AGLI Recortes de Prensa   Jueves 5  Agosto  2021

Una economía dopada a cargo de incompetentes
Miguel Ángel Belloso. okdiario 5 Agosto 2021

El presidente Sánchez ha regresado exultante de su viaje por Estados Unidos. No ha conseguido convencer a sus interlocutores de que España es un sitio seguro para la inversión ni, desde este punto de vista, ha sido útil para atraer el capital que necesita urgentemente el país, pero ha lucido palmito y eso al parecer es lo que importa. Aquellos con los que se ha reunido le han explicado sus reticencias sobre la regulación del mercado laboral y sobre los proyectos en marcha para limitar el precio de los alquileres a los que ha respondido con vagas promesas de que no hará ninguna locura. Pero la locura está en marcha. El gasto del Estado disparado y la deuda pública por las nubes sin que haya una sola decisión de política económica tranquilizadora. No ha estado en Washington, no se ha visto con nadie del Gobierno de allí, todo ha sido un espectáculo destinado a promocionar su paseo rodeado por gorilas en las calles de Nueva York y algunas entrevistas intrascendentes en cadenas de televisión pagadas para hacerle un hueco.

Los datos confirman que está en marcha una fuerte recuperación económica acompañada de un buen ritmo de creación de empleo. Esta es la mercancía que hay que vender en el momento presente. Pero todo lo que vende Sánchez tiene trampa. El gran desafío de la economía española se sitúa en el medio y largo plazo, y sólo ampliando el crecimiento potencial se podrá hacer frente a los retos estructurales y al profundo legado de la crisis.

Hablo con algunos amigos consultores que me dicen lo siguiente: es verdad que la recuperación de la actividad ha impulsado los nuevos afiliados a la Seguridad Social, hasta 230.000 en junio, pero continúa habiendo 450.000 personas bajo esquemas de ERTE. Es muy improbable que, como se dice, el PIB vuelva a su nivel anterior a la crisis en 2022. Aunque incluso lo asegure el FMI, que tiende siempre a alimentar el optimismo con el ánimo de impulsar la profecía autocumplida. Como mucho, puede que este ejercicio de voluntarismo se haga presente en 2023, pero aún así todo indica que la senda de crecimiento se situará por debajo de la aceleración tendencial que venía experimentando España en 2019 porque la erosión de la estructura productiva como consecuencia de la crisis ha tenido unos efectos devastadores.

El déficit presupuestario continuará siendo un lastre durante los próximos años. Es absolutamente inverosímil que pueda situarse en el 5% en 2022. Al contrario, estará muy cerca del 8%, sobre todo porque el elevado gasto público como consecuencia de la pandemia y de las políticas fiscales aplicadas corren el peligro de convertirse en estructurales, es decir, con efectos permanentes. Entre ellas la decisión de revalorizar las pensiones de acuerdo con la inflación, justo en el momento en el que está en el nivel más alto de la historia reciente, o la probable recuperación del poder adquisitivo de los funcionarios. Todas estas pretensiones serán letales. Lo peor es que los inversores extranjeros a los que ha ido a visitar Sánchez conocen estos hechos al dedillo, que no se les puede tomar el pelo, que entre ellos la propaganda tiene un efecto equivalente a cero.

En un atropello a la inteligencia, el sentido común y la más elemental sabiduría económica, el Gobierno asegura que la aprobación del mayor techo de gasto jamás alcanzado en democracia es una buena noticia, y no digamos la oferta de empleo público más voluminosa de la historia. Estos cretinos sostienen que ambas medidas permitirán cambiar a mejor el tono que ha venido exhibiendo el país hasta la fecha, aunque lo cierto es que lo perjudicarán de manera dramática. Un país con 3,4 millones de funcionarios es lo más equivalente a una nación insana, sin capacidad de tracción, dependiente del poder público, cautiva de sus caprichos y necesariamente agradecida a sus veleidades, esas que se expresan con el voto. Si a esto añadimos la última ocurrencia de la vicepresidencia Calviño en favor de aumentar el salario mínimo el próximo año tenemos el cóctel perfecto para que a medio plazo la máquina deje de producir.

Para que el Gobierno lograra reducir el déficit público al 5% en 2023 como defiende sería necesaria una subida de impuestos brutal, de en torno a 15.000 millones, que disuadiría notablemente el crecimiento del PIB. No es verdad, como dice el Ejecutivo, que esta vez la salida de la crisis haya sido distinta a las anteriores, sin dejar a nadie a atrás. Las recetas de Sánchez, los fondos europeos, que irán destinados a proyectos difícilmente proclives a impulsar el potencial de crecimiento de la economía, se parecen cada vez más a una reedición del infausto plan E de Zapatero, que acabó siendo su tumba. Si así fuera, sería el mejor destino de los posibles, pero es una pena que, entretanto, pueda causar tanto dolor.

El reto más perentorio al que se enfrenta la economía se localiza en el mercado de trabajo. Contar con el capital humano preciso para satisfacer la demanda actual de empleo cualificado es esencial, pero todas las reformas educativas aprobadas por el Partido Socialista han ido en la dirección contraria a facultarlo con el nivel que exige un mundo donde la competencia es feroz. Todos los estudios demuestran que hay un evidente desajuste entre la formación y la cualificación precisa para los nuevos desempeños laborales. Las políticas públicas y la legislación laboral deberían respaldar la reasignación de recursos desde los sectores en decadencia hacia aquellos que ofrecen más oportunidades para el empleo, para lo cual es clave la flexibilidad. La sostenibilidad del sistema de pensiones está en entredicho, en vista de que los indicadores demográficos básicos revelan una crisis poblacional gravísima. Ninguna de estas alertas parece haber llamado la atención de Sánchez, o si lo han hecho ha sido para emprender la dirección opuesta a la que podría paliar tales urgencias.

España es una de las economías más endeudadas de la zona euro. La credibilidad que proporcionaría lanzar las señales adecuadas de su compromiso con la sostenibilidad de las cuentas públicas a través del diseño de un plan presupuestario a medio y largo plazo constituye una de las reformas estructurales clave para asentar las bases de una sólida recuperación, y sería la única posibilidad de atraer inversión extranjera. Nada en el horizonte avala una hipótesis para desembarazarnos de esta restricción elemental e impulsar la actividad económica. Al contrario, aumentar el techo de gasto o multiplicar el número de funcionarios con la tasa actual de déficit público, revalorizar pensiones y salarios de funcionarios con una inflación que puede rondar el 3% a final de año es lo más parecido a un suicidio. No hay duda de que el tercer y cuarto trimestre nos mostrarán desagradablemente las señales de incertidumbre de las que hablo y que me cuentan los amigos que entienden.

Una economía dopada por la asistencia ilimitada del Banco Central Europeo, que cubre las necesidades acuciantes de compra de deuda pública, y que tiene el efecto perverso de desincentivar cualquier decisión honorable de política económica, más un modelo crecientemente dependiente del sector público es una combinación diabólica. Y los inversores americanos a los que ha visitado Pedro Sánchez en Estados Unidos están muy persuadidos al respecto. Estamos perfectamente diagnosticados y quizá desgraciadamente sentenciados.

Lanzarote cambia su nombre por ‘Isla de Pedro Sánchez’
OKDIARIO 5 Agosto 2021

Las islas de Gran Canaria, Fuerteventura y Lanzarote conforman la provincia de Las Palmas. Bueno, eso era antes de que el presidente del Gobierno decidiera alojarse en el Palacio de La Mareta, en Lanzarote, que a partir de ahora pasará a llamarse ‘Isla de Pedro Sánchez’. Y es que el jefe del Ejecutivo ha decidido que las patrullas de los Grupos de Reserva y Seguridad (GRS) extiendan sus labores de vigilancia a cientos de metros del recinto para evitar escraches o manifestaciones de protesta. De modo que el jefe del Ejecutivo amplía sus dominios y blinda el palacio. A este paso, termina quedándose con la isla en propiedad. Y es que los últimos episodios vividos en Alcalá de Henares, Granada, Ceuta o Salamanca, donde fue increpado, han llevado a La Moncloa a extremar las medidas de vigilancia, no vaya a ser que algún vecino caiga en la tentación de proferir algún grito que turbe la calma vacacional del jefe del Ejecutivo. Mejor tomar distancia con el pueblo y ampliar el perímetro de seguridad de La Mareta.

Se ha ampliado el radio de las patrullas estáticas que cuidan al presidente y equipos y vehículos se han desplazado hasta 400 metros de la residencia veraniega del jefe del Ejecutivo, situándose en el área de la urbanización de El Jablillo, cuyos vecinos, por razones obvias, estarán a estas horas jurando en arameo. En 2020, Moncloa instaló un muro opaco para evitar que las instalaciones, concretamente la zona de piscinas, fuese visible desde el exterior de la finca. En 2021, para ver a Sánchez pasear por la zona rocosa que da acceso al mar desde la misma La Mareta no vale ni el Gran Telescopio Canarias, y eso que es el mayor telescopio óptico del mundo.

Todo sea por la privacidad de Pedro Sánchez, que se ha rodeado de un grupo de élite de la Guardia Civil cuyos miembros van equipados con fusiles de asalto. El presidente ya es en sí mismo una parte de la provincia de Las Palmas. A saber: Gran Canaria, Fuerteventura y Pedro Sánchez (antes Lanzarote).

Pedro cum fraude "El destructor"
Nota del Editor 5 Agosto 2021

El dr cum fraude "el destructor", está consiguiendo que España caiga en una sima abisal, así que España cambia su nombre por "Sima de Pedro cum fraude".

Por favor, el último, ademas de apagar la luz, que se corte las venas si no votó a Vox.

Covid: la pandemia de mentiras
Rafael Bardají. https://gaceta.es 5 Agosto 2021

Una aclaración preliminar para que nadie se lleve a engaño: Yo sí creo que el coronavirus SARS-2 y la enfermedad que produce, la llamada Covid-19 existen. No creo que sean un invento de unos multimillonarios, sino de la manipulación genética de un virus en el ya tristemente famoso laboratorio de Wuhan. Al igual que Trump, yo digo que es un virus chino y que China es la nación que más favorecida ha salido de esta crisis. También creo que la Covid-19 mata, que no es una patraña, aunque, efectivamente, mata de manera muy desigual. Para acabar, también creo en la efectividad de las vacunas, al menos de las occidentales y no creo que me hayan inyectado un chip de Bill Gates en ninguna de las dos dosis que me han puesto.

Dicho todo lo cual, estoy convencido y alarmado ante la red de mentiras sobre la que se ha construido todo el entramado de respuestas al Covid. A nivel nacional y de las Comunidades. Hace tiempo que dejé de leer periódicos y ver la tele (y mi vida no empeoró, si acaso todo lo contrario), pero ahora, en verano, he caído en la tentación de enchufarme a algún informativo (más que nada por la sección del Tiempo) y no puede más que decir que los medios españoles se han convertido en una auténtica fábrica de miedo. Ellos sabrán por qué -o por cuánto- pero es una auténtica desvergüenza el tratamiento que dan a la pandemia, únicamente orientado a generar miedo y obediencia ciega.

Ahora que se nos machaca con la 5ª ola, la imagen que se nos quiere inculcar es la de una situación casi apocalíptica, como si estuviéramos retrocediendo a marzo de 2020, el peor momento de la pandemia. Las autoridades vuelven a pedir confinamientos, toques de queda y mayores restricciones.

Es verdad, el virus no se ha ido, ni se va a ir. Pero no estamos tan mal como se nos pretende vender. Se habla de olas sin saber ni cuándo ni cómo empiezan; se sigue usando la incidencia acumulada de contagios como el mejor indicador de la situación sanitaria y no los ingresos en UCI, duración de la estancia en ellas y fallecimientos. Porque, simple y llanamente, estos últimos datos no permiten crear el clima de alarma social que quieren los gobiernos y que los medios nos sirven machaconamente en bandeja de plata.

Como se puede ver en la gráfica -y recurriendo solo a las cifras del ministerio de Sanidad, que ya sabemos que no son ciertas- en la primera ola, de marzo a junio de 2020, hubo cerca de 30 mil fallecimientos por Covid-19; en la segunda ola, que empezó suave a finales de junio y estalló en septiembre, hubo unas 20 mil muertes; en la tercera, desde navidades del 20 a marzo de este año, 27 mil fallecimientos; en la temida cuarta ola, de abril a finales de junio, poco más de 5 mil; y en la apocalíptica quinta ola en la que estamos desde comienzos de julio, 567.

Habida cuenta de que el único factor diferenciador entre unas y otras son las vacunas y, sobre todo, el número de personas con la doble dosis y el periodo de inmunización de dos semanas posterior a la segunda dosis, sólo se puede concluir que la cuarta y quinta ola no son tan letales como las anteriores porque las vacunas sí funcionan. Y también se debe decir que si se siguen produciendo fallecimientos es por culpa de un gobierno como el de Sánchez que no ha cumplido con su plan de vacunación y que se muestra cicatero a la hora de obtener y repartir las dosis de las vacunas necesarias. Mucho sacar pecho allí donde va, pero tampoco aquí ha sabido hacer bien las cosas.

Un segundo dato que desmonta la supuesta gravedad de esta quinta ola, a pesar de cuanto se dice de la alta transmisibilidad de la variante India -hoy Delta-, que es verdad, es el hecho de que la Covid sigue matando a quienes mataba desde el primer momento: a los mayores. En Madrid, por ejemplo, de los fallecidos recientemente, el 65’7% eran mayores de 80 años. Si les sumamos los de más de 70, la proporción alcanza el 85%. Muertos menores de 50 años, a pesar de los altos contagios de los jóvenes, son el 1’22%. Y esta repartición por grupos de edad no es únicamente típica de Madrid. Un periódico de la Comunidad Valenciana de cuyo nombre no quiero acordarme, publicaba escandalizado cómo esta ola baja la media de edad de los fallecidos, negando la propia información que llevaba la noticia: los fallecidos por encima de 70 años aumentaban, así como los de más de 60 años y sólo lograban “rejuvenecer” la estadística fusionando el grupo de mayores de 40 con los mayores de 50. Por debajo de eso, todo seguía igual. Y a nivel nacional es lo mismo.

¿Cómo es posible que sigan muriendo los mayores a pesar de tener muchos la pauta de vacunación completa? Para empezar, no todos los muertos estaban vacunados gracias a la negativa de sus familias; en segundo lugar, por las patologías previas, que se agravan letalmente con la Covid, pero que, sin ellas, sigue siendo relativamente mortal. La edad sigue siendo el mayor factor de riesgo. Ahora bien, no está claro que la estrategia de vacunación, comenzando por los mayores, haya producido los mejores y más rápidos beneficios para ellos y para todos. Y esta es la tercera razón que explica el número de ancianos que siguen muriendo con Covid: las vacunas no son una barrera total contra el virus. Como todas las vacunas, impiden la evolución hacia las fases más agudas y graves de la enfermedad. De ahí que un vacunado pueda contagiarse y contagiar. Aunque ambas cosas en mucha menor medida que un no vacunado.

Lo que nos lleva a otra peliaguda cuestión: ¿Debe ser la vacunación obligatoria? Está claro que, en España, la mayoría de contagiados no habían tenido acceso aún a las vacunas. Porque no ha habido suficientes dosis como para alcanzar ese ansiado 70% de la población imnunizada. España es el país con mayor índice de gente que quiere vacunarse. ¿Pero qué pasa en otros países, como Estados Unidos, donde hay vacunas de sobra, pero los ciudadanos ya no quieren ponérselas? Pues algo muy fácil de predecir: con una tasa de reproducción entre el doble y el triple que la original, la Delta se expande a velocidad de vértigo entre quienes han rechazado vacunarse y entre quienes no están inmunizados. De acuerdo con los datos más actualizados, el 95% de las muertes y por encima del 97% de las hospitalizaciones actuales son de ciudadanos americanos no vacunados. De los más de 161 millones de vacunados, 5.600 sufrieron una infección aguda, con hospitalización, y 1.141 fallecieron. Esto es, el 0’0035 y el 0’0007% respectivamente. Y allí al igual que aquí, más del 85% de las muertes ocurría en la franja de edad de más de 70 años.

Por lo tanto, hay que decir que la vacuna funciona. Pero a pesar de su eficacia, no parece que sea posible abandonar el uso de la mascarilla ni de la distancia social. Por dos razones: una ya está dicha, los vacunados pueden contraer el virus y contagiar (aunque los estudios muestran un periodo muy corto de potencial contagiador); la segunda, porque los no vacunados son carne de cañón para contagiarse y propagar la epidemia.

Y esto nos arrastra a la más desagradable de las reflexiones: ¿Dado que los individuos tienen libertad para ser vacunados o rechazar dicha vacuna, es descabellado exigir el pasaporte Covid o prueba de vacunación para realizar determinadas actividades? Dicho de otro modo, ¿es discriminatorio y, por tanto inaceptable, separar en ciertas actividades no esenciales a vacunados de antivacunas? En mi muy personal opinión, sí, es discriminatorio, pero es aceptable siempre y cuando el acceso a la vacunación esté asegurado.

La sociedad es algo distinto y superior que los individuos que la forman. Su sostenimiento exige ciertos compromisos, del ciudadano con las instituciones y con el resto de conciudadanos. Ni vivimos en la jungla de todos contra todos, ni en el paraíso donde cada cual hace lo que le da la santa gana. No todavía al menos. ¿Debe primar la voluntad antivacuna, con el riesgo a enfermar y hacer enfermar a otros, sobre el de la seguridad sanitaria de los demás?

Sinceramente creo que deberíamos despolitizar el tema de la vacunación. En Estados Unidos el corte está claro. Cuanto más trumpista se es, más antivacunas se siente uno. Y por lo que percibo en España, cuanto más pro Vox se es, más alto es el grito libertario contra toda medida que suponga someterse a un pasaporte de vacunación. No es mi caso. Soy trumpista y pro Vox pero no contra prueba de vacunación para acceder a determinados lugares o actividades. Un ejemplo, si se quiere infantil y tonto, pero claro: si se está de acuerdo en que los extranjeros en España tengan acceso a la sanidad pública mediante el co-pago, hasta que residan legalmente un determinado número de años a fin de hacer justicia a todos los españoles que llevan cotizando desde su primer trabajo, ¿no se estaría de acuerdo en que los enfermos de Covid que rechazaron vacunarse se hagan cargo de la factura de su tratamiento y que ahora pagaríamos todos? Como esto parece impensable, por pura solidaridad humana, ¿por qué no exigir a todos lo mismo y aceptar el sacrificio de demostrar o no la vacunación? O quedarse al margen del ocio… Por pura responsabilidad hacia los demás.

Estanos hablando de situaciones excepcionales hasta que la pandemia se convierta en endemia, como la gripe. Y si lo que se teme es la tentación autoritaria de los gobernantes, mejor no culpar al virus, sino a quienes elegimos. Y a nosotros mismos, personitas voluntariamente entregadas al hedonismo y a la negación de lo único seguro que hay en la viuda: que nos vamos a morir. El Covid seguirá matando, pero en proporciones de una gripe aguda. Para que nos hagamos una idea de la escala, el año pasado, cerca de 100 mil españoles murieron de enfermedades cardiovasculares. Pero si con la vacunación podemos reducir al máximo el impacto de la enfermedad, bienvenidas sean las medidas que nos llevan a la inmunización grupal. ¿Quién se resistiría a una vacuna contra el cáncer?

Perú: siete días han sido suficientes
EDITORIAL. Libertad Digital 5 Agosto 2021

Aunque estaba claro –pese a que muy pocos medios lo hayan contado en España– lo que suponía el nuevo Gobierno comunista del Perú, resulta sorprendente lo poco que han tardado Pedro Castillo y su banda en evidenciar tanto sus intenciones como su falta de solvencia, por decirlo de una forma suave.

Y es que en muy pocas ocasiones un Gobierno ha hecho tanto y tan mal en sólo siete días, y dejado tan manifiestas las intenciones que trató de ocultar durante la campaña electoral, en la que engañó a una parte significativa del electorado.

Hay varias cosas de singular importancia que el grotesco Castillo y el siniestro Vladimir Cerrón han exhibido ya. La primera, que es el segundo el que verdaderamente mueve los hilos. No hacía falta ser un lince para descubrirlo, pero no deja de llamar la atención que haya quedado tan patente en tan poco tiempo, y que Cerrón y los suyos tengan tanta prisa por controlar hasta el último resorte del poder, empezando por las Fuerzas Armadas. Esa urgencia y ese ansia de control sólo se explican porque su plan va mucho más allá de lo que cabría esperar en un Gobierno democrático.

Esas prisas y ese talante totalitario han marcado una forma de actuar marcada por la falta absoluta de respeto a los principios democráticos, a los rivales políticos y a la prensa independiente.

Quizá la señal más clara del fulgurante descenso peruano a los infiernos liberticidas sea la composición del Gabinete de Castillo, es decir, de Cerrón: personajes de muy escasa talla política e intelectual que, cuando sí tienen un perfil público más destacado, es extraordinariamente negativo, como en el caso de Guido Bellido, ministro de Exteriores con evidentes vínculos con y simpatías por el terrorismo.

La apuesta Bellido, candidato totalmente inaceptable, y más para una cartera de tal relevancia, prueba que lo que busca Cerrón es una confrontación directa con un Congreso en el que Perú Libre está en minoría; por eso los comunistas –como han hecho siempre que han llegado al poder desde 1917– tratan de anularlo creando una institución paralela que sí puedan controlar y que les sirva para desbordar el marco democrático.

El único rayo de esperanza pasa una fuerte, masiva y sostenida reacción que frene el proceso de demolición de la democracia puesto en marcha por Castillo y Cerrón. Miles de limeños han salido ya a las calles –algo insólito en la primera semana de un Gobierno– para clamar por lo que está pasando, pero no parece fácil que Cerrón y Castillo se aparten de un plan que han preparado durante años y cuyo objetivo es convertir el Perú en una Venezuela o una nueva Cuba, aun al precio del conflicto civil.

Reivindicación del africanismo español
Ricardo Ruiz de la Serna. https://gaceta.es 5 Agosto 2021

El centenario del Desastre de Annual ha brindado la oportunidad de recordar aquel espantoso episodio de nuestra historia contemporánea. La retirada y el asedio de Monte Arruit simboliza el horror de aquella derrota. La traición de los rifeños rebeldes y el asesinato de unos tres mil soldados españoles que habían pactado una rendición honorable son ejemplos de la terrible Guerra del Rif. La defensa de Igueriben – el comandante Benítez enviando el famoso mensaje “Sólo quedan doce cargas de cañón que empezaremos a disparar para rechazar el asalto. Contadlas y al duodécimo disparo, fuego sobre nosotros, pues moros y españoles estaremos envueltos en la posición”- y las cargas del Alcántara para proteger la retirada de sus compañeros, entre ellas la única carga al paso que registra la historia, deberían suscitar admiración y respeto unánimes. No fueron los únicos episodios de heroísmo. Ahí está la defensa de Nador, que un puñado de guardias civiles y soldados de la guarnición logró sostener entre el 24 de julio y el 2 de agosto de aquel año fatídico. Aquellos días permitieron ganar un tiempo precioso para evitar la caída de Melilla. Los hombres de Abd el-Krim llegaron hasta las inmediaciones de lo que hoy es el Barrio del Real, pero la ciudad aguantó. El 25 de julio llegaron los legionarios. Melilla se había salvado.

Por supuesto, son muchas las voces que, una vez más, han repetido los tópicos sobre la Guerra del Rif y, más en general, sobre el africanismo español. Desde las acusaciones de fascismo que se lanzan sobre los oficiales del Ejército de África hasta las críticas a la política española hacia Marruecos desde el siglo XIX -ya saben colonialista, imperialista, etc.- hemos escuchado, de nuevo, las mismas voces que llevan resonando en España desde hace más de cien años. Cualquier día los nacionalistas vascos y catalanes unidos a Podemos y sus aliados pedirán la retirada de los leones del Congreso de los Diputados, fundidos con el metal de los cañones capturados al enemigo, so pretexto de que son un símbolo del imperialismo y el fascismo.

Sin embargo, yo creo que estos 100 años del Desastre de Annual brindan la ocasión de reivindicar el africanismo español. “Africanista”, por desgracia, es un término cuya connotación militarista evoca los ecos del 18 de julio de 1936 (aunque, en realidad, todo empezó en Melilla un poco antes, el 17). Africanistas fueron los misioneros, los profesores y los investigadores que, desde las más diversas disciplinas, profundizaron en el conocimiento tanto de los territorios españoles en el norte de África como en la zona del Protectorado.

José Antonio Ramón Lerchundi Lerchundi (1836-1896) -llamado en religión José María de San Antonio- misionero y arabista, ejemplifica un elenco brillante de estudiosos que desarrollaron la cultura y la educación en Marruecos. Enterrado en la catedral de Tánger, Lerchundi fundó la primera imprenta hispano-árabe de Marruecos. Sus libros “Rudimentos del Árabe Vulgar que se habla en el Imperio de Marruecos” (1872), “Crestomatía Árabe” (1881) y “Vocabulario español-arábico del dialecto de Marruecos” (1893) han destacado por derecho propio en los anales del arabismo y el africanismo de España y del resto de Europa. Su labor misionera través de casas y colegios hoy nos resulta admirable.

Lerchundi no fue el único. Desde Joaquín Costa hasta Iradier y su expedición al río Muni, el interés de España por África no fue sólo político, sino cultural. Se dirá, desde luego, que las sociedades geográficas eran parte de la empresa colonial, pero esto no impide reconocer el valor de sus investigaciones. Ahí están publicaciones como la “Crónica Naval de España” (1885), “Historia Geográfica” (1860), el “Boletín de la Sociedad Geográfica de Madrid” (1876), la “Revista General de la Marina” (1877), la “Revista de Geografía Comercial” (1885) y la “Revista de Geografía Colonial y Mercantil” (1897).

Deberíamos hablar más del africanismo español y hacerlo con orgullo y sin complejos. España no sólo se proyecta sobre Europa y sobre América, sino también sobre el Mediterráneo. En África está parte de nuestro territorio nacional y hacia ella ha mirado la política exterior, con esperanza o con recelo, desde la Edad Media. Generaciones de españoles nacieron en Tetuán, Larache, Alcazarquivir y otras ciudades marroquíes. En ellas floreció la cultura española. Fue Ángel Vázquez Molina, un escritor español, quien mejor describió, en “La vida perra de Juanita Narboni”, el ambiente único del Tánger internacional que murió con la independencia de Marruecos. Para un español, pasear por Xauen o por Nador es también visitar un lugar de su propia historia.

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El despiece español
Xavier Pericay. Vozpopuli 5 Agosto 2021

Los distintos y sucesivos gobiernos del Estado no han dudado en complacer a sus socios nacionalistas vascos y catalanes con tal de alcanzar el poder o mantenerse en él

En la jerga del periodismo escrito un despiece es un núcleo informativo, más o menos consistente, que ha sido separado de la pieza principal. De lo que se sigue que un despiece es, antes que nada, una parte de un todo. Se trata, por así decirlo, de una parte a la que han premiado con esa autonomía, pero que no puede entenderse al margen del conjunto en el que se integra.

Hoy España es una suma inconexa de despieces donde ya no se distingue cuerpo principal ninguno. Cuando le comentas a un ciudadano de a pie poco o nada versado en política que las comunidades autónomas forman parte del Estado y que, en consecuencia, quienes las gobiernan lo hacen en nombre de ese mismo Estado, abre unos ojos como platos y te pregunta si lo tomas por tonto. Y no le falta razón. Al contrario que en el periodismo escrito, el despiece de España, entendido ahora como la acción de despiezar y no sólo como el efecto, está mucho más cerca del despedazamiento que de otra cosa.

Que la misión de un dirigente político regional sea la de arrancarle al Gobierno del Estado, ya en dinero, ya en especie, un cacho de presupuesto para la tierra a la que representa, hasta puede comprenderse. No en vano hace cosa de un siglo, cuando la autonomía no era sino un ensueño del nacionalismo catalán, Camba aludía ya en sus artículos a los diputados gallegos que deambulaban como pedigüeños por los pasillos de aquellas Cortes y en cuanto avistaban un ministro corrían a pedirle “muelles, dársenas, puentes, carreteras, grupos escolares, ¡lo que haya!”.

Pero, del mismo modo que esa era y es la misión de un dirigente político regional, la de un representante del Estado debería ser la de no ceder más que en lo justo y equitativo. Sobre todo cuando ya no existe región alguna en España sin sus propias tablas de la ley, recogidas en sus respectivos Estatutos de Autonomía, ni sin lo que le corresponde del sistema de financiación autonómico –excepto el País Vasco y Navarra, que campan, nunca mejor dicho, por sus fueros– o lo que le reportan los impuestos propios o los cedidos por el Gobierno del Estado.

Las ansias comparativas
Sobra indicar que ese despiece estatal ha ido en los últimos tiempos mucho más allá de lo previsible y razonable. Suele echarse la culpa de ello a las ansias separativas del nacionalismo vasco y catalán. Es evidente que esa culpa existe. Pero también lo es que existe otra, mucho más importante si cabe desde el punto de vista político y moral. Me refiero, claro, a la de los distintos y sucesivos gobiernos del Estado, que no han dudado en complacer a sus socios nacionalistas vascos y catalanes con tal de alcanzar el poder o mantenerse en él, y en particular a los últimos de la ya larga serie de nuestra democracia, presididos por Rodríguez Zapatero, Rajoy y Sánchez.

De ahí que esa XXIV Conferencia de Presidentes celebrada el pasado viernes en Salamanca fuera lo más próximo a una pantomima. (Lo del ordinal, por cierto, no debería llamar a engaño; es la número 24, pero 14 de ellas corresponden al periodo marcado por el estado de alarma, por lo que en puridad serían sólo diez, dado que las demás tuvieron lugar de forma telemática y en ellas no se trató más que de asuntos relacionados con la pandemia.) De pantomima podía calificarse ya antes incluso de conocer su desarrollo y su desenlace. La presencia del presidente del Gobierno Vasco estuvo condicionada por la previa concesión de una ristra de prebendas, entre las que no faltaron las tan apetecidas transferencias de nuevos impuestos, con lo que el Ejecutivo de Urkullu acrecienta su capacidad recaudatoria y, a un tiempo, el desguace de las competencias tributarias del Gobierno central.

Y el de la Generalitat catalana, siguiendo la estela de sus predecesores en el cargo, ni siquiera se dignó asistir. Eso sí, para el lunes siguiente Aragonès y Sánchez tenían ya acordada una cumbre –como gustan llamarla unos y otros– entre representantes de ambos gobiernos, en la que también llovieron, faltaría más, los millones y las promesas de traspasos competenciales, como por el ejemplo el de la formación sanitaria especializada –el MIR–, verdadero bastión del sistema nacional de salud y uno de los últimos referentes de la igualdad de oportunidades en nuestro país.

Es difícil saber hasta dónde puede llegar el despiece. Porque el resto de los gobiernos autonómicos, huelga precisarlo, no van a conformarse con esa “España multinivel” que preconiza y publicita la Ponencia del 40 Congreso Federal del PSOE. Y no tan sólo los gobernados por el PP, con o sin el concurso de Ciudadanos; también algunos de los presididos por un socialista. Aquí nadie va a renunciar –y perdón por la expresión– a pillar cacho. Y como del Estado ya casi no quedan ni los huesos, a saber cómo podrá recomponerse dentro de un par de años –seamos optimistas– el conjunto. O sea, lo que se entiende, o se entendía, por España.

Sánchez y los asesinos de niños
Francisco José Alcaraz. Libertad Digital 5 Agosto 2021

Muchos de los lectores de este artículo tendrán hijos de corta edad, otros tendrán nietos o hermanos pequeños, ninguno se puede imaginar la vida sin ellos, son los que llenan de alegría la casa y por los que uno daría la vida sin pensarlo. Otros no tendrán en su familia niños, pero no quita para que empaticen y entiendan que, por su corta edad y su inocencia, son los más vulnerables y hay que protegerlos.

Cada vez que conocemos un asesinato de un niño nos estremece, en mi caso intento evadir la información al respecto por el gran dolor que me produce pensar en lo que estarán pasando esos padres, abuelos o hermanos.

Creo que en esto coincidimos una gran mayoría de españoles, pero no es menos cierto que también hay una falta de empatía por parte de muchos otros, y también existen quienes justifican, jalean y homenajean a los asesinos de niños.

Entre esos niños que nunca dejarán de serlo está Silvia. Fue asesinada con un coche bomba mientras jugaba en su casa un 4 de agosto en Santa Pola (Alicante). Dieciocho años han pasado. Sólo tenía 6 años, y así es como será recordada siempre. Un dolor que, además de lo que supone la pérdida de un hijo, es doblemente cruel para los padres, porque en su corazón siempre quedará una niña a la que condenaron a no crecer y compartir con sus padres y hermanos el resto de su vida.

Son muchos los niños asesinados por ETA, tan sólo uno sería ya una cifra insoportable. Uno de los mayores asesino de niños de la banda terrorista es Henri Parot. Condenado a 4.800 años por 82 asesinatos, pronto quedará en libertad tras ser detenido en 1990 en Sevilla cuando se disponía a cometer una nueva masacre con un coche cargado con 300 kilos de amonal.

A este asesino tienen previsto homenajearlo el 18 de septiembre en Mondragón; un homenaje del que ni el Gobierno vasco ni el de Sánchez, con el indigno Marlaska al frente del Ministerio del Interior, se han preocupado de decir nada;por supuesto, ni lo han prohibido ni han denunciado esta ofensa a las víctimas del terrorismo y a tantos españoles.

Es inconcebible la miseria moral de una sociedad enferma que ha normalizado los homenajes a los asesinos de ETA, algo necesario para que Sánchez pueda seguir en el Gobierno con las manos manchadas de sangre al pactar con el partido de ETA, Bildu.

Por Silvia, por todos los niños asesinados por ETA, seguiremos reivindicando la justicia que todos merecen. El 18 de septiembre, si el Gobierno no paraliza esa infamia, la rebelión cívica estará en Mondragón.

Ongi etorris de sangre
Víctimas del Terrorismo denuncian 64 homenajes a etarras y señalan a la Audiencia Nacional
Redacción. https://rebelionenlagranja.com/ 5 Agosto 2021

Mientras el Lehendakari Urkullu anuncia multas de 10.000 euros por actos y manifestaciones de apoyo al franquismo, en las calles y plazas de los pueblos vascos se siguen realizando terribles homenajes a los asesinos de la banda terrorista ETA.

La respuesta institucional no solo sigue siendo débil, sino que autoridades como el presidente de la confederación de Ikastolas muestra en redes sociales su «emoción» ante este tipo de homenajes.

En la actual «campaña de verano» se han realizado ya seis homenajes, akelarres de odio y de apología de un crimen que en estas manifestaciones se hace social, porque quien vitorear a un criminal asume como propio su acto. Cada Ongi etorri de sangre es un acto socialización del odio.

Todas las asociaciones y fundaciones de vícitimas del terrorismo denuncian todos los años este tipo de homenajes, impensables en cualquier país europeo e inaceptables para cualquier persona mínimamente decente.

El Colectivo de Víctimas del Terrorismo (COVITE) ha documentado un total de 64 actos de apoyo a ETA en los primeros seis meses de 2021. En 2020 COVITE contabilizó 124 actos.

Estas acciones han sido registradas en el Observatorio de radicalización, un espacio en la web del Colectivo en el que, desde 2016, se documentan todos los actos relacionados con la radicalización violenta en el ámbito del terrorismo de ETA.

COVITE ha querido resaltar su «labor constante de documentación y denuncia pública de este tipo de actos humillantes e indignos», que ha dado como resultado «el rechazo de la mayoría de la sociedad vasca y española a los ongi etorris, así como la condena de la mayoría de las instituciones y fuerzas políticas a los mismos, exceptuando a EH Bildu».

COVITE afea la labor que ha tenido la Audiencia Nacional en esta batalla y la acusa de ser «la única institución responsable de que los homenajes públicos a miembros de ETA orgullosos de su pasado criminal se puedan realizar con total impunidad penal». Consuelo Ordóñez lamenta que «la Audiencia Nacional ha demostrado que no tiene ninguna voluntad de aplicar el artículo 578 del Código Penal, que recoge los delitos de enaltecimiento del terrorismo y humillación a las víctimas, como sí lo hacía hasta hace unos años por los mismos hechos que hemos estado denunciando desde 2016».

La presidenta de COVITE también critica los argumentos que ha utilizado la Audiencia Nacional para archivar la mayoría de las denuncias de COVITE por ser «los mismos que esgrime la izquierda abertzale para celebrar los homenajes con impunidad: afirmar que no se trata de homenajes, sino de ‘manifestaciones de alegría’ por el regreso a casa de un vecino del pueblo».

«EH Bildu sigue sin condenar estos homenajes y sigue defendiendo su derecho a realizarlos, sin tener ninguna consideración hacia el dolor y la humillación que provocan a las víctimas de ETA.»


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