AGLI Recortes de Prensa   Jueves 2  Septiembre  2021

Quieren una derecha mansa y genuflexa
Miguel Ángel Belloso.okdiario 2 Septiembre 2021

Ya acaba el verano. Ya se inicia el curso. El progresismo militante, la apisonadora socialista ha vuelto con las pilas cargadas y el mantra de siempre: “qué mala es la derecha, qué poco sentido de Estado tiene”. Según dicen los apologetas, un presidente desahuciado, un presidente que no puede salir de La Moncloa sin ser abucheado allí donde vaya, ya sea Navalmoral de la Mata, en territorio amigo como Extremadura, la región más deprimida del país gracias a los socialistas, y abucheado no por activistas pagados con dinero público como los escraches que ha organizado legendariamente la izquierda, sino por ciudadanos normales que no pueden resistir el asco que provoca el personaje, ahora resulta que ha vuelto de La Mareta resucitado y poderoso. Dicen que la política internacional está siendo providencial al respecto. ¿No les parece de risa?

España ha evacuado a un par de millares de afganos y de españoles prestando servicio allí en favor de la libertad. Me alegro muchísimo. Enhorabuena. Todo perfecto. ¿Qué tiene de original respecto a lo que han hecho el resto de nuestros socios? Nada. Hemos cumplido con nuestra obligación y nuestro deber, y tal y como dice el PP, que para eso es oposición, si hubiéramos sido más diligentes los resultados cosechados habrían sido mejores, dentro del enorme fracaso que ha supuesto la retirada gallinácea de un enclave estratégico para la reputación de Estados Unidos, de sus aliados y para la supervivencia y sostenibilidad de la civilización occidental.

Pero según los augures de la izquierda y el argumentario que fabrican para todos sus acólitos, el Gobierno ha recuperado de forma incontestable la iniciativa política. Y el PP está a lo de siempre. A la destrucción. Para estos talibanes de la causa, al parecer la oposición debe ser pastueña, mansa, genuflexa. Debe colaborar a la posteridad del mandarín que nos gobierna del que escriben sin pudor que encabeza un gobierno de centro-izquierda, él, el primer político en la España democrática que tiene a comunistas en el Ejecutivo -un hecho insólito en Europa- a cuyos deseos está obligado a plegarse, que no siente respeto por el Parlamento, que desea someter el poder judicial a su arbitrariedad, que ha indultado a golpistas, que no tiene clase alguna de idea de país, que se propone corromper la educación, alterar la configuración territorial del Estado y destrozar la economía con sus políticas falsamente sociales. Que siente una pulsión inexorable por dividir a la nación resucitando la guerra civil con sus leyes de memoria, que nos aturde con su lenguaje inclusivo, que promociona un feminismo sectario o que está empeñado en aupar al colectivo LGTBI para perturbar la mentalidad de nuestros jóvenes. Que es el gobierno más radical desde la infausta segunda república.

Nada. Da igual. El caso es que el PP de Casado se ha transformado en un partido troglodita, contaminado por el aura de Isabel Díaz Ayuso, esa diosa a la que no pueden soportar, porque los ha destrozado en las urnas, democráticamente, y con el lema que más les duele: socialismo/comunismo/libertad. No hace falta que les diga cuál es el lema que venció.

Pero estos chicos son inasequibles al desaliento. Tras las serpientes de verano, los reptiles más venenosos despiertan en otoño. Para minar al PP acuden a algunos ex ministros o barones populares siempre dispuestos a sembrar la cizaña , esos que dicen que no están secuestrados por la estridencia como estrategia política, ya saben, los que auspician al clásico de siempre, Feijóo; ahora han incorporado a Vivas, al presidente de Ceuta; y luego lo hacen a diario con otros que no salen a la palestra, porque carecen de valor, pero que alimentan a las hienas diciendo aquello de que el PP tiene que centrarse en la economía, en la gestión. Que tiene que evitar incongruencias, ni pasarse ni quedarse corto en las críticas al Gobierno.

El filósofo Miguel Ángel Quintana Paz ha escrito un tuit formidable al respecto: “Nietzsche ha explicado mejor que nadie al centro derecha por qué no basta con gestionar mejor la economía: el pueblo prefiere la embriaguez a la nutrición. A un impostor que los emborrache que a un contable que les dé de comer”. A ver si aprenden.

Según esta gente meliflua del PP tan prescindible, Casado no debe imitar a Ayuso porque el discurso que funciona en Madrid no funciona en Galicia o en Extremadura. “Tiene que encontrar el tono y hacer una oposición correcta y propositiva”. Ja, ja, ja. Yo creo que los discursos, si son sólidos y potentes, funcionan en todas partes. Lo que jamás funciona, políticamente hablando, es la delicuescencia. Los ingenuos por centímetro cuadrado en el PP llegan a tal punto que hay algunos prebostes favorables a que Casado pacte la renovación del Poder Judicial. ¿Para qué? ¿Para que sea el último recurso de contrapoder y de garantía de legalidad manejado por Sanchez? Estos chicos han perdido el juicio.

Para debelar la eventual estrategia de oposición granítica del PP, el progresismo buenista se retrotrae a los años duros de Aznar con González en la presidencia del Gobierno, entre 1993 y 1996, y a los de Rajoy con Zapatero entre 2008 y 2011. Aquello no puede volver, dicen compungidos. Eso no es propio de una derecha civilizada, aseguran. Lo de Vox, la posibilidad de que el gran Abascal pueda garantizar la llegada a La Moncloa de Casado sería una catástrofe. Pero su grado de cinismo es brutal. En realidad, todavía no soportan que la oposición feroz de Aznar a González -aprovechando la corrupción y la guerra sucia contra ETA- hiciera posible que la derecha llegara por primera vez en democracia al Gobierno e incluso que después obtuviera la mayoría absoluta. A Zapatero no se lo cargó la ferocidad de Rajoy, que era como un oso panda, sino la crisis y el programa social que pretendía poner en marcha meses antes de que Bruselas lo decapitara y le obligara a hacer el mayor ajuste fiscal de la historia, que es lo que le costó su puesto. Es decir, básicamente sus mentiras. Que es lo que le costará el cargo a Sánchez, como ya piensa hasta Pablo Iglesias desde su nuevo destino de Barcelona -abandonados sus hijos y su señora en Madrid en una gran muestra de feminismo- amenazando con la presencia de Vox en el próximo Ejecutivo. No hay nada que podría hacerme más feliz.

La oposición tiene que honrar su nombre. Se trata de estar en contra de todo aquello que perjudique el interés general. La renovación del poder judicial que pretende Sánchez es la segunda liquidación de Montesquieu después de la de Alfonso Guerra. Hay que resistirse a ella a fondo. La reforma de las pensiones es una trampa para las jubilaciones del futuro que hay que combatir con denuedo. El aumento del salario mínimo es un anzuelo deletéreo pera los jóvenes y la gente en situación más precaria. Hay que rechazar esta clase de políticas esgrimidas en nombre del bien común pero finalmente contarías a la salud de la nación. Y hacerlo con la determinación de Ayuso para que no quepa duda de quiénes trabajan por un futuro mejor. Para que no vuelva a sucedernos el desastre de Zapatero, al que nos conduce inexorablemente su hijo putativo Sánchez.

Un ‘clan de la zeja’ sanchista
Cultura adjudicará subvenciones de hasta 10.000 euros a cien intelectuales para fomentar «corrientes de pensamiento» con unas vacaciones pagadas con dinero público
Editorial ABC 2 Septiembre 2021

El pasado mes de agosto, el Ministerio de Cultura y Deportes publicó una orden ministerial por la que convocaba una serie de subvenciones en régimen de concurrencia competitiva con cargo a los fondos europeos ‘Next Generation UE’, por importe de un millón de euros. Hasta ahí, nada anormal en uno de los muchos ministerios de este Gobierno que están gestionando ya buena parte de los 9.000 millones de fondos europeos recibidos hace unas semanas para nutrir el plan de recuperación económica. Sin embargo, la letra pequeña esconde una arbitrariedad evidente. Para empezar, se trata de una subvención por importe de un millón de euros dirigida a «fomentar la movilidad internacional de los autores literarios» y «favorecer la reflexión artística y el enriquecimiento lingüístico, la investigación y el aprendizaje de nuevas técnicas, formas de hacer, corrientes de pensamiento…».

Más letra pequeña: las estancias serán de dos meses en el extranjero y están pensadas para cien autores -escritores, traductores e ilustradores-, que percibirán 5.000 euros al mes para sus gastos de alojamiento y manutención. Resulta imposible no sospechar que esta subvención pueda convertirse en un abrevadero de dinero público para intelectuales convenientemente escogidos por el sanchismo, que terminen configurando una suerte de ‘clan de la zeja’ específico para el presidente del Gobierno. Una subvención que resulta una tentación para comprar favores de intelectuales progresistas similar a la que en su día sirvió a Rodríguez Zapatero para cortejar a la cultura y ganarse voluntades con dinero público en busca de votos. De hecho, el descrédito de Sánchez ha aumentado exponencialmente -la drástica crisis de gobierno del pasado julio es la evidencia-, y además la izquierda intelectual ha sido especialmente crítica con La Moncloa durante toda la pandemia porque se ha sentido abandonada y asfixiada económicamente.

La apariencia de la subvención suena a bienintencionada. Pero habrá que poner el foco de atención -y de fiscalización- sobre los méritos reales de los seleccionados que se lleguen a beneficiar de ella. Y también, sobre su trayectoria artística, su evolución y el valor real de sus obras, para que no se conviertan en unas vacaciones pagadas por el Estado a un grupo de afines privilegiados. Lo contrario abonaría la sospecha de que se trata de un burdo mecanismo para un manguerazo de dinero con criterios de amiguismo y nepotismo para crear un lobby interesado, como ocurre por cierto con otras relevantes subvenciones públicas. Por ejemplo, con las concedidas por el Ministerio de Igualdad a entidades que, con la excusa de la defensa del feminismo, diseñan proyectos estrambóticos y prescindibles.

Sánchez, con Miquel Iceta ahora al frente de Cultura, está en su derecho de abonar un nuevo ‘sindicato’ de sabios a su servicio para hacer creer que el verdadero intelectualismo es el de izquierdas, y que la derecha siempre maltrata al mundo de la cultura. Sin embargo, ambos se exponen a ser acusados de proselitismo ideológico, y también de despilfarro, en unos tiempos muy duros para la inmensa mayoría de las familias en España. La cultura necesita apoyos y debe ser siempre protegida por los poderes públicos. Desde luego. Pero utilizar el dinero europeo destinado a rescatar nuestras maltrechas finanzas para crear un cortijo partidista sería tanto como cultivar el voto cautivo. Lo mínimo es exigir que en la concesión de las ayudas para «favorecer corrientes de pensamiento» (sic) haya pluralidad, objetividad, justicia y equidad objetiva en el proceso de selección.

Los jueces están hasta la toga de Pedro Sánchez
OKDIARIO 2 Septiembre 2021

Mientras Pedro Sánchez presiona al PP para que pacte un Poder Judicial designado por los partidos políticos, tres asociaciones de magistrados han aprovechado la apertura del año judicial para cuestionar los intentos de Sánchez de maniatar a la justicia y reclamar autonomía en la designación de los jueces. Es un choque en toda regla: la Asociación Profesional de la Magistratura (APM), la Asociación Judicial Francisco de Vitoria (AJFV), y el Foro Judicial Independiente (FJI), que acumulan más de 2.500 jueces y magistrados, se han hartado de los tejemanejes del Ejecutivo socialcomunista y reivindican que los vocales del Consejo General del Poder Judicial sean designados por los propios jueces, sin injerencias políticas.

Parece obvio que el objetivo del Ejecutivo socialcomunista pasa por el control de todas las instituciones del Estado, y el Poder Judicial es una china en el zapato de Pedro Sánchez y sus socios de Podemos. El plan del Gobierno pasa por maniatar a los jueces, que no están dispuestos a dejarse someter. Tiene enfrente al PP, que no está dispuesto a hacer de tonto útil en la renovación del Poder Judicial que pretende el presidente del Gobierno.

Las tres asociaciones citadas piden modificar el sistema de elección de 12 de los 20 vocales del Poder Judicial para volver al esquema que ahora defiende el PP, el que marcó inicialmente la Constitución Española y el mismo que exige el Consejo de Europa, tal y como ya ha manifestado por medio de un documento del Grupo de Estados contra la Corrupción (GRECO).

Sánchez, por supuesto, va en sentido contrario y presiona al principal partido de la oposición para hacer de su capa un sayo con la justicia; esto es, para controlar a su antojo al órgano de gobierno de los jueces. Lo ha intentado por activa y por pasiva, pero, por fortuna, se ha encontrado con la oposición de la UE. Pero Sánchez sigue adelante con su plan. Los jueces lo saben y por eso han decidido dar un paso al frente: están hasta la toga.

Nadie te cree, nadie te quiere, sólo Lastra te votará
Carlos Dávila. okdiario 2 Septiembre 2021

Atentos a las próximas encuestas con las que se va a cerrar el verano. Si nuestras informaciones son buenas (que lo siento, lo son) se está terminando de cocinar un sondeo, de los clásicamente prestigiosos, que deja a Sánchez y a toda su cuadrilla del PSOE por debajo del 24 por ciento en intención de voto. Fíjense que las publicadas el pasado lunes le situaban en un 25,3, es decir casi un punto por encima de lo que puede prever esta muestra que anticipamos. Este resultado porcentual, una auténtica catástrofe para el aún presidente, le depararía 96 o 97 escaños, es decir, que Sánchez perdería más de veinte de parlamentarios. Naturalmente, lo que se anticipa es sólo un pronóstico al que los entendidos complementan con una apreciación sociológica y desde luego política. Es ésta: “Por más que se haya lanzado a una suerte de propaganda desbocada utilizando a civiles y militares en su propio beneficio, la constancia es que nada de eso le está aprovechando, que no le rentan electoralmente ni los pucheritos que hace ante los refugiados, ni las promesas de que “no vamos a dejar a nadie atrás”.

Si el drama no fuera tan trágico se podría frivolizar apostillando que, efectivamente, puede ser -lo cual es de por sí muy complicado- que lleguen a España un par de miles de afganos y asociados más, pero todos se encontrarán, como los restos de los habitantes de este país, con un problema nuclear: no van a poder pagar la luz. Los encendidos están tan disparados que, salvando las distancias, sucede con su precio igual que ocurría en los peores tiempos de la pandemia: hoy el recibo más caro que ayer, pero menos que mañana. Esta es una constancia que nadie se atreve a desmentir, ni siquiera la hizo esa inane ministra de la Transición Ecológica y de otras hierbas, que el lunes en el Parlamento, no hizo otra cosa que desviar el kilovatio a Europa y electrocutar con él al PP de Aznar y Rajoy, de los que ya nadie se acuerda.

Los sondeos, en opinión de los expertos, le van a dar muchos disgustos reales al todavía presidente. Sólo los remediará con nuevas trampas que con tanto infantilismo como desfachatez, difundirá, más pronto que tarde, el pobre Tezanos. Al embustero del CIS sus coterráneos cántabros, que tampoco son Lope construyendo pareados, retratan de esta jocosa manera: “Tezanos, Tezanos, ya no te cree ni Revilla, tu paisano”. Y en verdad, al jefe del Centro de Investigaciones Socialistas, antes Sociológicas, la gente -el cronista lo ha podido comprobar en Santander- le toma por el pito de un sereno. Un andariego le gritó: “Tezanos dime otra mentira y te pagas un vermú”.

Es paradigma de la confianza que transmiten los gestores de este régimen disolutorio que ha inventado el todavía presidente con el único objeto de permanecer en la cómoda poltrona de La Moncloa, o en el bañadero exclusivo de La Mareta. Lo peor que le puede ocurrir a un político, más aún si es alto cargo, es que, como al Piyayo de José Carlos de Luna: “A chufla me toma la gente”. Por más que se haya apropiado de los héroes castrenses que han podido morir en Afganistán, o de los voluntarios que han apagado el pavoroso incendio de Ávila, el personal -ahí están los sondeos- no le ha reconocido la menor virtud. Y encima es que a Sánchez, el todavía presidente, le ha abandonado el desodorante de la suerte: el mismo día en que había preparado una soflama, soldado incluidos, para presumir de la fuga ante los talibanes, un par de bombas asesinaron a un centenar largo de personas en las inmediaciones del aeropuerto de Kabul. ¡Hace falta ser un siniestro desahogado para presentarse como el autor del desalojo colectivo a la misma hora en que los talibanes mataban a mujeres, niños, ancianos y todo lo que se removiera por los alrededores! ¡Hace falta tener mal gusto!

España entera ha contemplado estupefacta cómo, a mayor abundamiento, la ágrafa ministra de no se sabe qué, Irene Montero, ha sentenciado que, en todo caso, las mujeres afganas que se han quedado secuestradas por los infames teócratas están, más o menos en la misma situación, que sus homólogas de España. ¿Será definitivamente un bodoque esta sectaria de alcantarilla? ¿O será que se cree la presidenta de la asociación española de mujeres asesinadas por el Ejército español? Ahora esta individua (no es un insulto, hay que feminizar, exigen ellas, el sustantivo) se dispone, desde las atalayas que “okupan” los admiradores del genocida Stalin, a intentar nacionalizar la luz, a promover la secesión de Cataluña, a aprobar unos Presupuestos incompatibles con la realidad económica de España, a fijar unos alquileres que convierten a los propietarios casi en auténticos delincuentes, a implantar un Salario Mínimo Interprofesional que pocos empresarios podrán pagar, y a toda suerte de fechorías que terminará haciendo suyas, sin mover el bigote, el todavía presidente. Un Pedro Sánchez Castejón al que nadie cree porque a todos ha mentido, al que nadie quiere porque es un sátrapa indeseable y al que sólo terminará votando la insigne Lastra, porque los auténticos socialistas de toda la vida le desprecian; le hacen responsable de la próxima disolución de su secular partido.

Biden o el deshonor: ni olvido ni perdón
Mario Noya. Libertad Digital 2 Septiembre 2021

"No sólo nos ha hecho menos seguros sino que nos ha deshonrado, y esto no se puede olvidar ni perdonar".

"No, Trump no forzó la retirada de Biden", se titula el artículo que le ha publicado el Wall Street Journal a S. Paul Kapur, miembro del equipo de Planificación Política del Departamento de Estado norteamericano en las postrimerías de la Administración Trump. A juicio de Kapur, el problema no era (tanto) el controvertido acuerdo de Doha, negociado por Washington con el Talibán a principios de 2020, como en la incapacidad o negativa del presidente Biden a forzar a los barbudos a cumplir lo acordado.

"Estados Unidos se comprometió a retirarse de Afganistán (…), pero sólo si el Talibán cumplía sus compromisos. Uno de ellos era participar en un ‘diálogo intra-afgano’ para la consecución de un ‘alto el fuego integral y permanente’ y acordar una ‘hoja de ruta política’ sobre el futuro de Afganistán", enumera Kapur. "Si el Talibán no honró sus compromisos, EEUU no tenía obligación de retirarse".

En su pieza, el exfuncionario trae a colación unas declaraciones del entonces secretario de Defensa norteamericano, Mark Esper, que en mayo de 2020 afirmó que el de Doha era un "acuerdo basado en una serie de condiciones" y advirtió:

Si los avances [en las negociaciones entre Kabul y el Talibán] se interrumpen, probablemente nuestro repliegue se interrumpa también.

"Dada la conducta del Talibán, EEUU no estaba obligado a retirarse el 1 de mayo [plazo acordado en Doha], el 31 de agosto [plazo fijado por Biden] ni en ninguna otra fecha", sostiene Kapur. "La retirada fue una elección. Y el anuncio de la Administración Biden de dicha elección en abril desencadenó la ofensiva talibán para reconquistar Afganistán que produjo la desastrosa retirada estadounidense".

Para Kapur, el afán de Biden por "triunfar donde otros fracasaron" le llevó a adoptar esa decisión sin encomendarse a Dios, al diablo… o a los propios militares norteamericanos. "Los posteriores intentos de la Administración [Biden] de transferir la culpa a la Administración Trump la llevaron a tergiversar el acuerdo de Doha y a calificar falazmente de inevitable un desastre que no lo era. Esa falsedad exacerbó la crisis", concluye Kapur.

En parecidos términos exculpatorios se había manifestado antes en las mismas páginas el vicepresidente de Donald Trump, Mike Pence. Con un artículo igualmente contundente desde el mero título, "Biden rompió nuestro acuerdo con el Talibán", pero mucho más duro:

La desastrosa retirada de Afganistán por parte de la Administración Biden es una humillación en materia de política exterior como no ha soportado nuestro país desde la crisis de los rehenes iraní.

Ha cubierto de oprobio a América en la escena internacional, provocado que los aliados duden de nuestra fiabilidad e incitado a que los enemigos nos pongan a prueba. Peor aún: ha deshonrado la memoria de los heroicos americanos que contribuyeron a llevar ante la Justicia a los terroristas tras el 11-S, así como a todos los que sirvieron en Afganistán en los últimos 20 años.
[…]
Para cuando abandonamos el poder, el Gobierno afgano y el Talibán controlaban sus respectivos territorios, ninguno de los dos estaba llevando a cabo ofensivas a gran escala y EEUU sólo tenía 2.500 soldados en el país –la menor presencia militar desde que empezó la guerra, en 2001.
[…]
Los avances que nuestra Administración hizo hacia la terminación de la guerra fueron posibles porque los líderes del Talibán comprendieron que las consecuencias de la violación del acuerdo serían inmediatas y severas. Luego de que nuestro Ejército eliminara al terrorista iraní Qasem Soleimani [jefe de la Guardia Revolucionaria] y nuestras fuerzas especiales mataran al líder del ISIS, el Talibán no dudaba de que cumpliríamos nuestra promesa.
[…]
Cuando Mr. Biden rompió el acuerdo, los talibanes lanzaron una vasta ofensiva contra el Gobierno afgano y tomaron Kabul. Sabían que con este presidente no había una amenaza creíble de uso de la fuerza [por parte de EEUU]. Le habían visto plegarse ante grupos antisemitas como Hamás, reinstaurar las ayudas millonarias a la Autoridad Palestina y permanecer sentado (…) mientras llovían miles de cohetes sobre la ciudadanía israelí.

La debilidad llama al mal, y la magnitud del mal que se cierne sobre Afganistán lo dice todo sobre la debilidad de Mr. Biden. (…)
[…]
(…) la forma en que Mr. Biden ha ejecutado esta retirada es una desgracia que no se merecen los valerosos hombres y mujeres del Ejército norteamericano cuya sangre aún impregna la tierra afgana.

De "desgracia" hablan también los editores de la National Review en un editorial donde se fustiga a Biden y su equipo por incumplir por enésima vez una promesa y dejar a merced del Talibán a –al menos 200– ciudadanos estadounidenses ("abandonar a norteamericanos marca un nadir en la historia diplomática y militar de la nación"), así como a decenas de miles de colaboradores, y por pergeñar un relato grotesco de la situación:

Hablan de nuestra influencia sobre los talibanes como si no acabaran de ganar la guerra y de forzarnos a una retirada fulminante e ignominiosa. [El secretario de Estado, Antony] Blinken incide en que los talibanes se han comprometido a impedir que grupos terroristas utilicen Afganistán como base, aun cuando han violado su compromiso de desligarse de Al Qaeda (…) El enviado especial Zalmay Jalilzad tuiteó que "los afganos afrontan un momento de decisión y oportunidad" y que "el futuro de su país está en sus manos", perversa manera de describir a un pueblo que acaba de quedar bajo la férula de unos despiadados asesinos totalitarios.

"Las cosas no tendrían que haber salido así", se lamentan en la NR. "Biden podría haber mantenido una presencia de tropas (…) que impidiera al Talibán hacerse con el país (…) o le permitiera una retirada mínimamente competente". Pero no, ahora ya se indignan, "ha hecho de nuestra salida una calamidad, dañado materialmente nuestra seguridad nacional, precipitado una catástrofe humanitaria y traicionado a nuestros soldados y aliados".

Finalmente, la indignación deja paso a la implacable condena: Mr. Dishonor no sólo nos ha hecho menos seguros sino que nos ha deshonrado, y esto no se puede olvidar ni perdonar.

Revista El Medio

El embajador espía
Zoé Valdés. Libertad Digital 2 Septiembre 2021

El embajador del terror castrista, Gustavo Machín, más conocido según dicen como El Tavo, igual que en tiempos no tan remotos otro engendro de estos fue llamado El Terro (por terrorista), ha opinado, yendo en contra de sus funciones como embajador, que la tercera fuerza política de España y sus votantes son fachas.

¿Debiera importarle algo a los españoles que votan a Vox y a Vox las palabras de este espía, embajador del terrorismo? No, si no tuviera un cargo de funcionario diplomático. Pero lo tiene. Y ante cada una de sus palabras se debe siempre estar muy alerta.

Gustavo Machín es un esbirro que fue expulsado de Estados Unidos mientras fingía, que no fungía, que cumplía funciones diplomáticas, cuando en realidad lo que hacía era espiar para el régimen terrorista de Fidel y Raúl Castro, cuya herencia cayó por nombramiento a dedo en el antiguo militar Miguel Díaz-Canel, quien en los últimos meses ha probado ampliamente que es capaz de ser tan siniestro como sus predecesores y protectores. Más información sobre el embajador cubano en España en SevillaInfo.

Gustavo Machín es quien supuestamente estuvo presente en los últimos treinta años, desde su temprana juventud, en todos los sospechosos escenarios de asesinatos políticos llevados a cabo por el régimen; desde aquel dudoso infarto que mató al ministro del Interior José Abrahantes, en la ambulancia que iba en sentido contrario al más cercano hospital desde la prisión en la que se hallaba, pasando por el accidente automovilístico del comandante Barbarroja, Manuel Piñero, en el que este perdió la vida, hasta llegar al escenario de otro supuesto accidente automovilístico, en el que asesinaron al líder opositor del Movimiento Cristiano Liberación Oswaldo Payá y al joven Harold Cepero, miembro del MCL, en el año 2012.

En algunas recepciones oficiales del Gobierno español en las que se ha encontrado, como es natural, el rey de España, se puede notar muy de cerca al esbirro Machín disfrazado de diplomático, intentando simpatizar y hasta familiarizar muy de cerca con el monarca; si yo fuera Felipe VI o alguien de su entorno, tendría verdaderos y sobrados motivos para inquietarme.

Como ha resaltado Europa Press, Vox ha pedido al Gobierno que "proteste ante el embajador de Cuba por tacharles de ‘fascistas’". Dudo de que el Gobierno de Sánchez exija nada al diplomático espía. Ambos se la pasan en secreto partiendo preocupantes piñones contra España.

Y continúa Europa Press:
En este sentido, recuerdan que el Convenio de Viena que rige las relaciones diplomáticas entre países y la inmunidad del personal diplomático que han firmado tanto España como Cuba estipula que dichas personas "deberán respetar las leyes y reglamentos del Estado receptor", además de estar obligadas a "no inmiscuirse en los asuntos internos de ese Estado".

¿Cuándo el régimen castrista ha respetado algún convenio internacional? Es más, tampoco el Gobierno español ha respetado en este caso los preocupantes antecedentes del espía como exdiplomático expulsado de Estados Unidos, por el contrario lo aceptó, además sin chistar.

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Estampas de la Cataluña lazi
Pablo Planas. Libertad Digital 2 Septiembre 2021

Nadie se imagina la presencia de propaganda política en la entrada de una sede del Ministerio del Interior. Es algo inconcebible.

La Generalidad de Cataluña es un mundo aparte, un universo paralelo, una estructura al margen de la ley y de la razón. No de otro modo se entiende que las fachadas y entradas de sus edificios oficiales estén plagadas de propaganda separatista, lazos amarillos y toda clase de carteles en los que se alude a la inaudita cifra de "3.300 represaliados", a presuntos "exiliados" o a supuestos "presidentes legítimos", categoría en la que los independentistas cuentan a Puigdemont y Torra.

Al ínclito Torra le costó el cargo una de esas pancartas de propaganda partidista que el hombre había colgado en el balcón de la Generalidad como si aquello fuera la terraza de su casa. Tras un par de advertencias de la Junta Electoral y del Tribunal Superior de Justicia de Cataluña (TSJC), el entonces president accedió a descolgar la lona, no sin antes exhibirse como una especie de héroe de la libertad de expresión. Sin embargo, lo hizo tarde, fuera de plazo, y eso le supuso perder unos meses de poltrona. Los mismos partidos separatistas que le habían nombrado presidente ya no sabían qué hacer con él, por lo que no se rasgaron las vestiduras precisamente cuando el TSJC lo mandó a la papelera de la historia.

Los avisos de la Justicia a Torra se fundamentaban en la muy discutible teoría de que podía exhibir lo que le saliera del níspero, pero no en periodo electoral. Sea o no periodo electoral, los separatistas tienden a obviar el detalle de que las instituciones que gobiernan no son suyas, sino de todos los ciudadanos, incluso de aquellos que no les han votado, un conjunto que forma una muy amplia mayoría si se suman a los electores de partidos no separatistas aquellos otros que directamente no votan. Y la justicia en Cataluña tiende a mirar para otro lado porque hay instrucciones no escritas para no tocar en exceso la pera. Cómo será la cosa, además, que se ha detectado esa clase de basura visual hasta en dependencias judiciales. Dicen que es cosa de los funcionarios, de su libertad de expresión y tal. Como si ensuciar las paredes propiedad de los contribuyentes fuera un derecho adquirido por oposición.

O sea, que hasta en los lugares más insospechados se puede encontrar la propaganda lazi (lazi por los lazos y por los nazis). Por ejemplo, la imagen que ilustra este artículo corresponde a la entrada de la sede central de la Consejería de Interior de la Generalidad, al lado del Paseo de San Juan de Barcelona. Así que el ciudadano no nacionalista que tenga que hacer cualquier gestión en ese departamento se va a encontrar de entrada con un estampa del más puro estilo fascistoide, con lazos, carteles y pegatinas de los grupos de Mossos por la república, por la independencia y por el c... de la Bernarda, entidades todas ellas autorizadas, reconocidas y operativas.

Nadie se imagina la presencia de propaganda política en la entrada de una sede del Ministerio del Interior. Es algo inconcebible. Pero no en el caso de la Generalidad de Cataluña. Y el TSJC no hace nada, a mayor gloria del presidente Aragonès, mandadero de Junqueras, y del consejero de Interior, el bueno de Joan Ignasi Elena, exalcalde socialista, estudiante de Teología en sus ratos libres y experto en cambiar de chaqueta por la jeta. Normal que Torra diga que lo suyo fue una injusticia.

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