AGLI Recortes de Prensa   Martes 6  Abril  2021

Iglesias y la prensa: del modelo Maduro al modelo Kim Jong-un
OKDIARIO  6 Abril 2021

Pablo Iglesias huye de la prensa como alma que lleva el diablo: los seis primeros actos del ex vicepresidente segundo del Gobierno como candidato a la Comunidad de Madrid se han caracterizado por esquivar a los medios de comunicación. No hay convocatoria ni cobertura informativa, sino que la formación morada elabora los vídeos de precampaña y los envía después seleccionados a los medios. Se evita así preguntas incómodas e imprevistas sorpresas. Para que luego digan del «plasma» de Rajoy. Lo de Iglesias es un plasma en versión XXL. O sea, el secretario general de Podemos se lo guisa y se lo come. Elige escenarios y planos al más puro estilo Kim Jong-um, el dictador norcoreano que deja constancia de su existencia al pueblo a través de vídeos elaborados con primor. Curiosa evolución: de emular a Nicolás Maduro ha pasado a seguir los pasos del presidente del «paraíso comunista».

Eso de evitar el contacto con los medios de comunicación y enviarles las piezas «informativas» previamente elaboradas es una tomadura de pelo de tamaño sideral, además de un desprecio a la labor de los periodistas. Todos los equipos de campaña disponen de un pie de micrófono único al que se conectan todos los informadores con distancia de seguridad. Sin embargo, Podemos distribuye a posteriori el material oficial sin dar opción a ser testigos de cómo los madrileños reciben al dirigente político cuando, como en los últimos días, visita Coslada, Vallecas, Parla o Getafe. Ni un periodista en un kilómetro a la redonda. Sólo el fotógrafo oficial y el cámara a sueldo de la formación morada. De modo que si alguien recibe a Iglesias de forma poco amistosa, nadie se entera. Bloqueo en toda regla: un NO-DO de ultraizquierda glosando las hazañas del líder. En las cuatro visitas que ha realizado Iglesias, sólo surgió un imprevisto: el encontronazo con un grupo de radicales a los que se acercó para conseguir la foto que buscaba.

También los mítines son a puerta cerrada, sin presencia de los medios. Lo dicho: como Kim Jong-un. ¿Madrid o Pionyang?

Tezanos pone el CIS al servicio de la campaña socialista
OKDIARIO  6 Abril 2021

El CIS de Tezanos ha irrumpido en la precampaña electoral madrileña para tratar de instalar la falsa idea de que el bloque de derechas y el de izquierdas están empatados, una estrategia más vieja que la Tana que, como siempre, se fundamenta en datos trucados. Ni una solo de los sondeos publicados hasta el momento establece la posibilidad de ese empate que Tezanos logra rebajando en cuatro puntos el voto de PP y Vox que otorgan todas las encuestas y subiendo en la misma proporción el voto de PSOE, Más Madrid y Podemos. Digamos que Tezanos busca desesperadamente instalar en la opinión pública madrileña la creencia de una falaz igualdad entre bloques que no se corresponde con la realidad. Tezanos, militante socialista, se ha convertido en un instrumento más de la campaña del PSOE.

Con el dinero de todos los españoles, Tezanos utiliza las encuestas del CIS como baza electoral al servicio de Pedro Sánchez. OKDIARIO se ha venido manifestando editorialmente en el sentido de que la utilización perversa que Tezanos hace del Centro de Investigaciones Sociológicas entra de lleno en el terreno delictivo. La malversación de dinero público es evidente, pues lo utiliza en beneficio de su partido de forma obscena y grosera. Parece evidente, en todo caso, que esta encuesta del CIS cocinada al gusto del presidente del Gobierno marca el pistoletazo de salida para una larga campaña en la que Sánchez insistirá en el riesgo de que la «ultraderecha» se haga fuerte en Madrid: equiparará a PP y Vox para que la formación de Rocío Monasterio se quede sin representación parlamentaria y la victoria de Isabel Díaz Ayuso resulte insuficiente. Ese es el plan de Sánchez y por ahí va la encuesta del CIS, que sitúa a Vox cerca de quedarse fuera del Parlamento.

Por fortuna, los madrileños están curados de espanto y saben cómo se las gasta la izquierda. Para acabar con la manipulación de Sánchez y Tezanos nada como ir a votar el 4M. Comprobar la cara que se les queda es un incentivo para acudir a las urnas.

Sánchez reunifica al centro derecha
Las políticas divisivas de la izquierda impulsan la vuelta al voto útil popular
Editorial larazon 6 Abril 2021

Tras la experiencia de catorce meses de un gobierno de coalición social comunista que no sólo se ha demostrado ineficaz frente a la emergencia sanitaria, sino que, además, ha conseguido con sus políticas radicales y divisivas llevar a la sociedad española a un ambiente de confrontación indeseable, no es de extrañar que una parte de los votantes del centro derecha que abandonaron la opción del PP esté reconsiderando la pertinencia de un retorno al voto útil popular, que, al menos, sirva para frenar o reconducir las leyes más acusadas ideológicamente en el ámbito de la educación, la economía y los derechos individuales. En este sentido, las distintas encuestas sobre las próximas elecciones autonómicas madrileñas dan cuenta de esta posible reunificación del voto del centro derecha, si bien, todavía es pronto para llevar la extrapolación a un nivel nacional.

Entre otras razones, porque la figura de la candidata popular a la presidencia de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, concita unas simpatías entre los votantes de VOX que pueden no tener réplica con otros candidatos del partido que preside Pablo Casado. También, porque como detectan algunos sondeos, un porcentaje de los apoyos que recibe la formación de Santiago Abascal no procede del sector del centro derecha, sino de antiguos votantes de izquierda que han visto deteriorarse su situación económica y social a lo largo de los últimos años y que, como viene ocurriendo en otros países de nuestro entorno, notablemente en Francia, se sienten atraídos por los discursos más populistas de control de la inmigración, preferencia en el reparto de las prestaciones sociales y mayor seguridad ciudadana frente a mafias de narcotráfico y prostitución. De ahí que tengamos que insistir en que no se puede dar por hecho que el desplazamiento de la intención de voto de VOX al PP tenga la misma correlación que el que, sin duda, se está produciendo desde las filas de Ciudadanos.

Cabría deducir que en el otro extremo del arco parlamentario, entre los partidos de la izquierda, la evidencia de una reunificación del centro derecha llevara al mismo efecto de concentración del voto, en este caso, en el PSOE, pero ni las encuestas lo detectan ni los últimos resultados electorales parecen abonar esta impresión. De hecho, el retroceso de Unidas Podemos no acaba de redundar en beneficio de los socialistas, tal vez, porque la opinión pública no percibe el éxito de la gestión gubernamental que predica la entusiasta propaganda monclovita. En cualquier caso, y a expensas de lo que suceda el próximo 4 de mayo en Madrid, la reunificación del centro derecha español es una tarea inaplazable, que, sin duda, redundará en menor crispación política y social.

El voto inútil
Nota del Editor 6 Abril 2021

Parece que tras haber tirado su voto durante cuarenta años. aún quedan algunos que pretenden repetir el mismo disparate.

Si alguien no se ha enterado aún de que votar al PP es de suicidas, ya es demasiado tarde, en los frenopáticos y cárceles ya no hay huecos libres.

Y por si faltaba algo salsa de la sin razón, sitúa en un extremo de la balanza a los comunistas que estan destruyendo España y en el otro a los españoles que defienden España y la aplicación de la ley,

Pedro Sánchez sí deseaba montar una "Policía Patriótica"
El caso del coronel López de los Cobos y la permanencia de Marlaska en el cargo denotan un inquietante afán de este Gobierno por colonizar hasta el último reducto del Estado.
Editorial ESdiario  6 Abril 2021

Cinco días después de la demoledora sentencia de la Audiencia Nacional que restituye en su puesto al coronel López de los Cobos, represaliado por el Gobierno por no aceptar órdenes políticas y limitarse a cumplir las instrucciones judiciales, el ministro del Interior se dignó a hablar al fin. Pero no para disculparse con el modélico servidor público, dar algún tipo de explicación y presentar su dimisión, como hubiera sido preceptivo.

No, Marlaska se limitó a rechazar su salida, se aferró al cargo sin ninguna presión del resto del Gobierno y, como toda justificación de su silencio, arguyó que no comenta resoluciones judiciales. Que lo diga un delegado de Pedro Sánchez, cuya llegada inicial a La Moncloa fue precisamente por una sentencia menor que no afectaba personalmente a Rajoy, resulta casi sonrojante.

Marlaska rompe su silencio para atrincherarse: "No tengo ninguna voluntad de dimitir"

Y que se conforme con tirar de argumentario para esquivar la escandalosa situación en la que queda, es probatorio de la falta de escrúpulos general de un Gabinete erigido sobre un mensaje de transparencia y regeneración que dejó de aplicarse al minuto de alcanzar el poder: ningún Gobierno ha protagonizado tantos casos de opacidad, desprecio a las normas y apego a la mentira como el de Sánchez en tan poco tiempo.

Pero se vaya o no Marlaska, este caso denota una deriva mucho más inquietante que la mera coacción a un alto mando de la Guardia Civil, con ser ya esto escandaloso. Porque evidencia el intento de Sánchez de conformar, él sí, una "Policía Patriótica" al servicio del partido y no del Estado.

Sánchez sí quiere una Policía Patriótica, en un Estado subordinado en todos sus poderes a su capricho político

Porque al igual que a López de los Cobos se le intentó imponer el tutelaje político por encima del judicial, en la instrucción de la denuncia sobre la posible relación entre el 8M y la extensión de la epidemia; a otro portavoz del Cuerpo se le impuso "monitorizar" a los ciudadanos en las redes para anular las críticas al Gobierno.

Llueve sobre mojado
Y en esa misma línea operan otras andanzas del Ejecutivo como el llamado "Ministerio de la Verdad"; el asalto al Poder Judicial; el nombramiento de una exministra como Fiscal General o la prolongación artificial del estado de alarma para debilitar los controles parlamentarios.

El comportamiento de Marlaska, invalidado como ministro pero también como juez, no es una anécdota, sino la confirmación del espíritu general que impulsa al sanchismo: un goteo liberticida incesante, con el espurio objetivo de calar en todas las instituciones del Estado para ponerlas al servicio del poder político.

Nueva fechoría de Tezanos al servicio de su partido
EDITORIAL Libertad Digital 6 Abril 2021

La credibilidad del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS) se ha hundido en el fango desde que lo dirige el militante socialista José Félix Tezanos, que sin vergüenza no hace más que cocinar encuestas al servicio del PSOE.

Con motivo de las últimas elecciones generales, celebradas en noviembre de 2019, el CIS prostituido por Tezanos otorgó al PSOE treinta diputados más de los que finalmente obtuvo, mientras que a Vox le concedió 26 escaños, la mitad de los que consiguió. Otro ejemplo: en las últimas elecciones andaluzas, las urnas emitieron un veredicto radicalmente distinto al vaticinio disparatado del centro corrompido por el correligionario de Pedro Sánchez.

El intoxicador Tezanos rompió la valiosa serie histórica del CIS y ha cambiado varias veces el método de asignación de resultados, lo que le ha dejado manos libres para mangonear a placer y servir a los intereses bastardos de su partido.

Su más reciente fechoría ha sido pergeñar una encuesta sobre las próximas elecciones madrileñas que da la vuelta por completo a los estudios independientes que se han venido realizando en los últimos meses. Según Tezanos y sus secuaces, habría un empate a escaños entre los bloques de izquierda y derecha, aunque los porcentajes de voto son claramente superiores en el sector liderado por Isabel Díaz Ayuso. Pero es que la cocina ha sido tan lerda que ni siquiera han asignado correctamente los diputados.

Una vez más, Tezanos ha puesto el CIS, que jamás debió dirigir, al servicio del PSOE con la aberrante intención de manipular la percepción ciudadana sobre el estado de una carrera electoral. Una vez más, Tezanos ha dejado claro que es un pésimo profesional que deshonra a su gremio. El daño que están haciendo Sánchez y sus lacayos tezanescos a las instituciones es tremendo.

Así han maltratado Sánchez e Iglesias a Madrid durante la pandemia
Diego Sánchez de la Cruz Libertad Digital 6 Abril 2021

Desde que gobiernan PSOE y Podemos, las inversiones del Estado en Madrid están "congeladas", pero en Cataluña se disparan un 50%.

Las elecciones autonómicas que celebrará la Comunidad de Madrid el próximo 4 de mayo han vuelto a poner encima de la mesa los continuos agravios del Ejecutivo de Pedro Sánchez hacia la región que gobierna Isabel Díaz Ayuso.

Los datos son claros al respecto. Tras un año de pandemia, y a pesar de que Madrid fue una de las comunidades autónomas más castigadas por la primera ola de contagios de coronavirus, Sánchez solo ha reservado el 12,8% del "Fondo de Rescate" europeo, un porcentaje claramente inferior a su peso demográfico (14% de la población), laboral (17% de la afiliación) o productivo (20% del PIB nacional).

Posteriormente, cuando el gobierno de Sánchez desbloqueó un fondo de ayudas para empresas, volvió a penalizar a Madrid. La ayuda media por empresario ascendió a 1.665 euros en el caso de Madrid, mientras que en Cataluña se situó por encima de los 1.900 por empresario. De hecho, el monto total desembolsado en Cataluña es un 32% mayor que el comprometido para Madrid.

Pero no solo es evidente que Sánchez ha penalizado a Madrid en las grandes decisiones de gasto que han seguido a la pandemia. Si nos fijamos en las inversiones del gobierno central en las distintas comunidades, encontramos que, desde su llegada a La Moncloa, Pedro Sánchez ha congelado las aportaciones a Madrid mientras que ha elevado un 48% sus asignaciones a Cataluña. Como resultado de este tratamiento, Sánchez ha hecho que Madrid pase a ser la cuarta autonomía con menos inversión del Estado por habitante.

"Torpedearon" la estrategia sanitaria
"Primero desoyeron los avisos de la Comunidad de Madrid, que se remontan a la segunda mitad de febrero. Después retrasaron el paso de la fase 0 a la fase 1 de la desescalada. Luego llegó el estado de alarma declarado ad hoc para perjudicar a Madrid, una maniobra que ya se ha demostrado ilegal", recalcan fuentes del gobierno autonómico consultadas por Libre Mercado.

"Por otro lado, han torpedeado iniciativas como los test de antígenos, los test en farmacias, la monitorización de restos de covid-19 de aguas residuales, el reparto de mascarillas FFP2, el "pasaporte covid"… La lista es muy larga y pone de manifiesto que los intereses políticos de Sánchez van contra las necesidades de los madrileños y el conjunto de los españoles", explican las mismas fuentes.

Marlaska no debe seguir al frente de Interior
Cayetano González. Libertad Digital 6 Abril 2021

El Ministerio del Interior forma parte, junto a los de Exteriores, Defensa y Justicia, de la columna vertebral del Gobierno en un sistema democrático. Es un ministerio que tiene como misión principal velar por la seguridad, los derechos y las libertades de todos los ciudadanos. Por eso, la persona que lo dirige está sometida de forma continua al escrutinio de la opinión pública, y sus acciones u omisiones no resultan en ningún caso indiferentes. El ministro del Interior tiene bajo sus órdenes a los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado –Guardia Civil y Policía Nacional–, que cuentan con 150.000 efectivos.

El ministro del Interior tiene como una de sus principales tareas la de ganarse el respeto de todas esas personas que componen los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado a través de un ejercicio ejemplar del poder, siempre dentro de la legalidad y sin actuaciones discrecionales o partidistas. Cuando un ministro del Interior pierde la auctoritas ante sus subordinados ha perdido prácticamente todo, y en ese supuesto lo mejor que puede hacer es dejar voluntariamente el cargo, si quien lo ha nombrado, el presidente del Gobierno, no toma la decisión de destituirlo.

La reciente sentencia del Juzgado Central de lo Contencioso-Administrativo de la Audiencia Nacional calificando de “ilegal” el cese del coronel Diego Pérez de los Cobos como jefe de la Comandancia de la Guardia Civil de Madrid por no informar a su superiores de la investigación reservada llevada a cabo por la Benemérita en el marco de la causa instruida sobre la manifestación del 8-M del pasado año que instruía la titular del Juzgado de Instrucción nº 51 de Madrid ha desposeído al ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, de esa auctoritas imprescindible para el desarrollo de su función. La única salida digna que le queda es la dimisión.

La lectura de los 72 folios de la sentencia, que de forma tan clara ha resumido Miguel Ángel Pérez en Libertad Digital, es demoledora para el titular de Interior. Hay párrafos que para quien, como Marlaska, ha sido juez antes que ministro tienen una especial relevancia. Por ejemplo, este:

No podemos concluir más que el motivo de la decisión discrecional de cese era ilegal, en tanto que el cese estuvo motivado por cumplir con lo que la ley y el expreso mandato judicial ordenaban tanto a la UOPJ como a sus superiores, en este caso el Sr. Pérez de los Cobos, esto es, no informar del desarrollo de las investigaciones y actuaciones en curso; lo que, entre otras cosas, podría haber sido constitutivo de un ilícito penal.

El cese del coronel Pérez de los Cobos fue a ojos de la opinión pública lo que se entiende como un abuso de poder contra un servidor del Estado que se negó a cometer una ilegalidad. De ese abuso de poder no se libra, y es obvio que tendría que dimitir también, la directora general de la Guardia Civil, María Gámez, que por cierto trasladó a su entonces director adjunto operativo (DAO), Laurentino Ceña, que la Moncloa había tomado la decisión de destituir a Pérez de los Cobos, cuando el DAO le pidió parar el cese para investigar lo que había pasado.

La sentencia de la Audiencia Nacional va a ser recurrida por el Ministerio ante el Tribunal Supremo, pero el varapalo que ha sufrido Marlaska es de tal magnitud que no debería seguir ni un minuto más en el cargo. Ya ha anunciado que no piensa dimitir. Tiene dos precedentes que sí lo hicieron, por causas diferentes: José Luis Corcuera y el ya fallecido Antonio Asunción. Marlaska está, políticamente hablando, herido de muerte. Prolongar su agonía es malo para él y, lo que es más importante, para el sistema democrático, del que el Ministerio del Interior es una pieza clave.

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El empate
Pablo Planas. Libertad Digital 6 Abril 2021

Con lo bruja, mala y arpía que es Isabel Díaz Ayuso, lo primero que sorprende de la encuesta del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS) que dirige el ecuánime socialista Tezanos Tortajada es que la presidenta de Madrid logre la nada desdeñable cifra de 59 escaños y un 39,2% de los votos. Es como poco curioso que la culpable de que las playas de Barcelona se llenen de gente sin mascarilla, de que la afición del Athletic de Bilbao se tire de lo alto de los semáforos y de que los franceses se emborrachen como ingleses no reciba un mayoritario voto de castigo por semejantes tropelías. Misterios de la demoscopia.

Otra sorpresa del sondeo del CIS es que atribuya a Vox nueve escaños con un 5,4% de los votos mientras que Podemos, al que votaría el 8,7% del electorado, sólo obtenga un diputado más que la formación de Abascal y Rocío Monasterio, la candidata del partido proscrito.

Más arcanos. Ciudadanos queda fuera de la Asamblea de Madrid por seis décimas (tendría un 4,4% de los votos), mientras que Vox entra por los pelos, por cuatro décimas, circunstancias ambas que se atribuyen al efecto arrastre de la pérfida Ayuso, que estaría esquilmando los caladeros de votos de la derecha y contribuyendo con ello al cambio climático, el avance de los desiertos y la plastificación de los mares.

En cambio, en la izquierda eso no pasa y el PSOE, Podemos y Más Madrid se reparten votos y escaños como buenos hermanos, fruto de una inteligencia colectiva del electorado que es igual o superior al vuelo sincronizado de los estorninos. Así, a los diez de Podemos hay que sumar 20 de Más Madrid (14,8%) y 38 de Gabilondo (25,3%).

A pesar de la superioridad no sólo intelectual sino moral y hasta estética de la izquierda (ese moño mismo de Pablo Iglesias), el CIS arroja un asombroso empate a escaños entre las sumas de PP y Vox y las de PSOE, Más Madrid y Podemos: 68 para la derecha (PP, 59; Vox, 9) y 68 para la izquierda (PSOE, 38; Más Madrid, 20 y Podemos, 10) le salen a Tezanos Tortajada. Sin embargo, hay quien dice que el CIS se equivoca, que la atribución de escaños está mal, que la suma del PSOE y Más Madrid más la ultraizquierda de Podemos arroja 70 escaños, uno por encima de la mayoría absoluta, mientras que PP y Vox se quedarían en 66. Será que no habrán querido abusar, que querrán mantener la incertidumbre hasta el final o que se han pasado con el glutamato monosódico en la cocina.

Sea como fuere, medios y periodistas afectos a Podemos están como unas castañuelas y ya cantan victoria. En Twitter ganan de calle. Bailan sobre la tumba de Rocío Monasterio mientras se frotan las manos y elucubran subidas de impuestos. Venden los diez escaños de Iglesias como si valieran cuatro veces más que los de Gabilondo mientras ignoran a Más Madrid y su candidata, Mónica García. Ya ven a su ídolo de presidente. De acampar frente a la Real Casa de Correos, sede del Gobierno de la Comunidad de Madrid, a morar en ella, se regodean.

Claro que Gabilondo prometió que no iba a pactar con Podemos. ¿Verdad? O sea, como Sánchez con ERC y Bildu.

Libertad o despotismo
Santiago Navajas Libertad Digital 6 Abril 2021

Los dos lemas de campaña de Isabel Díaz Ayuso, “Libertad o socialismo” y “Libertad o comunismo”, se pueden sintetizar en uno: “Libertad o despotismo”. Las elecciones de Madrid las deciden, claro está, los madrileños, pero afectarán sobremanera a toda España. Si Pablo Iglesias ha dejado el Gobierno es porque ha comprendido que en estas elecciones se juega la desaparición de su partido, y que representan una oportunidad única para dar la puntilla al único proyecto que queda de una España liberal, nacional y auténticamente federal, una vez que Ciudadanos ha quedado al borde de la extinción, contra un Estado reducido a taifas particularistas, socialistas y cainitas. El resto del país, también los feudos controlados por los populares, ha sucumbido, en mayor o menor medida, al marco mental impuesto por los nacionalistas en cuanto a la configuración del Estado y por los socialistas por lo que respecta al intervencionismo estatista en lo económico y la ingeniería autoritaria en lo social. Como muestra, el Manifiesto en favor de la democracia firmado tanto por el PSOE como por Bildu, pasando por la CUP y el PNV.

El que se mueve del guión establecido por el Pacto del Tinell entre el PSC de Maragall y la ERC de Carod-Rovira, conversaciones con ETA incluidas, no sale en la foto. Esto le recordaba a Salvador Illa el articulista Josep Ramoneda en El País, echándole en cara que se atreviese a pronunciar unas palabras en español durante su discurso en catalán en el Parlamento de Cataluña. No es de extrañar que si el español ha sido declarado lengua non grata en las instituciones educativas catalanas, también sea proscrito en las instituciones políticas. Pero lo significativo es que Ramoneda no sea consciente de la xenofobia supremacista que implica exigir a un parlamentario catalán que no hable en el idioma materno de la mayor parte de los catalanes.

Del mismo modo que el PSC está en manos de los supremacistas catalanes, con Puigdemont y Junqueras como líderes políticos y Enric Juliana y Josep Ramoneda como brazo mediático, en Madrid el PSOE seguirá a los populistas despóticos de la ultraizquierda, donde Errejón desempeña el papel de chequista bueno y Pablo Iglesias el de chequista malo.

Libertad o socialismo, libertad o comunismo, libertad o despotismo, libertad o servidumbre, libertad o barbarie, libertad o miseria. Tocqueville en La democracia en América defendía que las naciones son dueñas de su propio destino. Las elecciones del cuatro de mayo en Madrid pueden representar un giro crucial en la historia de España, entre el derecho a la ciudadanía, la eficiencia técnica y el derecho de cada cual a elegir su camino de salvación, por un lado, y el nepotismo sexista, el victimismo racista, la incompetencia analfabeta y el adoctrinamiento dogmático, por el otro.

Son unos miserables
Miquel Giménez. vozpopuli.es 6 Abril 2021

Así considero a muchos dirigentes políticos. Miserables. Muy miserables. Extremadamente miserables. Miserables sin remisión
Marlaska dice que no tiene "ninguna voluntad" de dimitir tras ser anulada la destitución de Pérez de los Cobos

Entiéndaseme. Les aplico el epítome en tanto que acepción de ruines y canallas. Porque ni son desdichados, ni abatidos ni infelices, como especifica el diccionario de la RAE, y tampoco parecen tacaños –al menos en lo que respecta a otorgarse sueldos mayúsculos– ni mucho menos extremadamente pobres. Ahí tienen los haberes declarados por el binomio Iglesias-Montero. Tampoco parecen dignos de compasión, puesto que ellos no la tienen con nosotros. Les llamo miserables por sus actos, por su manera de proceder, por su tremendo egoísmo, por su falta de sentido del Estado, por su desfachatez. Porque miserable es no querer dimitir como Marlaska cuando la justicia te ha dicho en toda la cara que lo que hiciste con el coronel, para mí general, Diego Pérez de los Cobos era una injusticia y, si me apuran, una prevaricación terrible máxime cuando se trata de un honrado e íntegro servidor público. Miserable es marcharse de vacaciones a las Baleares como Ábalos o a Doñana, un suponer, por parte del presidente. Miserable es fingir que dimites de vicepresidente como Iglesias para mejor servir a los más necesitados dejándote atado un sueldo astronómico y un puesto en el Consejo de Estado. Y es miserable soltar cada día mentiras y más mentiras sobre la vacunación en Madrid como hacen los medios del régimen, y miserable también es actuar como Tezanos, divulgando encuestas prefabricadas en las que se miente más que se habla.

Es miserable ser presidenta de un Parlamento, como Borrás, para sojuzgarlo a la idea de solo una parte de los catalanes y, además, una parte no mayoritaria. Es miserable que nadie dimita por el escándalo del SEPE. Es miserable que la hostelería en Barcelona esté desangrándose día a día, Colau, y usted no mueva ni un solo dedo para ayudarla prefiriendo gastarse los millones de todos en sus estúpidas obsesiones con vaginas, okupas y maleantes. Es miserable, señor Gabilondo, pasarse el día criticando a Ayuso y su apoyo a la hostelería para luego ser cazado por los fotógrafos comiendo tan ricamente en una terraza de Madrid. Igual de miserable que ver como su hermano, Iñaki, se baja de un avión porque el cuerpo le pide vacaciones. Es del todo miserable que usted, ministro Ábalos, se escude en la seguridad nacional para no aclararnos el oscuro y hediondo asunto de las maletas de Delcy. Tan miserable como la ley Celaá, como ver a Illa dar leccioncitas en Madrid o saber que Bruselas no se fía de que los fondos europeos vayan a ser bien gestionados por este Gobierno.

Es miserable lo que dice a diario en sus editoriales lo País, es miserable que se postule a Pepe Antich, la bien pagá, como futuro director de TV3, es miserable que se coloque al secretario general del partido comunista al frente de la agenda 2030, sea lo que sea ese chiringuito, cuando ha dicho públicamente que es partidario de “liquidar” al Rey. Es miserable que mientras muchos políticos como Rufián o bastantes ministros no hayan trabajado en su vida o no se les conozca oficio alguno existan cientos de investigadores del CSIC que pordiosean para poder disponer de unas probetas, trabajen desde la precariedad más absoluta y cobren unos salarios de vergüenza.

Pero lo más miserable en esta selva poblada de depredadores del presupuesto público es que Torra siga cobrando su pensión como expresidente, que Puigdemont sea quien orquesta la política catalana desde su butaca confortable de Waterloo, que el PNV diga que le han de dar más competencias o que se estén acercando, otra vez Marlaska, a asesinos de niños a sus casas a cambio del apoyo de los Bildu etarras. Y es tanto o más miserable que esto se produzca en un país en bancarrota, sin apenas estructuras productivas útiles, con una clase media destrozada, con enfermos y muertos que forman parvas y con una desigualdad social cada día más abismal.

El día que nos inhibamos de nuestra responsabilidad como ciudadanos conscientes nosotros también pasaremos a formar parte de esa cohorte de miserables indignos. No lo hagamos

Todo eso es miserable porque quienes detentan la responsabilidad de gobernarnos son unos miserables que, para colmo de los colmos, están encantados de conocerse y de haberse colocado tan estupendamente en poltronas y moquetas. Ahora bien, todo esto sería insoportablemente miserable si la gente normal, la que no pretende medrar ni llevárselo crudo, no reaccionase ante tamaña tropelía. El día que nos inhibamos de nuestra responsabilidad como ciudadanos conscientes nosotros también pasaremos a formar parte de esa cohorte de miserables indignos. No lo hagamos. No lo hagan. No lo permitamos.

He vuelto. Y lo he hecho empezando por decirlo alto y claro: son unos miserables.

¿Hasta cuándo España deberá someterse a la humillación separatista?
El término democracia ha dejado de tener sentido en Cataluña
Miguel Massanet. diariosigloxxi  6 Abril 2021

Cómo de enrarecido estaría el ambiente, dentro del Parlament catalán, que el secretario segundo de dicha institución tuvo que plantear a la cámara que no admita a trámite propuestas de resolución contra la monarquía española y a favor de la autodeterminación. Un miembro de Juntos Podemos, el señor Cuevillas, dejó asombrados al resto de componentes de la institución al pronunciar dichas palabras que, con toda seguridad, no esperaban escuchar de un componente de la mesa. Y es que el grado de sectarismo, de inconsciencia, de osadía y de temeridad que se está observando, dentro del independentismo catalán, está llegando a un punto en el que podríamos llegar a pensar que, si no de derecho de hecho, el Gobierno de la nación está permitiendo, con su falta de reacción ante tales comportamientos, que el Parlament y la Generalitat estén actuando como si realmente Cataluña ya estuviera separada del Estado español y pudiera disponer libremente de su independencia.

Y es que en la máxima institución catalana, su parlamento, se habla con entera impunidad de la república catalana como si tuviesen al alcance de la mano la posibilidad de que, España y su gobierno, estuvieran dispuestos a ceder ante sus peticiones de soberanía, algo que, por supuesto, nunca va a suceder por mucho que nuestro actual gobierno, presidido por el señor Sánchez, parezca que está dispuesto a hacerlo posible con su actitud complaciente, condescendiente y permisiva en relación a estas provocaciones, por otra parte, inadmisibles en cualquier nación celosa de su unidad y de su Estado de derecho que, evidentemente, deben ser conservados intactos ante cualquier intento de alterarlos ilegalmente. Lo que sucede es que nuestro presidente, don Pedro Sánchez, del PSOE, se encuentra inmovilizado políticamente, convertido en un mero títere, supeditado al chantaje de los separatistas, de estos que siguen las directrices de quienes desde la sombra están subvencionando, orientando, maquinando y activando la revolución soberanista de Cataluña, como pudieran ser personajes tan tenebrosos como el señor Jorge Soros, propietario de una inmensa fortuna o, ya en tierras catalanas el avalador, mecenas y mentor del señor Puigdemont, el catalán multimillonario y, sin embargo manipulador, activista, y revolucionario separatista, don Jaume Roures Llop, propietario de la empresa Mediapro y accionista de Imagina Media Audiovisual.

La realidad es que, a pesar de que a personajes como Puigdemont, Cuixart, Torra, Aragonés, Borrás etc. se les llene la boca hablando de la democracia en Cataluña, de sus derechos “democráticos” a pedir la independencia, a su referencia a una, por supuesto imaginaria, mayoría democrática que querría la independencia de los catalanes ( algo incierto, por supuesto) o de la “opresión “antidemocrática” que el resto de España ejerce sobre el pueblo catalán; la realidad es que su concepto de lo que es una democracia resulta peculiar, sui generis, autoritario, parcial y, como no, excluyente. Todo aquel que no participe de su idea de que Cataluña es una nación independiente, automáticamente queda señalado como un enemigo, un adversario al que hay que destruir, alguien al que se le han de negar todos sus derechos políticos y que, por supuesto le está vedado formar parte de cualquiera de las instituciones administrativas, municipales, jurisdiccionales, políticas, comunitarias etc. No se le debe reconocer cualquier tipo de derecho, incluido el pan y el agua.

Veamos el comportamiento, que estos individuos del separatismo catalán (los vascos igual de lo mismo), han tenido con un partido convertido en chivo expiatorio tanto por las izquierdas, que lo califican de “partido de extrema derecha”, como por parte de los de derechas que, como siempre viene ocurriendo, parece que tienen que adherirse a las descalificaciones que hace la izquierda, celosos de que otro partido con el que comparten ideología les pueda birlar los votos. VOX, digan lo que digan las izquierdas y, aún más, por haberse constituido en uno de los objetivos del ataque directo de las izquierdas, lo que ya constituye un tanto a favor de los del partido de Abascal, a diferencia de los comunistas bolivarianos del señor Iglesias y la señora Montoro, o de los de ERC como es este sujeto zafio, inculto e impresentable, que tiene por apellido Rufián, que no deja de decir una estupidez tras de otra, con la particularidad de que tanto en el Parlamento de la nación como en aquellas comisiones a las que acude, parece que quienes presiden los actos son incapaces de llamarlo al orden y expulsarlo, sin más contemplaciones, cuando lo único que hace es insultar, calumniar y aprovecharse del tiempo que se le asigna para hacer preguntas inconvenientes, irrelevantes, retorcidas y a las que él siempre se las arregla para dar la respuesta que le interesa recibir y no la que le da su interlocutor.

La izquierda ya se ha ingeniado para pintar a VOX como el monstruo intransigente, absolutista y ultraderechista olvidándose de que todo lo que defiende este partido en esencia es lo mismo que se defiende desde la derecha, sólo que más directamente, sin disimulos, sin miedo a decirlo, con la entereza y firmeza que debe tener quien defienda algo en lo que se cree. Unidas Podemos, por ejemplo, y sus directivos no se han escondido de que van en contra de la Constitución y nadie los califica por ello de indeseables y antidemocráticos. El señor Iglesias apoya, sin ningún disimulo, a los catalanes que piden la independencia y vota a su favor y nadie ha pedido que se declare ilegal su partido por ir en contra de la unidad de España y lo mismo pasa con el partido heredero de ETA, Bildu, un partido claramente revolucionario que ha apoyado a ETA y que sigue homenajeando a quienes formaron parte de ella, como asesinos de aquella banda criminal. Es más, los socialistas en el País Vasco tienen alianzas con Bildu y gobiernan con ellos en lugar de con el PP o cualquiera de los partidos que no son sospechosos de querer romper España.

Pues, los señores de VOX, que obtuvieron un buen resultado en las últimas elecciones autonómicas catalanas donde sacaron 243.000 votos y dos escaños, los mismos que el PP, C,s y la CUP, parece que sean los apestados y que quienes los votaron no fueran catalanes con los mismos derechos de voto que cualesquiera otros que votaron a Convergencia o a los socialistas , por ejemplo, y a ninguno de ellos se le ha calificado de poco democrático; sin embargo, vean la reacción de todos los partidos independentistas de izquierdas catalanes que integran el nuevo parlamento. Un acuerdo para aislar la actuación de los parlamentarios de VOX, a los que se los están boicoteando sin que, contra esta tan “democrática” postura nadie levante su voz, incluidos los partidos de derechas. Una situación absurda, antidemocrática y que demuestra el absoluto desprecio de los independentistas por lo que es la democracia que, por lo visto, sólo la admiten cuando a ellos les interesa para apoyar sus ideales separatistas, pero no aceptan la que sería de todo el pueblo español respeto a si Cataluña es o no España. Seguramente, si se produjera semejante referéndum, la gran mayoría, un alto porcentaje por supuesto, reafirmaría la unidad de España, con las excepciones de una parte de Cataluña, menos de la mitad de sus votantes, y otra, del país vasco a los que se sumarían, no por convicción sino por estrategia para romper España y sacar provecho de ello, los comunistas bolivarianos del grupo de Unidas Podemos y los del señor Garzón, otro que cada vez pinta menos en la política nacional.

Creo, señores, que está llegando el momento en el que los que seguimos siendo y queriendo ser españoles, los que no encontramos acomodo en la situación de nuestro país en la actualidad, nos planteemos que puede que sea necesario reaccionar y apretar a nuestros representantes para que dejen los paños calientes y tomen conciencia de la realidad de lo que es esta burda imagen de aquella España de libertades, bienestar, trabajo y prosperidad de la que gozamos antes de que el señor Rajoy arrojara la toalla y se dejara arrastrar por una serie de miembros del partido con ideas progresistas, que fueron los que le llevaron al desastre de la moción de censura, y se dejó paso a esta horda de izquierdistas, atrabiliarios, revanchistas, de ideas fijas y nulo sentido de la realidad y de lo que necesitaba y era conveniente para España que, por supuesto, no era permitir que los catalanes continuaran ninguneando a la nación española y a su Constitución, algo que nos ha llevado a la situación vergonzosa de ir claudicando una y otra vez, como ha hecho el actual Gobierno, cada vez que los vascos o los catalanes han amenazado con dejar de apoyar este frágil equilibrio que existe hoy en nuestro parlamento, lo que propicia que los grupos pequeños, que apenas cuentan desde la perspectiva electoral de la nación española, se hayan convertido de facto en quienes llevan la batuta de la política española y ¡así nos va!

Y así es como, señores, desde la óptica de un ciudadano de a pie, creemos que es preciso que tanto lo que quede de Ciudadanos como el PP y VOX se dejen de rencillas entre ellos y tomen la decisión de formar un bloque, ya sea cada uno de ellos de forma independiente o formando una gran coalición, que sería lo deseable, y se decidan a enfrentar, sin complejos ni miedos, al desafío que está presentando esta gran izquierda que, precisamente, tiene sus puntos débiles en sus deseos egoístas de constituirse en quienes sean lo que se hagan con el poder absoluto sobre la nación.

El castellano, un derecho catalán
Rosa Cullell. cronicaglobal 6 Abril 2021

Un socialista dijo tres frases en castellano durante el culebrón de no-investidura en el Parlament y los independentistas, a la vez que sus columnistas afines, se rasgaron sus muy catalanas vestiduras. Anatema, sentenciaron los verdaderos patriotas. Salvador Illa, el líder del PSC, profanó una ley no escrita: en la Cámara solo se puede hablar en una de las lenguas oficiales de Cataluña. La otra, lengua materna del 55% de la población, está proscrita, condenada a la intimidad. En la Cámara, dicen, el español es un idioma que impide la concordia, porque es el que habla la derecha. Y yo que creía que la lengua de Machado, de Valle Inclán, de Alberti, era un derecho de todos los catalanes. No cuela tanta manipulación de la realidad. Las acusaciones a las lenguas no van a tapar la falta de diálogo y la inestabilidad política de unos gobiernos independentistas que nos están llevando al caos.

Como “parrafadas”, un término despectivo según la RAE, han llegado a describirse las frases pronunciadas por Illa en castellano. El candidato socialista se extendió con los problemas reales del país, sociales y económicos, casi siempre en catalán; pero unas pocas frases en español llevaron a algún analista político a afirmar que, hablando así, el socialismo dinamita su papel en la búsqueda de la concordia e impide un pacto con ERC.

¿Qué pacto? El candidato de Esquerra, Pere Aragonès, ha afirmado antes, durante y después de la campaña electoral que nunca formará Gobierno con “este PSC”. Sigue Aragonès negociando con Puigdemont todo tipo de cesiones, incluso someter el Govern al Consell per la República, un chiringuito privado, no contemplado en ley alguna. Nadie entiende nada --da igual el acento empleado-- en esta nueva vuelta de tuerca independentista que llevaría a la “bifurcación del poder”. O sea, a que mandara desde Bélgica el estado mayor de Puigdemont, cabeza, por otra parte, del tercer partido en votos.

Se echa en falta entre algunos intelectuales catalanes una mirada a su alrededor, más allá del entorno amigo. Que hablen sin miedo a decir lo que piensan, a declarar su independentismo o constitucionalismo. Las medias tintas no tienen base en la que apoyarse. Hablen como lo hicieron en su tiempo, en aquel vanguardista Noucentisme de principios del siglo XX, intelectuales ibéricos de la altura de Ortega y Gasset, Prat de la Riba, Eugeni d’Ors o Josep Pla. Dejen de moverse entre dos aguas y defiendan la cultura y sus lenguas más allá de la política.

El “hábleme en español” del franquismo no puede ser sustituido por el tajante “a Catalunya es parla català”. Simplemente, es falso. Más del 80% de la población habla, mejor o peor, las dos lenguas. La continua bronca y las amenazas de unilateralidad parecen esconder el simple interés de quienes quieren seguir ocupando sillas, controlando medios de comunicación o dirigiendo instituciones, algunas creadas ex profeso para gratificar a sus fieles.

Las invitaciones a que nos marchemos de nuestro país o las pintadas amenazadoras lo único que consiguen es agotar a personas que hemos pasado más de media vida defendiendo la necesidad de apoyar el catalán, la lengua minoritaria, la que, incluso durante el franquismo, nos enseñaron nuestras familias. Ahora nos toca defender la cultura castellana de tanto ultranacionalista intolerante.

La Transición a una democracia europea nos devolvió el diálogo y las lenguas propias con un absoluto consenso de derechas, izquierdas y nacionalismos. Sigue siendo así en Euskadi, donde un sensato y fuerte PNV se abstiene de utilizar el euskera como instrumento de bloqueo y ha decidido que no es el momento de reformar el Estatuto vasco en un Parlamento donde es habitual que convivan sus dos lenguas.

La caída del nacionalismo conservador y hegemónico de Convergència, junto al crecimiento de ERC y la CUP, han fragmentado el independentismo. Se ha convertido en un grupo sin más ideología que el poder, que recela de sus propios socios. Los votos de Pujol repartidos entre los seguidores de Puigdemont y de Junqueras han provocado la incapacidad de gobernar juntos, aunque lo volverán a hacer.

Es absurdo que los independentistas, con los votos de una cuarta parte de la población catalana (el 26% del censo electoral total), pretendan convertir el Parlament en la Cámara de una república imaginaria donde los ciudadanos debemos hacer ver que solo hablamos catalán, porque ese es el idioma único, oficial y correcto, el que nos llevaría a la concordia. Sin embargo, pese a los intolerantes, el castellano es también un derecho de los catalanes. Déjense de Jocs Florals.

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