AGLI Recortes de Prensa   Viernes 24  Septiembre  2021

Enemigos del español, enemigos de la Nación
EDITORIAL. Libertad Digital 24 Septiembre 2021

La obligación de los parlamentarios es expresarse en las Cortes en la única lengua que todos tenemos el derecho y el deber de conocer.

La nueva ofensiva separatista, que contará seguro con el apoyo de Unidas Podemos y no sería de extrañar que también del PSOE, busca la implantación en el Senado y el Congreso de las lenguas cooficiales para que se puedan usar de la misma forma y al mismo nivel que hoy en día se usa el español, que es la única común a todos los españoles.

Muchas críticas a este disparate usan como primer argumento el coste que tendrían los traductores necesarios para la actividad parlamentaria. Es un error: la democracia tiene unos costes que hay que asumir, las propias Cortes son uno de ellos, las elecciones son otro y todos son necesarios para que el sistema pueda seguir en marcha. Si los traductores fueran realmente imprescindibles, como lo son en el Parlamento Europeo por ejemplo, no habría más que asumirlo.

Por supuesto, esto no quiere decir que no sea un gasto disparatado en un país que, al contrario de lo que ocurre en Suiza o en la propia Eurocámara, tiene un idioma común. Pero el problema, obviamente, no es el tanto el dinero como la insistencia feroz en quebrar todo aquello que une a los españoles y, en especial, el idioma.

Y es que, desgraciadamente, las lenguas cooficiales, en lugar de ser una riqueza cultural para nuestro país, se han convertido en el ariete de aquellos que pretenden destruirlo. Hay que reconocer que la lógica nacionalista es impecable: cualquier observador imparcial que conociese España y sus distintas regiones se daría cuenta de que todos esos hechos diferenciales que tanto se potencian y pregonan no son más que características superficiales que no ocultan un fondo común de españolidad innegable. Así, lenguas que durante siglos han convivido con toda naturalidad con el español son lo único que, aparentemente, marcaría una diferenciación real y profunda.

Como siempre, los argumentos de los nacionalistas son falaces: dicen desde el PDeCAT que lo normal en un estado plurinacional es que se puedan usar las distintas lenguas en sus instituciones, pero España no es un Estado plurinacional: la única nación que reconoce la Constitución es la española, "patria común e indivisible de todos los españoles".

Por último, hay un asunto que todo el mundo parece olvidar: los diputados son elegidos por una u otra provincia, pero representan a todo el pueblo español y, por tanto, todo el pueblo español tiene derecho a seguir sus deliberaciones. Cuando un diputado por Málaga, por Barcelona o por Lugo habla en el Congreso lo hace para los 46 millones de compatriotas, vivan donde vivan y hablen los idiomas que hablen; por tanto, su obligación es hacerlo en la única lengua que todos tenemos el derecho y el deber de conocer.

La detención de Puigdemont dignifica a España y retrata a Pedro Sánchez
La humillante impunidad del prófugo catalán puede terminar, al fin. Y de paso medirá de nuevo al Gobierno de España, entregado a una causa ajena a los intereses nacionales.
Editorial. ESdiario 24 Septiembre 2021

La detención de Carles Puigdemont mientras participaba en un acto de exaltación independentista en Cerdeña es, antes de nada, un acto de justicia poética para España: era inaceptable, y humillante, que un golpista contumaz pudiera pasearse impune por Europa, con cargo y sueldos públicos de parlamentario.

Y que se dedicara más tiempo a enjuiciar el Estado de Derecho español que a poner al prófugo a disposición de la Justicia era un escándalo, amén de un riesgo para el conjunto de la Unión Europea, incapaz de entender que el desafío separatista en Cataluña tiene una capacidad de contagio enorme en un continente debilitado y sometido a demasiadas tensiones ya.

Por todo ello es de desear que Italia, a diferencia de otros países, se limite a tramitar la euroorden firmada por el Tribunal Supremo y el juez Pablo Llarena, impecables e implacables en la defensa de la legislación vigente frente a presiones y decisiones políticas en su contra.

No se entendería nada que Puigdemont volviera a librarse de la extradición por una interpretación abusiva de la Justicia italiana, que no puede convertir un trámite en una especie de enmienda a la totalidad de los procedimientos judiciales españoles, como ha ocurrido en algunas instancias belgas o alemanas, en un claro exceso de sus funciones.

Tarde más o menos en sentarse en un banquillo, Puigdemont debe someterse a juicio y pagar por sus delitos, que no son pocos ni menores. Y, a la vez, Pedro Sánchez enfrentarse a la cadena de promesas incumplidas, pactos oscuros y apaños sellados con ERC.

Porque el líder del PSOE se presentó a las urnas prometiendo el endurecimiento del Código Penal, el asilamiento del secesionismo y la detención de Puigdemont. Y luego hizo justo lo contrario, entregando la llave de Moncloa a quienes desestabilizaron a España y pagando peajes tan insoportables como los indultos, la Mesa del Diálogo y la bilateralidad.

¿Y ahora qué, presidente?
¿Qué hará ahora el Gobierno? ¿Cómo afectará todo ello a su endeble estabilidad y a sus relaciones con ERC, tan alejada de Puigdemont como obligada a mantener un apoyo falso y a modificar tal vez su relación con el PSOE por temor a ser acusado de autonomista?

Quizá este episodio le venga mal a Pedro Sánchez y a Pere Aragonés, pero para el resto de España, para su Estado de Derecho y para su Justicia, es una espléndida noticia que ojalá culmine, pronto, con la extradición y un juicio justo con una condena acorde a los abusos de tan siniestro personaje.

AUKUS: no es la lengua, es la estrategia
Rafael Bardají. https://gaceta.es/

Mucho se ha dicho ya sobre la sorpresiva alianza sellada hace una semana entre Australia, el Reino Unido y Estados Unidos (AUKUS) y casi todo con la explicación de fondo de que se trata de un eje, básicamente, de la angloesfera. Al fin y al cabo, esos países más Nueva Zelanda (también anglo) ya venían cooperando en material de inteligencia y captación de señales. Sin embargo, en esa prisa del mundo francés por ridiculizar todo lo que suena a anglosajón, se ha obviado una razón que es, en realidad, la causa y el pegamento que liga a esas tres naciones: la estrategia.

Sí, cierto, las tres naciones comparten la misma lengua, pero también comparten algo más. Australia y el Reino Unido son islas, geográficamente hablando. Y en Estados Unidos siempre ha dominado una visión insular de su sitio estratégico en el mundo. De ahí que las tres hayan siempre defendido la libertad de los mares, de quienes dependen. En conclusión, son angloparlantes, pero por encima de eso son potencias marítimas, con una clara estrategia naval.

El pesar de Francia no es lo económico sino haber quedado fuera de juego de ese claro deslizamiento del mundo hacia el Pacífico.

Australia hace cinco años también hablaba en inglés y, sin embargo, en ese momento aspiraba a una relación constructiva con China, en la que veía un gran mercado. Ahora ya no. Y no se debe al idioma, sino a una actuación de Pekín expansionista en la región y muy agresiva con Australia desde que ésta pidiera una investigación independiente para estudiar y poder llegar a conocer el origen del coronavirus causante de la pandemia de Covid-19. No olvidemos que, tras el llamamiento de Camberra, China impuso unilateralmente un embargo a 14 productos australianos de gran relevancia económica y que a día de hoy aún se mantiene.

La nueva alianza que se materializará en la adquisición de submarinos de propulsión nuclear por parte de Australia, gracias a la ayuda tecnológica de sus otros dos socios, responde a una clara necesidad de compensar el creciente poder naval chino en la región y, en ese sentido, recuerda enormemente a la estrategia de contención y cerco de la URSS puesta en marcha en 1947 por Harry Truman. Sólo que entonces el foco estaba en las fuerzas terrestres y en la aviación estratégica. Ahora la nueva guerra fría se librará allí donde se siente más la amenaza, el mar.

Francia ha puesto el grito en el cielo y ha retirado a sus embajadores de Washington y Camberra en señal de protesta. Denuncia tejemanajes para perder un contrato de submarinos diésel que estaba en disputa con Australia. Pero la realidad es que su pesar no es lo económico sino haber quedado fuera de juego de ese claro deslizamiento del mundo hacia el Pacífico. Pero es que Francia -en realidad toda la UE- poco podría aportar a esta nueva alianza, sin capacidades estratégica en inteligencia, si una flota oceánica significativa y con grandes dificultades para proyectar fuerzas terrestres a gran distancia. La idea de una fuerza de evacuación de 5000 efectivos como “ejército europeo”, si se llega a materializar, es un chiste estratégico. Ni siquiera la OTAN, con su obsesión por Rusia cuenta en esto.

Lo cual nos lleva a otra serie de consideraciones. La primera, El Reino Unido ha podido participar en esta alianza precisamente porque ya no es miembro de la UE. De haber seguido dentro de ella, estaríamos discutiendo si el cocinero jefe de los nuevos submarinos tendría que ser francés o italiano. No olvidemos que el mismo día que se hacía pública AUKUS Borrell presentaba a bombo y platillo la nueva estrategia de la UE para el Indo-Pacífico subrayando la necesidad de entendimiento y adaptación a China, con especial hincapié en la cooperación en los temas de biodiversidad. Claro, que de Borrell, que pide el entendimiento con los Talibán, cabe esperar cualquier cosa.

La segunda, que no hay nada como una urgencia estratégica para consolidar amistades. Ni lengua ni ideologías. Puros intereses estratégicos. Lo cual ha sido una gran decepción para los líderes europeos que estaban acostumbrados a culpar a Donald Trump de sus propias faltas. Esta vez ha sido el bueno de Joe Biden quien ha herido sus sentimientos: no sólo se va precipitadamente de Afganistán sin consultárselo, sino que fragua AUKUS en secreto y dejando a Europa fuera de juego. Para un continente que se cree la autoridad moral del Globo y poseedor de la verdad absoluta sobre lo que debe ser el mundo, es un duro baño de realidad.

Y si Europa ha quedado desnuda ante el mundo no digo ya España, que no cuenta ni siquiera en la UE. Nosotros a lo nuestro porque lo único que existe es la persona de Pedro Sánchez. Si se hace el sano ejercicio de mirar a un mapamundi y no situar el centro del mismo en el meridiano de Greenwich, sino en el que pasa por las Islas Marshall, verá que España queda al fondo a la izquierda. Donde los baños.

Lo que ocultan los separatistas/independentistas
Antonio García Fuentes. Periodista Digital 24 Septiembre 2021

En España tenemos “una lepra”, ya antigua y que es debida a una parte de indeseables catalanes y vascos (también algunos otros “discípulos”) que pretenden “independizarse de España” (aun viviendo y habiendo prosperado sobre lo que “han chupado y siguen chupando” de ella) y esa enfermedad, nos sigue destruyendo como nación, que nada menos fue así formada en el reinado de “los reyes católicos” (Isabel y Fernando) en 1492; por tanto fue la primera nación conformada de las de toda Europa y la tercera del mundo, tras China y Japón. Lo del calificativo de “lepra”, se lo asignó el más importante de los escritores contemporáneos de lengua española, o sea, Vicente Blasco Ibáñez, en un artículo de 1907 y que está en la red de Internet, para el que quiera leerlo, que es muy digno de ser leído y meditado como lección mundial.

Pero tratemos lo que es, “unión, separación, independentismo y demás yerbas amargas que se han sembrado en el mundo”; para ello, trataré de dar una pinceladas “o brochazos”, de lo que nos dice la historia del “mono humano”.

Todos los países o naciones que fueron o que hoy son, lo han sido y son, debido a la unión de territorios y la concentración de recursos de todo tipo, lo que dieron lugar, no solo a gobiernos amplios y bien concebidos por los iniciadores, sino a lenguas o idiomas, que empezaron a unir “por la palabra”, a millones y millones de “monos humanos, que aullaban en sus vernaculismos mientras se peleaban o mataban con sus más cercanos vecinos, quizá porque no se entendían entre ellos; y como los animales, usaban el terrible “lenguaje” de la guerra, el robo y el dominio hasta el esclavismo”. Mi pensamiento me dice (ya lo he reflejado hace mucho tiempo en mis artículos) que si “alguna vez hay paz en este perro mundo”, será cuando en el mismo domine “una bandera, un idioma, un gobierno bastante justo, y unos ejércitos dedicados sólo a eliminar “bandidos y ladrones” y atender a las innumerables catástrofes naturales que constantemente asolan al planeta”; que es todo lo contrario a que conlleva, el separatismo o independentismo, llevado sólo, a los intereses, “de panza y bolsillo”, que es lo que pretenden “los de la lepra catalana, vasca y “allegados” en España y en el resto del mundo.

Puesto que lo que pretenden es el fatídico, “divide y vencerás”, que efectivamente, es “la victoria del miserable y con la que pretende simplemente dominar a la parte dividida y explotarla en su exclusivo provecho”; como estamos viendo palpablemente, en catalanes, vascos, valencianos, isleños de las Baleares, y “otras yerbas en crecimiento”; me remito a la historia reciente y hechos sólo en los tribunales, donde, “los honorables pujoles y pujoleros y todas las demás bandas “de independentistas”, han demostrado, “su amor a su tierra y su ternura con sus habitantes”; a los que mantienen contentísimos y en la prosperidad (o ruina) nunca conocidas mientras fueron gobernados por un gobierno central, más o menos justo.

Recordemos que desde China y Japón, hasta los más modernos USA, o la aún más modernas Alemania, Italia y otras, no lo fueron hasta, que sucesivos gobernantes, no lograron, “unir al resto de tribus”, a las que indudablemente hubo que unir, sobre “la mano militar y el peso de la Espada, que dijera Breno a las puertas de Roma, cuando la saqueó.

¿Qué ha ocurrido en los “desmembramientos absurdos”; pues lo tenemos en el ejemplo más cercano a nosotros “los europeos”; o sea la bastante bien conseguida Yugoslavia, que consiguiera, el dictador y mariscal “Tito”, con los Balcanes y que luego, muerto el unificador, volvieron a las sangrientas luchas, que si se detuvieron, fue por la intervención exterior, pero seguro que volverán, tan pronto, “los dejen sueltos y a su aire destructivo y violento hasta la muerte”; y es que como yo suelo decir, “sin disciplina y orden nada funciona, y es así por cuanto así, es la propia Creación y el Universo en lo que se conoce del mismo”.

Así es que como muy bien fue dicho por alguien con muy buena inteligencia; “la historia sirve para que los malos hechos no se repitan”; tomen nota los que se atrevan a entrar en política para gobernar de verdad, enseñar todo ello a las incultas masas, para que se civilicen, y dejen de ser “los borregos”, que el mal político precisa, para precisamente, explotarlos al máximo como hasta aquí, han hecho la inmensa mayoría de ellos… “sálvese el que pueda demostrar lo contrario”. Amén.

Antonio García Fuentes
(Escritor y filósofo)
www.jaen-ciudad.es (aquí mucho más) y
http://www.bubok.es/autores/GarciaFuentes

Castells asalta la universidad
El Consejo de Estado vuelve a desautorizar un decreto del Gobierno. Esta vez es el utilizado por el ministro podemita para apropiarse de la enseñanza superior con su pensamiento único
Editorial ABC 24 Septiembre 2021

Un dictamen del Consejo de Estado al que ha tenido acceso en exclusiva ABC echa por tierra, en el fondo y en la forma, buena parte de la política educativa diseñada por el ministro Manuel Castells para las universidades, y alerta de que podría atentar «contra la seguridad jurídica» si no se corrige. Aunque es previsible que el Gobierno vuelva a hacer caso omiso de las recomendaciones de su máximo órgano consultivo, la realidad es que se asesta un contundente varapalo al propósito de Castells de convertir nuestra enseñanza superior en un nido de adoctrinamiento y sectarismo ultraizquierdista. El golpe del Consejo de Estado es doblemente relevante porque además su composición es mayoritariamente progresista, lo cual no deja de ser una enmienda a la totalidad de la propia izquierda jurídica al Ejecutivo. Pero así viene actuando La Moncloa durante toda la legislatura, ignorando, puenteando o despreciando directamente los informes preceptivos de los órganos consultivos pese a las advertencias de que muchas de sus normas son autoritarias y poco democráticas. Hace tiempo que el respeto del sanchismo por la legalidad -como por el Parlamento o por el poder judicial- tocó fondo.

El primer reproche del Consejo de Estado a Castells es que abusa de los decretos para crear una normativa paralela sin haber aprobado antes su ley orgánica de universidades. Lo lógico sería aprobar primero la ley, y a posteriori, ir aprobando decretos que desarrollen lo regulado. Lo contrario puede tener una «incidencia relevante sobre los derechos y libertades constitucionales». En cambio, el Gobierno sustituye elementos esenciales de la estructura y funcionamiento de los planes de enseñanza con meros decretos que pueden contradecir lo que en el futuro regule la ley. Esto ocurre por ejemplo con la norma que La Moncloa prevé aprobar la semana que viene, creada expresamente para eliminar el sistema de tres años de grados más dos de posgrados y másteres previsto para algunas carreras. Esto no solo contraviene la normativa europea respecto a la equivalencia del sistema de grados, o a la posibilidad de estudiantes extranjeros de cursar en España másteres compatibles, sino que resulta abusivo desde una perspectiva legal. «La norma proyectada -advierte el Consejo- podría tener una vigencia y aplicación total o parcialmente limitadas» si después no se adecúa a la futura ley orgánica del sistema universitario. Justo en eso consiste el ataque a la seguridad jurídica. Y solo es posible crear un marco normativo tan volátil si la pretensión última es una voladura controlada de nuestras universidades a medida de Castells.

Aparte queda la cacicada de impedir a las universidades privadas las prácticas de su alumnado en hospitales públicos. Eso es directamente ilegal y un ataque a la competitividad y al sentido común. Penalizar por penalizar lo privado refleja bien el talante de este Gobierno en su ideologizada defensa de lo ‘público’, porque hacer creer que lo relevante no es que haya más y mejores médicos, sino que se hayan formado solo en la universidad pública, es algo absurdo de todo punto. Los reproches alcanzan también a la falta de regulación de los doctorados, o al capricho de impedir que se evalúe el cumplimiento de los objetivos del decreto, algo inédito. De lo que se trata sencillamente es de imponer y eludir controles con una falsa apariencia democrática. Quizá tenga razón Pedro Sánchez cuando denuncia en la ONU que la democracia está en peligro. Debería leer sus propios decretos y saber también que en las universidades catalanas, esas que protege Castells, se están haciendo listas negras de profesores defensores del español.

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Los nacionalistas reactivan la batalla lingüística
Marcello. republica 24 Septiembre 2021

Vienen tiempos de negociación de los PGE de 2022 y todo apunta a que las presiones de los partidos nacionalistas por imponer sus lenguas regionales se va a convertir en moneda de cambio para aprobar los Presupuestos que el presidente Pedro Sánchez necesita para garantizar su estabilidad y para llegar a las elecciones generales de finales de 2023.

El PNV quiere, además de recuperar sus fueros históricos caminando por una senda peligrosa hacia la independencia, profundizar en la creciente inversión lingüística del euskera en su Comunidad Autónoma, siguiendo los pasos del nacionalismo catalán.

A lo que se añade la presión en el Senado para un uso más reforzado de las lenguas catalanas y vasca en la Cámara alta en detrimento del español, la lengua oficial del Estado.

La que sigue estando acosada y perseguida en el País Vasco y en Cataluña en contra de la legalidad y de las sentencias del Tribunal Constitucional y de otros tribunales originarios. Sentencias que no se cumplen y sobre las que el Gobierno de Sánchez hace ‘la vista gorda’ en favor de sus aliados y con la ayuda cómplice del PSOE, como está ocurriendo de manera flagrante en la Comunidad Autónoma de Baleares.

Y sorprende que este ataque frontal del nacionalismo no haya merecido, hasta ahora, una protesta completa y detallada por parte de la Oposición, cuando la discriminación y persecución que se está llevando a cabo a los ciudadanos que hablan en español (o castellano) en Cataluña, País Vasco y Baleares (y mucho cuidado con Valencia) es una infamia discriminatoria y además ilegal e inconstitucional.

Y asombroso nos parece que en el Senado, esta Cámara del Estado español cuya utilidad política deja mucho que desear, pueda convertirse ahora en un remedo de la Torre de Babel, con gastos innecesarios de traducciones de discursos y transcripciones escritas de los debate en euskera y catalán, lo que sin duda constituye otra concesión de Sánchez a sus aliados a cambio de apoyos a los PGE de 2022.

Pero lo que se pretende hacer en el Senado (y luego llegará al Congreso) en menoscabo del idioma español no lo veremos, por ejemplo y dentro de poco, durante los debates, los discursos y los documentos escritos de las ponencias y conclusiones del 40 Congreso del PSOE que se iniciará en Valencia el próximo 15 de octubre.

De manera que mucho cuidado con esta nueva oleada del nacionalismo y del PSOE contra el idioma español. Y hora es que se cumpla la legalidad y las sentencias de los tribunales como lo oblicuo nuestro ordenamiento jurídico y marco constitucional.

Que el idioma nos separe
Jorge Vilches. larazon 24 Septiembre 2021

El mismo día que conocemos que se están elaborando «listas negras» en las Universidades de Cataluña para castigar a los profesores que usen el español en clase, salta la noticia de los traductores en las Cortes. Es irónico, o quizá una muestra de estos tiempos de totalitarios victimizados, que el portavoz de Junts Per Cataluña en la cámara baja haya dicho que «es muy frustrante estar en el Congreso y no poder hablar en la lengua catalana». ¿Y en las Universidades catalanas no es frustrante que la Generalitat no permita a un profesor impartir su clase en español, en ejercicio de su libertad de cátedra y el derecho constitucional de hablar en una lengua oficial del Estado?

Los nacionalistas han ideologizado la lengua, única herramienta de su diferenciación ahora que todo, desde las costumbres hasta la cultura, está globalizado. Por eso se empeñan en convertir el Senado en una falsa Torre de Babel, donde, a pesar de que todos tienen la obligación y el derecho de conocer el español como lengua común, va a haber traductores. Y no solo para los debates de las mociones, como hasta ahora, sino para cualquier actividad. La «visualización» de las diferentes lenguas para una cámara cuya actividad pasa desapercibida, costará 950.000 euros al año.

Las argumentaciones son peregrinas. Margarita Adrio, senadora del PSOE, da un explicación que se sale de la Constitución: la construcción «federalista» de España. Estamos en un Estado autonómico y la representante de la cámara territorial debería saberlo. En realidad es un pago más del sanchismo a los nacionalistas para que su jefe esté un rato más en La Moncloa.

Los nacionalistas alegan que «los derechos no tienen precio», pero no es verdad. El dinero público sí es de alguien. Cada sesión plenaria, que dura dos días, costará 12.000 euros, y hay dos al mes. La deuda pública de España se ha elevado por encima del 125% del PIB, marcando máximos no vistos desde 1881, hace 140 años. Más claro: el último gobierno de Pedro Sánchez ha disparado la deuda pública en casi 170.000 millones de euros. No hay precedentes.

Esto es lo que asusta a la Unión Europea, el despilfarro. No es que ahorrar 950.000 euros en traductores salve nuestra economía, sino que la alegría para gastar sin medida, solo por motivos ideológicos, es lo que nos pierde ante Europa. Se trata de una actitud, esa que define a los socialistas y a sus socios nacionales, la enorme irresponsabilidad en la gestión de las cuentas públicas.

Ya lo hizo el nacionalismo catalán en la Generalitat, donde no reparó en gastos para crear «estructuras de Estado», hundiendo a esa región, haciendo que las empresas huyan, y, claro, aumentando la presión fiscal sobre sus habitantes. Pero hablar en tu lengua y ponerse un pinganillo para oír al traductor no tiene precio, porque crea una imagen de país dividido, de una sociedad que necesita de intermediarios para entenderse.

Es una maniobra muy hábil de los nacionalistas que, aprovechando la debilidad de Sánchez, siempre bizcochable para los rupturistas e inconmovible con los constitucionalistas, le han sacado una nueva visualización de los «hechos diferenciales». No bastó con que los sanchistas hayan asumido el lenguaje independentista y hablen de «mesa bilateral», sino que se institucionaliza la lengua como instrumento ideológico de separación entre españoles.

El paso siguiente será el Congreso, donde solo se puede hablar en las otras lenguas para leer una cita o pronunciar alguna expresión. El asalto está preparado. Ya han dicho que es incómodo hablar en la lengua de las «bestias con forma humana», que escribió Quim Torra. Lo conseguirán. Está Pedro Sánchez.

Derrochar dos millones para arrinconar el castellano
Junts busca anteponer el catalán, vasco o gallego en el Congreso, tras que el Senado haya dado el visto bueno a asumir las lenguas cooficiales por un valor de un millón de euros, una cantidad que podría repetirse en la Cámara Baja
Rocío Esteban. larazon 24 Septiembre 2021

Una reclamación histórica que siempre ha contado con el «no» de los principales partidos en el Congreso. Alejar el castellano de las instituciones y priorizar el uso de las lenguas cooficiales, es una de las pretensiones más importantes para las fuerzas nacionalistas e independentistas, que han reforzado a lo largo de esta legislatura.

Esta «ofensiva» contra el castellano ya se ha materializado en el Senado y se planteará de inmediato en el Congreso de los Diputados. Esta semana, con el respaldo del PSOE, la Cámara Alta ha aprobado reformar su Reglamento para incorporar el uso de las lenguas cooficiales en todos los plenos. Hasta ahora, el uso de las lenguas oficiales solo estaba permitido para los debates de mociones en plenos, y tras aceptar la propuesta de Junts, se universalizará al uso cotidiano. Ello supondría, según fuentes de la Cámara Alta, un coste anual de hasta 950.000 euros, el triple de la partida destinada al servicio de traducción en la actualidad.

Tras dar luz verde a la iniciativa en el Senado, los independentistas se ven con fuerza para repetir la «hazaña» en el Congreso de los Diputados, donde no está permitido el uso de las lenguas cooficiales salvo para expresiones puntuales ya que, explican fuentes parlamentarias, no es una Cámara territorial y por tanto no se necesitan traductores y solo recurren a personal eventual para cuando los diputados viajan al extranjero.

Será Junts y el PDeCAT quien presenten la propuesta en el corto plazo, para la que contarán con el apoyo de ERC, CUP, PNV, Bildu y el BNG. Así, si la iniciativa pasa el filtro del Congreso –que cuenta con la oposición frontal del Partido Popular, Vox y Ciudadanos, la reforma del Reglamento del Congreso, podría igualar la cantidad que se destinará próximamente en el Senado al servicio de traducción; casi un millón de euros, si se concretan los mismos servicios para la Cámara Baja. Un escenario que ya estudia el PSOE. Ayer, su portavoz en el Congreso, Héctor Gómez, se abrió a estudiar la posibilidad de la regulación del uso de las lenguas cooficiales. A su juicio el plurilingüismo es una «riqueza cultural» que en ocasiones se encuentra «denostado» y «agredido». Todo ello, a pesar de que en el Congreso de los Diputados los diputados que utilizan las lenguas cooficiales –catalán, euskera y gallego– no llega ni a la mitad del total. Según los cálculos de LA RAZÓN, solo el 32 por ciento de los diputados usan las lenguas cooficiales en la actualidad.

No es la primera vez que los partidos nacionalistas e independentistas unen sus fuerzas frente al castellano. En marzo ya presentaron una proposición no de ley para imponer el uso de las lenguas cooficiales a todos los niveles; tanto en el Congreso como en todas las administraciones públicas y hasta en RTVE.

Ante las prerrogativas independentistas, los populares han avisado al Gobierno de que debe «garantizar el uso del castellano en Cataluña y Baleares», en palabras de la portavoz Cuca Gamarra. Misma posición en Vox. «Todas las lenguas cooficiales son muy respetables, pero la lengua común, con la que nos entendemos todos, debería ser la lengua oficial», destacó Espinosa de los Monteros.

Los «Manolos» separatistas
Sergio Fidalgo. okdiario 24 Septiembre 2021

En la última Diada, tomando un café en una terraza del centro de Barcelona mientras veía desfilar las hordas de separatistas con la edad de jubilación más que superada, todos uniformados con su camiseta de la ANC y su colección de lazos amarillos y sus escapularios con la foto de Carles Puigdemont o Quim Torra, vi una estampa que me hizo sentir lástima. En una mesa de otro bar había una señora, claramente independentista, de más edad que millones nos cuestan las ‘embajadas’ de la Generalitat, gritando “Manolooooooo”, “Manolooooooooo”.

El tal “Manolo” era su marido, con pinta de ser un honrado jubilado que destina parte de su pensión a pagar su cuota de la ANC y de hincharse cada noche a poner plásticos amarillos a modo de lazo en las barandillas de su pueblo – lo de subir a los árboles ya hace años que le quedó en sueño – para protestar por los “exiliados” que la España “fascista” retiene en el extranjero. Al contestar a su señora, en un español con aires extremeños o andaluces, un “ya voyyyyyyy”, me sorprendió. “Manolo” no era un patriota con doce apellidos catalanes y un catalán digno de Josep Pla. “Manolo” era de esos ilustres calzonazos que, por no discutir con su mujer, lucía en su atuendo toda la propaganda secesionista que su cuerpo podía admitir al peso, y llevaba las ‘esteladas’ de los dos, la pancarta y todo lo que hiciera falta.

Su mujer le insistió, en un catalán con acento cerrado, de la Cataluña más puigdemontista, que espabilara, que iban a llegar tarde a la manifestación. Y “Manolo” aceleró el paso, cargado con todo el arsenal propagandístico separatista que su lumbago le permitía, para pillar un buen sitio y ser de los primeros en abuchear a la Policía Nacional a su paso por delante de la Jefatura de Vía Layetana. Si el procés sigue perdurando en el tiempo, y no se ha agotado a pesar de los evidentes fracasos de los políticos independentistas es, entre otras causas, porque hay un buen número de “Manolos” que ejercen de compañeros de viaje de los secesionistas. Personas que se han autoconvencido de que “España” les “roba”, a pesar de que no han hablado catalán en su vida, y les encanta ir de veraneo al pueblo castellano o andaluz que les vio nacer.

Son los “Manolos” que, para ser bien vistos por sus vecinos, jefes o familiares, para evitar que les señalen o que sus mujeres les reprochen su falta de compromiso “con el país”, se tragan el argumentario de que están muy agradecidos a “Cataluña” porque “les dio de comer”. Como si no se hubieran ganado cada céntimo que han cobrado como soldada dejándose la vida trabajando para algún empresario de ocho apellidos catalanes que durante el franquismo jugó a adicto al régimen, y ahora se define como “republicano de toda la vida”, “antifascista” y “luchador por la república catalana”. La desgracia es que los “Manolos” no son solo jubilados, los hay de todas las edades.

Cuando hablo de “Manolos” no me refiero a Gabriel Rufián, o a su antecesor como “charnego” oficial fichado por Esquerra Republicana, Eduardo Reyes. Estos al menos lo han hecho por dinero. No tenían donde caerse muertos, y a cambio de dejarse abducir por el separatismo en su búsqueda de votos de los castellanoparlantes han conseguido unos sueldos que jamás habrían ganado trabajando honradamente. Los “Manolos” son los que no solo no han ganado un céntimo para ser los tontos útiles del separatismo. Al contrario, se dejan un pico comprando camisetas, o aportando fondos para la caja de resistencia que sirve para pagar las fianzas de los millonarios separatistas que no quieren hipotecar su tercera residencia o su yate para afrontar sus delitos.

Los “Manolos” son los que sirven de coartada para que los líderes de ERC o Junts vendan su movimiento supremacista como “transversal” y como representante de lo que definen como “pueblo catalán”. Son los que creen que así se evitan problemas, o que incluso les darán palmaditas en la espalda y les permitirán ascender socialmente. Y se equivocan. Para los separatistas pata negra siempre serán unos “charnegos”. Independentistas, pero “charnegos”. Y solo valdrán para llevarles las esteladas y servirles los carajillos.

Lenguas: convivencia o represión
Manuel Peña Díaz. cronicaglobal 24 Septiembre 2021

Mucho se ha publicado sobre la historia de la introducción, violenta o no, del castellano en Cataluña. Algo menos de atención han recibido los estudios sobre su uso entre los catalanes, y muy poca repercusión han tenido las investigaciones sobre el conflicto lingüístico de los emigrantes castellanohablantes en Barcelona, al menos, desde mediados del siglo XX. Todavía hay quien duda de las distintas formas de represión que sufrieron estos últimos por hablar en determinados ámbitos en su lengua materna en pleno franquismo --aunque fuera la oficial-- y, por supuesto, desde la toma de la Generalitat por el nacionalismo catalán más germanófilo.

La labor censora, desplegada por ideólogos y practicantes de la escola catalana y normalizada desde el poder autonómico con la connivencia del poder central, ha conseguido arrinconar las múltiples prácticas lingüísticas que se vivieron en el pasado, sea lejano o reciente. El discurso que se ha impuesto como el único cierto es el de la represión --sin más-- de la lengua catalana.

Pese a la paradójica hegemonía política y cultural del victimismo catalanista, la historia es tozuda y emerge de tanto en tanto para dejar en evidencia que el abuso maniqueo del esquema del catalán bueno y el español malo es simplón y simplista. Quizás el común de los fieles nacionalistas desconoce, por ejemplo, que los préstamos e interacciones lingüísticas han sido en ambos sentidos y mucho más cotidianos y fluidos de lo que sus clérigos actuales les comunican en sus respectivas homilías.

En un excelente estudio de la filóloga Marta Prat, presentado en la UAB como tesis en 2003, es posible conocer con todo detalle muchos de esos préstamos del catalán en el léxico español, sobre sus relaciones y convivencia o la dirección concreta del proceso de transferencia de los elementos intercambiados entre sí. Son más de 700 los catalanismos reconocidos como tal, muchos en desuso, pero otros en plena vigencia. Algunos ejemplos de palabras que se utilizan en el resto de España y que son de procedencia catalana son: alioli, alojar, buque, cacerola, capicúa, coliflor, dietario, estamento, forajido, grúa, linaje, litera, mercader, metal, payés, retrete, sota, trompeta, ultraje, vanguardia, etc. Sin olvidar que el orgullo español es un préstamo del orgull catalán, o la etimología del símbolo más universal de España, el Quijote, procede de cuixot.
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Las lenguas hispánicas y sus hablantes han convivido y compartido léxico durante siglos, pese a los proyectos uniformizadores centralistas o periféricos. Sólo cuando los fanáticos, españolistas o catalanistas, han tomado las riendas del poder suceden conflictos que derivan en imposiciones y exclusiones. La reciente decisión de la consellera Geis de controlar, severa y semestralmente, el uso efectivo de la lengua catalana en las universidades es otro ejemplo claro y meridiano de la injerencia de un poder uniformizador en las prácticas lingüísticas docentes cotidianas. Ni siquiera la Inquisición llegó tan lejos, salvo cuando alguien blasfemaba en la lengua que fuera delante de algún católico escrupuloso, entonces se producía el escándalo y la delación.

Para los fanáticos nacionalistas ahora ya blasfema todo aquél que no habla en catalán, en el aula o en el patio. Desde la militancia fascistoide ese acto es un escándalo, luego queda más que justificada la represión, empezando por la que llevan cabo fuerzas paramilitares como la Plataforma per la Llengua. En fin, tiempo al tiempo porque qui sembra vents, recull tempestats.

¿Quid prodest?
Puigdemont detenido: ¿El final de la legislatura?
Redacción. https://rebelionenlagranja.com/  24 Septiembre 2021

La pregunta, en estos casos, es siempre la misma: ¿Quid prodest? ¿A quien beneficia la detención de Puigdemont en Ceredeña? ¿Se trata de un «susto», de un «aviso», o de una detención que acabará con el prófugo en España?

Hace unos días el diario El Mundo publicaba un artículo de Iñaki Ellakuría titulado «Matar a Puigdemont» en el que se ponía de manifiesto cómo el ex presidente se estaba convirtiendo en un incordio para la llamada mesa de negociación. El prófugo de Waterllo se estaba dedicando últimamente a desestabilizar las conversaciones entre los representantes del gobierno de la Generalitat y el Gobierno de Sanchez. Pudiera que los más acendrados enemigos del prófugo se encontraran ahora fuera de las instituciones del estado: sentados a una mesa de la que él había quedado excluido y que estaba jugando su propia e independiente partida. Por otro lado, son conocidas las pésimas relaciones entre Junqueras y Puigdemont: unos pasaron por la cárcel mientras el presidente se dió a la fuga y vivió como un rico en una mansión de Waterloo.

Con Puigdemont neutralizado, ¿que ocurriría?
Hay dos situaciones distintas: que Puigdemont quede neutralizado primero en Italia y luego en Bélgica, pendiente de que los tribunales se pronuncien sobre su entrega a España, o que la orden se ejecute y regrese a España a corto plazo.

¿Y si Puigdemont llegara a España? ¿Que haría el gobierno? Por una parte sería un triunfo del estado de derecho; por otra, un balón de oxígeno para el movimiento independentista, que podría salir de su letargo; por otro, en fin, un problema para Pere Aragonés y su mesa de negociación que Puigdemont quiere reventar.

La vuelta de Puigdemont a España marcaría el final de la legislatura: con Puigdemont ante el Supremo, en prisión preventiva en Soto Del Real, la ruptura de los pactos de Sanchez con el separatismo «oficialista» sería cosa de días. El separatismo tendría que alzar la voz ante su nuevo mártir, las asociaciones del movimiento independentista se pondrían nuevamente en marcha y volveríamos a las algaradas callejeras y a la violencia. Sánchez estaría en una posición imposible.

Por el contrario, si Puigdemont quedara neutralizado en Bélgica, atado de pies y manos mientras llega o no llega el pronunciamiento de los tribunales, dejaría de dedicarse las 24 horas del día a boicotear y hacer fracasas las conversaciones de «la mesa».

La detención de Puigdemont no garantiza su entrega: el galimatías jurídico al que se enfrenta la orden de detención no se resolverá de inmediato, y es posible -no justo, pero sí posible- un pronunciamiento contrario a la entrega a España.

La detención de Puigdemont es, por el momento, un aviso, un pulso. Ni a Aragonés ni a Sánchez les conviene que regrese a España, porque rompería su procés oficialista de la mesa de negociación.

Al propio Puigdemont no le conviene, por razones obvias, volver.

El PSOE se abre a valorar por primera vez la incorporación del uso de las lenguas cooficiales en el Congreso
ÁLVARO CARVAJAL. El Mundo 24 Septiembre 2021

El partido trata de matizar el alcance de lo expresado por su portavoz parlamentario señalando que la Constitución establece el uso del castellano.

«Para nosotros el tema de la lengua es un tema ultrasensible, el Gobierno debe entenderlo y yo tengo la percepción de que el Gobierno es consciente». La reflexión de Ferran Bel, diputado del PDeCAT, resume cómo los nacionalistas están dispuestos a hacer de la lengua, del incremento del uso del catalán, un casus belli. No ya sólo exigiendo que se cambie el proyecto de Ley Audiovisual para que se introduzca la obligatoriedad de que plataformas como Netflix, HBO... deben producir un cupo mínimo en catalán, sino queriendo extender el uso de las lenguas cooficiales en las Cortes Generales, en detrimento del castellano. Y el PSOE dice estar abierto a estudiar esta posibilidad.

La mecha lingüística se ha avivado en el Senado, donde el PSOE dio su respaldo a una iniciativa de Junts para extender el uso de las lenguas cooficiales a toda la actividad parlamentaria (plenos, comisiones, registros...) y no sólo emplearlas en los debates de mociones como hasta ahora. Hacer un uso total de estas lenguas, restando espacio y cuota al castellano. Esta decisión supondría un coste de casi un millón de euros en servicios de traductores.

Tras lograr esta cota, los nacionalistas catalanes ponen el foco en el Congreso. Tanto Junts como PDeCAT han verbalizado su propósito de presentar una iniciativa igual en el Congreso, de la mano de los partidos independentistas catalanes (ERC y CUP), y sumar también al PNV, EH Bildu o el BNG.

Frente a este nuevo envite lingüístico, el PSOE no cierra la puerta. Se muestra dispuesto a estudiar la iniciativa, tras dar su apoyo a una igual en el Senado.

«Nosotros evidentemente lo que se ha aprobado en el Senado estamos dispuestos a valorarlo en el Congreso. Ya veremos como se desarrolla aquí en su trámite parlamentario», ha expuesto Héctor Gómez, portavoz parlamentario del PSOE. El dirigente socialista ha añadido que su formación se moverá «siempre dentro del marco del respeto a las lenguas, respetando el marco constitucional».

Estas afirmaciones han evidencias un enredo en los socialistas, pues desde el partido quisieron matizar o aclarar que «ha de cumplirse respecto a las lenguas lo que marca la Constitución y por tanto el uso del Castellano en el Congreso», tratando de rebajar el alcance de lo expresado por su portavoz, cuya respuesta al ser cuestionado al respecto fue bastante clara.

Desde Unidas Podemos tampoco ven mal esta iniciativa.

En el Congreso el uso de las lenguas cooficiales sólo se permite para expresiones y citas puntuales. Extender el uso total de las lenguas cooficiales en la Cámara Baja obligaría a introducir traductores, lo que implicaría un importante coste económico.

No es la primera vez que las formaciones nacionalistas quieren impulsar desde el Congreso iniciativas que resten cuota al castellano para dárselo a las lenguas cooficiales. A finales del año pasado, junto con Unidas Podemos, registraron una iniciativa que pedía al Gobierno poner «fin a la imposición legal exclusiva del castellano en la normativa estatal». El texto exigía, entre otras cosas, equiparar las lenguas cooficiales al castellano para que «gocen de los mismos derechos y deberes» y exigir a los funcionarios aprenderlas para que «presten servicios en territorios con lengua propia». Finalmente esta petición no salió adelante porque el PSOE la rechazó, sumando sus votos a los del PP, Vox y Ciudadanos.

Precisamente estas tres formaciones censuran esta pretensión de los nacionalistas. «Aquí hay una lengua oficial que es la que hablamos los 350 diputados», afirmó Cuca Gamarra, portavoz del PP. A su juicio, el Gobierno lo que tiene que hacer es «garantizar el uso del castellano en Cataluña y Baleares» y no «ceder» en cuestiones como ésta.

Vox también está en contra de restar cuota al castellano: «Todas las lenguas cooficiales son muy respetables, pero la lengua común, con la que nos entendemos todos, debería ser la lengua oficial», apuntó Iván Espinosa de los Monteros. Para Cs, el PSOE «deja mucho que desear» en lo que respecta a la lengua tras apoyar que el castellano pierda espacio en el Senado.
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