AGLI Recortes de Prensa   Domingo 13  Junio  2021

Hoy, contra el Felón, referéndum en Colón
Federico Jiménez Losantos. Libertad Digital 13 Junio 2021

El siniestro y criminoso Salvador Illa ha sido el embajador apropiado de la última fechoría del Felón Sánchez: un referéndum para la independencia de Cataluña que el vírico ministro anuncia "dentro del marco de convivencia". Convivencia no hay en Cataluña desde 1980, cuando el separatista Pujol llegó al Poder y empezó a robar y atropellar derechos civiles o viceversa. Marco no puede haber cuando se roba el cuadro, sólo maderitas huérfanas.

Y si se habla de legalidad, es decir, de los asuntos públicos en España que se desarrollan respetando la Ley, hace décadas que en Cataluña no la hay. ¿De qué "marco de convivencia" habla, pues, Sepulturero Illa? Del único que cabe en el cerebro que se esconde bajo ese flequillo teñido al carbón: la esclavitud de los catalanes españoles y castellanohablantes bajo sus amos separatistas, antiespañoles y catalanohablantes. Sin nación ni Constitución Española que los ampare, bajo un nuevo Estatuto que reescribirá lo que borró -14 artículos sobre la Justicia- en su día el Tribunal Constitucional.

El Felón ya anticipó el referéndum de autodeterminación
Una de las pocas ventajas del hato de descerebrados socialistas que tiene en sus manos el Gobierno y, si se les deja, el futuro de España, es que repiten como loritos los argumentos de partido por grotescos que sean. Illa ha repetido lo que hace tres años dijo el Felón en la Ser, copiado del artero separatismo vanguardesco: que Cataluña no ha votado el Estatuto que tiene.

El argumento es el del Juliana que redactó el editorial conjunto de los 11 periódicos apesebrados en la Generalidad "Por la dignidad de Cataluña". En él se proclamaba al Estatuto impulsado por ZP y redactado por los separatistas, un ente de rango superior a la Constitución Española, cuya observancia vigilaría el Tribunal Constitucional donde le dejen, pero no en Cataluña, cuya dignidad impone la interpretación de la Ley que le parezca adecuada al Tribunal del Pesebre de la Generalidad y al Condestable Godó. En su media lengua de ágrafo y álalo, el socialista Montilla lo tradujo así: "no se puede legislar sobre los sentimientos", atrocidad cuadrúpeda tras la que convocó a los bípedos autóctonos a manifestarse contra la sentencia del TC que se limitaba a anular la creación de una justicia independiente y sólo catalana, capaz de impedir el juicio a los robos de Pujol o al Golpe de 2017. Acabó huyendo de la manifestación, pero quedó clara la posición del PSC: la soberanía de hecho es la catalana, y ese hecho funda derecho en España.

Todos los estatutos de Autonomía, incluido el de Andalucía, que se hizo para disimular el catalán y por eso proclamó la nacionalidad andaluza, su memoria histórica -no sé si incluía la Bética o sólo Al Andalus- y otras atrocidades dictatoriales, arbitrarias e ilegítimas, que debieron ser ilegales, emanan de la legalidad española. Es decir, que están a la sombra de su Constitución y del Tribunal Constitucional, que vigila que los derechos cívicos que proclama no sean depreciados parcial o totalmente por una norma legal de rango inferior, que es la del Estatuto de Autonomía. Como los separatistas abiertos o embozados lo consideran Estatuto de Soberanía, no pueden admitir su subordinación a la soberanía de la nación española, "de la que emanan todos los poderes del Estado. Porque en Cataluña, desde Pujol, el Estado son ellos, la Nación es la suya y nadie puede discutírselo.

Al poco de llegar al Poder, el Felón ya soltó en la Ser el latiguillo separatista de que ese Estatuto "no había sido votado por los catalanes". O sea, que, si al parlamento catalán se le ocurre establecer la esclavitud, y lo votase la tribu regional, aunque vulnere la Constitución hay que aceptarlo. Si no, eres facha y centralista y lo que digas no vale absolutamente nada. Pero lo votó el 40%; el anterior Estatuto, el 60%; y la Constitución el 90%. El Estatuto actual no tiene más calidad legal ni cantidad de apoyo popular. Pero eso al Felón le daba y le da igual. De ahí pasó a la primera Mesa de negociación y al relator internacional, que provocó la respuesta en Colón y el frenazo a su plan, ahora retomado con la fuerza mular que le caracteriza.

Hacer de Colón el Maidán de España
Hasta ahora, lo único que ha frenado una canallada del Gran Felón ha sido aquella gigantesca concentración en Colón. Las adversas sentencias judiciales se las pasa por el forro de su tesis; las contradicciones consigo mismo le excitan; como buen psicópata, sólo empatiza con el éxito social de sus trampas a la Ley y al prójimo. Lo único que cabe en su asnal mollera es toparse con un muro, tropezar violentamente con una masa hostil. Y eso debe encontrar en esta gran cita nacional y constitucional: una obstinada, gigantesca multitud, dispuesta a hacer de Colón el Maidán de España. Las veces que haga falta y siempre en la misma plaza. ¿Le molesta la foto? Pues va a tener, ahora, un largometraje; luego, una serie; y, después, una telenovela mexicana, de las que sólo acaban por muerte del espectador.

Por supuesto, esto no podrán hacerlo nunca los partidos políticos, sujetos al interés del momento, a la coyuntura electoral, a la situación internacional o a una encuesta escalofriante, encargada o padecida. Como sucedió con el pacto de Zapatero y la ETA, sólo entidades procedentes de la sociedad civil, como la AVT de Alcaraz o ¡Basta ya!, pueden repetir las veces que haga falta, con más o menos gente, con mayor o menor acierto, esa llamada a lo que entonces se llamó la rebelión cívica, y hoy, nacional. Porque es la Nación lo que se trata de destruir y es la Nación la que debe rebelarse contra su destino en el matadero o desguace del Felón Sánchez.

13-J: la manifestación de la España digna
OKDIARIO  13 Junio 2021

La madrileña plaza de Colón será hoy domingo escenario de una multitudinaria manifestación en contra de la decisión del Gobierno socialcomunista de indultar a los golpistas catalanes. OKDIARIO no va a entrar al capote de la izquierda, que trata de desviar la atención subrayando la coincidencia en el acto de PP y Vox para convertir la supuesta «foto de Colón» en el instrumento con el que combatir las críticas al indecente y «magnánimo» perdón de Sánchez. Dice el proverbio que cuando el sabio señala la luna, el necio mira al dedo. Está claro que lo fundamental y grave es el indulto (la luna) y que el acto de Colón (el dedo con el que el socialcomunismo pretende desviar la atención) no es otra cosa que la respuesta de la España digna, esa España que no se resigna a que el Ejecutivo trafique impunemente con quienes subvirtieron el orden constitucional.

La foto de Colón que quiere ocultar la izquierda es otra: la que formará hoy una multitud de españoles comprometidos con la Constitución y la unidad de la nación; españoles a los que el Ejecutivo quiere estigmatizar con el marchamo -otra vez- de la extrema derecha, como si manifestarse en contra del indulto a los golpistas catalanes respondiera a un comportamiento reaccionario. Nada más reaccionario que doblar la ley con un indulto que, en sí mismo, no deja de ser un golpe institucional promovido por el mismísimo Gobierno de España. Nada más reaccionario que plegarse al chantaje y la extorsión de los sediciosos abriéndoles de par en par las puertas de la cárcel para seguir en el poder.

La manifestación de hoy es la de la España digna, la que no se doblega, la que no está dispuesta a aceptar la traición de un Ejecutivo que ha vendido la dignidad de la nación para garantizarse el apoyo parlamentario de los golpistas. Que en esa manifestación coincidan PP y Vox es la respuesta natural del constitucionalismo al indecente trueque al que se ha prestado Pedro Sánchez. Y lo absurdo, dadas las circunstancias, es que PP y Vox no hubieran acudido a la cita para evitar esa ‘foto’ con la que Sánchez pretende, inútilmente, desviar la atención.

Pedro, el magnánimo
Carmen Álvarez Vela. https://gaceta.es 13 Junio 2021

Sánchez no se conforma con poner en la calle a la caterva de delincuentes sediciosos que dio un golpe de estado, aspira a más. Quiere que nos parezca bien. Necesita ver que ponemos nuestro corazón en ello, quiere que seamos como él, magnánimos. Con lo cual, todos aquellos que estamos en desacuerdo con esta medida somos unos rencorosos y unas malísimas personas.

Hablo del presidente de estenuestroGobierno, pero toda la progresía nos da clases de perdón desde su superioridad moral, que para eso es la izquierda y puede hacerlo. La gran Almudena Grandes -valga la redundancia- ya ha dicho que los que nos somos partidarios de esta medida de gracia a esta buenísima gente pensamos con las tripas, no con la cabeza. Claro, porque si lo analizamos bien -con la cabeza de la Grandes- las cesiones al separatismo han funcionado siempre de lujo. Teniendo en cuenta los hechos objetivos, cuarenta años de diálogo y de trato preferente al nacionalismo han dado unos frutos tan espectaculares que todo anima a transitar, incluso a ahondar, por este camino. Si unos tipos nos dan un golpe de estado y su eslogan es que lo volverán a hacer, no hay nada más inteligente que indultarlos. Almudena, reina, tu plan no tiene fisuras. Crack, que eres una crack. Yo, así a bote pronto y con todas mis tripas, sería partidaria de quitarles la oportunidad, pero qué sabré yo, pobre de mí. Estoy aquí para aprender.

Mientras algunos nos critican por viscerales, Sánchez apela a nuestra víscera por excelencia: nuestro corazoncito. El hombre por el que Redondo se tiraría a un barranco, baja el tono de voz y en un susurro que casi roza lo erótico, nos llama a la magnanimidad, al diálogo, a una nueva etapa de entendimiento -¿?- y logra un mix tan sugestivo como incongruente, pero que estoy segura habrá tocado muchas almas -y almos-. En un paralelismo entre la Constitución del 78 y el Eclesiastés bastante cuestionable, nos dice que según la carta magna “hay un tiempo para el castigo y otro para la concordia”, y ese tiempo lo marca él, por supuesto.

Según Sánchez, ha llegado el tiempo de la concordia y usted, que está leyendo estas modestas líneas, ha de participar con el corazón rebosante de gozo, alegría, comprensión, amor y perdón por los Jordis, por Jonqueras, por Romeva, incluso por Puigdemont, al que le deben salir los mejillones por las orejas -yo diría que en justo castigo- y no considerar los indultos como un asunto político, sino como algo moral, ético e incluso religioso. Por supuesto, hablo de la nueva religión de la izquierda laica que es bastante más rigurosa e inquisidora que el cristianismo.

La democracia ha dejado de representar el imperio de la ley y el Estado de Derecho, para ser un sentimiento, una emoción que reinterpreta el ‘dura lex, sed lex’ como venganza y revancha y, por tanto, lo abandona por caduco. La certidumbre jurídica ha de ser sustituida por la oportunidad política y el Derecho Penal habrá de ser derogado de forma progresiva. En un futuro no muy lejano, los conflictos serán regulados por psicólogos y politólogos que, supongo, moderarán nuestra convivencia en función de las condiciones que se den en cada momento.

Ésta es la realidad que, aunque suena a coña marinera, se nos propone e impone poco a poco. El chantaje ya no es sólo político, es emocional. Mi desacuerdo con los indultos me descalifica como ser humano. Soy una mala persona, vengativa y revanchista con tintes totalitarios. No tengo una opinión sustentada en el Derecho, en la convivencia y en la razón, tengo una actitud. Una mala actitud susceptible de reproche social.

Con estos bueyes hemos de arar, para lo cual debemos ser más fuertes que nunca y, sin caer en su trampa de moralina barata y manipuladora, decir no una vez tras otra a todas las arbitrariedades que cada día nos quieren imponer. Por eso, mañana, día 13 de junio, como una sola voz, al margen de cualquier signo partidista, diremos no a la ilegalidad una vez más en la Plaza de Colón.

Desahuciar Melilla
Iván Vélez. https://gaceta.es/ 13 Junio 2021

El pasado jueves 10 de junio, Javier Ortega Smith protagonizó un acto en la Plaza de España de Melilla. A la misma hora, la Delegación del Gobierno en la ciudad autónoma había autorizado una movilización convocada por la plataforma Stop Desahucios cuyo cierre debía hacerse en ese mismo enclave, dando lugar a una posible coincidencia de imprevisibles resultados, máxime después de lo ocurrido hace unas semanas en Ceuta. Al lema de los antidesahucios -«Manifestación contra la Islamofobia y el racismo de Vox»-, se unió la inevitable tamborrada y el ondear de banderas españolas segundorrepublicanas. Nada nuevo bajo el Sol antidesahuciatorio que, por su afecto a la bandera tricolor, parece más interesado en desahuciar a Felipe VI que en evitar aquello por lo que dice trabajar este colectivo, pues los desahucios han crecido un 13,4 % en el primer trimestre de 2021.

La manifestación de la Plataforma, cuya demora en su laico procesionar impidió la coincidencia con la concentración voxera, fue simplemente un acto contra el partido de Abascal, a quien, con la complicidad de todas aquellas estructuras políticas y financieras beneficiarias del sistema autonómico, se le tratan de adjudicar las más desagradables etiquetas, entre ellas las que figuran en el mentado lema. Válida para un roto, pero también para un descosido, la bandera tricolor se emplea en reivindicaciones que nada tienen que ver con el efímero régimen del cual fue símbolo. En el caso que nos ocupa, o que debiera ocupar a quienes dicen tener su razón de ser en el problema de la vivienda, hay que recordarle a los manifestantes que la Ley de Casas Baratas se aprobó en 1921, durante la Dictadura de Primo de Rivera que, en 1925, extendió estos beneficios mediante un Real, que no republicano, Decreto. Fue precisamente durante la II República cuando se suspendió la tramitación de dichas ayudas. Terminada la Guerra Civil, en 1939 se fundó el Instituto Nacional de la Vivienda, coordinado con la Obra Sindical del Hogar, que dio impulso a un amplio programa de viviendas protegidas de las cuales todavía quedan las famosas placas en los portales que tanto molestan a los ardorosos españoles que queman su vida combatiendo al franquismo medio siglo después de la muerte de quien dio nombre a tal régimen.

Pero, si la II República española no destacó por su impulso a la vivienda: ¿qué sentido tiene hacer ondear esas banderas por parte de una plataforma vinculada a las así llamadas «soluciones habitacionales»? La respuesta conduce a Francisco Franco, figura que preside, por motivos propagandísticos, la actualidad política española. Una figura que desde las filas autodenominadas progresistas, pero también desde las de viejos socios del militar gallego, singularmente el PNV santoñés, trata de soldarse a VOX, partido que se presenta por la prensa mercenaria como netamente franquista. Ello explicaría la presencia de banderas tricolores en los aledaños del acto presidido por Ortega Smith, cuyo partido se opuso a la retirada de la estatua del comandante Franco que desde 1978 se alzaba a los pies de las murallas de Melilla, hasta su retirada, celebrada con júbilo por los antifranquistas post mortem, decidida el pasado 23 de febrero, con la abstención del PP, en la Asamblea de Melilla. Sin embargo, la pretendida identificación, acompañada de las acusaciones de islamofobia y racismo, hace aguas si se tiene en cuenta que durante el franquismo, que en 1948 no reconoció al Estado de Israel mientras apoyaba la causa palestina, se insistió constantemente en la «tradicional amistad hispano-árabe»,

Más allá de estos contorsionismos y arabescos, por más tela tricolor que se agite, por más tambores que marquen el ritmo del deambular de la izquierda indefinida, nada puede hacer desaparecer la inhumana realidad que acecha tras la frontera melillense que el sultán marroquí quiere hacer desaparecer para alcanzar sus objetivos políticos y teocráticos, acaso con la colaboración de una plataforma dispuesta a sumarse al desahucio de España de un territorio que es español desde hace más de medio milenio.

Europa: La sustitución de una población
Giulio Meotti. https://rebelionenlagranja.com 13 Junio 2021

En una generación, Europa será irreconocible.

Europa del Este tiene ahora «la mayor pérdida de población de la historia moderna», mientras que Alemania superó a Japón al tener la tasa media de nacimientos más baja del mundo en los últimos cinco años.
Europa, que está envejeciendo, ya no renueva sus generaciones, y en su lugar da la bienvenida a números masivos de migrantes procedentes de Oriente Medio, África y Asia, que van a reemplazar a los europeos nativos y que traen culturas con valores radicalmente diferentes sobre el sexo, la ciencia, el poder político, la cultura, la economía y la relación entre Dios y el hombre.

Que el número de muertes supere al de nacimientos podría parecer ciencia-ficción, pero se trata de la realidad actual de Europa. Simplemente ha ocurrido. Durante 2015, nacieron 5.100.000 niños en la UE, mientras que murieron 5.200.000, lo que significa que la UE ha registrado, por primera vez en su historia moderna, un cambio natural de la población negativo. Las cifrasprovienen de Eurostat (la oficina de estadística de la Unión Europea), que viene contando la población europea desde 1961. Es oficial.

Hay, sin embargo, otra cifra sorprendente: la población europea aumentó globalmente desde los 508.300 millones hasta los 510.100. ¿Se figuran por qué? La población inmigrante creció en torno a los dos millones en un año, mientras que la población nativa europea ha ido en descenso. Es la sustitución de la población. Europa ha perdido la voluntad de mantener o aumentar su población. Esta situación es demográficamente tan trascendental como la de la gran peste del siglo XIV.

Este cambio lo explica el demógrafo británico David Coleman en su estudioImmigration and Ethnic Change in Low-Fertility Countries: A Third Demographic Transition (Inmigración y cambio étnico en países de baja fertilidad: una tercera transición demográfica). La suicida tasa de nacimientos, unida a la rápida multiplicación de los migrantes, transformará la cultura europea. Este descenso de la tasa de fertilidad de los nativos europeos coincide, en efecto, con la institucionalización del islam en Europa y la «reislamización» de sus musulmanes.

En 2015, Portugal registró la segunda tasa de nacimientos más baja de la Unión Europea (8,3 por cada 1.000 habitantes), y un crecimiento natural negativo de -2,2 por cada 1.000 habitantes. ¿Qué país tenía la tasa de nacimientos más baja? Italia. Desde el «baby boom» de los años sesenta, en el país famoso por sus grandes familias, la tasa de nacimientos se ha reducido a menos de la mitad. En 2015, la cifra de nacimientos cayó hasta los 485.000, menos que en cualquier otro año desde la fundación de la Italia moderna en 1861.

Europa del Este tiene ahora «la mayor pérdida de población de la historia moderna«, mientras que Alemania superó a Japón al tener la tasa media de nacimientos más baja del mundo en los últimos cinco años. En Alemania e Italia los descensos fueron particularmente acusados: -2,3 % y -2,7 %, respectivamente.

Algunas empresas ya no están interesadas siquiera en los mercados europeos. Kimberly-Clark, que fabrica los pañales Huggies, se ha retirado de la mayor parte de Europa. Simplemente, el mercado ya no es rentable. Entretanto, Procter & Gamble, que fabrica pañales Pampers, ha invertido en el negocio del futuro: pañales para personas mayores.

Europa está encaneciendo; se siente la tristeza de un mundo que agota. En 2008, los países de la Unión Europa vieron el nacimiento de 5.469.000 niños. Cinco años más tarde, fueron casi medio millón menos, 5.075.000, lo que supone un descenso del 7 %. Las tasas de fertilidad no sólo han descendido en los países con economías resentidas, como Grecia, sino también en países como Noruega, que logró sortear la crisis económica.

Como dijo hace poco lord Sacks, «el descenso de la tasa de nacimientos podría conjurar el fin de Occidente«. Como Europa está envejeciendo, ya no renueva sus generaciones, y en su lugar acoge a cantidades masivas de migrantes de Oriente Medio, África y Asia, que están reemplazando a los nativos europeos, y que traen consigo culturas cuyos valores son radicalmente distintos sobre el sexo, la ciencia, el poder político, la cultura, la economía y la relación entre Dios y el hombre.

Los progresistas y laicistas tienden a soslayar la importancia de los asuntos demográficos y culturales. Por eso, las advertencias más importantes han provenido de algunos líderes cristianos. El primero que denunció esta pronunciada tendencia fue un gran misionero italiano, el padre Piero Gheddo, que explicó que, a causa del descenso de la tasa de nacimientos y la apatía religiosa, «El islam podría tarde o temprano conquistar la mayoría de Europa». Le siguieron otros, como el cardenal libanés Bechara Rai, que dirige a los católicos orientales alineados con El Vaticano. Rai advirtió de que «el islam conquistará Europa mediante la fe y la tasa de nacimientos«. Parecidas advertencias hizo otro cardenal, Raymond Leo Burke.

En una generación, Europa será irreconocible. Los europeos parecen sentir en su mayoría que la identidad de su civilización se encuentra amenazada, fundamentalmente por un libertarismo frívolo, una ideología disfrazada de libertad, que quiere destruir todos los lazos que vinculan al hombre con su familia, su linaje, su trabajo, su historia, su religión, su lengua, su país y su libertad. Parece provenir de una inercia a la que no le importa si Europa prevalece o sucumbe; si nuestra civilización desaparece subsumida en el caos étnico o sustituida por una nueva religión del desierto.

Como explica un artículo en la Washington Quaterly, la conjunción fatal del descenso de la natalidad europea y el auge del islam ya ha tenido importantes consecuencias: Europa se ha convertido en una incubadora de terrorismo; ha dado lugar a un tóxico antisemitismo; ha visto un giro político hacia la extrema derecha; ha sufrido la mayor crisis de autoridad europea y un reenfoque de la política exterior tras la retirada europea de Oriente Medio.

No sólo se está experimentando un suicidio demográfico: parece ser lo que se busca. La burguesía xenófila, que hoy controla la política y los medios, parece imbuida de un racismo esnob y masoquista. Le ha dado la espalada a los valores de su propia cultura judeocristiana y los ha mezclado con una visión alucinada y romantizada de los valores de otras culturas. La triste paradoja es que los europeos están importando grandes cifras de jóvenes de Oriente Medio para compensar las consecuencias del estilo de vida que han elegido.

Un continente agnóstico y estéril, privado de sus dioses y niños porque los ha proscrito, ya no tendrá la fuerza para luchar contra –o asimilar – una civilización de jóvenes y devotos. No haber hecho nada para contrarrestar esa transformación parece haber favorecido al islam. ¿Es eso lo que estamos viendo en estos últimos días de verano?

Artículo originalmente publicado por Giulio Meotti en Gatestone Institute

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Dieciséis intelectuales y periodistas llaman en La Gaceta de la Iberosfera a acudir a la manifestación contra el indulto a los condenados por sedición
'Cada voz suma. Por todos. Por España'
https://gaceta.es 13 Junio 2021

Dieciséis intelectuales, escritores y periodistas llaman en La Gaceta de la Iberosfera a participar en la manifestación de este domingo en la madrileña Plaza de Colón contra los indultos que el Gobierno de Pedro Sánchez prepara para los condenados por delitos de sedición, malversación de caudales públicos y desobediencia por el golpe separatista en Cataluña.

Alfonso Ussía, Hermann Tertsch, Enrique García-Máiquez, Rafael Bardají, Amando de Miguel, Carlos Esteban, Páter Góngora, Iván Vélez, Fernando Sánchez Dragó, María Durán, Luis del Pino, José Javier Esparza, Cake Minuesa, Xavier Horcajo, Carmen Álvarez Vela e Itxu Díaz esgrimen sus razones para acudir a la concentración organizada por la plataforma Unión78, impulsada por Rosa Díez, María San Gil y Fernando Savater.

Alfonso Ussía
«No soy muy partidario de las manifestaciones. Estuve en la impresionante convocatoria en Madrid días más tarde del asesinato de Miguel Ángel Blanco. Aquello fue un delirio de justicia y libertad. Hoy, sus asesinos, son socios políticos del Gobierno de España. Y de estar en Madrid el 13 de junio, acudiría a la manifestación contra los vergonzosos indultos a los golpistas y forajidos del separatismo catalán. Nada se va a conseguir. Pero no es lo más importante. Lo fundamental es que la muchedumbre de españoles partidarios de la Justicia le recuerde a Sánchez, a su suegro, y a su deplorable Gobierno comunista, que su paso por nuestras vidas es efímero, y que España soportará sus traiciones».

Hermann Tertsch
«Este domingo, a las 12.00 horas, un grupo de españoles se concentrará en la plaza de Colón. No sé cuántos seremos. Si sé que nunca los suficientes como para hacer patente el desprecio y la repulsa que merece un gobierno de España tan miserable y vil como ninguno anterior. Y eso es mucho.

Nos concentraremos contra unos indultos que el gobierno va a conceder a unos criminales para que repitan y consumen el golpe de Estado por el que se les condenó. Los criminales ya han dicho que reincidirán. Y el gobierno les ayuda en su objetivo golpista dándoles la libertad. Con su inmensa maquinaria mediática de mentir engañarán aún a muchos, pero nosotros estaremos allí para representar a esa creciente parte de la nación consciente de los peligros que para su propia existencia suponen estos delincuentes en el poder. Representaremos a millones de españoles de toda la geografía nacional que desprecian y condenan la traición, que respetan la legalidad y la exigen a los políticos.

Hace mucho ya que España debería estar en la calle de forma casi permanente para hacer imposible toda apariencia de normalidad bajo un gobierno sin escrúpulos, sin límites y sin vergüenza, un gobierno inepto e incapaz que causa un daño colosal cada día que continúa en un poder obtenido por el engaño, la estafa y la mala fe. Seamos los que seamos, ellos regalarán la impunidad a sus cómplices golpistas del separatismo catalán. Pero nosotros en la plaza de Colón les haremos saber que van a fracasar todos sus intentos de indultarse a sí mismos. Cuando España tenga un gobierno digno, que lo habrá más pronto que tarde, retornarán la legalidad y la justicia y ellos, todos y cada uno de los miembros de este gobierno malhechor, habrán de pagar los daños infinitos que están causando».

Enrique García-Máiquez
«Considero esencial para España que la caída del Gobierno de Sánchez no sea por el desastre económico. Eso conllevaría aparejado el cómodo silogismo de que basta con arreglar la economía para hacer borrón y cuenta nueva. Sánchez debería perder el poder por lo que ha hecho a la convivencia entre españoles, al Estado de Derecho y a nuestras instituciones. El indulto a los golpistas catalanes compendia todo eso. Si la manifestación es un éxito, quedará grabada en la retina de la opinión pública. Contribuirá a que la nación haga un diagnóstico más hondo y acertado de sus riesgos y de sus males».

Rafael Bardají
“Hay que ir, sobre todo, por dignidad. Hay que mostrarle a Sánchez y su gobierno que España no está en venta y que las leyes existen para ser cumplidas, no ignoradas; que las instituciones existen para mantener la separación de poderes, no para adueñarse de ellas; y que los poderes públicos están para servir al ciudadano, no para explotarlo. La foto que debe rechazarse es la de Sánchez y Bildu, la de Sánchez y Junqueras, la de Podemos y los enemigos de España, no la de los españoles de bien que se junten en Colón para levantarse contra el totalitarismo, la mentira y la incompetencia del gobierno”.

Amando de Miguel
“La manifestación del día de San Antonio será un acontecimiento histórico. Significa que la sociedad civil se hace cargo de la situación política en los amenes del sanchismo. Esta eclosión popular de “echarse a la calle” ha ocurrido en otras ocasiones en los finales de un régimen”.

Carlos Esteban
«Hay que estar este domingo en Colón para que podamos seguir viniendo a Colón a manifestarnos, para que podamos mantener nuestras libertades y nuestro país. Un país que, único en Europa, siempre ha salvado su libertad y su independencia cuando sus élites se habían rendido».

Páter Góngora
“Sin contrición ni arrepentimiento, no puede haber absolución. De primero de catequesis y sentido común”.

Iván Vélez
“Considero imprescindible acudir el 13 de junio a Colón para manifestar nuestro rechazo a los indultos a los golpistas que sustentan a Pedro Sánchez, pues su propósito, explícito, consentido y subvencionado, es mutilar la nación española y arrebatarnos parte de nuestro territorio. Desde hace casi más de una década he estado vinculado a diversas plataformas cívicas, singularmente a DENAES, con el único objetivo de evitar que la hispanofobia y la rapacidad de las sectas secesionistas triunfen. Por estos y otros muchos motivos, estaré el próximo domingo en Colón y en todos aquellos lugares desde donde se haga frente a la balcanización de España”.

Fernando Sánchez Dragó
«No podré ir a Colón el próximo domingo, porque durante todo el fin de semana dirijo en Segovia uno de mis Encuentros Eleusinos. Era un compromiso adquirido con mucha anterioridad. Pero invito a todas las personas de buena voluntad, sea cual sea su ideología, a que lo hagan. Los indultos a los golpistas son una bomba de relojería que puede hacer saltar por los aires el Estado de Derecho, la Constitución y ese «proyecto sugestivo de vida en común» (Ortega) que se llama España».

María Durán
«Dice Sánchez que los indultos no tienen coste. Que hacen falta para buscar «un nuevo nosotros». Millones de españoles sabemos que ceder a los chantajes de quienes intentan romper nuestra Nación sí tiene un precio muy alto. Zapatero nos obligó a perder ante ETA. No consintamos que el PSOE nos haga lo mismo con los delincuentes del 1-O. Este domingo, nos vemos en Colón».

Luis del Pino
«El domingo, todo el mundo debe ir, con su mascarilla y sin apelotonamientos, a Colón. Es mucho lo que nos jugamos: un gobierno que depende de los golpistas, pretende indultar a esos mismos golpistas. Eso es un fraude de ley y una burla al estado de derecho y a tantos españoles, catalanes incluidos, a quienes aquel golpe de estado amenazaba con quitar sus libertades y su soberanía. Pedro Sánchez no tiene derecho a indultar a esos delincuentes de cuello blanco. Hagamos que nos oiga alto y claro».

José Javier Esparza
«Lo que nos jugamos todos en la manifestación de Colón es la continuidad de España como sujeto histórico. Nada menos. Si este Gobierno se sale con la suya, que es también la de los separatistas catalanes, vascos y de todas partes, vamos a asistir a un proceso que encadenará indultos, negociación política, cesiones, un referéndum y, finalmente, la fragilización de la nación. Se privilegiará a las oligarquías separatistas en perjuicio del común de los ciudadanos y de sus libertades. Para que eso no ocurra, es imprescindible que La Moncloa y Lledoners sientan en su nuca el aliento de un pueblo que les vigila. Por eso hay que estar en Colón».

Cake Minuesa
«Seguro que alguna vez te habrás preguntado qué legado quiero dejar a mis hijos. Cuando pase el tiempo y te pregunten dónde estabas tú el día en el que indultaron a los golpistas. ¿Papá, qué hacías cuando acercaban a los asesinos etarras e indultaban a esta gente? Manifestarme hija, manifestarme. Por eso el 13 de Junio estaré haciendo denuncia social y cubriendo la manifestación. Porque así siento que debe hacerse, porque esto está por encima de derechas o izquierdas y porque merece la pena poner la cara por lo que se cree (aunque a veces nos la partan)».

Xavier Horcajo
«Un millón de catalanes dijeron no a la independencia. No podemos dejarles solos otra vez. Los indultos por conveniencia de Sánchez destruyen nuestro futuro como país. La independencia es un delirio minoritario en Cataluña que hay que combatir. Si se cometen delitos, tendrán que pagar las codenas. No queremos vivir en un país de conveniencias bastardas».

Carmen Álvarez Vela
«Sánchez nos pide magnanimidad con aquellos que dieron un golpe de estado y que, incluso desde la cárcel, trabajan de forma activa, imparable y chulesca para destruir la nación española, los derechos de todos y, en especial, los de aquellos españoles que viven en Cataluña, que son tratados desde el Gobierno de España como ciudadanos de tercera. Pues bien, contra el vicio de pedir está la virtud de no dar. Ante esta situación anómala impropia de una democracia provocada por un Gobierno traidor, no debe quedarle un resquicio de duda al Sr. Sánchez sobre el sentir de la mayoría de la ciudadanía a favor del imperio de la ley y la unidad de la nación. Cada voz suma. Nos vemos el 13 de junio en Colón. Por todos, por España».

Itxu Díaz
«El domingo el compromiso es con la libertad y la justicia en toda España. Con nuestra presencia, tenemos por primera vez la oportunidad de recordarle a Sánchez que él es un servidor de España, que España no está a su servicio. Que somos muchísimos más los españoles que estamos a favor de que se haga justicia, que tenemos razón, y, qué coño, que somos mejores».

Claro que hay que ir a Colón (y a mucha honra)
EDUARDO INDA. okdiario 13 Junio 2021

Los gobiernos empiezan a caer por dos motivos fundamentales: la corrupción y las movilizaciones callejeras. Amén, obviamente, de una incompetencia que no es excluyente con los dos factores anteriores sino incluyente y directamente proporcional. Macron empezó a pasarlas canutas con los chalecos amarillos, que inicialmente montaron el pollo al disparar el Gobierno francés el precio del gasoil (un 23%) modelo Pedro Sánchez, a Trump le incendiaron EEUU las algaradas organizadas por el salvaje asesinato de George Floyd y en Sudamérica el comunismo financiado por Maduro está intentando derrocar a los presidentes democráticamente elegidos en Colombia (Duque) y Chile (Piñera) y pronto puede tener en sus manos el del Perú de la mano del analfabeto Pedro Castillo tras agitar las calles y robar las elecciones. Que se lo digan a Mariano Rajoy, al que le empezaron a mover la silla las mareas y esos Asalta el Congreso eufemísticamente llamados Rodea el Congreso casualmente desatados nada más arribar a Moncloa.

Pero hay protestas y protestas. Detesto las violentas porque, aunque la razón esté de su lado, la pierden instantáneamente si hay heridos o muertos y si atacan a esos defensores del Estado de Derecho que son los policías. Algo de eso sucedió cuando las legítimas y necesarias manifestaciones por el asesinato del afroamericano George Floyd en Minneapolis degeneraron en pillaje, incendios de comisarías e intentos de acabar con la presencia policial en las principales ciudades de la superpotencia. Cuando son pacíficas, la fuerza de la razón se impone antes o después.

El derecho de manifestación tiene más sentido que nunca en la España democrática por el autoritarismo rayano con el absolutismo que ha impuesto el presidente menos votado de la historia: Pedro Sánchez. Un pájaro que ha hecho saltar por los aires todos los consensos habidos y por haber, el Pacto del 78 para empezar, forjando alianzas con todos los enemigos de España: ETA, los golpistas catalanes y esos mugrientos muchachos de la cúpula de Podemos que no son sino patéticos machacas del narcoterrorista Nicolás Maduro.

Estar en Colón no es una opción. Lo de pensárselo tampoco. Constituye una obligación moral. Cuando un presidente del Gobierno se mete en la cama con Arnaldo Otegi, el malnacido que dirigió ETA, el psicópata que pegó varios tiros a Gabriel Cisneros y el Belcebú que jugaba a la ruleta rusa con su secuestrado Javier Rupérez, hay que empezar a pensar que algo está mal. Muy mal. Peor que muy mal. Darte la mano con Otegi es tanto como ciscarse en la memoria de las 856 personas asesinadas por la banda terrorista, en los miles de ciudadanos heridos, mutilados, calcinados o raptados, en las decenas de miles de extorsionados y en los 250.000 vascos y navarros que hubieron de exiliarse para que no les metieran un tiro en la nuca o, simplemente, porque estaban hartos del nazismo batusuno.

La anormalidad de Sántxez prosigue, sin solución de continuidad, con ese otro acuerdo, éste de Gobierno, con un Podemos que nació financiado con el dinero manchado con la sangre de los pueblos venezolano e iraní. ¿Qué narices pintaban en el Consejo de Ministros unos comunistas, circunstancia inaudita en los 27 países que componen la Unión Europea? Y no unos comunistas como los portugueses, que avalaron desde fuera (no están en el Ejecutivo de António Costa) una bajada de impuestos que ha hecho del país vecino un ejemplo mundial de crecimiento, prosperidad y racionalidad fiscal. No. Unos comunistas irresponsables, violentos y con elevadas dosis de corrupción. ¿Qué carajo hace un teórico socialdemócrata como Sánchez de la mano de un bolivariano multimillonario como Iglesias, que quiere abolir la propiedad privada, nacionalizar empresas estratégicas, ilegalizar los partidos de derecha y prohibir los medios que no sean públicos y más específicamente los que no resultan de su agrado?

Todo esto sería invalidante para cualquier inquilino de Moncloa hace 40 años, tres décadas e incluso dos. Digo dos y no una porque la lógica democrática empezó a cambiar en España con ese Zapatero que es uno de los personajes más simpáticamente perversos y liantes que hay en el hemisferio occidental. El segundo peor presidente de la democracia (Sánchez lo ha batido en tres años) se cargó la Transición, la reconciliación, la prosperidad —aún seguimos pagando su manirrota y suicida política económica—, el prestigio internacional y la unidad de España siendo el primero en pactar con el golpismo catalán. El tripartito con ERC fue la simiente de un proceso de balcanización que está mucho más avanzado que hace 10 años pero, visto lo visto, seguro que menos que dentro de 10.

Lo que nunca pensé es que el alumno superaría al maestro. Investirte presidente en 2020 con el voto pasivo de una formación como ERC que dos años y medio antes había dado un golpe de Estado es una traición supina a la democracia, al Estado, a la Constitución y a los principios más elementales. Pactar con ellos una mesa “bilateral” de “diálogo y negociación” es reconocer implícitamente que lo que hicieron está bien y que son una nación —algo que se da de bruces no sólo con la legalidad sino con la historia—.

Y el acabose llegará más pronto que tarde, antes de agosto seguro, con unos indultos para unos individuos que no se arrepienten y que han advertido que lo volverán a hacer, que se van a decretar con el tan unánime como durísimo informe en contra del tribunal sentenciador y que se anuncian tras conocerse varias informaciones que demuestran que los tejeritos están urdiendo una estrategia para convocar un nuevo referéndum ilegal y la correspondiente declaración de independencia. Sánchez olvida u olvida, creo que más bien lo primero porque el tipo no es muy listo, que estos tíos quieren dividir a los demócratas españoles por aquello de cuanto peor, mejor. Le harán creer que son poco menos que la reencarnación de Gandhi y, cuando esté confiado, le montarán un pollo de padre y muy señor mío provocando la obvia crisis en el sistema español entre una mayoría que le dirá a Sánchez “te lo avisamos” y una minoría que continuará defendiendo sectariamente con uñas y dientes esta metedura de pata caprichosa a la par que celestial.

Esa mayoría natural de españoles adscritos al centroderecha y la derecha tiene que levantarse en Colón, al amparo de ese maravilloso estandarte de 294 metros cuadrados y esa superlativa escultura de Jaume Plensa, contra el golpe sobre el golpe de Estado que representa la decisión de Sánchez. Una prevaricación como la copa de un pino puesto que la toma no porque crea que constituye la panacea para Cataluña, ni porque los golpistas hayan pedido perdón, sino por imperiosa necesidad aritmética. Sin los 13 escaños de ERC en el Congreso tendría que disolver las cámaras y convocar elecciones con un 100% de posibilidades de tener que irse a su casa a tenor de lo que revelan las encuestas.

Conclusión: Sánchez echará mano de esta figura medieval, pensada para robagallinas que dan un palo para que coman sus hijos y no para que privilegiados hagan favorcetes a privilegiados, con el indisimulado objetivo de salvar los placeres mundanos que proporciona ser presidente del Gobierno. A saber: el Falcon, el Airbus 310, el SuperPuma, Moncloa, Quintos de Mora, Doñana y ese Palacio de La Mareta que hasta él ningún presidente se atrevió a usar porque era una residencia real. Ni más ni menos, ni menos ni más. Que nos dejen de tomar por gilipollas con ese cuento chino de que lo hace por amor a España, por responsabilidad y por arreglar Cataluña. ¡Venga ya!

Además de los ademases, hay que tomar Colón para evitar este nuevo ataque a la independencia judicial, a la separación de poderes y a la Constitución. Encima el pavo se permite el lujo de justificar urbi et orbi su golpe de Estado sobre el golpe de Estado con el argumento de que “la revancha y la venganza no son principios constitucionales”. Una paráfrasis, por cierto, de lo que declararon Junqueras y cía durante el juicio. Hace falta ser desahogado. Por esa diabólica regla de tres venganza y revancha son la condena a El Chicle, a un David Oubel que asesinó a sus hijas con una radial, al asesino de Miguel Ángel Blanco, Txapote, o eventualmente a ese hijo de perra que es el padre de las niñas de Tenerife. Qué asco de ética se gasta el pollo.

Si no hay razones de peso para inundar Colón que venga Dios y lo vea. Por eso se me antoja un disparate que los barones del PP, excepción hecha de Ayuso y Alejandro Fernández, den plantón a una concentración que no es del PP, de Vox, Rosa Díez o Savater sino de los constitucionalistas en general. Queridos Juanma Moreno, Alberto Núñez Feijóo, Alfonso Fernández Mañueco y Fernando López Miras, quienes tendrán que avergonzarse serán aquéllos que están destrozando los consensos constitucionales, reduciendo la Constitución a papel mojado y pactando con terroristas y golpistas, no los que los defendemos. Vamos, digo yo.

La campaña de agit-prop diseñada por la izquierda mediática da resultado. Se cumple ese viejo aforismo del “divide et impera [divide y vencerás]” de los romanos. Los barones y los capos de la derecha que no se pasen por Colón no lo harán por falta de convicción, porque la tienen igual que usted y que yo, querido lector, se quedarán en casa para que esa inmensa mayoría de contertulios de izquierda no les machaque, para que Pepa Bueno, Àngels Barceló, el payasete de Risto, Cintora, Mónica López, Errejón, Montera, Monedero y Echenique no les zurren la badana, incluso para que la derechita mediática idiota no les ponga a caer de un burro. A más a más, hay que subrayar que lo de que Vox es la extrema derecha es una milonga que ninguno de ellos se cree. No está de más recordar que los convocantes son personas tan de extrema derecha como Fernando Savater, luchador antifranquista de verdad, y Rosa Díez, que no procede de Fuerza Nueva sino del PSOE de Felipe González.

Su cobardía es un éxito para Sánchez, con su pusilanimidad se convierten en involuntarios colaboradores del felón. Allá ellos. En el pecado llevarán la penitencia. Hay que plantarse en Colón con la cara bien alta. Los malos no somos quienes defendemos esa ley de leyes que es la Constitución, la legalidad en general y el principio de igualdad ante la ley en particular. Los malos son los que atacan todos estos principios, basta ya de convertir el mal en el bien y el bien en el mal. Pasarse por la plaza que lleva el nombre de uno de nuestros antepasados más ilustres se antoja una obligación cívica. Practiquémosla con pasión, convicción, alegría y, como he enfatizado al principio, sin violencia. Los socialpodemitas están deseando que se produzca el más mínimo incidente para montar el pollo del siglo y empezar de nuevo con la cantinela de la extrema derecha. Más que la vida, que diría la vicepresidenta Calvo, en esta manifestación nos va la legalidad y, en consecuencia, la democracia. Que no es moco de pavo.

Un enemigo de España
Jesús Cacho. vozpopuli.es 13 Junio 2021

Indignación, rabia, impotencia. Es lo que de nuevo sienten los constitucionalistas catalanes, otra vez a la intemperie, ante la avalancha propagandística que el nacionalismo ha puesto en circulación en las últimas semanas, esta vez en alianza con la armada mediática agrupada en torno al PSOE de Pedro Sánchez y su marca catalana, el PSC. Ríos de tinta, agua a mansalva la que está desfilando bajo los puentes de una engañifa que, en el fondo, casi también en la forma, es la misma que en 2017 acompañó el intento de golpe de Estado perpetrado por el separatismo contra ese gañán sin sangre en las venas llamado Mariano Rajoy. Este nuevo turbión no deja de sorprender en tanto en cuanto las tropas coaligadas han perdido muchos efectivos en los últimos tiempos, por más que sigan controlando al 100% el espacio mediático catalán y en Madrid manejen el aparato del Estado, con su agitprop anexo, a plena satisfacción, aunque lo más llamativo quizá sean las dudas que ha generado entre constitucionalistas con la cabeza bien amueblada, políticos sensatos, columnistas de postín, gente que de repente parece dudar, como dispuesta, dispuestos muchos, a comprar, si no todo, sí buena parte de la mercancía averiada con la que Sánchez y su banda intentan disfrazar ese nuevo insulto a la nación de ciudadanos libres e iguales llamado indulto.

Conviene insistir: no hay nada nuevo. Ninguna posibilidad de reconciliación, de concordia, de acuerdo; ningún volver a empezar con un nacionalismo que no ha cambiado un ápice sus objetivos maximalistas. El separatismo sigue hozando en el barro conceptual y semántico en el que habita desde tiempo inmemorial, del mismo modo que Sánchez sigue prisionero de los compromisos contraídos con quienes el 31 de mayo de 2018 lo elevaron a la presidencia del Gobierno para desgracia de esa realidad de siglos llamada España. El felón siempre pensó que el poder que confiere la presidencia le daría oportunidades sobradas para huir del cepo, escapar del callejón sin salida en el que él mismo se metió al aceptar los apoyos de la anti España. La “operación Illa” ha sido el último, y casi desesperado, intento de librarse del abrazo del oso de sus socios de investidura, la última intentona por recuperar una cierta autonomía. La operación pretendía ocupar la Generalidad con un nuevo tripartito (PSC, ERC y Comunes) presidido por Illa, naturalmente, pero con los socialistas dispuestos a ceder el honor a ERC incluso en el caso de ser ellos la lista más votada. Y a cambio de asegurar a Esquerra el control político de Cataluña para los próximos 20 años, Sánchez pensaba trincar por sus partes a un Junqueras que vendría obligado en Madrid a sostener a su Gobierno hasta el final de la legislatura y lo que venga después.

La operación fracasó porque Illa (hoy apenas una sombra que se pasea por el Parlament como un fantasma) se quedó a mitad de camino. ERC no picó nunca el anzuelo que le lanzaron desde Moncloa y los resultados de las urnas, muy ajustados, negaron a Salvador Illa el protagonismo que pretendía. De modo que es ERC quien en realidad tiene al PSOE y a Sánchez cogidos por salvada sea la parte. Al contrario que su oponente, Junqueras tiene socios bastantes donde elegir para el Gobierno de la Generalidad, tanto desde la vertiente política como de la llamada “agenda social”. Sánchez depende de ERC, pero ERC no necesita a Sánchez, el aprendiz de déspota que tres años después de mayo de 2018 sigue atado al yugo de un partido que le hará sudar tinta a la hora de lograr los apoyos que necesita para seguir en el machito.

Es el fracaso de la “operación Illa” lo que acelera la concesión de los indultos. Porque Pedro no tiene otro cromo que intercambiar con Junqueras que no sean los indultos, una realidad que un día sí y otro también devuelve a este descuidero de la política al punto de partida del 31 de mayo de 2018. Su Sanchidad está obligado a atender las letras de cambio que sus socios le pasan puntualmente a cobro, sin que tenga forma de escapar del cepo, la celada que él mismo se tendió aquel día. Nada parece irle bien. Fracasó lo de Illa, salió como el rosario de la aurora lo de Murcia y ahora corre serio peligro de estrellarse con “lo” de Sevilla. Su margen de maniobra en el Congreso, donde soñaba con arrinconar a la oposición, es prácticamente nulo, y las encuestas parecen empeñadas en demostrarle (los resultados del 4 de mayo en Madrid así lo avalan) que el país no solo no le quiere, sino que mayoritariamente le detesta. Y todo parece indicar que estamos ante un movimiento transversal que ha recalado ya en las propias filas socialistas. Sánchez o el náufrago necesitado de urgente salvavidas.

De modo que todas sus políticas se reducen a conceder al separatismo lo que este le pide. Ningún margen de maniobra. Un hombre esclavo de su ambición. Con todo, él y sus exegetas podían haber planteado la “operación indulto” con cierta delicadeza. Podían haberla presentado al país con otro envoltorio, argumentar que dada la situación por la que atravesamos, la pandemia y sus consecuencias, la situación de la economía, la acumulación de deuda, la avalancha de paro y otras desgracias fáciles de imaginar, España necesita cerrar heridas, tender puentes, pacificar la hoguera encendida por el separatismo, tender una mano a la concordia, no sé, algún discurso algo más creíble, menos mendaz, españoles todos, sabemos que perdonar el golpe de octubre del 17 supondrá para la mayoría de ustedes tragarse un sapo de grandes dimensiones, pero humildemente creemos en la necesidad de ese sacrificio, en la importancia histórica de ese gesto aquí y ahora… Sería una línea argumental débil, pero en cierta medida honesta. Pero no, de nuevo han tirado por el único camino que conocen: el de la mentira, de modo que han hecho algo peor aún: han abrazado la línea argumental del nacionalismo y la han hecho suya, dispuestos a blanquear al separatismo, la cara como el cemento armado, argumentando que Junqueras ha renunciado a la vía unilateral, mostrando como prueba una carta que no dice nada de lo que el Gobierno y Lo País dicen que dice. De nuevo nos toman por tontos. De nuevo traicionan a la nación alineándose con los enemigos de la España constitucional.

Asombra la disciplina con la que los medios de comunicación que escoltan al sanchismo defienden que el sapo del indulto, que todo el mundo sabe que es un sapo, es un bocado exquisito con el que los españoles van a disfrutar como nunca. Su ausencia de vergüenza es solo comparable a su falta de pudor. Demasiada gente vive ya de la mamandurria de un Estado y de un sector público capaz de colocar a miles y miles de tragasables dispuestos a decir blanco donde todo es negro. Sánchez necesita seguir alimentando a su tropa; necesita dar los indultos para asegurarse un final de legislatura con posibilidades de renovar su poder en las urnas, una contingencia hoy remota pero que dependerá en buena medida de la llegada del maná europeo en forma de esos 142.000 millones, la mitad de ellos gratis total, con los que espera “comprar” la voluntad de media España, asegurarse el control de la práctica totalidad de los grandes grupos mediáticos y el favor de los amos del Ibex 35, esos señores que de forma vergonzante hoy se pliegan a sus deseos en la esperanza de que el susodicho maná arregle sus cuentas de resultados y eleve la cotización de la acción en bolsa.

Después del indulto vendrán nuevas cesiones en cadena. Está en la condición del nacionalismo, ese ogro insaciable al que hay que alimentar casi a diario para mantenerlo apaciguado. Y está en la condición de un Sánchez prisionero de la moción de censura. Lo ha puesto de manifiesto el documento incautado al ex senador Xavier Vendrell y que hemos conocido esta semana. Nadie puede albergar la menor duda de que sobre esa mesa de diálogo que Sánchez quiere copresidir con Junqueras estará, cual nuevas letras de cambio a pagar sin demora, la amnistía y la celebración de un referéndum de autodeterminación, otro sapo que los Illa, Iceta y Cía. intentarán envolver en el mismo falso papel de regalo con el que hoy disfrazan el indulto, diciendo que será una consulta no vinculante dentro de la Constitución, pero que los separatistas entenderán y publicitarán como lo que quieren que sea: un referéndum de autodeterminación. Eso, y el regreso del prófugo Puigdemont como el héroe que vuelve a Roma tras la conquista de la Galia, algo que ese portento intelectual que responde al nombre de Ione Belarra acaba de adelantar, sin la menor duda con la anuencia de Sánchez, para ir preparando el terreno.

Y el mismo desprecio, la misma fatal ignorancia, idéntico intencionado olvido el de esos millones de catalanes que no comulgan con el ideario nacionalista y que han sido y son tratados como ciudadanos de segunda en la propia Cataluña por el separatismo y en Madrid por los sucesivos Gobiernos de la democracia. Es evidente que de la “negociación” que Sánchez pretende con el separatismo no saldrá nada. Porque quien negocia es un tipo al que el 4 de mayo Díaz Ayuso extendió el certificado de defunción, y una ERC que el 12 de febrero pasado obtuvo 603.607 votos en las autonómicas catalanas, tras perder el 35,5% del voto logrado en 2017. Aquella cifra representa el 11,1% del censo electoral catalán y apenas el 7,81% de la población total de Cataluña, unos porcentajes con los que no se puede negociar ni la compra de una bolsa de pipas. Se trata simplemente de una sociedad de socorros mutuos entre un Sánchez que, más débil que nunca, necesita de ERC para acabar la legislatura, y una ERC que sabe que jamás volverá a tener al frente del Gobierno a un aventurero tan bien dispuesto a devolverle el favor. Una sociedad que durará el tiempo que a los separatistas (más bildutarras y nacionalistas de derechas vascos) convenga. Sánchez y su banda. Una banda que puede, eso sí, hacer mucho daño a este país si no la desalojamos democráticamente cuanto antes del poder. Por eso hay que manifestarse hoy en la plaza de Colón: para mandar a las sentinas de la historia a los enemigos de España que hoy gobiernan España con Sánchez al frente. Seguimos anclados al 31 de mayo de 2018.

Cataluña, el Gran Guiñol
Gregorio Morán. vozpopuli.es 13 Junio 2021

Primero fue el drama, ahora toca la comedia. Empezó con una sublevación institucional jaleada en las calles. Hubo atropello, violencia y una intención inequívoca de hacerse con el poder y, para empezar, un intento de ocupaciones de los centros que amenazaban con mantenerse fieles a sus responsabilidades como garantes de la ley y la Constitución. Me importa una higa lo que consideren nuestros nada afamados jurisconsultos. Yo lo viví. Empezaba el otoño de 2017.

Primero habían allanado el terreno; llevaban años preparándolo. Tuvieron miedo de las consecuencias, y los jefes, en un ejercicio de incompetencia y torpeza, no supieron que iniciar una revuelta es más fácil que saber darle un sentido. Ahí se quedaron, pero las mesnadas “indepes” estaba ya dándole gusto a la intención y siguieron hasta que miraron alrededor y no había más que destrozos. Fue una asonada, que se decía en el siglo XIX, pero parecía una fiesta.

Fiesta para unos, castigo para los demás. Algo se había conseguido: dividir en dos bloques la sociedad catalana, los facciosos que se sublevaron y los perplejos que hubieron de sufrirlo. Desde entonces gobiernan los facciosos y como en toda lucha de banderías quienes mandan se hacen con el botín. Aún siguen administrándolo y pelean por que nadie se lo arrebate. Quien pretenda ver en el actual conflicto entre Junts (ex Convergencia) y Esquerra Republicana algo de mayor enjundia, está desperdiciando su talento. O bien tiene intereses en el reparto, caso del PSC con Miquel Iceta a la cabeza.

Aquí entra el presidente Sánchez, que se enteró de que existía un territorio con problemas el día que le llamó el nunca suficientemente despreciado Mariano Rajoy para dar su consentimiento a la aplicación del artículo 155 de la Constitución. Y le dijo que sí y era tal su desconocimiento de lo que se ventilaba que la única condición que puso fue rechazar que se aplicara el tal artículo en los medios de comunicación dependientes de la Generalidad. Es decir, que siguiera la pelea, pero con armas de intoxicación masiva.

Quizá alguien le susurró que de ahí podía obtener beneficios; la mano blandita de Miquel Iceta seguro que no era ajena al recurso. Hicieron un pan como unas hostias y por eso recibieron lo que se habían trabajado. Hoy el PSC es la única fuerza impotente del constitucionalismo, por más que a la noche reniegue de lo que dice durante la mañana. No es que no existan demócratas y constitucionalistas en Cataluña, pero no tienen quien les represente y menos aún quien les defienda. Ciudadanos soportó la vileza facciosa hasta que se cansó y marchó a Madrid en busca de mejor y mayor fortuna, y ahí perdió hasta la vida jugándosela a la ruleta rusa. Fue el final del período dramático.

Y empezó la comedia que nos trajo hasta el Gran Guiñol. Desde hace años, muchos, hay un decreto pendiente de ser llevado al BOE y que por el falso pudor de no delatar su condición de trileros no osan consumar. Sería muy breve y explícito. “A partir de la fecha queda prohibida la utilización de vídeos y declaraciones políticas anteriores al día de hoy”. Esa amnistía total para el recuerdo nos evitaría enfermedades mentales ligadas a la coherencia, la manipulación y la valoración, en toneladas de mentiras, pensadas para engañar a la ciudadanía. Sería un modo de atajar la otra pandemia que nos castiga: la perseverancia en el engaño.

No podía haber indultos porque los penados eran renuentes a la corrección de sus inclinaciones y amenazaban con reincidir. Habrá indultos. No puede existir una mesa de la Generalidad y de España para tratar asuntos de competencia del Estado porque sería dar preponderancia a una comunidad autónoma sobre el resto, amén de que mostraría la resistencia de una y la fragilidad de la otra. Habrá mesa. No deberían participar los delincuentes políticos porque implica la amnistía “de facto”. Irán quienes decidan los dos partidos facciosos que forman gobierno en Cataluña. Si le parece bien a Oriol Junqueras que cada vez tiene más claro que su papel puede emular al del inefable “español del año”, Jordi Pujol, le tendremos de cuerpo presente en la misma mesa que el Estado. ¿Acaso no advirtió el ministro Ábalos que estábamos ante un Mandela montserratino? Asumía el papel de gerifalte del apartheid. Nadie en su sano juicio y sin subvención piensa en la idea de un referéndum en Cataluña. Pero como de momento queda lejos el 2023, fecha de caducidad de la idea, los actuales participantes del Gran Guiñol ya sugieren que podría haber otro referéndum, aún por concretar. Hay que irse preparando para asumirlo.

Las bases para que culmine el festejo están echadas. El gobierno de Cataluña, fileteado entre el fugado de la justicia, Puigdemont, y el principal actor de la asonada, Oriol Junqueras, han puesto en la mesa las raciones para que coman los suyos. El reo Jordi Sánchez, delegado de Puigdemont en la trena cinco estrellas, se ha esforzado para que el controlador de los dineros sea Jaume Giró, un viejo conocido en la medicina homeopática -dosis adecuadas- de las subvenciones. Ya le pagaba al tal Jordi Sánchez por mediación de La Caixa y durante varios años a su tapadera, por buen nombre Observatorio de Derechos Humanos de la Universidad Pompeu Fabra. Ahora en su condición de consejero de Economía, administrará en Publicidad Institucional un mínimo de 32,5 millones -cómputo de 2018-. La homeopatía da para mucho.

Primero fue llamar “venganza” a la Constitución restablecida. Ahora que uno debe abandonar cualquier idea de venganza, que por cierto nunca tuvo, y que entramos en el enjundioso palabro de la Magnanimidad, concepto siempre reversible, abordemos, pues, lo que puede ser mañana. Estamos contemplando el Gran Guiñol metidos en un fangal que a nosotros nos llega a la cintura y a ellos les cubre hasta las cejas. Consolémonos porque lo que sí tiene de fascinante este proceso es lo imaginativo de las palabras y lo miserable de las razones. Dure lo que dure se nos hará eterno y cualquier opción diferente roza lo impensable y amenaza con ser “empeorable”.

El presidente del Gran Guiñol cada vez tiene mayores dificultades para lidiar con la fragilidad de sus bases. Unidas Podemos pueden poco y a duras penas se mantienen unidas, deslizándose hacia la inanidad. El PNV advierte de que romperá la caja única de la Seguridad Social. Con Bildu los viajes son peligrosos; tienen la vieja experiencia de los finales abruptos. No es extraño que el Gran Muñidor se dedique a recorrer el mundo ahora que la casa se resquebraja.

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