AGLI Recortes de Prensa   Lunes 5  Abril  2021

Libertad o comunismo (III): la estabilidad presupuestaria
José María Rotellar. Libertad Digital  5 Abril 2021

Madrid ha sido la región que mejor ha cumplido con la estabilidad presupuestaria desde la anterior crisis, pese a ser de las peores financiadas.

En esta disyuntiva entre políticas económicas en la que se encuentra Madrid, la liberal-conservadora del centro-derecha que se lleva aplicando en la Comunidad de Madrid desde hace dos décadas y media, y la política intervencionista de la izquierda, especialmente radical al estar en concurso Podemos, con Iglesias al frente, los madrileños tienen que elegir qué es lo que quieren también en esta materia, en los próximos dos años, a partir del cuatro de mayo.

La estabilidad presupuestaria no es más que el cumplimiento de un compromiso que tiene que tener la economía del sector público con sus cuentas, donde los gastos no deben superar a los ingresos y la deuda debe ir reduciéndose. Compromiso que, además, se refuerza al serlo también del conjunto de España con la Unión Europea, y que aunque haya quedado suspendido en estos dos ejercicios- y puede que también en 2022- no debe desviarnos de la ortodoxia que implica su cumplimiento.

El déficit presupuestario es un grave desequilibrio que genera muchos perjuicios a la economía española y que endeuda de manera importante a las generaciones futuras, hecho que Buchanan llegó a tachar de “inmoralidad”. Además, como dejó claro Ricardo en su “equivalencia ricardiana”, los agentes descuentan ese endeudamiento futuro y se retraen en el presente en el consumo y la inversión. Por ello, los intervencionistas tratan de ocultarlo con la generación de todo tipo de ilusión fiscal.

En este contexto, las dos políticas económicas son muy diferentes, como lo son en el resto de aspectos que estamos analizando. La política liberal-conservadora, que defienden Ayuso y el centro-derecha, y que se aplica en Madrid desde hace más de veinte años, se basa en el gasto austero y eficiente, los impuestos bajos, la estabilidad presupuestaria, la eliminación de trabas y la libertad de elección, aspectos, todos ellos, que veremos en esta serie de artículos.

En el ámbito de estabilidad presupuestaria, a partir de esa política de gasto austero y eficiente y de impuestos bajos, el liberal-conservadurismo apuesta por el cumplimiento de la estabilidad presupuestaria, con el propósito de conseguir reducir el endeudamiento.

De esa manera, podemos comprobar cómo Madrid ha sido la región que mejor ha cumplido con la estabilidad presupuestaria desde el inicio de la anterior crisis y hasta el último ejercicio.

De esta forma, en ese período, Madrid ha tenido en media -junto con Canarias-, un déficit inferior al 1%, pese a ser una de las regiones peor financiadas por el Sistema de Financiación Autonómica (SFA), que le obliga a hacer un esfuerzo mayor que al resto de regiones, además de ejercer la mayor solidaridad de España, que permite, así, que las regiones menos prósperas puedan financiar sus servicios esenciales. Ese déficit medio de Madrid en ese período ha sido el menor de todas las CCAA, casi un punto menos que la media regional, 1,3 puntos menos que Cataluña y cinco puntos y medio menos que el conjunto de España.

Esta política se traduce en un menor nivel de endeudamiento en dicho período, siendo Madrid la región con menor incremento de deuda en el período analizado, 10,3 puntos del PIB, frente a los 20,4 de la media regional, los 27,1 puntos de Cataluña, los 33,2 de Castilla-La Mancha, los 35,9 de Valencia y los 80,3 puntos del conjunto de España.

Esa política de cumplimiento de la estabilidad presupuestaria se la juega Madrid en las elecciones del cuatro de mayo, pues de gobernar la izquierda la política que seguirá es la del endeudamiento masivo que han seguido Sánchez e Iglesias en el Gobierno, impulsada a través de un gasto desmedido, que pretenden sufragar con un incremento confiscatorio de impuestos.

Ahora vemos las consecuencias de ello: una deuda creciente, que ha pasado del 97,6% con el que cerró 2018, al 95,5% del cierre de 2019 y que ahora se eleva al 120% de diciembre de 2020, según los datos de deuda del Banco de España.

En dicho cociente, ya está comenzando a operar el efecto negativo tanto en el numerador como en el denominador, pues la deuda aumenta en 156.750 millones de euros entre diciembre de 2019 y diciembre de 2020 y el PIB se reduce en 123.074 millones de euros de 2019 a 2020.

Todo ello, nos lleva a que desde que gobiernan Sánchez -con el apoyo de Iglesias- la deuda se ha incrementado en 188.233 millones de euros. Durante el primer año, aumentó en 38.688 millones, y al cabo de diez trimestres de mandato el incremento se aproxima ya a los 190.000 millones de euros.

Así, si durante el primer año creció la deuda por persona en 828,03 euros, en todo el mandato de la izquierda la deuda por persona ha aumentado en 3.977 euros, casi cuatro veces el incremento del primer año.

O visto de otra manera: en el primer año, la deuda se incrementaba a un ritmo de 105,99 millones de euros al día. Ahora, la deuda crece en España en 199,19 millones de euros cada día.

Y eso es lo que se juegan los madrileños en materia de déficit y deuda: continuar con las políticas de ortodoxia y cumplimiento de la estabilidad presupuestaria que lleva aplicando el centro-derecha en Madrid desde hace más de dos décadas y por las que sigue apostando todo el espectro liberal-conservador, como muestra el Gobierno de Ayuso, o el intervencionismo de comunistas y socialistas que llevan al gasto desmedido, los impuestos confiscatorios, el intervencionismo feroz, el déficit crónico y la deuda exponencial. Los madrileños, por tanto, una vez más han de elegir entre prosperidad o empobrecimiento, entre Libertad o comunismo, respectivamente.

La deuda pública corroe España
Jesús Salamanca. diariosigloxxi   5 Abril 2021

Ya nos habíamos hecho ilusiones con la recuperación de la economía, pero ahora nos dicen los sesudos especialistas que no, todavía no, porque la tercera ola de la pandemia la tenemos encima y la cuarta en ciernes. A ello hay que añadir que la Semana Santa puede traernos negativas y nefastas sorpresas. Espero equivocarme esta vez porque la ciudadanía hace tiempo que está hasta el pico de la boina de esta despreciable pandemia y de lo mal que se está gestionando desde todas las administraciones.

¿Se han parado, amigos lectores, a pensar en las consecuencias que puede tener ese desplome del 11,2% del PIB en 2020? Lo cierto, y que ya es un hecho, es que la deuda pública nos traerá a mal traer durante mucho tiempo. Décima arriba o décima abajo no es lo mismo. Ahora mismo, nuestra deuda asciende a 1,36 billones de euros. Cuidado, he escrito billones, sí con “b” de burrada, aunque en este caso el dato es tan real como la vida misma. Y según leo en los informes económicos del Banco de España es un récord. ¡Maldito récord de deuda desbocada!

¿Sabían que este dato no coincide con el que el Ejecutivo español ha trasladado a Bruselas? No entiendo que puedan ser tan miserables. Algo parecido ya nos supuso sangre, lágrimas y pérdida de empleo en la crisis de 2008. El Gobierno socialista había ocultado miles de facturas en los cajones, por lo que la deuda y el déficit fue muy superior al que habían anunciado antes el cambio de Gobierno. Pues eso: corruptos, mentirosos, trileros, aprovechados, incompetentes y, en muchos casos, también expertos y doctorados en latrocinio.

Compruebo que la deuda pública se nos va al 120% del PIB nacional. Y, según el Banco de España, cada ciudadano español, incluido mi nieto de sólo unos meses ‘adeudaría’ 28.500 euros. Es un hecho que, cada vez que se revisa la deuda por parte del Banco de España, el Gobierno vuelve a quedar en pañales y en ridículo. ¿Se imaginan que en un año la deuda ha subido en casi 157.000 millones? Si el repunte supera el 13,5% respecto a 2019, échense a temblar con lo que podemos encontrarnos al finalizar 2021. Sí, amigos, la economía española, y España misma, se le ha ido al Ejecutivo de las manos, pero nos lo cargarán como si la hubiésemos generado nosotros.

De la Seguridad Social prefiero no hablar en esta ocasión, para que nadie se lleve las manos a la cabeza. Lo que sí es cierto es que ella presenta otro récord con esos 87.000 millones de deuda. Éste es un dato inicial y sin que haya empezado a cobrar la jubilación la generación del “Baby boom”: si antes no se lleva a cabo una reforma en profundidad, lo vamos a pasar mal. Cada Gobierno que ha habido en España ha mirado al lado opuesto y eso es lo que nos ha llevado hasta aquí. ¡Malditos irresponsables y carroñeros!

Da miedo analizar los datos del Banco de España, sobre todo la advertencia de que “los niveles previos a la crisis no se alcanzarán hasta al menos 2040, salvo que se tomen medidas para cumplir con el pacto de estabilidad europeo”. En pocas palabras: si no saneamos las cuentas públicas, iremos “de culo y cuesta arriba”. Ya empiezo a temblar si ahí meten mano María Jesús Montero y sus presuntos expertos…. ¿No serán esos como los que tenía en Andalucía cuando fue consejera de los dineros? ¡Mejor que saque sus manos y su manirroto pensamiento de la reforma fiscal!

Si antes creíamos que el empleo iba a ser el menos perjudicado, gracias a los ERTE, ahora sí que lo vemos condenado y, por desgracia, atrapando a quienes suponen mano de obra sin cualificar. La absorción de miles de personas en muchos de los puestos de trabajo que se creen, va a ser muy lenta, según los expertos. Una de las causas de esa lentitud será que parte de esos trabajadores no tendrá la preparación requerida para acceder a los sectores laborales emergentes; precisamente, los mismos donde la recuperación puede ser más rápida y sostenida a medio y largo plazo.

Madrid, contrapeso de Sánchez
Francisco Marhuenda. La Razón  5 Abril 2021

El sistema de equilibrio de poderes de Estados Unidos ha servido de inspiración para el constitucionalismo mundial. Es un país que nació siendo una democracia, tras una brutal guerra civil conocida como Guerra de la Independencia o Revolución Americana, y nunca ha dejado de serlo. El levantamiento de las trece colonias contra un poder opresor e injusto marca realmente, junto con la Revolución Industrial, el comienzo de la Edad Contemporánea, que es un concepto histórico que ha quedado muy viejo.

No son fenómenos de la Edad Moderna y es lógico considerarlos como el inicio de ese período más que la Revolución Francesa. El sistema de contrapesos («checks and balances») se ha ido perfeccionando hasta nuestros días. A diferencia de lo que sucede en España, existe una auténtica separación de poderes que aquí se ha ido pervirtiendo gracias al enorme poder de los partidos y sus líderes. La inexistente independencia de los diputados y senadores, constitucionalmente recogida, es un insulto a la inteligencia y el bochornoso asalto a la Justicia, con el preámbulo de la chapuza de nombrar a una diputada y ministra socialista como Fiscal General del Estado, es un auténtico escándalo.

La alternativa en español al término estadounidense sería controles y equilibrios. La arbitraria España de la Nueva Normalidad y el eterno estado de alarma, con los arietes para derribar puertas y los ceses de funcionarios por motivos partidistas, se ha instalado en un peligroso caudillismo populista gracias al sistema de primarias y la propaganda como instrumento fundamental de acción política.

Por ello, la «batalla de Madrid» es muy importante, porque una victoria de la coalición implícita de socialistas, comunistas y populistas acabaría con un contrapeso clave al intervencionismo monclovita. Los padres fundadores de Estados Unidos, que eran brillantes juristas, filósofos e historiadores, entendieron que un poder absoluto, aunque tuviera una base democrática, conduciría a un despotismo igualmente absoluto y sin contrapesos. Fue necesaria una guerra civil brutal para consolidar el sistema federal y las victorias sucesivas de Roosevelt, uno de sus grandes presidentes, para entender la necesidad de la limitación de mandatos.

No sería bueno para Madrid, pero tampoco para España, que Sánchez consiga colocar una marioneta que actúe al dictado de los intereses de La Moncloa. La mala gestión de la pandemia, el desastre del gobierno de coalición y la incapacidad de afrontar la crisis económica demuestran que Ayuso y Madrid tienen que seguir siendo un contrapeso de Sánchez, Iglesias y los independentistas.

Campaña tóxica en Madrid
Editorial ABC  5 Abril 2021

Parecía que el nivel político de Pedro Sánchez había tocado fondo, pero ayer demostró que aún es capaz de rebajarlo. Sus críticas contra el Gobierno de Isabel Díaz Ayuso fueron una exhibición de todo el sectarismo que la izquierda está dispuesta a desplegar para evitar la victoria de la candidata del Partido Popular. Sánchez no está solo en su pérdida de control; lo acompaña Pablo Iglesias con un discurso frentista e incívico, que quiere resucitar la discordia entre madrileños, a la vieja usanza del comunismo antidemocrático. Pero las palabras de Sánchez merecen un lugar diferenciado en el escalafón de la insidia política, porque fraguó con ellas un ataque basado en un encadenamiento de mentiras.

Se ve que la recuperación del voto de izquierdas solo es posible desde las vísceras del fanatismo, y no desde la crítica razonada. Si en eso confía la izquierda, el discurso de Sánchez tampoco resultará eficaz, porque ni siquiera los votantes de izquierda pueden dar crédito a la afirmación de que en Madrid hay «podredumbre», «desmadre» y «descontrol». Habla de «desmadre» precisamente quien diseñó un estado de alarma a la medida de una estrategia evasiva que le ha evitado lidiar contra la pandemia -a la que dio la espalda tras ‘derrotarla’ el pasado verano- para centrarse en la propaganda. Será digno de estudio después del 4-M cuál es el motivo por el que la izquierda ha reaccionado frente a Díaz Ayuso con un estado próximo a la histeria. Por el momento, la desmesura de los mensajes de sus líderes sólo está consiguiendo dar la razón a los estrategas del PP cuando confrontan a su candidata con un bloque populista de izquierda, amenazante para las libertades y dominado por el instinto de revancha. Madrid es para la izquierda el espejo de sus impotencias y fracasos, y ataques como el de ayer de Sánchez lo confirman.

El presidente del Gobierno llegó a afirmar que Madrid tiene el mayor registro de muertos por la pandemia. Si ya es amoral utilizar los muertos en campaña -aunque los antecedentes de la izquierda no animaban a esperar otra cosa-, más lo es que Sánchez se presente con autoridad para decirlo. Por lo pronto, cuando el Gobierno admita públicamente una cifra real de víctimas del Covid, en los términos exigidos por la OMS, se verá con precisión el rastro de su gestión. Y, en todo caso, si Madrid tuvo récord de muertos fue en la primera ola, cuando Sánchez tenía el mando único del estado de alarma, con el que metió a los españoles en sus casas sin planes viables para cuando volvieran a salir a la calle.

Por su ofuscación contra Díaz Ayuso, que ha desnudado las miserias de la gestión del Gobierno central, cuando Sánchez se refiere al «desmadre» o al «descontrol» no se lamenta por los episodios de irresponsabilidad de ciertos grupos de personas -jóvenes y no tan jóvenes-, sino que secunda tácticas de desgaste tan pueriles como la del alcalde de Valencia, que culpó a Ayuso por la escapada de un jugador del Real Madrid a una playa valenciana. Pudo Sánchez referirse ayer a los incidentes de Bilbao o a las recurrentes aglomeraciones en la playa de la Barceloneta. Pero calló porque ahí no hay manera de atacar a Ayuso. Lo que los madrileños sí entienden es que la vacunación podría ir mejor -no va peor que en otras comunidades autónomas- y que al mismo tiempo que se combate la pandemia, en Madrid se crea empleo y se mantiene un cierto nivel de actividad económica, con libertades individuales y colectivas. Y esto es lo que Sánchez y la izquierda no pueden soportar de Díaz Ayuso, ni de Madrid.

Las encuestas dan la razón a Díaz Ayuso
EDITORIAL. Libertad Digital  5 Abril 2021

El hundimiento de Cs es la respuesta de los votantes a los manejos de Arrimadas con Sánchez para poner fin a los gobiernos de coalición con el PP.

A un mes de las elecciones a la Comunidad de Madrid, el Partido Popular parece encaminado a alcanzar una amplia mayoría en los comicios que tendrán lugar el próximo 4 de mayo. Es la principal conclusión de la última encuesta publicada ayer por el diario El Mundo, que confirmaría la reagrupación del voto de centro-derecha en el Partido Popular y la posibilidad de formar de un Gobierno presidido por Isabel Díaz Ayuso, posiblemente en solitario.

La presidenta madrileña sacaría más del doble de los diputados autonómicos obtenidos en las elecciones de 2019, superando holgadamente el 40% de los sufragios. Por su parte, Rocío Monasterio mantendría los resultados de VOX en los pasados comicios, dejando así a la izquierda sanchisto-podemita fuera del gobierno de la comunidad madrileña, principal objetivo del partido conservador en estas elecciones.

El estudio da cuenta también del derrumbamiento estrepitoso de Ciudadanos, que pasaría de 26 escaños a quedar fuera de la asamblea madrileña. Esa sería la respuesta de los votantes a los manejos de Arrimadas con Pedro Sánchez para poner fin a los gobiernos de coalición formados con el PP, culminados con la fallida moción de censura planteada con los socialistas en Murcia.

Pero este hundimiento espectacular de Ciudadanos no solo confirmaría las consecuencias devastadoras del giro a la izquierda de Arrimadas, sino que hace saltar por los aires la estrategia diseñada en Moncloa para llevar a Gabilondo al gobierno de la Comunidad de Madrid con el apoyo de los errejonistas y el partido naranja. La afirmación del candidato socialista de que no permitiría la entrada en su Gobierno de Pablo Iglesias es otra mentira sanchista que el electorado rechazaría de plano, consecuencia de lo cual el PSOE no solo no captaría parte del voto descontento de Ciudadanos, sino que descendería casi cinco puntos en porcentaje de voto.

La encuesta de El Mundo confirma la tendencia que se viene observando en los últimos estudios sobre la intención de voto en la comunidad de Madrid. Los ciudadanos premiarían espectacularmente la gestión de Díaz Ayuso durante la pandemia, basada fundamentalmente en actuar eficazmente contra los contagios preservando en todo lo posible la actividad económica, y castigarían con severidad a los socialistas por su persecución contra la presidenta madrileña durante la legislatura.

Madrid is different
Luis Herrero. Libertad Digital  5 Abril 20211

En la encuesta que publicó el sábado La Razón sobre la intención de voto en Cataluña hay un dato demoledor: Ciudadanos está a una sola décima de convertirse, en su lugar de nacimiento, en un partido extraparlamentario. Si dentro de dos meses hubiera que repetir las elecciones por falta de acuerdo entre las tribus independentistas, lo más probable es que la lista de Carrizosa, o de quien le tomara el relevo, se quedara fuera del Parlament. El vértigo que produce esa caída, teniendo en cuenta que hace solo cuatro años llegó a ser la fuerza más votada de la región, da idea de lo profunda que es la crisis en la que Inés Arrimadas ha metido a los suyos. De una cima si no se sale con vida.

No tengo ninguna duda, por lo demás, de que ese augurio demoscópico no es más que el anticipo de lo que va a pasar en Madrid. Si en Cataluña su intención de voto es del 3,1 %, ¿por qué debería superar la barrera del 5 % en un lugar donde los otros dos miembros del bloque de la derecha son mucho más fuertes que el? Es una pena que el partido que desacomplejó la batalla contra el separatismo catalán, que le plantó cara cuando otros se ponían de perfil, que trasladó al resto de España la esperanza de no tener que seguir dependiendo de chantajes nacionalistas, y que incluso llegó a ser favorito para ganar las elecciones generales, haya acabado de esta manera súbita y desesperada. Pero la pena no cambiar la realidad. Ciudadanos ha muerto de una rápida enfermedad que empezó cuando Albert Rivera, obnubilado por el olor del laurel, se olvidó de su vocación de bisagra y jugó a ser presidente del gobierno. Estaba a un tiro de piedra del PP y no hizo nada para evitar un gobierno social comunista investido con la complicidad del independentismo catalán. Desde ese mismo instante dejó de ser útil y los votantes le dieron la espalda. Luego gestionó con torpeza las parcelas de poder que había conseguido, aprovechando su tirón en la época de vacas gordas, tras los pactos autonómicos con el PP. Nerviosa por el deterioro electoral del partido, Inés Arrimadas buscó la sombra de un PSOE que estaba deseoso de desplazarse hacia el centro y acabó por convencer a su electorado de que no era un socio de fiar. Lo de Murcia fue el acabose.

La política española, siempre bipolar, de inspiración cainita, maniquea y frentista, echará de menos al partido que pudo poner sordina a los desvaríos de las dos Españas, la roja y la azul, como hizo antes con el CDS o UPyD. Ciudadanos ha sido el tercer intento de buscar una implementación de carácter nacional a las mayorías relativas de gobierno. Y no será el último. Todo vacío tiende a llenarse antes o después. Pero entretanto volvemos a los duelos al sol. El bipartidismo ha dado lugar al bi-bloquismo, que es más de lo mismo, pero un poco peor: los apéndices de la izquierda y la derecha extreman el enfrentamiento clásico entre PSOE y PP. El equilibrio de fuerzas, sin embargo, no es el mismo en uno y otro lado. En su flanco, los socialistas no ven amenazada su hegemonía porque Podemos está a muchos pueblos de distancia y no deja de perder fuelle desde hace un lustro. Los populares, en cambio, sienten el aliento de Vox en la nuca. Los de Abascal siguen en fase creciente.

Pablo Casado ve en las elecciones de Madrid la gran oportunidad de cambiar la tendencia. Ayuso no solo absorbe más del 50 % de los votantes de ciudadanos (según la encuesta que publica El Mundo este domingo), sino el 34,5 % de los de Vox, que parece abocado no solo a aminorar su crecimiento, sino a caer un punto y medio respecto a las elecciones del 2019. La gran pregunta es si esa deriva se mantendrá más allá del 4 de mayo. El sondeo de La Razón sobre el voto en Cataluña indica que no. Ese es el segundo dato interesante del estudio. Es verdad que el PP crece más que Vox, porque recoge la mayor parte de los restos del naufragio de Ciudadanos, pero los de Abascal también incrementan su estimación electoral y siguen muy por delante —casi tres puntos— de los populares. Creer que Casado está en condiciones de reproducir en el conjunto de España los resultados de Ayuso no deja de ser, hoy por hoy, una lucubración insensata. Madrid is different. Eso es, al menos, lo que dicen los hígados de las ocas.

Vox, arma española
Nota del Editor  5 Abril 2021

Eso del contrapeso suena a bipartidismo. España necesita mas fuerza, y eso lo conseguiremos si Vox puede contra el sistema de las dos fuerzas malignas que nos
pastorean desde hace más de cuarenta años.

Los ciudadanos, al menos algunos, estamos hartos del PP, traidor, inútil, etc. Si aún quedan creyentes del PP, tendrían que echar un vistazo a la historia reciente y no olvidar la conculcación sistemática de los derechos constitucionales y humanos de los español hablantes en Galicia, ejemplo claro de lo que es el PP.

¿Es Gabilondo como Tierno Galván una víbora con lentes?
Miguel Ángel Belloso. okdiario  5 Abril 2021

Viendo a diario, de manera implacable, a Gabilondo ‘Sosoman’ en todas las televisiones del país subvencionadas por Sánchez, he regresado a la juventud. En mis años mozos, fui un enorme admirador de Enrique Tierno Galván, el llamado “viejo profesor”. Me gustaba su aire académico, su aparente sentido común y su simulada bonhomía. Como es conocido, llegó a ser, ya dentro del Partido Socialista corriente, uno de los alcaldes más populares de Madrid. No hizo nada relevante en la capital, en términos de gestión, a la que era alérgico, y que encomendó al teniente alcalde Juan Barranco, también llamado ‘Juanito Precipicio’, pero logró forjar una imagen imbatible de persona digna de veneración.

Eran entonces los tiempos de la movida madrileña, en los que la capital era una suerte de Cafarnaúm. Yo vine de viaje de estudios a Madrid por aquella época y doy fe de ese aire de libertad, de juerga y de confeti que era el mismo que me había contado mi padre sobre Madrid en los tiempos postreros de Franco, o sea que no se estaba inventando nada nuevo ni diferente de lo que ocurría en la capital durante el epílogo de la dictadura, donde cualquier persona iba por la calle de madrugada instalada en la seguridad más absoluta, y no había sindicatos de manteros participando de las listas electorales de comunistas mezquinos.

Malasaña era un barrio orgiástico, la sala Rockola, la apoteosis del espectáculo ‘grunge’, el Barrio de las Letras con la plaza de Santa Ana al lado y su Café Central con lo mejor del jazz del momento, el paraíso. Los activistas culturales de entonces, los actores, los artistas, decretaron que eso fue la obra magna de Tierno Galván, que desayunaba todos los días en el Café de Oriente, al lado de la Plaza de la Villa, que era un vago solemne al que todo aburría menos escribir bandos señeros, y que se hizo una fotografía memorable con Susana Estrada con uno de sus pechos al descubierto. Tierno Galván era mayor pero rijoso, y perdía la cabeza por las mujeres con la desgracia de que entonces no se había inventado el viagra.

Luego me caí del guindo, cuando algunos amigos como Carlos y otros, nada sospechosos, pues todavía hoy siguen siendo socialistas convencidos y tenaces, me dijeron que Tierno Galván era básicamente un cínico, que no creía en nada, a pesar de haber conservado el crucifijo en su despacho de la Alcaldía por si acaso. ¡Vamos!, que era esencialmente un hipócrita. Quien mejor describió a Tierno Galván fue el inefable Alfonso Guerra, que podría equipararse a la hora de dar con los calificativos exactos para los personajes contemporáneos con Federico Jiménez-Losantos. De Tierno Galván, el señor Guerra dijo que era “una víbora con lentes”. Luego con el tiempo me pareció que jamás podría habérsele ocurrido a alguien una sentencia tan afortunada.

En Francia, según a quién se pregunte, Pascal Bruckner, de 72 años, un gran filósofo y escritor, es visto como uno de los últimos resistentes en la defensa de la Ilustración o como un bárbaro que, por sus posiciones contra el nuevo feminismo o el antirracismo, está perdiendo el tren de la historia. Su último libro, Un culpable casi perfecto. La construcción del chivo expiatorio blanco, es un texto polémico, un alegato en contra de las nuevas corrientes antirracistas como el movimiento ‘Black Lives Matter’, y feministas como el ‘Me too’, que tanto asco me dan, y que, en su opinión, hacen del hombre blanco el culpable de los males del mundo.

En el libro, Bruckner, como en muchos de sus ensayos, habla en realidad de sí mismo. “Se me ha tratado de viejo macho blanco occidental. Pues acepto el veredicto. Lo soy. Es una cuádruple discriminación, por la edad, por el color de la piel, por el género y por la procedencia geográfica. Es otro racismo”, dice. En una reciente entrevista que ha publicado El País, Bruckner afirma que “una gran parte de la izquierda francesa, y tengo la impresión de que en España es lo mismo, es una izquierda beata y, de hecho, reaccionaria”. ¿Beata y reaccionaria?, le repreguntan. El responde que sí.

Estoy totalmente de acuerdo con este señor. Yo leí hace muchos años una de sus obras magnas, La tentación de la inocencia, en la que denunciaba el sentimiento generalizado de la época que nos ha tocado vivir en la que todo el mundo, incluso los privilegiados, aspiran al estatus de víctimas, a la inocencia del perseguido. En los tiempos que corren, las personas de color, las mujeres, el colectivo LGTBI, los jóvenes supuestamente precarizados por el capitalismo salvaje, en fin, toda la ralea estructural, se sienten oprimidos, perseguidos, y la izquierda estúpida y salvífica de siempre ha llegado para defenderlos y redimirlos. O eso dice.

El socialismo contemporáneo, y sobre todo el español, desde Zapatero y su hijo putativo Sánchez, han hecho del victimismo una religión, un objetivo político, y han convertido -o están en ello- a esta clase de parásitos siempre bien subvencionados en su soporte. Los han convertido a la nueva beatitud universal, es decir, los han transformado en la nueva Inquisición. Las huestes socialistas ya no son las de la movida madrileña de Tierno Galván. Ahora son el ejército de delatores y de soplones, que como es propio de todas las dictaduras fragua Sánchez para combatir los aires de libertad, de temperamento y también de confraternización que se siguen respirando en la capital gracias al Gobierno de la señora Ayuso, a la que no pueden soportar, porque es una de las comunidades donde menos muertos se han producido por Covid desde comienzos de año y en la que menos han caído las ventas y la actividad económica.

“Yo no digo que el hombre blanco sea víctima, digo que es un chivo expiatorio”, afirma Bruckner. “Lo necesitamos para sentirnos mejor”. Replicándolo, yo diría que Sánchez y ‘Sosoman’, que Pablo Iglesias, que Errejón, que toda esta turba política hedionda necesita a Ayuso para sentirse mejor. El nuevo beato del momento es el señor Gabilondo, que ha decidido construir su campaña electoral en Madrid denostando a los franceses que vienen según dice a emborracharse a la capital, como si fueran los invasores redivivos a los que hay que expulsar como en el legendario 2 de Mayo.

Las huestes socialistas no pueden tolerar que vengan los franceses a disfrutar de una autonomía libre que no se arrodilla ante el feminismo fatuo ni ante el Black Lives Matter, como dice Bruckner. Realmente, lo que no pueden soportar es que, como muy bien ha escrito mi gran amiga Pilar Marcos, Madrid sea el pulmón de España, el motor de este país, que acoge tres de cuatro euros de inversión extranjera, que atrae a una de cada cinco nuevas empresas que se crean, que tiene una renta per cápita un 60% superior a la media nacional, y que esto sea la consecuencia inexorable de que tiene los impuestos más bajos posibles, que ‘Sosoman’, en febrero pasado, en una proposición de ley que presentó en la Asamblea de Madrid con los de Errejón, ese niño que todavía no ha comulgado, planteaba elevar hasta la confiscación: subir el Impuesto de la Renta, recuperar el Impuesto de Patrimonio, rebajar las bonificaciones en el de Sucesiones y elevar el Impuesto de Transmisiones Patrimoniales.

¡Que sí señor! Que Gabilondo es una víbora con lentes, como dijo Alfonso Guerra de Tierno Galván. Que miente en todo. Que es un embustero compulsivo, y que su único propósito, contra lo que predica, es destrozar la autonomía abierta y definitivamente productiva y divertida que es Madrid sin que nos haga falta concurso de los actores y artistas de la ceja, que son, peor que sectarios, unos pelmazos.

Teniendo en cuenta estos antecedentes tan indiscutibles, yo aconsejaría al gurú Iván Redondo que, de cara a la campaña por ganar Madrid, en lugar de sacar esta foto de Gabilondo con sus gafas, físicamente horrible, con el lema subalterno de por ‘Un Gobierno serio’ -que es un desiderátum esencialmente imposible- le haga una fotografía al lado de la incorregible Almudena Grandes, pero naturalmente con uno de sus pechos al descubierto, a lo Susana Estrada. Este sí que sería un lance fastuoso, y quizá rentable, dado el ganado que nos acompaña.

La gran estafa del 15M
Carlos Mármol. cronicaglobal  5 Abril 2021

Todas las espirales de la política española conducen, antes o después, al mismo sitio: el vasto territorio del desengaño. A un estado de ánimo que en su día, cuando el socialismo alcanzó el poder a comienzos de los años 80, se bautizó con el hermoso nombre de desencanto. El significado es similar, pero el sentido es divergente. La analogía, sin duda, tiene base histórica --todo lo que nos sucede a nosotros ya le pasó antes a otros-- pero es imperfecta: la melancolía provocada por la realpolitik del felipismo, que ejerció una suerte de teología cuya ortodoxia sirvió para sustentar la cúspide del sistema del 78 --con el turnismo propio del bipartidismo, avalado por una monarquía intocable y un relativismo panteísta-- no equivale al estado de postración anímica del presente. No sólo por la pandemia y sus efectos mortales y económicos, sin comparación en la historia reciente, sino porque, a diferencia de entonces, ya no existe ninguna pauta moral a la que traicionar. Saltó por los aires.

Los protagonistas de la pieza teatral tampoco son los mismos. La generación política salida de la Santa Transición, que venía del tardofranquismo, antes de tocar el poder poseía una mezcla --muy de época.. entre la bisoñez y el extremismo de salón. Aquellos políticos venían de un mundo desaparecido donde reunirte libremente para hablar podía llevarte ante el Tribunal de Orden Público. Tenían lecturas, experiencias vitales, dotes para la intriga, aspiraciones y, por supuesto, ambiciones, pero su conducta no respondía al tacticismo actual. Casi todos traicionaron sus ideales de juventud --su evolución la ha descrito el poeta Javier Salvago, hijo silvestre de aquella generación, en sus excelentes memorias, publicadas por Renacimiento--, pero, al hacerlo, pensaban (o fingían) que estaban madurando, aunque tal justificación ocultase también una cierta sensación de impunidad, propia de quienes (ahora con más de 65 años cumplidos) todavía piensan que les acompaña el viento de la historia.

La gran diferencia con sus herederos sentimentales, los movimientos sociales que tomaron las plazas de las ciudades españolas hace diez años en protesta por una precariedad definitivamente instalada en el presente, es capital. La traición a los ideales, en este caso, no es fruto de un autodesengaño, sino la evidencia de que los espejismos de liberación no sobreviven ni siquiera bajo planteamientos reformistas, salvo para quienes se suben encima de la ola social de indignación para medrar, abandonando a la menor ocasión a todos aquellos que --con su voto-- les llevaron en volandas hacia los cielos.

En este sentido, el décimo aniversario del 15M es una gran estafa. Mayor todavía que la Transición, tan cuestionada por quienes en menos tiempo y con muchísima menos resistencia han pasado de las pancartas y los megáfonos al paraíso de la propiedad inmobiliaria, la vida fácil de un sueldo público --que termina siendo privado-- y las falsas guerras culturales, agitando una industria del enfrentamiento y las banderías que es la ruina de cualquier sociedad. Para los líderes oficiales de aquel movimiento en favor de una democracia cierta y mejor el trampantojo persiste. De hecho es su único negocio. Nadie ha visto a Felipe González, la figura que mejor representó aquel tránsito desde las asambleas marxistas a los consejos de administración del Ibex, fingir que sigue luchando por los pobres de la Tierra. Todo lo contrario: se le censura, en general desde la izquierda, por haberse convertido en la némesis de Isidoro, su nombre durante la clandestinidad.

Pablo Iglesias, símbolo de la institucionalización del 15M, entonces un locutor de Tele Vallekas que hacía entrevistas amables a los acampados en la Puerta del Sol, en cambio, acaba de salir del Gobierno de coalición --al que llegó sin épica, por la gatera-- en una especie de remake guevarista con el que intenta --sin excesivo riesgo y, por tanto, sin épica-- emular al guerrillero argentino cuando renunció a sus cargos ministeriales en la Cuba de la revolución castrista para marcharse (en busca de la muerte) a Bolivia, previo paso por Angola. Que el jefe de Podemos haya planteado su candidatura a las elecciones de Madrid como una batalla “contra el fascismo”, calificando de “delincuentes” a sus adversarios políticos, muestra con bastante exactitud lo mal que envejecen los mitos de los años sesenta y el trasfondo falaz de aquel 15M nacido para dar prioridad a una agenda social dejada de inmediato en el camino en favor del caudillaje populista.

Ninguna de las cosas que entonces se perseguían se han conseguido. Y la responsabilidad es de quienes fueron depositarios de un cambio que no es tal y que sólo les ha beneficiado a ellos. Nivil novum sub sole. La Revolución Francesa, epítome de todas las revueltas sociales, comenzó con los Derechos del Hombre, prosiguió con la guillotina y, al cabo, condujo a Francia al imperium napoleónico, creando así un bucle paradójico en el que desde un absolutismo (monárquico) se pasó a otro (militar) con un coste en vidas extraordinario.

España tiene, una década después, los mismos problemas que entonces y algunos más. Y, al contrario de lo que sucedía a finales de los años setenta, ni siquiera nos queda ya la remota posibilidad --tan enternecedora-- del desengaño. No tenemos nada de lo que decepcionarnos. Los nuevos partidos que hace un decenio irrumpieron en las instituciones para cambiar la política española, encerrada en su propio laberinto, son un pálido reflejo de lo que encarnaron. Cs, una iniciativa fundada por intelectuales para impedir la dependencia política de los nacionalismos periféricos, navegó desde la izquierda ilustrada y el liberalismo educado para insertarse en un bloque reaccionario, naufragando sin remedio en las urnas.

Su líder, Albert Rivera, goza de una posición profesional impensable antes de la aventura naranja. Otro tanto podríamos decir de Podemos, que, igual que el falangismo temprano, ha pasado de ser un movimiento a convertirse en el negocio unipersonal de un iluminado, cuyo patrimonio personal se ha incrementado exponencialmente a medida que se diluía su discurso moral y el trabajo político --la gestión es lo único que cambia las cosas desde el poder institucional-- era sustituido por ridículos golpes escénicos. Nunca dos fracasos políticos han sido tan rentables para sus protagonistas y tan decepcionantes para sus votantes.

Marlaska e Iglesias, dos comunistas resentidos con la sociedad
“Así que así era yo y no había quien me cambiara, porque pasaba el tiempo y me ponía viejo y los días pasaban y se convertían en fecha y los años se convertían en efemérides y yo seguía así, quedándome con las noches, metiéndolas en un vaso con hielo o en un negativo o en el recuerdo“, Guillermo Cabrera Infante
Miguel Massanet. diariosigloxxi  5 Abril 2021

Se nos fue y no seremos nosotros quienes lamentemos su marcha del Gobierno. El señor Iglesias ha querido poner en marchar una jugada política que, seguramente, en su fuero interno había considerado maestra, genial y rotundamente efectiva. Lo que le ocurre, de momento líder de Unidas Podemos, es que no es ni tan inteligente, ni tan listo, ni tan maquiavélico ni, por supuesto, tan instruido como seguramente se considera él a sí mismo. Dijo que se iba, que se presentaría como candidato a presidente de la comunidad madrileña pero no dijo, por descuido, por cálculo erróneo o por ignorancia de la reglamentación que existe en la comunidad madrileña en cuanto al tiempo que está reglamentado para que se dejen los cargos públicos para poder aspirar a ser elegido; por el que se exige un plazo determinado dentro del cual debía dimitir de su puesto de vicepresidente del Gobierno, para tener opción a presentarse para el cargo al que aspira. Y eso le ha obligado a abandonar, antes de lo que tenía previsto, la vicepresidencia sin que le diera tiempo para aprovecharse de la dualidad, como aspirante y miembro del gobierno, para lanzar su campaña desde la atalaya de su cargo público, que le proporcionaba una amplia plataforma propagandística para apoyar su candidatura, antes que tuviera que cesar o ser cesado de su actual destino.

El señor presidente, Pedro Sánchez, aliviado por sacarse de encima esta garrapata política que, últimamente, le venía amargando la vida desde su puesto de colaborador y, a la vez, censor de las decisiones que tomaba, ha querido despedir “elegantemente” a don Pablo, mintiendo una vez más (algo que es inherente a su naturaleza) cuando ha alabado la ”labor “desempeñada por él desde el ejecutivo durante los 14 meses que ha sido vicepresidente, elogiando su “lealtad” y “la unidad de la coalición”. ¿A qué labor se referiría Sánchez? ¿a la de expandir el ideario comunista para que le ayudara en la desmembración del país o en la de esparcir peregrinas ideas económicas, completamente absurdas, irrealizables y desastrosas, mediante las cuales el propósito de entregar a España al neo-bolchevismo bolivariano iba a tener éxito, aunque ello comportara la ruina de la nación española y el empobrecimiento de sus ciudadanos?

Las reflexiones que nos podríamos hacer respecto a la decisión del señor Iglesias de abandonar el Gobierno para aspirar a la presidencia de la comunidad madrileña, podrían resumirse en las siguiente: 1ª) ¿Sería un peligro, desde su nueva situación de parlamentario, si sale elegido como miembro del parlamento de la comunidad madrileña, como crítico calificado de las acciones gubernamentales, pese a mantener el pacto de su formación con el gobierno actual?; 2ª) Estaría en peligro su liderazgo, dentro de su partido Unidas Podemos, si su proyección política se limitara a su labor dentro de la comunidad madrileña, dados los varios intentos que, desde el interior de su formación se han ido produciendo para cuestionar su caudillaje.? y 3ª) En el supuesto de que llegara el momento en el que Sánchez decidiera romper su pacto con UP, si consiguiera otros apoyos que le permitieran seguir gobernando sin tener que recurrir a los votos de los comunistas, ¿habría concluido definitivamente la era de este sujeto que alcanzó el poder gracias al apoyo de una prensa que lo sacó de la nada para encumbrarlo a una situación que, evidentemente, le ha venido ancha si nos atenemos a la pobre actuación, sin resultado alguno, de su presencia como ministro de Derechos Sociales, a cuyo frente no se le conoce que haya realizado obra alguna o publicado ley que pudiera favorecer a quienes dependían de dicho organismo?. A destacar la absolutamente nula gestión de la pandemia de la Covid 19 y los desastrosos resultados que su indiferencia ante la carnicería que la epidemia causó en las residencias de ancianos, sin que él y su ministerio se ocuparan de buscar paliativos para que se tomaran las medidas adecuadas, a su debido tiempo, para evitar que los contagios que, de forma masiva, se produjeron en todas ellas y a la velocidad con la que tuvieron lugar en la mayoría de los centros de internamiento de los ancianos españoles. La trayectoria de este personaje, adinerado y comunista, desde su participación en el 15M hasta su salida del Gobierno, no ha sido más que una cadena de despropósitos, una locura de insensateces y una lucha para acabar con el régimen y la Constitución española a toda costa y sin parar mientes en los métodos utilizados para intentar conseguirlo.

Y pasamos a otro de estos personajes en los que se demuestra hasta qué punto los reconcomios personales, los efectos de una lucha interna de pasiones, los deseos de venganza contra una sociedad con la que está resentido, pueden llegar a convertir a un juez, un magistrado que, en la lucha contra ETA alcanzó una cierta fama, una persona que en otros tiempos fue considerado un profesional recto y justo, sea capaz de desengañar, de defraudar y de pasar de mister Herkill a mister Hyde, desde el momento en el que abandona la magistratura para entrar en política y pasa a formar parte de un gobierno socialista, bajo las órdenes del presidente Sánchez. El paso del magistrado Fernando Grande-Marlaska por el ministerio de Interior ha sido uno de los más procelosos y cargados de errores de todos los del resto de ministros que ocuparon, con anterioridad, su puesto. La sumisión a la Ley, el respeto absoluto por la justicia, la objetividad y la imparcialidad en el ejercicio de su cargo han brillado por su ausencia y las veces en las que, aparentemente, ha incurrido en prevaricaciones o decisiones que se podían asimilar fácilmente a semejante delito, ya parece que se van haciendo demasiado evidentes y podríamos decir que flagrantes, para que el señor presidente del Gobierno no decida tomar inmediatamente la decisión, que ya se le reclama desde todos o la mayoría de partidos políticos y desde las más altas estancias de la Administración de Justicia, de apartar a dicho señor de su cargo de ministro y que se lo devuelva a la vida civil porque, dada la forma en la que ha venido actuando en su actual cargo, existen grandes dudas de que pueda seguir ejerciendo su carrera con la objetividad e imparcialidad que se requieren para ejercer como juez o magistrado.

El varapalo judicial que le ha propinado, al señor Grande-Marlaska, la Audiencia Nacional, anulando el cese del coronel Diego Pérez de los Cobos y ordenando su restitución a su anterior cargo, después de que el alto tribunal considerara que aquella decisión de cese fue ilegal, puede estimarse como uno de los contratiempos mayores que puede sufrir un ministro que, por añadidura, es magistrado y, por ende, tiene la obligación de conocer las consecuencias jurídicas de las decisiones que toma. En este caso como en otros, el juez Grande-Marlasca ha tenido que tragarse sin vaselina las consecuencias de una acción política que todos atribuyeron a que el coronel se había negado a informar al ministro Marlasca del contenido de unas gestiones policiales que el juez que tramitaba el caso le había prohibido que revelase a nadie. Si el coronel Cobos hubiera informado del contenido de aquellas actuaciones hubiera cometido un delito de revelación de secretos. No quiso hacerlo y, acto seguido fue destituido por el señor Grande-Marlasca de su cargo dentro de la Guardia Civil.

Alguien, de forma errónea, puede pensar que, tratándose como se trataba, de un cargo de confianza el que asumía el coronel de los Cobos, estaba en manos del juez el desposeerlo de él. Pero es que, por muy de confianza que sea la función que se le atribuye a una persona y precisamente por haber sido nombrado en virtud de merecer la máxima confianza en la preparación y capacidad de la persona que se promociona; es por tanto, preciso que existan razones fundadas, de especial relevancia, de ilegitimidad manifiesta y de deslealtad probada para que pueda ser desposeída de un cargo para el que acreditó ser capaz, algo que nadie de los que han conocido al coronel de los Cobos ha puesto nunca en duda. Nunca, el pedir a una persona que delinca, como fue el caso de la petición del juez Marlasca al coronel de los Cobos, puede comportar que, en represalia, sea desposeído del cargo que legítimamente ostentaba. La sentencia va a ser recurrida, como no se podía esperar otra cosa debido a la desautorización que supone para el señor ministro y la reconvención que representa por su forma de actuar para lo que, si sale definitivamente condenado, no parece que exista otra salida que su dimisión o se destitución por el señor Sánchez que, digámoslo todo, de un tiempo a esta parte, a él y a su corre ve y dile señor Redondo, no parece que sus martingalas les estén saliendo demasiado bien.

O así es como, señores, desde la óptica de un ciudadano de a pie, vamos constando una vez más que, en este país, envuelto en una grave crisis sanitaria, económica, social, financiera, moral y ética, estamos entrando en una fase donde parece que toda ley está en cuestión, que la Constitución está en fase de reforma, que la voz de la calle y del independentismo se hace cada vez más determinante, al tiempo que, el Estado de derecho, se sigue debilitando. El único baluarte que sigue en pie, la salvaguarda de los derechos ciudadanos y de la unidad de la nación que se mantiene firme y el poder de los de Montesquieu que sigue intentando mantener su independencia del resto de poderes del Estado, copados por los partidos que intentan cambiar el régimen político de España; sigue siendo el Poder judicial que es el que continúa reponiendo a su lugar lo que la Administración del Estado y el resto de poderes públicos parece que siguen intentando desmontar. Y la frase del día: “Es preciso preferir la soberanía de la ley a la de uno de los ciudadanos.” Aristóteles


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Despreciables políticos
Josep Maria Cusí Navarro. cronicaglobal  5 Abril 2021

De un tiempo a esta parte, observo otra pandemia más preocupante, si cabe, que la generada por el coronavirus, la cual es la desvergüenza creciente, en número e intensidad, entre nuestros políticos.

En el ámbito estatal, la observo en el presidente del Gobierno, quien, como Godoy, parece anteponer sus intereses personales a los del país que tiene el privilegio y honor de presidir. Observo su desmán en sus intentos de controlar el poder judicial y los medios de comunicación que discrepen de su gobierno. Lo observo también ante la absoluta ausencia de pudor ante actos que deberían suponer el cese inminente de varios ministros de su equipo, caso de José Luis Ábalos, por sus reiterados guiños al Gobierno de Venezuela (como reuniones negadas en Barajas y subvenciones incomprensibles a líneas aéreas irrelevantes y en pérdidas constantes); y caso de Fernando Grande-Marlaska, quien debería pasar a la historia, pero no ya del grupo de ministros en el Gobierno, sino de servidores públicos, atendida la sentencia de la Audiencia Nacional que sostiene su vil arbitrariedad contra el coronel Diego Pérez de los Cobos, su reinstauración de la tumbada patada en la puerta de Corcuera o su vocación por acercar a los más sanguinarios asesinos de ETA a las víctimas de su terrorismo.

En el ámbito autonómico, la observo en un Carles Puigdemont​ que anticipa sus erráticos e inviables sueños de grandeza a la conveniencia del pueblo que dice amar, pero que con sus actos demuestra odiar, al boicotear reiteradamente la formación de un gobierno más necesario que nunca en Cataluña, por la necesidad de concluir cuanto antes la vacunación, aprovechar los fondos europeos, recuperar la creciente pérdida de competitividad con Madrid, etcétera, todo por culpa de una enfermiza obsesión por un procés que hasta la fecha solo ha traído división entre los catalanes y pobreza, a raíz de la fuga de millares de empresas y de catalanes, hartos de un desgobierno constante que solo actúa para incrementar una presión fiscal ya asfixiante. La observo en una presidenta del Parlament, Laura Borràs, que tiene por bandera la triste afirmación en su día hecha por Alfonso Guerra de que “Montesquieu ha muerto”, decidida a omitir decisiones judiciales que le perjudiquen, lo cual le interesa atendido el hecho de que está investigada, otrora imputada, por la comisión de varios delitos. La observo en un Pere Aragonès que, lejos de pactar con la lista más votada, el PSC, en muestra de un debido respeto al mayor número de catalanes que ha apostado por un partido, se decanta por una CUP radical que traerá más okupas y desincentivará aún más la inversión extranjera en Cataluña.

Y en el ámbito municipal veo esa desconsideración en una Ada Colau que ha permitido reiteradamente manifestaciones que destrozan nuestra maravillosa Barcelona cuyas calles, además, pinta absurdamente de colores y llena de letales bloques de hormigón, mientras riega de subvenciones a sus entidades afines y arremete sin tregua contra empresas como Agbar, pese a su profesional gestión empresarial, errando así una vez tras otra en su proceder pese a las advertencias del consistorio municipal sobre dichas actitudes.

Parece que nuestros políticos han olvidado que no están donde están por la gracia divina, sino por haberles confiado parte de los españoles su voto, y que quienes los sufrimos somos, paradójicamente, quienes sufragamos su sueldo, pues no muestran un alto sentido de la responsabilidad que de ellos se espera, sino que actúan sin vergüenza a sus anchas. Pero que se atengan a las consecuencias, pues la historia enseña cómo acaban quienes así proceden, y es que, como dijo un escritor alemán “cuando los que mandan pierden la vergüenza, los que obedecen pierden el respeto”.

El Gobierno de Sánchez ya ha acercado a los asesinos de 258 víctimas de ETA en 183 atentados
Segundo Sanz. okdiario  5 Abril 2021

El Gobierno de Pedro Sánchez ya ha acercado a los asesinos de 258 víctimas de ETA en 183 atentados, según los datos recabados por la Asociación de Víctimas del Terrorismo (AVT). En esta Semana Santa (Viernes de Dolores y Miércoles Santo) el Ejecutivo de PSOE-Podemos comunicó hasta 11 nuevos traslados a cárceles propias del País Vasco y Navarra o más cercanas a estos territorios. Entre ellos, el del sanguinario etarra Javier García Gaztelu, ‘Txapote’, asesino de, entre otros, Miguel Ángel Blanco, Gregorio Ordóñez y Fernando Buesa.

Procedente de la cárcel de Huelva, donde permaneció en aislamiento hasta el pasado otoño, cuando Interior le sacó a un módulo normal y amplió sus derechos carcelarios, el que fuera jefe militar de ETA pasará ahora a cumplir su condena en la prisión de Estremera (Madrid). La AVT ha denunciado este traslado subrayando que ‘Txapote’ nunca ha mostrado ni una «pequeña muestra de arrepentimiento y mucho menos ha colaborado con la Justicia».

Para la asociación mayoritaria de víctimas del terrorismo, «esto deja en evidencia que los criterios a la hora de conceder estos beneficios son completamente nulos; no existen; los marcan los pactos del Gobierno del señor Sánchez y sus socios» de Bildu. La oposición vienen denunciando en el Congreso de los Diputados la existencia de un pacto oculto entre el Ejecutivo socialcomunista y los proetarras para acercar a cinco presos de ETA cada semana a cambio de permitir la investidura y dar apoyos claves en la legislatura.

Con los cuatro traslados del Miércoles Santo, incluido ‘Txapote’, bajo la tutela del Gobierno de Pedro Sánchez, ya ascienden a 203 los traslados (sólo quedan 23 etarras por ser acercados), correspondientes a 171 etarras, 48 de los cuales cumplen condena en el País Vasco o Navarra. Asimismo, de ese total de acercamientos, 83 guardan relación con delitos de sangre y se corresponden con 73 pistoleros etarras que acumulan a sus espaldas 258 víctimas en 183 atentados terroristas. El historial de ETA registra más de 800 víctimas mortales. Además, los casos en que tales traslados se han producido sin propuesta de las juntas de tratamiento de las cárceles o con informe en contra se elevan a 27.

«Poca sensibilidad»
Desde la AVT lamentan la «poca sensibilidad y empatía que tiene este Gobierno con las víctimas del terrorismo». «Parece que están más pendientes de atender las peticiones de los terroristas que un día decidieron atentar contra el Estado de Derecho y la Democracia que de las propias víctimas», señala la asociación que preside Maite Araluce.

Además, este colectivo ha expresado su preocupación por el «inminente traspaso» de la competencia de prisiones al País Vasco desde el Gobierno central debido a «los efectos que pueda tener en el tratamiento penitenciario de los presos etarras». Con esta operación en el horizonte más cercano, la AVT critica que el Ejecutivo de Sánchez esté «acelerando» estos acercamientos a prisiones propias del País Vasco, donde ya duermen 36 etarras «sin ni siquiera haber colaborado con la Justicia, firmando unas cartas tipo de arrepentimiento con la única finalidad de de ser recompensados con el traslado cerca de sus domicilios», rechaza la asociación mayoritaria de víctimas del terrorismo.

Profesores por el bilingüismo: "El nivel en las aulas catalanas cada vez es más bajo"
Cuando se cumplen 40 años del 'Manifiesto de los 2.300', otros docentes recogen el testigo de aquellos pioneros. Piden "voluntad política" para que el Estado se implique en la educación de todas las autonomías
Laura Fàbregas. vozpopuli.es  5 Abril 2021

Este año se cumplen cuarenta años del Manifiesto por la igualdad de derechos lingüísticos en Cataluña, más conocido como Manifiesto de los 2.300, firmado por intelectuales y profesores que por entonces vivían y trabajaban en Cataluña. Después de todos estos años, y tras varias sentencias que cuestionan el modelo de inmersión lingüística en las escuelas públicas catalanas, otros 'discípulos de los 2.300' han recogido el testigo para denunciar que en las aulas catalanas se trate el "castellano como una lengua extranjera".

Su compromiso ha tenido costes personales y profesionales. Algunos se han ido de Cataluña, otros, como Francisco Oya, fue el primer profesor expedientado por combatir el adoctrinamiento escolar en la región. Era docente de historia, además de ser el presidente de Profesores por el Bilingüismo. En conversación con Vozpópuli recuerda poco de los 2.300, ya que entonces todavía no había empezado a dar clases. "Recuerdo haberme sentido plenamente identificado con el texto. Unos años más tarde, unos cuantos compañeros pusimos en marcha la Asociación de Profesores por el Bilingüismo".

Mar Muelas, es profesora de Latín en el Instituto Puig Castelar, de Santa Coloma de Gramanet. Se trata del mismo centro donde trabajó Federico Jiménez Losantos, uno de los firmantes más célebres del Manifiesto de los 2.300, que posteriormente sufrió un atentado terrorista por parte de Terra Lliure. Al preguntarle por la situación actual en los colegios catalanes, sostiene que "cada vez hay un nivel más bajo".

"En las clases de segundo de bachillerato practicamos con exámenes de selectividad de años anteriores y miramos las de todas las Comunidades Autónomas. Hay una diferencia abismal entre unas Comunidades y otras en cuanto al contenido y dificultad de las pruebas".

De hecho, una de sus reclamaciones a los sucesivos gobiernos centrales es la de una "prueba común" en todo el territorio para poder saber con datos objetivos el nivel de castellano de los alumnos según su Comunidad Autónoma. Algo que, como avanzó este medio, la nueva reforma educativa, la 'ley Celaá', tampoco contempla.

Muelas coincide con Oya en que la mayoría de libros de texto, principalmente de Historia, "tienen una gran parte de doctrina". El docente de Historia, ya jubilado, añade que los informes independientes sobre libros de texto que se han publicado, así como los realizados por la Alta Inspección del Estado, dejan poco margen a la duda" sobre la "tergiversación" que se hace.

También señalan el sistema de inmersión lingüística como generador de desigualdad entre alumnos: "La mal llamada inmersión (en realidad, pura y simple imposición del catalán) crea un grave perjuicio a los alumnos castellanohablantes de los sectores sociales más desfavorecidos. Pues la lengua de enseñanza más adecuada para un niño -doctrina de la UNESCO universalmente aceptada- es la lengua materna", abunda Oya.

Otro de los históricos de Profesores por el Bilingüismo es Juan José Sotelo, profesor de Literatura. Hace unos años se marchó de Barcelona por aprobar las oposiciones para el Servicio Exterior. Estuvo en Oxford y en Andorra. Actualmente trabaja en un instituto de Melilla. "La marcha cercana del 50 por ciento de la población laboral catalana de las escuelas e institutos se produjo en 1981 hasta el 1983 por la implementación de la normalización lingüística y la obligatoriedad de impartir la docencia en lengua catalana. En esos momentos abandonaron en menos de dos cursos académicos Cataluña 15.000 docentes", recuerda.

Sotelo también cree que la imposición del catalán ha acarreado un "debilitamiento" del conocimiento del castellano de los alumnos que ésta es su lengua materna.

La escuela, ¿fabrica de independentistas?
Respecto a si el modelo actual de la escuela pública catalana guarda relación con el auge del movimiento independentista, cada uno tiene su opinión. Distinta o matizada. Sotelo, desde Melilla, afirma que sí, por la "manipulación de los contenidos en historia y geografía" y la ausencia de la "cultura hispana" de ese modelo. Muelas también se inclina por el sí, pero matiza que en el instituto donde trabaja no lo percibe: "Eso se da mucho más en la Cataluña profunda".

Oya hace un paralelismo con la época de Franco, con la asignatura llamada "Formación del Espíritu Nacional", que era una materia obligatoria para todos: "Bien es verdad que el adoctrinamiento catalanista es mucho más amplio e intenso, pero está sufriendo un proceso de desprestigio y contestación social acelerado. Cada vez hay más alumnos de secundaria conscientes del tipo de basura intelectual que intentan inculcarles en la escuela. Esto puede acabar creando un fuerte resentimiento en amplias capas de población y ser un factor que favorezca el cambio político que termine con esta situación".

En sus centros en Cataluña, dicen, haber visto casos de adoctrinamiento. Y Muelas apunta a que hay "miedo" a hablar en castellano porque "se busca que el catalán sea la lengua culta y el español la lengua de andar por casa".

"En catalán"
Uno de los casos que recuerda Oya fue la de un profesor, Julio Puentes, que plasmó sus experiencias en el libro 'Cataluña. Entre la sensatez y el delirio'. Puentes pidió traslado a Barcelona en 1986, ocupando plaza en el Instituto Ausias March como profesor de inglés: "Le resultaba muy desagradable comprobar que en su propio centro, el Ausias March, hasta las clases de lengua española se impartían en catalán, a pesar de que la inmensa mayoría de alumnos eran castellanohablantes".

De ahí pasó al Instituto Apel·les Mestres de Hospitalet en 1990, donde pudo observar que una oferta de clases particulares de griego y latín, puesta en el tablón de anuncios del centro y redactada en castellano, era saboteada por otro profesor, que escribió encima, con grandes letras mayúsculas: EN CATALÀ. "Tenía problemas de corazón, y este tipo de cosas le producían una tensión insoportable, por lo cual acabó pidiendo el traslado fuera de Cataluña en 1992", remacha Oya.

"Voluntad política"
Desde la Asociación de Profesores por el Bilingüismo no desisten en su causa. Y se muestran seguros de que con "voluntad política" es fácilmente reversible. Saben de lo que hablan, han estado durante años a primera línea de la enseñanza. "El Estado debería establecer para los alumnos unas pruebas de nivel obligatorias. Dichas pruebas serían en lengua española y las mismas para toda España. Lo cual permitiría medir y comparar el nivel alcanzado en Lengua española, de obligado conocimiento, según la Constitución, por los alumnos de las distintas autonomías, así como detectar eventuales signos de adoctrinamiento", relata Oya.

Otro de los puntos que subrayan es que "los directores de centros e inspectores tendrían que depender directamente del Ministerio". Así como "sus nóminas". "Todos son funcionarios del Estado, no de las autonomías". Sotelo, por su parte, insta a llevar a cabo algún tipo de "armonización" por parte del "poder central" de un asunto tan capital como la educación.

Fosas de la Batalla del Ebro: aparecen los niños que la República envió al frente a morir
Redacción. https://rebelionenlagranja.com  5 Abril 2021

La llamada memoria democrática le está jugando una mala pasada a sus promotores. La excavación de la fosa del Mas de Santa Magdalena, un hospital de campaña de la Guerra Civil en Mora del Ebro, en Tarragona, está revelando que un 30 % de los soldados enterrados eran miembros de la llamada «Quinta del Biberón», hoy silenciada, la de los niños reclutados por la Segunda República para morir en el frente cuando la guerra ya estaba perdida.

Actualmente, se han localizado 84 cuerpos, 69 de los cuales ya han sido exhumados y el director de la excavación, Sergi González, prevé como mínimo tres meses más de trabajo en los que esperan ir encontrando muchos más restos de soldados republicanos, «a un ritmo de entre 5 y 8 cuerpos nuevos a la semana», asegura.

¿Quienes eran estos chicos, encuadrados bajo la denominación de la «Quinta del Biberon»?
La derrota republicana ya se sabía inevitable. Desesperados por la marcha de la guerra, los dirigentes republicanos (Azaña, Negrín, Companys) decidieron en abril de 1938 reclutar a menores de edad (muchos de ellos de apenas 17 años) que jamás habían empuñado un fusil para engrosar las filas del Ejército Popular. «Resistir es vencer», proclamaba Negrín. El hecho es que la Segunda República sacrificó a miles de adolescentes en la Batalla del Ebro.

Solo les pidieron que llevasen de sus casas un plato, un cubierto, una cantimplora y una manta. El decreto fue enviado a 27.000 de ellos; en unos días estaban en el frente. Más de 5.000 chavales perdieron la vida en aquellos barrancos. Muchos cayeron heridos. Otros fueron hechos prisioneros. Los supervivientes tuvieron que hacer además el servicio militar durante 5 años en el ejercito vencedor.

Niños imberbes, en alpargatas, sin instrucción militar alguna, con un viejo Mauser a la espalda, fueron enviados a las trincheras, a librar la más dura de las batallas de la guerra civil. Aquellos chicos murieron de España, como decía Unamuno.

Nadie habla de ellos. No existen. Sobre su historia no parece haber interés en desentrañar «memoria democrática» alguna, sencillamente porque no deja de ser un dedo acusador contra la intocable Segunda República, que anticipó, en aquella leva, la de las juventudes hitlerianas en el frente de Berlin. Como ellos, fueron carne de cañón. Companys y Negrin no dudaron en enviarles a una muerte más que probable, con el beneplácito del mismísimo Azaña, que en Julio desde mismo año de 1938 lanzaría su célebre y último discurso como Presidente de la República desde el Ayuntamiento de Barcelona…paz, piedad, perdón. Nadie sintió piedad por aquellos chicos enviados al frente del Ebro.

El periodista Víctor Amela publicó hace un años la historia de esos quintos en Nos robaron la juventud, un libro tan estremecedor como demoledor.

Contaba Soto Ivars, en un artículo del libro, que en el termino municipal de Vilalba dels Arcs, en la Terra Alta, había un vía crucis con 59 mojones de piedra en los que aparecían grabados los nombres de otros tantos requetés caídos en el intento de tomar una posición. Las juventudes de Arrán los demolieron en 2015 a mazazos, borraron los nombres de los caídos, hicieron pintadas de odio y desperdigaron los cascotes por el lugar. Luego subieron la dudosa hazaña a las redes sociales. En fin, como dice el refrán, a moro muerto, gran lanzada. Probablemente esas mismas juventudes ya no tengan memoria de la Quinta del Biberón, ni les importe.


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