirre, Gerardo Diego, Dámaso Alonso, Bergamín-, fue Pepín Bello, que falleció pocos años atrás, casi centenario. Bello, que era liberal, dislocó el tópico comunista cuando afirmó que Federico no lo fue jamás. Y en una entrevista, hablando de Alberti, ya sin pelos en la lengua y con la valentía que concede la cercanía del fin, Pepín Bello reveló que a Rafael Alberti le carcomía la envidia que sentía de Federico García Lorca. “Rafael era sólo un gran poeta. Federico, además de un gran poeta, era un personaje con un atractivo y una simpatía excepcionales-.

Además de envidioso, Alberti no estaba metido en el cuerpo de un hombre bueno. En una cena con don Antonio Garrigues, Eugenio Suárez, el que firma y José Bergamín en el Club Financiero Génova, Bergamín, que era un simpático bicho, opinó que Alberti siempre se comportó como una mala persona. Bergamín todavía vivía en Madrid y no se había trasladado a la casa de Alfonso Sastre, el gran tonto, y Genoveva Forest, terrorista en el atentado de la calle del Correo, para morir en Fuenterrabía y ser enterrado como un dirigente cultural de Herri Batasuna y la ETA. El señorito madrileño-malagueño que se retrataba con mono de miliciano recién estrenado –jamás se acercó al frente-,murió como un batasuno amargado por su propia desfachatez.

Cuando fue detenido don Pedro Muñoz-Seca, su hermano menor, el doctor pediatra don José Muñoz-Seca, le rogó a Vicente Alberti, hermano de Rafael, que intercediera por el autor portuense. Los Muñoz-Seca y los Alberti eran paisanos del Puerto de Santa María, y compañeros de colegio. Vicente, que no era comunista, insistió e insistió en favor de don Pedro, pero Rafael no movió un dedo. Al fin, un día de diciembre de 1936, Rafael Alberti llamó a su hermano. “Vicente, no sigas dándome la lata con Perico Muñoz-Seca. Ya lo hemos matado“.

En el palacio incautado de los Marqueses de Heredia-Spínola, en la calle del Marqués del Duero de Madrid, se celebró a principios de diciembre la cena de la Alianza de Escritores Antifascistas, bajo la presidencia –siempre presiden los que pagan-, del embajador ruso, Iliá Ehrenburg y el Gran Comisario Koltsov, el representante de Stalin en Madrid durante los inicios de la Guerra Civil. Se sirvió caviar, langosta, colas de cigalas, “pescaíto frito” y jamón serrano. Los españoles, entre ellos Alberti y Carrillo, se atiborraron de caviar y los rusos de jamón. En los postres, Albertí se incorporó para hablar: “Señoras y señores, compañeros, camaradas. Mi gran amigo Santiago Carrillo, Delegado del Orden Público y Seguridad, me acaba de comunicar que hoy ha ‘muerto’ uno de nuestros mayores enemigos, el católico, monárquico y fascista Pedro Muñoz-Seca”.

“¡Son gajes de la guerra!… El mes pasado ellos acabaron con nuestro admirado y queridísimo Federico, Federico García Lorca, y ahora le ha tocado el turno a uno de ellos. ¡Donde las dan, las toman! Con una diferencia, que ellos saben donde cayó y dónde está enterrado su escritor y nosotros no sabemos dónde reposan los restos del nuestro. La razón y el derecho están de nuestra parte. ¡Viva la República! ¡Viva Rusia! ¡Viva Stalin!” (Memoria Histórica. “El Viacrucis de los Escritores Españoles durante la II República, la Guerra Civil y el Exilio. Julio Merino. Volúmen I, 2017)

Grandísimo poeta. Grandísimo canalla. El envidioso.
 


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