AGLI Recortes de Prensa   Domingo 29  Agosto  2021

Usar a los afganos como a un clínex
Jesús Cacho. Vozpopuli 29 Agosto 2021

"Acabo de mantener una fructífera conversación con el presidente Joe Biden, en la que hemos abordado varios temas de interés común, en especial, la situación en Afganistán y la colaboración entre ambos Gobiernos en la evacuación de ciudadanos y ciudadanas desde ese país". Noche del sábado 21 de agosto y primera aparición coherente del presidente del Gobierno tras días de aparatoso silencio en plena crisis de Agfanistán. En la foto que aderezaba el tuit presidencial se veía a Pedro Sánchez recién llegado de sus vacaciones en La Mareta, muy trajeado de azul celeste, sentado en su despacho en Moncloa, y en la imagen no era posible discernir si calzaba alpargatas o siquiera si vestía algún tipo de prenda de cintura para abajo, porque nuestro Pedro es muy capaz de conversar con Biden en pelota picada sin que nadie de su entorno se escandalice. Él es así y camina por la vida con el ego bastante como para presentarse en calzoncillos ante esa Von der Layen que, muy de capa caída en Bruselas y alrededores, muy cuestionada desde el episodio de la compra de las vacunas, había vuelto a caer en la mañana de ese sábado rendida a los encantos de nuestro Valentino, como ocurre cada vez que a la señora se le presenta ocasión de viajar a Madrid para echar una mano.

El atrezo de la foto volvía a poner en evidencia el carácter irrepetible de este descuidero de la política que no acaba de creerse que es el presidente del Gobierno de España y hace colocar su cartera sobre la mesa de despacho, bien clarito en primer plano ese "presidente del Gobierno" en letras doradas, y que al mismo tiempo decora la mesa con dos pilas de papeles a modo de expedientes en estudio, un tipo a quien el trabajo gusta lo justo y menos aún someterse al esfuerzo de redactar una tesis o analizar un informe mínimamente enjundioso. Pero nuestro Sancho ha salido del sueño de La Mareta con cierta fortuna. Desacreditado ante una mayoría de socios europeos, con esa imagen de chico de los recados que corre a situarse a la altura de Joe Biden por un pasillo en Bruselas, Sánchez necesitaba un golpe de efecto capaz de hacerle recuperar algo de respeto. La terrible y escandalosa crisis de Afganistán le ha venido como anillo al dedo. Imagen, imagen, imagen. Todo en Sánchez es relato, fanfarria, decorado de cartón piedra, como aquellos pueblos que en la Rusia profunda plantaban delante de Catalina la Grande cada vez que la zarina se desplazaba de visita.

Parece que la operación de repatriación de los españoles destacados en Kabul, y sus colaboradores afganos, ha salido bien, albricias, gracias al esfuerzo, la pericia y el valor de nuestros militares, gente de ese Ejército siempre preterido a la hora de dotar sus necesidades en los PGE, cuando no vilipendiado incluso por alguno de los ministros que forman parte del Ejecutivo. Fiel reflejo de su aparatosa "grandeur", Sánchez ha pretendido convertir a España, un país de segundo nivel en cuanto a los intereses en juego en la zona, en eso que Moncloa ha llamado "un gigantesco hub" de desembarco de Afganos en suelo europeo, algo que recuerda como dos gotas de agua el caso del "Aquarius", aquel barco que con 629 náufragos a bordo no quería nadie y que finalmente España aceptó acoger apenas unos días después de que nuestro Campeador accediera a la presidencia, junio de 2018, dispuesto como estaba a marcar paquete ante medio mundo. De aquellos náufragos nunca más se supo una vez se apagaron los ecos de la fanfarria propagandística que interesaba a Sánchez y al PSOE. El bergante ha dicho ahora que "España no va a dejar solos a los afganos". La UE admite que no tiene ningún plan para los miles de refugiados que está importando. Sánchez tampoco, claro está, pero eso a él le importa una higa. Como de costumbre, su plan no va más allá de usar a los afganos como a un clínex. A él ya le vale con que el esperpento aguante cuatro días y le permita recuperar resuello, además de hacer olvidar el absentismo de La Mareta.

Él juega al buen samaritano, de espaldas a la realidad de esos niños marroquíes a los que hay que devolver a sus casas más allá de Ceuta con escaso respeto al ordenamiento jurídico, o de esos cubanos cuya demanda de ayuda frente a los excesos de la dictadura se ignora o, mucho peor aún, mucho más grave y lacerante, el de esos millones de catalanes no independentistas cuyos derechos, no solo lingüísticos, diariamente se mancillan en Cataluña por parte de los queridos socios que le mantienen en el poder. La crisis de Afganistán debe servirle de lanzadera para encarar con éxito la vuelta al cole tras las vacaciones de verano. Del ministerio de Economía de "nada" Calviño no paran de salir augurios de buenas noticias. Al parecer, los indicadores adelantados anuncian una recuperación esplendorosa para este otoño, y ojalá tenga razón doña Nadia, ojalá este país recupere cuanto antes los niveles de actividad previos a la pandemia, aunque sin reformas de calado desde 2013, con serios intentos de desvirtuar las pocas realizadas por el Gobierno Rajoy, y con una presión creciente sobre la actividad empresarial por parte de los socios comunistas del Ejecutivo, es imposible que ese crecimiento siquiera llegue a igualar lo que la economía ha perdido tras la crisis del Covid.

A estas alturas del curso político no hay un español informado que piense que Sánchez Pérez-Castejón no vaya a llegar con desahogo al final de la legislatura. La tarea inmediata estará centrada en la elaboración de los PGE de 2022 que el sujeto conseguirá sacar adelante con cierta facilidad, contando con unos socios dispuestos a sostenerle en la peana sin la menor duda siempre y cuando el sujeto siga dispuesto a abonar el precio correspondiente, altísimo en términos de integración de país y de calidad democrática. A decir verdad, el grado de división, de descomposición incluso, que se advierte en el movimiento independentista es hoy tan evidente que el "problema catalán", un yugo al que seguiremos uncidos durante mucho tiempo, se ha convertido en un obstáculo más teórico que práctico, una pesadilla que se mantiene viva a cuenta del esperpento que en términos de un país socio del club de los 27, país desarrollado en pleno siglo XXI, en términos incluso patrióticos, supone la presencia de un espécimen como Sánchez en la presidencia del Gobierno de España necesitado del apoyo parlamentario de los enemigos de España, un problema que dejaría de serlo con un presidente, una clase política y una sociedad civil fuerte y dispuesta a poner en su sitio, el de cualquier minoría respetada, a los sediciosos y a gobernar para la inmensa mayoría de catalanes cuyos derechos son conculcados desde hace décadas por la mafia separatista.

De modo que Sánchez reunirá la mesa de diálogo, plasmará en una foto la farsa de un objetivo imposible, porque hay ciertas cosas con las que ni siquiera un roba gallinas como él puede negociar, e irá ganando tiempo, que es lo que le conviene. Hilo a la cometa separatista. Y ningún problema para lograr que Bruselas y sus burócratas, cada día más víctimas de la crisis de credibilidad que atenaza al proyecto, traguen con las imposiciones de los socios de Sánchez en materia de control de alquileres, nuevas subidas del SMI, impuesto de Sociedades, mercado eléctrico, etc. Un curso por delante, pues, hasta cierto punto plácido para un sátrapa que se dispone a abordar la gran operación de la legislatura, "su" operación, la del reparto del maná europeo, una lotería de la que espera lograr la configuración de una nueva sociedad e incluso un nuevo país. Reparto de la pasta con la vista puesta, ingeniería social mediante, en la creación de un gran bloque de izquierdas subvencionadas y dispuestas a sostener al líder supremo en la peana por tiempo indefinido, con el apoyo de una nueva oligarquía de Rosauros igualmente mantenida desde el poder con el dinero público.

Lo dicho no excluye la existencia de algunas incógnitas en esta vuelta al cole. Una de ellas centrada en las elecciones alemanas a celebrar el próximo 30 de septiembre, y de cuyo resultado podría depender un endurecimiento de la política monetaria del BCE y el principio del fin del programa de compra de deuda soberana. La otra reside sin duda en el eventual adelanto de las elecciones andaluzas. Juanma Moreno parece haber consolidado una cómoda mayoría absoluta, siempre con la ayuda de VOX, claro está, de modo que la posible disolución adelantada del parlamento andaluz es una carta que el andaluz guarda en su bocamanga consciente de la importancia del envite no solo para Andalucía sino para la política nacional. Una nueva derrota de Sánchez, esta vez con candidato propio tras la defenestración de Susana Díaz, confirmaría el marchamo de perdedor electoral que Díaz Ayuso esculpió de forma sangrante en su frontispicio el 4 de mayo pasado. El resultado de las andaluzas permitiría una fotografía de la situación real de cada partido y de la correlación de fuerzas, y sería el más serio aviso de que la suerte de Sánchez puede cambiar a pesar de la vuelta al crecimiento y del uso del maná europeo.

Es el momento del Partido Popular y de Pablo Casado. Entre los escombros del Madrid liberal sigue existiendo la sensación de que el palentino no acaba de dar con la tecla de los mensajes que envía, asunto que muchos achacan a su entorno y que otros apuntan a una doble obsesión con Sánchez y con VOX. Ambos han venido para quedarse. El primero, hasta finales de 2023 en el mejor de los casos; el segundo, para mucho tiempo. De donde se infiere que Casado haría bien en olvidarse de ellos y centrarse en la tarea que se antoja fundamental para el tiempo que se avecina. Por un lado, aminorar en la medida de lo posible el destrozo que la continuidad de Sánchez al frente del Gobierno pueda suponer. "¿Qué está pasando en España?", preguntaba este agosto un perplejo Michel Guérard, tres estrellas Michelin, padre putativo de la nouvelle cuisine, a un inquilino español de su lujoso (y carísimo) Les Prés d’Eugénie, en Eugénie-les-Bains, muy cerca de Mont-de-Marsan. "Viajo con frecuencia al País Vasco y a Madrid para ver qué hacen sus grandes chefs y lo que veo no me gusta nada. Veo un país que se está deshaciendo a marchas forzadas".

Sánchez no caerá por la presión de una UE asolada por la crisis de valores y la debilidad extenuante a la que le han sometido las nuevas ideologías disolventes, con lo políticamente correcto a la cabeza. Caerá como siempre cayeron los tiranos vocacionales, víctimas del hartazgo de la ciudadanía ante la obscena exhibición de iniquidad (soberbia y falta de escrúpulos) que llevó a tantos madrileños a manifestarle su rechazo en las urnas el 4 de mayo pasado. El nivel de desgaste de este individuo es brutal, propio de un presidente en el tramo final de un segundo mandato, como lo prueba el hecho de que no pueda asomar la jeta por cualquier plaza de España sin que el PSOE se vea obligado a movilizar antes a la gente de la agrupación local para tratar de contrarrestar los abucheos con que su presencia es recibida en casi todas partes. De ahí la importancia de la segunda tarea a la que Casado está obligado: centrarse en la definición de una alternativa fiable.

Lo fundamental, lo sabe bien Casado y su entorno, es empezar a trabajar en una propuesta atractiva de futuro, en armar un plan de reformas profundas de las que este país anda tan necesitado, en tener lista para cuando le llegue la hora, que le llegará, una batería de decretos leyes para lanzar durante sus primeros cien días de Gobierno. Que no le ocurra lo que al bobo de Mariano Rajoy, que sabiendo como hasta el menos informado sabía que le iba a tocar gobernar al menos un año antes del desastre zapateril, fue capaz de presentarse en Moncloa a finales de 2011 con las manos en los bolsillos. Me consta que en ello está el PP, un partido condenado a hacer olvidar con buenas acciones y mejores políticas los desastres que para la España liberal significaron los Gobiernos de Aznar y, no digamos ya, de Rajoy. Obligado, si de verdad pretende hacer volver a la "casa del padre" a quienes la abandonaron a partir de 2014 para irse a Ciudadanos o a VOX. La inminente convención que el partido se dispone a celebrar en octubre debería servir de punto de partida para ese gran programa de rearme ideológico y, sobre todo, legislativo. No es que uno sea un entusiasta de la cosa, pero es lo que hay. La única, quizá última esperanza antes del apaga y vámonos que supondría la definitiva entronización en el poder del amoral que nos gobierna.

El abucheo a Pedro Sánchez que no pudo evitar la maquinaria de La Moncloa
Pedro Sán. esdiario 29 Agosto 2021

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha viajado a Extremadura para visitar el municipio cacereño de Navalmoral de la Mata junto con el presidente de la región Guillermo Fernández Vara. El recibimiento no ha sido el esperado, ya que a su llegada muchos han sido los vecinos que han abucheado a Sánchez entre gritos de "¡Fuera!" y "¡Mentiroso!". Las redes no han dejado pasar la oportunidad de mostrar el desprecio al presidente.

El bochorno que vivió Sánchez se debe a la reclamación de los vecinos que piden desde hace años que las vías no crucen la ciudad. El colectivo lleva años reclamando que el paso de la vía del futuro Tren de Alta Velocidad por el casco urbano sea soterrado y no en superficie.

Si a su llegada al centro de mayores ha sido abucheado, a la salida los manifestantes han crecido en número y en intensidad. Durante la declaración institucional, de apenas 8 minutos de duración, se han intercalado los abucheos e insultos al presidente, cuyos seguidores trataban de silenciar con aplausos.

De esta forma, los "¡Fuera, fuera!" y "¡Mentiroso, mentiroso!", eran respondidos con gritos de "¡Presidente, presidente!" y constantes aplausos que, en ocasiones, han interrumpido el discurso de Pedro Sánchez.

Uno de los mensajes más contundentes que han mostrado los bochornosos instantes que ha pasado Pedro Sánchez, ha sido desde la cuenta en Twitter del grupo parlamentario Vox. Donde han aprovechado para sacarse una espinita con el teniente de alcalde socialista del municipio que les comparó recientemente con los talibanes.

"Hace unos días el teniente alcalde de Navalmoral de la Mata, Alfredo Vizcaíno, comparaba a VOX con los talibanes. Hoy sus vecinos han recibido así a Pedro Sánchez y a los responsables del PSOE de la ciudad. Los españoles saben quiénes están de su lado y quiénes no".

También ha sido desde Twitter donde la Plataforma TVE Libre han compartido uno de los vídeos grabados por los vecinos que no han salido en las imágenes emitidas por el ente público. En otros vídeos que ha compartido la cuenta que sí fueron emitidas en el Canal 24 horas, denuncian que Sánchez no guarda distancias de seguridad con Fernández Vara a pesar de estar sin mascarilla.

Ucrania descubre la mayor fosa común de la Gran Purga comunista de Stalin: 8.000 cuerpos
PERTENECEN A víctimas del NKVD
https://gaceta.es 29 Agosto 2021

El Instituto de Memoria Nacional de Ucrania (IMNU) ha informado del hallazgo de 29 fosas comunes de la época soviética, concretamente de la Gran Purga comunista de Stalin, en Tatarka, cerca de Odesa, a orillas del mar Negro.

Los cuerpos -aproximadamente 8.000- son de víctimas del Comisariado Popular de Asuntos Internos (NKVD) y fueron descubiertos gracias al trabajo del historiador de Odesa Oleksandr Babich, que encontró los documentos que hablaban de ejecuciones en masa en Odesa.

La documentación apunta a que las fosas podrían extenderse desde el lugar comprobado hasta un antiguo cuartel militar, lo que de confirmarse lo convertiría en el mayor lugar de enterramiento en masa de este tipo de toda Ucrania. «Solo podemos especular con la sangre que derramó el poder soviético para imponerse en Odesa», ha explicado el IMNU en un comunicado.

La Gran Purga fue una campaña de detenciones, represión política y limpieza étnica con millones de víctimas ejecutadas por delitos políticos y penales, muertos en gulags… a Stalin se le atribuyen más de 20 millones de muertos.

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Los talibanes mandan en Afganistán y Abimael Guzmán manda en el Perú
Federico Jiménez Losantos. Libertad Digital 29 Agosto 2021

La deserción de Kabul es desatención en Lima, pero el resultado es el mismo: la ruina de las libertades, pobreza, degradación social y despotismo.

Mientras todos los medios de comunicación del mundo se deleitan con la deserción norteamericana y europea de Afganistán -vil, estúpida y suicida, pero anunciada como casi todos los suicidios-, en Perú se producía un triunfo mucho más importante del totalitarismo frente a las democracias, más o menos imperfectas, más o menos liberales. En Lima, una mayoría parlamentaria, exigua pero suficiente, ha otorgado su confianza a algo que sólo convencionalmente cabe llamar Gobierno, con más de la mitad de sus ministros procesados por toda clase de delitos, del terrorismo al homicidio pasando por toda clase de corrupciones y cuyo presidente es Guido Bellido.

Indigenismo oratorio e indigencia intelectual
Bellido empezó su pedregoso discurso en quechua para hacerse el campesino, como si los campesinos peruanos no entendieran el español, y continuó tropezando en español, como su presidente Castillo, maestro él, que apenas sabe hablar en público. Pero entre ambos, con el delincuente Vladimir Cerrón, el Lenin de los Andes, en la trastienda, piensan imponer el proyecto comunista de Sendero Luminoso, ahora aliado con su antiguo rival el MRTA, banda soviética adiestrada por Cuba y que compitió con Sendero en los 80 y primeros 90, hasta que Fujimori capturó a Abimael Guzmán, que pidió la paz, y liquidó a la cúpula del MRTA en la liberación de los rehenes secuestrados durante meses en la embajada de Japón.

Nunca le han perdonado los políticos y medios tradicionales al luego dictador y hoy preso, que triunfase espectacularmente contra un enemigo, el genocida Sendero Luminoso, ante el que la derecha fina y la izquierda populista, Belaúnde y Alan García, habían fracasado estrepitosamente. El argumento inapelable de la dictadura de Fujimori, en un primer momento, fue la impunidad de los terroristas de Sendero, los llamados "terrucos", por la corrupción de una Justicia que los liberaba antes de tener que juzgarlos. Bajo Fujimori se cometieron abusos en la guerra sucia contra Sendero, pero en condiciones durísimas para los soldados y frente a la extrema crueldad del partido comunista más salvaje del mundo, apenas igualado por Pol Pot.

La izquierda dizque democrática, devenida caviar tras instalarse en el poder después del fujimorismo, fue abiertamente cómplice de Sendero en los años de Belaúnde, y aceptó las fechorías paramilitares de Alan García. Pero tras la caída, juicio y prisión de Fujimori y de su rasputín Vladimiro Montesinos, los caviares de la Comisión por la Paz y la Reconciliación -el desaparecido Carlos Iván Degregori fue quizás su talento más brillante-, hicieron algo que en España conocemos perfectamente, porque ha sido el mecanismo utilizado por el PSOE, la Izquierda y el PNV para blanquear a la ETA: denominar conflicto interno al terrorismo y equiparar los atroces asesinatos etarras o senderistas, con los abusos de la lucha antiterrorista.

La cosecha roja de Sendero: 70.000 muertos
El terrorismo de Sendero, que fue dirigido personalmente por Abimael Guzmán, "Presidente Gonzalo", provocó casi 70.000 muertos, más que en toda la historia del Perú, guerras incluidas. Su blanqueo era o parecía imposible hace treinta años, pero se ha conseguido mediante dos campañas paralelas: la más importante ha sido la de la izquierda caviar o democrática, para lavar su cercanía ideológica o complicidad política con el terrorismo senderista, y la del Movadef (Movimiento para la amnistía y la defensa de derechos fundamentales), brazo político del senderismo en el que han militado los principales dirigentes que ahora han tomado el Poder.

Dos días antes de que el Parlamento peruano votara a favor de sus verdugos, y en previsión de un brote de lucidez y dignidad, esos dirigentes ayer senderistas y hoy perulibristas, que han engañado en el típico estilo bolivariano a la oposición y a la opinión pública con supuestas vacilaciones moderadas de Castillo frente a Cerrón y disposición a cambiar de premier, anunciaron la salida de Montesinos de la cárcel de máxima seguridad en la que cumple condena -como Fujimori, muy enfermo- a una cárcel común.

Por supuesto, detrás de la salida de Montesinos está la de Abimael Guzmán, que el defenestrado Béjar pedía y Bellido y otros senderistas de Perú Libre habían prometido en la campaña electoral. O sea, que, por si las moscas, antes de ser votado siquiera en el Parlamento, Bellido habilitó la fórmula para rehabilitar legalmente al peor genocida de la historia del Perú. Y a pesar de ese crimen, más de la mitad del Parlamento peruano lo votó.

Los complejos de la izquierda caviar
¿Cabe esperar alguna moderación -palabro infecto- por parte de un Gobierno cuya primera decisión importante es la llamada "Ley Abimael"? ¿Cómo pueden decir algunos congresistas que son contrarios al terrorismo senderista -y hasta serlo de verdad- apoyando a sus abogados y herederos? Pues lo dicen. Peor aún, lo creen. Y, sin embargo, está clarísimo que hacen lo que dijo Lenin a los ricos rusos: regalar la soga con la que los ahorcarán.

¿Qué complejos aquejan a esta izquierda caviar que le ciegan ante la evidencia de que el proyecto comunista no cuenta con ellos? El primero es que, para legitimar su participación en el Poder, porque se supone que todo gobierno, incluso de izquierdas, necesitará gestores -Cuba o Venezuela son la prueba de que no es así-, su obsesión es la de deslegitimar a la derecha, identificada groseramente con Fujimori, y apoyando al Lápiz comunista, en la esperanza de que, a la hora del Poder, los llamarían para compartirlo.

No ha sido así. En el programa de Beto Ortiz en Willax -cadena en la que, por YouTube, puede seguirse casi al minuto el espectáculo terrorífico y fascinante de la implantación del comunismo en uno de esos países en donde "eso no podía pasar"- mi viejo amigo Enrique Ghersi, que estaba en Albarracín, cuna del Grupo Libertad Digital y que fue uno de los primeros colaboradores de La Ilustración Liberal, explicó a la audiencia en general y a los caviares en particular que Bellido no haría un discurso de conciliación sino de choque, como efectivamente así fue, y que la razón es que Castillo, Cerrón o Bellido son revolucionarios profesionales, leninistas o maoístas o senderistas, comunistas, en fin, que no quieren hacer reforma alguna sino la revolución roja que Sendero tuvo cerca. Y que la pobreza, como prueban todos los países víctimas del comunismo o del Socialismo del Siglo XXI, es una herramienta, nunca un obstáculo para imponer la dictadura roja.

Como buenos socialistas, los caviares piensan que el comunismo es una exageración de la Derecha. Como buenos trincones, piensan que, con ellos de por medio, nada realmente malo puede pasar, o ellos lo arreglarán. Y como han dedicado tantos años, tanto discurso, tanto metalenguaje sobre el conflicto interno, a blanquear el terrorismo senderista, no pueden admitir que son ellos, apoyando a Castillo para derrotar a Keiko, los que van a sacar de la cárcel a Abimael Guzmán, ellos, los kerenski chifa, para los que todo lo que no sea izquierda no merece existir. No sobrevivirán a ese error.
Perunistán es más importante que Afganistán

Casi ningún medio sigue este suicidio del régimen constitucional en Perú. Afganistán resulta mediáticamente más atractivo que Perunistán, Cubanistán, Venezuelistán o Argentinistán, pero no es más relevante en términos intelectuales, políticos y morales. Afganistán como guarida terrorista islámica es menos importante que la implantación en toda Iberoamérica -con China, Rusia e Irán de por medio- de una cadena de regímenes comunistas, narcotraficantes y liberticidas. La deserción de Kabul es desatención en Lima, pero el resultado es el mismo: la ruina de las libertades y la pobreza, la degradación social y el despotismo, la maldición, que algunos creyeron superada al caer el Muro de Berlín, del Terror Rojo, ese cuyo máximo verdugo en América se llama Abimael Guzmán.

Jueces amenazados
Desde hace años, la irrespirable presión independentista está provocando una reducción drástica de las peticiones de jueces para ejercer en Cataluña. Sin libertad, la justicia se resiente
Editorial ABC 29 Agosto 2021

La tendencia de que pocos, muy pocos, de los más de 5.000 jueces y magistrados que hay en España pidan ser destinados en Cataluña no es ninguna novedad. Hasta que el separatismo inició su ofensiva con el proceso independentista, los juzgados y tribunales de Cataluña eran un destino más, un lugar selecto y prestigioso donde apenas había dificultades para poder trabajar, y además Barcelona era y sigue siendo la representativa sede de la Escuela Judicial, todo un ejemplo de exigencia y formación eficaz para aquellos jueces que se disponen a culminar su proceso selectivo para acceder a las plazas de sus primeros destinos. Sin embargo, en muy pocos años, la presión atosigante del separatismo ha puesto en jaque a la judicatura en Cataluña. Según revela hoy ABC, los traslados de jueces a esta comunidad cayeron un 76 por ciento desde el ‘procés’, y las plazas vacantes rozan ya el 10 por ciento del total disponible porque prácticamente nadie quiere cubrirlas. Si a eso se une el preocupante dato de que las peticiones para abandonar esa autonomía subieron un 50 por ciento tras el referéndum ilegal del 1-O, la estadística solo deja una conclusión: Cataluña se ha convertido en un territorio hostil para ejercer la judicatura en las condiciones de independencia y libertad que proclama la ley.

Hace más de diez años que el Consejo General del Poder Judicial constata esta deriva. Y conviene no engañarse. Las causas son estrictamente políticas. En Cataluña, de igual modo que se señala a los promotores del castellano en las aulas, o a quienes reclaman el cumplimiento de la ley de símbolos oficiales y banderas, también se estigmatiza a los jueces sospechosos de no claudicar ante el ideario nacionalista. Se les criminaliza y señala, se les acusa de fascistas y, como en el caso del magistrado del Tribunal Supremo Pablo Llarena, instructor del ‘procés’, y de su mujer, también magistrada, se les insulta, se les acosa en sus propios domicilios y se les amenaza para amedrentarlos. Lo grave es que no se trata de hechos puntuales o anecdóticos. El separatismo ha creado una urdimbre de presión irrespirable sobre el poder judicial. Y las consecuencias son estas. Prácticamente todos los jueces prefieren cualquier otro destino mientras sea ajeno a Cataluña, porque saben de antemano que antes o después su independencia será socavada si sus resoluciones no responden a los intereses del separatismo. Y desde luego, tampoco ha ayudado la actitud del Gobierno, como cuando el Ministerio de Justicia vetó la presencia del Rey en la última entrega oficial de despachos a los nuevos jueces en Barcelona para no enturbiar la estrategia política de Pedro Sánchez de satisfacer al secesionismo con cesiones institucionales y de todo tipo. Si a eso se añade que a menudo la Generalitat da largas a las sentencias que no le gustan, y no las ejecuta, sino que se limita a maquillar su cumplimiento, el puzle es desolador para cualquier juez.

El judicial es uno de los tres poderes del Estado, y la ofensiva contra su libertad sigue siendo una constante en Cataluña. A España le sigue faltando ese plus de democracia que debería consagrarnos como un sistema político inmune a la extorsión de los partidos independentistas y a su afán obsesivo de control de todas las estructuras posibles para pervertir la legalidad a capricho. Los jueces ya llevan muchas décadas luchando contra un poder judicial específico de Cataluña con el que la Generalitat haga y deshaga a conveniencia. No puede haber un poder judicial catalán porque es inconstitucional. En este contexto, el desapego de los jueces por Cataluña es la evidencia de una pésima noticia ante la que conviene no claudicar, y sí resistir frente a cualquier agresión del independentismo.

Españoles amenazados
Nota del Editor 29 Agosto 2021

Cada vez que debo circular por la A6 por Galicia, baronía de larga duración del Partido Podrido, me siento amenazado, la DGT (Dirección General de Tributos rodantes) se encarga de ello: te larga una multa por atender una llamada del teléfono celular porque dicen que eso puede crear una distrcción, y constantemente te obliga a jugarte la vida perdiendo el tiempo esperando a que el estúpido mensaje de turno en lengua regional aparezca en español.

Y como tenga necesidad de recabar alguna información de algún estamento público, o sea, pagado (despilfarrado) de nuestros bolsillos, ya puedo esperar sentado para conseguirlo en español, y si se me ocurre hacer alguna petición al defensor del pueblo o así, la tomadura de pelo es macabra.

Terrorismo ETA
Presos de ETA ya reciben permisos extraordinarios tras tomar el PNV el control de las cárceles vascas
Alfonso Egea. okdiario 29 Agosto 2021

Aunque oficialmente el traspaso de competencias en materia penitenciaria del Estado al País Vasco no se va a llevar a cabo hasta el próximo día 1 de octubre, ya se empiezan a producir determinados cambios en la custodia de los presos por parte de las cárceles vascas, sobre todo si se trata de condenados por pertenecer a la banda terrorista ETA. Hace menos de un año el etarra Aitzol Maurtua Eguren cumplía condena en la cárcel de Huelva. El pasado jueves pasó 4 horas en libertad en el País Vasco escoltado por 12 policías durante un permiso extraordinario por motivos familiares. Maurtua es uno de los más de 250 presos etarras acercados al País Vasco, quienes con el cambio de competencias están viendo muy mejorada su estancia en prisión.

De hecho, el Gobierno Vasco ya plasmó en el documento que resumía el proceso del traspaso de competencias que su política con los reclusos de sus cárceles iría destinada a lograr que las penas se cumplieran en su mayoría en régimen abierto, y a la luz de la salida extraordinaria del terrorista Maurtua parece que se lo están tomando al pie de la letra.

Bajo la atenta mirada de seis policías de paisano y otros seis ertzainas uniformados, Aitzol Maurtua fue conducido el pasado jueves desde el centro penitenciario de Basauri hasta un caserío a cuya ubicación ha tenido acceso en exclusiva OKDAIRIO. Se trata de una casa situada cerca de Achondo, entre Bilbao y Mondragón, cerca de un polígono industrial. En esa casa pasó las cuatro horas del permiso penitenciario que le fue concedido. El permiso en cuestión le fue concedido por “motivos familiares” sin poder precisar más las fuentes consultadas por este diario.

Lo llamativo de este permiso es que el pasado mes de octubre este terrorista cumplía condena en la prisión de Huelva, desde donde fue trasladado por Interior hasta Palencia, donde ha pasado sólo unos meses porque ahora se encuentra en la cárcel de Basauri, desde la que ya puede pisar la calle, y eso es mucho para un terrorista que no ha sido precisamente un cualquiera dentro de la banda.

Comando Valencia
Maurtua, nacido en Bilbao, fue detenido en Valencia el 9 de junio de 2002 cuando tenía sólo 21 años. Se le vinculaba con la kale borroka pero fuentes de Interior aseguran que aquel año estaba listo para participar en la ‘campaña de verano’ de la banda terrorista ETA contra intereses turísticos en España. Cuando fue detenido, Maurtua llevaba en su mochila una pistola 9mm lista para ser disparada, una placa falsa de policía y documentación también falsificada. En el maletero del coche que conducía la Policía encontró una tartera vacía. Desgraciadamente ese tipo de hallazgos en vehículos de ETA fueron durante muchos años los preludios de un artefacto explosivo.

Pero aquella detención significó mucho más que el final de las andanzas de un joven violento abertzale. Con el paso de las horas los investigadores entendieron que se encontraban ante la desarticulación del comando Valencia, compuesto por varios miembros de ETA que habían viajado desde Francia y el País Vasco para preparar un atentado que de haberse llevado a cabo habría tenido repercusión internacional.

Los días 21 y 22 de junio de 2002, 10 días después de la detención de Maurtua, se iba a celebrar en Sevilla una reunión del Consejo Europeo que iba a contar con la presencia de los jefes de Estado de la UE. La tesis de los investigadores es que el terrorista detenido y los que consiguieron escapar habían sido enviados por la banda hasta Valencia para desde allí poder trasladarse a cometer atentados coincidiendo con la celebración de la cumbre europea.

Maurtua fue condenado por aquellos delitos y cumple una pena de 20 años por pertenencia a banda armada, tenencia de explosivos, tenencia de armas sin licencia y falsificación de documento público. Ahora ya disfruta de momentos de semilibertad en el País Vasco y según fuentes de Interior lo hace porque acepta la legalidad penitenciaria. Lo cierto es que esos beneficios no le habían sido nunca tan accesibles hasta que ha terminado estando en el sistema penitenciario que controla ya de facto el PNV en el País Vasco.

Desde 2018 ya han sido casi 250 los presos condenados por terrorismo acercados al País Vasco con informes favorables o desfavorables de las respectivas juntas de tratamiento penitenciarias. Según la Asociación de Víctimas del Terrorismo, los más de 100 condenados por delitos de sangre son responsables de la muerte de 295 personas. La AVT considera que este traslado masivo de presos de ETA es “la antesala de la impunidad”.
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