AGLI Recortes de Prensa   Domiongo 1 Agosto  2021

Ni mansos ni resignados
Carmen Álvarez Vela. https://gaceta.es 1 Agosto 2021

Lo nuestro es simplificar. Nos basta con decir que Sánchez es tonto, que el otro es un hijo de su madre y aquello tan de barra de bar de ‘si yo fuera presidente, esto lo arreglaba en dos días ’.

Lo más probable es que no todo sea tan sencillo, pero lo más probable también es que no veamos más allá de lo que antes eran nuestras narices y ahora es una mascarilla. Creemos que todos nuestros problemas proceden de la pandemia y, por tanto, desaparecerán cuando el covid-19 haya sido controlado y erramos. Es cierto que la llegada del virus chino -sí, lo llamo chino porque se escapó de un laboratorio situado en la China- es una complicación de dimensiones colosales, pero España soporta un peligro mayor que la pandemia y que se vale de ella para disparar a la línea de flotación de la democracia, la libertad y la propia existencia de la nación española.

Toda una señal de la necedad que padecemos como sociedad, es el hecho de que hace tan sólo dos semanas que el Tribunal Constitucional declaró ilegal el estado de alarma que cercenó nuestros derechos fundamentales durante varios meses y que fue utilizado como pretexto jurídico para que el Gobierno de España hiciera de su capa un sayo sin control parlamentario, y ya nadie se acuerda. La sentencia del TC ha pasado como una anécdota más de un Gobierno que da escándalos un día sí y otro también. No alcanzo a comprender cómo no estamos todos en la calle pidiendo su dimisión y elecciones generales. Por mucho menos cayó Rajoy. A ver si toda la culpa no la va a tener Sánchez y la vamos a tener todos un poco.

Observo con estupefacción a parte de la oposición -PP y Cs- subirse al carro de la indignación por la ilegalidad del estado de alarma -sentencia conseguida gracias al recurso de Vox-, cuando ellos votaron que sí o se abstuvieron en las sucesivas prórrogas. ¿Acaso no tienen Partido Popular y Ciudadanos juristas lo bastante preparados para ver lo que muchos veíamos o lo que Vox detectó después de votar la primera prórroga? Preguntar esto equivale a cuestionar si tienen ojos en la cara. Si no fueron capaces de verlo, lo suyo sería realizar acto público de contrición y propósito de enmienda. No se ha producido ni lo uno lo otro, por supuesto. Lejos de esto, lo que hemos visto es cómo han permitido que el líder del partido que ha logrado que se produzca una sentencia de tal importancia que debiera haber supuesto la inmediata caída del Gobierno, ha sido declarado persona no grata en una ciudad de España en la que, por cierto, es el más votado. Una maniobra política de manual de malas costumbres. Una bajeza sin paliativos.

Gobernados por un descerebrado con el confesado proyecto de ahondar en la España multinivel –donde unos ciudadanos tienen más derechos que otros según su lugar de nacimiento-; un inmoral que ni siquiera se atreve a pronunciar la palabra dictadura cuando habla de Cuba; un liberticida que nos dicta lo que hemos de creer o no de nuestra historia; un hispanófobo que se alinea con todos aquellos que alimentan la leyenda negra; un mentiroso patológico capaz de decir una cosa y su contraria sin el más mínimo pudor; un traidor que fía el destino de España a los partidos cuyo leitmotiv es destruir nuestra nación y un narcisista peligroso que se considera la medida de todas las cosas, la dedicación principal de los grandes medios de comunicación españoles es alertar a todas horas de que el gran peligro que se cierne sobre nosotros es la ultraderecha.

Con la sociedad civil anestesiada, con el mayor partido del centro derecha haciendo oposición a la venezolana y un periodismo en su mayoría servil que pone el foco donde no está el problema, nuestro futuro se presenta bastante negro. Por fortuna, nada está escrito. Todo es susceptible de cambiar, pero no conseguiremos nada si no somos conscientes de la realidad del peligro que se cierne sobre nuestras cabezas y si no somos capaces de hacer un diagnóstico correcto de lo que vivimos como nación. Tampoco lograremos nada desde la resignación y la mansedumbre de la masa aborregada y carente de ideas. Nos jugamos demasiado como para permitirnos la inacción.

El impostor de La Moncloa y la sabiduría popular
Rosa Díez. okdiario 1 Agosto 2021

El mes de julio ha despedido a Sánchez con un baño de realidad: en España sólo le aplauden los de su secta o los que cobran por aplaudir. Más aún: ni sus socios nacionalistas se sacan una foto con él sin obligarle a pasar antes por caja. O sea, que en España Sánchez es Sánchez, el presidente europeo peor valorado; dicho de otra manera: Sánchez sólo es Superman, el guapo, para los que, dentro o fuera de nuestras fronteras, cobran por rodar el spot.

Dirán ustedes que bastante le importan a Sánchez los abucheos que le dedica el pueblo liso y llano, que mientras siga pudiendo utilizar el Falcon para viajar a tierras lejanas en las que puede pasear tranquilo con su séquito porque nadie le conoce (si Biden no le reconoce en la cumbre de la OTAN, imagínense en las calles de EEUU…) o irse a pasar las vacaciones en los diversos palacios o palacetes propiedad del Estado, a él le importa un bledo que le abucheen cuando llega a Salamanca o a cualquier otro rincón de España.

Puede que tengan ustedes razón, pues lo propio de una personalidad psicopática y narcisista es no inmutarse por lo que opinen los demás, sobre todo aquellos que a juicio del Narciso no merecen respeto. Pero también es cierto que un tipo tan arrogante y soberbio como el que nos ocupa soporta muy mal la falta de veneración que a su juicio debe despertar en cualquier ser humano de su entorno. Un tipo que se cree por encima del bien y del mal, que se adora cada vez que se mira al espejo –y no solo por “guapo”, sino por ser el más listo del planeta tierra- ha de llevar muy mal que sus súbditos no le adoren como se merece.

Por eso estoy segura de que el soberbio inquilino de La Moncloa se pregunta cómo es posible que teniendo setecientos trece asesores (el nuevo Goebbels de bolsillo de la Moncloa ha reducido el número hasta esta cifra) dedicados a la propaganda su sanchidad no consiga que le piropeen las masas reunidas en la Plaza de Salamanca. Estoy convencida de que Narciso/Sánchez no se explica por qué él recibe el desprecio de los ciudadanos que aplauden a la malísima presidenta de la Comunidad Autónoma de Madrid y vitorean al jefe del Estado…

No entra en la cabeza del arrogante (ninguno de los setecientos trece asesores se lo ha explicado) que los ciudadanos reunidos de forma espontánea en esa plaza de Salamanca no soportan que antes de llegar a la reunión el impostor haya pagado más de 200 millones de euros al presidente de la Comunidad Autónoma del País Vasco sólo para que se deje hacer una foto con él. No le entra en la cabeza que los salmantinos se crean con derecho a ser tratados con igualdad y no acepten que Narciso/Sánchez está por encima de la ley…

La soberbia no le deja ver (nadie de su secta de asalariados se atreve a decírselo) que los españoles están hasta el moño de sus mentiras, de su propaganda infecta (¡medallista de oro teniendo una de las mayores tasas de muertos por país y contagiados entre el personal sanitario!), de su desprecio hacia la oposición democrática, de su sometimiento (cuando no impulso) ante los postulados de los enemigos de la España constitucional y democrática, de su lacerante burla por los Derechos Humanos en el mundo (no hay más que ver que hasta el secretario de Estado del Gobierno norteamericano le ha llamado la atención sobre la posición del Gobierno de España respecto de lo que está ocurriendo en Cuba y Venezuela), de su empeño por liquidar la independencia de la Justicia, de su decisión de implantar la censura en los medios de comunicación y hasta en las comunicaciones privadas de los ciudadanos, de su estrategia para demoler el sistema del 78…

Narciso/Sánchez, nuestro particular Rey Sol, no entiende que hay otra España que no es la oficial, la España de los españoles normales y de la gente decente, que no está dispuesta a tolerar (y menos aún a aplaudir) a quien desde el Gobierno de la nación ha decidido robarnos no sólo el dinero que es de todos, (véase las prebendas a los nacionalistas vascos y la malversación para pagar a los malversadores catalanes con fondos públicos) sino los derechos de ciudadanía. Sí, porque eso es a fin de cuentas lo que significa que Sánchez haya abolido en la práctica los artículos de la Constitución que proclaman que todos los españoles somos iguales ante la ley, que todos hemos de tener las mismas oportunidades, que nuestros derechos han de ser efectivos y que para lograrlo es preciso dotar con equidad a las instituciones encargadas de prestarnos los servicios, que nadie puede decidir en nuestro nombre nuestro futuro y el de nuestro país.

No le entra en la cabeza a Sánchez que España es más que su secta. Que hay millones de españoles (muchos millones, cada vez más) que no le van a perdonar su traición al espíritu y a la letra de la Constitución, su empeño de perpetuarse en el poder rompiendo la igualdad y la unidad entre los españoles.

Tengo para mí que el mes de julio se despide del calendario mientras Sánchez empieza a despertar de la ensoñación y a visualizar que hay otra España a la que aún no ha conseguido domeñar. Es verdad que en estos momentos es aún más peligroso, pues un tipo que ya ha demostrado no tener escrúpulos es capaz de todo para evitar que le despojen del poder, la única ideología que ha alumbrado todo su camino. Pero también es verdad que la España de los hombres y mujeres libres que exigen respeto y sienten orgullo por el país que ente todos hemos construido no se va ni a callar ni a doblegar.

Sánchez, guapo, tic, tac, tic, tac…

Cuatro obsesiones autodestructivas del mundo hispánico
Alberto J. Gil Ibáñez. Vozpopuli 1 Agosto 2021

Cuando a estas alturas de la tercera década del siglo XXI se suceden el derribo de estatuas y los conflictos internos en los países hermanos de América, uno no puede dejar de constatar dos hechos: cuánto se parecen sus problemas a los de los propios españoles, y que nada de esto ocurría antes de la guerra de la independencia de principios del S. XIX (o mejor "guerra de secesión o civil"). Durante 300 años reinó la paz interna, la prosperidad económica y social, y una estabilidad institucional que hizo reconocer a Humboldt, todavía a principios del siglo XIX, que en el Virreinato de Nueva España ¡no había corrupción!

La tesis que defenderé en estas líneas es que la situación de permanente tensión auto-destructiva que viven España y en general el mundo hispano se debe a un error de diagnóstico y a la creación de mitos artificiales y falsos chivos expiatorios que han escondido los éxitos reales que construimos juntos. El relato dominante se fundamenta en cuatro obsesiones falaces:

1. La obsesión con el (exagerado) genocidio hispano mientras se olvidan otros genocidios más ciertos y cercanos. En Canadá murió el 95% de los indígenas y al norte del Río Grande no quedaron casi indios (por no hablar de Australia o Tanzania), a los que además se repartía mantas con viruela. Se olvidan asimismo los propios excesos que se produjeron en la América hispana "después" de la independencia: la destrucción de los indios Pastos de Ecuador por Bolívar, la erradicación de los araucanos y mapuches en Chile y la confiscación de sus tierras, la campaña del desierto en la Patagonia argentina, la muerte del 67% de los indios paraguayos, el exterminio de los chiriguanos en Bolivia o la persecución de los yaquis y el práctico exterminio de los mayas en México en tiempos de Porfirio Díaz… En el México que España abandona el 50% eran indígenas, mientras hoy se reconocen como tales menos del 30%: ¿quién debe pedir perdón?

2. La obsesión con el (falso) mito del supuesto paraíso pre-hispánico. Por de pronto, si existe movimiento indigenista es porque quedan indígenas y en buen número. La América pre-hispana no era ningún paraíso idílico rousseauniano: las guerras internas eran moneda de cambio, existían pueblos sometidos por otros pueblos, sacrificios humanos, canibalismo (la palabra "caníbal" proviene de "caribe") y el Imperio Maya había desaparecido siglos antes de llegar los españoles. Si estos pudieron extenderse de forma relativamente fácil, siendo pocos en número y con armas mucho más rudimentarias (mientras se cargaba un arcabuz el soldado podía recibir veinte flechas) que los modernos los rifles de repetición de la "conquista del Far-West" sólo se explica porque supieron aprovecharse de las luchas de poder internas contra los excesos de los Imperios azteca e inca.

3. La obsesión con que la decadencia del mundo hispano se debe a su pasado español. Este (falso) chivo expiatorio ha librado a las elites criollas de hacer cualquier auto-crítica de lo que pasó "después" de la independencia, creando un relato auto-exculpatorio, borrando de un plumazo los 300 años de (su propio) éxito de la América hispana virreinal [ver mi artículo: 635.SUM (todoeshistoria.com.ar)] sobre la tesis complementaria de que se les había hurtado la modernidad que representaba la revolución francesa. Sin embargo, como ha demostrado el profesor de la Universidad de Texas, Jorge Cañizares, la primera modernidad tuvo lugar en el Imperio español. Y como añade Marcelo Gullo [Madre Patria, 2021, pp. 319 y 320] lo que representó la guerra de la independencia fue "una gigantesca victoria inglesa", tras su fallido intento de ocupar militarmente el Río de la Plata (1806 y 1807), logrando sus tres objetivos: dividir América en la mayor cantidad de Estados posibles (16 repúblicas impotentes), conseguir que adoptaran el libre comercio (dominado por Inglaterra) como meros productores de materias primas y que los nuevos Estados se endeudaran con la banca inglesa. En el mismo sentido se muestra Julio C. González [La Involución hispanoamericana: de provincias de las Españas a Territorios Tributarios]probando que la mayor parte de los libertadores (e.g. Bolívar y Miranda) actuaban, consciente o ingenuamente, bajo instrucciones y apoyo anglosajón.

4. La extraña obsesión por defender el comunismo en pleno siglo XXI. El siglo XX nos dejó varias lecciones, entre otras la desaparición del Imperio británico. El diagnóstico erróneo viene de considerar que el único responsable de la II Guerra Mundial (de la primera no se habla), fue el nazismo/fascismo, olvidando que el mayor aliado de Hitler en Europa era Stalin hasta que aquél y no éste decidió romper su pacto. El comunismo ha fracasado no solo económicamente (llevando a la pobreza y bancarrota a la URSS) sino políticamente (los Gulags y la Revolución cultural de Mao dejaron más de 100 millones de muertos). No hablamos de izquierdas o derechas sino de totalitarismo populista o democracia. Ni siquiera Castro era comunista cuando se enfrentó a Batista. Se hizo comunista por mero cálculo interesado para mantenerse en el poder ad eternum. Eso tenía tal vez un pase en 1959, pero en pleno 2021 representa un puro exabrupto. Y sin embargo, los pueblos hispanoamericanos no tienen por qué acudir a recetas extranjeras (el comunismo soviético y chino) para plantear reformas de justicia social; bastaría estudiar las leyes de Burgos: el primer Estatuto de los Trabajadores (indígenas) de la Historia.

Entonces…, si tan bueno era el modelo hispano, ¿por qué se ha olvidado y despreciado? Como siempre que ocurre algún suceso extraño o para-anormal (e.g. un gran magnicidio personal o cultural) conviene siempre preguntarse: Cui Prodest? Este discurso lastimero y fantasioso, o directamente de odio a los español, no beneficia, obvio es decirlo, a los españoles, pero mucho menos a los propios hispanoamericanos porque odiar a lo español es odiarse a sí mismos ya que todos compartimos una misma herencia genética (criollos y mestizos), cultural e histórica. Mientras los españoles y los hispanos nos peleamos entre nosotros, nuestros competidores culturales, políticos y económicos se frotan las manos, dedicándose a fortalecer el papel de los Five Eyes o la "relación especial" Gran Bretaña-EEUU, aunque esto podría cambiar el día que EEUU se percate de que su futuro puede ser más hispano que whasp, como lo fue también su pasado.

Darle la vuelta a nuestra historia común
¿Why the Hispanic world is different? El renacimiento de la América hispana es posible pero no pasa por seguir buscando chivos expiatorios en sus propios abuelos y tatarabuelos, ni por tratar de aplicar recetas indigenistas pensadas para un mundo que ya no existe, ni por acudir a planteamientos foráneos que ya han demostrado de forma reiterada su fracaso. Su mejor opción es recuperar su mayor periodo de éxito, de prosperidad y de modernidad: la América virreinal, cuna del mestizaje, polo de progreso económico y social, conexión comercial del mundo y ejemplo de honestidad y eficacia en sus dirigentes, donde la relación entre españoles e indígenas no fue solo de conflicto sino también de colaboración. El futuro de la América hispana sólo será exitoso si no trata de cortar las raíces de un árbol que una vez fue fuerte y grande. ¿Y si el libertador de América hubiera sido Cortés y no Bolívar? Hay que darle la vuelta a nuestra Historia común.

Clientelismo y captura de rentas
Irune Ariño. Vozpopuli 1 Agosto 2021

En‌ mayo‌ ‌de‌ ‌2017,‌ ‌en el evento 'Populismo, Crisis Ecológica y Cuidados', el‌ ‌ahora‌ ‌líder‌ ‌de‌ ‌Más‌ ‌País,‌ ‌Iñigo‌ ‌Errejón,‌ aconsejaba a ‌los‌ ‌autodenominados‌ ‌"ayuntamientos‌ ‌del‌ ‌cambio" dejar‌ ‌sembradas‌ "instituciones‌ ‌populares‌ ‌que‌ resistiesen‌", y ‌donde‌ los suyos pudiesen ‌refugiarse‌ ‌cuando‌ gobernasen ‌l‌os ‌adversarios.‌ ‌Desde‌ ‌asociaciones‌ ‌de‌ ‌vecinos,‌ ‌pasando‌ ‌por‌ ‌clubes‌ ‌de‌ ‌montaña‌ ‌y‌ ‌agrupaciones‌ ‌juveniles‌ ‌o‌ ‌espacios‌ ‌culturales‌ ‌y‌ ‌de‌ ‌autoorganización.‌ ‌"Una‌ ‌estructura‌ ‌económica‌ ‌autónoma‌ ‌que‌ permitiese ‌acoger‌ ‌a‌ ‌una‌ ‌buena‌ ‌parte‌ ‌de‌ ‌los‌ ‌cuadros‌ ‌militantes‌ ‌que‌ ‌hoy‌ ‌se‌ ‌están‌ ‌dedicando‌ ‌a‌ ‌los‌ ‌trabajos‌ ‌institucionales",‌ ‌añadía.‌ ‌En definitiva, una red clientelar que acoja a sus cuadros políticos a costa del dinero del contribuyente, cuando pierdan las elecciones y se queden sin trabajo. Y así, añado yo, asegurarse un grupo fiel de votantes. Esto es lo que los politólogos Mudde y Rovira (2017) definen como clientelismo político:

"Un‌ ‌modo‌ ‌particular‌ ‌de‌ ‌intercambio‌ ‌entre‌ ‌grupos‌ ‌de‌ ‌electores‌ ‌y‌ ‌políticos,‌ ‌gracias‌ ‌al‌ ‌cual‌ ‌los‌ ‌votantes‌ ‌obtienen‌ ‌bienes‌ ‌(pagos‌ ‌directos‌ ‌o‌ ‌acceso‌ ‌privilegiado‌ ‌a‌ ‌empleo,‌ ‌bienes‌ ‌y‌ ‌servicios,‌ ‌por‌ ‌ejemplo)‌ ‌a‌ ‌condición‌ ‌de‌ ‌que‌ ‌apoyen‌ ‌a‌ ‌un‌ ‌patrón‌ ‌o‌ ‌partido".‌ ‌

Poder monopolístico
‌El‌ ‌clientelismo‌ ‌es,‌ lamentablemente,‌ ‌un‌ ‌fenómeno‌ ‌ideológicamente‌ ‌transversal.‌ ‌Afecta‌ ‌a‌ ‌políticos‌ ‌y‌ a ‌partidos‌ ‌de‌ ‌todo‌ ‌el‌ ‌espectro‌ ‌político.‌ ‌Puede‌ ‌originarse‌ o promoverse ‌desde‌ ‌el‌ ‌poder‌ ‌político,‌ ‌como‌ ‌parecía‌ ‌proponer‌ ‌Errejón,‌ ‌o‌ ‌desde‌ ‌la‌ ‌propia‌ ‌sociedad‌ ‌civil,‌ ‌como‌ ‌ocurre‌ ‌con‌ ‌las‌ ‌asociaciones,‌ ‌fundaciones‌ ‌y‌ ‌grupos‌ ‌de‌ ‌interés‌ ‌que‌ ‌actúan‌ ‌como‌ ‌buscadores‌ ‌de‌ ‌rentas.‌ ‌La‌ ‌búsqueda‌ ‌de‌ ‌rentas,‌ ‌como‌ ‌la‌ ‌define‌ ‌el economista Randall‌ ‌Holcombe‌ ‌(2016),‌ hace‌ ‌referencia‌ ‌al‌ intento de "usar‌ ‌al‌ ‌gobierno‌ ‌para‌ ‌obtener‌ ‌beneficios‌ ‌induciendo‌ ‌reformas‌ ‌políticas".‌ Los políticos generan unas rentas, a costa del contribuyente, que luego reparten entre los suyos: aquellas organizaciones alineadas ideológicamente son poco críticas con el gobierno o les aseguran una masa de votantes estable entre un colectivo determinado. ‌Mediante‌ ‌este‌ ‌proceso,‌ ‌el‌ ‌gobierno‌ ‌es‌ ‌persuadido‌ ‌por‌ ‌grupos‌ ‌de‌ ‌interés‌ ‌para‌ ‌crear‌ ‌estas rentas‌ ‌privilegiadas‌.‌ ‌Estas ‌benefician‌ ‌a‌ ‌los‌ ‌receptores, pero‌ ‌no‌ ‌agregan‌ ‌nada‌ ‌a‌ ‌la‌ ‌producción‌ ‌total‌ ‌de‌ ‌la‌ ‌economía. El‌ ‌buscador‌ ‌de‌ ‌rentas,‌ ‌en‌ ‌vez‌ ‌de‌ ‌comportarse‌ ‌como‌ ‌un‌ ‌empresario‌ ‌innovador‌ ‌que‌ ‌persigue la‌ ‌forma‌ ‌de‌ lograr‌ ‌un‌ ‌nuevo‌ ‌proceso‌ ‌productivo‌ ‌con‌ ‌un‌ ‌menor‌ ‌coste‌,‌ pretende que‌ ‌el‌ ‌gobierno‌ ‌le‌ ‌otorgue‌ ‌un‌ ‌poder‌ monopolístico ‌e‌ ‌impida‌ o dificulte ‌la‌ ‌entrada‌, ‌en‌ ‌un ámbito concreto, ‌de‌ ‌potenciales‌ ‌competidores.‌

Los grupos subvencionados tienen grandes incentivos para entrar en el juego clientelar. En primer lugar porque en un país con una sociedad civil tan débil y con tan poca tradición de mecenazgo privado, necesitan del dinero público para sobrevivir. En España existen miles de organizaciones que se financian en gran medida gracias a las subvenciones. Desde los partidos políticos, pasando por sindicatos, organizaciones empresariales, culturales, taurinas, gastronómicas, feministas o LGBT. Un estudio realizado por la Fundación Consumer (Eroski) en 2005, revelaba que dos de cada tres de las principales ONG obtenían, al menos, el 50% de sus ingresos del Estado, vía subvenciones públicas. Esto puede no suponer un problema para muchas personas, sin embargo lo es. Cuando una organización depende de una subvención para desarrollar su actividad los intereses de sus miembros se ven más comprometidos, y por supuesto supeditados a lo necesario para su consecución. Además, las organizaciones, para desarrollar su actividad de forma más eficiente y a medida que crecen, se burocratizan y generan unas élites con intereses propios que no tienen porqué estar alineados con los de los miembros a los que dicen representar. Un ejemplo de esto son los sindicatos cuyos dirigentes, en nuestro país, gozan de una relación con el poder político privilegiada. Este privilegio se plasma tanto en la figura de los liberados sindicales, que les permite trabajar para su organización a costa de la empresa; como en el rol que les otorga la ley como representantes de los trabajadores en la negociación colectiva.

Todos‌ ‌los‌ ‌que‌ ‌compiten‌ ‌por‌ ‌lograr‌ ‌el‌ ‌favor‌ ‌del‌ ‌gobierno‌ utilizan gran parte de sus ‌recursos‌ ‌en‌ ‌promocionar‌ ‌y‌ ‌dar‌ ‌publicidad‌ ‌a‌ ‌su‌s intereses ‌y‌ objetivos para ‌intentar‌ ‌persuadir‌ ‌y conseguir el apoyo de ‌los‌ ‌poderes‌ ‌públicos‌.‌ ‌Este‌ ‌proceso‌ ‌es‌ ‌posible‌ ‌siempre‌ ‌que‌ ‌el‌ ‌gobierno‌ ‌interfiera‌ ‌a‌ ‌través‌ ‌de‌ ‌licencias,‌ ‌cuotas,‌ ‌permisos,‌ ‌concesiones,‌ ‌subsidios,‌ ‌rentas‌ ‌garantizadas‌ ‌y‌ ‌asignaciones‌ ‌diversas.‌ ‌Los incentivos cortoplacistas que genera la política facilitan estas dinámicas. Los políticos tienden a primar aquello que les asegurará la reelección en los siguientes comicios. Se torna todavía más perverso cuando se asume, como mínimo de forma implícita, que quien comparte una característica concreta (ser mujer, trabajador o catalanohablante, por ejemplo) comparte también unos intereses determinados, ‌y‌ que el ‌grupo‌, o los grupos, ‌que se erige como su representante es‌ ‌el‌ interlocutor ‌legítimo‌.

Las consecuencias del clientelismo y de la captura de rentas son diversas. En primer lugar, la que tiene que ver con la asignación eficiente de recursos. Una parte nada desdeñable de los recursos públicos se destina a financiar a organizaciones de la sociedad civil. El gasto en subvenciones públicas ronda los 12.600 millones de euros anuales, lo que equivale a alrededor de un 23% del presupuesto que se destinó a educación en 2019. Esto quiere decir que hay una serie de recursos que, en lugar de dedicarse a mejorar la vida de los ciudadanos, se dirigen, como poco, a un espacio en el que no podemos tener claro el uso que se hará de ellos.

Privilegios y asignaciones
Sin desdeñar la actividad tan importante que realizan algunas de ellas, no podemos estar seguros de que todas esas subvenciones se utilizan para generar valor en nuestra sociedad. Además, en vez de dejar que sean los individuos con sus membresías y su actividad los que señalen a las organizaciones más eficientes en la consecución de sus objetivos y que más les representan, las subvenciones actúan alterando su comportamiento y laminando la pluralidad. Si sabemos cuáles son las organizaciones que mayor influencia tienen en un ámbito concreto porque así lo han decidido los políticos con sus asignaciones monetarias o sus privilegios regulativos, los incentivos para apoyar a organizaciones que renuncian a esos beneficios, o incluso los incentivos para organizarse de forma paralela a estas, son muy bajos. Por último, estas distorsiones también afectan a la actividad de las propias organizaciones. Estas, que en la mayoría de los casos tienen asignada una subvención cuya consecución no les resulta demasiado costosa, no tienen ningún incentivo para ser más inclusivas o innovadoras en su planteamientos y reivindicaciones. Deben limitarse a hacer aquello que les permita seguir asegurando su subsistencia.

Administraciones paralelas y lelos
Gabriel Muñoz Cascos. diariosigloxxi 1 Agosto 2021

Por las noticias que nos van llegando a través de los medios de comunicación social, nos vamos enterando en estos días, con pelos y señales (pero con muchos años de retraso) de las tropelías de todo orden que cometieron los gerifaltes de la Junta de Andalucía en sus treinta y siete años de gobiernos socialistas. Son las conclusiones de las 54 auditorías, desarrolladas en más de seis mil folios, que el actual gobierno de la Junta ha encargado -a consultoras externas- para averiguar lo ocurrido en ese oscuro periplo de ideología chavista, griñanista y susanista.

Los pelos se ponen de punta al leer, por ejemplo, cómo con el sistema de esas Administraciones Paralelas “se permitía contratar a dedo y cobrar tres veces más por hacer el mismo trabajo que en las consejerías”. O que “en el año 2018 había 92 organismos (que se componían de: 10 agencias administrativas, 18 agencias públicas empresariales (3 de régimen especial),16 consorcios, 23 fundaciones y 22 sociedades mercantiles), con 28.443 trabajadores en nómina y 66 convenios colectivos diferentes”. Según dicen los auditores, “se trataba de una estructura desproporcionada, poco operativa, con duplicidad de funciones, que incrementaba el gasto público debido a su baja eficiencia”.

A mi juicio, todas estas barbaridades se crearon, como verdaderas mafias para “colocar” a los suyos y eternizarse en el poder. Todos recordamos lo de “dinero para asar vacas”, las “mariscadas pantagruélicas”, y hasta los 32.566 euros que el director de una Fundación se gastó en prostíbulos y en su declaración señaló que estaban dentro del capítulo de “relaciones institucionales”. ¡Menudas relaciones!

Por eso, para mí, a estas organizaciones no hay que llamarlas Administraciones Paralelas sino “Para lelas y lelos”. Porque así hemos sido las personas que hemos aguantado a esta gentuza casi cuarenta años. ¡Y, para más “inri”, presumiendo de honradez! ¿De cuanto más nos tendremos que enterar todavía?

******************* Sección "bilingüe" ***********************

¿Sigue siendo España una democracia?
Jesús Cacho. Vozpopuli 1 Agosto 2021

Iván Redondo se ha ido o, mejor, le han dado una patada en el culo, pero en las sentinas de Moncloa queda todavía gran parte de ese ejército de personajes contratados a dedo con el encargo de maquinar noticias, redactar discursos y preparar argumentarios, porque es evidente que el señor presidente tiró de esa mina de sortilegios creada por Iván para adornarse con un repertorio de frases y dichos tan tópicos como vacíos de contenido en su despedida del jueves, antes de partir rumbo a Doñana, que el chico necesita descansar y recuperar resuello para los dos años de puro ejercicio en el alambre que le quedan por delante. Es el mismo Pedro Sánchez que al día siguiente se presentó en Salamanca, reunión de pastores oveja muerta, sin esa Ley de Pandemias que prometió a los presidentes autonómicos hace tiempo para combatir las variantes del virus, y el mismo Pedro que ahora se apunta a "medalla de oro" por haber vacunado a no sé qué porcentaje de la población (algo ciertamente a celebrar sea quien sea el autor del milagro), después de haber endiñado a esos mismos capos regionales la gestión de la pandemia para esquivar responsabilidades.

Ninguna sorpresa. Es el mismo personaje que en EEUU ensalza el español como lengua de progreso y que en España consiente la existencia de territorios cuyos líderes, a la sazón socios parlamentarios suyos, no permiten a los padres escolarizar a sus hijos en la lengua común de los españoles, caso sin parangón en el mundo occidental. Un tipo sin principios. Y sin complejos. Presumió también de logros económicos tras una semana donde todo han sido malas noticias para el desempeño futuro de la economía. "El verdadero problema de todo este asunto es que Sánchez es un doctor en Economía y un profesor en esa misma materia que, evidentemente, no sabe una palabra de la asignatura, que se ha doctorado con una tesis que ni él mismo había leído y cuyo tema es tan inane e insípido que ya el proyecto no debía haberse admitido a trámite; la historia de esa tesis es una vergüenza no sólo para él y todos los que intervinieron en ella; es un desdoro para España en su conjunto, porque tener un presidente que se ha doctorado de manera fraudulenta revela estándares educativos y éticos muy bajos". La frase pertenece a Gabriel Tortella, catedrático emérito de Historia Económica en Alcalá, en una 'Tercera' de ABC aparecida el jueves. Se refería el prestigioso historiador al fracaso del reciente viaje de Sánchez a los USA. Cosas de un presidente "cum fraude".

De modo que el chico se sintió obligado en su despedida veraniega a presumir de logros económicos. Veamos. El Gobierno anunció el martes el techo de gasto no financiero para la elaboración de los PGE de 2022, tope que en los de 2021 significó un brutal salto adelante de 73.198 millones (pasó de 122.899 en 2019 a 196.097 millones en el año en curso), una escalada frenética (59,5% en un solo ejercicio) que se consolida en las cuentas públicas, porque ese es el riesgo de este tipo de decisiones, y que para 2022 aumenta todavía un poco más, hasta los 196.142 millones, porque el déficit y la deuda importan un bledo al maestro Sánchez y porque Bruselas metió en la nevera el Pacto de Estabilidad y allí sigue. Que el Gobierno de un país desarrollado, en la situación por la que atraviesa su economía, presuma de "los Presupuestos más caros de la historia" deja a la intemperie su ideología, su nivel de formación y la irresponsabilidad de un personaje decidido a utilizar las cuentas públicas como piedras con las que enlosar su camino hacia el Poder. El techo de gasto ha venido acompañado por el anuncio de una nueva subida del SMI –nuevos despidos para los jóvenes peor formados–, y de una oferta récord de empleo público, (nada menos que 30.455, asunto del que también se vanagloria este Ejecutivo de maestros Ciruela). Precisamente el viernes contaba este diario que uno de cada cuatro empleos creados en el último año es público.

Esta es una economía con un déficit estructural cercano a los 6 puntos de PIB, una cifra que ronda los 75.000 millones que todos los años hay que financiar con deuda para que la bicicleta no se pare. Una deuda que ha ya escalado al 125% del PIB. Pero financiar el gasto con deuda es una barbaridad en si misma que solo se explica en circunstancias tan extraordinarias como la provocada por la pandemia y siempre y cuando sirva para mantener empleo y generar crecimiento. Porque en otro caso es pan para hoy y hambre para mañana. Un atraco a mano armada a las generaciones futuras. Un crimen. Pues bien, todo lo que hace este Gobierno en términos de gasto público va dirigido a consolidar una clientela electoral capaz de mantenerle en el poder y en contra de los intereses a medio y largo plazo de la economía y de su capacidad para crecer de forma sana y sostenible. Un Gobierno responsable, en una economía que empieza a dar señales evidentes de salir del pozo, debería ir pensando en un programa de consolidación fiscal a medio plazo destinado a reducir de forma paulatina déficit y deuda, no en presumir de gastar más y mejor como si no hubiera un mañana, gastar un dinero que no es tuyo y que habrá que pedir a los mercados el día en que el BCE deje de comprar todo la deuda que emites.

Todo lo que hace este Gobierno en materia económica es puro dislate, en línea con la frase del economista y pensador Thomas Sowell según la cual "el fraude que supone la preocupación de la izquierda por la pobreza queda expuesta por su absoluta falta de interés a la hora de fomentar la riqueza de la nación". Y otro tanto ocurre en materia política. Al cónclave autonómico de Salamanca se ha dignado asistir el lendakari Urkullu, y lo ha hecho después de arrancar al Gobierno Sánchez la transferencia de tres nuevos tributos y de pactar nuevas cesiones a la lista de la compra. Alguien ha apuntado que "esta debe ser la España multinivel" de la que habla la ponencia marco del próximo congreso del PSOE. La España de ricos y pobres. La España de los que contribuyen a los gastos comunes y la de quienes los eluden enarbolando privilegios forales y/o apoyos parlamentarios a Gobiernos en minoría. Noticia de esta semana: "La Generalitat verá perdonados 1.024 millones que adeuda al Estado si apoya los Presupuestos de 2022". Y más: el Govern exigirá 56 traspasos en la reunión "bilateral" Gobierno-Generalitat que tendrá lugar mañana lunes: "Los queremos todos y los queremos rápido", ha dicho un tal Puigneró, vicepresidente catalán, quien ha lamentado que Sánchez no haya incluido los fondos europeos en el orden del día, que es sabido que a los convergentes no hay cosa que más les disguste que el dinero. Todo un país rehén de Sánchez y su banda o el final de la España de ciudadanos libres e iguales ante la ley.

Razón por la cual el meollo de la despedida veraniega estuvo centrado en atacar a un PP que bastante tiene con lo suyo. El enfado presidencial está centrado en la negativa de los populares a renovar los órganos del poder judicial. Es verdad que los partidos políticos españoles han concebido siempre la Justicia como una ramera de la que servirse a conveniencia. Ocurre que el PSOE ha llegado al poder pero no ha podido ocuparla del todo, situación que juzga intolerable. Lo tendría fácil si se aviniera a permitir que los jueces, como ordena el mandato constitucional, nombraran a sus propios representantes, pero el socialismo siempre ha entendido que eso es cosa demasiado importante como para dejarla en manos del personal togado. Y resulta que, con el sátrapa apalancado en Moncloa, la Justicia se ha convertido hoy en baluarte último contra la demolición del edificio constitucional. Sánchez necesita ocuparla poniendo al frente a sus Conde Pumpido para convertir la separación de poderes en papel mojado y acelerar el tránsito hacia ese nuevo régimen coronado por la España Federal o Confederal, al gusto del zascandil Iceta.

En su reciente libro ¿Seguimos en democracia? (L’Observatoire), la periodista y ensayista gala Natacha Polony formula una denuncia contra "esas elites que aspiran a torcer la democracia para imponer su concepción de la sociedad a un pueblo desposeído de su soberanía", añadiendo que "la población ya no soporta ser tratada con condescendencia por quienes dicen saber lo que es bueno para los demás". En España, un creciente número de ciudadanos no soporta ser engañado de forma sistemática por un personaje a quien su propio partido expulsó por considerarlo muy capaz de hacer lo que ha terminado haciendo en cuanto volvió a apoderarse de Ferraz. ¿Sigue siendo España una democracia? Es una pregunta muy pertinente después de que el Constitucional declarara inconstitucional el primer estado de alarma que otorgó a Sánchez poderes excepcionales marginando al Parlamento. La pandemia ha venido a acentuar el peligro que para la calidad de una democracia tan debilitada como la española supone el acceso al poder de un personaje dispuesto a aliarse con los enemigos de la nación para mantenerse en el mismo.

La lucha contra el virus ha venido acompañada con una serie de limitaciones, cuando no auténticas restricciones, a libertades esenciales en forma de cierres, toques de queda y otras medidas restrictivas a la libertad de movimiento. Año y pico después del estallido de la crisis sanitaria, las CCAA se hallan embarcadas en una nueva carrera por limitar derechos ciudadanos, hasta el punto de que, en pleno delirio, uno de sus presidentes ha venido a proponer que la mascarilla sea obligatoria de diciembre a marzo "para siempre". Nadie protesta. Como afirma el chileno Axel Kaiser, "los tiempos en que, por una ilusión de seguridad, las masas exigieron la represión de sus libertades a elites gustosas de complacerlas dejarán profunda huella". Nadie parece considerar la merma de esas libertades como un grave problema de orden moral que limita nuestra cualidad de hombres libres. Mansamente pasamos de la condición de ciudadanos a la de súbditos. España no figura entre las 23 "democracias plenas" (apenas el 8,3% de la población mundial) identificadas por The Economist entre 167 países analizados. La calidad de las instituciones ha retrocedido en lugares tan emblemáticos como Francia y, desde luego, en España, donde la suma de Sánchez y Covid ha resultado una combinación letal. Sobrevolando el edificio del Estado de Derecho, la democracia se asienta sobre una suerte de consenso que desde las instituciones derrama en cascada una corriente de sentido común, moderación y diálogo. La democracia es también una cultura, una forma de pensar las relaciones humanas. Nada de eso existe en la España de Sánchez, empeñado en una visceral polarización sobre la que ha pretendido desde el principio basar su poder. Gobernar para los suyos, marginando a la mitad de la población mediante leyes (Ley de Memoria Histórica antes, de Memoria Democrática ahora) convertidas en trágalas destinadas a reinventar la historia e imponer un modelo de sociedad de izquierda radical. El viejo comunismo travestido de ecologismo, feminismo y otros ismos. Y el deseo consciente de partir la sociedad en dos bloques irreconciliables.

La convivencia parece seriamente dañada, y basta repasar tanto las redes sociales como los medios convencionales para detectarlo. Vivimos una especie de guerra (civil) fría, que no pasa a mayores porque la española es hoy una sociedad alfabetizada, mucho más rica y sobre todo mucho más cobarde de lo que era en los años treinta del siglo pasado. El final del proceso se traduce en una pérdida de oportunidades de crecimiento que los fondos europeos en modo alguno lograrán contrarrestar, porque apenas servirán para visualizar una nueva hornada de millonarios amigos de Sánchez ("Ya sabes, José Luis, que te tienes que ir", salutación a su íntimo amigo Ábalos a primera hora del sábado 10 de julio), en la contracción del país a largo plazo provocada por las leyes educativas del aprobado general, en la explosión de un Estado elefantiásico que reclama para sí el derecho a tutelar la vida de todos de la cuna a la tumba, en la huida del talento joven hacia otros lugares con futuro, en la depauperación de las clases medias, en la exaltación de la política clientelar y la pérdida paulatina de libertades ultrajadas por el nuevo poder populista, a la manera de lo que está ocurriendo en tantos países latinoamericanos.

Sánchez es apenas un monigote manejado por "la banda" que le sostiene en el poder, obligado a pagar el precio que le pidan para seguir en el poder. A un coste altísimo para España. "Nunca los hombres tuvieron tantas razones para no matarse entre sí" escribió Raymond Aron en 1960. "Y nunca tuvieron tantos motivos para sentirse socios de una misma empresa. Pero no creo que el futuro de la historia sea pacífico. Sabemos que el hombre es un ser razonable, pero ¿lo son los hombres?". A los españoles nos va a tocar pronto elegir entre ser razonables o desaparecer como país. En efecto, País Vasco y Cataluña caminan aceleradamente hacia una suerte de independencia de facto, si no de iure. Un País Vasco en el que no se advierte vida inteligente fuera del paraguas del PNV, y una Cataluña reservada en exclusiva para el 26% del censo que vota nacionalista. Con el Estado asumiendo tácitamente tal desastre y mirando hacia otro lado. "Esta crisis ha consolidado el Estado de las Autonomías", aseguró en Salamanca –nueva pantomima a mayor gloria de Su Sanchidad– el gallego Núñez Feijóo. Y en efecto, la pandemia ha consolidado un desastre, ha puesto en clamorosa evidencia el fracaso del Estado de las Autonomías o la impúdica exhibición de 17 estaditos luchando por imponer su modelo para contrarrestar la pandemia al grito de "muera la libertad".

La degradación del Estado de Derecho es una realidad innegable en la España de Sánchez. Con la mayoría de los medios de comunicación en quiebra técnica y una total dependencia del Ibex y/o de las ayudas oficiales, y unas elites empresariales y financieras, representadas por CEOE, que de rodillas esperan como agua de mayo la parte del león de esos 72.000 millones gratis total que llegan de Uropa y que Sánchez se dispone a repartir con total liberalidad –libertinaje– desde su atalaya de Moncloa, se puede afirmar sin miedo a error que, si bien sería un exceso afirmar que vivimos bajo una forma de dictadura, no lo es en absoluto asegurar que todos los supuestos están dados para caminar con rapidez hacia un régimen autoritario. Lo confirma un entorno liberticida en pleno auge, y un líder populista de izquierda radical dispuesto a consolidar su poder manteniendo la ficción electoral cuatrienal. Se llama Pedro Sánchez Pérez-Castejón, y resulta ser un tipo que no puede aparecer en ninguna plaza española sin ser convenientemente abucheado. Resiste el último bastión, una parte de la Justicia. Este es el panorama desde el puente que se divisa de España al arrancar el mes de agosto. Pero no se aflijan demasiado, y disfruten de sus vacaciones. En esta historia hay alguien que todavía no ha sido consultado: el pueblo español. Como se demostró el 4 de mayo en Madrid, sigue teniendo la última palabra.

Basta ya
Enrique López. La razon 1 Agosto 2021

La Conferencia de Presidentes convocada por Sánchez y celebrada el viernes pasado, no sólo incumplió el Reglamento de este instrumento de coordinación, demostrando que para el Presidente siempre es mejor un pie de foto que el BOE, también sirvió como metáfora de la capacidad de hacer cesiones y concesiones del sanchismo. No en vano, la celebración de la reunión sirvió para premiar a dos socios preferentes del Gobierno: a uno, por ir, después de amagar con no hacerlo, con nuevas cesiones de impuestos, que no se trata de armonizar con los amigos; y a otro, pese a no ir, con una reunión de la mesa bilateral que tendrá lugar solo unos días después de conceder cinco minutos por autonomía al resto de España.

Sin embargo, no hay cesión ni concesión, por grave que sea, que no palidezca al lado del pago a plazos, fijo y semanal, que supone acercar cada siete días a cuatro o cinco presos de ETA. Un proceso que ha supuesto el acercamiento de 238 presos, muchos de ellos con delitos de sangre, por exigencia de Bildu, que es un partido heredero de Batasuna, que sigue sin condenar la violencia y en ocasiones la continúa justificando, pero del que depende parlamentariamente el Gobierno de Sánchez. El acercamiento es un salto mortal con doble tirabuzón, porque ahora está en una segunda fase de aproximar a las cárceles vascas, gestionadas ahora por el Gobierno autónomo, también gracias a una graciosa concesión sanchista, a los terroristas que «solo» habían sido trasladados a comunidades limítrofes. Todo tremendamente grave, porque se trata de una decisión que no cuenta con el aval de las víctimas del terrorismo, ni ha sido dialogada con la oposición, pese a que supone incumplir consensos antiterroristas que datan de hace décadas. Pero que lo es, sobre todo, porque supone cambiar la dignidad de las víctimas, algo que no tiene precio, por un puñado de votos en investiduras y presupuestos, modificando el relato de que la democracia jamás pagaría a ETA ni por matar ni por dejar de matar.

Es especialmente duro cuando acabamos de rememorar, como hacemos cada mes de julio desde el año 1997, el secuestro y asesinato de Miguel Ángel Blanco, que conmocionó unánimemente a la sociedad española, y en el que una ciudadanía unida contra el terror se resistió y se opuso a aquel ignominioso chantaje, en el que ETA pedía, precisamente, el fin de la dispersión de los presos de la banda. Puede que en estos tiempos de Gobierno sanchista, llenos de personalismo sectario y faltos de grandeza política, no haya acto más vergonzoso ni más doloroso que esa cesión machacona y semanal a un chantaje con unas resonancias emocionales tan poderosas. Está claro que los demócratas, los constitucionalistas, o simplemente las gentes de bien de esta nación de ciudadanos libres e iguales tenemos una nueva ocasión para decir, alto y claro, Basta Ya. Frente al terrorismo no caben ni el negacionismo ni las cortinas de humo, solo estar al lado y del lado de las víctimas del terrorismo, que son los héroes cívicos de nuestra democracia.

La guerra de los ectoplasmas
Eduardo Goligorsky. Libertad Digital 1 Agosto 2021

El Gobierno de sanchicomunistas, supremacistas étnicos y etarras hibernados dicta estas leyes-vudú para montar una parodia ficticia de la guerra incivil.
Los capitostes del Gobierno sanchicomunista hacen gala de una hostilidad sin cuartel a las instituciones religiosas, a las creencias que estas predican y a sus ceremonias públicas. Su beligerancia no se nutre en las enseñanzas de los pensadores ilustrados y racionalistas de la escuela de Voltaire o Bertrand Russell, de matriz humanista, sino en los dogmas maniqueístas del marxismo-leninismo, trufados de nihilismo incendiario, que forjaron el marco teórico de la barbarie comunista.

Leyes-vudú
Sin embargo, asistimos a una alteración curiosa. Estos personajes, que por coherencia deberían mantenerse fieles, en su vida social y política, a los cánones de un materialismo estricto, se están comportando como devotos de las ramas más esotéricas del espiritismo. Los escaños que ocupan sus acólitos en el Congreso cumplen la misma función que desempeñan para los catecúmenos del espiritismo las mesas de tres patas. Esta vez para invocar las almas en pena de la guerra incivil, que les dictan, como si se los hubiera revelado una tabla ouija, los artículos de las leyes de Memoria Histórica y Memoria Democrática. Es entonces cuando entran en acción los ectoplasmas por iniciativa del brujo chavista José Luis Rodríguez Zapatero.

El ectoplasma es un fenómeno paranormal que alucina a los crédulos en las sesiones de espiritismo. El médium recurre a uno de los trucos propios de su oficio para producir la impresión de que brota de su boca o de otros orificios de su anatomía una nube gelatinosa que puede adquirir consistencia hasta convertirse en un cuerpo. Este es el ectoplasma, en el que se materializa el difunto invocado por el médium. Y es a los ectoplasmas de los protagonistas de la guerra incivil a los que recurren nuestros embaucadores para generar, mediante sus leyes-vudú, un universo ficticio donde pueden desfigurar la Historia para acomodarla a sus intereses bastardos.

Espectáculos morbosos
El sanchicomunismo, consciente de que carece de poderes taumatúrgicos para cambiar el desenlace de la guerra incivil y para resucitar la República trufada de experimentos bolcheviques, anarquistas y secesionistas, optó por apropiarse de los ectoplasmas de quienes militaban en esas facciones para exhibirlos como modelos a las nuevas generaciones ágrafas, ocultándoles, además, que se asesinaban entre ellos con el mismo encarnizamiento con que combatían al franquismo… y al capitalismo, y a la religión, y a la burguesía. Es la guerra de los ectoplasmas que esconden los manuales de adoctrinamiento.

¡Ah, los ectoplasmas! ¡Qué útiles son para montar espectáculos morbosos cuando el cuerpo físico ya se ha reducido a polvo! Francisco Franco murió en su lecho y, como acaba de recordar Gregorio Morán ("Los bomberos pirómanos", Vozpópuli, 24/7), "sus restos fueron homenajeados por millones en sesiones que deberían ser emitidas en seriales televisivos para enseñanza de olvidadizos". Pero en el universo ficticio de los hechiceros marxistas-leninistas todo es posible, y fraguaron un simulacro de victoria póstuma mediante un exorcismo obsceno y un traslado blasfemo de una sepultura monumental a otra plebeya de lo que para los apparatchiks supersticiosos no es más que el ectoplasma residual del dictador. Ahora quieren repetir la aberración con los restos de José Antonio Primo de Rivera. Así es como ganan guerras los cobardes, batiéndose contra ectoplasmas.

Las estamos ganando
Ni Memoria Histórica, ni Memoria Democrática. El Gobierno de sanchicomunistas, supremacistas étnicos y etarras hibernados dicta estas leyes-vudú para montar una parodia ficticia de la guerra incivil, que esta vez cree estar en condiciones de ganar gracias al hábil manejo de los ectoplasmas, propios y ajenos. Llegan tarde. Los ectoplasmas son una patraña del espiritismo y no ganan guerras. Tampoco elecciones. Estas las ganamos los seres de carne y hueso, los ciudadanos libres e iguales.

PS: El capo mafioso y secretario privado del ya senil Juan Domingo Perón convenció a su jefe de que sus poderes mediúmnicos le permitían transmigrar el ectoplasma del cadáver yacente de Eva Perón al cuerpo presente de su última esposa, María Estela Martínez, Isabelita. La macabra ceremonia se perpetró en la mansión de Puerta de Hierro, en Madrid. El ectoplasma de López Rega estamparía su nihil obstat –si se materializara– al pie de las dos leyes-vudú del sanchicomunismo.

Mira que lo dijimos: tocar el patrimonio sería mano de santo
Teresa Giménez Barbat . okdiario 1 Agosto 2021

Recordarán que al conseller de Empresa y Ocupación, Jordi Baiget, un par de meses antes del golpe político de septiembre y del referéndum de octubre de 2017, le preguntaron en una entrevista si estaría dispuesto a ir a la cárcel por el proceso soberanista que estaba en marcha. Y respondió con cruda sinceridad que lo soportaría mucho mejor que si le tocaban el bolsillo: “¿Ir a prisión? Yo podría aguantar tener que ir a prisión, pero no si van contra el patrimonio; pensamos en la familia… Nuestras decisiones pueden afectar a nuestras familias…”. Esto cayó como una bomba en su propio partido y en el resto del mundo político secesionista. La diputada Mireia Boya, desde las filas de la CUP, se explayó en Twitter pidiendo al conseller que dimitiera pues “aquel que piense que el 1-O será un 9-N y tenga miedos patrimoniales debería apartarse. Sin más excusas ni dilaciones. Responsablemente.” Puigdemont acabó sustituyéndolo por Santi Vila, que no tardó mucho en ver venir “el marrón”.

Es cierto que el poco miedo aparente que esta acertada predicción causó en las filas separatistas nos llevó erróneamente a pensar que el delirio secesionista, la “ensoñación” de Marchena, era tan poderoso que ni el posible embargo patrimonial les detendría. Pero no era eso lo que estaba sucediendo. La locura siguió adelante porque 1) la máquina estaba en marcha y a todo gas y 2) había un espíritu de cuerpo y se es más atrevido cuando parece que somos mogollón y los demás pocos y cobardes. Fue por esa razón que subestimaron la otra maquinaria que también se pondría en marcha: la del Estado. Una que les iba a pasar por encima.

Pero estamos en la ‘post ensoñación’. El Dragon Khan del procés ha perdido fuelle, el personal ha visto que los actos tienen consecuencias y cada vez hay menos gente dispuesta a jugársela. Quienes tomen ahora decisiones contrarias a la Ley ya no serán “héroes” sino muy probablemente “primos”. Y esto lo están viendo clarísimamente los funcionarios de los distintos organismos de la Generalitat. Dan un poquito de pena porque son como esos gladiadores a la fuerza a los que se les empuja a la arena a hacerse el Espartaco ante una gradería semivacía que no será testigo de su gloria sino de su ridículo.

Viendo las fianzas millonarias que impone el Tribunal de Cuentas a los 34 ex dirigentes independentistas por el gasto exterior del procés, tienen claro que la cosa no está para bromas. Hasta el punto de que se rumorea que se ha generado una «ola de pánico» y que no piensan más que en protegerse. Que se escogiera al Institut Català de Finances (ICF) para avalar a los ex dirigentes investigados por el Tribunal de Cuentas fue un honor que provocó una estampida. Dimitieron allí tres consejeros independientes, pero otros funcionarios e interventores no lo tendrían tan sencillo y muchos de ellos han optado por blindarse. Miran con lupa cualquier cosa que antes se veía como una nadería, desde autorizaciones de conferencias a aprobaciones de viajes. El caso de la ex interventora general de la Generalitat Mireia Vidal, a quien se le pide más de 3 millones de euros en concepto de fianza, ha sentado un precedente inolvidable. Los que son cargos políticos están más dispuestos a afrontar peligros porque el partido puede responder por ellos. Pero, así y todo, se lleva la prudencia esta temporada.

Hay estudiosos que dicen que la invención del castigo normativo abrió la puerta de la civilización. Sólo que en este país se olvidan esos 10.000 años de Historia y de ejemplos cuando conviene políticamente.

Vladimir Cerrón, un Lenin para los Andes por el luminoso sendero de La Habana
Federico Jiménez Losantos. Libertad Digital 1 Agosto 2021

Hace cinco años, Vladimir Cerrón, candidato a la presidencia del Perú por el partido comunista Perú Libre, renunció ante la imposibilidad de lograr el 1% de los votos, que suponía la liquidación del partido, según la ley electoral. Cinco años después, no sólo ha formado un Gobierno, que preside un lerdo a sus órdenes bajo un sombrero con antena dentro y que dice llamarse Pedro Castillo, sino un poder popular, típicamente comunista, legal e ilegal, que liquidará el régimen constitucional peruano y forjará a sangre y fuego un modelo político totalitario, cuya cabeza será el partido, o sea, él, al que obedecerá el Gobierno, también suyo, y que impondrá, si los peruanos se dejan, una constitución que niega la democracia representativa y la condición de ciudadano, con derechos individuales imprescriptibles.

A cambio, las urnas, ignorantes del sentido correcto de la Historia, serán sustituidas por entes menos sórdidamente contables que los votos. Así, los "pueblos originarios", la "paridad de género", "las masas siempre traicionadas", los "sectores populares marginados por el capitalismo" y otras construcciones entre el marxismo y la brujería andina. La legitimidad ya no está en el ciudadano y su voto sino en la relación directa entre Naturaleza y Poder. Un discurso político telúrico y marxista-leninista que seguramente pasará por la antena del cono de Castillo, con Cerrón como Mago de Coz.

El Gobierno de todos los terrorismos comunistas
El éxito de Cerrón ha consistido en llevar al Gobierno del Perú a todos los grupos terroristas, marxistas y leninistas, maoístas o no, desde el primitivo ELN dirigido desde La Habana en los 60 y 70, hasta los grupos genocidas maoístas Sendero Luminoso y Movimiento Revolucionario Tupac Amaru (MRTA), que provocaron 70.000 muertos en la década de los 80 y los primeros 90 del siglo pasado, hasta la captura por Fujimori de Abimael Guzmán y el reconocimiento de su derrota, que incluía la cancelación temporal de la "guerra popular" iniciada en Ayacucho hace cuarenta años.

A mediados de los 60 del siglo XX se escindió el Partido Comunista del Perú en dos facciones, la pro-soviética y la pro-china de "Bandera Roja", predominante en la universidad y en los medios de comunicación. Desde entonces, caminaron por vías opuestas, teóricamente incompatibles. Pero en 2021 nada separa a un comunista de Sendero de uno del MRTA, a un guevarista y a un bolivariano cocalero del Cartel de los Soles, cuya Casa Común vuelve a ser La Habana y cuyo gigantesco aparato de propaganda es el Foro de Sao Paulo, el eje que se llamó ALBA en tiempos de Chávez y que ahora está tomando uno a uno todos los países hispanos —sólo se salva Brasil, de momento—, del México de AMLO a la Argentina de los Kirchner pasando por la Bolivia de Evo Morales, primer invitado de Cerrón cuando Sagasti y demás fantasmones oficiales admitieron el robo electoral a Keiko, con el Chile entregado cobardemente por Piñeira a la misma estrategia de una constitución telúrico-mágica, antiliberal y antidemocrática que anuncia el hombre bajo el cono de Cerrón. Y siempre con Cuba y Caracas detrás.

Castillo se enfrenta a un parlamento fragmentado pero Cerrón ya propone eliminarlo
Cuando Cerrón se niega a condenar el terrorismo de Sendero hace algo más que presentarse como el hermano prosoviético del maoísmo peruano. Está reclamando la misma legitimidad marxista-leninista que Abimael Guzmán cuando rechazaba el capitalismo y la democracia. O que Béjar, el anciano guerrillero castrista del ELN ahora ministro de Exteriores. Por supuesto, llegará el indulto a Guzmán, promovido por Conare-Movadef y demás fachadas escolares y mediáticas senderistas, origen de Castillo. Cuarenta años después, Cerrón puede compartir con Guzmán la lectura correcta de la Historia. Tan correcta, que los ha llevado al Poder. Pero la base es la unidad de todos los comunistas del último medio siglo peruano. Y la guerra a los que los derrotaron en los 90 y les han dejado vencer ahora.

El discurso antiespañol, antiliberal y antirrepublicano
Se ha prestado atención, aunque tardía, y ninguna por parte del Gobierno, más social-comunista que nunca, al discurso antiespañol del hombre cono insultando "a los hombres de Castilla", como si Extremadura, patria chica de Pizarro, estuviera entre Palencia y Burgos. Al parecer, el maestrillo senderista —cuya relación con Guzmán ha atestiguado el ministro del Interior peruano en 2017— no sabe qué es Castilla, ni España, ni por qué "muchos felipillos" como dijo soezmente el champiñón de Cerrón ante el Rey, ayudaron a los conquistadores. Como tantas tribus sometidas por los aztecas a Cortés en México. La milenaria "armonía con la naturaleza" de la que presumió el lerdo en su discurso es tan falsa como todo lo demás. Pero ese repertorio de sandeces era menos importante que la negación del propio Perú independiente, cuyo bicentenario conmemoraba y condenaba. ¿Nadie en 200 años de república ha sido capaz de deshacer tanto desastre dizque "colonial", luego "virreinal" y al final, ya no se sabe qué tinglado estatal?

El Gobierno diseñado por Cerrón: proterroristas y exguerrilleros marxistas
El Montonero hacía esta semana un inteligente análisis del fondo doctrinal del discurso del cono, que suponía de hecho la deslegitimación del sistema que le ha llevado, de rebote, mintiendo y con trampas, al Poder. Se trata de abolir el sistema liberal-democrático, el republicano del Perú, en favor de esos tinglados culturales neomarxistas del género, la naturaleza y otras legitimidades que eluden la cuestión más molesta para los comunistas, que es que nadie los vota libremente, en cuanto los conoce y los padece.

Por eso es tan importante Cerrón. En Libertad Digital hemos contado cómo él entiende y dice con toda claridad que empieza ahora un proceso revolucionario que incluye la liquidación de la legalidad actual, pero, sobre todo, esboza los mecanismos de violencia que la hagan irreversible, sin marcha atrás, al estilo venezolano, cubano o, simplemente, comunista. En pura doctrina leninista, Cerrón plantea un doble poder, el institucional, sea del cono o algún paralelepípedo caviar como Franke, el Varufakis andino, y el real, que es el del partido, o sea, el suyo, que actúa a través de las instituciones que domina y, si no las desborda en la calle, por la violencia.

Y para esa lucha violenta es fundamental recoger a toda la izquierda violenta del último medio siglo peruano, del ELN a Sendero y el MRTA. Y todos están dentro o se sienten dentro de esa estructura de poder que tiene a su favor lo plural y caótico que antes les condenaba a escisiones infinitas pero que se une ahora en un Poder con el que ya no soñaban, y con unas posibilidades inéditas, pero enormes, con apoyo de China, Rusia, Cuba y demás patulea foropaulista, narcofinanciada por los cocaleros, cuyo jefe es Evo Morales.

El 'socialismo del siglo XXI' vuelve a la carga: lo que se les viene encima a los peruanos
Nunca ha existido una coyuntura tan favorable para la implantación del totalitarismo comunista en Iberoamérica. Y salvo reacción militar interna o norteamericana, ninguna de las cuales aparece en el horizonte, va a durar el tiempo suficiente para aprovechar la red de corrupción mediática que es, en el fondo, la fuente de legitimidad internacional del comunismo. Si se estudia el modo en que los grandes medios escritos españoles han tratado la campaña electoral peruana, las denuncias de fraude contra Keiko y el buenismo tercermundista de los corresponsales acerca de Castillo, se verá que en Perú está pasando informativamente lo mismo que en Cataluña o el País Vasco, blanqueando a la ETA y a la CUP. Que, con Podemos, parte del Gobierno de Sánchez, son los partidos que representan lo mismo que Cerrón en el Perú. Lo más parecido a los juramentos de Castillo y Bellido son los de los bildutarras o podemitarras en las Cortes españolas. Y con la misma impunidad mediática, hija de la progrez y de la costumbre.

A lo largo del mes, iré publicando en LD textos sobre la ardiente actualidad peruana y sobre la memoria olvidada o blanqueada del terrorismo senderista, que bien puede decir, cuatro décadas después de sus primeros asesinatos, que ha recomenzado la "guerra popular". Y con más posibilidades que entonces de ganarla. La razón se llama Vladimir Cerrón.


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