AGLI Recortes de Prensa   Domingo 19  Septiembre  2021

La (des)memoria histórica empezó en el 37
Luis Asúa. https://gaceta.es

España tiene una historia con muchas luces, pero con no pocas sombras. Tras la degradación del final de la monarquía alfonsina nació un régimen que generó mucha ilusión: la segunda república española.

Pero este nuevo régimen tomó, casi desde su inicio, una deriva deplorable. La quema de conventos, la desestabilización social, la violencia política y otras cuestiones lo llevaron al fracaso institucional y de ahí a la tragedia de la Guerra Civil. Entre esas otras cuestiones yo destacaría, como hace el profesor Velarde, un total abandono de las políticas económicas por parte de los sucesivos gobiernos republicanos.

Al poco de iniciarse la Guerra Civil se desató una terrible violencia revolucionaria, y su intensidad fue especialmente aguda durante los primeros meses de la misma. En ese periodo se cometieron al menos cincuenta mil asesinatos.

El terror rojo está inspirado en el de la Revolución Francesa. Empieza desde abajo, de manera casi individual, y luego se institucionaliza. De ahí que variara mucho el número de asesinatos dependiendo del emplazamiento. Todo comenzó en Rusia y luego se exportó a varios países más, como España. Su objetivo era muy simple: el asentamiento de una clase revolucionaria mediante la aniquilación del resto de las clases sociales.

Ya en 1934, Largo Caballero arengó que “la revolución no se hace con gritos de viva el socialismo, viva el comunismo o viva el anarquismo. Se hace violentamente.” En palabras de Félix Torres, el terrible señor de la guerra de Valdepeñas, “hay que aniquilar hasta la quinta generación de derechistas”.

La violencia más terrible duró más o menos ocho largos meses, desde el verano de 1936 hasta febrero de 1937, hasta que la opinión pública internacional se hizo eco del terror rojo, y ante el desprestigio que ello suponía para el gobierno de la república y sus esfuerzos para recabar ayuda exterior. Entonces el gobierno ordenó detener la despiadada aniquilación del enemigo (otro signo de institucionalización) y culpar de lo sucedido a los comunistas, en general.

En este punto hay que señalar la habilidad del PSOE (pues fueron socialistas en su gran mayoría quienes implantaron el terror rojo) para responsabilizar a los comunistas -muy minoritarios y mucho menos inquietos y susceptibles- ante la opinión pública internacional. Esta antorcha -por llamarla de alguna manera- la recogería incluso la propaganda franquista, que responsabilizó a los comunistas del terror rojo.

El camuflaje, como lo denomina Bollotten, fue el intento de negar la revolución y presentar la violencia como parte de la lucha de una democracia contra el fascismo.

La guerra civil es aún una cuestión muy controvertida y politizada. No en vano son muchos los votantes que incluso hoy en día se adscriben a la derecha o a la izquierda por razones meramente familiares. Esta tradición familiar se remonta a la II república, aunque poco a poco nos estemos modernizando y el voto empiece a ser motivado por razones más allá de lo que hicieron nuestros abuelos y bisabuelos, como la ideología y los programas políticos, la economía o el balance de gestión. Pero el “guerracivilismo” como estrategia electoral, lamentablemente divisoria, sigue siendo una constante socialista.

******************* Sección "bilingüe" ***********************

Henry Parot y el 'Pollo' Carvajal prueban la corrupción de la Ley en España
Federico Jiménez Losantos 19 Septiembre 2021

Han bastado dos nombres en una semana, los del asesino en serie Henry Parot y el torturador y genocida El Pollo Carvajal para demostrar que, en la España de Sánchez, que es la que tenemos, no existe la Ley, y, si del Gobierno depende, no existirá, porque cuenta ya con jueces tan echados a perder en lo político que no hace falta corromperlos en lo económico. Por si acaso, todo ascenso profesional supone recompensa material. ¿Y cómo se asciende? Por el favor político. ¿Y cómo se logra? Con un favor judicial.

La Audiencia Nacional o la justicia post-mortem
El favor que la Audiencia Nacional, tribunal especial para la lucha contra el terrorismo, o por eso cobran los que allí trabajan, ha hecho al Gobierno es no impedir el homenaje a Henry Parot que se preparaba en Mondragón tras ser puesto en libertad por Marlaska y Sánchez. Parot es el más sanguinario de los asesinos en serie de la ETA, que, en su versión política, Bildu, es aliado importante del Gobierno del PSOE y Podemos y socio clave en la comunidad de Navarra. Cualquier ciudadano ligeramente informado conoce una de sus masacres más atroces, la de la casa-cuartel de la Guardia Civil en Zaragoza, donde la banda etarra, hoy bildutarra, asesinó de noche a 11 hombres, mujeres y niños.

La familia Alcaraz, víctimas entre las víctimas, ha impedido, desde la época más noble de la AVT hasta hoy, que aquella masacre cayera en el olvido, como quiere la Izquierda, y todos conservamos las imágenes de las niñas destrozadas y sus ataúdes blancos. Si se quiere mirar, claro está. Pero se ve que la última moda en la Audiencia, sobre comentar amores pasados y presentes del juez Pedraz, es calarse la venda simbólica hasta el gaznate.

Sólo eso explica que un juez llamado Calama haya argüido para no prohibir el enésimo ongi etorri de homenaje a los etarras excarcelados que el Gobierno viene permitiendo, que no puede prohibir algo que no sabe si sucederá. Pero sí sabe lo que ha sucedido en la vida de Parot, que son sus crímenes, y también lo que ha sucedido en todos los homenajes de vuelta a casa de los asesinos etarras, y conoce la indignación, hija de la humillación, de las víctimas de Parot. ¿Y a pesar de saber todo eso, no ha prohibido el acto? No. Para disimular ha dicho que lo haga la Delegación del Gobierno, que, con los mismos elementos de juicio, también ha rehusado. Y lo mismo el Gobierno Vasco, que no nació para molestar a sus hermanos de la ETA.

El resultado es que toda la legislación antiterrorista se ha anulado para favorecer la política del Gobierno, que es la de ayudar a la ETA en lo que necesite, desde favores carcelarios a expansiones de sádica alegría. ¿Qué son treinta y nueve muertos al lado de los intereses de un Gobierno de progreso, que reconoce en forma de ascenso el mérito de los jueces que muestran esa misma sensibilidad, diga lo que diga una Ley de otra época?

Es trágico que toda la arquitectura legal creada trabajosamente a lo largo de cuatro décadas para luchar eficazmente contra el terrorismo sea ignorada y ridiculizada por un juez común ante el asesino menos común de los infinitos asesinos terroristas. Ya pueden sus señorías y el Gobierno -su señor- cerrar la Audiencia Nacional, cobrar el finiquito y marcharse a casa. La jornada de ayer certificó que el verdadero abogado de la ETA se llama Sánchez. Y que todos los juzgados y gobiernos sirven a su abyecta política.

Ni contra el terrorismo ni contra el narcotráfico
La Audiencia Nacional se creó como sucesora del TOP franquista, ya en democracia, para asegurar que los jueces pudieran condenar terroristas fuera de su entorno geográfico, donde eran fácil objeto de chantaje. No hay "juez natural" cuando el juez no puede actuar "naturalmente" o en libertad. Ligada técnicamente a esa dificultad era y es la lucha contra el narcotráfico, cuya capacidad de amedrentamiento y corrupción es letal para la correcta aplicación de la Ley. Terrorismo y narcotráfico están cada vez más unidos, sea en las organizaciones comunistas sea en las técnicas terroristas usadas por ambos, por separado o, como en Colombia y Perú, simultáneamente.

Así, resultó que una jurisdicción especial, expresamente prohibida por la Constitución pensando en los viejos tribunales militares, se impuso en la AN por necesidades civiles. Y en los años más duros del terrorismo, en la década de los 90 del siglo pasado, la tarea de la Audiencia, tanto de jueces como de fiscales, fue heroica, con víctimas como la fiscal Carmen Tagle, asesinada por la ETA, o en defensa del Estado de Derecho, como cuando los "fiscales indomables" que capitaneaba Eduardo Fungairiño y eran María Dolores Márquez de Prado, Ignacio Gordillo y Pedro Rubira se enfrentaron al Gobierno del PSOE por los crímenes del GAL y otros casos. Fue la época en que la Audiencia Nacional logró mayor prestigio ante la opinión pública y se convirtió en lugar deseado para la carrera profesional.

Sin embargo, la ampliación de las funciones de la AN a los delitos económicos, ligados en principio al narcotráfico por el lavado de dinero, pero cada vez más centrado en las actividades bancarias, fue distorsionando la función primitiva de la Audiencia y convirtiéndola en un tribunal político o sensible a las presiones políticas, y, por ese camino, más susceptible de corrupción. La figura emblemática fue Baltasar Garzón su juez estrella, que pasó de enemigo de González por el GAL a venderse como número dos del propio González y, al no ver cumplida su promesa de hacerlo ministro, de nuevo enemigo de González, al que casi llevó a la cárcel. Después se hizo figura judicial al servicio de los comunistas de todo el mundo, en el caso contra Pinochet y luego nada menos que contra Franco. Sus servicios al PSOE de Zapatero fueron tan sórdidos como parte de las cloacas del Estado que acabó expulsado de la carrera por prevaricación en el caso Gurtel y ha dejado las célebres grabaciones junto a Villarejo y Dolores Delgado que prueban el fango en que se había sumido esa jurisdicción. Particularmente sórdida es la carta de extorsión a Emilio Botín firmada por Garzón como juez. De ahí pasó a gestionar los problemas del blanqueo del narcotráfico del Cartel de los Soles, es decir, del régimen de Hugo Chávez y Maduro. Su bufete ha declarado 7.5 millones de euros de beneficio neto en España. Se supone que en paraísos fiscales puede cobrar y guardar muchísimo más.

El triángulo Garzón-Delgado-Caracas
El lector conoce la relación de Garzón con Dolores Delgado y De Prada, juez de la AN que ha participado en actos de respaldo a la ETA, mostrando la más abyecta degradación de la jurisdicción antiterrorista, y cómo la "morcilla" contra Rajoy en una sentencia que la propia Justicia ha declarado ilegal pero que catapultó a Sánchez a la Moncloa, fue premiada con el Ministerio de Justicia y la Fiscalía General del Estado para la pareja de Garzón, Dolores Delgado la del "información vaginal, éxito asegurado" y "Marlaska es maricón", que abochornarían a una carrera menos corrupta u obediente y que ha protagonizado un escándalo tras otro. El mayor, sin embargo, es ostentar esos cargos siendo la novia del Abogado del Narco.

El triángulo Garzón-Delgado-Caracas está por explicar del todo, ya que hay piezas villarejas aún en la nevera de los casos por juzgar, pero el caso del Pollo Carvajal ha mostrado los extremos de degradación, léase corrupción, a que ha llegado la Administración de Justicia con Sánchez. El artículo de Miguel Ángel Pérez en Libertad Digital sobre este asunto es una descripción tan brillante como aterradora del caos absoluto que reina en lo que un país decente consideraría asuntos de alta seguridad del Estado, pero que aquí se han convertido en una cloaca dentro de otra y de otra y de otra. Léase, junto al de MAP, el artículo de Agapito Maestre sobre quiénes son los protectores políticos del Pollo Carvajal, que es uno de los delincuentes internacionales más peligrosos. La conclusión es inapelable: el primero, el Presidente: luego, los ministerios de Interior y Justicia; luego, los jueces que negaron su extradición, con el garzonita De Prada y Guevara al frente; luego, la vicepresidencia comunista de Sánchez -antes Pablo Iglesias, ahora Yolanda Díaz-; y por encima y por debajo de todos y de todo, el CNI, que a medias con los jueces de la Audiencia, los ministros bolivarianos del PSOE y de Podemos, amén de la red de corrupción que mejor que nadie conocen. El resultado es que no se extraditó a Carvajal, pero tampoco se le concedió asilo político, o sí y no, y el CNI lleva dos años largos de casero del Pollo. Al final, la DEA tuvo que dar la dirección en que se ocultaba, aunque hay versiones de que el CNI sabía perfectamente dónde estaba… y ahí lo dejó, a la espera de órdenes políticas. Éstas se escudaron en la falta de decisiones legales, también fallidas, y se produjo un peloteo similar al del caso Parot.

¿Tiene España política exterior propia?
Pero si en el caso del sanguinario terrorista etarra podemos hablar de una responsabilidad política y moral directa de la Audiencia y el Gobierno, en el caso del Pollo se trata de una red de complicidades al más alto nivel. El resultado es que el jefe de contrainteligencia del régimen comunista de Caracas, responsable de la represión, tráfico de drogas y armas, y lavado de dinero, lleva años sin ser extraditado por las evidentes complicidades que el narco-comunismo tiene con los poderes políticos de la Izquierda española.

Desde nuestra Embajada en Caracas, donde los Morodo lavaban las coimas de Pedevesa, a las cuarenta maletas de Delcy Rodríguez y Ábalos, pasando por la financiación de Podemos y la relación con las FARC del PCE de Enrique Santiago, abogado de los terroristas en La Habana, cabe decir sin exagerar que la política exterior española, como acaba de probar el Parlamento Europeo, actúa como narcocancillería del Foro de Sao Paulo.

La defensa de la dictadura cubana en Estrasburgo por un elemento del comunismo en España ha coincidido con la de López Obrador en el II Centenario de México, convertido en cántico a la tiranía castrista. Borrell podría llamarse Obrador, o Cobrador, como en El conejo en la luna. Pedro Sánchez podría apellidarse Kirchner, o simplemente K. Y Monedero, claro, Luminoso, como pionero en ir a sablear al gobierno senderista de Lima. La política exterior española no existe como realidad autónoma. Somos un apéndice, valioso por europeo, de la diplomacia bolivariana. Es lógico que a los españoles, sobre todo a las víctimas del terrorismo, nos traten los rojos de aquí como a los cubanos, venezolanos o peruanos de allá: a patadas. Con todas las de la Ley, eso sí, despachada en juzgadillos de alcance y alcancía.

Un grito extraño en Mondragón
Óscar Monsalvo. vozpopuli.es 19 Septiembre 2021

Fue un grito extraño el que se pudo oír ayer en Mondragón. Antes y después se escucharon otros más normales, los clásicos que nunca faltan: 'Presos vascos a casa' o 'Españoles, hijos de puta', todo bajo una pancarta en la que se podía leer 'Solución' y 'Convivencia'. La extrañeza no se debía al grito en sí, sino a que en un primer momento me costó localizar de dónde procedía. A un lado estaba Francisco José Alcaraz con su asociación, 'Voces contra el terrorismo'. Estaba en Mondragón porque a su hermano Ángel y a dos sobrinas, hijas de otra hermana, los asesinó ETA el 11 de diciembre de 1987. Cuatro miembros de la banda terrorista colocaron un coche bomba junto a la casa cuartel de Zaragoza y mataron a once personas. Uno de los asesinos era Henri Parot, y esto es precisamente lo que estaba al otro lado: los familiares, amigos y simpatizantes del terrorista.

Hace dos meses Sare, una asociación que pide la excarcelación de todos los etarras —por la convivencia y para dar una "solución al conflicto vasco"— convocó en la localidad guipuzcoana un acto festivo en solidaridad con el asesino de la casa cuartel. El acto principal iba a ser una marcha de 31 kilómetros en la que 31 promotores se irían pasando el relevo (la cifra pretendía denunciar los 31 años que Parot lleva en la cárcel), pero además de la marcha había otros actos preparados: servicio de barra con bebidas, chistorra y costilla, una electrocharanga y juegos infantiles para que los padres pudieran llevar a sus hijos a un evento tan ejemplar; el típico plan familiar de sábado.

Finalmente el viernes, un día antes, desconvocaron la marcha para "evitar la confrontación". Fue algo sorprendente. Y es algo que conviene interpretar bien. Si la asociación de solidaridad con los etarras decidió replegarse y cancelar la fiesta del terror no fue por hondas palabras presidenciales ni por gestos admirables en lugares lejanos; fue, sencillamente, porque hubo gente que anunció que se iba a presentar en Mondragón para observar y denunciar el acto. Si algo hay que aprender de lo del sábado es que para acabar con el mal hay que salir de casa y situarse frente a él, aunque sea incómodo. Porque el mal, cuando está tan arraigado, no se va solo. Y porque "inaceptable" es una palabra que debe ir acompañada de actos concretos, salvo que quien la pronuncia sea un hipócrita y que lo único inaceptable sea en realidad el posicionarse firmemente contra ello.

Los que gritan 'asesinos'
El grito, decíamos, se escuchó poco antes de las 13:00: "¡Fascistas, asesinos!". Lo normal, sabiendo cuáles eran los lados, era pensar que había venido del lado de Alcaraz. El uso de la palabra 'fascista' para referirse a una banda que mataba en nombre de la izquierda y del nacionalismo está ya demasiado extendido como para intentar poner orden, pero 'asesinos' dejaba espacio para pocas dudas. El grito se oyó una segunda vez, y una tercera, y en cada una de ellas me parecía que no venía del lado al que miraba. A la cuarta hice caso a la persona que me estaba diciendo que no, que venía del lado de los de Parot; y efectivamente, eran ellos los que estaban llamando "asesino" a Alcaraz.

Era en concreto una mujer desde un balcón, frente a la plaza en la que se estaba desarrollando el acto en memoria de las víctimas. En otros edificios había vecinos golpeando cacerolas; en la calle los chavales que se habían quedado con ganas de más tras el acto de Sare expresaban un odio depurado, bien regado y con los papeles en regla, perfectamente legal; pero aquella mujer, sin saberlo, estaba ofreciendo un retrato perfecto de buena parte de la sociedad vasca. Esa parte que se apunta a una fiesta por Parot, a escribir cartas de amor a los presos de ETA o a llamar "asesino" a alguien que ha visto cómo su hermano y sus sobrinas eran asesinados por terroristas a los que ellos consideran vascos ejemplares.

Esa gente no es una minoría ruidosa, y frente a ellos no hay un gran rechazo social. Es difícil de aceptar, pero es la realidad. Esa gente está representada por un partido, EH Bildu, que es la segunda fuerza en el Parlamento vasco; por Bildu, pero no sólo por ellos, porque en muchos otros partidos el mensaje sobre el "conflicto" y la "solución" es el mismo, y porque en algún otro partido se acepta a la izquierda abertzale, a los del lado de Parot, a los que gritan "asesinos" a las víctimas mientras festejan cada excarcelación de los asesinos de verdad, como compañeros políticos.

La izquierda abertzale está acostumbrada a ocupar el espacio público con sus miserias morales, sus defensas de los asesinos y sus fiestas del terror. Por una vez la presión social de unos pocos, algo a lo que no están acostumbrados, les ha llevado a replegarse. De unos pocos; imaginemos por un momento lo que se podría conseguir si esos pocos fueran unos pocos más, si poco a poco fuéramos perdiendo el miedo a recordar lo evidente y a decir que los asesinos son sus presos.

El enemigo es Sánchez, no Ayuso
EDUARDO INDA. okdiario 19 Septiembre 2021

Siendo casi un niño viví muy de cerca esa travesía del desierto que llevó al Partido Popular de ese Egipto que fue para ellos la oposición a la tierra prometida. Un periplo que en algún momento hizo caer a las huestes de Génova 13 en la desesperanza porque no ganaban ni a tiros a Felipe González, al punto que en algún momento llegaron a pensar que el sorpasso al PSOE no se produciría estando ellos con vida. Eran tiempos en los que Txiki Benegas, el sempiterno secretario de Organización socialista, se permitía el lujo de vaticinar chulescamente que “el sucesor de Felipe González en Moncloa se encuentra en estos momentos estudiando COU”.

La eternización de la travesía del desierto tenía dos motivos: primero, que Felipe era mucho Felipe, y segundo que Alianza Popular era una jaula de grillos en la cual había familias, clanes, bandas, bandos, más enemigos que amigos y, sobre todo, puñaladas por doquier. Manuel Fraga era tan dócil de puertas afuera, con esas lamentables escenas del sofá con Felipe González, como dóberman intramuros. Consecuencia: González gobernó de octubre de 1982 a marzo de 1996, ¡¡¡13 años y medio que se dice pronto!!!

Primero fueron las traiciones de ese caricaturesco locatis que es ahora Jorge Verstrynge a Manuel Fraga. El León de Villalba se lo cepilló de un plumazo cuando vio que el entonces killer y muy derechista secretario general le había querido hacer la cama con la excusa de que jamás derrotaría al sevillano que más votos se ha metido en el bolsillo en democracia. El presidente nacional de Alianza Popular sustituyó al antaño neonazi y ahora podemita por Alberto Ruiz-Gallardón, al que por aquel entonces apodaban “Gallardín” en alusión a su condición de vástago del tan inolvidable como genial José María Ruiz-Gallardón.

El bienio 1985-1987 fue un lujo para Felipe González, la derecha se descomponía, Fraga continuaba aceptando ese cepo que eran las escenas del sofá entre el presidente de los 202 diputados y un oponente vulnerable al halago al que regaló el estatus de “jefe de la oposición”. Estatus aún vigente hoy día que garantiza que Casado, por ejemplo, pueda preguntar semanalmente a Sánchez en las sesiones de control de los miércoles e impide que Abascal, baranda de la tercera fuerza parlamentaria, haga lo propio. Es más, el líder de Vox ha de esperar 35 días entre interpelación e interpelación.

Estaban todos a tortas con todos. La izquierda mediática se hacía pis de la risa al contemplar lo tolais que eran los adversarios y en Moncloa vivían como si España fuera un régimen de partido único porque certificaban a diario que los de enfrente tenían entre cero y ninguna posibilidades de quitarlos de circulación a corto, medio y largo plazo. Fraga intentó cambiar la historia en 1987 convocando un Congreso extraordinario del que saldría su sucesor. Antonio Hernández-Mancha derrotó a ese Miguel Herrero de Miñón al que los medios enemigos, que eran prácticamente todos —en eso tampoco ha cambiado la historia—, se referían como “el repelente niño Vicente” por su indisimulada y descomunal brillantez. El cónclave se cerró en falso: las guerras intestinas continuaron y ni dos años más tarde Fraga se cargó a Hernández-Mancha y puso de candidato a las generales de octubre y posteriormente a José María Aznar.

Aznar entendió que para finiquitar de verdad la travesía del desierto debía hacer exactamente lo contrario de lo que era costumbre en Génova 13. Unió al partido como una piña en torno a él tras deshacerse de las vacas sagradas en el Congreso de Sevilla de 1990, el de la mítica frase fraguista, “aquí no hay ni tutelas ni tu tías”, y a punto estuvo de botar a González en las elecciones de 1993. Lo consiguió en 1996 y por los pelos. Fue casi un milagro porque Felipe dominaba medios, empresas y sociedad civil. Pero si consiguió su objetivo fue, ni más ni menos, porque el partido estaba férreamente unido y cohesionado, porque todos estaban a una, que no era otra que jubilar a un presidente al que le brotaban casos de corrupción todos los días.

Y porque tuvo presente en todo momento esa frase de Romano Salustio que constituye una de las grandes verdades de la vida: “La unión hace la fuerza”. Pablo Casado se aplicó a pies juntillas la hoja de ruta de su padrino José María Aznar desde su inesperada victoria en el Congreso de 2018 —sólo le apoyaban dos medios, esRadio y OKDIARIO—: largó sin contemplaciones a las viejas glorias del marianismo y conformó un grupo de fieles que estaba a muerte con él. Suya fue la digitación de José Luis Martínez-Almeida y de su amiga desde hace 17 años Isabel Díaz Ayuso y el mantenimiento como foto del cartel autonómico andaluz del antaño sorayista Juanma Moreno. Sobra decir que acertó contra todo y contra todos. Los que le pusieron a caer de un burro por nominar a “dos desconocidos” y a un tipo que carece de carrera universitaria tuvieron que admitir que había sido una jugada maestra.

Casado, que se las sabe todas porque lleva en esto 22 de sus 40 años, tampoco era ajeno al hecho de que para triunfar en Moncloa has tenido que haberlo hecho previamente a nivel autonómico y, más concretamente, en Madrid. Tanto en su caso como en el de Aznar es evidente que el huevo fue antes que la gallina. La victoria de Álvarez del Manzano en 1991 y la de Alberto Ruiz-Gallardón en 1995 en ese espejo de todas las Españas que es Madrid fue la antesala de la de José María Aznar a nivel nacional. Y el paseo militar de Díaz Ayuso el 4 de mayo era lo que necesitaba el PP para dar el sorpasso al peor y más inmoral presidente de nuestra historia constitucional.

Y se obró el milagro, vaya si se obró el milagro. Al punto que desde ese martes para la historia las cosas nunca volverían a ser igual. Las encuestas otorgan una ventaja consolidada de Casado sobre Sánchez de más de 30 escaños, excepción hecha de esa malversación de caudales públicos que representan las del prostituido CIS de José Félix Tezanos. Estábamos en ésas, con un Casado mejor que nunca, con un Sánchez que ya no puede salir a la calle por miedo a las pitadas e incluso a una agresión física, y de repente parió la abuela por obra y gracia de un Teodoro García Egea que donde había dicho «Ayuso es la mejor candidata” ahora afirma “en Madrid hay dos líderes consolidados”. Una pullita que se unía al robo del protagonismo a la presidenta en el balcón de Génova 13 en la noche del 4 de mayo y al pertinaz intento de situar por lo civil o por la criminal a la desconocida Ana Camíns en la Presidencia de la regional madrileña.

El por otra parte inteligentísimo García Egea es tal vez el gran responsable de este aquelarre que ha provocado que el todavía presidente del Gobierno esté relamiéndose de gusto en sus aposentos monclovitas. Pero no el único. En el otro bando hay también quien jalea a Díaz Ayuso para que dé antes de tiempo el gran salto a una política nacional en la que, en realidad, está a diario confrontando con un Pedro Sánchez que tiene una obsesión machistoidamente enfermiza con ella.

Pablo Casado, que es el español con más papeletas para ser el próximo presidente del Gobierno, para convertirse en el tipo que nos libre de este infierno socialcomunista, debe tocar a rebato de una vez. Por egoístas razones personales y porque, que nadie se engañe, ganar a Ayuso un congreso regional es tan difícil como intentar vencer al tenis a Rafa Nadal o al golf a John Rahm. La inquilina de la Puerta del Sol es ya algo más que una política, es un mito, una celebridad, una rock and roll star en resumidas cuentas. Ella lo definió genialmente el miércoles pasado al llegar en loor de multitudes a un acto en el CEU: “Parezco Britney Spears”. Todos querían tocarla, besarla y hacerse un selfie con ella. Y vencer a un mito es física y metafísicamente imposible. Eso lo saben perfectamente Egea, por eso no entiendo a santo de qué viene esto de tocar los ovarios a la presidenta de la Comunidad, y el político mejor preparado de España, José Luis Martínez-Almeida. Se ha suscitado un debate masoquista y estéril: hasta un niño de cinco años sabe que Ayuso no tendrá rivales y, que si aparecen, arrasará.

A ver si se enteran que el enemigo es Pedro Sánchez. El sujeto que ha pactado con el partido de ese malnacido Henri Parot que asesinó a 39 personas, siete de ellas niños; el indeseable que metió por primera vez en la historia democrática europea a unos comunistas en un Ejecutivo; el socio de los golpistas catalanes; el antipatriota que permite que retiren una bandera española en un acto en el que él participa; el autócrata que restringió salvajemente libertades durante el ilegal estado de alarma y cerró el Parlamento; el tipo que indultó por bastarda conveniencia política a los tejeritos catalanes; el desalmado que ha acercado al País Vasco a todos los multiasesinos etarras y que hace todo lo posible por Fiscalía interpuesta para que los pongan en libertad; el ladrón de doctorados; el iletrado que se está cargando la cultura del esfuerzo en nuestra Educación; el Franquito que intenta asaltar la Justicia; el economista fake que nos ha provocado la mayor caída de PIB desde que existen registros; el responsable de que España fuera el país con mayor número de muertos en la primera ola de la pandemia; el frívolo que permitió ese 8-M que disparó exponencialmente los contagios; y, cómo no, el mayor mentiroso de la historia de la democracia y eso que el nivel estaba muy alto. Y así podría seguir hasta pasado mañana.

El enemigo, pues, es el socio de proetarras, bolivarianos y golpistas, no una Isabel Díaz Ayuso que dio una soberbia lección de gestión al mundo durante la pandemia y cuyas políticas económicas han provocado que en el último trimestre de 2020 Madrid creciera ya al 4,4%, 10 veces más que la media nacional (0,4%) y 11 más que Cataluña (-0,5%) y que de junio a junio el PIB de la región haya engordado un 31% frente al 19% de media nacional.

Si te logran dividir desde fuera, es decir, por acción, malo. Si lo logran por omisión, infinitamente peor. El PP debe permanecer unido so pena de poner en riesgo la tan necesaria como en estos momentos segura victoria de Casado en las generales y otro triunfazo en las municipales y autonómicas de dentro de 20 meses. No hay otra. Con que miren retrospectivamente a su pasado orgánico, a esos infelices años 80, les bastará para determinar que tengo razón. Y, si siguen sin creerme, que repasen El arte de la guerra de Sun Tzu, que hace 2.500 años dio dos consejos que vienen que ni pintados para finiquitar la que se está liando en el PP:

—Mantén a tus amigos cerca y a tus enemigos más cerca.
—Si utilizas al enemigo para derrotar al enemigo, serás poderoso en cualquier lugar al que vayas.

Pues eso: que se dejen de estos putos líos y centren todos sus esfuerzos en ese Pedro Sánchez que es lo peor que nos ha pasado nunca. No está en juego el PP, que también, está en juego España, la España constitucional, nuestras libertades. O sea, todo.

Sin prisa, sin pausa y sin vergüenza
Alejo Vidal-Quadras. vozpopuli.es 19 Septiembre 2021

La imagen de un presidente del Gobierno de España inclinándose reverente ante la enseña de una parte de la Nación transformada por una caterva de delincuentes de baja estofa en emblema del peor ataque contra la unidad nacional desde la Transición, revolvió el pasado miércoles el estómago de millones de españoles hartos de tanta ignominia, tanta indignidad y tanta traición. La denominada "mesa de diálogo" por Pedro Sánchez y "mesa de negociación" por sus interlocutores separatistas es en sí misma un motivo de oprobio insoportable para cualquier ciudadano que no posea la pétrea faz del actual inquilino de La Moncloa. El encargado de defender el prestigio de España y la fortaleza de su orden constitucional acudió a Barcelona a humillarse y a humillarnos de paso al resto de sus compatriotas.

Más allá de la retórica inane del Gobierno central y de las bravatas con sordina del insignificante presidente de la Generalitat, la verdadera clave de este encuentro en el que los dos participantes han rivalizado en mostrar al otro su dominio del método Ollendorff, radica en el convencimiento de ambos de que se han embarcado en un puro ejercicio teatral sin sustancia alguna. En efecto, la exigencia de autodeterminación y amnistía de Pere Aragonés equivale a pedir la luna porque la Constitución es lo suficientemente explícita en sus artículos 1.2, 2 y 62i como para demostrar que ni siquiera un Ejecutivo de la vileza del que hoy padecemos puede satisfacer semejantes demandas. Por tanto, lo que pretende la parte secesionista es simplemente imposible y de ahí que la conversación debiera haberse terminado a los pocos minutos de empezar, pese a lo cual duró dos horas, demostrando así la catadura de los contertulios. Del otro lado, lo que puede ofrecer Sánchez es más autogobierno, más competencias, más dinero y una retirada aún más pronunciada de la presencia del Estado en Cataluña. Este tipo de propuesta no es de recibo para la contraparte golpista porque su hostil socio exiliado en Waterloo y las hordas de la CUP y de la ANC tronarían acusándola de botiflera, cobarde y vendida. La conclusión es que la tan cacareada mesa está irremisiblemente condenada al fracaso. La pregunta que surge de inmediato es: ¿por qué entonces la han puesto en marcha y por lo que se ve tienen intención de mantenerla activa? La respuesta se concreta en una sola palabra: tiempo.

Tanto Sánchez como Aragonés necesitan tiempo como el aire que respiran. Sánchez lo necesita para durar, que es su único y primordial objetivo, prolongar su mandato a cualquier precio hasta agotar la legislatura. A Aragonés le es imprescindible disponer del suficiente margen para imponer su hegemonía en el campo insurrecto doblándole el brazo a JuntsxCat, a Elisenda Paluzie y a la CUP. Por consiguiente, esta menesterosidad compartida les ha transformado en aliados forzosos y han de alargar la comedia un mínimo de dos años sea como sea. Desde esta perspectiva, se entiende perfectamente el planteamiento de Aragonés de iniciar una serie de reuniones "discretas", léase opacas, y el anuncio de Sánchez de que los contactos seguirán "sin plazos". Si los manejos que urdan permanecen secretos al abrigo de periodistas y de la oposición y no existe límite temporal para el montaje, su utilidad como sostén en el poder de los dos participantes se multiplica.

Malos augurios en Moncloa
Es obvio que esta martingala muestra una considerable fragilidad ya que se verá sometida a los embates del PP, de Vox, de los partidarios de la vía unilateral y de los medios de comunicación no comprados por el Gobierno que todavía resisten. Hasta cuándo podrán aguantar los dos Ejecutivos, el central y el autonómico, un fraude tan descarado, el futuro nos lo aclarará, pero no tiene visos de tenerse en pie el largo período que persiguen sus protagonistas. Se ha apuntado que el encargado de armar jurídicamente el invento si al final cristaliza en un acuerdo será Félix Bolaños, lo que teniendo en cuenta sus sonoros éxitos en los dos estados de alarma, no augura nada bueno para Sánchez.

En cualquier caso, incluso si Sánchez consiguiera su propósito y ERC aceptase un trato que ensanchase aún en mayor medida el control de los nacionalistas sobre Cataluña dotando a la Generalitat de más recursos y de más y más intensos instrumentos de autogobierno, todo lo que obtuvieran no sería para ellos otra cosa que un nuevo paso hacia la independencia, de tal forma que en su próximo intento estarían en condiciones más favorables de consumar su húmedo sueño de borrar a España del mapa.

En suma, que asistiremos a otro espectáculo degradante más de los muchos y diversos que nos viene ofreciendo el sanchismo, ese movimiento político que combina magistralmente el narcisismo, la osadía, el rencor, la mentira y la total carencia de escrúpulos.

Los canallas de Mondragón
Francisco Marhuenda. larazon 19 Septiembre 2021

Durante décadas, desgraciadamente, los criminales de ETA estuvieron muy presentes en nuestras vidas. La banda terrorista quería la independencia del País Vasco para que fuera una dictadura similar a lo que existía en Albania o Cuba.

No eran más que cobardes que se escondían detrás de los pasamontañas, pegaban tiros en la nuca, colocaban bombas debajo de los coches o extorsionaban. Centenares de personas vivían de esa actividad criminal y una parte de la sociedad vasca los veía como héroes y otros como instrumentos útiles para extorsionar al Estado con el fin de conseguir recursos y transferencias de competencias.

En los «años de plomo» se produjeron, aproximadamente, un centenar de muertos cada año. Lo importante era matar en un intento infructuoso de conseguir sus objetivos. Durante los debates constitucionales era un goteo de atentados para influir en el proceso. La Guardia Civil no podía cumplir sus labores de tráfico con normalidad, porque eran blancos perfectos en el País Vasco o Navarra. La Transición fue generosa con la amnistía, pero los etarras tenían otra hoja de ruta y no querían abandonar las armas. Los que lo hacían eran asesinados.

Las ofensivas etarras tuvieron enfrente la unidad de los demócratas, aunque hubo demasiados cómplices, directos o indirectos, en el País Vasco. Los medios de comunicación teníamos una posición firme en la condena de esos criminales y el mundo abertzale. Nadie imaginaba que el fin del terrorismo comportaría la normalización e, incluso, aceptación de ese mundo tan repugnante. Y así ha sido para una parte importante de la izquierda.

No solo se ha iniciado un proceso de acercamiento de los presos, sino que incluso se pide que salgan de las cárceles antes de cumplir unas penas que son muy bajas para el horror que provocaron. Los herederos de ETA, encabezados por Otegi, tienen presencia en las instituciones. Esto muestra que una parte de la sociedad vasca sigue estando enferma. Es lo que sucede cuando vemos que se apoya a Parot, uno de los etarras más sanguinarios, en un claro desprecio a las víctimas. Es muy duro constatar que Bildu despierta mayor simpatía en la coalición de gobierno y los partidos que la apoyan que el PP o Vox. A los que les preocupa tanto la mal llamada memoria democrática, no tienen reparos en olvidar la memoria del terror etarra que el PSOE sufrió en sus propias carnes.

No tenemos por qué perdonarles
No recordar la historia reciente es muy preocupante. En otras ocasiones me he expresado en contra de la manipulación histórica sobre la Segunda República y la Guerra Civil. Es un auténtico despropósito y un insulto a la inteligencia. Es la consagración de la mentira alrededor de una historia oficial al servicio de la política partidista. En este caso, sentarse a negociar con Bildu es, simplemente, repugnante. No es que la democracia sea superior, que lo es, sino que hay políticos oportunistas que prefieren el tacticismo cortoplacista para conseguir unos votos.

No hay que olvidar y es fundamental reivindicar el recuerdo de esos casi mil muertos asesinados por la banda terrorista y los miles de heridos que provocaron sus atentados. Un amigo me decía el otro día que no es Dios y por tanto no tiene por qué perdonar. En este caso es cierto. No tenemos por qué perdonarles. A muchos les ha caído el peso de la ley, es cierto que no en el grado que merecerían, y otros no han pagado por lo que hicieron, pero una gran democracia como la española no tiene que olvidar o mirar a otro lado.

El terrorismo fue derrotado por la unidad de los demócratas, la brillante acción de los cuerpos de seguridad del Estado y la labor realizada en el exterior para acabar con sus países refugios o la simpatía que algunos sentían por esos criminales que se presentaban como luchadores por la libertad del pueblo vasco. Esto era un auténtico sarcasmo, porque al resto de autonomías ya les gustaría tener las competencias y recursos que tiene el País Vasco.

El terror ayudó, aunque sea triste reconocerlo, a que se aceleraran competencias o se fuera generoso con el cupo y el concierto económico. Es políticamente incorrecto decirlo, pero es una realidad. Hubo una generosidad con el gobierno vasco para conseguir su colaboración. El PNV rechazaba el terrorismo, pero se beneficiaba de sus actuaciones aunque le repugnaran.

Desde la victoria sobre ETA, no han parado los homenajes a los etarras mientras la izquierda se escandaliza cuando alguien hacía algún comentario favorable al franquismo. Se quiere ilegalizar a la Fundación Franco y perseguir todo aquello que se considere, desde la «historia oficial», como apología de ese período, pero en cambio no harían lo mismo con aquellos que sembraron de terror nuestro país. Las Cortes tendrían que aprobar una ley que ilegalizara a los herederos de ETA y se persiguiera la apología del terrorismo. Una norma que impidiera esos dos homenajes a la semana que se han producido a lo largo de este año. Eso sí es memoria democrática.

El problema es que el PSOE es tan cobarde como oportunista y Podemos contempla con simpatía a los etarras y sus sucesores políticos. Es triste que la izquierda que se llena la boca con la democracia, el progresismo y la historia no sea capaz de defender a las víctimas del terrorismo y la memoria de una sociedad que luchó unida contra ETA. No solo los políticos son indiferentes, sino también lo son los intelectuales y los periodistas que quieren pasar página y olvidar el pasado. Les preocupa más la Guerra Civil y el franquismo que el horror que se vivió hasta hace pocos años.

PAÍS VASCO
Las víctimas, en Mondragón: "Se está alimentando a la serpiente de ETA"
FERNANDO LÁZARO. Enviado especial. Mondragón. El Mundo 19 Septiembre 2021

Tensa jornada la que se ha vivido este sábado en Mondragón. Hasta esta localidad guipuzcoana se han trasladado las víctimas del terrorismo para confrontar con las iniciativas de la izquierda 'abertzale' por los presos de ETA.

Desde Voces contra el Terrorismo, José Alcaraz, convocó este acto como respuesta al inicial de Sare en el que se quería homenajear al etarra más sanguinario que permanece en prisión, Henri Parot, condenado por 39 asesinatos. Hasta allí se han desplazado víctimas del terrorismo como María Jesús González (madre de Irene Villa), Ana Velasco, Antonio Salvá, Salvador Ulayar, o el propio José Alcaraz, que enterró a su hermano y a sus sobrinas gemelas de tres años en el atentado cometido por el comando de Parot contra la casa cuartel de la Guardia Civil en Zaragoza.

Y junto a las víctimas, una amplia representación de Vox, con su presidente, Santiago Abascal, al frente. Macarena Olona, Ortega Smith, Marta Castro, Patricia Rueda,... y un largo etcétera de las caras más conocidas de la formación verde.

También se dieron citado en su doble condición de víctimas y de políticos del PP Daniel Portero, presidente de Dignidad y Justicia y Carlos García, vicesecretario general del PP de Vizcaya y secretario ejecutivo del PP vasco. Antes de este acto central, medio centenar de personas se dio cita también en Mondragón en la nave donde estuvo secuestrado José Antonio Ortega Lara durante 537 días, convocados por el PP. Alli estuvieron Carlos Iturgaiz, Ana Beltrán, y los citados Portero y García.

Importante dispositivo
La Ertzaintza desplegó un importante dispositivo de seguridad para evitar incidentes en una jornada que se preveía de altísima tensión. Y el objetivo de losa gentes antidisturbios se logró con efectividad: la jornada transcurrió sin apenas incidentes. Y eso que se encontró con un grupo de dos centenares de radicales que trataron en todo momento de boicotear la protesta de las víctimas. Desde apenas 50 metros, les provocaron llamándoles "fascistas" y lanzando proclamas por los presos de ETA. Las víctimas respondieron con gritos de "ETA asesina" y con vivas a España.

Fue María Jesús González, la madre de Irene Villa, la primera que tomo la palabra. Los convocantes evitaron colocar una instalación de sonido fija, para que el acto tuviera un corto recorrido. Y los portavoces tiraron de megáfono. Pese a ello, el mensaje fue claro, de nuevo demandando "memoria dignidad y Justicia". González denunció la falta de arropo con las víctimas y lanzó una advertencia: "Espero que no se tengan que arrepentir de alimentar a la serpiente de ETA", en referencia a los que blanquean los homenajes a los presos de ETA.

La madre de Irene insistió en reclamar "dignidad para las víctimas y deslegitimización para los asesinos". Y citó una una por una a todas las víctimas de la casa cuartel de Zaragoza. No eran pocos los asistentes que no lograban contener la emoción. "Es que lo de hoy es muy importante. La pena es que no estemos todos juntos aquí y se hayan dispersado los actos", apuntaba uno de los asistentes que se emocionaba cuando se rememoraban los nombres de los seis niños asesinados en Zaragoza.

Mientras pronunciabas su intervención arreciaban los gritos de los radicales que trataban de boicotear el acto. Algunos vecinos también salieron al balcón con cacerolas para silenciar a las víctimas. Pero eran minoritarios. El acto se produjo con el mayoritario silencio de la ciudadanía. "Han venido pocos a protestar", apuntaba con cierta tranquilidad uno de los ertzainas que participaba en el cinturón de seguridad.

Tras María Jesús tomó el micrófono Alcaraz. El presidente de Voces contra el Terrorismo y ahora diputado por Vox fue el iniciador de la "rebelión cívica" cuando las victimas del terrorismo tomaron las calles para protestar contra la negociación del Gobierno con ETA.

Ahora, de nuevo ha convocado y esta vez en un lugar emblemático para la izquierda 'abertzale' como es Mondragón. "Dicen que hemos venido a provocar. Y si, hemos venido a provocar las conciencias de los españoles, para que despierten y vean lo que está pasando, cómo se intenta blanquear a los terroristas. Quieren que renunciemos a la memoria, a la dignidad y a la Justicia. Y no lo van a conseguir.", apuntó.

"Dicen que esto es un acto político. ¿Desde cuándo las víctimas no podemos hablar o salir?", apuntó Alcaraz. "Y yo digo: hasta aquí hemos llegado. Digo basta. El delito de odio es permitir que se homenaje a los asesinos", defendió el presidente de Voces contra el Terrorismo.

Las intervenciones estuvieron salpicadas por gritos de 'Viva España' y el recuerdo de los asesinados por Parot. En la plaza Garibay se dieron cita casi un millar de personas.

Abascal y la "traición" de Sánchez
El acto finalizó con el Himno Nacional. Ningún político tomó la palabra. El líder de Vox, Santiago Abascal, atendió a los medios cuando las víctimas había recogido ya sus pancartas. "Lo que de verdad está ocurriendo con la permisividad del presidente del Gobierno es un acto permanente de exaltación del terrorismo y de reivindicación de ETA y de todos y cada uno de sus crímenes. Y por eso nosotros estamos aquí, para denunciarlo, para no contribuir con nuestro silencio, pero también para denunciar la traición del presidente del Gobierno, que hoy es presidente gracias a los votos de ETA. Y esa traición de Pedro Sánchez pretende que la paguen los españoles y las víctimas del terrorismo. Y por eso siempre estaremos con las víctimas del terrorismo en Mondragón y donde haga falta", aseguró Abascal.

La convocatoria apenas se prolongó durante media hora. Hasta la misma plaza llegaron escoltados los autobuses y la caravana de Vox y de las víctimas. La Ertzaintza puso en marcha un segundo despliegue para dar cobertura a esta caravana. No evitó que de forma aislada algunos radicales lanzaran piedras a algunos de los diputados de Vox. Pero un amago de carga policial ahuyentó a un pequeño grupo de radicales que trató de provocar incidentes.
La plaza quedó en paz pero con el aviso de las víctimas que asistieron de que este acto no será aislado. "Tenemos que salir cada vez que pongan en marcha un homenaje a un etarra. No puede ser que la calle vuelva a ser suya. Tenemos que estar presentes y denunciar todos y cada uno de los actos en los que tratan de homenajear a los presos, porque nos humillan y enaltecen a ETA. Y tenemos que estar todos juntos", apuntó también Daniel Portero, que estuvo tanto en el acto del PP como en el convocado por Alcaraz. Lo mismo hicieron también un reducido grupo de Nuevas Generaciones del PP.

Tensión, cargas y un herido
Momentos de tensión, algunas cargas policiales y carreras, en las que una persona ha resultado herida, se han registrado este sábado en Mondragón tras el acto de Voces contra el Terrorismo y Vox en apoyo a las víctimas del etarra Henri Parot.

Una vez finalizado el acto, cuando los asistentes se dirigían a los dos autobuses en los que han llegado se ha producido momentos de tensión al cruzarse gritos entre los manifestantes y los simpatizantes del partido de Abascal. En ese momento, se han lanzado algunas piedras y un balde de agua desde un balcón contra la comitiva de participantes de la concentración.

La Ertzaintza ha efectuado un par de cargas policiales, en la zona de la Parte Vieja, para disolver a un grupo de encapuchados que ha lanzado botellas contra los agentes que participaban en el dispositivo, según ha informado el Departamento de Seguridad.

Tras una de esas cargas, un hombre de avanzada edad, ajeno a los incidentes, ha resultado herido en el transcurso de los incidentes y ha sido trasladado por una ambulancia con una brecha en la cabeza. Según la información del Departamento de Seguridad, esta persona ha resultado herida al caer tras ser arrollada por los encapuchados que huían de la Ertzaintza.

España: lenguas, himnos y banderas
Roberto Blanco Valdés. La voz 19 Septiembre 2021

Este viernes, tras el parto de los montes de la mesa de diálogo (en la fábula de Esopo aquellos, con gran estrépito, parían un ratón), Pedro Sánchez informó de nada en una declaración en la que apareció flanqueado por la bandera de España y la senyera. Finalizada su intervención, un trabajador, con toda naturalidad, quitó la bandera de España y dejó solo la senyera antes de que tomase la palabra Pere Aragonés.

La imagen, vista por millones de personas, sería inimaginable en cualquier país del mundo, incluidos los federales, lugares todos donde saben que, si se quiere conservar la cohesión territorial que permite a las naciones pervivir a largo plazo, una fuerte descentralización exige mantener símbolos compartidos por amplias mayorías, más allá de la pluralidad de poderes y la división de competencias.

En España, que sigue siendo different, hemos construido, sin embargo, un sin par modelo federal en el que uno de los Estados más descentralizados del planeta (España supera en gasto regional a Bélgica, EE.UU., Austria o Alemania) convive con una, primero progresiva, y ahora galopante, destrucción de los símbolos comunes y del más importante elemento de cohesión cultural de cualquier país que tenga la fortuna de gozar de una lengua compartida: el castellano, en nuestro caso.

Respecto a los símbolos no insistiré en lo que es bien conocido: que, en ocasiones con independencia de si gobiernan los separatistas, el PSOE (convertido al fanatismo nacionalista con la fe del carbonero) o el PP (que deja hacer con la vana esperanza de que no lo tachen de franquista), las banderas y los himnos regionales se han convertido en los únicos existentes, quedando reducidos los nacionales a actos militares y poco más. La naturalidad con que la generalidad de la población ha asumido tan demencial anomalía es prueba palpable de cómo la clase política ha desterrado los elementos de identificación de la España evidente (título de un gran libro de Xosé Luis Barreiro) a favor de supuestas naciones, que ni lo han sido jamás ni nadie las reconoce fuera como tales.

En cuanto a la batalla contra la lengua común, desaparecida de la vida pública en todos los territorios que comparte con una lengua vernácula, convertida de hecho en la única institucional, baste recordar tres noticias de esta semana que prueban el grado de delirio que hemos alcanzado: el PSOE de Asturias quiere que el bable sea lengua cooficial en el Estatuto (pretensión que hace unos años hubiera provocado un formidable pitorreo), el PSOE quiere que en Mallorca los políticos hablen allí solo en catalán (¡Vivan las caenas!) y el Gobierno Balear expulsará a los médicos que no hablen catalán aunque al precio de contratar a latinoamericanos para cubrir las vacantes de los lingüísticamente depurados.

El que se oponga a cualquier de estás maravillas u ose reivindicar un uso compartido y cordial de los símbolos comunes y los territoriales ya sabe lo que le espera: ser acusado, por lo menos, de facha, casposo y carcamal. Así que a callar. Y a desfilar.

Abascal, en Mondragón: ‘Denunciamos la traición del presidente del Gobierno, que hoy es presidente con los votos de ETA’
'estaremos en cualquier sitio EN que nos convoquen las víctimas'
https://gaceta.es 19 Septiembre 2021

El presidente de VOX, Santiago Abascal, ha viajado este sábado hasta Mondragón, donde los etarras planeaban celebrar una manifestación de apoyo al sanguinario asesino Henri Parot, para acompañar al diputado de VOX y víctima del terrorismo, Francisco José Alcaraz, en el acto de homenaje a las víctimas de ETA.

Tras haber escuchado las palabras de María Jesús González -madre de Irene Villa– y del propio Alcaraz, Abascal se ha dirigido a los periodistas congregados en Mondragón: “Nos da igual cómo llamen a lo que lleva ocurriendo aquí hace muchos años, recibimientos, actos de homenaje a terroristas, manifestaciones de apoyo, reivindicación por los supuestos derechos vulnerados de los terroristas, criminales y de los peores asesinos psicópatas que ha conocido nuestra tierra…, porque lo que en realidad está ocurriendo de manera sistemática -con la permisividad de las instituciones y especialmente con la complicidad del presidente del Gobierno- es un acto permanente de exaltación del terrorismo; de reivindicación de la banda terrorista ETA, de todos y cada uno de los crímenes que la banda ha cometido en esta tierra y en el resto de España durante décadas».

Por eso, ha explicado Abascal, «hoy está VOX aquí». «Para denunciarlo, para no contribuir con nuestro silencio, y para denunciar la traición del presidente del Gobierno -que hoy es presidente gracias a los votos de ETA-, Esa traición y esa indignidad de Pedro Sánchez pretende que la paguen los españoles y las víctimas del terrorismo, y eso no va a ser con nuestra colaboración. Por eso estamos hoy en Mondragón y estaremos en cualquier sitio que nos convoquen las víctimas del terrorismo”, ha concluido.

Junto a Francisco José Alcaraz han viajado hasta Mondragón, también, el secretario general de VOX, Javier Ortega; la secretaria general del Grupo Parlamentario, Macarena Olona; los diputados nacionales Víctor Sánchez del Real, Julio Utrilla, Patricia Rueda, Georgina Trias, Luis Gestoso, Mireia Borrás, Magdalena Nevado, Pablo Calvo, Pedro Requejo, Ricardo Chamorro entre otros; el presidente de VOX Asturias, Ignacio Blanco, así como numerosos simpatizantes y afiliados de la formación, que han viajado en autobuses hasta la localidad vasca.

Recortes de Prensa   Página Inicial