AGLI Recortes de Prensa   Domingo 22 Agosto  2021

La mendaz euforia del Gobierno, excusa para el despilfarro 'ecológico'
EDITORIAL. Libertad Digital 22 Agosto 2021

El Gobierno cierra los ojos ante los grandes dramas económicos de España y se dispone a despilfarrar el maná europeo en chiringuitos climáticos.

La ministra Calviño ha proclamado esta semana por enésima vez la fuerte y vigorosa recuperación de la economía. Y se apoya para ello en tres indicadores. Los datos que todavía no conocemos de PIB y empleo, pero que el Gobierno ya está celebrando, situarán, dice Calviño, a España en valores "prepandemia". Ya ha sucedido en las exportaciones, aunque sigamos presentando déficit comercial (importamos más de lo que exportamos) fundamentalmente por nuestra dependencia energética del exterior. Y esto no es un tema precisamente menor, con los precios que están alcanzando algunas materias primas.

Calviño usa estos brotes verdes para justificar una nueva subida del salario mínimo (SMI). Como si los salarios se pudieran regular por ley. Si tan bien nos va y para subir los salarios sólo hace falta reflejarlo en el BOE, ¿por qué no poner un salario mínimo en 2.000 euros? ¿Mejor en 3.000? Ya puestos, ¿por qué no en 5.000 o 6.000? Porque la propia Calviño conoce el primer efecto de la subida del SMI: desempleo y economía sumergida.

Además, su euforia le ha llevado a recordar que ya cuenta con 9.000 millones de los fondos europeos y que se dispone a repartirlos a discreción. ¿Para ayudar a pymes y autónomos? ¿Para incentivar la inversión productiva? ¿Para dinamizar sectores castigados por la pandemia? ¿Para rebajar la enorme cuña fiscal que sufren empresas y contribuyentes? No. La prioridad del Gobierno está clara: la emergencia climática.

Que el Gobierno ponga como prioridad a los chiringuitos climáticos frente a los acuciantes retos a los que se enfrenta nuestra economía resulta insultante; más aún si aceptamos su pronóstico apocalíptico, ya que las soluciones que quieren imponer y financiar con nuestro dinero (básicamente, reducir el consumo, más Estado y menos mercado), no sólo no se frenaría el calentamiento global, sino que, como han demostrado expertos como Bjørn Lomborg, sólo lograríamos empobrecer a las sociedades, socavar los regímenes de libertades y herir de muerte las mejoras que el capitalismo ha producido en... el medioambiente. Recientes estudios ponen negro sobre blanco una verdad incómoda para los liberticidas ecoalarmistas: las sociedades libres y desarrolladas donde el capitalismo establece las reglas de mercado son las que más han reducido su huella de carbono, menos residuos sólidos producen y más ha crecido la masa forestal.

Pero si todo esto ya resulta de una frivolidad pavorosa, la miopía del Gobierno ante los demás indicadores pone la piel de gallina. Seguimos siendo campeones de Europa en déficit estructural, que ya supera el 5%. Este déficit alimenta una deuda pública desbocada, por encima de los 1,44 billones de euros y más del 122% del PIB.

Que la economía española está lejos de niveles prepandemia queda meridianamente claro si miramos otro indicador, el de la llegada de turistas. España recibía antes del coronavirus más de 81 millones al año. Ahora apenas llega una quinta parte.

A eso hay que sumar que son miles las empresas que han tenido que echar el cierre, y los juzgados todavía acumulan miles de concursos de acreedores bajo la alfombra de la moratoria concursal.

Pero lo peor todavía no se deja ver del todo. Bajo este panorama se esconde el leviatán de la inflación, que amenaza devorar el poder adquisitivo de los españoles. Con el recibo de la luz ha asomado la patita. La tasa ya supera el 2% y esto no ha hecho más que empezar.

Que el Gobierno pretenda vendernos una recuperación que hace aguas por todas partes es muy propio de su incompetencia y desfachatez. Qué caro vamos a pagarlo.

Era mejor cuando nos mentían
Domingo Soriano. Libertad Digital 22 Agosto 2021

Con un nivel de deuda pública superior al 120% del PIB nadie mueve ni un músculo. Está tan fuera del debate que ya no tienen que disimular.

"La hipocresía es el homenaje que el vicio paga a la virtud", François de La Rochefoucauld.

Entre 2010 y 2015, al menos fuimos hipócritas. ¿Mentíamos? Como bellacos. De forma consistente y reiterada. Por supuesto, sabíamos que mentíamos y que no cumpliríamos ninguno de nuestros compromisos. También es verdad que los que se suponía perjudicados por la mentira no parecían muy preocupados. Formaban parte de la misma obra de teatro. Yo te digo que hagas esto, tú me prometes que lo harás, los dos sabemos que no lo harás... pero ante el público queremos aparentar que nos lo tomamos muy en serio.

Todo esto viene a cuento de la deuda y el déficit públicos. Que esta semana alcanzaba un nuevo récord: 1,43 billones de euros, un 122% del PIB (una ratio ligeramente por debajo del 125% del primer trimestre; no porque haya menos deuda, sino por el crecimiento del PIB). Son casi 224.000 millones más que en febrero de 2020, un 18% de subida en un año y medio. Según las previsiones del Gobierno, la AIRef y el Banco de España, terminaremos el año entre el 118% de los más optimistas (AIReF) y el 120% largo de los pesimistas (Banco de España). ¿Y el déficit? Pues alrededor del 8% del PIB, aunque tampoco a nadie parece preocuparle demasiado.

¿Recuerdan ustedes aquellos titulares de hace una década sobre las previsiones del FMI o la Comisión? ¿Todas aquellas discusiones sobre los hombres de negro y sobre si nuestros socios nos darían más margen en el objetivo anual de déficil? ¿Las ruedas de prensa de Elena Salgado y Cristóbal Montoro en las que se discutía sobre una décima más o menos del PIB? Suena a algo muy lejano. Será porque a mí me tocó sufrirlo a menudo, pero las tengo grabadas a fuego. Aquello siempre me pareció absurdo. Que la deuda subiera medio punto del PIB más o menos no tenía la más mínima importancia. Lo relevante era que hubiera (que no la había) una intención clara de contener los números rojos y de equilibrar el presupuesto a medio plazo.

Era todo mentira, claro. Los gobiernos europeos hacían el paripé de que nos controlaban para que sus electorados euroescépticos no protestasen demasiado viendo cómo derrochábamos con su aval (que eso fue el doble rescate que recibimos en 2012: directo para el sistema financiero e indirecto a través del BCE). Pero al menos entonces parecía que nos y les importaba...

Ahora, con un nivel de deuda pública 30 puntos superior al de entonces (en diciembre de 2012 estábamos en el 86% del PIB y veníamos del 35,8% con el que entramos en 2008) nadie mueve ni un músculo. Está tan fuera del debate que ya no tienen que disimular. Ni la Comisión ni nuestros ministros. Directamente, ignoran el tema o incluso presumen de lo que debería avergonzarles. ¿Déficit? El que caiga. ¿Deuda? La que haga falta.

Magia
¿Y esto cuánto cuesta? Pues ésa es la magia: muy poco. Miren el siguiente gráfico de la Estrategia de Financiación del Tesoro para este año. La deuda emitida es ¿gratis? Pues eso parece. Nos prestan 1.000 y devolveremos 1.000 (bueno, un poco más... pero tan poco más que ni merece la pena ponerse a hacer las cuentas).

Además, la deuda en circulación cada día tiene un coste más bajo. Esto es lo que dice el Tesoro: "La carga financiera del Estado se ha reducido por sexto año consecutivo en 2020 hasta los 22.091 millones de euros en términos de Contabilidad Nacional, lo que supone una reducción de 2.255 millones de euros respecto a 2019. El porcentaje del pago de intereses sobre el PIB, uno de los principales indicadores de la sostenibilidad de la deuda de un país, se ha situado ligeramente por debajo del 2%, inferior al 3,5% alcanzado en 2013".

Eso es que confían en nosotros. Los prestamistas, me refiero. Que eran unos buitres en 2010-12, con aquellas noticias sobre los malvados "especuladores" que manejaban los mercados de deuda en aquel entonces. Ahora ya no, se han vuelto unos amables colaboradores de nuestra recuperación post-Covid.

En realidad, tampoco mucho. Los especuladores sin corazón es lo que tienen, que no cambian. El siguiente gráfico lo tuiteaba hace unos días Robin Brooks, economista jefe del Institute of International Finance (la asociación mundial de la industria financiera).

No nos presta nadie. O, mejor dicho, sólo nos prestan los que no se juegan su dinero: los políticos del Banco Central Europeo (BCE) a través del Banco de España. Tampoco somos los únicos, los italianos están más o menos igual e intuimos que el resto de miembros de la Eurozona, tres cuartos de lo mismo.

¿Y por qué hace esto el BCE? Primero, lo repetimos para que no se olvide, porque no es su dinero. Habría que obligar a los miembros del Consejo de Gobierno del BCE a que dediquen una parte de su patrimonio personal a comprar los mismos títulos que nos encaloman a los ciudadanos de la Eurozona.

En segundo lugar, porque es sencillo. Parece que sólo coges un título de deuda como el euro y lo cambias por otra deuda. ¿Problema? Aparentemente ninguno... salvo que tus pasivos (esos billetes de euros que emites) están respaldados por activos de calidad cada vez más cuestionable (deuda de unos países a los que nadie más compra). ¿En algún momento alguien empezará a plantearse si has degradado tu balance por encima de lo admisible? De eso que se preocupen los tenedores de tus pasivos (los que tengan euros).

Apunte al margen: en este episodio de Economía para quedarte sin amigos, Rubén Manso ofrece un recital de conocimientos en su explicación sobre qué es un billete de euro: ¿un pasivo o patrimonio neto del banco central? No entraremos aquí a este debate, aunque reconozco que cada vez me convencen más sus argumentos. En cualquier caso, como prestamistas o como propietarios, la calidad de los activos del BCE repercute directamente sobre el valor de los títulos que poseemos.

Aguafiestas
Mientras alguien se da cuenta de todo esto (básicamente los contribuyentes de los países más ricos de la Eurozona, que con su productividad avalan la fortaleza del euro), tiramos p’alante. La vida media de la deuda pública española en circulación no hace más que crecer. Que seremos manirrotos, pero no tontos: mientras estos tipos del BCE nos financien a estos tipos de interés, cuanto más podamos alargar los plazos, más seguridad a futuro. De hecho, si se mantuvieran las condiciones de las últimas emisiones unos cuantos años más, España acabaría teniendo un coste anual en intereses de unas pocas décimas del PIB incluso con esa deuda récord de la que hablábamos al principio del artículo.

Hay que ser aguafiestas para ponerle un pero a todo esto. Emitimos deuda, nos la cogen a un precio regalado, no parece haber grandes consecuencias ni sobre el euro ni sobre la estabilidad de la Eurozona, el coste en intereses en los PGE baja cada año... Por qué preocuparse.

Lo de la moneda y el BCE lo dejaremos por ahora al margen. Mi apuesta es que el euro se romperá por esto y que los europeístas que lo provocarán con su irresponsabilidad señalarán como culpables a los euroescépticos que les avisamos. Nos culparán de haberles dicho que no jugasen con aquello que aseguran que es tan valioso: la confianza entre los miembros del club y las reglas que les unen.

Pero las consecuencias a futuro para países como España son otro cantar. En este gráfico (click para ampliar), la estrategia del Tesoro para este año. Emisión neta de 100.000 millones y bruta de casi 290.000 millones. Es decir, incluso con todo lo que hemos dicho, necesitamos que nos presten 300.000 millones este año, de los que dedicaremos 200.000 a amortizar la deuda que vence (y que volvemos a emitir de inmediato, claro... lo de amortizar de verdad ni nos lo planteamos).

Incluso si sólo contamos la deuda a medio y largo plazo, necesitamos colocar casi 200.000 millones en este ejercicio. En el fondo, tampoco importa mucho si es para amortizar o es deuda nueva; la clave es que alguien tiene que comprarte esos bonos ¡¡cada año!!

Por otro lado, lo del coste de intereses a la baja y todo eso está muy bien, pero igual que la pendiente es descendente, se puede empezar a empinar de nuevo en cualquier momento. Por ejemplo, en el momento en el que nos dejen solos en los mercados (y en algún momento tendrán que hacerlo).

Además, aunque el pago de intereses no es un tema menor (genera muchas tensiones presupuestarias y obliga a hacer ajustes), creo que no es lo más relevante. Lo que de verdad ahoga a los estados que se despeñan, de Argentina en el cambio de siglo a la Grecia de 2010-15, son las refinanciaciones y las nuevas emisiones netas. Cuando el acceso a los mercados se corta no es porque no puedas cumplir con los cupones que te vencen, sino porque empieza a haber dudas sobre tu solvencia que se sustancian sobre todo en falta de demanda para las nuevas emisiones o en una demanda a unos precios prohibitivos. Eso es lo gordo. Algo que cada año damos por hecho (que nos refinanciarán)... hasta que deja de serlo.

Tampoco servirán de nada los lloriqueos sobre si Japón tiene el 250% de deuda pública sobre el PIB o si Canadá está en el 115%. Es como decirle al banco que no te da un préstamo que por qué sí se lo da al vecino de arriba. Pues porque a él le cree y a ti no.

Por eso, la clave es si los que comprarán deuda de España en el futuro, cuando el BCE se vaya retirando, confiarán en su solvencia a medio y largo plazo. Si creen que contendremos el déficit, que haremos reformas para ganar en productividad, que limitaremos el crecimiento de la deuda implícita no emitida pero real (sanidad, pensiones, envejecimiento...) ¿Ustedes que piensan? Les digo un secreto: los miembros del Consejo de Gobierno del BCE, los que nos están financiando ahora mismo, tienen exactamente la misma opinión.

Los datos que omite Calviño y que demuestran que estamos lejos de la recuperación
Faltan 63.000 empresas y 32 millones de turistas. Además sobran 1,5 puntos de déficit estructural y 444 millones diarios de deuda pública.
Luis F. Quintero. Libertad Digital 22 Agosto 2021

Esta semana la vicepresidenta primera del Gobierno y ministra de Economía, Nadia Calviño, aseguraba que la recuperación económica que vive España es tan fuerte y vigorosa que ya se plantea recuperar la senda alcista del Salario Mínimo Interprofesional. Justificaba su optimismo señalando que "todos los indicadores" reflejan esa fuerte recuperación.

Precisamente, durante esta semana el Gobierno se ha dedicado a celebrar los datos, que todavía no se han publicado, de empleo y producto interior bruto. Según Calviño, cuando se conozcan, situarán a la economía española en el momento previo a la pandemia, culminándose, según su criterio, la ansiada recuperación.

Sin embargo "todos los indicadores", como decía Calviño, están muy lejos de situarse en el momento prepandemia.

Un 86% menos de turistas extranjeros
Por comenzar con el más evidente, uno de los motores de nuestra economía, el turismo, sigue lejos de situarse en las cifras que alcanzó en 2019. Entre enero y junio de 2019 visitaron nuestro país 38 millones de turistas extranjeros. Ya el año pasado, con el impacto de la pandemia en marzo, esa cifra se redujo hasta poco más de 10 millones. Este año, en el que ya se habría completado la recuperación según la ministra, el número de turistas extranjeros llegados a España entre enero y junio es de 5,4 millones. Es decir, que nos falta un 86% de turistas para alcanzar el momento prepandemia, o dicho de otro modo, estamos a 32 millones de turistas de haber alcanzado la recuperación en uno de los sectores clave de nuestra economía. Hay que recordar que el peso del turismo en nuestra economía en el momento previo a la pandemia era de más del 12%. En enero de 2021 había caído al 4%.

A 63.000 empresas del momento prepandemia
Otro de los indicadores que parece no haber querido mirar la señora Calviño es el del número de empresas que ha desaparecido desde el estallido de la pandemia y su gestión por parte del Ejecutivo, obligando al cierre la economía sin ofrecer alternativas viables para muchos negocios.

En febrero de 2020 había en España 1.481.364 empresas, mientras que en julio de este año ese número se ha reducido hasta 1.418.215 compañías. Esto refleja que todavía faltan 63.149 empresas para recuperar "la situación prepandemia", como decía la ministra de Economía.

Además, esta cifra refleja una crudeza aún mayor si tenemos en cuenta que la moratoria concursal ha generado un enorme volumen de empresas quebradas pero que todavía no han presentado el concurso de acreedores. De esas 63.149 empresas el 99,2% son empresas de menos de 50 trabajadores.

Deuda pública desbocada
En febrero de 2019 la deuda pública española, ya muy abultada, se situaba en el 98,37% del PIB sumando 1,18 billones de euros, según los datos oficiales ofrecidos por el Banco de España. Ahora, 18 meses después, la deuda pública alcanza los 1,42 billones de euros y el 122% sobre el PIB. Es decir, que nos hemos endeudado a un ritmo de 444 millones de euros diarios.

Evidentemente, estos datos no sólo alejan a España del momento prepandemia, o al Gobierno de sus propios objetivos de endeudamiento, sino que condenan a nuestro país con un importante lastre al crecimiento económico y a las nuevas generaciones con obligaciones que tendrán que satisfacer vía impuestos.

Campeones europeos en déficit
Y este fuerte incremento de deuda pública se produce por un intenso desequilibrio de las cuentas públicas. El Gobierno gasta mucho más de lo que ingresa y eleva el déficit público al 11% del PIB.

En primer lugar, el intenso incremento de gasto de Sánchez hace que España sea el país de la UE con mayor déficit en 2020, un 11% del PIB. Pero, siendo esto dramático, lo peor es que de esa subida enrome de gasto público y de desequilibrio de las cuentas, la parte mayoritaria se ha convertido en déficit estructural, mientras que nuestros competidores europeos que han tenido que incrementar sus desequilibrios lo han hecho de manera coyuntural, para apoyar a la economía en el momento de dificultades. El problema con la gestión de Sánchez y Calviño es que Sánchez ha generado gasto permanente. Hemos pasado de un déficit estructural del 3,7% al 5,2%, de nuevo, el déficit estructural más alto de la UE.

Crece el miedo a la inflación
Otro de los indicadores que parece haber olvidado Calviño en su discurso es el de la inflación. Antes del estallido de la pandemia, en febrero de 2020, la tasa interanual de crecimiento de precios se situaba en el 0,7%. Ahora, la inflación se ha multiplicado por cuatro hasta un crecimiento interanual del 2,9%.

Si bien la media histórica de la inflación en occidente ha estado en el 2%, las políticas expansivas de los bancos centrales en EEUU y Europa durante la última década hace temer a los analistas e inversores que estalle un proceso inflacionario que ponga en riesgo la riqueza de ciudadanos y empresas.

Las subidas de precios del mercado de componentes, de las materias primas energéticas como el gas, en consecuencia, el recibo de la luz, los carburantes o la vivienda, amén de la cesta de la compra, va restando ya hoy poder adquisitivo a los españoles.

Prudencia
Con este panorama, por mucho que el Ejecutivo repita una y otra vez que los datos de PIB, empleo y exportaciones nos sitúan en un momento prepandemia, el resto de indicadores de actividad y salud de las cuentas públicas no reflejan la realidad que nos anuncia Calviño. En un panorama incierto con tensiones geopolíticas de primer orden en Perú y Afganistán, con una inflación creciente y una pandemia lejos todavía de estar controlada, sería más prudente no lanzar las campanas al vuelo y practicar políticas de contención del gasto y eficacia en la gestión para evitar males mayores.

Sin propósito de la enmienda
Jesús Banegas. Vozpopuli 22 Agosto 2021

Según los datos de la OCDE, veintidós países habrán conseguido recuperarla a final de este año, catorce más durante 2022 y sólo cinco, entre ellos España, en 2023. Las triunfalistas previsiones del Gobierno sobre la recuperación económica quedan en ridículo frente a la realidad, como ya sucediera con la crisis financiera anterior.

Como es natural, las crisis económicas internacionales, según sean gestionadas por los gobiernos permiten a los países salir perdedores o ganadores relativos de las mismas. En la anterior, que comenzó en 2007, España junto con Italia lideró los peores resultados entre los países ricos con una caída media anual de la renta per cápita en el periodo 2007-2014 del -1,47%, que superó los peores periodos: 1929-1935 con -1,30% y 1935-1950 con un-1,06% de nuestra historia. Entre 2009 y 2015 España perdió un 13% de renta per cápita mientras que otros países: Australia 36%, Corea 30%, Suiza 20%, Suecia 12%, Alemania 5%... acrecentaban su riqueza. La crisis fue igual para todos, pero los resultados no: hubo ganadores y perdedores, y España con Zapatero como líder del desastre –nunca acontecido antes- resultó el peor país del mundo civilizado, no solo en nivel de vida, también en desempleo y deuda pública.

Tras un corto periodo de recuperación con Rajoy presidiendo el gobierno, Sánchez ha vuelto a las andadas de Zapatero a quien está superando con creces. Comparando la renta per cápita de España con la media de la UE, Zapatero en sus años de gobierno consiguió alejarnos de Europa un 9,85%, mientras que Sánchez en menos años nos ha hecho retroceder otro 5,26. Para poner en perspectiva histórica las hazañas económicas del socialismo del siglo XXI, es muy oportuno saber que si González, Aznar y Rajoy en sus 27 años de gobiernos nos acercaron a la renta per cápita media de la UE un 11,7%, el dúo Zapatero & Sánchez, en solo 10 años nos han hecho retroceder un 15.11%.

El desastre de la deuda
Si Zapatero -que por lo que se ve, aún sigue riendo- nos alejó de Europa un 1,40% anual, Sánchez ya lleva a sus espaldas una media del 1,75%, batiendo así los peores resultados registrados de la historia de España. A finales de 2020, España tenía una renta per cápita equivalente al 85% de la media de la UE. Para encontrar un dato peor hay que retroceder a 1964. Hay que añadir a tal desastre una deuda pública que supera el 120% del PIB, un nivel que se alcanzó también a finales del peor siglo económico, el XIX, de la historia de España; desde entonces siempre fue muy inferior.

Mientras tanto el gobierno trata de distraer a la sociedad con ocurrencias ministeriales tan ridículas como perjudiciales, promesas y acciones de acentuación de nuestro rígido mercado laboral y nuevos aumentos del salario mínimo que sigan garantizando el liderazgo mundial del desempleo –otro gran y muy exitoso logro socialista–, ridículas amenazas nacionalizadoras en el sector energético, mayores impuestos a "los ricos", impedimentos a la sana competencia fiscal entre las autonomías, descontrol y adjudicación oscura y aviesa del gasto público, "agresiones institucionales y sistemáticas contra el libre ejercicio de la función empresarial" –según la definición de socialismo del profesor Huerta-Soto-, etcétera; es decir, todo lo que contribuye a los ya descritos pésimos resultados socialistas.

Si la Unión Europea no condiciona a tiempo su maná financiero a las imprescindibles reformas institucionales y económicas para revertir nuestra grave situación, Sánchez terminará consolidando la decadencia de España que con tanto ahínco y éxito logró asentar Zapatero.

Italia, que ha venido siendo en los últimos tiempos un inseparable compañero de viaje en nuestras desventuras, gracias a un nuevo gobierno competente y serio -justamente lo contario de España- ya está dando señales de recuperación, mientras nos deja solos y abandonados a nuestra triste suerte.

Tras más de medio siglo de convergencia con Europa, el socialismo del siglo XXI sigue empecinado y sin propósito de enmienda en su desmontaje de nuestros mejores logros históricos hasta convertirnos en "los parias de Europa", en muy oportuna frase del maestro de historiadores Gabriel Tortella.

Enésima traición
EDITORIAL. https://gaceta.es 22 Agosto 2021

El Partido Popular se presentó a las elecciones municipales de mayo de 2019 en Madrid bajó una promesa estrella: acabar con Madrid Central, el proyecto auspiciado por Manuela Carmena y que constituyó, en palabras del hoy alcalde popular José Luís Martínez-Almeida, «un experimento fallido y sin sentido».

Convertido en un acérrimo activista climático desde su llegada al Palacio de Cibeles, Almeida ha dado luz verde ahora a una ordenanza de Movilidad, que se llevará al Pleno en septiembre bajo el nombre de Distrito Centro, que empeora el legado liberticida de la regidora comunista.

Es el PP, ese partido que enarbola [en campaña electoral] la bandera de la libertad, el que ahora amplía las restricciones al tráfico, criminaliza más el uso del vehículo privado y perpetúa, en definitiva, un modelo de ciudad que restringe la movilidad de los madrileños y, sobre todo, perjudica a las familias más desfavorecidas, que se verán obligadas a adquirir un nuevo automóvil si quieren entrar en Madrid.

Tras la oposición firme y rotunda de VOX, que en coherencia ha ratificado que no respaldará la normativa y cuyos votos son imprescindibles para que se apruebe cualquier plan del Gobierno municipal conformado por PP y Ciudadanos, Almeida ya se ha echado en brazos de la izquierda y ha manifestado que no rechazará ningún apoyo para aprobar la ordenanza. Así, todo parece indicar que serán los cuatro ediles carmenitas que pertenecían a Más Madrid hasta el pasado mes de marzo [y que ahora forman parte del Grupo Mixto] los que permitirán que salga adelante.

Este sometimiento del PP a la religión climática vuelve a ratificar la enésima traición a sus votantes [y al compromiso adquirido en el acuerdo de investidura] y corrobora que los populares son la mejor garantía de mantenimiento de los desmanes ideológicos/totalitarios de la izquierda, que le marca la agenda estando en el gobierno… y en la oposición.

La página negra de la UE en Afganistán
La «cumbre» de Torrejón es una ofensa para los condenados al infierno talibán
Editorial La Razón 22 Agosto 2021

La crisis de Afganistán, provocada por la victoria talibán en la guerra tras la retirada internacional y el desplome abrupto de lo que sea que las potencias sostuvieron allí los últimos 20 años, ha puesto ante el espejo de su responsabilidad a cada uno de los agentes con presencia e intereses sobre el terreno. Hay que apuntar con la firmeza necesaria que de los países y las organizaciones representativos del mundo democrático no hay uno que pueda salir airoso de este deplorable episodio.

La Unión Europea no ha sido una excepción, aunque su papel ha resultado especialmente desastroso como, por otra parte, es casi costumbre en el concierto internacional. Si oscuras, casi tétricas, pueden catalogarse las actuaciones y las decisiones de Estados Unidos o la OTAN en aquel territorio, especialmente en los últimos meses o años del conflicto, lo de la diplomacia de Bruselas, si es que existe tal cosa, ha adolecido de una irrelevancia entre frustrante y desconcertante para quien se postula como una entidad supranacional con aspiraciones en la gobernanza mundial.

La UE como tal se desentendió de adoptar cualquier rol en un contexto geoestratégico clave en el que durante años se defendió la paz y la libertad mundiales de aquellos que pretendían sembrar el terror y hundir la convivencia y el progreso en las tinieblas del medievo más atroz en una especie de descenso al averno del fanatismo genocida. En su práctica corriente, se apostó por dar un paso atrás y dejar hacer a otros, entre ellos socios del propio club comunitario.

Hoy, la derrota del mundo libre en si cabe aún más deshonrosa para toda esa casta burocrática que se envuelve en la bandera azul estrellada, y que ayer se exhibió sin pudor en Torrejón con Pedro Sánchez como anfitrión, que abandonó por fin su retiro veraniego para una pantomima propagandística con que difuminar la inanidad de los gobiernos español y europeo en la crisis. Que Pedro Sánchez, Ursula von der Leyen, Charles Michel y Josep Borrell se citaran festivamente para adularse mutuamente y sacar pecho bajo el lema «estos 20 años no han sido en balde» roza la provocación y el desprecio para los millones de afganos a los que se ha condenado a un infierno en vida sin alternativa alguna en un acto desleal que acompañará como un baldón a todos los que participaron por activa o por pasiva. Como guinda amarga, Estados Unidos ignoró a España en su reconocimiento a los países «fundamentales» para la evacuación de Afganistán. Ni siquiera el papelón calamitoso de Biden minimiza el ninguneo.

Alicia en Kabul
Iván Vélez. https://gaceta.es 22 Agosto 2021

En 2006 se publicó la obra de Gustavo Bueno, Zapatero y el Pensamiento Alicia. Un presidente en el País de las Maravillas, libro que gozó de un gran éxito de ventas, en el cual, el filósofo español realizó una profunda crítica del modo de razonamiento infantil de muchos de los gobernantes occidentales -singularmente el del presidente español que aparecía en su título- y, por consiguiente, de aquellos que facilitan su acceso al poder depositando la papeleta en la urna. El adolescente pensamiento Alicia se caracteriza por su simplicidad, por su miopía ante los problemas reales que envuelven y condicionan cualquier conflicto o problema.

Tres lustros después de que Zapatero y el Pensamiento Alicia viera la luz, la sociedad española y los medios oficialistas siguen dando vueltas, con un enfoque idéntico, a los mismos temas que analizó Bueno: Alianza de las Civilizaciones, feminismo, diálogo, Franco y el franquismo, memoria histórica, pluralismo cultural, España y la Nación española, democracia y humanismo. Asuntos a los que podríamos sumar la tauromaquia, el cambio climático o la autodeterminación de género.

Varios de ellos -feminismo y diálogo, por ejemplo- han reaparecido recientemente a causa de la retirada de las tropas norteamericanas de Afganistán, con el consiguiente regreso de los talibanes al poder. La oportunidad de volver a ejercitar el Pensamiento Alicia estaba dada, y un socialista español, el mismo que nos regañó a los que acudimos a la multitudinaria manifestación celebrada en Barcelona contra el golpe de Estado dado por los secesionistas, por pedir prisión para esos facciosos, alzó la voz. En efecto, Josep Borrell, Alto Representante de Política Exterior y Seguridad Común de la UE, defendió la apertura de un diálogo con los talibán para evitar que su acceso al poder derive en una crisis humanitaria y en un desastre migratorio. «Diálogo, diálogo, diálogo», con inserciones inclusivas, esa es toda la estrategia propuesta por nuestro pacifista compatriota, que omite las causas históricas que han llevado a esta situación. Unas causas que podemos esquematizar de este modo.

Afganistán, que durante el siglo XIX se mantuvo en la órbita inglesa, fue uno de los muchos escenarios de la guerra fría. Durante los años 60, la URSS armó al ejército afgano y se atrajo a ciertas élites del país, a las que agasajó con un sistema de becas, método que ya había dado sus frutos a su principal rival. El golpe de estado de 1978 dio paso a una importante represión de religiosos y a una desestabilización que permitió que, con el apoyo de los Estados Unidos, cuajara un complejo frente anticomunista, caracterizado por su fanatismo religioso, cuya base de operaciones fue el vecino Pakistán. En 1989, año de la caída del Muro de Berlín, los soviéticos abandonaron aquellas tierras sin conseguir implantar su modelo político. Un par de décadas después, los Estados Unidos, que apenas habían hecho algo más que propiciar el cambio de poder, se vieron obligados a intervenir con mayor profundidad en el Afganistán en el que había sido acogido Osama Bin Laden. Sin embargo, en una tierra marcada por los conflictos tribales, la implantación de la democrática pax americana se hizo inviable. Al igual que ocurrió con las fallidas primaveras árabes, las condiciones materiales, tal y como se ha demostrado con el rapidísimo avance de los talibanes, no estaban dadas.

En semejante contexto, conviene, no obstante, prestar atención a un factor que puede resultar clave en el desarrollo de los próximos acontecimientos. El Afganistán que aparece en el horizonte, a pesar de su adhesión a la ley islámica, la misma que limita los Derechos Humanos occidentales a los que muchos se aferran aliciescamente, tiene un explícito carácter nacional que acaso precipite su choque con un Daesh para el cual las fronteras son inexistentes. En el tiempo que ahora se abre, Afganistán vuelve a situarse en el centro de la pugna entre imperios. Tocados por el gorro que llevaran hasta allí las tropas de Alejandro Magno, blandiendo en sus manos el soviético AK-47, los talibán resultan atractivos para China, que ya ha reconocido contactos con estos, necesitados, por ejemplo, de técnicos que les permitan adquirir las destrezas necesarias para manejar el sofisticado armamento que ha quedado en sus manos.

Una China nada ingenua, que no tiene el menor interés en implantar el confucionismo o en detenerse a analizar las contradicciones que aloja en su seno, sino en adquirir materias primas y abrir nuevas vías y mercados para su enorme industria, ajena a cuotas contaminantes.

Brigadas Internacionales con Perspectiva de Género! ¡Todas a Kabul!
Federico Jiménez Losantos. Libertad Digital 22 Agosto 2021

Al fin se ha presentado la ocasión para que las profesionales de la liberación de la mujer justifiquen el sueldo y el cargo. Kabul debería ser la tumba del heteropatriarcado. Unas Brigadas Internacionales como las que organizó Moscú a través de la Komintern para intervenir en la guerra civil española, pero con perspectiva de género -porque no basta el género: es necesaria esa perspectiva, como para aprender matemáticas- las que deben liberar a dieciocho millones de mujeres afganas, a las que los talibanes, en el Poder tras la cobarde deserción de los USA y Occidente, piensan someter a las Veintinueve Prohibiciones de la versión pasthún de la sharía islámica.

Las 29 prohibiciones a las mujeres afganas
La RAWA, siglas de la Asociación Revolucionaria de las Mujeres de Afganistán, ha hecho la lista de 29 prohibiciones, basada en la experiencia de los seis años de régimen talibán hasta la intervención militar de los USA y sus aliados en 2001

Las mujeres no podrán trabajar fuera de los hogares. Algunas doctoras y enfermeras podrán atender a mujeres y niñas.
Las mujeres tienen prohibido salir de casa para cualquier actividad siempre que no vayan acompañados de su mahram, hombre de parentesco cercan0, como padre, hermano o marido.

No pueden cerrar tratos con comerciantes masculinos.
No pueden ser atendidas por sanitarios varones.
No pueden ir a escuelas, universidades u otra institución educativa.

No pueden mostrar ninguna parte de su cuerpo en público. Deben llevar un velo largo que les cubra incluso el rostro (burka).
Todas las que no vistan según las reglas establecidas o no vayan acompañadas de su mahram serán insultadas, azotadas y apaleadas.
8. Las que muestren sus tobillos serán azotadas en público.

9. Las acusadas de tener relaciones sexuales fuera del matrimonio serán lapidadas.
10. Se prohíben los cosméticos. En el 'reino del terror' talibán de 1996 a 2001 se amputaban los dedos que llevaran las uñas pintadas.
11. Prohibido hablar o dar la mano a varones, salvo su mahram.

12. Prohibido reír en público. Ningún extraño debe oír la voz de una mujer.
13. Prohibidos los zapatos de tacón, ya que pueden producir sonido al caminar (un varón no puede oír los pasos de una mujer).
14. Ninguna podrá ir en taxi sin la compañía de su mahram.

15. No pueden aparecer en la radio, la televisión o en reuniones públicas de cualquier tipo.
16. Prohibido cualquier tipo de deporte o ir a centros deportivos.
17. Prohibido ir en bicicleta o en motocicleta.

18. Está prohibido que lleven ropas de colores vistosos, ya que los talibanes dicen que son «colores sexualmente atractivos».
19. Prohibido reunirse en festividades con propósitos recreativos.
20. Prohibido lavar la ropa en los ríos o plazas públicas.

21. Ninguna calle, plaza o avenida llevará nombre de mujer.
22. Prohibido asomarse a balcones o ventanas de su casa. No deben ser vistas.
23. Para evitar que cualquier extraño vea a una mujer, las ventanas serán opacas.

24. Los sastres no pueden tomar medidas a las mujeres ni elaborar ropa femenina.
25. Las mujeres tiene prohibido el uso de baños públicos.
26. Hay medios de transporte para hombres y otros para mujeres.

27. Prohibidos los pantalones acampanados, incluso bajo el burka.
28. Prohibido fotografiar o filmar a mujeres.
29. Prohibido publicar imágenes de mujeres en revistas y libros. Tampoco pueden colgarse imágenes de mujeres en casas y tiendas.

Las mujeres afganas sólo son iguales a los hombres en tener prohibidos el cine, la televisión, cualquier tipo de vídeo y la música.

Irene Montero finge obediencia
Naturalmente, este régimen de esclavitud, tortura y sumisión de las mujeres afganas -peor, aunque no muy distinto del que sufren las mujeres en otros países islámicos-, no puede ser admitido por grandes luchadoras contra el heteropatriarcado y el machismo, entre las que destaca la ministra de Igualdad, Irene Montero. Es seguro que, desde la clandestinidad, prepara la lucha armada a través de esas Brigadas Internacionales con Perspectiva de Género (BIPG) que lucharán hasta la liberación de esos dieciocho millones de mujeres. ¡Qué gran hazaña, digna de pasar con letras de oro a los libros de Historia, la de estas brigadas de mujeres, sólo mujeres, liberando a millones de hermanas!

Es tal la fama de luchadoras de las feministas profesionales españolas, empezando por el Ministerio de la Mujer, que si Montero hubiera anunciado la puesta en marcha de sus Brigadas los talibanes estarían ya en guardia y andarían artillando las fronteras de los cinco países desde los que se puede acceder a Afganistán. Pero alertar al enemigo habría sido un error letal, tan grosero que resulta increíble en mujeres de probado talento y tanta experiencia, pese a su juventud.

Así que lo que ha hecho la ministra de Igualdad ha sido insultar en apariencia a los norteamericanos -y norteamericanas- diciendo que bajo su yugo también se vulneraban los derechos de las afganas. O sea, que en Kabul no pasa nada nuevo y no hay que caer en la islamofobia. Naturalmente, es falso lo que ha dicho Montero en su ya célebre tuit. Tan falso y tan abyecto, si se piensa en los miles de mujeres muertas luchando contra los talibanes, que sólo puede ser un truco.

Sí, Irene está preparando con Beatriz Gimeno y demás amazonas del Instituto de la Mujer esas columnas de acero que triunfarán donde tantos imperios han fracasado. Y lo hace en silencio, a costa de que la llamen rata insensible, como a Kamala Harris, Ocasio Cortez, Nancy Pelosi o las divas del #metoo, que han respaldado con su silencio la traición de Biden de los dieciocho millones de afganas, demostrando que el feminismo que predican y del que viven es una herramienta de dominación social, un negocio falsario, una estafa moral e intelectual.

¡Cómo se estará riendo Montoro en los sótanos de su Ministerio, mientras prepara misiles o habla por secráfono con Greta Thumberg, del llamado Manifiesto Cuqui en apoyo a las mujeres afganas para el que han recogido firmas las periodistas veteranas del diario "El País"!

Teresa prefiere el alfanje
Teresa Rodríguez estará haciendo lo mismo en alguna cueva del Sacromonte. Porque decir que las mujeres en Afganistán -repásense las 29 prohibiciones- están tan discriminadas como en Andalucía, que en todas partes se odia a la mujer, es demasiado estúpido para ser cierto, para no pensar que esa idiotez esconde algo. Y lo único que puede esconder es que, en vez de armas modernas, como las que está apilando Montero para sus BIPG, ande afilando alfanjes, para degollar talibanes al modo antiguo, que es más andalusí. "Sola y borracha, en Kabul como en mi casa" dice el himno de las Brigadas Internacionales con Perspectiva de Género. Pronto veremos sus hazañas en la Sexta.

Afganistan: ¿cómo llegamos hasta aquí?
Ángel Mas. Vozpopuli 22 Agosto 2021

Esa sociedad abducida por valores de millennials gagás parece descubrir sorprendida, y rechazar, que la lucha por los Derechos Humanos implica a veces guerra

La opinión pública narcotizada no recordará ya que la presidencia de George W. Bush comenzó con una fuerte vocación aislacionista alérgica a cualquier intervención en el exterior. Todo eso cambió con los ataques del 11-S. Los neocons se cayeron del guindo y aceptaron que poner por delante los intereses americanos implicaba, uno, evitar que la guerra se luchase en territorio estadounidense, llevándola a la casa afgana de los terroristas y, dos, que los beneficios del liderazgo del mundo libre no eran gratis, pero el costo era asumible.

Fueron intereses y también ideas los que llevaron a intervenir en Afganistán. En el libro que inspiró mucho de aquel pensamiento, El caso por la democracia: El poder de la libertad para vencer la tiranía y el terror, Natan Sharansky explica que la seguridad global mejora ayudando a liberar a pueblos oprimidos. También destruye el mito de que hay naciones que simplemente rechazan la democracia, recordando los vibrantes ejemplos de reconversión de Alemania y Japón.

Lo venía a resumir el autor en una verdad tan sencilla como poderosa: no hay ninguna cultura en la que un padre acepte felizmente que su hijo pueda salir por la mañana de casa y ser detenido o desaparecido arbitrariamente por un régimen tiránico que pueda hacer con él lo que quiera sin control alguno. La democracia, la libertad, son en realidad aspiraciones universales.

Este esfuerzo fundamentalmente noble que inspiró a la administración de Bush jr. fue sistemáticamente saboteado por la misma izquierda que hace pocas décadas actuó de títere de la URSS y hoy hace pucheros con la pataleta de que "hay que hacer algo" por las mujeres de Afganistán. Con un cinismo sangrante pues, como ha dejado escrito Juan Carlos Girauta refiriéndose a Podemos, socio en el Gobierno de España, "cuando te ha financiado una teocracia que ahorca homosexuales, lo mejor que puedes hacer es callarte la boquita".

Un mensaje claro
La intervención en Afganistán no fue, en términos relativos, ni demasiado dolorosa, ni excesivamente costosa para los EEUU. Más allá del interés estratégico del país incrustado entre Pakistán, Irán y los "istanes" exsoviéticos con influencia turca, lanzaba un mensaje claro para todo aquel que pensara atacar a los Estados Unidos en su propio territorio nacional.

La campaña militar en Afganistán fue un éxito evidente. Los talibanes acabaron escondidos en cuevas y encerrados en Guantánamo. Pero la postguerra debía implicar un compromiso de largo plazo…

La democracia no comienza con votar. Acaba en elecciones, pero empieza con un sistema de equilibrio de poderes y los mimbres de una sociedad civil. Un proceso que, por tanto, lleva tiempo y requiere perseverancia. Parece que se nos olvida que la ocupación nominal de Alemania duró cuatro años y la de Japón, siete. Y que la tutela defensiva de ambos países por parte de EEUU continúa a día de hoy 75 años después de la victoria aliada sobre el Eje, con presencia militar norteamericana en ambos países. Por no mencionar también a Corea del Sur. Afganistán o Iraq venían de mucho más atrás, luego se debiera haber entendido que el empeño requerido sería aún más prolongado.

Así, el poderoso efecto disuasivo de la victoria militar y la ocupación de Afganistán empezó a resquebrajarse con los guiños entreguistas de Obama (que seguía la escuela de Carter en Teherán en el 79 y de Clinton en Mogadiscio en el 92. Y su propio ejemplo en Benghazi, una mezcla de insondable incompetencia con la más cínica montaña de mentiras. Biden era VP en ese momento). La administración Obama comenzó a poner fecha de caducidad para algo cuyo valor, como el del papel moneda, se basa en la credibilidad que inspire el poder hegemónico que lo banca y su compromiso para continuar ejerciéndolo en un futuro ilimitado.

Trump siguió con la tentación aislacionista del primer Bush jr, aunque mantuvo intacta, probablemente gracias a su propia impredictibilidad, la capacidad disuasiva de la posición occidental en el país. Pero ha sido la frivolidad irresponsable de una administración Biden que actúa con cretinez posmoderna e irresponsabilidad pueril la que nos conduce a esta humillante derrota. Por mucho que, en su impunidad mediática, consigan que se trate con sordina. Intentando incluso blanquear a los bárbaros, ahora "moderados", que acaban de derribar el sueño de libertad que defendieron 104 españoles con sus vidas en los últimos 19 años.

Ni Normandía ni Hiroshima
La presidencia de Biden no es sino reflejo de una sociedad norteamericana en una fase acelerada de infantilización. Esa sociedad abducida por valores de millennials gagás parece descubrir sorprendida, y rechazar, que la lucha por los Derechos Humanos implica a veces guerra. Y que no hay guerras perfectamente estéticas, asépticas, higiénicas o inodoras. Y los sacrificios que exigen no son virtuales, sino muy reales y dolorosos.

Con estos EEUU no habría habido desembarco de Normandía. Ni Guadalcanal. Ni mucho menos Hiroshima. Porque una decisión como la de la conveniencia de arrojar una bomba nuclear que acorte la hemorragia de una guerra justa, sin renunciar a sus objetivos y a una victoria incontestable sobre el mal, es tan compleja e incómoda como madura. Hoy no habría ningún adulto al timón para tomarla.

Pianos de Guerra
Carmen Álvarez Vela. https://gaceta.es 22 Agosto 2021

Durante la Segunda Guerra Mundial el gobierno americano procuró que sus tropas desplazadas dispusieran de pianos para que los soldados disfrutaran de ratos de diversión en los que evadirse de los horrores de la guerra. Se trataba de que mantuvieran la moral alta para poder seguir luchando. Llegado el momento en que materiales básicos como el hierro, el latón o el cobre empezaron a escasear, estos tuvieron que ser destinados a la industria armamentística de forma exclusiva. Por esta razón, el gobierno decidió que no se enviaran más instrumentos a las zonas de guerra a pesar de conocer su importancia para el estado de ánimo de los combatientes.

Así surgió el proyecto de la compañía Steinway & Sons, que fabricó un piano especial llamado «Victory Vertical” con materiales ligeros y fáciles de trasladar. Este modelo se podía lanzar incluso en paracaídas en los lugares más lejanos. Se conocieron como los pianos de la guerra, una guerra necesaria para que Europa y medio mundo no cayera en manos de Hitler.

Contrasta este espíritu combativo con la inanidad de los tiempos que vivimos, con la falta de inteligencia y con ese buenismo estúpido que encubre la ceguera y la cobardía que caracteriza a la Europa actual. La salida de las tropas occidentales de ese estado imposible que es Afganistán ha dejado una foto tristísima de nosotros mismos. Triste, vergonzosa y muy preocupante. Los del no a la guerra están que no saben si buscar criada o ponerse a servir. Ni que decir tiene que si hubiera sido por ellos ahora hablaríamos todos alemán.

A Pedro Sánchez no se le conocerá con el apodo de María Prisas. No es diligente ni para huir. No es su trasero el que corre peligro. Decenas de españoles y sus colaboradores afganos esperan a ser rescatados del horror y este ser, incapaz hasta de vestirse en condiciones, manda los aviones tarde y mal. Los españoles desplazados a esa zona llegan a cuentagotas. Como siempre, a Sánchez todo le da igual. Es verdad que todos los países han llegado tarde, pero España ha sido la última. Igual que con la pandemia.

102 víctimas españolas hemos dejado en Afganistán, igual que dejamos 850 muertos a manos de ETA, para al final ceder todo el camino andado. Occidente no ha perdido, se ha rendido. Se ha cansado de luchar. Hemos olvidado el valor de la resistencia. Quien resiste, gana, y aquí los únicos que han resistido -ETA y los talibán- son los malos.

Borrell -ese tipo soberbio que llamaba turbas a los que pedíamos cárcel para Puigdemont un 8 de octubre en Barcelona- salió manso y sumiso para reconocer de hecho al gobierno talibán en un acto de terrible sinceridad, quizá el único que le conocemos: “los talibanes han ganado, tendremos que tratar con ellos. Es la derrota de Occidente”. La claudicación ante la maldad y el terror. Los propios talibán no se creen que esto haya sido tan sencillo.

Pero el colmo de la idiotez que representa el sentir de los nuevos tiempos, lo protagonizó -cómo no- la ministra de Igualdad: “Las mujeres afganas llevan décadas viendo sus derechos fundamentales vulnerados, una violación de Derechos Humanos que ahora se ve duramente agravada. Ninguna intervención militar ha servido para evitarlo…” Cuánta ignorancia, qué infantilismo nos gobierna. Montero lo desconoce todo. Para ella, suponiendo que sepa lo que pasó allí, Normandía no sirvió para nada. En estos veinte años las mujeres afganas han podido trabajar, formarse y acercarse algo la vida, cosa imposible para ellas a partir de ahora. Es comprensible que estos conceptos -formación y trabajo- no le suenen a la ex del exvicepresidente. Esperamos ansiosos el plan de reeducación para los talibán del Ministerio de Igualdad en coordinación con el de Asuntos Exteriores que supongo que continuará con la política exterior feminista que puso en marcha la inolvidable, a nuestro pesar, González-Laya. Los talibán, a nada que se dialogue con ellos, permitirán las chochocharlas que empoderen a la mujer afgana.

Pero no se preocupen, la pacífica, progre y muy feminista Europa, cuando se produzca el siguiente atentado islamista en cualquier ciudad del continente -que llegará-, sacará el piano a la calle y cientos de sentidos europeos llenarán todo de velas y cantarán con sus manos entrelazadas el Imagine, deseando muy fuerte que el mal desaparezca del mundo.

Maduro camino al banquillo: los crímenes del chavismo y sus cómplices ante la Corte Penal Internacional
EL SOCIALISMO DEL SIGLO XXI QUEDA EXPUESTO EN SU NATURALEZA CRIMINAL
Daniel Lara Farías.https://gaceta.es 22 Agosto 2021

Los crímenes del chavismo están expuestos. La decisión de la Corte Penal Internacional (CPI) de La Haya de arrancar una investigación, basados en el informe que la exfiscal Fatou Bensouda deja elaborado tras la revisión de recaudos, es lo suficientemente clara.

En tres puntos se fundamenta la medida: en la negativa del país a abrir una investigación sobre las denuncias, en la negativa de otro país a investigar y en la imposibilidad de la Corte de ignorar los hechos ante las evidencias presentadas. En pocas palabras, se debe actuar ante la gravedad de unos hechos cometidos en un país con ausencia total de Estado de Derecho. Criminales en el poder que harán cualquier cosa menos investigarse a sí mismos.

La Corte ha recibido solo hechos documentados desde 2017. De manera especial analizó las evidencias de la ejecución del grupo insurgente dirigido por el mártir Óscar Pérez, quien junto a sus compañeros fue ejecutado con armas de guerra luego de haberse rendido, en un ataque que fue trasmitido por el propio Pérez desde sus redes sociales mientras ocurría.

Las evidencias son colosales. Dejan clara la naturaleza criminal de un régimen que fue capaz de bombardear con misiles anti-tanques una vivienda donde se refugiaban los alzados contra el régimen. Con una fiereza criminal que nunca se había visto en el país, se aniquiló sin piedad a un grupo de venezolanos. Las fotos y análisis de los protocolos de autopsia que otros funcionarios, compañeros de los asesinados, lograron filtrar, constituyen la base de la acción contra el régimen chavista.

Para mayor mancha, el régimen chavista no ha dejado de delinquir. Apenas meses después de la ejecución de estos combatientes, esbirros del régimen lanzaron desde el décimo piso del edificio del tenebroso Servicio Bolivariano de Inteligencia Nacional (SEBIN) al concejal Fernando Albán, de quien dijeron que se había suicidado, a pesar de las evidencias de tortura, detención ilegal y escena del crimen. Dos años más tarde, asesinaron al capitán Acosta Arévalo, que en otro evento insólito fue presentado moribundo frente al juez que prácticamente lo vio fallecer, víctima de las torturas que había recibido después de ser capturado por sus actividades patrióticas contra el régimen.

Es decir, las acciones criminales de lesa humanidad del régimen chavista no cesaron. Por el contrario, se incrementan con mayor saña dando cuenta del nivel de deshumanización que las huestes chavistas han conseguido hasta ahora. Y solo hablamos desde el 2017 en adelante.

Una historia previa al 2017 aún por investigar
El hecho de que el régimen chavista hoy capitaneado por Nicolás Maduro pueda ser sentado en el banquillo de la CPI, es una ganancia inmensa para las luchas por la libertad. Es, además, una bofetada contra el Socialismo del Siglo XXI y sus integrantes, que podrían ver a uno de los suyos acusado de lo que todos ellos son capaces de hacer, si es que acaso no lo han hecho ya.

Pero la historia de las violaciones de derechos humanos del chavismo no arrancó en 2017 ni su progenitor único es Maduro. Él es heredero y ejecutor de turno, pero ese sistema lo construyó Chávez con sus esbirros militares.

Cuando en 2002 una multitudinaria manifestación llenó las calles de Caracas exigiendo la renuncia de Chávez, vimos de qué era capaz el chavismo. Lanzaron matones, francotiradores y militares gatillo alegre a dispararle a la gente para impedir que llegaran a las rejas del Palacio de Miraflores a desalojar por la fuerza al chafarote hoy difunto. El más famoso de dichos matones es Richard Peñalver, quien vive hoy tranquilamente en España, como si nada.

Los años posteriores serían de crímenes peores, que escalaban en crueldad, en sevicia. Persecuciones contra militares disidentes y civiles críticos. Juicios amañados con acusaciones tremendistas donde un periodista terminaba acusado de terrorismo o un militar de magnicidio, sin un juicio justo donde poder demostrar su inocencia. Muertos, exiliados, presos. El fenómeno de los presos políticos arranca con los hechos del 2002 y no cesan desde entonces. Tampoco cesaron la tortura, la denegación de justicia, los tratos crueles y degradantes y si revisamos bien el Estatuto de Roma, el chavismo se retrata en más de una calificación criminal.

La muerte de Chávez dejó en el poder a Nicolás Maduro, quien con el sistema electoral fraudulento que Chávez mandó a construir pudo quedarse en la presidencia sin mayores resistencias por parte de un Henrique Capriles, prestado a la usurpación desde bien temprano, tal como lo demuestran las evidencias en su contra.

Veríamos entonces la masificación de las torturas, de la persecución y la tecnificación de los métodos. Veríamos al militar chavista Miguel Rodríguez Torres crear las cárceles tenebrosas La Tumba o La Cueva, donde la “tortura blanca” rusa serían la norma. Allí tuvieron a centenares de jóvenes estudiantes por el delito de protestar contra el régimen o por hacer una huelga de hambre exigiendo sus derechos.

Entre 2014 y 2018, el número de presos políticos alcanzó y supero los miles en todo el país. Se puso de moda la tortura y la persecución a nivel nacional, teniendo cada gobernador o cada alcalde sus propios cuerpos de torturadores y sus propias cárceles políticas. Los presos políticos ya liberados y en el exilio, cuentan el horror que vivieron. Ante la evidencia varios de ellos, poseen la protección de España como refugiados.

No es un secreto para nadie, ni siquiera en Europa, menos en España.

El tema de la complicidad
Teniendo todos estos hechos claros, estando ya la CPI en disposición de adelantar un proceso contra el régimen chavista ¿cómo puede hablarse entonces de negociaciones que conlleven un cese de sanciones o un alivio de las mismas? ¿no debería ser este más bien el momento de aumentar las sanciones para forzar al régimen a responder ante la CPI cuando le sea requerido?

Pues aquí hemos llegado. Había una marcha lenta de la oposición falsaria, que no se opone ni se enfrenta. En dicha marcha iba acompañada de los Borrell, los Zapateros y los noruegos del mundo, para mayor inri. El destino era la mesa de negociaciones con un régimen que organizó ya unas elecciones igual de fraudulentas que todas las anteriores. Y en dichas elecciones, se le promete amnistía total a los opositores que decidan participar.

Es decir, una solución perfecta: quien quiera ser opositor en la Venezuela del chavismo, debe aceptar las elecciones fraudulentas, reconocer a Maduro como presidente y olvidarse de las tres peticiones que como un mantra repitió el gobierno interino de Juan Guaidó. Adiós al cese de la usurpación como condición sine qua non. Adiós al gobierno de transición. Y adiós a unas elecciones libres.

El mantra se ha convertido en mueca, si nos detenemos en las condiciones electorales presentadas y en el festival de payasos que, cual circo de baja ralea, se pasea por las calles de Venezuela. Otrora opositores respetados, hoy bailando por las calles pidiendo el voto en unas elecciones planificadas por el mismo régimen que lanzó a un opositor desde el piso décimo del edificio del SEBIN. Por el mismo régimen que masacró a unos combatientes rendidos. Por el mismo régimen que a la luz del Estatuto de Roma, es reo de delitos de lesa humanidad.

¿Qué esperar entonces ante esta ola de complicidad en la que propios y extraños han decidido caer? Podría decirse mucho. Podrían recordarse todas las declaraciones que después de Auschwitz, de Camboya, de Ruanda y de Srbrenica, los líderes mundiales han hecho para que “nunca más” ocurran hechos similares. Podría revisarse todas las proclamas a favor de la libertad que han hecho los mismos que le piden a los ciudadanos venezolanos que confíen en una oposición capaz de sentarse a la mesa con el régimen que asesina, tortura y exilia a más de seis millones de nacionales.

Y al hacerlo, veríamos los rostros y escucharíamos las voces de los cómplices que todos estos años han decidido callar ante las atrocidades, hacer negocios con los criminales, recibirlos en sus salones y silenciar las evidencias. Son los mismos que se asombran cuando ven la oleada de migrantes que llegan a sus territorios, huyendo de los horrores que por años han ocultado bajo la alfombra de la “comunidad internacional”.

Esos son los cómplices. Para quien los quiera ver y a quien le pueda interesar.
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