AGLI Recortes de Prensa   Miércoles 13  Octubre  2021

Abuchear al presidente en la Fiesta Nacional
EDITORIAL. Libertad Digital.  13 Octubre 2021

Por mucho que Pedro Sánchez lo haya querido evitar a toda costa, llegando al extremo nada protocolario de sincronizar su llegada al acto con la de los Reyes, los gritos y abucheos contra el presidente del Gobierno fueron los grandes protagonistas del acto central de la Fiesta Nacional.

En el día de Nuestra Señora del Pilar, de la Hispanidad, en el que se supone que todos los españoles, por encima de las diferencias ideológicas, deben celebrar unidos la colosal aportación de España a la Humanidad, así como el ámbito de libertad e igualdad que el orden constitucional procura a los ciudadanos, puede resultar triste que los abucheos a quien preside el Gobierno de la Nación roben protagonismo al caluroso recibimiento brindado al titular de la Corona –símbolo de unidad y permanencia de la Nación– y a los militares que han tomado parte de un desfile brillante y emotivo.

Aun así, no hay que confundir los síntomas con la enfermedad. Lo triste no son los abucheos, sino que, lamentablemente, son muchas las razones que los justifican. Al margen de su estremecedora incompetencia, el presidido por Sánchez el felón es probablemente el único Gobierno del mundo que se sostiene con formaciones públicamente contrarias a la nación en la que operan y que abiertamente luchan por acabar con el pueblo como sujeto de soberanía y sostén del orden legal.

En este sentido, ya no se trata de recordar que España es el único país occidental con comunistas irredentos en el Gobierno, sino de tener presente que Podemos es la única formación comunista de cuantas sobreviven en el mundo democrático partidaria de fragmentar la soberanía nacional de su propio país. Tampoco se puede encontrar en el mundo democrático un partido que, como el PSOE, se sostenga en el Gobierno gracias a formaciones abiertamente separatistas y que tachan de "genocidio" aportaciones a la civilización tan encomiables como las que ha hecho España en América.

Las ausencias en los actos del Día de la Hispanidad de los presidentes regionales de Galicia y Castilla-La Mancha podrán estar justificadas por razones de agenda; sin embargo, tanto el del País Vasco como el de Cataluña han dejado bien claro que sus reiteradas ausencias las motivan su aversión a España. Pues bien, sus partidos son los que sostienen a Sánchez y para los que Sánchez gobierna.

Por ello, aun cuando la crítica a la pésima gestión de un Gobierno pudiera tomarse un día de descanso con motivo de la Fiesta Nacional, la execrable felonía de Sánchez y su banda merece ser abucheada a diario, pero especialmente en una fecha tan señalada.

Quien siembra vientos, recoge tempestades
OKDIARIO 13 Octubre 2021

El desfile militar que, con motivo de la Festividad del 12 de octubre, Día de la Hispanidad, ha congregado en Madrid a decenas de miles de personas fue precedido de una sonora pitada al presidente del Gobierno, Pedro Sánchez. Y es que lo representa el solemne acto que conmemora la conquista de América es incompatible con la visión sectaria que de aquella gesta histórica tiene esta izquierda vergonzante y ultra reaccionaria, más próxima a las tesis del populismo bolivariano que califica la conquista de «genocidio». Sánchez encarna un Gobierno que es reactivo al papel de las Fuerzas Armadas; que no cree en el papel histórico que España desempeñó en América y que, a más inri, reniega del concepto de nación consagrado en la Constitución. Porque la hazaña de la conquista no se entendería sin otorgarle a España el sentido más hondo de nación. Aquella gesta fue un acto de patriotismo que el Gobierno no es capaz de entender, porque Pedro Sánchez no conoce otra ‘patria’ que la que le permita imponer su propio interés sobre el interés general. Quienes mantienen a Sánchez en La Moncloa no creen en España -la odian- y todos sus intentos pasan indefectiblemente por quebrarla.

De modo que el hecho de que el presidente del Gobierno haya recibido una estruendosa pitada es comprensible: quien siembra vientos, recoge tempestades. Quienes increparon al jefe del Ejecutivo -que Sánchez no vuelva a equivocarse- no son peligrosos fascistas, sino españoles concernidos con su nación, orgullosos de su patria. Los fascistas, quienes pretenden acabar con España, no estaban en el acto. Porque el Día de la Hispanidad no es para quien odia lo que somos como nación. Y los que no estaban son todos aquellos que, por activa o por pasiva, mantienen en La Moncloa a Pedro Sánchez. Si tuviera un ápice de conciencia crítica, el presidente debería preguntarse cómo es posible que tanta gente junta le haya mostrado su disgusto por una forma de gobernar que sólo beneficia a quienes el Día de la Hispanidad les parece un acto deplorable de reafirmación ultraderechista. Esos mismos con los que ha pactado la entrega de la dignidad de España y de los españoles.

Sánchez, abucheado por la España cansada de humillaciones y desprecios
Aunque no sea agradable ver cómo se silba a un presidente el día de la Fiesta Nacional, el Gobierno debe entender las poderosas razones que impulsan una protesta ciudadana legítima.
ESdiario Editorial 13 Octubre 2021

El enorme respaldo popular a la Fiesta Nacional se constató un Día de la Hispanidad más, fecha emblemática en la que los españoles se celebran a sí mismos y se enorgullecen del país, España, en el que nacieron ellos y sus ancestros.

Y que sirvió para constatar la abismal diferencia existente entre la imagen que los españoles tienen de España y la que, con demasiada frecuencia, muestra la clase política y en especial su presidente, Pedro Sánchez, al frente de un Gobierno intervenido por una capciosa coalición nacionalpopulista que ha hecho de los ataques a la Nación su principal leiv motiv.

Mientras para la ciudadanía la noción de España es innegociable y la condición de español una parte esencial de su identidad, su cultura, sus afectos y sus derechos; el Gobierno se ha empeñado en convertir ambas en conceptos negociables y subordinados a una peligrosa combinación de imposiciones ideológicas y necesidades políticas.

Sánchez padece un abucheo histórico el 12-O por sus pactos e indultos
Los masivos silbidos y abucheos a Sánchez no son agradables, y el respeto a la figura del Presidente ha de prevalecer siempre con independencia de quien lo sea, pero haría muy mal el líder socialista en no entender su significado para rectificar su deriva, mucho más agresiva contra España que una desagradable pero legítima protesta ciudadana.

La sociedad detecta que, con excusas y coartadas de todo tipo, los intereses de Sánchez prevalecen sobre los de España y sus ciudadanos, y están sometidos a un intercambio vergonzoso con sus socios y aliados; resumidos en la tolerancia institucional a los agravios al Rey, inducidos por Podemos; o los ataques reiterados a Madrid, para premiar a las regiones nacionalistas.

Sánchez es abucheado por una razón evidente: se ha entregado y depende de todos los partidos que abuchean a diario a España

Que el Ejecutivo castigue a los partidos, dirigentes y territorios más leales a la Constitución y permita la constante campaña contra su máximo símbolo, la Jefatura del Estado; es incomprensible para una inmensa mayoría de ciudadanos, sea cual sea su color político. Especialmente cuando, por contraste, se premia a quienes más desleales son con esos valores de convivencia.

Sánchez acepta todos los peajes
Ni el mismo Sánchez, en su fuero interno, puede sentirse satisfecho de depender de fuerzas políticas que despreciaron ayer la Fiesta Nacional, la denigraron y la presentan como una exaltación represora; pisoteando la evidencia de que España es una gran nación histórica que además ha apostado desde 1978 por generar espacios de convivencia pacífica entre desiguales..

Si el presidente acepta y promociona ese peaje, no puede esperar otra cosa que la respuesta indignada de la calle, que se siente abucheada a diario por partidos antisistema y ve cómo, lejos de aislarlos, Sánchez los ha metido en el Gobierno o permite que decidan la política de un país al que aspiran a desmembrar.

España llega al 12-O con una crisis nacional inducida por su propio presidente
Los problemas de identidad de España no proceden de las dudas de su ciudadanía, sino de la sumisión de su presidente a todos los partidos que no creen en el país y aspiran a desmembrarlo.
Editorial  ESdiario 13 Octubre 2021

España celebra su Fiesta Nacional en una situación inédita en ninguna otra nación del mundo: muchas sufren una crisis de identidad de mayor o menor calado, pero en ninguna viene inducida, tolerada o alimentada por su propio Gobierno.

La responsabilidad de Pedro Sánchez en ese estropicio es evidente, y se resume en la insólita campaña desatada contra la capital de España en las vísperas del 12-O y su tolerancia, sin embargo, con todos los que denigran el Día de la Hispanidad y discuten la propia esencia de España.

La imagen que resume ese despropósito se verá en plena celebración, con todos los aliados de Sánchez ausentes y su socio de coalición, Podemos, desatado en su enésima campaña contra el Rey, símbolo institucional de una Nación despreciada por quienes, paradójicamente, tienen en sus manos las llaves de la Presidencia.

Los socios del Gobierno vuelven a plantar al Rey y a las instituciones en el día grande de España

España tiene una larga, prolija y relevante historia de la que debe sentirse orgullosa, por muchas penumbras reales o ficticias que comporte toda gesta de la dimensión del Descubrimiento: la herencia cultural, educativa, legislativa y humanitaria es sensiblemente superior a los excesos y abusos que, en aquella época, pudieran cometer tanto los descubridores como los indígenas.

No se puede gobernar España gracias a quienes no creen en España y buscan su demolición. El indigenismo es otro recurso para lograrlo

La manipulación de ese legado no es inocente ni obedece a una mera visión sesgada de una historia que, por definición, no puede nunca analizarse con los ojos del presente. Se trata de un recurso abyecto para justificar el problema real y objetivo que generan quienes, hoy en día, dedican sus esfuerzos a derruir la España vigente para imponer sus propios proyectos.

Que en el caso del populismo pasa por borrar la huella de la Constitución e implantar otro régimen y, en el del separatismo, desmembrar y trocear el país. Que todo ello lo alimente el propio Gobierno, por un presidente intervenido y maniatado que hipoteca la identidad española para conservar su puesto, es muy triste. Pero también revela la solución, bien sencilla: no se puede gobernar un país gracias a quienes no creen en él. Por eso urge tanto un relevo democrático en Moncloa.

El sueño de Podemos, la felonía del PSOE
Ignacio Centenera. okdiario 13 Octubre 2021

Cuando estos personajes que culebrean por Podemos (y especialmente los que les han precedido, que ya sabemos que la purga es indeleble signo de identidad del comunismo) andaban convenciendo a los chavistas para que financiaran la conversión bolivariana de España, no vislumbraban, ni en sus mejores sueños, alguna posibilidad de éxito. Su aspiración era trincar la pasta y montar unos cuantos chiringuitos que les permitieran, con la ayuda de los medios, estar en el candelero el tiempo necesario para instalarse en el Shangri-La de la progresía champagne.

Sin embargo, y para incredulidad de ellos mismos, la quimera se hizo realidad cuando, con una increíble maniobra político-judicial, llega al poder un personaje al que, como certeramente definió Pérez-Reverte en El Hormiguero, le sientan como hechos a medida todos los adjetivos peyorativos del diccionario.

Todavía no se han cumplido dos años de la coalición socio-comunista y la operación de ingeniería social, premisa del cambio político-estructural, está casi culminada. Solo falta alguna de las leyes que están en cartera y un par de presupuestos más para que la base social, y sobre todo electoral, se sienta liberada de principios y valores, desconectada de las tradiciones y desvinculada de las instituciones y la historia que nos cohesiona.

Al contrario de lo que se podría pensar, conducir el país a este estadio no era la hoja de ruta de un Pedro Sánchez que la hace suya obligado por su preminente vocación de permanencia. Hace tiempo que el Gobierno ya solamente dirige sus esfuerzos a los planes que proponen los ministros podemitas y a ir cumpliendo con las exigencias de sus otros socios, los filoterroristas y los secesionistas vascos y catalanes; pero para que estas actuaciones no queden tan expuestas necesita orientar al partido, precisamente en la semana de la Fiesta Nacional, a la encastillada defensa de esa política tan desleal con España y los españoles.

– Así que chicos, estoy harto de pitadas. Vámonos todos a Valencia a hacer un congreso, que necesito poner la maquinaria al servicio de la causa, de mi causa.

Algún iluso todavía pensará que los indultos, el autonomismo plurinacional, las absurdas leyes sociales o el repudio de la transición harán que aparezca contestación interna; pero ya sean barones o los viejos rockeros, en el PSOE las protestas o los actos de contrición son en la intimidad y siempre lejos de Ferraz. Los que a estas reuniones llegan como díscolos se convierten en culiparlantes que solo abren sus enormes bocazas para aclamar al líder y para comulgar, en genuflexión, con sus ruedas de molino. Fernández Vara ya hace tiempo que se reprogramó en sanchista; Ximo Puig solo contesta al abrazo del oso del socialismo catalán y al ninguneo del Gobierno con la financiación multinivel, atacando a Madrid; y a Page ni siquiera le importa tener a gran parte de su población, cazadores y amantes de los toros, pensando en votar a VOX.

Incluso aparecerá por allí algo parecido a un verso suelto, que parecía mostrarse contestatario con las políticas penitenciarias, con las mesas de diálogo o con las leyes podemitas. Pero al final sacan la vena sectaria y terminan siempre justificando su inquebrantable filiación diciendo que siempre es peor que mande la derecha.

Unos y otros, todos saben que si protestaran muchos el problema lo tendría Sánchez, pero que si protestan pocos el problema lo tienen ellos. Síntesis y conclusión: no protestará nadie, y el resultado será una adhesión a la búlgara.

Así que una vez más, el PSOE se auto refleja en el partido golpista del 34 o autoritario del 36 y se convierte en cómplice necesario del comunismo y el secesionismo en su vocación de descuajeringar (creo que es el verbo adecuado) nuestra nación. Sánchez ha demostrado la mutabilidad de sus principios y que en cualquier situación solamente se va a poner de parte de sí mismo, pero nos gustaría pensar que existe un PSOE socialdemócrata y constitucionalista. ¿Hay alguien?

La Hispanidad como vocación y compromiso
Hermann Tertsch. https://gaceta.es 13 Octubre 2021

La Gaceta de la Iberosfera cumple su primer año como adalid de la feroz lucha que se ha iniciado para la reconquista de la libertad y la verdad en todo el mundo iberoamericano

Son tan viles los medios y los fines de nuestros enemigos que tenemos que tener tanto cuidado en no caer en la tentación de subestimarlos y ser sorprendidos y arrollados como en no sobrevalorarlos y dejarnos intimidar y vencer por el desánimo. Hoy es el Día de la Hispanidad y volvemos a ver colarse por todas las rendijas de los debates de actualidad ese odio que despierta ya el mero concepto y la necesidad que tienen tantos de mostrar su rechazo y distancia hacia un fenómeno tan único, extraordinario y milagroso que con un mínimo de conocimiento y honradez solo puede generar admiración.

Nosotros, en La Gaceta de la Iberosfera, trabajamos con ventaja. Somos devotos de la gesta civilizadora de la Hispanidad. Y forma parte de nuestra misión su defensa en un terreno en el que es furiosamente atacada, los medios y la propaganda política en los que las imágenes de hostilidad y la demonización del adversario son tan habituales. Queremos restaurar unas bases de información comunicación, colaboración y defensa común a todos los iberoamericanos demócratas y defensores de la libertad, de la verdad y de la democracia. Y para ello la batalla por la verdad histórica es esencial.

No ha habido en el mundo una campaña ni tan larga ni tan poderosa ni con un mensaje tan falso como la Leyenda Negra. Y aquí nos tienen en el siglo XXI, cien años después de morir Julián Juderías, luchando contra mentiras obvias y por verdades clamorosas. Con paciencia como recomienda Iván Vélez, autor de varios libros magníficos sobre Hernán Cortés y la conquista de México. Pero sin pausa ni desaliento. La gran batalla cultural para la reconquista de la verdad, esa batalla que no se ha dado en los últimos cuatro siglos, la vamos a dar ahora quienes en España y muchas naciones de América vamos a dar otra gran batalla íntimamente relacionada que es la batalla por la libertad y la prosperidad. Sin verdad no hay esperanza de libertad ni prosperidad. Y la verdad empieza en el trato de nuestro pasado.

El odio al éxito de España y a la grandeza que ha demostrado especialmente en tres siglos que deslumbraron al mundo es casi tan viejo como el éxito mismo. Y lo generan, promueven, expanden y mantienen quienes pretenden acabar con él. En esto no ha cambiado nada desde el siglo XVI en que comienza a gestarse la Leyenda Negra, la propaganda enemiga. Entonces eran los ingleses y los holandeses, los corsarios, Francia y los protestantes y, siempre presentes, los traidores y enemigos internos.

Ahora son el Foro de Sao Paulo, el Grupo de Puebla, el movimiento comunista y por desgracia prácticamente toda la izquierda americana y española fusionados con el crimen organizado del narcotráfico, los poderosos enemigos de la nación en el globalismo financiado por los Bezos y Gates, por los Soros o la pobre Ana Patricia Botín, la Greta Thunberg de la banca internacional. Ellos sones reflejo de las potencias enemigas de la Hispanidad aliadas con aquella masonería francesa, inglesa y norteamericana que trabajó incansablemente para destruir la España trasatlántica y no solo aquella. Cuando lo lograron las fuerzas antimonárquicas, se encelaron en crear pequeños países vulnerables y enfrentados, dominados por unas clases dirigentes criollas corruptas y envilecidas que se habían impuesto con sus generales separatistas y mercenarios blancos a las fuerzas leales a la corona, en gran parte indígenas.

Desde el primer momento las elites criollas tuvieron excusa y pretexto para todos sus desmanes y todos sus desastres en la creación de nuevos estados. La culpa era de España y su corona. Eso lo decían en las décadas después de la independencia pero ahora dos siglos después siguen igual. Miren a López Obrador, que está en el peor camino que lleva a dejar el mayor país hispano en manos del narcotráfico, del parásito comunista cubano y las mafias narcocomunistas del Grupo de Puebla y Foto de Sao Paulo.

No es casual que todos los enemigos de la libertad y la democracia formen parte de ese frente de izquierda y crimen organizado que está en permanente campaña contra la Hispanidad y en agitación y propaganda de la Leyenda Negra. Desde Kirchner a Castro, desde Correa a Tirofijo, desde Iglesias a Piedita Córdoba desde Monedero a cualquier terrorista de las FARC, desde Evo Morales a Maduro o López Obrador u Ortega o Lula, todos maman de ese odio porque es parte sustancial de su mensaje ideológico para el sometimiento. Siempre con la mentira necesaria para el presente que nutren con las mentiras sobre el pasado.

Ahora con esto del aniversario están insistentes en que que pida perdón España por hacer de México un país próspero y radiante en 300 años con unas ciudades, Ciudad de México a la cabeza, que eran envidia de las ciudades europeas, por sus monumentos y estructuras civiles como por sus servicios. De eso hace dos siglos y hoy ya no es así. Y algunos pretenden que lo que pasa hoy es culpa de los mandaban hace 200 años y se fueron o se quedaron al llegar la república. La vergüenza no es que no se pida perdón desde España sino que España y toda Iberoamérica no celebre la gesta de Hernán Cortés, la liberación de los pueblos sometidos bajo la sangrienta tiranía azteca y el comienzo de una nueva era cuyo mensaje más glorioso es ese rico mestizaje que es México y tantos otros países. Frente a los imperios exclusivistas y racistas que fueron a tratar como esclavos o propiedad a los habitantes de colonias con los que jamás se mezclaron. La Hispanidad convirtió a todos en españoles y dio a todos derechos como jamás habían tenido. Con todos los momentos trágicos y difíciles que hay en toda empresa humana y el trato entre humanos entonces en cualquier sitio del mundo, la Hispanidad marcó una nueva forma de tratar e incorporar a diferentes a un mismo proyecto permanente con la inmensa fuerza de su vocación religiosa de trascendencia. No lo había habido antes ni lo hubo después.

Y sin embargo, la inquina es inenarrable. En la gran tiranía de la subcultura progresista que se ha adueñado de los medios occidentales, nada es suficiente para desprestigiar y minar a la Hispanidad, a España y su historia y a aquellos que la defienden. En la ignorancia que han logrado extender ya en varias generaciones es prácticamente obligatorio ridiculizar y criminalizar a la vez una obra milagrosa que al conocerse no puede causar en seres inteligentes más que asombro, respeto y devoción.

Hablan de genocidio español cuando la presencia española era precisamente la garantía de que no hubiera el genocidio que sufrieron todos los indígenas en el norte del continente cuando se retiraron los soldados fieles a un Rey católico, cuando echaron a los misioneros españoles y llegaron los blancos del norte, los que no tenían señor, amo ni dueño que no fuera sus ambiciones de tierra, oro y bienes. En EEUU no hay indios más que para un par de reservas. En México, el 90% tiene sangre parcial o totalmente indígena. Mal genocida parece ser quien se mezcla y hace multiplicarse al pueblo que supuestamente iba a exterminar. Y es que nunca fue a hacerlo.

“¿Valió la pena el imperio?” Pregunta tan idiota sobre el Reino de España trasatlántico que cambio la percepción que tenía el mundo de sí mismo, convirtió la iglesia católica en iglesia universal y llevó el renacimiento hasta los últimos confines, de Tierra de Fuego a Alaska, de Florida a Filipinas, de Figueras a Guayaquil y de Cádiz a California. Se la hace un diario publicado en Cataluña cuyo propietario es un hombre tan pequeño y tan vil que cualquier titulo nobiliario o grandeza oficial suena como un sarcasmo junto a su nombre. Valió la pena porque cambió el mundo de una forma jamás habida y para bien. La grandeza de la Hispanidad se ve siempre realzada por la vileza de sus enemigos. La negación de lo obvio y de realidades tan rotundas revela la catadura del enemigo.

No sé si fue Chesterton el que dijo aquello de que llegaría el día -llegó hace tiempo- en que el hombre tendría que defender con las armas la afirmación de que un prado es verde. Sí, sé que fue Ramiro de Maeztu, un mártir de la patria, asesinado por los sempiternos enemigos de la verdad, el que dejó dicho aquello de: “No hay en la Historia universal obra comparable a la realizada por España, porque hemos incorporado a la civilización cristiana a todas las razas que estuvieron bajo nuestra influencia”.

Hay que ser muy ignorante hoy o albergar mucho odio para no entender que sin España, sin la España de la reconquista, de la rodilla en tierra en la Española y del Plus Ultra, de la Hispanidad, no habría existido nunca el mundo occidental. No se habría dado esta civilización surgida de Grecia, de Jerusalén, de Roma, de los dos Testamentos, pero también de las Navas de Tolosa, de las carabelas, del Escorial, de la Universidad de Lima y de Guadalupe, de Quito y Cartagena de Indias. El mundo occidental, que ha sido al menos hasta ahora y pese a todo drama, catástrofe y monstruosidad, el mejor, el más generoso, compasivo, emprendedor, eficaz y solidario de los mundos habidos, tiene una inmensa deuda con la Hispanidad. Es lógico que sus enemigos se la nieguen. No lo es que lo hagan sus hijos.

Ahora en el siglo XXI en el que la lucha contra el mundo occidental ha adquirido un ritmo brutal y una extensión global, la defensa de la Hispanidad -SER ES DEFENDERSE (volviendo a Maeztu)- nos ofrece una colosal inspiración para la lucha por las libertades, la identidad, las naciones y la verdad. En La Gaceta de la Iberosfera que ya es un referente de la información en libertad sobre todo Iberoamérica nos hemos comprometido a hacer periodismo con este fin. Como aquellos españoles de antaño, nacidos a ambos lados del Atlántico, somos uno grupo de españoles muy distintos que tienen en común el compromiso de luchar por una causa noble superior a nosotros, por amor a la patria y a lo nuestro, a la Hispanidad, para la reactivación y fortalecimiento de un espacio de civilización con vocación de permanencia radicalmente opuesto al derrotismo degradante y disolvente del kulturpessimismus y de los fanatismos redentoristas climatizas, nazis o comunistas. En un año se ha hecho lo impensable. Y ya somos referente para quienes buscan informaciones veraces no intoxicadas por quienes quieren destruirnos. Es un inmenso logro que esperamos continuar sin descanso.

Todo con la esperanza de que nuestros hijos y nietos puedan recordar con orgullo a sus hijos y nietos que nosotros, ya en remoto pasado, les dijimos que todos somos de una estirpe con el glorioso deber de ser siempre parte de los mejores entre los hombres mientras el mundo sea mundo. Y en español.

La izquierda niega a Colón para negar la hazaña hispana
Daniel Lara Farías. https://gaceta.es 13 Octubre 2021

“Qué júbilo, qué gozo, que alegría bañó los corazones de todos”.

Esa frase sencilla pero elocuente escrita por Fray Bartolomé de las Casas, describe los sentimientos que se desataron en la corte de los reyes católicos al regreso de Colón después de aquella hazaña monumental, sin la cual el mundo de hoy no sería.

Era poco lo que tenía en mente Colón cuando vendió a la Corona española su idea. La sencillez de hallar una ruta para llegar al oriente, a La India, a las especies y al destino y origen comercial principal de la época, era su motivación. Ir por el oeste hasta encontrarse con el este. Y permitir así que se pudiese continuar el comercio que había encontrado como obstáculo el cierre de las rutas causado cuarenta años antes con la caída de Constantinopla.

Hallar esa otra ruta era fundamental para el imperio más importante de la época, que ya es mucho decir. Y en esa empresa importante, el hallazgo fue mucho mayor y es, sin duda, causa fundamental de tener hoy todo cuanto tenemos a ambas orillas del mundo. Desde las ideas hasta el idioma, pasando por la gastronomía, la religión, los valores, la ciencia, la medicina, las artes, etc.

Y todo eso es, ni más ni menos, lo que la izquierda niega hoy en su afán de destruir la historia, nuestra historia. Nuestras hazañas. Nuestros valores. Nuestra cultura.

Más que una leyenda negra.
No todo es explicable a través de los complejos y mentiras de aquellos que han decidido creer la leyenda negra de la bondad aborigen inocente y la perfidia infinita española.

Hay mucho más que eso, si notamos el concierto para delinquir borrando la historia para derribar valores necesarios para la contención de Occidente. Parecen teorías de la conspiración, pero la realidad nos demuestra que si hay una conspiración, esa conspiración no es otra que la de la izquierda intentando dejar establecido que todo lo hecho en cinco siglos de historia es mentira.

Desmentir la hazaña de Colón y asumirlo ahora como un genocida, es necesario para ellos, pues con eso matan tres pájaros de un tiro:

-Niegan la capacidad del imperio español de la época de emprender tamaña labor en la conquista de un continente entero.
-Borran el rol histórico de la Iglesia Católica en la creación de lo que es América gracias a la llegada de Colón.
-Justifican la guerra cultural contra los valores occidentales, pues si todo lo que se hizo a partir de la llegada de Colón fue criminal, la reversión de dichos crímenes supuestos se coloca como deber revolucionario.

Es la sencilla hoja de ruta de esa izquierda disociadora y criminal. La batalla por la derrota de los valores occidentales tiene en la negación de Colón una de las armas predilectas. Por eso, vemos lo que vemos hoy día en distintos lugares, aunque las campanadas de alerta fueron tempranas.

Porque los infundios contra Colón arrancan temprano, aún con él en vida. Pero con el paso de los años, la búsqueda de la identidad propia americana que produjo culturalmente muchas maravillas, vio crecer también esa corriente menor de la culpabilidad de Colón. Los movimientos americanistas tuvieron siempre algo de eso en su seno, acrecentados luego de la independencia de los Estados americanos y fortalecidos con la incendiaria izquierda pisoteando la región desde los años treinta del siglo veinte. Con la cercanía del quinto centenario, la vimos peor.

Pero faltaba mucho más.

El chavismo es antiespañol por antonomasia.
Cuando Chávez llega al poder en 1999 y lanza a Venezuela por el tobogán del proceso constituyente, vimos abrirse la caja de sorpresas que traía ese movimiento decimonónico, caudillista y anti histórico. De la nada surge una reivindicación indigenista completamente absurda, pues en Venezuela los movimientos indigenistas ni existían antes ni existen ahora. Ni siquiera al amparo del poder pueden mostrarse hoy dichos movimientos.

Pero eso no importaba. Se trataba de destruir y a eso se abocaron. Con la complicidad de la clase política que debía oponerse a la demolición de la República, crearon unas supuestas “circunscripciones indígenas” en la cual los “pueblos originarios” debían escoger sus representantes a la Asamblea Constituyente. Y dicha escogencia, debía hacerse “a través de los métodos que los pueblos originarios tengan contemplados según sus costumbres ancestrales”.

Así, durante todos estos años los representantes de los indígenas han sido chavistas. Y cuando no lo han sido, se ha desconocido su triunfo, como ocurrió en la elección parlamentaria de 2015. Pero eso ya es una anécdota. Lo realmente trágico, fue que se elevara al nivel de “pueblo” a asentamientos aborígenes que ni estaban reivindicando territorios ni derechos ni atención del Estado, pues su modo de vida ignora por completo a la concepción de Estado y Nación. Los Yanomami de la zona amazónica nada le piden ni exigen al Estado. Y quienes asumieron la nacionalidad venezolana en las etnias wayúu y otras, simplemente reclaman como venezolanos, no como indígenas.

Ese fue el inicio. En esa constitución chavista se sentaron las bases que el socialismo del siglo XXI promovería en la región. Vimos luego el ascenso patrocinado de Evo Morales y de Rafael Correa en Bolivia y Ecuador respectivamente, reivindicando el indigenismo. En eso anda ahora Pedro Castillo también en Perú. Y de López Obrador, hay poco que explicar.

Fue en Venezuela, en Caracas, donde se derribó la primera estatua de Cristóbal Colón. Con Chávez en vida, arrancó la jornada de agravios anti históricos que no solo se emprende contra el ilustre navegante, sino contra todos los conquistadores, fundadores de ciudades hoy gobernadas por infames negadores de la realidad.

En Venezuela vimos rodar la cabeza de las estatuas de Colón, de Diego de Lozada, de Diego de Osorio, de Francisco Fajardo. Fue la línea de acción del socialismo del siglo XXI, que profundizó cambiando el nombre a localidades y lugares, sustituyéndolos por nombres supuestamente indígenas que nadie reconoce y que nada significan en la cultura de la gente del común, para quien el 12 de octubre sigue siendo o el “Día de la Raza” o “El día del descubrimiento de América”.

Diga lo que diga la izquierda, aún los niños venezolanos, cuando alguien dice una obviedad, responden con la frase “Ay sí, descubriste América”. La costumbre, dice la canción, es más fuerte que el amor.

De Chávez a Biden.
La infamia de Biden cambiando por decreto el “Día de Cristóbal Colón” a Dia de los Indígenas, es más que antihistórico, infame. En principio, revela cual es la agenda a la cual se adscribe su gobierno, y no es otra que la agenda anti hispana, requerida para lo que ya sabemos, el combate contra los valores occidentales.

Lo de López Obrador ya es chiste. Un pobre ser que no puede mostrarnos en su nombre y sus apellidos otra cosa distinta que ancestros llegados en carabelas, pretende quemarle las naves a la historia. Más de lo mismo.

Pero lo de Biden es aún más vergonzoso si se constata además que el bando anti hispano ha logrado hacerse con el gobierno de España. El gobierno chavista español no es otra cosa que un mazo contra España y contra la hispanidad a la cual se niegan celebrar. Niegan a Colón para también negar a la Corona, a la España que fue grande y que conquistó, creció y logró poner a hablar su idioma a la mitad del planeta.

Se niegan hasta a sí mismos, si eso les permite seguir en su labor de demolición. Y no parecieran dispuestos a cambiar.

Solo queda preguntarse si la España de pie estará también dispuesta a ponerse de pie para defender su historia.

Sería la mejor celebración de la hispanidad, reivindicarnos y defendernos de la infamia anti hispana y anti histórica.

La leyenda negra: una de las mentiras más grandes de la historia
Vanessa Vallejo. https://gaceta.es 13 Octubre 2021

Los hispanoamericanos somos hijos del imperio donde no se ocultaba el sol, uno de los más extensos de la historia y quizás el más importante. Somos hijos del país que salvó a Europa de ser islamizada. Hijos del imperio que conquistó inmensos territorios y en vez de barrer a la población nativa, como era costumbre en la época, juntó su sangre con la de los indígenas americanos creando unos lazos imborrables.

Por siempre seremos hijos de España. Esos lazos no se pueden romper, están en nuestra cultura, en el derecho, en nuestro idioma y en nuestro ADN. Quienes creen en la leyenda negra se engañan si piensan que insultan a los españoles de hoy, cuyos antepasados permanecieron en España, insultan a sus propios antepasados, los que sí viajaron a América. En el fondo, lo que hacen es rechazar su propia sangre, negarse a ellos mismos.

Pocas campañas de publicidad negativa han sido tan fructíferas en la historia como la leyenda negra que emprendieron contra España las potencias enemigas. El plan para menguar al enorme imperio no fue sólo militar sino, sobre todo, en términos de propaganda.

Quien de verdad conoce la historia sabe que no puede más que sentir orgullo de ser hispano, borrar nuestra herencia española no solo es imposible sino que es un despropósito. Orgullo no solo por lo grande que fue el imperio, por sus gestas y el brillo que tuvo, sino también orgullo justamente por eso de lo que infamemente es criticada la madre patria: por haber traído la civilización a América.

Para ser más específicos, Hispanoamérica debe estar orgullosa por la forma en la que nuestros ancestros trajeron la civilización a este continente, no eliminando a los indígenas, sino juntando la sangre española con la de los nativos. No teniendo colonias en el sentido que las tenían los ingleses, sino formando unas nuevas Españas. Porque lo que hoy llamamos Hispanoamérica no fue territorio de España, fue España.

Los cuentos que hoy repiten algunos, se caen con una simple mirada a lo que fue la conquista e incluso con una simple mirada consciente al presente. Para desmontar la idea de que los españoles vinieron a matar a todos los indígenas, no hace falta sino ver la gran herencia indígena que hay en Hispanoamérica y que es casi inexistente en la Norteamérica colonizada por ingleses. Sin embargo, no hay un relato en Norteamérica para satanizar a los ingleses, mientras sí se habla de los españoles como unos crueles que solo trajeron barbarie.

Muy pocos conocen que el proceso conquistador se detuvo de 1550 a 1556 para discutir si era lícito conquistar América, un hecho nunca antes visto. Mientras los ingleses arrasaron con la población nativa, España discutía si era lícito conquistar estas tierras y en qué términos debía hacerse.

España en 1524 crea las primera escuelas para indios, en 1541 el primer periódico en América, en 1556 escuelas para niños huérfanos, en 1580 la primera universidad, que fue fundada en mi país, Colombia. Los derechos humanos hispánicos nacen con Isabel la Católica. Todas estas cosas evidentemente no fueron un mal para América, fueron una bendición.

Incluso antes de que trajeran todos estos avances nuestros ancestros españoles ya eran bienvenidos en América. Que quede esto claro para todos: la conquista española no habría sido posible sin los indígenas.

Cientos de españoles no habrían podido con millones de indígenas. No es cierto que hubiera habido una superioridad apabullante de los españoles, eso es parte de la leyenda negra, eran pocos y tenían pocas armas. Las alianzas con los grupos indígenas fueron determinantes en el proceso de conquista.

Este es otro asunto que muchos ignoran convenientemente: los indígenas no vivían en las condiciones fantasiosas que relatan los detractores de la madre patria. Los indígenas antes de la llegada de los españoles apenas sobrevivían, estaban plagados de enfermedades, con una economía apenas de supervivencia, llenos de rituales sangrientos que incluían la antropofagia, y además en constantes peleas entre tribus salvajes. La gran mayoría de los indígenas abrazó y agradeció la llegada de los españoles.

La leyenda negra es un invento de ingleses, franceses y holandeses para herir a España. El proceso de colonización era inevitable, si no hubieran sido españoles habrían sido ingleses o franceses que veían sus colonias como territorios de extracción y nunca se mezclaban. Tuvimos, los hispanoamericanos, la suerte de haber sido conquistados por España. Somos para siempre hispanos y debemos estar orgullosos de eso.

Nuestros antepasados españoles trajeron la cultura, se mezclaron con los nativos, y de ahí florecieron las nuevas Españas. Los hispanoamericanos tenemos genes indígenas pero también españoles, y el legado hispano no sólo está en nuestro ADN sino también en nuestra cultura, por eso somos incluso más hispanos que indígenas. El anti-hispanista solo se niega a sí mismo.

¡Feliz día de la hispanidad!

35 razones para estar orgullos de España, por José Javier Esparza
José Javier Esparza. https://rebelionenlagranja.com/ 13 Octubre 2021

A continuación, por el interés que conlleva, reproducimos el prólogo del nuevo libro de José Javier Esparza. Un relato obligatorio, para todos aquellos que han olvidado la grandísima historia de la nación española. Y para los que no la han olvidado, también.

Obligatorio, porque sintetiza 35 razones para estar orgullosos. Orgullosos de ser españoles. O simplemente, orgullosos de España.

Prólogo
«Este es un libro pensado para ti. Y para tus padres. Y para tus abuelos. Para ti, porque nada de lo que aquí se cuenta te lo van a enseñar en el colegio. Para tus padres, porque probablemente les habrán enseñado todo lo contrario. Y para tus abuelos, porque tal vez un día conocieron muchas de estas historias, pero desde hace medio siglo les están diciendo que tienen que avergonzarse de ellas. Y no, no hay que avergonzarse de ser español. No hay que arrepentirse de la huella que España ha dejado en la Historia. Al revés, hay sobradas razones —por lo menos, treinta y cinco— para estar muy orgullosos de la Historia de España.

Por supuesto, nuestro suelo ha dado una buena porción de criminales, fanáticos, ladrones y bárbaros. Claro que sí. Como todos los pueblos del mundo, porque los humanos estamos hechos en todas partes de la misma pasta. Nadie es mejor por ser español, ruandés o noruego.

Pero, en el otro plato de la balanza, nuestros antepasados han hecho cosas maravillosas, cosas que cambiaron el curso de la historia, también cosas que hicieron del mundo un lugar más habitable; cosas que nos pertenecen porque son la herencia que nos han dejado y a las que no deberíamos renunciar porque, sin ellas, ¿quiénes seríamos? ¿Simples contribuyentes, simples votantes, simples consumidores de Netflix, intercambiables unos por otros? Es decir, ¿nadie?

Fueron españoles los que dibujaron el mapa del mundo abriendo el Atlántico, primero; dando la vuelta al globo después y, en fin, conquistando el océano Pacífico. En España nació el primer parlamento de Europa y también los primeros estatutos de ciudades libres. España fue la primera —y, durante mucho tiempo, la única— en prohibir que se esclavizara a los vencidos y en dictar leyes para protegerlos, y también la primera en traducir la religión propia a las lenguas de los conquistados. En España nació el germen de lo que luego conoceríamos como derechos humanos. Y las primeras formulaciones modernas de la economía. España organizó la primera expedición científica internacional y la primera campaña de vacunación en tres continentes. España alumbró la primera gramática de una lengua moderna. España fue el primer país de Europa que abandonó esa horrible práctica de quemar brujas. España revolucionó las artes con la impronta de sus «siglos de oro». Y otras muchas cosas más que en este libro vamos a ver una por una. ¿De verdad quieren que renunciemos a ellas?

Los episodios que aquí vamos a contar no son desconocidos. Pero sí han sido, con frecuencia, olvidados, silenciados o deformados. Toda nuestra historia padece desde hace mucho tiempo esa la cara de la deformación sistemática. En buena parte, porque vivimos de tópicos elementales que tienen poco que ver con lo que real mente ocurrió y que, sin embargo, se han tomado por verdades inquebrantables. ¿Ejemplos? Miles.

En los manuales de Bachillerato españoles aún se enseña esa superchería según la cual la gente, en la época de Colón, pensaba que la Tierra era plana y solo el navegante fue capaz de sacar al mundo de su error. No es verdad: todos los europeos cultos del siglo XV —y desde mucho antes— sabían perfectamente que la Tierra es una esfera.

Lo interesante es constatar de dónde viene el tópico terraplanista: de un libro escrito en 1828 por el neoyorquino Washington Irving (La vida y viajes de Cristóbal Colón) en el que, para defender la superioridad del mundo moderno sobre la Europa medieval, se inventaba la burda patraña. Burda, sí, pero sugestiva, porque ¿quién no desea ser superior a las generaciones precedentes? Y así sigue difundiéndose hoy la misma mentira.

Por lo mismo, hoy es común la convicción del «secular atraso científico y tecnológico de España». O sea que hemos dado al mundo muchos valientes, sí, pero científicos muy pocos, tal vez por algún tipo de tara en el ADN nacional. Al parecer, nadie consideró oportuno preguntarse cómo un país pudo ser la primera potencia mundial entre los siglos XVI y XVII, construir barcos cada vez más perfectos, trazar rutas marítimas en dos océanos, sembrar América de enormes edificios y ganar batallas en cualesquiera escenarios, y hacer todo eso careciendo de ciencia y de técnica. Una vez más, no es verdad.

Por poner solo cuatro ejemplos, Francisco Hernández inventó la taxonomía moderna en 1576, Jerónimo Muñoz describió la supernova de 1572, Jerónimo de Ayanz creó la primera máquina de vapor en 1606 y Félix de Azara teorizó la evolución de las especies en 1800 antes que Darwin. Pero en España, desde principios del siglo XIX, rige el tópico del «secular atraso científico», y los historiadores, copiándose unos a otros, lo han convertido en verdad inquebrantable, por más que estudiosos actuales como García Tapia se esfuercen en sacar documento tras documento para demostrar lo contrario.

¿Más tópicos? El genocidio, claro. Ese brutal genocidio que España habría ejecutado sobre los indígenas de América. Es fascinante, porque uno ve hoy la América hispana y constata que hay decenas de millones de indios y, aún más, de mestizos. ¿Cómo es compatible eso con la tesis del genocidio? Y sin embargo, ahí tenemos a no pocos españoles denunciando, indignados, el tal genocidio al lado de ciudadanos de evidente origen indio y que suelen llevar apellidos como Martínez o Gómez, sin que la manifiesta incongruencia les incomode lo más mínimo.

Dejemos aquí la lista de disparates, porque todos ellos van a explicarse por lo menudo en las páginas que siguen. Quedémonos con lo esencial: los españoles hemos dejado que nuestra historia se deforme hasta lo grotesco, hemos aprendido a odiarla —y a odiarnos— y eso se debe a una acumulación de causas en la que sería prolijo entrar, pero que van desde la holgazanería de una historio grafía oficial demasiado dependiente de las simplificaciones del siglo XIX hasta la boba sumisión a las versiones hostiles difundidas desde el extranjero, pasando por la conveniencia política de unas elites que no han dudado nunca en poner la historia común al ser vicio de sus ambiciones particulares. Política, sí. Porque la Historia es un campo de batalla, lo ha sido siempre y nada se gana ocultándolo. También este es, por supuesto, un libro de batalla.

Es fácil entenderlo: quien controla el pasado, o sea, quiénes so mos y de dónde venimos, controla el presente, o sea, adónde queremos ir. Hablemos claro: en España, desde hace muchos años, el relato so bre quiénes somos y de dónde venimos lo controla una gente que tiene bastante poco interés en eso que se llama «identidad nacional». Unos, mayormente a la derecha, porque sueñan con un mundo transparente de individuos disueltos en un gran mercado mundial. Otros, mayormente a la izquierda, porque aspiran a dibujar un país de nueva planta según sus particulares convicciones. Y aun otros, en fin, porque ambicionan crear su propia identidad nacional, como es el caso de los separatistas.

Los unos por los otros, el resultado es que una parte importante de los españoles de hoy sienten vergüenza de su propia historia, es decir, de sí mismos. Y así nos va. Porque, del mismo modo que ninguna persona puede vivir odiándose a sí misma, so pena de volverse loca, tampoco ningún pueblo puede vivir odiando su pasado y su propia existencia. ¿O lo que se pretende es volvernos locos?

Nietzsche cuenta en su Así habló Zaratustra una escena bastante truculenta que viene como anillo al dedo para nuestro caso. Paseaba Zaratustra por el campo cuando halló a un labrador en serios apuros: una negra serpiente se le había deslizado dentro de la boca y clavaba sus colmillos en la garganta del desdichado, que apenas podía hacer otra cosa que implorar auxilio con ojos de espanto. Zaratustra se dirigió al campesino y le increpó con palabras parecidas a estas: «¿Por qué gimes? ¡Muérdela! ¡Muérdele la cabeza y escúpela lejos!». El campesino mordió la cabeza de la serpiente y así se liberó.

Hoy, en Europa en general y en España en particular, da la impresión de que una negra serpiente que se llama culpa nos ha atenaza do la garganta mientras, a nuestro alrededor, un coro de lémures grita «¡Arrepiéntete!». Pues bien: muérdela; muerde esa cabeza de la culpa histórica y escúpela lejos. Porque toda esa gente que vivió en tu suelo, que se llamaba con tu nombre, que tenía tu misma cara, escribió hazañas asombrosas.

No te arrepientas. Hay razones de sobra para que estés orgulloso de la Historia de España.

España convertida en objetivo del ataque de la izquierda internacional
Estamos notando con verdadera pena que nuestra nación ha entrado en una fase de desánimo, de mal humor, de inquietud y de pesimismo respeto al futuro incierto que nos espera
Miguel Massanet. diariosigloxxi 13 Octubre 2021

“Lo increíble de España es que, con una clase política tan inepta, todavía exista el país", Otto von Bismarck.

Es triste para los que todavía nos sentimos orgullosos de ser españoles, de las hazañas de nuestros antepasados, de los descubrimientos y de la cultura que llevamos por toda América, una América, no lo olvidemos, en la que existían costumbres bárbaras entre sus pobladores, como las practicadas por los antiguos pueblos de México, donde sus religiones precolombinas contemplaban los sacrificios humanos como algo corriente y necesario para aplacar a sus múltiples dioses que, al parecer, estaban sedientos de sangre.

Veamos lo que relata Bernal Díaz del Castillo sobre lo sucedido durante la retirada de Hernán Cortés y sus tropas de Tenochtitlan, cuando pudieron observar, desde la orilla del lago Texcoco, el sacrificio ritual de españoles que no lograron escapar. El sacrificio consistía en la extracción del corazón de la víctima. En 2007 análisis del ADN confirmaron que las víctimas eran traídas de pueblos conquistados.

Los mayas de la época clásica y sus antecesores del preclásico, a su vez, según explica Michael Coe: “eran gobernados por dinastías hereditarias de guerreros para quienes el autosacrificio y el derramamiento de sangre, y el sacrificio mediante la decapitación humana, eran obsesiones supremas”. Los sacrificados, casi siempre, eran niños a los que se les arrancaba el corazón según queda descrito en cerámica pintada de aquella época. Otro tipo de sacrificios maya era arrojar a la víctima en el interior de un “cenote” (depósito de alguna profundidad).

Este mismo tipo de rituales religiosos los practicaban los toltecas, un pueblo del altiplano mejicano, que en los tiempos precolombinos decapitaban a niños de cinco a quince años cuyos restos fueron encontrados enterrados con figurillas de Tláloc. Otros pueblos, los totonacas que habitaban en las zonas costeras y montañosas, también sacrificaban a los niños, en este caso, para extraerles la sangre para mezclarla con semillas para hacer una pasta que luego devoraban.

Resulta, cuanto menos, chocante y ridículo que ahora, en el siglo XXI, aquellos mismos indígenas que, en muchos casos siguen aquellos mismos ritos, usando sangre de aves en lugar de la de niños; se escandalicen de lo que hicieron los españoles cuando llegaron a América y fueron recibidos con hostilidad por los nativos que, en número muy superior, que los atacaron intentando expulsarlos de sus dominios. El indigenismo se olvida de que España, desde el tratado de París, del 10 de diciembre de 1898, tuvo que conceder la independencia a Cuba y a ceder Puerto Rico, Filipinas y Guam a Estados Unidos. El resto de colonias como Argentina, Uruguay etc. las perdimos en el siglo XIX y otras en el siglo XX, lo que nos exonera de cualquier responsabilidad en cuanto a los gobiernos nacionales que se hicieron cargo de aquellos territorios, en la mayoría de los casos corruptos, caciquistas y totalitarios, que lo único que hicieron fue enriquecerse a costa de los indígenas y las clases menos favorecidas.

Si el indigenismo de aquellos países no ha sido capaz de establecer verdaderas democracias, se les debería pregunta a ellos cuál a sido la causa. No fue culpa de Colón ni de los españoles que, lo que llevaron a aquellas tierras, aparte de la religión, fue una cultura y civilización de la que carecían en absoluto por aquellos tiempos.

Lo que no tiene perdón de Dios, no se conoce en ningún otro país yda una imagen penosa de nuestros ciudadanos es que sean, precisamente, las izquierdas del señor Pablo Iglesias las que, demostrando su incultura, su falta de preparación, su malignidad y su intención de sembrar discordia entre los españoles, se ha erigido en uno más de los que culpa a España de las supuestas atrocidades cometidas por los descubridores españoles en sus conquistas y descubrimientos, hechos que, precisamente, se están celebrando en el día de hoy, un día que debería ser de orgullo patrio si, de verdad, España estuviera en manos de quienes siguen honrándola por sus gestas históricas.

El que, el presidente de Méjico, una nación en la que la corrupción de sus gobiernos ha sido endémica; donde un partido político, en manos de corruptos, se las arregló para gobernar la nación durante más tiempo del que hubieran querido sus ciudadanos; donde la inseguridad de sus calles es proverbial y la pobreza constituye una de las lacras más importantes que, ninguno de sus gobernantes, ha sido capaz de erradicar de las tierras mejicanas; pues este señor se atreve a pedir a España que pida perdón por haber llevado a Méjico a quien fue quien aportó la mezcla más rica de sangre, al cruzarse con la mejicana, creando este maravilloso mestizaje para enriquecer la etnia, amén de haber aportado la cultura europea y de la nación española, sacando a los indígenas de sus atavismos, prácticas religiosas bárbaras y de su atraso respecto a la civilización de occidente. Pero en España, por desgracia no tenemos a quienes sepan sacar pecho, responder debidamente a los insultos que recibimos de estas naciones, que no tienen la decencia de mirar en los errores que han cometido a través de su historia, para dedicarse a insultar a aquellas naciones de las que recibieron su identidad.

Pero no nos quedemos en futesas, porque el norteamericano señor Biden, un individuo que presume de católico pero que es abortista y practica, como la mayoría de políticos, la hipocresía de intentar congraciarse con su pueblo, usando el recurso dedistraerlo con otros temas o placebos tan absurdos como el de desprestigiar el tradicional día de Colón, acusando a España de ser un país opresor con los pueblos que descubrió. Claro el señor que vino a sustituir al señor Trump, al que acusó de todo lo que pudo, verdadero o falso, no viene dando pie con bola y ya ha conseguido situarse en aceptación del pueblo americano, por debajo de la puntuación que recibía su antagonista republicano. El que vino a salvar a EE. UU de lo que consideraba la locura de Trump, se olvida de Guantánamo, de la masacre de los indios y de la forma discriminatoria con al que se viene tratando secularmente con la etnia africana. Resulta que viene siguiendo la misma línea dura con los inmigrantes que llegan por la nación mejicana; que ya se enfrenta con diversas organizaciones empresariales por sus errores en cuanto a decisiones que pueden afectar de manera negativa a los norteamericanos y que se encuentra en momentos en los que parece que su presidencia se está tambaleando.

Y ¿qué hace este señor Pedro Sánchez, al que hoy, como ya se ha convertido en costumbre inveterada, le han obsequiado con un abucheo que ha tenido que soportar a pie firme, a pesar de que se le había situado en un lugar alejado de los ciudadanos que han acudido a presenciar el desfile de nuestras fuerzas armadas? Nada, absolutamente nada que no sea seguir con el plan que tiene trazado para conseguir mantenerse en el poder e intentar volver la tortilla, que actualmente le es adversa, del tema electoral; algo que le viene preocupando en cuanto a las elecciones legislativas de aquí a dos años, suponiendo que no se tuvieran que adelantar por motivos que ahora no se nos alcanzan.

Y no hace nada porque, a él y a sus secuaces del gobierno, les encanta que, desde fuera, los países como Venezuela del señor Maduro o Bolivia o la Nicaragua del señor Ortega, se dediquen a criticar a nuestra nación, cuando ellos debieran callarse porque todos los gobiernos con los que cuentan carecen en absoluto de principios democráticos, pese a que presumen de ello.

Seguimos, no obstante, manteniendo la esperanza de que estos miles de personas que han acudido a presenciar el desfile de nuestras FF. AA, sigan manteniéndose firmes en sus convicciones, mantengan su apoyo a nuestra Constitución ycontinúen trabajando, en lo que esté a su alcance, para intentar que este gobierno incapaz que estamos soportando, reciba, cuanto antes, la carta de despido de parte de todos aquellos españoles que ya estamos hartos de soportar sus estupideces y su totalitarismo.

O así es como, señores, desde la óptica de un ciudadano de a pie, estamos notando con verdadera pena que nuestra nación ha entrado en una fase de desánimo, de mal humor, de inquietud y de pesimismo respeto al futuro incierto que nos espera; sin que veamos en quienes debieran de estar trabajando, codo con codo, para conseguir erradicar la amenaza a la que estamos sometidos, enzarzados en polémicas absurdas, disputas derrotistas, ambiciones estúpidas que, en total, hacen que la unión que debiera existir entre los partidos de la oposición se haya convertido en una quimera que nadie, en su sano juicio, puede pensar que tiene un arreglo fácil y conveniente, para lo que precisa la nación española.

Hoy le debemos la frase, con la que nos ilustra, a Thomas Macaulay: “Cuando la lucha entre facciones es intensa, el político se interesa, no por todo el pueblo, sino por el sector al que él pertenece. Los demás son, a su juicio, extranjeros, enemigos, incluso piratas".

La destrucción del 12 de Octubre: obra de Hugo Chávez y la izquierda global
Mamela Fiallo. https://gaceta.es 13 Octubre 2021

Cada 12 de octubre se celebra el día de la hispanidad que, gracias a Hugo Chávez, la izquierda política ha propugnado un supuesto “día de la resistencia indígena”. La realidad habla más bien de una Conquista que fue posible gracias a la cooperación de los pueblos indígenas que lucharon junto a los peninsulares para derrotar a los imperios inca y azteca.

Pero Chávez, fiel a su ideología marxista, emprendió una guerra contra el pasado. Pues solo un pueblo sin raíces puede ser subyugado. Derribó no solo las estatuas de Colón en Venezuela, sino que durante una visita a la Argentina reprochó que el explorador genovés esté frente al palacio de gobierno. Esto ha resultado en un ataque a dichos monumentos en todo el continente, siendo México (hoy hogar del Grupo de Puebla) el último en caer.

Lo cierto es que las estatuas de Colón y su conmemoración en América son una hazaña de los descendientes de italianos (que en Argentina compone hasta el 62,5 % de la población, por ejemplo). Buscaban -desde EE.UU. hasta la Patagonia- dejar su huella en el continente y además agradecer al nuevo mundo por abrirles sus puestos.

Pero esta unidad entre pueblos latinos e hispanos no la podía tolerar Chávez. Al contrario, hizo que el Ejército Bolivariano de Venezuela replique el grito de guerra del pueblo caribe: “ana karina rote”, que significa “solo nosotros somos gente”.

La deshumanización del otro es un recurso clave para lograr la derrota. Los caribes fueron conocidos por matar a todos los hombres de las islas que tomaban, algo que se supo a raíz de la curiosidad de los primeros conquistadores que llegaron a islas donde los hombres y las mujeres hablaban lenguas distintas.

Contrario a la evidencia histórica se instauró un discurso ideológico orquestado desde la izquierda política. Cabe resaltar que la dicotomía izquierda-derecha surge en la Revolución Francesa de profunda raíz anti-clerical. Comenzaron decapitando reyes y terminaron con un Emperador que a su vez inspiró a Simón Bolívar a intentar construir su propio imperio: la Gran Colombia.

No es casual, entonces, que el socialismo del siglo XXI se llame a sí mismo bolivariano. Pues así como fragmentó la hispanidad en el siglo XIX buscan hacerlo nuevamente en el siglo XXI. No en vano Nicolás Maduro anunció las “brisas bolivarianas” cuando, en octubre del 2019, lo que comenzó como una revuelta indigenista en Ecuador terminó con la quema de iglesias en Chile.

En su obra Del buen salvaje al buen revolucionario, el escritor venezolano Carlos Rangel, explica aún décadas antes de la llegada del socialismo al poder, lo que se estaba gestando. La referencia inicial, del buen salvaje, alude al concepto de la Revolución Francesa, de Jean-Jacques Rousseau. Este alega que el ser humano por naturaleza es bueno pero es la civilización quien lo corrompe.

La idealización del ser humano primitivo es lo que gestó lo que vivimos actualmente: una revolución naturalista o tribalista, que pretende destruir a la familia nuclear para reemplazarla con la tribu y poner fin a la soberanía de las naciones para instaurar una “aldea global”.

El término no nace de “teorías de conspiración”. La mismísima Hillary Clinton -quien fue primera dama y luego secretaria de Estado con Barack Obama y finalmente aspirante a la presidencia- tiene incluso un libro al respecto: “It takes a village (se requiere una aldea)”.

El globalismo es, a fin de cuentas, la respuesta política al culto al planeta, la Pacha Mama. Contrario al discurso “progresista” que llama retrógrada a quien defiende a un Occidente con base moral cristiana, estos llaman progreso a la reinstauración del sacrificio humano, sobre todo en forma de infanticidio prenatal.

Hasta UNICEF, el organismo de la ONU a cargo de la infancia, está promoviendo una campaña no solo de control de población sino incluso desincentivando tener hijos.

Y es que el globalismo es la nueva forma del socialismo internacionalista a raíz de la caída del muro de Berlín. Cuando la Unión Soviética comenzó a colapsar el economista socialista Robert Heilbroner admitió que la planificación central había fracasado económicamente, pero además señaló que necesitábamos «repensar el significado del socialismo«.

La nueva izquierda relegó la lucha de clases y la causa obrera por la supuesta salvación del planeta, que iría de la mano con el ecologismo, el feminismo y un discurso “anti-colonial”. Primero se forjó el Foro de Sao Paulo, donde Lula Da Silva y Hugo Chávez se forjaron como futuros Presidentes. Tras el triunfo de Jair Bolsonaro Brasil dejó de ser la sede de la nueva izquierda para ser reemplazada por México y el Grupo de Puebla, que a su vez engendró a la Internacional Progresista.

No es casual entonces que sea en México donde se edificó una réplica del Templo Mayor Azteca (sitio donde se hacían sacrificios humanos). Frente al palacio de gobierno de un supuesto estado laico ocurre la glorificación de rituales paganos.

Por medio del ambientalismo el neomarxismo engloba su interseccionalidad. Enfrenta al Padre Celestial con la Madre Tierra, al hombre con la mujer, a Europa con América, al blanco con el negro en el norte, al indígena con el español en el sur, a la naturaleza con la industria y así sucesivamente hasta que enaltece el tribalismo.

A sus defensores se los llama sandías, por ser verdes por fuera y rojos por dentro. Pues su modo de pregonar el cuidado del planeta no se da por medio de la consciencia sino la imposición. No buscan tratarla como nuestro hogar sino como un dios pagano que requiere sacrificio de sangre, y mejor aún si esta es inocente.

Pero lo cierto es que esto contradice la herencia mestiza de América, gestada en unidad. Los hispanoamericanos somos descendientes de los vencedores, no de los vencidos. Hasta el 99 % por de los soldados activos en la caída de Tenochtitlán eran indígenas, según el investigador de la UNAM, Fernando Navarrete Linares. Sostiene este autor que la historia de los indios vencidos es un invento del siglo XIX, de la mano de los nacionalismos que surgieron en la época.

En promedio, los españoles peninsulares no superaron los 1.000 combatientes, mientras los indígenas superaron los 100.000 y podrían haber sido incluso el doble. Lo que significa que los soldados peninsulares eran el 1 % o menos.

Solo del pueblo totonaca 1.300 combatieron junto a Hernán Cortés. Aunque los más destacados en número fueron los cuatro señoríos de la Confederación de Tlaxcala.

“Tlaxcala fue tan vencedora el 13 de agosto de 1521 como los españoles y los texcocanos. La mayoría de los indígenas eran vencedores porque estaban del lado del ejército que destruyó a México Tenochtitlan y sólo uno entre decenas de pueblos era el vencido: los mexicas”, señala el Navarrete.

El Palacio de Gobierno de Tlaxcala -construido en 1545- porta un mural que destaca cómo los aztecas cercaron económicamente a su pueblo, llevándolo a la alianza con España (a la que inicialmente combatió). Los mexicas les impedían de recibir algodón, plata, plumas preciosas; tampoco el cacao ni la sal.

Por eso y más los pueblos prehispánicos se levantaron contra los aztecas. Un imperio esclavizador que impedía la libertad de comerciar y exigía sacrificios rituales. La evangelización cumplió un rol primordial, en cuanto los pueblos prehispánicos cambiaron a dioses que exigían sacrificios humanos por un Dios que sacrificó a su único hijo por nosotros.

El socialismo necesita sembrar el odio por el pasado para ser quien guía el futuro. Por eso es que el amor es el remedio que sana la herida abierta, desde la verdad que nos hace libres y el reconocimiento de la gesta heroica de los pueblos indígenas que hicieron la Conquista posible.

Olona (Vox) abarrota Sevilla de banderas de España: «Los rasgos que nos identifican están siendo atacados»
Borja Jiménez. okdiario  13 Octubre 2021

Vox ha logrado aunar este martes en Sevilla a más de 600 personas para celebrar la Fiesta Nacional. Javier Cortés, presidente de Vox Sevilla; Macario Valpuesta, diputado en el Parlamento de Andalucía y Reyes Romero, diputada en el Congreso, han secundado a Macarena Olona, secretaria general del partido en el Congreso, en la celebración de este Día de la Hispanidad en la capital hispalense. Desde el muelle de la Sal, bajo el Puente de Triana, Olona ha reivindicado la Fiesta Nacional, ha pedido a los jóvenes que no se dejen engañar por el Gobierno socialcomunista de Pedro Sánchez y ha pedido elecciones anticipadas en Andalucía.

«Hoy celebramos un acto para decir alto y claro que si nos hemos puesto en pie es porque hemos despertado. Y porque hemos visto con claridad que todos y cada uno de los rasgos que nos definen y que nos identifican están siendo atacados. Y esto es algo que hasta la aparición de Vox era tabú poder hablar», ha señalado Olona, que ha subrayado que la «preocupación» de Vox «no son las próximas elecciones, ni las andaluzas ni las generales», sino que «lo que nos preocupa y nos ocupa son las próximas generaciones en España».

La también portavoz adjunta de Vox en el Congreso ha afirmado que «cuando el poder saborea las mieles del totalitarismo es muy difícil poder ponerle de nuevo las bridas y echar marcha atrás, porque se acostumbran a tenernos sometidos, y lo vamos viendo ejemplo tras ejemplo».

Olona ha señalado que «los socialcomunistas insultan» a los jóvenes, «intentando comprarles con una paga de 400 euros que se va a incluir para todos aquellos que cumplan 18 años en el año 2022. A nuestros jóvenes les decimos que despierten. No caigáis en esa mordaza, en ese soborno de 400 euros, porque se lo están robando a vuestros padres y a vuestros abuelos. Os quieren comprar a través de un bono ideológico que hacen llamar bono cultural, pero del que excluyen la tauromaquia, que es patrimonio cultural de España».

Elecciones en Andalucía
Macarena Olona también ha pedido al presidente de la Junta de Andalucía, Juanma Moreno, un adelanto electoral. «El PP Andaluz (PP-A) está más preocupado por sus pugnas internas y por los resultados de las encuestas que le dan a Vox en las próximas elecciones que por el futuro y el porvenir de los andaluces», ya que «ponen en riesgo que un partido que es absolutamente traidor como es Ciudadanos (Cs) le clave un cuchillo al señor Juanma Moreno, como ya hizo en Murcia, y como se ha desvelado que estuvo a punto de hacer en Madrid».

Por eso, «nosotros exigimos, y lo venimos haciendo y lo seguiremos haciendo, elecciones anticipadas. Porque Andalucía merece un cambio real. Y este gobierno andaluz no ha tenido valor de hacerlo. Unos no han tenido valor, y otros han tenido demasiada corrupción debajo de la alfombra», ha concluido Macarena Olona.

La Gaceta de la Iberosfera, un año en defensa de la libertad y de su sinónimo: la Hispanidad
PORQUE SER ES DEFENDERSE
José Antonio Fúster. https://gaceta.es 13 Octubre 2021

Si todos los que hacemos La Gaceta de la Iberosfera tuviéramos que resaltar un hito del primer año de vida este portal panamericano en español, con seguridad elegiríamos el hecho de que nuestras cuentas en todas las redes sociales controladas con la mano de hierro de la censura progresista se mantienen abiertas e intactas. Muchos de los mal llamados verificadores, a un lado y a otro del Atlántico, han tratado de encontrar algún desliz indocumentado con el que condenarnos al cierre. Y no lo han conseguido. Jamás hemos tenido que rectificar una información de nuestros periodistas y jamás hemos tenido que censurar una opinión para contentar al universo sesgado de la progresía hegemónica.

Y esto es así porque todos los que trabajan en este portal de noticias saben que nuestro único principio incuestionable es el de no mentir. Hechos contrastados, análisis rigurosos, opiniones libres y prudencia responsable a la hora de informar de la última hora son las señas de identidad de La Gaceta de la Iberosfera, un diario en la red propiedad de la Fundación Disenso cuyo patronato alienta y estimula el trabajo de los periodistas para dar la batalla cultural allá donde esté presente y activo el llamado Socialismo del siglo XXI que tanto daño ha hecho y todavía puede hacer a la obra de la Hispanidad y su afán civilizatorio.

El segundo hito, sin la menor reserva, es que la actualidad en este año de pandemia ha supuesto para La Gaceta de la Iberosfera un esfuerzo informativo similar al de un lustro. Como mínimo. Hemos seguido desde dentro y desde fuera el desastre de la vuelta del socialismo corrupto y menorero a Bolivia, hemos visto cómo una mezcla a partes iguales de violencia izquierdista y seudomoderación centrista pone en peligro la democracia en Chile. Hemos informado con rigor y hasta con dolor de la realidad de la dictadura venezolana y de los grandes errores de buena parte de la oposición al régimen narcochavista. Hemos seguido —y como este periódico, nadie—, los estragos que la elección presidencial de noviembre ha supuesto para la credibilidad todavía no recuperada del sistema electoral en los Estados Unidos. Hemos estado en el corazón de la tiranía nicaragüense y hemos entrevistado a opositores al régimen de Ortega que hoy han desaparecido en el interior de la terrible prisión de El Chipote. Advertimos de los riesgos de la actividad izquierdista en Guatemala, marcamos de cerca los vaivenes del presidente salvadoreño Bukele. Nuestros colaboradores en México, Panamá y Costa Rica se han mantenido al pie del cañón en la defensa informada de la libertad y contra el avance del comunismo.

Dimos voz a todos los que batallaron para detener la vuelta del correísmo corrupto a Ecuador. Enviamos a nuestros periodistas a las elecciones peruanas a despecho de trabas y zancadillas y alertamos, en primicia, de las tensiones en el nuevo Gobierno de la alucinada ortodoxia comunista. También hemos sido el medio de referencia para seguir la lucha del uribismo por recuperar su buen nombre en Colombia y hasta descubrimos liderazgos recién nacidos en Argentina donde mostramos las alternativas a la disidencia al incapaz macrismo mientras señalábamos el parecido calamitoso entre lo peor del kirchnerismo y el sanchismo que desgobierna España. Seguimos sin desmayo la causa de la resistencia contra el Foro de Sao Paulo y el Grupo de Puebla en Brasil, en Uruguay, en Honduras… allá donde haga falta.

Y en Cuba, siempre en Cuba. Donde otros periódicos han dimitido de su responsabilidad, ahí sigue todavía La Gaceta, dando voz a la disidencia que sobrevive en la mayor y más inhumana prisión de Occidente.

Tampoco hemos dimitido de nuestra misión europea y hemos denunciado todas y cada una de las vergonzosas actuaciones en contra de la libertad en toda la Iberosfera de la diplomacia europea, a la vez que hemos informado con rigor de la lucha de los países que, como Hungría, Polonia y el resto del Grupo de Visegrado, han conocido a la perfección los estragos del comunismo y que, por ello, no quieren saber nada de totalitarismos. Fuimos los primeros, hace ya meses, que informamos del ascenso de notables líderes para la causa de la soberanía de las naciones (no de los burócratas) en Francia, Italia y Portugal. Y todo eso, insistimos, en apenas un año.

Cerca de cien entrevistas en profundidad a políticos, periodistas, académicos, escritores, economistas y militares en toda la Iberosfera nos contemplan y son la base de nuestro periodismo: comprender con la ayuda de los expertos —los de verdad, con nombres y apellidos— quiénes somos, de dónde venimos y a dónde no queremos ni debemos ir.

El tercer hito esencial es la misión cumplida de La Gaceta de servir como órgano de expresión de la Carta de Madrid, esa ejemplar iniciativa de la Fundación Disenso rubricada con las firmas más de 150 personalidades de toda la Iberosfera y decenas de miles de españoles de uno y de otro lado. Una Carta, que es un sucinto pero completo manual de resistencia democrática, histórica y de sentido común, y que antecede a lo que será dentro de poco la organización del Foro de Madrid que reunirá a todas las fuerzas de oposición real al avance del comunismo que se disfraza de indigenismo para sus fines hispanófobos.

Y ya el cuarto, y último hito, y si acaso el que más satisfacciones nos proporciona a todos los que aquí trabajamos, es el de ver cómo nuestras ideas de la defensa de la Hispanidad son copiadas por otros medios que hasta hace un año no se daban por enterados de que en América nos jugamos la reserva de la identidad española tan amenazada a este lado del Atlántico.

Como editor jefe de La Gaceta de la Iberosfera, créanme si les digo que jamás me he sentido tan orgulloso de un equipo enorme en ilusión y en esfuerzo de tantos periodistas y colaboradores liderados en España por Agustín Benito y Rebeca Crespo y en América por el venezolano Nehomar Hernández y su antecesor, el bravo costarricense Jovel Álvarez. Por supuesto, nada de todo esto seria posible sin el aliento y el ejemplo constante del presidente de nuestro Consejo Editorial, el eurodiputado y vicepresidente del ECR, Hermann Tertsch, el presidente de la Fundación Disenso, Santiago Abascal, el director de la Fundación, Jorge Martín Frías; el subdirector —ya tan guatemalteco como asturiano— Eduardo Fernández Luiña y el director de Comunicación de la Fundación, Arturo García.

Y para terminar con los nombres, que pueden parecer sólo eso, pero les aseguro que detrás de cada uno de ellos hay una historia de resistencia y de trabajo incansable, también quiero aprovechar para jactarme de tener la mejor sección de Opinión de toda la prensa, no ya panamericana, sino española: Alfonso Ussía, Fernando Sánchez Dragó, Enrique García-Máiquez, Vanessa Vallejo, Karina Mariani, Santiago Muzio, Amando de Miguel, Rafael Bardají, Ricardo Ruiz de la Serna, Nitu Pérez, María Zaldívar, Orlando Avendaño, Carmen Álvarez Vela, Itxu Díaz, Luis Asúa, Pedro Fernández Barbadillo, Raúl Tortolero y el ya histórico director de la Fundación Denaes, Iván Vélez.

Cuando repaso lo escrito en esta pequeña nota que ya se va haciendo larga de los hitos fundacionales del primer año de La Gaceta de la Iberosfera, me doy cuenta de que, a diferencia de otros tiempos en los que las noticias de ayer apenas envolvían el pescado de hoy, todo el archivo de lo que hemos publicado en nuestro periódico forma ya un corpus periodístico excelente para comprender la historia de la lucha por la libertad en la Iberosfera. Y si todo esto lo hemos logrado en apenas un año larguísimo, sólo quiero soñar lo que habremos conseguido el 12 de octubre de 2022.

Por eso, mi última gratitud, y la más sentida y sincera, es para usted que lee estas líneas. Usted entre decenas y cientos de miles de personas que cada día, desde las redes sociales o desde su fidelidad a los principios rectores de La Gaceta de la Iberosfera, comparte con nosotros la necesidad de informarse en libertad y con rigor para así cumplir con lo que Ramiro de Maeztu escribió en 1934, apenas dos años antes de su asesinato, en su Defensa de la Hispanidad: «Ser es defenderse».

No había otro lema mejor. Ni lo habrá.


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Una pitada patriótica
Pablo Molina. Libertad Digital 13 Octubre 2021

El desfile del Día de la Hispanidad se vio adornado con una sonora pitada a Pedro Sánchez, bonita experiencia que el silbado ha podido eludir en los dos últimos años a causa de las medidas anticovid. Pero todo lo bueno se acaba y Sánchez ha tenido que comparecer ante el pueblo soberano en ocasión solemne para escuchar una no menos solemne pitorrada. Vamos recuperando la normalidad.

Allá donde va, lo esperan con el cencerro y el silbato, para poner la nota musical a los recios epítetos que los asistentes le dedican al otro lado de los amplios cordones de seguridad desplegados entre su persona y el fascio. Pero los abucheos del Día de España duelen más, porque contrastan vivamente con los parabienes y las ovaciones que ese mismo pueblo dedica a otros asistentes, comenzando por Su Majestad Felipe VI.

Sánchez ha ensayado este año una táctica de campo, tipo comando, consistente en hacer coincidir su llegada con la de los Reyes para acoplarse a ellos como un koala a un eucalipto y hacerles compartir el abucheo. Otro fracaso, claro, porque la gente sabe distinguir muy bien entre su persona y las demás y le dirigen los silbidos como si los lanzaran con una mira láser, de esas que ponen el puntito rojo en la frente. No se escapa. Este martes lo ha vuelto a comprobar.

Pero, ¡atención!, parece que pitar a Sánchez es de antipatriotas. Sorprende que sean la izquierda y sus palanganeros los que esgrimen la acusación, cuando ellos precisamente defienden el odio a la patria como gran virtud ciudadana. Son los que defienden la quema de fotos del Rey o los homenajes públicos a psicópatas culpables de delitos atroces como ejemplos de libertad de expresión que fortalecen nuestra democracia, pero hiperventilan y agitan los brazos con los puñitos cerrados cuando a su líder le asestan una pitorrada. Qué gente, ¿verdad?

Pitar a Sánchez no es de antipatriotas, sino todo lo contrario. Los asistentes al desfile de la Hispanidad no mostraron su rechazo a la institución de la Presidencia del Gobierno ni al Poder Ejecutivo. Le dijeron a Sánchez que es un traidor y que están hartos de él, dos expresiones muy en sazón que, además, el aludido podrá esgrimir como mérito cuando se reúna con los separatistas y los proetarras, sus socios de referencia.

Es un error confundir a la persona con la institución. Que lo haga Sánchez es normal (el tipo es así), pero los flanders centrorreformistas harían bien en pensárselo dos veces antes de salir a las plazoletas de las redes electrónicas a sermonearnos, como si abuchear a un traidor fuera un delito de leso patriotismo. Sí, son ustedes un dechado de virtudes ciudadanas y su alma es blanca y pura, pero escriban una entrada en el blog, den de comer a la tarántula y déjennos en paz.

Viva España y piten a Sánchez. Feliz Día de la Hispanidad.

Sánchez odia Madrid y sus socios odian España
Liberal Enfurruñada. okdiario 13 Octubre 2021

En realidad, Pedro Sánchez es un psicópata sin empatía ni remordimientos, capaz de lo que sea con tal de lograr sus deseos, tan narcisista que se cree por encima de todos los demás. Odia a los madrileños porque no le votan a él y habiendo descartado ya que lo vayan a hacer alguna vez, no tiene ningún reparo en actuar contra la capital de España si con ello satisface las exigencias de sus socios de Gobierno, comunistas, independentistas, proetarras y golpistas a los que sólo une su odio contra España y su deseo común de poner fin al modelo de convivencia pacífica y democrática del que hemos disfrutado el último medio siglo. Sánchez odia a Madrid y como sus socios odian a España, para lograr su apoyo hará todo lo que esté en su mano para perjudicarla, concediendo todo lo que le exijan los enemigos de España.

El pasado domingo el presidente del Gobierno y secretario general del PSOE dio un mitin en Ponferrada, preparatorio del 40º congreso federal del partido que se celebrará en Valencia el próximo fin de semana. En dicho congreso federal se debatirán hasta siete enmiendas a la ponencia marco, en las que se defenderá la «necesidad de que entidades públicas salgan de la capital» para frenar la despoblación y equilibrar el desarrollo de los territorios, como dijo Sánchez en Ponferrada, abanderando esa idea. La ponencia marco del congreso federal recoge la «desconcentración a partir del traslado total o parcial de las sedes de diversos organismos a distintas ciudades del país. Por ejemplo, algunas agencias estatales, así como segundos niveles de la Administración». Y en las enmiendas se quiere añadir, por ejemplo, que “España tiene que ser policéntrica. El centralismo es ineficiente, pero también es insolidario”; o que “una forma de hacer frente al deterioro de las zonas rurales en la España vaciada pasa por la descentralización del aparato estatal que se encuentra situado en la capital de España”.

La ministra portavoz, Isabel Rodríguez, en la rueda de prensa posterior al Consejo de Ministros del lunes, reconoció que ya hay «trabajos previos» en el Gobierno para descentralizar las instituciones y llevar algunas fuera de Madrid y que la idea es «hacer más grande España y sentir el Estado hasta el último rincón del país». Piensan empezar por instituciones de nueva creación inflando el elefantiásico aparato público del Estado y descartan, de momento, que ningún ministerio actual sea trasladado. Por su parte la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso ha advertido de que «destrozar Madrid es destrozar España» y dice que Pedro Sánchez busca que otros españoles «odien Madrid» para que así odien «su propio país».

Deberíamos estar hablando de la pobreza energética causada por las subidas del recibo de la luz; de las colas del hambre que siguen creciendo aunque hayan desaparecido de las noticias de todas las subvencionadas cadenas de televisión; del último informe de Cáritas que dice que con Sánchez y Podemos, 11 millones de personas están en situación de exclusión social y de ellos, 6 millones ya en situación de pobreza severa, que son 2,5 millones más que antes de Sánchez y Podemos; del récord de parados incluidos los ocultos por los ERTE y los autónomos en cese de actividad; de la inflación que es el impuesto de los pobres; de los presupuestos basados en predicciones ficticias que se traducirán en déficit, deuda y pobreza; de las subidas de impuestos y de la ruina económica y social a la que nos aboca el psicópata Pedro Sánchez. Pero aquí estamos, distraídos con la tumba de Franco, el Pazo de Meirás y la madrileñofobia de un Gobierno que haría bien si lo que se le ocurriera trasladar fuera todos sus ministerios a la Isla de Perejil.

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