AGLI Recortes de Prensa   Miércoles 18  Agosto  2021

La corrupción como hábito político
Jesús Salamanca. diariosigloxxi 18 Agosto 2021

Mala generación de políticos la que nos ha tocado conocer. Se mire a la comunidad que se mire abundan los casos de corrupción e intenciones de tapar lo que no se quiere que salga a la luz. El problema llega cuando los corruptos abandonan el sillón de la prepotencia, las prebendas, las ventajas y las tarjetas con cargo al contribuyente; en ese momento, otros tiran de la manta y dejan con las posaderas al aire a sus antecesores.

No hay más que mirar a Cataluña y a una familia en concreto: mucho amenazar con tirar de la manta, pero esa prenda estaba deshilachada y nada se ha hecho. ¿Por qué? Pues porque los Pujol descubrieron que tirando de su manta también se echaban encima más porquería de la que ya soportan. ¿Honorable? Pues no, pero corrompido y corruptor, sí.

Y si Cataluña es el prototipo de la corrupción con el consabido 3% que destrozó a CIU, no van a la zaga otras comunidades. Miren hacia Castilla y León y al tema no suficientemente aclarado del HUBU, en el que se dio toda la documentación a la oposición socialista y no la supo utilizar contra el gobierno regional de la derecha. ¿Y qué me dicen de Baleares donde el desgobierno regional consintió el abuso y tocamiento a niñas que estaban bajo su protección y tutela, sin que se permitiera una investigación en condiciones?

Miren hacia Valencia y comprueben cómo se dilapida dinero a manos llenas y se culpa a Madrid por la envidia de su extraordinaria gestión. Tan pronto como abandone la mamandurria el actual gobierno valenciano empezarán a salir trapos sucios y ennegrecidos (muy ennegrecidos), incluso se llegará a profundizar en el asunto familiar que tanto se ha empeñado en tapar y obstaculizar Mónica Oltra.

Podríamos recorrer las comunidades de una en una y sacar la corrupción. Doy fe de que no se libraría ninguna. De todas, tal vez la que se lleva el gato al agua es Andalucía. Precisamente por el tiempo que el socialismo andaluz ha manipulado los resortes del poder y del gobierno. Antes o después tendrá que hablar ‘la chiqui’, hoy ministra farfullera de la Hacienda Pública. Continúa habiendo en Andalucía excesivas oscuridades de su época de consejera, además de la ruina en que sumió a la Hacienda andaluza. Otros, anteriores a ella, regaron dinero por los cuatro prostíbulos más afamados, sin que faltaran orgías, polvo y compra de votos para dar, tomar y regalar.

Desde hace años se está investigando en profundidad a la madre de todas las fechorías conocidas y por conocer: me refiero a la Fundación Andaluza para el Fondo de la Formación y el Empleo (FAFFE) donde ha desaparecido dinero del erario público como desaparecen conejos en la chistera de un mago. Lo más cercano a nosotros en el tiempo han sido las tarjetas ‘sex black’. Para quien desconozca el tema, hemos de decir que son gasto de dinero público en prostíbulos. Veremos si la juez María Núñez es capaz de llegar al fondo del asunto o decide alargarlo para que prescriba, como se ha hecho con la mayoría de los asuntos que investigaba la juez Alaya.

Tengo dudas sobre si la “derechita cobarde” va a ser capaz de llegar al fondo en el entramado de personas de esa Fundación. Miles de ellas formaban parte de una Administración paralela que carecía de cometidos y que estaban tocándose los estatutos, por no recurrir a la expresión malsonante que todos conocemos. Entraron ilegalmente y por enchufe. Lo que no puedo entender es que haya políticos hipócritas que ya hablan de derechos adquiridos. Y lo hacen para ganar votos. No me extraña que los interinos que conozcan este tipo de chapuzas exijan plaza fija con todas las garantías de la ley.

Esas malas prácticas han llevado al paro a quienes no eran del dornajo socialista andaluz ni se brindaban a trabajos en negro. El artífice de todo esto ha sido el PSOE de Andalucía. ¿Cómo calificarían ustedes tamaño despropósito?

Por cierto, no pierdan de vista a los sindicatos sectoriales de clase que han aprendido de los partidos y, según las últimas sentencias de los tribunales, se lo llevan a manos llenas a costa de abandonar a los parados. Eso sí, a la hora de pagar cuando hay sentencia contra ellos, lo hacen con el patrimonio sindical, en vez de hacerlo con el suyo personal. ¡Qué pronto han aprendido a conjugar el verbo robar!

Señor Sánchez, no se gobierna con promesas, sino con hechos
“Convertid un árbol en leña y arderá para vosotros, pero no producirá flores ni frutos para vuestros hijos”, Rabindranath Tagore
Miguel Massanet. diariosigloxxi 18 Agosto 2021

Gobernar no es hacer promesas, descalificar a anteriores gobiernos, acusar de todo lo que no resulta bien a la oposición, mentir, engañar, calumniar, atacar sin misericordia a aquellos que prefieren otro tipo de gobierno o cargar contra quienes critican las actuaciones del ejecutivo y acusarlos de ser desleales, antipatriotas, promulgar leyes de censura y procurar distraer la atención de la ciudadanía resucitando dramas del pasado, acusando al franquismo de errores actuales o pretendiendo ocultar la realidad escribiendo una nueva historia adaptada a los intereses de aquellos que la reescriben.

Tampoco es gobernar pintar futuros lejanos llenos de venturas, proyectos optimistas, igualdades imposibles o paraísos terrenales, en los que los empresarios y grandes capitalistas sean los esclavos y los revanchistas frente populistas tengan el mando. Todo ello puede servir para contentar a mentes ruines, saciar afanes de venganza, satisfacer envidias endémicas o conformar rencores atávicos pero, de ninguna manera, para que la nación prospere, mejore las condiciones de vida de sus ciudadanos, avance en el desarrollo de su economía y pueda ponerse a la altura de sus competidores del resto de la UE, que siguen el camino del trabajo, el esfuerzo, el libre comercio, las inversiones en I+D+i , la potenciación de la iniciativa privada, modernización de las industrias y la contención del gasto público que, cuando ocurre como en España que, el Gobierno, lo utiliza para ir en contra de la actividad privada, para mermar las libertades individuales e intentar el camino de las financiaciones, las nacionalizaciones o mediante el sistema de ayudas públicas; es cuando resulta evidente que sigue intentando convertir el Estado en quien acapare todas las actividades del país para, de esta manera, convertir a los ciudadanos en funcionarios sujetos al poder político.

Y es en esta tesitura en la que nos encontramos en estos momentos, aparecen problemas que no se solucionan con discursos estalinianos, o arengas como las de Musolini o inacabables y aburridas disertaciones como las del dictador Fidel Castro; porque es cuando hacen falta técnicos y no políticos, entendidos y no profanos, expertos y prácticos en la materia y no señores que sólo piensan en mantenerse en el candelero para seguir cobrando unos emolumentos que nunca en su vida soñaron percibir y, por supuesto, personas honradas capaces de ponerse por encima de ideologías, cuestiones personales o intereses de partido para poner en primer término lo que, de verdad, puede favorecer a la ciudadanía, a ricos y pobres porque en esencia es a todos a quienes afecta y perjudica. Hablamos del problema de un coste de la electricidad desbocado, imposible de contener, fruto de un incomprensible maremágnum de impuestos y diversos costes en el que, salvo personas muy expertas en este tipo de facturas, puede ser capaz de desentrañar.

Con personajes de la talla de la señora Teresa Ribera al mando, una más de estas feministas que pensaron que si ellas ocupaban los cargos en el Gobierno todo funcionaría a las mil maravillas, hasta que se han dado cuenta de que, para ocupar cargos de responsabilidad no basta con ser afiliadas al PSOE o al PC, no es suficiente ser una feminista integral o tener un título universitario, méritos que les han permitido acceder a emolumentos que, en sus cargos públicos o universitarios, no hubieran conseguido percibir en toda su vida, sino que es preciso ser competentes, prácticos, objetivos, eficientes y, por encima de todo, dejarse aconsejar no por cientos de paniaguados que consiguen el cargo de asesor, no por sus méritos sino por ser adeptos, incondicionales, fieles y votantes del PSOE lo que, evidentemente, no les faculta para ser unos buenos consejeros; una circunstancia que desgraciadamente no concurre en el caso de la señora ministra de Transición Ecológica, Teresa Ribera, a la que lo único que parece que se le ha ocurrido para salvar la situación de la factura eléctrica, ha sido la de volver al sistema de las nacionalizaciones, el de que el Estado supla a la iniciativa privada lo que, en ningún modo, significa que si se recurriera a tal sistema los impuestos exagerados que gravan la factura de la luz dejaran de imponerse ( lo que evidentemente parece ser el método más adecuado) sino que, seguramente, con la excusa de buscar potenciar las energías alternativas, se recurriría, como es muy probable que acabe sucediendo, mediante la creación de nuevos impuestos que, por una parte, pudieran ayudar a bajar los que actualmente hacen insoportable el precio del megavatio-hora, una bajada que quedaría compensada y, con toda seguridad empeorada, por el resto de impuestos que se crearan para que el Estado no dejara de percibir el importe que ahora recibe a través de las facturas de los consumidores.

Pero no dejen de observar cómo, el señor Pedro Sánchez, sigue al pie de la letra el programa que se ha trazado para evitar que, cualquier tema que pudiera afectarle personalmente, tuviera la posibilidad de dañar su imagen o supusiera un desdoro para su figura de presidente del gobierno. Cuando se trata de dar una buena noticia, anunciar algo satisfactorio para el pueblo español, colgarse una medalla que refuerce su autoestima o egolatría que, para el caso, es lo mismo o evitar decir algo en contra de sus compañeros de Podemos en el gobierno, función que deja a cargo de sus ministros. Entonces ya procura que su aparición ante los medios sea en momentos punta, ante la máxima audiencia y en solitario, para que no haya duda de que el mérito le corresponde a él y no a las personas que comparten con él la legislatura.

Y esto ha ocurrido una vez más cuando el señor Sánchez, el presidente, ha acudido al acto cultural de la presentación del centenario del nacimiento del Nobel de Literatura José Saramago. Un tranquilo y, aparentemente, satisfecho de sí mismo, Pedro Sánchez, hizo gala de un optimismo que, para cualquier ciudadanos que en estos momentos pueda calibrar por sí mismo la delicada situación en la que nos encontramos, lo difícil que resulta acabar de dominar las variantes (Delta) del virus y lo decepcionante que ha resultado ser la campaña del turismo, especialmente del extranjero, pese a la evidente mejora que se está registrando en los últimos meses que, según fuente bien informadas, no salvará más del 50% de lo que se tenía previsto para este año; puede resultar incomprensible y hasta una tomadura de pelo. Presumir de la vacunación de los españoles no es más que una de estas perogrulladas a las que nos tiene acostumbrado ya que el control de la epidemia, para bien o para mal, lo tienen en el Parlamento y organizaciones afines de la UE. Es evidente que se necesita tener una cara dura de cemento armado para colgarse medallas, cuando España ha sido de los países europeos que ha tenido más fallos, que se retrasó más en aceptar la peligrosidad del virus y aquel en el que se han registrado más chanchullos y más fallecimientos, aunque, incomprensiblemente, se ha intentado ocultar esta información, por parte de quienes han tenido en sus manos las verdaderas cifras de muertes por causa del coronavirus. Pero, ya se sabe, no se admiten preguntas de los periodistas, que siguen amordazados en todas sus comparecencias por un absurdo y más que sospechoso intento de evitar que, al señor presidente, se le hagan preguntas que, con toda seguridad, le resultaría difícil de contestar y a las que le resultaría muy incómodo poderles dar una respuesta coherente.

Es evidente que el presidente de nuestro Gobierno, como le ha recriminado el señor Casado del PP, no haga mención ni, aunque fuera superficialmente, del problema número uno al que se enfrentan los españoles en este caluroso verano. Un incremento del coste de la luz de un triple por ciento en un año, en pleno mes de agosto es algo lo suficientemente transcendental para la economía del país, como para que el presidente del Gobierno deje de hacer mención a ello en una comparecencia pública. Claro que el señor Casado le metió una propuesta envenenada para solucionar tan complicado problema: “que el consumidor pague sólo por la energía consumida”.

Sabemos que quedan muchos temas que merecen ser comentado, algunos de los cuales sirven para calibrar el grado de sumisión de nuestro gobierno a los intereses independentistas de los catalanes, pero, necesitan mayor espacio de este que podríamos dedicarles hoy. Y tampoco quedan en el olvido la postura de Podemos en contra de la devolución de menores que entraron ilegalmente en España, con motivo de la pasada invasión de la ciudad de Ceuta.

O así es como, señores, desde la óptica de un simple ciudadano de a pie, que ha gozado, durante unos días, de su estancia en su patria chica, Mallorca, “aislado del mundanal ruido” y gozando de los placeres gastronómicos de la isla; ha sido su reencuentro con la triste realidad de una nación que amenaza con regresar a los tiempos que propiciaron la llegada de la guerra civil y, uno de los motivos que ayudaron a ello fue el enfado del Ejército y sus quejas por los bajos salarios. Ahora vuelven a darse unas circunstancias similares, ya que vuelven a ser los militares los que se muestran disgustados por las diferencias que existen entre sus emolumentos y los de otros cuerpos como la policía, la guardia Civil y los bomberos ¡Dios dirá!

Y Sánchez en la playita
Liberal Enfurruñada. okdiario  18 Agosto 2021

Pedro Sánchez descansa junto a su familia y amigos en el Palacio de La Mareta, en Lanzarote, un complejo de más de 30.000 metros cuadrados diseñado y decorado por César Manrique, regalo de Hussein de Jordania al Rey Juan Carlos, integrado por diez bungalows de una y dos plantas de altura, piscinas gimnasio, pista de tenis, cancha de baloncesto y una amplia zona ajardinada de 10.000 metros cuadrados, con un lago central, que reproduce la arquitectura tradicional de las Islas Canarias, de estilo colonial, con paredes blancas y numerosas terrazas desde las que se contemplan unos espectaculares atardeceres. Y nada perturba su tan merecido descanso después de que, con sus propias manos, Sánchez haya salvado la vida de más de 450.000 españoles durante el estado de alarma por el coronavirus, como él mismo dijo en el Senado.

Poco le importa a él que el resto de líderes occidentales se hayan visto obligados a suspender sus vacaciones para ponerse al frente de los dispositivos de rescate de sus compatriotas atrapados en Afganistán, antes de que caigan en manos de los salvajes talibanes. Eso Sánchez lo resuelve en un tuit en el que anuncia que va a enviar –muy tarde- dos aviones, que llegarán a un aeropuerto como el de Kabul, que se encuentra sumido en el caos más absoluto, con escenas de pánico, disparos, muertos y decenas de heridos. ¿Qué es eso para el «primer ministro más guapo del mundo», con lo que se parece a Superman? Lo importante ahora es que siga mejorando su bronceado y perfeccionando su musculoso porte atlético.

En Lanzarote, junto al mar, Sánchez está fresquito. No le habrá molestado la ola de calor extremo que ha arrasado España, con medio país en riesgo extremo y temperaturas que han llegado a superar los 46 grados, mientras el precio de la energía eléctrica ha batido récords históricos, provocando que los españoles tengan que elegir entre comer o encender el ventilador y que los comerciantes se vean obligados a apagar la luz de sus negocios y trabajar a oscuras, mientras a los socios del Gobierno no se les ocurre nada mejor que proponer la “nacionalización” de las empresas energéticas, como hacen en las tiranías comunistas donde prácticamente viven a oscuras por los continuos cortes de luz causados por las ineficaces empresas nacionalizadas. Pero de haber llegado a sentir el calor, Sánchez habrá podido utilizar los renovados equipos de aire acondicionado que le pagamos entre todos, sin que nada perturbe su merecido descanso.

Ni siquiera se habrá enterado, mientras tomaba el sol, de que un Juzgado de Ceuta ha paralizado la expulsión y repatriación a Marruecos de los menas que invadieron la ciudad durante el pasado mes de mayo y que, hasta ahora, se hacinan en naves industriales y campan a sus anchas por toda la ciudad autónoma. Al parecer el responsable del Ministerio de Interior, pese a tratarse de un juez de la Audiencia Nacional, como es Marlaska, no ha cumplido con todos los requisitos legales que tal procedimiento administrativo requiere y las devoluciones a Marruecos se han estado haciendo en menoscabo de los derechos de los menores, por pura desidia y dejadez. La justicia no pone en duda que los menores que vinieron de Marruecos deban ser entregados de nuevo a las autoridades marroquíes para que ellos los hagan volver con sus padres o se encarguen de su tutela, el juez impide que Marlaska pueda trasladar a los niños como si fueran borregos y le exige que se cumpla la ley. Ni los españoles atrapados en Afganistán, ni el descontrolado precio de la luz en plena ola de calor, ni la prepotente ineficacia de Marlaska van a conseguir perturbar el descanso de Pedro Sánchez en su palacio de Lanzarote. Y, pensándolo bien, casi es mejor que se quede allí, que siga bronceándose y que vuelva incluso más guapo que antes, que es para lo único que sirve.

La factura de la luz: el precio del ecosocialismo
Diego Vigil de Quiñones Otero. okdiario 18 Agosto 2021

Continúa la polémica con sobre el precio de la luz en España, y todo el debate de socialistas y comunistas se reduce a si debe haber una eléctrica estatal. A nadie se le ha pasado por la imaginación cuestionar las políticas anti-emisiones de la UE, las políticas españolas contra la energía nuclear (que al parecer es un problema para la izquierda aquí pero no en Francia), el discurso podemita anti-pantanos o la consecuente dependencia del gas ruso. Comprendo que no se atrevan por el miedo que nuestros políticos tienen a la inquisición climática.

Todos esos asuntos son cruciales en el precio de la luz, pero también lo son los impuestos. En España un consumidor medio pagaba hasta hace unas semanas alrededor del 25% de su factura de la luz en impuestos. El Congreso aprobó en Julio bajar el IVA del 21 al 10%. Con todo y con eso, se sigue pagando el 15%. Un exceso comparado con otros países. Y no hablo de países que claramente nos superan como el Reino Unido (donde el 15/25% de aquí es un simple 5%). Basta volver a aquella categoría de crisis llamada PIGS para ver lo mal que estamos: Irlanda 13,5%, Italia 10%, Grecia 6%, Portugal 6% en los primeros 100 kW/h. España podría hacer esto perfectamente. Como ha dicho la comisión europea, el Gobierno tiene en su mano bajar los impuestos y con ello bajaría la luz más de lo que sube su precio de producción estos días. La cuestión es, ¿por qué no lo hace? Naturalmente ello tiene que ver con la recaudación: el Estado español no quiere ni oír hablar de reducir gastos, y no se quiere dejar un solo duro en el camino. Pero ello tiene un aspecto estructural más profundo de nuestro sistema político.

Como todos sabemos, los impuestos en España sólo los paga una parte de la gente. Una porción de la población vive al margen: la llamada economía sumergida representa en España, según el FMI, el 17,2% del PIB. Luchar contra ella no es sencillo. Por ello, cuando se plantean vías para aumentar la recaudación, siempre se habla de unos hipotéticos ricos defraudadores para evitar hablar de los numerosos defraudadores de pocos recursos que son el verdadero problema. Para la gente sencilla que tal vez está trabajando en negro, el Estado socialista sólo tiene buenas palabras, promesas de rentas básicas, servicios gratuitos, y demagogia contra los ricos…Pero a la hora de la verdad, las promesas no se pagan con el viento, y los ricos a exprimir no son suficientes. La única forma es que todo el mundo pase por caja. Y lo que no se logra con el IRPF ni el IVA devengado, se puede lograr en el IVA repercutido: la factura de la luz es uno de los pocos mecanismos de que dispone el Estado para que todos paguemos por igual. Y siendo que sin eso no funciona el tinglao de la partitocracia, no hay valor político para tocarlo. De hecho, la oposición apenas ha dicho nada del tema fiscal…

En suma, la factura de la luz esconde el precio de nuestro Estado partitocrático de orientación socialista. Por un lado, es uno de los pocos medios de hacer pasar por caja a todo el mundo. Por otro, es el precio de unas políticas verdes anti-nucleares que nadie se atreve a cuestionar. El calor de estos días, cuando no se puede encender el aire, no es culpa de unas malvadas eléctricas, sino del gasto público que genera la España del bienestar y las autonomías, y de la orientación que le dan los ecosocialistas de todos los partidos.

No ha caído Kabul, ha caído América
Rafael L. Bardají. Libertad Digital 18 Agosto 2021

Es una desgracia para los afganos, sobre todo para los niños, que ya no podrán jugar con sus cometas ni escuchar música, y las niñas, que tendrán que quedarse encerradas en sus burkas sin poder recibir educación alguna, que los talibanes se hayan hecho de nuevo con el poder.

Pero, en cualquier caso, lo que la caída de Kabul ha expuesto es, pura y llanamente, la caída de America. Afganistán estaba condenado de antemano. Su Ejército sólo podía operar con la cobertura aérea de Estados Unidos, su inteligencia y su apoyo logístico; y aun así fue incapaz de frenar a los talibanes. Sin esa ayuda directa, era cuestión de tiempo. EEUU, cuya retirada estaba decidida, podía haber optado por una salida más o menos honrosa, como lo planteó Trump en su día; pero se ha inclinado por aceptar una derrota sin paliativos, a lo Vietnam.

La caída de Kabul es un asunto grave cuyas consecuencias para nuestra seguridad habrá que ver; la caída de América es un cataclismo estratégico. Si yo fuera japonés, taiwanés, saudí o israelí, entre otros, estaría más que preocupado: Estados Unidos se comporta como "un enemigo inofensivo y como un amigo traicionero" (la frase no es mía, sino del maestro Bernard Lewis). Esto es, todos aquellos que para su seguridad dependen de América se ven abocados a un proceso de nacionalización estratégica que les salvaguarde sus capacidades defensivas, pero de consecuencias regionales y globales que complicarán aún más el desorden actual. En ese sentido, la derrota americana agudiza las tendencias que hemos visto ya sostenidamente durante el covid: cada cual para sí.

Biden, como todos los presidentes que cometen un error garrafal, se lo atribuye a su antecesor y también a la comunidad de inteligencia. La CIA le había dicho que pasarían 90 días entre la retirada y el derrumbe de Kabul; pero en verdad han sido 90… horas. Claro, que habría que preguntarse qué le ha contado el CNI a Pedro Sánchez, quien ni siquiera ha sabido despachar dos aviones de repatriación a tiempo. La inteligencia ya estaba en entredicho por su politización, pero a partir de ahora será más difícil otorgarle cualquier credibilidad. Demasiados fallos.

Por no hablar de una organización como la OTAN, que, merecedora de la medalla al mérito de lo políticamente correcto, se apunta rauda a combatir el cambio climático pero es incapaz de luchar contra un enemigo real y armado. Ya que no se quiere disolver, debería plantearse la integración en el Ejército de Salvación. Al menos así haría un bien social.

El (escaso) pensamiento estratégico español también salta por los aires, dado que lo habíamos deslocalizado a la OTAN, la defensa europea y la ONU, todas ellas incapaces de frenar amenaza alguna. Nuestros generales, todos cargados de medallas por no luchar en guerra alguna, deberían reflexionar seriamente sobre qué es ser militar cuando el código moral y las ordenanzas no coinciden con la práctica habitual y el día a día. Se fue a Afganistán para contentar a los americanos y cumplir con nuestros socios europeos y nos hemos ido por la misma razón. Nada de intereses nacionales de por medio.

En fin, también es una desgracia para el buenismo y la moral accidental actual que, a pesar de su discurso grandilocuente sobre el género, el sexo y la libertad, se instituya un régimen opresivo, medieval y contrario a todos esos principios. Y es una pena porque la moral progresista se ha quedado en lo que realmente es: un juego de narcisistas que, como mucho, están dispuestos a difundir un hashtag. O, en el caso del alcalde de Madrid, a iluminar la Cibeles con los colores de la bandera afgana.

La caída de Kabul, que es, en realidad, la de América, es también la de eso que se ha llamado Occidente, nosotros incluidos. El siglo XXI ha cavado su fosa, desde fuera y, sobre todo, desde dentro, combatiendo estupideces reales solo en la mente de cretinos y ladrones. Mientras, otros sacaban sus conclusiones y se preparan para la puntilla final. Ese día, cuando llegue, abrirá el Siglo de China.

Biden, el ultimo presidente de la primera potencia
Enrique Navarro. Libertad Digital 18 Agosto 2021

La patética imagen de un presidente chocheando, no dando pie con bola, comparada con la omnipresencia del líder chino en estos últimos días, nos ha mostrado una conclusión estratégica de consecuencias inimaginables: Estados Unidos ha perdido el liderazgo mundial y Occidente ha sucumbido frente al autoritarismo político y religioso que se alza victorioso en esta guerra por la primacía mundial que el mundo abordó a comienzos de este milenio.

Occidente, que ahora clama por las vejaciones que sufrirán las mujeres afganas, lleva veinte años preguntándose porqué tenían que morir nuestros jóvenes en Afganistán o en Irak. No había razón para este sacrificio según su argumentario, que seguía a pie juntillas los mensajes que llegaban desde el falso progresismo y Moscú. Trump, con su lógica empresarial, llegó a una conclusión evidente a la vista de la realidad: el precio por mantener un Afganistán decente era demasiado alto, especialmente viendo la poca consideración que los aliados tenían por ese liderazgo y la nula predisposición de los afganos para defender sus derechos.

Toda la izquierda que ahora lamenta lo que va a ocurrir en Afganistán nunca, nunca, apoyó estas misiones. Es más, muy al contrario, ha mirado hacia otro lado ante las políticas de países que continúan condenado con la pena capital la homosexualidad y que consideran a la mujer un ser inferior. El problema es que estos países que obran de esta manera son aliados de estados como Rusia, China, Turquía, Cuba, Irán, y la capacidad de maniobra es muy limitada cuando estamos ya rendidos moralmente.

Estados Unidos no se retira de Afganistán, se retira del mundo; cansado de clamar en el desierto por la necesaria solidaridad en la defensa de Occidente, mientras que nosotros los españoles nos empeñamos en disfrutar de una pax americana que se acabó. Asistimos, como en los tiempos de Cómodo, a los estertores de la caída del imperio de Occidente. El mundo de derechos que nació en Grecia y Roma y que evolucionó gracias a la Ilustración y la Revolución francesa ha muerto. China, un estado autocrático, militarista y comunista es la nueva potencia mundial, y no descartemos su responsabilidad en la caída de Afganistán, Libia, Siria y en la quiebra de la salud de Occidente. Rusia, su pequeño aliado, será el gendarme en Europa de Beijing, mientras que el radicalismo religioso se impondrá en el mundo musulmán desde Estocolmo hasta Yakarta.

Sobre Afganistán hay cientos o miles de espías, drones y satélites, no seamos tan inocentes, los talibanes no tomaron el país en dos semanas, se lo regalamos, saben que sólo tienen que esperar unas semanas a que salgan de la macro base de la OTAN en el aeropuerto de Kabul unos cuentas miles de occidentales y comenzará, una vez más, su régimen de terror. No es la primera vez que Occidente entrega a los talibanes el poder en Afganistán; pero en los noventa fue como consecuencia de una victoria, ésta es de una derrota; como ven el panorama es muy diferente.

Hace unos años tuve ocasión de pasear por Kabul, durante varios días tomé un taxi y fui a visitar mercadillos y pisar la calle. Gracias a un traductor pude hablar con muchos niños y jóvenes, toda su ilusión era conocer a Ronaldo y dejar el país; no querían volver al pasado, pero les faltaba la conciencia nacional. Los cipayos nunca fueron buenos soldados, porque la milicia sin vocación y patriotismo es comparsa; si los militares olvidan para qué luchan son derrotados.

China, Rusia y el Islamismo radical dominarán el mundo de los próximos siglos, y ya no tendremos dónde irnos, y todas aquellos logros que conseguimos en materia de derechos se esfumarán. Porque todos estos avances no eran consecuencia de unas cuantas algaradas callejeras, ni se construyeron a golpe de tweet, o desde la poltrona de los ministerios, sino en los campos de batalla, y si ya no estamos dispuestos a luchar, el colapso es inevitable. No se trataba de conquistar los cielos sino la Tierra

Los que hoy lloran por las mujeres afganas, ayer pedían salir de Afganistán; los que llamaron genocidas a los que fueron a contribuir a la seguridad de Occidente y a liberar pueblos del terror, hoy son los auténticos genocidas. Vuestra es la culpa de lo que pasará, no de Bush o de Aznar o Blair; los que os manifestabais en contra de la guerra estabais provocando lo que hoy estamos viendo. Los políticos occidentales han visto que es más fácil ganar elecciones no buscando problemas fuera; en unos años nadie se acordará del régimen de terror en Afganistán; y si son un poco listos y no molestan, estarán durante siglos, total son muchos los países que aplican la Sharia y casi nadie se queja. Limpiar conciencias trayendo a unos cientos de afganos no eximirá de la tremenda responsabilidad de haber dejado caer a un gobierno que era bueno. Que no nos confundan, Ghani fue un buen presidente y el país cambió muchísimo a mejor, claro que para cambio el que viene en cuestión de semanas.

La ruta de la Seda será el nuevo Eje que unirá a las potencias victoriosas, mientras que en unos años, los europeos y nuestra cultura seremos historia, creíamos avanzar en una dirección y marchábamos en la contraria por nuestra desidia.

Si Occidente tuviera los líderes que debiera, hoy estaríamos retomando Kabul y aniquilando a los talibanes, habríamos acabado con Maduro, el régimen castrista, Hamas, Irán, con Asad, el Estado Islámico, habríamos defendido Ucrania e impedido el golpe militar en Myanmar y entonces China y Rusia habrían entendido el mensaje, y entonces nuestro modelo social y progresista se impondría en el mundo, pero ya soy consciente de que esto no es una opción para las débiles democracias. Quizás ha caído algo mucho más importante que Kabul.

Saigon Joe Biden
Jeffrey Lord. https://rebelionenlagranja.com 18 Agosto 2021

Un presidente de los Estados Unidos vergonzoso, desastroso e incompetente.

Parece irreal.

Los talibanes están resurgiendo. El mundo de los terroristas islámicos radicales se regocija.

Todo el mundo lo vio venir, excepto el presidente Joe Biden. Y me refiero a todo el mundo.

En su discurso a la nación el lunes, durante un breve descanso de sus vacaciones, Biden culpó de todo lo que los estadounidenses están viendo en Kabul no sólo a su predecesor, el ex presidente Trump, sino que también metió en el mismo saco a los ex presidentes Obama y Bush. Todo el mundo tenía la culpa menos… Joe Biden. Quien está al mando.

De hecho, incluso cuando el Secretario de Estado Antony Blinken dijo: «Esto no es manifiestamente Saigón», fue rápidamente socavado. Las memorables imágenes de 1975 de helicópteros estadounidenses huyendo de las fuerzas norvietnamitas desde lo alto de la Embajada de Estados Unidos en Saigón, con survietnamitas desesperados literalmente aferrados a los patines de los helicópteros, se equipararon al instante con las vívidas imágenes del lunes de miles de afganos aterrorizados intentando subir a un avión militar estadounidense. Una imagen mostraba a un soldado estadounidense sentado en un helicóptero saliendo de Kabul con la gran bandera estadounidense de la embajada plegada en sus brazos.

Una catástrofe al estilo de Saigón está de hecho inundando Afganistán, en directa y viva contradicción con las garantías de Biden de que esto no ocurriría.

«Respaldo firmemente mi decisión», dijo Biden en su discurso. Casi nadie más lo hace.

Esto fue un desastre tan grande que Fox News publicó este titular: «Los medios de comunicación dominantes aplastan a Biden por su ‘desplante’ y ‘humillante’ traición a los afganos mientras los talibanes toman el control».

Y el ex director de la CIA y secretario de Defensa de Obama, Leon Panetta, comparó la decisión de Biden con el desastre de JFK en Bahía de Cochinos.

Desde Jake Tapper, de la CNN, hasta Chuck Todd, de la NBC, más cabezas temblaban de incredulidad ante la decisión de Biden y sus desastrosos resultados instantáneos. En el New York Times, el columnista Bret Stephens lo tituló así: «El desastre en Afganistán nos seguirá a casa».

Escribió:
¿En qué estaba pensando Joe Biden, si es que estaba pensando?

El 8 de julio, el presidente defendió su decisión de retirar todas las fuerzas estadounidenses restantes de Afganistán. Tras asegurar a los estadounidenses que «la retirada se está llevando a cabo de forma segura y ordenada» y que «el apoyo de Estados Unidos al pueblo de Afganistán perdurará», respondió a algunas preguntas. A continuación, extractos de la transcripción de la Casa Blanca.

P: ¿Es inevitable que los talibanes tomen el control de Afganistán?
El presidente: No, no lo es.

P: ¿Por qué?
El presidente: Porque las tropas afganas tienen 300.000 soldados bien equipados -tan bien equipados como cualquier ejército del mundo- y una fuerza aérea contra unos 75.000 talibanes. No es inevitable.

P: ¿Ve algún paralelismo entre esta retirada y lo que ocurrió en Vietnam, con algunas personas sintiendo…?
El presidente: Ninguno en absoluto. Ninguna. . . . Los talibanes no son el ejército de Vietnam del Norte. No son… no son ni remotamente comparables en términos de capacidad. No va a haber ninguna circunstancia en la que veas a gente siendo levantada del techo de una embajada. . . .

La despreocupación de Biden, en la cúspide de una amplia ofensiva talibán que el domingo los vio entrar en Kabul, definirá el primer gran fiasco de su administración. . . .

Los enemigos de Estados Unidos, grandes y pequeños, sacarán conclusiones de nuestra innecesaria rendición, al igual que lo harán con el aterradoramente inconsciente presidente que la provocó.

Los enemigos de Estados Unidos «sacarán conclusiones» sobre Joe Biden y su liderazgo. Le verán como un hombre débil, insensible y poco inteligente. Ver lo que ha hecho Biden y los resultados que ha empezado a producir rápidamente recuerda aquella famosa declaración de Winston Churchill cuando Neville Chamberlain pensó que podía hacer tratos con Hitler: «Se os dio a elegir entre la guerra y el deshonor. Elegisteis el deshonor y tendréis la guerra».

No es poca cosa, por nombrar sólo un punto caliente potencial, que los chinos estén pensando en avanzar en Taiwán, precisamente porque prevén que cualquier respuesta de Biden a su agresión será débil e ineficaz. El ex presidente Reagan bromeó una vez sobre la política estadounidense que apoyaba la distensión con la Unión Soviética: «¿Distensión? ¿No es eso lo que un granjero tiene con su pavo – hasta el día de Acción de Gracias?» Incluso cuando utilizaba el humor, Reagan siempre hacía una observación aguda.

Tras el discurso de Biden, Trump hizo una declaración corta y directa: «No es que hayamos abandonado Afganistán. Es la forma groseramente incompetente en que nos fuimos».

A eso le siguió poco después este llamamiento trumpiano:
Es hora de que Joe Biden dimita en desgracia por lo que ha permitido que le ocurra a Afganistán, junto con el tremendo aumento de COVID, la catástrofe de la frontera, la destrucción de la independencia energética y nuestra economía paralizada.

Y justo después de la decisión de Biden, apareció este titular en el New York Post: «Los talibanes hacen desfilar a dos hombres por las calles con los rostros ennegrecidos y lazos alrededor del cuello».

Y así, ha comenzado. Por una vez, hay todo tipo de estadounidenses que están de acuerdo en que lo que ha hecho Joe Biden es una invitación abierta al desastre. Hay pocos estadounidenses que disfruten con la permanencia en Afganistán, pero es seguro que hay más de un estadounidense que ve la forma en que Biden decidió hacerlo como caótica, incompetente y chapucera.

Y tienen razón.

* Este artículo ha sido originalmente public¡dado en inglés por The American Spectator. Su autor, Jeffrey Lord, editor colaborador de The American Spectator, es un antiguo ayudante de Ronald Reagan y Jack Kemp. Autor y antiguo comentarista de la CNN. Su nuevo libro, Swamp Wars: Donald Trump and The New American Populism vs. The Old Order.

Sánchez el cobarde y los últimos de Kabul
EDITORIAL. Libertad Digital 18 Agosto 2021

El presidente del Gobierno sigue escondido en La Mareta. Ni la galopante subida de la luz, ni la crisis en las repatriaciones de los menores marroquíes en Ceuta, ni siquiera la desesperada situación de una treintena de españoles y nuestros colaboradores afganos en Kabul han logrado que Pedro Sánchez interrumpa, siquiera por unas horas, sus vacaciones en Lanzarote.

El dirigente socialista muestra de esta forma una colosal falta de empatía, una delirante despreocupación por los problemas de los españoles, una absoluta ausencia de responsabilidad y de liderazgo. La actitud de Sánchez es impropia de un dirigente democrático, tal como ponen de relieve Merkel, Macron y el resto de mandatarios occidentales, que ante un asunto como la caída de Kabul han dado por concluidas sus vacaciones.

La ciudadanía española no se merece un presidente incapaz de conectar con las preocupaciones mayoritarias, incapaz hasta de despegar sus posaderas de la tumbona para ponerse al frente de la operación de rescate de los españoles atrapados en el avispero del aeropuerto de Kabul, una operación que acumula los retrasos e improvisaciones habituales en un Gobierno de incompetentes, vagos e inútiles carentes de reflejos y solo aptos para la demagogia y el oportunismo.

La apabullante desidia de Sánchez tiene un perfecto reflejo en la lentitud del titular de Exteriores, José Manuel Albares, a la hora de ordenar la repatriación de nuestros compatriotas retenidos en Afganistán. También se nota en la descoordinación de los ministerios implicados en la extracción, Defensa, Interior y Exteriores, así como en el bloqueo informativo. Y que Sánchez no haya creído necesario o conveniente interrumpir sus vacaciones y comparecer ante la opinión pública dice mucho y nada bueno de su carácter, no sólo como político sino como persona. Desprecio, ignorancia, frialdad, inoperancia, vagancia y una temible ausencia de sentimientos marcan esa bunkerización de Sánchez en La Mareta, como si la suerte de los últimos de Kabul no fuera con él.

Sánchez no se levanta por nada, ni siquiera por la inyección de los primeros 9.000 millones de los fondos europeos para la recuperación. Se ha limitado a tuitear que "seguimos avanzando hacia un país más verde, digital, feminista y cohesionado, poniendo en marcha las grandes transformaciones que nuestra economía necesita". Igual que el lunes toda su sanchidad se redujo a este otro mensaje en Twitter: "La comunidad internacional debemos (sic) garantizar la seguridad y dignidad del pueblo afgano, especialmente de los más vulnerables". No se puede ser más patético, irresponsable, cobarde e impresentable que Sánchez.

Afganistán no es una derrota
Emilio Campmany. Libertad Digital 18 Agosto 2021

A los europeos, con nuestros largos siglos de guerras por intereses egoístas, nos gusta acusar a los norteamericanos de ingenuos idealistas. Luego resulta que somos nosotros los incapaces de defender nuestros intereses nacionales y sólo actuamos por supuesto idealismo buenista. La realidad es que los norteamericanos son más realistas de lo que están dispuestos a confesar y que nosotros nos permitimos el lujo de ser tan altruistas porque contamos con los norteamericanos, que, a base de defender sus intereses, protegen indirectamente también los nuestros, ahorrándonos así la engorrosa obligación de defenderlos por nosotros mismos.

Se supone que a Afganistán fuimos ellos y nosotros a implantar la democracia. Así lo presentamos para que tuviera el respaldo de nuestras opiniones públicas. Ellos fueron de manera más franca y nosotros lo hicimos a rastras porque, como nos creemos más listos que ellos, sabíamos que la misión democratizadora fracasaría. Pero el objetivo democratizador era supuestamente común. No obstante, la realidad es que tanto ellos como nosotros fuimos a otra cosa.

El atentado del 11-S fue cometido por una organización terrorista que había encontrado refugio en Afganistán. Washington activó el artículo 5 del tratado de la OTAN y los aliados, cumpliendo con nuestros compromisos, acudimos a invadir el país desde el que se había realizado el ataque. El régimen talibán, que había acogido a Al Qaeda, cayó, la organización terrorista fue desmantelada y Ben Laden resultó abatido. Si cualquier otro país sintiera la tentación de hacer algo parecido a lo que hizo el régimen talibán que gobernaba Afganistán, ya sabe lo que le espera: invasión, derrocamiento y veinte años de espera para volver al poder. ¿Creían genuinamente en Washington que podrían de paso democratizar Afganistán? Es posible que en el Departamento de Estado algunos pensaran que era factible lograrlo. Pero en el Pentágono, el objetivo nunca fue ése. Por tanto, lo relevante estratégicamente hoy no es que vuelvan los talibanes al poder. Lo importante es que fueron privados de él durante veinte años y muchos de ellos no han vivido para ver su retorno a Kabul.

El verdadero objetivo pues era castigar al régimen talibán por el cobijo dado a los terroristas con idea de que, cuando inevitablemente regresaran, no lo volvieran a hacer. Y de paso servir de ejemplo para otros regímenes que pueden en según qué circunstancias estar tentados de hacer lo que en su día hicieron los talibanes. Afganistán ya no es una cueva de terroristas, Al Qaeda está desmantelada y Ben Laden, así como muchos de los suyos, incluidos algunos talibanes relevantes, están muertos. Lo esencial de la misión en Afganistán se ha conseguido. Lo que ha sido un fracaso es la cortina de idealismo con que se disfrazó la misión para que la timorata y buenista opinión pública occidental la tragara. Y para que la siga tragando es por lo que hay que hablar hoy de derrota, aunque en realidad no haya tal.

ANÁLISIS
La Unión Europea ni está ni se la espera en grandes conflictos como el de Afganistán
Rafael Chelala Riva.okdiario 18 Agosto 2021

Lo que está aconteciendo estos días en Afganistán no solo es un enorme retroceso en la salvaguarda de los derechos humanos, sino que una prueba más totalmente tangible de las intolerables ineficacias que estamos demostrando la civilización occidental en hacer frente a situaciones que dañan valores que deberían de ser universalmente defendidos y protegidos.

En el caso de España invertimos en dislates llamados de “género”, sin prestar atención a verdaderas barbaridades contra las mujeres que algunas que dicen ser feministas consideran parte de las costumbres culturales locales. Todo esto, por supuesto regado con muchísimo dinero público malgastado. Mientras tanto, y sin reacción alguna, un nuevo escenario distópico se consolida con total impunidad; con silencios y excusas cómplices de gobernantes, y traicionando la condición y dignidad humana. No sólo de las mujeres, de hombres y de mujeres, porque lo que le hace mal a uno, se lo hace al otro y es porque afecta a la humanidad en un sentido o en el otro. Y es que el mal o el bien no tienen género. Todos podemos tener puntos de vista y opiniones, que en general se deben de respetar, pero hay líneas rojas que deberían de marcar nuestras democracias que tantos recursos nos cuesta mantener. Uno de los problemas de lo que está aconteciendo en Afganistán es la percepción de lejanía, cuando no es así. Y además siendo una situación que es fácilmente reproducible en muchos otros lugares si seguimos permaneciendo impasibles y tibios. Resulta increíble pensar en la forma en la que tantos Estados prósperos se han vuelto fallidos de la noche a la mañana, y no debemos de pensar jamás que los acontecimientos que afectan a la humanidad nos quedan lejos, por muy miopes que quieran que seamos nuestros gobernantes incapaces de hacer frente a los retos realmente importantes.

Afganistán tiene los ingredientes para transformarse en un infierno en donde no es posible evadirse y donde proteger a las familias es parte de la pesadilla de los totalitarismos más terribles. No puedo dejar de pensar la impotencia de tantos padres intentando salvar a sus hijas de la barbarie de la que creo que los lectores son conscientes y no hace falta relatar. La desesperación de esas imágenes en el aeropuerto ante la partida de unos cuantos privilegiados gracias al azar del destino, contrasta con la desesperación de tantos otros condenados también por el mismo azar, al caos, la angustia y la muerte.

Ciertamente la administración Biden ha errado en la valoración de la dimensión del conflicto, o simplemente los Estados Unidos en esta ocasión han decidido no intervenir y abandonar del país, proceso ya comenzado por el presidente Obama. Pero también es cierto que no se puede esperar que sean siempre los norteamericanos los que intervengan ante totalitarismos, y tantas veces criticados injustamente por los que nada hicieron y siempre miran los toros desde la barrera, aunque en el caso de Afganistán tengan más responsabilidad que en otros de lo que está sucediendo. Lo cierto es que la Unión Europea, y otras organizaciones de las que formamos parte vienen siendo mantenidas con muchos recursos económicos para adoptar posiciones comunes, y que ante ciertas situaciones requieren más que unas palabras estériles de condena. Estas organizaciones que recordemos son financiadas por los miembros que las integran, en definitiva, por los ciudadanos de los países como España.

La inoperancia suele ser absoluta, a pesar de los medios de los que han sido dotadas y teniendo en cuenta que no solo jugamos con vidas, sino que con el rumbo que puede tomar toda la humanidad en esta nueva era geopolítica post-Estados Unidos. El éxito que el totalitarismo más cruel está consiguiendo en Afganistán refuerza un nuevo eje del mal que se hace cada día más fuerte ante la debilidad de instituciones como la Unión Europea que ni está ni se la espera en momentos difíciles, pese al colosal coste de una sobredimensionada estructura que se superpone a las de los propios de Estados miembros, en nuestro caso ya también hinchada hasta la saciedad.

Lo que está ocurriendo en Afganistán no es un acontecimiento aislado, que además se exacerba en el caso de la dignidad de las mujeres de manera absolutamente intolerable, sino que un ataque a toda la humanidad en la que una firmeza es ahora más exigible que nunca y donde la inacción es inadmisible, y sin duda pasará factura a nuestro modelo de sociedad ya suficientemente deteriorado.

Joe Biden añade al error la ignominia
Si Occidente no fue a extender la democracia, sólo fue un acto egoísta
Editorial La Razón 18 Agosto 2021

El presidente de los Estados Unidos, Joe Biden, no sólo se ha negado a reconocer cualquier incumbencia propia en la gestión del fiasco de Afganistán, sino que ha cargado las culpas sobre el Gobierno de Kabul y a su Ejército al que acusó de falta de voluntad de lucha frente al enemigo, pese al abrumador número de bajas sufridas por los soldados afganos, más de 60.000 muertos, a los que, sin previo aviso, se retiró el apoyo militar de la coalición internacional.

Pero, no contento con esa exención de la responsabilidad, verdadero insulto a la razón, el inquilino de la Casa Blanca añadió a su error la ignominia de reconocer que la intervención militar en el país asiático, que se llevó a cabo bajo el lema «Libertad Duradera», nunca tuvo la intención de exportar la democracia y el respeto a los derechos humanos, sino proteger a los Estados Unidos del terrorismo y castigar a los autores de los atentados del 11 de septiembre, lo que se consiguió con la captura y ejecución extrajudicial de Ben Laden.

Cabe preguntarse por qué, una vez conseguido el objetivo de la desarticulación del poder talibán y la destrucción de las principales infraestructuras del país, se prolongó la misión antiterrorista durante 20 años, pero, sobre todo, por qué se impelió a los afganos a conformar una Asamblea de elección universal y un ejecutivo de extracción democrática, instituciones a las que, al parecer, el gobierno de Washington no concedía la menor credibilidad ni otorgaba el menor respeto, pero, sobre todo, por qué se arrastró a la ONU y a la OTAN a una intervención militar que visaba preferentemente la seguridad de Estados Unidos.

Con un problema añadido, y no menor, que algunos millones de afganos se creyeron las palabras de buena voluntad de los países occidentales y lucharon por poner en pie una democracia, imperfecta, claro, pero no gratuita, porque a las decenas de miles de soldados y policías afganos muertos en la guerra contra el talibán hay que sumar los dos centenares de miles de civiles que murieron en el fuego cruzado, que perdieron la vida en los atentados con bomba o que fueron directamente asesinados por los insurgentes. Joe Biden ha hecho buenas las acusaciones de la izquierda radical y de los movimientos islamistas de que la política exterior occidental sólo responde a la defensa de los propios intereses o a la venganza. En cualquier caso, un acto egoísta que nunca tuvo en cuenta los derechos o el bienestar de los pueblos sobre los que caían las bombas.

Ciegos ante la realidad
EDITORIAL. https://gaceta.es 18 Agosto 2021

El control de Afganistán por parte de los talibanes es un fracaso estrepitoso de las élites globalistas, cuyos dirigentes ahora claman por la seguridad del pueblo afgano, mientras imponen políticas multiculturalistas y miran de perfil a los barrios europeos en los que no impera la ley nacional.

Nos referimos a barrios como el de Molenbeek (Bruselas), dominados por el islamismo y convertidos en nido de reclutamiento de organizaciones terroristas islamistas. Barrios que repiten estructura por el continente, en los que se han refugiado y han campado por sus calles algunos de los terroristas que atentaron en ciudades europeas en los últimos años. Barrios en los que ya no hay presencia del Estado por la desidia, la imprudencia y la dejación sistemática de funciones de distintos gobiernos.

Los mismos gobiernos [oligarcas] que promueven la inmigración masiva de países islámicos que desprecian a las mujeres, a los homosexuales y a los cristianos, y no respetan los derechos humanos, y condenan a los Gobiernos que [con un apoyo popular extraordinario] defienden la soberanía de sus naciones y reclaman unas fronteras seguras con el fin de proteger la identidad, la libertad y la prosperidad de sus compatriotas.

Sin duda, estos gobernantes europeos ahora harán llamamientos a la llegada masiva de refugiados afganos, que deberían ser acogidos por los países musulmanes limítrofes. Y lo harán pese al riesgo de que se cuelen, una vez liberadas las cárceles por los talibanes, peligrosos terroristas. Las consecuencias de estas irresponsables decisiones caerán, como siempre, sobre las vidas de los gobernados, especialmente de los más vulnerables.

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Qué podemos hacer en defensa del castellano
Jesús Rul. Vozpopuli 18 Agosto 2021

El castellano o español es la lengua materna o habitual de más del 80% de la población, casi único en muchas regiones españolas y predominante en el resto. En algunas de estas, el 12% de los ciudadanos tienen como lengua habitual el catalán/valenciano; el 3%, el gallego; y el 1%, el vascuence. Aproximadamente un 3% tendría por lengua habitual alguna lengua extranjera.

Esta realidad sociolingüística, extendida a todo el territorio nacional, configura el español como lengua común de los españoles con profundas raíces históricas. Así lo recoge la Constitución, coherente con la historia constitucional española. El artículo 3.1 establece que “el castellano es la lengua española oficial del Estado. Todos los españoles tienen el deber de conocerla y de derecho a usarla”. Y añade, en el 3.2 y 3 que “las demás lenguas españoles serán también oficiales en las respectivas Autonomías de acuerdo con sus Estatutos”, y que la riqueza lingüística de España es un patrimonio cultural que debe ser respetado y protegido. Las Autonomías con lengua cooficial podrán “fomentar la enseñanza de la lengua” (art. 148.17 CE).

Durante más de 40 años, las Cortes Generales han eludido su competencia de regular el marco lingüístico constitucional mediante una ley orgánica por afectar a derechos fundamentales. Sí lo han hecho de forma discriminatoria las autonomías con lengua cooficial, cuyo efecto ha comportado la prevalencia de las lenguas cooficiales en detrimento del español, convertido, en autonomías regidas por nacionalistas, en lengua foránea prácticamente eliminada en los ámbitos que controlan: instituciones autonómicas, educación, sanidad, medios de comunicación… Han logrado excluir el carácter oficial, propio y vehicular del español: practican la dominación lingüística con la inmersión obligatoria en la lengua cooficial no común; ejercen presión y sanciones para forzar el cambio lingüístico, contrario al español, en las conductas personales, comerciales y empresariales; establecen requisitos lingüísticos discriminatorios en los procesos selectivos de personal… y se va expandiendo a áreas de influencia nacionalista, en el caso vasco, a Navarra, y, en el catalán, a Valencia y Baleares.

Los nacionalismos étnicos, catalán y vasco, asignan a la dominación lingüística un carácter identitario esencial de diferenciación, clave para la construcción de “su nación antiespañola”, pese a saber que la lengua por sí sola no es motivo objetivo de diferenciación sociopolítica, como acreditan la mayoría de las naciones donde conviven ciudadanos con lenguas habituales distintas, compartiendo una lengua oficial común, especialmente protegida por su valor sociopolítico y cultural: Francia, Reino Unido, EE. UU, Canadá…

Así las cosas, el orden constitucional han sido corrompido por la acción desleal de nacionalistas, la irresponsabilidad de las Cortes y gobiernos de España y la colaboración necesaria del Tribunal Constitucional (TC), cuyas sentencias operan, en muchos casos, en el marco conceptual de los nacionalistas en detrimento de la Nación y los derechos de los españoles. En todo este tiempo, el TC ha eludido pronunciarse de forma clara y asertiva sobre la prevalencia del español como lengua oficial común en toda la Nación, como se deriva del art. 3 de la CE en el marco del Titulo Preliminar, y de defender sin ambigüedad la integridad de los derechos lingüísticos vulnerados de los españoles. Por el contrario, con argumentos metajurídicos ha defendido el catalán como “centro de gravedad del sistema educativo de Cataluña” (STC 337/94, FJ. 10º), en contradicción con “no existe el deber constitucional de conocimiento de una lengua cooficial” (STC 84/1986), porque “el castellano es la única lengua constitucionalmente exigible” (STC 337/94). Se ha extralimitado al dar cobertura a la “normalización lingüística” y a “un modelo de bilingüismo integral o de conjunción lingüística” (STC 337/94), y a la “equiparación del español con las otras lenguas cooficiales” (STC 137/1986, FJ. 1º).

El tiempo lectivo semanal
Nada de esto consta en la Constitución. Tarde y con parcialidad ha sentenciado que “las otras lenguas cooficiales no son preferentes” (STC 31/2010, F.J. 14º). Ha permitido la dominación lingüística que sufren los alumnos. Finalmente ha sido el Tribunal Superior de Justicia de Cataluña (TSJC) quien, en 2014, estableciera el mínimo del 25% del tiempo lectivo semanal en lengua española, avalado, en 2015, por el Tribunal Supremo. La STSJC 5201/2020 reitera este mínimo con carácter extensivo al conjunto de todos los alumnos, señalando que por debajo de este mínimo se “infringe el imperativo de uso ordinario y normal” de las lenguas oficiales. Pero se incumple este mínimo y también que el español “sea lengua docente” (STC 6/1982). Y seguimos así embarrados en litigios inacabables e ineficaces mientras los nacionalistas continúan con su proceso sociocultural de dominación y político de separación.

Esta realidad perjudica a los ciudadanos en autonomías con lengua cooficial donde vive más del 40% de la población española, con el atropello de sus derechos y de sus hijos con efectos adversos para su desarrollo profesional y académico, con tasas de fracaso muy superiores a los de otras autonomías.

• Así lo vienen denunciando diversas asociaciones pro-derechos lingüísticos y ciudadanos. Citamos algunas de una larga lista: la Asamblea por una Escuela Bilingüe (AEB), S’ha acabat!, Impulso Ciudadano, Profesores por el bilingüismo, Sociedad Civil Catalana (SCC), Convivencia Cívica Catalana, Foro de Profesores, Historiadors de Catalunya…

• Así lo atestiguan la frustración e impotencia de muchos, expresada en medios y redes, la litigiosidad lingüística de familias que pese a obtener sentencias favorables, después de una carrera de obstáculos, tienen que lidiar con el señalamiento y la marginación en escuelas e institutos, y la correosa administración nacionalista restrictiva de sus derechos reconocidos.

• Así lo acreditan, con datos, evaluaciones y criterios diversos, libros e informes:
— “Exclusión del castellano como lengua vehicular y de aprendizaje”. Estudio sobre Proyectos lingüísticos de escuelas públicas en Cataluña (2019), de la Asamblea por una Escuela Bilingüe (AEB).

— “Daños y perjuicios en el aprendizaje de alumnos castellanohablantes por la imposición lingüística”. Análisis de los resultados de Pruebas Internacionales sobre Comprensión Lectora (2016), de PIRLS (Progress In Intenational Reading Literacy Study). También en el Informe sobre las Pruebas internacionales de la OCDE-PISA (2016), elaborado por Convivencia Cívica Catalana.

— “Los efectos negativos de la inmersión lingüística obligatoria sobre el alumnado castellanohablante” (2019). Fundación Europea Sociedad y Educación, elaborado por Calero, J. y Choi, A.

— “Denuncia de la “limpieza lingüística” antiespañola en Cataluña”. Libro: Extranjeros en su país, Sepha (2008), de Robles, A.

— “Evaluación del adoctrinamiento político, lingüístico y cultural”. Libro: Nacionalismo catalán y adoctrinamiento escolar, Amarante (2017), de Rul, J.

— “Mecanismos de manipulación nacionalista de la escuela al servicio del independentismo”. Libro: El adoctrinamiento escolar en Cataluña, Hildy (2021), de Fidalgo, S. y Jimeno, A.

Deber del Estado
A la vista de este panorama de prepotencia y desmesura nacionalista, las Cortes Generales, como representantes del pueblo español, tienen el deber inexcusable de regular el español como lengua común en toda la Nación para garantizar derechos y deberes, cuyos contenidos, condiciones y garantías deben determinar y acotar el marco jurídico de las lenguas cooficiales, con el fin de corregir la desproporción lesiva actual. Sí, es un deber que corresponde al Estado como reiteradamente ha sido requerido por sentencias del TC desde el año 1982 (STC 6, FJ. 10º), reiterado en 1983, 1986, 1994, 2010, 2014, así hasta el 2018 (STC. 14. FJ. 10º): “La regulación de los derechos lingüísticos, el conocimiento del castellano y la enseñanza de la lengua común es competencia del Estado”.

En conclusión, el derecho a usar el español en toda España, constitucionalmente protegido, sufre grave perjuicio mantenido por la dejación de los poderes políticos y judiciales. Los derechos lingüísticos han sido dejados a la voluntad de los nacionalistas, cuyos efectos han causado y siguen causando daños irreversibles en bienes jurídicos de todos los ciudadanos, con independencia de su lengua habitual, porque todos tienen “el deber de conocer el español y el derecho a usarlo”.

En atención a la prevalencia de los derechos individuales vulnerados urge su corrección, aunque sea costoso porque, en caso de conflicto competencial, rige el principio constitucional de prevalencia estatal exclusiva transversal y estratégica: “El Estado tiene competencia exclusiva para regular las condiciones básicas que garanticen el ejercicio de derechos y el cumplimiento de los deberes constitucionales” (art. 149.1.1. CE). Porque la vigencia de los derechos personales “no excluye ni podría excluir una ley estatal correctora en el supuesto de que se vulnerara por la legislación autonómica la igualdad de los españoles en el ejercicio de sus derechos (…) Ley a cuyas previsiones debería atenerse la Comunidad Autonómica” (STC 82/1986, F.J.4º). El principio de prevalencia estatal halla su justificación tanto en el Derecho interno como en el comparado (EE. UU, RFA…) porque el interés general legítimo, atribuido al Estado, predomina sobre los intereses de las partes.

La desmesura de los nacionalismos sobre las lenguas cooficiales puede y debe corregirse. En último término, aunque debería haber sido el primero, es la soberanía de los españoles quien ha de restaurar el equilibrio quebrado -“porque el antiguo valor aún no ha muerto”- por la soberbia y desmesura (hibris) de los nacionalistas y la irresponsabilidad de las élites políticas y jurídicas del Estado.

Pau Guix: La lucha contra el nacionalismo es por los derechos civiles
Josep María Francàs. https://rebelionenlagranja.com 18 Agosto 2021

Conversación tranquila de @jmfrancas con Pau Guix, dramaturgo.

JMF: Estás recorriendo España hablando de ‘Dolça Catalunya’, ¿por?
PG: Es una buena pregunta. Por compromiso. Compromiso con la verdad contra la mentira nacionalista y compromiso con la fraternidad entre los españoles contra la xenofobia separatista. Y a todo ello hay que añadir que lo hago en muestra de agradecimiento y respeto para ayudar a difundir no sólo el libro sino el ingente trabajo que ha hecho y sigue haciendo diariamente ‘Dolça Catalunya’ para denunciar y defendernos de los atropellos del nacionalismo.

JMF: Hablamos de un libro, ¿qué libro?
PG: Del libro homónimo, “Dolça Catalunya”.

JMF: ¿Quién lo ha escrito y de qué va?
PG: Es un libro que han escrito anónimamente (al igual que el blog) los miembros de ‘Dolça Catalunya’ con un doble objetivo: por un lado, hacer un análisis exhaustivo y documentado de ese gran mal que aqueja a la sociedad catalana y al conjunto de España, que es el nacionalismo; y por otro, para proponer una serie de soluciones para superarlo y enviarlo de una vez por todas a la papelera de la Historia, de donde jamás debería haber resurgido. Me gustaría recordar en este punto que yo ni he escrito el libro ni formo parte del colectivo de ‘Dolça Catalunya’, pero creo que es de justicia darles apoyo y devolverles a los ‘dolços’ una pequeña parte del esfuerzo que han hecho por todos nosotros.

JMF: Tanto el libro como el blog usan el anonimato, ¿por qué?
PG: No es por miedo, como algunos lógicamente podrían suponer, ya que enfrentarse al nacionalismo imperante y omnipresente en todos los estratos de la sociedad catalana comporta la muerte civil y la expulsión de la tribu. Realmente, el anonimato es usado por un solo deseo: mantener la independencia del blog evitando injerencias y presiones externas, que se darían si sus nombres fueran públicos.

JMF: Pero, ¿no pierde credibilidad?
PG: Que no conozcamos el nombre de los arquitectos de las catedrales góticas no les resta ni un ápice de su majestuosidad. O que “El Cantar de Mío Cid” sea anónimo no impide que sea una de las grandes obras de la literatura española de todos los tiempos.

JMF: Me estás hablando de cosas tangibles, no es lo mismo…
PG: El libro es tangible, y el blog es tan tangible como cualquier otro medio de comunicación de cualquier gran grupo editorial. Y creo que el nivel de visitas de Dolça Catalunya, unos 8.500.000 mensuales, la tangibilizan mucho, para desgracia de los nacionalistas y de sus socios. Lo que importa es el mensaje, no quién lo envía.

JMF: Y, ¿el mensaje es creíble?
PG: Nadie que defienda en el conjunto de España los valores democráticos que garantizan nuestro Estado de Derecho va a poner en duda dicha credibilidad. Fíjese si es así que el blog más leído de España, Dolça Catalunya, ha conseguido que los grandes bancos españoles y las grandes cadenas de alimentación hayan tenido que cambiar sus políticas filonacionalistas de rotulación exclusivamente en catalán y mudar hacia la rotulación bilingüe (que es la que representa la realidad de la sociedad catalana), después de haber aparecido diversas entradas en el blog al respecto.

JMF: Eso que me cuentas sin duda es ‘credibilidad’. ¿Sigue siendo agobiante el clima nacionalista en Cataluña?
PG: Es plomizo. Es un mal que se ha extendido como una niebla venenosa por los pueblos y las mentes de muchos catalanes. A ello ha ayudado ese instrumento de aborregamiento masivo e inductor de odio, xenofobia y supremacismo que es el espacio mediático catalán hipersubvencionado, con TV3 a la cabeza… aunque no hay que olvidarse de todos los grupos mediáticos privados que hacen, por dinero, de oscuros apóstoles del nacionalismo.

JMF: ¿’Dolça Catalunya’ es un pequeño oasis en este desierto mediático?
PG: Es un enorme oasis en el que todos los que creen en el Estado de Derecho y en la fraternidad entre las personas tienen cabida, independientemente de su ideología, y que además ha marcado un antes y un después en la resistencia contra el nacionalismo.

JMF: ¿Cómo se financia?
PG: Como se ha hecho desde el primer día de su aparición el 11 de octubre de 2013: con el compromiso personal y el trabajo desinteresado de los integrantes del colectivo, con las horas de sueño arrebatadas a la jornada laboral y con las horas de asueto robadas a la familia.

JMF: ¿No abunda la publicidad?
PG: Actualmente existen banners (desde hace menos de un año) que les ayudan a pagar los servidores (y las medidas de seguridad contra ataques cibernéticos) que antes pagaban de su propio bolsillo…

JMF: Has dicho que es ajeno a las ideologías: derecha e izquierda. ¿Realmente es transversal?
PG: Sí, totalmente. Su propia composición como colectivo lo es (aquí tendrá que confiar en mi palabra ya que son anónimos). En el blog no dan apoyo a ningún partido político concreto, sino que dan apoyo a todos aquellos partidos parlamentarios y extraparlamentarios que luchen contra el nacionalismo ya sea PP, Cs o VOX en la derecha, UPyD en el centro o dCIDE (Centro Izquierda de España), Unidos Sí o Izquierda en Positivo en la izquierda. También han criticado a cualquiera de ellos cuando han callado o han errado contra atropellos o políticas nacionalistas. La lucha contra el nacionalismo no es ni de izquierda ni de derechas, es una lucha por los derechos civiles y las libertades fundamentales y todo el mundo es bienvenido.

JMF: ¿Te has olvidado al PSC?
PG No. No me he olvidado. El PSC y el PSOE no forman parte de la solución sino que son una parte importantísima del problema. Nadie que pacte a día de hoy con golpistas de ensoñación, filoterroristas irredentos y nacionalistas de variopinto pelaje puede ser considerado como resistente al nacionalismo. Además, en el caso del PSC cabe recordar que es el creador e impulsor de esa aberración antinatura que es la inmersión lingüística y que gobierna con pactos con ERC y con las fracciones restantes del Partido Mutante Catalán (la antigua Convergència) en diversos ayuntamientos de Cataluña y diputaciones provinciales.

JMF: ¿No eres nada partidario de la ‘mesa’ Sánchez?
PG: En toda democracia, el espacio para que hablen los partidos políticos es donde reside la soberanía nacional, el Parlamento. Cuando se crea una mesa, en cualquier país del mundo, se sienta normalmente un gobierno con grupúsculos extremistas, como por ejemplo terroristas, para tratar lo que no cabe dentro de un espacio de debate democrático. Dicho esto, hay dos problemas adicionales: 1) la comunidad de Cataluña es una parte, España el todo, por tanto no pueden hablar de igual a igual; y 2) los que han ido por la parte catalana a la mesa solo representan a golpistas impenitentes y a nacionalistas trasnochados, no al global de la sociedad catalana ni mucho menos. La mesa de la vergüenza de Sánchez no es una negociación, es una capitulación del Gobierno de la Nación que, a nivel internacional, tendrá graves repercusiones por el mensaje que ha lanzado poniendo a los sediciosos a un nivel que, por ellos mismos, jamás habrían alcanzado.

JMF: ¿Vamos de mal en peor entonces?
PG: Quiero ser optimista y trataré de aplicar las soluciones ‘dolças’ propuestas en el libro para acabar con esta sinrazón nacionalista en la que nos ha tocado vivir. E invito a todo el mundo a que las lea y las comparta. El nacionalismo es una lacra pero juntos lo podemos superar.

JMF: Mil gracias Pau, que sigan a ‘Dolça’ y entenderán qué pasa día a día en Cataluña. Un abrazo.
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