AGLI Recortes de Prensa   Martes 7  Septiembre  2021

La destrucción de la educación
José María Rotellar. okdiario 7 Septiembre 2021

Sin duda alguna, tanto desde el punto de vista individual como desde el de una sociedad, no hay mejor inversión que la que se hace en educación, pues mejorar la formación de los estudiantes es la base de una mayor capacitación de los mismos, que permitirá contar con mejores profesionales en el medio plazo y, así, incrementar la prosperidad.

Esa inversión en educación tiene que sostenerse en, al menos, tres pilares: importante financiación a los buenos estudiantes sin recursos, inculcar la máxima de que no hay éxito sin esfuerzo y sacrificio, y grabar en los estudiantes una forma de proceder que se base en el honor y el respeto.

Pues bien, la política educativa del Gobierno de la nación no respeta ninguno de estos tres principios, ni en la parte no universitaria ni en la universitaria; al contrario, los destierra y sustituye por postulados antagónicos.

De esa manera, vemos cómo el Gobierno no se preocupa de movilizar becas adecuadas y cuantiosas para que los estudiantes brillantes que no tienen recursos para pagarse una carrera puedan contar con ellos mediante una ayuda que la sociedad les facilite para que se puedan dedicar por completo a su función, que es estudiar y formarse para ser unos grandes profesionales del futuro, cuando, con su esfuerzo y logros devolverán a la sociedad todo lo anticipado mediante esas becas para que, entonces, otros alumnos brillantes sin recursos puedan seguir su camino.

En lugar de llevar a cabo esta medida, el Gobierno otorga múltiples becas minúsculas donde la exigencia de méritos para acceder a ellas queda muy rebajada, que, en muchas ocasiones, obliga a que los alumnos brillantes sin recursos tengan que trabajar para poder subsistir al tiempo que estudian, motivo que puede bajar su rendimiento actual y su contribución futura a la sociedad por no haberse formado tan bien como deberían al no poder haberse ocupado sólo del estudio. Eso lo hace el Gobierno para repartir muchas más becas, pero pequeñas y en muchos casos dirigidas a alumnos que no acreditan la excelencia necesaria para ello, rebajando los umbrales de nota con los que se puede acceder a solicitar una beca a niveles académicamente muy bajos. No debe quedarse ningún alumno brillante sin estudiar por falta de recursos, pero debe exigirse que quienes sean becados accedan desde unas notas excelentes y mantengan las mismas a lo largo de su formación. De otra manera, lo único que se hace es restar recursos para quienes son brillantes y no pueden costearse sus estudios. Debe haber menos becas pero mucho mejores, para quienes realmente las necesitan y acreditan ser académicamente merecedores de las mismas.

Tampoco respeta el segundo principio expuesto, el de que no hay éxito sin esfuerzo y sacrificio, pues con su política de poder pasar de curso con varias suspensas durante la época escolar o, incluso, llegar a obtener el título de Bachiller con alguna asignatura suspensa, da a entender que todo se puede conseguir sin más, sin estudiar, sin esforzarse. Eso lanza una muy mala señal para los estudiantes en cuanto a su formación como personas adultas y profesionales del futuro.

En tercer lugar, el honor y el respeto tampoco se ven fomentados con la política educativa actual, pues si se propone ahora que un alumno no pierda una beca en caso de que haya copiado, por ejemplo, o no se mantiene la necesaria obligatoriedad de respetar los bienes que las universidades ponen a disposición de los estudiantes, ¿qué mensaje se enviará a los jóvenes, que se están formando como profesionales y como personas? Muy negativa, sin duda, que derivará en lamentables resultados.

En definitiva, se trata de un paso más en una dirección equivocada, cuyo espíritu puede resumirse en aquellas palabras del ministro de Universidades, Manuel Castells, al decir que “condenar a un alumno por un suspenso es elitista”, cuando un suspenso simplemente muestra que la materia no está dominada mínimamente para ser superada. No se trata de elitismo, sino de conocimiento de lo que se estudia. Si se avanza por el equivocado camino del Gobierno, cada vez tendremos estudiantes peor formados, que serán peores profesionales y que terminarán por ser menos productivos a la hora de trabajar, empeorando la competitividad de la economía, que reducirá la actividad económica y el empleo futuros. El Gobierno debería rectificar y apostar por la excelencia, el mérito, el esfuerzo y las verdaderas ayudas para los estudiantes brillantes que lo necesiten, en lugar de implantar su ramillete de ocurrencias que menoscaban la formación de los estudiantes.

Meditación sobre los talibanes seculares españoles
Pedro de Tena. Libertad Digital 7 Septiembre 2021

Quedo a la espera de una teología talibana de la liberación que asuma el comunismo como la forma ideal de organización social islámica.

¿Qué es, esencial, secular y civilmente, un talibán? Una persona que tiene un determinado comportamiento vital que se resume, no exhaustivamente, en estas notas:

– Define lo real de manera dogmática y definitiva.
– Tal definición es ajena a las pruebas de la razón, la ciencia y la experiencia histórica.
– La libertad no existe o consiste exclusivamente en obedecer esa definición.
– La única manera posible de que todos los seres humanos sean felices, lo sepan o no, lo quieran o no, es aceptar su definición.
– El destino del mundo es ser unificado y organizado según tal definición de la realidad.
– Para defenderla está dispuesto a matar a cualquier persona que disienta.
– Es capaz de morir para confirmar la determinación de su sumisión a su creencia.

En diferentes épocas, podemos encontrar talibanes en todos los credos religiosos y políticos, que son los que abiertamente pretenden definir y organizar la vida de las personas en su conjunto. Muy lentamente, pero muy desde el principio, las iglesias cristianas prefirieron el razonamiento intelectual y la convicción personal a la imposición violenta y aceptaron que sus definiciones no podían estar a espaldas de la ciencia y la experiencia. De su experiencia sobre el error de la intolerancia, con los ríos de sangre que causó, nació y se desarrolló la democracia (no es extraño que entre los fundadores de la Europa unida y democrática haya dos en proceso de beatificación, Schumann y De Gasperi) y su principio de la libertad personal, que está en el origen de su concepción del alma y su posibilidad de desobediencia al mismo Dios.

Desde el siglo XIX fue cuajando en España un comportamiento semejante al talibán, que fue contagiando a todas las ideologías, para las cuales, con escasas excepciones, se trataba de imponer su visión de la realidad a todos los demás, sin espacio alguno para una patria compartida con reglas consensuadas de acceso al Gobierno que evitasen los actos de fuerza, los pronunciamientos, los golpes de mano o los atentados terroristas. La apoteosis del talibanismo político y religioso condujo a una guerra civil descarnada y terrible de la que sobre todo sus perdedores parecen no haber aprendido nada sustancial.

Mientras los vencedores, con excepciones insignificantes, admitieron la necesidad de la convivencia con base en la tolerancia y organizaron una transición desde una dictadura que desembocó en la democracia constitucional que hoy vivimos, afortunadamente, a pesar de sus defectos y desviaciones, los perdedores, sobre todo los sectores hoy dominantes en los socialistas, los comunistas y los nacionalistas, siguen amparando y/o defendiendo comportamientos característicamente talibanes, salvo en eso de morir por la causa, que es bien incómodo.

De todos ellos, el comportamiento del separatismo vasco y sus ETAlibanes ha sido el más cruel y violentamente parecido. ¿En qué se diferencia la conducta de un verdugo talibán de Kabul de un asesino ETAlibán de Rentería o de Bilbao? En que ETA no televisó la agonía de Miguel Ángel Blanco, los balazos a Fernando Buesa o la tortura de Ortega Lara, mientras los islamistas exhiben sin pudor sus crímenes. Ambos han ejecutado a muchas personas por el mero hecho de no creer en sus creencias. Pero mientras el mundo democrático se horroriza ante las decapitaciones en directo de los islamistas, calla, silencia e incluso aplaude las ejecuciones de ETA, permitiendo a sus asesinos andar libremente por las calles europeas. Lo de ignorar la pertenencia a ETA de Josu Ternera ha sido vomitivo.

Pero junto a esta ETAlibania que sigue bien viva en el País Vasco, homenajeando a sus etalibanes sin curación visible de su enfermedad moral arano-comunista, irradia su talibanismo civil hacia Catalibania y Galibania, en Cataluña, Baleares y Galicia, con menos muertos pero idénticos dogmas sobre la imposición y la muerte física o civil, de los adversarios. Hasta en el sur se fraguan andalibanes.

La entrevista del biempagao Rufián a la pringada devota del terrorista Otegui, albergando y extendiendo en Cataluña la idea de que matar a Vox es necesario para defenderse (pero, por favor, ¿a quién ha matado o torturado o meramente zarandeado Vox?,) muestra cómo la mentira y el fanatismo intransigente y violento no han sido desterrados de España. Al contrario, el talibanismo secular está prendiendo, gracias a un PSOE que le da legitimidad, en las nuevas generaciones, que se nutren de la barbarie primaria en las redes sociales y de la ignorancia amparada en el sistema educativo.

Tan es así que no es de extrañar que los comunistas chinos, como algunos españoles, hayan comprendido que entre sus dogmas y los de los talibanes afganos y los islamistas radicales hay vasos comunicantes evidentes, que pueden hacerlos compañeros de viaje durante una larga travesía. Quedo a la espera de una teología talibana de la liberación que asuma el comunismo como la forma ideal de organización social islámica. Al final, ya se sabe, sólo puede quedar uno. Les aseguro que dará igual que tenga barba o no.

Sonrisas y ascetismos
Enrique García-Máiquez. https://gaceta.es  7 Septiembre 2021

El viaje de Santiago Abascal a México y la atención constante de la Fundación Disenso al Nuevo Continente demuestran que la apuesta por la Iberosfera va muy en serio, y allí, además, nos la ven, y la doblan. Tiene un precedente intelectual muy interesante en José María Pemán, que dedicó un libro a sus impresiones y reflexiones sobre América tras un viaje en 1941. El título ya es magistral: El paraíso y la serpiente. Conjuga la esperanza máxima (el paraíso) con una cautelosa prudencia (la serpiente).

Como buen columnista, Pemán mezcla en ese libro el ameno anecdotario, la impresión paisajística y la crónica social, con unas observaciones sobre el presente y el futuro de la comunidad hispanoamericana, que impresionan por su clarividencia. No es la primera vez que el escritor gaditano hacía pronósticos de calado. Hughes, en las páginas de ABC, ha dado cuenta, tras una atenta lectura de los artículos pemanianos, de que fue el pensador que mejor vio venir la transición española. Mientras todo el mundo hacía teorías más o menos desiderativas, él levantó el plano de lo que debía pasar y pasó.

Con esas credenciales, conviene leer atentamente lo que dijo hace sesenta años de uno de los temas más candentes de la actualidad. Para empezar, predijo con inquietante puntería el peligro de un indigenismo pasado por Marx: «Da terror pensar lo que pueda resultar en lo futuro de la unión del resentimiento proletario y el resentimiento racial. Mientras que allá, en Europa, se tambalea el Imperio de Stalin, no sé yo si el próximo Stalin será, acaso, algún Atahualpa marxista…» La idea del Grupo de Puebla está ahí, pero vista mucho antes, y con más conciencia del peligro.

Es la serpiente, o una de ellas, que amenaza el paraíso. Le preocupa mucho menos el desapego cosmopolita a la madre patria que ve aquí y allá. «Antes o después, como en las excavaciones, brota la sangre española», afirma, quitando hierro a anglicismos y francofilias. Le entretiene, por sus propios resabios elegantes, detallar modas y modismos ingleses, italianos y, ya menos, franceses. Pero precisa «no es lo mismo comprar un figurín que vender el alma», y expone ejemplos de profunda hispanidad de señoritas y caballeros que pueden ir vestidos a la inglesa. Como modas, resultan efímeras: «Hoy se busca inútilmente en Buenos Aires esa influencia francesa. Está barrida. Ha bastado que no llegasen a los escaparates los libros de Plon o los perfumes de Cotty, para que todo se esfumara. Si he de decir verdad, casi me daba pena comprobarlo, a mí que sin ser un afrancesado, amo a Francia: no a la de Cotty, ni Plon, ni Gide, pero sí a la de Barres, Mistral y San Luis».

En 1941, en pleno apogeo nazi en Europa, Pemán desdeña los argumentos raciales y pone el acento en el idioma común: «Cuando los más escépticos llegan a dudar de todas las otras comunidades más etéreas e imprecisas —raza, cultura, espíritu—, queda siempre la sonora realidad del lenguaje». Es el lazo que salta a la vista (o, mejor dicho, al oído), con ecos de hermandad profunda. Desde opuestas posiciones ideológicas, la impresión de Cernuda, narrada en Variaciones sobre un tema mexicano (1952), es también de absoluto deslumbramiento por el hecho del idioma compartido. Pemán rehúye citar al mexicano José de Vasconcelos, el autor de un ensayo de sonoro título La raza cósmica que se publicó, además, en España en 1925, y que el autor gaditano conocería. ¿Por qué? Seguramente por el peso que Vasconcelos da, primero, a lo racial. Mistifica un mestizaje total entre las cuatro razas del mundo del que Hispanoamérica es la precursora de la «quinta raza». En segundo lugar, Vasconcelos se lanza al utopismo de una comunidad internacional fundida también en una sola unidad política. Ese futuro Pemán no lo ve y corre un tupido y silencioso velo.

Sí cita en cambio a Alejandro Ruiz Guiñazú que habló de América como de «la tercera solución». Ahí Pemán vuelve a hilar muy fino con más de medio siglo de adelanto. Ve que la Iberosfera encarna dos principios sobre los que girará el debate político del futuro: «La libertad del individuo y la universalidad del espíritu». El valor real (moral) del mestizaje estriba en que es el reconocimiento vivido de la dignidad de todo ser humano. Además, impide que nadie sea considerado como una mercancía. Junto a ello, sitúa el amor por la libertad, que ha de ser vital en un mundo amenazado «por la apisonadora de las masas», dice. Ahora, más.

«España continúa en el Continente y sigue ofreciéndose a ellos [los hispanos de América] como cabeza de puente para que no tengan que renunciar a Europa», añade Pemán, que sabe que esa condición occidental de América es constitutiva. Tanto como el afán de independencia de los pueblos de América. Lo expone con acentos vibrantes: «Pero esta “soledad” [frente a España] fue en ti lo instrumental y circunstancial: lo sustancial fue siempre la Independencia. […] Pues yo te digo que ahora está en peligro otra Independencia; pero la Independencia grande de tu mundo que reza a Cristo y habla en español». Habla de «una batalla mundial que hay que ganar al lado de España».

No se trata, por tanto, de restaurar unidades políticas. «Para llegar a la Hispanidad, no hay más que ser muy intrépidamente lo que somos: Argentina muy argentina; España muy española…». Porque «en resumen, toda la tarea es ser nosotros, salvar nuestro ser entre tantos flancos peligrosos». Este amor a la peculiaridad de cada nación, explica en Pemán las descripciones entusiastas de paisajes y personas, el ánimo por conocer mejor desde la política local hasta el la canción popular y siempre el resultado final de ese conocimiento: «Cuando llegué a mi hotel, yo comprendí que amaba más la Argentina y entendía mejor la Hispanidad».

¿Qué tiene «nuestro ser» común que aportar? «La Hispanidad es el único fragmento del mundo donde quedan los elementos de una síntesis: donde quedan América y Europa, producción y mercado; libertad y orden; sonrisas y ascetismos»; también —lo dijo antes y es lo prioritario— la libertad individual y la comunidad orgullosa de una historia abierta a la trascendencia. Esto lo escribe ante el mundo partido en dos de la II Guerra Mundial, convencido de que ni el nazismo ni el comunismo son soluciones reales al vaciamiento interior del liberalismo. Esa síntesis metafísica e histórica de la Iberosfera es hoy, tal y como la vio Pemán hace sesenta años, más necesaria que nunca.

Vuelve el marxismo (nunca se fue)
Jorge Vilches. vozpopuli.es 7 Septiembre 2021

No hace falta más que ir a la sección de “sociología” de una librería de esa cadena progre francesa para ver las ediciones completas y nuevas de Marx, Engels y Lenin. Qué colores tan bonitos para unas ideas tan anticuadas y sangrientas, tan poco democráticas, dedicadas a pisotear a conciencia los más elementales derechos humanos.

También se puede echar un vistazo a los libros más comprados en ese marketplace de internet que todos conocemos. Se puede encontrar el Manifiesto comunista entre los cuarenta primeros. Siempre.

Ahora Yolanda Díaz, el instrumento socialista para que la comparativa de Sánchez con los extremistas de Podemos quede pintiparada, dice que ha escrito un prólogo para el texto que Marx y Engels escribieron para La Liga de la Justicia -no, no es un cómic de superhéroes de DC-, luego conocida como Liga Comunista. Si Díaz fuera una particular no habría problema, pero es ministra en un gobierno todavía fundado en la democracia liberal. Vamos a hacer unos recordatorios.

Marx es de goma. Se puede retorcer a gusto del consumidor. Por ejemplo, era un machista redomado, un misógino que despreciaba a las mujeres, pero los marxistas lo adaptan al feminismo. No obstante, en el capítulo Proletarios y comunistas del sobado "Manifiesto”, Marx y Engels escribieron que querían sustituir el matrimonio burgués, al que consideraban una “comunidad de mujeres casadas”, por “una colectivización oficial, franca y abierta de la mujer”. Colectivizar a la mujer, como si fuera una acequia o un carro. En lenguaje marxista eso se llama “cosificación”. De cosa. Ya saben.

¿Se imaginan a alguien del PP o de Vox diciendo que hay que sustituir el matrimonio por la colectivización de las mujeres? ¿Qué dirían las Irenes Montero? ¿A dónde se tendrían que exiliar los lenguaraces? Su nombre sería borrado de la historia, de internet y prohibido en tertulias y cafés.

Urnas y adormidera
Tampoco fue Marx un demócrata. Cuando el que sería el SPD, el partido socialdemócrata alemán acordó en el congreso de Gotha de 1875 ir a las elecciones, Marx protestó. Le pareció un engaño a la clase obrera porque su partido, el SPD, caía en la trampa burguesa del voto. Ir a las urnas era una adormidera, decía, para que continuase el sistema capitalista. El sufragio universal, decía, no valía para cambiar nada porque existía el Estado y la burocracia. Vaya.

Es que Marx tampoco era estatista. No creo que Yolanda Díaz, la ministra comunista, lo sepa. El alemán consideraba al Estado como un instrumento de explotación de los individuos, con su propio interés por encima de la persona y de la sociedad. ¿Quién daba vida a ese Estado? Lo siento por la ministra Díaz, pero Marx señalaba a la clase burocrática, una oligarquía sin responsabilidad ni conciencia, que a través de la legislación controlaba cada vez más aspectos de la vida social. Ese Estado y esa burocracia se alimentaban del sudor y del pan de los trabajadores. Hoy, todos estos “marxistas” tienen una respuesta para cualquier problema: más Estado. En fin.

No defendía la democracia, ni el pluralismo, ni la libre concurrencia de partidos políticos. No. Marx defendía “la dictadura revolucionaria del proletariado” como la democracia del pueblo para, sin debate ni consenso, a las bravas, implantar el socialismo. Vamos, lo que el comunismo cubano a la teoría democrática: la dictadura del partido para el beneficio millonario de sus dirigentes.

En fin, que el manoseado Marx falló en todo: su socialismo no era científico, la lucha de clases no es el motor de la historia, no definió qué era una clase social, no desveló el modo capitalista de producción, y se equivocó con la teoría del valor-trabajo como base para explicar los precios, la idea del dinero como mercancía privada, la plusvalía sin funcionamiento del mercado, el empobrecimiento creciente de los trabajadores, y el agotamiento del capitalismo. No sigo porque lleno el artículo.

Marx es de goma, decía antes. Comenzó Engels, que a su muerte publicó los escritos inconclusos de su amigo dándoles una interpretación. Luego llegaron los socialdemócratas, los Bernstein y Kautsky, que ordenaron las ideas de Marx para crear la figura del Padre Fundador de la liberación del proletariado, del profeta del socialismo. Eso sí, ocultaron bajo la alfombra del populismo que Marx era contrario al sufragio universal, al Estado, y a la toma del poder por la democracia.

El truco de la revolución sexual
Después llegó Lenin, que hablaba en nombre de los trabajadores sin haber trabajado nunca, y que dijo que el modelo de Marx era muy lento. No estaba dispuesto a esperar la quiebra del capitalismo por sus contradicciones, y dio tantos golpes de Estado contra la democracia como fue necesario. Lo mismo hicieron sus herederos en Europa, incluida España. En ese camino a la salvación socialista era necesario liquidar físicamente a cuantos se opusieron, y derribar tantas democracias como fuera necesario. El resultado fueron millones de muertos, pero para Yolanda Díaz, feligrés comunista, todo sacrificio ajeno es justificable si el objetivo es bueno.

Quizá la mejor versión de Marx sea la pop de la Escuela de Frankfurt, que mezclaba las ideas freudianas con la liberación sexual como manifestación de la lucha de clases. Es un truco como otro cualquiera para ligar. De hecho, hay quien dice que Podemos fue eso, una organización creada para conocer chicas. Pero esa es otra historia.

El matonismo de las izquierdas y sus consecuencias para España
“El odio es la cólera de los débiles", Alphonse Daudet
Miguel Massanet. diariosigloxxi  7 Septiembre 2021

Esperábamos de este gobierno, presidido por el señor Sánchez, muchas, no todas, de las desagradables sorpresas con las que nos ha venido obsequiando desde que asumió el poder. Incluso, cuando contrajo su “matrimonio” de conveniencia con el líder de Unidas Podemos, el señor Pablo Iglesias, nos hicimos a la idea de que las leyes laborales y algunos artículos de la Constitución referentes a la propiedad, a la vivienda, a los derechos individuales y a las libertades cívicas, iban a ser objeto de cambios que, en ninguna manera, estarían dirigidos a ser para mejorar la vida de los españoles, antes al contrario, que su nuevo signo iba a ser el preámbulo de una nueva etapa pensada de acuerdo con las ideas más progresistas, extremistas y, por supuesto, cuajada de ataques constantes dirigidos al capitalismo, a la propiedad privada, a la religión católica, a las empresas e industrias de signo privado y a todo lo que, en España, tuviera relación con los años de democracia en los que hemos estado viviendo, desde el fallecimiento de Francisco Franco; todo ello dirigido a establecer un nuevo régimen de Estado en el que el Gobierno tuviera facultades omnímodas para hacer y deshacer según sus propios intereses que, por supuesto, que nada tendrían que ver con los del pueblo español.

Sin embargo, según diría el inefable Edward A. Murphy : “Si hay varias maneras de hacer una tarea, y uno de estos caminos conduce al desastre, entonces alguien utilizará ese camino", todos los malos auspicios, que el más pesimista de los ciudadanos españoles pudiera haber concebido respecto al destino de nuestra atribulada nación, van siendo superados con creces por las cada vez más despendoladas, improvisadas, descerebradas y, en muchas ocasiones expresivas de un renaciente espíritu vengativo, intolerante, agresivo e, incluso, partidario de adoptar medidas extremas, incluso contra la vida y la existencia de las personas que, increíblemente, podemos escucharlas en las radios y TV o en los más importante rotativos de este país.

El ejemplo más próximo lo tenemos en un protagonista político que siempre se ha caracterizado por su violencia verbal, su faltas de contención, sus ideas de extrema izquierda y su intolerancia respeto al resto de formaciones políticas, de derechas o de centro derecha, conocido por su chulería, mala educación, malas maneras y por algo peor, por trasladar su supina ignorancia de algunos temas, ya no hablemos económicos, a un discurso mental deslavazado e inconexo, pero siempre dirigido a destrozar la honra de alguna persona que, para él, debiera ser borrada de cualquier cargo, destino o responsabilidad, solamente por el hecho de no opinar como él. Hablamos, por supuesto, del señor Gabriel Rufián, un don nadie, sin oficio ni beneficio, que ha encontrado en la política extremista de izquierdas su modus vivendi que, sin duda alguna, le ha servido para enriquecerse, si es que debemos guiarnos por su cambio radical de aspecto, de vestimenta, de aires personales y hasta de pose, que le hacen parecerse, cada día más, a uno de aquellos petimetres afrancesados de la corte de Fernando VII.

Pues este señor entrevistó, en el programa “La Fábrica” en su canal de YouTube, a una youtuber, de estas señoras que tienen poco que agradecer a la naturaleza y que, con tal de aparecer en TV o en cualquier medio que se preste a presentarla y tener su minuto de gloria, vendería su alma al diablo y que se auto califica como “yo soy una pringadas”, una afirmación innecesaria por ser algo evidente; se permitió avanzar un paso más y entrar en el terreno peligroso en que consiste pasar la línea roja de lo permisible y entrar en lo que contemplan los artículos del CP, si es que, en este país, hubiera autoridades que se atrevieran a tomar medidas contra personajes de tan baja estofa que, con sus palabras, con su falta de contención y de forma pública, se puede entender que incitan a que algún descerebrado se las tome en serio y decida llevar a la práctica algún acto de aquellos que alguna persona pudiera resultar perjudicada.

La expresión literal, en la citada entrevista, de la señora Esty Quesada fue la siguiente: “Hay que matar a los simpatizantes de Vox”, lo que nos llevaría a la evidencia de que esta mujer se alegraría de que se eliminasen de la faz de la tierra a más de tres millones y medio de simpatizantes, que fueron los que votaron a los políticos de VOX. Parece ser que, el señor Rufián, que en el fondo no es tan valiente como pretende ser, se ha querido disculpar ante la audiencia manifestando que él no se esperaba esta respuesta, pero es difícil pensar que, si hubiera querido mostrar su disconformidad, no hubiera cancelado de inmediato aquella entrevista, evitando que aquella deslenguada continuara proclamando sandeces.

Nos gustaría conocer la opinión que, al respeto, tiene este particular y discutido ministro de Interior, señor Marlaska, el que tan tolerante se muestra con quienes forman parte del elenco de las izquierdas y, tan exigente, por otra parte, cuando se trata de ponerles la proa de la Justica encima a los que, para él, son carne de cañón por el mero hecho de no opinar como a él le gustaría que lo hicieran.

O así es como, señores, desde la óptica de un ciudadano de a pie, empezamos a temer que, por el camino que parece que intentan seguir estos miembros de la extrema izquierda (que son los verdaderamente peligrosos y no aquellos ciudadanos, perfectamente legales, miembros de VOX, que cumplen a rajatabla las leyes de la nación.) corremos el grave peligro de que llegue un momento en el que la paciencia de las personas de orden, el respeto por las leyes y la tolerancia hacia actitudes extremas propiciadas por el actual Gobierno o consentidas por las autoridades autonómicas, cuando no propiciadas por ellas, como ocurre en el caso de Cataluña, llegue a constituir algo intolerable que despierte el instinto de conservación y el de defensa de los valores patrios cuando hayan sido gravemente perjudicados.

Y una advertencia para quienes no vean en lo que hemos comentado, un peligro evidente de que España pueda entrar en una deriva en la que aparezca de nuevo aquella violencia que surgió a raíz de la proclamación del Frente Popular, otro ejemplo de lo que puede llegar a suceder si cundiera el ejemplo de que se tomara en cuenta lo que opina esta señora, Esty Quesada; no hay nada peor que algo que estamos advirtiendo en la España enfrentada. El odio y falta de solidaridad entre unos españoles y otros. En una ocasión esta situación nos costó más de un millón de muertos.


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Una sociedad desmovilizada
Cayetano González. Libertad Digital 7 Septiembre 2021

Es absolutamente comprensible la pereza intelectual y vital que sienten muchos ciudadanos –me incluyo entre ellos– al contemplar el panorama que afecta a la vida política y social de nuestro país. El paréntesis vacacional sirve para descansar –algo de lo que estábamos necesitados todos, tras el año y medio de pandemia–, pero eso no hace que las cosas cambien sustancialmente.

En el ámbito político, seguimos con un Gobierno de coalición social-comunista presidido por el peor presidente que ha tenido España en mucho tiempo –Sánchez está haciendo bueno a Zapatero, que ya es decir…–, que se enrocará en el poder el tiempo que queda de legislatura, más de dos años, ya que todas las encuestas publicadas, salvo las de Tezanos, dan la victoria al PP, que podría formar Gobierno con el apoyo de VOX.

Después del cambio de ministros que hizo en julio, Sánchez intentará centrarse en lo que cree que puede ser más productivo, electoralmente hablando, para sus intereses, aunque eso no le garantice que pueda dejar al margen cuestiones de calado, como el proceso de negociación que ha abierto con los independentistas catalanes. Una patata caliente en la que no tendrá mucho margen de maniobra si quiere respetar la ley y el Estado de Derecho. Las exigencias de los independentistas –amnistía y derecho de autodeterminación– son inasumibles con el actual marco legal, y para cambiar este, es decir, para modificar la Constitución, haría falta un acuerdo en el Congreso de los Diputados entre los dos grandes partidos nacionales, PSOE y PP, que obviamente no se va a producir.

Un aspecto relevante y preocupante ante el actual estado de cosas es la escasa, por no decir nula, capacidad de reacción de la sociedad. Es seguro que en ello habrá influido de manera determinante la situación de cansancio generada por la pandemia. Los meses de confinamiento, las restricciones posteriores de horarios y movimientos, el lento proceso de vacunación y, por supuesto, los efectos negativos en la economía de cada hogar han hecho que los ciudadanos se centren en la supervivencia, en llegar a fin de mes, sin mirar más allá.

Esa situación de cansancio y desmovilización ha sido aprovechada por el Gobierno para seguir llevando adelante su proyecto de transformación política y social del país. Porque de eso va el proyecto de Sánchez y sus socios podemitas; parafraseando al ahora recordado por muchos socialistas Alfonso Guerra, se trata de conseguir que a España no la conozca "ni la madre que la parió".

Los indultos a los políticos catalanes presos por intentar dar un golpe de Estado; el acercamiento a cárceles cercanas o ubicadas en el País Vasco de los presos de ETA; tratar a los herederos políticos de la banda terrorista, Bildu, como un partido político más, llegando a acuerdos con ellos; priorizar los pactos con todos los partidos nacionalistas que quieren que España deje de ser España son algunas de las cosas realmente graves que han sucedido en los casi dos años que lleva Sánchez en la Moncloa. Añádase a lo anterior cuestiones de hondo calado social como la aprobación de la ley de eutanasia, la denominada ley de memoria democrática o la nueva ley de educación y se entenderá mejor ese cambio político y social al que me refería anteriormente.

Ante esta situación, y con unas elecciones generales a dos años vista, no queda otra que resistir –qué acertado y oportuno es el título del espacio de Rosa Díez en Es la Mañana de Federico: "Organizando la Resistencia"– y, en la medida de lo posible, salir de ese estado de somnolencia, de letargo, de desmovilización, en el que está sumida gran parte de la sociedad. No se trata de estar todo el día en la calle, pero sí de mostrar a los actuales gobernantes que no todo vale, y que hasta que se pongan las urnas hay una sociedad que no está dispuesta a pasar sin más por determinado tipo de políticas.

Puigdemont y Rufián, la altura moral del separatismo
Pablo Planas. Libertad Digital 7 Septiembre 2021

En los últimos días, vísperas de la fiesta regional catalana del 11 de septiembre, dos de los principales referentes del independentismo han vuelto a dar muestras de su auténtica calaña. Por un lado, Carles Puigdemont. Por otro, Gabriel Rufián. Se da además la circunstancia de que ambos personajes se profesan un odio profundo, denso, ácido.

En el caso del prófugo de Waterloo, las revelaciones del New York Times sobre las andanzas de su asesor áulico en Moscú ponen de manifiesto hasta dónde es capaz de llegar el líder moral del separatismo en su enfermizo odio a España. Que Josep Lluís Alay (el asesor al que pagamos todos los contribuyentes un sueldo de más de cien mil euros al año por ejercer de director de la oficina que la Generalidad ha dispuesto para el fugitivo) se reuniera en la capital rusa con espías de un régimen propenso a dar pasaporte a sus disidentes con polonio muestra la falta de escrúpulos del círculo de amigos de Puigdemont, donde proliferan tipos como el abogado Gonzalo Boye, del que cabe recordar algo que los medios catalanes silencian por sistema: su condena por haber participado en el secuestro a cargo de ETA del empresario Emiliano Revilla. No es el único sujeto con un pasado criminal en el entorno de Puigdemont, quien dispone de una nutrida agenda de contactos con quienes engrosaban Terra Lliure, la banda terrorista catalana.

Con esos antecedentes y simpatías, no es de extrañar que Puigdemont y los suyos no tengan reparos en contactar no sólo con agentes secretos sino con mafiosos, tal como ha señalado el referido diario estadounidense. De modo que el cívico, pacífico y festivo movimiento separatista que en años de movilización no había tirado ni un papel al suelo se revela como la guarida donde prosperan los personajes más siniestros, resbaladizos y peligrosos, gente sin complejos a la hora de relacionarse con maniobreros y hampones.

Nada nuevo. Se sabía, pero es bueno refrescar la memoria de vez en cuando. También es conocido lo que se puede esperar del diputado de ERC Gabriel Rufián, pero la entrevista con Estíbaliz Quesada, más conocida como Soy Una Pringada, destaca el fondo cobarde y rastrero del personaje, un tipo que aúna lo peor de la izquierda con lo peor del separatismo. Tras utilizar a la joven para que dijera que hay que matar a los de Vox, y asustado ante las posibles repercusiones judiciales del caso, el diputado corre a desmarcarse de las declaraciones de Quesada con un comunicado que debería pasar a la historia de la infamia y la falta de agallas. Tras decir que "el equipo de La Fábrica de Rufián no se hace responsable de las informaciones, ideas, conceptos y opiniones expresadas", añade que "condenamos cualquier tipo de incitación a la violencia y/o al odio hacia todo colectivo o persona a título individual con independencia de su ideología, credo o condición. Sin paliativos". Ni los auténticos fariseos debían de ser tan hipócritas.

Así es que Rufián y Puigdemont, Puigdemont y Rufián. Tal vez el diputado de ERC podría grabar una de sus entrevistas para YouTube con el eurodiputado de Junts per Catalunya (JxCat) y aclarar, por ejemplo, el episodio de las 155 monedas de plata. Sí, hombre, aquello de cuando Puigdemont estuvo a punto de cambiar la declaración de independencia por unas elecciones autonómicas y todo ERC se echó encima del entonces presidente, maniobra que Rufián culminó con el famoso tuit en el que sugería que Puigdemont se había acojonado ante la amenaza del artículo 155 de la Constitución. Hay quien sostiene que todas las desgracias de los que estuvieron presos y de los que siguen fugados vienen de ahí.

La justicia reconoce el marcaje de la ONG del catalán al Govern
El TSJC admite por primera vez a Plataforma per la Llengua, entidad privada con subvenciones millonarias, como codemandada junto a la Generalitat en un contencioso lingüístico
María Jesús Cañizares. cronicaglobal 7 Septiembre 2021

Públicas son las relaciones entre Plataforma per la Llengua (PpL)-Col·lectiu L’Esbarzer y el Govern. Hasta el punto de que la autodenominada ONG del catalán, una de las entidades más subvencionadas --4,2 millones de euros durante el procés--, condiciona la política lingüística de la Generalitat. Pero por primera vez, la Justicia ha reconocido esa vinculación, hasta el punto de admitir a esa asociación privada como codemandada junto a la administración catalana.

De la influencia de PpL, defensora del monolingüismo, en la gestión de la Generalitat da cuenta la decisión de exconsejero de Educación, Josep Bargalló, de dar marcha atrás en su proyecto de flexibilizar la inmersión lingüística debido a las presiones de esa entidad. Asimismo, tal como informó Crónica Global, el secretario de Políticas Educativas, Carles Martínez, admitió en un encuentro con representantes del mundo local de la división existente en la consejería sobre el cumplimiento de las sentencias lingüísticas. Una de las vías era aceptar los porcentajes de un 25% en castellano y un 75% en catalán que marca la Justicia “para, de esta manera, garantizar ese porcentaje mayoritario de lengua catalana en todos los centros. Esta postura está apoyada por la Plataforma per la Llengua”, dijo.
Espionaje en los patios escolares

Especialmente polémico fue el estudio que esta ONG del catalán hizo para fiscalizar el idioma que utilizan los alumnos en los patios escolares. En esa ocasión, el Govern se desmarcó de la iniciativa.

Muy activa en la defensa de la inmersión, Plataforma per la Llengua ha recibido subvenciones millonarias por parte de la Generalitat a lo largo del procés, en base a convenios de financiación anuales y plurianuales que suman un total de 4,2 millones. Solo en 2019, los departamentos de Presidencia, Educación, Cultura, Justicia, Trabajo y Empresa otorgaron a la entidad 535.000 euros destinados al fomento de la lengua catalana.

Ahora, la Sección Quinta de la Sala de lo Contencioso del Tribunal Superior de Justicia de Cataluña (TSJC) ha dado una vuelta de tuerca en esas conexiones al admitir la personación de Plataforma per la Llengua en la causa abierta a raíz del recurso presentado por la Asociación por una Escuela Bilingüe en Cataluña (AEB) en relación al trato discriminatorio dado a los alumnos castellano hablantes que se examinan de la Selectividad. También se han personado las Universidades de Barcelona, Girona y Politècnica de Catalunya.
Estrecho ligamen

La AEB no se ha opuesto a su personación en los autos, pero denuncia “el estrecho ligamen existente de los rectores de esas universidades con la defensa de una universidad monolingüe en catalán y el vínculo de la Plataforma per la Llengua-Col·lectiu L’Esbarzer con la Administración catalana con quien tiene firmado un convenio de financiación”.

Ana Losada, presidenta de la AEB, considera que esa vinculación entre PpL y el Govern reconocida judicialmente “es novedosa y no deja de sorprender que una entidad que defiende el supremacismo lingüístico se persone como parte interesada”. El TSJC ha dado la razón a AEB y ha resuelto que los examinadores no podrán repartir las pruebas en catalán y preguntar luego a los alumnos si las quieren en castellano, sino que deberán entregar un único ejemplar con los idiomas oficiales. De esta forma, se evitan señalamientos.

Losada cree que “Plataforma nos considera un peligro y el Govern da los últimos coletazos y actúan a la desesperada”. Plataforma per la Llengua, según sus estatutos, pretende conseguir que el catalán sea la lengua común, de cohesión social y de interrelación entre todas las personas del ámbito lingüístico catalán.

La trama rusa del golpe separatista
EDITORIAL. Libertad Digital 7 Septiembre 2021

Estas revelaciones de tan amplia repercusión internacional ponen a Pedro Sánchez frente a su tremenda responsabilidad como gran valedor de los sediciosos.

Los servicios de inteligencia europeos han constatado la existencia de numerosos contactos de los separatistas catalanes con secuaces del tirano ruso Vladímir Putin, con el fin de conseguir el apoyo de Moscú a la secesión de Cataluña. Así lo ha revelado el diario The New York Times (NYT) en una extensa información en la que, entre otras cosas, se afirma:

En Moscú, (...) Josep Lluís Alay, alto cargo del autoexiliado expresidente catalán Carles Puigdemont, se reunió con funcionarios rusos, con exagentes de inteligencia y con el nieto de un espía de la KGB, un hombre muy bien conectado. La meta era garantizar la ayuda rusa para lograr la separación de Cataluña del resto de España.

La información desvelada por el rotativo estadounidense reviste una especial gravedad, al tratarse de un intento de las fuerzas separatistas de conchabase nada menos que con el siniestro régimen liberticida de Putin, despiadado enemigo –digo sea de paso– tanto de los movimientos nacionalistas que operan en el seno de Rusia como de la integridad territorial de países que se liberaron del yugo soviético hace sólo unos decenios, como Georgia o Ucrania..

"Muchos de los funcionarios con los que se reunió [Alay] en Moscú están involucrados en lo que se ha conocido como la guerra híbrida del Kremlin contra Occidente", prosigue el NYT. "Se trata de una estrategia a varios niveles que emplea propaganda y desinformación, financiación secreta y movimientos políticos desestabilizadores, ataques informáticos y fugas de información".

Las negociaciones entre la gente del golpista prófugo Carles Puigdemont y los secuaces de Putin fructificaron de algún modo en el llamado Tsunami Democràtic, banda organizada de oscura financiación responsable del asalto al aeropuerto de El Prat y del corte de la conexión por carretera con Francia tras la sentencia del Tribunal Supremo sobre el procès.

No cabe extrañarse a estas alturas de la deslealtad del separatismo ni de su capacidad de traición, pero bien está que sus cambalaches mafiosos queden reflejados negro sobre blanco en los medios internacionales, para vergüenza de los que, como el propio NYT, contribuyeron en algún momento a blanquear el golpe de Estado secesionista.

Pero estas revelaciones de tan amplia repercusión internacional ponen también a Pedro Sánchez frente a su tremenda responsabilidad como gran valedor de unos golpistas indultados que, como ellos mismos afirman, están dispuestos a traicionar a Cataluña y al resto de España.

El TSJC exige de nuevo a la Generalidad que respete los derechos lingüísticos de los alumnos en la Selectividad
Pablo Planas (Barcelona). Libertad Digital 7 Septiembre 2021

El Tribunal Superior de Justicia de Cataluña (TSJC) se ha vuelto a pronunciar en relación a las Pruebas de Acceso a la Universidad (PAU), la Selectividad, a requerimiento de la entidad "Asamblea por una Escuela Bilingüe de Cataluña". En el auto emitido al respecto, carga contra la Generalidad por los incumplimientos en las pruebas del pasado mes de junio y exige que no se identifique a los alumnos que pidan los enunciados del examen en español.

Según la resolución, los examinadores no podrán repartir de oficio los exámenes en catalán y preguntar luego quién los quiere en español o aranés sino que tendrán que entregar un único ejemplar en el que consten los tres idiomas oficiales de la región. Así, en el auto apunta que "se efectuará un nuevo requerimiento específico, con las advertencias legales, para que se proceda en la convocatoria de septiembre a comunicar a los tribunales de evaluación de las PAU que no se anote la opción lingüística de los estudiantes consignando nombres y apellidos, y a que se ofrezca por los profesores vigilantes en qué lengua el alumno quiere que se le entregue el enunciado, sin que el resto de alumnos tengan que conocer cómo ejerce su derecho el examinado; es decir, el ejercicio de su libertad de opción".

Y en la parte dispositiva insiste en que se requerirá a la presidenta y al secretario del Consell Interuniversitari de Catalunya para que impartan instrucciones a los presidentes de los tribunales en relación a las PAU de la convocatoria de septiembre de 2021 en el sentido de no identificar a los alumnos, cualquiera que haya sido su opción lingüística ni anotar la elegida, así como ofrecer los profesores vigilantes, vocales o presidentes los enunciados en cualquiera en las lenguas cooficiales de Cataluña, sin preferencia por ninguna de ellas, pues ésta corresponde a los alumnos para el mejor desenvolvimiento de sus ejercicios".

El TSJC reprende además a la Generalidad al advertir que no respetó los derechos lingüísticos de los alumnos. Como se recordará, el Consell Interuniversitari de Catalunya se negó de entrada a repartir exámenes en español, si bien colocó un cartel en las aulas en las que informaba a los alumnos de su derecho a elegir el idioma de las preguntas. En el caso de que un alumno solicitara el examen en español se anotaba la "incidencia" a "efectos estadísticos".

La "Asamblea por una Escuela Bilingüe de Cataluña" denunció además que la Generalidad había hecho listas con los alumnos que pidieron examinarse en español. La entidad también se quejó del absoluto desprecio por las medidas cautelarísimas impuestas por el TSJC.


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