AGLI Recortes de Prensa   Sábado 8  Mayo  2021

Ayuso obliga a Sánchez a convertirse en dictador
Jimmy Giménez-Arnau. okdiario 8 Mayo 2021

El autobombo de Sánchez siempre acaba en decepción. Dicho sujeto creyó que, menospreciando a los madrileños, doblegaría a Ayuso, la diosa del Foro, como se la conoce en Madrid, donde se acuerdan los asuntos cruciales de la nación. El solvente Financial Times critica al perdedor de las elecciones y resume la victoria de Ayuso en estos términos: “Derrota humillante”. El maniquí que humilló a Madrid, hoy resulta ser el humillado. Donde las dan, las toman. Convertirse en dictador es la única salida para quien se inhibe de funciones, sin dar la cara, y aun así, intenta agotar la legislatura. El gachó está bien pertrechado, sus costaleros Frankestein lo sostienen.

Tras haber hecho el ridículo frente a Ayuso, se oculta en La Moncloa y maquilla su estrepitoso fracaso con nuevas indecencias y trampas. ¿En qué charcas o urnas pescó el infradotado para sacar tan pocos peces como votos? Ni siquiera su convulso ego improvisa respuestas porque ha roto todo contacto con la realidad. Así son los psicóticos cíclicos, alternan sus manías de grandeza con sus depresiones. Tras sacrificar, vilmente, sin que le temblara el pulso, al noble Gabilondo y expulsar del PSOE al genial Leguina por haber votado a Ayuso, surgió el tirano Sánchez, cruel bufón que no nos sacará jamás de la ruina en la que nos ha metido.

No me cansaré de decir que lo que es bueno para Sánchez es malo para España. Ayuso, Monasterio y cientos de miles de votos le han dado lecciones de humildad al trilero de feria, pero Pedro Sánchez Pérez-Castejón, político en declive, no reacciona. Nació pasmado y sigue igual.

Hoy será Belarra la que le quite el sueño a Sánchez. Tarea que antes recaía en Iglesias. Los espías son fríos, metódicos y transforman las noches en pesadillas. La misión consiste en que Sánchez no pegue ojo de aquí a septiembre. Pronto veremos a un Sánchez enloquecido, vagando en los jardines de palacio con uniforme de dictador…

Esto es un atraco
Carlos Dávila. okdiario 8 Mayo 2021

Y por tanto, ¿cómo se debe llamar a los que lo perpetran? Pues según ellos mismos o “modernizadores” o “adaptadores”. ¡Qué jeta! Son los reyes del eufemismo. Se disponen a someter a los españoles sin excepción (¡que mandanga es esa de ricos y pobres!) a un abuso fiscal sin precedentes y, encima, lo venden asegurando que lo hacen por nuestro bien. Son como aquellos frailes de nuestra infancia que nos arreaban unos sopapos sin contemplación y cuando terminaban de pegar, decían amorosamente: “Que conste que lo he hecho para que aprendas”.

Ahora este Gobierno confiscador suprimirá los beneficios fiscales de los planes de pensiones hasta convertir estos productos financieros y de ahorro en calderilla que nadie utilizará. Ahogará a las empresas con gravámenes que a muchas les pueden empujar al cierre de la persiana. Además, intentará resucitar los impuestos de Patrimonio, Sucesiones y Donaciones con una excusa más falsa que la cara de Sánchez: no es cierto que Europa lo exija, sólo hay tres países que los sostienen y dos de ellos pretenden abolirlo. Van a poner peajes hasta en los caminos de cabras porque, como dice el director general de Tráfico: “Alguien tiene que pagar esto”; pero, mendrugo: ¿para qué valen entonces los dineros que nos sacan todos los años de nuestras carteras? Es la misma argumentación que estos leñadores del bolsillo manejan para subir considerablemente también las cotizaciones a la Seguridad Social: “Es que la Sanidad no puede ser gratuita”. Mentira: no lo es, se extrae de nuestras aportaciones laborales. Son unos embusteros de tomo y lomo. ¡Ah! y otra vez contra el diésel: el que tenga o se compre un coche con este combustible lo abonará a precio de gran reserva alcohólica. Y, ¡ay del que se suba a un avión!: le estrujará en su billete mientras Sánchez utiliza el Falcón como una suite aérea.

Lo que sucede es que, aparte de sectarios, son unos tremendos incompetentes, Como asegura Elvira Rodríguez que fue, aparte de ministra de Medio Ambiente, secretaria de Estado de Presupuestos, o sea, que de esto sabe algo (más desde luego que Cristóbal Montoro, antecedente repulsivo de Sánchez, Montero y compañía): “Estos personajes -dice- no saben realmente qué hacer. Visten el hachazo de “modernización” cuando se trata de una receta fracasada; en un país precisamente moderno sólo sube la recaudación cuando se eleva el crecimiento, y éste depende del consumo”. Esto no es una hipótesis, ni una discutible teoría, está empíricamente comprobado por los hechos. En España, Aznar y en menor grado Rajoy, demostraron que su terapia económica sacaba al país del marasmo al que nos habían conducido los irresponsables socialistas.

Ni saben cómo atajar la deuda y el déficit, ni tienen la menor intención de contener el gasto pantagruélico del que disfrutan. Seguirán manteniendo ministerios inútiles, y seguirán repartiendo diezmos y primicias a sus amigos aprovechados, siempre a costa del erario. Como los viajes opacos sin justificar del desvergonzado presidente del Gobierno. Son unos inútiles que revisten todas sus acciones de fingida bondad (ya lo hemos descrito), y de la presión europea, pero de nuevo mienten: intentar arrasar a las regiones que, como Madrid, es un ejemplo de todo lo contrario. Usan el euro para domeñar el voto de Madrid, pero ya saben a ciencia cierta cómo se comporta un pueblo cuando se le atosiga, se le impide trabajar, o directamente, se le acosa por tierra, mar y aire. Y encima, hacen risas, si risa puede llamarse al vómito repugnante de la vicepresidenta Calvo que pinta a los electores del centro y la derecha como borrachos, presos de la afición a las tabernas del berberecho. ¡Qué finura dialéctica! ¡Cómo se nota que no ha visitado nunca una ‘casa del pueblo’, donde se sirven gallinejas (¡qué asco!) o los riquísimos boquerones en vinagre!

Se avecina una guerra en toda regla entre los dilapidadores, salteadores de caminos y los partidos de la oposición. Será batalla tras batalla para tratar de impedir, o aminorar, el saqueo que la infame cuadrilla de Sánchez quiere perpetrar para todo español que tenga la decencia, no como ellos, de ganarse el pan con el sudor de su frente. Una guerra como ésta, de tan enorme calado, justificaría por sí sola una campaña electoral para que el público en general se colocara activamente en uno de los dos frentes. Se trata de asaltar las cuentas corrientes de los ciudadanos. ¡Fíjense si esta no es la gran razón para dirimirla en las urnas! Sobre todo teniendo en cuenta, que estos arrebatacapas van a disfrazar con campaña de engaño y disimulo, pagada, naturalmente, por todos nosotros. Esto es un atraco: le costarán a usted más caras las autovías, ya no podrá ahorrar con su plan de pensiones, le subirán las cotizaciones sociales, exprimirán a sus descendientes por la magra herencia que usted les pueda dejar, gravarán las donaciones para que sus hijos no puedan favorecerse del esfuerzo de sus progenitores, tendrán que dejar el automóvil en casa porque el diésel estará prohibitivo, le perseguirán a sablazos (como Montoro pero sin risa de conejo) si se le ocurre montar una sociedad, y se le fiscalizará hasta por intentar la mejora de su domicilio. ¿Es o no es un atraco? ¿Hay motivo para adelantar unas elecciones y enviar definitivamente a hacer gárgaras a estos mecheros?

La montaña rusa del PP
Francisco Marhuenda. larazon 8 Mayo 2021

Desde la derrota en las elecciones generales y la formación del gobierno socialista-comunista, Casado y su equipo viven en una pintoresca montaña rusa. Las gallegas dieron excelentes frutos mientras que las vascas fueron muy malas pero se vieron eclipsadas por la catástrofe de las catalanas. Ahora toca estar arriba mirando al horizonte con enorme optimismo tras la contundente victoria de Ayuso en Madrid. La Moncloa se ve al alcance de la mano y el cambio de ciclo se ha convertido en la soflama favorita para insuflar optimismo a las huestes que hace no tanto estaban alicaídas. El fervor recorre la calle Génova y el repique de tambores anuncia una marcha gloriosa. Un breve trayecto de unos kilómetros para ocupar el palacio presidencial. El mal rollo con Ayuso y su equipo, algo que es un secreto a voces, no enturbia la felicidad que se palpa y todos quisieran que las elecciones fueran mañana. Ahora solo quedan dos derechas mientras que hay tres izquierdas. Donde las dan, las toman. Cosas de la política y la vida real. El PP se abalanza ahora como un ave de rapiña sobre los restos del escuálido ejército de Ciudadanos con la chequera dispuesta, como un nuevo rico, para comprar, incluso, maquinaria averiada.

En Génova basta con haber militado en ese partido, no importa lo que se hubiera dicho contra el PP o incluso ser conflictivo y haber fracasado en su circunscripción. Todo es bueno para la cocina del convento. Se les puede ofrecer cargos, candidaturas o acomodo en una fundación cuya actividad es un arcano, pero al menos permite tener una tarjeta de visita y soñar con un escaño en el Congreso. Es otro hito en el proceso de profesionalización de la política, porque tenemos auténticos «yonquis» que no tienen otra profesión que vivir a costa del erario. No hay duda de que los vientos soplan a favor del PP, por lo menos de momento, pero esto de la política es un negocio muy incierto y todos sufren la montaña rusa. El único problema es que Sánchez es un resistente, pero que muy resistente, y piensa agotar la legislatura. Con lo que ha aguantado hasta ahora sería un insensato, y no lo es, si convocara elecciones anticipadas antes de que lleguen los fondos europeos. Es bueno tener siempre presente el dicho de «espera lo mejor, prepárate para lo peor y acepta lo que venga». La Moncloa no está a la vuelta de la esquina.

Más vale honra sin partido, que partido sin honra
Editorial OKDIARIO 8 Mayo 2021

Pedro Sánchez ha laminado a dos socialistas históricos como Joaquín Leguina y Nicolás Redondo Terreros por expresar sus discrepancias con el rumbo del partido y mostrar su apoyo a la candidata del PP a las elecciones de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, algo que, por cierto, han hecho miles de ex votantes socialistas que han decidido apostar por la presidenta madrileña. Se conoce que para Pedro Sánchez discrepar es un delito mucho más grave que el de corrupción, porque mantiene en el partido a personas investigadas. La alcaldesa de Alcorcón, el subdelegado del Gobierno de la Comunidad Valenciana o el líder de los socialistas murcianos, entre otros políticos socialistas, están bajo la lupa de la justicia y, sin embargo, Sánchez ha optado por mantenerles en sus puestos. A Leguina y Redondo, con una trayectoria impecable, los ha purgado miserablemente por no rendirse a su figura. Entre el socialismo que encarnan Leguina y Redondo y el socialismo que encarna Pedro Sánchez hay un tramo muy largo: el que va de la decencia y la dignidad a la indecencia más palmaria.

Alguien podrá pensar que la purga a dos históricos dirigentes socialistas como los citados es una demostración de fortaleza de Sánchez. Nada más lejos de la realidad: los mediocres suelen practicar el totalitarismo, precisamente, para lograr por la fuerza bruta lo que no son capaces de lograr con la inteligencia. Sánchez no se ha ganado el respeto de los suyos por su valía y de ahí que recurra al ordeno y mando como única fórmula efectiva para reafirmar su poder. Ni Leguina ni Redondo han pasado por el aro del sanchismo, precisamente porque no son rehenes de Sánchez ni de un partido que ya no les representa. Son mucho más del PSOE que cualquiera de los nuevos siervos del César, genuflexos ante este emperador de pega, y mucho más que todos esos investigados por corrupción que presumen de socialistas.

El peligro de los "buenos" de los malos
Nota del Editor 8 Mayo 2021

Los "buenos" de los malos son culpables de que España siga siendo destrozada por los comunistas y durante años se dedicaros a blanquearlos. Así que ahora ya es demasiado tarde para que nos creamos que fueron buenos.

El final de la escapada
Gregorio Morán. vozpopuli.es 8 Mayo 2021

No sé qué es peor, si soportar una campaña electoral a cara de perro o leer los alegatos conmiserativos de los comentaristas partidarios alegando que ellos ya lo veían venir. Provoca arcadas después de dos semanas larguísimas azotando al adversario, devenido enemigo, y dando lengüetadas al trasero de sus candidatos nacidos para ganar. O para perder por poco; esa “dulce derrota” que se inventaron en el PSOE cuando a Felipe González se le fue el desodorante y aquello apestaba a ruina. Empecemos por el principio. Por primera vez la derecha arrolla en Madrid con una apelación insólita: libertad. Habrá que hacérselo mirar.

Podemos, unidas o desunidas, inicia un período de liquidación y subasta. Ellos protagonizaron la campaña de la izquierda y arrastraron hacia el barranco al PSOE. Se inventaron algo tan viejo como el fascismo; ya sólo vivido por los viejos del lugar. El mitin de Vox en Vallecas hizo las veces de epifanía. Primero darles caña y sacar del armario el “No pasarán”, un lema que con un poco de sensibilidad no debería utilizarse en vano; trae recuerdos de derrota. El fascismo en sus años de euforia, en los terribles primeros de postguerra, inventó un “chotis”, muy madrileño él, que decía “Ya hemos pasao”. Tanta retórica y tanto gasto en Memoria Histórica y resulta que los promotores se olvidan de lo más obvio.

El mitin en Vallecas de los supuestos fascistas que acabó en festejo de los antifascistas fascistizados que lo desmontaron a pedradas, tuvo un estrambote que apenas ha sido reseñado. Al día siguiente, convocados por el Podemos antifascista, se llevó a cabo un acto inquisitorial que para quien conserve la memoria sin BOE nos retrotrae a la España de 1940: brigadas militantes con lejía y cepillos para limpiar el lugar que habían emponzoñado sus enemigos por el hecho de estar allí o de intentarlo.

Piedras, lejía y cepillos para borrar de su existencia a una fuerza política que se consolida gracias a ellos -no han tenido fuga de votos hacia el PP, como habrían querido la izquierda empoderada, e incluso ha sumado clase obrera dejando en ridículo el peso popular de Unidas Podemos, que pierde burbujas como el champán ful-. Tengo especial interés en saber quién fue el descerebrado que mandó las cartas de las balas, porque todo tiene el aire de un macguffin de Hitchcock. ¿O ese talento que se perdió en la jurisprudencia y que no ganó la inteligencia, Marlaska el frívolo, nos va a evitar la curiosidad que tanto alimentó cuando devino jefe de campaña electoral por cuenta de la casa? En un país democráticamente sano un presidente de gobierno que ejerciera de tal pondría en la calle inmediatamente al Sr. Marlaska, por incompetente, haciéndole acompañar por José Félix Tezanos, desvergonzado manipulador con agravante de reincidencia.

Memoria corta
Somos un país de memoria corta y eso no lo alivia ninguna Ley sobre la Memoria, al contrario, sirve de apaño para la autosatisfacción. Pablo Iglesias Turrión se ha ido, alega que ha servido de chivo expiatorio y centro de todas las insidias. Ni chivo ni diana, ¡menos globos! Promovió un fascismo para la retórica mientras se ejercían prácticas violentas hacia sus adversarios, sin conmiseración alguna. El día que Vox practique los hábitos fascistas de estos antifascistas habremos entrado entonces en esa espiral violenta que algunos añoran para sus sueños celestes. De momento son la extrema derecha, que ya es bastante. Mejor así y vencerlos en las urnas, no en las plazas a ladrillazos, lejía y cepillos.

Pero hay algo que va más allá de las apariencias. Nos referimos a los apenas siete años que duraron los inventos partidarios de la pasada década, porque hay un rasgo común que no destacamos. En la política, a diferencia de la marina, los capitanes son los primeros que abandonan el barco y además escogen el bote salvavidas y sugieren que la orquesta del buque les despida con una fanfarria de elogios. Tanto Rivera con Ciudadanos como Iglesias con Podemos abandonan un grupo donde se asentaron como líderes, duraron lo que un par de másteres para alumnos escogidos, pero ¿y los miles de ciudadanos que les dieron fe, que en muchos casos entregaron su carrera, su escasa remuneración, su vida cotidiana?

Rivera e Iglesias no hubieran sido nada más que egregias mediocridades funcionariales, pero ya se han hecho su patrimonio gracias a la carrera política y ahora sólo les queda recoger lo sembrado; no les faltará trabajo de postín, ni gloria póstuma. ¿Pero cómo quedan sus partidos gracias a los errores que los llevaron a la obligada dimisión? Ahí se quedan, hechos unos zorros y al grito de sálvese quien pueda. La militancia es tan sumisa e idiota como para sentir piedad. ¡Pobres, tan jóvenes y tan humillados! Habría que incluirlos a todos en un capítulo especial de una saga para serviles: los ricos también lloran.

Recuerdo como uno de los chistes horteras que nos ha deparado la campaña electoral aquel de un comentarista, cuyo nombre olvidé tomar, como ejemplo de la memez que nos asola y que dejé perderse entre el boscaje militante de los pagafantas. “Si Ayuso gana las elecciones”, decía el ínclito majadero, “Casado va a tener un problema”. Hay que estar ciego, sordo y alelado para pensar que sólo el otro puede encontrarse con dificultades. Todos los problemas de Casado, que son y serán muchos, eso espero, los asumiría a ciegas el presidente Sánchez con un partido podrido que se salva a duras penas con la ayuda de la brigada de plumas y plumillas, pero que no puede mantener durante más tiempo las naranjas en el aire, que es inevitable que se caigan y que los socios de hoy no lleguen a mañana. ¡Iván invéntate algo!

Le hegemonía conservadora llega para quedarse. Gracias a la izquierda reaccionaria ha conseguido, casi de regalo, el lema que no estaba en condiciones de asumir desde hace décadas: la libertad. ¡Manda huevos! La epidemia sigue siendo señora de casas y hospitales, el presidente habla desde Moncloa como un almuédano desde La Meca, algunos lamen sus heridas, pero nadie preguntó nunca a Iglesias Turrión qué pasaba en las residencias de ancianos a su cargo. La lucha, decían, estaba en parar al fascismo. De verdad que ver a los protagonistas en paños menores tras el tsunami es un ejercicio de humildad en tiempos de soberbia. No creo que aprenda nada. Como decía Brecht con su habitual sarcasmo: si el pueblo se equivoca, siempre cabe cambiarlo. Y los adictos se lo creerán.

Casado, no pierdas esta oportunidad
Eduardo Inda. larazon 8 Mayo 2021

Siempre he pensado que Casado será el siguiente presidente del Gobierno. Antes seguramente confundía mis deseos con la realidad, ahora intuyo que la realidad empieza a sorpassar mis deseos. La pandemia y la pedazo de crisis se van a llevar por delante a la mayor parte de los primeros ministros europeos, como se fumigó de un plumazo a Trump. Y no creo que el inempeorable Sánchez sea la excepción que confirma la regla. Sólo hay tres dirigentes que han convertido el problemón en oportunidad: Netanyahu, que no escatimó dinero para vacunar a velocidades supersónicas; su homólogo sueco, Löfven, y Díaz Ayuso. Los dos últimos proceden de ámbitos ideológicos antagónicos, él es un socialdemócrata estilo Olof Palme, ella una liberal de manual, pero comparten modus operandi: la compatibilización de economía y salud.

Nuestra compatriota salió hace apenas 80 horas por la puerta grande con una política basada en una fiscalidad razonable, una sanidad solvente, una educación de primer nivel europeo y, como digo, un virtuoso ejercicio de equilibrismo entre jibarización de la pandemia y crecimiento del PIB que ha disparado las dosis de libertad individual de sus administrados. Su labor ha estado presidida por una maravillosamente insultante ausencia de complejos.

Frente al PP marianista y parte del aznarista, que se caracterizaron por vivir pidiendo perdón a la izquierda, el ayusismo se ha distinguido por hacer frente al pensamiento único con argumentos y cero complejitis. La presidenta que para sí quisieran catalanes, baleares, valencianos, aragoneses y tantos otros españoles, se descongojaba del sambenito «fascista» que PSOE, Podemos y sus periodistas de cámara le endosaron. Otra, otro u otre baranda de centroderecha se hubiera hecho pis. Como el tiro les ha salido por la culata, el Frente Popular, desesperaíto como está, se ha lanzado a la ardua tarea de intentar dividir a la derecha para vencerla enfrentando a Casado con Ayuso. Los muy imbéciles olvidan que quien apostó por ella, contra todo y contra todos, fue el presidente del PP. Y el destino, la providencia o lo que carajo sea ha premiado a la una con dos años más, o los que le dé la gana, y al otro con una oportunidad histórica en medio de un partido que hasta hace bien poco perdía 3-0. Pero el marrullero Sántxez volverá a birlarle el campeonato si se traga el cuento chino ese que va pregonando la izquierda como alma en pena: «El resto de España no es como Madrid». O esa otra milonga de que el triple KO de Ayuso –Sánchez, PSOE e Iglesias– no cambia el ciclo político.

La receta del PP más mayoritario, el de Aznar de 2000, vuelve a estar vigente: gestión, mucha gestión, la mejor gestión, principios, valores y una actuación económica mayúscula. Si quiere reconquistar Moncloa, ha de jubilar a esos asesores acomplejados y/o izquierdistas que le inducen a cometer errores cósmicos. A saber: hablar de Vox como si fuera Podemos, culpar a Abascal de «manchar el tributo de sangre» de los populares asesinados por ETA, censurar la actuación de Rajoy el 1-O o fichar filoindependentistas en País Vasco y Cataluña. Ayuso no ha arrasado por pasar de Vox sino por respetarlo y, esencialmente, por volver a los principios frente a los torquemadas del otro lado del tablero político. Pablo, lo tienes a huevo. El camino está muy claro. No nos falles.

El bipartidismo como tomadura de pelo
Nota del Editor 8 Mayo 2021

Las gigantescas maquinarias de indoctrinamiento de los comunistas y las traiciones del PP son la base del bipartidismo que consiste en la negación de España.

El PP tiene que desaparecer, empezando por Galicia. El PSOE ya está en camino, por desgracia con enormes daños colaterales por parte del Zapatero y del dr cum fraude. Si nos interesa España hay que apoyar a Vox y dejarse de volver a repetir los mismos errores.

¿Quién puede echar a Sánchez?
Javier Somalo. Libertad Digital 8 Mayo 2021

Hordas de fascistas comiendo berberechos han mandado al guano a Pablo Iglesias, han hecho desaparecer a Ciudadanos y han colocado al PSOE por debajo de una candidata que no conocía nadie y que ahora sabemos que es madre y médica. Por su culpa, la de los fascistas y de los berberechos, Madrid se está llenando de ex, cosa que complica una de las promesas de Ayuso.

La muy envidiosa Carmen Calvo está encantada con lo de Iglesias y con la espantada de Ciudadanos pero lo que toca al PSOE le resulta intolerable. Por eso, se marcó ante la prensa un "Nueva York-Madrid-Pekín están en línea recta" y no sé qué dijo de que la palabra libertad a veces trae fascismo y hasta nazismo y campos de concentración. De ahí llegó a los berberechos, a las cañas y a los ex. A veces resulta complicado criticar a Carmen Calvo si criticar supone rebatir ideas. Complicadísimo. Pero salta a la vista que apenas acepta lo votado y que si no están las calles llenas de fascistas con antorchas, la pobre se desmotiva.

Pero el PSOE gestiona los fracasos con decisión y Sánchez quedará limpio de salpicaduras para pasear trajecito por Europa, donde tampoco le hacen mucho caso. Los fracasos son ajenos, así que José Manuel Franco dimite —en pasiva, por supuesto— como secretario general de los socialistas madrileños y Ángel Gabilondo no tendrá ni acta, menudo chasco. Los daños no llegarán a La Moncloa pese a que ha sido el escandaloso cuartel general de la campaña municipal, cómplice de los matones de Iglesias en Vallecas.

Largo Caballero y Negrín están rehabilitados por el PSOE, lo que significa que al PSOE le parece bien lo que hicieron en su día. Pero Nicolás Redondo Terreros y Joaquín Leguina están expedientados como primer paso para ser expulsados del partido. Revelador. Hay miedo. Sánchez se acaba y es posible que no llegue ni a 2023 aunque se empeñe en pregonarlo.

Qué esperar después de Madrid
Está fuera de toda duda que Madrid —la victoria de Isabel Díaz Ayuso— se ha convertido en un nuevo punto de partida de la política nacional. Las elecciones de mayo han roto la brújula que hasta ahora marcaba más o menos los rumbos de los pactos surgidos tras la muerte del bipartidismo. Si la experiencia de Madrid fuera paradigmática significaría que el PP gana de calle cuando el candidato hace innecesario al votante pensar en alternativas: antes Ciudadanos y Vox, ahora solo Vox. En definitiva, gana cuando se comporta como un partido desacomplejado frente a la izquierda. Pero, sin lugar a duda, necesita un candidato, una forma muy particular de hacer política que en Madrid ha tenido un ejemplo quizá irrepetible. El PP hace tiempo que no gana con sus siglas.

Los políticos tienden a enfadarse con las interpretaciones que puedan hacerse de las muchas cosas que dicen o callan. El caso es que Alberto Núñez Feijóo no dejó lugar a muchas dudas cuando dijo que Casado vivió el 4 de mayo "una de sus dos mejores noches electorales". Además de la de Ayuso se refería a la que le brindó él mismo en julio de 2019 revalidando una nueva mayoría absoluta. Y lo que dice Feijóo no puede ser más cierto: las victorias del PP no son todavía de Casado. Después añadió el gallego: "Me imagino, y así lo hablamos ayer por la noche, que ya está pensando en cómo tiene que seguir y avanzar para que lo que ha ocurrido en Madrid ocurra en España cuando Sánchez llame a las urnas". Por muy gallego que se ponga yo entiendo el silogismo: las dos mejores victorias de Casado han sido sin Casado y para repetirlas en España… sobra Casado.

Pero como habré interpretado mal y no hay que incordiar a los políticos, Vox seguirá creciendo en todos esos lugares en los que el PP insiste en ser el PP de Génova 13, el de Casado y Teodoro. Son los que se arrogan el éxito de Ayuso porque la habían elegido aunque echaran a Cayetana, a quien también habían elegido, como si fueran opuestas.

Vox y PP. La eterna discusión que requiere solución
La desaparición de Ciudadanos no supone un crecimiento para el PP como el experimentado en Madrid, de ninguna manera. Además, coloca a Vox como socio único para gobernar si no hay mayorías y huelga recordar que todavía está pendiente la cuenta del discurso del odio de Casado contra Abascal durante la moción de censura a Pedro Sánchez.

Si el candidato del PP es como Ayuso, Vox se mantiene casi al margen presto a ayudar porque si el PP fuera como Ayuso, Vox no habría sido necesario y eso lo entienden en el partido de Santiago Abascal, el propio Santiago Abascal y hasta el último de sus votantes.

Ya hay encuestas que conceden al PP y a Vox mayoría absoluta. Pero las encuestas sólo pueden sumar, no hacen los pactos ni las campañas. Y ya hemos visto que no es lo mismo pedir el voto entre Ayuso y Monasterio que entre Casado y Abascal. Siguiendo esta lógica, el éxito de Vox dependerá de que el PP no sea como el de Ayuso sino como el de Casado. Eso, o que el voto español evolucione naturalmente para moverse entre izquierda, liberales y conservadores, si existieran en realidad dichas opciones. Pero eso no ha sucedido todavía y Vox sigue siendo el partido que cubre las indecisiones del PP, como lo era Ciudadanos hasta que se arrimó al poder en modo guerrilla y murió.

Las soluciones de la derecha para echar a Sánchez pasan por candidaturas conjuntas o por un preacuerdo de gobierno, entre iguales y saldadas ofensas, si la suma fuera favorable tras unas elecciones. Nadie debería liderar nada a priori pero tendrían que ofrecer, en cualquiera de los casos, un programa de gobierno, un ejercicio de intenciones o algún punto de partida. La otra posibilidad es ir cada uno por su lado dejando más o menos clara la evidencia de un pacto, pero no tardarían en aparecer a ambos lados las "derechitas" que solo benefician a la izquierda.

Con Pablo Casado o, para ser más precisos, con la actual estructura de partido a cargo de Teodoro García Egea, cualquier opción es corta, inestable y no garantizaría el final de Pedro Sánchez. Isabel Díaz Ayuso ha puesto el listón muy alto, donde debía estar. Eso no significa que deba ser ella la que lo alcance en unas generales… pero ha de ser algo muy parecido que no parece posible con la organización actual de Génova 13.

Andalucía en el horizonte
El PSOE está siempre al borde de una rebelión interna que nunca llega y eso se paga de forma periódica perdiendo elecciones. Desde que llegó a la secretaría general, Pedro Sánchez no ha dejado de ser un animal herido, que fue pateado de Ferraz y que volvió con ganas de venganza. Por eso su círculo más próximo está fuera del aparato del partido aunque eso levante dolorosas ampollas como sucede con el caso de Iván Redondo. Todo esto hasta el 4 de mayo era soportable. Ya no. Hoy Sánchez es la imagen de la derrota, ha gastado casi todas las balas que atesoraba contra el "fascismo" y no puede justificar con éxitos la nómina de Redondo.

Lo próximo es Andalucía y al PSOE le puede salir otra Mónica García. De ahí los nervios ante la lucha entre Susana Díaz, que ahora quiere ser Ayuso, y Juan Espadas. Del sevillano sabemos que es el candidato de Sánchez. De ella tenemos buena cuenta de la gestión en la comunidad: libertad, poca; paro, muchísimo y la corrupción, una costumbre arraigada. Puro PSOE, vaya. Por más que quiera llevarse mal con el jefe y parecer una rebelde con causa no hay "efecto Susana" posible.

Otra cosa es que el actual gobierno del PP con Ciudadanos y el apoyo de Vox sepa manejar la situación. Ahora mismo, con Ciudadanos desaparecido, el gobierno de San Telmo se apoya sobre fantasmas que, por mucho que juramente Juan Marín, pueden jugársela a Juanma Moreno Bonilla. El PP andaluz puede absorber oficialmente a Ciudadanos o fichar a los que quiera conservar en un futuro gobierno, pero el próximo socio será Vox y cuanto antes se ponga en práctica, mejor. Sería una pena que el avance de Andalucía quedara cortado por otra traición. Fue en Andalucía donde la libertad de la que ha hecho bandera Ayuso se abrió camino como opción política tras cuatro décadas de régimen socialista.

Una cosa es cierta: después del 4 de mayo Pedro Sánchez está de veras en las últimas. ¿Sabrá aprovechar la ocasión el centro derecha? Sólo si el candidato no es Pablo Casado o deja de ser este Pablo Casado. En todo caso, sin la brújula averiada de Teodoro García Egea.

¿Qué piensa hacer el socialista identificado con Joaquín Leguina o con Nicolás Redondo? Sufrir, cambiar de partido, quejarse, reclamar cambios, leer sobre Besteiro.

¿Heredará Errejón la extrema izquierda del marqués robando más espacio al PSOE? Sin duda alguna, y habrá fascismo para todos, tres comidas en Venezuela y todo lo que caracterizó al comunismo de Iglesias y caracterizará al de Errejón.

Con la libertad se ganan elecciones
Carmelo Jordá Libertad Digital 8 Mayo 2021

Que Isabel Díaz Ayuso hubiese logrado con el apoyo de Vox una ajustadísima mayoría absoluta habría sido ya un resultado extraordinario, dadas las circunstancias en las que se ha producido: tras dos años de una persecución mediática atroz, con el Gobierno usando todos los resortes del Estado para boicotearla, después de sufrir una pandemia, inundaciones y nevadas históricas y siendo la pieza de caza mayor más codiciada por la izquierda más violenta y liberticida de los últimos años.

Con todo eso a sus espaldas, la victoria de Ayuso –y en menor medida de Monasterio– habría sido impresionante incluso de haberse producido en el descuento y de penalti injusto, pero es que no han ganado por la mínima: la popular ha llevado a su partido a un porcentaje de voto propio de la época del bipartidismo y, en conjunto, PP y Vox han sumado nueve escaños más de la mayoría absoluta y 20 más que el bloque de izquierdas. Una goleada, un palizón, una masacre.

Ayuso ha arrasado a sus rivales, que eran prácticamente todos, y lo mejor de todo es que lo ha hecho tomando la libertad como bandera. LIBERTAD, con mayúsculas, para oponerse a los aspirantes a tiranos, para que cada uno viva como quiera sin tener que seguir el neocatecismo progre, para que la gente se pueda ganar la vida sin tener que depender de papá Estado.

A estas alturas estamos todos deslumbrados por los 65 escaños, por el fracaso enorme del peor PSOE en décadas, por la retirada forzada del no menos fracasado Iglesias… pero sin embargo quizá lo más importante de estas elecciones sea que se han ganado gracias a una campaña en la que se ha hablado de gestión, sí, de hospitales y educación, también, y de pandemia, por supuesto, pero que ha tenido a la libertad como protagonista esencial, incluso en esos temas más prácticos del día a día: libertad para elegir, para educar, para decidir…

Y los madrileños no sólo han votado en bloque por esa libertad, por esas libertades, sino que se han sentido interpelados y, al convencerse de que estaban en peligro, han acudido en masa a las urnas batiendo todos los récords de participación y haciéndolo en unas elecciones que encima se celebraban en solitario, ni siquiera con el apoyo de las municipales, y en día laborable.

Yo creo que esa debe ser la principal conclusión que extraiga el PP de esta exitosa contienda electoral: que con la libertad se ganan elecciones, que resulta que llevamos años llenándonos la boca con cuestiones como la gestión, lo público, las hipotecas o el diálogo, pero ha sido la libertad lo que ha movilizado al electorado como nunca.

Me dirán ustedes que los votantes de Madrid no son como los de otras partes de España y tendrán razón, pero lo mejor del tema –es decir, lo peor– es que ahora ese mensaje puede llegar a más gente de la que parece, porque por desgracia la libertad del resto de los españoles está igual de amenazada, o más, que la de los madrileños.

Libertad, repitan la palabra parándose en cada una de sus sílabas: li-ber-tad; escríbanla en mayúsculas, LIBERTAD, porque desde ahora no sólo es nuestra aspiración natural, no sólo nos gusta porque es la base de la prosperidad, no sólo es la medida de nuestra dignidad como pueblo, es que además abrazándonos a ella se ganan elecciones.

La Libertad guiando al pueblo
Santiago Navajas. Libertad Digital 8 Mayo 2021

La banda sonora para Isabel Díaz Ayuso empezó con "Who’s that girl?" (¿Quién es esa chica?) de Madonna, continuó con "I want to break free" (Quiero liberarme) de Queen y el 4-M sonó a toda pastilla "Stairway to Heaven" (Escalera al cielo) de Led Zeppelin. La joven e inexperta (hasta ahora) presidenta de la Comunidad de Madrid ha ejercido el liderazgo de su pueblo con firmeza y desparpajo en las circunstancias más difíciles, no dejándose arrastrar por el lastre de una pandemia cruelmente asesina, un Gobierno incompetentemente criminal y unos complejos culturales en la derecha que la habían llevado a la inanidad y el sometimiento al marco mental socialista.

Se resume su talante en la brutal ironía de Almeida cuando declaró: "Seremos fascistas, pero sabemos gobernar", lo que provocó un tsunami de ira en la izquierda, ya que desvelaba que por fin la derecha se toma a broma la intimidación del agitprop y se centra en llevar a cabo con rapidez y eficiencia las medidas necesarias que exigen la prudencia sanitaria y el coraje político.

Canta Frank Zappa en la canción de Led Zeppelin:

Hay una señora que está segura de que todo lo que brilla es oro
y está comprando una escalera al cielo.
Cuando llega allí sabe que, si las tiendas están cerradas,
con una palabra puede conseguir lo que vino a buscar.

Con una palabra, libertad, Isabel Díaz Ayuso mandó abrir las tiendas, los bares, las tabernas, los cines y la ópera, haciendo un llamamiento a la prudencia de los madrileños para que hubiese un distanciamiento social que cerrase la puerta al virus pero no al comercio. Díaz Ayuso ha demostrado que es posible evitar la muerte sin matar la economía, la cultura, las ganas de vivir. Lo que mandaba la prudencia era combinar las medidas hospitalarias con la salvaguarda de las economías y las empresas, los trabajadores y sus familias. La ecuación ayusista en tiempos de pandemia y socialismo: libertad política, seguridad económica, autorrealización moral y prosperidad material = a respeto por las personas, su vida y su libertad.

En seis días construyó el Zendal, pero al séptimo no descansó sino que siguió criticando al Gobierno –con Sánchez cada vez más convertido en una caricatura zafia de su ego hipertrofiado–, por una serie de medidas que habían coartado los derechos fundamentales más allá de lo razonable, satisfaciendo el ansia totalitaria de los que llevan el socialismo –y su máxima: cuanto peor, mejor– en el corazón.

En este proceso constituyente permanente y subrepticio que vivimos –con el PSOE entregado a Bildu, ERC y la CUP–, Isabel Díaz Ayuso ha sido la única en el centro-derecha que se ha atrevido a desvelar el rostro del Frente Popular, que, como en el 36, trata de convertir la democracia liberal a fuer de constitucional en una dictadura populista, en este caso no según el modelo soviético sino según el bolivariano, en su vertiente cutre, Pablo Iglesias, o pija, Íñigo Errejón.

En el Museo del Prado se exhiben las dos obras que dedicó Goya al alzamiento nacional español contra el despotismo del presuntamente iluminado Ejército francés que nos invadía. Salvando las distancias, el pueblo madrileño ha sentido que estaba en juego su libertad, personal y económica, contra la voracidad fiscal y el afán totalitario de un PSOE entregado a sus peores instintos. Isabel Díaz Ayuso ha comprendido, contra la simpleza académica de los politólogos en plantilla de las televisiones y los dirigentes apesebrados del Partido Popular, que en una campaña cuentan los símbolos tanto o más que los programas electorales. Es la economía, estúpido, pero también son los valores. Por ello ha aparecido ante los ciudadanos de Madrid como La Libertad guiando al pueblo de Delacroix. Y el pueblo la ha seguido. Vaya si lo ha hecho…

Libertad sin dignidad
Nota del Editor 8 Mayo 2021

Esto de la libertad de manos del PP es como quien se casa muy enamorado con la mujer de sus sueños y no se percata de que también le acompaña la suegra (con todo respeto, es una broma). Cuando en el PP hablan de libertad, siempre me acuerdo de la brutal conculcación de los derechos humanos y constitucionales de los español hablantes en Galicia, que muchos pretenden olvidar citando únicamente otra regiones con los mismos problemas como Cataluña, las provinciaas vascongadas, Navarra, etc.

Mítines de Vox, cañas en Ventas y Mecano en Génova
Marcel Gascón Barberá. Libertad Digital 8 Mayo 2021

Los madrileños de nacimiento o adopción siguen viviendo como han votado: con entusiasmo, esperanza, apertura y desprendimiento.

No vivo ni voto en Madrid, pero quería estar en la capital durante las elecciones. Quería vivir en primera persona una jornada importantísima, para la ciudad en la que estudié pero también para el presente y el futuro de España. Quería sentir el ambiente en las calles y ser partícipe, tan de cerca como me fuera posible, de la victoria de Isabel Díaz Ayuso.

Y así el miércoles de la semana pasada cogí un avión desde Bucarest, donde vivo, y viajé a Madrid. Una semana después de aterrizar, puedo decir que se han cumplido con creces todas mis expectativas de este viaje. La violencia y el acoso contra Vox durante la campaña, sumados al abuso de metáforas de cañas y ex de la campaña de Ayuso, me hicieron interesarme progresivamente por la campaña de Monasterio.

En vez de buscar los mítines de Ayuso, como había pensado cuando me compré el billete, me sorprendí buscando los de Vox. Por lo que he dicho, pero también porque los actos de partido de Ayuso (cuando no se paseaba sola por las calles y los mercados) se me antojaban contaminados por el acartonamiento de los apparatchiks casadistas.

El sábado, 1 de mayo, volví a ver a Tertsch y escuché a Abascal y Monasterio en la concentración del sindicato Solidaridad en Conde de Casal. Me gustó ver a la señora china que protesta contra la dictadura comunista de su país con una pancarta con los colores de la bandera de España, ¡y qué bien llenaba la mañana soleada el Perdóname de Café Quijano y Taburete!

"Antes", ya no sé si el jueves o el viernes, había ido a ver a Macarena Olona al Retiro. Me conmovió el torrente de verdades que soltó desde el estrado. Sobre el deterioro de las instituciones que llevamos años aceptando como inevitable y las necesarias medidas en los medios, los parlamentos y los tribunales que para detenerlo está tomando sobre todo Vox. Sobre los peligros para todos, incluidos los supuestos beneficiarios, de la fragmentación de la ciudadanía en colectivos de víctimas y privilegiados. Sobre la importancia de tomarnos por fin en serio nuestras leyes y los fundamentos de nuestro bienestar y nuestra convivencia, y sobre el salto cualitativo que para protegerlos ha supuesto la emergencia de Vox.

La mayoría de estos temas capitales en este momento de España los he echado en falta de la campaña de Ayuso. Quizá porque no le parecen cruciales, o simplemente porque le convenía (y podía) presumir de gestión sin arriesgarse a espantar segmentos de su electorado abanderando verdades incómodas, la presidenta decidió centrarse en el muy estimable argumento de la libertad económica y de elección personal.

A la vista está que a Ayuso le salió bien la apuesta, pero, a mi juicio, su mensaje electoral estaba cojo, porque la libertad que prometía solo será posible a largo plazo si se reparan los boquetes que en los cimientos constitucionales y nacionales han dejado décadas de colonización de lo común por parte de una izquierda cada vez más voraz con lo que debería ser de todos.

Esto no quiere decir que Ayuso no se merezca esta victoria. El fenómeno que representa pasará en mi opinión a la historia como un ejemplo de riesgos asumidos por el bien del pueblo y de audacia y nobleza en la política. Una de las cosas que me han impresionado de este Madrid es la vitalidad que conserva pese a la pandemia.
Me he encontrado una ciudad acogedora y vital, volcada en trabajar y disfrutar del día a día con amplitud y generosidad.

Los madrileños no han renunciado a vivir. No se han resignado a esperar a que todo pase para seguir trabajando, disfrutando y siendo felices, y eso lo palpa en las calles cualquiera que viva en ciudades que se apagan a media tarde sometidas a la prudencia y la melancolía.

Si hay algún responsable de este milagro es Isabel Díaz Ayuso, que, junto a su Gobierno regional, no se conformó con salvar los muebles y peleó, asumiendo un coste personal inmenso que bien podría haberla llevado a la cárcel de haberse impuesto Sánchez el 4-M, por conseguir lo mejor para los suyos.

Los resultados están a la vista. A estas alturas de la pandemia sólo un cínico indiferente a lo que dicen las cifras puede decir que a Madrid le ha ido especialmente mal con el virus. Y, a diferencia de otros, la ciudad y la comunidad han logrado mantener la pujanza, no solo económica. Todos los madrileños con los que he hablado son conscientes de quién se ha desvivido y se la ha jugado por ellos, y le están profundamente agradecidos a Ayuso.

Por esto que acabo de escribir, el mejor mitin de Ayuso fue para mí que un amigo me llevara de cañas por los alrededores de Las Ventas antes del festival del 2 de Mayo. Fue emocionante ser parte de ese despliegue de vida inimaginable hoy en ninguna otra ciudad de España y en muy pocas de Europa o el mundo, como emocionante fue estar, por la noche, en el cierre de campaña de Vox en Colón.

En otro discurso potentísimo, Abascal volvió a recordar a los afiliados y simpatizantes que llenábamos la plaza que Vox va de cara y sabe lo que quiere. Después de la tarde de cañas, no estaba yo para pensar en argumentos políticos, pero me encantó ver Colón teñirse del verde vox que proyectaban los focos mientras caía la tarde, y pensé en el nombre del lugar desde el que hablaron los patriotas: los Jardines del Descubrimiento.

Solo Vox reivindica sin remilgos esa página de la historia de España que hoy seguimos escribiendo, a ambos lados del Atlántico, los cientos de millones de personas que compartimos idioma, religión y cultura gracias a las gestas, o a los accidentes, como se quiera, de la historia de España.

Al término del mitin, miles de personas con sus banderas de España se retiraron en el orden que caracteriza a la derecha, satisfechas de tener, al fin, a alguien que les represente, en todos los auditorios y todos los días del año.

El recuento electoral lo seguí con Mario Noya y Carmen Carbonell con imagen de Telemadrid y sonido de esRadio. Cuando Ayuso salió al balcón escoltada por la plana mayor del partido me apresuré a llamar a un Uber (el conductor era, como yo, un ayúser entregado) para que me dejara lo más cerca posible de Génova. Como la calle estaba cortada, me dejó en Colón.

Escuchando el discurso de la triunfadora a lo lejos, remonté Génova corriendo hasta hacerme un sitio a las afueras de la muchedumbre entregada. Desde allí, emocionado como todos los que me rodeaban, escuché el final de su intervención y la aplaudí a rabiar viendo ondear banderas de España, del PP, de Venezuela y de los gays. Desde la cabina de discos, el Pulpo puso el "Maquíllate" de Mecano y Génova volvió a bailar llena de gente guapa y lustrosa, como con las victorias de Esperanza Aguirre y José María Aznar.

Se acerca el final de mi viaje y puedo decir que me he encontrado una ciudad acogedora y vital, volcada en trabajar y disfrutar del día a día con amplitud y generosidad. En los barrios caros y en los más modestos que la izquierda y a veces Vox han querido pintar como townships sudafricanos, los madrileños de nacimiento o adopción siguen viviendo como han votado: con entusiasmo, esperanza, apertura y desprendimiento.

Las tres grandes preguntas que el Gobierno no contesta en el Plan enviado a Bruselas
Daniel Rodríguez Asensio. Libertad Digital 8 Mayo 2021

Llega el momento de la verdad. En tan sólo unas semanas sabremos si la Unión Europea desbloquea los 144.000 millones que Pedro Sánchez lleva vendiendo (y gastando) desde verano del año pasado o si, por el contrario, la comunidad internacional escenifica nuestra falta de credibilidad y la incapacidad para gestionar del gobierno de Sánchez.

Mi opinión al respecto es clara: España necesita el rescate europeo y, por lo tanto, deseo que nos den por bueno el maremágnum de ocurrencias liberticidas que se condensan en las 2.000 páginas remitidas a la UE. Es cierto que esta cuantía no será suficiente (ya explicamos aquí que sólo aportará el 25% de las necesidades de liquidez de los próximos años), pero sí necesaria para evitar una situación de insolvencia que nos hundiría en el abismo.

Por lo tanto, la elaboración de un plan impecable desde el punto de vista técnico, con los apoyos parlamentarios y administrativos suficientes, y con la solvencia política de quien debe sacar al país de una crisis que no ha hecho más que empezar, debería haber sido uno de los objetivos primordiales del gobierno en las últimas semanas. Desafortunadamente, han sido otros. Ahí están las leyes contra la vida, la participación activa de los principales miembros del Ejecutivo nacional en las elecciones a la Comunidad de Madrid, o los sucesivos avisos que nos llegan desde Bruselas, que sirven como ejemplos ilustrativos de que no ha sido así.

Es por ello que, ya en el plano político y de las relaciones institucionales, tengo serias dudas de que finalmente esos recursos lleguen a España. Pero también existen dudas de que el plan sea viable y acorde a lo que necesitamos. Concretamente, hay 3 grandes preguntas cuya respuesta es un claro camino hacia ninguna parte:

1. Los sablazos fiscales siguen sin funcionar
Los españoles ya hemos subido una brutal subida de la presión fiscal en este 2021. Concretamente, sufrimos una mayor factura fiscal en 10 figuras tributarias, algunas de ellas prácticamente inéditas a nivel mundial como son la Tasa Tobin y la Tasa Google.

Los planes de austeridad basados en una subida de impuestos no funcionan. Así lo demuestra la literatura económica al respecto. Y mucho menos los planes cuya memoria económica es inexistente, y cuya estimación de impacto económico es técnicamente inviable, como ya ha advertido la AIReF tras evaluar la documentación.

Y, por si esto fuera poco, la realidad que vamos conociendo avanza en este sentido: los ingresos estimados por el organismo de vigilancia fiscal por la subida fiscal planteada por el Gobierno serán un 50% más bajos de los previstos en los Presupuestos.

Tanto es así que los ingresos públicos han caído un -3,4% interanual en el mes de marzo, con una caída del 12% en la tributación indirecta porque el IVA de las recaudaciones interiores, una medida que nos acerca a la realidad de la demanda doméstica, está cayendo al 20%.

Lo que estamos viendo en este momento es la ya clásica estrategia de las bombas de humo del Gobierno de España. ¿Alguien cree que el mismo partido que se inventó el modelo gratuito de uso de las infraestructuras de transporte va a ser quien acabe con él? Las autovías pagadas por todos (nunca han sido gratuitas) es una ocurrencia socialista de los años 80 y un modelo prácticamente inédito en Europa. Sánchez se estrenó en su legislatura eliminando algunos peajes. Es impensable que dé marcha atrás en un movimiento como ese.

Lo que sí que hará, casi con toda seguridad, es eliminar los beneficios fiscales por la tributación conjunta y cualquier figura que afecte directamente a las clases medias y bajas, porque ahí es donde está la capacidad recaudatoria real. Y, recuerden: Este gobierno sólo se mueve por la voracidad fiscal que permita seguir sus desmanes. No les importa que:

Según el Instituto de Estudios Económicos haya un potencial ahorro de 58.000 millones de euros por hacer el gasto más eficiente. Que la AIReF, entonces dirigida por Escrivá, pusiera en tela de juicio 30.000 millones de euros de gasto, incluyendo 14.000 millones de euros en subvenciones sin ningún tipo de seguimiento. O que, según FUNCAS, tan sólo el 30% del aumento del gasto en 2021 recogido en los PGE sea para cubrir partidas de carácter social.

Lo importante es mantener sus redes clientelares y sus estructuras de poder, aunque sea a costa de los ciudadanos.

2. El ciclo electoral importa
Sánchez y sus secuaces se han comprometido con Bruselas a sacar adelante la mayor subida de impuestos de nuestra historia en 2022 y 2023. Algo que no deja de ser curioso, teniendo en cuenta que noviembre deberíamos estar en período electoral.

La gente no quiere pagar impuestos. Por mucho que se empeñen los intervencionistas y medios afines en mostrar personas felices pagando impuestos para financiar servicios públicos, el ciudadano de a pie lo único que desea es pagar lo imprescindible para mantener un estado de bienestar de calidad.

Miren lo que tardó el PSOE el fin de semana pasado en dar una falsa marcha atrás en relación con la tributación conjunta del IRPF. ¿De verdad alguien cree que una factura de 90.000 millones de euros, 2.000 por ciudadano, la van a sacar adelante en pleno proceso electoral?

Sánchez miente a alguien: puede ser a los españoles, porque tiene previsto adelantar las elecciones a este mismo año; o puede ser a Bruselas. Pero los tiempos no cuadran. Por no hablar del frágil equilibrio parlamentario, que se irá endureciendo y complicando la ejecución de un plan que ha nacido sin consenso conforme se acerque la fecha electoral.

3. Este plan no va a funcionar
Sánchez ha partido de una base equivocada para elaborar este plan. Y, como consecuencia, ha llegado a conclusiones equivocadas.

Primero, el problema de España no es de ingresos, sino de gasto. El diferencial de presión fiscal (ingresos públicos como porcentaje del PIB) con respecto a la Unión Europea no es de 7 puntos porcentuales, sino de 2, según el Banco de España. El objetivo de ingresos estructurales debería rondar, por lo tanto, los 20.000 millones de euros, quedando el grueso del plan de ajuste en la parte del gasto.

Unos ingresos que es más probable que se obtengan incentivando la actividad económica y armonizando nuestra tasa de paro y el tamaño de nuestro tejido productivo con el de la UE que sablando a impuestos a una población cada vez más pobre, con menos trabajo y con una economía que cada vez se parece más a un erial.

En segundo lugar, a día de hoy no hay ningún analista que crea que este plan va a funcionar. Basta con mirar las estimaciones del FMI o de muchos analistas para ver que vamos a seguir siendo líderes en déficit público en Europa durante los próximos años. Tanto es así que aún no se vislumbra el año en el que volvamos a cumplir los criterios de estabilidad europeos (menos del 3% de déficit y del 60% de deuda). Además, mantenemos el déficit estructural (independiente del ciclo económico) más abultado de la UE.

Y, por último, aunque no menos importante, está la posibilidad (creciente) de que esta crisis económica mute en una crisis de carácter financiero. Ya hay organismos que comienzan a alertar de esta posibilidad, y España sería uno de los países más vulnerables.

En resumen: Sánchez ha enviado a Bruselas un documento sin las reformas estructurales que nos llevan pidiendo años y con un plan fiscal que presenta serias dudas e incongruencias. Ahora España se asoma a la estanflación que algunos llevamos advirtiendo desde el año pasado y el único plan es el del marketing y la propaganda.

Una pena. Podríamos ser un ejemplo para el mundo y, sin embargo, vamos camino de ser el modelo a evitar.

“Se están sovietizando los estadounidenses?, Victor Davis Hanson
Redacción. https://rebelionenlagranja.com/ 8 Mayo 2021

Artículo publicado en “Realclearpolitics”

«¿Qué fue lo que finalmente acabó con el nihilista sistema soviético?
¿No fue que los rusos finalmente se cansaron de las mentiras e hipocresías del Kremlin que impregnaban cada faceta de sus vidas falsificadas?

Aquí exponemos 10 síntomas de sovietismo. Pregúntate si nos dirigimos por este mismo camino hacia la perdición.

1. No había forma de escapar del adoctrinamiento ideológico… en ninguna parte. Un puesto de trabajo en la burocracia o una asignación militar no dependía tanto del mérito, la experiencia o los logros anteriores. Lo que importaba era el fuerte entusiasmo por el sistema soviético.

El trabajo se está convirtiendo en nuestra nueva religión estatal de tipo soviético. Los arribistas afirman que Estados Unidos siempre fue y sigue siendo un país sistémicamente racista, sin presentar nunca una prueba o un argumento sostenido.

2. Los soviéticos fusionaron su prensa con el gobierno. Pravda, o la «Verdad», era el megáfono oficial de las mentiras sancionadas por el Estado. Los periodistas se limitaban a regurgitar los temas de conversación de sus socios del Partido Comunista.

En 2017, un estudio de Harvard descubrió que más del 90% de la cobertura de las principales cadenas de noticias de televisión sobre los primeros 100 días de la administración Trump, fue negativa.

3. El estado de vigilancia soviético alistó a los apparatchiks y lacayos para localizar a los disidentes ideológicos.

Recientemente, supimos que el Departamento de Defensa está revisando sus listas para detectar sentimientos extremistas. El Servicio Postal de Estados Unidos admitió recientemente que utiliza programas de rastreo para vigilar las publicaciones de los estadounidenses en las redes sociales.

La CNN denunció recientemente que el Departamento de Seguridad Nacional de la administración Biden está considerando asociarse con empresas privadas de vigilancia para eludir las prohibiciones del gobierno de escudriñar la actividad online de los estadounidenses.

4. El sistema educativo soviético no buscaba iluminar, sino adoctrinar a las mentes jóvenes en el pensamiento adecuado aprobado por el gobierno.

En la actualidad, las universidades con problemas de liquidez de todo el país están contratando a miles de empleados y administradores de diversidad, equidad e inclusión. Su principal tarea es analizar las admisiones, la contratación, el plan de estudios y la administración de las universidades. Como buenos comisarios, nuestros zares de la diversidad supervisan el cumplimiento de la narrativa oficial de que una América defectuosa debe confesar, disculparse y renunciar a sus malvados fundamentos.

5. La Unión Soviética estaba dirigida por una élite mimada, exenta de las ramificaciones de sus propias ideologías radicales.

Ahora, los multimillonarios despiertos de Silicon Valley hablan de forma socialista pero viven a lo grande. Los consejeros delegados de Coca-Cola y Delta Airlines, que acosan a los estadounidenses por su iliberalidad, ganan millones de dólares al año.

Lo que une a los actuales activistas woke como Oprah Winfrey, LeBron James Mark Zuckerberg y los Obama son sus enormes patrimonios y su riqueza multimillonaria. Al igual que los selectos de la antigua nomenklatura soviética tenían sus dachas en el Mar Negro, los revolucionarios más ruidosos de Estados Unidos prefieren vivir en Martha’s Vineyard, Beverly Hills, Montecito y Malibú.

6. Los soviéticos dominaban la trotskización, es decir, la reescritura y el retoque de la historia para fabricar la realidad actual.

¿Son los estadounidenses diferentes cuando se entregan a un frenesí de cambio de nombres, derribo de estatuas, destrucción de monumentos, prohibición de libros y cancelación de la cultura?

7. Los soviéticos crearon un clima de miedo y premiaron a los soplones por acabar con todos los enemigos potenciales del pueblo.

8. ¿Desde cuándo los estadounidenses alientan a sus compañeros de trabajo a delatar a otros por una palabra poco meditada en una conversación privada? ¿Por qué ahora miles de personas recorren Internet para encontrar cualquier expresión incorrecta del pasado de un rival? 7. ¿Por qué hay ahora nuevos criminales del pensamiento supuestamente culpables de racismo climático, racismo de la inmigración o racismo de la vacunación?

8. Los fiscales y los tribunales soviéticos estaban armados según la ideología.

En Estados Unidos, dónde y por qué razón te amotinas determina si te enfrentas a alguna consecuencia legal. Las ciudades santuario políticamente correctas desafían la ley con impunidad. Los miembros de los jurados están aterrorizados de que se les denuncie y se les persiga por un veredicto incorrecto. La CIA y el FBI se están volviendo tan ideológicos como la antigua KGB.

9. Los soviéticos repartían premios en función del pensamiento correcto soviético.

En la América moderna, los premios Pulitzer y los Emmys, Grammys, Tonys y Oscars no reflejan necesariamente el mejor trabajo del año, sino a menudo el trabajo más políticamente correcto de los más despiertos.

10. Los soviéticos no ofrecieron disculpas por extinguir la libertad. En su lugar, se jactaron de ser defensores de la equidad, campeones de las clases bajas, enemigos de los privilegios, y por lo tanto, podían acabar con cualquier persona o cosa que se les antojara.

Nuestros wokistas defienden de forma similar sus esfuerzos de control del pensamiento, las sesiones de reeducación forzada, los confesionarios con guión, las disculpas obligatorias y la cultura de la cancelación con el pretexto de que necesitamos una «transformación fundamental» largamente esperada.

Así que si destruyen a la gente en nombre de la equidad, su nihilismo está justificado.»

Tamames reivindica la colonización española frente a sus críticos
Fernando Prieto Arellano. https://rebelionenlagranja.com 8 Mayo 2021

EFE.- El economista, historiador y escritor Ramón Tamames reivindica en su última obra la conquista y, sobre todo, los casi cuatro siglos de presencia española en todo el planeta, al considerar que fue, a su juicio «un proceso de globalización histórica».

En «La mitad del mundo que fue de España. Una historia verdadera, casi increíble» (Espasa), Tamames afirma que entre los siglos XVI y XVIII España «desarrolló todo un proceso de globalización histórica, que alcanzó sus puntos álgidos en las Américas, así como en todo el inmenso océano Pacífico», que durante muchas décadas fue lo que muchos politólogos e historiadores llamaron «el lago español».

En declaraciones a Efe, Tamames rechaza de plano las críticas que han surgido -y se han acentuado en los últimos tiempos- a ambos lados del Atlántico acerca de la actuación de España como conquistadora y colonizadora, que algunos han llegado a calificar de «genocidio».

«No hubo tal genocidio», afirma Tamames, «sino una invasión microbiana, un hecho inevitable», que acarreó la mortandad de una notable cantidad de población indígena que se infectó y contagió de las enfermedades que portaban los conquistadores españoles y que si para estos eran leves o relativamente graves, para aquella fue letal debido a que su organismo no estaba en principio preparado.

Sin embargo, sostiene, «ningún país colonizador ha tenido unas Leyes de Indias como España; en ningún país colonizado se han conservado las lenguas indígenas ni en ninguna parte hay tantas gramáticas de lenguas indígenas como en América«, lo que denota que «no fue una colonización pasajera».

Esta visión obedece «a una leyenda que se ha ido creando por envidia, unido a un sentimiento de complejo de inferioridad que lleva a pensar que todo lo británico o lo estadounidense es mejor. Y no es así», subraya el autor.

En este sentido, Tamames critica las manifestaciones hechas por el presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, quien el pasado marzo reveló que había escrito una carta al rey Felipe VI en la que le insta a pedir perdón por los que considera «agravios» cometidos durante la conquista.»

«Solo se le ocurre al presidente de México decir que la conquista empieza con Cortés y echar la culpa a los españoles de un genocidio, cuando lo que hubo fue una invasión, humana y microbiana», afirma.

En este sentido, Tamames recuerda al premio Nobel de Literatura mexicano Octavio Paz (1914-1998), quien afirmaba que «alguna vez tendremos que entendernos los españoles y los mexicanos», y recalca que «la inteligencia está a favor del mestizaje, de la herencia, pero en España no hay calidad en la respuesta».

Y en este sentido se muestra muy crítico con la calidad del sistema educativo español derivado de la configuración de España en un estado autonómico, según el modelo consagrado en el Título VIII de la Constitución (de la que el propio Tamames fue uno de los firmantes), por el cual se derivan hacia las comunidades autónomas las competencias en educación.

«Yo creo que el Título VIII de la Constitución era indispensable por las circunstancias históricas, pero creo que nos pasamos de rosca.

La educación, la sanidad tenían que tener unos puntos comunes muy claros, así como el medio ambiente», destaca.

No obstante, Tamames rechaza volver a un proceso de recentralización y aboga por establecer otro «de coordinación y racionalidad que no suponga la existencia de 17 sistemas educativos y sanitarios» diferentes, que deriven en situaciones como la de Cataluña, donde en su opinión «la historia que se escribe es una tergiversación».

Concluye Tamames su libro con una reflexión sobre la situación actual del Pacífico, que ahora es un lugar de disputas entre dos de las grandes superpotencias, China y Estados Unidos, que, sostiene citando a politólogos como Henry Kissinger, «un día tendrán que ponerse de acuerdo con un nuevo tratado», semejante al de Tordesillas, suscrito en 1494 entre España y Portugal.

Entretanto, afirma, hay «un peligro evidente» de que la situación se encrespe.

«Las cosas se van a poner tirantes. Podría haber incluso un intento de ocupación de Taiwán, pero pese a todo creo que no se llegará a una exageración de la situación, y menos con armas atómicas. Para ello es necesario renovar los tratados de desnuclearización, y eso es algo que (el presidente de EE.UU., Joe Biden puede acometer ahora», señala.

Francia prohíbe el lenguaje inclusivo en los colegios porque es «un obstáculo para la comprensión»

María Elena Bucheli. AFP. okdiario 8 Mayo 2021

Francia prohibió el uso del lenguaje inclusivo en los colegios al estimar que «constituye un obstáculo para la lectura y la comprensión de la escritura», poniendo fin oficialmente a un debate que divide desde hace años a los lingüistas y la comunidad educativa.

¿Un peligro mortal para la lengua de Molière o un medio para luchar contra la desigualdad de género? El lenguaje inclusivo, también conocido como no sexista o incluyente, es objeto desde hace años de un acalorado debate entre especialistas.

Para sus opositores es una «aberración» que pone en peligro las lenguas mientras que para sus partidarios es parte de la construcción de un mundo más justo que ha sido regido durante siglos por el orden binario.

El ministro francés de Educación, Jean-Michel Blanquer, trató de dar por zanjado este debate al prohibir en los colegios el uso de la escritura inclusiva, que en los últimos tiempos ha cobrado protagonismo sobre todo entre los más jóvenes.

«Se debe prohibir el recurso a la denominada escritura ‘inclusiva’, que utiliza notablemente el punto medio para revelar simultáneamente las formas femenina y masculina de una palabra usada en masculino cuando se usa en un sentido genérico», señaló en una circular publicada el jueves en el Boletín Oficial del Estado.

Deberán, por ejemplo, desaparecer de las aulas las grafías «les député·e·s» que responde a una combinación del masculino plural (députés) con el femenino (députées) de la palabra diputado, en rechazo a la regla gramatical según la cual el género masculino se impone en el plural.

«Nuestra lengua es un precioso tesoro que tenemos la vocación de compartir con todos nuestros alumnos, en su belleza y fluidez, sin rencillas y sin instrumentalizaciones», añade la circular dirigida a los rectores de la academia y al personal del ministerio de Educación Nacional.

El ministerio, no obstante, respalda la feminización de algunas palabras, sobre todo las profesiones, siempre y cuando se respetan las reglas gramaticales y pide a los docentes «respetar la igualdad entre niñas y niños» a través de «la lucha contra las representaciones estereotipadas».

«La sociedad evoluciona»
El ministro no es el primero en declarar la guerra al lenguaje inclusivo. En 2017 la prestigiosa Academia Francesa de la Lengua la tachó de «aberración»: «La multiplicación de marcas ortográficas y sintácticas que conduce a una lengua desunida, dispar en su expresión, creando una confusión que roza la ilegibilidad».

Para Mathieu Avanzi, profesor de Lingüística en la Sorbona, este tema levanta pasiones porque «se toca a una lengua y a un sistema establecido» desde hace siglos. «El amor a la lengua es algo muy francés, en cuanto se toca la lengua se levantan escudos por todos lados», afirma.

Además, subraya, a muchos les molesta porque son propuestas que emanan de cierta forma de activismo. «Cuando las evoluciones de la lengua se hacen de forma natural, la gente no las ve, cuando responde a una línea militante, siempre causarán problemas entre algunos sectores», resume para la AFP.

Al margen del gobierno y de la Academia, el Senado es la otra institución francesa donde más polémicas ha generado el lenguaje inclusivo. El jueves, senadores de izquierda y derecha se opusieron en un diálogo de sordos.

El Ejecutivo, por boca de la secretaria de Estado de Educación Prioritaria, Nathalie Elimas, lanzó una salva de críticas contra lo que considera no «una cuestión menor» sino un «peligro» para la escuela y la lengua francesas, e incluso para la República.

«El lenguaje evoluciona porque la sociedad evoluciona», le respondió la socialista Laurence Rossignol, señalando que «el masculino genérico excluye a las mujeres».

«Ignorar estas instrucciones»
En el mundo académico las reacciones son dispares. En un comunicado, el sindicato de trabajadores de la enseñanza SUD denunció un intento del ministro de «imponer su conservatismo a la comunidad educativa» y llamó a «ignorar estas instrucciones».

Pero otros docentes, en cambio, subrayan los problemas que puede acarrear el lenguaje inclusivo para los niños con problemas de aprendizaje, contrariamente a lo que podría sugerir el adjetivo inclusivo.

«Yo, como ciudadano, lo uso, pero no con mis alumnos. Los profesores somos conscientes de los problemas que puede plantear para los estudiantes disléxicos», dice a la AFP Stéphane, profesor de historia en Toulouse (suroeste).

También hay dudas sobre la urgencia de esta batalla, mientras no se dan otras más apremiantes. «Me sorprende toda esta energía legislativa para combatir algo que no me parece que sea el problema más urgente para las escuelas, sobre todo en plena crisis de covid-19», agrega.

******************* Sección "bilingüe" ***********************

Estado de desgobierno
EDITORIAL. https://gaceta.es  8 Mayo 2021

En apenas un día termina el estado de alarma en España, pero no en una España de iguales gobernada por un mando responsable, preparado y único, sino en esta España desigual en la que la inmensa mayoría de los gobiernos de las distintas comunidades autónomas han mostrado una adscripción inútil a la política de la retórica, la ineptitud y el miedo, que es la marca de los tiempos modernos socialistas que nos toca vivir.

El problema más grave es que después de más de un año de estado de alarma, con un pequeño ínterin veraniego en el que «ya habíamos vencido a la pandemia» (Sánchez dixit), el Gobierno de la nación y las comunidades autónomas han mostrado una falta total de previsión —la pereza, ese pecado capital de los políticos además de la soberbia— que han ido parcheando con prohibiciones estúpidas y anuncios sensibleros. Es decir, con lo fácil.

Si nos hubieran dicho hace un año que hoy estaríamos sin unas leyes especificas, constitucionales y justas, para hacer frente a futuras emergencias sanitarias sin tener que recurrir a la vulneración de los derechos fundamentales de los españoles, derechos como la movilidad plena o la libertad de empresa que son los que generan prosperidad, nos habría costado creerlo. Pero la realidad de la inutilidad de nuestro Gobierno es la que es y si en verano Pedro Sánchez se sacudió la responsabilidad de su terrible gestión (que algún día deberá ser juzgada) con el invento de la cogobernanza, el decretazo final con el que traspasa la responsabilidad de gobernar al Tribunal Supremo es la prueba definitiva de que Sánchez no entiende que una de la condiciones de la democracia es que los ciudadanos elegimos a nuestros gobernantes, no a nuestro jueces. Si él no es capaz de gobernar, renuncie y ceda el mando a la vicepresidente Carmen Calv… mejor convoque elecciones.

Entendemos que las comunidades autónomas, y en especial algún lehendakari, que han tomado decisiones injustas, dañinas y estúpidas amparadas por el estado de alarma, se enfrentan ahora a la terrible y pavorosa idea de convencer a sus habitantes de que se deben mantener restricciones a su libertad, es decir, a su prosperidad y a su salud mental, mientras ellos —véase el ejemplo del presidente de Cantabria, Miguel Ángel Revilla, sorprendido ayer fumando en un espacio cerrado de un restaurante— no comparten ninguno de los costes del sacrificio de las oportunidades perdidas por su inepta gestión de desgobierno.

Lo normal en un Estado responsable sería disponer de una ley de emergencias sanitarias, insistimos, constitucional y justa, en previsión de que el virus, este virus o cualquier virus, incluidas mutaciones, vuelva a amenazar la salud física y mental de los españoles y su prosperidad.

Pero lo normal, como se ve, no sirve en esta España desgobernada. Ante el fin del inconstitucional estado de alarma y el comienzo del estado de nueva normalidad desgobernada, la única solución que nos queda a los ciudadanos es aplicar el sentido común, vacunarnos si podemos y si queremos, y mantener unos elevados niveles de higiene y de respeto por el espacio vital de los demás; con respeto al virus, pero sin miedo, ni al covid-19 ni a los gobernantes que padecemos y a sus medios domesticados.

Tururú a las amenazas
Eduardo Goligorsky. Libertad Digital 8 Mayo 2021

Abro este artículo, con júbilo, repitiendo el título del que escribí, con esperanza, antes del 4 de mayo: "Gracias, compatriota madrileño".

La gratitud se justifica con creces porque estos han sido unos comicios plagados de amenazas. Las hubo de origen desconocido, pero sospechado, acompañadas por balas en sobres anónimos; otra en sobre con remitente esquizofrénico acompañada por una navaja; y otras muy contundentes materializadas en adoquines y botellas con que los sicarios de Pablo Iglesias lesionaron al público y los policías que asistían a un mitin de Vox en Vallecas. Pero fue el felón presidente del Gobierno quien dio la voz de alarma con mala baba al regurgitar, en una soflama, que el triunfo de la derecha en Madrid implicaría "una amenaza para la democracia y la convivencia". A lo cual los madrileños respondieron diciendo (incluso en la colonizada Vallecas y en el cinturón rojo): "Las amenazas con que nos amenazas, amenazador, no nos asustan. Tururú a las amenazas". Y la derecha, la democracia y la convivencia triunfaron por mayoría aplastante sobre la amenaza totalitaria del Moloc sanchicomunista.

Panegírico del mamarracho
La auténtica amenaza de la que nos rescatará el voto racional de los madrileños y el resto de los españoles cuando se celebren las elecciones –y ojalá sea pronto– en escala nacional es la que lanza con claridad meridiana el ministro invisible pero oneroso de Universidades, Manuel Castells, en un panegírico que dedicó al mamarracho gobernante y que se titula, precisamente, "Amenazas" (LV, 1/5). El ministro nos amenaza –creyendo que nos hace un favor– con la perduración por tiempo indefinido de lo que él considera "el Gobierno más progresista de Europa"… consagrado como tal por la presencia de tres ministros afiliados al Partido Comunista, ilegal en Alemania y estigmatizado, junto al nazismo, por el Parlamento Europeo. ¡Para echarse a temblar!

El calificativo de "progresista" aplicado al conglomerado de trepadores, bolcheviques, paleoterroristas y racistas contumaces basta para descalificar el texto y a su autor. Sobre todo cuando este añade que "la política de diálogo con Catalunya es una de las fuentes de la furia de la derecha que niega la plurinacionalidad de España". Aquí retribuye favores el catedrático introducido en el Gabinete por la palanca de Podemos y En Comú para colaborar en la conversión del Reino de España en un mosaico de republiquetas bananeras.

Prácticas de odio
Castells hace hincapié en el folletín de las balas anónimas y presta credibilidad, como la histriona Reyes Maroto, a la navaja firmada, para embaucar a los ingenuos. Pero podría tener razón cuando atribuye la generación de "prácticas de odio" a los "discursos de intolerancia en el Parlamento, amplificados en las redes sociales", si señalara a los verdaderos culpables de estos desafueros: los Rufián, Ábalos o el afortunadamente huido Iglesias.

En cuanto a los discursos y las prácticas de odio, este pupilo de Ada Colau podrá escuchar los primeros y presenciar las segundas en el enclave donde campan por sus respetos su admirada alcaldesa antisistema y los usurpadores de la Generalitat, permanentemente acéfala por las riñas entre las mafias pseudopatrióticas que se disputan el usufructo del presupuesto crónicamente malversado. Allí supuran odio las arengas de los líderes supremacistas, libres, presos o fugados; los actos vandálicos de los encapuchados del Ku Klux Klan autóctono; y los comisarios de la discriminación étnica y lingüística que escatiman las vacunas a los policías nacionales y guardias civiles que velan por nuestra salud.

Estamos más cerca
Una vez más, gracias, compatriota madrileño. Tu voto ha consolidado la democracia y la libertad en tu comunidad pero también repercutirá en toda España. Queda mucho por hacer. Has espantado al infiltrado de Maduro en el Gobierno, pero todavía conservan sus carteras ministeriales la marquesa de Galapagar, tres comunistas con carnet y otros camaradas públicos o encubiertos de Podemos. Con el felón Pedro Sánchez en el puente de mando. No, todavía no hemos recuperado la normalidad, pero gracias a Madrid estamos más cerca de lograrlo. Tururú a las amenazas.

Marlaska va camino de desmantelar la Policía Nacional en Cataluña: 900 agentes menos en 2021
Desde 2017, año en el que se agravó la situación en Cataluña debido al independentismo anticonstitucional, ha habido una sangría de bajas en el Cuerpo.
El año pasado 800 agentes abandonaron la comunidad autónoma catalana y se prevé que cuando acabe este año la suma de bajas en 24 meses sea de 1.700 agentes
Alfonso Egea. okdiario 8 Mayo 2021

Es muy difícil de entender por qué en uno de los territorios más importantes de España, Cataluña, con más de 7,5 millones de habitantes, sólo haya 3.500 agentes del Cuerpo Nacional de Policía. Y la cifra decrece, ya que la gestión del Cuerpo en Cataluña por parte del Ministerio del Interior se basa en el sacrificio de los agentes de Policía y sus familias allí destinados que sufren a diario el hostigamiento y la marginación independentista sin que el ministro Fernando Grande-Marlaska mueva un dedo por cambiar la situación. La previsión dice que entre los años 2020 y 2021, un total de 1.700 policías nacionales habrán decidido irse de Cataluña.

En España, tradicionalmente ha habido territorios en los que el trabajo de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado ha sido más complicado que en otros. Le sucedió a la Guardia Civil y a la Policía Nacional en el País Vasco, sobre todo en la peor época del terrorismo de ETA. Tan dura fue la situación que el territorio recibió la calificación policial de «especial singularidad».

Eso implica que quienes trabajen allí representando a cuerpos policiales nacionales están especialmente amparados por las instituciones. Y lo están desde varios puntos de vista. Reciben un plus económico, una mayor flexibilidad laboral y respaldo institucional. Una serie de medidas para hacer más llevadero un servicio especialmente difícil.

Lo mismo se reclama desde hace muchos años para los territorios fronterizos del Campo de Gibraltar, un lugar en permanente guerra contra el narcotráfico desde donde llegan, día sí y día también, noticias de escaramuzas, tiroteos, persecuciones e intentos de atropellos a miembros de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado literalmente acorralados por los narcos.

Pero tanto en el País Vasco como en el Campo de Gibraltar, los enemigos de los policías fueron y son delincuentes. En Cataluña el enemigo es el independentismo que acosa, hostiga y persigue cualquier uniforme que lleve la bandera de España. Y eso está teniendo consecuencias muy graves que el máximo responsable de las policías españolas está dejando pasar sin mover un dedo.

El Sindicato Unificado de Policía denuncia que en apenas dos años habrá 1.700 policías menos en Cataluña. En 2020 se fueron 800 y la previsión es que en 2021 se vayan 900 agentes más. Cuando acabe el presente año habrá 3.500 agentes de policías en un territorio de más de 7,5 millones de habitantes. El acoso sufrido por estos cuerpos tiene varios niveles, desde el ciudadano, el más visible, hasta el institucional, el más dañino.

Acosados por el separatismo
En Cataluña los policías y guardias civiles, y lo que es peor, sus familias, sus hijos, son literalmente marcados por el independentismo, y ese acoso llega a sus lugares de trabajo, al ocio y a los colegios. Los ejemplos más visibles se han vivido en centros escolares en los que se ha llegado a pedir a los estudiantes actos que reprocharan «la violencia ejercida por las fuerzas de ocupación» habiendo niños en esas aulas, hijos e hijas de las FCSE.

Todo esto ha venido ocurriendo y se ha agravado con la complicidad y el apoyo de los Gobiernos separatistas, que sólo quieren una Policía en Cataluña, la suya, los Mossos. Esos gobernantes son los responsables de las acciones, pero el Ministerio del Interior lo es igualmente por la omisión de su deber de proteger a sus agentes.

Por eso el SUP, ante la sangría de peticiones de traslado que se está produciendo en el Cuerpo, de hasta un 50% en algunas escalas, reivindican que se declare Cataluña como Territorio de Especial Singularidad. Según ellos esto ayudaría a «frenar la situación de desamparo institucional que sufren nuestros compañeros allí destinados. Un día sí y otro también, los policías destinados en esa comunidad y sus familias sufren el acoso independentista y en ocasiones hasta situaciones discriminatorias por parte de los poderes locales y autonómicos que deberían velar por el interés de todos los ciudadanos».

Habrá quien piense que el policía que no quiera estar en Cataluña que se vaya y punto. OKDIARIO entrevistó hace unas semanas a un agente de la Unidad de Intervención Policial destinado en Cataluña a propósito de los graves incidentes ocurridos tras el encarcelamiento de Pablo Hasél, el rapero condenado por múltiples delitos.

El agente dejó un mensaje demoledor: «Lo que Interior no entiende, y por lo visto el ministro tampoco, es que muchos policías hemos nacido en Cataluña y que cuando nos quitamos el uniforme volvemos a nuestras casas, nuestros barrios, con nuestras familias y allí todos nos conocen. De un tiempo a esta parte, sobre todo por el procés, ya somos policías todo el tiempo, pero para mal porque estamos señalados por el independentismo».

A este paso será cuestión de muy poco tiempo que la presencia de la Policía Nacional en Cataluña sea meramente testimonial.
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