AGLI Recortes de Prensa   Martes 13  Abril  2021

Si quiere que gobierne Ayuso, vote a Vox
Fernando Sánchez Dragó. https://gaceta.es13 Abril 2021

Es mi caso. Hágalo por pura lógica aritmética y en virtud del mal llamado voto útil. Sería catastrófico que Vox, tal como da a entender la encuesta fake del Centro de Investigaciones Seudosociológicas, no superase el listón del cinco por ciento. No es verosímil que eso ocurra, pero más vale, por si las moscas, segarlo en agraz. Madrid, como ya lo fue en otros tiempos, será, el 4 de mayo, el palco, la platea y la trinchera de una batalla determinante: la de pisar firme en la oportunidad postrera de extirpar el comunismo que amenaza a España y el totalitarismo que ya se ha instalado en la Moncloa. No encuentro, para impedir el acceso de Pablo Iglesias y su tropa de Pancho Villa al tablero de mandos de la Comunidad, mayor garantía que la de apoyar al partido mencionado en el eslogan que da título a esta columna. El mismo partido que, a mi falible juicio, superará, poco a poco, en futuras elecciones, al resto de hermandades parlamentarias, lastradas, todas ellas, por los palos de ciego atizados en las chácharas de sus campañas y por la traición recurrente a sus promesas electorales. De momento, y sólo en lo concerniente a las elecciones de Madrid, los votos que Vox reciba apuntalarán la candidatura de Ayuso. El equilibrio de fuerzas y la envergadura del envite así lo exige. Más adelante, y en otros ámbitos, ya se verá.

He dicho en infinidad de ocasiones que detesto la política, que jamás me metería en ella, que, si por mí fuese, la borraría de la faz del mundo. ¿Políticos? ¿Partidos? ¿Ideologías? ¿Cargos? ¡Uf! Eso me aburre, me irrita y me asquea, pero las próximas elecciones de Madrid son asunto de misa mayor. En ellas radica, para mí, la responsabilidad, el prurito democrático y el problema moral que suscita esta columna. Son una carrera de caballos, aunque en ella el noble bruto esté muy por encima, excepciones aparte (las de Isabel Díaz Ayuso y Rocío Monasterio), del común de los políticos, en la que compite mi empeño por defender la ciudad en la que vivo, por frenar los cantos de sirena de los podemitas y de los que sólo buscan el poder sin reparar en el precio que el politiqueo oligárquico, los chantajes demoscópicos y las conjuras de sacristía pongan a éste.

Ayuso, que desde el inicio de su mandato como presidente ( no presidenta, que es barbarie morfológica) plantó cara a los ataques de la izquierda y desfizo, como don Quijote, todos los entuertos perpetrados por otros gobiernos de la Villa que hace casi cien años pasó de Corte a Checa, tiene fuerza, serenidad e inteligencia. Por sus venas corre la sangre de la Leona de Castilla, de Manuela Malasaña y de Agustina de Aragón, pero es, al mismo tiempo, víctima y pleno en la diana de aquellos que, por no tenerlas, envidian sus virtudes. Su valía está, para algunos votantes, herida de gravedad por la salvaje operación de acoso que los plumíferos mediáticos de la izquierda han desencadenado en los últimos meses. Su galopada, además, tiene un espinoso factor de riesgo: el apoyo hipócrita de Pablo Casado y los mismos idus de Génova con los que Rajoy y Montoro remataron a Esperanza Aguirre. Creo, aunque sobre mí no pesa su demonización, ni las calumnias ni las fake news vertidas contra ella, que necesita ayuda para coronar el incierto repecho del triunfo en los resultados electorales cuando éstos no son absolutos. El voto a Rocío Monasterio es la apuesta más fiable para derrocar a las hordas de izquierda. Su partido, Vox, que en medio de este aburridísimo espectáculo que es la política española, con sus representantes tediosos y monótonos que siempre dicen lo mismo, que visten por sistema traje y corbata, que devastan el lenguaje con sus muletillas y que enseñan a los españoles a no saber nada de nada, sigue, inexorable, casi a caballo, casi winchester en mano como James Stewart en la célebre película, su paso firme hacia un horizonte de sensatez, honradez y libertad. Vox, con sus luces (muchas) y sus sombras (pocas), está intentando vertebrar la idea de este país. Yo, que no soy militante de nada ni de nadie más que de mí mismo y que tampoco niego las concomitancias que tengo con el partido de Abascal, encuentro coherencia entre sus ideas y lo que debe ser España. Vox, a diferencia de otros partidos, se dirige a las personas, a los individuos, al pueblo y no a la ciudadanía, a ese concepto horrendo que, creado en la Revolución Francesa y teñido de sangre, huele a lo que Machado definió como la greña jacobina.

Insisto: si quieren que gane Ayuso, voten a Rocío Monasterio. No es una paradoja, sino un factor de cálculo. Estoy seguro, aunque hoy sólo sea wishful thinking, de que los populares terminarán por ceder, aunque sólo sea por necesidad, al acuerdo con Vox. Y estoy convencido de ello porque me resulta imposible creer que los madrileños quieran validar con sus votos el bombardeo de disparates y sinvergonzonerías podemitas que, caso de que la izquierda gane, caerá sobre la ciudad a la que el mismo poeta citado en líneas anteriores llamó rompeolas de todas las provincias españolas. Ceder el paso a Pablo Iglesias, obsesionado con el afán de poder y con su concupiscencia, en la Comunidad de Madrid equivale a mandar, definitivamente, el país a la quiebra, a la opresión y al fascismo. Sí, al fascismo. Al fascismo de Podemos y de su temible programa, muy parecido al de Mussolini en la República de Saló. Sirva un ejemplo para refrendar cuanto escribo: hace pocos días, Vallecas, un barrio honorable, castizo y tradicionalmente opuesto a lo totalitario, se vio invadido por los fascistas. Y, naturalmente, no estoy aludiendo a Vox, que jamás ha recurrido a la violencia, que nunca ha practicado escraches ni ha tirado ladrillos ni ha quemado contenedores. Me refiero a los pupilos de Podemos, que, como su presidente, jamás sueltan la presa, porque no son seres racionales, sino hinchas de una ideología. Y ellos, que son fascistas, pero que se enmascaran en lo contrario, utilizando la vieja técnica de atribuir al otro aquello de lo que adolecen, clavaron la definición de fascismo, de lo que, fundamentalmente, significa agredir a todo aquel que no comulgue con sus ideas. Es triste la evidencia, pero Pablo Iglesias, y sus hordas invasoras, han pasado de ser una pesadilla a ser una angustiosa realidad. Líbrense Ayuso y Monasterio de ellos, y líbrennos también a nosotros, antes de que sea demasiado tarde para todos.

En mi teoría descansa el deseo de que me devuelvan el Madrid, y, de rebote, la España en la que nací y me crié. Ya lo dijo Hemingway: era el mejor país del mundo. Quien lo vivió, lo sabe. Un himno de mis años hippies decía no nos moverán. Eran otros tiempos, claro… Parecidos a los de Valle-Inclán, los de Baroja, los de Juan Ramón, los de Ortega y los poetas del 27, los de Hemingway, Capa, Gerda Taro, Martha Gellhorn, Malraux, Saint-Exupéry y la alegre muchachada del Hotel Florida…

Sic transit. Es hora de correr a los refugios para que no nos muevan. Queda menos de un mes. Ustedes, madrileños, verán y dirán. Las urnas les pertenecen. ¿Va por Madrid? Pues sí… ¿Va por España? También. Nos la jugamos. Tal es el fondo de la cuestión.

Mensajeros del infortunio
Agapito Maestre. Libertad Digital 13 Abril 2021

El pensamiento oscuro nunca se hace cargo de su contexto. Dice cosas sin ton ni son, o peor, elude el esfuerzo de la reflexión. Quien condena la violencia en abstracto, sin entrar en los matices concretos de una determinada situación violenta, pudiera estar legitimando a los violentos y criminales. Dos asuntos me impresionaron en la última semana: los judíos madrileños avisándonos de los peligros que traen algunos partidos políticos de Madrid y la violencia desatada en Vallecas contra Vox. Es impresionante el vídeo de la comunidad judía de Madrid alertando contra los partidos antisemitas que se presentan a las elecciones del 4 de mayo. La denuncia de los judíos madrileños contra Unidas Podemos y MásMadrid está tan justificada, tan llena de razones y argumentos, que al momento me recordó la frase de Bertold Brecht: Ein Bote des Unglücks, un mensajero del infortunio. Otra vez, nuestros hermanos judíos, las narraciones de cada uno de ellos, sin el menor trazo de sentimentalismo, se nos presentan como presagios de lo que puede venir.

También yo me he sentido como un “mensajero del infortunio”, como un exiliado en mi propio país, cuando he visto las imágenes de unos salvajes, alentados por un partido del gobierno, contra los dirigentes VOX. Querían matarlos. En el fondo, no me extrañó tanto odio. Sabía que eso podía suceder en el momento menos pensado. ¡Cuánto tiempo llevo denunciando el odio contra VOX! ¡Para qué entretenernos en lo que ha quedado por escrito! Además, no creo que eso ayude ya a reparar el asunto ni a plantear seriamente la novedad de este nuevo acto de violencia. La cuestión ahora es otra muy distinta: ¿por qué odian a VOX los violentos y los “equidistantes”, los que denuncian con la boca chica, o peor, sugiriendo que algo malo habrían hecho los de VOX? Creo que la respuesta a esa pregunta se halla en una declaración que ha hecho Abascal este sábado en la Asamblea Nacional de su partido. Ha manifestado algo digno de ser pensado. Quizá ahí resida la explicación a muchos de los enigmas de una España sin nación. VOX ha conseguido abrir, expresado en corto y por derecho, todos los debates que los socialistas, los comunistas, los separatistas, los del C´s y los del PP habían cerrado.

Si eso fuera verdad, y no tengo por qué dudar de las palabras de Abascal, entonces estaríamos asistiendo a la vuelta de la política a España, es decir, a la discusión y contraste sobre los fines y los medios de los diferentes partidos políticos. Ojalá fuera así. Pero, nadie se engañe, ahora domina la violencia, o sea, la voluntad extrema de silenciar a VOX, el partido que lidera la rebelión no sólo contra lo “políticamente correcto”, sino que se toma muy en serio que España es, hoy por hoy, un país sin dioses, sin historia y sin destino, o sea, un partido que asume la tremenda responsabilidad de repensarlo todo. Se diría que la política para este partido se ha vuelto filosofía. Pensamiento. Es menester, pues, redefinir nuestros dioses, nuestra historia y nuestro destino. La tarea es dura pero apasionante. La posibilidad de establecer una comunidad real de habla, donde pueda redefinirse en términos éticos las posibilidades de un destino común, es una tarea tan política como filosófica.

Sin embargo, por desgracia, no creo que los actuales partidos políticos quieran entrar en una batalla intelectual como la propuesta por VOX. Al contrario, prefieren zanjar la cuestión con los peores métodos conocidos en la historia. La mentira, el escarnio y la difamación de los grandes medios de comunicación contra los dirigentes de VOX siempre han competido con una acusación absolutamente falsa: VOX era un partido de corte violento. Mentira. Es hora de decir lo obvio: jamás este partido ha caído en violencia alguna. Siempre ha rehuido la confrontación civil. En realidad, los totalitarios, quienes no discriminan entre el poder, el saber y el derecho, acusan a un partido recién creado de su principal defecto: imponer el odio y la rabia por todas partes. ¿Qué puede hacer este partido para defenderse? No lo sé, pero, aparte de seguir eludiendo la confrontación con los violentos, debería persistir en su tarea reflexiva, o sea, tendrá que defender su principal convicción, a saber, una sociedad abierta y desarrollada no tiene temas tabúes. Todo es susceptible de discusión. Eso es filosofía. Cuidado, amigos, con pasar de ella; porque, como dijo el clásico, siempre se venga de quien la desprecia.

Sánchez ataca a Madrid para ocultar su gestión calamitosa

Vicente Mateu okdiario 13 Abril 2021

El presidente Sánchez viajó la pasada semana a Senegal para firmar una declaración de cooperación en materia de lucha contra la inmigración, pero no logró el compromiso senegalés para la recuperación de los vuelos de repatriación a Senegal desde España de los inmigrantes irregulares. Ahora bien, cualquiera diría que Sánchez se había ido de gira exterior para tratar de arreglar un asunto tan importante para España como es la inmigración ilegal -especialmente, para las Islas Canarias, en este caso-, porque en lugar de centrarse en tratar de resolver ese problema de inmigración, empleó todos sus esfuerzos en atacar a Madrid, metiéndose de lleno en la precampaña electoral a las elecciones autonómicas madrileñas.

Allí, Sánchez acuso a la Comunidad de Madrid de mentir con las cifras de contagiados, para añadir posteriormente que la región madrileña está en riesgo alto por la incidencia acumulada a catorce días por cada 100.000 habitantes en cuanto a casos de coronavirus. Ayuso le pidió que rectificara y lo sentenció con el refranero español: “Se cree el ladrón que todos son de su misma condición”.

No deja de causar perplejidad que Sánchez acuse de mentir a Madrid cuando él y su gobierno desconocen la verdad, pues toda su propaganda se mueve entre falsedades y palabrería comercial, pero no se basa en nada constatable. Sánchez no tolera que Madrid le demuestre, día a día, que sí que ha invertido como nadie en materia sanitaria y hospitalaria -el último hospital, el Zendal, que su socio Iglesias quiere cerrar y que tanto disgusta a la izquierda-, elemento que le permite a Madrid tener una capacidad mucho más amplia para poder tratar los casos de coronavirus, para tener más capacidad de UCI’s, y mejor asistencia a todos los pacientes.

No soporta que Madrid haya demostrado que además de una alta capacidad sanitaria, tiene una gran elasticidad sanitaria, como demuestra el hecho de que en dieciocho horas pudo levantar el hospital de campaña de Ifema, que tantas vidas salvó. Tampoco soporta que a esa gran elasticidad se le sume una tremenda agilidad a la hora de poder construir el Zendal como hospital de pandemias que permite desviar enfermos de coronavirus a ese centro para desahogar el resto de hospitales y hacer que puedan, así, tratar también el resto de dolencias -pues aunque Sánchez lo ignore, sigue habiendo enfermos de cáncer, infartos, ictus, enfermos de traumatología, de aparato digestivo y de todo tipo de enfermedades-.

Y es superior a sus fuerzas ver cómo Madrid está combinando prudencia con mantenimiento de actividad económica, sin tener peores resultados que el resto. Sánchez desearía cerrar Madrid -ya la intervino, de hecho: toda la valentía que le falta con los independentistas catalanes y con los golpistas condenados y en prisión, la saca a relucir con su pésimo ex ministro Illa a la cabeza-, para así asfixiar su economía y tratar de hacer que Ayuso caiga en las elecciones. Por eso, Darias le exige a Madrid que adopte medidas, cuando la única medida en la que Darias debería centrar sus esfuerzos es en conseguir que España comprase todas las vacunas necesarias y en seguir los dictados de la Agencia Europea del Medicamento (EMA) en lugar de desoírlos y generar el gravísimo problema de pánico y desconfianza que ha originado el Gobierno y, en primera persona, la ministra de Sanidad -con el concurso de la mayoría de las CCAA, hemos de decir, porque sólo Madrid se opuso a la decisión errónea de la ministra- con las vacunas.

El Gobierno de Sánchez tiene dos logros imbatibles: es el de mayor propaganda que ha habido y, sobre todo, y ahí no lo alcanza ni el Ejecutivo de Rodríguez Zapatero, es el más inútil, ineficaz e irresponsable que ha habido. Sólo a un Gobierno como el de Sánchez se le ocurre cerrar la economía sin preocuparse de haber tomado antes otras medidas que lo evitasen y, al menos, sin garantizar ayudas directas que compensasen el cierre forzoso. Sólo a un Gobierno como el de Sánchez se le ocurre mantener a los españoles con sus vaivenes en cuanto a incidencia de casos -uno o dos, decía Simón-, uso de mascarillas y declaración del fin del virus. Y sólo a un Gobierno como el de Sánchez se le ocurre la gran irresponsabilidad de poner en duda el uso de las vacunas al suspender AstraZeneca en contra de los criterios de la EMA, cuando ese posible efecto adverso de los trombos es muy inferior a los efectos muy raros que puede tener cualquier medicamento común -lean los prospectos y se darán cuenta-, muy inferior, infinitesimalmente inferior, a la incidencia de positivos por coronavirus por 100.000 habitantes, y muy inferior a los casos de los trombos que pueden padecer enfermos de coronavirus tras pasar la enfermedad.

España -y el mundo entero- necesita recobrar la normalidad, sin adjetivos. No queremos recuperar nuestra vida para vivirla diferente, sino para vivirla como acostumbrábamos. Necesitamos poder trabajar, viajar, disfrutar del ocio y ver a familiares, amigos y conocidos. Necesitamos poder coger tranquilos un avión, un tren, un autobús, el Metro o ir andando por la calle. Necesitamos poder quitarnos el nido de gérmenes que nos tenemos que poner todavía cubriendo nuestras boca y nariz. Necesitamos volver a la prosperidad.

Sin embargo, con su decisión alarmista sobre la EMA -que es continuadora del pánico con el que mantiene atenazada a las personas en toda la pandemia, pues una cosa es contar la realidad y adoptar todas las medidas de prudencia, y otra, muy distinta, sembrar el pánico- ha provocado múltiples rechazos de los ciudadanos a ser vacunados. ¿No se da cuenta de que la vacuna es el único elemento que nos va a permitir recuperar la normalidad, sin adjetivos, que nos permitirá volver a la prosperidad?

Sánchez puede seguir con su juego sucio con Madrid; puede continuar tratando de asfixiar financiera y económicamente a la Comunidad de Madrid; puede perseguir hasta el infinito a Madrid, que me temo que nada va a conseguir. Muchos -y mejores- antes que él lo intentaron y fracasaron con estrépito, porque los madrileños quieren libertad, quieren que los dejen tranquilos y quieren poder vivir y trabajar sin que nadie les diga qué tienen que hacer ni se meta en sus vidas, que es justo lo contrario de lo que Sánchez y su potencial coalición de gobierno en Madrid pretenden. Por eso, salvo sorpresas, Ayuso va a arrasar, porque los ciudadanos, al darles a elegir entre Sanchez, Illa -o Darias- y Simón, o Ayuso, Ruiz Escudero y Antonio Zapatero, se quedan con estos tres últimos, porque los datos sanitarios y económicos los avalan, por mucho que la propaganda de falsedades de La Moncloa se encuentre a pleno rendimiento. El cuatro de mayo puede que sea el principio del fin de Sánchez, que es tanto como decir que puede que sea el principio del camino a la recuperación de los españoles.

‘Atraco’ fiscal de Sánchez a los madrileños
OKDIARIO  13 Abril 2021

El Gobierno socialcomunista no oculta su intención de subir el Impuesto de Sucesiones y de Patrimonio en Madrid el año que viene, con independencia de lo que diga el equipo de expertos designado por el Ejecutivo para la reforma fiscal, que, por cierto, lo componen, salvo escasas excepciones, personas de la órbita de confianza de Pedro Sánchez. La ministra de Hacienda, María Jesús Montero, lo ha dejado bien claro poniendo evidencia al candidato socialista a los comicios autonómicos del 4M, Ángel Gabilondo, quien lleva días insistiendo -en contra del acuerdo firmado por su partido con Más Madrid- que si es presidente de la Comunidad no habrá subida de impuestos. A estas alturas, las intenciones de Pedro Sánchez con Madrid son meridianas: rejonazo fiscal en toda regla para castigar a Isabel Díaz Ayuso. Es la manera que tiene de vengarse de la jefa del Ejecutivo regional. Al pobre Gabilondo Sánchez le está arruinando la campaña: no hay día que no le lleve la contraria. Han designado un candidato al que tratan como si fuera una marioneta.

Es verdad que Gabilondo lo tenía imposible y que su promesa de no subir impuestos sonaba a excusa desesperada, pero ahora, con la confirmación del Gobierno de que se plantea meter mano al bolsillo de los madrileños, el candidato socialista ha quedado como Cagancho en Almagro: ¿qué credibilidad puede tener Gabilondo si es un títere en manos de Sánchez?

Así que ya saben: hachazo fiscal a Madrid y los madrileños a partir de 2022. En estas circunstancias, cabe confiar en que Ayuso siga al frente de la Comunidad y plante cara al Gobierno socialcomunista para impedir el atraco. ¿Imaginan a Gabilondo siguiendo a pies juntillas las órdenes de su jefe y plegándose dócilmente a los designios de Sánchez? El anuncio del Ejecutivo ha roto la campaña del candidato socialista, pero eso es lo de menos, porque lo importante es que si Ayuso no logra una mayoría suficiente para seguir al frente del Gobierno de Madrid, Sánchez pasará el rodillo fiscal por encima de los madrileños

Libertad en serio o sanchismo
Jorge Vilches Vozpopuli 13 Abril 2021

Los votantes socialistas deciden que el PP de Madrid defiende mejor sus intereses que el partido sanchista. Lo dicen todas las encuestas. Puede ser el principio del fin del crédito blando concedido al presidente del Gobierno. Tanta mentira y farsa, negligencia y soberbia, pactos con populistas, comunistas e independentistas, debía tener su límite. Y ese tope ha sido la realidad.

El sanchismo se está demostrando como algo ajeno al PSOE, no a la nomenclatura, que vive de la adoración al caudillo, sino al votante. Está pasando en España y en otros países europeos, donde el tradicional elector socialista prefiere otras opciones políticas. Hablamos de personas hartas de progresistas aburguesados, y de la vieja retahíla contra la “derechona” y el mercado, y a favor de minorías identitarias y ecologismos futuristas.

Ensoñación totalitaria
La marea antisanchista a la que asistimos en el Madrid de Isabel Díaz Ayuso ha comenzado por la vida cotidiana, esa existencia difícil marcada por el paro, los subsidios, el cierre empresarial y las menguadas ayudas públicas que sirven para llegar a mañana y poco más. Sustituir el trabajo por una paga estatal no es el sueño de la mayoría. Quizá de Pablo Iglesias y de los suyos, pero no de la gran parte de españoles.

Tampoco gusta a la gente que Ángel Gabilondo, tan soso como sanchista, tenga el objetivo de transformar la vida madrileña por una ensoñación totalitaria de la mano de podemitas y errejonistas. A la gente le gusta vivir a su manera, no con un comisario político encima cada vez que opine, salga a la calle, lleve a su hija al cole, suba la persiana de su negocio, coja el coche, o esté en un parque. No quieren que los ensoberbecidos ingenieros sociales le digan cómo tiene que vivir.

Es ahí cuando la rutina adquirida por la libertad y la responsabilidad individual casan con los principios políticos del partido de enfrente, y no del propio. El desapego del socialista hacia el PSOE sanchista se produce cuando contrasta su vida cotidiana con lo que hace y propone su partido. Y sucede también al contrario. Hacer realidad lo que se dice es crucial, tanto como favorecer que en tiempo de crisis la gente mire con optimismo el futuro. El efecto bandera se está cumpliendo en Madrid, incluso entre las filas socialistas, y sus ciudadanos van detrás de quien ha defendido su bienestar contra viento y marea.

El sanchismo tiene pánico de que a mitad de legislatura los españoles empiecen a ver que existe una salida a la derecha. Después de contraerse al máximo, el PP de Casado se estira a derecha e izquierda, mientras Vox sigue en su sitio, lo que permite a los españoles vislumbrar una alternativa al sanchismo. La gran baza de Sánchez era que no se viera otra solución porque la derecha estaba muy dividida y no existía un proyecto realizable.

La moción fallida
El resultado del 4-M puede ser un punto de inflexión. Esto es especialmente cierto después del fracaso electoral de Sánchez en Cataluña, el fiasco en el golpe institucional en las autonomías gobernadas por los populares, la práctica desaparición de Ciudadanos, y el desinfle de Podemos, su principal aliado. Si el PP sigue creciendo hacia el centro, y tras absorber a Cs hace lo propio con los socialistas que desprecian al Presidente, los sanchistas lo van a pasar muy mal en Moncloa.

La visualización de una alternativa a la derecha del PSOE comienza el 4-M, y asusta al sanchismo. Ese es el motivo de la irrupción de Pedro Sánchez en la campaña madrileña. Hay miedo porque la mentira ha dejado de tener efecto, las performances presidenciales ya no cuajan, y el vestirse con cazadora de obrero no cuela. Por eso quisieron parar las elecciones en Madrid con una moción de censura, y ahora quieren meter miedo con las vacunas a los votantes.

Esta es la razón de que los sanchistas salgan más alborozados porque un juez haya dicho que Toni Cantó no puede ir en la lista electoral, que por la mejora de las cifras económicas y de empleo en Madrid. Les alegra más el traspiés administrativo de la candidatura de Ayuso que la mejoría social de los madrileños. Es tan patético como significativo de lo que es el sanchismo.

Tras el alborozo sanchista por la retirada de Cantó resulta que Gabilondo no ha quitado la pancarta en el centro de Madrid, tal y como ordenó la Junta Electoral. En la gigantesca lona se leía “Paremos el Gobierno de Colón”, junto a fotos de personas del PP y Vox. Dejando a un lado la torpeza técnica de un lema que es necesario explicar para que la mayoría lo entienda, el PSOE de Sánchez incumple la ley y la orden de la Junta.

Ahora bien, el sanchismo no se puede permitir una derrota. Si las encuestas siguen dando una victoria a la derecha, harán lo que sea necesario desde el Gobierno de España antes de las elecciones. Y si eso se hace efectivo el 4-M, los sanchistas, incluidos sus medios afines, descargarán toda su ira contra Madrid, el PP y Vox. No obstante, habrá merecido la pena porque la libertad no tiene precio.

Sánchez está de los nervios
Cayetano González. Libertad Digital 13 Abril 2021

El presidente del Gobierno es plenamente consciente de lo que está en juego en las elecciones autonómicas madrileñas del próximo 4 de mayo. Muy al contrario de lo que dice el barón popular de Castilla y León, Alfonso Fernández Mañueco, Pedro Sánchez sí cree que no se limitan a elegir a los 136 diputados de la Asamblea, sino que tienen un significado y una proyección política que sobrepasa los límites de la Comunidad de Madrid.

Sánchez sabe que si el centro-derecha consigue en Madrid la victoria que pronostican la mayor parte de las encuestas, su proyecto político, que puso en marcha al formar hace quince meses un Gobierno social-comunista con Podemos y con el apoyo de los independentistas catalanes y los herederos de ETA, sufrirá un importante revés. De ahí el nerviosismo que ha mostrado en los últimos días, con ataques muy directos a la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, poniendo en cuestión nada más y nada menos que la veracidad de los datos oficiales madrileños sobre la evolución de la pandemia o la estrategia de vacunación.

Pero, poco a poco, a Sánchez los ciudadanos ya le van conociendo y tomando la medida. Cuando un presidente del Gobierno lanza un ataque tan desaforado contra una Administración como la madrileña, y durante un viaje oficial a Senegal, es que debe de ver las cosas muy mal para sus intereses políticos y partidistas.

Lo sorprendente es el error que esa estrategia conlleva. Ya no es que sea indecente hacer eso, utilizando una cuestión tan sensible como la pandemia, sobre la que él no está en condiciones de cuestionar nada ni de pedir cuentas a nadie, sino que con esos ataques directos a Díaz Ayuso colocan a esta en una posición de igual a igual con él. El equipo de campaña de la presidenta de la Comunidad tiene que estar encantado con este campo de juego que ha elegido Sánchez, porque sólo tiene ventajas para la candidata del PP, que además, gracias a su desparpajo y ausencia de complejos, se desenvuelve muy bien. Cuantos más ataques reciba por parte de Sánchez, más votos tendrá ella en particular y el centro-derecha en general. Y el candidato oficial del PSOE, Ángel Gabilondo, queda convertido en un convidado de piedra.

Los nervios del presidente del Gobierno se pueden entender porque lleva unos meses de fracaso en fracaso. Todo empezó con la operación montada desde la Moncloa y secundada por Ciudadanos que tenía como objetivo arrebatar al PP Murcia, Castilla y León y Madrid. El fracaso de la moción de censura en las dos primeras autonomías y los reflejos demostrados por Díaz Ayuso disolviendo la Asamblea y convocando elecciones antes de que le presentaran una a ella han sido un revés muy fuerte y difícil de digerir. A eso hay que añadir que la operación Illa en Cataluña de momento no se ha saldado con la formación de un Gobierno conformado o condicionado por el PSC, de hecho las cosas apuntan a un Gobierno independentista apoyado por los antisistema de la CUP o a una repetición de elecciones.

Algunos piensan que las elecciones del 4-M pueden suponer un punto de inflexión, el comienzo del fin de la era Sánchez. No sé si será exactamente así, pero lo que es seguro es que los ciudadanos con derecho a voto en la Comunidad de Madrid, y muchos que no lo tienen y que viven en otros puntos de España, tienen muy claro que esta es la primera oportunidad para parar en las urnas a quien se ha convertido en el peor presidente del Gobierno que ha tenido España en muchos años. Y cuidado que Zapatero se lo había puesto difícil, pero Sánchez le ha superado.

El Poder Judicial se defiende en Europa.
Las razones de 2.500 jueces para acusar a Sánchez de violar el Estado de Derecho
La carta remitida por las tres asociaciones judiciales mayoritarias contra la reforma del Gobierno deja muy mal parado a Pedro Sánchez, al ministro Juan Carlos Campo y al PSOE.
María Jamardo. Tribunales. esdiario 13 Abril 2021

Tres de las cuatro asociaciones mayoritarias de jueces y magistrados de toda España han denunciado a la vicepresidenta de la Unión Europea para Valores y Transparencia, Vera Jourová, y al comisario europeo de Justicia, Didier Reynders, para denunciar la "situación de riesgo claro de violación grave del Estado de Derecho en España".

Los más de 2.500 jueces que conforman la Asociación Profesional de la Magistratura (APM), Asociación Francisco de Vitoria (AJFV) y Foro Judicial Independiente (FJI), han remitido este lunes una carta conjunta para formalizar sus quejas ante la Comisión Europea y "poner en su conocimiento nuestra inquietud ante el actual panorama que se cierne sobre la independencia judicial en España".

Las Asociaciones Judiciales son conscientes "de que sólo en contadas ocasiones la UE se pronuncia sobre asuntos de organización interna" pero el hecho de que "la Comisión" ya haya expresado con anterioridad "su preocupación por la posible limitación de garantías a la independencia judicial en España" y que, pese a ello, el Gobierno siga "ignorando" sus "recomendaciones" y horadando paulatinamente la independencia judicial", no han dejado otra opción a los miembros de la magistratura.

No en vano, el propio Consejo General del Poder Judicial (CGPJ) debatirá en su Pleno del próximo jueves 22 de abril la presentación de un recurso de amparo ante el Tribunal Constitucional contra la reforma legal que les ha retirado funciones.

Conflicto de poderes inminente: los jueces quieren llevar a Sánchez al Constitucional
Jueces y magistrados han insistido en ello en su misiva y "en lo imprescindible de que en que de una vez por todas establezca un sistema de nombramiento de los vocales del Consejo" que se adecue a los "estándares existentes en la mayor parte de los países de la UE -es decir, por elección de los propios jueces entre sus iguales-, se camina en la dirección opuesta".

Totalitarismo
La reforma de la LOPJ consumada por el Gobierno es, a juicio de los jueces y magistrados, un "sometimiento del Poder Judicial a los partidos políticos que dominen en cada momento, el inicio del camino hacia el totalitarismo, el menoscabo de los derechos humanos y la corrupción".

Además, aseguran que la "actuación" del Ejecutivo "constituye un desapoderamiento del CGPJ como órgano constitucional de gobierno de los jueces de España, a realizar en dos fases: el apagón del CGPJ en sus funciones de nombramiento de altos cargos judiciales, mediante reforma legal que ya ha sido aprobada; y, la sumisión del Poder Judicial al Gobierno" de turno.

Elección por los propios jueces
Las Asociaciones Judiciales "que suscribimos este escrito" aun sabiendo que "sólo en contadas ocasiones la UE se pronuncia sobre asuntos de organización interna" se han visto obligadas a elevar la voz porque en España "se siguen ignorando las recomendaciones" europeas y "se continúa en la línea de ir horadando paulatinamente la independencia judicial".

Tal es así que "en lugar de acometer una reforma que de una vez por todas establezca un sistema de nombramiento de los vocales del Consejo General del Poder Judicial que se adecue a los estándares existentes en la mayor parte de los países" de nuestro entorno -"es decir, por elección de los propios jueces entre sus iguales"- "se camina en la dirección opuesta".

Por ello, "nos dirigimos a la Comisión Europea para poner de manifiesto el riesgo a que se ve sometido el Estado de Derecho en España a causa de la deriva legislativa por reformas de la Ley Orgánica del Poder Judicial (LOPJ) en trámite".

La primera reforma, ya en vigor, "prevé un apagón del CGPJ, al dejarle sin funciones de designación de cargos judiciales en la situación actual y hasta que sean renovados sus componentes (vocales)".

La segunda reforma "prevista implica una rebaja de las mayorías exigidas en las Cámaras legislativas (Congreso de los Diputados y Senado) para la designación de los vocales judiciales, de manera que los partidos de Gobierno por sí solos puedan decidir la íntegra composición del CGPJ".

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De leyes y justicia
Opinión Vozpopuli 13 Abril 2021

Los jueces piden socorro a Bruselas. Dicen que estamos en riesgo claro de violación del Estado de Derecho

¿Se imaginan a dos mil quinientos jueces franceses pedir amparo a la Unión Europea por considerar que Macron está gobernando de manera que atenta contra la independencia del poder judicial? ¿Les cabría en la cabeza que los jueces alemanes dieran la señal de alarma acerca de Merkel porque quiere cargarse la separación de poderes? Eso está pasando en España en lo que puede considerarse un intento de golpe de estado por parte del Gobierno socialcomunista. Las tres asociaciones de jueces más importantes de nuestro país, Foro Judicial Independiente, Asociación Francisco de Vitoria y la Asociación Profesional de la Magistratura, han denunciado el riesgo extremo que supone el “apagón” del Consejo General del Poder Judicial. Sánchez tiene el ojo puesto en la Justicia y, tras conseguir asaltar exitosamente la Fiscalía General del Estado, ahora va a por sus señorías.

Este organismo se ha quedado varado cual ballena en la playa porque lo que desea el de la Moncloa es un Consejo que se designe a su gusto y conveniencia. Quiere rebajar las exigencias parlamentarias para la designación de sus integrantes de forma que sea el Gobierno quien acabe por imponer sus candidatos, quiere que la judicatura sea vampirizada por la izquierda, quiere tener jueces adictos a su ideología y, en suma, quiere desterrar el menor atisbo de independencia en uno de los poderes más importantes del Estado de Derecho. Esto, más digno de una república bananera que de un país democrático y europeo, es lo que se está denunciando. Los jueces españoles se ven amenazados. Saben que la frase quevediana que asegura que tener razón donde hay poca justicia real siempre constituye un peligro.

En Europa no son ajenos a esta inquietud. Nos han dado numerosas indicaciones, han advertido a Sánchez acerca de la barbaridad que se propone realizar, han argumentado que sus medidas controladoras atentan contra la Carta de los Derechos fundamentales de la Unión Europea, pero nada. El gobierno de Su Persona vive ajeno a todo lo que no sean los inciensos de TVE, las profecías de Nostradamus Tezanos y las malas artes de Redondo. Pero existe un mundo ahí en el que el imperio de la ley, ligado íntimamente con la democracia, cuenta mucho. Y estamos a un tris de que se nos expulse del mismo por culpa de los orates que dirigen la nación, atendiendo solo a sus ansias totalitarias.

La vicepresidenta de la UE para Valores y Transparencia, Vera Jourová, y el comisario de Justicia, Didier Reynders, están horrorizados. Pero dudamos mucho que se decidan a presionar más al Gobierno. Europa es lenta, pacata y carente de músculo a la hora de cortar por lo sano, pero no es menos cierto que tiene la obligación de que todos los países integrantes de la Unión cumplan con los requisitos que se exigen para formar parte de esta.

Este Gobierno ha dado numerosas muestras de no atenerse a la legalidad a lo largo de esta pandemia. Sus aliados tampoco se caracterizan por el escrupuloso respeto a la ley, véanse los separatistas golpistas, los Bildu etarras o los comunistas. Insumisos millonarios con derecho a mansión, revolucionarios de Visa Oro. Nos tememos lo peor si no se frena este diabólico proceso, porque podríamos quedarnos sin el amparo de jueces imparciales, tan precioso en tiempos de delincuentes. El ejército del crimen que propone como candidatos a manteros, que alienta a los violentos en las calles, que apoya a quienes desdeñan la propiedad privada siempre que no sea la suya no podía hacer otra cosa que anular a los garantes de la ley. Las únicas normas que respetan son las que ellos pretenden imponernos y todo lo que no sea su visión totalitaria les estorba. Jueces, periodistas, discrepantes, empresarios, trabajadores, nadie está a salvo.

Su mundo será sin duda un lugar donde existirán muchas leyes, como hemos visto en países como Cuba o su idolatrada Venezuela, donde Maduro acaba de cerrar de un plumazo media docena de medios contrarias a su régimen con la constitución chavista en la mano. Pero la ley no es lo mismo que la justicia. Lo decía Ernesto Mallo, soberbio escritor argentino que, además, fue taxista, contrabandista, artesano, librero y director teatral. Conocía, pues el paño.

Igual que nosotros conocemos el de Sánchez. O el de Marlaska, que antes que ministro fue juez.


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