AGLI Recortes de Prensa   Sábado 21 Agosto  2021

Cuando el islam impone el terror
Jimmy Giménez-Arnau. okdiario 21 Agosto 2021

No hay talibán moderado, todos son salvajes y especialmente crueles con mujeres y menores. ¿Quién podría dialogar con estos animales, con tales energúmenos? El escepticismo de las naciones civilizadas, frente a la moderación que prometen los talibanes, es absoluto. José Manuel García-Margallo, ex ministro de Exteriores, sabe lo que dice: “Vuelven a Kabul los mismos que se fueron hace 20 años”. Aquellos feroces guerreros muyahidines dominaron su país entre 1996 y 2001, hasta que el desembarco yankee (al estilo de ‘Apocalypse Now’) los corrió como putas en cuaresma a las rocosas y profundas cuevas de la orografía de Afganistán, donde se escondieron, cual ratas que son, durante dos décadas.

Según Victoria García: “Los talibanes surgieron de los muyahidines” (y se han erigido en los nuevos terroristas con idénticas intenciones). “A partir de ahí, Gobiernos corruptos y líderes pastunes dictadores, incitaron al pueblo a apoyar el movimiento que defiende la versión más radical del islam, que se ha hecho con el control de Afganistán tras una fugaz ofensiva en las últimas semanas”. Mala noticia por no decir pésima, para las mujeres afganas, a las que Irene Montero aún no ha brindado apoyo alguno. La “feministra” se ocupa de asuntos menos dramáticos y más gratificantes, como sus largas vacaciones, con hamaca gratis. Se la suda que vuelva el demencial burka, o que las niñas, de 7 u 8 años, sean condenadas a casarse con cualquier decrépito talibán. El ministerio de Igual-Da sólo sirve para promover idioteces. El drama de las afganas no entra en sus planes.

Miguel Temprano, gran paparazzo, también es Caballero Legionario de Honor y se dedica a difundir y defender las actividades de las Fuerzas Armadas en suelo afgano. Hace poco me comentó: “Jimmy, ¿recuerdas cuando te dije que nos esperaba un invierno mirando a La Meca? Aquí lo tienes. Desde que las Fuerzas Especiales Afganas rindieron sus armas públicamente a los talibanes, en retransmisión vía Facebook y Twitter, en vídeo, las 22 etnias que integran ese país van a ser sometidas por los sangrientos puristas del Corán. Ahora, las muy hipócritas y oportunistas “feministras” de Podemos andan recolectando firmas para honrar a la mujer afgana. Pero cuando los talibanes acababan con ellas de un tiro en la nuca o a pedrada limpia, ninguna decía ni mu”. Miguel espera que le hagan un homenaje a Idoia Rodríguez Buján, caída con 24 años a manos de estos bárbaros barbudos, aunque sólo sea por haber sido la primera mujer soldado española que murió en Afganistán.

Temprano puede esperar sentado, porque un gesto digno no saldrá jamás de semejantes cínicas comunistas. Con la cantidad de mujeres cultas y bien preparadas que hay en España, el inepto de Sánchez ha reclutado a las más horteras, más mentirosas y más ineficaces para unos ministerios que lo único que hacen, de hacer algo, es inflar el gasto y no solucionar nada. Si yo fuera Miguel, mandaría una corona con rosas rojas y amarillas y un kalashnikov, a las tres “feministras”, Díaz, Belarra y Montero, para que se acordaran de Idoia, q.e.p.d.

La debacle afgana
Fernando Díaz Villanueva, Vozpopuli 21 Agosto 2021

Joe Biden le dijo esta semana al mundo que no se arrepiente de su decisión de salir corriendo de Afganistán, incluso de la forma caótica, apresurada e incompetente en que se ejecutó la retirada. Sigue creyendo que irse es la mejor por no decir la única opción y que todo lo demás, es decir, la rendición en sí misma o el hecho de entregar el país a una banda yihadista cuya relación con China mejora por momentos, es la mejor posible. No tengo yo muy claro que el mundo lo vea de la misma manera, ni siquiera sus compatriotas.

Biden se niega a aceptar su responsabilidad por la retirada fallida mientras culpa a otros, especialmente a Donald Trump, que firmó un acuerdo de paz con los talibanes en septiembre del año pasado y que, según Biden, le ata de pies y manos. Eso no es cierto. Ha tenido siete meses para anular un tratado que ya había violado la parte talibán, o para modificarlo retrasando más el repliegue dejando de paso una presencia militar pequeña pero suficiente en las principales ciudades del país. Aparte de Trump, ninguno de sus antecesores en el cargo se ha librado del dedo acusador. Ha señalado a George Bush y a Barack Obama, su antiguo jefe. A uno por meterse en Afganistán, al otro por no salir a tiempo. Los militares afganos se han llevado su parte de culpa por no luchar con gallardía por su propio país y sus líderes por huir el domingo pasado. Sólo le ha faltado culpar a los afganos de a pie por ayudar a los aliados y no obligarles a marcharse antes. Miento, deslizó también esa idea en su comparecencia ante los medios. Sugirió que los afganos debieron exigir la retirada total mucho antes.

El único grupo al que no ha culpado de nada ha sido a los talibanes, una banda de fanáticos religiosos muy violentos y que hace sólo veinte años protegían y acogían a Osama bin Laden y a toda la cúpula de Al Qaeda, una organización terrorista que sigue existiendo y que ha participado de un modo u otro en todos los conflictos de Oriente Medio desde los años 90. Eso, por no hablar de los atentados terroristas que ha organizado o patrocinado en Occidente como los del 11 de septiembre de 2001. De alguien así, con ese espíritu homicida, sólo se puede esperar que vengan a por más y que sigan acogiendo y entrenando terroristas. Pero esos no, esos no tienen la culpa de nada.

Lo que si ha hecho Biden es una breve referencia, algo muy superficial y sin bajar a los detalles de las horribles escenas que hemos presenciado en Afganistán estas últimas semanas, en Kabul estos días y, especialmente, en su aeropuerto. Aunque, eso sí, lo ha hecho sin entrar en los errores que las ocasionaron. Se ha limitado a constatar el hecho como si fuese el presentador de la CNN y eso no fuera con él. Las dramáticas escenas del aeropuerto nos las hubiéramos ahorrado si Estados Unidos no hubiera renunciado a la base aérea de Bagram, que abandonó en julio, y que ahora está controlada por los talibanes. Sólo con esa precaución tan elemental ahora no tendría que ir con la lengua fuera para controlar el aeropuerto comercial de Kabul.

Las terroríficas escenas del aeropuerto, con afganos colgados del tren de aterrizaje de un reactor militar estadounidense cayendo desde el aire son las imágenes definitivas de esta debacle. La historia es siempre tornadiza. Todos los que tenemos edad de recordar, recordamos las imágenes de aquellos oficinistas arrojándose al vacío desde las plantas altas de las Torres Gemelas de Nueva York. Lo que vimos el otro día en los cielos del aeropuerto de Kabul no es más que un eco de aquello en el país en el que se habían planeado los atentados. Todo a menos de un mes del vigésimo aniversario de esos mismos atentados.

Para evitar asumir la responsabilidad de semejante desastre, Biden está jugando con el sentimiento de sus compatriotas, cansados ​​ya de las misiones militares en el extranjero de las dos últimas décadas. Es un recurso muy hábil decir a las madres estadounidenses que no tiene mucho sentido enviar a sus hijos a arriesgar su vida en la guerra civil de un país extranjero. Y no, no lo tiene. Pero es que Estados Unidos y sus aliados no fueron a Afganistán a intervenir en una simple guerra civil. Los ejércitos de la OTAN no han pasado veinte años en un lugar tan remoto gastando billones de dólares y repatriando cadáveres para construir una nación desde cero, reparar carreteras o para que las mujeres afganas puedan ir a la universidad. La misión no era esa. La misión era evitar que el país volviera a convertirse en un santuario para terroristas islámicos. La construcción nacional en Afganistán no era un fin, era un medio para hacer viable una república afgana medianamente democrática. A partir de ahora si de algo podemos estar seguros es de que la victoria de los talibanes atraerá a miles de yihadistas de todo el mundo que apuntarán a Occidente para hacer su guerra santa.

En la órbita china
Para que no se le echen encima, Biden asegura que mantendrá la capacidad de lucha antiterrorista, que seguirán monitorizando Afganistán e intervendrán cuando lo crean necesario para, por ejemplo, destruir campos de entrenamiento desde el aire. Pero eso será mucho más difícil hacerlo desde Qatar que desde Kabul. Asume un riesgo innecesario tal y como sabe cualquier experto en inteligencia. Afganistán desde ya mismo pasa a la órbita de China, con quien comparte una pequeña frontera en el corredor de Waján al este del país. No es casual que el Gobierno chino fuese el primero en reconocer al nuevo emirato talibán tan pronto como entraban sus milicianos en el palacio presidencial.

Fue un error garrafal anunciar la retirada total sin haberlo consultado anteriormente de forma exhaustiva con los aliados de la OTAN y con el propio Gobierno afgano. También fue un error comenzar una retirada precipitada al principio de la temporada de guerra en Afganistán en lugar de al final, cuando el invierno por sí solo habría ayudado a retrasar el avance talibán. Pero el mayor error de todos ha sido plantear este asunto con una falsa disyuntiva. Biden lo ha presentado como una elección entre quedarse o marcharse, es decir, entre enviar de nuevo cientos de miles de efectivos al país o retirarse totalmente. Había opciones intermedias, podría haber mantenido un contingente no muy numeroso pero entrenado y bien pertrechado de medios aéreos como para que los talibanes se lo pensasen.

Este año Estados Unidos contaba sobre el terreno con unos 3.000 efectivos. No es mucho, pero con eso bastó para que la ofensiva talibán no se produjese hasta que la Casa Blanca anunció formalmente la retirada definitiva para antes del 31 de agosto. Fue en ese momento cuando el ejército y la policía afganas comenzaron a desmoronarse. Con ese apoyo pequeño pero decisivo las fuerzas armadas afganas se hubiesen sentido arropadas y dispuestas a arriesgar sabiendo que tenían a alguien detrás, alguien con músculo y reservas. En el último año, con una presencia mínima, pero con la base de Bagram en la mano el ejército estadounidense no ha tenido que lamentar una sola víctima mortal. De haber mantenido ese dispositivo los talibanes seguirían sentados en la mesa de negociaciones. La diplomacia de los cañoneros siempre ha funcionado, esta vez no iba a ser diferente.

Pero Biden no cree en esta variante de diplomacia fuerte, se decanta más por la de tipo europeo, consistente en no hacer nada y luego lamentarlo con lágrimas de cocodrilo. Sus intenciones de seguir apoyando al pueblo afgano y defender los derechos humanos y a las mujeres del país no son más que la típica tontería genuinamente progresista. Los talibanes han vuelto a pulverizar los derechos humanos en Afganistán por la vía de los hechos y la comunidad internacional no hará nada para detenerlo porque no tiene ya medios para hacerlo. Las palabras de “apoyo” de Biden serán un frío consuelo cuando los talibanes llamen a las puertas de las mujeres que trabajaron para el Gobierno de Ghani y los organismos internacionales.

Como estratega Biden no vale demasiado. Se equivocó en el modo en el que abordó la cuestión afgana nada más llegar al poder. Hace poco más de un mes, cuando ya había comenzado la campaña talibán y le preguntaron por ella, declaró que el ejército afgano estaba bien entrenado y armado y que se impondría sin problemas a los milicianos. Tras ello remató con mucha arrogancia que en ningún momento de su historia Afganistán ha sido un país unido. No es verdad, Afganistán es un emirato unido desde hace dos siglos y unido luchó contra persas, rusos y británicos en el siglo XIX.

De cualquier modo, ahora sí que estará bien unido, pero en el baño de sangre que se intuye tan pronto como la última televisión occidental salga del país. Los talibanes, una milicia fundamentalista de etnia pastún, inaugurarán un reinado de terror al tiempo que subyugan a las minorías como los hazaras o los tayikos. Es muy posible que esto degenere en una guerra civil con la reaparición de los señores de la guerra que marcaron la historia de Afganistán entre la salida de los soviéticos y la llegada de los talibanes al poder en el 96. Esta vez los talibanes no se encuentran un país devastado y dividido. Controlan las principales ciudades, cuentan con nuevas infraestructuras como carreteras asfaltadas, puentes y bases militares equipadas con material bélico moderno. Dispondrán de una ventaja capital que emplearán para adueñarse por completo del país. El resto es una incógnita.

Alentar a los CDR es justificar su terrorismo
Editorial ABC 21 Agosto 2021

La Fiscalía de la Audiencia Nacional ha puesto nombre a lo que era una evidencia: los actos de los autodenominados Comités en Defensa de la República (CDR) encajan en el delito de terrorismo. Un grupo radical que ha crecido alentado por Quim Torra y otros líderes del independentismo catalán, que les defendieron e incluso calificaron como mártires de un «movimiento pacífico». Curiosa definición para quienes, según denuncia el Ministerio Público, hicieron uso de la violencia «en su máxima expresión» para alcanzar sus objetivos.

La solicitud de procesar por terrorismo a trece de estos radicales debería ser motivo suficiente para que los mismos que les jalearon e invitaron a «apretar» hagan examen de conciencia, se alejen de toda forma de fanatismo y sectarismo y empiecen también a llamar las cosas por su nombre. Cualquier otra declaración no solo descubriría de nuevo su cinismo, sino que además les convertiría en cómplices de la violencia.


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El derecho a la verdad, la cuenta pendiente con 377 víctimas de ETA

Hoy se celebra el Día Internacional de Conmemoración y Homenaje a las Víctimas del Terrorismo
Jose F. Sánchez. La razon 21 Agosto 2021

El 44 por ciento de las familias de víctimas de ETA no sabe quién mató a su padre, hijo, marido o hermano. 377 crímenes sin resolver, sin una sentencia de condena firme.

La mayoría ocurrieron en los años ochenta, cuando la banda terrorista atentaba cada tres días, y ya han prescrito para la Justicia. ¿Pero dónde queda el derecho a la verdad?

Con motivo del Día Internacional de Conmemoración y Homenaje a las Víctimas del Terrorismo, que se celebra este sábado, Toni Salvá, padre de Diego Salvá, una de las dos víctimas del último atentado mortal de la historia de ETA, relata a Efe que conocer la identidad del asesino o asesinos de su hijo permitiría a su familia “cerrar un capítulo, una herida que no sana”.

Su caso aún no ha prescrito y, de hecho, la investigación del crimen está abierta. Otros, que en algún momento perdieron la esperanza, aguardan expectantes la visita a España en noviembre de un grupo de eurodiputados que recabarán información sobre todos los asesinatos acometidos por la banda cuyo autor material no ha sido condenado.

Carmen Ladrón de Guevara, abogada de la Asociación Víctimas del Terrorismo (AVT) y autora del primer informe sobre los crímenes sin resolver de ETA, lamenta que esta misión de la Eurocámara está creando “falsas expectativas”. Sin embargo, asegura que no todo está perdido para unas familias cuyo derecho a la verdad no prescribe.

UNA HERIDA QUE NO SANA
El 30 de julio de 2009, Antonio sufrió el peor golpe de su vida. ETA había asesinado a su hijo y a su compañero Carlos Sáenz de Tejada, guardias civiles de 27 y 28 años, en un atentado con bomba-lapa en Calviá (Mallorca). Más de una década después, no sabe quién acabó con sus vidas. “Es como si te clavan un puñal en el alma y la herida se va haciendo cada vez más grande”, relata.

Aun guardando la discreción, detalla que se abrieron diligencias "hace poco tiempo" que implican en el atentado a dos etarras presos por otras causas. Su esperanza está renovada, pero su partido de fútbol particular ya está "en la segunda parte". "Vamos a contrarreloj", añade.

En concreto, el que fue el último atentado mortal de ETA prescribirá para sus autores materiales en ocho años. Antonio teme que los responsables de la muerte de su hijo no paguen por ello. “La prescripción es una estupidez”, subraya.

La visita de los eurodiputados, comenta, les da "algo de esperanza", ya que puede "despertar" a instituciones como el Ministerio del Interior o la Audiencia Nacional, de las que asegura, también son "víctimas".

JUZGAR A LOS “JEFES”
Daniel Portero es el presidente de la asociación Dignidad y Justicia, que llevó en 2016 una petición a Bruselas para que la comisión de Peticiones de la Eurocámara enviase una misión a España para investigar los crímenes sin esclarecer de ETA.

Cinco años después dice estar "muy satisfecho" de recibir, tras un aplazamiento causado por la pandemia, a la expedición de eurodiputados que apoyaron su iniciativa. Lo hicieron los grupos del Partido Popular Europeo (PPE), Ciudadanos y Vox.

En total, 336 asesinatos de ETA sin resolver ya han prescrito. Pero, según Portero, existe una alternativa para juzgar a los dirigentes de la banda que dieron luz verde a los atentados.

Se trata de la vía de los crímenes de lesa humanidad, indicada para delitos especialmente atroces y sistemáticos contra una población civil. Solo existe un procedimiento de este tipo abierto en España contra líderes de ETA, el que en 2015 imputó a Mikel Karrera ‘Ata’, Aitzol Iriondo ‘Gurbitz’, Garikoitz Aspiazu ‘Txeroki’ y José Antonio Urrutikoetxea ‘Josu Ternera’ por asesinatos de la banda cometidos bajo su mando.

Sin embargo, la Audiencia Nacional ya ha aclarado en varias ocasiones que solo se investigarán por esta vía los crímenes que ocurrieron a partir del año 2004, fecha en la que el delito de lesa humanidad se incorporó al Código Penal español.

Dignidad y Justicia argumenta que tanto los tratados internacionales suscritos por España como la jurisprudencia de otros tribunales penales internacionales consideran que este delito es atemporal y pide que sea la solución a los asesinatos sin resolver de ETA.

BAILE DE CIFRAS
La asociación presidida por Daniel Portero elaboró un informe en que clasifica los detalles de estos 377 crímenes. En paralelo, la abogada de la AVT los cifró en 315 tras varios ajustes. Pese a que compartieron fuentes, un factor provocó el baile de cifras, la Ley de Amnistía de 1977, que dejó impunes 67 asesinatos.

Ladrón de Guevara aclara que la AVT reconoce a las víctimas que perdieron la vida a manos de ETA antes de esta fecha, pero señala que estos crímenes no tienen la misma "naturaleza jurídica" que los posteriores, razón por la que decidieron no incluirlos en su informe. "El objetivo es poder resolverlos y esos no se van a poder resolver", lamenta.

Además, asevera que los atentados prescritos tampoco se esclarecerán, ya que, al menos de momento, no se podrán juzgar por el delito de lesa humanidad. No obstante, resalta que "aún queda mucho camino por recorrer".

Por su parte, Daniel Portero reclama que “se puede amnistiar a un asesino, pero no a una víctima”. Dignidad y Justicia sí incluyó los 67 crímenes previos a la Ley de Amnistía y aún trabajan para esclarecerlos.

Pese a las diferencias entre ambos colectivos de víctimas, su objetivo es común: el derecho a la verdad de los familiares de los asesinados. Aunque la herida sigue abierta, el empeño por honrar a los fallecidos está intacto.

César Alcalá: ‘Companys fue responsable de 10.000 asesinatos en retaguardia’, por JM Francàs
Josep María Francàs. https://rebelionenlagranja.com 21 Agosto 2021

Conversación tranquila de @jmfrancas con César Alcalá (@alcalacesar1965), historiador y periodista.

JMF: ¿Acabas de publicar un nuevo libro?
CA: Sí. Claves para comprender el independentismo.

JMF: ¿Lo comprendes tu?
CA: No, porque se le ha ido de las manos.

JMF: ¿A quién se le ha ido?
CA: A los dirigentes catalanes, porque la sociedad no es independentista. Ellos han montado una trama en beneficio propio y han mentido.

JMF: Mintiendo ¿esperaban acabar bien?
CA: Ellos creían que conseguirían algo, pero no lo dominaron nunca, España nunca lo aceptaría, porque la gran mentira es que Cataluña nunca ha sido independiente. No ha sido algo aislado, esto solo esta en la mente de Puigdemont y los acólitos que le siguen.

JMF: Según ellos es tierra conquistada…
CA: Nunca ha sido conquistada. El problema es que tienen un sentimiento muy fuerte de inferioridad.

JMF: Ahora toca reivindicar a Luis Companys. ¿Se merece homenajes?
CA: No. Companys fue un genocida. En Cataluña permitió y firmó el asesinato de casi 10.000 personas.

JMF: Genocida…, es muy fuerte…
CA: No, ¿por qué? Es responsable de esas muertes.

JMF: En ambos bandos hubo muertos a cientos…
CA: Sí, pero una cosa son los muertos en el frente y otra cosa son los de la retaguardia.

JMF: ¿Qué muertes se pueden achacar a Companys?
CA: Los casi 10.000 catalanes asesinados en la retaguardia.

JMF: ¿Por qué los asesinaron?
CA: Por ser católicos, de derechas, empresarios, no afines…

JMF: Y, ¿él lo autorizó?
CA: Claro. Hay documentos firmados por él como presidente de la Generalitat sabía lo que pasaba en Cataluña y eso lo sabía y dio el visto bueno.

JMF: La famosa ley de memoria histórica, ¿es selectiva?
CA: Siempre una ley es selectiva si hablamos de historia. No debería existir.

JMF: ¿Siempre? ¿Por qué lo dices?
CA: La memoria no puede basarse en una ley.

JMF: ¿No hay que reparar a las víctimas?
CA: ¿Qué significa reparar a las víctimas? ¿Se repararán con una ley?

JMF: Si es selectiva, seguro que todas no.
CA: Por eso. Cuando se plantea una ley con buenos y malos nunca podrá ser buena para todos.

JMF: ¿Qué ven en Companys entonces para ‘repararle’?
CA: El mártir que necesitan cómo lo será Junqueras. Siempre necesitan un figura para apoyar o dar testimonio de lo que no son y Companys, como dijo Cambó, tenía que haber sido indultado porque hoy en día nadie se acordaría de él. Era un personaje oscuro, ruin y mezquino.

JMF: ¿Indultado? ¿Con qué argumento?
CA: No convertirlo en mártir. Esto se lo dijo por escrito a Franco y la acertó.

JMF: ¿Se indultó a más personajes de esta calaña?
CA: El problema es que nunca se le perdono la proclamación del ‘Estat Catalá’. Fíjese, al Lendakari Aguirre no le pasó nada, a gente como Companys se le juzgó otros fueron juzgados e indultados, Companys no. ¿El motivo? Lo mismo, que los golpistas de hoy en dia, a unos los están considerando héroes, cuando no lo son y Companys es ese héroe, a la misma altura que los de hoy.

JMF: Pero Aguirre, ¿fue genocida?
CA: No como Companys. Lo ocurrido en el País Vasco en nada se parece a Cataluña. Ellos no proclamaron la independencia, tampoco establecieron checas, no asesinaron en beneficio de una causa. Es muy diferente.

JMF: ¿Peso más en Companys para su condena proclamar la independencia que los miles de muertos?
CA: Todo va ligado, la proclamación influyó, pero el descontrol también.

JMF: En la II República y en la guerra hubo héroes y villanos en ambos bandos. Dime algunos de ellos.
CA: Es complicado nombrar a unos y dejar a otros. Personalmente que quedaría con el general Rojo. Recordemos que cuando murió, Franco pasó con su coche por al lado de la comitiva diciendo que iba a los toros para rendirle tributo a un viejo amigo. Con esa reconciliación me quedaría.

JMF: Rojo ¿sería un héroe?
CA: Sería la reconciliación de las dos Españas, si es que algún día hubo dos.

JMF: ¿Cómo fue el final de Rojo?
CA: Murió en Madrid, sin ser perseguido ni represaliado a pesar de estar en, el otro bando. Por eso digo que es el personaje a tener en cuenta y reconciliador

.JMF: Mil gracias César, un abrazo y hasta la próxima.
CA: A ti, abraçada.


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