AGLI Recortes de Prensa   Jueves 8  Abril  2021

La pesadilla es Sánchez
EDITORIAL. https://gaceta.es 8 Abril 2021

Desde el pasado verano, el presidente del Gobierno de lo que queda de España, Pedro Sánchez, nos ha anunciado no menos de media docena de veces con su cursilería anestésica habitual (y en interminables alós presidente llenos de lenguaje inclusivo e inclusiva) que ya estábamos ante «el comienzo del fin de la pesadilla». Resulta evidente que la distancia mental que separa al doctor (?) Pedro Sánchez de la mayoría de sus pobres gobernados, es abismal.

Lo que para él es una pesadilla, la pandemia, para la mayoría de los españoles es su gestión de la pandemia.

Más de cien mil muertos por su negligencia ideologizada y su irreflexiva improvisación; uno de los mayores desastres del mundo en términos absolutos y también en los relativos; con una economía hundida, un estado de excepción disfrazado de alarma que por más que el Tribunal Constitucional haga dejación política de funciones es inconstitucional. Un sistema público de empleo inaccesible y todo ello, absolutamente todo, con el apoyo de hombres de paz como son los herederos de ETA y de la Fiscalía General del Estado que bloquea cualquier posibilidad de investigar en los Tribunales la responsabilidad criminal de la Administración Sánchez en este caos.

La pesadilla fruto de esta indigestión de socialismo inepto y maquillado con nuestro dinero que anuncia otra estrategia de vacunación masiva después de tres fracasos y que juega con nuestro dinero como si no fuera de nadie o como si España fuera del viento, ha sometido a millones de españoles a un estado de ansiedad colectiva ante el futuro que nos aguarda. Las consecuencias de la gestión de la pandemia por parte del peor Gobierno que los siglos han visto en España van a dejar un rastro de desafección general, de enfrentamiento estúpido y programado entre regiones y de polarización política. Pero no entre izquierdas y derechas, sino entre sumisos y críticos, entre lo público y lo privado, entre globalistas y soberanistas, entre lirones subvencionados y parados insomnes.

El auténtico principio del fin de la pesadilla sólo llegará cuando los españoles seamos convocados a las urnas en unas elecciones generales y, si los medios de comunicación controlados, sometidos o subvencionados nos permiten recordar, echemos al pandémico socialismo sanchista al rincón de la historia, previo paso por los tribunales de Justicia.

Madrid, el próximo 4 de mayo, debe ser la primera señal de lo que está por venir. Para ello, será importantísimo que VOX no le permita al Partido Popular caer de nuevo en el estado de amnesia y sumisión a la superioridad moral de la izquierda en la que siempre chapotea, feliz y centrado, cuando llega al poder.

El Estado de derecho y el fin del estado de alarma
EDITORIAL. Libertad Digital 8 Abril 2021

No se trata de seguir confinando a los ciudadanos, sino de vacunarlos con la mayor celeridad y seguridad posibles.

Ya resultó lamentable que el Gobierno aprobara en su día un estado de alarma que no pocos juristas de prestigio calificaron de “estado de excepción encubierto”. Más bochornosa todavía fue su decisión de prorrogarlo durante seis meses de una tacada, decisión clamorosamente inconstitucional por mucho que a estas alturas el Tribunal Constitucional no haya tenido la decencia de pronunciarse al respecto. Aun así, más escandaloso sería ahora prorrogar la vulneración de derechos fundamentales que conllevan los confinamientos, los toques de queda y los cierres perimetrales generales una vez haya concluido –tal y como ha anunciado Pedro Sánchez– el estado de alarma el próximo 9 de mayo.

Y es que, sencillamente, no es posible limitar de manera extensiva y general el derecho fundamental a la libertad de movimiento por el territorio nacional ni prohibir la circulación en determinadas franjas horarias basándose sólo en decisiones gubernamentales, por muy consensuadas que estén entre las distintas autonomías. Para ello es imprescindible que esté activado el artículo 116 de la Constitución, que contempla los estados de alarma, excepción y sitio.

Pese a lo anterior, no faltan representantes autonómicos de todos los partidos –excepto Vox– interesados en prorrogar este demencial estado de cosas una vez haya expirado el estado de alarma, que, aun de forma artera, ha venido amparándolo.

Existen leyes y reglamentos en materia sanitaria y en el ámbito de la lucha contra las enfermedades infecciosas que, con oportunas reformas que los dotaran de mayor claridad y precisión, podrían permitir ciertas restricciones puntuales, sin llegar a los extremos que estamos padeciendo. Este fue de hecho el plan B que Pablo Casado planteó hace casi un año como alternativa al estado de alarma, que, aun así, el PP respaldó o no rechazó. Y, ciertamente, por aquellas fechas en las que todavía no se disponía de material de protección suficiente, en las que no se avistaba todavía la posibilidad de una vacuna y en las que sólo cabía aislarse para evitar el contagio, hubiera sido una alternativa válida.

A estas alturas, en las que no falta ni material de protección ni posibilidad de analíticas y en las que ya hay varias vacunas en circulación, no se trata de encontrar la vía jurídica adecuada para seguir confinando a la ciudadanía y paralizando la vida laboral y cotidiana, sino de inmunizar a la población con la mayor celeridad y seguridad posible. Esta es la batalla que la oposición debería estar librando contra el Gobierno, no la de insistir en confinamientos y restricciones que no solucionarían el problema sanitario, perpeturarían la crisis económica y harían necesario, para cada caso, el aval de los tribunales, si no se quiere incurrir en la mayor de las inseguridades jurídicas.

Pero, en fin, hay políticos que no aciertan ni cuando rectifican.

Vox abre su campaña en Vallecas bajo una lluvia de piedras y con la desprotección de Marlaska
La ultraizquierda se lanza a por Vox en Vallecas al grito de «¡A por ellos como en Paracuellos!»
Pelayo Barro.okdiario 8 Abril 2021

Vox da el pistoletazo de inicio a su campaña electoral en Vallecas. Toda una declaración de intenciones en la estrategia del partido para captar el voto de los barrios más humildes el próximo 4M. Santiago Abascal y Rocío Monasterio han protagonizado el acto, que ha tenido que ser suspendido en varias ocasiones por el lanzamiento de piedras y palos contra los simpatizantes de Vox por parte de ultras de izquierda que han intentado reventarlo. «Marlaska es un ministro criminal y debe dimitir», ha asegurado Abascal. El balance: trece heridos y dos detenidos.

La plaza de la Constitución en Vallecas, tradicional bastión de la izquierda madrileña, se ha teñido de verde este miércoles para acoger el acto de presentación de Vox en Madrid. Un encuentro rodeado de tensión y amenazado por colectivos de ultraizquierda que se han convocado en la zona. Los radicales han llegado a agredir a la Policía que se había desplegado para proteger a los simpatizantes del partido de Abascal. En los instantes previos del acto se han escuchado gritos como «¡A por ellos como en Paracuellos!», en referencia a la matanza acometida por el bando republicano en este municipio madrileño en 1936.

Pero lo peor no se ha quedado ahí. La lluvia de piedras, objetos y palos contra los simpatizantes y los dirigentes de Vox ha sido constante durante una hora.

«¡Los barrios también son nuestros, las calles también son nuestras y Vallecas también es nuestra!», han sido las primeras palabras del líder de Vox, Santiago Abascal, al ponerse frente al micrófono. Pasaban las siete y media de la tarde.

Santiago Abascal ha querido dejar constancia de la cercanía a la que se encontraban los ultraizquierdistas que buscaban reventar el acto. Durante su discurso han comenzando las cargas policiales y el líder de Vox se ha bajado de la tribuna para acercarse al lugar donde ocurrían los disturbios. «Dieciocho pasos hemos tenido que contar hasta acercarnos a esos miserables. Esto es lo que ha conseguido Grande-Marlaska. Que 13.000 vallecanos no puedan expresarse con libertad», ha criticado.

Tras Abascal ha llegado el turno de Rocío Monasterio. Desde el estrado, la candidata de Vox al 4M ha asegurado que «creemos en la libertad, estamos en España. Hoy estamos aquí para defender a los barrios que lo están pasando peor. Porque sabemos que en estas calles es donde se está sufriendo más las causas de la pandemia».

«La izquierda caviar»
«En estas calles hay muchos comercios cerrados. Las familias lo están pasando mal. Y mientras, la izquierda caviar ¿dónde está? ¡En Galapagar! Ya no le preocupan los pequeños comercios», ha advertido Monasterio.

«Necesitamos la dignidad de una buena vivienda, poder abrir los comercios, ganarte el pan, que es lo que no nos deja Pedro Sánchez. ¡No podemos aguantar más!», ha recordado la candidata.

Tras ello, Abascal ha vuelto a subir al estrado visiblemente molesto con los altercados que se estaban produciendo en las inmediaciones.»Marlaska, eres un ministro criminal. No nos sirve de nada tu helicóptero para evitar que nos lancen objetos como este», ha gritado el líder de Vox, con un palo de grandes dimensiones en la mano. Un objeto que minutos antes había golpeado a un simpatizante del partido.»¡En pie españoles de Vallecas!», ha arengado.

Sólo unos minutos después el acto ha vuelto a interrumpirse por el lanzamiento de piedras. A su vuelta al estrado, más enfadado aún, Abascal se ha despachado contra los violentos alborotadores. «Esto es lo que os representa. Esta es vuestra única fuerza. Hoy podría haber habido aquí muertos. Vamos a estar aquí hasta el final. Me dirijo al jefe del dispositivo, para que evite que se sigan lanzando objetos y podamos decir hasta la última palabra. Este acto no acabará hasta entonces».

«Esto no pasa en Europa»
«Esto que está permitiendo Marlaska no pasa en ningún lugar de Europa. En un barrio donde el 12% de los vecinos nos han votado. Marlaska debe pagar por los delitos electorales que se están cometiendo aquí», ha denunciado Abascal.

El acto, llegado ese punto, ha quedado suspendido durante aproximadamente quince minutos, mientras Abascal reclamaba públicamente al jefe del dispositivo de Policía Nacional que garantizase la seguridad. «Hay personas heridas», ha clamado, mientras anunciaba que la diputada Macarena Olona estaba tratando de contactar directamente con el ministro del Interior para pedirle que tome cartas en el asunto.

El mitin se ha reanudado unos minutos después. Con una relativa calma, y con los agresores ya algo más lejos, Abascal ha proseguido su discurso, dándolo por finalizado alrededor de las ocho y media de la tarde. Poco después se ha conocido el balance: 13 heridos, y tan sólo dos detenidos.

La batalla por Madrid, una parte de la guerra sucia orquestada desde La Moncloa
Análisis preelectoral de las elecciones en Madrid
Rafael Bardají. https://gaceta.es 8 Abril 2021

En política, por desgracia, las cosas casi nunca son lo que parecen, tal es el nivel de fingimiento, deshonra y sinvergonzonería que caracteriza a nuestra actual clase política, una auténtica casta al servicio exclusivo de sus propios intereses, cada día más alejados de sus ciudadanos a los que, en teoría, deberían servir. Un ejemplo más de esta perversión de la política son las próximas elecciones regionales de Madrid del 4 de mayo.

Unas elecciones a una autonomía, construcción supuestamente erigida para una mejor gestión y solución de los problemas de una región, han pasado a ser, por mor de las circunstancias e intereses de los políticos de turno, un remedo de las elecciones generales.

Por un lado, tenemos al contrincante mayor, aunque formalmente fuera del tablero de juego: Pedro Sánchez. Para él, Madrid es la gran espina que lleva clavada desde que entró en la Moncloa. La presidente de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, no sólo es del PP, sino que ha enseñado una actitud mucho más irredenta y menos acomodaticia a sus designios que el propio líder de su partido, Pablo Casado. Doblegar Madrid, que no la curva, es la obsesión de Pedro Sánchez y la parte que controla de su Gobierno. Es a la vez una cuestión irracional de orgullo de un narcisista incorregible y una apuesta política de reválida de su poder, que querría omnímodo. Mezquindades como impedir la visita del vicepresidente de la Comisión Europea al Zendal son las manifestaciones de una guerra que sólo puede ser sucia puesto que las emboscadas y escaramuzas orquestadas desde y por la Moncloa sólo pueden ser invisibles. Porque institucionalmente no pueden ser de otra forma y porque, llegado el caso de una derrota del PSOE en Madrid, Sánchez tiene en su candidato al perfecto chivo expiatorio.

De Pablo Iglesias poco tengo que decir, pues está todo bien claro: si no baja al lodo electoral en el que tan bien sabe moverse, Podemos se arriesgaba a desaparecer en la Comunidad de Madrid y con él, todo su proyecto personal. Así pues, lo suyo es salvar su culebrón o como se decía antes de las series, los muebles. Lo mejor que le podría pasar a España es que fuera condenado a quedarse sentado ante su amado televisor repasando una y otra vez Juego de Tronos.

El segundo contrincante es el PP encarnado en esta ocasión por dos actores con ambiciones, necesidades e intereses diferentes: la Génova de Pablo Casado e Isabel Díaz Ayuso. Pablo Casado sabe que, en la oposición, la dirección del partido manda todo lo que los barones regionales en el ejercicio del poder le dejan. Y si bien ya contaba con la presencia en la sombra de personajes históricos del PP, como Feijoó, lo que no se esperaba cuando designó a Ayuso y Almeida para Madrid era que ambos iban a crecer más que él porque han encarnado mejor que él la oposición a los caprichos totalitarios del gobierno y su pésima gestión de la pandemia. Es Ayuso quien puede plantear esta batalla política como “comunismo o libertad” y no un PP nacional que ha apoyado sin excusa alguna un estado de alarma usado por el Gobierno como arma política y sin conexión con la salud de los españoles.

El pulso sin fin entre Génova y Ayuso se ve en pequeñas cosas como que Génova le niegue ser la presidenta del PP de Madrid. Por no decir nada sobre la composición de la lista electoral donde le han colado a Ayuso a quienes Casado o Teodoro han querido. La contradicción existencial de Génova es que necesita una victoria de Ayuso, porque eso es lo único que podría darle un balón de oxígeno a una dirección del partido que estaba muerta tras el fiasco de las catalanas. Al mismo tiempo, Génova querría que Ayuso no dependiera del apoyo de Vox para formar gobierno, puesto que eso echaría por tierra su renovado -y agotado- “giro al centro” y pondría de relieve que la nueva vieja estrategia de Casado, fracasada en Cataluña, fracasaría también en Madrid y estaría condenada al fracaso en unas generales.

El tercero en liza es VOX. Pero no VOX como un partido alternativo, sino como lo que es realmente, una idea alternativa de España. Una idea donde impera el sentido común, tradicional y fácilmente reconocible de un Sancho. Una idea y concepción de España abandonada y traicionada por todos los demás partidos y líderes, de Pablo Iglesias a casado; de Sánchez a Ayuso. Una España sencillamente donde la ley es igual para todos y donde, sobre todo, se cumple. No como sucede ahora que se ignora. Una España de ley y orden donde la seguridad de las personas esté salvaguardada. No como ahora, donde las chiquillas y mujeres son asaltadas por manadas de inmigrantes e hijos de inmigrantes que no quieren estar aquí para trabajar y pagar nuestras pensiones, sino para buscar sus satisfacción al precio que sea; una España tolerante, en la que cada cual haga lo que quiera sin tener que imponer sus opciones o preferencias como el modelo a seguir, libre de los chiringuitos de género que sólo alimentan el odio para engordar sus arcas; una España donde hombres y mujeres disfrutan de los mismos derechos y obligaciones, sin privilegios por sexo y donde no hay género víctima ni opresor, sino personas; no como ahora, con todo un montaje que inspira denuncias falsas como método de vida; una España donde se reconoce lo importante y deja las tonterías para los tontos, si no seguiremos condenados a que se suspenda un partido de futbol y se monta la de San Quintín por un supuesto insulto racista pero que no pase nada si en la final de la Copa del Rey, paradojas de la afición, se grita muerte al monarca y su familia.

Mucho se está diciendo estos días sobre si muchos de quienes votaron a VOX en las anteriores elecciones se inclinarán ahora por el PP e. Incluso, que a causa del “efecto Ayuso” VOX hasta podría quedar fuera de la Asamblea de Madrid. Para mi que esas ideas son productos de campañas de desesperación de Génova. Los votantes de Vox se ha mostrado entre los más fieles y, además, también se ha visto que, en las encuestas, siempre hay un significativo voto oculto al partido de Abascal. Mal harían los madrileños, creo yo, en dejar de votar en lo que creen por una supuesta utilidad. Con todo, el objetivo de Vox no debe ser crecer en escaños (aunque bienvenido sea todo crecimiento), sino ser determinante con sus votos para garantizar que Ayuso pueda formar gobierno y que, durante la legislatura, sus políticas se acercan más a las de Vox que a las de Génova. De lo contrario, perderá Madrid y perderá España. Esa es la verdadera batalla de Madrid.

Sánchez, el ‘vendevacunas’
OKDIARIO  8 Abril 2021

OKDIARIO muestra hoy dos informes que confirman que Pedro Sánchez es un truhán, un charlatán de feria y un personaje con una propensión genética a la mentira. Su intervención para anunciar la llegada masiva de vacunas fue más propia de un prestidigitador sin escrúpulos que de un presidente del Gobierno comprometido con la verdad. Un día antes de su comparecencia, el lunes 6 de abril, el informe del Gobierno con el detalle oficial de vacunas adquiridas por el Gobierno no ofrece dudas: 69,12 millones de dosis. Cuando Sánchez empieza hablar, se crece y, por arte de magia, eleva el número de dosis: de los 69,12 millones pasa a los 93,50 millones. ¿Se le fue la lengua? ¿Cómo es posible que en un plazo de 24 horas las vacunas adquiridas crecieran nada menos que en 24,37 millones de dosis?
Los dos informes que muestra hoy OKDIARIO plasman el milagro de Sánchez. Entre uno y otro hay una diferencia abismal. Dado que no parece lógico pensar que el primer informe se olvidara de incluir 24,37 millones de vacunas, la pregunta es obvia: ¿ese segundo informe responde a la verdad o están hinchado para mayor gloria del presidente del Gobierno?

Pero aún hay más: en cuanto a dosis recibidas, el antes y el después de las palabras de Sánchez pasa de los 9,70 millones de dosis recibidas a los 11,91 millones anotados un día después: el de la rueda de prensa. Y en dosis administradas se pasa de 8,74 millones a 9,02 millones. Da la sensación que la factoría de propaganda de la Moncloa consideró que las cifras del primer informe no eran lo suficientemente buenas y se ordenó, a toda prisa, elevarlas para que Pedro Sánchez hiciera su particular faena.

La meta final está puesta en el cierre de agosto, cuando el líder socialista confía en tener inmunizados a 33 millones de españoles. Para ello, haría falta inocular un total de 57 millones de dosis. Como el ritmo de vacunación vaya parejo al ritmo de incremento de los datos de los informes del Gobierno, Sánchez vacunará al planeta entero.

Celaá, la corrupia que quiere devastar a nuestros hijos
Miguel Ángel Belloso. okdiario 8 Abril 2021

De pequeño fui a la escuela pública. Guardo de ella un gran recuerdo gracias a maestros inolvidables como don Inocente, don José María o don Carmelo. En aquellos tiempos, en un pueblo de la ribera de Navarra, los chicos éramos lo más parecido a las bestias, de manera que los profesores de los que hablo repartían hostias justificadas a discreción a fin de someternos y encauzarnos para que, una vez calmados, pudiéramos aprender algo de provecho. Luego enseñaban e instruían como no he visto jamás. Don Inocente era mi favorito. El primer día de clase nos enseñaba una vara de madera. Al primer golpe sobre su mesa debíamos levantarnos, con dos sentarnos, y si nos portábamos mal, que era muy frecuente, teníamos que ir al estrado desde nos propinaba un varazo con nuestra mano abierta. Si la retirábamos, eran dos golpes, o sea que no compensaba. En aquella época, y dada la turba reinante, la disciplina era básica. Pero lo importante es que nunca aprendí mejor matemáticas que con este hombre recto, cariñoso y enciclopédico en un pueblo tirando a mezquino.

Si tales sucesos hubieran ocurrido en estos tiempos modernos, y estos señores majestuosos todavía vivieran, la teoría dominante me conminaría a denunciarlos por maltrato. Yo en cambio los venero. Y no soy masoquista. Nunca aprendí tanto y tan bien. Jamás he visto tanto respeto por el alumno y por su formación. Desgraciadamente, la ministra Irene Montero -ministra por ser pareja del macho alfa- nunca comprenderá lo que digo, y Celaá, la rica bilbaína progresista y feminista, tampoco.

Después mis padres se empeñaron, por razones que sería largo de explicar, en llevarme al Colegio de los Sagrados Corazones de la villa, regentado por monjas. La buena noticia es que las monjas repartían también guantazos irreprochables con la misma generosidad si tu comportamiento era punible, o sea que estaban igual de bien orientadas en el terreno de la disciplina. A estas también las adoro. A Sor Pilar, la directora, que me dio en una ocasión un bofetón de aúpa, tremendamente merecido, y a Sor Mariví, que nos daba clases de todas las materias imaginables con un pundonor y una eficacia similar a la de don Inocente. Cuando les cuento estas cosas a mis hijos se ponen a ver el móvil.

Ya he dicho muchas veces que el socialismo lleva décadas corrompiendo la educación de nuestros hijos. Desde los tiempos de Franco. Ahora, Vox primero y el PP después -como siempre rezagado cuando se trata de asuntos de principios- han recurrido con causa la nueva ley que ha elaborado la ministra Celaá -esa corrupia desabrida- aduciendo que posterga al español como lengua vehicular, que castiga a la escuela concertada y que impide la educación especial que tanto beneficia a los niños con problemas. Pero la ley Celaá va mucho más allá. Representa la puntilla para todo lo que la educación tiene de mérito y de sacrificio, permitiendo el pase indiscriminado de curso, desafiando la colosal ‘Parábola de los Talentos’.

La norma está consagrada a un igualitarismo extremo que condenará a la gente con menos recursos al ostracismo y, en fin, tiene ese aire hediondo de fin de época para todos los que aspiramos a la excelencia. El de ser un engranaje de terrible efectividad en el cumplimiento de una agenda antropológica e ideológica que la historia ya ha sepultado por los horrores que ha provocado allí donde se ha hecho y todavía se hace realidad.

Como remate de este ejercicio de delincuencia común, el Ministerio de Educación presentó la semana pasada el nuevo currículo para los estudiantes de Primaria y de Educación Secundaria, en el que se liquida el aprendizaje memorístico y acumulativo en favor de una “propuesta competencial”. Una de las expertas progres que ha asesorado a la ministra en este despropósito dice que “se considera que una persona es competente en la medida en que adquiere un nuevo conocimiento que le lleva a actuar en el mundo de manera distinta”. ¿Y qué diablos quiere decir esto?

Minusvalorar la memoria y los contenidos que forman parte de la instrucción no es una buena idea, porque son la base de todo. El diario ‘El Mundo’ publicó el pasado 28 de marzo un editorial muy apropiado en el que decía: “Pretender desbancar la importancia de la memoria durante el proceso de formación obligatoria es un dislate más en aras de abrazar una pseudo pedagogía que se dice progresista y que consiste en aprender a aprender, que por supuesto nadie sabe en qué consiste. Menos aprender y estudiar, todo lo demás”.

Mi amiga y gran experta en educación Alicia Delibes escribió hace tiempo un artículo memorable en la Red Floridablanca que no me resisto a reproducir parcialmente. En él afirmaba que “una educación humanista no tiene que ver solo con las asignaturas de los planes de estudio, sino también con los valores que se pretende transmitir a los niños y jóvenes durante los años de formación. Una educación que persiga la más completa formación humana debería al menos ocuparse del desarrollo de las tres potencias del espíritu que Santo Tomás tomó de Aristóteles: la memoria, el entendimiento o inteligencia, y la voluntad. Pero la memoria, no sólo como método pedagógico, sino también como la facultad de aprender de nuestros antepasados, conocer sus hechos, sus pensamientos, su ciencia y su arte está hoy totalmente desprestigiada”.

“Se comenzó por decir que no se debía dejar que el niño aprendiera las cosas de memoria porque entonces no razonaba. George Steiner, uno de los pocos gigantes que quedan entre nosotros, ha alabado la memoria como la facultad que hace más libre el entendimiento y la conciencia del hombre. En su opinión, si la memoria no se ejercita, como ocurre con los músculos, acaba por atrofiarse”. “Un buen profesor -como los míos de la escuela pública y las monjas de después- consideraba que su tarea era conseguir que sus discípulos aprendieran cuanto más mejor. Por sentido común sabía que no a todos los niños se les podía exigir lo mismo porque no todos tenían la misma facilidad para aprender, pero era muy consciente de que su responsabilidad era lograr que todos sus alumnos desarrollaran al máximo sus capacidades intelectuales”.

“Un día empezó a decirse que el desarrollo del intelecto individual podía ser fuente de desigualdades. Que las diferencias intelectuales no eran producto de la naturaleza sino consecuencia de las diferencias sociales. Esa idea de que una auténtica igualdad de oportunidades solo se logra si todos estudian lo mismo ha llevado a censurar cualquier método de enseñanza que pueda distinguir a los que aprenden más de los que aprenden menos”.

“Eliminados de la escuela el fomento de la memoria y del entendimiento nos quedaría la educación de la voluntad. Por voluntad entendemos la capacidad que tiene cada persona de hacer aquello que quiere o cree que debe hacer. La formación de la voluntad exige, sin duda, sacrificio y disciplina. Pero estas son dos palabras malditas en el lenguaje educativo de nuestro tiempo”.

“El niño ha de ser feliz, ha de serlo desde su nacimiento y a su felicidad no se debe poner límites. Esto es lo que psicólogos y pedagogos han estado mucho tiempo enseñando a padres y profesores. Continuamente surgen nuevos métodos pedagógicos que aseguran que se puede aprender mediante el juego, sin esfuerzo alguno. Métodos que, una y otra vez, padres y maestros aceptan de buen grado pensando que alguien ha conseguido descubrir el jarabe milagroso que les librará de tener que cumplir con la responsabilidad de exigir a los niños”.

“Pero esa pedagogía moderna que ha condenado el valor del esfuerzo, de la disciplina y del sacrificio no sólo puede dejar al joven indefenso ante los problemas y dificultades, sino que puede dejarle incapacitado para tomar las riendas de su propia vida”. Después de lo escrito, a la señora Delibes habría que ponerle un monumento.

Sor Mariví, esa monja a la que admiro, que ya no sé si seguirá viva, me transmitió una enseñanza fundamental: “Saber es recordar a tiempo. Jamás acabarás sabiendo si no has practicado la memoria”. Pero no la memoria selectiva que despliega el socialismo, y que sólo conduce al resentimiento, al rencor, al ‘guerra civilismo’, sino la memoria sobre todo aquello de bueno que nos han legado nuestros antepasados y que sigue siendo perfectamente válido porque es sencillamente eterno.

La enemistad colectiva
Amando de Miguel. https://gaceta.es 8 Abril 2021

La vieja distinción amigos/enemigos se ha trasladado, cada vez más, a las relaciones entre las naciones, los Estados, los regímenes políticos, los grupos sociales más amplios. Me interesa destacar el lado negativo, porque es el que se suele ocultar, por decoro. Se trata, más bien, de un “sentimiento de enemistad”, dirigido hacia un país, una cultura, una etnia, una religión, una ideología política. En el mundo actual, lo llena todo, desde una animosidad, más o menos, disimulada contra los foráneos o ajenos, hasta la “guerra santa” de los islamistas. Las posibles víctimas de esos últimos pueden verlos como una forma de terrorismo.

El rechazo social de ese sentimiento de enemistad colectiva o grupal sería el “amor a la humanidad”, sin distinción de naciones, etnias o ideologías. Se trata de un hermoso ideal, aunque, difícil de mantener. Paradójicamente, puede permanecer activo dentro de un grupo íntimo de fieles, con tendencia a parecerse a una secta.

La izquierda dominante ha desatado un remolino de enemistad colectiva, bajo el amparo de la legislación sobre la “memoria histórica”

Lo normal es que a una persona le caigan bien o mal los colectivos de extranjeros o foráneos, los grupos considerados como diferentes, lejanos. ¿Por qué no va a ser natural menospreciar al adversario político, dentro de un país, y no a otros países, a otros conjuntos humanos distantes de la cultura del sujeto? Lo malo es que tal sentimiento puede llevar a la violencia.

Al menos, se considera justificado que el Gobierno del país propio trate con condescendencia a los Estados amigos y con animadversión a los demás. Es el sentido natural de la figura de los “aliados” en las guerras. En el orden internacional, no existe nada parecido a la igualdad, la que, teóricamente, se cultiva dentro de cada Estado, sobre todo, en las democracias. Sobre lo cual se admiten muchos grados.

A pesar de los razonamientos anteriores, en nuestro tiempo, se impone un insulto favorito: la “xenofobia” (literalmente, rechazo del extranjero, del foráneo). Se quiere indicar que no debe haber ningún tipo de enemistad colectiva o grupal, especialmente, si propicia la violencia. Se impone la vieja ideología del amor a la humanidad sin distinciones. La contradicción lógica y moral es que se suele tachar de “xenofobia” a los otros, a los adversarios, sin ver la paja en el ojo propio.

Se revela un odio étnico hacia los castellanoparlantes de Cataluña. Se trata de una larvada forma de violencia

En la España actual, la izquierda dominante ha desatado un remolino de enemistad colectiva, bajo el amparo de la legislación sobre la “memoria histórica”. En este caso, los foráneos no son los extranjeros, sino los mismos españoles, uno de los bandos de la II República. El propósito larvado, mediante una ley, es convencer a los españoles de que “la guerra civil de 1936 la ganaron los republicanos”. El objetivo último es conseguir que media España siga odiando a la otra mitad. Para eso, si hace falta, se reescribe la historia. La fantasía de Orwell se queda chiquita al lado de esta insensatez.

Dentro de la España actual, las autoridades secesionistas de Cataluña se han empeñado en reducir, al máximo, la enseñanza del idioma español y su utilización pública. En gran parte, lo han conseguido. No deja de ser un disparate, por lo que tiene de violencia. Ese idioma, el común para la población española y la hispanoamericana, es en el que los catalanes se pueden comunicar con el resto de España y gran parte del mundo. Además, es la lengua familiar de la mitad de los habitantes de Cataluña. Nos encontramos ante un estrambótico caso de xenofobia cultural y étnica, pues, para los que mandan en Cataluña, los castellanoparlantes son metecos. Es decir, se revela un odio étnico hacia una buena parte de los habitantes de Cataluña. Se trata de una larvada forma de violencia. Pues bien, nadie del Gobierno de España se atreve a criticar esa taimada forma de xenofobia.

El CIS y otras publicaciones satíricas
Itxu Díaz. https://gaceta.es/  8 Abril 2021

Debería ser posible un centro de investigaciones sociológicas en España. Pero no lo es. Y no lo es por el empeño que los socialistas han puesto en convertirlo en una alocada casa de apuestas, en donde el caballo ganador siempre es el mismo, incluso aunque sea cojo y tuerto. No hay unanimidad en la opinión de los sociólogos sobre si estos disparados resultados del CIS benefician realmente al Gobierno de cara a unas elecciones. Pero lo cierto es que buscan ofrecer a la opinión pública una imagen falsa de la realidad política española. El CIS de Tezanos es un ejercicio de sociología-ficción, al que pueden ustedes eliminar lo de “sociología”. El Pulpo Paul, después de tres noches sin dormir y tres botellas de whisky, es más preciso en sus profecías que este organismo que pagamos entre todos.

Hace tiempo que ya no examino sus apuestas electorales. Si se trata de dedicarme un rato a la novela, personalmente, prefiero a Evelyn Waugh que a Tezanos. Pero es igual. Cada vez que el CIS saca de la cocina un nuevo pastel, lo ofrecen durante horas en todas las televisiones y radios, con los alaridos propios de la novedad, y con el señuelo y el aura de imparcialidad que se oculta siempre detrás del instituto sociológico. No deja de asombrarme que después de lo que hemos vivido durante la pandemia, haya todavía tanta reverencia a todo aquello que huela a ciencia, incluso aunque sea sociológica; todavía una extraña pasión cientificista inunda aún los hogares españoles, como si fuera lo mismo Louis Pasteur que Fernando Simón.

El único hito de imparcialidad sociológica que podemos encontrar en la maraña institucional es el INE, y no siempre, ya que por lo general los datos, servidos así en frío, no se dejan fácilmente someter a las ideologías. Pero en esa amplísima amalgama de grises que ofrecen los estudios de opinión o de intención de voto, es difícil no ceder a la tentación de convertir el CIS en un aparato propagandístico capaz de dibujar ilusiones progresistas, por si acaso despiertan por imitación simpatías nuevas a la causa. Así, la misteriosa resurrección de Pablo Iglesias desde el lujo de Galapagar será caso de estudio en los congresos internacionales de sociología, tan pronto como terminen de discernir el material incorruptible del que parece hecha, a juzgar por los hallazgos del profesor Tezanos, la efigie del presidente del Gobierno.

Por otra parte, los socialistas son buenos pagadores. Lo malo es que suelen pagar a los más miserables por hacer los favores más perniciosos. Algo de eso debió haber cuando Sánchez subió de nuevo el presupuesto del CIS hasta los 9,12 millones de euros para mejorar su eficacia, y lo único que mejoró es la valoración que el organismo otorga a Su Persona.

Se puede discutir si tiene sentido o no una televisión pública que, de un modo u otro, siempre va a estar al servicio del poder, excepto cuando llega el PSOE, que entonces se confunde con el poder. Habrá quien argumente que informar y moldear la opinión pública son dos acciones separadas por una línea borrosísima. Pero es difícil defender la existencia de un CIS cuyo principal servicio público es embellecer día tras día la imagen de su amado líder ante la opinión pública, así como promover sus intereses partidistas sin el menor asomo de rubor, sin un atisbo de vergüenza torera profesional.

Y si de todos modos van a seguir aportando piezas de ficción a la realidad española, sería de agradecer que ofrecieran los resultados sin realizar las encuestas. Tampoco vamos a notar la diferencia y al menos tendríamos el consuelo de estar tapando parte de ese agujero negro en los presupuestos. La otra opción es reconvertir el CIS en una publicación satírica, sector de larga y gloriosa tradición en España. Quiero decir, anunciarlo oficialmente. Así al menos podríamos reírnos de lo gracioso que es Tezanos sin tener la sensación de que nos toma por idiotas a todos los españoles, y con nuestro propio dinero. Le veo futuro. Si un día La Codorniz triunfó declarándole la guerra a Inglaterra, no creo que sea menos ocurrente que el CIS haya declarado abiertamente la guerra a la demoscopia. Humor caro, pero humor al fin.

El rescate de los jóvenes, prioridad y vergüenza nacional
Agustín Valladolid. vozpopuli.es 8 Abril 2021

Es insensata la indiferencia con la que se asume el naufragio vital de sucesivas generaciones de españoles, la ausencia de una política que permita reconducir el negro porvenir de millones de jóvenes

De aquí al 4 de mayo nos vamos a hartar de hablar de Madrid, de elecciones, de manipulaciones varias, de barro y miserias, de que nos quieran tomar por idiotas; de micropolítica, en definitiva. Una vez más quedará fuera del debate casi todo lo que es esencial, lo que realmente puede cambiar, a mejor, o a peor, la vida de la gente. En el intercambio de golpes que se avecina -todavía no hemos visto nada-, apenas habrá sitio para la verdad, nadie tendrá el coraje de decirnos lo que no queremos pero debiéramos oír. De modo que, aprovechando el resquicio informativo por el que se cuelan cada mes, de forma fugaz, los dramáticos datos del paro, voy a desgranar en estas líneas algunas reflexiones sobre el que considero es uno de los más graves problemas de España, sino el que más, y sin duda el que en mayor medida puede lastrar nuestro futuro: la falta de una política con mayúscula que permita reconducir el negro porvenir que aguarda a millones de jóvenes; la insensata indiferencia con la que estamos asumiendo por la vía de los hechos el naufragio vital de sucesivas generaciones de españoles.

El sábado 1 de mayo es el día del trabajo. Recta final de la campaña electoral. Será difícil que alguno de los candidatos dedique al asunto poco más que las habituales obviedades. En el mejor de los casos, se tirarán encima las vergonzosas cifras de desempleo, que en un año, desde que nos cambió la vida la pandemia, marzo de 2020, se ha incrementado en un 23 por ciento entre la población general y en un 40,14 en el tramo de los menores de 25 años. Prácticamente, uno de cada dos jóvenes está en el paro. Si aumentamos el rango de edad hasta los 30, la estadística mejora algo, pero sigue siendo desoladora. España es el país de la OCDE con mayor paro juvenil, muy por delante de los demás. Y no sé si es más obsceno el dato en sí o la naturalidad con la que aquí sobrellevamos la catástrofe. Todos. Gobierno, Oposición, organizaciones empresariales y sindicatos.

No hay por qué preocuparse: el descomunal paro juvenil, uno de los más graves problemas de España, no será objeto de debate durante la inminente campaña electoral

Empezaré por estos últimos, porque las centrales sindicales son cómplices necesarios de esta vergüenza nacional. Convenientemente engrasadas, dedican sus energías a defender su espacio de poder y a garantizarse la correspondiente cuota de apoyo de los que tienen una nómina y derecho al voto en las elecciones sindicales; a incrementar la presión para promover una contrarreforma laboral que incremente su peso e influencia en las empresas; a obstaculizar la imprescindible actualización de un modelo de pensiones que de no modificarse a tiempo acabará siendo insostenible. A eso destinan los sindicatos lo mejor de sus esfuerzos, sin que se conozcan iniciativas de similar intensidad cuando de lo que se trata es de sacarle los colores al poder político y exigirle el diseño y ejecución de una estrategia global que sitúe como prioridad nacional el rescate de las nuevas generaciones.

¿Qué decir de las organizaciones empresariales (no confundir con los empresarios)? Pues más de lo mismo. Son, en esta materia, igualmente colaboradores necesarios, casi siempre por omisión, de la incomprensible pasividad de los poderes públicos, por cuanto hace tiempo que su objetivo se ciñe en lo fundamental al papel de contrapeso corrector de normas legales (de los gobiernos del PP y del PSOE) crecientemente intervencionistas. No mucho más. La CEOE ya no es aquella de la Transición que hacía propuestas para la modernización del país. La CEOE de hoy más bien parece un ministerio más cuya función es la limitación de daños y su integración en el engranaje del poder impide a sus responsables alzar demasiado la voz. Que Pepe Álvarez (absurdamente empeñado, por cierto, en el blanqueamiento de Otegi) y Unai Sordo no den un puñetazo en la mesa de Pedro Sánchez en defensa de los jóvenes, es lamentable pero hasta cierto punto explicable; que Antonio Garamendi y otros líderes empresariales no denuncien, día sí y día también, una situación que, además de injusta e injustificable es el germen de la descapitalización de muchas empresas, es además de incomprensible poco inteligente.

¿A qué está Yolanda Díaz, a parados o a espías?
El paro que afecta a los mayores de 50-55 años es un drama personal, familiar y social, pero sobre el que se puede actuar con medidas puntuales más o menos eficaces según sea el ciclo económico. El paro masivo de los jóvenes menores de 30 años, por sistémico, es un problema de país. Un problema inquietante que exige reformas de fondo y largo alcance en terrenos diversos pero vinculados, como la conexión empresa-sistema educativo, la legislación laboral o la política de vivienda; un grave problema que ya está derivando en bolsas de desafección política que en algunos lugares son oportunamente explotadas por los enemigos de la convivencia y la democracia (“Nos habéis enseñado que ser pacíficos es inútil”; leído en una pancarta durante una manifestación en Barcelona); un problema de enorme transcendencia sobre el que ya han alertado instituciones que aún conservan prestigio y márgenes de autonomía, como el Banco de España o el Consejo Económico y Social, pero al que los partidos no dedicarán apenas atención en la inminente campaña electoral.

Los ingentes recursos que consume la crisis sanitaria provocada por el Coronavirus amenazan con frenar la hasta ahora única herramienta paliativa conocida, de nombre efectista (como todo lo que sale de la fábrica de eslóganes monclovita), el Plan de Choque por el Empleo Joven, pero de resultados altamente inciertos y de dudosa eficacia frente a la mayor amenaza que se cierne sobre el futuro de las jóvenes generaciones: el gasto desbocado, la desmesurada deuda acumulada que opera como lastre inmanejable, como implacable certeza de futuras penurias. Porque no hay ni habrá plan de choque verosímil, ni para los jóvenes, ni para los jubilados presentes o futuros, ni para la sanidad pública, ni para ningún vector esencial del país, si no se aborda antes el verdadero problema, que no es otro que la ausencia de un pacto de Estado que confronte en serio nuestra realidad con un plan de reformas conectadas entre sí, de largo alcance, con un programa realista de viabilidad de nuestra economía, cuyo paso primero debiera haber sido la presentación de un proyecto consensuado de utilización de los fondos europeos en el que ocupara un lugar preeminente el rescate de las generaciones que están quedando descolgadas.

Hay serias dudas acerca de la capacidad de este Gobierno para gestionar los fondos de la UE. Y no es de extrañar. El año pasado, un estudio del Tribunal de Cuentas Europeo nos ponía en evidencia al desvelar que España apenas gasta el 39% de las ayudas a las que tiene derecho, el tercer peor resultado de la UE-27, solo por delante de Croacia e Italia. Que sepamos, la indecorosa revelación no provocó la menor respuesta en el seno del Ejecutivo, ni el menor movimiento que sugiera una modificación urgente de los mecanismos de gestión de los fondos europeos. De pena. Claro que, a partir de ahora, todo va a cambiar (paso al modo ironía). La integración de la ministra de Trabajo en la comisión que supervisa el CNI le va a dar la vuelta al calcetín. Yolanda Díaz es un caso único en Europa. Debe ser la única titular de Trabajo a la que le falta tiempo para arreglar el problema del paro pero le sobra para controlar a los espías. Pues eso, de pena; o de risa.

El descrédito del conocimiento
Xavier Pericay. vozpopuli.es 8 Abril 2021

A veces uno quisiera creer que estamos ya en el último peldaño, que más no se puede caer. Y entonces surge una noticia, como por ejemplo esta que nos informa sobre la voluntad del candidato Pablo Iglesias de formar al profesorado madrileño en lo que él y la Lomloe denominan “educación afectivo-sexual” y de otorgar a esa clase de contenidos la condición de asignatura troncal, y no le queda más remedio que admitir que está en el error, que caer más sí se puede. En la caída libre en que se ha convertido desde hace años el sistema educativo español, no hay último peldaño, sólo penúltimo.

Las ocurrencias del todavía líder de Podemos han venido a coincidir con las de la todavía ministra de Educación, Isabel Celaá, a propósito del trato que merecen la Educación Especial y quienes defienden la necesidad de seguir contando con centros especializados. Unos dislates parecidos, manifestados con una misma arrogancia y mala educación. Pero, en paralelo a estas noticias, se ha abierto en la esfera pública un debate –hasta donde es posible abrir debates en España, claro– acerca de la pretensión del Ministerio de aligerar el nuevo currículo educativo y de hacerlo a costa del llamado aprendizaje memorístico.

Exceso de contenidos
Vayamos por partes. Que los contenidos constitutivos del currículo pueden ser excesivos y en alguna medida prescindibles, no lo dudo. Hay mucha, mucha paja en lo que se enseña, empezando por el fárrago de la educación afectivo-sexual que tanto preocupa al candidato Iglesias y siguiendo con esa “asignatura de feminismos” que figuraba como medida en el programa con que Podemos concurrió a las últimas generales y permanece hoy por hoy en la recámara. Ahora bien, en cuanto al exceso de contenidos, habría que analizar el asunto etapa por etapa. Así, es muy probable que ese desbordamiento sí se dé en Bachillerato. Pero aquí el problema viene de raíz. O sea, de la Logse. Con sólo dos cursos de Bachillerato –esa anomalía española–, difícilmente pueden pedirse peras al olmo.

Y en cuanto a la memoria, no deja de resultar significativo que un gobierno que ha hecho de la llamada “memoria histórica” una bandera a la vez vindicativa y victimista sea tan renuente a promover la memoria entre los niños y jóvenes que pueblan las aulas del país y cuya formación debería ser decisiva con vistas a la España del mañana. Semejante contradicción arroja unas cuantas conclusiones. De entrada, que al actual Gobierno sólo le interesa la memoria en la medida en que puede moldearla a su gusto. Luego, que, fiel al cortoplacismo con que el presidente Sánchez y su gurú cortesano se conducen desde el día que pisaron la Moncloa, a este Gobierno los ciudadanos del mañana le importan un higo. Y, en fin, que poner en valor la memoria como método de aprendizaje supone poner en valor el conocimiento, y eso sí que no.

Desposeídos de la autoridad
Desde que la educación pública de este país cayó en manos de pedagogos y psicólogos, y hace de ello por lo menos tres décadas, los contenidos han sido arrumbados de forma grosera. Se ha puesto el acento en el cómo –en el “aprender a aprender” de los breviarios de los movimientos de renovación pedagógica, favorecidos por el ensueño constructivista– y se ha guardado el qué en el baúl de los malos recuerdos. Ese descrédito del saber, de la transmisión de los contenidos, ha tenido un efecto lacerante no sólo para los alumnos, a los que se ha privado del alimento y del placer del conocimiento, sino también para los maestros y profesores, que han sido desposeídos de la autoridad que comporta ser depositarios de un saber y de la potestad de legarlo a las generaciones futuras.

Por lo demás, la mengua a la que se va a someter el currículo en sus partes presuntamente más memorísticas se verá agravada por la cada vez más liviana presencia en él de las enseñanzas comunes. Si hoy en día ya resulta difícil establecer unos mismos parámetros de evaluación de los conocimientos en el conjunto de España –piénsese tan sólo en la imposibilidad de comparar, autonomía por autonomía, el dominio de la lengua oficial del Estado, por no hablar de la flagrante y dolosa inexistencia de una única prueba evaluativa al término del Bachillerato–, ¿qué cabe esperar de un mañana en que la formación de cada ciudadano español va a depender del capricho con que en su respectiva comunidad autónoma hayan manejado las tijeras?

Y recuerden: no hemos llegado aún al último peldaño.

El presidente del TC intenta restringir la libertad de información atacando a LD en una nota oficial
El TC presidido por Juan José González Rivas dedica uno de los tres párrafos del comunicado en el que se anuncia la renuncia de Conde-Pumpido a LD.
Miguel Ángel Pérez. Libertad Digital 8 Abril 2021

El presidente del Tribunal Constitucional, Juan José González Rivas, ha intentado restringir la libertad de información atacando a Libertad Digital en una nota oficial. En el artículo 20 de la Constitución Española se reconocen y protegen los derechos "a comunicar o recibir libremente información veraz por cualquier medio de difusión".

Este diario publicaba este martes que González Rivas estaba "presionando" a los magistrados del Alto Tribunal para mantener al progresista Cándido Conde-Pumpido en la causa sobre el golpe del 1-O, después de que los golpistas hubieran pedido su recusación por una intervención realizada en el Congreso de los Diputados en noviembre de 2017. El magistrado conservador Antonio Narváez decidió apartarse de la misma causa hace apenas un mes y medio por unas declaraciones sobre el referéndum ilegal del 1 de octubre similares a las de Conde-Pumpido.

Sólo habían pasado 15 horas desde la publicación de LD, cuando el Tribunal Constitucional distribuía una nota de prensa oficial en la que anunciaba que "el magistrado Cándido Conde-Pumpido Tourón ha presentado esta mañana al Presidente del Tribunal Constitucional, Juan José González Rivas, el escrito de abstención en los recursos de amparo promovidos en la causa especial nº 20907/17 seguidos ante la Sala Penal del Tribunal Supremo".

Lo sorprendente del comunicado de apenas tres párrafos se encontraba en el último de ellos, donde se atacaba a Libertad Digital por su información sin mencionarla directamente: "Este hecho desvirtúa la noticia publicada hoy en un medio digital que afirmaba, con rotundidad, que el Presidente de la institución estaba presionando a los magistrados para mantener a Conde-Pumpido en la causa del 1-O".

El ataque del presidente del Tribunal Constitucional a Libertad Digital reafirma su posición de referente informativo, al acaparar uno de los tres párrafos del comunicado oficial del TC. Además, dicho ataque ha causado sorpresa entre los propios magistrados del Alto Tribunal.

Fuentes del TC consultadas por este diario aseguran que Conde-Pumpido pidió "una o dos semanas" para reflexionar sobre su situación personal en la causa del 1-O. Sin embargo, sólo 15 horas después de que LD publicara las "presiones" del presidente González Rivas a los otros magistrados para salvarle, se precipitaba su renuncia.

Las mismas fuentes del TC consultadas aseguran que González Rivas no sólo "presionó" a los magistrados para no apartar a Conde-Pumpido en la causa sobre el 1-O, si no que llegó incluso a "tantear" a algunos de ellos la posibilidad de rechazar de plano la recusación contra Conde-Pumpido sin tramitarla siquiera, planteamiento que se topó con la negativa de los magistrados.

Los lazos de González Rivas con Conde-Pumpido
Juan José González Rivas es magistrado del llamado sector conservador y de hecho se postuló como candidato a presidir el Consejo General del Poder Judicial CGPJ y el Tribunal Supremo de la mano del Partido Popular. No obstante, la posible presidencia de González Rivas del Gobierno de los jueces aglutinaba muchos detractores en el mismo sector conservador.

Fuentes jurídicas consultadas por este diario consideran que es una "persona muy blanda e influenciable", que mantiene una relación demasiado estrecha con el magistrado progresista Cándido Conde-Pumpido, fiscal general del Estado con el Gobierno socialista de José Luis Rodríguez Zapatero. Este hecho levantó la desconfianza en sus propias filas, ya que se podría convertir en "un aliado accidental de la izquierda judicial y ser manipulado por Conde-Pumpido".

En los últimos meses, tal y como publicó LD, Conde-Pumpido llegó a maniobrar en el sector progresista para que González Rivas se convirtiera en el nuevo presidente del CGPJ y el Tribunal Supremo, a cambio de que la esposa del propio Conde-Pumpido, Clara Martínez de Careaga, fuera designada vicepresidenta de González Rivas en el Supremo. Mientras tanto, Conde-Pumpido continúa con sus aspiraciones de presidir el Tribunal Constitucional en el plazo de dos años, tras una presidencia breve conservadora.

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Escándalo y bochorno democrático en Vallecas
Redacción. https://rebelionenlagranja.com 8 Abril 2021

El mayor bochorno democrático de los últimos años lo ha vuelto a protagonizar la extrema izquierda.

Se han cometido varios delitos electorales, de manera ininterrumpida, ante a la pasividad policial, en Vallecas. Gritos, insultos, intimidación, incitación al crimen, apología del terrorismo, violencia, lanzamiento de objetos. «A por ellos como en Paracuellos». «Gora ETA». Vallecas ha sido tomada por el odio. No se oían cosas así desde hacía mucho tiempo en España. En Paracuellos fueron masacrados más de 4000 inocentes, mediante sacas, a sangre fría, el crimen por el crimen. ETA ha asesinado a casi 900 españoles, en pleno régimen democrático.

Es la herencia de Pablo Iglesias.

No solo es un delito de odio, es la apología del crimen, del genocidio, la exaltación del terrorismo. Iglesias lleva sembrando todos estos vientos desde que entró en política. Estos son los frutos. Y el Gobierno lo tolera con gozo.

La ultra izquierda ha querido impedir que Vox pudiera desarrollar su acto electoral. «Los brigadistas de Pablo Iglesias», ha dicho Abascal, han desatado su ira. En Vallecas se ha visto la batasunizacion de esa izquierda podemita que gusta del jarabe democrático, de los escarches, de las herriko tabernas, de Otegui.

Un dispositivo policial irrisorio. Una estrategia de no actuar para impedir el delito electoral. Marlaska, dice Abascal, es el responsable. Les arrojan huevos, piedras, ladrillos adoquines. Abascal los enseña desde la tribuna y baja a pecho descubierto, se dirige a los manifestantes y al jefe del dispositivo para pedirle que se garanticen los derechos electorales de los asistentes al mitin.

Los de Vox sacan el mitin adelante. No importa lo que digan. Lo que importa es que han vuelto a ganar la batalla de la libertad «mientras Iglesias, la izquierda pija, abandona Vallecas para ir a Galapagar» y el sicariado ataca a los de Vox.

Vox ha entrado en campaña por la puerta grande. Abascal conoce el paño, porque tiene mucha mili de cuando los etarras atentaban contra él y su familia, y asesinaba a sus compañeros y amigos.

Pablo Iglesias, por si acaso, ha salido del lugar del crimen. Mientras en Vallecas se asalta la libertad y brota la discordia, él se ha vuelto a Galapagar, a refugio. «El fantasma de Galapagar», en palabras de Abascal.

Todo estaba preparado. El distrito madrileño ha amanecido con carteles en contra de la formación.

Vox había denunciado ante la Delegación de Gobierno y la Junta Electoral Central la «amenaza de boicot» y exigió garantizar la celebración del acto sin impedimentos.

Dos asistentes al mitin han resultado heridos, con la cabeza abierta. Un diputado de Vox ha sido evacuado al hospital.

Cada piedra que tiran les retrata
OKDIARIO  8 Abril 2021

Resulta sencillamente intolerable que la presentación de la candidatura de Vox a las elecciones madrileñas del 4M se haya visto alterada por la actitud violenta de un grupo de personas que, al grito de «fuera fascistas de nuestro barrio», han lanzado adoquines contra Santiago Abascal, Rocío Monasterio y Macarena Olona. Lo vivido en Vallecas es consecuencia de esa estrategia de criminalización política perpetrada por la izquierda contra un partido con el que se puede estar o no de acuerdo, pero que ha demostrado una lealtad constitucional incuestionable. Resulta un sarcasmo que un totalitario como Pablo Iglesias y alguien como Pedro Sánchez, que ha perpetrado la mayor traición a España y los españoles arrodillándose ante golpistas y proetarras, sean capaces de dar lecciones de democracia y estigmatizar a una formación que ha sido votada por 3,6 millones de españoles.

El retrato de esta España en la que la ultraizquierda se arroga la condición de defensora de la democracia y siembra el odio por las esquinas contra los partidos constitucionalistas es la demostración de que el socialcomunismo ha volado los puentes de la convivencia, una estrategia marcada por el sectarismo más recalcitrante y reaccionario. Si para Iglesias y Sánchez la democracia consiste en estrechar lazos con independentistas y los herederos políticos de ETA y abonar el camino de odio e inquina para que los mamporreros del régimen tiren piedras a Vox, habrá que convenir que su forma de entender la democracia rezuma totalitarismo por los cuatro costados.

La izquierda y sus terminales mediáticas pusieron el grito en el cielo hace días porque un grupo de neonazi increpó a Pablo Iglesias durante un acto en Coslada. Ahora, cuando un grupo de extrema izquierda exhibe sus instintos más violentos lanzando piedras contra los dirigentes de Vox, dirán que lo ocurrido responde a una provocación de Santiago Abascal por acudir a Vallecas. Lo mismo que dijeron cuando acudió al País Vasco o Cataluña. Esta es la democracia que enseña el socialcomunismo: a pedradas contra la libertad

VOX toma Vallecas y la izquierda batasuniza Madrid
el cinturón rojo es cada vez más verde
Javier Torres. https://gaceta.es 8 Abril 2021

Vivas a ETA en el barrio en que los terroristas vascos asesinaron a seis personas con un coche-bomba en 1995. Lanzamiento de piedras, adoquines, botellas, latas de cerveza y hasta un enorme palo de madera patrocinados por Pablo Iglesias y la inacción del ¿prevaricador? ministro Marlasca. Todo esto y más se encontró VOX en el acto de precampaña en Vallecas. Se escucharon cosas terribles (“A por ellos como en Paracuellos” o “Arriba con la Goma 2 que Vallecas se prepara, que Vallecas se prepara, ¡pim, pam, pum! la revolución”) en un clima guerracivilista que todavía no parece preocupar a casi nadie. La violencia es amparada por el Gobierno y eso no ocurría desde 1936. El acto tuvo que interrumpirse varias veces por la lluvia de piedras que caía indistintamente sobre las cabezas de simpatizantes y líderes de VOX. 14 heridos -dos con la cabeza abierta- y un policía pateado en el suelo fue el balance de lo que la izquierda sigue llamando “lucha antifascista” para enmascarar su vocación de terrorismo callejero. Madrid, qué triste es verlo in situ, es ya tierra batasunizada en la que se pita el himno de España.

Es probable que a este ritmo muy pronto veamos un muerto, sobre todo porque quienes pueden evitar la violencia juegan con fuego. No hay país civilizado que tolere que todo un vicepresidente del Gobierno saliente jalee e instigue ataques contra un partido respetuoso con la ley o que un ministro del Interior ate de manos a sus propios policías. El dispositivo-Marlasca (qué diferente se mostró impidiendo el acceso de simpatizantes de VOX al acto en Sevilla del 17 de marzo) convirtió la plaza de la Constitución de Vallecas en una ratonera para VOX en la que Abascal -sin travestirse con una sudadera de una serie de Nexflit- sorteaba las piedras que le arrojaban cuando tomó la palabra en el atril. Media hora antes del inicio del acto la plaza vallecana estaba rodeada por centenares de cachorros de la extrema izquierda a las órdenes de Bukaneros, los ultras del Rayo. La atmósfera fue calcada a la que sufrió VOX en Cataluña y las provincias vascas: cordones policiales excesivamente tolerantes con los violentos a los que apenas separaban unos metros del escenario. Abascal bajó y contó 18 pasos.

En mitad de las pedradas Macarena Olona llamó a la presidenta del Congreso, Meritxell Batet, para contactar con el ministro Marlasca y exigirle cargar contra los violentos. En vano. Las piedras seguían cayendo y acto seguido se vivió un momento surrealista: Olona, que atendía en directo a un programa de radio, narraba cual reportera la tormenta de odio y violencia desatada. Una piedra alcanzó la mano del diputado por Guadalajara, Ángel López, que fue trasladado al hospital.

Todo ello se podría haber evitado y bien que se intentó. Horas antes VOX denunció ante la Junta Electoral y la Delegación de Gobierno a los grupos de extrema izquierda que anunciaron sus amenazas. Nada se hizo y Vallecas engrosa así la lista donde la violencia aplasta a la libertad. A saber: Oñate, Sestao, Baracaldo, Vitoria, Bilbao, Vic, Sabadell, Salt, Gerona o Reus. En ninguno de esos sitios VOX se pudo expresar con normalidad. Igual que en el Arco del Triunfo de París están grabadas las victorias de la Grande Armée, VOX podría enviar al ministro del Interior una placa con todos los lugares en los que sus derechos electorales han sido pisoteados.

Se corre el riesgo, sin embargo, de que la lluvia de piedras sepulte logros realmente admirables como que Vallecas ya no es el coto privado de nadie, que el cinturón rojo es cada vez más verde, que el fin de Iglesias se acerca, que la equidistancia de la prensa con VOX la ve cada vez más gente o que las encuestas que dudan de la entrada de Rocío Monasterio en la Asamblea no se las creen ni Tezanos ni Teodoro.

Abascal retrata a Marlaska bajo las piedras
Marcel Gascón Barberá. Libertad Digital 8 Abril 2021

Yendo a los lugares donde quiere vetarles la izquierda, Abascal y los suyos nos dan una medida de lo amenazada que está la democracia en España.

La izquierda, toda la izquierda y no solo la ultraizquierda como pretenden algunos para seguir rescatando al PSOE, había preparado convenientemente el terreno. En un manifiesto profundamente totalitario, Más Madrid, el PSOE y Unidas Podemos expresaban su apoyo a las protestas contra el mitin de Vox en Vallecas, uno de esos barrios obreros que el rojerío acaudalado trata como reservas de indios navajos.

Según el manifiesto, de inconfundible inspiración batasuna, Vox no tiene derecho a hacer campaña en lugares como Vallecas. La presencia de los de Abascal allí era por sí misma una provocación. Cualquier incidente violento sería, por tanto, imputable a Vox, si bien los firmantes pedían evitar encontronazos. No porque la defensa del barrio del peligro ultra no mereciera algo de sangre, sino por el rédito electoral que de los desórdenes pudiera sacar Vox.

Decenas, si no centenares, de agitadores hicieron suyo el argumento de los partidos del Gobierno y Más Madrid concentrándose cerca del mitin con una misión clara: que Vox no pudiera celebrar un acto al que amparaban todos los derechos constitucionales. Tras pasarse la tarde amenazando a los vecinos que votan verde con llamamientos guerracivilistas al asesinato (“¡A por ellos, como en Paracuellos!” es un buen ejemplo), estos agitadores itinerantes a los que los medios siguen llamando "antifascistas" pasaron a la acción nada más aparecer Abascal, Monasterio, Olona y Ortega Smith.

A pedradas y botellazos, y con el lanzamiento de otros objetos como latas y palos, las fuerzas de choque del bloque de izquierdas intentaron imponer la ley de exclusividad territorial sobre sus supuestos feudos que, contra todas las leyes y principios del Estado de Derecho, habían declarado sus jefes políticos en el manifiesto. Las imágenes de un policía pateado y de simpatizantes de Vox heridos, entre ellos un diputado, son una prueba del celo con que se emplearon en la labor.

En ese escenario dantesco tomó la palabra Rocío Monasterio. En un discurso vibrante y admirablemente articulado en medio del asedio, la candidata de Vox a la Comunidad llamó “cobardes” a los acosadores y les recordó lo evidente: que en su partido no tienen miedo. “No nos van a quitar el derecho que tenemos a estar también en estas calles, a discrepar, a disentir, a tener una opinión”.

Y después llegó un Abascal tremendamente sincero, como acostumbra, esta vez en su muy justa indignación no ya por el puñado de sectarios criminales o criminógenos al que ha plantado cara toda su vida, sino por la vergonzosa complicidad de Interior con el acoso. Mostrando los objetos que le llovían, y midiendo con pasos la distancia de la turba, un Abascal pletórico de razón y verdad interpeló directamente al ministro Marlaska por haber permitido que los radicales con sus piedras se acercaran a menos de veinte metros de la tribuna de oradores de Vox.

Mostrando el arma del delito, Abascal ilustraba la magnitud del atropello que, por omisión deliberada, estaba cometiendo Marlaska. Pero lo mejor fue su decisión de no seguir hablando hasta que el ministro no ordenara dispersar como habría tenido que hacer desde el primer momento. Abascal anunció entonces que Olona estaba llamando personalmente al ministro para exigirle protección. Marlaska quedaba así retratado en su cinismo potencialmente homicida.

Yo mismo me lo imaginé en su casa, lejos de Vallecas o en el despacho donde se ha instalado la famosa cinta de correr, modulando por teléfono la reacción de la policía a la violencia de los camisas pardas frentepopulistas. Que no se acerquen del todo, que no da bien, pero que estén lo bastante cerca como para que se vea que no son bienvenidos y, sobre todo, que no acuda a aplaudirles más gente. Para eso, exactamente, ha quedado el Ministerio del Interior bajo el mando de quien un día más cercano de lo que parece fue un juez respetado por su servicio a España y al Estado de Derecho.

La respuesta de Abascal a la encerrona fue, a mi juicio, eficacísima, y tendría efectos sísmicos en el electorado de existir en España una clase periodística seria. La que tenemos habla de “tensión” entre bandos y habla de violencia “por un mitin de Vox”, con lo fácil que sería escribir “contra un mitin de Vox”. Lo mismo puede decirse de la reverenciada, y cada vez más desacreditada, Unión Europa (¿han visto el trágala de la feminista Úrsula en Can Erdogan?), abonada a ver la paja en el ojo húngaro mientras ignora las vigas que radicales espoleados desde el Gobierno de España les tiran a la ceja a las diputadas de Vox.

De ellos no podemos esperar nada, pero de nosotros sí. La actitud y el emocionante discurso de libertad y resistencia al matonismo totalitario de la izquierda que ha dado una vez más Vox son un ejemplo y una inspiración para cada vez más gente. Yendo a los lugares donde quiere vetarles la izquierda, Abascal y los suyos nos dan una medida de lo amenazada que está la democracia en España. Y al mismo tiempo nos enseñan qué podemos hacer para salvarla.

El frente radical progre en Vallecas
Han diseñado una campaña basada en actuaciones zafias y barriobajeras
Francisco Marhuenda. larazon 8 Abril 2021

VOX es un partido que representa a millones de españoles y respeta el ordenamiento constitucional. A pesar de ello tiene que sufrir la permanente estigmatización de la izquierda política y mediática. En este sentido, se les acusa de racistas, machistas, xenófobos, homófobos, fascistas, ultras… No hay límites a la hora de mentir mientras defienden a comunistas, populistas, independentistas y bilduetarras. Es lo que vivimos ayer ante el vergonzoso intento de jóvenes de la izquierda radical tratando de boicotear un acto de Abascal y Rocio Monasterio en el barrio madrileño de Vallecas. Esos «demócratas» se dedicaron a lanzar piedras y botellas. Por ello, fue necesario que la policía lanzara cargas policiales. Los comentarios que pudimos escuchar o leer en algunos medios de comunicación muestran esa hipocresía de la izquierda que eran auténticas lágrimas de cocodrilo. Mientras sus representantes políticos y mediáticos decían que estaban en su derecho a la hora de hacer un mitin, se les adjudicaba el paquete descalificador con esa alegre impunidad que nunca he escuchado que utilicen contra los partidos que apoyan al gobierno socialista-comunista. En demasiadas ocasiones hemos escuchado en la boca de Iglesias y sus camaradas esa tontería de «alerta antifascista» o los llamamientos para impedir que VOX pueda desarrollar su actividad con normalidad.

Es muy significativo que sucediera lo mismo en la reciente campaña para las elecciones catalanas. Estamos ante prácticas propias de matones con el lanzamiento de botellas y adoquines. No es ninguna provocación que un partido realice un mitin en cualquier punto del territorio español. Fue triste y bochornoso, pero la izquierda no tiene límites en su desesperada campaña contra el centroderecha. La permanente manipulación sobre la pandemia y las vacunaciones es el hilo conductor contra Ayuso, con mentiras vergonzosas, mientras que se arremete contra VOX porque les asusta que pueda conseguir votos en las zonas que consideran suyas. El PSOE, Mas Madrid y Podemos pidieron que no se cayera en provocaciones, porque resulta que para los radicales y los antisistema lo son que se pueda hacer un mitin en Vallecas. ¿Hasta dónde llega esta indignidad? La realidad es que no tiene límite y estas formaciones han diseñado una campaña basada en actuaciones zafias y barriobajeras para intentar movilizar a los votantes. Es la expresión de la desesperación que sufren ante una contundente derrota electoral el 4 de mayo. Es lo que hay realmente de fondo. Los candidatos de la izquierda saben que mienten, pero no les importa.

Terrorismo
Nota del Editor 8 Abril 2021

Radical, en su cuarta acepción: partidario de reformas extremas (3ª acepción excesivo, sumo, exagerado); terrorista: que practica actos de terrorismo (vaya práctica!), terrorismo: dominación por el terror; sucesión de actos de violencia ejecutados para infundir terror; actuación criminal de bandas organizadas, que, reiteradamente y por lo común de modo indiscriinado, pretende crear alarma social con fines políticos

La derrota tendrá padre: Sánchez
Carlos Dávila. okdiario 8 Abril 2021

Normalmente en España, sobre todo en el terreno político, las victorias tiene padre y las derrotas son hijos espurios de los demás. Durante un par de semanas -las que median entre los fiascos de Murcia y Castilla y León, y ahora mismo- el grupo de asesores que rodea a Sánchez ha intentado volcar sobre la dirección del PSOE en Ferraz la responsabilidad total de esas dos aventuras que terminaron en fracasos absolutos. Pero Abalos y sus ayudantes del partido no han estado dispuestos en momento alguno a cargar en exclusiva con esa culpa como, además y ahora mismo, tampoco piensan atribularse en solitario con los resultados que, según todas las encuestas salvo el mamoneo de Tezanos, le atribuyen al candidato Gabilondo en la Comunidad de Madrid. Unos y otros, porque en eso no existen diferencias, convienen en que el candidato no da la talla, como por otra parte era de esperar. Los denuestos épicos, pavorosos, que Sánchez está empleando para descalificar a Díaz Ayuso no cuajan: ni en boca de Gabilondo son creíbles, ni en la de Sánchez son aceptables. Es tanto el rechazo que el presidente del Gobierno ha sembrado en un electorado, que quizá fue eventualmente suyo en otras elecciones, que en estas del 4 de mayo no volverán a su buchaca.

Sánchez está nervioso porque, encima, los datos económicos no le son propicios. Por más que algunos de sus voceros se prodiguen anunciando la próxima reanimación de la economía, la realidad es muy terca. Los organismos internacionales colocan España en la cola de la recuperación. El Gobierno, en el que la única voz sensata que existe, Nadia Calviño, no va a tener otro remedio que, a muy corto plazo, revisar sus previsiones para todo este año. Si a esta constancia se añade el hecho de que los fondos europeos van a tardar en llegar a España más de lo debido, la situación para Sánchez no puede revestir peores pronósticos. Desde Moncloa, el grupo de asesores que rodea al ‘gurucillo’ Redondo se devanan los sesos para hallar algún golpe de efecto que varíe los pronósticos. Hace unos días, ya se se sabe, Redondo en persona inundó las redes amigas con alertas sobre un episodio emocional que, en su opinión, iba a marcar el curso de la precampaña: ideó Redondo una presentación “a lo Tarantino” para ratificar los horrores de la “foto de Colón”, aquella instantánea con los tres partidos del centroderecha juntos, que Sánchez ha venido explotando durante todo este tiempo, Pues bien: la ingeniosidad de la factoría monclovita no ha ofrecido parabién alguno ni a Sánchez, ni al al decolorado Gabilondo que la viene repitiendo sin cesar con la misma convicción de quien anuncia nieves en agosto. Nada de nada

Lo que sí ha calado sin embargo es la bochornosa actuación del ministro de Sánchez, Marlaska, no solo con la destitución ilegal que hizo del coronel Pérez de los Cobos, sino con la vergonzosa campaña de acercamiento de los asesinos de ETA al País Vasco, entre ellos fulanos homicidas del calibre del asesino de Miguel Angel Blanco y Fernando Buesa, García Gaztelu y de su propia amante, otra criminal en serie. Este asunto, sobre el que curiosamente todavía no se ha producido el escándalo que sería de desear, va a traer sin embargo mucha cola. Fíjense que en el Aberri Eguna de este domingo pasado, el presidente del PNV, Andoni Ortúzar, no hizo proclamaciones reivindicativas muy especiales sobre el derecho a decidir, ni siquiera sobre las aspiraciones del pueblo vasco, al que dice con mucha demasía, representar, sino que el discurso y el mensaje principal se centró en la competencia muy próxima de las prisiones. Empíricamete todos los españoles creemos, por lo que esta ocurriendo en Cataluña con los presos independentistas, que la gestión de las cárceles por el Gobierno nacionalista, traerá consigo, con certeza, una política que terminará con todos los criminales en la calle como, por otra parte, ya está sucediendo sin que nadie se esté alarmando demasiado.

No desde luego en el mundo de la izquierda y del leninismo de Pablo Iglesias, pero sí en un espectro político de centroizquierda que está abandonando a Sánchez y sin el cual, sin su consentimiento directo o indirecto, nunca podrá gobernar. Este lunes mismo, un analista que guarda estupenda información sobre lo que ocurre en este ámbito, confesaba lo siguiente: “Lo más relevante que está sucediendo en España es el rechazo evidente y muy importante que una gran parte de la población siente ante el dúo Sánchez-Iglesias”. Y añadía: “Y esto que es muy visible en toda España lo es más en Madrid donde sin embargo se atiende con entusiasmo a los mensajes potentes del PP de Ayuso”. A la presidenta de Madrid le están sirviendo como útiles los continuos ataques que realiza contra la gobernación socialista, ataques que el PSOE ya no es capaz de contrarrestar.

El Gobierno del PSOE, por más que, dada su profundidad de asentamiento en los medios no se descomponga públicamente, está sufriendo una erosión muy notable. Si por fin, y como aventuran los sondeos (los sondeos, no la basura encuesta de Tezanos), su candidato Gabilondo sufre una traspiés importante en Madrid, la derrota ya no tendrá la cara de los actores secundarios, los que en las películas de Tarantino, por seguir la estela del ‘gurucillo’, aparecen siempre como simples rellenos, sino del propio Sánn¡chez que, desde que ha empezado el año no tiene una sola buena noticia que llevar a su propaganda. Ni siquiera la de la vacunación sobre la que tanto ha prometido y tanto no se está cumpliendo. La derrota tiene la cara de Sánchez,
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