AGLI Recortes de Prensa   Viernes 30  Julio  2021

La España neofeudal
Jesús Rul. Vozpopuli 30 Julio 2021

España se encamina a un Estado fallido, neo feudal, con las autonomías convertidas en feudos gobernados por élites extractivas, algunas belicosas, alimentando las desconfianzas mutuas que se afirman por oposición a la Nación española, a su integridad, apropiándose de trozos de soberanía, recursos, poderes y competencias. La lógica de esta forma de proceder es implacable: “fragmentación versus unidad” (lo mío es mío e intocable y cada cual se afana por obtener lo máximo de lo común). La continuación de este modelo abierto, grano a grano, conduce a un Estado residual en las distintas autonomías. Este proceso no es inocuo, sino que comporta además el incremento de divisiones, tensiones, conflictos e ineficacia. Es el efecto funesto de la división.

La experiencia histórica indica que el sacrificio de la unidad nacional, como está sucediendo, beneficia a élites políticas y económicas y perjudica a la mayoría de la población. Así lo viene indicando el Rey constitucional, jefe del Estado, apelando siempre a la unidad, a España como proyecto común de presente y futuro con profundas raíces históricas. Pero la deriva del presente, por la incuria e irresponsabilidad de los partidos nacionales, opera en sentido contrario. Ya no es España sino las comunidades autónomas el sujeto del debate político, de las cuitas del juego de los intereses, de los cambalaches económicos, de los juegos bajo la mesa para obtener ventajas, de tratos bilaterales, de vacuas reuniones de presidentes…

Así lo atestiguan noticias actuales. Veamos algunos casos en la prensa del 29.07.2021, en los preparativos de la XIV Conferencia de presidentes que se celebrará en Salamanca el 30.07.2021 a la que no acudirá el presidente de la Generalidad de Cataluña, Pere Aragonés, pero si Íñigo Urkullu que hábilmente ha condicionado su presencia en la conferencia después de obtener de Sánchez el traspaso de tres competencias y recursos económicos adicionales.

---“Urkullu acudirá a la Conferencia de Presientes tras lograr un acuerdo para recaudar más impuestos” (La República).
---“La última concesión a Urkullu calienta aún más la cumbre de presidentes autonómicos” (El Confidencial, 29.07.2021). “Suma y sigue: Íñigo Urkullu exigirá ahora a Pedro Sánchez la gestión del ingreso mínimo” (Vozpópuli).
---“Sánchez pone en pie de guerra a las Comunidades por agradar a Urkullu y Aragonés”, “las tensiones con las Comunidades Autónomas estallan de un lado para otro” (Esdiario).
---“La ministra de Hacienda, María Jesús Montero, ofrece personar 1.024 millones de euros (ME) a la Generalidad catalana si apoya los presupuestos de 2022”. “Cataluña es clave en el perdón de 3.900 ME, ofrecidos por la ministra de Hacienda a todas las comunidades en el Consejo de Política Fiscal y Financiera” (El Mundo).
---“Chantaje de Hacienda a las comunidades: condiciona el pago de 3.000 ME a los nuevos presupuestos” (La Razón).

En esto ha devenido la España autonómica, cuando al inicio de la Transición pensábamos que era una forma de descentralización territorial, propia de los Estados unitarios, como correspondería a España por historia y Constitución. En efecto, la Ley de leyes establece de forma inequívoca que la soberanía de la Nación es única e indivisible, que corresponde al pueblo español, en su conjunto indiviso, la titularidad única de los poderes y competencias del Estado.

Con relación a la descentralización del Estado, conviene recordar que el modelo territorial del Estado constitucional es tripartito: el Estado unitario español “se organiza territorialmente en municipios, en provincias y en las Comunidades Autónomas…” (art. 137 CE). En la España actual no tienen cabida las diputaciones, cuando son las unidades electorales básicas, y muy poco los ayuntamientos, excepto para noticias de sucesos e incluso en estos casos las noticias se refieren a las autonomías donde han sucedido. Hay que buscar en la prensa, con poco eco mediático, para encontrar que “los ayuntamientos deben 979 ME a proveedores desde hace 70 días, el doble del límite legal” (El Independiente, 29.07.2021).

El orden constitucional ha sido distorsionado progresivamente hasta la desnaturalización por la beligerancia de los nacionalistas antiespañoles, catalanes y vascos, que han logrado imponer su modelo de poder feudal transformando el modelo inicial de descentralización autonómica. Han logrado adaptar el modelo territorial, constitucionalmente abierto, a sus intereses segregadores contaminando el resto del modelo autonómico. Lo han hecho a través de los estatutos de Autonomía y otras cesiones oportunistas del Estado con el concurso de los gobiernos de la Nación y de las Cortes Generales, donde los votos de los nacionalistas eran, y continúan siendo, determinantes para las mayorías de PP y PSOE.

El orden constitucional
Durante 40 años, los partidos nacionales no han sido capaces de excluir a las formaciones regionalistas de las Cortes que constitucionalmente representan al pueblo español en su conjunto (art. 66.1), exigiendo como condición de representatividad nacional la implantación de los partidos al menos en el 60% de las provincias españolas. Ha contado también con la cooperación necesaria del Tribunal Constitucional, habida cuenta de las dependencias políticas de sus miembros. Llama la atención en sus pronunciamientos el deslizamiento hacia lo diferencial en detrimento de la unidad, fundamento nuclear del orden constitucional.

Es difícil entender en las sentencias del TC sobre los nacionalismos vasco y catalán la morosidad, circunloquios e incluso contradicciones en cuestiones identitarias, lingüísticas y culturales. Ha carecido de asertividad, como ha hecho el Constitucional francés al vetar la inmersión lingüística al proclamar que la lengua de la República es “el francés”, y eso que en Francia hay hablantes de bretón, corso, provenzal, occitano, catalán, francoprovenzal…El art. 3 de la CE no ofrece dudas: el castellano o español como lengua oficial es sujeto de derechos y obligaciones, es propia de toda la Nación y vehículo preferente de comunicación. Se ha dejado hacer a los nacionalistas con el efecto de exclusión del español en sus feudos, con el quebranto de derechos y obligaciones. Y seguimos mirando para otro lado.

A ahora veremos al “su Sanchidad” reunido en Salamanca con los “nobles” de “su reino” con gran aparato de banderas. ¿A dónde nos conduce todo esto?

Ni Vito Corleone: así extorsiona el Gobierno a la Comunidad de Madrid
OKDIARIO 30 Julio 2021

La izquierda se ha estrellado en las urnas contra la presidenta madrileña, Isabel Díaz Ayuso. Y Sánchez no perdona la afrenta. Toda la artillería pesada del Gobierno socialcomunista apunta a Madrid. Con los recursos del Estado, Sánchez quiere someter a Ayuso, obligarla a claudicar. Lo que no consiguió el 4M pretende conseguirlo por la vía de la extorsión y el chantaje. De nada le valieron a Sánchez los estados de alarma, los cierres perimetrales, la utilización sectaria del Consejo Interterritorial de Salud… Ayuso aguantó la feroz embestida monclovita y arrasó en las elecciones. Sánchez no olvida ni perdona.

La última estrategia socialcomunista tiene como protagonista al ministro Miquel Iceta, que ha enviado a la Comunidad de Madrid una carta que supone un intolerable chantaje. Juzgue el lector si es asumible en una democracia. Se trata de repartir los fondos de Cultura por proyectos gestionados por los Gobiernos regionales e Iceta firma lo siguiente: «Alcanzado tal acuerdo en el pleno de la Conferencia Sectorial de Cultura, corresponde ahora este Ministerio poner en marcha las transferencias de los fondos a las comunidades autónomas y ciudades de Ceuta y Melilla en función de los criterios de reparto aprobados. Nos encontramos en estos momentos ultimando los trámites administrativos necesarios para ello, con la finalidad de que dichas transferencias se produzcan a la mayor brevedad […]”.

Y, a continuación, la amenaza: «En este sentido, y de conformidad con lo establecido en el artículo 151 de la Ley 40/2015 de Régimen Jurídico del Sector Público, te agradecería que me indicases si la comunidad autónoma que representas suscribirá con posterioridad a la celebración de la Conferencia Sectorial el acuerdo alcanzado». En conclusión: o aceptas el acuerdo o te quedas sin un euro. Si Madrid no se pliega a la voluntad del Ejecutivo, si Madrid se mantiene en el «no», el Gobierno puede cerrar el grifo de los fondos a la Comunidad. Ni Vito Corleone.

Pedro Sánchez solo es medalla de oro en destrucción y sectarismo
Editorial ESdiario 30 Julio 2021

Pedro Sánchez volvió a protagonizar su enésimo "Aló presidente" para colgarse una sonrojante "medalla de oro" a sí mismo, vanagloriándose de su gestión sanitaria y económica, una de las peores del mundo con los datos oficiales de todas las instituciones y organismos serios nacionales e internacionales.

En términos de mortalidad, desempleo, destrucción del PIB y deuda pública; España está desgraciadamente en el Top 5 del mundo, liderando apartados tan trágicos como el paro femenino y juvenil. Nadie, salvo Argentina, ha experimentado una destrucción tan profunda de su economía. Y muy pocos han visto morir a tanta gente , si las víctimas del COVID se miden correctamente, con arreglo porcentual a su población.

Sánchez se presenta como ejemplo mundial y presume de revolucionar España
Con ese panorama objetivo, es casi indecoroso presentarse ante la opinión pública presumiendo de unos resultados que los ciudadanos no ven, impulsándose en cifras positivas que o son coyunturales o son ajenas a su gestión: porque la recuperación de empleo depende del impulso de los empresarios y del contrapeso de regiones como Madrid o Andalucía, y no de políticas fiscales y laborales destructivas del Gobierno. Y el progreso de la vacunación, de las existencias que envía Europa y de la diligencia de las Comunidades Autónomas para inocularlas.

Pedro Sánchez solo es medalla de oro en agravar los problemas existentes y en crear otros nuevos que no padecíamos

Nada de lo positivo procede de decisiones sensatas del presidente del Gobierno, que sí ha agravado los problemas existentes de manera clara en lo económico y en lo sanitario: la falta de medidas para auxiliar a las regiones en su lucha contra la pandemia o la sistemática adopción de decisiones contraproducentes en los ámbitos fiscal, económico y laboral han añadido más quebrantos a los ya existentes y perfilan una España empobrecida y subsidiada.

El debate del Estado de la Nación
A ese cuadro, este presidente y su Gobierno han añadido además problemas inexistentes, derivados de sus estrictas necesidades políticas: la recuperación del lenguaje de confrontación; el estímulo del independentismo más voraz que nunca o la fractura social constante con una batería de leyes e imposiciones de corte sectario e ideológico.

Que ante todo eso Sánchez opte por hacerse otra foto y lanzar un monólogo, en lugar de someterse a un Debate del Estado de la Nación, describe a la perfección al personaje y resume el poco respeto que le merecen los ciudadanos. A estas alturas, sigue pensando que una palabra suya es suficiente para borrar la realidad que tantos y tantos padecen.

Los peligros de la inflación
El aumento de precios en España aún está lejos de los niveles de China y EEUU. Pero, aunque el BCE esté seguro de controlarla, la inflación pondrá en evidencia nuestra falta de reformas
Editorial ABC 30 Julio 2021

Los datos avanzados del IPC de julio indican que nos encontramos ante la mayor tasa de crecimiento interanual de los precios desde febrero de 2017. La presión inflacionaria en España, y en general en Europa, aún está muy lejos de situarse en los niveles de Estados Unidos -un 5,4 por ciento en junio, la mayor en trece años- o de China, donde se ha cebado en los precios industriales, que crecen casi al 9 por ciento interanual. Los bancos centrales están atentos a la evolución de los precios. Entre los expertos, el consenso es que durante el segundo semestre de 2021 vamos a vivir un brote inflacionario, fruto del arranque de las economías a medida que las restricciones de la pandemia se vayan retirando, pero esperan que después remita. El Banco Central Europeo ya ha avisado de que su objetivo de estabilidad del 2 por ciento anual supone que hay que estar dispuesto a experimentar alzas por encima de esa cifra durante bastante tiempo para compensar las bajísimas tasas que hemos tenido. La inflación, de momento, es moderada y permite alejar los temores de deflación y albergar la esperanza de que los tipos de interés de los bancos centrales, en algún momento del futuro, vuelvan a un terreno positivo, y que eso permita estimular otra vez el ahorro y frenar el endeudamiento.

Aunque los banqueros centrales parecen estar muy seguros sobre su capacidad de graduar el proceso, cabe la duda de que la inflación vuelva con sus consecuencias. Los más graves, sin duda, son los llamados ‘efectos de segunda vuelta’, es decir, la transmisión injustificada de las subidas del IPC a precios y salarios. Más aún cuando el Gobierno ha apostado por una decisión emblemática, la revalorización de las pensiones según el IPC, un mensaje rotundo para que tras ellos se alineen los sueldos, los alquileres y otros precios de referencia. En una economía tan indexada como la española, pensar que se podrán mitigar estos ‘efectos de segunda vuelta’ es una completa ilusión. Los sindicatos son los primeros que se encargarán de ponerlo de manifiesto con sus reivindicaciones y exigencias.

La inflación fue una de las grandes lacras económicas del siglo XX. Milton Friedman la llamaba «el impuesto invisible», porque a través de ella los gobiernos restaban valor al dinero de curso legal. Los alemanes, desesperados por el envilecimiento de su moneda, se echaron en brazos de Hitler en la década de 1930. En la década de 1970, los argentinos recibían sus pagas dos veces al día y un permiso a mediodía para ir al supermercado a gastar unos billetes que perdían valor a cada minuto. Ya son prácticamente dos generaciones de españoles las que no han experimentado este fenómeno. Esto es fruto de nuestra adhesión al euro, una moneda que, con sus ventajas y desventajas, ha cumplido su objetivo de mantener estables los precios. Sin embargo, la política monetaria actual es extraordinaria precisamente por la ausencia de inflación y el temor a la deflación. Si esta retorna a la normalidad, subirá el coste de financiación de nuestra deuda, en máximos históricos, y seguramente reaparecerá el diferencial de inflación de España con el resto de la Eurozona, dejando en evidencia nuestra falta de reformas internas.

Perú, rumbo a la barbarie
EDITORIAL. Libertad Digital 30 Julio 2021

Perú ha tomado un derrotero extraordinariamente peligroso que puede conducirle a la catástrofe.

Ante el silencio ominoso o cómplice de la mayor parte de Occidente y con el apoyo explícito del grupo habitual de países totalitarios que extienden su influencia por buena parte del mundo –Cuba, Rusia, Irán, China y, por supuesto, Venezuela–, Perú ha tomado un derrotero extraordinariamente peligroso que puede conducirle a la catástrofe.

Por mucho que trate de edulcorarse desde los medios de izquierdas, lo que ha llegado al poder en Perú de la mano de Pedro Castillo y, sobre todo, del secretario general de su partido, Vladimir Cerrón, es un cóctel mortífero con un ingrediente principal, un comunismo leninista que se exhibe sin complejos y que, además, se adereza con otros ingredientes igualmente nocivos: indigenismo antioccidental, bolivarianismo chavista, ultranacionalismo reaccionario y atrasista y, como guinda putrefacta, un racismo feroz que puede acabar degenerando en un auténtico baño de sangre.

Es importante resaltar que, aunque incluya esos elementos indigenistas y racistas, el plan de Castillo, Cerrón y los suyos no es un retorno al Perú incaico previo a la llegada de los españoles, sino algo más parecido a los regímenes totalitarios del siglo XX, pero con un toque andino y caribeño, de la mano de los criminales que detentan el poder en Cuba y Venezuela. Leninismo bolivariano, en suma, con un matiz que lo hace aún más aterrador si cabe: la presencia en Perú Libre, y no sólo simbólica, de elementos de Sendero Luminoso, la más bárbara y sanguinaria banda terrorista de la historia de Iberoamérica, cuyo nivel de crueldad estremeció a toda América en los años ochenta y noventa del Novecientos.

Por otra parte, Perú tiene todas las papeletas para convertirse en una suerte de narcoestado canalla –ya hay sobre la mesa una ley de hoja de coca para favorecer las plantaciones y eludir el control internacional–, que financiará actividades revolucionarias dentro y fuera del país y enriquecerá a los cleptócratas con mando en plaza mientras el país se sume en la miseria, tal y como ha ocurrido en Venezuela o Cuba.

Puede parecer un diagnóstico muy pesimista, pero es que la situación no da lugar a demasiadas esperanzas: Perú Libre no es un partido normal sino un movimiento liberticida de los que se instalan en el poder para no abandonarlo jamás. En la estela de sus homólogos en países como Venezuela o Bolivia, pretende convocar una Asamblea Constituyente y redactar una nueva Constitución para instaurar una nueva legalidad que brinde legitimidad a un régimen abiertamente antiliberal.

Pese a que Castillo ha alcanzado la presidencia por sólo unos miles de votos y con muy serias acusaciones de fraude en su contra, eso no le va a impedir desarrollar su programa totalitario en contra de la mitad de la población. Más bien al contrario: lo que hará será forzar la máquina de la confrontación, la intimidación y el control de los medios y la economía hasta lograr imponer su voluntad por las buenas o por las muy malas.

Nuevo presidente, nueva Constitución
Pedro Fernández Barbadillo. Libertad Digital 30 Julio 2021

En los países hispanoamericanos donde triunfa un candidato presidencial del Foro de Sao Paulo se repite el mismo proceso una y otra vez. La presencia de miles de venezolanos huidos en Lima, Bogotá o Santiago no parece argumento suficiente para millones de votantes, hartos del presente y ensimismados con el futuro. Lo que asombra es la conducta de burgueses, conservaduros y liberales de nómina estatal: "Nuestro país no es como Venezuela. Aquí eso no puede pasar".

Desde el éxito que tuvo Hugo Chávez (indultado de su golpe de Estado por el típico centrista que quiere ser popular, en su caso el democristiano Rafael Caldera, protector desde los años 60 de los peneuvistas establecidos en Venezuela) para alcanzar el poder y eternizarse en él, Rafael Correa, Evo Morales, Daniel Ortega, Nayib Bukele y otros miembros del socialismo del siglo XXI han repetido los mismos pasos. Es cierto que ha habido fracasos, como los de Manuel Zelaya en Honduras y Fernando Lugo en Paraguay, pero la franquicia política tiene más triunfos que el eje franco-alemán dentro de la Unión Europea.

Una asamblea constituyente cuanto antes
Después de ser investido, Pedro Castillo ha anunciado que su primer acto presidencial será remitir al Congreso un proyecto de ley para convocar una asamblea constituyente que redacte una nueva Constitución. También lo dijo a principios de mes Vladimir Cerrón, secretario general de Perú Libre, el partido que presentó a Castillo:

Muchos de los miembros de la camarilla de Castillo se ríen de los católicos que acuden al santuario de Santa Rosa de Lima, pero ellos mantienen la creencia supersticiosa de que una nueva Constitución, que sería la décimo tercera en los doscientos años de independencia, será el abracadabra que deshaga los problemas de Perú, desde los muertos por covid-19 a las sequías.

La Constitución vigente desde 1993 establece un procedimiento para su reforma, pero no les gusta a Castillo ni a Perú Libre, porque es demasiado lento y garantista para sus deseos. El Congreso tiene que aprobar por mayoría absoluta toda enmienda y ésta se somete luego a referéndum. Además, hay prisa. El presidente lo es por un quinquenio y una vez concluido éste debe esperar otros cinco años para volver a presentarse. Hugo Chávez se encontró con las mismas trabas (proceso reglado y reelección limitada) y, con la aprobación del Tribunal Supremo venezolano, convocó un referéndum para que el censo electoral decidiese si se convocaba una asamblea constituyente, paralela al Parlamento.

Anuncio de un "Parlamento extraoficial"
Es aburrido repetirlo, pero el proceso que se va a aplicar en Perú se ejecutó antes en Venezuela, en Bolivia, en Ecuador, en Honduras (aquí las instituciones funcionaron y destituyeron a Zelaya)… El presidente elimina los obstáculos a su reelección eterna y todos los controles a su poder. Y si las instituciones cumplen sus funciones, el padre del pueblo organiza motines, revueltas y hasta monta otras instituciones paralelas. Así lo declaró Cerrón en el congreso de Perú Libre, celebrado hace unos días, en el que prometió a sus correligionarios "un Parlamento extraoficial" para "hacer la revolución".

En Chile, el Rajoy local, Sebastián Piñera, se rindió a las turbas de izquierdas, respaldadas por los partidos respetables, y aceptó convocar una convención constituyente para derogar la llamada "Constitución de Pinochet", cuando ésta, refrendada en 1980, pasó numerosas reformas y perdió la firma del dictador militar, que se sustituyó por la de un presidente socialista. El deseo popular por esa convención quedó perfectamente medido en la elección de los constituyentes, en mayo pasado: un 41% de participación, que baja a un 38% si se descuentan los votos en blanco y nulos. Es decir, la izquierda obtiene sus victorias gracias a la agitación callejera, el control de los medios de comunicación y la prudencia de la derecha domesticada.

La convención chilena muestra lo que haría la posible constituyente peruana: cuotas por sexos, escaños reservados a los pueblos originarios, refuerzo de los controles públicos sobre las actividades privadas, reconciliación con los terroristas de izquierdas… De Bolivia se copiaría la transformación del país en un Estado plurinacional, con lenguas oficiales y administraciones propias.

Medios de resistencia
Sin embargo, el proyecto de Castillo y de Cerrón puede descarrilar por los siguientes motivos:

1. Si aceptamos los datos oficiales del recuento electoral, la mitad de los peruanos no ha votado al nuevo presidente.

2. Los sectores cristianos están muy movilizados y han conseguido detener proyectos de anteriores presidentes sobre ideología de género.

3. El Congreso, de 130 diputados, lo presidirá hasta 2022 una diputada de la oposición, María del Carmen Alva. La Cámara podría a remover a Castillo, facultad que ha ejercido dos veces desde 2018, contra Pedro Pablo Kuczynski y Martín Vizcarra.

4. Los tribunales han procesado por corrupción a varios expresidentes: Alan García, que se suicidó, Alejandro Toledo y Ollanta Humala.

El gran fracaso de la clase política peruana es haberse creído que "la economía es lo más importante". Sólo así puede comprenderse que muchos peruanos, hartos de corrupción, de ególatras y de materialismo, hayan votado a candidatos que reivindican al mayor grupo terrorista que ha padecido el continente americano. Y si durante diez años los moderados no hubieran demonizado a Keiko Fujimori, por ser hija de su padre o por oponerse a medidas tan progresistas como el aborto, quizás de las elecciones habría salido otro resultado.

Cerrada una etapa, a la oposición le toca ponerse a trabajar junta. Porque los peruanos no pueden decir que no saben lo que se les viene encima.

VOX denuncia que Castillo ‘declara la guerra a la civilización’ con un discurso que ‘solo se explica desde la ignorancia y la estupidez’
'ES UN INSULTO A MILLONES DE PERUANOS Y A MILLONES DE ESPAÑOLES'
https://gaceta.es 30 Julio 2021

VOX ha considerado que el discurso inaugural como nuevo presidente del Perú de Pedro Castillo, basado en el odio a España, en la «leyenda negra» y en la idea de un pasado prehispánico idílico -hecho que no resiste ningún análisis histórico serio-, solo se explica desde «la más absoluta ignorancia y la estupidez».

Así, el vicepresidente de VOX y diputado Víctor González ha denunciado en declaraciones a La Gaceta de la Iberosfera que Castillo «omitiera la barbarie prehispánica, los niños sacrificados y los pueblos esclavizados», y llamara «colonia» al Virreinato, «un Virreinato como los que había en la península ibérica, con unos territorios unidos, mestizos, llenos de prosperidad y ley», en un discurso que fue aplaudido de manera enérgica por su bancada, Perú Libre, un partido cuyo ideario reivindica el pasado prehispánico como único componente identitario de Perú.

«Lo que el presidente olvida es que sus apellidos, su idioma, los usos y costumbres de sus padres y un largo etcétera, incluso su sombrero, vienen de esa historia que nos une, España», ha señalado, al tiempo que ha tildado de «insulto a millones de peruanos y a millones de españoles» la intervención de Castillo, en el que ha construido «sobre la mentira» un relato «ofensivo e impropio de un Jefe de Estado».

Así, considera que «los peruanos han tenido que escuchar a su presidente que les ha prometido un futuro lleno de comunismo y rituales paganos». A su juicio, ellos y el mundo ya saben «que ha llegado otro presidente comunista» y lo que eso significa: persecución, represión, y ruina y miseria para el pueblo.

Por su parte, el eurodiputado Hermann Tertsch ha denunciado la «desolación en Lima» por el discurso de Castillo, «un presidente que declara la guerra a la civilización». «Los torpes delirios de Hugo Chávez pero sin petróleo traerán rápido [a Perú] el hambre y la dictadura de la droga», ha afirmado.

La misión Borrell
Emilio Campmany. Libertad Digital 30 Julio 2021

Uno de los pocos éxitos de Sánchez en política exterior, si no el único, es haber colocado al frente de la diplomacia europea a un socialista español. La hazaña tuvo especial mérito si se tiene en cuenta que los socialistas europeos perdieron las elecciones al Parlamento Europeo y ni Francia ni Alemania tienen Gobiernos socialistas. Sin embargo, poco a poco se van viendo cosas que podrían delatar lo ocurrido. Desde que Borrell llegó a Bruselas, la UE está dedicada a proteger las dictaduras comunistas de Venezuela y Cuba, el giro a la izquierda antidemocrática de algunos otros países hispanoamericanos y a deslegitimar los Gobiernos democráticos de derechas de otros. Que España imponga su política hacia América Latina en la Unión no es una novedad, pero nunca lo había hecho de un modo tan descarado en favor del comunismo que allí padecen. Es cierto que en el Parlamento Europeo a Borrell le han sacado varias veces los colores, especialmente el rojo, pero en el Consejo nadie ha dicho ni pío de esta infame política. Por otra parte, Alemania y Francia se están cobrando con creces dejar que España imponga su política procomunista en América Central y del Sur haciendo que Borrell imponga en Bruselas los intereses de París y Berlín en otras áreas del globo. Huele a pacto do ut des entre España, por un lado, y Francia y Alemania, por otro. Todo esto se ha visto confirmado en la entrevista que el socialista catalán ha concedido al diario español El País.

En Venezuela, Borrell defiende que la Unión supervise las próximas elecciones regionales y municipales, en las que ofrece a la oposición compartir el poder local con la dictadura a cambio de tolerar que el chavismo siga siendo el amo del país. En Cuba, Borrell se manifiesta partidario, y atribuye a toda Europa la misma posición, de que Estados Unidos levante "el bloqueo" (sic). Que un diplomático emplee la palabra bloqueo, que es la que utiliza la dictadura, para referirse a lo que no pasa de embargo es muy revelador porque, aunque los socialistas suelen hacer muestra de una gran ignorancia, Borrell no puede ignorar la diferencia abismal que existe entre lo que es una acción de guerra y lo que no es más que una sanción económica.

Con Rusia defiende el diálogo. Lo demostró cuando, por encargo de Macron y Merkel, acudió a Moscú tratando de abrir vías de entendimiento con el autócrata Putin en beneficio de los intereses alemanes y franceses y en contra de los de los países del Este de la Unión Europea, especialmente las republicas bálticas y Polonia. Los dos mandamases prefirieron enviar a Borrell en vez de a sus respectivos ministros de Exteriores para que, si los rusos reaccionaban de forma atrabiliaria, como así fue, el humillado fuera un español y no un alemán o un francés. Borrell pasó por lo que nunca debió pasar. Todo a cambio de que Alemania y Francia callen ante los desmanes de las dictaduras que sufren Cuba y Venezuela.

Con China, Borrell hace suya la posición franco-alemana de oponerse con vehemencia a la desconexión económica que defendió Trump y que Biden no ha asumido ni descartado. Aquí naturalmente se trata de defender a las grandes empresas europeas que se benefician de fabricar sus productos en China pagando salarios ridículos, en comparación con los europeos, para que los beneficios que genere la venta de los mismos sean mucho mayores de lo que serían si se fabricaran en Europa. Grandes empresarios norteamericanos también se oponen a la desconexión con China por las mismas razones. El problema es que el precio a pagar no es que China se forre a ganar dinero como viene haciendo desde los tiempos de Deng Xiaping. El problema es que Pekín invierte todo ese dinero en incrementar y mejorar su ejército y en convertir a otros Estados, cada vez más, en países satélites.

Todo esto es lo que está haciendo Borrell en Bruselas, y no deja de ser enternecedor que de una forma más o menos abierta lo reconozca en una entrevista.

Las mentiras del comunista Castillo en su discurso antiespañol
LAS CULTURAS PREHISPÁNICAS NO VIVIERON EN 'ARMONÍA'
Rodrigo Saldarriaga. https://gaceta.es 30 Julio 2021

Pedro Castillo utiliza el discurso facilista de la izquierda latinoamericana, obsesionada con culpar de todos los males de sus repúblicas fallidas a la Corona española, aun cuando ésta dejó de gobernar esos territorios hace doscientos años.

Alimentado por la propaganda antiespañola, que iniciaron los criollos insurgentes en el siglo XIX, y ha exacerbado la izquierda indigenista -con el riesgo de que estas diferencias desencadenen un conflicto étnico entre indígenas, alimentados con un discurso etnonacionalista incendiario, y los mestizos-, el nuevo presidente peruano dio su primer mensaje a la nación cargando contra todo lo español -y por lo tanto occidental-, afirmando falsedades y evidenciando su total ignorancia de la historia peruana, que, por más que quiera negarlo, está vinculada a la de España los últimos cinco siglos.

Hemos creído necesario refutar sus afirmaciones en lo que respecta a su discurso antiespañol, cuyo propósito no es otro que avivar el odio y fragmentar a la polarizada sociedad peruana, que es tanto indígena como española en su columna vertebral.
Las culturas prehispánicas no vivieron en “armonía”

El comunista Pedro Castillo, exaltando el indigenismo radical y utopista, aseguró al empezar su discurso inaugural que durante “cuatro milenios y medio”, sus antepasados encontraron maneras de “resolver sus problemas” y de “convivir en armonía con la rica naturaleza”, mundo idílico que, según su limitado entendimiento de la historia, fue arrasado por los “hombres de Castilla”, en clara referencia a la conquista española.

Resulta muy interesante advertir aquello de que los pueblos prehispánicos -no peruanos, porque el Perú como tal no existía-, encontraron maneras de “resolver sus problemas”, haciendo creer que estas culturas gozaron de largos episodios de paz y justicia. Nada más fuera de la realidad.

La cultura chimú, que se desarrolló al norte del Perú, fue rival de los quechuas y de la casta rectora de estos, los incas, y pudieron resistirles hasta que finalmente fueron derrotados militarmente, luego de un largo asedio a su capital, Chan Chan.

De acuerdo a los investigadores, la capital de los chimú fue saqueada y destruida por los incas aproximadamente en 1470. Cuando Pizarro llegó a este territorio y fundó muy cerca de ahí la villa de Trujillo, en honor a su ciudad natal, solo encontró ruinas.

Pero a pesar de las exageraciones de Castillo y los aplausos de sus secuaces, hay muchos académicos que se resisten a estos discursos románticos. El escritor peruano Rafael Dummett, autor del libro “El espía del inca”, en una entrevista a BBC Mundo en 2020 aseguró que en el país andino se suele presentar al incanato como un “estado de bienestar antiguo”, prácticamente una “Edén profanado”, sustentado en falacias y mitos, muchas veces repetidos en las escuelas públicas -Castillo es profesor de primaria-, desconociendo los avances de la investigación histórica, que han refutado estas creencias.

No hubo unidad política en el imperio incaico
Fue tal la hostilidad que tuvieron muchos de los pueblos sometidos por los incas, que cuando los españoles llegaron al actual territorio peruano en el siglo XVI, muchos de estos se pasaron al lado hispano para pelear contra Atahualpa, el Sapa Inca -soberano cuasi divino- que sometía a millones y había vencido a su hermano Huáscar en una guerra civil tras la muerte de su padre, Huayna Cápac.

“Los grandes señores andinos estaban hartos del incario que no era una cosa utópica como han querido representar, sino era un gobierno de carne y hueso como todos los gobiernos del mundo, con problemas, y entonces los grandes señores andinos querían recobrar su libertad”, dijo a El Comercio la historiadora María Rostworowski, autora de clásicos como “Historia del Tahuantisuyu” y “Estructuras andinas de poder”.

De acuerdo con Rostworowski, los grandes señores andinos “se plegaron masivamente a los españoles”, porque veían en ellos la oportunidad de librarse de sus conquistadores. Además, la historiadora aseguró que la forma como se cuenta la historia en el Perú “traumatiza” a los escolares y los vuelve “acomplejados”.

“Hay que quitar de la mente de nuestros niños eso de que un puñado de españoles conquistó un imperio, porque no fue así. Ese puñado de españoles hizo lo que hizo, porque los grandes señores andinos que estaban hartos del incario, se plegaron a ellos porque creían que así iban a recobrar su libertad (…) Los peruanos, después que les han contado ese cuento, están acomplejados, quieren ser de Miami, de Europa. No nos damos cuenta de que por la manera cómo nos enseñan la historia, el peruano está traumatizado desde pequeño. Yo me libré de esto porque no estudié en los colegios de acá”, explicó en esa entrevista.

Los textos escolares no lo cuentan, pero cuando las fuerzas de Manco Inca -líder de la resistencia quechua y primer inca de Vilcabamba, un reducto tras perder el Cuzco- sitiaron Lima en 1536, no solo encontró a la infantería y caballería española comandada por Pizarro, también a miles de indígenas adversos al incario, como los huaylas -Pizarro tenía como concubina a una princesa de esa etnia-, los guerreros del valle del río Rímac -comandados por Gonzalo Taulichusco, hijo del curaca- y los huancas, que desertaron al bando quechua y se pasaron al lado hispano. Fue tal la fidelidad que tuvieron estos últimos con los españoles, que el rey Felipe II otorgó un escudo de armas en 1564 al noble huanca Felipe Guacrapáucaren en retribución a su colaboración para derrotar a los incas.

“Cuando se produce la conquista, los curacazgos del norte del Tahuantinsuyo se estaban desarrollando como unos señoríos feudales, que tenían cada vez menos dependencia del aparato administrativo del Cuzco. No había tal cosa, como insisten algunos grupos radicalizados de izquierda, una unidad o identidad política global en el imperio de los incas. Ni hablar de los pueblos recientemente conquistados como los pastos, en el sur de la actual Colombia, o los del norte de los actuales territorios de Chile y Argentina que vivían guerreando contra los incas para liberarse de su dominio”, explica el historiador Francisco Núñez del Arco Proaño, autor del libro “Quito fue España: historia del realismo criollo”.

Las castas no solo corresponden al virreinato
En otra parte de su discurso, el presidente electo del Perú aseguró que, con la fundación del virreinato, “se establecieron las castas y diferencias que hasta hoy persisten”. Pero esto es completamente falso.

Si bien, tanto en el Virreinato del Perú como en el de Nueva España (México) se impuso el sistema de castas para distinguir a las numerosas etnias, y sus mezclas, que convivían en los dominios españoles, tuvo un “fin práctico” que no estaba asociado a la concepción moderna de raza que surgió hasta principios del siglo XIX.

“Antes que nada, es un sistema de dominación política y económica. No son prejuicios raciales, porque las castas no son razas, no hay que confundir eso”, aseguró Federico Navarrete, doctor en Estudios Mesoamericanos de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).

Pero las castas eran muy propias de este lado del mundo, incluso antes de la llegada de los españoles. En el caso del imperio de los incas, la sociedad fue jerárquica y muy rígida, formando una pirámide donde el inca se encontraba a la cabeza del imperio, donde existieron grandes diferencias entre las distintas clases sociales:

a) Realeza
La realeza inca – Conformado por la familia nuclear del inca: el auqui (hijo), la coya (esposa).
La panaca real – Parientes de primera línea del inca (primeras generaciones de cada panaca).

b) Nobleza
Nobleza de sangre – Miembros restantes de las panacas (parientes).
Nobleza de privilegio – Personas que destacaron por sus servicios (sacerdotes, acllas, altos jefes).

c) El pueblo
Ayllu Hatun Runa – El pueblo en general (campesino).
Mitimaes – Grupos trasladados para colonizar nuevas regiones enseñando a los pueblos nuevas costumbres.
Yanaconas – Servidores el inca y del imperio. Muchos de ellos eran prisioneros.

“El relato idílico de un mundo prehispánico justo e igualitario que gusta vender el indigenismo mariateguista del siglo XX es un absurdo, y se contradice con las evidencias históricas, antropológicas y arqueológicas. Mucha de la estructura social que se heredó en los andes durante el virreinato fue porque los españoles respetaron los derechos históricos de los pueblos aborígenes. Hubo muchas desigualdades entre la nobleza inca, los curacas y la población indígena en general. El Tahuantinsuyo idílico es una farsa. Había una jerarquía muy estructurada donde el inca era un ser divino y el resto del aparato político servía para la subsistencia de ese propósito divino”, explica Núñez del Arco.

Palacio de Gobierno no es un “símbolo colonial”
Castillo anunció que no ejercerá la presidencia desde Palacio de Gobierno, residencia oficial del jefe de Estado -que también es conocida como la Casa de Pizarro por estar ubicada sobre los cuatro solares que se adjudicó el conquistador trujillano-, y donde se levantó el Palacio de los Virreyes durante los casi trescientos años en que el Perú estuvo unido a la Corona de Castilla.

“No gobernaré desde la Casa de Pizarro, porque tenemos que romper con los símbolos coloniales, para acabar con las ataduras de la dominación que se han mantenido tantos años”, indicó.

El nuevo peón del Foro de Sao Paulo ignora que el Palacio de Gobierno -Patrimonio de la Humanidad como parte del Centro Histórico de Lima- no es un “símbolo colonial”. Además de sufrir constantes remodelaciones en casi cinco siglos, y sufrir los embates de terremotos e incendios, el edificio actual fue diseñado por el arquitecto polaco Ricardo de Jaxa Malachowski en 1926, siendo inaugurado en 1938 durante la segunda presidencia del mariscal Óscar Benavides.

Palacio de Gobierno ha sido la sede del Ejecutivo desde 1821 tras desalojar a los virreyes, y por él han pasado, incluyendo a José de San Martín y Simón Bolívar, todos los gobernantes del Perú independiente.

Sin embargo, antes de la llegada de los españoles al valle del río Rímac, en ese mismo lugar estuvo la residencia del curaca local, Taulichusco, aliado de los conquistadores en su guerra contra los incas.

Debido a su ubicación estratégica en la ribera del río -lo que garantizaba el control del riego de las tierras agrícolas del valle-, y por la sucesión ininterrumpida de gobernantes en sus instalaciones, ya sean indígenas -que lo consideraban un lugar sagrado-, españoles -que aprovecharon la carga simbólica que tenía para los locales- o peruanos, es el epicentro del poder en el Perú.

Pero la propuesta de Castillo, populista y baladí, ha encontrado resistencia en muchos historiadores y especialistas, como la exdirectora del Museo de Arte de Lima, Natalia Majluf, que utilizó sus redes sociales para calificar la iniciativa como “la peor idea que se ha propuesto para cultura en muchos años” y pensar que es un “gesto descolonial” es un absurdo.

Jorge Martín Frías: ‘Los gobiernos que han contemporizado con las ideas de la izquierda han llevado a sus países a la ruina’
ENTREVISTA AL DIRECTOR DE LA FUNDACIÓN DISENSO
José Antonio Fúster. https://gaceta.es/  30 Julio 2021

La Gaceta de la Iberosfera entrevista al director de la Fundación Disenso, Jorge Martín Frías, a poco de cumplir el primer año de vida del centro de pensamiento de VOX.

—¿Por qué le hacía falta a VOX, un partido que se jacta de tener principios claros y reconocibles, un centro de pensamiento?
—Esa es una pregunta que tendría que hacer a un líder de VOX más que al director de la Fundación. En cualquier caso, el hecho de tener unos principios no es incompatible con tener un centro de pensamiento porque los principios son rectores, pero el partido tiene que saber qué está sucediendo en el mundo, qué ideas tienen lugar y profundizar en ellas para estar preparado y dar una respuesta correcta frente a las amenazas.

—Para muchos ha sido sorprendente que con la gravísima situación española, la Fundación Disenso se haya volcado en Iberoamérica. ¿Por qué Iberoamérica?
—Honestamente, no es tan sorprendente. España se está iberoamericanizando. Se está yendo hacia un modelo bolivariano, y eso el algo que vemos, por ejemplo, con la Ley de Seguridad Nacional. Por eso había que poner en el foco en Iberoamérica, aparte de por el legado común que compartimos con nuestros hermanos y porque formamos parte de esa comunidad de naciones. Lo que está ocurriendo allí está llegando a España y está intentando introducirse en la Unión Europea y en otros países.

—La gran apuesta de la Fundación, aplazada por la pandemia, es la organización del Foro de Madrid, una conferencia internacional de acción política iberoamericana que reúna en España a los líderes de la Iberosfera y que sirva de reacción ante la hegemonía en la región del socialcomunismo del Foro de Sao Paulo. ¿Para cuándo podemos esperar que suceda y qué respuesta recibe la Fundación ante esa idea?
—He de matizar que es una de las grandes apuestas. No es sólo la gran apuesta. Y me vas a permitir que no dé fechas, porque como dice el presidente de esta casa, las estrategias se aplican pero no se cuentan. Cuando tengamos la fecha la comunicaremos y, obviamente, La Gaceta será la primera en saberlo.

— ¿Y la respuesta que está recibiendo…?
—Más que satisfactoria y ha superado todas las expectativas. Me atrevo a afirmar que será un éxito cuando se celebre la primera edición del Foro de Madrid.

—La Carta de Madrid en defensa de la libertad y contra el avance del comunismo en la Iberosfera es un éxito incontestable. Desde Washington a Tierra de Fuego, lo mejor del mundo académico, político e incluso periodístico ha firmado la Carta de Madrid. Y, sin embargo, el avance del comunismo es demoledor, casi como un desfile alemán por París.¿Qué esfuerzo representa para la Fundación dar una batalla que nadie ha dado desde 1989?
—Creo que es un poco presuntuoso afirmar que desde 1989 nadie la ha dado. Ha habido personas que la han dado, honestamente creo que con enfoques equivocados porque no han sabido medir hasta qué punto es peligroso el enemigo y los instrumentos de los que dispone. Es una tarea ardua. Partimos con una clara desventaja porque en esas naciones en las que ha triunfado el Socialismo del Siglo XXI, vamos, el comunismo, vienen patrocinadas por el Foro de Sao Paulo y el Grupo de Puebla que están amparados bajo el régimen cubano y cuentan con un apoyo financiero que ya me gustaría que tuviera esta Fundación. Vamos, lo que me gustaría es el apoyo financiero, no el de los donantes narcoterroristas que financian esas organizaciones.

—Hablando de esfuerzos. Luis María Anson, maestro de periodistas, tiene mil veces dicho que ‘internacional no vende periódicos’, y sin embargo Disenso ha creado su propio medio, panamericano, sin olvidar Europa, como es La Gaceta de la Iberosfera. ¿Tan mal está el panorama mediático que han tenido que crear su propio medio en vez de trata de influir en los ya establecidos?
—Creo honradamente que el panorama mediático es corresponsable de muchos de los males que nos aquejan y hay un distanciamiento entre la opinión publicada y la opinión pública. Nosotros temíamos que responder y demostrar nuestra apuesta por Iberoamérica y por todas esas corrientes que resisten ante la opinión dominante que marca el futuro de las naciones. Teníamos que tener un medio que permitiera dar visibilidad a esas corrientes alternativas que en muchos casos proclaman y exigen la defensa de la libertad y la democracia en sus naciones.

—Otro empeño de la Fundación Disenso, quizá algo menos conocido, es la puerta en marcha de un programa de búsqueda y formación de jóvenes líderes en Iberoamérica…
—Hay jóvenes muy capaces con muchas ganas que han identificado muy bien los enemigos a los que se enfrentan y tienen delante. Jóvenes que han entendido los instrumentos necesarios para hacerles frente. Disenso lo que quiere es poder ayudarlos, acompañarlos en su formación y así disponer de jóvenes líderes dispuestos a dar esa batalla.

—En el último año hemos tenido pocas alegrías en la Iberosfera. La victoria de Guillermo Lasso en Ecuador, quizá la única. Al mismo tiempo, Chile avanza hacia una constitución izquierdista, ha vuelto el socialismo a Bolivia, Perú está fraccionada y a punto de caer en el comunismo. Biden, después de una victoria cuestionable, parece empeñado en políticas identitarias que sabemos que sólo generan división y subsidios… ¿Qué esperanza ve para el futuro de América?
—La esperanza la veo en todas esas personas que resisten, que no agachan la cabeza y que no dan un paso atrás frente a esa deriva totalitaria. Y que si dan un paso atrás es para coger más fuerza para ir hacia adelante. Obvio que el escenario es negativo y muy complicado, pero siempre que haya personas valientes dispuestas a plantar cara, habrá esperanza.

—En este primer curso de vida, Disenso ha sido muy crítica con el papel que han jugado gobiernos que se decían o se dicen de derechas en Iberoamérica pero que se limitaron o se limitan a contemporizar con el llamado Socialismo del Siglo XXI, el viejo comunismo hoy identitario y populista. ¿Esa crítica es conveniente?
—La verdad nunca es un inconveniente. Nuestro deber siempre es advertir de lo que sucede para poder estar preparados. En las últimas décadas, muchos de esos gobiernos que han contemporizado con las ideas de la izquierda más radical han llevado a sus países a la ruina, cuando no han dejado preparado el camino para que los comunistas alcancen el poder.

—En la cuestión Europea, hemos visto un crecimiento exponencial de fuerzas contestatarias ante el poder del consenso socialdemócrata. ¿Hacia dónde se han dirigido los esfuerzos de la Fundación Disenso durante este curso? ¿Hasta qué punto es posible una unidad de acción y de pensamiento con esas fuerzas?
—En este casi año, porque todavía no tenemos ni un año como tal, lo que hemos hecho ha sido ir trabajando con distintos socios en Hungría, en Italia… La Fundación a través de su blog ha dado espacio a intelectuales cercanos a esas órbitas. En el próximo curso vamos a profundizar todavía más porque ese movimiento europeo que reivindica una Unión Europea distinta debe ser no sólo escuchado sino apoyado.

—Hasta los más críticos, o quizá por eso, reconocen que VOX ha conseguido que se generen debates que jamás se habían producido en España en torno a la identidad, la soberanía, el estado autonómico, el recorte del gasto político… ¿Qué ha aportado la Fundación Disenso a esos debates?
—No me corresponde a mí decir qué hemos aportado al debate. Sí que hemos elaborado distintos informes, nota, papeles y seminarios que han generado debates… pero no me corresponde a mí decir cuáles han sido.

—Usted, que tiene como libro de cabecera ‘La actitud conservadora’ de Michael Oakeshoot, no tuvo dudas a la hora de darle la subdirección de la Fundación Disenso a un liberal pata negra como Eduardo Fernández Luiña. ¿Disenso es conservadurismo y liberalismo y ahí hay que detenerse o caben otras ideas en la formación del pensamiento de un partido como VOX?
—Disenso trasciende a todo tipo de etiquetas ideológicas. De hecho, el señor Fernández Luiña no fue fichado tanto por sus orígenes liberales, como por su trayectoria, su capacidad, sus conocimientos… tanto en el ámbito académico como en especial en el ámbito iberoamericano. La Fundación lo que acoge y lo que aspira, bueno, aspira, no, porque ya lo hace, es a recoger todas las corrientes de pensamiento político.

—Durante los últimos meses se han aprobado o anunciado leyes ideológicas en España que reprimen, precisamente, el disenso —es decir, la libertad de pensamiento— en cuestiones sexuales, identitarias e históricas. Ya hemos visto cómo se las gasta el consenso como por ejemplo en los casos de Hungría y Polonia. ¿Siente algún tipo de temor por el futuro de VOX y de la Fundación Disenso?
—No. No tengo ningún tipo de temor. Creo que estamos en el lado correcto de la Historia.

—No pocas veces, los centros de pensamiento político de los partidos han chocado con la acción política de esos mismos partidos. ¿Hasta qué punto es inevitable esa fricción?
—Yo no diría una fricción. Lo que yo diría que hay es una conversación entre una formación política y su think tank. Esa formación política decide lo que estima qué es mejor para desarrollar su acción política, pero no hay fricción. No hay que olvidar que el presidente de esta casa es el presidente del partido.

—Dicen que el pensamiento, como el fuego, si no se comunica, se apaga. ¿Cómo ha logrado la Fundación romper el cerco mediático y dar a conocer su pensamiento este primer curso?
Uno de los modos que lo hemos logrado es poniendo el foco en Iberoamérica y en los Estados Unidos. Así hemos trascendido cordones sanitarios que sufrimos sobre todo en España. Cada vez vamos a romper más cordones sanitarios, le pese a quien le pese.

—Dos frases para la eternidad. La primera, de Ronald Reagan: «No estoy preocupado por el déficit. Es lo suficientemente grande para cuidarse solo” y la segunda de Bill Clinton: «¡Es la economía, estúpidos!». ¿Con cuál se siente más identificado?
—Con Reagan, sin ninguna duda.

—Hace cinco años, la idea era que VOX fuera un movimiento con la suficiente fuerza para influir en la acción política del centro y la derecha. ¿Se le ha quedado ya pequeña esa idea a la Fundación Disenso?
—No es a la Fundación Disenso a quien se le tiene que quedar pequeña o grande, sino a la formación política para la que está al servicio. Mi opinión es que las últimas citas electorales han demostrado que VOX va más allá incluso de ese espacio ideológico político que podría comprender el centro y la derecha. Abarca mucho más y va mucho más allá.

—La Fundación Disenso ha abierto tantos frentes en la llamada batalla cultural que no sé si atreverme a preguntar qué otras iniciativas se plantea para el curso que viene.
—Aparte de que no llevamos ni un año de vida y por eso uno de los objetivos es consolidar todo el trabajo que se está haciendo y formalizar todas las relaciones que estamos haciendo con nuestros socios fuera de España. Y luego asentar lo que es ya el Foro de Madrid. Todo unido a otra serie de acciones que como he comentado antes se comunicarán en su debido momento.

—Se ha comprobado que VOX reúne buena parte sobre todo del voto joven. A pesar de que dicen que estamos ante la generación más preparada, ¿qué libro no debería faltar en la mesilla de noche de un joven que quiera acercarse al pensamiento de la Fundación Disenso?
…No hay un pensamiento establecido de la Fundación Disenso. Como he dicho antes, recogemos muchas corrientes ideológicas. Lo que debería hacer es leer todo lo que se va publicando en la Fundación Disenso y luego, bueno, uno de los libros que últimamente yo siempre recomiendo leer es La rebelión de las elites y la traición a la democracia de Christopher Lasch. Ese sería un buen libro para empezar.

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Las ideas independentistas son reaccionarias
Antonio Robles. Libertad Digital 30 Julio 2021

Las ideas de independencia convierten en extranjeros a cuantos no entren en su molde. La consecuencia es la división social, el enfrentamiento, la guerra.

"No se persiguen las ideas independentistas, sino a quienes cometieron delitos para imponerlas". Todos, desde el presidente del Gobierno hasta el jefe de la oposición, pasando por las firmas más influyentes del periodismo escrito y audiovisual, repiten la obviedad. Es evidente, hasta el Tribunal Supremo lo hubo de dejar claro en la sentencia a los sediciosos: la Justicia no persigue ideas, sino delitos.

Ante el nacionalismo, todos hemos de hilar muy fino, no sea que. De tanto cuidar las formas con los matones, estamos permitiendo que nos cuelen otro mantra por la puerta de atrás: que la idea de independencia, si se reivindica desde la legalidad, es legítima, es buena.

La sedición, como cualquier otra agresión a la Ley, es delito. Y contraponerlo a que las ideas independentistas son, por el contrario, legales es una manera cobarde de no cuestionar su legitimidad. No todas las ideas son dignas, sólo las personas lo son. El racismo o la sumisión de la mujer, por ejemplo, no son ideas dignas. Tampoco la independencia. Porque las ideas independentistas son, en sí mismas, insolidarias, egoístas, reaccionarias, ventajistas, excluyentes y, en muchos casos, supremacistas. No siempre y en todo tiempo, pero sí hoy, aquí, en Estados democráticos consolidados donde la máxima es la igualdad de todos los ciudadanos ante la ley por el mero hecho de serlo, no por el territorio donde nacieron.

Desde la misma Transición, el catalanismo logró desautorizar como facha a cualquiera que no aceptara sus postulados. Su forma más consolidada de diálogo. Así se ha mantenido hasta la fecha. En el camino, la izquierda acabó mimetizando el éxito y convirtiendo a cualquier disidente a su ideología en ultraderechista.

La derrota del pensamiento.
Pero a la vez que el catalanismo estigmatizaba cualquier idea del otro, legitimaba todas las suyas. Aunque estuvieran podridas por dentro. Es el caso de la independencia. La amenaza de la independencia asusta tanto, que su defensa como derecho a la libertad de expresión la humaniza, la hace respetable. Al menos como patrimonio de la tolerancia democrática. Sin embargo, la aspiración independentista, incluso por vías democráticas, es en sí misma reaccionaria, porque arruina tres siglos de avances sociales, donde el ciudadano es el centro de los derechos y deberes de un Estado democrático, y no sus territorios o sus etnias. Tanto si se mira desde la derecha como si se hace desde la izquierda. Sobre todo desde la izquierda democrática, pues de ella surgieron los servicios sociales que cuajaron después de la II Guerra Mundial (sanidad pública, educación universal, derechos laborales…) Si todos los ciudadanos fuéramos tan egoístas como los independentistas catalanes o vascos, los ciudadanos de las regiones deprimidas –a menudo como mano de obra de las más prósperas– carecerían de servicios públicos suficientes e infraestructuras de comunicación, condenándolos al subdesarrollo. Si Tabarnia (Barcelona + Tarragona), con PIB y renta per cápita más alta que Lazitania (Gerona y Lérida), pidiera la independencia de Cataluña, y se desentendiera de su aportación fiscal al resto, sería más rica, pero más insolidaria. No creo que en este caso el derecho a decidir la independencia de Tabarnia les pareciese tan democrático y legítimo.

Si en economía la independencia representa el fin de la progresión fiscal respecto al territorio del que se desgaja, en tolerancia democrática es un atentado contra la paz social. Las ideas de independencia convierten en extranjeros a cuantos no entren en su molde étnico, lingüístico, religioso, etc. La consecuencia es la división social, el enfrentamiento, la guerra. Este escenario es hasta la fecha lo único real y palpable a que nos han arrastrado tales ideas independentistas, además de empobrecernos a la mayoría. Excepto a los que viven de ellas.

En conclusión, la ideología independentista es un mal en sí mismo, una afrenta a la solidaridad, la libertad y la igualdad humanas. Y no la esperanza de un pueblo oprimido. El enigma es por qué en España se sacraliza lo que en Europa se desprecia.


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