AGLI Recortes de Prensa   Lunes 27  Septiembre  2021

El prófugo, el regente y el traidor
Rosa Díez. okdiario 27 Septiembre 2021

Esperpento:
Persona o cosa que destaca por su fealdad, desaliño o apariencia ridícula o grotesca.
Género literario que se caracteriza por la presentación de una realidad deformada y grotesca y la degradación de los valores consagrados a una situación ridícula.

Esta semana hemos vivido un episodio más del esperpento Puigdemont en las dos acepciones del diccionario, la que describe al personaje y la que es de aplicación al proceso que protagonizan desde hace años los independentistas y sediciosos catalanes.

Esta serie del género esperpéntico se inició cuando su protagonista principal -uno de los personajes más ridículos y cobardones de la historia moderna de España- se dio a la fuga escondido en el maletero de su coche dejando en la estacada al resto de los protagonistas con los que había rodado el capitulo piloto de La republiqueta.

Desde que Puigdemont salió del maletero todo ha sido grotesco. No hay espacio en este artículo para repasar todas las fantochadas protagonizadas por el personaje y por los actores secundarios que, superado el primer sobresalto, tampoco le han ido a la zaga pues los pícaros, esa figura de la España feudal magistralmente glosada en “El lazarillo de Tormes”, tienen mucho predicamento entre los sediciosos de Cataluña.

Para vergüenza de los españoles que nos sentimos orgullosos de nuestra historia democrática el esperpéntico Puigdemont y su séquito han recorrido ya varias plazas de Europa. A lo mejor no somos conscientes, pero lo que ve un alemán, un francés, un italiano, un sueco, un británico… vamos, hasta un belga, es a un español que destaca por su fealdad, desaliño o apariencia ridícula o grotesca. No es que el mundo esté pendiente de lo que hace Puigdemont, pero las bufonadas tienen su público.

¿Qué creen que piensan un francés o un alemán cuando el presidente del Gobierno de una región de España acude al auxilio del prófugo de la justicia convertido en bufón? ¿Qué creen que pensarán un italiano, un sueco, un holandés cuando ven al representante ordinario del Estado español en Cataluña aplaudiendo al prófugo mientras este insulta a la democracia española y a sus instituciones? ¿Qué creen que pensarán nuestros socios europeos cuando sepan que el presidente del Gobierno de España mantiene su apuesta por negociar el futuro de nuestro país con un político que se ha ido a Cerdeña a apoyar la última opereta bufa de Puigdemont mientras calificaba de “represión” las resoluciones judiciales y exigía “amnistía” y “autodeterminación” para Cataluña, la región cuyo gobierno preside?

En España no hay represión, sino leyes democráticas y jueces y tribunales que tienen la obligación de garantizar el imperio de la ley. Todos los españoles están sometidos a la ley y todos ellos deben rendir cuentas por sus actos ante los tribunales de justicia.

La amnistía es una figura jurídica que el estado utiliza de forma excepcional para perdonar determinados delitos, generalmente políticos. Pero ni los sediciosos condenados (como Junqueras, el jefe directo de Aragonés) ni quienes se dieron a la fuga (como el esperpéntico Puigdemont) han sido acusados y/o condenados por cuestiones ideológicas o políticas, sino por delitos cometer delitos contra el orden constitucional y por robar el dinero público para cometerlos. En España no hay presos ni prófugos políticos sino delincuentes en grado de sentenciados y condenados o huidos de la justicia.

Ninguna constitución democrática del mundo recoge el derecho de autodeterminación, pues resultaría una contradicción. No hay ninguna parte de España que sea una colonia o que haya sido invadida (definición de Naciones Unidas). Cualquier apelación a la autodeterminación como la que acaba de reiterar Aragonés supone insultar a la democracia española.

Ningún presidente decente aceptaría que se insultara de ese modo a su país. Cualquier político decente habría ya exigido a Aragonés que rectificara sus palabras. Porque la soflama del presidente de la Generalidad no es una propuesta ideológica sino un insulto inaceptable. Tras el último capítulo del esperpento Europa entera es consciente de que tanto el personaje como la serie están esponsorizados por el presidente del Gobierno de España, que no solo no ha salido en defensa de nuestro país y de la dignidad de sus instituciones, sino que ha reiterado su apuesta de seguir negociando el futuro de España con ese presidente autonómico que califica de dictadura a nuestro país, de vengadores a los jueces y de presos políticos a los delincuentes.

El problema de España no es sólo que haya un prófugo de la justicia dando la peor de las imágenes de nuestro país mientras el regente se ha servido de la democracia para ocupar la presidencia de una institución desde la que trabaja para deslegitimar el estado de Derecho y nuestro orden constitucional. El drama de España es que los europeos todos pueden ver que Puigdemont no es una anécdota, sino que todo el esperpento, toda la degradación de valores está sostenida y financiada por Pedro Sánchez, el gran traidor que desde la Moncloa dirige con mano firme, sin prisa pero sin pausa, la demolición de nuestra democracia.

Y, visto así, me pregunto si podemos aún esperar que un juez europeo vaya a entregar a España a un prófugo de la justicia considerado “perseguido político” por los propios gobernantes españoles. Me pregunto hasta qué punto influirá en esos jueces o tribunales europeos el hecho de que el Gobierno de España, en franco enfrentamiento con la sentencia y el preceptivo informe del Tribunal Supremo, haya amnistiado subrepticiamente a los condenados por los mismos delitos de los que la justicia española acusa a Puigdemont y por los que solicita su entrega para ser juzgado.

Veremos. Mientras tanto, con luz y taquígrafos y a cara descubierta, hay que seguir librando la batalla.

La barbarie del comunismo chino debe cesar
Zoé Valdés. larazon 27 Septiembre 2021

La extracción de órganos de opositores chinos encarcelados constituye una práctica atroz, cruel… propio del comunismo. Los totalitarismos comunistas han cometido toda suerte de ensañamientos y vandalismos contra la humanidad, tenemos la sensación de que esas atrocidades se suelen pasar por alto, se olvidan en una intención de justificar una ideología por encima de los derechos plenos del hombre a la vida y a la libertad.

Debemos recordar el deber que tenemos los intelectuales, los periodistas, por encima del opio de las ideologías… Con las ideas claras basadas en hechos (porque ese opio no es otro que el de la izquierda comunista), de denunciar estas prácticas inhumanas que se ocultan en el marasmo de «correcciones disciplinarias», u obediencias con las que a diario nos invaden los medios de comunicación, la mayoría dependientes de la izquierda…

…Denuncié y denunciaré con todas mis fuerzas, mediante mi obra estos crímenes en contra de opositores, torturados, asesinados por sus creencias, por sus ideas y prácticas espirituales; quienes a estas alturas sabemos que son –en China– los seguidores de Falun Gong o Falun Dafa… así como contra los uyghurs. Estas prácticas criminales deben cesar de una vez.

En Cuba existió en los años sesenta un tipo de tortura, antes de la muerte; se sospecha que todavía existe algo parecido en las prácticas de «doblegamiento» y exterminio de la población opositora carcelaria. Los presos políticos cubanos, en su gran mayoría católicos, sufrieron la extracción de sangre antes de ser llevados a los paredones de fusilamiento, donde morían clamando: «¡Viva Cristo Rey!»… Apenas podían acudir por sus propios pies al muro contra el que fueron ejecutados; el nivel de debilitamiento era tal que debían arrastrarse hacia el sitio donde los asesinaron, lo que provocaba la burla de los verdugos, quienes en verdaderos gestos vergonzosos e infames gritaban: «¡Arrástrate, gusano, arrástrate, gusano…!» (…)

El mundo ignoró esos actos sangrientos perpetrados por la tiranía castrista, como casi todo lo que el mundo ignora referente al comunismo. Fidel Castro vendía después la sangre extraída de estos hombres y mujeres, e incluso hacía alarde de la utilidad de tener presos políticos con buena salud…

La prensa calla, la prensa observa de reojo. Asimila o finge asimilar, escribe cuando no queda más remedio. Cuando lo hace la justificación resulta casi peor que la ausencia de denuncia. No podemos decir que el comunismo los engaña, el comunismo (más de cien millones de víctimas) y sus prácticas no engañan ya a nadie. Pero los intereses del comunismo en el mundo, trasmutados e infiltrados se han hecho muy fuertes mediante partidos con nombres transformados y suavizados…

(…) «Expertos de la ONU aseguraron haber recibido información creíble sobre la extracción de órganos y se encuentran extremadamente alarmados» –advierto en el DW alemán en su versión en español. En el mismo artículo se puede leer de inmediato «China niega las acusaciones». Por supuesto que el PCCH las negará. Nadie podrá llevar a cabo una investigación exhaustiva porque el régimen comunista del PCCH no lo permitirá, lo impedirá por distintos medios, y esos medios son poderosos porque trascienden ya al mismo comunismo del PCCH. Por supuesto, observamos que la prensa mantiene un distanciamiento sigiloso… lo que no sucedía frente a las «supuestas» torturas en el Chile de Augusto Pinochet y bajo la dictadura en la Argentina de Jorge Rafael Videla, o en las dictaduras de derechas a las que sí resulta –al parecer– grato y ejemplarizante condenar sin demasiada suspicacia ni investigaciones tan necesarias…

Un artículo del «El Español» denunciaba la extracción de órganos de los seguidores de Falun Gong y de prisioneros políticos en el 2017, aunque añadía que China había dejado de ejercer la práctica… Así fue… China volvió luego de una especie de descanso moralizante a comercializar con los órganos extraídos …

La prensa ha sido fragilizada, herida en su credibilidad: no informa, no denuncia, no investiga, copia, emborrona, borra, aniquila. La prensa es hoy en día la gran aliada del comunismo.

A los escritores y periodistas que hemos decidido denunciar por nuestra cuenta y riesgo, se nos cierran puertas, nos clausuran editoriales, nos expulsan de periódicos, nos coartan nuestra acción, nos censuran el pensamiento y la libertad de denunciar, de la que depende nuestro trabajo y sustento; como mismo sucedía bajo las dictaduras y tiranías que nos impusieron el exilio. Los periodistas y escritores somos acorralados, amenazados de muerte, de ser juzgados en ausencia desde el exilio, por los tiranos que someten nuestros países. Es el caso de Cuba y del Decreto Ley 35 que permitirá denunciar y juzgar, acusar y condenar a cualquier exiliado que sostenga en tela de juicio al régimen que lo exilió, que encarceló y asesinó a sus familiares…

…China cuando tiene que comprar a supuestos periodistas y periódicos que contradigan la versión y las investigaciones verdaderas imponiendo la versión oficial lo hace. Compra medios de comunicación y silencia, lo hace reiterativamente... Compra premios para los escritores borreguiles...

…Debemos denunciar estas injusticias cometidas por el comunismo. ¿Dónde? ¿Queda prensa y espacio para nosotros?…

Fragmentos de la intervención en la Cumbre Mundial COFOH 2021 – Extracción de órganos en China. Jornada completa aquí
https://www.youtube.com/watch?v=3NtDUSJU_Ko

Los millones de la botarate
Alfonso Ussía. https://gaceta.es 27 Septiembre 2021

Tiene a su disposición, para tirarlos por la borda, legislar necedades, designar asesores y pagar niñeras, 500.000.000 de euros anuales de presupuesto. Su única obsesión es la sexual. Ha superado con creces a la ministra Matilde Fernández, de nublado recuerdo, generosa mantenedora de talleres femeninos de masturbación y editora de la insuperable publicación “La Boletina” que el Ministerio de Asuntos Sociales imprimía con todo lujo de detalles para repartir gratuitamente entre los chiringuitos del ultrafeminismo oficial. La contraportada la reservaba a una poetisa argentina bastante guarra, Rosa María Roffiel, que dominaba la poética de la menstruación tanto o más que las podemitas de hoy.

En el futuro, y a mí me ha sorprendido a destiempo y con el pie cambiado, gracias a la botarate surgida de las sábanas, los españoles dejaremos de ser hombres y mujeres con sus habituales inconvenientes y podremos elegir entre quince géneros. Por lógica, el hombre y la mujer, eso tan antiguo, poco a poco irá desapareciendo. A esos géneros fundamentalmente fascistas se sumarán con opción de elección libre los que a renglón seguido relaciono. El bigénero –es decir, el hombre que también es mujer o la mujer que asimismo es hombre, y que me aten esa mosca por el rabo-. El andrógino, el neutro, el agénero –sin género-, el intergénero, el semi-chico, el semi-chica, el tercer género, el cuirgénero, el pangénero, el género fluido, el transgénero y finalmente, la versión alternativa del transgénero, que en estos momentos lamento con hondura desconocer de qué se trata. En mi opinión, falta un género. Si existe el sí y existe el no, y de reconocerse el género fluido, que también podría denominarse género fluente, manado, destilado, mojado, chorreado, licuado, vaselinado o derretido, habría de hacerse un hueco científico al género seco, o agostizo, o sarmentoso, o desabrido e incluso, marchito. Estas gentes con tantísimos asesores no consultan con el diccionario, y así les salen las leyes y las obsesiones de chungas y carentes de culminación.

Lo del semi-chico y la semi-chica, más o menos, lo entiendo. Conozco a más de un matrimonio en el que la semi-chica es él y el semi-chico es ella. Se decía que ella había estudiado en El Pilar y él en Las Irlandesas. No alcanzo a interpretar las características del cuirgénero y pangénero, que tienen que ser unas características bastante interesantes. Y al agénero lo intuyo desorientado. El agénero, como el amoral o el anormal, que no conocen ni el género, ni la moral ni la normalidad, es un género sin posibilidad de serlo. Porque un agénero, al no tener género, no puede ser incluido en una opción de elección de género. Sería como jugar al fútbol con un abalón, es decir, un balón inexistente, un balón de aire sin cuero, un lío de balón que no es balón ni es nada. Pero hagamos la vista gorda pasemos la página y no agobiemos ni a la botarate, ni a sus asesores, ni a la niñera, que bastante tiene con educar a unos niños “puigdemont”, o lo que igual, de padre a la fuga. Porque la madre, con la cantidad de sandeces que dice y hace cada día, no tiene tiempo para dedicarse a la educación de los pobres niños, que para colmo, no son de ella, sino del Estado, como dijo Stalin y posteriormente Isabel Celaá.

Todo esto cuesta quinientos millones de euros cada año a los españoles. Con un mínimo porcentaje de ese dinero de todos estúpidamente derrochado se solucionarían, por poner un ejemplo de lacerante cercanía, los problemas de todos los habitantes de La Palma que se han quedado sin nada por culpa del volcán. Los parados que han pagado sus cuotas de la Seguridad Social y hoy sienten que sus pensiones, aumentadas caprichosamente, se regalan a los ‘menas’ y a los inmigrantes ilegales. Los inmigrantes legales cuentan con todo mi respeto y hospitalidad. Seamos justos. Si en lugar de quince géneros rebajamos las posibilidades a siete, uno menos que la mitad, la mentecata podría desprenderse de una buena parte de esos quinientos millones y permitir que el dinero sirva para algo, y no para dilapidarlo en obsesiones sexuales.

Y arreglen lo del género fluido, que eso sí que me preocupa.

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Podemos es una amenaza letal, Vox es un alivio

Miguel Ángel Belloso. okdiario 27 Septiembre 2021

El poder mediático en España, que está en manos de las televisiones adictas al Gobierno, se ha conjurado para persuadir a la opinión pública de que hay muchos nazis en España, sobre todo en Madrid, y que esto es un riesgo para la democracia. Como en tantas otras cosas, se trata de un delirio más en el camino para denigrar a la capital de España por el solo motivo de que está dirigida por la derecha y para deslegitimar a Vox y promover su imposible ilegalización. Por mí que no quede, que diría aquel.

El último episodio de esta comedia grotesca ha sido la reciente manifestación de apenas un par de centenares de individuos repulsivos en el barrio de Chueca en contra de los homosexuales, a los que agredieron verbalmente justo el mismo día en que miles de ‘filoetarras’ rendían homenaje en Mondragón y otras localidades del País Vasco y Navarra al asesino múltiple Henri Parot en una demostración acumulativa de odio al que piensa diferente -con la aquiescencia del Gobierno español y del vasco- que jamás ha tenido parangón ni en número de seguidores ni en el afán monstruoso que les anima para seguir hiriendo a las víctimas por fortuna todavía vivas. Pero según los medios oficialistas, y a cuenta de los incidentes que se produjeron, los abertzales cómplices del terror habían pasado a ser antifascistas luchando contra los provocadores: los familiares de los asesinados y Vox, que se personó allí en su defensa testimonial.

Siempre he encontrado muy acertada aquella frase, que creo que dijo el malogrado e inefable Joaquín Garrigues Walker, de que en España los liberales apenas cabían en un taxi. Ahora pienso que, tras algunos esfuerzos, quizá necesitaríamos un microbús. Pero de lo que estoy convencido es de que los que nunca han cabido en un taxi, ni en los tiempos de Franco ni mucho menos ahora, son los supuestos nazis y los fascistas. No hay de eso en España, su existencia es absolutamente marginal. Esto es un invento adicional de la izquierda, que alienta a diario a través de sus terminales y de sus cargos públicos, entre ellos la delegada del Gobierno en Madrid, Mercedes González, que en vez de representar al Estado al que se debe ha decidido trabajar para el partido que la ha elegido, y que tiene el rictus correspondiente al de una persona poco equilibrada, y por tanto el opuesto al necesario para el cargo que ocupa. Ha dicho entre otras lindezas que en Madrid hay mucho extremismo.

Y en efecto, en esto tiene razón, pero no por lo que cabría esperar de a quienes tácitamente se refería sino de a los que estaba ocultando. Algunos intelectuales de izquierda llevan tiempo tratando de establecer un paralelismo entre Podemos y Vox por tratarse de partidos situados en los extremos, pero con el ánimo declarado de blanquear al primero y de zaherir a la formación de Abascal. Para estos señores Podemos sería un partido esencialmente democrático a pesar de que algunas propuestas como su republicanismo, su apoyo a la autodeterminación de Cataluña, defender el impago de parte de la deuda pública o el cuestionamiento de la Monarquía y de la Transición desagrade a buena parte de los ciudadanos o sean sencillamente tan inasumibles como extemporáneas.

En opinión de estos intelectuales, todas estas ideas son perfectamente democráticas, mientras que algunas de las que defiende Vox como la ilegalización de los partidos que no condenaron en su momento la violencia o ahora la homenajean -como es el caso de Bildu, gracias al que gobierna el presidente Sánchez- es una cuestión menor. Luego viene toda la retórica habitual sobre las pegas absolutamente razonables de Vox a la inmigración “ilegal” y a las cuestiones de género, sobre las que no puedo estar más de acuerdo. Y con este cóctel infumable, resulta que Abascal es un facha antidemocrático, xenófobo y homófobo en tanto que Pablo Iglesias y sus secuaces pertenecen sin ningún género de duda al santoral democrático y constitucional. Se mezcla toda esta sarta de alcohol a granel en la coctelera y así sale el brebaje infumable con el que el poder mediático remueve a diario la conciencia ciudadana. Pero naturalmente, este cóctel no lo habría hecho jamás Perico Chicote, que ya no está entre nosotros. Le repugnaría porque este cóctel es una ofensa para cualquier paladar exquisito.

El catedrático de Ciencia Política de la Universidad Carlos III de Madrid Ignacio Sánchez-Cuenca, que es un kamikaze ‘podemita’, ha llegado a escribir que prohibir partidos no violentos, sólo por sus ideas, con un apoyo mayoritario en algunas zonas de España es una aberración democrática. Estaba pensando desde luego en Bildu, y me imagino que, por extensión, en el PNV, como igualmente en algunas formaciones catalanas. Pero el problema es que Bildu es un partido violento, que sigue promoviendo el terror a conveniencia en las calles del País Vasco, y que impulsa el reconocimiento de los asesinos de antaño mientras el PNV continúa haciendo el papel de siempre, que es mirar hacia otro lado. Quizá ya no recoja las nueces del árbol que meneaban los terroristas, pero tiene tantas en el morral que ya ni le importa. Se muestra con la misma indecencia y falta de moralidad de siempre, igual que los independentistas catalanes.

Pues bien, en contra de lo que piensan estos intelectuales de salón al servicio del Gobierno, o como Sánchez-Cuenca, al servicio de los seguidores de Iglesias, Podemos es un partido perfectamente antidemocrático. Lo es porque defiende abiertamente el comunismo, la ideología bajo la cual se liquidó en el mundo a más de cien millones de personas; lo es porque defiende y practica en cuanto puede la agitación callejera sin reparar en eventuales daños a vidas o haciendas; lo es porque quiere acabar con la economía de mercado en favor de otra planificada por el Estado que no tiene cabida en la Constitución ni entre los países occidentales adheridos a la democracia liberal, que son todos; lo es porque quiere intervenir los medios de comunicación privados para acallar las opiniones que considera disidentes así como multiplicar los públicos; lo es porque no admite la controversia ni la diversidad de pareceres si no se pliegan a la verdad oficial. La que ellos dicten.

Todo esto que digo es público, notorio y constatable en las actuaciones que Podemos ha tenido como socio de Gobierno. Pero sería imperdonable olvidar lo que Pablo Iglesias o Íñigo Errejón, sus fundadores, han escrito y publicado a su paso por la Universidad defendiendo ardorosamente el leninismo -que Stalin llevó plenamente a la práctica- con el reguero de sangre y de miseria por todos conocido. Estos chicos han llegado a decir y han escrito que esperan que “la toma del poder sea pacífica, pero que, si no, ya veremos”. El secretario general del Partido Comunista de España, Enrique Santiago, nombrado por Pablo Iglesias antes de irse del Gobierno ni más ni menos que secretario de Estado para la Agenda 2030 con un sueldo superior a los 100.000 euros se define abiertamente como leninista y llegó a decir que si se dieran las condiciones revolucionarias precisas iría al Palacio de la Zarzuela para acabar con el Rey.

Señores, Podemos no es un partido democrático, es una amenaza, un peligro y entraña un serio riesgo gobernar a su lado -aunque Sánchez haya demostrado fehacientemente ser de la misma estirpe-. Y mientras tanto Vox es un partido perfectamente constitucional y democrático entre cuyos objetivos nunca ha estado, a diferencia de los seguidores de Iglesias, la eliminación, ya sea virtual o física, del adversario. Y es una bendición porque su propuesta programática consiste en combatir y tratar de liquidar dialécticamente y en las urnas, con los votos oportunos, la liturgia nauseabunda y la praxis criminal del comunismo, que todo hay que decir, no existe en ningún país de la Unión Europea salvo en España.

La torre de Babel

Carmen Álvarez Vela. https://gaceta.es 27 Septiembre 2021

Esta semana, el grupo JxCAT ha presentado en el Senado una iniciativa para que las lenguas cooficiales sean de uso común en todas las sesiones de la Cámara Alta y no sólo en los debates de moción en el pleno. Ni que decir tiene que todos los partidos nacionalistas lo han apoyado como un solo hombre -y mujer- con el concurso del Partido Socialista. Faltaría más.

Nada nuevo. El separatismo lleva años dando la brasa con esta, en principio y por ser amables, farragosa pretensión. Lo importante no es tanto usar las lenguas cooficiales sino evitar a toda costa que se hable el idioma común, el español. Abierta la vía en el Senado, ahora quieren llevarlo al Congreso, donde les apoyan Unidas Podemos y donde el PSOE está en un sí es no es pelando la pava. O sea, que sí. ¿Acaso hay dudas de que Sánchez le va a negar algo a sus socios? ¡Que hay aprobar los presupuestos de este estado plurinacional y nación de naciones!

El gran Vizcaíno Casas -que hoy estaría censurado, por supuesto- jamás creyó que “Las autonosuyas” se harían realidad y que se quedó corto incluso. Nos falta el farfullo. La imagen que proponen los consentidos de Sánchez es de traca: todos los diputados del Congreso con pinganillo para entenderse unos a otros cuando comparten el idioma que habla medio mundo.

Quieren las criaturas incorporar en el día a día del Congreso -como si no fuera ya lo bastante rocambolesco- el gallego, que está mutando a portugués para hacerlo un poco más difícil de entender -que me digan los que han veraneado en Galicia durante años si han escuchado a alguien del común emplear la palabra ‘obrigado’-; el catalán, que engulle al valenciano, al mallorquín, al ibicenco y al menorquín por mor del pancatalanismo que viene a ser una especie de imperialismo de la butifarra, y el euskera.

El euskera. Leo que el PNV no tiene propuesta en este sentido. Qué cosa más extraña. Lo mismo es porque algunos de sus diputados necesitarían pinganillo para entender a sus compañeros de grupo porque ni lo entienden ni lo hablan. ¡Qué bajón! ¡Qué caída de imagen! Los diputados de BILDU sí lo hablan porque han tenido otro tipo de adiestramiento ‘más amplio’.

Pues bien, como aquí el que no corre, vuela, la senadora de Adelante Andalucía ha reivindicado -no seré yo quién lo critique, que todos tenemos derecho a hacer el ridículo al menos una vez al día- el uso del andaluz. Perdón, del «andalûh». Además de su encendida reivindicación en el Senado, lo remató con un tuit que reproduzco, pero que me es imposible traducir por razones obvias:

Creía que ya se había agotado el presupuesto para tanto tonto, pero cuidado que todavía quedan los del bable, el panocho, el castúo y la fabla aragonesa en cada una de sus vertientes: occidental, oriental o central. Me disculpo de antemano si no he nombrado algún otro idioma del estadoespañol. No me parece justo que los catalanes hablen por los codos y los murcianos no puedan expresarse en el Parlamento en todo su ser.

Por fortuna, Vox, PP y Cs se han opuesto y aunque no son suficientes votos contra toda la morralla parlamentaria que allí habita, indica que algo de cerebro queda. Sin embargo, he de reconocer que me ha causado cierta perturbación -más, si cabe- que Edmundo Bal haya aludido al excesivo coste económico de la estupidez -lo de la estupidez es cosa mía-. ¡No, don Edmundo, no! La razón para no aprobar semejante memez no es que sea cara o barata. Vaya usted al motivo por el cual quieren aprobar semejante esperpento, analícelo y haga usted pedagogía, que ahora está muy de moda. Aunque fuera gratis, hay cosas inaceptables.

El secesionismo quiere que se visualice un Congreso antiespañol; pretende transmitir la idea de que España es una invención, que en sus respectivas regiones el único idioma propio es el gallego, el catalán o el euskera -de fabricación reciente- y que el español fue una imposición de Franco, no el idioma que hemos construido entre todos durante siglos, con sus diferentes y maravillosos matices y acentos.

No se trata de una astracanada de tantas. La utilización torticera de las lenguas cooficiales es un medio de extraordinaria eficacia para dividir y excluir. Al nacionalismo no le importa nada la pluralidad ni la libertad. Es más, las detesta y las combate. Su único interés es lograr la perfecta uniformidad en su región y para ello necesita desterrar el español por todos los medios. Su máxima aspiración es construir una España de Babel donde reine la confusión y el desorden y lleve, por tanto, a su separación.

Sánchez vuelve a entregar las cuentas de España a ERC, Bildu, PNV y Podemos
Mientras Alemania apuesta por la moderación y desecha los extremos, España ahonda en la línea radical y entrega la caja de caudales públicos a la alianza que hizo presidente a Sánchez.
Editorial ESdiario  27 Septiembre 2021

La apertura de negociaciones para aprobar unos nuevos Presupuestos muestra todas las debilidades, dependencias, peajes e inestabilidad que Pedro Sánchez asumió desde el primer momento a cambio de alcanzar la Presidencia.

La principal herramienta de gestión de un Gobierno, en la que refleja su vocación de país y resume su política de Estado; se ha convertido en una especie de cambalache sin coherencia, elaborado a parches para contentar a los aliados del PSOE, todos ellos alejados de una visión nacional conjunta.

Un presupuesto serio debe contemplar unos ingresos realistas y acomodar en ellos unos gastos viables, especialmente en un país lastrado por una deuda y un déficit disparados cuyo coste es ya insufrible y puede ser insoportable cuando suban los tipos de interés.

En este caso, las exigencias de Podemos, ERC, Bildu y PNV van a destrozar de nuevo la coherencia de las cuentas, elevando el gasto otra vez más allá de los recursos al alcance del Gobierno: la aprobación en julio de un techo de gasto de 196.000 millones supone un récord y es incompatible con la capacidad de generar ingresos del Estado, ni siquiera con la subida de impuestos que Sánchez aplica o anuncia desde el comienzo de la legislatura.

Mientras Alemania opta por la moderación y desecha los extremos; Sánchez los agudiza y apuesta por ellos

Además, ese dispendio camuflado con los Fondos Europeos y los “sablazos” fiscales no atiende a un proyecto homogéneo de país, sino a los peajes que los socios imponen: más inversiones y transferencias en Cataluña y el País Vasco; y más populismo subvencionado en el de Podemos.

Injusticia para casi todos
La primera consecuencia de esa política económica es la injusticia: para las Comunidades que pierden recursos para tranquilizar a los socios autonómicos del Gobierno; para los ciudadanos que verán subir su ya disparatado esfuerzo fiscal y para la economía productiva de empresas, comercios, autónomos y trabajadores por cuenta ajena, responsables de financiar una política equivocada en el peor momento posible por su delicada situación por la pandemia.

Sería un momento para buscar pactos de Estado con el PP, pero el PSOE ha optado por profundizar lo contrario: convertir el epicentro de su política en una moneda de cambio. Cualquier parecido con Alemania, donde socialdemócratas y conservadores pactan entre ellos o al menos desechan alianzas con sus extremos, es pura casualidad.

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