AGLI Recortes de Prensa   Lunes 14  Junio  2021

Clamor ciudadano contra un presidente felón
EDITORIAL. Libertad Digital  14 Junio 2021

Si Sánchez creía que su decisión de indultar a los golpistas catalanes iba a ser aceptada por los ciudadanos españoles, aunque fuera a regañadientes, ayer recibió un notorio mensaje de que esa traición a la Nación española que está preparando no va a quedar impune. La España que abarrotó la madrileña plaza de Colón advirtió a Sánchez de que no va a permitir que trocee la soberanía nacional y destruya el orden constitucional, porque eso es precisamente lo que está provocando el líder socialista con sus continuas genuflexiones ante el independentismo.

Sánchez no solo quiere indultar a unos políticos delincuentes condenados con todas las garantías del Estado de Derecho por sedición y malversación, sino que busca garantizarse el apoyo de los enemigos de la democracia española con la aceptación posterior de un referéndum independentista tramposo, camuflado de consulta estatutaria.

El Gobierno socialcomunista no puede indultar a los responsables de un intento de Golpe de Estado que no han mostrado el más mínimo arrepentimiento, sino que, por el contrario, presumen orgullosos de su delito afirmando que lo volverán a hacer. Así lo considera el Tribunal Supremo y la fiscalía, que han emitido sendos dictámenes rechazando cualquier medida de gracia a unos sediciosos que amenazan con reincidir. Por eso, la decisión de Sánchez de cancelar las condenas recaídas en la sentencia del Supremo no es el ejercicio de un acto graciable a criterio del Ejecutivo, sino un fraude de ley para sacar a la calle libres de cargos a unos presos que no lo merecen.

Eso es lo que le dijo a Sánchez ayer la multitud que se dio cita en Madrid, convocada por la plataforma Unidad 78. Sin complejos de ningún tipo, a pesar de la burda campaña izquierdista que trata de convertir en ultraderechista a todo aquél que no se postra ante el Gobierno socialcomunista, la muchedumbre presente en la céntrica plaza de la capital mostró su firme rechazo a esta política de concesiones a los independentistas. Una firmeza compartida con la inmensa mayoría de españoles, que no quiere ver rota la unidad nacional y destruida nuestra democracia, como ocurrirá sin duda alguna si Sánchez consigue sus objetivos.

Manifestación en Colon contra indultos
Rosa Díez: No permitiremos que nos roben la Nación
Redacción. https://rebelionenlagranja.com 14 Junio 2021

La representante de la plataforma convocante Unión 78 Rosa Diez pidió a los miles de manifestantes que gritaran con ella «basta ya» al gobierno de Sánchez. «Si se les indulta, será el Gobierno de España el que estará violando la Constitución«, ha dicho.

La exlíder de UPyD ha afirmado que la sociedad civil no está dispuesta a callar más ante un gobierno «que premia a los enemigos declarados de su nación«. «No vamos a tolerar más tiempo, callados ni encerrados en casa, nuevos ataques a la justicia y a la división de poderes; no vamos a callar ante los auto indultos de un Presidente que, asociado a delincuentes separatistas, traiciona sus obligaciones constitucionales».

Un gobierno sectario y peligroso
«¿Dónde se ha visto un gobierno que premie a los enemigos declarados de su nación? ¿Dónde un gobierno dedicado a dividir la sociedad, propagando el sectarismo más maniqueo y destructivo? ¿Dónde un gobierno decidido a sobrevivir incluso al precio de destruir la justicia y el imperio de la ley? Sánchez ha puesto la justicia en venta y la usa como medio de pago, socavando así las bases mismas del sistema democrático», ha lamentado Díez, que también ha destacado que «un gobierno que insulta y excluye a más de medio país tachándole de ultraderecha no es un gobierno para todos, es un poder excluyente, sectario y peligroso».

Rosa Díez ha afirmado que «esta es la primera» protesta «de otras, volveremos a unirnos aquí y en otras plazas de España. Este es nuestro mensaje a Sánchez y a su gobierno: no permitiremos que nos roben ni la nación común ni los derechos de ciudadanía«.

Colón, símbolo de la dignidad de España
OKDIARIO  14 Junio 2021

La madrileña plaza de Colón se convirtió en símbolo de la dignidad nacional frente a la ignominiosa claudicación del Gobierno ante los golpistas catalanes. Produce vergüenza los intentos del Ejecutivo socialcomunista de tratar de estigmatizar a los asistentes a la multitudinaria concentración con el marchamo de la extrema derecha, como si la defensa de la Constitución y la unidad nacional fueran, para la izquierda, señas de identidad de una nueva forma de fascismo.

Resulta pavoroso que el único argumento para denigrar a los asistentes al multitudinario acto sea ese, síntoma de la degradación moral de un Gobierno que para seguir en el poder es capaz de ofender los sentimientos patrióticos de la gente que se siente concernida con España y sus valores constitucionales. Es una perversion propia de alguien que, como Pedro Sánchez, ha decidido vender esos valores por un puñado de votos.

La plaza de Colón es ya el símbolo de resistencia de millones de españoles, muchos de ellos socialistas, que no están dispuestos a que el mercader de La Moncloa trafique impunemente con la dignidad de un país al que pretende convertir en moneda de cambio para perpetuarse en el poder. Sánchez es un felón que usa el indulto para autoamnistiarse y librarse del voto de censura de la inmensa mayoría de la sociedad española parapetándose en La Moncloa como un auténtico cobarde. Su único afán es ganar tiempo y esperar a que los españoles olviden su ignominiosa ofensa.

Debe pensar que la dignidad del pueblo español tiene un precio, como la suya. Ahí se equivoca: la plaza de Colón no es una foto -como estúpidamente pretende hacer creer- , sino la expresión de la fortaleza moral de todos aquellos -y son muchos- que no aceptarán jamás que España sea moneda de cambio de un mercachifle sin escrúpulos. Podrá sacar a los golpistas catalanes de la cárcel, pero lo que no podrá hacer jamás es escapar de la condena que España le impondrá en las urnas

Colón, una causa justa
Editorial ABC 14 Junio 2021

La manifestación celebrada en Madrid en contra de los indultos que el Gobierno está ultimando para los líderes independentistas catalanes no es la reivindicación de una causa ideológica, sino la asunción de una causa justa. Lo de menos es si acudieron cientos de miles de personas, como sostienen los organizadores, o si lo hicieron solo unos miles, como sostiene, siempre interesadamente, la Delegación del Gobierno. Lo relevante fueron los mensajes, que por cierto provenían de una transversalidad ideológica evidente, incluidas personas de marcado talante progresista. No fue una eclosión del pretendido fascismo que invoca el Gobierno contra un legítimo derecho de protesta. Fue un ejercicio de elocuencia democrática contra un abuso arbitrario que además deslegitimará a instituciones como el Tribunal Supremo. Tiene razón Pablo Casado cuando reclama a Pedro Sánchez que no cambie la unidad de España por un puñado de votos. Tiene razón Santiago Abascal cuando afirma que la única foto que avergüenza a los españoles es la de Sánchez con el golpismo. Tiene razón Rosa Díez cuando denuncia que el Gobierno está premiando a los enemigos de la nación española por intereses indignos. Tiene razón Inés Arrimadas cuando exige a Sánchez que no se arrogue la representatividad de los catalanes para aprobar una medida de gracia en nombre de todos ellos. Y tiene razón el escritor Andrés Trapiello cuando afirma que «nadie es facha por decir hoy lo mismo que decía Sánchez hace unos meses». Quien ha cambiado es Sánchez, no los demócratas. No los constitucionalistas.

A partir de ahí, solo queda esperar a que Sánchez consagre su hoja de ruta claudicante. Y cuando indulte a los separatistas aceptando una humillación de la Sala Segunda del Tribunal Supremo y una rendición de los principios constitucionales básicos, sentado a una ‘mesa de diálogo’ que acepte de facto la amnistía encubierta del separatismo y una consulta por la autodeterminación de Cataluña, ya no bastará siquiera la hemeroteca para ridiculizarle. Sánchez se expondrá a su error rindiendo cuentas ante las urnas. Los indultos son en efecto una prerrogativa del Gobierno -Isabel Díaz Ayuso se extralimitó ayer involucrando al Rey-, pero su llamamiento a la magnanimidad y a la concordia son solo una burda añagaza para mantenerse en el poder a costa incluso de los principios del propio socialismo. Su coartada debería empujar a un partido constitucionalista como el PSOE -hasta ahora siempre lo fue- a iniciar una reacción consecuente contra la impositiva conducta de Sánchez. Entre otros motivos, porque él es quien no está arrastrando al PSOE hacia una nueva transición, sino hacia un abismo electoral.

El Gobierno podrá seguir alegando lo que quiera contra una y mil ‘fotos de Colón’. Pero la foto de Colón ya no la conforman unos partidos discrepantes con su modo autoritario de gobernar, sino miles y miles de ciudadanos hastiados de que se les someta a un chantaje. ¿Qué garantías tiene el Gobierno de que el separatismo se va a adaptar a los modos y usos democráticos y a la legalidad vigente? Ninguna. Ni se arrepienten ni niegan taxativamente que vayan a reincidir. La motivación de cualquier indulto cae por su propio peso. Sánchez solo quiere ganar tiempo mientras la democracia lo pierde.

El clamor ciudadano sin siglas en Colón acentúa la crisis del sanchismo
No ha sido una reedición de la foto de 2019. De serlo Sánchez correría a convocar elecciones, y no lo hará. En términos partidistas no hay ganador. En términos políticos sí hay un perdedor.
Ana Martín. España. esdiario 14 Junio 2021

Si realmente la de este domingo hubiera sido una reedición de la foto de Colón de aquel 10 de febrero de 2019 en que el PP, Vox y Ciudadanos se unieron sobre el escenario, el próximo viernes Pedro Sánchez convocaría elecciones generales.

Que es, precisamente, lo que hizo hace tres inviernos asesorado por Iván Redondo, con un discurso en el que apeló a la ciudadanía: "España -sostuvo en aquella comparecencia- es de sus ciudadanos, no pertenece a ningún partido político. Es de los españoles. España es suya. Y ahora, ellos y ellas deberán decidir si damos pasos hacia atrás o avanzamos para lograr la España que queremos".

Pero no. Esta vez el presidente no se plantea ni remotamente convocar a los españoles en las urnas para que estos respondan a su operación reencuentro -eufemísticamente así llamada- y a sus llamamientos a la "magnanimidad" de los ciudadanos para con los independentistas que sacan pecho y presumen de que lo volverán a hacer. No preguntes lo que no quieras saber, dice el refrán.

Y a estas alturas de su segunda legislatura, con su popularidad en mínimos y embarcado en una operación política de altísimo riesgo que cada vez se parece más a una amnistía que a nueve indultos parciales (ojo al futuro de Carles Puigdemont), Sánchez no quiere saber. Así que no preguntará. Menos teniendo en cuenta los sondeos -todos- tras los comicios madrileños del 4 de mayo y el proceso de reunificación de populares y naranjas.

"España no te indulta"
Una de la infinidad de pancartas que este domingo poblaban la plaza de Colón rezaba: "Sánchez a ti España no te indulta". Y ahí, en esas siete palabras está condensado el sentir de las miles de personas que desafiaron al sol abrasador de Madrid en defensa de la Constitución y más allá de unas u otras siglas.

Se sabía que el PP, Vox y Ciudadanos, "las derechas" como se refiere a ellas despectivamente la izquierda, acudirían por separado al llamamiento de Unión 78, la plataforma ciudadana de Rosa Díez y Fernando Savater. Nadie esperaba, pues, una foto conjunta de Pablo Casado, Santiago Abascal e Inés Arrimadas. Casado no la quería, Abascal no la necesitaba y Arrimadas la habría aborrecido.

Salvando las enormes distancias, tampoco el PSOE y Unidas Podemos se manifiestan codo con codo, ni antes ni ahora que comparten Gobierno, cuando llega el 8 de marzo o el 1 de mayo. Cada uno con su espacio.

No fue la de este domingo una protesta que capitalizara ninguno de los partidos del centro derecha. No Casado, pero tampoco Abascal, aunque hubiera alguna pancarta crítica con el Gobierno de Mariano Rajoy -El PP dejó que se fugara Puigdemont, decía una de ellas- que provocó ciertas tensiones durante el acto.

El PP, Vox y Ciudadanos no convocaron; secundaron. Hablaron menos y escucharon más. Dejaron que el protagonismo fuera para Unión 78 y para discursos como el del escritor Andrés Trapiello, quien hizo extensivo el rechazo a los indultos a todos los constitucionalistas, también los de izquierdas: "Aquí hay personas de derechas, pero también de centro y de izquierdas", señaló.

En términos partidistas no hubo un partido ganador. En términos políticos sí hubo un político perdedor: Pedro Sánchez, que guardó un silencio sepulcral durante toda la jornada, a resguardo en La Moncloa.

Perfil bajo hasta que llegó Calvo
El PSOE trató de dar un perfil bajo a la concentración, señal de que no le hacía ningún bien. No compareció en Ferraz ningún primer espada, sino que a la hora de la manifestación el partido difundió unas declaraciones del número dos del grupo parlamentario socialista en el Congreso, Rafael Simancas.

Éste acusó a los presentes en Colón de promover "la discordia, la división y la confrontación" frente a quienes están apostando por "la concordia, el entendimiento y la unidad". Para los socialistas solo hay buenos y malos.

Ocurrió que, cuando el PSOE estaba intentando apagar cuanto antes los ecos de Colón llegó la vicepresidenta Carmen Calvo a votar en las primarias del partido en Andalucía y atacó: "En la plaza de Colón, lanzando proclamas de cartón piedra, no significa más que la impotencia de hacer política de la derecha española, de la ultraderecha española".

No obstante la número dos del Ejecutivo estuvo algo más contenida que el portavoz de ERC, Gabriel Rufián, que llamó a Colón "narcosala de la ultraderecha".

Entre eso y los 25.000 asistentes que contó la Delegación del Gobierno en Madrid (según los convocantes tirando muy por lo bajo), a Sánchez se le vieron las costuras.

Miles de españoles se manifiestan en Colón contra el indulto de Sánchez a los golpistas
'NOS UNE LA DEFENSA DEL ORDEN CONSTITUCIONAL'
https://gaceta.es 14 Junio 2021

Más de 120.00 personas han llenado la Plaza de Colón -y todo su entorno- contra los indultos a los condenados por sedición por el golpe separatista en Cataluña en 2017.

Los miles de asistentes, muchos con banderas de España, han portado pancartas con lemas como ‘No a los indultos’ o ‘Indultos=Insulto’, y han pedido la dimisión de Sánchez. La concentración ha sido convocada por Unión 78, integrada por personas como Rosa Díaz, María San Gil o Fernando Savater.

La propia Rosa Díez ha recordado que «sin solicitud individual ni arrepentimiento no cabe el indulto». «Lejos de cumplir esas condiciones, los condenados nos desafían a todos», ha dicho. Así, ha señalado que «Sánchez ha puesto la Justicia en venta y la usa como método de pago». «Y los españoles de bien no lo vamos a consentir», ha advertido.

«Un Gobierno que insulta a más de medio país es un poder excluyente, sectario y peligroso», ha añadido Díez, que ha lanzado también un mensaje de esperanza asegurando que «los españoles unidos sabremos salir adelante».

«Aquí hay personas de derechas, de centro y de izquierda… somos diferentes, mestizos de pura cepa, a los que nos une la defensa del orden constitucional. Hemos venido a decir ‘No’ a los indultos. Basta ya de embustes», ha afirmado el escritor Andrés Trapiello en su intervención.

Esta protesta se ha producido unos días después de que el jefe del Ejecutivo, Pedro Sánchez, pidiera desde Argentina «compresión y magnanimidad» a la sociedad española en defensa de los indultos a los golpistas, mientras se ha conocido que la Guardia Civil intervino en octubre de 2020 la hoja de ruta de ERC para forzar los indultos y reactivar la vía unilateral.

Indultos 1-O
Más de 200.000 personas gritan «¡No!» a los indultos de Sánchez en Colón
Raquel Tejero. okdiario 14 Junio 2021

Nueva manifestación en Colón contra las políticas de Pedro Sánchez respecto al independentismo en Cataluña. Alrededor de 200.000 personas han salido este domingo a la calle en Madrid para mostrar su indignación con los indultos de los golpistas del 1-O que el Gobierno tiene previsto conceder en los próximos días. Una medida de gracia que cuenta con el rechazo de la Fiscalía, del Tribunal Supremo, de todos los partidos que no son socios del Ejecutivo, de históricos dirigentes del PSOE como Felipe González y Alfonso Guerra y de barones con mando en plaza como Guillermo Fernández Vara y Emiliano García-Page.

Convertida ya en símbolo de la oposición civil a las cesiones al independentismo, la plaza de Colón y todas sus calles aledañas (Goya, Serrano, Génova y paseo de la Castellana) se han abarrotado ante la convocatoria de la plataforma Unión 78. Una auténtica marea humana con banderas de España al viento, bajo un sol abrasador y con restricciones de acceso a la plaza para intentar mantener las distancias de seguridad por la pandemia, ha clamado contra la decisión del presidente del Gobierno.

Decenas de miles de personas refractarias a las que la petición de «comprensión y magnanimidad» que hace Sánchez a los españoles, convencido el presidente de que el perdón a Oriol Junqueras y el resto de los condenados por el golpe catalán en 2017 abrirá un nuevo horizonte de convivencia por el mero hecho de que el líder de ERC haya asegurado que renuncia a la vía unilateral en una carta que contradice el programa de ERC, su ponencia política y los últimos documentos incautados al separatismo.

En la concentración han estado presentes los líderes nacionales del PP, Pablo Casado, de Vox, Santiago Abascal, y de Ciudadanos, Inés Arrimadas. Sin embargo, a diferencia de lo que ocurrió en 2019, en esta ocasión han rehusado hacerse una foto conjunta. También han participado la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso -que no ha tenido problemas en desatascar su agenda para estar presente en la cita, algo que no han hecho otros dirigentes regionales del PP como el gallego Alberto Núñez Feijóo o el andaluz Juan Manuel Moreno- y el alcalde de Madrid, José Luis Martínez Almeida.

«No vamos a callar»
El protagonismo del acto lo ha monopolizado Unión 78, una plataforma cívica que lideran la ex presidenta de UPyD Rosa Díez, la ex dirigente del PP María San Gil y el filósofo Fernando Savater, quien alerta de que el objetivo último de Sánchez no es indultar a los golpistas, sino al independentismo. «¿Dónde se ha visto un Gobierno que premia a los enemigos de su nación? Si en estas condiciones el Gobierno de España indulta a los delincuentes, será el Gobierno de España el que esté atacando la Constitución», ha proclamado Díez en su discurso.

«No vamos a callar ante los ataques del Gobierno a la Justicia y a la división de poderes. Sánchez ha puesto la Justicia en venta y la usa como moneda de cambio. No lo vamos a consentir», ha dicho la política vasca antes de poner fin a la manifestación de Colón, en la que también ha intervenido el escritor Andrés Trapiello.

Sánchez se hizo con el liderazgo del PSOE rechazando los indultos por motivos personales y económicos. Aseguró que los motivos para otorgar la medida de gracia estarían tasados para evitar así «la injerencia del poder ejecutivo sobre el poder judicial» y se comprometió a que las medidas de gracia siempre contarían con el beneplácito «del tribunal que emite la sentencia», algo que no sucede en el caso de los golpistas catalanes.

El Banco de España, ese dique contra el sanchismo
Miguel Ángel Belloso. okdiario 14 Junio 2021

Cuando ejercí el periodismo de trinchera en el diario Expansión hace ya muchos años trabé una cierta relación con Pedro Pérez -desgraciadamente fallecido a una edad temprana-. Pérez fue secretario de Estado de Economía entre 1988 y 1993 a las órdenes del ministro Carlos Solchaga en el Gobierno de Felipe González. Y recuerdo muy bien una de las exclusivas que me proporcionó. Estaba realmente encantado, como un niño con zapatos nuevos, de haber podido sacar adelante la entonces ley de Autonomía del Banco de España. En aquella época había socialistas que creían en la división de poderes y que estaban dispuestos a renunciar a sus facultades en favor de una política económica eficiente y ecuánime.

Después el Banco de España ha sido no sólo autónomo sino independiente, por exigencia de la Unión Europea, aunque esta condición no haya impedido que la potestad de nombrar al gobernador, a cargo del presidente del Consejo, pueda haber malogrado esta condición. Así sucedió durante el mandato de Zapatero, cuando el ministro de Economía Pedro Solbes designó gobernador del Banco de España a Miguel Ángel Fernández Ordóñez, que llegó al cargo tras dejar la Secretaría de Estado de Hacienda, sin solución de continuidad, y que se comportó como un perfecto sectario organizador del mayor desbarajuste que han vivido las entidades financieras en nuestro país, abocándolas al rescate con fondos comunitarios, que ya se fraguó bajo la era de Rajoy y del ministro Luis de Guindos.

Hoy el Banco de España está dirigido por una persona honorable como Pablo Hernández de Cos, un técnico reputado, un señor apartidista, pero también alguien muy consciente de las responsabilidades que tiene a la hora de alertar sobre las debilidades de la economía española y de sus urgencias reformadoras. Su nombre ha salido a la palestra, y no es la primera vez, con motivo del informe sobre las consecuencias que ha tenido la subida del Salario Mínimo Interprofesional decretada por Sánchez a fin de favorecer a las clases medias y bajas e impulsar al mismo tiempo la equidad. Pero las conclusiones del estudio son demoledoras porque el resultado de aquella decisión, adoptada como todas las de Sánchez por el bien de la Humanidad, ha impedido la creación de entre 100.000 y 180.000 empleos que nos habrían venido muy bien.

Aumentar el salario mínimo puede contribuir a elevar la renta de los ocupados, pero constituye una barrera letal de entrada para los más vulnerables, que son siempre los más jóvenes y las personas con menor cualificación, que ven impedido su acceso al mercado laboral, con todos los problemas que el paro acarrea en pérdida de autoestima y de aliento personal. En términos macroeconómicos, además, como bien ha escrito el economista José Luis Feito, la subida del salario mínimo aumenta el gasto público porque reduce el empleo e incrementa el paro. También lo aumenta porque eleva el dispendio en personal público, así como el precio de muchas ayudas y servicios, sobre todo en el ámbito de la sanidad y de la dependencia. La subida del SMI en nuestro país en el periodo 2017-2021 ha sido del 45%. Sus efectos, según acredita el Banco de España, han sido mucho más perjudiciales que los beneficios que haya podido percibir la población ya ocupada.

No son pocos los que consideran que esta ecuación perversa entre el coste y el beneficio de una medida tan aparentemente popular merece la pena. Entre ellos los sindicatos, cuyos afiliados tienen una probabilidad de perder el empleo muy inferior a la media del conjunto de trabajadores por cuenta ajena, y obviamente el Gobierno, embriagado por el aumento de votos que le puede proporcionar esta decisión discrecional, arbitraria y finalmente nociva.

Y así es, como explica el señor Feito, por qué la pérdida de renta recae brutalmente sobre los más vulnerables, los jóvenes y los menos formados. Lo es porque el paro juvenil supera ya el 40%, las peores cifras de la UE, y porque el desempleo tiene enormes costes psicológicos: la dilatada permanencia en el mismo deteriora de forma decisiva toda su futura trayectoria laboral. Los sindicatos escuchan este informe como el que oye llover o, lo que es peor, reaccionan brutalmente hacia el mismo aduciendo equivocadamente que entre las competencias del Banco de España no está la de criticar la política que ellos consideran idónea. Los radicales de Podemos todavía son más feroces en sus reproches. Piensan que los salarios vienen como por ensalmo, cuando en realidad están estrechamente ligados a la productividad y al valor añadido que cada cual aporta a una compañía.

Pero claro, el Gobierno de Sánchez dirige el país junto a los extremistas de Podemos y ha elevado este año las ayudas que concede a las centrales sindicales hasta un 56%, de 8,8 millones hasta 13,8 millones, sólo después de que enseñaran un poco la patita quejándose en las calles por la congelación de la prometida derogación de la reforma laboral y pidiendo de nuevo una subida consistente del salario mínimo. Como son agradecidos, es decir, venales, tanto UGT como CCOO se han manifestado en favor de los indultos a los presos catalanes y así lo harán con cualquier ocurrencia de este Gobierno esencialmente mafioso. Por ejemplo, con la última de las ideas de la ministra de Trabajo, Yolanda Díaz, que consiste en acabar con los contratos temporales que se extiendan más allá de un año.

La aritmética más elemental indica que de aprobarse una medida tan lesiva tendrá, igual que con el salario mínimo, por el efecto inverso al deseado, el de provocar más paro y el de generar menos empleo, que según la comunista que dirige el Departamento considera posible ser impulsado por decreto. En adelante, ¿quién se atreverá a contratar empleados temporales sabiendo que deberá hacerlos fijos después de un año? Lo mismo sucede con la reforma de la negociación colectiva que promueve Díaz con el apoyo de las centrales pero que en realidad trata de recuperar el poder sindical reforzando la discusión sectorial en lugar de en el seno de cada empresa y volviendo a las versiones más duras de la ultraactividad de los convenios colectivos, aquellos que ya han vencido y que no deberían recuperar su vigencia salvo que se pretenda la quiebra de las compañías afectadas.

No creo que tamaña clase de atrevimientos fragüe en último término, pero en todo caso allí estará de nuevo el Banco de España para denunciar tal atropello al sentido común y un ataque de tal dimensión a las empresas, a las que este Gobierno desprecia más que ignora. El Banco de España y su gobernador Pablo Hernández de Cos es de las pocas instituciones independientes que quedan en el país, de las pocas que no han sido pasto de la colonización voraz que despliega el Ejecutivo de Sánchez para ponerlas de rodillas a su servicio. Esperemos que dure por mucho tiempo para que como mínimo nos sirva de consuelo y nos reconcilie con la realidad de los hechos.

El efecto expulsión de la política económica de Pedro Sánchez
José María Rotellar. Libertad Digital 14 Junio 2021

El Gobierno, tras aprobar hace unos meses los Presupuestos Generales del Estado (PGE), profundizó en su política de incremento de gasto exponencial, que está sembrando mucho gasto estructural bajo la excusa de que se trata de actuaciones coyunturales derivadas de las necesidades de la pandemia.

El Gobierno insiste en trazar un itinerario fiscal de expansión del gasto y una gran subida de impuestos. Ambos elementos, perjudicarán más todavía a la economía española, porque la endeudará más por el incremento de gasto y hará que su actividad económica caiga más -y con ello el empleo y la recaudación- debido al incremento de impuestos.

Sánchez repite, una y otra vez, que hay que reforzar los servicios públicos, con lo que quiere decir que hay que incrementar las dotaciones presupuestarias de los mismos, que elevará el gasto exponencialmente. Precisamente, la manera más rápida de debilitar dichos servicios públicos es hacer una política fiscal de gasto tremendamente expansivo, porque hará insostenible la deuda por los elevados niveles de déficit que acumulará y más pronto que tarde eso le llevará a tener que hacer fuertes recortes, tal y como le sucedió a Zapatero en mayo de 2019, tras haber dilapidado 13.000 millones de euros en sus dos planes E.

Esa subida de impuestos prevista no es otra que la aprobada presupuestariamente, a la que se unirán la tan comentada "armonización" y toda la batería de subidas que ha encargado al grupo de expertos elegido.

El Gobierno no sólo piensa aumentar el IRPF en varios puntos, que desincentivará a los trabajadores, especialmente a la parte de los mismos que más sostiene la recaudación, sino que, además, impondrá un tipo mínimo del 15% en el tipo efectivo del Impuesto de Sociedades (y tras la propuesta del G-7, más), por no hablar de la tasa para transacciones financieras, que perjudicará a la financiación en los mercados, o las ya anteriormente anunciadas tasas digitales (que, supuestamente, decaerá con el acuerdo del G-7). Como última perla de subida impositiva nos encontraremos con un mayor gravamen a las SOCIMIS en la parte de beneficio no repartido, que dificultará la existencia de este tipo de sociedades, de manera que el mercado inmobiliario puede perder parte de su dinamismo, con las consecuencias en cascada que tendría sobre toda la economía.

Además, todas estas subidas no conseguirán incrementar la recaudación, por mucho que el Gobierno desee aumentar en siete puntos la presión fiscal, escenificando un aumento de ingresos de 80.000 millones de euros. Ya en el pasado, la Comisión Europea puso en duda, ante otras propuestas de Sánchez, que fuese a conseguir los efectos recaudatorios que perseguía, dudando, por tanto, de que fuese a paliar ni siquiera en parte el desfase presupuestario por mayor incremento de gasto. Lo que sucederá en el medio plazo es que la actividad y el empleo caerán y, con ellos, la recaudación, aumentando déficit y deuda.

España reúne todos los elementos para atraer inversiones -las más intensivas en mano de obra no, por la mayor especialización española y los mayores costes inherentes a la misma- y crecer sólidamente, pero desde que gobierna Sánchez, y especialmente, desde que muchos postulados comunistas invaden su acción de Gobierno, la seguridad jurídica se está resintiendo en España, la certidumbre se volatiliza y la amenaza de subidas de impuestos espantan las inversiones, especialmente con el impuesto de sociedades.

Y es que hay rumores constantes de incremento de dicho impuesto de sociedades, que lo único que consigue, como siempre se comprueba cuando se eleva su tipo impositivo, es que la recaudación baje, porque un tipo impositivo del 20% por un beneficio de 100 unidades son 20 unidades de recaudación. Si se implanta un tipo impositivo del 40%, recaudará ese cuarenta por ciento de cero, es decir, la recaudación será nula. Ésa es la visión comunista de la economía: todo lo que toca lo convierte en un desierto económico y laboral que conduce a la miseria, que es lo que después quiere repartir para hacer un país subsidiado.

El Gobierno, con su deriva de gasto creciente e impuestos cuasi confiscatorios, está generando un efecto expulsión, no ya sólo por el elevado endeudamiento, que drena recursos a las empresas privadas, sino especialmente por la gran inseguridad jurídica que genera y la subida de impuestos que planea, que linda con lo confiscatorio. Calviño sabe que no se puede seguir así: o se impone la ortodoxia o Sánchez va a dejar el campo de las inversiones sembrado de sal.

San Antonio y la España perdida
Pedro de Tena. Libertad Digital 14 Junio 2021

Es fundamental que recuperemos una educación nacional que nos instruya digna y extensamente, nos haga críticos y nos pertreche de autonomía personal.

El 13 de junio se conmemora el día de San Antonio. Mucho en su vida fue imprevisible como lo es la situación de la España extraviada que sufrimos. Primero, se le conoce como San Antonio, aunque en realidad se llamaba Fernando. Segundo, le llamaron de Padua, pero en realidad nació en Lisboa y le apodaron el Lusitanus. Tercero, iba para agustino pero terminó siendo franciscano.

Cuarto, podía haberse amparado en vírgenes de abolengo portugués pero recaló en la Iglesia Mayor de Lisboa que estaba dedicada a la Virgen del Pilar. Quinto, quiso ser mártir en Marruecos pero, tras peripecias varias, muchas en Francia, terminó enterrado en Padua. Sexto, y lo dejamos ya, aunque fue célebre por sus milagros (verbigracia, la devoción de un caballo, o mula, según el hagiógrafo, y la atención beata de unos peces a un sermón) es más conocido por su disposición para ayudar a encontrar las cosas perdidas.

El San Antonio de las tentaciones de El Bosco o de Flaubert y de tantos más, es otro, el conocido como san Antón por su querencia hacia los animales y se celebra en enero.

Pues, en efecto, este "santo de las cosas perdidas", ya sea un niño, un libro, la propia fe religiosa, y por qué no una patria, parece el apropiado al que pedirle intercesión para que los españoles encontremos por fin a esa España que hemos sido, somos y merecemos.

Por eso es de agradecer que los inspiradores de la concentración de este domingo por una nación libre, digna y lejana a los totalitarismos (que sólo hay dos, el nacionalista y separatista con el terrorismo al fondo y el comunista con la dictadura como meta) la fijaran precisamente el 13 de junio, fecha de la muerte del joven San Antonio.

Por eso, agnósticos, creyentes e incluso indiferentes debemos pedirle a San Antonio que nos encuentra a la España en la que el carné de identidad sea el único carné que valga, por encima del de cualquier partido, fundación, cuenta corriente o propiedad porque lo esencial es ser una persona libre que forma parte de esta nación.

Es urgente hallar a la España que se siente confortada cuando mira hacia atrás, hacia su historia porque, a pesar de los errores, de los excesos y de las desviaciones, la trayectoria de esta nación ha sido muy relevante y meritoria para el mundo que vivimos que es mundo global precisamente gracias a ella.

Es necesario encontrar a la España en la que todo niño o niña, de la familia que sea, del sexo que sea, de la región y el municipio que sea, pueda disponer de oportunidades para llegar a ser, si se esfuerza, un Velázquez, un Ramón y Cajal, una Emilia Pardo Bazán, una Clara Campoamor, un Menéndez Pidal o una Santa Teresa.

Es más que preciso que hallemos a la España que ama la libertad, la democracia cabal, la tolerancia recíproca en el marco de la unidad nacional, que a eso quería invitar la transición y el proyecto constitucional, hoy traicionado por tantos. Ha habido equivocaciones pero tenemos que encontrar de nuevo su camino.

Por eso es fundamental que recuperemos una educación nacional que nos instruya digna y extensamente, que nos haga críticos, no apesebrados, y nos pertreche de autonomía personal, méritos y capacidades antes que nos contamine la enseñanza sectaria que pretende adoctrinar sin miramientos e imponer una visión de las cosas no fundada en los hechos sino en una memoria selectiva y partidista que merma las libertades de expresión y reunión e impide el derecho a la verdad frente a las mentiras y las falsificaciones.

Naturalmente hay que localizar la función, hoy descaminada, de una Justicia nacional independiente que es el único medio de defensa de los ciudadanos de a pie frente a los poderes fácticos, tanto privados como públicos, partidos u organizaciones sociales y profesionales, que pueden y saben comprar y vender conciencias para servir a sus intereses e incumplir las reglas de la convivencia y de la Constitución. Véase los indultos a los golpistas de Cataluña.

Podríamos seguir y seguir porque la España en libertad y en convivencia que queremos necesita concretarse de una vez. Pero cómo estará la cosa que hasta los que no somos creyentes le rezamos de buen gusto a San Antonio para que nos ayude a encontrarla.

Si no gusta este Santo, hay otro en la historia de la Iglesia igualmente ducho en recuperar objetos perdidos: San Cucufato, muy vinculado por cierto a Cataluña (San Cugat del Vallés tiene todo que ver con su nombre). En este último caso, hasta tenemos una oración popular: ""San Cucufato, San Cucufato, los cojones te ato y hasta que no la encuentres (a nuestra España) no te los desato". Pues eso. Todo sea por encontrarnos con la patria común.

P.D. Y de camino, ya que ayer se celebraron las primarias del PSOE andaluz, a ver si desde el Sur se encuentra el camino que haga posible un socialismo nacional que contemple la democracia como un fin convivencial y no meramente como un medio de ocupar, imponer y dominar. A lo mejor en este caso, seguramente, hay que rezarle a Santa Rita, abogada de las causas imposibles.

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Clamor en Colón contra los indultos y un aviso a Pedro Sánchez: "Volveremos a salir aquí y en otras plazas"
ÁLVARO CARVAJAL. JUANMA LAMET. FERNANDO LÁZARO. Madrid. El Mundo 14 Junio 2021

Un clamor ha inundado la plaza de Colón de Madrid contra Pedro Sánchez. Una encendida multitud se ha puesto en pie contra el plan del presidente del Gobierno de indultar a los líderes del procés, saltándose los consensos políticos y la opinión del Tribunal Supremo, que ya advirtió, en un informe tajante, de que los independentistas no se arrepentían y que amenazaban explícitamente con reincidir en su arremetida contra el Estado. "No" y "basta ya", ha sido la reacción contundente de decenas de miles de personas que se han concentrado en una protesta convocada por la asociación Unión 78, de Rosa Díez, María San Gil y Fernando Savater, y que también han respaldado y secundado los tres grandes partidos del espacio del centroderecha: PP, Vox y Ciudadanos; aunque con sus líderes dispersos entre la muchedumbre para rehuir la foto conjunta de 2019.

"Nos hemos unido ciudadanos de todas las ideas, orígenes y credos para frenar la deriva de un Gobierno inepto, parasitario y autoritario y para decir alto y claro ¡basta ya!", ha exclamado Rosa Díez, quien ha advertido de que volverán a convocar "aquí y en otras plazas de España, siempre que sea necesario salir a la calle para defender la democracia".

Porque, ha proclamado, "los indultos representan un grave atentado contra la democracia" y si finalmente se llevan a cabo el Gobierno "estará violando la Constitución". Así lo ha afirmado ante una plaza de Colón completamente llena y teñida con los colores rojo y gualda, por la ingente cantidad de banderas españolas, y que ha acompañado el discurso de Rosa Díez con gritos de Sánchez "dimisión".

Muchos miles de personas no han podido acceder a la plaza y se han quedado en las calles adyacentes, porque la Policía impedía el paso para garantizar espacio para guardar distancia de seguridad. Por eso se vieron calles como la de Serrano o Goya repletas de gente mientras que en la plaza había huecos. La Policía Municipal de Madrid cifra la asistencia en torno a los 126.000 personas mientras que la Delegación del Gobierno habla de unas 25.000.

Entre la multitud, revueltos, que no juntos, Pablo Casado, Santiago Abascal e Inés Arrimadas se han manifestado contra los indultos con firmeza pero evitando encontrarse y diluyéndose entre la gente. Los líderes de PP, Vox y Ciudadanos han protestado acompañados por la plana mayor de sus partidos, en un gesto de apoyo a la concentración pero que al mismo tiempo denota que en las filas populares y naranjas había recelos por la utilización que el Gobierno pudiera hacer del concepto de la "foto de Colón" para desviar la atención sobre los indultos.

Por eso, Casado, Abascal y Arrimadas han apostado por no subirse al escenario y "ceder todo el protagonismo" de la manifestación a la "sociedad civil" y a los miembros de Unión 78, que han sido los únicos en intervenir ante una masa de gente que ha tenido que soportar un sol abrasador en un ardiente día en Madrid, protegidos por sombreros, gorras y hasta pañuelos. Además, el acto ha arrancado una hora más tarde por culpa de un problema del generador de electricidad.

Pero más caliente que la temperatura, y pese a esa angustiosa espera a pleno sol, han estado los manifestantes, que han gritado por la "dimisión" del Gobierno y contra Sánchez ("Madrid será la tumba del sanchismo"), contra el perdón a los condenados ("Puigdemont, a prisión)" y contra las cesiones al independentismo ("España no se vende, España se defiende").

El líder del PP y de la oposición, Pablo Casado ha pedido a Sánchez "que defienda la igualdad de todos los españoles y la Justicia" y "que no venda la igualdad de los españoles por seguir en La Moncloa unos meses más".

Ante una pancarta crítica con su partido ("El PP dejó que se fugara Puigdemont") y tras escuchar algún grito "Pablo Casado, nos has abandonado", el presidente popular ha exigido al jefe del Ejecutivo "que diga a los españoles por qué les quiere robar una parte de su nación". "Con libertad y sin ira. Por España, por la Constitución y por la Justicia: España sí, indultos no", ha arengado desde Génova 13, antes de bajar a Colón. Una vez allí, se ha situado en la zona de la plaza más cercana a la calle que conduce a la sede del PP, casi en el lado opuesto a donde han estado colocados los líderes de Vox.

A la manifestación han acudido las dos principales figuras del PP de Madrid pero ninguno de los barones autonómicos del partido. La que en unos días será investida de nuevo como presidenta de la Comunidad, Isabel Díaz Ayuso, ha señalado: "Hoy queremos reivindicar no la foto de Colón, sino la foto de la dignidad. Pretenden trocear una parte de España". Además, ha invocado a Felipe VI: "Reivindicamos la soberanía y también el papel del Rey". "¿Qué va a hacer? ¿Va a firmar estos indultos? ¿Lo van a hacer cómplice?", se ha preguntado.

El alcalde de Madrid, José Luis Martínez-Almeida, ha exigido a Pedro Sánchez que "tome nota" porque "él va a indultar a los independentistas, pero los españoles no se lo van a perdonar a él". El regidor de la capital ha descrito la protesta como un "acto de dignidad y de justicia y de reivindicación de los valores constitucionales frente a todos aquellos que quieren acabar con ellos".

En Vox, Abascal ha advertido de que los indultos son una "traición" a los catalanes y al conjunto de los españoles, y ha subrayado de que serían "el peor acto contra la Constitución", además de una liberación a través de una orden "ilegítima e ilegal".

"Sánchez es capaz aún de hacer mucho daño y por eso es muy importante que hoy todos los españoles, por encima de siglas políticas y diferencias menores, estemos juntos en esta plaza de Colón, a la que volvemos sin miedo y sin vergüenza", ha señalado. "Porque la foto que avergüenza a todos es la del Gobierno fotografiado y sostenido por todos los enemigos de España: el comunismo, el independentismo y los terroristas", ha proclamado Abascal.

Con él han estado multitud de miembros de Vox, como Jorge Buxadé, Iván Espinosa de los Monteros, Rocío Monasterio, Macarena Olona y numerosos dirigentes y diputados.

Por parte de Ciudadanos, Inés Arrimadas ha exigido a Sánchez "que no indulte a los golpistas en nuestro nombre, en el nombre de los constitucionalistas catalanes porque somos nosotros los que lo sufrimos en primera persona". La líder de Ciudadanos ha cargado con dureza contra Pedro Sánchez y su partido. "Siempre el PSOE con mentiras, con engaños y con puñaladas traperas al constitucionalismo", ha criticado.

En declaraciones a los medios, en las que ha escuchado algún grito en contra, Arrimadas ha criticado que Sánchez esté "arrodillando España para ganar tiempo" en Moncloa y le ha acusado de "mentir" en campaña electoral sobre su posición con los condenados para "ganar votos". Por todo lo anterior, le ha pedido tomar nota de la protesta de hoy, en la que ha remarcado que ha sido una expresión para gritar "sí a la Justicia, sí a la democracia, sí a la convivencia y no a los indultos".

Ciudadanos ha llevado una potente delegación, con los principales miembros de su cúpula naranja: la secretaria general, Marina Bravo; el vicesecretario general y portavoz del Comité Ejecutivo, Edmundo Bal; el vicesecretario general, Daniel Pérez Calvo, el líder del partido en Cataluña y en el Parlament, Carlos Carrizosa; la vicealcaldesa de Madrid, Begoña Villacís y la eurodiputada, Maite Pagaza.

El aclamado discurso de Trapiello
Una de las sorpresas de la jornada ha estado en el escritor Andrés Trapiello, que ha hecho un discurso también muy rotundo contra los indultos pero envolviendo ese rechazo como una causa "moral" y de "utilidad pública" que une a los españoles de diferentes ideologías. "Los actos morales y políticos tienen consecuencias y este nuestro es un acto moral y político"; ha dicho el también columnista de EL MUNDO sobre si la manifestación servirá o no.

Su papel protagonista podría equipararse al que tuvo Josep Borrell durante las protestas constitucionalistas en Cataluña. "Basta ya de embustes. Basta ya de decir un día que no se indultarán a los sediciosos catalanes y al siguiente lo contrario. Basta ya de pactar la concordia con aquellos que han acabado con ella y han prometido rematarla de una vez por todas. Basta ya de promover mesas a espaldas del Parlamento para tratar asuntos que incumben a toda la nación. Basta ya de insultar a quienes no piensan como ellos", ha exclamado.

"A ver si lo entienden de una vez: nadie es facha por decir hoy lo mismo que decía el presidente de Gobierno hace unos meses", ha rematado el escritor. "Pero ¿qué concordia, si los mismos que separaron y enfrentaron a la sociedad catalana, arruinando la convivencia y su economía, se han juramentado para volver a enfrentarla y acabar de romperla?".

Poco propenso a participar en actos de este tipo, Trapiello ha justificado su presencia en Colón como un acto "moral". "Hoy estoy aquí por coherencia con lo que pienso, por respeto a mí mismo y porque lo considero un acto de utilidad pública". Y ha subrayado que la protesta ha unido a personas de "derechas, de centro y de izquierdas". "Por encima de nuestras diferencias, estamos de acuerdo en unas cuantas cosas. Quizá no son muchas, pero sí importantes. La más importante: la defensa de nuestro orden constitucional".

En su intervención, Yeray Mellado, presidente de S'ha Acabat!, ha sentenciado que la manifestación debe ser un "punto de inflexión" para Moncloa. "Nosotros no estamos dispuestos a agachar la cabeza. No estamos dispuestos a rendirnos y no vamos a aceptar que la concordia signifique que unos delincan y otros callemos", ha remarcado.

Además de los representantes oficiales de los partidos, la convocatoria ha llevado a Colón a otras figuras en defensa del constitucionalismo en Cataluña como el Nobel de Literatura Mario Vargas Llosa, Cayetana Álvarez de Toledo o Juan Carlos Girauta, entre otros.

Manifestación en Colon contra indultos
Abascal: España solo se avergüenza de la foto del Gobierno junto al golpismo separatista
Redacción. https://rebelionenlagranja.com 14 Junio 2021

El presidente de Vox, Santiago Abascal, ha dicho este domingo que España solo se avergüenza «por una foto, que es la foto del Gobierno de España junto al terrorismo, junto al golpismo separatista y junto al comunismo totalitario».

Abascal, a su llegada a la madrileña plaza de Colón, ha expresado que la sensación que percibe hoy es la de «una España movilizada y una España que no se va a dejar pisotear, que no va a permitir que el Gobierno pase por encima de la legalidad, que pase por encima de los informes del Tribunal Supremo, que pase por encima de la Constitución».

Ha añadido que España hoy sale a la calle, pero no tiene «ninguna duda de que va a seguir saliendo durante mucho tiempo» contra «un gobierno que llegó al poder de manera ilegítima, mintiendo a sus propios electores socialistas y que se está manteniendo en el poder por las ilegalidades que está dispuesto a cometer, una de ellas el indulto» a los presos del «procés».

Por último, Abascal que ha dicho que no le había dado tiempo aún a coincidir en la concentración con los líderes del PP y de Ciudadanos, Pablo Casado e Inés Arrimadas, ha insistido en que la «foto del oprobio y la vergüenza» es la foto del presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, junto a los terroristas, los golpistas separatistas, junto al comunismo totalitario, que está robando a España la prosperidad, la unidad y las libertades».

También ha calificado los posibles indultos a los presos del procés de «traición a todos los catalanes que sufrieron el golpe separatista de 2017 y que fueron abandonados a merced del separatismo», así como a «todos los españoles respetuosos con la legalidad y con la Constitución».

Ha dicho que los españoles tienen que soportar «cómo los políticos que han cometido el peor acto de corrupción de la democracia española, que es el golpe separatista de 2017, van a ser puestos en libertad por una decisión arbitraria, ilegítima e ilegal del Gobierno de España».

Manifestación en Colon contra indultos
Discurso de Andrés Trapiello en la plaza de Colón

Redacción. https://rebelionenlagranja.com 14 Junio 2021

Finalmente fue el escritor Andrés Trapiello quien abrió el acto de Colón en contra de los indultos a los líderes del procés condenados mediante sentencia firme por el Tribunal Supremo. A continuación transcribimos su discurso.

Buenos días a todos. Nunca había hablado a tantas personas y si por mí fuera, estaría ahí abajo, entre vosotros. Quienes me conocen algo saben que no me gusta la notoriedad, como seguramente a la mayoría de vosotros tampoco. Y sin embargo estoy aquí. ¿Por qué? Por coherencia con lo que pienso, por respeto a mí mismo y porque lo considero un acto de utilidad pública.

Esta sí es una manifestación de utilidad pública, no los indultos a los golpistas catalanes hoy en prisión. De las muchas insidias que hemos venido escuchando estas últimas semanas esta es la más insistida. La repiten una y otra vez desde el gobierno, desde sus órganos de agitación y propaganda. Nos dicen: lo de Colón es cosa de la ultraderecha. Y sí, aquí hay personas de derechas. Y de centro. Y de izquierda. Pero por encima de nuestras diferencias, estamos de acuerdo en unas cuantas cosas.

Quizá no son muchas, pero sí importantes. La más importante: la defensa de nuestro orden constitucional. «Somos diferentes, mestizos de pura cepa», decía Félix Ovejero en una de las manifestaciones de octubre de 2017 en Barcelona. Y no estamos aquí para debatir programas políticos, ideas o estrategias. Hemos venido, convocados por Unión 78, a una sola cosa, a decir «No a los indultos». No nos ha convocado ningún partido político de derechas o de izquierdas, nos ha convocado una plataforma de ciudadanos hecha a imagen y semejanza de aquella que se formó en el País Vasco para decir ¡Basta ya! Y eso estamos diciendo aquí también: Basta ya.

Basta ya de embustes. Basta ya de decir un día que no se indultarán a los sediciosos catalanes y al siguiente lo contrario. Basta ya de pactar la concordia con aquellos que han acabado con ella y han prometido rematarla de una vez por todas. Basta ya de promover mesas a espaldas del Parlamento para tratar asuntos que incumben a toda la nación. Basta ya de insultar a quienes no piensan como ellos. A ver si lo entienden de una vez: nadie es facha por decir hoy lo mismo que decía el presidente de Gobierno hace unos meses.

¿Qué ha cambiado en España para que los indultos fueran indeseables hace un año y se trate hoy de convencernos de que son necesarios, imprescindibles? Después de afirmar que la sentencia era una venganza del Estado, el gobierno nos ha asegurado que los indultos crearán un clima de concordia. Pero ¿qué concordia, si los mismos que separaron y enfrentaron a la sociedad catalana, arruinando la convivencia y su economía, se han juramentado para volver a enfrentarla y acabar de romperla? En ese sentido son mucho más coherentes los nacionalistas: ellos no hablan de concordia. No quieren saber nada del diálogo. Siguen con la matraca de los presos políticos, la amnistía y el referéndum, al que ahora, con ayuda del gobierno, quieren cambiar de nombre para dejar fuera de él a todos los españoles. O sea, más de lo
mismo.

Recordábamos hace unos días las palabras del don José Castillejo, de la Institución Libre de Enseñanza. Las escribió en Londres, en el exilio: «Los hombres necesitan vivir reunidos, aunque no se amen ni simpaticen, e Inglaterra conoce este arte». Saber que van a quedar en libertad unos delincuentes que desconocen en absoluto ese arte y que han confesado reiteradamente que van a dividir a los distintos que quieren vivir unidos y en libertad, resulta preocupante. Porque, al contrario que Sánchez, cuya palabra no vale nada, pues dice hoy una cosa y al día siguiente la contraria, a los sediciosos catalanes hay que tomárselos muy en serio: siempre han hecho lo que decían que iban a hacer y han dado pruebas sobradas de su deslealtad para con el Estado de Derecho, gobernara en España la derecha o la izquierda, y la derecha y la izquierda han transigido siempre con todos los incumplimientos democráticos nacionalistas.

Basta ya. Es hora de cambiar esta inercia penosa. Hace años, en los momentos más tristes de la historia contemporánea española, los de la Guerra civil, otro institucionalista, Antonio Machado, escribió esto por boca de Juan de Mairena. Recuérdelo, Sánchez, cuando se siente en la famosa mesa de negociación que no de diálogo: «De aquellos que dicen ser gallegos, catalanes, vascos, extremeños, castellanos, etc., antes que españoles, desconfiad siempre. Suelen ser españoles incompletos, insuficientes, de quienes nada grande puede esperarse».

No habla Machado, como hacen los nacionalistas, de buenos o malos catalanes, de buenos o malos vascos, extremeños, castellanos, no, sino de españoles incompletos, insuficientes, es decir, de quienes quieren impedir que vivan juntos los distintos y suspender las leyes que nos hacen a todos libres e iguales. Hemos oído también que esta manifestación no servirá de nada porque los indultos ya están pactados y decididos. No es cierto.

Los actos morales y políticos tienen consecuencias y este nuestro es un acto moral y político. Estamos aquí, o yo al menos estoy aquí, decía, por respeto a mí mismo y porque no hay utilidad pública mayor que decir en público lo mismo que decimos en privado, se sea de derechas, de centro o de izquierda; en este caso: No a los indultos.

Un clamor recorre España contra las andanzas negligentes de Sánchez
La manifestación de Colón no es una respuesta partidista ni electoralista: es la reacción cívica ante el abuso sistemático del Gobierno con el separatismo.
Editorial  ESdiario 14 Junio 2021

Al menos 120.000 personas (25.000 según el bochornoso recuento de la Delegación del Gobierno) participaron este domingo en la manifestación constitucional contra los indultos de Pedro Sánchez, convocada en la madrileña plaza de Colón por Unión 78, una plataforma civil encabezada por personas como Fernando Savater, Andrés Trapiello o Rosa Díez, entre otros.

Toda la oposición secundó y participó en la concentración pero ni la convocó ni intervino en ella ni se dejó ver unida, a diferencia de la manifestación convocada en el mismo sitio en 2019 a favor de la unidad de España: Casado, Arrimadas y Abascal no se fotografiaron juntos y con ello desmontaron la respuesta política del Gobierno, deseoso de convertir la protesta en un acto electoral del “trifachito”, esa expresión lamentable ideada por Moncloa para defenderse en vano.
El clamor ciudadano sin siglas en Colón acentúa la crisis del sanchismo

En realidad, la manifestación demuestra el descontento general de la sociedad española con las cesiones de Pedro Sánchez a los dirigentes y partidos que, a cambio de apoyarle en la moción de censura o en sus investiduras; reciben compensaciones en forma de indultos, mesas de diálogo, referendos, transferencias económicas o nuevas competencias, alguna tan hiriente como la gestión de las cárceles en beneficio de decenas de terroristas.

Pese a ello, el Gobierno resumió la concentración con unas duras palabras de la vicepresidenta Carmen Calvo: “En la plaza de Colón, lanzando proclamas de cartón piedra, no significa más que la impotencia de hacer política de la derecha española, de la ultraderecha española".
Sánchez se paga su supervivencia dañando los intereses de España y alimentando el desafío de quienes quieren destrozarla

La reacción del Gobierno ante una protesta de miles de ciudadanos españoles en favor de la Constitución es parecida a la de los propios independentistas. El presidente de la Generalitat, Pere Aragonés, la tildó de “respuesta rabiosa de la derecha rancia”. Y el portavoz de ERC, Gabriel Rufián, llamó a Colón “narcosala de la ultraderecha”.

Frente al mensaje gubernamental de que sus cesiones abonan la “concordia”; todo el independentismo ha insistido este fin de semana en su hoja de ruta: la Generalitat ha defendido públicamente que su objetivo es la “autodeterminación y la independencia”. Y la Asamblea Nacional Catalana ha exigido al Gobierno catalán que apuesta de inmediato por la vía unilateral.
Sánchez, muy dañado

Sánchez queda muy dañado por su actitud ante el nacionalismo. La mejor prueba es que, frente a su reacción de 2019 a la llamada “foto de Colón” convocando Elecciones, ahora intenta agotar como sea la legislatura.

No se fía del resultado y, al menos para él, hace bien: la mezcla de indignación y preocupación que hoy siente España por la deriva irresponsable de su presidente es transversal ya y muy probablemente abrumadora. Porque todo el mundo entiende que las concesiones de Sánchez no obedecen a una posibilidad cierta de pacificación, sino al peaje personal que paga para sobrevivir en La Moncloa. Al precio que sea.

Hambre de victoria
Luis Herrero. Libertad Digital 14 Junio 2021

Es muy fácil decirlo a toro pasado, pero se veía venir que la manifestación de Colón no iba a batir un récord de concurrencia. Aunque la cifra de 25.000 personas que ha facilitado la Delegación del Gobierno está muy por debajo de la realidad, lo cierto es que la multitud que se congregó en la misma plaza en febrero de 2019 fue bastante más numerosa. A los dos factores disuasorios conocidos de antemano —las precauciones sanitarias derivadas de la pandemia y una solanera extemporánea de treinta grados—, hay que añadir el que, a mi juicio, ha sido determinante para explicar la contención del aforo: la falta de determinación de los partidos de la derecha para secundar con entusiasmo la convocatoria. Unión 78 había diseñado un acto de protesta abierto a la sociedad civil, sin sopa de siglas en las pancartas, pero para convertirlo en abrumadoramente multitudinario hacía falta que los aparatos partisanos pusieran su infraestructura organizativa al servicio de la causa. Y no lo han querido hacer. No han fletado autobuses, no han promovido expediciones provinciales y no han difundido llamamientos entusiastas a la participación masiva.

Por encima del interés común, que era el de alzar la voz en contra de los indultos a los caudillos del procés, han primado cálculos de conveniencias particulares. Al manido debate fotográfico sobre la promiscuidad de las tres derechas, que por razones que nunca he alcanzado a entender provoca en su ánimo el mismo efecto desmotivador que el bromuro en el rancho de la tropa, hay que añadir el desinterés de Vox por contribuir a la propaganda del PP, que hubiera sido el principal beneficiario de un éxito arrollador, y el del propio PP por compartir con Vox la paternidad del triunfo. De Ciudadanos, mejor no hablar. Es lo más piadoso. La concentración que impulsó Inés Arrimadas el viernes pasado ante la Delegación del Gobierno en Barcelona apenas concentró a 500 valientes. Sic transit gloria mundi.

Abascal y Casado se miran de reojo. El hecho de que el PP haya heredado la parte mollar del electorado centrista le garantiza un poderoso crecimiento electoral que le sitúa como partido de referencia del voto útil. Se vio en las elecciones del 4 de mayo en Madrid y se está confirmando, por vía demoscópica, en las encuestas que se han publicado últimamente a propósito de Andalucía o Castilla-La Mancha. El catalizador del rechazo transversal a Pedro Sánchez es el candidato con más posibilidades de ganarle en las urnas. A él se encomiendan los electores socialistas dispuestos a cambiar de apuesta (en el caso andaluz, uno de cada diez, según Sigma Dos) y los votantes de Vox (otro diez por ciento) que sobrepujan la derrota del PSOE al sorpasso al PP. Algunos creíamos que ese efecto se iba a producir con más claridad en Madrid, en torno a la figura de Díaz Ayuso, que en el resto de España. Pero las encuestas lo desmienten. Casado puede reproducir, a escala nacional, lo que consiguió en su Comunidad la lideresa madrileña. Después de tocar techo parece que Abascal cede terreno en favor de su rival colindante.

A mí me parece que ese hecho inesperado debería haber animado a los populares a convertir la manifestación de Colón en el primer gran acto de campaña. Es evidente que el viento ha girado en contra de los intereses del presidente del Gobierno. El olor a vuelco electoral, hasta hace poco inapreciable, empieza a extenderse por todos los rincones de España. No aprovechar esa circunstancia para colocar al PSOE contra las cuerdas, poniéndose al frente del hartazgo de la calle, es un error que pueden pagar caro. No se entiende nada bien que el partido que va en cabeza prefiera mantener alejado a quien debe ayudarle a gobernar antes que incrementar la distancia con su adversario real. Si la mitad del tiempo que han invertido los estrategas de Génova en conseguir que la distancia física entre su jefe de filas y el de Vox no diera lugar a fotografías equívocas lo hubieran dedicado a batir un récord de asistencia en la plaza de Colón, a estas horas el panorama sería distinto. Hace dos años, Rivera no tuvo ningún empacho a la hora de liderar un acto parecido. Incluso obligó a Valls a hacer acto de presencia en contra de su voluntad. El resultado fue, pocos meses después, el mejor resultado electoral de su historia. Las urnas huelen el hambre de victoria.

La derecha suma en la calle para recoger el clamor social contra los indultos
PP, Vox y Cs unen fuerzas en Colón, aunque mantienen la puja por capitalizar el rechazo al Gobierno por sus pactos con los independentistas. Ayuso apeló al Rey y Cs se lo reprochó
Paloma Esteban. Javier Bocanegra. elconfidencial 14 Junio 2021

La madrileña plaza de Colón volvió ayer a ser un hervidero en contra de las cesiones de Pedro Sánchez al independentismo catalán. Decenas de miles de ciudadanos acudieron a la convocatoria de la plataforma cívica Unión 78, y entre ellos los representantes del PP, Vox y Ciudadanos, que evitaron una fotografía de familia, pero dejaron una panorámica de suma de fuerzas. El objetivo: visibilizar el rechazo de una gran mayoría de españoles —dos tercios, según las encuestas— a los indultos que Moncloa concederá pronto a los líderes del 'procés'. Los líderes políticos cedieron ayer el protagonismo a la sociedad civil, aunque quedó bien claro que los tres partidos de la derecha mantienen una intensa pugna por capitalizar ese voto de rechazo a los pactos de Sánchez con ERC.

Con cientos de banderas nacionales como mar de fondo, PP, Vox y Ciudadanos se manifestaron esta vez cada uno por su cuenta. La convocatoria a la prensa de los tres líderes en puntos completamente distanciados entre sí confirmó que de ninguna manera se harían una nueva fotografía juntos, como sí hicieron en febrero de 2019. De hecho, afloraron sus diferencias. Mientras Vox criticaba la 'cobardía' de sus rivales —“nosotros no tenemos vergüenza de hacernos ninguna foto”, aseguraron sus dirigentes—, PP y Ciudadanos acabaron enfrentados por la implicación del Rey en la polémica de los indultos provocada por Isabel Díaz Ayuso.

La presidenta de la Comunidad de Madrid quiso marcar un discurso duro contra el presidente del Gobierno, pero sus palabras acabaron generando un debate muy sensible. “Lo que está sucediendo en España es que nos están robando la soberanía al pueblo para trocear una parte del país”. Y, de ahí, pasó al Rey: “¿Qué va a hacer, va a firmar esos indultos?”, se preguntó después de decir que Sánchez había pasado “de inspector a cómplice”. Ni Pablo Casado ni José Luis Martínez-Almeida, que estuvieron en todo momento con Ayuso, hicieron esas palabras suyas. Más bien, al contrario.

Y quienes estallaron fueron varios dirigentes de la cúpula de Ciudadanos, que acusaron a la presidenta madrileña de “populista” y consideraron una “barbaridad” sus palabras. El partido de Arrimadas defiende que el papel del Rey ha sido “ejemplar” en todo momento frente al separatismo, e insisten en que el discurso del 3 de octubre de 2017 (tan criminalizado desde el independentismo) fue “decisivo”.

“Señalar al Rey por la firma del indulto a la que le obligará el Gobierno es un error. Sánchez es el responsable de la humillación y Ayuso debería retractarse”, llegó a decir Edmundo Bal, portavoz adjunto en el Congreso y candidato a las elecciones del 4-M. Otro dirigente de la cúpula, el diputado malagueño Guillermo Díaz, envió una dura advertencia a la presidenta regional: “Ayuso, aparta tu populismo del Rey. Juega con lo tuyo y no con lo de todos”. Fuentes de la formación naranja insisten a este diario en que “no se puede permitir” que en un asunto tan delicado como los indultos el PP implique a Felipe VI.

En realidad, no es la primera vez. En otras ocasiones, dirigentes populares han mencionado el hecho de que el Rey tuviera que firmar los indultos como si de una complicidad se tratara, a pesar de que insisten en que defienden al monarca. Hace unas semanas, cuando apareció publicada en el BOE la nueva ley que despenaliza la acción de los piquetes en el Código Penal, hubo otra polémica similar. El preámbulo de la norma arremetía contra las políticas del anterior Gobierno, presidido por Mariano Rajoy, en vez de mantener la neutralidad legislativa que marca la tradición. Casado también señaló entonces que Sánchez “utilizaba al Rey” para ratificar una ley “que ataca a la oposición”, como si el jefe del Estado tuviera margen para incumplir sus obligaciones constitucionales.

El artículo 62 de la Carta Magna establece que corresponde al Rey “sancionar y promulgar las leyes”, así como, entre otras cosas, “ejercer el derecho de gracia con arreglo a la ley, que no podrá autorizar indultos generales”. Este último supuesto responde a la situación actual: Felipe VI firmará los indultos a los líderes independentistas si lo aprueba el Consejo de Ministros.

A las nuevas diferencias entre PP y Ciudadanos (que llevan aireando otras toda la semana pasada) se suman también las que los populares mantienen con Vox. El ambiente en el electorado de la derecha está agitado y en Colón hubo más de una prueba de ello. Los gritos de los militantes del partido ultra, con vítores a Abascal y afeando a Casado el comportamiento de su partido en la anterior etapa, fueron una muestra de ello. También un joven que portaba una pancarta a las puertas de Génova y que acabó enfrentado con simpatizantes del PP mientras reprochaba a Casado “haber sido blando” y “haber abandonado a la sociedad”. Inés Arrimadas también se llevó algún grito de “traidora” mientras lanzaba críticas a Sánchez.

La realidad es que Abascal y los suyos llegaron a Colón sabiendo que, al contrario que PP y Cs, tenían poco que perder y mucho que ganar. La manifestación supuso un espaldarazo a Vox, que vio cómo sus bases poblaban los grupos más activos del acto y cómo se convirtieron en uno de los grandes atractivos para los presentes. "Sin miedo ni vergüenza a ningún tipo de foto", según dijo el propio líder de la formación, afrontaron la multitudinaria convocatoria sabiendo que era una oportunidad para hacer gala de su músculo frente a un Casado y una Arrimadas forzados a un perfil más bajo. La prueba fue que ninguno de los dos pisó Colón. El líder del PP se quedó en el cruce de la calle Génova con el paseo de Recoletos, y la líder naranja también se quedó a las puertas de la plaza.

La concentración ratifica a Vox que sigue siendo percibido como el azote contra el independentismo, pero no solo. En un momento en que las encuestas apuntan a la subida del PP y tras la contundente victoria de Ayuso el pasado 4 de mayo, el partido salió reforzado este domingo confirmándose como esa derecha dura "sin complejos" que tiene una fuerte capacidad de movilización. Mientras que los votantes de PP y Ciudadanos no mostraron los símbolos de estas siglas, los de Vox presumieron de las suyas con carteles, pulseras, banderas y todo tipo de 'merchandising'.

Con sus principales líderes presentes, y con decenas de cargos entre el público, la formación fue a Colón con todo pese a estar en un segundo plano, por detrás de los organizadores. Tras haber amagado durante la semana con convertir el acto en un momento para "recordar" al PP su errante gestión en Cataluña, finalmente se limitaron a clamar contra Sánchez para transmitir un mensaje de "unidad" que hace unos días abogaban por romper. "Un momento ideal para recordar que durante los años 2015, 2016 y 2017 se preparó la perpetración de un golpe de Estado y el Gobierno de Rajoy no hizo nada", aseguró el pasado lunes Jorge Buxadé. Entre el público, muchos compartían el reclamo del portavoz de Vox, aunque los gritos fueron masivamente contra el PSOE. Es lo único que une a la derecha. En lo demás, parecen estar completamente enfrentados.

Discurso de Yeray Mellado en la concentración de Colón contra los indultos
https://rebelionenlagranja.co 14 Junio 2021

El presidente de S’ha acabat, asociación de jóvenes constitucionalistas en Cataluña, ha tomado la palabra en la concentración de Colón.

¡Buenas tardes, España!
Antes de empezar este discurso dejadme deciros que, para mí, como español de Cataluña y como catalán de España, es un orgullo estar hoy en Colón y es todo un
chute de energía sentir vuestro respaldo. De corazón, gracias a todos y cada uno de vosotros por estar hoy aquí.

Muchos probablemente estéis pensando quién soy. Y es normal que no tengáis una respuesta. Porque soy uno de vosotros. Uno de esos miles de ciudadanos anónimos
que, entre trabajo y estudios, dedicamos parte de nuestro tiempo a hacer política.

Pero no estoy aquí para hablar de mí.

Estoy aquí porque quiero dirigirme a los jóvenes españoles. A todos. A los de derechas, a los de centro y a los de izquierdas. A los ricos, a los de clase media y a
los más humildes. A esos jóvenes que ven con preocupación cómo se degrada su país y cómo les abandona su gobierno. Los que después de ver como unos corruptos
con estelada daban un golpe de estado en mi querida Cataluña, ven que un gobierno que se dice progresista está dispuesto a indultar a la banda de Puigdemont y
Junqueras.

Sabed que no estamos solos. Sabed que en España somos mayoría, que somos muchos. Que miles de compatriotas, jóvenes como vosotros, compartimos vuestros
valores, tenemos vuestras mismas preocupaciones y sufrimos igualmente por el futuro de nuestro país.

Porque entre tanta oscuridad hay un rayo de luz. Los jóvenes de España estamos despertando poco a poco. Nosotros no estamos dispuestos a agachar la cabeza. No
estamos dispuestos a rendirnos y no vamos a aceptar que la concordia signifique que unos delincan y otros callemos.

Hoy estamos asistiendo a una movilización histórica. Hoy estamos haciendo historia juntos. Esta manifestación debe ser un punto de inflexión para Moncloa. El gobierno de España y Pedro Sánchez no pueden seguir permitiendo que la estabilidad y el futuro de nuestro país descansen en los brazos de Esquerra Republicana, de
Compromís, del Partido de Sabino Arana y de los herederos de la ETA.

No podemos seguir permitiendo más atropellos a la justicia, no podemos seguir aceptando más chantajes de un separatismo insaciable que siempre pide más, que
nunca cede, que nunca se conforma. Hay que hablar claro. Estos indultos, además de un insulto, son un error. Y no son un error porque lo diga yo. Son un error porque
siguen la estela de 40 años de concesiones que nos han traído hasta la situación que hoy tenemos.

Las nuevas generaciones, los nuevos españoles, somos el futuro de España y tenemos una obligación moral con nuestro país. Tenemos la obligación de reivindicar
lo que es nuestro, lo que nos pertenece, lo que nos hace libres y lo que nos hace iguales.

Implicados, participad, arremangaos y bajad al barro. Jóvenes de España, uníos. Jóvenes de España, a las calles. Jóvenes de España, el futuro nos pertenece.
¡Visca la llibertat y viva España!

País Vasco
Urkullu gasta un millón de € para controlar a los medios con el pretexto de promocionar el euskera
Pelayo Barro. okdiario 14 Junio 2021

La crisis económica de los medios de comunicación, originada en la pandemia, ha dejado a muchas cabeceras, emisoras y portales de noticias online en una muy compleja situación financiera. Y en medio de ese escenario, el Gobierno vasco de Iñigo Urkullu ha convocado una serie de ayudas económicas para «promocionar el euskera» en publicaciones que hasta ahora utilizan habitualmente el español. Repartirá un millón de euros entre quienes accedan a cambiar buena parte de sus noticias del castellano al euskera.

Así lo ha acordado el Consejo de Gobierno del País Vasco esta pasada semana, tal y como ha podido confirmar OKDIARIO. El plan de subvenciones, tal y como argumenta el Ejecutivo de Urkullu, busca incrementar el uso del euskera en la prensa diaria, tanto en papel como en digital, en emisoras de radio y en las agencias de noticias.

En total, el Gobierno vasco ha aprobado destinar un montante total de un millón de euros para hacer frente a este plan de ayudas, que llega en un momento de grave crisis financiera para el sector y que está generando mucho interés entre los potenciales beneficiarios.

El plan destinará un total de 900.000 euros a la prensa escrita, distribuyéndolos de la siguiente manera: «550.000 euros se destinarán a ediciones en papel y 350.000 a ediciones digitales. Las ediciones en papel deberán publicar un mínimo de 10 páginas semanales en euskera y las digitales deberán publicar al menos seis noticias diarias en euskera».

En cuanto a las agencias de noticias, está previsto el reparto de 50.000 euros a cambio de que difundan, al menos, 12 teletipos en euskera al día. Parecidas son las cantidades económicas y condiciones para las radios, que se repartirán 50.000 euros a cambio de que emitan, como mínimo, 25 horas semanales en euskera.

El Gobierno vasco no ha estipulado cómo piensa controlar que los medios de comunicación que reciban las subvenciones cumplan con estos requisitos.

Cabe recordar que la condición principal para acceder a estas subvenciones es el uso actual del castellano como lenguaje principal. Es decir, no están destinadas a aquellos medios que ya utilizan abiertamente el euskera.

«Los medios interesados tendrán un mes, desde la publicación de la convocatoria en el Boletín Oficial del País Vasco, para presentar las solicitudes», advierte el Gobierno de Urkullu.

Vox pide explicaciones
La primera reacción a este plan ha llegado de Vox. Según denuncian, el Ejecutivo de Urkullu «no ceja en su empeño de controlar a los medios de comunicación a través de la inyección de dinero público».

«La notable caída de la venta de prensa escrita, la caída de la publicidad en radio y televisión, las dificultades para lograr financiación a través de la suscripción a las diferentes versiones digitales, ha convertido a muchos en dependientes de las ayudas públicas que puedan recibir, y el Ejecutivo Urkullu lo sabe», explican desde la formación.

Por ello, la única parlamentaria de Vox en la Cámara vasca, Amaia Martínez, ha solicitado al Gobierno de Urkullu que aporte toda la información acerca del destino de los fondos entregados en los últimos cinco años para «la promoción del euskera en medios de comunicación». Qué cuantía, a qué medios y con qué resultados. Esas son las preguntas para las que Vox pide respuesta.
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