AGLI Recortes de Prensa   Martes 21  Septiembre  2021

Las ‘actas de la vergüenza’ que retratan el sectarismo del Gobierno
OKDIARIO 21 Septiembre 2021

Las actas de los debates celebrados a puerta cerrada en la Junta de Portavoces del Congreso demuestran que el Gobierno decidió a dar cerrojazo al Parlamento durante el primer mes del estado de alarma -cuando se suspendieron los plenos de control al Ejecutivo- con el argumento de que pedir una mayor presencia de diputados en el Congreso -siguiendo, claro está, con las recomendaciones sanitarias- era un «boicot al confinamiento». Es decir, que controlar al Ejecutivo en pleno estado de alarma era tanto como tratar de saltarse las normas. Ese fue el planteamiento socialcomunista, lo que revela el concepto de democracia que tiene la izquierda, que lo que pretendió es blindarse de las críticas impidiendo cualquier tipo de debate en sede parlamentaria.

La presidenta del Congreso, la socialista Meritxell Batet, desconvocó la sesión de control al Gobierno prevista para el 11 de marzo -tres días antes de la declaración del estado de alarma- y ya no volvió a celebrarse ninguna hasta el 15 de abril, un periodo en el que los reproches a la gestión del Gobierno de Pedro Sánchez estaban a la orden del día. Pues bien, el Gobierno, consciente de esto, decidió ‘cerrar’ el Parlamento. Toda una demostración del grado de sectarismo de un Ejecutivo que justificó su decisión en el peregrino y mezquino argumento de que pedirle cuentas en aquellos momentos era poco menos que ir contra el interés general.

El Tribunal Constitucional está ultimando el fallo sobre el recurso que amparo que presentó Vox contra los acuerdos adoptados por los órganos rectores del Congreso -controlados por PSOE y sus socios- que limitaron la actividad parlamentaria. Si el TC se inclina por declarar inconstitucionales tales acuerdos estaríamos ante una impugnación en toda regla del comportamiento de un Ejecutivo que se saltó de manera ilegal las normas más elementales de la democracia parlamentaria. Y lo hizo, con toda la alevosía de la que es capaz, vendiendo la falsaria idea de que reclamar democracia durante el estado de alarma suponía atentar contra el mismísimo confinamiento. Para echarse a temblar.

Pobreza energética, pobreza informativa
EDITORIAL. https://gaceta.es 21 Septiembre 2021

Es cierto que vivimos en un estado de pobreza energética fruto de las irresponsables políticas de este Gobierno y de cuantos le precedieron, pero también, y no es menos grave para nuestro sistema de libertades y de formación de una opinión pública responsable, vivimos en un estado de alarmante pobreza informativa.

Para lo primero basta mirar la factura eléctrica o analizar el abandono de la soberanía energética en la que se ha empeñado la clase política española desde los primeros balbuceos de la democracia. Para lo segundo, el mejor ejemplo —sin olvidarnos de la labor sumisa de tantos medios durante la pandemia— ha ocurrido este fin de semana, cuando los medios televisivos del duopolio, los grandes nativos digitales y otras herramientas políticas que se jactan de hacer periodismo, han silenciado la manifestación convocada por el sindicato Solidaridad en contra de la estafa eléctrica que padecemos y que ayer sacó a defenderse a las calles de Madrid a 10.000 personas libres que burlaron el bloqueo informativo de los grandes canales.

Cabe preguntarse por qué. Y es justo responder que, en esta ocasión, no sólo es el innoble activismo político en defensa del Gobierno sanchista de la ruina lo que ha motivado el silencio. Es también la cerviz doblada de las gerencias de esos grandes medios ante el alivio que para sus cuentas de resultados supone las millonarias inyecciones publicitarias de las compañías eléctricas que también salen beneficiadas de la estafa eléctrica con la que se castiga a los consumidores. Las mismas eléctricas que a lo largo de las últimas décadas han cobijado en sus bien pagados consejos de administración a los políticos que se avinieron a legislar en contra de la libre competencia y a favor de sistemas de subastas que, incluso después de expropiaciones ilegales y chavistas de sus beneficios (otro escándalo del que nada se informa), sólo favorecen a esas compañías.

Los medios que dependen de las subvenciones políticas en las que se derrocha el dinero de los contribuyentes, poco van a decir. Aquellos cuyo modelo de negocio depende del enorme gasto publicitario de las compañías eléctricas, nada van a decir. Sabemos de lo que hablamos cuando escribimos que no hay peor censura a la información que la que se ejerce desde el poder económico. Siempre ha posible luchar contra el lápiz rojo de un censor de un régimen totalitario, pero poco se puede hacer contra la autocensura impuesta por el miedo a perder una abultada inversión publicitaria de ciertas empresas de Ibex.

El silencio informativo sobre la convocatoria y la manifestación de los esforzados sindicalistas de Solidaridad —el único sindicato en defensa de los trabajadores que hoy merece recibir ese nombre para vergüenza de las grandes centrales sindicales que guardan sus movilizaciones para cuando no gobiernen los suyos— nos da idea de a qué extremos ha llegado el estado de pobreza informativa en la que malvive España.



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Neonazis al rescate del Gobierno entregado a la ETA
EDITORIAL. Libertad Digital 21 Septiembre 2021

Tiene razón Santiago Abascal al sospechar que el Gobierno conocía la convocatoria de esa aberrante concentración neonazi.

Pocas horas después de que las víctimas del terrorismo denunciaran la complicidad del Gobierno con los proetarras en el acto convocado por Bildu para homenajear al monstruoso asesino Henri Parot, un despreciable grupúsculo de provocadores con estética neonazi irrumpió en las calles de Madrid profiriendo insultos y amenazas homófobas. Los indeseables deambularon tranquilamente por las calles de Chueca, capital simbólica del movimiento LGTBI, mientras la Policía custodiaba el desfile, ajena a los evidentes delitos de odio que se estaban perpetrando en su presencia.

Tiene razón Santiago Abascal al sospechar que el Gobierno conocía la convocatoria de esa aberrante concentración neonazi y la autorizó porque convenía a sus intereses en un fin de semana aciago para Sánchez por el éxito de la concentración de las asociaciones de víctimas del terrorismo en Mondragón, donde los socios parlamentarios del socialista iban a homenajear a un despiadado asesino con decenas de muertes a sus espaldas.

Las razones de la delegada del Gobierno en Madrid, la inefable Mercedes González, suenan más a pretexto improvisado que a una explicación plausible. Y es que, si verdaderamente la lacaya de Sánchez fue sorprendida en su ignota buena fe por las entidades convocantes, que le habrían ocultado sus objetivos nazis y homófobos, lo apropiado es que hubiera ordenado a la Policía disolver la manifestación en vez de escoltarla.

Con cualquier otro Gobierno, cabría admitir un lamentable error de coordinación. Pero con Fernando Grande-Marlaska al frente del Ministerio del Interior, con su estupefaciente bagaje de navajas ensangrentadas, sobres con balas y agresiones homófobas fake, es harto difícil, y mucho menos arriesgado temerse una nueva y repulsiva orquestación.

20-S: cuatro años del día de la infamia
Pablo Planas. Libertad Digital 21 Septiembre 2021

Los líderes independentistas se creían inmunes. La independencia estaba a la vuelta de la esquina. La república catalana era cuestión de semanas. El Estado caía sin oponer resistencia. La victoria separatista era imparable, inevitable. Y el aturdimiento, la nota dominante en un Gobierno desnortado y desbordado, un Ejecutivo en el que Rajoy y Sáenz de Santamaría no daban señales de vida inteligente.

Aun así, un puñado de jueces, policías y guardias civiles combatían sin desmayo el golpe de Estado, ajenos al ambiente, abstraídos del contexto, al margen de la estupefacción bovina de Rajoy y sus principales colaboradores. El 20 de septiembre de 2017 fue el día elegido por el titular del juzgado de instrucción número 13 de Barcelona, el magistrado ya fallecido Juan Antonio Ramírez Sunyer, para lanzar la operación Anubis, un certero zarpazo contra la organización del referéndum ilegal.

Una decena de agentes de la Guardia Civil, acompañados por la secretaria del juzgado, se personaron en la Consejería de Economía que entonces dirigía un suficiente y envalentonado Oriol Junqueras. Lo que allí paso es de sobra conocido, aunque el independentismo (salvo ese hombre profundamente alterado que es Jordi Cuixart) ha tratado de extender un manto de olvido. El 20-S no está entre las efemérides que celebran los golpistas.

Miles de personas convocadas por los Jordis, TV3, Catalunya Ràdio y la emisora del conde de Godó se plantaron ante la consejería para tratar de impedir la actuación judicial. La sensación de impunidad era total y absoluta. Durante horas mantuvieron encerrada en aquel señorial edificio a la parca comitiva. Dentro, el ambiente era tenso. Algunos funcionarios no disimulaban su desprecio hacia los agentes de la Guardia Civil. Fuera, Jordi Sànchez y Jordi Cuixart alardeaban de su manejo de las masas mientras daban órdenes a los mossos para que se colocaran en un segundo plano.

Algunos episodios de ese día son directamente alucinantes. El juez Ramírez Sunyer llamó a Trapero para que garantizara la seguridad de la secretaria judicial. De entrada, el jefe de la policía regional colgó al magistrado porque, adujo, no tenía claro que la llamada fuera auténtica. Así que ordenó a un propio llamar al juzgado para ver si el juez quería hablar con él. Un fenómeno, Trapero.

También estuvieron a la altura, dicho sea en tono irónico, los propietarios del teatro Coliseum, los descendientes de Pedro Balañá, que dieron instrucciones para que no se permitiera a la secretaria judicial camuflarse entre el público que salía de la última función. La presión de los mossos que acompañaban a la funcionaria y unas pertinentes llamadas de sus mandos vencieron la resistencia de los Balañá, quienes tal vez pensaron que un acto de humanidad con una servidora pública les podía causar algún contratiempo en el régimen que se avecinaba.

Pasadas casi 24 horas desde el inicio de la operación los guardias pudieron abandonar la consejería. En la calle, los restos de la batalla, los coches destrozados, contenedores quemados, mobiliario urbano destrozado, orines, basura y cristales rotos.

El golpe de Estado fracasó en gran medida por aquella actuación y por la contención ejercida por la Guardia Civil y la Policía Nacional a las órdenes del coronel del Instituto Armado Diego Pérez de los Cobos a lo largo del 1 de octubre, fecha, esa sí, para la que están previstos grandes fastos separatistas.

Políticos de vida regalada
Jesús Salamanca. diariosigloxxi 21 Septiembre 2021

No tengo dudas de que, cada día que pasa, la extrema izquierda está más frustrada personal y políticamente. Y si alguien lo duda, no tiene más que leer las declaraciones de alguna «chinche» que ha llegado a la política sin conocer el mundo laboral, sin haber pagado ni una sola nómina en su vida, sin experiencia laboral y sin haber cotizado a la Seguridad Social. Algo así como lo que se conoce como aficionados políticos de «vida regalada».

Créanme que escuchar opiniones de la extrema izquierda sobre el Salario Mínimo Interprofesional, el IMV, la subida de la electricidad, la educación, el ibex35 y las centrales nucleares, por poner solo algunos ejemplos, es para echarse a reír, pero no sin preocupación. No saben cómo aportar algo porque carecen de la formación e información necesaria y lanzan globos sonda a lo tonto a ver qué pasa y cómo opina la población.

Eso les ha sucedido a Belarra y a Garzón en el mes de agosto. Pretendían abordar una bajada drástica de la electricidad desde la nacionalización y el real decreto como si pudiera hacerse en dos ratos libres. No entiendo quién mete en la cabeza esas ideas a estos chicos: da la impresión de que se han formado en la Venezuela del «gorila rojo» o en la del Inmaduro Nicolás. Lo entendería si lo hubiera dicho el amigo de los etarras que abandonó a los suyos tras la patada política que le propinó Díaz Ayuso, incluso si lo hubiera dicho Monedero, pero no lo puedo entender de boca de estos chicos de los ministerios regalados que, además, sólo destacan por su indigencia política y convivencial.

Hoy no vamos a entrar en cómo en la extrema izquierda se enchufa a novietes, asesorcillos y barraganas como nunca se había hecho en política; no hay más que mirar al Ministerio de Igual Da y seguir por el de Belarra hasta acabar en el de Garzón. El mismo Garzón que se peleaba con los chuletones (no el prevaricador que fue expulsado de la Judicatura). Los «pollos» de la izquierda extrema han demostrado que no están preparados para la política, y mucho menos para lo público; nadie tan pronto como ellos han confundido lo público con su finca particular y nunca una formación política «destructiva» ha acabado con tanto miembro en los Juzgados, en la cárcel, imputado o bajo sospecha.

Si acaso son expertos en la confrontación, en la aventación de odio, en las amenazas con las revueltas callejeras y en asuntos de tal rareza y aspereza que suelen acabar en los tribunales. Antes de comenzar este curso político, tanto Teresa Ribera como la ministra de educación, Pilar Alegría, han dado varias lecciones a toda esa izquierda radical que destaca por su ineficacia y por alimentar a inservibles chiringuitos con balcones a la confusión interesada entre sexo y género.

Fue tal el ridículo hecho por Garzón con los chuletones, el gasto en combustible y las estadísticas de las salas de juego que no ha vuelto a soltar imbecilidades, consciente de que la población no le toma en serio y sí como el protagonista de la charlotada política. Nadie duda de que su fama le ha llegado por sus meteduras de pata y sus obtusos comentarios fuera de lugar. A veces quieren imitar al maestro, «doctor» Sánchez, y de ahí vienen todos los demás despropósitos. Y si Sánchez no se desmadra, pues lo hacen sus ministros «agarraderos».

Los comentarios de la extrema izquierda respecto a la enseñanza demuestran que ese sector radical no evoluciona y sigue anclado en las cavernas. Pilar Alegría, ministra de Educación y FP, les ha dado una lección con soplamocos en el morro y estocada en todo lo alto. Es un hecho que en asuntos como convivencia, cuestiones sociales, economía, educación y política la extrema izquierda está desfasada y en ninguno de esos asuntos se puede dar cancha seria a tal extremismo. No se imaginan la que montaron estos chicos del ladrillo, el adoquín, las balas en sobre, las sedes quemadas y el insulto permanente. No aprenden la lección.

Alegría se ha declarado «firme defensora del trabajo colaborativo entre la enseñanza pública y la concertada» Tal afirmación ha enervado a la izquierda-caviar y al lechuguino sindicalismo de clase, el mismo que funde el dinero público, pero paga los destrozos con el patrimonio sindical. ¿Se puede ser más sinvergüenzas? En fin, el radicalismo siniestro ha recibido el comentario de Pilar Alegría cual negras banderillas del tercio correspondiente y, como ese era de sentido común, no ha tenido más remedio que envainársela.

El desmadre entre el PSOE y Unidas Podemos ya ha comenzado y están obligados a aguantarse –que no a entenderse—hasta unos meses antes de las elecciones generales. Así se pactó, como se pactó no llegar juntos a tal evento, pero veo difícil que Europa no juegue sus cartas más importantes. El reparto de las ayudas europeas, su mal uso, los casos en los tribunales y la «guerra civil catalana» pueden ser la horca del socialcomunismo a la española. Al tiempo.

Años de “diálogo”, solo beneficioso para las izquierdas y el separatismo
“La abundancia de palabras inútiles es un síntoma cierto de inferioridad mental”, Gustave Le Bon
Miguel Massanet. diariosigloxxi 21 Septiembre 2021

En este país de nuestras entretelas, sus pobladores, los españoles, estamos hechos de distinta materia que el resto de habitantes del mundo universo. No reaccionamos igual, no pensamos de la misma manera, no razonamos con la misma lógica y, si nos apuran, no entendemos ni participamos de lo que comúnmente, habitualmente, según lo que en las naciones civilizadas entenderían como una manera adecuada, correcta y científica de aplicar en nuestra nación de una forma correcta el concepto de “democracia”.

O es así o estamos ante uno de los engaños mejor perpetrados por parte de las izquierdas y de determinadas formaciones políticas independentistas, para darle la vuelta al término, de modo que en su forma de implantación, según nuestros gobernantes y quienes los apoyan, parece que el concepto de “gobierno por el pueblo y para el pueblo” queda reducido a ser un simple eslogan propagandístico, vaciado de contenido y convenientemente enfocado de modo que, confiando estos manipuladores de la realidad en que, una parte importante del pueblo español lee poco, y lo poco que lee suele ser prensa deportiva, y en lugar de la lectura se confía de una manera plena en lo que dicen las TV y lo que se trasmite por las emisoras de radio.

Los que nos gobiernan saben cómo sacar provecho de su absoluto control sobre los mencionados medios de comunicación para que, una mayoría, normalmente nutrida dentro de este tramo de la ciudadanía que, de una forma harto discutible, se considera representante de la “cultura” en su más amplio y hortera concepto de esta supuesta superioridad intelectual que se les asigna cuando, la pura realidad, es que si se los saca del medio en el que están encuadrados estos miembros de la farándula, no son más que unos iletrados con ínfulas de cultos, pero con unas carencias que, en muchos casos, se manifiestan en sus escritos y en sus opiniones faltos de las más elementales condicionesexplicativas para que sean tenidas en cuenta, aunque para el vulgo, el zote cuyo universo se centra en el fútbol o aquellos que, sistemáticamente, se posicionan en contra de quienes son más listos, más trabajadores, más inteligentes y más estudiosos y, como tales, suelen ser los que más han triunfado en la vida; estas opiniones puedan tener una influencia definitiva en cuanto a su comportamiento político posterior.

Cuando tenemos una comunidad que, desde hace años, empezando por aquel presidente de la Generalitat, el señor Más, que se lio la manta a la cabeza y, ni corto ni perezoso, amenazó al Estado español a levantarse contra España si no concedía el autogobierno para Cataluña, empeñada en desobedecer las normas del país, algo hay que hacer. No se actuó inmediatamente contra una postura tan desafiante, ni se metió entre rejas al sujeto y alguien, en el gobierno, debió decidir que lo mejor, para evitar males mayores, era “dialogar” con los levantiscos catalanes. Un garrafal error que ha traído como consecuencias todos los sinsabores que, derivados de aquella primera insurrección del señor Mas, se han ido extendiendo, ampliando, multiplicando y emponzoñando hasta que, el día de hoy, el gobierno entero de la nación española está a las órdenes, supeditado, chantajeado y humillado por los que actualmente dirigen el Gobern de la Generalitat que, sin entenderse entre ellos, con un señor Puigdemont, huido de la justicia e instalado cómodamente en Bélgica, apoyado pecuniariamente por los catalanes sediciosos e, indirectamente, por los contribuyentes que, involuntariamente, contribuyen a su mantenimiento a través de los fondos que se pueden trasferir a Waterloo desde la tesorería de la tesorería del Gobern.

Contra toda lógica, en una demostración de incompetencia, dejándose arrastrar por el temor a perder el apoyo catalán a los nuevos PGE, algo que supondría para el señor Pedro Sánchez un peligroso desgaste de cara a las elecciones de aquí a dos años, el Presidente, en su política de ganar tiempo, de prometer cosas falsas, de sembrar cizaña política entre los miembros del separatismo catalán, se comprometió a formar parte de esta ignominiosa, impresentable, inconstitucional y absurda llamada “mesa de diálogo” a la que el señor Villa, otro que tal, después de su fracaso en cuanto a la forma de dirigir la campaña en contra del Covid19, ha puesto, no sabemos si voluntariamente o por un error, el calificativo de ser “una reunión entre dos gobiernos”, reconociendo implícitamente que los representantes catalanes sentados en ella son miembros de un gobierno de otra nación y no simplemente, unos señores, pertenecientes a la autonomía catalana, de rango inferior y, evidentemente, en un plano de supeditación y obediencia debida a unos superiores en rango, por ser miembros del gobierno de España, legítimamente elegidos por todo el pueblo español. Pero Sánchez actúa siempre olvidándose de España, de su rango de nación señera dentro de Europa, del prestigio que durante años nos hemos labrado y no es la primera vez que desprestigia al TS con la gravísima decisión de indultar a los presos del 1.O, desoyendo el informe contrario del mismo tribunal y del resto de organismos a los que preceptivamente tuvo que consultar, que opinaron unánimemente que no era una buena decisión.

Y, entre tanto, aquellos amnistiados, que ya advirtieron que no estaban arrepentidos y que, pese a que sobre todos ellos existen inhabilitaciones para ejercer cargos públicos; de hecho, vienen teniendo actividades íntimamente relacionadas con los propósitos independentistas, de forma que ninguno de ellos parece estar dispuesto a justificar con hechos el que se encuentre libre y fuera de la cárcel. Y viendo lo que está sucediendo, la situación real de la política catalana, el resultado de los miles de encuentros que, a través de los años han tenido lugar, de una forma secreta y, en ocasiones conocida, el que la prensa ( naturalmente la proclive a las izquierdas y al nacionalismo, un gran poder en manos del Gobierno) los tertulianos de las cadenas TV y de las radios, los comentarista, nacionales y algunos extranjeros a los que en La Vanguardia del día de hoy se han añadido unos comentarios del arzobispo de Barcelona, monseñor Juan José Omella que, a nuestro juicio y tratándose de un tema que no entra en aspectos religiosos, constituye una nueva errata que atribuir a la Iglesia católica que, curiosamente, específicamente en lo que constituye la iglesia catalana, parece que se han olvidado del trato que recibieron sus compañeros de hábitos durante la II República, cuando estas izquierdas y el separatismo, que entonces ya existía, se encargaron de cometer una escabechina entre todos aquellos sacerdotes a los que antes de asesinarlos sometieron a torturas y humillaciones.

No sé si a monseñor Omella le han aconsejado que intervenga en el sentido que lo ha hecho, el de impulsar un diálogo que, a lo que conduce, es a incumplir la actual Constitución, concediendo a los catalanes un derecho que no tienen ni hay mesa de diálogo que tenga capacidad legal para poder ceder en nada que tenga relación con la unidad de la nación española. Tenemos la impresión de que la presión del independentismo en Cataluña está surgiendo efecto en la iglesia catalana, que parece que olvida el hecho cierto y constatado, reflejado en las últimas encuestas que se han ido obteniendo, de que en Cataluña hay un 52% de catalanes que no desea que Cataluña sea independiente, aparte de que pudieran tener alguna reclamación que hacer acerca de la administración autonómica.

La Iglesia no puede olvidarse de estos hermanos de fe, ni puede permitir que en su seno existan sacerdotes que se olvidan de las funciones de su ministerio, estableciendo diferencias de trato entre unos feligreses nacionalista y otros que no lo son; algo que se puede constar en la homilía de los festivos en las que, en más de una ocasión, se cuelan opiniones políticas que nada tienen que ver con la celebración de la Santa Misa.

En realidad, debemos denunciar a estos españoles que se prestan, se dejan convencer o ignoran que cuando no hay materia que ceder, cuando lo que se intenta es conseguir algo que es imposible, no ha lugar a conversaciones que lo único que hacen es darles esperanzas a los nacionalistas y, a la vez, permiten que el gobierno de turno consiga, mediante cesiones pecuniarias, obras públicas, promesas de mejoras que pueden, en la mayoría de casos, significar que otras regiones de España queden desatendidas en sus justas reclamaciones, sólo porque al señor Presidente del gobierno español, le interese conservar, para unos años más, el poder que siempre ha ambicionado retener.

O así es como, señores, desde la óptica de un ciudadano de a pie, abominamos de este latiguillo que no deja de cansarnos el oído, mediante el cual se insiste, machaconamente, desde las diversas instancias políticas, informativas, empresariales, judiciales y gubernamentales, sobre los beneficios de esta supuesta piedra filosofal del diálogo, que entienden que puede solucionar un hecho evidente, que no tiene vuelta alguna de hoja: nos estamos encaminado, a marchas forzadas, a un cambio de régimen que el PSOE, bajo el mando de Pedro Sánchez, está intentado llevar a cabo, pese a que se deba incumplir la Constitución para lograrlo, usando para ello una serie de maniobras fraudulentas, una de ellas es vaciar de contenido, mediante el uso abusivo del decreto ley, nuestro sistema legislativo para así poder ir acaparando aquellas facultades que todavía no puede controlar, empezando por el Poder Judicial, un organismo básico para que pueda actuar a su libre antojo.

La frase de hoy se la debemos al insigne filósofo Ortega y Gasset: “Muchos hombres, cómo los niños, quieren una cosa, pero no sus consecuencias”, un pensamiento que debería hacer pensar a muchos que ambicionan mejorar su vida pero que, quizás, no valoran lo que deberían asumir, a cambio.

No son fascistas, estúpido
Jorge Vilches. vozpopuli.es 21 Septiembre 2021

Los homenajes a los etarras dan para mucho. A unos les sirve para estar un rato más en La Moncloa, a otros para quedar como idiotas diciendo que es una prueba de la bondad de nuestra democracia. A otros nos sirve para comprobar lo enferma que está parte de la sociedad vasca y española, que ve con agrado o indiferencia esa exaltación. O lo podrida que está una parte de la política y la judicatura, que en otros tiempos fue el azote de los etarras y hoy se deja azotar por sus herederos

También es útil para ver a los periodistas orgánicos diciendo que ETA ya no mata y que, por tanto, es algo del pasado a olvidar. Es más; sueltan que su recuerdo está siendo utilizado por la derecha y las asociaciones de víctimas del terrorismo. O incluso no dan la noticia del homenaje para seguir el juego al sanchismo.

Está todo tan terriblemente corrompido que a los filoetarras los llaman “antifascistas”. Y, lo que es peor, quien afea este uso borreguil de los términos suelta: “No son antifascistas, son fascistas”. La estulticia ha llegado a un punto a veces tan insoportable que anima a la soledad voluntaria y a la sordera selectiva. No son fascistas, estúpido, son comunistas.

Resulta triste tener que recordar el ideario de ETA desde sus inicios, su marxismo-leninismo militante y sangriento, su aspiración a convertir el País Vasco en la Albania del Cantábrico. No hace falta irse tan atrás. Otegi y los suyos, EH-Bildu, se llaman hoy a sí mismos “progresistas”, la “fuerza de la izquierda vasca para la soberanía”. En el Parlamento Europeo están sentados con otros socialistas y comunistas, incluidos Izquierda Unida y Podemos.

Violencia organizada
Habrá quien diga: “Pero es que su comportamiento es típico de fascistas”. Ya, y de comunistas, pero da la casualidad de que postulan el comunismo, y que históricamente su violencia organizada ha sido igual o mayor según los casos. Y no hablemos del terrorismo: la sangre derramada por los marxistas-leninistas, maoístas y derivados desde 1968 es incomparable.

¿Qué pasa entonces? ¿Es ignorancia o mendacidad el llamar “fascistas” a los comunistas? No lo sé, pero es evidente que ha calado profundamente la bula que existe para el comunismo en este país, incomparable en esto con el resto de Europa. Tenemos a una ministra que prologa el Manifiesto comunista, auténtico manual del dictador utópico, y a un ministro de Consumo que elogia la tiranía cubana. Todos ellos arropados por un mundo de “la cultura” que levanta el puño antes de poner la mano para recibir la subvención.

La izquierda juega con la distancia y la mentira. Hay que ser muy falso para calificar a un proetarra, como ha hecho Errejón, de “militante por la libertad” que “nos deja una vida de inquebrantable compromiso político e intelectual”. ¿En serio? El dramaturgo Alfonso Sastre estuvo en las candidaturas de Herri Batasuna en 1987 y 1989.

En esos años que Errejón califica de lucha por la libertad, los amigos etarras de Alfonso Sastre mataron a 79 personas. Entre otros atentados estuvo el perpetrado contra la casa cuartel de Zaragoza, con once asesinados, cinco niñas; y el de Hipercor en Barcelona, con 21 muertos, contando menores y una mujer embarazada. Esas vidas no deben valer nada en comparación con un tuit para conseguir el like de cuatro descerebrados.

Es curioso que los abanderados de la “justicia social” por cuestiones como la “pobreza energética” -hoy ocultada porque gobierna la izquierda- desprecien la justicia de verdad, la de aquellos que deben responder por delitos contra la vida.

Grupúsculos insignificantes
Son comunistas, no fascistas. El fascismo dejó de existir como tal en 1945 bajo los escombros de la guerra que provocó. Luego han sido grupúsculos absurdos e insignificantes, nostálgicos de la mentira, coleccionistas de simbología, guardarropía de ocasión y desfile casero, que no han pintado nada. Han sido y son cuatro vainas que han servido de excusa para que los comunistas adopten otro nombre: “antifascistas”.

Esa izquierda que se autotitula “antifascista” es enemiga del pluralismo y de la democracia, de la libertad del otro y de su propia existencia. Alimentada por el odio, rezuma intolerancia y desprecio. Justifica la violencia, cuando no la ejerce directamente. Ha ganado el lenguaje, lo retuerce a placer para controlar el mensaje, y consigue que, finalmente, el periodista o el político poco avispado los llame así, “antifascistas”, enemigos de un adversario inexistente.

Esos despistados no caen en la cuenta de que para esos “antifascistas” todos los que no son o piensan como ellos son “fascistas”. Usted y yo. Claro que peor sería considerar otra cosa: los llaman “antifascistas” para ser políticamente correctos o aparentar sabiduría política. Entonces es cuando podemos considerar que esa izquierda ya ha ganado, que el comunismo queda como la ideología de la hermandad universal y la armonía, de la paz y el amor, y que la democracia liberal, con su libre mercado, es el puñetero infierno.

El resto, los que sabemos la importancia del uso de las palabras correctas, el significado de los conceptos, y estamos atentos al blanqueamiento sistemático del mal, debemos dar la batalla. Hay que protestar mientras esta policía cultural y del pensamiento lo permita.

Ortega Lara vuelve a Mondragón
Cayetano González. Libertad Digital 21 Septiembre 2021

Una parte de esa sociedad vasca, que no sabría cuantificar, está moralmente enferma.

Entre las imágenes que se pudieron contemplar de los actos en defensa de la memoria y la dignidad de las víctimas del terrorismo que convocaron el pasado sábado en Mondragón la asociación Voces Contra el Terrorismo –que preside Francisco José Alcaraz–, el PP y Vox me impactaron dos que tienen al mismo protagonista: José Antonio Ortega Lara, exfuncionario de prisiones que estuvo secuestrado por ETA la friolera de 532 días en un agujero inmundo, construido por los terroristas en el subsuelo de una nave industrial sita a las afueras de esa localidad guipuzcoana.

Casi veinticinco años después de ser liberado por la Guardia Civil –el 1 de julio de 1997–, Ortega Lara volvió a Mondragón a defender a las víctimas. En la primera imagen recogida en el espléndido reportaje literario y gráfico realizado por Carmelo Jordá y publicado en Libertad Digital se puede contemplar a Ortega Lara detrás de la pancarta de los manifestantes convocados por Voces Contra el Terrorismo sosteniendo un folio en el que se puede leer lisa y llanamente "Justicia", una de las tres reivindicaciones que desde hace muchos años piden las víctimas de ETA, junto a la Memoria y la Dignidad.

La segunda imagen, también muy impactante, fue la pintada que algunos descerebrados de la izquierda abertzale hicieron la víspera del acto convocado por el PP vasco, con Carlos Iturgaiz a la cabeza, a las puertas de la nave donde ETA mantuvo secuestrado a Ortega Lara. "Faxistak Kampora. Urte Bakean Arrasate" (Fascistas fuera. Dejad en paz a Mondragón). Hace falta estar muy enfermos mental y moralmente para atreverse a expresar y poner por escrito esas dos cosas. ¿Los fascistas son los antiguos compañeros de partido de Ortega Lara, partido al que ETA persiguió e intentó aniquilar en la década de los 90, asesinando a un buen número de sus cargos públicos? ¿Defender la memoria de las víctimas del terrorismo y hacerlo delante del lugar donde ETA mantuvo secuestrado a Ortega Lara es una provocación, una forma de alterar la paz de Mondragón?

Hace bastantes años, en la década de los 80 del siglo pasado, una persona, vasca y oriunda del Goyerri, le dijo a un amigo común que, cuando ETA dejara de matar, al menos tendría que pasar una generación para que la sociedad vasca pudiera empezar a recuperarse de la miseria moral que había provocado el terrorismo. Y así es. Una parte de esa sociedad vasca, que no sabría cuantificar, está moralmente enferma. No se puede entender de otra forma las miradas y los gestos de odio –auténtico odio– que se pudieron observar el sábado en Mondragón.

Algunos medios y comentaristas han interpretado como un éxito el hecho de que la asociación de presos de ETA que había convocado el acto en homenaje al sanguinario terrorista Henri Parot tuviera que desconvocarlo a última hora y sustituirlo por concentraciones en diversos puntos del País Vasco y de Navarra. Personalmente, no soy tan positivo en el análisis de este hecho.

Es evidente que una decisión de ese tipo es poco habitual en el mundo que rodea a ETA, pero no es muy arriesgado pensar que, dada la buena relación entre el Gobierno de Sánchez y Bildu, bastaría una llamada desde los aledaños de la Moncloa para que los herederos políticos de ETA se avinieran a pedir a los organizadores del homenaje al terrorista Parot que bajaran el pistón y cambiaran el formato del acto. A Sánchez no le venía bien ese acto, donde era evidente que se iba a cometer, esta vez sí, no como en Malasaña con la agresión a un homosexual que nunca existió, una humillación y una afrenta a la memoria y a la dignidad de las víctimas del terrorismo, al homenajearse a un terrorista que tiene 39 asesinatos de seres inocentes sobre sus espaldas.

El problema de fondo radica por tanto en que en la Presidencia del Gobierno habita ahora un señor que no tiene ningún empacho en pactar, en considerar un partido más, a los herederos políticos de ETA, de los que ha recibido su apoyo para gobernar en Navarra y para sacar adelante sus iniciativas en el Congreso de los Diputados. Eso es lo trágico y a lo que los españoles deben poner fin con su voto en las próximas elecciones generales.

La nueva cantera de la izquierda proetarra: un millar de menas repartido por todo el País Vasco
Luis Miguel Montero. okdiario 21 Septiembre 2021

La izquierda proetarra ha decidido nutrir sus filas con el millar de menas repartido entre las tres provincias vascas. En las protestas contra las víctimas del terrorismo de este fin de semana en Mondragón (Guipúzcoa) los más violentos era menores vascos, pero también entre ellos había algunos de origen magrebí, menas que tutelan las autoridades en el País Vasco, en concreto las diputaciones vascas y que son el nuevo caldo de cultivo para la violencia proetarra, tal y como pudo comprobar OKDIARIO.

Según los últimos datos que recoge la Fiscalía General del Estado en su Memoria, a 1 de enero de 2019 en el País Vasco residen 990 de estos menores que supuestamente están atendidos por las diputaciones forales. El País Vasco es, por detrás de Andalucía y Cataluña, la comunidad española donde más menas residen. Muchos de los proetarras de nuevo cuño son inmigrantes de segunda generación que ya se han educado en ikastolas, hablan euskera perfectamente y se han radicalizado en su entorno de familias desestructuradas y barrios de extrarradio. En ellos pescan Bildu, Aralar, Alternatiba y Sortu, entre otros. Estos nuevos cachorros son los que se comportan de manera más violenta contra quienes consideran sus enemigos, como la Policía, la Guardia Civil y los partidos constitucionalistas.

Los fines de semana estos menas se dejan ver en los botellones y fiestas de todo el País Vasco, festejos que terminan cuando la Policía Autonómica disuelve las concentraciones. Esto ya ha ocurrido en San Sebastián, Gorliz, Bermeo, Portugalete, Lequeitio, Deba, Bilbao, Urretxu, Villabona, Plencia, Arrigorriaga y Santurce. Los problemas incluso han llegado hasta más al sur, a Aibar (Navarra). La historia se repite todos los fines de semana: grupos de jóvenes que lanzan todo tipo de objetos a los ertzainas que llegan para disolver los botellones, ilegales por razones sanitarias y de horario. Todos los expertos en seguridad consultados coinciden en que no estamos todavía ante un rebrote de la kale borroka de finales de la década de los 80 y primeros de los 90, pero que si no se ataja pronto iremos hacia esa deriva en poco tiempo.

Entre estos jóvenes está la nueva cantera proetarra, que preocupa a los Servicios Territoriales de Inteligencia de la Ertzaintza en cada provincia del País Vasco. La Policía ha detectado cómo en apenas cuatro o cinco años la mezcla de inmigración y de partidos de izquierda es un polvorín descontrolado del que se nutren los movimientos violentos. Hay un millar de chavales en el País Vasco que son diana de los métodos de captación por los proetarras y donde hay mucho que pescar, pues lo consiguen.

El problema de la Policía es que cuando se detiene a alguno de estos menores se puede hacer poco contra ellos, ya que las sanciones económicas recaerían sobre sus tutores, en este caso las correspondientes diputaciones y no pueden ser expulsados de España por razón de su edad ni encarcelados porque no tienen edad penal. Hace quince días un menor fue detenido en Eibar (Guipúzcoa); en Guecho (Vizcaya) fueron identificados otros cinco el sábado pasado y el mismo día la Ertzaintza identificó a otros cuatro al disolver un botellón en Galdácano (Bilbao). La lista es interminable, pero no pasa nada. No hay consecuencia jurídica.

Menas
En las concentraciones proetarras estos mismos menores gritan igual que los mayores, pero son muchos más violentos. Los mayores son quienes dirigen todas sus acciones a distancia, gritan, insultan, provocan, graban y hacen labores de contravigilancia, pero usan a los menores como «carne de cañón» de los violentos, como armas contra la Ertzaintza o quien sea objeto de su ira.

Los más jóvenes vuelcan contenedores de vidrio, atraviesan cubos de la basura y les prenden fuego cuando es necesario hacer una barrera. Intentan dividir y aislar así a unidades pequeñas de ertzainas y cuando la Policía es más lista que ellos, algo que ocurre muchas veces, siempre hay un adulto que les avisa para que abandonen la zona a la carrera antes de ser detenidos.

En una de estas carreras del pasado sábado los menores arrollaron a un ciudadano de 81 años en Mondragón que pasaba por la calle, como pudo comprobar OKDIARIO en directo. Lo que ocurrió es que medio centenar de violentos se acercaron demasiado a los autobuses de Vox y la Ertzaintza cargó a sus espaldas. Uno de estos mayores avisó a gritos de que salieran del callejón donde podrían haber quedado atrapados y en su huida atropellaron al anciano, provocándole una herida sangrante en la cabeza.

Entre la treintena de menores que lanzaron botellas a los ertzainas el pasado sábado en Mondragón, donde se celebraba el acto de Voces contra el Terrorismo (VCT) en apoyo a las víctimas OKDIARIO detectó al menos a cinco de origen magrebí que al grito de “¡faxistak kanpora!” (fascistas fuera) y «¡zipayos arratoiak!» (policías ratas) comenzaron a agredir a los ertzainas que trataban de evitar que se acercasen a los manifestantes llegados desde fuera en tres autobuses.

Mientras tanto, los mayores se limitaban a insultar a los seguidores de Francisco Alcaraz y Santiago Abascal, ya que varios diputados de VOX apoyaron el acto convocado por VCT y acudieron a Mondragón.

Este 18 de septiembre esta localidad industrial guipuzcoana se despertaba con una tensión inusual. Los vecinos se alertaban unos a otros en la calle sobre las zonas cortadas por la Policía. A las 10 de la mañana tres ertzainas de paisano levantaban con un gancho todas las tapas de alcantarillas de la zona donde era el acto de VCT, que fueron inspeccionadas por un perro especializado en detección de explosivos.

Durante la madrugada se habían colgado ya varias pancartas a la entrada del pueblo: “No sois bienvenidos, fascistas a la hoguera” o «Libertad para “Unai” (Henri Parot)», por si no había quedado claro el motivo de la protesta. Los proetarras se concentraron a las 11.30 frente al Ayuntamiento de Mondragón y a las 12.00 terminó con todos los presentes cantando el Eusko Gudariak, pistoletazo de salida para acudir hasta la cercana avenida Garibai, apenas a 50 metros, donde las víctimas del terrorismo celebraban su acto.

Pero la Ertzaintza, tal y como contó OKDIARIO, había desplegado más de un centenar de agentes de la Brigada Móvil, antidisturbios que no permitieron a los violentos acercarse. Mientras, como surgidos de la nada, las filas proetarras se engordaban con al menos tres decenas de jóvenes, varones menores de edad, vestidos con sudaderas con capuchas negras y pantalones cortos y de chándal en su mayoría. En el ambiente la tensión crecía, la Ertzaintza intentaba ensanchar el cordón y el olor a hachís que fumaban entre los que gritaban mareaba a todos los presentes.

Una hora después coordinadamente del grupo de proetarras comenzaron a alejarse los más jóvenes, entre ellos al menos cinco menas, que volcaron dos contenedores de vidrio para usar las botellas contra la Policía mientras estallaban varios petardos. Fue el inicio de los disturbios. La Policía decidió cargar y los más jóvenes corrieron calle arriba, la Ertzaintza ensanchó el cordón para alejar todavía más a los violentos, pero ellos se conocen mejor su pueblo, conocen donde desembocan las calles y como rodear a los agentes para sorprenderles.

La segunda ofensiva importante contra la Ertzaintza de la izquierda proetarra llegó poco después, cuesta abajo desde la ladera de un parque, arrojando de nuevo botellas y piedras contra dos furgonetas blindadas de la Policía aisladas del resto. Cuando un anciano y la propietaria de una vivienda donde habían caído algunas piedras les recriminó su actitud la respuesta de dos adultos que estaban en la misma calle fue: «Tú cállate. Que no vengan ellos a provocar (las víctimas), que se queden en su país y no salgan de allí». Nadie les replicó.
 


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