AGLI Recortes de Prensa   Jueves 1 Abril  2021

Por qué habrá elecciones generales antes de final de año
Miguel Ángel Belloso. okdiario 1 Abril 2021

Los responsables del Banco Central Europeo, entre ellos su vicepresidente Luis de Guindos, tienen prohibido hablar de los países de manera individualizada, así como de la política fiscal, que es competencia doméstica y en grado supremo de la Comisión de Bruselas, encargada de vigilar los presupuestos de los socios. Pero ¡vaya que si hablan! Son tremendamente elocuentes. Sólo hay que ser un poco hábil en la interpretación, no de lo que dicen literalmente, sino de lo que quieren decir callando. De los mensajes que desean lanzar entre líneas. Para los viejos del lugar, esta situación recuerda mucho a la de la extinta Unión Soviética, que abocó al nacimiento de un grupo de expertos en descifrar los propósitos del Kremlin al albur de las declaraciones del mandarín correspondiente.

En la entrevista con Guindos de este lunes en OKDIARIO hay muchos mensajes implícitos hacia el Gobierno de Sánchez. El más importante -me parece- es que la barra libre instaurada en Europa, con la suspensión de las reglas fiscales de la Unión, no avala en ningún caso que el gasto público se dedique a cuestiones diferentes a combatir los efectos perniciosos de la pandemia. Pero España ha incurrido reiteradamente en este pecado capital. A pesar de las recomendaciones en contra de todos los expertos económicos sensatos, Sánchez decidió elevar el sueldo de los funcionarios y revalorizar las pensiones sin venir a cuento, pues estos han sido los dos colectivos que han estado por completo al resguardo de la crisis, es decir los más protegidos.

También se aprobó un Ingreso Mínimo Vital que no está ligado a la pandemia, sino a luchar contra la supuesta pobreza estructural del país, y que puede tener consecuencias nocivas sobre la inclinación de la gente a pujar por encontrar un empleo y abandonar lo antes posible el estado de pasividad y de molicie a que conduce vivir permanentemente de la sopa boba. Toda esta clase de gastos no están dirigidos, como aconseja el señor de Guindos, a paliar los efectos de la expansión letal del virus sobre la vida de los españoles, sobre sus negocios y sobre la salud mental de los que no llegan a final de mes, sino que constituyen gastos presupuestarios permanentes y por tanto peligrosos, al amenazar la viabilidad futura de las cuentas públicas. En sus palabras está implícita la inicua comparación entre las ayudas directas a las empresas que han aprobado los diferentes gobiernos europeos, que han sido mucho más cuantiosas que las ofrecidas por Sánchez y su inefable lugarteniente Nadia Calviño.

El BCE seguirá comprando masivamente deuda de los estados durante un buen tiempo y oxigenando su política fiscal. Dice que no lo hace, porque lo tiene prohibido, pero desde luego que lo hace. ¿Cómo, si no, habría podido Sánchez amamantar a los funcionarios y a los pensionistas e incurrir en otros gastos indecorosos e inquietantes? El pretexto que aduce Guindos es que la política de expansión monetaria va destinada exclusivamente a facilitar la financiación de los estados miembros, a impedir la escalada de las primas de riesgo y a perseguir su objetivo contractual, que es situar el objetivo de inflación lo más cerca posible del 2 por ciento. Pero esto son las excusas habituales, inválidas para un experto en el Kremlin, completamente persuadido de que le estás suministrando gasolina a un pirómano.

Toda la artillería pesada que está empleando el BCE, sin embargo, tiene un límite. Llega un momento en que la munición se acaba y en el que, además, provoca efectos indeseados, como es el de disuadir a los gobiernos de cumplir con sus obligaciones, que son las de aprobar las reformas estructurales que deben impulsar la productividad de las economías a medio y largo plazo.

Hace ya tiempo que el BCE se ha pasado de velocidad al respecto. Por eso Guindos, en esta entrevista majestuosa e imprescindible con OK diario, que hay que leer sabiendo qué esconde cada advertencia y palabra que simula decir inocentemente, sugiere que los responsables políticos de todos los países miembros, y de manera destacada Sánchez -que es el más retrasado al respecto- deben poner en marcha planes de consolidación fiscal a medio plazo.

Esto, en la jerga europea, quiere decir que tienen que diseñar programas de ajuste presupuestario para hacer viables en el futuro sus cuentas públicas, porque las reglas de estabilidad de la UE se restablecerán en cuanto la situación económica se normalice, y porque hay países como España que ya están en una de las situaciones más perentorias imaginables, con un déficit público en 2021 que rebasa el 10% del PIB, como en los tiempos de la Gran Recesión.

No hay mejor patrón de lo que Sánchez deberá hacer a medio plazo que el severo plan de ajuste fiscal que aprobó el ex presidente Zapatero, conminado por la Unión Europea, a fin de evitar una intervención in extremis de España a cargo de los ‘hombres de negro’. En mayo de 2010, Zapatero se vio forzado a anunciar las medidas restrictivas más duras e impopulares de la historia reciente. El actual sátrapa de Venezuela, que unos días antes todavía se proponía relanzar el socialismo despilfarrador y estúpido de costumbre, hizo tabla rasa de todas sus promesas y convicciones, redujo drásticamente el gasto público, recortó el sueldo de los funcionarios y rebajó las pensiones.

Pues esto es lo que espera Sánchez. ¿Lo hará? ¡No! Y no por una de las cuestiones que el señor de Guindos desliza en la entrevista. El primer trimestre de este año va a finalizar con una caída del PIB de en torno al 0,5%; el segundo periodo, entre abril y junio, va a ser de transición, quizá también ligeramente negativo; pero el segundo semestre de 2021 promete ser espectacular en términos de crecimiento. La caída ha sido tan vertiginosa y profunda que el progreso en la vacunación -aunque estemos entre los países más retrasados de Europa- y el cambio de expectativas que se espera van a impulsar un aumento de la actividad tremendamente intenso a partir de junio.

Naturalmente, los problemas estructurales no se habrán acabado -continúan eternamente pendientes-, ni se ha puesto uno solo de los mimbres oportunos para atacarlos y resolverlos, pero el hecho es que la economía española va a experimentar un rebote de una muy notable consideración. El propicio, digámoslo ya de una vez, para que Sánchez convoque unas elecciones generales anticipadas.

Los datos estadísticos serán el próximo otoño engañosamente positivos, las exigencias de la Comisión Europea todavía no habrán entrado en la fase crítica que vivió Zapatero, pero todos los pronósticos indican que 2022 será un año de apenas estabilización, con cifras de crecimiento mediocres, y ya con todas las alertas internacionales insuflando ese aliento fétido en el cogote para que dejes de ser un país tan sucio fiscalmente como España. En resumen, ¿por qué demorar la llamada a las urnas si ya dijo Mark Twain que es mucho más fácil engañar a la gente que persuadirla de que ha sido engañada? Mi apuesta es que Sánchez convocará elecciones a finales de otoño con todo el viento de popa y el objetivo consustancial al socialismo de seguir jodiendo al país durante otros cuatro años más.

A quien no deberíamos votar
Agustín Valladolid. vozpopuli.es 1 Abril 2021

Octubre de 2010. Sala Alcalá 31. Exposición del fotógrafo Santos Yubero. Imágenes que recorren la vida de Madrid entre 1925 y 1975. Lo contó Ruth Toledano en El País, haciéndose a su vez eco de la anécdota referida por Lucía Laín, comisaria adjunta de la exposición: “La sala [está] inusualmente llena para la mañana de un día no festivo. Se oyen las risas de dos ancianos que no se conocen entre sí y que, ante la foto de un grupo de civiles durante la guerra, discuten si se trata de ‘los tuyos o los míos’”.

Toledano tituló el artículo con el verso de un poema que Antonio Machado dedicó a la capital: “Rompeolas de las Españas”. Aquellos eran dos ancianos bienhumorados, que probablemente lo vieron todo, lo padecieron todo, rescatando unos segundos de afectos malogrados, ayer imposibles y hoy imprescindibles. Dos ancianos que probablemente, once años después, repetirían la escena, si todavía estuvieran en condiciones de hacerlo, ante la sorpresa de ojos mucho más jóvenes, no siempre capaces de apreciar el valor de ese tardío alborozo.

No entiendo el empeño de ciertos personajes de regresar a la España a garrotazos, ese afán por desandar el laborioso camino del reencuentro y desautorizar el posterior abrazo de aquellos que un día fueron enemigos irreconciliables. Me resulta irritante el intento de traducir en votos la estrategia del señalamiento y la confrontación, la intolerante actitud de quienes han optado por sobrevivir a costa de negar el derecho del adversario a la discrepancia. Nunca comprenderé a quienes son incapaces de asimilar la lección de esos dos supervivientes que ríen con ganas porque no pueden distinguir si las boinas de la fotografía color sepia de Yubero son rojas o nacionales; menos aún a los que quieren convertir la campaña del 4 de mayo en un revival subconsciente de los días amargos del 36, si es que ese año y los sucesivos hubo alguno que no lo fue.

El prestigio de la calumnia
En 1821, huyendo de la Inquisición, Leandro Fernández de Moratín escribe desde Bayona, camino de Burdeos, a su amigo Juan Antonio Melón: “Mi carácter es la moderación; no hallo razón ni justicia en los extremos; los tontos me cansan y los malvados me irritan. No quisiera hallar estas clases de gentes en donde hubiera de vivir”. No las halló. Murió en París. Moratín fue un progresista que se dio de bruces con esa España del siglo XIX que parecía no tener remedio: “la España que pudo ser”, en palabras de Julián Marías, y no fue; la que sembró la semilla tóxica de las dos Españas que se desangraron no mucho tiempo después.

Habrá quien piense que exagero, que no ha lugar a cotejos que eluden el contexto histórico. Pero es que entre aquel y este contexto, entre lo que se decía en el Madrid del 31 en adelante y lo que hoy se escucha en demasiadas ocasiones, hay elocuentes paralelismos que no fomentan precisamente los desmemoriados; resuenan ecos inquietantes de conductas excluyentes. Entre aquella España y la de ahora hay preocupantes semejanzas que nos advierten de un futuro sombrío, la principal de las cuales es la ruina de la política, la consolidación desde el poder de tics despóticos que creíamos superados, como la redención del enfrentamiento y la calumnia como factores de prestigio o el florecimiento y la protección mediática de la vulgar mentira, la incompetencia y la estupidez.

Así que debiéramos estar muy atentos a lo que se diga y se prometa durante la campaña electoral madrileña. Por mi parte advierto que no pienso votar a quien utilice un lenguaje guerracivilista, a quien amenace con meter en la cárcel al adversario. Tampoco a los que nos tomen por imbéciles y utilicen la mentira y la burda manipulación como ganchos electorales; a los que propongan soluciones simplistas a problemas complejos; a los que dificulten el debate entre candidatos o no admitan preguntas de los periodistas en sus comparecencias públicas.

Como no voy en ningún caso a votar a los cabezas de lista que lo hayan sido exclusivamente por razones tácticas, como apunta aquí Juan Carlos Rodríguez Ibarra, y a sabiendas de que, salvo que logren gobernar, su dedicación posterior a las lecciones de mayo nada tendrá que ver con la defensa de los intereses de los madrileños. Tampoco voy de ninguna manera a elegir la papeleta de aquellos que pretendan convertir la pandemia en la principal materia de confrontación de la campaña, aparcando o tapando los demás problemas de los ciudadanos.

Pero por encima de cualquier otra consideración, a los que de ningún modo votaré, es a los empeñados en desmentir a Machado, a los que hace tiempo llegaron a la conclusión de que su continuidad en la política pasa por convertir Madrid, como ya ocurriera con Cataluña, en un nuevo foco de discordia entre españoles.

Un país sin pulso
Agapito Maestre. Libertad Digital 1 Abril 2021

La represión será más dura. Se hará con sordina y cachaza. La agitación y la movilización estarán dentro y fuera del Gobierno.

La alegría dura poco, como dice el refrán, en la casa del pobre. La salida de Iglesias del Gobierno de España marca ya una nueva etapa en la política española. Quizá al principio no se noten los cambios pero, sin duda alguna, los habrá. Serán todos muy importantes y, por desgracia, para nada bueno. La represión será más dura. Se hará con sordina y cachaza. La agitación y la movilización estarán dentro y fuera del Gobierno. El nivel de ideologización y odio en la política crecerá. El miedo a la libertad se extenderá por todas partes. Vivimos una etapa de graves retrocesos en la historia de España. Tardaremos mucho en recuperar algunas libertades básicas, vinculadas casi siempre al ejercicio de nuestra ciudadanía, que nos han sido usurpadas en el último año y medio. El tiempo roto de la pandemia es irrecuperable.

Ya no es una metáfora la patada en la puerta de la policía para entrar en nuestro domicilio, incluso ha sido televisada una de esas barbaridades; imagino que se ha hecho para que sepamos quién tiene la fuerza, o sea, para amedrentarnos. Parece que la obsesión del Gobierno de España es producir miedo. Tampoco el nivel de vida de los españoles volverá al ser mismo que antes de la llegada al poder de la entente socialista-comunista. Sospecho que todo empeorará. La realidad es tozuda. Los niveles de desempleo y endeudamiento están llegando a límites insospechados hace dos años. Las colas del hambre crecen sin que nadie sepa cómo ponerles remedio. Los cierres de negocios y empresas son continuos. Se premia con subvenciones a empresas vinculadas a la casta socialista y comunista. Es nula la capacidad de gestión de este Gobierno. Etcétera.

Hay pocas razones para escribir sobre un futuro mejor, pero si no tenemos otra opción que hablar de superación del actual estado de postración política, diré cuál es la principal barrera a superar: el desencanto, la desmoralización y la falta de ilusión para combatir a los oportunistas y a los aventureros de la política. ¡El ímpetu español! De risa. Sí, la recuperación económica, social y política será lenta y premiosa, pero comenzaremos a salir de la crisis. ¿Cuándo podrá decirse algo parecido de nuestras miserias espirituales? La carencia de entusiasmo, el desencanto radical de la mayoría de los españoles a la hora de participar en un proyecto conjunto de creación de bienes públicos es el principal déficit para salir de este estado de postración democrática.

No son, dicho sea de paso, las élites políticas las únicas responsables de esta general decadencia, porque las élites intelectuales y culturales, lejos de crear obras para sustentar y nutrir a los españoles de un ánimo crítico, han callado y trincado del poder, o peor, han creado productos al nivel de La Sexta y Telecinco. Basura y más basura, series y más series, para mantenernos unidos cabeza con cabeza. Lo volverán a contar, pues, los futuros historiadores del Gobierno de Sánchez e Iglesias: España siguió siendo maestra en violación de los derechos humanos y persecución de los periodistas. Así lo recogió, en 2021, el Informe del Gobierno de los EEUU sobre los Derechos Humanos en el mundo: el Gobierno de España persigue a la prensa y Podemos se financia con fondos irregulares. ¡España eterna! Al primer grito del jefecillo, sí, todos arrodillados. La cobardía cotiza al alza. Esta gentuza nos ha llevado a una terrible alternativa. El odio entre los españoles sembrado por los poderosos, por las élites de los partidos políticos, nos conduce directamente al abismo. O se vota en clave fanática o nos abstenemos.

¿Dónde está Vox?
Carlos Dávila. okdiario 1 Abril 2021

Entre que en las televisiones se le da poco pábulo y entre que la irrupción electoral de Isabel Díaz Ayuso es fortísima, el partido de Abascal, el que arrasó al PP en las recientes elecciones catalanas, parece desaparecido del mapa político español. Sus dirigentes no admiten esta percepción; es más, creen que tras la sorpresiva convocatoria de Ayuso, ellos no han hecho más que mejorar. Se piensan decisivos y en eso no se les puede dar más que la razón. Porque fíjense, en el peor escenario de la noche del 4 de mayo; supongamos que la candidata Monasterio, hasta ahora muy desaparecida, no consigue rebasar el dintel del cinco por ciento de los votos. Si es así, quedaría fuera de la Asamblea de Madrid. ¿Es posible esta fatalidad?

Pues algún sociólogo, de los que escudriñan por anticipado las posibilidades de cada quien no dan por imposible que Vox se quede a las puertas del Parlamento regional. Es cierto, porque lo es, que los dirigentes del partido se ríen, más que sonríen, cuando, sólo como hipótesis, se les menciona un desastre así. No lo contemplan en absoluto, pero, una pregunta: ¿han analizado certeramente lo que en principio está ocurriendo con el voto del centro derecha en Madrid? Ya se sabe que se van a centrar en el llamado ‘cinturón rojo’ donde tan buenos logros sumaron en las pasadas generales, pero las circunstancias han cambiado, por lo que es lógico preguntarse: ¿será suficiente esa estrategia para obtener un resultado cuantioso? En principio, nada lo prevé así.

Pues, a lo que parece, el ‘efecto Ayuso’ está concitando sobre la actual presidenta un apoyo masivo en dos direcciones: la más evidente es el desplazamiento de los votantes de Ciudadanos y, con menos fuerza pero también de forma evidente, hacia el PSOE. La segunda es la apuesta general por el partido mejor situado en la derecha. La candidatura del voluntarioso Edmundo Bal, un político que se confiesa inequívocamente “a la izquierda del centro” (es su propia definición política) no está arañando por ahora, y se supone que tampoco en la campaña, una sola voluntad procedente del PP, más bien al contrario. Bal, que siembra recelos mil en lo que queda de su esquelético partido, tiene en todo caso una sola oportunidad: la que le puede deparar el único debate televisivo -va a ser sólo uno- que se celebrará en el medio del los días de campaña. Bal, buen orador y hombre de excelente formación jurídica, reclamará con toda seguridad la atención de los espectadores, pero: ¿será suficiente ello? Nadie lo da por asegurado.

Y, ¿el papel de Vox? ¿qué está haciendo Vox? ¿por qué no se está moviendo más? ¿cuál es el papel ahora mismo de su candidata Monasterio? Son preguntas difíciles para una respuesta simple. Lo más probable es que, tras la primera conmoción surgida de la convocatoria electoral, el equipo directivo del partido esté analizando cómo oponerse al huracán desatado por Ayuso. La réplica oficial a tantas preguntas es que “algo se está moviendo ya”, lo cual se asemeja más a un acto de voluntad que a la fotografía de una realidad adversa. Es curioso, pero algunos analistas del centro derecha, si reparar en los datos fehacientes que depara la enrevesada Ley d’Hont, festejan por anticipado lo bien que le vendría al PP de Ayuso, la incomparecencia de Vox en la venidera Asamblea de Madrid. Pues bien, eso sería más que un dislate, que también, sería constancia cercana a la catástrofe para la aventura electoral de Ayuso. ¿Qué supondría ello? Pues que el PP tendría que obtener en las urnas de mayo un resultado próximo al 47 por ciento de los votos emitidos, algo que ni ahora mismo, ni el mismo 4 de mayo parece posible para Ayuso.

De aquí, que resulte preocupante la escasa presencia, la falta de protagonismo que está teniendo Vox y su propia candidata. Quizá, aunque lo nieguen taxativamente, aún están abrumados por el hecho de que Ayuso haya ocupado su espacio, o ¿qué otra cosa es el haber elegido un lema “Comunismo o libertad” tan cercano a las proclamaciones del partido de Abascal? ¿Cómo va a tratar Monasterio a Díaz Ayuso durante el larguísimo mes de abril? He aquí otra de las incógnitas ni siquiera entrevistas.

Para el PP obviamente Vox ya no es el enemigo, pero tiene por cierto que la asimilación homogénea de las dos formaciones es inconveniente para Ayuso. Es evidente que ese va a ser uno de los puntos de agresión del PSOE, lo que ya Sánchez ha comenzado a hacer con su desvergüenza habitual. En este escenario, y pese a algunas apreciaciones foráneas, la campaña no va a ser ni un paseo militar para el PP (¿qué poco se habla del partido en estas elecciones?) ni para Vox condenados a entenderse según aventan las encuestas y, en consecuencia, atados también a la idea de no hacerse demasiado daño en estas fechas. El daño, sobre todo a Ayuso, ya le viene dado por el activismo inmisericorde, amoral, de la factoría de La Moncloa que muy probablemente se juegue en este día de mayo su supervivencia en el poder. Va a ser tanta su brutalidad, hasta el paroxismo, que cualquier fisura, no decimos ya fractura, entre el PP Vox, podría ser letal para su objetivo de seguir gobernando en Madrid y prepararse para las elecciones generales próximas. Madrid es un escenario decisivo para lo que ahora nos debe ocupar: la derrota del social leninismo de Sánchez y del agónico Pablo Iglesias.

Desmemoriados
Nota del Editor 1 Abril 2021

Vox está donde debe estar, defendiendo España y a los españoles. Los desmemoriados o intoxicadores pretenden que se olvide la inanidad. inutilidad, traiciones del PP, para que parezca que algo cambia y sigan otros cuarenta años tomándonos el pelo, conculcando nuestros derechos humanos y constitucionales (especialmente a los español hablantes, y en Galicia, el PP sigue en ello).

La España totalitaria de Sánchez y Marlaska
Pablo Planas. Libertad Digital 1 Abril 2021

El Gobierno que se define como el más progresista de la Historia tendrá que restituir al coronel de la Guardia Civil Diego Pérez de los Cobos en su puesto de jefe de la Comandancia del Instituto Armado en Madrid. La Audiencia Nacional ha admitido un recurso del destituido. El coronel fue cesado por negarse a informar al ministro de Interior, Fernando Grande-Marlaska, sobre las pesquisas que llevaba a cabo un grupo de agentes de la Guardia Civil en calidad de policía judicial en torno a la autorización de la marcha feminista del 8-M del pasado año, cuando estalló la pandemia.

Grande-Marlaska pretendía que el mando de la Guardia Civil le cascara lo que indagaban unos agentes que estaban bajo su mando pero de cuyas actividades por orden judicial el coronel no debía saber nada y mucho menos chafardear con esa información. Eso lo tenía que saber el ministro perfectamente porque antes que ministro fue juez, pero le importó un rábano y ante la digna negativa del coronel adoptó represalias que consistieron en cesarlo como jefe de la Comandancia y negarle el ascenso a general que por méritos y antigüedad le correspondía.

La misma y vieja historia de siempre. Gentes de honor, profesionales de probada valía, personas eficientes y dignas son vapuleadas por políticos sin escrúpulos, mediocres chupatintas sólo buenos para trepar y pelotear. Habrá que ver lo que se inventa Grande-Marlaska para no cumplir la resolución judicial y mantener en el ostracismo a Diego Pérez de los Cobos, un guardia civil a quien los golpistas se la tenían jurada por haber impedido con democráticas medidas de contención que los separatistas se rieran del Estado y de los ciudadanos no separatistas el 1 de octubre de 2017.

El pago a ese y otros servicios, así como al cumplimiento cabal de sus obligaciones, fue el cese, un cese que habla de la clase de individuo en el que se convirtió Grande-Marlaska al aceptar ser ministro en un Gobierno con Pedro Sánchez y Pablo Iglesias.

Así es que tenemos un ministro del Interior que nombra y cesa a cargos policiales en función de sus particulares intereses políticos y sin importarle una higa que tal comportamiento sea de una ilegalidad abracadabrante. Claro que se trata del mismo ministro que considera que una patada en la puerta vale lo mismo que una orden judicial, idea que no deja de ser extraordinariamente disparatada y delirante viniendo de un tipo que fue juez. El hecho se ha puesto de relieve en las redadas ordenadas contra fiestas particulares que según Interior son "ilegales". O sea que ahora resulta que para montar una fiesta en casa, sea viciosa orgía o inocente cumpleaños, habrá que pedir permiso a la autoridad competente. La idea seguro que es muy del agrado de los mulás del Afganistán y de los ayatolás del Irán.

El cese arbitrario del coronel De los Cobos y los episodios de las patadas en las puertas al amparo de las leyes marciales por el coronavirus no han entrado por falta de tiempo en el último informe del Departamento de Estado de los Estados Unidos sobre los derechos y libertades en el mundo. En dicho documento, ese pedazo de Gobierno progresista de Sánchez no queda precisamente bien parado. La Administración presidida por Biden cuestiona las restricciones de movilidad de la ciudadanía con la excusa del coronavirus, las ruedas de prensa sin periodistas, las amenazas y presiones a la prensa independiente y los chanchullos neuronales de Pablo Iglesias, entre otros extremos que desmienten la impresión que tiene de sí mismo el Gobierno y que difunde con sus Cintoras y Ferreras.

Menos mal que el Gobierno es de izquierdas, porque esto mismo con un Ejecutivo de derechas sería calificado de dictadura pura y dura.

Caso Marlaska: reprobación judicial de un ministro indeseable
EDITORIAL. Libertad Digital 1 Abril 2021

Todos los lectores recordarán la infamia perpetrada hace poco menos de un año por el ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, al destituir fulminantemente al jefe de la Comandancia de la Guardia Civil de Madrid, coronel Diego Pérez de los Cobos, tras negarse este a informar a sus superiores de las investigaciones que estaban llevando a cabo los guardias civiles a su mando como policía judicial en torno a la autorización de las funestas manifestaciones feministas del 8-M de 2020.

En línea con lo denunciado en su día en estas mismas páginas, la Audiencia Nacional acaba de confirmar que "el motivo de la decisión discrecional de cese era ilegal, en tanto que el cese estuvo motivado por cumplir [Pérez de los Cobos] con lo que la ley y el expreso mandato judicial ordenaban: no informar del desarrollo de las investigaciones y actuaciones en curso; lo que, entre otras cosas, podría haber sido constitutivo de un ilícito penal".

Bien está que la Audiencia Nacional haya anulado la destitución de este ejemplar coronel de la Guardia Civil, y ordenado a Marlaska su restitución. Lo que no es de recibo es que, tras tan contundente y clamorosa reprobación judicial, el ministro del Interior no haya dimitido o sido destituido de forma fulminante.

Es lógico que el Gobierno tuviera el máximo interés por conocer qué estaba averiguando la Guardia Civil respecto a un caso como el de las temerarias manifestaciones del 8-M, que afectaba directamente al delegado del Gobierno en Madrid y, de forma indirecta, a todo el Ejecutivo. Ahora bien, incitar a Pérez de los Cobos, tal y como hizo Interior, a que violase el secreto que le exigía la juez que investigaba el caso para informar al Gobierno de los detalles de la imputación fue una ruindad sólo superada por la decisión de Marlaska de destituirlo tras negarse a violar la ley. Téngase presente que incitar a un subordinado a que perpetre un ilícito penal puede ser, a su vez, constitutivo de delito. Como lo es también hacer caso omiso del artículo 550.2 de la Ley Orgánica del Poder Judicial, que literalmente advierte: “Los funcionarios de Policía Judicial a quienes se hubiera encomendado una actuación o investigación (…) no podrán ser removidos o apartados hasta que finalice la misma o, en todo caso, la fase del procedimiento judicial que la originó, si no es por decisión o con la autorización del juez o fiscal competente”.

Al margen de que la ignorancia de la ley no exime de su cumplimiento, no es concebible que Marlaska, dada su condición de ex magistrado y ex vocal del CGPJ, ignorara que lo que hacía con Pérez de los Cobos era ilegal. Aun así, y a la espera de cuáles puedan ser las consecuencias penales que pudiera acarrear al propio Marlaska su inmoral proceder, es evidente que sólo desde la más infame complicidad puede Pedro Sánchez mantener a semejante indeseable como ministro del Interior.

Marlaska, si te queda un gramo de vergüenza, vete
OKDIARIO 1 Abril 2021

Después de que la Justicia haya restituido en su cargo de jefe de la Comandancia de la Guardia Civil de Madrid al coronel Diego Pérez de los Cobos, casi un año después de ser fulminantemente cesado, el ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, si es que le queda un ápice de dignidad y honor, tendría que presentar su dimisión e irse a su casa. Porque no vale como ministro ni tampoco como juez. La sentencia emitida por el Juzgado Central de lo Contencioso Administrativo de Madrid es un bofetón con la mano abierta a un ministro al que la Justicia acusa de cesar de forma ilegal al coronel por negarse a llevar a cabo un acto manifiestamente contrario a la ley, que es lo que pretendía que hiciera Marlaska cuando le conminó a que informara a los responsables políticos del Ministerio del Interior de una investigación sometida a la más estricta reserva por haberlo así dispuesto la autoridad judicial. Es decir, la Justicia atribuye a Marlaska una doble ilegalidad: la del cese del coronel y la de pretender burlar una decisión judicial. Dado que el ministro es juez de carrera, debería saber que lo que hizo fue prevaricar.

El fallo judicial es demoledor: «No podemos concluir más que el motivo de la decisión discrecional de cese era ilegal, en tanto que el cese estuvo motivado por cumplir con lo que la ley y el expreso mandato judicial ordenaban». Ese párrafo sería suficiente para que Marlaska, en lugar de acercar presos etarras hacia el País Vasco-el último, el sanguinario Txapote, asesino de Miguel Ángel Blanco, Gregorio Ordóñez y Fernando Buesa-, abandonara el Ministerio y la carrera judicial, porque quien tiene que impartir justicia no puede, bajo ningún concepto, saltarse las decisiones judiciales. Y es eso, exactamente, lo que Marlaska hizo. Un acto ilegal y cobarde que le inhabilita para la política y la judicatura.

El coronel Pérez de los Cobos es un militar honesto y leal al que Marlaska hizo un daño irreparable al poner en duda su integridad. El honor de este guardia civil de trayectoria impecable siempre permaneció intacto, pero del honor del ministro ya no queda nada.

Condés, Del Rey, Faraudo y Del Castillo: los antihéroes del Frente Popular
Los cuatro militares desempeñaron un trágico protagonismo en la violencia que se producía en la calles de Madrid a partir de febrero de 1936
Luis E. Togores. larazon 1 Abril 2021

En octubre de 1934, estando en la presidencia de la II República Española Niceto Alcalá Zamora y en la presidencia del gobierno el recién nombrado Alejandro Lerroux, líder del Partido Republicano Radical, se produjo un golpe de estado revolucionario que se saldó con casi dos mil muertos y varias decenas de miles de detenidos.

Los socialistas, desde su expulsión del poder, en septiembre de 1933, por causa del triunfo de las derechas en las elecciones de noviembre de 1933, habían abandonado la vía parlamentaria para intentar imponer el socialismo apostando por la vía insurreccional armada. Para el PSOE la legalidad democrática, la república parlamentaria, quedaba descartada. En enero de 1934 Francisco Largo Caballero, líder socialista, justificaba con estas palabras el nuevo camino que emprendía el PSOE: “Nosotros fuimos a una revolución y el poder cayó en manos de los republicanos y hoy hay en el poder un Gobierno republicano y ya destruye lo que hicimos nosotros”. Pero para que la vía insurreccional fuera legítima, según los socialistas, debía mediar una provocación reaccionaria que la justificara, que fue, a sus ojos, la entrada en el gobierno de miembros de la CEDA, el partido más votado en noviembre del 33. Ha escrito Santos Julia: “Los socialistas no pretendían con sus anuncios de revolución defender la legalidad republicana contra un ataque de la CEDA, sino responder a una supuesta provocación con objeto de avanzar hacia el socialismo. En parte por ese motivo y en parte porque nunca creyeron que el presidente de la República y el propio Partido Radical permitieran el acceso de la CEDA al gobierno, se comprometieron solemnemente, desde las Cortes y desde la prensa, a que en el caso de que éste se produjera, desencadenarían una revolución. Esa decisión se vio reforzada por el activismo de las juventudes socialistas y por los acontecimientos de febrero de 1934 en Austria, cuando el canciller socialcristiano [el equivalente de la CEDA española] Dollfuss aplastó una rebelión socialista bombardeando los barrios obreros de Viena, acontecimientos interpretados por los socialistas españoles como una advertencia de lo que podía esperarles en caso de que la CEDA llegara al gobierno”.

Los líderes que incitaron al fracasado intento de revolución y al golpe de estado del 34, Largo Caballero e Indalecio Prieto, tras su derrota empezaron a trabajar para convertir a los golpistas en héroes del proletariado al tiempo que desataban una campaña para incriminar a los militares, guardias civiles y de asalto que, a las órdenes de un gobierno democráticamente elegido, habían restablecido el orden y la legalidad republicana.

Entre los delincuentes de la revolución del 34, convertidos en héroes del proletariado revolucionario, estaban cuatro militares que habrían de tener un papel destacado en la historia de España y en el desencadenamiento de la Guerra Civil: Fernando Condés, Carlos Faraudo, José del Rey y José del Castillo. Todos ellos vinculados estrechamente al PSOE y miembros de la UMRA, la Unión Militar Republicana Antifascista.

El teniente Condés estuvo destinado en el Parque de Automovilismo de la Guardia Civil de Madrid cuando llegó la República, tiempos en que trabó gran amistad con Margarita Nelken, con el líder ugestista Amaro del Rosal y con el mismísimo Largo Caballero. En la revolución del 34 se le encomendó la misión de ocupar el Parque de Automóviles de la Guardia Civil sin conseguirlo. Condés fue juzgado, condenado, expulsado de la Guardia Civil y del Ejército y enviado a prisiones militares. Con el triunfo del Frente Popular fue amnistiado, reintegrado al servicio en la Guardia Civil y ascendido a capitán. A su salida de la cárcel se convirtió, junto a su compañero Del Castillo, en instructor de una organización paramilitar de las Juventudes Socialistas madrileñas “La Motorizada” que se había fusionado con las Juventudes Comunistas para formar las Juventudes Socialistas Unificadas. Condés era uno de los escoltas del líder del PSOE Indalecio Prieto.

José del Castillo, durante la Revolución del 34, perteneciendo a una de las unidades militares que marcha sobre Asturias, se negó a cumplir las órdenes de sus mandos: “Yo no tiro sobre el pueblo”. Juzgado y condenado por un consejo de guerra, cumplió un año en una prisión militar. Al salir de prisión, en noviembre de 1935, se afilió a la UMRA. En enero de 1936 fue procesado por pertenecer a las Juventudes Socialistas, aunque fue absuelto por falta de pruebas. Con la victoria del Frente Popular solicitó destino en los Guardias de Asalto de Madrid. Su ingreso en este cuerpo se produjo el 12 de marzo del 36 siendo destinado a la 2ª Compañía de Especialidades del madrileño cuartel de Pontejos junto a la, entonces, sede del Ministerio de la Gobernación, tiempos en los que como miembro de la UMRA se ejercían abiertamente de instructores de las belicosas milicias de las Juventudes Socialistas.

El 14 de abril, durante el desfile militar conmemorativo del 5º aniversario de la República, fue linchando y asesinado por una turba situada junto a la tribuna presidencial el alférez de la Guardia Civil Anastasio de los Reyes al protestar por los abucheos a la Guardia Civil. El gobierno frentepopulista de Azaña hizo todo lo posible para que el entierro del alférez De los Reyes pasase desapercibido, pero sus compañeros se echaron el féretro a hombros por las calles de Madrid camino del cementerio. La comitiva fue atacada a tiros en Manuel Becerra produciéndose enfrentamientos al defenderse los guardias civiles, militares y civiles que iban en el entierro. Los Guardias de Asalto mandados por el teniente Castillo arremetieron contra el cortejo fúnebre en lugar de defenderles de sus atacantes. Durante estos sucesos cayó muerto por disparos de los hombres de Castillo el falangista Andrés Sáenz de Heredia, primo del fundador de la Falange José Antonio Primo de Rivera, resultando también herido en la refriega el teniente Castillo y el joven estudiante carlista, que no iba armado, José Luis Llaguno Acha. Algunas fuentes indican que el teniente del Castillo fue autor de los disparos que mataron e hirieron a Sáenz de Heredia y a Llaguno. Castillo estuvo a punto de ser linchado por los manifestantes y tuvo que ser sacado del lugar por los agentes bajo su mando que lo trasladaron a la Dirección General de Seguridad, donde prestó declaración y para ser puesto en libertad sin cargos. El 7 de mayo, el capitán Carlos Faraudo de Guardias de Asalto fue asesinado en una represalia por falangistas. Era instructor de las milicias de las Juventudes Socialistas para los preparativos de la revolución de octubre de 1934. Por negarse a hacerse cargo del servicio de tranvías en huelga en la madrugada del 5 de octubre de 1934 había sido llevado a prisiones militares. Con la llegada del Frente Popular fue reincorporado a los Guardias de Asalto con todos los honores.

El 12 de julio pistoleros no identificados acabaron con la vida del teniente Castillo. Esa madrugada se congregaron en el cuartel de la Guardia de Asalto de Pontejos paisanos pertenecientes a las milicias socialistas, de “La Motorizada”, destacado socialistas como Santiago Garcés y Luis Cuenca, junto al capitán Condés y al oficial de los Guardia de Asalto José del Rey. De la sede policial salió este grupo en un vehículo policial camino de la casa de Gil Robles, líder de la CEDA, y, al no encontrarle en su domicilio, continuaron a casa del jefe del Bloque Nacional (Derecha Monárquica) José Calvo Sotelo, donde lo detuvieron y poco después asesinaron.

El teniente José del Rey era miembro de los Guardias de Asalto y había sido condenado a 6 años de cárcel por los sucesos de 1934. Con la llegada del Frente Popular fue reintegrado al servicio, siendo destinado como escolta de la diputada socialista Margarita Nelken. Al día siguiente de su activa participación en el asesinato de Calvo Sotelo Del Rey partió para Irún a recibir a Margarita Nelken que llegaba de un viaje a París y no regresó a Madrid hasta el 17 de julio con la sublevación militar iniciada. Al no encontrarse en la capital no fue interrogado por los sucesos de la noche del 13 de julio que llevaron al asesinato de Calvo Sotelo.

Nuestros protagonistas Condé, Del Rey, Faraudo y Del Castillo eran militares prestando servicio en la Guardia Civil y en los Guardia de Asalto, pero estrechamente vinculados al PSOE y a personalidades de este partido como su líder Largo Caballero o la diputada Margarita Nelken, poniendo por encima de sus obligaciones como militares y agentes de la ley su vinculación y militancia en el PSOE que les llevó a disparar, a asesinar, a los enemigos de su partido. Todos ellos participaron de forma activa en la revolución de 1934 siendo juzgados y encarcelados, separados del servicio, por estos sucesos. Con la llegada del Frente Popular al poder en febrero de 1936 fueron amnistiados y regresaron al servicio, pero ya incuestionablemente unidos a los proyectos revolucionarios del PSOE. Los cuatro desempeñaron un trágico protagonismo en la violencia que se producía en la calles de Madrid a partir de febrero de 1936, lo que terminó por provocar el asesinato de Calvo Sotelo, la gota que, finalmente, decidió a los militares más remisos y que conspiraban contra el gobierno del Frente Popular a alzarse en armas el 17 de julio de 1936.

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Ministro del Interior, tracatán de terroristas
Zoé Valdés. Libertad Digital 1 Abril 2021

Hay que recuperar el Basta Ya y las manos blancas, hay que salir a las calles masivamente y apostarse frente al Ministerio del Interior.

Me pregunta una amiga: “¿No tienes miedo ante tanto acoso contra ti en las redes sociales debido a tu más reciente columna en Libertad Digital sobre Rociito, el guardia civil y el bufón?”. Sí y no. Aunque cada vez más no. Un NO mayúsculo. Hoy voy a ser reiterativa con ese no. Aquí lo suelto:

No se puede ser más tracatán y soplatubo, por no decir chupap…, que el ministro del Interior de España, Fernando Grande-Marlaska. En medio de una pandemia que dura ya casi un año y medio, cuando se avecinan elecciones madrileñas, con nocturnidad y alevosía, este bochorno de mequetrefe acerca a los asesinos etarras al País Vasco. Cuánta pendejería la de este Gobierno y cuánta cobardía la de este ministro o ministre.

No ha pasado nada del fallecimiento de los padres de María del Mar Blanco, tal como ella ha expresado en Twitter, y el Enano-Marlaska acorta el tramo que separa al asesino de su hermano, Miguel Ángel Blanco, de la vivienda de sus familiares. No se puede ser más canalla. Tan canalla, diría yo, como los mismos que él ha favorecido.

Cada día debemos convencer más a los españoles de que hay que sacar a este régimen social-comunista del poder, de lo contrario pronto tendremos al criminal Txapote en cualquier ministerio del Gobierno de España, quién sabe si hasta sustituyendo al propio Marlaska, quien por su parte, no lo duden, saltaría de felicidad.

Esta burla a las víctimas del terrorismo, esa falta de respeto inaceptable, no es sólo sumisión, es además compinchería, aceptación, declaración de falta de principios… Una declaración de falta de principios que avergüenza y que pone como cómplices de asesinato a la mayoría de los españoles que supuestamente votaron por este Gobierno. No se puede ser más traidor y más entreguista.

He leído en algunos artículos de prensa que los periodistas se limitan a narrar el hecho. Los periodistas, la prensa, deben implicarse contra esta infamia.

Describir no basta, debemos levantar las voces y actuar, e impedir que este hecho, que esta miserable traición pueda llegar a término, que los etarras y sus simpatizantes consigan salirse con la suya. Porque salirse con la suya sería abrirles una brecha para que un día no muy lejano alcancen a representar a España como gobernantes. Es a lo que también han aspirado ya en Colombia, por poner un ejemplo. Es lo que hicieron en Cuba, en 1959, esta otra panda de bandoleros a los que todavía sesenta y dos años más tarde llaman revolucionarios.

No por gusto los etarras encontraron inspiración, entrenamiento y refugio en Cuba. No por gusto un espía terrorista es ahora mismo el embajador de Cuba en España, al que ese mismo ministro del interior, con el peligro que eso significa, ni siquiera se plantea expulsarlo de su cargo.

Estoy de acuerdo con María del Mar Blanco, hay que recuperar el Basta Ya y las manos blancas, hay que salir a las calles masivamente y apostarse frente al Ministerio del Interior, abuchear al ministro, reorganizarse en manifestaciones masivas. Pero, sobre todo, por encima de todo, hay que votar el 4 de mayo en Madrid en contra del comunismo y de toda esta gentuza social-comunista que lo único que anhela es implantar en España el terror, y que apoyan a los que condujeron mediante actos sanguinarios a los demócratas y hombres libres a la muerte, y al resto a vivir con el miedo debajo de la piel.

No hay que tener miedo, ahora es el momento de no tenerlo; tal vez después del 4 de mayo sea ya bastante tarde.

Y mientras, prosigue la humillación a las víctimas
El acercamiento de presos etarras al País Vasco no es un acto humanitario, que nadie se engañe, es la consolidación de la política de blanqueamiento de la banda
Editorial ABC 1 Abril 2021

Sin atisbo de sonrojo y solo para satisfacer el precio político de haber convertido a EH Bildu en su socio preferente en las Cortes, el Gobierno de Sánchez prosigue infatigable en su estrategia de aliviar la condena a los asesinos de ETA. Los últimos en llegar a este club de mimados por el sanchismo son Txapote y su novia, Irantzu Gallastegui, cuyo historial criminal sobrecoge al incluir los asesinatos de Miguel Ángel Blanco, Fernando Múgica, Gregorio Ordóñez, Fernando Buesa y el funcionario Francisco Gómez. Interior traslada a ambos de la cárcel de Huelva a la de Estremera solo porque así lo quiere Bildu, no hay ninguna otra razón que justifique el despropósito moral y la humillación a las víctimas que supone gratificar a unos criminales, auténticos asesinos en serie. El acercamiento de presos etarras al País Vasco no es un acto humanitario, que nadie se engañe, es la consolidación de la política de blanqueamiento de la banda y su sangriento historial para sacar rédito político de la alianza de Sánchez con el entramado proetarra. Una traición a la memoria de quienes perdieron su vida por la libertad de todos.

Los separatistas no saben qué hacer
José García Domínguez. Libertad Digital 1 Abril 2021

Con los separatistas catalanes ocurre algo muy curioso y que, sin embargo, no se comenta mucho, a saber: que han perdido ya su lerda guerrita contra España. Son, sí, unos perdedores y unos fracasados. El procés no fue, en el fondo, más que una estafa a esa pobre gente de las bases, los dos millones raspados de ingenuos creyentes que se tragaron el cuento de que un Estado con medio milenio de antigüedad a sus espaldas, un Estado que ha resistido embates a sangre y fuego durante centurias, puede ser desmantelado con unas cancioncitas de Lluís Llach y unos desfiles de la afición por el Paseo de Gracia. El procés fue el timo de la estampita soberanista, un tocomocho para simples. Y la suprema prueba de que han perdido es que ahora no saben qué hacer. Porque se supone que han triunfado en las elecciones domésticas al acaparar más de la mitad de los sufragios, su gran anhelo histórico, aunque todos sepamos que eso significa contar con apenas el 26% del censo con derecho a voto.

Procedería entonces que proclamasen urgentemente, ya mismo, la independencia. Mejor dicho, se supone que deberían reactivar urgentemente, ya mismo, la independencia que ellos mismos proclamaron a finales de octubre del año diecisiete para, ocho segundos más tarde, guardarla sine die en el tarro hermético de la mermelada rancia. He ahí el gran secreto escondido bajo siete llaves en la sala de máquinas. ¿Por qué no implementan de una puñetera vez la independencia si eso que ellos llaman “el pueblo catalán”, o sea su particular y exclusiva tropa de infantería, la avaló en referéndum, cuando entonces y ahora han alcanzado más de la mitad de las papeletas en las urnas? Pues, aparte de porque están muertos de miedo, por la muy sencilla razón de que ningún país de la Unión Europea la reconocería, igual que ninguno reconoció las actas fantasmagóricas del 1 de Octubre. No saben qué hacer por eso, porque han perdido. Les queda, a lo sumo, alargar algo los minutos de la basura explicando otro cuento chino a su gente. Pero hasta las tragaderas de los catalanets de a pie tienen un límite. No se comenta mucho, pero es lo que hay.

El jaleo de la educación en Cataluña y la cabeza fría de Borràs
Teresa Giménez Barbat. okdiario  1 Abril 2021

Hace unos días disfrutamos de lo lindo cuando el presidente del PPC, Alejandro Fernández, dio cumplidas felicitaciones a la presidenta del Parlament, Laura Borràs, por ser «flamante funcionaria del Estado español». Sí, los que no estén al caso: han leído bien. Hace unas semanas obtuvo una plaza como profesora titular en la Universidad de Barcelona. ¿Quién no ha conocido furibundos independentistas ansiosos por conseguir plaza de funcionario en ese estado fascista que es España? Esa es la confianza que tienen ellos en la independencia. Claro que, hablamos de la Universidad de Cataluña. Si la independencia no llega, da igual: seguirán incrustados en la administración sintiéndose como en su casa. El hogar común del ‘nacionalprogreísmo’.

Justamente estos días, los rectores de las universidades públicas catalanas unidos a más de cien académicos e investigadores han reclamado la amnistía para los líderes golpistas tan justamente encarcelados y de esos que se llaman a sí mismos «exiliados» Si repasan la lista verán rostros conocidos de “la causa”: la periodista Mónica Terribas, el dirigente de la ANC Agustí Alcoberro o el ex consejero Andreu Mas-Colell y el jurista Carles Viver Pi-Sunyer.

¿Cómo no va a sentirse a gusto Borrás? Además, hoy por mí mañana por ti. Al fin y al cabo, tendremos gobiernos independentistas para rato, habrán pensado tanto el anterior rector de la UB, Joan Elías (ese que parecía más neutral), la decana de la facultad Roser Boix y el hiperactivo Ramon Tremosa, ahora titular de Empresa, departamento del que depende la Secretaría de Universidades. Son los muñidores de esa plaza a la que sólo se presentó la fresca profesora titular de la Facultad de Educación de la Universidad de Barcelona en el cuerpo de funcionarios del Estado. Hacía más de 15 años que no se convocaba. Muy apropiadamente indignada está mi amiga Chantal Moll, profesora de ese centro, al igual que gran parte del profesorado. Durante 20 años de dedicación académica se les ha impedido optar a ser funcionarios del Estado y por ello obligado a seguir la vía contractual catalana de agregado. “Desde que se aprobó la Ley de Universidades Catalanas en 2003, la UB dijo a los profesores que estábamos preparados para solicitar titularidad que ya no se convocarían plazas de titular porque institucionalmente se apostaba por la vía contractual catalana. Si se cambia criterio, que sea para todos”. El agravio comparativo es flagrante. Se ha forzado a centenares de profesores universitarios catalanes a coger una vía que desgraciadamente tiene muchas desventajas respecto a la de profesor titular. Pero es la que permitirá acogerse a la presidenta del Parlament, que la vida da muchas vueltas y tiene que asegurarse el futuro. Espero de verdad que pongan la lupa en esa convocatoria, sus bases y la adecuada publicidad. E impugnarla si se demuestra incumplimiento de la legalidad.

La alegría de la semana ha venido por el varapalo de la Justicia catalana al modelo de inmersión lingüística en las aulas de Cataluña. Por primera vez, después de años reclamándoselo, el Tribunal Superior de Justicia de Cataluña ha anulado los proyectos lingüísticos de dos centros educativos públicos por no reconocer el castellano como lengua vehicular. La Asamblea por una Escuela Bilingüe de Cataluña (AEB) ha adelantado las sentencias que dicen que «es constitucionalmente obligado que las dos lenguas cooficiales sean reconocidas por los poderes públicos competentes como vehiculares». No se puede cantar victoria porque la Generalitat amplía su poder para nombrar cargos a dedo en la inspección en los colegios. El consejero, no sólo nombrará inspectores-jefes, sino también a los coordinadores. Vamos a ver cómo se resuelve este nuevo giro en una batalla eterna por la pluralidad y la legalidad en Cataluña.

PAÍS VASCO
Así es la enciclopedia definitiva sobre la historia del terrorismo en el País Vasco
Presentan el primer volumen de 'Historia y Memoria del Terrorismo'. Es una obra escrita por historiadores tras cinco años de trabajo en los que se analizaron hasta 26.000 documentos
Alberto Lardiés. vozpopuli.es 1 Abril 2021

Cinco años de trabajo. Cuarenta entrevistas grabadas. Y más de 26.000 documentos consultados. El resultado de todo eso es el primer volumen del proyecto de investigación Historia y Memoria del Terrorismo en el País Vasco. Es la primera parte de una trilogía que alumbran el Instituto de Historia Social Valentín de Foronda y el Centro Memorial de Víctimas del Terrorismo. Es, por tanto, el tomo que inicia la enciclopedia definitiva sobre qué fue y qué provocó ETA, amén de sobre otras formas de terrorismo que se produjeron en esta comunidad autónoma.

Este es un trabajo ambicioso. Porque aspira a ser el libro que mejor retrate todo el terrorismo que se ha vivido en Euskadi. Es obvio que la mayor parte de esta siniestra historia está protagonizada por ETA, pero también por otras organizaciones terroristas que actuaron en la comunidad. No quiere decir esto que sea un libro equidistante o que equipare "violencias" o que se adentre en "la teoría del conflicto". Sólo es que está basado en los hechos puros y duros, gusten a quien gusten. Historia para hacer memoria.

El coordinador de estos trabajos es José Antonio Pérez, profesor de la UPV e investigador del Instituto Foronda. En una entrevista para El Mundo publicada el pasado fin de semana, Pérez recordaba que "en el País Vasco, ETA no fue la única organización terrorista, pero sí fue la responsable del 92% de los asesinatos políticos que se cometieron". En cambio, el 7% restante corresponde a bandas de extrema derecha o del ámbito parapolicial entre los años 1975 y 1981, así como a los GAL entre 1983 y 1987.

El apoyo social
"La desproporción es grande, pero hay otra diferencia -rememoraba Pérez-. Mientras estos últimos no tuvieron nunca ni proyecto político ni respaldo social, ETA gozó de un apoyo, a través de Herri Batasuna, de entre 150.000 y 200.000 personas. Y todos los viernes, en las grandes capitales del País Vasco, oíamos a decenas de miles gritar '¡Gora ETA!' y '¡ETA mátalos!'. Nunca hubo nada parecido en el ámbito de los otros terrorismos". Ese apoyo social es lo que causa esa suerte de lucha de relatos sobre ETA que se vive desde hace años.

Uno de los hacedores de la criatura es el director del Instituto Foronda, Antonio Rivera, que ya ha publicado numerosos libros sobre este asunto. En conversación con Vozpópuli, este catedrático destaca que en este libro “hablamos solo de terrorismo”, entendido como “una actuación violenta que selecciona víctimas para condicionar a la sociedad y los poderes públicos”, separándolo de “determinado tipo de violencias políticas”. Rivera argumenta que en este magno trabajo se busca "la verdad histórica" de lo que pasó. El resultado es un relato “hecho por historiadores y no por víctimas”, si bien estas últimas sí son “el hilo conductor” de todo lo que se cuenta en este tomo que consta de 724 páginas.

Durante la presentación de la obra, el director del Memorial de Víctimas, Florencio Domínguez, aseveraba que este es un libro que “invita a la reflexión” con un recuerdo de nuestra historia reciente, en la que hubo “unos comportamientos sociales e institucionales sobre los que debemos reflexionar”, así como el papel que jugó cada ciudadano". Todo el material recopilado por los investigadores para esta obra formará parte del Museo del Memorial que se inaugurará en Vitoria en los próximos meses. Así, cualquiera que pase por allí podrá consultar esta ingente cantidad de información.

Detalles del primer tomo
El libro que ahora se ha presentado está compuesto por ocho capítulos que incluyen las historias de las víctimas de ETA, así como los casos de los que padecieron el terrorismo de cuerpos policiales o el terrorismo ultraderechista y parapolicial. Este primer volumen de la obra se refiere al período comprendido entre 1968 y 1981. Los dos siguientes libros se referirán a las etapas de 1982-1994 y de 1995-2010.

Como exponen sus diferentes participantes, el rigor científico de los historiadores es la clave de esta obra que se antoja monumental. Firman este primer tomo los historiadores Iñaki Fernández Redondo, Javier Gómez Calvo y Erik Zubiaga Arana. Pero este es un trabajo en equipo, ya que los tres autores han tenido también la colaboración de otros historiadores como Víctor Manuel Amado Castro, Víctor Aparicio Rodríguez, Arturo Cajal Valero, Luis Castells Arteche, Miguel García Lerma y Barbara Van der Leeuw. Todos ellos coordinados por el ya citado José Antonio Pérez. Todos ellos guiados por el intento de contar el verdadero relato de lo que pasó.
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