AGLI Recortes de Prensa   Miércoles 29 Septiembre  2021

Rajoy, contable del PSOE
Marcel Gascón Barberá. Libertad Digital 29 Septiembre 2021

Pablo Casado sacó a Mariano Rajoy de sus paseos para apuntalar su perfil presidencial (el de Casado) en la convención del PP. El regreso de Mariano a los ruedos ha dejado, en primer lugar, una foto curiosa.

La imagen fue portada en ABC y sorprende a los dos políticos formando simultáneamente un ángulo de 90 grados con la pierna derecha para subir a la tarima. La foto tiene algo cómico y dudoso valor propagandístico. A mí me ha recordado a una todavía más graciosa de los dos protagonistas con González Pons en la presentación de la tórrida novela del galán valenciano.

Además de la imagen, el presidente nos dejó algunos mensajes interesantes. Uno de ellos venía a repetir el viejo mantra del partido: sólo el PP es capaz de hacer que vaya bien la economía, que es lo único que debe importar a los españoles, y no debe dejarse en manos de "populistas" inexpertos que sólo saben hacer ruido.

El "sino" del PP, añadió Mariano con ese pasotismo narcisista exacerbado por el halago que le caracteriza, es hacerse cargo del Gobierno para tapar los agujeros que dejan en las cuentas los socialistas. Ese papel de contable del PSOE, en el que Rajoy dijo encontrarse muy cómodo, consiste, a grandes rasgos, en lo siguiente.

La izquierda gobierna cuatro, ocho, doce o catorce años, como en la época de Felipe, en los que va vaciando la caja para colocar a los suyos, comprar votos con viernes sociales y financiar agresivas campañas contra la media España que es de derecha. Cuando ni las televisiones adictas pueden esconder los estragos de las crisis que provoca el PSOE, los españoles van a las urnas y le encargan el Gobierno al contable.

Igual que el gestor que te hace la declaración de Hacienda no se mete en cómo se habla en las comidas del abuelo ni se permite opinar sobre la educación de tus hijos, el PP se centra en su trabajo con los números. Y se abstiene de revertir las leyes y las políticas con que la izquierda inclina, legislatura tras legislatura, el "tablero" del que nos hablaba Cayetana.

Con el tablero casi en vertical, la izquierda vuelve a ganar las elecciones cuando el contable ha acabado su trabajo. El PSOE y sus socios se instalan en la Moncloa. Gracias al contable, las arcas están otra vez llenas. La izquierda tiene de nuevo liquidez para dar otro empujón a la revolución en marcha.

Y así funciona, ad infinitum y siempre a costa de la España sociológicamente de derecha, el bipartidismo no populista y civilizado en que tan cómodos se encuentran Mariano y el PP de Casado.

Hecha la radiografía, pasemos a pensar en nuestras opciones. ¿Qué puede hacer el español de derecha, una categoría en la que cabe ya todo aquel que no asocie disciplina a fascismo y entienda la necesidad de cuadrar los presupuestos?

Evidentemente, votar al partido que propone y promueve, incluso desde la oposición, políticas realistas que el PP de Casado/Rajoy descalifica como "populismo ideológico".

Políticas no estrictamente económicas, pero imprescindibles para garantizar el libre desempeño económico, como el control de la inmigración; la defensa, más allá de la retórica, de la propiedad privada o la apuesta por la igualdad de todos los españoles, sin matizaciones por razón de sexo o lengua materna.

Ese partido existe. Ese partido es Vox.

Cuídese, Casado
Editorial. https://gaceta.es/ 29 Septiembre 2021

El Partido Popular ha estrenado su convención reivindicando un cordón sanitario poselectoral a VOX alegando, sin prueba alguna, que el partido de Santiago Abascal es nostálgico, antieuropeo y populista. Nada de todo eso es cierto, pero no dejes que la verdad te arruine tu ilusión por ampliar tu base electoral recogiendo las migajas que los moribundos socioliberales de Ciudadanos van arrojando.

Si queda algún nostálgico en la España de 2021 es aquel que todavía espera que vuelvan los tiempos de las mayorías absolutas. Ese deseo de cosas imposibles en una España italianizada es sólo el último sueño de la noche, el que se va difuminando según despiertas y te asomas a las encuestas.

En cuanto a la pretendida pulsión antieuropea de VOX, ha quedado más que demostrado que el motor de su actividad en Bruselas es la reivindicación de aquella magnífica idea de los padres fundadores de crear una Europa de las naciones que no renuncian a la cultura Occidental judeocristiana. Una Europa muy alejada de esta Unión de burocracias que impone agendas ideológicas con desprecio de la historia de los pueblos y de su derecho a pelear para no perder su identidad ahogados en el tenebroso multiculturalismo y en el no menos pernicioso multilateralismo que tanto complace a la dictadura china.

Y ya en cuanto al populismo, la acusación es risible desde el momento en el que VOX defiende la Constitución, el Estado de Derecho, la separación de poderes, la libertad de expresión, la libertad empresarial, el orden político y la paz social. Y esta defensa es igual en Vic que en Orense o en El Ejido pasando por Ceuta. Otros en sus baronías no pueden decir lo mismo, y de ahí buena parte del problema y del nerviosismo popular.

Durante los dos últimos años, en un desquiciado gota a gota (expresión muy conocida en el edificio de la calle Génova que, como el dinosaurio, todavía sigue ahí), el todavía líder del PP, Pablo Casado, ha ido escorando a babor la nave popular desde que prometiera, qué tiempos aquellos, dar la batalla cultural. Esa batalla de las ideas, que, oh, casualidad, sus mayores que ayer inauguraron los discursos en la convención, Feijoó y Rajoy, se negaron y se niegan a dar con las consecuencias que hoy padece España. Si no sabe de lo que hablamos, asómese a los resultados electorales del PP en el País Vasco y en Cataluña, donde hubo un tiempo en el que fueron héroes y, hoy, apenas nada.

Como nada serían si VOX no hubiera apoyado con sus votos la formación de gobiernos autonómicos en regiones esenciales para España como Andalucía o Madrid. Que los líderes del Partido Popular reclamen cordones sanitarios poselectorales a VOX, además de una ingratitud, es un error incompatible con la idea de la ‘Casa Común del centro y la derecha’ (si es que las etiquetas sirven ya de algo) que no hace tanto tiempo reclamaban con cierta desesperación.

Si el arranque de la convención del Partido Popular ha demostrado algo es que la idea de la gran coalición entre populares y socialistas ha vuelto a la agenda de Pablo Casado. Es el sueño del bipartidismo. Mientras tanto, el sueño de España parece que tendrá que esperar.

Un último consejo al todavía líder de los populares que a buen seguro que será desoído. Aquel que elogie su búsqueda coyuntural de la moderación centrada, aquel que reivindique un pasado de mayorías absolutas acomplejadas… aquel es el traidor. VOX no lo es. VOX es un socio fiable que sólo exige que aquel que gobierne piense primero en España. Cuídese, Casado. Cuídese mucho.

De la Hispanidad e Hispanoamérica
Agapito Maestre. Libertad Digital 29 Septiembre 2021

Isabel Díaz Ayuso sigue diciendo cosas importantes. No es poca cosa para un político. Su visita a la Hispanic Society, en Nueva York, lugar emblemático de defensa del patrimonio artístico, literario y cultural español, es para celebrarlo. La fotografía ante el gran mural de Sorolla vale por todas las fotos de las famosas Cumbres Iberoamericanas. (¡Qué pasaría con todo ese cuento de malos cuentistas! Imagino que nada. Todo era cartón piedra del felipismo-aznarismo). Quien no sea capaz de ver la relevancia de España, en realidad, de toda la idea de hispanidad, contenida en ese mural de Sorolla, es que no sabe dónde vive, o peor, actúa de mala fe, como es el caso de la prensa española que apenas ha comentado el acontecimiento.

Por estulticia moral, o por su pobretona culturilla y escasez de ideas propias, la prensa española en particular, y los medios de comunicación en general, no ha sabido interpretar en su justa medida el significado político, histórico y cultural de esa visita. A los directores de los grandes medios les ha sobrepasado el acontecimiento. Pero lo real estaba delante de sus ojos. Díaz Ayuso se ha plantado en Nueva York y no ha mendigado nada. Al contrario, ha dicho soy española y reivindico la hispanidad en el debate de culturas universales; y, por si fuera poco, lo ha hecho en una institución con tradición, medios y un buen futuro por delante para seguir divulgando las tradiciones culturales españolas en USA.

Parece que Díaz Ayuso con esas declaraciones se toma en serio la política cultural. Lo del Papa y el mal rollo del presidente de México, AMLO, queda en poca cosa al lado de su defensa de la hispanidad. Eso es Política Cultural con mayúscula. No creo que Díaz Ayudo pretenda, como todos sus antecesores, convertir la cultura y las políticas culturales en un sucedáneo de otro tipo de políticas. La presidenta de la Comunidad de Madrid ha dado algunas muestras relevantes de que no va de boquilla con este trascendental asunto. Sólo mencionar la sencilla idea de hispanidad es ya todo un acontecimiento en el ámbito de una inexistente política cultural genuinamente española. Ni los Gobiernos socialistas ni los del PP se tomaron nunca en serio la Política Cultural. Ésta no pasaba y no pasa de ser un instrumento para ocultar las carencias de genuinas políticas nacionales; o peor, todo lo referido a cultura era un cajón de sastre sin pies ni cabeza. En el mejor de los casos, la política cultural quedaba reducida a gastar dinero en comprar artistas, intelectuales y gente de esos perfiles para hacer propaganda a favor del Gobierno de turno. La política cultural era mera propaganda.

La defensa de la hispanidad, en este páramo de políticas culturales de corte nacional, es toda una bocanada de aire fresco para quienes creemos que las tradiciones culturales españolas son todavía grandes fuerzas históricas y sociales que pueden transformarse en potencias individuales. La cultura hispánica al servicio de la emancipación de los ciudadanos es una gran idea. Mas si la señora Díaz Ayuso quiere que nos creamos su afirmación de hispanidad, por favor, no se quede en las palabras, o en la organización de unas cuantas festividades de coros y danzas sobre el pasado español e hispanoamericano. Dé, por favor, un paso más. Atrévase a impulsar y crear una institución capaz de enseñar a los madrileños de todas partes del mundo, empezando por los de los antiguos virreinatos de España en América ("España nunca tuvo colonias"), qué fueron y qué son España e Hispanoamérica. Imagínense, por poner un par de ejemplos, a un mexicano en Madrid aprendiendo a amar autores como sor Juana Inés de la Cruz, Valbuena, Alfonso Reyes, Vasconcelos, Paz, o ensayistas y poetas actuales del tipo Gabriel Zaid. Daría cualquier cosa por la existencia de una institución que mostrase a los miles de venezolanos que viven en nuestra comunidad quién es Bello, Mariano Picón Salas, Uslar Pietri, etcétera, etcétera… En resolución, es menester una gran institución que sobrepase los pobrísimos planteamientos del Instituto Cervantes para enseñar a los madrileños, españoles e hispanoamericanos la principal singularidad de la cultura hispánica: el centro está en la periferia y, naturalmente, la periferia está en el centro. Solo atreverse a desarrollar esta idea, que va más allá de la vindicación de lo hispánico, dejaría reducidos a la marginalidad a indigenistas, comunistas y populistas. En todo caso, vaya mi felicitación a la presidenta de la Comunidad de Madrid por haberse atrevido a vindicar lo hispánico frente a los atropellos revolucionarios y terroristas. La defensa de la hispanidad desde el poder político de una comunidad es todo un acontecimiento. Es el discurso político más serio de la democracia: la política cultural nunca puede ser un sucedáneo de la política económica o social.

La justicia española es una vergüenza
Liberal Enfurruñada. okdiario 29 Septiembre 2021

El que fuera alcalde de Jerez de la Frontera, Pedro Pacheco, estuvo a punto de ir a la cárcel por afirmar en 1985 que “la justicia es un cachondeo”, al considerar el Tribunal Superior de Justicia de Andalucía que había cometido desacato. Y aunque esa sentencia fue finalmente anulada por el Tribunal Supremo, Pacheco acabó pasando tres años y medio en el penal de El Puerto de Santamaría por varias condenas recibidas por su ejercicio político, como prevaricación, malversación, falsedad documental, fraude a la administración… lo típico. Pero aún a riesgo de molestar a algún togado me atrevo a asegurar que, a día de hoy, pocos españoles estarían en desacuerdo con aquella afirmación tan atrevida del político jerezano. Y es que en los 36 años que han pasado desde que Pacheco pronunció aquella frase, la apreciación de los españoles por nuestro sistema judicial ha caído en picado.

Según una encuesta realizada por Metroscopia para el Consejo General del Poder Judicial (CGPJ) en mayo de este año 2021, sólo el 33% de los encuestados opina que la Administración de Justicia funciona bien, mientras que el 48% piensa que lo hace mal y el 18%, regular. El 72% pensamos que nuestra Justicia es demasiado lenta y un 79% sostiene que no cuenta con los recursos necesarios. Y también tenemos claro de quien es la culpa de este desastre, el 84% estamos de acuerdo en que todos los Gobiernos han tratado de controlar la Justicia y el 66% sabemos que los jueces reciben continuamente presiones políticas. Con toda seguridad a esta percepción generalizada de lo mal que funciona la Justicia española contribuyó decididamente el cambio efectuado por el PSOE en 1985, cuando modificó la Ley Orgánica del CGPJ para hacer que todos sus miembros fueran elegidos por los políticos de las Cortes.

A su vez tanto la fiscalía como la abogacía del Estado dependen jerárquicamente del Ministerio de Justicia y si no obedecen sus instrucciones son sustituidos, como hemos comprobado en numerosas ocasiones. Vemos a un fiscal general del Estado como el socialista Cándido Conde-Pumpido, afirmar que “las togas deben mancharse con el polvo del camino” para, ensuciándose de esa manera, adaptarse a los deseos de los políticos. Comprobamos como Dolores Delgado, pareja del inhabilitado exjuez Garzón, pasa de ser ministra de Justicia y diputada del PSOE, a fiscal general del Estado. Observamos como continuamente la fiscalía y la abogacía del Estado incumplen su obligación de defender los intereses de España, para convertirse en los abogados del político que los ha nombrado. Comprobamos como las puertas giratorias entre política y judicatura no paran nunca de dar vueltas. Y no nos queda otra que llegar a la conclusión de que, en el momento en que los jueces ascienden a puestos para los que son elegidos por los políticos, la Justicia comienza a estar en entredicho.

«España nunca pierde la oportunidad de hacer el ridículo», dijo Carles Puigdemont al ser puesto en libertad por el juez de Cerdeña. «España me persigue pero al final siempre soy libre», afirmó jactancioso y lo remachó afirmando «seguiré viajando por Europa». Primero fue Bélgica la que se negó a entregárnoslo para que fuera juzgado por rebelión y sedición. A continuación, hizo lo mismo Alemania. Y ahora es Italia la que lo suelta. Tres de los seis países fundadores de la Unión Europea se han ciscado en la Justicia española, ¿cómo no vamos a sentirnos avergonzados? Sabemos que la culpa no es de nuestros jueces, sino de los políticos. Pero el politizado CGPJ es el encargado de los ascensos a los Tribunales Supremo y Constitucional, a la Audiencia Nacional, a los Tribunales Superiores de Justicia autonómicos y hasta a los presidentes de las Audiencias Provinciales. Así que, en cuanto empiezan a ascender, todos los jueces saben a quienes tienen que contentar. La justicia española es una vergüenza y hasta que no sea despolitizada, tendremos que agachar la cabeza cada vez que desde Europa nos lo recuerden.

¿El Supremo protesta por el asalto político al Poder Judicial y no pasa nada?
Editorial ESdiario  29 Septiembre 2021

La Sala de Gobierno del Tribunal Supremo ha acordado esta semana dirigirse al Consejo General del Poder Judicial para advertirle de las graves consecuencias que tiene para la Justicia y para los ciudadanos la paralización de los nombramientos en vacantes clave.

No es una advertencia baladí y no responsabiliza al Poder Judicial. En realidad, es una sutil protesta dirigida al Gobierno, responsable de la paralización del CGPJ merced a una ley exprés aprobada el pasado mes de marzo por PSOE y Podemos.

Con esa norma, el Gobierno impuso de facto la paralización del Poder Judicial, al objeto de presionar al PP para que aceptara la renovación en los términos queridos por Pedro Sánchez, de cuyas intenciones da cuenta el nombramiento de su ministra de Justicia como Fiscal General o el asalto literal de la Abogacía del Estado para auxiliar a los golpistas condenados por el Supremo.

El Supremo da la voz de alarma: las "consecuencias perniciosas" del asalto al CGPJ

Primero intentó cambiar unilateralmente el sistema de elección de vocales del CGPJ previsto por la Constitución, acabando con la mayoría de 3/5 necesaria y sustituyéndola por una mayoría simple adaptada a la que tiene el PSOE con sus socios.

Que el Supremo tenga que protestar por la parálisis de la Justicia por el asalto de Sánchez al Poder Judicial es gravísimo

Y, ante el escándalo creado incluso en la Unión Europea, renunció a ese “asalto” pero impulsó una ley que le impide al Consejo General funcionar con normalidad y tomar decisiones rutinarias como los nombramientos citados en Salas clave de lo Social, lo Contencioso Administrativo o lo Militar.

“O sumisión o parálisis”, parece ser el lema de Sánchez en lo relativo a la Justicia, dos amenazas bastante más graves que el bloqueo vigente desde 2018: siendo éste negativo; es inapreciable al lado de acabar con la separación de poderes y transformar el CGPJ en una sucursal política de Moncloa.

Ayudando a Puigdemont
Y lo es siempre, pero especialmente con los antecedentes del Gobierno en este ámbito, tan visibles como el sometimiento de la Abogacía del Estado y de la Fiscalía General a la disciplina política: su último servicio ha sido auxiliar a Puigdemont, poniendo en duda la vigencia de la euroorden de detención cursada por el Tribunal Supremo, pese a carecer de competencia alguna en ese ámbito.

Si Sánchez llegó a servirse de un juez, estando en la oposición, para justificar una moción de censura por un párrafo artificial incluido en una sentencia; ¿qué no será capaz de hacer desde el Gobierno? El temor es suficiente, en fin, para que el PP mantenga su posición y no se avenga a pactar nada hasta que la independencia de esté poder clave en una democracia quede garantizada.

Ministros, altos cargos… ¡dioses!
Ignacio Centenera. okdiario 29 Septiembre 2021

El artículo 9 de la Constitución establece en su apartado primero que “Los ciudadanos y los poderes públicos están sujetos a la Constitución y al resto del ordenamiento jurídico”, y en el apartado tercero garantiza expresamente el principio de legalidad y la interdicción de la arbitrariedad de los poderes públicos. En definitiva, en el importante Título Preliminar queda consagrada la primacía de la ley como principio fundamental, conforme al cual todo ejercicio de un poder público debe realizarse acorde a la ley vigente, prohibiéndose actuar conforme a la mera voluntad de sus autoridades.

Pues resulta que la prevalencia del principio de legalidad, que no debiera ser cuestión para nada y para nadie, parece no ser siempre indubitadamente observado en las actuaciones del Gobierno y de nuestros poderes públicos. Repasemos varios eventos de los últimos meses, obviando la declaración ilegal de los estados de alarma:

En enero de 2020 el ex ministro José Luis Ábalos se reúne de manera secreta en el aeropuerto de Barajas con la vicepresidenta de Venezuela, Delcy Rodríguez, que tenía expresamente prohibido el tránsito y estancia en territorio comunitario. El ministro, que mintió de manera continuada en el momento de explicar el encuentro, fue finalmente exculpado por el Tribunal Supremo de la comisión de algún delito, señalando, en relación con la prohibición derivada de la decisión del Consejo de Europea relativa a Venezuela, que “se trata de una obligación singular, no integrable en las obligaciones formales derivadas de la aplicación de reglamentos, directivas, recomendaciones y dictámenes. Una obligación, en fin, de marcado carácter político cuyo incumplimiento no admite otra responsabilidad que la que se dirime en ese ámbito». ¡Uf, difícil encontrar papel de fumar tan fino!

También el ministro del Interior ha protagonizado varios episodios en los que aparentemente se vulneraron normas vigentes. Ya sea en el traslado masivo de migrantes desde Canarias, o en la repatriación de menores desde Ceuta, hay que llevar unas gafas muy oscuras para no entrever que se podía estar incumpliendo una buena cantidad de preceptos normativos. Este mismo ministro tomó la decisión de destituir al coronel Perez de los Cobos con una decisión discrecional que la Audiencia Nacional tuvo que hilar fino (diferenciando entre “desarrollo” y “contenido” de la investigación) para no considerarla arbitraria.

En estos últimos días surge con pirotecnia propia del volcán palmero el asunto de la entrada irregular en España del líder saharaui Brahim Ghali. Si se mira por encima, la actuación en este asunto de un par de ministros (con aparente conocimiento del presidente del Gobierno) parece impropia, pero si se mira en detalle lo que parece es que se instó o se amparó la comisión de algún delito. Sin embargo, la tranquilidad de Sánchez nos hace temer que una vez más será difícil exigir responsabilidades por una actuación que parece sacada de una novela de Le Carré.

Que el sometimiento al imperio de la ley, y por ende la observación estricta de las normas en sus actuaciones, sea un principio que no entiendan buena parte de los ministros podemitas, puede ser comprensible (nunca aceptable) si nos atenemos a su zarrapastrosa formación y a su escasa experiencia; lo que es más difícil comprender es que lo desconozcan ministros con formación o experiencia como Marlaska, Ábalos o González Laya. La lógica deducción es que, aunque son conscientes de la posible ilegalidad de esos actos, les importa, parafraseando al juez Fortuna en la maravillosa El Secreto de sus Ojos, una reverenda mierda.

Y la verdad es que por mucho que nos fastidie parece que tienen razón, porque lo que a simple vista son flagrantes incumplimientos o fraudes de ley, cometidos en claro abuso de su auctoritas, después los vericuetos procesales terminan considerándose correctos.

El que siempre exista una vía de escape para los que claramente se están saltando las normas recuerda al filosófico chiste de Eugenio en el que un viajero que se acomodaba en un taxi preguntaba si se podía fumar.

– No se puede- contestaba el taxista.
– ¿Y entonces, para que lleva aquí este cenicero?
– ¡Pues para los que no preguntan o hacen lo que les da la gana!

Un colegio catalán se niega a traducir los informes de sus alumnos en castellano
Una familia de origen francés que necesitaba los expedientes tuvo que recurrir a un traductor automático para conseguirlos
Esther Armora. Barcelona. ABC 29 Septiembre 2021

Nunca se significó contra la inmersión lingüística. Sus hijos, de raíces francesas, pasaron por el rodillo del catalán pero nunca alzó la voz contra este sistema. De poco le sirvió. S. G., de 38 años y nacida en Francia, llegó a Cataluña hace diez años y se afincó en Castelldefels (Barcelona), una localidad muy próxima a Barcelona en la que recalan muchos extranjeros y ciudadanos del resto de España atraídos por ofertas laborales en la capital catalana. Allí, en la escuela Antoni Gaudí, de titularidad pública de la localidad, ha escolarizado a sus dos hijos. El mayor, de diez años, cursó el año pasado cuarto de Educación Primaria y el pequeño, de seis, tercero de Educación Infantil (P5). Siempre estudiaron en el mismo centro y nunca hubo problemas.

Durante la pandemia, la familia decidió regresar a Francia y buscaron una escuela pública «de prestigio» con «vocación internacional», que respetara las raíces españolas de sus hijos para, según explica la madre a ABC, «no renunciar a todos los años que se han escolarizado en España». Finalmente la encontraron. «Es una escuela con una sección internacional de español, donde las plazas son escasas y difíciles de obtener. Para mis hijos, que siempre han vivido aquí, sería una oportunidad de mantener una parte de su cultura y de estar con otros niños en la misma situación», precisa la progenitora.

Muy estricta en la preselección del alumnado, la escuela francesa solicitó a los padres el informe escolar de los dos últimos cursos de sus hijos en castellano. Les dio de plazo para entregarlo hasta el 8 de abril de 2021. Ahí empezó «una odisea» que la familia nunca hubiera imaginado.

La primera petición de los informes por parte de los padres, según consta en la documentación facilitada por la familia a ABC, se hizo el 24 de febrero. Los padres lo reclamaron insistentemente sin conseguirlo. Llegó el 6 de abril, apenas dos días antes de expirar el plazo para presentar los documentos en Francia y el centro no les había facilitado los expedientes en castellano. Su máximo esfuerzo fue pasarles un extracto de los cursos que habían estado escolarizados en el centro. «El 11 de marzo me enviaron una nota muy escueta, un folio casi en blanco con un cuadradito en la parte central en el que apuntaba simplemente los años y los cursos que habían estado mis hijos en la escuela. Sin ninguna apreciación por parte del tutor. No era, ni por asomo, el informe que recibimos cada año los padres en catalán, de unos dos folios, en el que el tutor expone a los padres la evolución del alumno, con valoraciones y recomendaciones», denuncia la madre, quien no entiende por qué, pese a que siempre habían tenido buena relación con el centro, «la dirección no paró de ponernos trabas».

«Una motivación política»
S. G.. solo ve una explicación posible a lo ocurrido: «Que la escuela actuara con una motivación política». ««Como otros padres, había visto gestos por parte de la dirección. No facilitaban comunicaciones en castellano a los padres, ni siquiera las relacionadas con el Covid-19, pese a que algunos lo solicitaron»», explica la progenitora. Ella lo consideraba injusto lo pero nunca quiso hacer de ello un caballo de batalla.

«Mi hijo iba bien en la escuela porque es un buen estudiante y no tuvo problemas con el idioma pero no me parecía justo lo que estaba pasando», añade. El primer informe enviado por la escuela «no servía porque no decía nada. No había valoraciones. Era como no tener nada», indica la madre. Por eso, volvió a reclamarlo.

«Solo pedía que me tradujeran al castellano los boletines que cada año envían en catalán y les pusieran el sello de la escuela. Me indicaron que no era posible, que ya he recibido el oficial y que no hay más. Me dieron varias excusas para no entregármelos, incluso que no podían porque la impresora estaba estropeada y que no tenían una versión digital. A mi marido también se lo negaron». Fue entonces cuando aconsejaron a la demandante que acudiera a la Asamblea por una Escuela Bilingüe (AEB). La entidad, que lleva años luchando por los derechos de los castellanohablantes en Cataluña, aconsejó a la familia que denunciara su caso ante la inspección educativa de la zona y tres días antes de concluir el plazo y ante la inflexibilidad de la escuela a la hora de facilitarles los documentos en castellano los padres concertaron cita con un inspector educativo y le expusieron su situación.

«Traductor de Google»
Ell centro recibió la llamada del ente inspector pero, según la madre, nada cambió demasiado. Se limitó, según denuncia, a entregarles los informes en catalán en formato digital. Lo hizo 24 horas antes de que expirara el plazo concedido por el centro francés. S. G. y su marido, que hablan bien el castellano pero aún no dominan el catalán, no tuvieron otra opción que recurrir al traductor de Google «con nervios y muchas prisas». Cuando tuvieron los informes traducidos los enviaron por correo al centro para que les pusiera el sello y al día siguiente fueron a recogerlos a primera hora para poder aprovechar 'in extremis' la oferta educativa en Francia.

«No entiendo por qué se nos impidió obtener los documentos. No se me ocurre otro motivo que tengan algún tipo de problema con esta lengua. Estoy convencida de que si hubieran pedido la traducción en inglés no hubiera habido problema», señala la madre. La dirección de la escuela, contactada por ABC, niega los hechos y asegura que cedió a las peticiones de la familia y le entregó también la versión larga traducida del expediente.

«Colaboramos en el traslado»
«Les enviamos informes en castellano e incluso colaboramos con la escuela francesa en el traslado. También respondimos una encuesta que nos enviaron», afirma la dirección de la escuela. Una versión radicalmente opuesta a la que confirman la familia y la AEB con varias pruebas aportadas a este diario. Mantienen con rotundidad que el expediente final se les entregó en catalán 24 horas antes de expirar el plazo y tuvieron que traducirlo ellos la noche antes. «Lleva el sello de la dirección porque lo necesitábamos y tras pasar toda la noche traduciéndolo, tal como habíamos quedado, lo enviamos al cole para que nos lo acreditaran». Ana Losada, presidenta de la AEB, da fe de que el centro se negó a facilitar los informes. «Tuvimos que recurrir a la inspección», alega.

Ahora, ya en Francia y con sus hijos escolarizados ve con distancia esta angustiosa experiencia que le hizo dejar Cataluña con «mal sabor de boca». «Nos decidimos a denunciarlo para animar a otras familias que son víctimas de situaciones parecidas a que también lo denuncien», concluye.

Ana Losada, presidenta de la AEB, recuerda a los padres que tienen derecho a recibir las comunicaciones del centro en castellano. «Los centros educativos en Cataluña intentan que los padres admitan que la única lengua de relación posible con la administración educativa es el catalán. Esto es igual de ilegal que la inmersión. Todas las comunicaciones deberían ser bilingües catalán y castellano». «Sin embargo, -añade Losada-, esto no es así y lo más grave es que muchos centros cuando los padres las solicitan les niegan ese derecho, les comentan que el proyecto lingüístico así lo exige y sorprendentemente añaden que la escuela catalana es plurilingüe y multicultural».

La AEB ha lanzado este inicio de curso una campaña informativa sobre este tema para informar a los ciudadanos sobre sus derechos en este ámbito.

La persecución lingüística se ha convertido en rutina
Es la cerrazón arquetípica de un independentismo al que le importa más lo identitario y lo excluyente que la formación de unos niños
Editorial ABC 29 Septiembre 2021

El grado de atropello y sectarismo contra el castellano en el sistema educativo de Cataluña ha llegado a tal punto que una familia con dos hijos menores, que decidió marcharse a Francia hace unos meses, ha visto cómo el colegio público del que eran alumnos les ha negado el expediente escolar en lengua española. La madre de los niños necesitaba esa documentación para acceder a una escuela francesa y convalidar los estudios. Sin embargo, y pese a las continuas peticiones, los responsables del colegio barcelonés se han negado en redondo, dificultando todo lo posible cualquier otra alternativa que no fuese presentar los certificados en catalán. Finalmente, han tenido que traducirlo los padres. No es anecdótico ni irrelevante. Es la cerrazón arquetípica de un independentismo al que le importa más lo identitario y lo excluyente que la formación de unos niños. Es el día a día de una persecución rutinaria que conviene denunciar siempre.

Y en la Galicia del Partido Podrido
Nota del Editor 29 Septiembre 2021

Hace ya varios años que pedí el plan de urbanismo en español a un ayuntamiento filoterrorista (monumentos al asesiso Che Guevara y a otros cuates cubanos),
y ni caso. Elevé queja al Defensor del Pueblo, y la perdiz salió mareada y yo sin el plan en español.

En otra ocasión pedí que el recibo del agua, saneamiento, basuras, y demás impuestos de la Chusma de Galicia se me ofreciera en español: casi igual resultado, aunque esta vez insultante: como la lengua regional es muy parecida al español, no merecía la pena que fuera hecho en español.

Y no entro en la educación, sanidad, justicia, administración regional, local, etc. pues de eso ya hay miles de páginas aquí.

Vidal-Quadras estrena las críticas en la convención de Casado y carga contra la "ceguera" del PP sobre el Estado autonómico
JUANMA LAMET. Madrid. El Mundo 29 Septiembre 2021

Convención Pablo Casado vaticina ya que el PP español liderará el centroderecha europeo tras la caída de la CDU de Merkel

Más madera Los barones piden a Casado aprovechar la convención para consolidar al partido en el centro frente a Vox

La última de la tarde se antojaba la mesa más simbólica de las que se han celebrado este martes en la convención itinerante del PP en su parada en Valladolid. El morbo de ver a dos ex de Vox y Ciudadanos abonaba la expectación, y a fe que Juan Carlos Girauta, ex portavoz de Ciudadanos en el Congreso, y, sobre todo, Alejo Vidal-Quadras, fundador de Vox y ex dirigente del PP de Cataluña, acapararon las miradas en el cónclave de los populares.

Vidal-Quadras ha comenzado su alocución asegurando que experimenta "una sensación agradable" estando de nuevo con sus antiguos correligionarios. "Vaya, que os echo de menos", se ha confesado. Pero después ha estrenado las críticas en la convención, alertando de que él podía hacerlo porque acudía como "independiente" y puede decir "lo que piensa".

En ese sentido, ha cargado contra los miembros "destacados" del PP que alaban el éxito del Estado de las autonomías: "Cuando todavía escucho a destacados dirigentes del PP afirmar que el Estado de las autonomías es la historia de un éxito, cuesta reponerse al estupor que produce semejante ceguera".

Su crítica ha provocado la respuesta de Edurne Uriarte, moderadora de la mesa y coordinadora de la convención, quien ha asegurado que "el Estado autonómico en España funciona" y "ha dado grandes éxitos". El presidente de Castilla y León, Alfonso Fernández Mañueco, la ha aplaudido efusivamente en ese momento, al igual que Pablo Casado.

Vidal-Quadras ha asegurado después que él "no está contra el Estado autonómico", pero que su tesis pasa por no darles "ni agua" a los nacionalistas para que "no pudieran meter sus sucias manos en la unidad nacional". "Una nación no puede poner en manos de sus peores enemigos los instrumentos para ser destruida", ha añadido.

Después, le ha pedido a Casado que no "flojee de piernas" ni le "tiemble el pulso" si en el futuro llega a gobernar, porque si no "esto se va al despeñadero".

"Pablo será el presidente del Gobierno a no mucho tardar", ha asegurado al poco de comenzar su alocución Girauta. El ex dirigente naranja ha agradecido la invitación al debate: "Parece que existe un proyecto político capaz de escuchar a su alrededor, cosa rarísima, porque los partidos suelen ser sordos. Eso es insólito e inteligente en la época que vivimos".

Orden constitucional
Y después le ha encomendado a Casado nada menos que la tarea de salvar el orden constitucional: "La Constitución ha procurado la etapa más larga de libertad y prosperidad de la historia de España. Y ésa es la que tenemos que prolongar, porque si no la prolongas tú, Pablo, se acabará".

Tras criticar el "adanismo" que arrastró Cs en ciertas fases, Girauta ha cargado contra Sánchez, quien le parece que quiere crear "un sistema autocrático". "Es capaz de mantener intacta la Constitución y desvirtuarla toda entera, a base de sus pactos políticos y del deterioro institucional", ha señalado, antes de asegurar que considerar a Carles Puigdemont como un perseguido es algo "que no consentiría ningún otro país".

Vidal-Quadras también ha criticado con dureza a Sánchez: "Combina magistralmente el narcisismo, la mentira y la absoluta carencia de escrúpulos". Porque, a su juicio, "a aquellos que dan golpes contra la democracia no hay que darles ninguna parte de verdad, porque viven instalados en la mentira, ni ninguna parte de razón, porque no tienen ninguna".

El Partido Podrido o el Parole Parole
Nota del Editor 29 Septiembre 2021

Tanta física nuclear y se ha olvidado del electrón, partícula maravillosa como España a pesar del Parole Parole.

Hace algunos años, Alejo perdió su cabeza pues centroman se la cortó y sirvió en bandeja al muy honorable ladrón del 3%.

Así que se dedicó a revolotear creando fundaciones y asociaciones pero siempre sin ánimo de molestar al Parole Parole, creando cortinas de humo
para que las personas preocupadas por España tuvieran la sensación de que se hacía algo, mientras todo seguía igual.

El Parole Parole le compensó con un estupendamente remunerado hoy y mañana puesto en Bruselas, y el siguió dando lecciones hasta que Abascal le llamó para Vox, allí duró menos que una trucha en la acera, y ahora vuelve al Parole Parole, para que parezca que algo cambia y todo siga empeorando.

Si todos a quienes nos preocupa España apoyáramos a Vox, el dr cum fraude ya estaría entre rejas.

El Parole Parole tiene que desaparecer, está en el buen camino, pero como los comunistas, los daños colaterales que ha hecho y sigue causando son enormes y a pesar de que España es mucha España, a ver si conseguimos recuperala.

PD: el electrón es algo misterioso, sólo se conocen sus efectos, es libre, longevo casi infinito, como España  ("la vida media de esta partícula elemental sería, como poco, de 66.000 cuatrillones de años (6,6·1028 años); es decir, unos 5 trillones de veces la edad actual del universo").


******************* Sección "bilingüe" ***********************

Triple factura en Cataluña
Editorial ABC 29 Septiembre 2021

El último informe de Sociedad Civil Catalana, uno de los pocos reductos visibles del constitucionalismo en esa autonomía, alerta contra la irreversibilidad del arraigo independentista en la sociedad, y contra su constante gota a gota de manipulación sobre la opinión pública. De ahí, la triple fractura que se ha producido entre la ciudadanía catalana en los últimos años, una mancha que no solo ha afectado muy gravemente a la convivencia causando una profunda degradación de la vida pública, sino que se sigue extendiendo mientras alienta una realidad virtual en torno al proceso rupturista que mantiene engañados e intoxicados a los catalanes. Según ese exhaustivo informe de Sociedad Civil Catalana, a más renta disponible, es decir, a más dinero, más independentismo. A más imposición del catalán y más marginación del español, más independentismo. Y a más ruralismo en las localidades más pequeñas y menos urbanas, más independentismo también. La ecuación resulta inquietante porque la estrategia de sumar adeptos a la causa del separatismo por la vía de la lengua, la educación, los medios de comunicación, las subvenciones y el chantaje emocional les está dando resultado. Van extendiendo su soporte social a base de mentiras identitarias, de agravios comparativos con el resto de España y de una victimización indecente, incluso creando en el extranjero la falsa imagen de pueblo reprimido por un Estado autoritario. Y ese es el drama. Que hay quien se sigue creyendo semejante falsedad.

Esa fue siempre la teoría de Esquerra Republicana de Cataluña, y después lo fue de la extinta CiU, y de Junts ahora: la separación de Cataluña de España nunca sería posible antes de disponer de un 70 por ciento de catalanes favorables a la independencia. Esa cifra aún está lejos de ser una realidad, pero la atmósfera opresiva que el separatismo ha creado en Cataluña en busca de ese objetivo lo convierte todo en irrespirable. Y hacia ese fin continúan, por desmotivadas que estén ahora mismo las bases del independentismo gracias a la fractura interna entre partidos que son socios de gobierno, y dada la acción de la Justicia tras el intento golpista del 1-O. Es probable que no haya en algunos años más intentos desesperados y unilaterales de declarar la soberanía de Cataluña. Pero no son años ganados por un constitucionalismo en franco declive, del que además ha dejado de participar el socialismo catalán, siempre presto a ayudar a ERC en lo que necesite si el partido de Carles Puigdemont rompe la baraja en la Generalitat. Son años que se están perdiendo porque continuamente, y de modo implacable, se utilizan recursos públicos y privados para que el secesionismo extienda de manera irreversible su red de delatores lingüísticos, de perseguidores políticos, y de extorsionadores económicos. No hay ninguna otra cosa tras la ‘mesa de diálogo’ que Pedro Sánchez se ha empeñado en mantener para ganar tiempo a su legislatura, no sufrir derrotas en el Congreso, y simular que apacigua a una Generalitat que no se va a dejar domar.

Por eso es necesario atender, y preocuparse, por los datos estadísticos del estudio de Sociedad Civil Catalana. No solo reflejan un estado real de las cosas en Cataluña, sino la impotencia de todos los catalanes que se sienten constitucionalistas frente a la obsesión de los partidos rupturistas. Más aún, esos mismos constitucionalistas son los que perciben cómo los años del ‘procés’ han sido un auténtico acelerador de estas tendencias tan divisoras, y son testigos diarios de hasta qué punto se están radicalizando las posiciones separatistas, hasta convertir a antiguos simpatizantes de un nacionalismo catalanista moderado en auténticos fanáticos de la crispación y el odio.

El ejemplo catalán puede corromper a toda España
“Hay dos tipos de patriotas: el que ama a su país y el que ama al gobierno de su país. Lógicamente los gobiernos consideran más patriotas a estos últimos”, Jaume Perich
Miguel Massanet. diariosigloxxi 29 Septiembre 2021

El fenómeno catalán ha entrado en lo que se podría calificar como la disparatada e inexplicable discordancia entre lo que aspiran unos, los más recalcitrantes separatistas; lo que buscan obtener otros, los más pragmáticos y lo que un grupo importante de catalanes, los que prefieren pisar tierra firme y no correr el albur de que la autonomía acabe desmoronándose bajo el peso de la inoperancia, la fantasía, las utopías soberanistas y la, más que probable, caída en las manos de unas izquierdas que, en definitiva, a lo que vienen aspirando es a conseguir el poder para implantar lo que la alcaldesa de Barcelona, señora Colau, viene intentando desde que fue nombrada regidora de la ciudad catalana. Como es evidente, de tal mezcolanza, de una diversidad de criterios semejante y del hecho de que los políticos catalanes que están al frente de este guirigay no parecen estar a la altura de sus responsabilidades, entregados a enfrentamientos inútiles, discusiones bizantinas y desacuerdos con el gobierno central del señor Pedro Sánchez, conducta que no conduce a nada positivo.

Sería muy difícil que, tanto Barcelona, como el resto de la comunidad, consiguieran que la normalidad se restableciera, la economía se recuperase y tanto la industria, como el turismo y el comercio pudieran recobrar todo lo que se ha perdido durante la pandemia del Covid 19 y el abandono, por parte de la Generalitat y del Parlamento catalán del deber de ocuparse, como sería su obligación, de los temas cotidianos que afectan más directamente a los catalanes, para enfrascarse en temas independentistas, de lucha entre las distintas facciones que aspiran a gobernar, y que se vienen dedicando, desde hace años, a aquello de ¡si serán galgos o serán podencos…! Mientras la riqueza, el poderío industrial y el prestigio de toda Cataluña, se ha ido perdiendo en favor de otras regiones, que han sabido aprovecharse del gran desconcierto que existe en tierras catalanas.

El grandísimo error en el que incurrieron las izquierdas catalanistas fue la elección de una activista, de tendencia evidente anarquista, especialista en intervenir contra los desahucios que se llevaban a cabo en Barcelona, la señora Ada Colau que, por otra parte, dejó claro que, como alcaldesa, decidiría si las leyes nacionales estaban de acuerdo con su ideología y, en el caso de que no, se las iba a saltar a la torera. No fue una amenaza baldía, sino que se ha ocupado, durante todo el tiempo que viene durando su mandato, en llevar a la práctica lo que anunció, de modo que desde intervenir en los precios de los alquileres hasta practicar la extorsión contra los propietarios de viviendas vacías, imponiéndoles tasas o favoreciendo a los okupas o perjudicando a los comerciantes catalanes, permitiendo que una banda de “manteros” se convirtiera, de hecho, en un conjunto de desaprensivos que, sin pagar impuestos ni atenerse a la legislación vigente, violaban, sin ningún rubor ni miramiento, el derecho de los comerciantes a ejercer su comercio, ubicándose en frente de sus negocios y ofreciendo las mercaderías precios inferiores. El hecho de que la justicia, lenta pero eficaz, haya fallado en contra de la mayoría de estas actuaciones ilegales de la alcaldesa, no quita que muchos ciudadanos a los que les repugna meterse en pleitos, decidieran pagar y no meterse en líos.

Como era de esperar, este desprecio por las leyes, esta fobia hacia el capitalismo, esta mala administración del poder que le otorgó la alcaldía de Barcelona, no ha tardado en producir sus efectos, especialmente entre los más vulnerables a las libertades que se les ofrecen y, sin duda alguna, a las que ellos mismos se atribuyen como consecuencia de una falta de autoridad que ponga orden y sancione cualquier delito o abuso cometido por delincuentes convencidos de que pueden actuar a su aire, destrozando y practicando actos de vandalismo, sin que las fuerzas del orden puedan impedirlo. Ahora, tarde y, evidentemente, después de que la ciudad de Barcelona se haya convertido en una especie de “Dallas, ciudad sin ley”, de Howard Hawks, protagonizada por Joel McCrea; la señora Colau se da cuenta de que sembró vientos de libertad y rebeldía entre la juventud y ahora recoge sus resultados en forma de destrucción de bienes públicos, vandalismo en las calles, borracheras, agresiones hacia una policía incapaz de contener a semejante jauría debido a que, la propia señora alcaldesa, les ha prohibido que utilicen elementos disuasorios contra estos energúmenos que, a su vez, han decidido emplear la fuerza y el lanzamiento de objetos contundentes para desanimar a las fuerzas del orden, que se ven obligadas, vergonzosamente, a poner pies en polvorosa ante los ataques de una multitud enardecida a la que no pueden contener si no tienen los medios para ello.

Y que no nos vengan con culpabilizar a los padres de las conductas violentas de sus hijos, porque sería cometer una gran injusticia el querer que, unos padres a los que se les ha privado de toda autoridad para educar a sus hijos, que están inermes contra las amenazas que reciben y, en más de una ocasión, que son agredidos por sus propios hijos cuando pretenden corregirles, amenazarles con castigos o impedir que cometan las barrabasadas que acostumbran a realizar; además, y para más INRI, se les culpabilice del mal comportamiento de sus vástagos en sus botellones, uso de drogas, fanatismo de grupo y instinto destructivo, avalado por la certeza de que no va a haber represalia alguna por parte de las autoridades.

Lo que queremos los ciudadanos de Cataluña que nos explique la señora Colau, sería: ¿quién es que resarce a los comerciantes las pérdidas por los destrozos a sus locales? ¿Quién les repone el lucro cesante del tiempo que han de tener sus locales cerrados? ¿Qué se les hacer a los pocos detenidos que consigue encarcelas la policía? Y ¿qué piensan, de todo ello, los mandos de los mozos de escuadra y de la policía municipal, ante este escandaloso ridículo de verlos correr delante de una multitud enfebrecida que disfruta de la situación? Seguramente no se atreven a protestar porque, en esta región, a los políticos separatistas, como se ha podido comprobar a lo largo de todo este proceso soberanista, no hay quien se atreva a ponerle el collar de cascabeles porque, el que lo intentara, pronto debería buscarse otro trabajo, si es que tuviera la posibilidad y la ocasión de poderlo encontrar.

Y un comentario intrascendente relativo al, anteriormente “enfant terrible” de Podemos, el comunista que elevó a la izquierda desde su liderazgo en Podemos. Hablamos evidentemente de Pablo Iglesias, el que nos ha llevado a todos, con su comunismo trasnochado propio de un discípulo del dictador Maduro, al que, curiosamente, su nuevo look, su cortada de coleta parece que, como le sucedió a Sansón cuando Dalila le rapó su cabellera, se ha quedado sin fuerzas, sin aquel halo de redentor de la humanidad, reducido a un mortal más, intentando ganarse unas monedas en aquellos medios en los que se le permite continuar desbarrando, pero ya sin aquella fuerza, magnetismo y seguridad con la que se movía antes ante las cámaras. Sic transit gloria mundi.

Sin duda alguna la grave situación en la que se encuentra Cataluña se verá agravada ante la inoperancia de un gobierno de la nación que no se atreve a intervenir ni, mucho menos, a tomar alguna decisión que pudiera perjudicar de alguna forma las “cordiales” relaciones de Sánchez con los miembros de la mesa de diálogo, en la que tiene puestas sus esperanzas para que, los PGE del año próximo, sin los cuales su estancia en el gobierno del país quedaría comprometida, puedan ser aprobados con los votos de los soberanistas catalanes y, muy probablemente, si se los unta convenientemente como suele ocurrir, con los de los señores del PNV vasco.

O así es como, señores, desde la óptica de un ciudadano de a pie, tenemos la incómoda sensación de que vamos directamente hacia un cambio de régimen, sin que quienes deberían echar su cuarto a espadas parezca que se enteren de nada, siguiendo en su abulia acostumbrada, mostrándose excesivamente prudentes ante el miedo a equivocarse, lo que no hace más que favorecer al gobierno, que es quien va llevando la iniciativa en todo el tiempo en el que se encuentra instalado en el poder. Desgraciadamente, el tiempo corre a favor de los que ostentan el poder y, mucho nos tememos que, si las cosas siguen tal como ahora, vamos a tener partido socialista para rato.

Hoy escogemos una frase de don Niceto Alcala Zamora sobre un tema importante: “Hay conciencias tan falsas que su remordimiento es sólo el engaño de sí mismas”.

La lengua y sus utilidades
El tercer idioma del mundo no está para tonterías. El castellano sobrevivirá a Sánchez, a Ibarrretxe y a Urkullu, a Puigdemont y a Aragonés y a todos los que se niegan a reconocerlo
Manuel Avilés. Edición Alicante. esdiario 29 Septiembre 2021

No sean malpensados. Cuando lean esto, andaré por esos mundos – de Dios, del diablo o de nadie- arrastrando mi torpe aliño indumentario, que diría Machado, con mi cuerpo cochambroso de un sitio a otro con el libro “De prisiones, putas y pistolas” a cuestas. Más de una vez recuerdo mi época juvenil – treinta y nueve años es ser joven- , cuando ejercía de espía etarrólogo y, al despertarme en algún hotel de la geografía hispana, tenía que encender la luz y mirar la publicidad del sitio porque no sabía dónde estaba durmiendo. Me viene a la memoria en este deambular continuo, aquella película que dirigió y protagonizó Fernando Fernán Gómez: “El viaje a ninguna parte”. Unos cómicos de la legua andaban pasando fatigas de un pueblo a otro, intentando sobrevivir con sus historias de miseria y hambre en el posfranquismo. El gran José Sacristán – aún me dura la impresión de cuando lo conocí en el rodaje de “Todos a la cárcel”- estaba que se salía de la escena junto con Fernán Gómez, Gabino Diego también, aunque ninguno – al menos que yo conozca y para mi gusto- le haya llegado a Sacristán actuando.

Como aquellos cómicos de la lengua, he parado estos días en Lorca. La Fundación Lorquimur debería dar unas clases en Alicante, en la Concejalía de Cultura o en la Diputación o donde proceda, en el resto del país, para explicar cómo se trabaja altruistamente por la cultura de un pueblo. Lorca, ciudad fronteriza “in illo tempore”, entre el Reino de Murcia y el Reino de Granada, es una joya y en cada esquina hay un caserón, una iglesia, un monumento que da fe de hasta qué punto los cristianos, tras conquistarla, quisieron dejar constancia de que estaban allí imponiendo su fe, aunque fue absolutamente imposible hacer sombra a su magnífico castillo.

No me voy a meter en el trabajo ímprobo que ha supuesto la reconstrucción tras la catástrofe del terremoto de 2011. Los lorquinos del siglo XV – le mando al editor de Esdiario una foto como testimonio- fueron tan inteligentes y tan valientes que no se dejaron acojonar por el dominico irascible Vicente Ferrer, santo. Este hombre, integrista y taliban de la época, predicó en Lorca contra los judíos. No le hicieron caso y salió de aquella hermosa ciudad diciendo mientras sacudía sus sandalias: “De Lorca ni el polvo”. Entiendo que se refería al de las calles, el que se remueve con el viento, ciega los ojos y levanta hasta los hábitos frailunos, porque si se refería al otro… bueno, mejor me callo y quedo como un caballero.

Vicente Ferrer, el que no quería ni el polvo del Lorca, predicó por allí en 1411, cuando Europa acababa de pasar la peste negra – una especie de covid a lo bestia y sin vacunas-, culpando a los judíos de la epidemia porque los judíos, con la señal de Caín sobre ellos, eran la percha de todos los palos. Los judíos – véase ahora Palestina- han demostrado con creces hasta qué punto las víctimas se pueden convertir en victimarios.

A lo que vamos, que Vicente Ferrer, santo, los maldijo y afirmó que no volvía por allí ni harto de vino. Los lorquinos, elegantes y señoriales - véase la foto que mando al editor de Esdiario- colocaron tiempo ha una estatua del prócer dominico encima de una columna romana. Es un engendro la imagen del fraile, pero ahí está y creo que ahí debe permanecer como símbolo de tolerancia y de espíritu crítico, de burla ante neuróticos paranoides que intentan convertir por cojones a la peña.

La columna que digo, la de la foto, es una pasada. Colocar sobre la columna al predicador dominico es un engendro, dicho sin ánimo de ofender, que la gente de Lorca se sale del tablero por su generosidad, su hospitalidad y su estilo murciano ¡Qué pijo!

Dominico era el santo y esa orden no es sino una unión de dos palabras: domini canes, o sea, perros del señor. Así ejercían en sus predicaciones inquisitoriales de la época. Pues en esa columna subieron los lorquinos a Vicente. La columna milenaria – ella sola hace que valga la pena ir a Lorca- es de la época Augusta porque en esa Vía estaban Lorca y Cartagena, para que vengan otros hablando de pedigrí nacional e independentista con base en no se sabe bien qué razones. Si nosotros – ahora hablaré de la educación- no hubiésemos estudiado en una época en la que había que aprobar para pasar de curso, no podríamos ni leer lo que dice su inscripción latina y lo mismo nos daría que fuese de la época Augusta, de los Visigodos, de los Austrias o incluso mandar destruirla – como los Budas fueron dinamitados por los talibanes- por si acaso la mandó hacer Franco y está hecha con restos del Valle de los Caídos.

Se erigió la columna en el siglo I antes de Cristo, que ya había lorquinos por allí y en su inscripción latina -ojo a la importancia del latín tan despreciado e ignorado por todos los analfabetos- dice: “Al emperador César Augusto, cónsul, generalísimo – de aquí copió Franco el título cuando se hizo con el poder entre los generales golpistas- en catorce campañas y Pontifex Maximus”. Y no sigo con la traducción ni con las palabas en latín porque tampoco me quiero tirar más faroles de los imprescindibles.

¿Por qué les cuento esta historia de Vicente Ferrer, de la estatua y la columna romana? Porque entre el volcán de La Palma – otra vez mi solidaridad con esas gentes en la desgracia que están sufriendo-; la detención del fugado Puigdemont – con mucho menos pedigrí histórico que los lorquinos-; la luz a ciento ochenta pavos el megavatio y los jetas de las eléctricas diciendo que no se forran; y el canguelo de Sánchez para que los italianos no lo manden a que responda ante el Supremo, posiblemente no hayamos caído en la cuenta de decisiones importantes que ha adoptado la Ministra de Educación Pilar Alegría. Me encanta esta mujer, como me pone la que era alcaldesa de Puertollano, en contraposición a la nefasta Celaa, una niña bien vasca que iba de mujer izquierdosa.

¿Qué es eso de pasar de un curso a otro con asignaturas suspensas? ¿Qué es eso de que no haya exámenes en septiembre? ¿Estamos creando analfabetos? Si se aprueba a la gente a mogollón se devalúan los títulos como si fueran másteres de la juancarlos, que los hacen sin aparecer por allí. Como ya le he leído a alguna colega en este mismo diario, menos mal que hubo gente que estudió medicina, biología, matemáticas y lengua. Imaginaos una pandemia de covid y que solo hubiera tatuadores, raperos, youtubers, bailarines de tuerking y networkers. Un desastre. Si en la ancianidad hay que cortarme una pierna por un trombo quiero que lo haga Ingrid, cirujana que se dejó las pestañas estudiando y aprobando, y no un indocumentado que estaba todo el día con los videojuegos y aprobaba por decreto ministerial.

Todo mi respeto a las lenguas de todos los sitios. El euskera hay que conservarlo y potenciarlo. El catalán también. Y el gallego. Entiendo que cada autonomía quiera diferenciarse y tener su propia personalidad con su propia lengua, pero despreciar, arrinconar y proscribir el castellano es un sacrilegio que merece el infierno directamente. He leído que dice la ministra: “la administración tiene que garantizar el derecho de los alumnos a recibir enseñanzas en castellano”. ¿Se imaginan a un niño de Burdeos al que pretendan darle clase en un idioma distinto del francés? ¿Se imaginan a uno de Hamburgo que no estudie en su clase en alemán o a uno de Liverpool que no estudie en inglés?

Con todo el respeto y toda la consideración al euskera, al catalán, al mallorquín y al gallego, la lengua castellana es un tesoro muy superior a esas lenguas peninsulares – solo hay que echar mano de la literatura y repasarla aunque sea por encima-. Como todo tesoro es innegociable, intocable. El tercer idioma del mundo no está para tonterías. El castellano sobrevivirá a Sánchez, a Ibarrretxe y a Urkullu, a Puigdemont y a Aragonés - ¡qué apellido tan español! – y a todos los memos que se niegan a reconocerlo como una gran creación histórica y lo quieren machacar arrinconándolo. Lean a Cervantes, a Gonzalo de Berceo, al Arcipreste de Hita, a Quevedo, a Lope, a Bécquer, a Cadalso o a Delibes. Y si no los leen, dejen de dictar disposiciones estúpidas para que las obedezcamos. He leído a Ramon Llull y su “Llibre de meravelles” – mi “Ya hemos estado en el infierno” tiene en su portada la ermita donde vivía este hombre en el siglo XIII- ; he leído “Tirant lo blanc” porque en mi época se estudiaban los libros de caballerías; he leído a Mercé Rodoreda y a Josep Pla. He leído a Rosalía de Castro y hasta he oído hablar del intento de Leizarraga de traducir la Biblia al euskera. ¿Alguno de ellos es comparable a Cervantes, a García Márquez, a Delibes, a Cortázar, a Carlos Fuentes? Por favor, eviten las comparaciones imbéciles.

A los policías, ni agua; a los presos etarras, premio tras premio
OKDIARIO 29 Septiembre 2021

El Ministerio de Interior ha rechazado distinguir por su heroico trabajo a los policías destinados en el País Vasco y Navarra, pero a los sanguinarios etarras Lierni Armendaritz, José Antonio Borde Gaztelumendi o Angel María Tellería, entre otros, que cumplen prisión en la cárcel de Santoña, se les ha recompensado con motivo de la festividad de la Merced por su comportamiento y actividades en prisión relacionadas con el deporte y la cultura.

Marlaska ha ido autorizando traslados de terroristas condenados desde que asumió las responsabilidades de su cartera hasta que sólo hace unas semanas consiguió satisfacer plenamente las demandas de los socios del Gobierno de Sánchez: ya no quedan terroristas en cárceles al sur de Madrid, de modo que todos los etarras están ya a menos de cuatro horas en coche desde sus cárceles hasta el País Vasco.

Pero lo de Santoña es de aurora boreal, una de esas concesiones que indigna a las personas de bien. No sólo Marlaska aceptó que fueran trasladados a la prisión de El Dueso, sino que OKDIARIO ha podido saber que varios de los 28 presos de ETA que cumplen condena en Santoña fueron reconocidos y condecorados por su participación en actividades deportivas y culturales dentro de la cárcel. ¿Y cuáles fueron sus méritos?, se preguntaran ustedes. Pues acudir al gimnasio, jugar a las palas o correr por el patio. Las ‘hazañas’ de los etarras constarán en sus correspondientes expedientes penitenciarios como una nota positiva a la hora de valorar futuros cambios de régimen penitenciario. Son, a todos los efectos, presos modelo. Las menciones a estos etarras sirven para reducir la cancelación de los partes disciplinarios y cuentan favorablemente cuando soliciten estar más cerca del País Vasco o incluso progresar de grado.

Así es Marlaska: a los policías destinados en el País Vasco les niega cualquier distinción, pero a los presos etarras los distingue y recompensa por jugar a las palas. Ha superado el umbral de la ignominia y eso que tenía el listón muy alto. ¿Quién te ha visto y quién te ve? Tu apellido te va grande, Marlaska. Humanamente eres muy pequeño.


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