AGLI Recortes de Prensa   Sábado 2  Octubre  2021

IPC desbocado, otro triunfo del socialismo
EDITORIAL. https://gaceta.es 2 Octubre 2021

Desde finales del año pasado, cuando la benéfica idea de que la vacunación masiva iba a provocar un reinicio de las economías semiparalizadas por la pandemia, los memorandos de las empresas de inversión alertaban de que la nueva normalidad sería anormal por el aumento de la demanda y la disminución de la oferta, sobre todo en lo que se refiere a la escasez de las materias primas, es decir, de los suministros. Si no saben de lo que hablamos, llenen el depósito de su coche —si es que las restricciones medioambientales le permiten moverlo—.

La economía pandémica, alertaban aquellos informes, no se comporta como una crisis académica, en la que la recuperación es lenta y, de alguna manera, sostenible. Las ganas de los supervivientes, alentados por las estrategias comunicativas de los Gobiernos, de volver a la situación precovid, iba a provocar una situación de cuello de botella que impone un aumento de la inflación que en último término siempre pagan los consumidores. Y esto aquí como en Washington. Aunque aquí, por las especiales características de España y la cantidad de mano de obra parada que dificulta el aumento de los salarios, un IPC desbocado sea más grave que allá. No sólo en lo económico, sino en lo social. Véase la actualización de las pensiones mientras la resiliente (con perdón) generación de los boomers ya está a las puertas de exigir sus derechos adquiridos después de una vida entera de trabajo.

La pregunta pertinente es si todo esto lo sabía el Gobierno. Si la manada de asesores de los que disfruta Pedro Sánchez y pagamos todos los españoles, le había advertido de los efectos perniciosos de lo que estaba por venir (y que ya está aquí) y de las medidas con sentido de Estado que habría que tomar para el reinicio. Si se lo advirtieron, de nada sirvió. Sólo un ejemplo: ¿en una situación evidente de escasez de suministros y aumento de la demanda, sobre todo de la demanda china (que paga al contado y jamás regatea), a un gobernante serio se le ocurriría poner en peligro las relaciones con Marruecos por cuyo territorio pasa buena parte del gas argelino que necesitamos por un quítame allá el covid a un terrorista del Polisario?

Pero así funciona el socialismo y en buena medida, también Europa. Una Europa que mientras no encuentra un solo chip en el mercado, manda —huevos— una delegación a Hungría para medir su calidad democrática. Socialismo y burocracia son dos sistemas que una y otra vez, y ya llevamos 104 años en el caso del socialismo, triunfan siempre a la hora de empeorar la vida de sus gobernados. Unos gobernados que ya hemos sido advertidos de que la mejor solución no es bajar impuestos, reducir las administraciones o alentar la actividad empresarial, sino que trabajemos —los que tengamos empleo— hasta que reventemos o nos muramos. Mejor lo segundo. Cuidado con los reventones, gobernantes del futuro.

No diremos lo de «es la economía, estúpidos» que gritó el jaranero presidente Clinton cuando logró equilibrar el presupuesto de los Estados Unidos. Y no lo diremos porque no todo es economía y menos en esta España fracturada, invadida y en erte con la luz, el gas y la gasolina por las nubes. Suministros escasos que no pagan, entre otros, el presidente del Gobierno que se obstina en transiciones ecológicas feministas digitales a ninguna parte. En esta ocasión es más pertinente el inmortal suspiro del Conde de Romanones: «¡Joder, qué tropa!».

Lo de Tezanos tiene delito
OKDIARIO 2 Octubre 2021

El presidente del CIS, José Félix Tezanos, tiene, además, un negocio editorial subvencionado por el Gobierno de Pedro Sánchez que utiliza para sembrar el terreno de la ilegalización de Vox. En un artículo publicado en su revista «Temas para el debate», Tezanos se descuelga con un artículo que lleva por título ¿Hacia qué mundo nos encaminamos? en el que el cargo público viene a sugerir -sin citarlo, pero se entiende divinamente- que Vox «está alentando con saña el odio cainita» y actuando con una conducta «impune». Si tenemos en cuenta que el PSOE llevaba en su último programa electoral el compromiso de impulsar «la aplicación efectiva de la Ley de Partidos para ilegalizar los partidos racistas, xenófobos, y los que promuevan la discriminación, el odio y la violencia», el lector podrá llegar a la fácil conclusión de que Tezanos está sembrando el camino para que el socialcomunismo pase de las palabras a los hechos apoyados por los proetarras de Bildu y los golpistas catalanes.

Y es que Tezanos no da puntadas sin hilo, como cuando en mayo pasado, en vísperas de las elecciones madrileñas, descargó su sectarismo sobre la actitud «tabernaria» de Isabel Díaz Ayuso, expresión esa -tabernaria- que luego utilizó -sin demasiado éxito, por cierto- la izquierda para arremeter contra la presidenta madrileña. Se pregunta Tezanos ¿Hacia qué mundo caminamos? Pues, por lo visto, la respuesta es sencilla: hacia un mundo donde el sectarismo insuperable de algunos se ha convertido en un negocio. Tezanos manipula el CIS al servicio de Sánchez, que le subvenciona una revista para que ponga en la diana a Vox haciendo el trabajo sucio al socialcomunismo.

A Tezanos, la nómina en el CIS se la pagan los españoles, que también pagan su revista, subvencionada con dinero público. El mundo hacia el que caminamos, con este Gobierno, es ese: el de la malversación. Tiene delito.

Vulcanólogos, virólogos y vocingleros
Rafael Bardají. https://gaceta.es  2 Octubre 2021

Vaya por delante que no es mi intención herir la sensibilidad de los múltiples expertos que, gracias a Dios, emergen en España para cada crisis. Lejos de mi voluntad ridiculizar a la legión de voces que saltan de un tema a otro cual saltamontes del intelecto. No es ese mi propósito.

No obstante, si me veo en la obligación de recordar que el juicio de los expertos se ha vuelto tan nublado como el de cualquier mortal y que sus predicciones resultan tan erróneas como la de cualquier otro. No es ninguna novedad. Hacer predicciones, como decía el jugador de béisbol americano Yogi Berra, es muy difícil, “particularmente sobre el futuro”.

Es más, se equivocan los de derecha como los de izquierdas, los pesimistas y apocalípticos como los optimistas y paradisiacos. Por ejemplo, Norman Angell publicó su “Gran Ilusión” en 1911, convencido de que el final de las guerras había llegado. Para ver destrozadas sus tesis 3 años después con el estallido de la letal I Guerra Mundial; en 1968, el afamado profesor de Stanford, Paul Ehrlich, escribió su “La bomba de la Población”, en donde veía el fin de la humanidad por hambrunas sucesivas al ser incapaz la agricultura de contentar el apetito de los entonces 3.551 millones de seres que habitábamos el planeta y si n embargo buena parte de los casi 8 mil de hoy, estamos obesos; igualmente, el discutido Nobel de economía Paul Krugman veía el apocalipsis económico en Asia en 2008 si no se adoptaban medidas de control monetario, que no se tomaron, y Asia salió de la crisis y su economía floreció a pesar de hacer lo contrario a lo que decía; por último, el gran maestro de la estrategia, Herman Kahn, publicaba en 1969 su “El Año 2000”, en el que veía lunas artificiales para iluminar la noche en nuestro planeta de manera limpia o colonias submarinas, entre otras muchos progresos. Pero no.

Si aventurar positivamente lo que va a suceder está plagado de grandes errores y mayores vergüenzas, tampoco los expertos han sabido ver lo que no iba a pasar. Por ejemplo, cientos de millones de euros se fueron a protegerse del llamado “efecto 2000”, aquel día en el que los ordenadores del mundo iban a volverse locos, y nada sucedió. Buen o sí, que Bin Laden sorprendió a todos unos meses más tarde. Aquí, sin ir más lejos, en enero de 2020 el Gobierno de Sánchez declaró oficialmente la emergencia climática, para olvidarse del clima y tener que declarar la emergencia sanitaria del Covid semanas después. Y así con todo.

En suma, el futuro siempre ha sido una incógnita, lo es todavía y lo seguirá siendo mañana. Los vulcanólogos no se ponen de acuerdo sobre cuándo la lava del Volcán de La Palma llegará al mar, como los virólogos no saben ni cuando ni como acabará esta pandemia. Más allá de las típicas generalidades y platitudes.

Lo que sí es nuevo, no obstante, es que los expertos se han ido quedando progresivamente desnudos de su manto de objetividad e independencia. La pandemia ha dejado claro que sus juicios responden a intereses políticos o/y económicos, no necesariamente a la verdad. El actual tribalismo epistemológico, según el cual sólo los míos son el verdadero camino, verdad y la vida y fuera de ellos no hay nada, ha degenerado en que la verdad no exista más. Sólo se reconoce “mi verdad”, la de mi tribu. Los medios, cada día más prisioneros del poder, sólo han reforzado esa tendencia.

El problema es que las personales normales, según nos cuenta la psicología, llevan mal la incertidumbre y se aferran a lo que los líderes de opinión dicen cual si fueran oráculos de Delfos. La política, que es, por desgracia, la eficaz gestión de la mentira, es la que sale más favorecida de la actual confusión informativa. Así, pedro Sánchez no visita La Palma para interesarse por las víctimas de la erupción, sino que va “a apagar al volcán”. Y la renovación del PP que tenia en mente Pablo Casado consistía secretamente en volver a lo y los de siempre. Bueno ya no tan secretamente.

Históricamente, dos verdades han sido siempre contrapuestas y han mal convivido: la de las elites y sus expertos y la del sentimiento común de la gente, del pueblo. La verdad de nuestros actuales líderes cada día está mas alejada del sentido común de la ciudadanía: del no dejaremos nadie atrás, al “refugees welcome” o el paraíso que han creado para los okupas. Cada día viven más alejados de la realidad del común de los mortales, parapetados en sus coches oficiales y sus sueldos del dinero que el Estado nos confisca. No por otra cosa ven en el populismo su particular guillotina (simbólicamente hablando, que todo hay que aclararlo estos días). Ahí queda la inauguración de la convención del PP donde el foco de los ataques ha sido, cómo no, Vox y no el izquierdismo revolucionario de Sánchez y sus socios.

Ante Vox se abren dos opciones: contentarse con la institucionalización del partido o volver a ser lo que le empujó en sus comienzos, ser un movimiento más allá de las estructuras de partido. Ahí fuera hay un creciente sentimiento de que ya no se puede con más locuras y estupideces. Es la hora de aprovecharlo. Porque, aunque nos lo nieguen, para los españoles de bien sí existe una verdad, objetiva y moral, que nos permite rechazar el mal y defender el bien. No escuchen a los expertos, sino a sí mismos.

Si Casado quisiera gobernar
Javier Somalo. Libertad Digital 2 Octubre 2021

Ex mandatarios de medio mundo e intelectuales de reconocido abolengo liberal-conservador entran y salen de la Convención Nacional del PP. No niego la valía de los invitados, ni su influencia. Ni siquiera pongo en duda el trabajo que habrá costado levantar tamaño parque ideológico. Pero no sé si algo de lo visto se parece a lo que de verdad quiere ser y hacer Pablo Casado.

¿Cuántos de los que han desfilado por la Convención Nacional del PP son o serán del equipo de Pablo Casado? ¿Pablo Casado ha sido el protagonista o, con todos los respetos, el acomodador? En ocasiones ha parecido más bien un maestro de ceremonias, pero de ceremonias ajenas, el guía turístico de una derecha en reconstrucción sin sede definitiva. Pero ¿por qué buscar tan lejos lo que se tiene tan cerca?

La lista de invitados ha sido enorme. Quizá en eso consiste una Convención, no lo niego. Con José María Aznar siempre sucede lo mismo aunque la paulatina pérdida de implicación ha reducido algo el habitual entusiasmo por sus intervenciones. Aznar puede hablar del Papa, de México, de los nombres propios de AMLO y del orgullo español que no necesita perdón. Pero también de la unidad de España y de otro perdón que sí haría falta que nos pidieran pero que insistimos en no reclamar.

Aznar se escucha y brilla cuando le apetece. Hasta parece que reprende al anfitrión, que responde con un aplauso ¿Habría repetido Pablo Casado un discurso similar, con más o menos aznarismos, en RAC1? No lo hizo, más bien hizo lo contrario.

De Sarkozy a Vargas Llosa y de tropiezo en tropiezo

Otro invitado, Mario Vargas Llosa, enterró al PP liberal sin apenas darse ni cuenta. El shock provocado por lo que ha caído en su Perú, y que amenaza con extenderse por toda América, ha dejado al escritor indefenso ante el extraño festín popular. Quiso decir que a partir de ahora apoyará de forma inequívoca a Casado y le salió esto: "El partido liberal en España ha dejado de existir y voy a dar mi voto al PP de Pablo Casado". Casi es lo que dijo Rajoy en Elche en abril de 2008: liberales, a la calle. El escritor se refería a que antes votaba a Ciudadanos, supuestamente liberal, y que ya se acabó. Mal asunto. O sinceridad a raudales: el partido liberal ha dejado de existir…

En cuanto a la visita de Nicolas Sarkozy, sólo cabe una pregunta: ¿nadie en el actual PP fue capaz de prever la noticia del día siguiente? ¡Es que Casado pidió seguir el ejemplo de un tipo que va a llevar un brazalete telemático, condenado por financiación ilegal de su campaña de 2012! Literalmente: "Tomar los buenos ejemplos de gestión siempre basados en unos principios y unos valores compartidos". A Rivera se le escapó Manuel Valls y a Casado se le esfuma Sarkozy. Qué manía con los franceses. No aprendemos.

Por lo demás, es innegable que Sarkozy luchó contra ETA rompiendo el habitual colaboracionismo de la República francesa con el Mal y sigue siendo un auténtico placer escucharle hablar de la firmeza contra el terrorismo. Pero el fichaje no era el más apropiado para un diálogo con Casado y la izquierda mediática no tardó en agradecer las toneladas de portadas regaladas por la Convención.

Y la más popular entre los populares, la gran ganadora, la que recibe esos aplausos (y críticas) por la calle, sin moderador ni regidor, Isabel Díaz Ayuso, habla este sábado en Valencia, recién llegada de la gira americana, en alguna mesa moderada con el resto de los presidentes autonómicos del partido.

Cierro este artículo antes de saber lo que ahí pueda suceder aunque supongo lo previsible: Ayuso reducirá formalmente sus prisas por el Congreso para alcanzar la más que lógica presidencia del partido en Madrid y Casado le brindará sonrisas y elogios medidos pero siempre menores que los dedicados a Sarkozy, a Tajani o a Tusk. Ayuso sólo es Ayuso…

En entrevista en esta casa con Federico Jiménez Losantos, Cayetana Álvarez de Toledo reclamó la vuelta de ese Pablo Casado que motivó su reingreso a la política en el PP y que le llevó, nada menos, que a la portavocía del Grupo Parlamentario hasta queTeodoro García Egea vio en ella un obstáculo para algo que algún día tendrá que explicar. Para la diputada por Barcelona, más allá de la Convención y de artificios varios, el respaldo de Casado a Isabel Díaz Ayuso "sería la prueba de su propio compromiso con la batalla ideológica y la valentía en el liderazgo". No hay otra cosa más útil, más necesaria que mostrar todo el apoyo posible a Ayuso porque Madrid, y lo que Madrid significa en cuanto a éxito y resistencia, es un símbolo al que todavía podría subirse en marcha Pablo Casado.

Porque nadie en el PP de Génova puede negar que los principios y valores retransmitidos por televisión luego no concuerdan con lo que evangelizan los mandos del partido cuando ya no están sujetos a convención. Y sucede con todo: libertad sexual, violencias de género, Memoria Histórica, Justicia, nacionalismo… Y les sucede a todos, empezando por Casado. De hecho, lo explicó casi todo en el discurso contra Santiago Abascal, cuando quiso escenificar la ruptura del PP con su socio de Gobierno en Madrid, Andalucía, Murcia… La izquierda ensalzó aquel discurso. Baste con eso.

Antes, en el Congreso de los Diputados, no pasaba lo mismo. Pero Pablo Iglesias señaló a la "marquesa" y Teodoro, obediente, la decapitó.

Los presidentes eméritos no callan
Las amistades entre los presidentes —dicen que lo son ya para siempre, que nunca son ex, y además les gusta ese tratamiento de eternidad— no sirven para nada. Que Aznar se lleve muy bien con González y que González se lleva fenomenal con Rajoy —no cabe hacer más cruces— sirve de bien poco salvo para sus lucimientos y el de sus aduladores cronistas. A mí ya me hartan. Parecen tener la fórmula mágica de lo que nunca hicieron cuando podían. Luego está Zapatero, el big bang de todos los males de España, que pretende convertirse en intelectual en solitario y no hay manera.

Pero además de lo dicho por Aznar en la carpa de Casado, resulta que Felipe González y Mariano Rajoy compartieron diálogo, no en la convención del PP sino el "Foro La Toja Vínculo Atlántico". Dice el cronista de El País: "González y Rajoy han coincidido en casi todos sus planteamientos, con pequeños matices".

Tampoco se juegan mucho y, además, discutir genera un gasto energético que al menos el popular no está dispuesto a acometer. Pero que González y Rajoy hablen en común y con diferencia de matices sobre la reforma del CGPJ es como para cerrar el libro de un portazo. Coinciden también muchos medios de toda orientación —al final, la misma— en decir que los exmandatarios dieron un "tirón de orejas" al PP y al PSOE (qué bonito) para que renueven de una vez el CGPJ. ¿Y cómo? ¿bajo qué sistema? Bueno, eso ya es mucho afinar… Que estamos en La Toja… y, al fin y al cabo, son ex aunque no les guste el título.

Si el ex líder del PP está de acuerdo con el que ofició el entierro de Montesquieu entonces ya ni Convención del PP ni nada. Tampoco es de extrañar porque Rajoy hizo ministro a Gallardón para que prometiera acabar con la ley socialista… y no cumplirlo. Nunca ha sido amigo de hacer sino de esperar a que estuviera hecho. Y sigue con eso de que hay que pactar, hablar, negociar y acordar para dejarlo todo igual aunque sea mal. Algunos expresidentes deberían pensar más y, de vez en cuando, callarse a tiempo. Desde la veteranía de la irresponsabilidad creen que ya hicieron bastante y que en su tiempo no hubo otra forma de hacerlo. Y otro whisky o un Montecristo, que los tres tienen o tenían parecidas querencias habanas. Total, ya no tienen que gobernar mañana…

¿Casado no perdona la victoria de Ayuso?

Ni exmandatarios, ni pensadores, ni tertulianos de postín van a iluminar el túnel a Pablo Casado. Es mejor el convencimiento que cualquier convención. Mejor aunque mucho más difícil porque si no hay no se puede fabricar. Y no hay mejor compañía que la que ya está a tu lado ganando elecciones aunque no la quieras mirar. Al final va a ser verdad que Casado no perdona a Ayuso esa victoria de mayo porque fue una decisión firme de la presidenta. No consultó sino que comunicó el adelanto electoral porque no había un minuto que perder tras el levantamiento murciano. Y a partir de ahí, el éxito encadenado. De Murcia a Wall Street estando siempre en Madrid.

Pablo Casado quería un acto que le consolidara como líder del PP, como indiscutible alternativa a la izquierda que, amalgamada con lo peor de cada casa, gobierna hoy España. Hay dos pasos que dar: el primero, que lo crean los suyos, y en eso andan perdiendo demasiado tiempo. Y el segundo, que lo crea el número suficiente de españoles como para que sea verdad. Eso ya es otra historia que en Madrid sí es posible.

Sarkozy, Pastrana, Calderón, Vargas Llosa, Durao Barroso, Tajani, Tusk… no van a gobernar ni formarán parte de un partido de Gobierno con Pablo Casado. Isabel Díaz Ayuso y Cayetana Álvarez de Toledo, sí. Es tan sencillo que incomoda decirlo más.

Pedro Sánchez anuncia un proyecto de impulso del español para aprovechar su "alto valor estratégico"
DANIEL VIAÑA. El Mundo 2 Octubre 2021

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha anunciado hoy que el Consejo de Ministros va a aprobar un Proyecto Estratégico en las próximas semanas con el objetivo de generar oportunidades de negocio teniendo como base la lengua española. Se llamará El español, valle de la lengua y con él quiere aprovechar el potencial del idioma en multitud de campos como la tecnología, el turismo o la industria.

Así lo ha anunciado hoy el jefe del Ejecutivo durante su intervención en la clausura del Foro La Toja. Vínculo Atlántico, que preside el ex ministro Josep Piqué y al que también ha acudido hoy el presidente portugués Antonio Costa. Ayer intervinieron los ex presidentes del Gobierno Felipe González y Mariano Rajoy que coincidieron en denunciar la proliferación de "Torquemadas" en el panorama político español y en pedir a PSOE y PP que renueven el CGPJ.

Sánchez también se ha referido a este asunto, reclamando al PP que cumpla la Constitución y se preste a renovar los órganos constitucionales.

Pero el presidente del Gobierno también ha hecho un anuncio, la aprobación en las próximas semanas de un nueve "Proyecto Estratégico" que se va a llamar "El español, valle de la lengua". Según Sánchez, es una iniciativa transversal de "alto valor estratégico" que promoverá el aprendizaje, la transformación digital, el turismo, las industrias culturales, la ciencia y la empresa teniendo como base a "nuestro idioma común que es el español".

Pedro Sánchez, ha afirmado que se trata de "generar oportunidades de negocio" en torno a la lengua española y acordes con los principales avances innovadores y tecnológicos en el ámbito de la robótica, de la inteligencia artificial, etcétera.

Comunidad hispano hablante
"Se suele hablar de la riqueza de nuestras lenguas y qué puedo decir yo aquí en Galicia, por supuesto que sí, de las cuatro lenguas cooficiales reconocidas en nuestra constitución y es un acierto porque atesoramos cuatro lenguas que hacen de España un país único, grande y rico", ha alegado el jefe del Ejecutivo español.

Sin embargo, ha puesto el acento en que, aunque todas esas lenguas encierran un valor económico, es el español, "el castellano", el que "en particular" es conocido fuera de España por "600 millones de seres humanos que forman parte de la comunidad hispano hablante".

Esto conforma, según ha dicho, un potencial de generación de empleo cualificado, de creación de valor y también de desarrollo industrial en toda la transformación digital que está abordando el conjunto de la humanidad.

Por ello, ha concluido que "es el momento de invertir en el potencial que tiene nuestra lengua común que es el español".

"Aprovechar la lengua"
Desde el Ministerio de Economía se remiten a las palabras de la vicepresidenta Nadia Calviño para explicar en qué consistirá el Proyecto Estratégico para la Recuperación y Transformación Económico del que ha hablado hoy Sánchez: "Que la inteligencia artificial piense en español" y que se lleve a cabo un "gran corpus lingüístico que pueda ser utilizado por las nuevas industrias". "Aprovechar la lengua española como vehículo", inciden.

Un ejemplo podría ser que el asistente virtual Alexa, por ejemplo, piense en español y hacer así más extensiva su explotación. Además, el Ejecutivo destaca que se trata de un proyecto clave, que se llevará a cabo de manera junto a varias comunidades autónomas y en las que no sólo está incluido el español sino también el resto de lenguas cooficiales. "Se busca rentabilizar el español y también el resto de lenguas oficiales", apuntan.

Sin embargo, no está en absoluto claro qué quiere decir todo esto, cómo beneficiará en concreto a la economía y cómo encaja en el plan de transformación económica del país. En el Ministerio apuntan que en el Consejo de Ministros en el que se apruebe se darán más detalles, aunque es indudable que todo suena un tanto abstracto, poco concreto. Y lo señalado hasta ahora desde el Gobierno no ayuda a cambiar esa percepción.

El pozo del Español
Nota del Editor 2 Octubre 2021

A ver si con un poco de suerte, el dr cum fraude cae al fondo del pozo donde los profesionales de la política han hundido el español y los derechos constitucionales y humanos de los español hablantes, y se ahoga en la riqueza de las lenguas cooficiales.

Acabar con la islamización
Helios de Alejandría. https://rebelionenlagranja.com

Si la tendencia actual se mantiene, en apenas una generación, varios países occidentales, incluida Francia, no sólo serán predominantemente musulmanes, sino que se regirán en parte o en su totalidad por la ley islámica.

El destino de un pueblo reside en su demografía, pero también en su voluntad de perdurar, de asegurar sus fronteras y de mantener vivas su lengua, su cultura y sus tradiciones. La islamización es el mayor peligro al que se enfrentan los pueblos europeos, y es mucho más amenazante que los cambios demográficos; de hecho, siempre es posible, tras una o dos generaciones, asimilar a los extranjeros, mientras que la islamización provoca cambios profundos e irreversibles, no sólo en términos demográficos, sino aún más en términos de identidad y cultura de los pueblos conquistados.

En este análisis me propongo identificar los elementos clave que influyen en el proceso de islamización. ¿Tendrá inevitablemente el Islam la última palabra o podemos prever un posible despertar de los pueblos europeos? ¿Qué habrá que hacer para garantizar el regreso de las naciones europeas?

La islamización, una lacra sin parangón
Imaginemos por un momento que el mundo occidental del siglo XIX decidiera no colonizar los países islámicos, sino rodearlos de una especie de cordón sanitario, con el claro objetivo de mantenerlos en el estado de estancamiento y torpeza en el que estaban sumidos. La historia de las conquistas islámicas, los cientos de millones de muertos a manos de los soldados de Alá y el genocidio cultural de los pueblos conquistados habrían justificado ampliamente tal decisión. La extrema pobreza, el declive demográfico de los pueblos musulmanes y su atraso en todos los aspectos los dejó totalmente impotentes. Por lo tanto, habría bastado con dejarlos en el estado en que se encontraban para evitar cualquier resurgimiento del peligro islámico.

La extrema miseria de los países musulmanes no fue obra de la casualidad, los cuatro siglos de dominación otomana tuvieron mucho que ver, y los turcos otomanos eran musulmanes y, a pesar de su condición de gran potencia y sus repetidos intentos de dominar Europa, no estaban mucho mejor cultural, científica, económica e industrialmente que los países que dominaban en Oriente Medio y el norte de África. Afirmar, como hacen los musulmanes, que el islam como religión, ideología política y sistema de organización social no desempeñó ningún papel en el estancamiento civilizatorio de la ummah islámica dice mucho de su propensión a negar lo evidente.

La colonización europea de los países islámicos los sacó del estancamiento durante un tiempo. Los espectaculares avances en los campos de la educación, la sanidad y el desarrollo económico no son el menor de los beneficios del imperialismo occidental. Pero, a diferencia de Japón, India, Corea del Sur y muchos otros países, el mundo musulmán se ha negado a emprender decididamente el camino trazado por Occidente. Este rechazo tiene una causa, y está en la raíz de muchos de los problemas a los que nos enfrentamos; es la hostilidad del Islam hacia todo lo que no es islámico, lo que lo hace incompatible con la civilización occidental en general y con la modernidad en particular. Entre el progreso esbozado por Occidente y el Islam, que es una fuente de conflictos y miseria, la ummah ha elegido el Islam, con los resultados catastróficos que todo el mundo puede ver.

La islamización, una carrera de fondo
Existe un abismo entre Occidente y el Islam; creer en la posibilidad de tender un puente entre ambos es un pensamiento ilusorio o mágico. Frente a la civilización occidental, el Islam no puede hacer otra cosa que tomar nota de su propia decadencia y de la imposibilidad de remediarla; pero tal paso exigiría de los musulmanes una lucidez extraordinaria y una renuncia radical a todo lo que han creído, y en particular a esta palabra de Alá: «Sois la mejor comunidad que se ha hecho para los hombres». Mandas lo que está bien y prohíbes lo que está mal y crees en Alá. Si la Gente del Libro (judíos y cristianos) creyera, sería mejor para ellos, hay algunos que tienen fe, pero la mayoría son unos pervertidos.» (Surah 3 versículo 110) Muchos musulmanes se han preguntado y se siguen preguntando lo siguiente: «¿Cómo es que Alá ha permitido que la gente del libro (judíos y cristianos), denunciados por Él como pervertidos, obtengan tanto éxito y beneficio de Él, mientras que la comunidad musulmana, reputada como la «mejor», se debate en la ignorancia y la miseria?» «¿Quería Alá poner a prueba a sus seguidores, o quizás incluso castigarlos por alejarse de él?

Esta pregunta quedó sin respuesta durante mucho tiempo y, a fuerza de plantearla, los musulmanes acabaron convenciéndose de que el islam no tiene nada que ver con su propio fracaso; al contrario, ¡es la falta de islam lo que explica el atraso de los países musulmanes! «El Islam es la solución» es el lema que los hermanos musulmanes repiten una y otra vez y que se exhibe en grandes letras en las paredes. La solución a través del Islam es la islamización de la sociedad islámica; así es como a la ummah «con una sola pierna» se le cortó la pierna que le quedaba, con la esperanza de ponerse al día.

El odio islámico, un instrumento de conquista
Las múltiples formas de expresión del supremacismo islámico son todas cortinas de humo tras las que el Islam se esfuerza por ocultar su fracaso. El odio islámico, principal componente del supremacismo, sirve de pantalla para el fracaso del Islam, pero también es la energía que alimenta sus planes de conquista; sin este odio es totalmente impotente. Por eso es importante que se alimente constantemente el odio para mantenerlo eternamente vivo, sin él el Islam se disolverá en Occidente y acabará desapareciendo.

Pero la condición minoritaria del Islam en Occidente le obliga a medir y modular la expresión de su odio. Temiendo la reacción, intenta ocultarla tras los imperativos de la observancia y la devoción religiosas. El uso del velo por parte de las mujeres musulmanas es el ejemplo más conocido de esta ocultación. No hay ningún mandamiento claro en el Corán que establezca la obligatoriedad del velo para las mujeres, por lo que las musulmanas de todas las confesiones no se avergonzaron de andar con la cabeza descubierta durante más de medio siglo con la aprobación de los juristas islámicos. El velo como signo de pertenencia religiosa es, por tanto, un fenómeno reciente, y la obligación de las mujeres de llevarlo una innovación injustificada. Lejos de ser una manifestación de modestia o pudor, el velo es un signo de rechazo, establece una barrera social y cultural infranqueable entre musulmanes y no musulmanes y consagra el separatismo de las comunidades musulmanas.

El Islam no se ablanda por la apertura de Occidente hacia él. La buena voluntad, la benevolencia, la aceptación, las muestras de respeto y las llamadas al diálogo son trampas que debe evitar, no porque dude de la sinceridad de Occidente, sino simplemente porque rechaza el principio de reciprocidad. Responder a la apertura con la apertura es renunciar a la energía que le da el odio, aceptar ser reducido a la impotencia. Sin embargo, la apertura de Occidente hacia ella le ofrece una oportunidad única, la de exigir y obtener, sin compensación, muestras de esta apertura, es decir, comodidades y privilegios. Al concederlas, los occidentales esperan facilitar la integración de los musulmanes, pero en realidad sólo alimentan su rechazo.

La instrumentalización de la hipocresía y la mala fe permite al Islam navegar en el mar de Occidente sin riesgo de tormenta. El odio que opera, pero que se oculta, le permite librar una guerra asimétrica contra Occidente, que sólo puede terminar en la victoria final; ciertamente, lleva tiempo, pero el tiempo está de su lado. Por tanto, basta con mantener el rumbo y esperar a que la transformación demográfica surta efecto; en tres o cuatro décadas será así.

Después de haber devastado los países donde es mayoritario sin ninguna esperanza de remedio, el Islam promete repetir la misma hazaña en Occidente. Su perverso concepto de éxito justifica la destrucción de la civilización. Como un parásito letal que ataca a un huésped, no se contenta con explotarlo o vivir de él, sino que se empeña en destruirlo y destruirse a sí mismo en el proceso. El Islam no sólo es un peligro para los occidentales, sino que es una calamidad sin nombre para los propios musulmanes.

Un sistema inmunológico en decadencia
Los países occidentales están afectados, en distintos grados, por una triple enfermedad: estatismo, marxismo cultural y globalismo. El primero sustituye la voluntad del pueblo, el segundo lo adoctrina, lo hace sentir culpable y lo intimida, y el tercero trabaja para borrar sus fronteras, culturas y tradiciones. A través de su alianza con el Islam, nos recuerdan a los jinetes del Apocalipsis extendiendo la muerte y la desolación sobre una cuarta parte de la tierra. Los pueblos impotentes, despojados del derecho a elegir su destino, asisten como espectadores perplejos a la implacable conquista de sus países y de su continente. Hasta ahora, su resistencia, en la medida en que ha podido manifestarse, ha sido débil, dispersa y sin futuro.

Hay que distinguir entre el descontento y la ira, por un lado, y la existencia de una resistencia organizada, por otro. El descontento y la rabia giran en el vacío y es evidente que no hay ningún plan para corregir la situación actual. El pueblo ya no tiene medios legales para cambiar la situación, sus instituciones, las que se supone que velan por sus intereses y los protegen, se están confabulando contra él, por lo que no tiene sentido apelar al Estado o a las élites, su traición los coloca en el campo del enemigo. Es esencial una conciencia lúcida y desilusionada, sin la cual no se puede prever ninguna acción coherente y menos aún emprenderla. El ejemplo de la revuelta de los Chalecos Amarillos en Francia está ahí para demostrarnos que el Estado enfrentado a los ciudadanos no se cuestiona y no se pone del lado del pueblo. Al Estado no le importa derivar su legitimidad del pueblo, la democracia se ha vaciado de su significado y ahora es sólo una fachada, el proceso democrático adolece de un profundo defecto, ya no sirve para expresar la voluntad de los votantes sino para subvertirla.

Pero los propios ciudadanos no están exentos de responsabilidad por lo que les está ocurriendo; por individualismo, despreocupación y negación de la realidad, han dejado que ocurra. Incluso han tratado de creer las mentiras tranquilizadoras de los medios de comunicación, los expertos y los políticos. Dejó de lado su espíritu crítico y dejó que se enfriara su amor por su país. Su aversión al riesgo le ha llevado a elegir y reelegir a quienes sienten un placer morboso por distorsionar la realidad y mentir sobre sus verdaderas intenciones. El ciudadano medio se ha dejado castrar, incluso ha colaborado en su propia castración.

El pueblo se levanta de buen grado por cuestiones de dinero: aumento del precio de los carburantes, reducción de las pensiones, aumento de la edad de jubilación, etc. Es comprensible y está plenamente justificado, pero calla ante la invasión islámica, la inseguridad que de ella se deriva, la alteración de su modo de vida y el oscurecimiento de su futuro. Dos tercios de los franceses consideran que el Islam es incompatible con su modo de vida y sus valores, como demuestran las repetidas encuestas, pero en ningún momento esta opinión colectiva se ha expresado abiertamente en manifestaciones masivas ni ha dado lugar a un movimiento político bien articulado y ampliamente seguido. La blandura del pueblo ante el islam se explica en gran medida por el miedo, ya que el islam infunde temor y el Estado que lo protege no duda en reprimir cualquier intento de resistencia.

El fenómeno Zemmour no se limita al hombre, al escritor y al polemista, sino que concierne a la mayoría silenciosa de los franceses de los que él es, en cierto modo, el portavoz. La valentía, incluso la temeridad, que demuestra es, sin embargo, difícil de sacudir la apatía de los millones de personas que le escuchan, que le leen y que reconocen la validez de sus posiciones. El coro de arpías que gritan contra él hace mucho más ruido que los que defienden su derecho a la libertad de expresión, mientras que la mayoría silenciosa de los franceses guarda un silencio cobarde.

De visita en Polonia, unos meses después de entrar en la Casa Blanca, Donald Trump dirigió este mensaje a los pueblos de Europa: «La cuestión fundamental de nuestro tiempo es ésta: ¿tiene Occidente la voluntad de sobrevivir? ¿Tenemos suficiente confianza en nuestros valores para defenderlos a cualquier precio? ¿Tenemos suficiente respeto por nuestros ciudadanos para proteger nuestras fronteras? ¿Tenemos el deseo y el valor de preservar nuestra civilización frente a los que quieren subvertirla y destruirla? Estas cuestiones se dirigen en primer lugar a los pueblos de Europa, en realidad a cada uno de los ciudadanos, pues no hay salvación posible sin el compromiso de cada uno. Pero para Trump, el mero hecho de plantear estas preguntas indica una preocupación real: ¿es aún posible un estallido de energía?

La conciencia, primer paso hacia la emancipación
No hay vuelta atrás sin sufrimiento real. Mientras la vida cotidiana de la gente parezca soportable, se contentará con murmurar y se negará a actuar. Mientras la cobardía se disfrace de precaución, la islamización continuará sin obstáculos. La reticencia ante el riesgo no mitiga el peligro, sino que lo aumenta; en menos de una década la elección será entre la sumisión y la lucha armada. Ya el Estado que ve el peligro se muestra reacio a actuar, tanto por falta de convicción como por miedo a perder el control. Así, la corrupción moral y la cobardía de los dirigentes les han convencido de no enfrentarse al mal, sino de reprimir a los que se quejan de él.

Es necesario un examen de conciencia colectivo porque las desgracias nunca ocurren por casualidad. No tiene sentido reprochar a los musulmanes su espíritu de conquista y dominación, porque no se reprocha al tigre sus colmillos y garras. Del mismo modo, no sirve de nada culpar a los dirigentes por su desprecio al pueblo y su traición, porque su corrupción moral no era un secreto. La gente debe admitir que ha contribuido con su silencio e inacción a las desgracias que le ocurren. Admitir la propia cobardía es en sí mismo un acto valiente que pone fin a la negación y la evasión, pero también es un acto liberador que tiene como efecto, no acabar con el miedo por completo, sino con la parálisis que provoca.

Sin una concienciación lo más amplia posible, no será posible una movilización a gran escala. La revolución, porque lo será, debe nacer en la mente y el corazón de la gente. Llegará el momento en que la gente se enfrente a una elección: someterse al Islam como si fuera inevitable o resistir valientemente con todos los medios disponibles. ¿Qué futuro elegirán para ellos y sus hijos? ¿Libertad y control de su destino, o el destino de los cristianos de Oriente Medio? No hay solución intermedia ni compromiso posible, la historia de las conquistas islámicas no deja lugar a dudas de que los malhechores europeos se enfrentarán inevitablemente a las opciones que les impondrán los conquistadores musulmanes: luchar, someterse o morir.

Rearme moral y movimiento popular
Los cuatro jinetes del Apocalipsis, el estatismo, el marxismo cultural, el globalismo y el islam, forman una estrecha alianza y, por tanto, habrá que enfrentarse a ellos al mismo tiempo. Su guerra contra las naciones, la integridad de sus fronteras, su cultura, costumbres y tradiciones, es principalmente psicológica. Su objetivo es aplastar toda resistencia y conseguir que los pueblos occidentales acepten la derrota sin luchar. Por lo tanto, la islamización no es un fenómeno independiente, aunque tenga su propia dinámica, se instrumentaliza para socavar las naciones desde dentro. El Islam, por su parte, instrumentaliza al Estado, a los marxistas y a los globalistas para conseguir sus fines.

La guerra, por serlo, tendrá que librarse en todos los frentes, y como es sobre todo una guerra psicológica, hay que dar prioridad al «frente interno». El rearme moral de las personas no es menos importante que la acción política, que no puede llevarse a cabo eficazmente sin ella. El rearme moral significa una mejor comprensión de las causas que condujeron a la situación actual, así como la reapropiación de la propia historia, país, cultura y orgullo. En pocas palabras, se trata de saber de dónde venimos y por qué estamos en el lío en el que estamos ahora. El rearme moral significa también rechazar la idea de la fatalidad descubriendo en uno mismo inmensas reservas de energía no utilizadas.

La experiencia de la revuelta de los Chalecos Amarillos está llena de lecciones, tanto por sus fracasos como por sus éxitos. Demuestra que es posible movilizarse por una causa común y actuar juntos, a pesar de la hostilidad del Estado y la ausencia de un liderazgo centralizado. Sin embargo, no se trata de replicar la misma experiencia; el objetivo requiere necesariamente un enfoque diferente. El reto de la islamización es existencial, pero la naturaleza del problema es esencialmente política y es a través de una acción política sostenida y concertada como debe abordarse. Está claro que los partidos políticos actuales son, en el mejor de los casos, inadecuados para la tarea y, en el peor, totalmente hostiles al objetivo. Por lo tanto, no es a través de ellos que se puede llevar a cabo la acción política, pero es importante reclutar aliados dentro de estas formaciones.

Sin una base fuerte y bien equipada, no surgirá ningún movimiento popular significativo ni se podrá emprender ninguna acción política eficaz. Por lo tanto, es importante establecer esta base, que estará compuesta por activistas comprometidos que trabajarán en todos los ámbitos. Hay que prestar especial atención a la preparación y formación psicológica de los activistas, ya que tendrán que convencer y movilizar a sus familiares y conocidos. Es contraproducente precipitar el proceso; el movimiento popular necesitará un periodo de incubación suficientemente largo durante el cual la preparación de las mentes y su movilización ocuparán la mayor parte del tiempo. Los militantes y simpatizantes tendrán la tarea de ampliar localmente el perímetro de acción del movimiento. Al igual que los Chalecos Amarillos, tendrá que ser multicéntrico e interconectado.

Es importante aspirar, al menos al principio, a la calidad más que a la cantidad, pues de ello depende la solidez del edificio. Dado que el objetivo último de los movimientos populares es la supervivencia de las naciones europeas y de la civilización occidental, la acción política debe ser precedida y preparada por una intensa actividad educativa, cuyo objetivo es reparar los daños causados por la desinformación de los medios de comunicación y la no menos perniciosa desinformación de las escuelas. Para ello, la reinformación puede realizarse mediante reuniones en grupos reducidos y conferencias gratuitas en las que se podrá informar al público de forma objetiva y, al mismo tiempo, solicitar su participación.

Será necesario inspirarse en lo que se ha hecho en otros países como Polonia, Hungría, Italia y Estados Unidos. Sin la movilización popular, estos países estarían tan mal como Francia, Bélgica, Alemania e Inglaterra en este momento. El proyecto de recuperar la patria y tomar de nuevo el destino en sus manos es acogido con entusiasmo en todas partes, el amor a la patria trasciende las diferencias. No se trata de agitar la ira o alimentar la agresividad, sino de canalizar positivamente el descontento y el deseo de cambio. El optimismo es un arma poderosa contra la depresión, ya que refleja la confianza en uno mismo y la creencia de que estamos trabajando por una buena causa.

Un movimiento colectivo capaz de generar entusiasmo es naturalmente contagioso. Los medios de comunicación y las arpías del marxismo cultural pueden atacarlo y arrastrarlo por el barro, pero sólo conseguirán desacreditarse a sí mismos a los ojos del público. En Estados Unidos, el movimiento popular encarnado por Trump está ganando fuerza a pesar de los ataques despiadados y concertados de los medios de comunicación; justo como contrapartida, los periódicos venden cada vez menos ejemplares y las televisiones ven caer inexorablemente sus índices de audiencia.

La fuerza de un movimiento se mide por su capacidad para extenderse más allá de sus límites. Un río en crecida inunda el valle y transforma el paisaje, y así es como las ideas y reivindicaciones de un movimiento popular se extienden a zonas que antes se les resistían. En cuanto las figuras políticas perciban un cambio en la dirección del viento, se apresurarán a cambiar su discurso para recuperar políticamente el movimiento. Los miembros de la élite, que antes apoyaban el globalismo y la inmigración incontrolada, redescubrirán de repente su identidad y su patriotismo. Los funcionarios ordenados cambiarán su lealtad a la nación. Los intelectuales que se sientan en la valla descubrirán de la noche a la mañana fuertes convicciones. Pero lo más importante es que la mayoría silenciosa recuperará el uso de la palabra.

Pronto se planteará la cuestión del liderazgo del movimiento. Los estadounidenses tienen a Donald Trump, los brasileños a Jair Bolsonaro, los italianos a Mateo Salvini, los húngaros a Víctor Orban, pero ¿qué tendrán los franceses, belgas y alemanes? A esta pregunta es justo responder que no son los líderes los que hacen los movimientos populares, sino que son los movimientos populares los que generan los líderes. Recordemos esta lección: los cuatro jinetes del Apocalipsis imponen a las naciones líderes mediocres, en realidad ejecutores o, para ser más precisos, ejecutores de actos sucios, hombres y mujeres que han vendido su alma al diablo a cambio de poder. Por su parte, los movimientos populares, siempre que logren estructurarse y expandirse, encontrarán líderes naturales entregados a la causa común. Líderes cuya estatura e integridad contrastarán fuertemente con la mediocridad imperante.

El movimiento popular y el líder popular son una fórmula amenazante para los enemigos de la nación. No en vano, los medios de comunicación en Europa se dedican a machacar y denigrar sin descanso a Trump, porque es importante ocultar el éxito de su movimiento a la opinión pública. Dar al público crédulo una dosis diaria de mentiras lo protege de la tentación de sacudirse el yugo psicológico que lo paraliza. Los pueblos de Europa deben barrer cuanto antes la desinformación sistemática a la que están sometidos, desinformación que les lleva a ver la resignación como una actitud honorable y una opción moral superior.

El retorno de las naciones
La historia reciente demuestra que no se puede intentar borrar a las naciones sin arriesgarse a una catástrofe. Pero es con este preciso objetivo que los aprendices de brujo del estatismo, el marxismo cultural y el globalismo han inoculado en Occidente el virus del Islam. También se han encargado de debilitar su sistema inmunológico para poder llevar a cabo su proyecto. El Islam es un monstruo que creían poder controlar, pero una vez que alcance un tamaño crítico, ya no les necesitará para avanzar y causar estragos.

Para sobrevivir y frenar la islamización, las naciones de Europa sólo pueden confiar en sí mismas, la hora es grave y no hay opción libre de sufrimiento. La única opción sensata, honorable y moral es despertar a los pueblos de Europa de su letargo para que se movilicen y luchen por su supervivencia.

El suicidio no es una opción.
(*) Este artículo ha sido originalmente publicado en francés por la web Dreuz.info


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Navegante sin brújula
Jimmy Giménez-Arnau. okdiario  2 Octubre 2021

El Gobierno zozobra en una marejada de hechos probados. Sánchez entra en pánico y no rinde cuentas ante sus excesos. Como carece de un proyecto político para España, la nave se va a pique. Presiente el naufragio. Eligió mal su tripulación, qué turba de inútiles marxistas, por no citar a los piratas de reemplazo, bildutarras y catanazis, que enroló en la agitada travesía con la promesa de repartir el botín. El esquivo capitán no se somete a control parlamentario, mantiene su regla de oro e impone la bruma, sobre la transparencia. Peculiar y maquiavélico estilo de gobernar, bautizado como gobernanza. Así nos va con este navegante sin brújula.

Pero el zumbado de La Moncloa, según crónica de Carlota Guindal, acaba de toparse con una dura roca insalvable: el juez Llarena, que instruye la causa del procés y que ha remitido un oficio al tribunal de apelación de Sassari, en Italia, “para recordar que las órdenes de detención contra el prófugo Puigdemont, están activas y, además, pesa sobre él un auto de prisión incondicional, advirtiendo que ya tiene levantada la inmunidad y por tanto, no está protegido por su condición de europarlamentario”. De ahí que le tiemblen las gambas al maniquí, pues antes o después, el bufón de Waterloo acabará entre rejas y la mesa de diálogo arderá como una falla. Los Presupuestos de 2022 no pasarán el corte. Ciao amore, ciao, adiós Legislatura.

Estando tan revuelta la mar, las ratas se tiran por la borda y reviven los subvencionados kamikaces. “Iglesias atribuye – sin pruebas – a jueces y policías la detención de Puigdemont”. Este titular muestra el lado más zafio del nuevo rico burgués, que aún se las da de gran conspirador. Nada se opone a que digamos, partiendo del estúpido alegato, que el bufón de Waterloo, el zumbado de La Moncloa y el colega del tránsfuga, se han puesto de acuerdo para que escape el golpista. “Sin pruebas”, resulta fácil aventurar cualquier disparate…

He aquí una versión comprimida de politicastros perversos, que lo único que saben hacer es complicarnos y jodernos la existencia.

El bufón de Waterloo afirma que “España siempre hace el ridículo”. Lo dice un cobarde que jamás dio la cara y que se pliega como un paraguas en el maletero, para fugarse y difamar a nuestra nación desde Bruselas, donde deglute coles y paranoias. El que también ha hecho el ridículo, es el presidente del Gobierno, no España, aunque sólo sea por no haber trincado al mercader, con la de ocasiones que tuvo para encerrar al delincuente. El zumbado no abre la boca, ni detiene al reo, pero impide trabajar a la Justicia. Reconozcamos el récord que él y los suyos lograron: ¡la Deuda Pública: 1,42 billones! Bendita, corrijo, maldita recuperación. Por eso se hunde la nave.

¿Hubo un 1-O en Cataluña?
Editorial ABC 2 Octubre 2021

Al independentismo catalán le ha fallado la épica como recurso de memoria histórica en el aniversario del 1-O. Cuatro años después de aquel asalto anticonstitucional perpetrado por el gobierno y el Parlamento catalanes, el presidente Pere Aragonés despachó ayer la efeméride con un discurso de pocos minutos ante su Ejecutivo repitiendo el mantra de que «volveremos a hacerlo». Lo que está por determinar es qué es lo que exactamente están dispuestos a volver a hacer, porque después de exponer a miles de catalanes a las legítimas consecuencias de alterar el orden público aquel 1 de octubre de 2017, los dirigentes de la declaración unilateral de independencia tardaron poco más de un minuto en dejarla sin efecto, como hizo Carles Puigdemont. ¿Es esto lo que volverán a hacer? A continuación, el Estado aplicó el artículo 155 de la Constitución y la administración autonómica funcionó sin reservas a las órdenes de los respectivos responsables designados por el gobierno central. ¿Es esto lo que volverán a hacer? Luego, en cuanto la Fiscalía General del Estado presentó las oportunas querellas contra los instigadores de la intentona sediciosa, algunos se quedaron a afrontar las consecuencias, pero el máximo responsable, Carles Puigdemont, huyó en un maletero. ¿Es esto lo que volverán a hacer? Y finalmente, la Sala Segunda del Tribunal Supremo condenó a nueve dirigentes independentistas por los delitos de sedición, malversación y desobediencia a varios años de cárcel, de la que se han librado por un indulto del Estado al que combaten. ¿Es esto lo que volverán a hacer?

El 1-O fue un retrato de todo cuanto el independentismo representa de antidemocrático y su cuarto aniversario es el retrato de su actual impotencia política. Lo peor para los catalanes es que su independencia llega a estar dirigida por este cuadro de líderes sin proyecto, sin ideas y acostumbrados a sembrar conflictos, porque ya no saben vivir en una situación de tranquilidad democrática y de seguridad jurídica. El independentismo es, ante todo, un factor de crispación entre catalanes, porque en lo que se refiere al Estado, los dirigentes de ERC, Junts y la CUP ya saben cómo responde. Ellos lo llaman represión, pero no es más que la fuerza legítima del Estado democrático y de Derecho.

Si alguna esperanza le queda al independentismo de seguir lastrando la vida política es la complicidad del Gobierno del PSOE y Unidas Podemos. Es decir, la esperanza del independentismo es Pedro Sánchez. Resulta preocupante la tendencia del PSOE de ayudar a los peores enemigos de la democracia a remontar sus crisis. Lo hizo con el mundo etarra y proetarra desde 2005, para ahora poder pactar con EH Bildu; y lo hace ahora con el independentismo catalán. Un diagnóstico constitucionalista y patriota de la situación en Cataluña debería hacer ver a Pedro Sánchez que es el momento de aprovechar la debilidad, la división y el enconamiento entre separatistas; de apostar públicamente por la entrega inmediata de Carles Puigdemont; y de militar activamente en Cataluña por la vigencia de la Constitución.

Sánchez no hace ese diagnóstico porque busca rendimiento político en la crisis del nacionalismo, presentándose a los separatistas, según la coyuntura, como un socio leal o como un mal menor frente a una posible mayoría absoluta de centro derecha. La realidad es que Sánchez no ve Cataluña con ojos de presidente de Gobierno de un Estado constitucional, sino como un cazador de oportunidades políticas para asegurar el amarre del poder, siempre, eso sí, con la directriz de que cualquier aliado es bueno con tal de no pactar con el PP. España está perdiendo una buena ocasión para rematar las consecuencias del 1-O.

Abascal exhibe músculo en el ‘Alderdi Eguna’ de Vox
Alberto Pérez Giménez. vozpopuli.es 2 Octubre 2021

El próximo fin de semana, en Ifema, los de Vox quieren reunir a 20.000 simpatizantes en el acto 'Viva 21', una convocatoria inspirada -dicen en el entorno de Abascal- a imagen y semejanza del Alderdi Eguna "con aurreskus y sardanas"

Vox quiere exhibir músculo y pretende reunir a más de 20.000 personas en Ifema el próximo fin de semana en Madrid en una reunión inspirada, según reconocen en la cúpula de la formación de Santiago Abascal, en “el Alderdi Eguna (el Día del Partido) del PNV”.

El encuentro, bajo el lema “Viva 21”, quiere tomar el relevo de los tres cónclaves anteriores en Vistalegre y que se vaya repitiendo anualmente. “Aquello (Vistalegre) fue más un acto puramente político –dicen en Vox-, esto de ahora será más para los militantes y simpatizantes”. Y abiertamente reconocen la inspiración en el Día del Partido del Nacionalismo Vasco que el propio líder, Abascal, conoció en su juventud.

En 2018, Vox llenó Vistalegre con más de 10.000 personas, y al año siguiente, bajo el lema "Vistalegre Plus Ultra" para "defender España y su unidad, su soberanía, sus fronteras, sus familias, sus raíces y su libertad frente a la dictadura progre del resto de partidos" reunió a otras 12.000. El año pasado, acabaron pidiendo que no acudieran a Vistalegre contraprogramado el 8-M, por el coronavirus, y el vídeo de Ortega Smith -que dio positivo tras un viaje a Italia- ensombreció el acto.

Vox exhibirá músculo ahora el fin de semana posterior a la Convención del PP en Valencia, en la que los populares han vuelto a su icónica plaza de toros donde Camps y Barberá dieron tardes de gloria que el PP pretende reverdecer otra vez. Y a nadie se le escapa que habrá comparaciones con la capacidad de movilización de unos y otros.

Según cuentan en las oficinas de la formación de Abascal ya hay 10.000 entradas consignadas para el sábado, una jornada dedicada a los simpatizantes “de toda España”. La idea será que haya representantes de todas las regiones, con “sardanas, aurreskus y muñeiras”, actuaciones y entretenimiento. Vamos, una especie de “fiesta” al estilo PCE en la Casa de Campo y que este año ha celebrado su centenario en Rivas.

Líderes europeos con Vox
Al día siguiente, domingo, tendrá lugar el acto más político con la presencia de algunos de los líderes de la extrema derecha europea y mensajes en vídeo de los que no puedan asistir. “Meteremos este fin de semana 20.000 personas en Ifema”, insisten desde el partido.

No es casualidad el día elegido: el puente del 12-O y en vísperas de la Fiesta Nacional, una fecha especialmente simbólica para Vox. Y, curiosamente, emparedada este año entre la Convención del PP y el 40 Congreso del PSOE que tendrá lugar también en Valencia al siguiente fin de semana. “¿Una exhibición de músculo?” se preguntan los responsables de Vox. “Lo cierto es que Vistalegre se había quedado pequeño y queríamos enfocar este acto de una manera distinta”, insisten.

La capacidad de convocatoria de Vox ha sido puesta a prueba en varias ocasiones. Ahora pasa un nuevo examen con este “Alderdi Eguna”. 20.000 asistentes son muchos

La capacidad de convocatoria del partido de la derecha extrema ha sido puesta a prueba en varias ocasiones y, de momento, ha superado las expectativas. Ahora pasa un nuevo examen con este “Alderdi Eguna”. 20.000 asistentes son muchos. Y se mirará con lupa si la formación de Abascal pincha.

Aunque en Vox están ya convencidos del éxito de “Viva 21” y que la fórmula se repetirá en los años siguientes. “Llenaremos y no necesitamos fletar autobuses como otros”. El fin de semana próximo, en Ifema, la respuesta.

Torre Pacheco y el odio
Daniel Rodríguez Herrera. Libertad Digital 2 Octubre 2021

Quizá no se haya enterado usted, pero un terrorista islamista ha matado a un pobre turista británico al atropellarlo con su coche. Lo mismo que pasó en las Ramblas hace cuatro años, pero como ha escogido una localidad de Murcia llamada Torre Pacheco, en lugar de lanzarse sobre una de las vías más importantes de la segunda ciudad más grande de España, su odio homicida ha tenido una recompensa menor. Es uno y extranjero, además, y no dieciséis, así que podemos ignorar el atentado como si nunca hubiera ocurrido. Casi puedo ver a Leslie Nielsen encarnando a su personaje más célebre e intentando convencernos de que nos vayamos, que aquí no hay nada que ver.

De lo que en cambio estoy seguro de que sí se enteró usted es de que a un señor le habían grabado la palabra maricón con un cuchillo en las nalgas y que eso probaba lo peligroso que era el discurso homófobo de Vox. Que fuera mentira no impidió que siguieran con la cantinela, a la que se llegó a sumar Bildu, el partido predilecto de los terroristas nacional-socialistas vascos. Bildu preocupada por el discurso de odio propugnado por la ultraderecha. Te tienes que reír, y sin embargo va en serio. Porque oficialmente en España sólo existe el odio que, con mayor o menor imaginación, pueda achacársele a la derecha nacional.

Así, los nacionalistas no odian. Insultan a los españoles, los llaman "maquetos" o "colonos", y hasta los asesinan si se les ocurre llevar algún símbolo nacional, como hiciera el ídolo de Julia Otero. Así que todas las barbaridades que escuchamos desde Bildu, PNV, ERC, JxCat y las infinitas asociaciones y medios subvencionados por las regiones gobernadas por separatistas en realidad no son odio. No. Odio es señalarlo. Odio es decir que el nacionalismo es un cáncer. Odio es recordar que el PSOE está gobernando con el apoyo de golpistas y etarras.

La izquierda toda puede soltar sapos y culebras sobre Amancio Ortega, las empresas del Ibex y en general de todo aquello que gane mucho dinero, culpándolo de los males de este país. Pero eso nunca será considerado odio de clase, y si alguien es lo suficientemente sincero como para admitirlo no lo tomará como un odio denunciable ni ante los tribunales ni ante la opinión pública. Las feministas pueden decir que todos los hombres son violadores y maltratadores, que ojalá no existieran, que habría que meternos a todos en campos de concentración, pero merced a unos polvos mágicos eso no es odio, no es androfobia, no es sexismo.

Y, por supuesto, los musulmanes pueden declarar que nuestra civilización, nuestra cultura, nuestras instituciones, son pecaminosas y hay que acabar con ellas; hasta el punto de que algunos de ellos matan y mueren por ello, como ha pasado en Torre Pacheco. Pero nadie les retirará de sus púlpitos, ni les expulsará del país ni sus exabruptos recibirán más que un breve en los periódicos de mucho y progresista prestigio. En cambio, si a alguien se le ocurre siquiera insinuar que importar a miles de personas que nos odian por principio quizá no es la mejor de las ideas se le acusará de islamófobo, de xenófobo y, naturalmente, de tener un discurso de odio.

Cuando señalar lo obvio resulta inadmisible entre las élites, la población aborrece a sus élites. Ese es el fenómeno que se está extendiendo por Occidente y que tiene a tantos politólogos rascándose las meninges y buscando explicaciones cada vez más ridículas y estrambóticas. Es muy difícil explicar que es inadmisible pactar con Vox, un partido que respeta nuestra Constitución, por más que quiera cambiarla, mientras resulta encomiable pactar con partidos que han matado por razones políticas o llevado a cabo un golpe de Estado. Y resulta aún más difícil explicar que no puede debatirse siquiera si deberíamos importar inmigrantes de países que exportan terrorismo islámico. Por eso sucede lo de Torre Pacheco y se callan. Porque ese odio les viene mal, así que no existe.

Puigdemont en el botellón
Eduardo Goligorsky. Libertad Digital 2 Octubre 2021

¡Vaya modelos para las nuevas generaciones!

No nos dejemos engañar. Los efectos nefastos de la política de Carles Puigdemont no se hacen sentir en el Alguer, ni en Waterloo ni en Estrasburgo, aunque se exhiba de cuerpo presente en esos puntos geográficos. Carles Puigdemont desempeña un papel activo, como modelo incorpóreo para jóvenes descarriados, en los botellones multitudinarios de Plaza España y la playa de Bogatell, en Barcelona. Les imparte lecciones, a larga distancia, con su ejemplo, de que un traidor a su patria puede atentar contra las leyes, la convivencia y la paz social y salir impune. Cada camorrista del botellón es un discípulo precoz del expresidente de la república mostrenca.

Guaridas de lujo
Las algaradas con profusión de alcohol, drogas, saqueos, destrucción de mobiliario urbano, incendios de contenedores, riñas a navajazos entre pandillas, con un saldo de 39 heridos y agresiones a las fuerzas del orden, son los frutos venenosos de la sedición que sigue fomentando, desde sus guaridas de lujo –que pagamos nosotros–, el prófugo presuntamente acogido a la tutela rusa.

Ojo, esos vándalos no se movilizaron obedeciendo a las consignas del supremacismo catalán que regurgitan el prófugo y sus asociados. Al asedio al consulado italiano, que la desquiciada Pilar Rahola amenizó profanando con sus berridos el "Bella ciao" de los partisanos antifascistas, concurrieron 600 adictos al independentismo, mientras que en la gamberrada de Plaza España participaron 40.000 energúmenos desprovistos de ideología pero saturados de aguardiente. Actuaban –aclara La Vanguardia (suplemento "Vivir", 26/9)– "sin ninguna reivindicación detrás. Violencia por violencia".

Fenómeno de barbarie
El nexo entre la cruzada antiespañola de Puigdemont y su banda, por un lado, y este fenómeno de barbarie apolítica, por otro, reside en que la primera creó con sus tropelías el ambiente propicio para la segunda. Recordemos el bloqueo al Parlament que obligó a Artur Mas a abordarlo en helicóptero, el asalto a la misma institución que Quim Torra alentó con su "¡Apreteu!", los desmanes de Plaza Urquinaona y sus aledaños, los sucesivos ataques a la Jefatura Superior de Policía de Via Laietana y a su custodia de policías nacionales y mossos d’esquadra, los cortes de carreteras y la ocupación del aeropuerto. Todo instigado y amparado por los caciques de la tribu renegada.

Abro un paréntesis. Los bajos instintos de los alevines del supremacismo, agrupados en los CDR, Arran y otros semilleros de terrorismo urbano, compiten con los de los tarados del macrobotellón hostiles a las fuerzas del orden. Por eso los diputados de ERC presentaron un proyecto de enmienda a la mal llamada Ley de Memoria Democrática, proyecto que estipula la transformación del edificio de la Jefatura Superior de Policía en un museo sectario consagrado a la mitificación de su bando. Que no incluirá, por supuesto, referencias a las torturas en las checas, ni a los comisarios estalinistas, ni a los muertos en las guerras civiles entre republicanos, ni a las quemas de iglesias, ni a los asesinatos de más de 8.000 sacerdotes y laicos católicos. Un tupido velo sobre los crímenes de los camaradas.

Cúmplase la ley
Volvamos al tema. Es significativo que la prensa cómplice del régimen secesionista, con La Vanguardia en primer término, publique un editorial tras otro exigiendo la incorporación de Puigdemont al diálogo con el Gobierno, al mismo tiempo que reclama medidas contra los protagonistas de los macrobotellones que son los frutos venenosos de la sedición. Castigar al vástago delincuente y premiar al padre que lo entrenó para el delito. Puigdemont en el botellón.

Pere Aragonès y Laura Borràs, desde los órganos de poder institucional, y Oriol Junqueras y sus compadres indultados, sin distinciones entre los republicanos presuntamente pragmáticos y los termocéfalos unilateralistas, corren simultáneamente a rendir pleitesía al histrión recién liberado, demostrando que son solidarios con el sembrador de odio, creador del caos, violador acérrimo de las leyes y malversador imputado como tal –no lo olvidemos jamás– por el benévolo tribunal de Schleswig-Holstein. A su lado, los depredadores del macrobotellón son aprendices de quinquis.

Cúmplase la ley con todos ellos.

PS: Es verdad que los macrobotellones no se circunscriben a Barcelona y otras ciudades de Cataluña donde los jóvenes han sido corrompidos por la tenacidad con que sus gobernantes se jactan de violar las leyes. Los actos vandálicos se reparten por todos los rincones de España, donde el efecto corruptor lo provoca un mandamás sin escrúpulos que, para perpetuarse en el poder, se encama con comunistas, albaceas de asesinos y golpistas impenitentes, conjuntamente enemigos de nuestra civilización. ¡Vaya modelos para las nuevas generaciones!

Denuncian una carrera infantil cuyo objetivo es ir buscando esteladas escondidas
Impulso Ciudadano lleva al Defensor del Pueblo la actividad, celebrada en Calldetenes (Barcelona), por manipular ideológicamente a los niños
A. Cabeza. Barcelona. ABC 2 Octubre 2021

Hasta 30 esteladas colgadas por todo el pueblo para que menores de edad las vayan buscando y consiguiendo puntos. Este es el objetivo de la «Carrera de orientación infantil y juvenil por la República Catalana», que el pasado viernes 24 de septiembre celebró su última edición en el municipio barcelonés de Calldetenes y que la asociación Impulso Ciudadano ha denunciado por «manipular ideológicamente» a menores de edad con mensajes a favor de la República.

La actividad lleva celebrándose desde hace siete años durante la fiesta mayor del pueblo y consiste en una carrera de orientación con dos circuitos, uno para menores de hasta 6 años (concentrado en la plaza 11 de septiembre y la plazoleta 1 de octubre), y otro para niños a partir de 7 años, que tenían que realizar la carrera por varios puntos del pueblo. Mientras que los más jóvenes debían descubrir animalitos escondidos, los mayores tenían que encontrar, gracias a un mapa topográfico facilitado por la organización, 30 balizas ocultas por todo el pueblo, que en este caso eran pequeñas esteladas.

Así, troncos de árboles, parterres y farolas públicas incorporaron banderas independentistas para la ocasión. Además, en cada punto de parada, los jóvenes tenían que ir respondiendo a preguntas sobre fechas o hechos relacionados con la República, según especifican las normas de este juego. La cita congregó a 40 equipos y más de 150 participantes, según destacan sus organizadores, el Club Excursionista Calldetenes (CEC) en su página web.

La entidad constitucionalista Impulso Ciudadano ha denunciado ahora la prueba ante el Defensor del Pueblo. Según expone la queja, a la que ha tenido acceso ABC, piden que se examine «si la celebración de este tipo de pruebas es compatible con el libre desarrollo de la personalidad de los niños« y recuerdan que la estelada es un símbolo claramente partidista de quienes aspiran a conseguir la independencia.

Igualmente la plataforma quiere que se estudie la colaboración del Ayuntamiento de Calldetenes en la organización del evento por si puede ser contraria a derecho. La carrera, de hecho, lo lidera el CEC, que organiza el acto abiertamente para" apoyar a la República Catalana" además de fomentar el deporte entre los más jóvenes. La cita contaba, como en los años anteriores, con la ANC, los CDR Calldetenes, la Federación de Entidades Excursionistas de Cataluña (FEEC) y el propio Ayuntamiento como patrocinadores. La cita, es más, estaba dentro del programa oficial de la fiesta mayor del municipio.

El Ayuntamiento, cómplice
«La participación de la administración local, aunque sea en grado de colaboración, en la celebración de una prueba tan descaradamente ideologizada y partidista dirigida a un público infantil y juvenil es especialmente grave», aseguran desde Impulso Ciudadano, que lamentan que «con la apariencia de una carrera» se esté tratando de «influir en el libre desarrollo de la personalidad del menor vulnerando» los derechos del Niño.

En este sentido, la entidad denuncia que la carrera «condiciona de una manera directa» a jóvenes que dentro del marco de la fiesta mayor participan en una prueba que tiene una «carga ideológica» de apoyo a la República catalana, en el enésimo ejemplo del intento de adoctrinamiento a menores desde Cataluña.

"Los organizadores tratan a los niños como cobayas en un laboratorio de manipulación de masas. Estas prácticas totalitarias, por desgracia, no escandalizan a las familias que participan en los ejercicios de adoctrinamiento", resalta a ABC José Domingo, presidente de Impulso Ciudadano, que añade que "el aval del Ayuntamiento a esos juegos pretende dar una apariencia de normalidad a comportamientos reprobables en una sociedad democrática y plural". "El interés del menor es secundario. Los separatistas quieren crear militantes no buenos ciudadanos", sentencia.

catalanismo balear
El alcalde Hila exige al personal de limpieza de las guarderías el mismo nivel de catalán de un médico
Indalecio Ribelles. okdiario 2 Octubre 2021

Mientras altos cargos del equipo de gobierno no cuentan con nivel alguno de dominio de lengua catalana, el alcalde de Palma, el socialista José Hila, aumenta las exigencias de dominio de catalán para acceder a los puestos de trabajo base del Consistorio palmesano.

Así para poder aspirar a un trabajo temporal de limpieza en las guarderías municipales el Patronato de Escuelas Infantiles de Palma, exige a los interesados estar en posesión del certificado B1 de catalán que acredita un nivel de dominio hablado y escrito de esta lengua.

Es el mismo, por ejemplo, que el Govern balear desde la llegada de la socialista Francina Armengol a la Presidencia del Ejecutivo autonómico, les requiere a médicos y enfermeras (B1), y que ha obligado a muchos profesionales del sector sanitario de las Islas a trasladarse a la Península ante la falta de la titulación requerida de catalán. En el caso de los trabajadores de la limpieza de las guarderías de Palma, la oferta laboral publicada por el Ayuntamiento en el Servicio de Ocupación de Baleares (SOIB) incluye además del requisito de catalán, estar en posesión del Graduado Escolar o de de Educación Secundaria Obligatoria.

El año pasado, el Govern de Armengol, tuvo que eliminarlo, tras el estallido de la pandemia, en los bolsines de limpieza de centros docentes de Baleares. La falta de personal que generó su inclusión impedía atender las necesidades básicas de colegios e institutos en materia de limpieza e higiene.

Pero en el caso del Ayuntamiento de Palma las bases de la convocatoria para limpieza de guarderías proceden de la Concejalía de Educación, Política Lingüística y Memoria Histórica liderada por el catalanista, Llorenç Carrió (Més per Palma), inflexible en todo lo concerniente a la imposición del monolingüismo catalán.

Nada más aterrizar en el Ayuntamiento de Palma en 2015, tras rubricar el pacto con socialistas y populistas de Unidas Podemos, la primera decisión en materia educativa de los nacionalistas de Més fue, entre otras, la de erradicar el castellano de los premios literarios Ciutat de Palma de novela y poesía. Si hasta la fecha, estos galardones compartían espacio, con premios en catalán y en castellano, desde hace seis años, son coto privado en exclusiva de los escritores catalanes.

Una lengua que desde entonces es la única de referencia de comunicación de la administración municipal con los ciudadanos, de uso obligado de todos los concesionarios y proveedores de servicios del Ayuntamiento, y requisito imprescindible, para acceder a cualquier puesto de trabajo público en el Consistorio o en las empresas municipales.

Es el caso de la Empresa Municipal de Aguas y Alcantarillado (Emaya) donde desde la legislatura pasada, los barrenderos tienen que acreditar estar en disposición de la titulación básica de catalán (A2). Un requisito impuesto por otra concejala nacionalista, en este caso, la edil de Urbanismo, Neus Truyol. Pero mientras a los barrenderos se les requiere la pertinente titulación de catalán, el gerente de la compañía, el ingeniero Manuel José Menéndez, ni necesitó de ella para acceder al cargo, ni dispone de ninguna, al ser exonerado de este requisito por el gobierno municipal.
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