AGLI Recortes de Prensa   Lunes 9  Agosto  2021

España subastada
Fran Carrillo. Vozpopuli 9 Agosto 2021

La banda ha vendido España. Lo ha hecho a sabiendas de que se quiere deshacer del único patrimonio común que la ciudadanía tiene: su nación. La parcela colectiva que nos hace iguales ante la ley y nos protege de arbitrios y abusos de poder es troceada por el mismo poder del que nos debemos cuidar. Un poder con cada vez menos legitimidad democrática (ya veremos cuánta legitimación social le queda después de todo esto), enemigo de la separación de poderes, amigo de los decretazos sin consenso ni razón y amante de limitar libertades fundamentales y de privilegiar a territorios gobernados por fuerzas racistas, xenófobas y abiertamente contrarias al orden constitucional.

Vender a trozos la única propiedad colectiva que merece la pena es, sin duda, el plan mayor y más siniestro del sanchismo y sus infames socios, pero no el único. Necesitan, para llevar a buen puerto su ignominioso propósito, alterar el orden natural de la lógica, construyendo marcos retóricos que nadie pueda rebatir; si lo haces, entras en su terreno discursivo y ya no denuncias y discutes lo que importa de verdad a la ciudadanía, y si no lo haces, das por bueno el axioma, por lo general, falso e inventado. Su proyecto ideológico consiste en defender realidades sin sentido con el fin de que el tiempo las acabe haciendo cómodas para la costumbre popular. Subastar España requiere de aliados a la causa y altavoces fecundos en negar tamaño dislate, pero que difundan con precisión las cortinas de humo del despiste (Franco, memoria democrática, matrias, niñes y demás batiburrillo populista de profunda indigencia intelectual) y defensores de parné y carné que atribuyan a su todopoderosa Sanchidad el laurel de la recuperación y el progreso.

Hoy, nos gobierna la izquierda más nacionalista, privilegiadora y creadora de desigualdades que jamás ha tenido España. Junto a ella, la izquierda de salón, que se montó un partido cuando advirtió que protestar en el sofá desahoga, pero no aumenta la cuenta corriente. La izquierda de las fábricas ha dado paso así a una nueva izquierda fabricada: platós, plazas y ágoras digitales. Y a vivir de la causa ajena. Son un compendio de ocurrencias liberticidas, sin asidero moral alguno más que segmentar las diferentes víctimas que se inventan o recrean. Gobiernan sin principios, y articulan las medidas y acciones bajo capas excusatorias y exculpatorias de defensa de derechos que ya existen, escondiendo su real y siniestro objetivo: recompensar a quien les permite seguir viviendo de un presupuesto público cada vez más privatizado por intereses sociológicos y electoralistas. Como la lucha de clases ya no cuela y ascender a ser casta parasitaria no se alcanza de un día para otro, se necesita segmentar el odio a razón de una causa/víctima semanal. Se han dado cuenta de que crear víctimas es rentable. Ya les estamos viendo darnos la turra, en plena canícula estival, con la figura del supuesto oprimido mental, ese esclavo de sí mismo y sojuzgado por el malvado sistema opresor llamado capitalismo que le hace querer ser mejor cada día, culpando a este sistema de libertades imperfectas, que nos hace humanos en el error, de cualquier fracaso de la humanidad. ¡Quia!

Esta izquierda vaga, en pensamiento y acción, que sostiene que el capitalismo esclaviza, es la misma que honra a Lenin cada año, la misma que busca el eufemismo del día para no llamar dictadura a una dictadura y la misma que dedica paseos aeroportuarios a tiranas bolivarianas para mayor escarnio del gusto democrático. La misma. Para el estado mental del buen socialista, el de hoz y Martini, si hay que hablar y defender la esclavitud, mejor defender la tradicional, la que saben que funciona, la de trabajos forzosos y campos de reeducación y concentración, la de cartillas de racionamiento y puros habanos. A esta izquierda se le perdona todo porque llevan un siglo comprando las conciencias de medio mundo. No es superioridad moral, es cerebro anestesiado, incapaz de pensar en ideas más allá de ideologías y anulado para siempre de hacer toda crítica al poder que lo sojuzga: un cerebro esclavo del nuevo despotismo iletrado que nos gobierna.

Por eso, hay que denunciar al liberticida allí donde pasta y gobierna, o donde oposita a pastar y gobernar. Y no se debe ser equidistante con esto y buscar la excusa para culpar a otro de una futura quita de libertades. Hoy, quienes limitan espacios de convivencias, derechos fundamentales y libertades individuales están en un bando, los de la banda, y la guerra cultural, ideológica y política debe ser contra ellos. Buscar sendas equilibradoras no te hace más de centro ni más liberal, sino más cobarde.

La certidumbre en el orden colectivo, que Popper advirtió con precisión en La sociedad abierta y sus enemigos, nos aboca, por expreso deseo de esa izquierda de trinchera y jardín, a repetir el mismo patrón de conducta que destruyó las instituciones y aniquiló la libertad y la convivencia social en la primera mitad del pasado siglo. La nueva marea totalitaria se viste con ropajes de libertad y progreso, el marco mental favorito de quienes esconden su carácter reaccionario. En realidad, no hay peor cesión de la libertad individual que la que se hace en nombre de una causa, proyecto, movimiento o partido. capaz de convertirse, por sí mismo, en una ensoñación totalitaria de todo sátrapa con ínfulas. De manera desgraciada, la banda de Sánchez ha conseguido que en la España de hoy se remede, en dialéctica y comportamiento político, la fatídica década ominosa del pasado siglo.

Y ese colectivismo desapegado ha propiciado, como reacción consecuente, el auge de reacciones endógenas que buscan en el único patrimonio común que tiene la ciudadanía, la nación, el mejor asidero moral sobre el que diseñar y construir un futuro. Por aquí hay que empezar de nuevo. Si recuperamos la oportuna trascendencia en aquello que nos sirvió para identificarnos con ese todo de libertades que es la España moderna, dejaremos atrás inventos populistas y gobiernos de insuficiencia circulatoria.

Tres meses de silencio sobre la crisis de Ceuta
Editorial ABC 9 Agosto 2021

Casi tres meses después de la oleada migratoria proyectada por Rabat para desbordar las capacidades de Ceuta, el Gobierno prefiere pasar página y olvidar las causas y las consecuencias de aquel episodio. Ni hubo crisis diplomática con Marruecos ni hay problemas en la ciudad autónoma. No hay datos oficiales sobre la magnitud de aquella invasión, cuántos entraron y cuántos se quedaron, porque las cifras aún están en fase de «análisis y tratamiento», según el Ministerio del Interior. La ONU, sin embargo, calcula que en Ceuta aún permanecen entre 5.000 y 6.000 personas de las que llegaron nadando o cruzaron la valla por la puerta abierta por los gendarmes. El Gobierno de la transparencia prefiere contar el número de vacunas que etiqueta y reparte, o las cifras de afiliados a la Seguridad Social que trazan el camino de la recuperación. El silencio es en este caso tan grave como la mentira, una negación de la realidad, en este caso migratoria, que el Ejecutivo modela para que cuadre con su discurso.

La reunificación del centroderecha acabará con el sanchismo
OKDIARIO. 9 Agosto 2021

La encuesta de Data10 para OKDIARIO confirma que el objetivo que se propuso Pablo Casado de ganar al sanchismo desde el centro es cada vez más factible. Es una tendencia que ya avanzaban los resultados del 4-M en Madrid, en los cuales el PP no recibió apoyos de Vox, sino de la desintegración de Ciudadanos, al que devoró de un bocado, e incluso también de una parte desencantada del PSOE con la política liberticida de Pedro Sánchez. El PP sumaría 133 escaños y absorbería casi un 40% de los votantes que tuvo la formación naranja en 2019. La primera conclusión es evidente: el votante moderado ha encontrado refugio en el proyecto centrista de Casado tras la debacle de Cs, producida por los intentos de Inés Arrimadas de conspirar junto a Sánchez contra el PP. Por su parte, los 50 escaños que pronostica Data10 para Vox dan al centroderecha una cómoda mayoría absoluta para desalojar a Sánchez de la Moncloa.

Los resultados de la encuesta de OKDIARIO retratan al ‘pato cojo’ socialista achicharrado en las encuestas en pleno agosto, mientras la derecha consolida su triunfo para desbancarle. Resultados que dan la razón a Casado y su estrategia de conseguir una mayoría «tranquila» que abarque todo el centro, y que llegue incluso a los socialistas decepcionados con el sanchismo, es decir, con ese PSOE en estado de descomposición que pagaría caro en las urnas su rendición al golpismo separatista, cada vez más envalentonado tras esa comisión bilateral infame en la que Sánchez agachó la cabeza ante todas las exigencias que le pusieron sobre la mesa.

Esto no significa que PP y Vox renuncien ahora a hacer oposición, sino todo lo contrario. Es ahora, con un Sánchez agotado y a remolque en las encuestas, cuando más se les necesita. Y se les necesita unidos, sin fisuras, después del esperpento de Ceuta en el que el PP cometió el gravísimo error de permitir que a Santiago Abascal se le declarase ‘persona non grata’. En la reunificación del centroderecha no caben los señalamientos ni las intrigas.

La victoria de Vox tumbará al dr cum fraude y sus quates
Nota del Editor 9 Agosto 2021

Quien se fie del Partido Podrido tiene que ir a la óptica más cercana a que le revisen la vista.

Si no le resultan suficientes sus disparates, traiciones, corrupción, falta de principios, despilfarro de votos, oportunidades, falsedades, promesas y compromisos incumplidos, en vez de ir a la óptica tiene que solicitar la operación de cataratas, ya en edad, por los años sufridos bajo el Partido Podrido.

El Partido Podrido no tiene principio ético alguno ni de centro ni derecha, solo le preocupa mantener su tinglado y hacernos creer que algo va a cambiar cuando siempre deja que todo empeore. Y no me vengan con excepciones, que son peligrosas por cuanto ayudan a  tragar el sapo a sus creyentes.

Vox responde al PP: "No han entendido quiénes son los auténticos enemigos"
Replica a Pablo Montesinos que lo que "añoran es el bipartidismo".
Agencias. Libertad Digital 9 Agosto 2021

Vox ha replicado al PP por pedir a la formación de Santiago Abascal "no confundirse de enemigo político" y ha lamentado que los 'populares' añoren el bipartidismo. "El único que se confunde de enemigo es el PP", afirma Vox en un tuit.

Esta respuesta se produce después de que el vicesecretario de Comunicación del PP, Pablo Montesinos haya reclamado a Vox "no confundirse de enemigo político" tras las críticas que esa formación ha dirigido a su partido estas semanas a raíz de la declaración de Santiago Abascal como persona 'non grata' en Ceuta o su amenaza de llevar a los tribunales a los Gobiernos autonómicos del PP si implantan el pasaporte Covid.

En la entrevista, Montesinos también ha pedido el voto a los electores de Vox porque, a su entender, si se aglutina en torno al PP se puede echar a Pedro Sánchez de Moncloa. Sin embargo, Vox ha respondido que el que "se confunde de enemigo es el PP".

Como ha recordado Vox en su cuenta de Twitter, la formación de Pablo Casado facilitó declarar a Santiago Abascal 'persona non grata' en Ceuta, ha incumplido sus compromisos en Andalucía y votó en contra de la moción contra Pedro Sánchez. Además, concluye que, "añorando el bipartidismo, miente, manipula y demoniza a Vox".

La solidaridad de Madrid con la Administración General del Estado
José María Rotellar. Libertad Digital 9 Agosto 2021

Muchos presidentes de comunidades autónomas, como Valencia, especialmente, y Baleares, se empeñan en difundir la idea de que la Comunidad de Madrid es una región insolidaria y que realiza dumping fiscal.

Ya hemos visto que ninguna de las dos afirmaciones son ciertas, pues Madrid es la región que más aporta al Fondo de Garantía de los Servicios Públicos Fundamentales (FGSPF), como veíamos hace algunas semanas en un artículo anterior, que es el fondo que, oficiosamente, al no ser finalista el Sistema de Financiación Autonómica (SFA), distribuye recursos para financiar la sanidad, la educación o los servicios sociales.

No es cierta la afirmación de la insolidaridad de Madrid con el resto de regiones porque es de lejos la que más aporta al FGSPF, para, vía solidaridad, hacer posible que las regiones menos prósperas puedan tener una sanidad, educación y servicios sociales dignos, que no podrían sostener si no fuese por la solidaridad de Madrid, ejercida con agrado, a diferencia de lo que suele pasar con los nacionalistas.

Como señalábamos en el citado artículo, Madrid es la que más aporta: sólo en el último año publicado como definitivo, pues la liquidación de 2022 todavía no tiene tal carácter, aunque haya sido comunicada a las CCAA como provisional, Madrid ha aportado al Fondo de Garantía de los Servicios Públicos Fundamentales (FGSPF) 4.343,76 millones de euros, frente a los 1.468,30 de Cataluña o los 364,29 millones de Baleares. El resto, de manear neta, recibe fondos.

Es más, sube la aportación de Madrid a la solidaridad mientras baja la de Cataluña y Baleares: así, Madrid pasa de aportar 4.039,31 millones de euros en 2018 a transferir a la solidaridad 4.343,76 millones en 2019 (un 7,54% más), mientras que Cataluña pasa de aportar 1.517,66 millones en 2018 a aportar 1.468,30 millones en 2019 (un 3,25% menos), y Baleares baja también su aportación a la solidaridad, al aportar 390,19 millones de euros en 2018 y 364,29 millones de euros en 2019 (un 6,64% menos).

En cuanto a la acusación de dumping fiscal, se desmiente por sí misma, pues cualquier otra región puede aplicar los mismos tipos impositivos que Madrid, o bajarlos todavía más, pero eligen una vía de gasto ineficiente y no pueden hacerlo, pero por decisión política, no técnica ni normativa, con lo que no existe tal dumping fiscal.

Ahora bien, lo más curioso llega en forma de acusación por parte del Gobierno de la nación a través de la ministra de Hacienda, que acusa a Madrid de insolidaridad. Ya hemos visto de nuevo que Madrid es la más solidaria con las regiones, pero es que la solidaridad de Madrid no acaba ahí. Por su parte, el ministro Escrivá, que ha abandonado para siempre -ya lo venía haciendo desde hace tiempo- su anterior perfil técnico para, con la fe del converso, ponerse a la cabeza de la manifestación populista, que sin rigor técnico alguno, reclama que se acabe con la autonomía tributaria y financiera que las regiones tienen reconocida en la Constitución, en la LOFCA y en la Ley del Sistema de Financiación Autonómica, al apoyar que se estudie la posibilidad de establecer un impuesto adicional exclusivo para los madrileños, bajo la demagogia de que, así, paguen, todavía más, los servicios del resto de España.

Debido a una de las múltiples trampas del sistema, la Comunidad de Madrid deja de recibir cientos de millones de euros al año por el tope que opera en el fondo de competitividad, límite establecido pensando en Madrid en la redacción de la ley, para que la perjudicase sin que ello afectase a Cataluña. Durante años, ha afectado sólo a Madrid y, en algunos ejercicios, mínimamente a Baleares.

Pues bien, esos cientos de millones de euros anuales que le corresponden a Madrid y que deja de recibir por esa trampa del sistema diseñada contra la región madrileña, no aprovechan a ninguna otra región, que es lo único que podría hacer tener algún sentido a dicho tope, sino que se lo queda íntegro la Administración General del Estado, es decir, el Gobierno de la nación. Este montante supone cada año entre 500 millones y 850 millones menos para Madrid de lo que debería recibir de no existir tal tope, y suma la cantidad de 6.400 millones de euros desde inicio de la aplicación del sistema, cantidad que se ha quedado de manera íntegra y completa el Gobierno de la nación. Sólo el último año, Madrid ha aportado 843 millones de euros, de manera que la tendencia es, además, creciente.

Por tanto, Madrid no sólo es solidaria con el resto de CCAA, sino que también lo es con el Gobierno de España, que ha dispuesto de un acumulado de 6.400 millones de euros gracias a la solidaridad ejercida por Madrid debido al límite del fondo de competitividad. Por tanto, ya que el Gobierno de la nación parece que no va a modificar dicho tope para permitir que Madrid disponga cada año de esos fondos que le corresponden y que esa trampa del sistema le hurta, por lo menos que la ministra Montero la distribuya entre el resto de CCAA, ya que corresponden al SFA, en lugar de quedarse esos fondos en una cuenta presupuestaria de la AGE. Así que antes de proponer impuestos exclusivos de dudosa constitucionalidad, de arremeter contra la corresponsabilidad fiscal y de querer cambiar las reglas del juego porque no les gusta el resultado, Puig ya sabe dónde puede reclamar ese dinero sobrante de Madrid que se queda el Gobierno: al Gobierno de Sánchez.

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Sigue la escalada catalana, sin posible pacto PSOE-PP
Pablo Sebastián . republica 9 Agosto 2021

El gobierno separatista catalán que preside Pere Aragonés acaba de sacarle a Pedro Sánchez 1.700 millones para una ampliación, innecesaria, del Prat para luego quedarse con la gestión y el control del aeropuerto de Barcelona, que es una frontera crucial de España en el tráfico aéreo intercontinental.

Y, por si fuera poco, ya están planteando en Madrid el control de la Sanidad en Cataluña apropiándose de los MIR, mientras que los médicos catalanes denuncian que el Govern quiere hacer con la Sanidad, los mismos destrozos que los separatistas han causado en Cataluña con la Educación.

Naturalmente, nada de esto, que daña los intereses de España y que afecta a la soberanía y la unidad nacional, sería posible si no fuera porque Sánchez está dispuesto a pagar todo lo que le pidan para permanecer en el poder. Y eso lo saben tanto en Barcelona como en Vitoria, por lo que nos espera un otoño de nuevas exigencias y concesiones de soberanía nacional a los dos gobiernos vasco y catalán, si Sánchez quiere que PNV y ERC le aprueben, antes de final de año, los PGE de 2022.

Cuando Felipe González y José María Aznar no tuvieron mayoría absoluta en sus legislaturas respectivas de 1993 y 1996, ambos gobernantes hicieron concesiones temerarias de soberanía al PNV y la CiU del tiempo de Jordi Puyol. Y ello en lugar de llegar a un acuerdo entre PSOE y PP para evitar que los partidos nacionalistas pudieran chantajear al Estado.

Un acuerdo en el que PSOE y PP se comprometieran a no derribar, el uno al otro, del gobierno de turno con el apoyo de los votos nacionalistas. Lo que habría dejado fuera de juego la sobre representada presencia electoral de PNV, CiU y ERC en el Congreso de los Diputados. Corrigiendo ‘de facto’ el desequilibrio que aún está vigente de la Ley Electoral española porque no es ‘proporcional’ y prima a los partidos nacionalistas.

Y que está en el origen de estos chantajes actuales de ERC y PNV y además constituye, en definitiva, la causa original del fallido golpe de Estado catalán del otoño de 2017.

Esta situación se podría reconducir con la reforma de la Ley Electoral, o con un pacto nacional del PSOE y el PP. Pero Sánchez ya ha ido demasiado lejos en sus pactos y concesiones con los separatistas y está dispuesto a ir a más incluso a dinamitar el Poder Judicial, para quedarse un par de años más en el poder, con lo que el pacto del PSOE con el PP es imposible.

Y con lo que las consecuencias institucionales y constitucionales para este país son enormes y de muy difícil rectificación, salvo que Sánchez salga del poder y el PSOE regrese a la senda constitucional. Y ello si antes no estallan las costuras del Estado y las alianzas indecentes de Pedro Sánchez con el PNV y ERC, lo que ocurriría y con estruendo si la Sala Tercera del Tribunal Supremo anulase los indultos de Sánchez a los golpistas por su manifiesta ‘arbitrariedad

Cataluña y la pilota
Alfonso Ussía. https://gaceta.es 9 Agosto 2021

Distingo a la perfección a los buenos catalanes y a los separatistas aldeanos. Esos que han convertido Barcelona en una aldea cuyo campanario es la Sagrada Familia de Gaudí, que está inconclusa, como la sinfonía de Schubert. “Voy a Barcelona porque me he comprometido. Voy a Barcelona aunque exista el peligro de un atentado anarquista. Voy a Barcelona porque es una maravillosa ciudad española que ha reclamado mi presencia. Y por otra parte, presidente, voy sin preocupación. Me asusta más Gaudí que los anarquistas”. Don Eduardo Dato asintió sonriente a la respuesta de Alfonso XIII a su solicitud de suspender un viaje Real a Barcelona sostenida por informes secretos de un posible atentado anarquista contra la persona del Rey.

Los buenos catalanes son más que los separatistas. Pero también es cierto que muchos buenos catalanes han sido colaboradores por comodidad de la putrefacta política catalana. La media y alta burguesía de Cataluña, en la actualidad asustada y quizá arrepentida, ha ingresado durante cuarenta años el 3% de las concesiones y beneficios de sus empresas en los amplios bolsillos de Pujol y el resto de su banda organizada. Otros buenos catalanes no lo hicieron, y muchos de ellos viven fuera de Cataluña, ajenos a extorsiones, chantajes, comisiones y estupideces catalanistas.

Una sociedad se destapa cuando pasa por alto todas las calamidades que padece y obvia la pútrida gestión política y económica de su territorio, y se une en el dolor por la pérdida de un futbolista. Ahí, en ese dolor profundo, se unen los buenos catalanes y los peores catalanistas. Se ha ido Messi del Fútbol Club Barcelona, y muchos de sus adoradores se han apercibido, por este simple hecho mercantil y comercial, que no deportivo, que su Cataluña ha iniciado su autodemolición. Más aún cuando se han enterado de que Andalucía, la despreciada e insultada groseramente por Pujol, ha adelantado a Cataluña en la creación de empresas y puestos de trabajo. Pero el ejemplo es Messi.

Messi es multimillonario gracias al Barcelona. Ha respondido con su forma excepcional de entender y jugar al fútbol, que ha dado al Barcelona su mejor y más extendida en el tiempo época de triunfos. Pero lo ha hecho arruinando con sus pretensiones económicas insaciables la estabilidad del Barcelona, club riquísimo y baluarte de Cataluña, si bien tiene en el resto de España –o tenía-, centenares de miles más de seguidores que en Cataluña. Messi ha superado el límite de lo admisible. Por su culpa, y la administración pueblerina del “Barça” así lo demuestra, el gran club barcelonés adeuda más de 1.700 millones de euros, a los cuales hay que sumar los casi 500 que perdió en la última temporada.

Mi inocencia creía que ante semejante situación, Messi, por su amor al Barcelona, se disponía a acceder a disminuir sus ingresos en el nuevo contrato de forma determinante y generosa. No ha sido así. Los miles de millones de euros que ha ganado Messi en el Barcelona, por su gran fútbol, derechos de imagen y publicidad, no han servido para mantenerlo. Quiere más. Y se ha ido llorando, pero no cediendo, en pos de más dinero, lo cual es tan legal como ingrato, y tan ajustado a Derecho como inasumible de hecho. Y esa frustración ha unido a los buenos catalanes y a los peores.

Con la misma edad que Messi, Bernabéu no aceptó las condiciones que le exigía don Alfredo Di Stéfano, y le sugirió que buscara otro club. Y se fue al Real Club Deportivo Español. Cuando Messi llegó al Barcelona, su grandioso “Camp Nou” estaba construido. Cuando Di Stéfano lo hizo al Real Madrid, le faltaban cinco graderíos al Estadio de Chamartín para culminar la gran obra. “Gracias a Di Stéfano lo conseguimos”, reconoció Bernabéu, por cuyas manos pasaron miles de millones de pesetas y ninguna aterrizó en su bolsillo.

El único rasgo optimista que presenta la egoísta y desagradecida fuga de Messi puede constituir un alivio de satisfacción a sus enamorados catalanistas. Después de 19 años se ha marchado sabiendo que una pilota no es una comandante de aviones. Que la pilota. En catalán, es el balón. Y ese detalle, al menos, puede consolar a los habitantes de la aldea.
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