AGLI Recortes de Prensa   Jueves 30 Septiembre  2021

‘Giliprogresismo’ socialcomunista o cómo dar ventaja a delincuentes
OKDIARIO 30 Septiembre 2021

La Policía usa lo que se denomina «perfiles raciales» para analizar posibles delitos cuyas probabilidades de comisión son mayores entre bandas de extranjeros o en algunos ambientes identificados con barrios o áreas de las ciudades donde determinados inmigrantes cuentan con mayor representación. De la misma manera que Hacienda lo hace con perfiles de contribuyentes con mucho gasto y reiteración en las pugnas con Hacienda, las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado investigan esos perfiles de las distintas etnias y razas para la identificación de colectivos especialmente proclives a la comisión de algunos delitos en áreas como la criminalidad de bandas o incluso de yihadismo. No estamos ante una práctica discriminatoria por razones étnicas, sino ante la constatación de que hay fenómenos delincuenciales que se producen con mayor intensidad en determinados grupos -por ejemplo las bandas latinas, las mafias del este o incluso el yihadismo-. Pues bien, la reforma legal que ahora plantea el PSOE puede dejar a la Policía sin una de sus bazas clave en las investigaciones, pues quiere prohibir dichos perfiles con el argumento de que son discriminatorios.

Estamos ante la clásica iniciativa de la izquierda que llevada por una concepción adanista de la sociedad -buenismo en su forma más estúpida-obvia la realidad con el riesgo que eso conlleva para la seguridad. El informe, al que ha tenido acceso OKDIARIO, pretende erradicar paulatinamente y por ley el uso del término mena y hasta «prohibir la detención de niñas, niños y adolescentes inmigrantes por debajo de 18 años». Es decir, la quintaesencia del progresismo más pueril.

La propuesta socialista es un disparate porque si el Gobierno prohíbe utilizar los perfiles raciales que permiten identificar a los integrantes de las bandas latinas, a los miembros de las bandas de las mafias del este o a los componentes del yihadismo, los únicos que saldrán ganando son los delincuentes. El progreso es incompatible con la memez, porque la estupidez, en cualquiera de sus formas -sobre todo, aquellas que afectan a la seguridad de la sociedad-, nos coloca en una posición de indefensión. Y el ‘progreso’ que maneja la izquierda es de una estulticia insuperable.

El gran paripé Puigdemont
Carlos Dávila. okdiario 30 Septiembre 2021

Inda ha escrito que las posibilidades de que Puigdemont, si llega a España, cumpla de 10 a 15 años de cárcel son escasas, por no decir nulas. Pues bien, en la misma dirección, un jurista, de los que trabajan asiduamente en el Tribunal Supremo, me ha sugerido esta intencionada especie: “La Abogacía del Estado, o sea el Gobierno de Sánchez, está insistiendo en que la euroorden del juez Llarena está suspendida, lo cual puede ser una pista de que, tras la panoplia de declaraciones y posturas de unos y otros, puede esconderse una ‘operación de Estado’ que, de cumplimentarse en todos sus extremos, puede terminar con el indulto a Puigdemont en menos de un año”. Es decir, que esta sospecha no anida sólo en las retorcidas mentes de calenturientos periodistas, sino en la propia sede de un Tribunal, el Supremo, que sigue manteniendo que la tal Euroorden no está suspendida.

El propio abogado del fugitivo Puigdemont, Gonzalo Boye, ha insinuado que, efectivamente, existe una “operación de Estado” en el caso que nos ocupa. Bien es cierto que Boye, un tipo atribulado y falaz que suele envolver sus argumentos en celofán tóxico, marcha por otra vía. Por de pronto, no se ha cortado un pelo en indicar que de todo lo acaecido la semana pasada en Cerdeña, tenían perfecta información los ejecutivos de Italia y España, o sea, que el tipo no se presentó en la isla para provocar sólo a sus presuntos anfitriones, también a Marlaska, que de nuevo, según su inveterada costumbre, ha vuelto a mentir, y al mismo Sánchez que no pierde ocasión de ir cerrando, día a día, su pacto con los secesionistas catalanes. Es decir, que la confesión de parte del citado Boye, es, por lo menos, muy sugestiva.

¿Cuál será el próximo episodio de este paripé si es que nuestro jurista está en lo cierto? Pues él lo manifiesta, más o menos de esta manera: “No es descabellado pensar que el día 4, Puigdemont viaje otra vez a Cerdeña y que ni siquiera espere a que la pusilánime juez sarda le detenga, sino que, dócilmente, se entregue en el propio juzgado”. Y añade: ¿qué significaría eso? “Pues a mi parecer -añade- sería señal inequívoca de que hay un pacto articulado para que le traigan a España, esté provisionalmente no más de tres meses en prisión a la espera de juicio, se celebre éste con celeridad inusitada, se le condene a una pena sólo quizá por malversación, pena desde luego menor a la que sufrieron los otros golpistas de octubre del 17, y a continuación se le conceda un indulto rápido que le llevaría a la calle en menos de un año”. ¿Es disparatada la especulación? Pues, desde luego, mucho menos que la obstinación de la Abogacía del Estado en sostener la que la euroorden está suspendida, lo cual significa que, de ningún modo, Sánchez y su cuadrilla de juristas de cabecera desean que el individuo en cuestión sea enviado a España como vulgar reo. Eso, desde luego, no engordaría precisamente la hipótesis del pacto referido.

Ahora la fiel y entregada abogada general del Estado, la cómplice señora Chelo Castro, está a punto de perpetrar otro desatino: conseguir que el Tribunal de la Unión Europea tarde en informar si la vigente, porque lo es, orden de entrega del delincuente, es o no correcta. Curiosamente, es el mismo protocolo que está siguiendo Boye que esta semana presentará un recurso para acrisolar la inmunidad de su cliente. Verde y con asas. Por si acaso, aviso en esta crónica de la opinión que me transmiten dos eurodiputados antiguos de Bruselas. Me dicen, casi al mismo tiempo: “Si esperamos que Europa nos dé la razón, mejor dicho, se la dé nuestro juez Llarena, estamos listos. De Europa no se puede esperar nada, desde luego nada bueno”. De Europa, es cierto, nada por convenirnos; ahora bien, si Italia está, como lo está en la Unión, tendría que respetar y aplicar el Artículo 241 de su Código Penal, que reza así: “La condena a los atentados contra la integridad, la independencia o la unidad del Estado, nunca será inferior a los 12 años de prisión”. Alguno de los pocos sardos que no quieren ser italianos, ya saben cómo se las gasta la Justicia cuando transgreden estos principios.

Naturalmente que si las sospechas que presentamos se cumplen, todo este presunto paripé, tendrá un objetivo: incorporar a la citada “operación de Estado” a los fanáticos de Puigdemont, a un acuerdo para resolver el maldito y embustero “conflicto catalán” con la convocatoria de una consulta preliminar, lo que podría denominarse “una consulta sobre la consulta” para preguntar a los convocados si están o no de acuerdo con abrir un referéndum para la relación de Cataluña con España. Eso es lo que viene preparando Sánchez desde los tiempos del gurucillo Iván Redondo, un enredador al que ya está haciendo bueno el solemne y también embustero Félix Bolaños. El pacto no es descartable, es quizá la propuesta que se esconde tras la cobarde actuación de la Abogacía del Estado que, de nuevo, se ha convertido en letrada leal de todos los desmanes que se le ocurren al todavía presidente del Gobierno, Pedro Sánchez Castejón, aún okupante de La Moncloa, la que está convirtiendo en un remedo de palacio oriental que no reconocerían ya ni Suárez, ni Calvo Sotelo, ni Felipe González, ni Aznar, ni el bodoque peligroso Zapatero, ni tampoco nuestro inteligente y melindroso Mariano Rajoy.

Marxismo posmoderno, hedonismo de criminales
Raúl Tortolero. https://gaceta.es/ 30 Septiembre 2021

El marxismo posmoderno no perdió la brújula; simplemente, nunca la tuvo: su agenda es manifestación de los deseos reprimidos de los “lumpenproletariat”, una serie de caprichos adolescentes criminales, hedonistas, e individualistas.

Lejos está la vieja escuela del marxismo clásico, que aunque también criminal, estuvo dispuesta a morir por sus ideales, y le parecía edificante asesinar burgueses y tomar el poder a sangre y fuego para imponer una dictadura del proletariado. Ahora, como bien ha dicho Jair Bolsonaro, sólo admiran al Che Guevara los drogadictos y marginales, la escoria de la izquierda.

Las manifestaciones del 7 de septiembre en Brasil mostraron el verdadero empuje de Bolsonaro en su país. Millones de ciudadanos salieron a apoyar al presidente conservador.

El más denigrante hedonismo individualista carcome a América y Europa: es el marxismo posmoderno

En tanto, las manifestaciones del 12 de ese mismo mes, a favor de Lula da Silva, sólo reunieron a unas decenas de personas, pero expresaron inmejorablemente lo delirante del marxismo posmoderno. Exigían, textual: “aborto, drogas, lenguaje inclusivo, no tener género y educación LGBT”. Eso es el progresismo en todo Occidente.

Dicho de otra manera, si asumiéramos tales exigencias de los woke que venden este “socialismo cool”, como proyecto de país, la sociedad ideal sería una de asesinos de bebés en gestación, de adictos, que irían a la escuela sólo a ser adoctrinados en una ideología anti-biológica sin límites sexuales, que generaría personalidades líquidas y confusas, y que hablaran una neolengua orwelliana cuyo fin es el control del Estado.

A eso conducen las “deconstrucciones” del viejo Derrida aplicadas con óptica marxista a los cimientos de Occidente, donde hoy reina un hedonismo criminal, el placer de lo instantáneo en la lógica de Lipovetsky, el “si Dios no existe todo está permitido” de Dostoievski. Todo lo cual deja un gran vacío en el hombre contemporáneo, capaz de ahorcarse sólo para alcanzar un orgasmo.

No extraña entonces que las supremacistas del feminismo se desgañiten y vandalicen no para exigir medicinas para enfermas de cáncer, o albergues para mujeres agredidas, sino para que sea legal poder matar a sus fetos sin límite de semanas de gestación, incluso al momento de nacer.

Ni que los aspirantes a transexuales exijan que el gobierno les pague sus cirugías y tratamientos hormonales. O que la educación sea ideologización para la normalización de la homosexualidad y la “deconstrucción” del matrimonio natural, de la familia tradicional y de la identidad biológica.

Y todo eso, pagado con nuestros impuestos. El más denigrante hedonismo individualista carcome a América y Europa: es el marxismo posmoderno.

En las antípodas, no se puede concebir al conservador –ni al de ayer, ni al de hoy o al de mañana- despojándolo de la religiosidad. Mircea Eliade sabiamente escribió sobre el Homo religiosus, es decir, de cómo el ser humano sólo encuentra su verdadera plenitud en entender el carácter trascendente de la vida.

El conservador es, así, un ser más pleno que alguien cuya vida está desprovista de un sentido de trascendencia, como todos los marxistas -posmodernos o no-.

El conservador es un ser estructurado, y sus cimientos son Dios, la religión, el respeto a la vida, las tradiciones, la familia, la Patria, las libertades, los derechos humanos.

Ante las revoluciones culturales neo-maoístas –estrategias del PCCh para alfombrar su hegemonía usando como tontos útiles a los woke-, y los bajos fondos del marxismo posmoderno, todo conservador debe resacralizar la vida cotidiana.

La vida del conservador es mucho más rica, así, que la de un socialista, que como bien ha dicho el filósofo autodidacta brasileño Olavo de Carvalho, en realidad no posee ni siquiera una ideología, ya que sus propuestas en los sesentas eran unas, y las de ahora, son diametralmente opuestas.

Los socialistas lo que realmente quieren es que el Estado les sirva para desfogar sus grandes resentimientos sociales, mediante subvenciones que psicológicamente hacen las veces de “compensaciones”, ante lo mucho que presumen sufrir, supuestamente, por pertenecer a un grupo “vulnerable”.

Y en tal etiqueta de “vulnerable” cabe, faltaba más, todo el catálogo de lumpen proletariados que es la base electorera de la izquierda. Así queda claro que aquello que en el fondo quieren es que papá-gobierno les financie seguir con su su individualismo satánico -Anton Lavey dixit- en el que todo les estorba: fetos, religión, Iglesia, familia, lenguaje, capitalistas, heterosexuales y mujeres que no piensan como ellos. El marxismo posmoderno, ese hedonismo criminal.

El destino de España
Luis Riestra. vozpopuli.es 30 Septiembre 2021

Hablar de destino de una nación es hablar del muy largo plazo y podría pensarse que, si ya es difícil hacer previsiones a corto plazo, qué utilidad puede tener hacerlas a, por ejemplo, cincuenta años, pero lo cierto es que de manera cotidiana los españoles somos sometidos a toda clase de medidas y expolios, a cuál más delirante, por una clase política degradada en extremo, obsesionada con salvar el planeta, empeñada en decirnos cómo debemos vivir hasta en los detalles más íntimos y qué hacer con nuestro saqueado patrimonio, porque lo dice la agenda de turno y punto.

En este ambiente corrupto en que por un lado se difaman las previsiones a largo plazo que les molestan y por otro nos imponen las que les interesan, es que debemos hacer las nuestras. ¿Entonces, hay alguna forma racional de hacer previsiones a muy largo plazo? Sí, la hay, pues existen determinantes objeticos, como la geografía, que definen el devenir nacional y cuál debería ser la estrategia a seguir, tema que exploramos, por ejemplo, en "El interés de España y la Nueva Pax Americana", o la demografía, que será en lo que nos centraremos hoy.

El suicidio español
Cuando uno analiza la demografía española desde el punto de vista de sus generaciones (según residentes), lo que se encuentra es un enorme desequilibrio recurrente que la lleva a su propia destrucción. El tamaño de dichas generaciones lo pueden ver en la siguiente gráfica y, lógicamente, las dataciones y denominaciones no coinciden exactamente con las estadounidenses, como erróneamente se ve cada día en los medios y entre consultores copia-y-pega arruina-empresas, pues hay que calcularlas utilizando los puntos de inflexión del ciclo generacional español según enseña la Teoría Generacional.

En una Sociedad madura demográficamente donde se han conseguido los logros sanitarios que producen una alta esperanza de vida, podríamos decir que lo sano sería que la barra azul oscuro, la de la "Generación X", y la rojo claro, la de sus sucesores, los "millennial", fueran del mismo tamaño, mientras que la azul claro debería ser un 72% (15 años de 21) de la rojo claro, pero solo llega al 59,8%, y eso gracias a la natalidad de los inmigrantes. No tenemos generaciones de relevo ni de lejos.

Prójimo y destino
Con esos datos se puede afirmar que en 50 años los españoles originarios (vascos y catalanes delirantes incluidos) serán una minoría en clara extinción y su cultura habrá, en la práctica, muerto. Lo más duro ocurrirá dentro de unos 30 años cuando, desaparecida la "Generación langosta", una población extremadamente envejecida tenga que asumir las consecuencias del desastre del sobre endeudamiento partitocrático español y el reemplazo demográfico que unos partitócratas corruptos e ignorantes, de titulaciones falsas y demás amaños académicos, nos están imponiendo.

Dicho desastre es el resultado del mesianismo político, del sistema electoral y del odio al prójimo impuestos, que no es el de fuera de nuestras fronteras, al menos si uno se atiene al concepto original, que es el que vale, y que, como si de círculo concéntricos se tratara, tiene un tope máximo en los "connacional", es decir, los españoles; seguramente, los nacionalistas psicóticos manipularían el término "connacional" para ahondar la hispanofobia, que así ve "esto".

Como vivimos en la mentira y la "lucha ideológica" guerracivilista, se manipula hasta lo más sagrado y ya se ve el resultado; por supuesto, en esta bitácora digital no les vamos a engañar con que no pasa nada, porque esto será una tragedia nacional, pero sobre todo individual, que quedará como una mancha negra en los libros de historia. Ese desastre es hoy parte del destino de España.

Despoblamiento y vecindario
Adicionalmente, la realidad española es muy diferente a, por ejemplo, la japonesa, con muchos más recursos que nosotros, aunque la estructura partitocrática es casi calcada; ellos pueden perder un 30% de la población, nosotros no. Al menos la geografía nos ayuda algo (a los japoneses también), pero si estuviéramos en Oriente Próximo desaparecíamos (como los asirios, p.e.), dejando a la diáspora, esos que tanto molestan a los escogiditos psicópatas de por aquí, el mantenimiento de la memoria de lo que fuimos y cómo nos suicidamos.

Digo que la geografía "nos ayuda algo", porque no soluciona nada, como se demostró con la muy bien organizada reciente invasión de pateras a canarias, un delito que no se puede volver a permitir de ninguna manera. Solo hay que ver el mapa, las dinámicas demográficas al sur, lo agresivo de nuestros vecinos y el proceso imparable de radicalización en el que está entrando la civilización islámica, para prever con bastante acierto lo que viene a Europa y España y como atenderlo civilizadamente, protegiendo nuestra realidad nacional objetiva cuya forma de vida, salvo por ese mesianismo político suicida e hispanófobo, es valorada positivamente por casi todo el mundo; pues bien, ese acerbo, si no se hace un política demográfica y de inmigración adecuada, desaparece en cincuenta años; de hecho, ya hay zonas de ocio en Levante donde las mujeres europeas normales (en sentido estadístico) no van (no go zones), lo cual genera una cadena de ausencias que arruinan las actividades del entorno y la enorme inversión que se hizo.

Más desequilibrios crecientes
Estar en una zona de choque de civilizaciones ya es un problema existencial para cualquier nación, pero si luego le suman la agresividad de los vecinos del sur, imagínense lo que viene. A Argelia, como a Marruecos, con sus amenazas ciertas sobre nuestro destino (con dos claras hipótesis de guerra que no son una quimera), les dedicamos sendos artículos recientemente (ver enlaces anteriores) y hoy, del primero, solo destacamos la caída casi secular de su renta per cápita (línea verde, siguiente gráfica), un proceso de empobrecimiento que sabemos tiene que ver con la islamización creciente (como vimos), generándose un circulo vicioso que solo se para por su propio agotamiento.

Marruecos lo hace mejor, afortunadamente, pero, como en toda la civilización islámica entra en un siglo o ciclo generacional islamista, como se ve en la ostentación cotidiana de que no se van a integrar, algo que antes no pasaba. Empezó en Turquía (lo avisamos en 2013), el conflicto es seguro y con la caída de Afganistán, como bien explica Fernando Reinares, el yihadismo irá a peor, una malísima noticia para los cristianos, la confesión religiosa más perseguida en el mundo, unos 340 millones, el 80% en países musulmanes y el resto en países comunistas principalmente.

Debemos pues aislarnos de forma inteligente de dicha civilización (Francia ya da tímidos pasos en ese sentido), limitándose al máximo inmigración musulmana, y no es xenofobia, es que, por ejemplo, brasileños, refugiados cristianos o rumanos se integran bien y no son utilizados para el terrorismo que tan duro nos golpea.

"Un muro en el mar"
La expresión no es nueva y, además de fortalecer los de Ceuta y Melilla, nuestra Armada sabe muy bien cómo hacer eso, solo necesita dos buques de control marítimo (Italia tiene dos) con unos escoltas capaces de luchar contra enjambres de drones y de pateras yijadistas, uno para el área Canarias-Estrecho y otro para la del Estrecho-Cerdeña, pero eso, con su imprescindible disuasión, requiere diez años, siete si se va con urgencia. Es una acción naval ineludible (con muchas otras ventajas) para un país que sus globalistas lo están dejando como "perita en dulce".

Eso es lo que corresponde hacer pero que no concreta el ministro de Defensa francés cuando critica a EE.UU., diciendo que no podemos contar ellos para un problema de inmigración masivo y terrorismo africano. Pensemos que en un futuro no muy lejano tendremos que, por ejemplo, decir a Marruecos (o a Argelia) que "esas pateras (¿700?) las tiene que destruir; si no, lo haremos nosotros", porque no se puede tolerar que vuelva a mandar 10.000 inmigrantes ilegales, más los periódicos. Ese negocio se acabó, la inmigración debe ser legal y según nuestros intereses nacionales.

Credo y resultados
Como solemos comentar, un Credo, más o menos racional, produce una Moral y ésta una Política y, en el Islam, hacia el siglo VIII, se impuso una Política sobre el Credo inicial, algo que produce toda una serie de discrepancias con la realidad histórica (una explicación), geográfica, lingüística, arqueológica, etc. y que los vuelve extremadamente violentos. No es este el sitio ni el momento de tratar ese tema, que explica muy bien su comportamiento, pero los académicos que demuestran esto los vimos en "La anábasis francesa". El caso es que la narrativa impuesta es falsa y, si por ejemplo, preguntaran a los promotores del Islam en Occidente (Papa Francisco incluido) "¿Por qué en el Islam no se aplica la regla de oro y las terribles implicaciones que tiene dicha carencia?", no tendrían ni idea, e incluso, seguramente, no sepan ni lo qué es la regla de oro.

Esos son problemas que los musulmanes tendrán que afrontar y, siendo muy importante conocerlos, por los padecimientos que sufrimos, para nosotros, es aún más importante tener claro cómo desde la política, con la ayuda entusiasta de la alianza televisiva que solo ve las "manadas" de españoles, se ha impuesto un credo suicida, principalmente por el progresismo, los nacionalistas y, especialmente, el feminismo radical, que han emponzoñado de tal forma el corazón y la mente de muchos españoles, que les han arruinado la vida irremediablemente, en buena parte, también, porque esos mismos españoles han devorado fanáticamente, con su mesianismo político, el veneno de su existencia.

Para conseguir esa demografía sana de la que hablábamos al principio, la media de nacimientos por mujer debería ser de al menos 2,1 (línea amarilla, anterior gráfica) y todos sabemos, más o menos, lo que necesitamos (al menos bajo paro y bajos precios de la vivienda, dos de mis batallas perdidas) para conseguir eso. En otras cultura ese 2.1 (en España es 1,24 y gracias a los inmigrantes) o más lo consiguen sometiendo a la mujer, pero aquí deberían ser ellas quienes llevaran la voz cantante; lamentablemente, ya pueden desgañitarse que la partitocracia va a lo suyo, a someterlas a su agenda para medrar en los organismos globalistas y hacerse millonarios, así que su feo destino, el de todos, está decidido. El crimen es de lesa patria.

Todos estamos muy preocupados por el medio ambiente, sobre todo por la contaminación, pero en el tema del "cambio climático" ya poco más podemos hacer. Centrémonos pues en la demografía española y dejémonos de hacer el tonto "salvando el planeta" (o a los musulmanes) porque, de seguir así, veremos y sufriremos como nuestro bienestar y cultura desaparecen. Ese es nuestro destino hoy.

El comunista de la vecina del quinto
Xavier Pericay. vozpopuli.es 30 Septiembre 2021

Para García Montero la única preocupación digna de tal nombre es la que resulta de la globalización, o sea, de la hegemonía lingüística y cultural de la lengua inglesa, encarnada en los Estados Unidos

El año en el que todavía andamos está siendo pródigo en conmemoraciones. Se me dirá que es fácil; sin duda. Si ya no existe día en el calendario libre de etiqueta –según compruebo en internet, el de hoy, 30 de septiembre, cuenta con tres: Día Internacional de la Traducción, Día Marítimo Mundial y, agárrense, Día Internacional del Derecho a la Blasfemia–, ¿cómo no va a existir año en el que coincidan un montón de celebraciones? Aunque eso de celebración habrá que ponerlo en cuarentena, pues dependerá de cada caso y de cada uno. Habrá quien lo festeje y habrá quien lo recuerde con un propósito radicalmente distinto.

Este año hemos rememorado la proclamación de la Segunda República española (14 de abril de 1931), la construcción del Muro de Berlín (13 de agosto de 1961) –no se pierdan En el Muro de Berlín­ (Espasa), la aportación a pie de obra de Sergio Campos Cacho–, el atentado de las Torres Gemelas (11 de septiembre de 2001) y, el pasado fin de semana y con algo de antelación, la fundación, el 14 de noviembre de 1921, del Partido Comunista de España (PCE). No hace falta decir que ha habido más celebraciones este año. Pero esas cuatro comparten, aparte de la redondez de la cifra (90, 60, 30 y 100 años, respectivamente), el que en todas ellas ha tenido un papel decisivo una ideología totalitaria o, si lo prefieren, el pensamiento antiliberal.

Es cierto que en la primera de ellas, la proclamación de la Segunda República, intervinieron otros muchos factores. Y que no todas las ideologías concurrentes eran totalitarias. Pero no hay duda de que el antiliberalismo estaba ya en la base del nuevo régimen, por acción –el propio partido socialista, revolucionario en aquel entonces y mayoritario en la llamada Coalición Republicana– o por reacción –la derecha española, antiliberal en gran medida–. La evolución de aquella República y, en particular, su trágico desenlace, no hicieron sino confirmarlo.

En cuanto al resto de las conmemoraciones, los hechos hablan por sí solos. A la construcción del Muro le corresponde, en aparente contraste, el derribo de las Torres. Se trata, en realidad, de un mismo acto criminal, de una misma manifestación del terror totalitario, por más que la ideología difiera y el conteo de las víctimas resulte tan dispar. ¿Y qué decir del comunismo que no se haya dicho ya? Para empezar, que el español es como los demás. No existe diferencia alguna entre el pensamiento de Lenin y Stalin y el de, pongamos por caso, el actual secretario general del PCE, Enrique Santiago. La insólita supervivencia del comunismo tras el reguero de sangre y de muertos que atesora –considerando todas sus variantes, cerca de 100 millones, tantos como años celebra ahora el PCE– sólo se entiende si se repara en la biología del ser humano y en su fascinación por las ideologías. Por no hablar de su presencia, igual de insólita, en un gobierno democrático, deudora de las apremiantes necesidades de un presidente dispuesto a venderse el alma al diablo con tal de alcanzar el poder y conservarlo.

El pasado domingo se celebraba también el Día Europeo de las Lenguas –que no todos los días mayúsculos han de ser internacionales o mundiales; también los hay europeos–. Y en consonancia con semejante efeméride, un comunista llamado Luis García Montero, al que Pedro Sánchez encomendó hace más de tres años los destinos de la lengua y la cultura españolas en el mundo, esto es, la dirección del Instituto Cervantes, publicaba un artículo encomiástico en El País. Para García Montero, todas las lenguas reflejan una determinada identidad, todas merecen un respeto. Como lo merecen todos los “hablantes nativos de un idioma en el que aprendieron a decir ‘madre, tengo frío’”. Pero, ojo, la globalización acecha: “De nada sirve la universalización abstracta cuando favorece que nos desentendamos de una anciana, vecina del quinto, que muere solitaria y de la que desconocemos el nombre” –por cierto, ¿qué demonios tendrá la cultura española con las vecinas del quinto, ancianas o no?–.

Y no sólo la globalización; también “el desprecio supremacista por las otras formas de ser y hablar”. Pero no tema el lector que García Montero esté aludiendo con ello a los derechos de los millones de castellanohablantes que han nacido o residen en esas regiones periféricas que los nacionalistas de toda laya consideran sus cotos privados. O que se refiera, sin pararse en barras, a los efectos ocasionados por la inmersión lingüística obligatoria en catalán o vascuence en los niños y jóvenes cuya lengua materna es el español. O que tenga en mente la eliminación en la ley Celaá del carácter vehicular del español en la enseñanza –carácter que el propio autor del artículo le reconoce, sin especificar el ámbito, eso sí, “desde sus orígenes”–. O que le quite el sueño, en fin, la proliferación de especies lingüísticas peninsulares que reclaman el reconocimiento de su oficialidad en igualdad de condiciones con nuestro único idioma común.

No. Para el comunista que Luis García Montero lleva dentro, la vulneración de los derechos de los castellanohablantes residentes en su propio país no constituye motivo alguno de preocupación. A su juicio, la única preocupación digna de tal nombre es la que resulta de la globalización, o sea, de la hegemonía lingüística y cultural de la lengua inglesa, encarnada en los Estados Unidos y en el liberalismo consustancial a su misma existencia como nación.

Y en la Galicia del Partido Podrido también
Nota del Editor 30 Septiembre 2021

Los efectos ocasionados por la inmersión lingüística obligatoria en gallego de los niños y jóvenes cuya lengua materna es el español es brutal. E igualmente en los adultos. Todos los español hablantes hemos sido despojados de derechos humanos y constitucionales. Miserables Partido Podrido y tribunal constitucional.

Y aquí estamos, a puntito de llegar a los años de la Segunda República.
Paco Sande. Periodista Digital 30 Septiembre 2021

En Campanario –Badajoz- como en tantos otros lugares de España, existe una inscripción en la fachada de la iglesia de Nuestra Señora de la Asunción, que recoge los nombres de aquellas personas de todas las edades que en los días previos y una vez desatada la Guerra Civil de 1936, fueron asesinadas, a manos de partidarios del Frente Popular, solo por motivo de su fe.

Hoy la Diputación de Badajos pretende eliminar dichas inscripciones, algo que ha consternado a los vecinos.

Francisco Javier Morillo-Velarde, vecino del pueblo, le escribía a HO, “Necesito confesarte el drama infinito que está viviendo mi familia y los familiares de las victimas de la represión llevada a cabo por el Frente Popular. Desde julio de 1936, muchos de nuestros padres y abuelos fueron apresados, torturados y ejecutados por milicias republicanas. 80 años después, cuando las heridas habían cicatrizado… La Diputación de Badajoz quiere resucitar la guerra en nuestro pueblo, destruyendo sus inscripciones fúnebres de la parroquia”

Crean una Fiscalía propia para revisar “crímenes del franquismo” de hace 80 años, ya prescritos y con todos los implicados muertos, -ignorando olímpicamente los crímenes de los republicanos- mientras pactan con los herederos de ETA, que se niega a esclarecer 379 asesinatos todavía impunes, no prescritos y con sus asesinos vivos.

Y aquí estamos, a puntito de llegar a los años de la Segunda República.

Así empezaron, primero fue lo de Casas Viejas, el Presidente era Alcalá Zamora, y el Ministro de Gobernación, Azaña, que mandó disparar a la barriga, pero la culpable fue la derecha.

Luego en el 34, otro golpe de estado de la izquierda, con Alcalá Zamora de Presidente, seguía siendo el mismo, y un Gobierno formado por el Radical Lerrux, pero lo mismo, según ellos, el culpable, la derecha.

Después de eso, aquello fue un chorreo de desmanes por parte de la izquierda, que sin ambages se echó al monte. Hasta que se levantó el ejército y el resto es historia.

La izquierda perdió la guerra en el campo de batalla, pero no en el campo de la propaganda, y siempre estuvo ahí, acechando, tramando y esperando de forma alevosa y traicionera, esperando a que España se durmiera para dar el zarpazo.

Y ahí estamos de nuevo, poniendo todo al huevo para una nueva revolución…

Nunca la justicia estuvo más ultrajada, la verdad más tergiversada y censurada y la libertad más comprometida y amenazada, como en el momento actual…

******************* Sección "bilingüe" ***********************

Interior culmina su proceso para privilegiar a etarras
El Gobierno vasco siempre recurre a buenas palabras alabando la ‘reinserción’, pero solo es un eufemismo para poner en libertad lo antes posible a asesinos en serie que nunca han pedido perdón a nadie
Editorial ABC 30 Septiembre 2021

El Ministerio de Interior acordó ayer, apenas unas horas antes de que entre en vigor la cesión de competencias en materia penitenciaria al País Vasco, el traslado de nueve etarras a cárceles de esa comunidad autónoma y de Navarra. Cuatro de ellos tienen delitos de sangre, y no consta que ninguno haya colaborado con la Justicia para aclarar crímenes sin resolver. Desde que Pedro Sánchez llegó al poder, ha habido más de 200 traslados de etarras, 89 de ellos a prisiones del norte. No les falta razón a los colectivos de víctimas del terrorismo cuando afirman que se trata de la culminación de una estrategia basada en el intercambio de «presos por presupuestos», porque Bildu ha sido uno de los partidos con los que primero se ha sentado a negociar el Gobierno las cuentas públicas. El Gobierno vasco siempre recurre a buenas palabras alabando la ‘reinserción’, pero solo es un eufemismo para poner en libertad lo antes posible a asesinos en serie que nunca han pedido perdón a nadie.

El miserable júbilo de los traidores
OKDIARIO  30 Septiembre 2021

La información que hoy revela OKDIARIO pone de manifiesto hasta qué punto el Gobierno socialcomunista ha hecho de su gestión un mayúsculo ejercicio de hipocresía. Ya sabíamos que las declaraciones de Pedro Sánchez en las que dijo que «Puigdemont tiene que comparecer y someterse ante la justicia» eran mentira, pero el indisimulado júbilo con el que el Ejecutivo de Pedro Sánchez ha celebrado -debe tener información de primera mano- que la justicia italiana no entregará a España al golpista prófugo supone, se mire por donde se mire, una indecencia. Que el Gobierno de España festeje por anticipado que Puigdemont no venga a España demuestra a las claras que a Pedro Sánchez lo que le preocupa es garantizar su continuidad en el poder y que la dignidad de España y sus instituciones le importan una higa.

Como informa OKDIARIO, en La Moncloa han expresado su satisfacción: «¡No nos lo traen!», gritaron. Las admiraciones no sobran, porque el grado de alegría del Gobierno es indescriptible, como lo será también el de Pere Aragonès, aliado preferente de Sánchez, otro que estaba deseando que el golpista huido de la justicia se quedara en Bélgica. Que el Gobierno de una nación democrática celebre que quien lideró el golpe de Estado, el jefe de los sediciosos, el cabecilla de la subversión contra el orden constitucional, no venga a España supone una afrenta al Estado de Derecho, una burla a la justicia y un desprecio a la inmensa mayoría de los españoles.

Lo indecente es que el futuro de Sánchez dependa del horizonte penal de un golpista. Si el júbilo de Sánchez es equivalente al júbilo de los golpistas catalanes, la conclusión es que Sánchez celebra los éxitos del golpismo como si fueran propios. Y si la felicidad del Gobierno de España es pareja a la felicidad de los sediciosos, sólo cabe afirmar que el destino de España está en manos de un grupo de traidores.
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