AGLI Recortes de Prensa   ´Domingo 17  Octubre  2021

El dopaje de los datos de empleo: 214.000 funcionarios más y 679.927 ocupados en paro efectivo
El empleo público está creciendo con fuerza y las cifras oficiales siguen incorporando a los afectados por ERTE o cese de actividad.
Diego Sánchez de la Cruz. Libertad Digital 17 Octubre 2021

La pasada semana se publicaron los datos de afiliación a la Seguridad Social para septiembre de 2021. De acuerdo con las cifras divulgadas desde el gobierno, el número total de ocupados asciende, en términos desestacionalizados, a la cifra de 19.559.689 afiliados. Esto supone un aumento de 655.675 efectivos con relación al mismo mes del año 2020.

De hecho, si comparamos estas cifras con las de septiembre de 2019, podemos observar que los datos de 2021 estarían por encima de los del año anterior a la pandemia en unos 202.952 afiliados. Por tanto, un primer vistazo a los datos parecería reflejar la relativa normalización del mercado laboral, tras el deterioro asociado a la pandemia.

Sin embargo, según recalca un informe de Institución Futuro, las cifras de afiliados "tienen cierto "dopaje", por distintos motivos. De entrada, si uno revisa el número de afiliados del sector público, encuentra que sus contratados no solo no han caído, sino que han aumentado hasta alcanzar la barrera de los 2,79 millones de afiliados, una subida de 214.000 funcionarios en apenas dos años.

En segundo lugar, los datos de afiliación también están sesgados al alza como resultado del "maquillaje" propio de la forma en que se están contabilizando los afiliados desde que, en el primer cuatrimestre de 2021, se impulsaron distintos mecanismos orientados a evitar la extinción definitiva de ciertos empleos afectados por la crisis.

Este es el caso del número de trabajadores incluidos en ERTE, que el pasado mes de septiembre ascendían a 239.230, y también del número de autónomos que se acoge a prestaciones extraordinarias como las ofrecidas por cese de actividad, cuya rúbrica alcanza los 226.436 trabajadores por cuenta propia.

Si tenemos en cuenta estas cifras, encontramos que la estructura oficial de afiliados a la Seguridad Social presenta distintos sesgos al alza y complica el análisis de la verdadera situación del mercado de trabajo. De hecho, si agregamos el número de trabajadores incluidos en ERTE a las prestaciones extraordinarias que perciben los autónomos y la subida en el número de funcionarios y empleados públicos, vemos que la afiliación en septiembre de 2021 estaría "inflada" en 679.927 personas.

Dicho de otro modo, el número total de afiliados a la Seguridad Social alcanza la barrera de 19.559.689 ocupados, pero esta cifra se reduce a 19.094.023 cuando tenemos en cuenta los ERTE y los ceses de actividad, cayendo a 18.879.762 si no incluimos a los nuevos funcionarios y trabajadores incorporados por las Administraciones.

Ante estas cifras, desde Institución Futuro insisten en que, "con los datos en la mano, lo lógico es pedir prudencia. La empresa privada es la que genera riqueza y empleo y, por desgracia, los niveles de empleo del sector privado siguen muy lejos de los niveles de afiliación previos a la pandemia".

La rendición de Yuste y la abdicación de Casado
Federico Jiménez Losantos. Libertad Digital 17 Octubre 2021

Si lo que quería el PP era solemnizar su rendición ante el PSOE de Sánchez, que, como demostró ayer Felipe González honrando la definición que de él hizo Ferlosio, "gatazo tontiastuto y castrado", no hay otro, eligió bien el marco. En el Monasterio de Yuste quiso enterrar su ambición terrenal el emperador Carlos V y prepararse para bien morir. Pero antes se había coronado rey de España, de las Indias y emperador de Alemania. Y para administrar el inmenso imperio tenía un gran sucesor, su hijo Felipe II. Casado abdica de su ambición como presidente del Gobierno enterrando a Sánchez, pero ni ha enterrado a Sánchez, ni ha sido presidente ni está claro que jubilándose tan joven vayan a buscarlo, como a Ramiro II "El Monje".

El Emperador, avejentado y con mala salud, hija de sus excesos, lo había logrado todo. Le quedaba un buen final para esmaltar la leyenda. Y qué mejor que un rincón de Extremadura para que el vencedor de Mülberg, inmortalizado por Tiziano, se mandase enterrar, con la cabeza bajo los pies del cura que -mármol mediante- celebrara infinitas misas por su alma.

Lo malo es que no murió de inmediato, se aburrió de rezar, llegaron piadosas consoladoras, proliferaron las casas de muñecas o mancebías en torno al monasterio, y el César se bebía cinco botellas de vino diarias y un número indeterminado de jarras de cerveza, ora agudizando, ora queriendo olvidar los dolores justicieros de la gota, mientras se eternizaba el tránsito. Al final, unos mosquitos de la alberca a la que daban sus habitaciones le provocaron unas fiebres que se lo llevaron para siempre del teatro de sus glorias. Pero tras entregar a Sánchez lo que dijo que nunca le entregaría, la Justicia, ¿de qué gloria se aleja Casado, si aún no ha conseguido ninguna?

La soldadesca bipartidista
Si la teatralización de su piadosa muerte le falló al Emperador a los tres meses, la de su rendición ante el PSOE le ha durado a Casado apenas una semana. Bolaños y García Egea representaron lo mejor que pudieron la Soldadesca de Bartolomé Torres Naharro, que murió cuando llegó a España el finado en Yuste. La obra empieza así:

"Dios mantenga y remantenga,
mía fe, a cuantos aquí estáis,
y tanto pracer os venga
como cro que deseáis"

Lo de mantener y remantener está claro, sobre todo, el remantener. PP y PSOE remantienen el "obsceno espectáculo de unos políticos que nombran a los jueces que pueden juzgar a esos políticos", como dijo Gallardón, ministro de Justicia, al anunciar el fin de la politización del CGPJ. A los pocos meses, Rajoy le dijo que olvidara tan noble promesa en Cortes y él se cuidó de incurrir en la tentación de ennoblecerse dimitiendo.

Que Casado había decidido hacerse el Rajoy, es decir, hacerse el muerto, para heredar sin esfuerzo la Moncloa, como Mariano a ZP, ya lo sabíamos. Que muriese de mentira teniendo al lado un heredero de verdad, Abascal, es lo que nos ha sorprendido. Lo ha explicado Cristina Losada en LD: las circunstancias no son las mismas, porque hace diez años, cuando el PP heredó al PSOE, no podía haber otro en el testamento; ahora, sí: es Vox.

El pacto PP-PSOE, deja campo libre a Abascal, que rentabilizará la oposición única a las atrocidades de Sánchez y sus socios. Pero lo bueno para Vox, si no exagera y se automargina, es letal para España y para la alternativa al proyecto social-comunista. El PP saciará su eterna sed de centro y el PSOE dirá que el extremo centro pacta con la extrema derecha, porque son lo mismo, véase Ayuso. Y como el pacto PP-PSOE es sólo una fantasía andaluza, a ver quién lo niega. Casado podría hacer el discurso de Ayuso contra la Izquierda en bloque, salvando a Vox, pero la rendición de Yuste no es la de Breda. No hay reconocimiento, sólo resentimiento. En rigor, ¿contra quién pactan Sánchez y Casado? Contra Vox... y contra Ayuso.

El César Casado no llegará a Yuste
Ya comentamos que el fervorín de Valencia, donde el único que no apareció es el que más lo necesita, Carlos Mazón, era sobre todo un acto de negación del ayusismo, de la estrategia de enfrentarse al PSOE sin cuartel. Y, salvo que los hechos demuestren lo contrario, lo que hace ahora Casado es singularizarse con el PSOE y contra lo más destacado de la derecha, que como partido es Vox y como figura, Ayuso. Si fuera una estrategia interna, sería errada: la base electoral del PP -otra cosa son los profesionales del remantenimiento- no quiere pactar con el PSOE y contra Vox, sino con Vox y contra Sánchez. Pero lo que Casado ha firmado con Sánchez sobre el cadáver de la independencia judicial es un pacto de no agresión para atacar él abiertamente, con las espaldas mediáticas cubiertas, a Vox y a Ayuso. Como Caesar Imperator no llegará a Yuste. Pero Teodoro le hará un entierro muy aseado. De cercanías.

Aunque se vista de socialdemócrata, socio de ETA se queda
EDUARDO INDA. okdiario 17 Octubre 2021

O Felipe González está gagá o es que regresa el inmoral que fomentó la corrupción entre sus ministros, que consintió el saqueo de los fondos reservados, que fue el Señor X de la banda terrorista GAL y que espiaba a todo quisqui por Cesid interpuesto. Ayer flipé con su apoyo a un Pedro Sánchez al que hasta ahora había puesto a caer de un burro con más razón que un santo.

Que un ex secretario general o presidente de un partido respalde al que ocupa el cargo que un día fue suyo es lo normal. Pura lógica. Lo que se antoja más rarito es que lo haga alguien que ha puesto a parir a ese Rey Sol de tres al cuarto que es el todavía presidente del Gobierno. Y no es que le haya criticado incisivamente una, dos o tres veces, es que el número de pullas que le ha lanzado en los últimos años roza el medio centenar. No es una hipérbole. Son cuentas, números, no cuentos.

Ahí van algunos de los dardos envenenados que con toda la razón del mundo Felipe le ha dedicado en los últimos seis años, los mismos que han transcurrido desde que Pedro Sánchez fue candidato a La Moncloa por primera vez anotándose el peor resultado de la historia del PSOE. Allá por 2016 insistió en que se sentía “engañado” por el sucesor de su sucesor como presidente del Gobierno socialista. Una de las críticas más acerbas sobrevino hará cosa de medio año a cuenta de la inempeorable gestión de la pandemia: “Cuando todo está mal, aparece ahí un tío y dice que todo está bien y que el futuro es cojonudo”. Sobra descifrar quién es el “tío”.

O como cuando el hombre que más años ha vivido en Moncloa también le zurró por delegar el estado de alarma en las autonomías: “Es una puñetera locura”. Volvió a incidir en esa impresentable manía de Pedro Sánchez de vendernos los mundos de yupi con la que ha caído económica y sanitariamente en los dos últimos años, con más de 140.000 compatriotas fallecidos a cuenta del virus chino. “Usted no está sufriendo la realidad de crisis y sufrimiento que yo estoy viviendo”, le puntualizó hace meses un Felipe González que tiene 79 años, edad de riesgo donde las haya, y que ha visto irse a decenas de coetáneos amigos y conocidos.

El mismo que se distanciaba del presidente que ha pactado con el jefe de ETA, Arnaldo Otegi, con los golpistas catalanes y con los sicarios en España de Nicolás Maduro y el ayatolá Jamenei. “No estoy en esa corriente oportunista”, apuntó González, “que dice: ‘donde está el poder, estoy yo’”. El Felipe González Márquez que se mostró tajantemente en contra de los indultos: “Yo no lo haría, el debate no es si se dan las condiciones, sino si están dispuestos a respetar la legalidad”. Blanco y en botella. Él y no otro fue el que, cabreado como una mona, replicó sin contemplaciones a Podemos y a los miembros del ala más extrema de su partido que le exigían que cerrara el pico y se dejase de criticar al Ejecutivo: “A mí nadie me manda callar”.

Tampoco era precisamente un sosias ni un clon de Felipe González el que tildó de “camarote de los Hermanos Marx” el Ejecutivo socialcomunista ni el que subrayó que no le gusta “que [PSOE y Podemos] se repartan cargos antes de conocer el programa”. El que soltaba todo esto y por su orden es el mismo que al poco de dejar la Presidencia del Gobierno en 1996 anunció que no intervendría en debates públicos con un símil ciertamente maravilloso, porque brillante, lo que se dice brillante, el pavo es un rato brillante. “Un ex presidente es como un jarrón chino en un apartamento pequeño. Un objeto de valor que nadie sabe dónde ponerlo y que corre el riesgo de que un niño le dé un codazo y lo acabe tirando a la basura”.

Este mismo personaje es el que ayer laudó a Pedro Sánchez como reelegido “compañero secretario general” del Partido Socialista: “Mi lealtad es con un proyecto que ahora encabezas tú”. “Adelante”, prosiguió, “el PSOE es un instrumento al servicio de la sociedad, no un fin en sí mismo, y por eso tiene que escuchar a la sociedad e integrarse con ella”. Y, en un ejercicio de hipocresía nivel dios, alabó la gestión de la pandemia del Gobierno socialcomunista. Hay que ser muy desahogado para poner en circulación estas loas después de todo lo que ha ido saliendo de su boquita en el último año y medio.

Alfonso Guerra tiene más dignidad. Si bien es cierto que el martes criticó la a mi juicio legítima y no menos necesaria pitada a Pedro Sánchez, “hay quien abuchea a un presidente y aplaude a una cabra, cada uno elige quién le representa mejor”, lo cierto es que su gesto encarnaba más la defensa de la figura institucional del primer ministro que una bajada de pantalones modelo Felipe. El ex vicepresidente por antonomasia al menos tuvo la decencia de no pasarse por Valencia. Lo contrario hubiera sido una ignominia para un personaje que está mejor que nunca y mejor que nadie.

No veo yo sacando la cara por Sánchez a un genio que lo retrató mejor que nadie en el invierno de 2018: “Jamás he conocido a nadie con unas ansias más grandes de dormir en La Moncloa, ¡Ni en los presidentes del PP! Ese afán de protagonismo, esa afectación por su imagen, ese estudio de sus gestos y sus poses, ese terrible vacío en todo cuanto dice, la insignificancia de su mensaje, las ansias porque no le saquen de ahí ni con agua hirviendo, aunque para ello tenga que asociarse con lo peor de cada casa… Hemos fracasado en este partido que hoy tenemos y nada hace prever que las cosas puedan mejorar”.

El cierre de filas del Congreso socialista, inesperado y aparentemente incomprensible, sólo tiene una explicación: que las cosas no sólo van mal sino que Moncloa las ve peor. Las encuestas lo pueden decir unánimemente más alto pero no más claro, Pablo Casado sacaría entre 30 y 40 escaños en estos momentos a Pedro Sánchez y gobernaría con ligera holgura con el apoyo de Santi Abascal. Obviamente, no llega a esa conclusión el CIS del malversador de caudales públicos Félix Tezanos. Pero el CIS es una repugnante mentira que sufragamos con nuestros impuestos.

Sánchez va ahora de moderado socialdemócrata versión ese Felipe González que arrasó cuatro elecciones seguidas con una política centrada y transversal en la que increíblemente todos se sentían cómodos. Cómo serán las cosas que el secretario general del PSOE ha rebautizado como “Área de Política Autonómica”, que dirigirá Guillermo Fernández Vara, un “Área de Política Federal” cuya batuta ostentaba hasta ahora ese sin fuste cum laude que es Patxi López. Pero no cuela. Ni colará. Son demasiadas fechorías como para hacernos comulgar con ruedas de molino, como para que pensemos que es el émulo posmoderno de Willy Brandt, Olof Palme, Mitterrand o el mismísimo Felipe. Sánchez es como la mona. Por mucho que se vista de socialdemócrata, socio de ETA, ERC y Podemos se queda.

‘Viva 21’, una vacuna contra el globalismo
María Zaldívar. https://gaceta.es/ 17 Octubre 2021

Viva 21 fue un verdadero espectáculo. La convocatoria de Vox resultó masiva y espontánea. Miles y miles de personas de todas las edades, con una sonrisa en el rostro y una fundada esperanza en el alma, se movilizaron el pasado fin de semana de octubre hasta el imponente centro de convenciones Ifema, situado a las afueras de Madrid.

Fue una expresión de la vida misma: familias compartiendo y disfrutando de lugares de recreo para niños, música, puestos de comidas típicas e información sobre las distintas regiones y todos los rincones de España. Había representantes de lugares e instituciones y el público tuvo la oportunidad de compartir con ellos información y experiencias.

¿Quién delegó en los burócratas de Bruselas las decisiones de cada país? ¿Desde cuándo los organismos supra nacionales imponen políticas y sanciones a los países soberanos?

También hubo tiempo para la política. Referentes del partido visitaron la muestra y el domingo el presidente de Vox, Santiago Abascal, presentó la Agenda España, una iniciativa que pone distancia con la Agenda 2030 propuesta por el globalismo internacional avalado por Naciones Unidas y a la que los partidos mayoritarios de España y el mundo adhieren con fe religiosa.

La diferencia entre ambas agendas estriba en el espíritu y los objetivos que las animan. Mientras una insiste con la falacia de la igualdad y la romántica figura del “hombre nuevo”, Vox propone el respeto por las naciones y las tradiciones. Naciones Unidas y sus aliados plantean claros apuntes para rediseñar el orden mundial tras los que se encolumnan desde el presidente uruguayo Lacalle Pou, en América Latina, hasta la Alemania de Angela Merkel, en el corazón de Europa. Esta es la lucha que viene: el secuestro de las nacionalidades por parte del globalismo versus las identidades nacionales.

El propósito es restar independencia y poder de decisión a las autonomías nacionales a favor de un súper gobierno mundial. Pero ¿quién delegó en los burócratas de Bruselas las decisiones de cada país? ¿Desde cuándo los organismos supra nacionales imponen políticas y sanciones a los países soberanos? ¿Acaso en algún momento los padres del mundo han encomendado a esos empleados jerarquizados la educación de sus hijos?

La Agenda 2030 atenta contra la libertad política internacional e implica la obligación de defender las mal llamadas “posiciones progresistas” que no son otras que las banderas marxistas del Siglo XXI: la ideología de género, el cambio climático, el feminismo, la educación sexual de los menores delegada al estado, la inmigración indiscriminada y el asistencialismo económico. Su ADN socava todo lo conocido hasta el presente. El mecanismo de imposición de esta agenda es acusar de racismo y discriminación a quien se atreva a cuestionarla, arrogándose una superioridad moral incuestionable; cualquier opinión en contrario es un atentado a la sociedad toda y quien la emita es segregado por considerarlo un cuerpo extraño, enemigo del bienestar general y, por lo tanto, pasible de ser combatido, aislado y destruido.

En paralelo, con el apoyo explícito de los mega millonarios de Silicon Valley y su dictadura de las redes sociales, la libertad de expresión está siendo sutilmente estrangulada y el discurso único vive su mejor momento. No hay que ser Donald Trump para padecer o haber padecido la arbitrariedad de Twitter, Facebook o Instagram por publicar algún reparo respecto del discurso oficial sobre el virus chino o la violencia musulmana mientras el terrorismo internacional navega por esos mares con absoluta libertad. Estos nuevos gigantes informáticos nos imponen la auto censura y si aún somos tan radicales de sortearla, se ocupan personalmente de disciplinarnos respecto de los temas y las personas intocables.

El trabajo sostenido sobre la demonización de las nociones de fronteras, familia, soberanía, historia requiere la atención inmediata de quienes lo han detectado.

“Los comunistas fueron sobre Europa cuando quedaron huérfanos de la URSS”, sentenció Abascal en un discurso que fue seguido con atención por miles de asistentes y en el que denunció la presión de grupos internacionales como los supuestos defensores del medio ambiente, que trabajan desdibujando las identidades tras el velo de una causa noble.

Abascal mencionó uno a uno los ataques: a la familia, como institución fundante del tejido social; a las costumbres, como amalgama entre los ciudadanos; a las creencias, que mantienen vivas las tradiciones compartidas; a las fronteras, que confirman el sentido de pertenencia; al sentimiento de cristiandad, tan arraigado en el pueblo español; en resumen, el ataque a la identidad que pretenden las Naciones Unidas y todos sus acólitos.

Porque no se trata en absoluto de cerrar el país a los extranjeros sino de rechazar la retórica inmigratoria globalista que, enancada en el laicismo de estado, abre las puertas al fundamentalismo islámico que nada tiene que ver con las raíces del pueblo español. “Los monstruos no somos nosotros”, dijo el presidente de Vox al hacer la descripción del proyecto global en marcha.

Mucha, muchísima gente ha despertado y reconoce que las diferencias de los partidos aparentemente rivales desaparecen en estos temas y también en otros de política interna; no hacen sino reafirmar que el Partido Popular de hoy es lo mejor que le ha pasado a Pedro Sánchez e inclusive a Podemos. Y este juego de rivales-socios está ocurriendo en muchos lugares del planeta.

Aún con la enorme tarea que le espera a Vox en España, se ha comprometido en ayudar a Iberoamérica en la lucha contra este nuevo marxismo que nos ataca, porque entiende que, defendiendo la matriz latina y los valores que fundaron España, defienden a América toda. Pero Santiago Abascal admite que Vox es apenas un instrumento, el instrumento para frenar el avance globalista sobre la Europa de sus tradiciones, amplia, generosa, orgullosa de sus ancestros, de su pasado y de su historia a la que no hay que borrar por dura que sea sino aprender de ella y seguir, con la mirada puesta en el futuro.

Se abrió un nuevo capítulo en la política mundial y ese partido nuevo y aún pequeño que dio a luz hace menos de una década está llamado a ser un eje fundamental de los próximos tiempos.

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Los PGE y Los Porsupuestos Particulares de Sánchez
Jesús Cacho. vozpopuli.es. 17 Octubre 2021

A los Presupuestos Generales del Estado para 2022 (PGE2022) que María Jesús Montero presentó el miércoles en el Congreso habría que llamarlos, en puridad, los Porsupuestos Particulares de Sánchez (PPS) o el dinero que, Por Supuesto, el Gobierno de PSOE y Podemos va a seguir entregando a separatistas, bildutarras y nacionalistas del PNV a cambio del respaldo personal a Pedro Sánchez en el Parlamento. Desde un punto de vista técnico, el libro amarillo de Marisú Montero es un rompecabezas de casi 500 páginas del que ni el más esclarecido premio Nobel sería capaz de extraer un análisis coherente y lógico, comparativo, porque todo parece hecho precisamente para que quien lo intente se estampille contra la ausente lógica de un discurso trufado de eslóganes políticos ("la transversalidad de los impuestos con las políticas de género", "el Gobierno que más invierte en la historia de España en los jóvenes", "el objetivo puesto en lograr una democracia justa"), de olvidos tan intencionados como ominosos y de groseras contradicciones que convierten el conjunto en un brindis al sol, el sueño imposible de un presidente al que le importa un pimiento el rigor presupuestario y que consiente que la tropa podemita, en particular esa Yolanda de diseño que nos quieren vender como esclarecida heroína, meta su zarpa en las cuentas del Reino, porque él ya se da por satisfecho con poder pagar las letras que sus socios le presentan a cobro a cambio de mantenerlo en el poder.

Desde un punto de vista técnico, los Por Supuestos Particulares de Sánchez hacen agua por los cuatro costados, porque están construidos sobre un cuadro macro irreal que estima un crecimiento del PIB para el año próximo del 7%, un guarismo que el FMI acaba de reducir al 6,4% y que el consenso de los analistas (media de Funcas) sitúa en casi un punto menos, el 6,1% para ser exactos. Y si se crece menos, el edificio de los ingresos fiscales, asunto clave para poder gastar (lo único que interesa al señorito) se desmorona con estrépito convirtiendo el resto de estimaciones en papel mojado. Difícil de comprender resulta que los autores del mamotreto estimen un precio del petróleo en los 60,4 dólares barril cuando el mercado está fijando su suelo en torno a los 70 dólares, cifra que algunos elevan, para nuestra desgracia, hasta los 80 dólares. Y es de sobra sabido que un aumento de 10 dólares en el precio del crudo se traduce en un recorte de 1 punto de PIB. Y otro tanto ocurre con el comportamiento estimado de los tipos de interés, en un momento en que todas las expectativas apuntan a su alza.

En realidad, parece que Marisú y su equipo han elaborado unos PGE a la medida del jefe de la banda por el método de hacer las cuentas al revés, partiendo de la pregunta fundamental para todo Gobierno de izquierda populista que se precie: ¿Cuánto quiero gastar…? Pues bien, si quiero que el gasto público sea "z", la economía me tiene que crecer "y" para que los ingresos fiscales lleguen a "x", de forma que el déficit público me queda más o menos presentable, que no sea un escándalo por el que me puedan llamar al orden en Bruselas. Ese parece ser el truco que se esconde tras la estimación de un crecimiento del PIB del 7%, a todas luces exagerado. Se sobreestiman los ingresos y se subestiman los gastos, y de este modo nos salen unas cuentas la mar de chulas, que andando el año se darán de bruces con la realidad, pero eso a nuestro Pedrito, experto en solventar el problema de hoy y mañana Dios dirá, le importa poco. Como no podría ser de otro modo con este Ejecutivo, el gasto estructural se dispara: suben pensiones, salarios de funcionarios (el señorito cobrará el año que viene más de 86.000 euros), la oferta pública de empleo (aumentar la nómina de gente que nos deba los garbanzos), la dependencia… Y todo ello en una economía con un déficit estructural del 5% del PIB, una deuda que no deja de crecer y un Gobierno hostil a la actividad empresarial (subida del impuesto de Sociedades, hachazo a los planes de pensiones y fiscalidad creciente para unas clases medias trabajadoras cada día más depauperadas: más de 100.000 millones espera recaudar Marisú en 2022 por IRPF).

Naturalmente, para atender un gasto público de récord (nada menos que 196.142 millones, gasto no financiero), la señora Montero incorpora una partida de hasta 27.633 millones de los fondos europeos Next Generation que el Gobierno da por seguro que va a recibir sí o sí, a pesar de que sigue sin dar respuesta a las exigencias de la Comisión en temas tan vitales como la reforma de las pensiones o la laboral, y no me refiero a esa clase de reformas que quiere la eternamente Yolanda, sino las que se supone que apadrina un club a quien se le sigue imaginando defensor de la libre empresa y la economía de mercado. Unos PGE cuyo voluntarismo es tan claro, su provisionalidad tan obvia, su lógica política tan evidente, que solo se entienden en clave de convocatoria electoral más o menos inmediata. En todo caso no estamos ante unos PGE expansivos, que desde luego que sí, sino ante unos cálculos voluntaristas elaborados sobre bases político-ideológicas reñidas con cualquier ortodoxia presupuestaria y cuyo primer mandamiento es dar satisfacción a las reclamaciones de los socios que sostienen a Sánchez por la peana del poder.

¿Cuál es la función de los socios de Sánchez? "Porsupuesto" sostener a Sánchez. Y Sánchez a cambio, les da satisfacción quitando el dinero a unos y dándoselo a otros, mayormente a los citados. ¿Un presidente del Gobierno que prevarica? Si no lo hace, se le parece mucho. Resta inversiones a Madrid (también a Andalucía) porque Madrid ha demostrado que le quiere poco, y en injusta recompensa Su Sanchidad le castiga a la hora del reparto de los dineros públicos (la inversión destinada a Cataluña supone el 18,5% del total, por solo el 8,9% a Madrid a pesar de que aporta el 19% del PIB nacional) y se lo entrega a Cataluña, bueno, aclaremos, no se lo entrega a Cataluña, no, porque si ese dinero fuera para los catalanes en su conjunto la cosa podría ser incluso aceptable: se lo entrega a la tropa separatista (1.452.103 votos en las últimas autonómicas, o el 25,8% del censo electoral y el 18,7% de la población catalana -7.780.479 personas según el último censo-), para que pueda seguir viviendo a cuerpo de rey con cargo al dinero del contribuyente y gobernando de espaldas a la mayoría de los catalanes, para que puedan seguir manteniendo medios de comunicación como TV3, seguir abriendo embajadas en las que colocar conmilitones, seguir persiguiendo al español, seguir ampliando la nómina de funcionarios a quienes se supone fieles a la hora de emitir su voto y así sucesivamente. Para consolidar al frente de la Generalidad, en suma, a una elite reaccionaria y xenófoba que se ha hecho con el poder en lo más parecido a una mafia que existe en toda la Unión Europea.

Solo con cerrar el grifo del dinero del que los profesionales del separatismo disponen para vivir a nuestra costa sería suficiente para reducir el fenómeno a las dimensiones naturales de esa "conllevanza" de que hablaba Ortega. No haría falta ningún 155. El tiempo ha demostrado hasta la saciedad que "esto" no se arregla dándoles más dinero, sino aplicando la ley y quitándoselo, de modo que la condición de separatista, el derecho a ser separatista, una opción perfectamente legal en democracia, supusiera un sacrificio para sus oficiantes, les costara un dinero, fuese una prueba de virtud y confianza en la suprema causa. Separatistas, sí, pero con su dinero. Es una estrategia que no se ha ensayado nunca en Madrid, donde siguen tratando de aplicar paños calientes a quien va sobrado de calorías. De donde se infiere que primar a los socios de la banda de Sánchez es seguir echando leña al incendio nacionalista. Y es, además, dinero tirado a la basura, que únicamente sirve para apalancar en el poder y sus sinecuras a la elite citada y a la interminable saga de familia, amigos y conocidos, porque la Cataluña real sigue empobreciéndose a marchas forzadas, como estos días ha vuelto a quedar de manifiesto.

El separatismo catalán, dividido y debilitado en extremo sigue, sin embargo, jugando un partido sin equipo contrario en frente, porque el Gobierno central no ha hecho acto de presencia sobre el terreno de juego. Peor aún, porque el supuesto delantero centro de ese equipo ha decidido enfundarse la camiseta separata. Sánchez juega el mismo partido que ERC, y no resulta aventurado afirmar que al final de la legislatura del Estado no quedará en Cataluña ni las raspas. Ambas partes están condenadas a entenderse. Y a sostenerse. La debilidad del presidente es tan obvia que cuando Aitor Esteban le conmina en el Congreso a hacer algo para contener los precios de la energía, lo hace recordándole que "está en juego el futuro de la economía pero también el futuro de su propio Gobierno". La posición del titular de Moncloa es tan débil que cualquiera se atreve a amenazarle y a recordarle su triste condición de prisionero de la peor España. Tan frágil, que necesita apuntalar su deteriorado ego con un Congreso de fieles sumisos prestos al aplauso, al que ayer Felipe González puso imprescindible contrapunto: "El deber del PSOE es proteger los cimientos que sostienen la convivencia y esos cimientos son el cumplimiento de la legalidad y la Constitución". Lo que equivale a decir que este PSOE no está en el cumplimiento de la legalidad y en la Constitución.

Son estos, pues, los Presupuestos de Sánchez para apuntalar a Sánchez con el dinero del contribuyente. Unas cuentas que no servirán para propiciar un crecimiento de la economía sólido y sostenido tras la superación de la pandemia. Seguimos viviendo de la caridad del BCE, en un horizonte global mucho más complicado y amenazante. "La piedra angular de los PGE es el gasto de los hogares", escribía aquí Juan Delgado este jueves, pero las familias guardan sus ahorros y frenan el gasto, temerosas de un futuro que se presenta lleno de incógnitas. Amenazas económicas (precios de la energía e inflación) y grave incertidumbre política. La crisis del petróleo del 73/74 se llevó por delante no pocas certidumbres, pero alumbró personajes de la dimensión de Reagan o de Thatcher, gente que, con sus errores a cuestas, logró recuperar el pulso de Occidente y acabar con la Unión Soviética y la Guerra Fría. La crisis energética actual, que no tiene visos de ser coyuntural, nos pilla exangües por la resaca de la financiera de 2008 y la devastación de la epidemia del Covid. Lo peor, con todo, apunta a esa enorme orfandad de ideas y proyectos, en todo Occidente y particularmente en Europa, que se palpa en derredor y que nos impide intuir siquiera un porvenir aceptable. ¡Estamos como para gastar!

Exmiembro de ETA y amnistiado en 1977
Teo Uriarte: "La narrativa después de ETA la está imponiendo ETA"
José Antonio Zarzalejos. elconfidencial 17 Octubre 2021

El 20 de octubre de 2011 tres etarras encapuchados —David Pla, Izaskun Lesaka e Iratxe Sorozabal— comunicaron que la banda cesaba definitivamente su actividad terrorista. Diez años después, El Confidencial ha conversado con Eduardo Uriarte Romero —más conocido como Teo Uriarte— que fue miembro de ETA desde 1964, condenado a la pena capital en el Consejo de Guerra celebrado en Burgos en 1970, conmutado su fusilamiento por prisión, amnistiado en 1977, cofundador de Euskadiko Ezkerra, militante del PSE, partido con el que fue elegido concejal por Bilbao y teniente de alcalde de la ciudad. Uriarte, ahora al frente de la Fundación para la Libertad, es un referente cívico en el País Vasco, un constitucionalista convencido y un analista bien informado de la política vasca. Es autor de 'Tiempo de canallas' y 'La insurrección de los vascos'. En esta entrevista, se muestra crítico con el discurrir del País Vasco durante esta década tras la desaparición de las acciones terroristas de ETA.

PREGUNTA. Tras diez años desde que ETA anunciase el fin de su actividad terrorista, ¿qué queda de la banda en el País Vasco?
RESPUESTA. Queda su discurso y su creciente presencia política. Un discurso más libre que nunca en su exposición ante la opinión pública. Expuesto con toda contundencia por sus representantes políticos, EH Bildu, la segunda fuerza en el País Vasco, legitimada, además, públicamente en toda España por su alianza con el actual Gobierno social populista. Hay que destacar que constituye el discurso cultural dominante. Otras formaciones políticas como Podemos, PNV, incluso el actual PSE, asumen parcialmente el discurso nacionalista radical que ETA ha producido a lo largo de su existencia. Esta es la situación actual.

P. ¿Comparte la tesis de que ETA nació contra España más que contra el franquismo? Este criterio es mantenido por muchos académicos vascos y se apoya en el número de atentados antes y después de la muerte de Franco.
R. Aunque ETA surgiera y recibiera su inicial bagaje legitimador durante el franquismo —historiadores como Gurutz Jaúregui, Javier Corcuera, y otros muchos así lo aprecian—, ETA desde su inicio rechazó ser un movimiento antifranquista intentando evitar entre sus militantes cualquier confusión. Se declaraba radicalmente nacionalista, ajena del sistema político que existiera en el resto de España.

Es más, se puede apreciar en su literatura inicial su preocupación ante la posibilidad de que el alma nacionalista se diluyese —en evidente prolongación del pensamiento de Sabino Arana— ante el cambio democrático que fuera a producirse tras la muerte de Franco, incluida una III República. Es, por el contrario, en gran medida la angustia ante la libertad que en España fuera a producirse la causa de su creación, no tanto la larga y pesada dictadura que se padecía.

"El de Bildu constituye el discurso cultural dominante en Euskadi"
P. ¿La Ley de Amnistía y la memoria histórica en Euskadi, cómo se combinan? ¿no se está olvidando la Ley de Amnistía para una revisión que da un salto de pértiga sobre los asesinatos, secuestros y chantajes de ETA?
R. Personalmente creo que el discurso de Marcelino Camacho en el Congreso ante la aprobación de la Ley de Amnistía es una de las páginas más honrosas de nuestra historia erigiendo el hito del enterramiento del franquismo y la fraternidad democrática. El populismo hoy, los identitarismos, es decir, la cainita emotividad e irracionalidad hoy dominante, arrasan la formulación del encuentro democrático del 78, y con ello la convivencia entonces conquistada.

El fin de la memoria histórica es resucitar al franquismo, no dignificar a sus víctimas, para que unos nuevos protagonistas, mediante el sectarismo y el necesario enfrentamiento, nos lleven a un nuevo sistema basado en la hegemonía del izquierdismo. La memoria histórica en gran medida constituye una revisión condenatoria de lo que supuso la Transición y la Amnistía, poniendo, por el contrario, en valor, como hiciera Iglesias en una 'herriko taberna', la coherencia de ETA al haber rechazado incluso en solitario esta falsa democracia continuadora del franquismo. Mediante este criterio no solo se rompe con la democracia real existente, se pone en valor a ETA, a la que no se le olvida sino se la dignifica.

P. ¿Considera que ETA y las complicidades de determinados sectores han propiciado una auténtica diáspora de vascos por el resto de España?
R. Es evidente que sí. Para cualquier vasco, incluidos nacionalistas, en el resto de España, excepto Cataluña, se vive más libre, mejor, con menos precaución y miramiento. No hay más que pasear por Madrid, y no digamos por Marbella, para verlo.

El terrorismo expulsó a mucha gente, también el euskera en la Administración y la docencia, y el no disponer de determinado carné de partido, también. Y aunque el nivel de bienestar y servicios de nuestras localidades sean muy buenos, el ambiente prosigue enrarecido, el silencio es la defensa del disidente, la discreción es la costumbre para el que no desea pertenecer al redil nacionalista y seguir viviendo aquí… Los expulsados por el terrorismo ya no volverán, solo de visita.

"ETA rechazó ser un movimiento antifranquista. Era radicalmente nacionalista"
P. Se ha debatido mucho sobre qué factor determinó el cese de la actividad terrorista de ETA: para unos la acción de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado, para otros la "negociación" protagonizada por el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero y no faltan quienes atribuyen a una debilidad endógena de la organización terrorista su propio final. ¿Cuál es su opinión?
R. Es la derrota policial, especialmente la protagonizada por la Guardia Civil, el elemento determinante que lleva a ETA a la declaración de su disolución. Hay que incluir, también, la Ley de Partidos, que minaba seriamente el futuro del brazo político de ETA.

Es, por el contrario, la negociación duradera y pertinaz que Zapatero potencia, cuando ETA está agónica, la que facilita la superación de la hecatombe que para el nacionalismo hubiera supuesto su derrota, facilitando por todos los medios —contradiciendo al Tribunal Constitucional y al Tribunal Supremo— la legalización del brazo político de ETA.

Mientras la policía actuaba con destacada eficacia, la negociación daba árnica al cadáver de ETA, excusando su artificial existencia en una mesa de negociación la necesidad de ofrecer una salida política al brazo político de ETA. Este comportamiento excesivo en la negociación con ETA-HB lo que estaba pergeñando era la creación de una alianza, un nuevo bloque político, al socaire de las admiradas, por sectores del PSOE, experiencias latinoamericanas. Es decir, el bloque que hoy forma el sostén parlamentario de Sánchez.

Tal fue el exceso socialista en sus ofrecimientos, que en las conversaciones de Loiola el representante del PNV, Imaz, atisbó con cierta preocupación las posibles consecuencias que este acercamiento podría depararle al propio PNV.

P. Estamos ahora en la llamada "batalla del relato": si, como sostiene el abertzalismo radical, fue un "conflicto" o, como es general en las fuerzas políticas democráticas, ETA fue un fenómeno delincuencial, ¿quién está imponiendo la narrativa después de ETA?
R. La narrativa después de ETA la está imponiendo ETA, o lo que es lo mismo, sus sucesores. Cuando se legaliza a HB no hay elemento simbólico alguno que suponga crítica, no ya condena, del pasado terrorista. No existe elemento alguno de condena o catarsis respecto a la aberración política que fue ETA. Es más, hoy la comunidad nacionalista asume que Euskadi es lo que es, con todos sus privilegios, gracias al sacrificio de sus 'gudaris'.

Pero, como todavía Euskadi sufre bajo la opresión, el euskera está en peligro, la libertad no es auténtica libertad (cosa que comparte el nacionalismo con la izquierda), y la independencia sigue siendo la meta (aunque tengamos un Concierto Económico de privilegio), aquel sacrificio es el referente para continuar la lucha. Lucha matizada tras la experiencia bolivariana que demuestra que es más fácil vencer mediante el 'entrismo' y la manipulación de la legalidad desde el poder que mediante el pasado procedimiento del terrorismo, tan vulnerable ante la acción policial y rechazado por la opinión pública.

No hay más que escuchar al presidente del Gobierno hablar del conflicto catalán para darse cuenta del triunfo del concepto acuñado por ETA.

"La memoria histórica en gran medida constituye una revisión condenatoria de la transición y la amnistía"
P. ¿Son reales los arrepentimientos que se producen entre exterroristas de ETA? ¿Por qué no colaboran para descubrir la autoría de al menos tres centenares de atentados todavía no resueltos policial y judicialmente?
R. Salvo algunos casos, miembros de la saboteada vía Nanclares entre ellos, no existe arrepentimiento. Lo hecho bien hecho está. Porque a ver quién se arrepiente ante las realidades: son la segunda fuerza en el Parlamento vasco, sostén parlamentario del Gobierno de España, el discurso dominante es el de ellos, la calle, también, nadie les levantará —salvo alguna esforzada víctima del terrorismo— la voz. Y el delatar está socialmente mal visto en una sociedad tribal.

P. ¿Cuál es su opinión sobre la película 'Maixabel'?, ¿debe leerse en clave de reconciliación entre nacionalistas o es un ejemplo de ética del perdón más allá de cualquier pulsión ideológica, tribal o identitaria?
R. Los de ETA también sufren. Esta fue mi impresión tras ver la película (si lo sabré yo tras ocho años de presidio franquista). Evidente esfuerzo de lavar la cara a ese mundo, aunque el caso tomado, el de un miembro de la vía Nanclares no sea atractivo para el núcleo radical del nacionalismo vasco. Es por eso una visión del nacionalismo moderado que busca el reencuentro mediante el generoso y admirable perdón con los "muchachos" equivocados de ETA. Así, pues, la película debe verse inscrita en un mensaje identitario: entre vascos, a pasar de todo, podemos entendernos y lamentarnos en comunión a los sones finales de una triste canción de recuerdo en euskera.

Admirable lo que se refleja sobre la actitud personal de Maixabel Lasa con el perdón que otorga a su victimario. Pero los católicos tenemos el vicio de apartar la ley por el perdón —nos gusta ser Dios, como explicaba el jurista y sacerdote Antonio Beristaín—, cuando la ley, y su aplicación, es la base de todo republicanismo coherente.

"Los expulsados por el terrorismo no volverán aquí. Vendrán solo de visita"
P. En el País Vasco se está produciendo un resurgir electoral de EH Bildu que es la segunda fuerza en el Parlamento vasco y tiene en el Congreso cinco escaños, uno de ellos por la Comunidad Foral de Navarra. ¿A qué se debe esta fortaleza de EH Bildu?, ¿hay desmemoria de la tragedia terrorista?, ¿conocen las generaciones jóvenes lo que significó ETA y el daño que causó?
R. Debiera quedar claro que, aunque ETA militarmente fuera derrotada, final que se negaba a aceptar, políticamente ETA salió vencedora tras un proceso de negociación con el Gobierno y entidades internacionales que acabó otorgando la legalización a sus sucesores. Y su final lo agradeció efusivamente la sociedad vasca en general porque declaró que dejaba de matarnos.

En Euskadi no existe conciencia ni memoria de lo que ETA ha supuesto como tragedia. Existe, en todo caso, lo contrario, una meritoria visión y enaltecimiento público —los más exultantes los 'ongi etorris'— sobre lo que ETA ha supuesto, y supone. Y, aunque un amplio porcentaje de la juventud no tenga conocimiento de ella, una influyente minoría en su seno, y el hecho de que esté de moda la rebeldía del botellón, le lleva a votarle mayoritariamente.

P. ¿Cómo está respondiendo el PNV a esta nueva etapa en la comunidad autónoma?, ¿favorece una revisión ética o persiste en su tradicional ambigüedad?, ¿no se observan actitudes más decididas entre los dirigentes peneuvistas en un partido diferente, quizás, tras la larga época de Xavier Arzalluz?
R. El PNV agotó su etapa de colaboración con la democracia española con la desaparición de su generación que conoció la guerra civil. A partir de ese momento, se inicia un proceso de radicalización que culmina en el soberanismo expuesto por Ibarretxe, experiencia de la que salió mal parado. Hoy, se reconduce hacia una etapa de mayor prudencia, defensiva, con descubiertas agresivas como fue su participación en la moción de censura a Rajoy.

El PNV va a lo suyo. Proseguirá la fructífera etapa de prudente ambigüedad y de equilibrio buscando la centralidad política. Pacta el Gobierno en Euskadi con un PSOE en franca decadencia, y mantiene un discurso ideológico cercano al radicalismo con demostraciones fácticas como la inmersión del euskera en todo el sistema educativo, la negativa a prohibir los 'ongi etorris', incapacidad de limitar en el ámbito universitario las coacciones que se producen sobre los no nacionalistas, y una deliberada timidez a la hora de mantener el orden público ante botellones y concentraciones juveniles. Hoy el PNV no es un partido diferente al de Arzalluz, es un partido que aparenta moderación tras el fracaso del Plan Ibarretxe, pero en disposición cuando considere oportuno volver al espacio agresivo que ha caracterizado su comportamiento pendular.

"El elemento determinante que lleva a ETA a su disolución es la derrota policial, especialmente por la Guardia Civil"
P. ¿Cómo juzga la gestión de Arnaldo Otegi?, ¿qué papel tienen él y Sortu en los mal llamados 'ongi etorris'?
R. Arnaldo tiene como misión no dejar morir a ETA, recordar su importancia en el presente de Euskal Herria. De no ser así, sería como un Onaindia que dirigió una Euskadidko Ezkerra traidora porque enterraba a ETA al asumir sinceramente la democracia del 78.

Pero no deja de ser cínico el papel de Otegi, tras ochocientos muertos más, por entrar en el juego de la política española, aunque con unas facilidades desde el poder —desde el social-populismo, desde el PSOE y el PNV—, que no las tuvo Euskadiko Ezkerra. Evidentemente las circunstancias políticas eran diferentes, el PNV ya había pactado con ETA en Estella y el PSOE está en franca deriva izquierdista.

No habrá desmemoria respecto de ETA, personajes como Otegi se encargarán de enaltecerla, consejeros de interior del Gobierno vasco permitirán los homenajes a los presos, y socialistas seguirán yendo de cenas con ellos, sea o no en navidad.

P. Existe una competición entre el PNV y EH Bildu, ¿cómo quedará la carrera entre ambos partidos?
R. Existe competición, ambos quieren ser los portadores de la llama que insuflara Sabino Arana. Sin embargo, el paulatino acercamiento entre ambos, aunque procedan de estamentos sociales muy diferentes, permite observar una futura convergencia si el tablero de las fuerzas políticas lo fuerza. De momento al PNV le conviene la existencia de Bildu, le otorga centralidad política.

"No hay más que escuchar al presidente del Gobierno hablar del conflicto catalán para darse cuenta del concepto acuñado por ETA"
P. ¿Cómo observa el nacionalismo y el independentismo vascos el proceso soberanista en Cataluña?
R. El PNV sigue bajo el síndrome del fracaso del Plan Ibarretxe, su actitud es prudente y le preocupa un final por agotamiento de un proceso que iniciado como tragedia finalice como opereta, pues sería contraproducente para el nacionalismo vasco.

La actitud de Bildu es diferente, más radical, proclive a la ruptura, muy cercano políticamente a ERC, pero también con cierto tacto político tras el fracaso de su opción armada y su recogida experiencia latinoamericana —tras su colaboración con todos los movimientos revolucionarios de aquellas latitudes— de conseguir paulatinamente y antes las contradicciones de un Estado español débil la secesión incluso con la colaboración de ese Estado. Experiencia negociadora con él le sobra.

P. ¿Ha hecho —y en su caso, necesita hacerla— una catarsis moral la sociedad vasca tras la tragedia de ETA?, ¿qué nuevo rol está jugando la iglesia vasca tan determinante en décadas pasadas tanto respecto de ETA como del nacionalismo?
R. Salvo ocasiones muy puntuales, la sociedad vasca ha sido indiferente e insensible ante los horrores provocados por ETA. No hay más que recordar las ventanas cerradas en los pueblos cuando unas pocas personas osaban promover un homenaje a una víctima. Y eso sigue ocurriendo hoy.

La iglesia vasca es nacionalista, no es cuestión de citar todos los sacerdotes que han contribuido de forma sustancial al ideario identitario vasco, desde Larramendi a Barandiarán. La posición de la Iglesia, que evitará cualquier catarsis, y mucho menos cualquier sentimiento de culpa, va a ser la del nacionalismo moderado: "Todos hemos sido responsables". Desde ese punto de partida no existe capacidad, ni siquiera, para reflexionar sobre lo ocurrido, quizás porque no se quiera que deje de ocurrir del todo.

Etarras como Santos y Víctimas con Miedo: la Perversión en el País Vasco tras 10 Años de 'Paz'
El 20 de octubre de 2011, ETA dejó las armas. Viaje a donde los asesinos ocupan el espacio público y los perseguidos son los parias. "Somos iguales que cuando empezamos", se pavonean en la herriko taberna.
Diego Rodríguez Veiga. elespanol 17 Octubre 2021

Cuéntaselo a ellos. Cuéntale a la mujer que prefiere invitarte a un café en casa para no tomárselo en la calle del pueblo de toda su vida "porque todos los bares son suyos; además, hacerlo con alguien de fuera…". Cuéntaselo al matrimonio cuyos nombres siguen pintados en su casa junto a una diana y nadie se atreve a borrarlos. O a los que cantan himnos en el lugar donde murieron los "soldados" que iban a matar o ya habían matado. Díselo al de la herriko taberna, ese que tiene escrito en la espalda el lema que despeja dudas como si fueran balones en el área chica: "Avisamos, somos los mismos que cuando empezamos". Cuéntales a todos ellos que hace 10 años que ETA dejó las armas. Te dirán que sí, que ya, pero que…

Pero que sigue habiendo lugares en los que los etarras son tratados como santos, recibidos cual héroes redimidos tras su paso por prisión, en las mismas localidades donde asesinaron o ayudaron a hacerlo. A veces son barrios, calles o ciudades enteras. Depende. Es el mensaje explícito o es solo la mirada, que dice tanto o más. Este miércoles se cumple una década de esa paz figurada y EL ESPAÑOL | Porfolio ha recorrido 400 kilómetros pasando por algunos de esos santuarios de etarras, esos lugares a los que han vuelto los asesinos en País Vasco, Navarra y Francia. Y el resumen es siempre ese: cuéntales a ellos, a las víctimas, que hace 10 años que ETA dejó de existir.

La vida en la calle Matia de San Sebastián transcurre ahora con la levedad de lo intrascendente. Un par de obreros en la mesa de allá discuten, dándole toques al reloj, sobre si ya se pasó la frontera horaria que permite reemplazar el café por la cerveza sin que nadie te diga "amigo, tienes un problema". Y ese es el único debate que merece la atención de todos los que se desenvuelven en las terrazas. Es como si no se hubiera matado ahí a Ángel Jesús Mota Iglesias -delito: ser funcionario de prisiones- pegándole un tiro en la cabeza mientras su mujer bajaba la persiana de la tienda familiar de fotografía y él sujetaba en brazos a su bebé de seis meses.

Cuentan que el etarra, al ver a la criatura, se lo pensó unos segundos. Quién sabe, qué importa; una bala le perforó el cráneo y la otra el cuello. Fue en 1990. Hoy el negocio sigue ahí, activo, pero es como aquello que dicen sobre el volcán de La Palma: la lava en el mar destrozará toda la flora y fauna, pero dentro de unos años resucitará el ecosistema aún más enriquecido.

Pregunta.—Buenas, perdone de verdad que la moleste, soy periodista y estoy aquí por el asesinato de Ángel Jesús, en la puerta del local…
Respuesta. [La mujer asiente en silencio tras la mascarilla quirúrgica]

P.—Al asesino, Javier Balerdi, le hicieron un homenaje cuando salió de prisión, no hace mucho, en 2016, aquí al lado.
R.—No sé qué quieres. No tengo nada que decir.

P.—¿Esto sigue siendo de la familia?
R.—Sí, somos nosotros.

P.—Me gustaría intentar saber qué sienten cuando ven que…
R.—De verdad, por favor, es que no tengo nada que decir.

Es tiempo de mirar al futuro con esperanza. Es tiempo también de actuar con responsabilidad y valentía. Por todo ello, ETA ha decidido el cese definitivo de su actividad armada. ETA hace un llamamiento a los gobiernos de España y Francia para abrir un proceso de diálogo directo que tenga por objetivo la resolución de las consecuencias del conflicto y, así, la superación de la confrontación armada. [Y levantando el puño…] Gora Euskal Herria askatuta.

Esta semana que entra se cumple una década de aquel comunicado. En todo este tiempo cabría esperar, por lo de la democracia y esas cosas, a las víctimas pudiendo sanar sus heridas tanto tiempo abiertas y a los verdugos que han salido de prisión, habiendo pagado ya su deuda con la Justicia terrenal, quién sabe si las demás, ocupando un plano discreto en la sociedad. Pero nada es así, es justo al revés.

Para comprobarlo, EL ESPAÑOL | Porfolio recorre siete santuarios, aquellos lugares a los que han vuelto los asesinos, de la Euskal Herria que reclama el nacionalismo vasco, donde residen etarras con un historial sangriento y donde son tratados como héroes, asfixiando la memoria de las víctimas e impidiendo su reparación.

Y durante el viaje, las palabras de Antonio Elorza en el bolsillo. El historiador y antiguo miembro de ETA (antes de que empezara a matar y por pura casualidad), lo explica: "Para que haya terroristas tiene que haber una sociedad que les soporte. Son los verdugos voluntarios de los que hablaba Daniel Goldhagen, aquellos sectores de la sociedad que no son violentos ni quieren serlo, pero que favorecen el ambiente porque lo explican", comenta en conversación telefónica con esta revista.

Hernani: "El entorno quema"
El baile tarda apenas unos minutos en comenzar. "Ya estás fichado", me comenta el acompañante. ¡Pero si acabamos de pisar el casco viejo! "Mira ahí, a tu derecha". Ahí es una mesa de terraza con tres personas a las que se acerca a saludar el tipo que iba delante de nosotros, un hombre de mediana edad con el pelo cano y gafas de ver que gustaba de organizar gran parte de la kale borroka de los 80 y 90 en Hernani. Al poco de saludar a sus compatriotas, sin llegar a acomodarse en la silla, uno de los sentados nos señala y todos se giran y miran. Eso, fichado.

El acompañante ha pedido permanecer en el anonimato, y así se respetará, pero es un viejo conocido por la zona. Mientras guía a esta revista por los greatest hits de ETA en la localidad guipuzcoana, prácticamente todos los corrillos de las terrazas se quedan mirando y callados al paso de la pareja que formamos. "Daría igual que fueras solo, aquí el entorno quema. Todos en este ambiente se conocen. Pero a ti no te han visto antes, saben que eres de fuera y sospechan. Nadie te va a hacer nada, esto no son los 90, pero las malas caras te las vas a llevar igualmente", cuenta riéndose. Esta es la primera parada de esta ruta, pero su comentario se quedará resonando durante las demás.

"Aquí el entorno quema. Todos en este ambiente se conocen. Pero a ti no te han visto antes, saben que eres de fuera y sospechan"

Hernani es uno de los pueblos del núcleo duro abertzale, ayer y hoy. No en vano, la localidad en la que transcurre Patria, de Fernando Aramburu, está basada en esta pequeña ciudad de País Vasco. Desde 2016 -que es cuando el colectivo Covite empezó a contarlos-, aquí se han producido nada menos que nueve ongi etorri, la celebración que los nostálgicos de ETA le hacen a los presos cuando salen de prisión. Entre todos los recibidos en esta ciudad, algunos más, algunos menos, han matado a seis personas.

De todos ellos, el más ilustre con diferencia es José Javier Zabaleta, alias Baldo, al que recibieron con todos los honores en verano de 2019, tras 29 años en la cárcel. Las muescas que aparecen en su garrote se pueden contar en años de condena: 12 por tenencia de explosivos, 24 por facilitar armas a un comando de ETA, 57 por disparar contra tres guardias civiles y 200 por asesinar a cuatro agentes de la Benemérita y un civil que pasaba por ahí.
Frontón de Hernani, con rostros de presos etarras y sus familiares.

Cuentan diversas fuentes que a Baldo apenas se le ve por la calle y que no participa en nada, que ha quedado medio tocado y sigue desayunando, comiendo y yéndose a dormir a la hora que lo hacía en prisión. Si el objetivo turístico de alguien, de todas formas, fuera aquello de encontrarse etarras, no hay que desanimarse ante un Zabaleta esquivo. Hernani dispone rápido. Más en el momento en el que se realiza este paseo, cuando se celebra el gudari eguna -día del soldado, en euskera-.

Subiendo por la calle Andre del casco viejo, ya empiezo a ver decenas de carteles abogando por el acercamiento de los presos -siempre resultó mejor para la causa el abuelillo yendo a Jaén, que colaborar con la Justicia y obtener permisos-. Al llegar a la Gudarien Plaza, literalmente plaza de los guerreros, se vira a la derecha y se llega al famoso frontón de Hernani. Cuatro hombres en equipos de dos golpean la pelota con fuerza, flanqueados por carteles con el rostro de etarras encarcelados y por una muchedumbre entre la que aparece él.

Asier Eceiza fue detenido en julio de 2008 en Francia por su pertenencia a ETA y ha ido empalmando prisiones, aquí y al otro lado de la frontera, hasta que en 2020 le liberaron y en este su pueblo le hicieron prácticamente una fiesta patronal, como a un santo. Ahora disfruta del frontón un rato, hasta que el reloj marca las 19.00 y tira para la calle Nafar. Sortu, el partido mayoritario en EH Bildu, ha organizado en esa zona una concentración bajo el lema Euskal Herria Bihotzean, Euskal Herria en el corazón.

Hacer un homenaje a dos etarras fallecidos en un tiroteo con la Guardia Civil podría considerarse un acto de apología del terrorismo. Pero aquí nadie está haciendo eso. Euskal Herria en el corazón, y punto. Nada tiene que ver que la concentración se celebre en el lugar en el que en 1984 murieron Juan Luis Lecuona Elorriaga y Agustín Arregui, durante el operativo con el que se detuvo a Jesús María Zabarte, el carnicero de Mondragón. Nada tiene que ver que los familiares de los etarras dejen en el portal unas flores.

Ni tiene que ver tampoco que Manuel Miner viviera ahí de niño. Era un etarra al que salvaron los policías durante el tiroteo y que años después, a escasos metros de donde ahora se celebra el acto, le dio al botón que hizo volar por los aires a un agente de la Ertzaintza. Nada que ver. Igual que los monolitos que pueblan Hernani. No homenajean a etarras porque el etarra, digamos por poner un ejemplo, se llama Perico de los Palotes Pérez y en la placa pone claramente Perico Pérez de los Palotes. Les han cambiado el apellido de orden para evitar el delito, entonces, no hay apología.

Y así transcurre la concentración, tranquilamente. Se leen unas palabras emotivas en euskera, se toca la txalaparta y una tipa le dice a su padre: "Me tienes que traducir qué están diciendo". Él traduce, cuenta, hace un par de gestos y ella mira con detenimiento, aplaude, y levanta el puño la primera cuando toca. Y yo me voy de nuevo al coche porque aplaudo poco y Asier Eceiza mira mucho.

Lasarte-Oria: el fantasma de Potros
Escribía Marx que había un fantasma recorriendo Europa: el del comunismo. En Lasarte-Oria, a sólo 6 kilómetros de Hernani, pasa un poco similar, pero con el fantasma de Santi Potros. Acaso uno de los etarras más sangrientos -en su haber tiene 40 muertes, entre ellas las 21 del atentado en el Hipercor de Barcelona-, cuentan que muy listo no era ya que tenía todo apuntado y cuando le detuvieron, de sus notas, pudieron sacar uno de los mayores golpes a la banda terrorista.

Aún así, el 6 de agosto de 2018 que salió de la cárcel tras pasar 31 años en ella, le hicieron un ongi etorri. Y es que a ETA hay que reconocerle una cosa, tiene la capacidad de convertir a mindundis en héroes: Santiago Arróspide -su nombre real-, de plastificador a liberador del pueblo vasco. De lo presto que era para matar y de lo poco espabilado que fue en el momento que le detuvieron, escondido debajo de una cama, paralizado por el miedo sin poder usar la pistola, y con 15 kilos de papel en los que había anotado 150 nombres de etarras y múltiples localizaciones de zulos, se puede hablar otro día.

Si un santuario es el lugar en el que habita un santo, a Lasarte-Oria hay que concederle el título de uno de los principales santuarios etarras en la actualidad. Por el peso de Santi Potros en este santoral y por los otros dos ongi etorri celebrados.

A pesar de ello, no se palpa el ambiente que hay en otros lugares. No hay carteles pro-ETA colgando de todas las balconadas. Los símbolos que se exhiben muestran que aquí la gente está más por la Real Sociedad que por el acercamiento de los presos. Y, sin embargo, la historia de la banda terrorista como que siempre acaba tocando Lasarte: lees la cronología de los asesinatos Vidas Rotas y la que se cree primera víctima era de Lasarte, ves la película Maixabel y el etarra al que pone rostro Luis Tosar cuenta que él y los suyos empezaron en su Lasarte natal. Y así sigue.

"No hay tantos carteles, ha pegado un bajón importante", explica una fuente del Ayuntamiento, gobernado por el Partido Socialista de Euskadi. "A veces hacen homenajes con los familiares, eso no se puede evitar, pero hay una política clara por parte del Consistorio, y es que cualquier cartel que esté vinculado con el terrorismo se elimina. Nos pasamos las fotos por el grupo de WhatsApp que tenemos del Gobierno y a primera hora se retira", comenta. "Antes había que quitarlos todas las semanas, pero ahora se han debido de dar cuenta de que no sale rentable, porque no dura nada, y ha bajado", apuntala.

Varias fuentes apuntan que Santi Potros, de todas formas, se deja ver poco por Lasarte. Ya en el ongi etorri se quedó en la herriko taberna -en la que por supuesto aseguran no saber nada de nada- por la presión mediática, y algunos de los consultados por esta revista dicen haberlo visto varias veces, pero con mucho tiempo de diferencia, como si se escondiera y sólo saliera para lo necesario. Cada vez que se pregunta a los vecinos, a los camareros y a los ancianos que pasean por la calle, la respuesta es siempre la misma: "Ni idea, la verdad", con una media sonrisa dibujada en la cara que, de tanto repetir el gesto, ya se está convirtiendo en mantra.

Bilbao: "Avisados estáis"
A Rafael Leiva y a Domingo Durán los mataron un poco por el hecho de estar ahí. Al primero le pegaron varios tiros en la cabeza esa misma mañana de 1995 y murió en el acto. De los disparos a Domingo le dejaron tetrapléjico y falleció unos años más tarde, en 2003. Unos txakurras -perros, en euskera- al servicio del Estado, dirán algunos. Unos pobres hombres que trabajaban en una oficina de pasaportes, dirán otros.

La oficina en la que sucedió todo, en la calle Heros de Bilbao, es hoy un bar con el nombre de Mr. Marvelous. Es un sitio de esos en los que la pared de ladrillo romantiza con lo obrero y no hay una placa, ni un "aquí pasó tal y cual"; hay una frase de Oscar Wilde pegada a la pared por si a alguien le diera por hablar de literatura ante un gin tonic de esos que aparentan una ensalada de especias y naranjas secas. No hay recuerdo, no hay memoria.

Donde sí hay recuerdo y memoria es a sólo un par de kilómetros del local, en el barrio bilbaíno de Santutxu. El pasado 23 de agosto se celebró en el distrito el último ongi etorri de este 2021, por ahora, y se lo brindaron a Agustín Almaraz, autor del asesinato de Rafael y Domingo y de otros dos. La celebración pilló a los abertzales con tablas, porque ya habían realizado antes bienvenidas a otros 12 etarras, en una ciudad en la que se han asesinado a 58 personas -la tercera con más víctimas después de Madrid y Donostia, en ese orden-.

Para encontrar el verdadero caladero abertzale, sin embargo, hay que desandar las cuestas de Santutxu hasta el casco viejo. Es fácil saber qué tabernas apoyan la causa porque la plataforma Sare suele publicar un listado con aquellos bares que colaboran económicamente para organizar marchas por el acercamiento de los presos.

Al recomendar consumir ahí antes que en otros se despliega un arma de doble filo: no sólo sirve para decir "éste lugar es de los nuestros", sino para también señalar "éste no lo es". "Si te piden 20 o 15 euros se los das", comenta una hostelera resignada. Eso mismo debieron pensar en el Kebab Bilbao, colaborador habitual, y donde entre ikurriñas los camareros se manejan difícil en castellano e imposible en euskera.

La calle en la que los bares más fondos aportan es la de Somera. A medio camino entre la gentrificación y la tradición proetarra, este martes por la tarde en la que visito la ciudad casi todo está cerrado excepto por tres negocios: una barbería, los chavales de la esquina que venden droga y no cierran ni los días de guardar y una herriko taberna. Al entrar en el tercero, de nuevo y siempre, las miradas.

¿Dónde mataron más?
Por ciudades. La localidad en la que la banda terrorista más sangre ha vertido es, con diferencia, la capital, Madrid, con 120 muertos a lo largo de su historia. Le siguen San Sebastián (95 asesinados), Bilbao (58), Barcelona (34), Vitoria (28), Pamplona (27) e Irún (23).

"Un café con leche. La leche fría, por favor". Los tipos que hay, viendo en la televisión Guardianes de la galaxia a un volumen desorbitado, han detenido su runrún conversacional al entrar yo, el forastero. Cuando el camarero se da la vuelta para operar con la cafetera, en su camiseta se puede leer "Avisamos, somos los mismos que cuando empezamos". Cristalino.

Todo aquí está en lo que no se dice, en las miradas de los parroquianos de la taberna, en los oteos de los que pasan de largo y agachan la cabeza y en los que no miran a otro lado y -oh, sorpresa- entran por la puerta con un "aúpa". El ambiente no tarda en hacerse raro y entran deseos de haberse quedado en el Kebab Bilbao.
San Sebastián: Valentín de pintxos

Seguimos la ruta por San Sebastián, una ciudad rara en estas cuestiones. Aquí se han matado a 95 personas, sólo tres menos que todos los muertos en 1980, el año más sangriento de ETA, y se han realizado 17 ongi etorri desde 2016. Es la ciudad que más y mejor ha acogido a sus etarras. Esto lucha con su identidad de ciudad cosmopolita y de ser uno de los baluartes culturales del país. Pero de vez en cuando, rascando aquí y allí, salen recuerdos que cabalgan entre el ayer y el hoy.

Es fácil buscar el pasado. Está en Valentín Lasarte, que asesinó a Gregorio Ordoñez y al que ahora es habitual ver de pintxos por el casco viejo. O está Javier Balerdi, que mató a cinco personas en la misma ciudad y al que homenajearon el 21 de diciembre de 2016, cortando incluso calles para la celebración, como si Balerdi fuera el patrón de algo. Sin embargo, su rastro de sangre queda impregnado por las calles de San Sebastián, da hasta para diversas paradas.

Parada primera, calle Matia. Ayer, 1990. Balerdi mata al funcionario de prisiones Ángel Jesús Mota Iglesias mientras éste sujetaba a su hijo de seis meses. ETA recuerda que también son objetivos los funcionarios de los ministerios de Interior y Justicia. Hoy. La mujer que atiende a esta revista no quiere ni hablar de ello, y se agobia, en la conversación que abre este reportaje.

Parada segunda, calle Mikeletes. Ayer, 1990. A Ignacio Urrutia, militar retirado, tras conocer bien sus costumbres y caminos, Balerdi lo mata en una esquina. El tiro lo escucha la familia que baja corriendo a socorrer. Hoy. En la zona hay carteles pegados pidiendo la salida de las fuerzas de seguridad opresoras y un balcón exige el regreso de los "exiliados", los etarras que han escapado al extranjero. Éstos suelen volver cuando sus delitos han prescrito y también se les hace un ongi etorri.

Parada tercera, calle Zubieta. Ayer, 1989. Balerdi mata a Gregorio Caño García, chófer del entonces vicepresidente de la Real Sociedad que se había negado a pagar el impuesto revolucionario. El conductor se dio cuenta e intentando alertar se llevó él la bala. Hoy. Un joven ante la parada del bus cuenta que para trabajar va con el coche a no sé dónde y ahí ya usa el transporte público. Es lo más cómodo.

Parada cuarta, calle San Juan. Ayer, 1989. Balerdi mata a José Ángel Álvarez Suárez, policía que llevaba a cabo labores de escolta. Ese día estaba de paisano, librando, paseando por el mercado. Hoy. El mercado es el centro neurálgico de la tradición chocando con la globalización, puestos de rosas y conservas conviven junto a un McDonald’s.

Parada quinta, calle Echaide con Paseo de los Fueros. Ayer, 1991. A Luis García Lozano, militar, lo encontraron con 16 agujeros de bala en el cuerpo. No debió haber parado en el mismo semáforo en el que paraba todos los días al volver a casa del trabajo. Hoy. No pasa nada reseñable, sólo coches. Quién sabe si alguno recuerda algo.

Parada sexta y última, calle Secundino Esnaloa. El ayer son todas las paradas anteriores. Hoy. Todo ese rastro de sangre se convierte en motivo de orgullo. Balerdi sale de la cárcel con una nariz de payaso, riéndose, y en Donostia le reciben con cariño, cortando la calle en la que vive su familia. Este homenaje lo ve y lo escucha desde su ventana una víctima suya. EL ESPAÑOL | Porfolio se ha intentado poner en contacto con ella, sin resultado.

Etxarri-Aranatz: "Café en casa"
Abandonando País Vasco ya, se puede ver que la vida en el pueblo navarro de Etxarri-Aranatz ha quedado como atrapada en una especie de burbuja. No es el sitio que más etarras alberga, aunque alguno sí que tiene. Aquí recibieron con un ongi etorri a Oihan Barandalla, un tipo cercano a Txeroki, el pasado mes de marzo y en 2008 a Hodei Ijurko, que no tiene delitos de sangre porque ninguno de los cinco agentes de la Policía Foral que iban el furgón policial al que le tiró el cóctel molotov acabó muriendo por las quemaduras.

Tampoco es la localidad que más asesinados tiene en su haber: sólo uno. Pero todo lo que envolvió al atentado y el odio que sigue albergando hoy en día convierten al pueblo en el ejemplo perfecto de todo lo que aún está pasando. Veamos.

A Jesús Ulayar lo mataron en enero de 1979. Él fue alcalde del pueblo, cuentan que uno bueno a pesar de que ejerció durante el franquismo, y eso último fue todo lo que necesitaron para pegarle cinco tiros. Los cuatro terroristas que montaron el atentado eran vecinos del pueblo y uno de ellos incluso familiar de Jesús. Todo ello lo vio Salvador Ulayar, hijo de la víctima, que años después se encontró en las fiestas patronales al que disparó a su padre y, tras llamarle asesino, fue agredido. Hoy el panorama sigue siendo así.

"Comencé en el 92 a hacer activismo por la paz y ya nos empezó a llover de todo", comenta una vecina de Etxarri que ha pedido permanecer en el anonimato. La conversación se mantiene por teléfono desde Madrid. Cuando esta revista ha visitado la localidad, la mujer accede a invitar a un café en su casa, pero no a pasear por el pueblo. Mete al extraño en su salón antes que en la plaza pública. "Venían a decir que nos iban a matar, a hacer pintadas en la casa… Yo sé que no nos asesinaron porque no quisieron. Porque ETA, si quiere matar, mata. Tuvimos un ángel de la guarda, o algo así", dice.

Pregunta.—¿Cómo es el día a día, hoy, en Etxarri?
Respuesta.—Pues si no te metes en nada, hay tranquilidad. Pero se palpa el miedo, porque hay gente que no piensa como ellos y que no hace nada, ni dice nada. Lo comparo con un volcán dormido. A mí ya no me insulta nadie por la calle, porque no les plantamos cara. Si lo hiciéramos, se complicaría de nuevo y no tengo ganas, no me queda fuerza. Sigo yendo a cosas de víctimas, pero fuera de aquí. Nada más.

P.—¿Qué opina cuando ve todos los ongi etorri?
R.—Me parece una vergüenza lo que está pasando con los homenajes. Es indigno como persona. De todas formas, si la ley les protege, yo no me puedo meter. Pero, para mí, no es síntoma de una democracia como en la que deberíamos vivir, sino de una sociedad absolutamente enferma.

Paseando por Etxarri se confirman todas las sospechas. Primero, la bandera española no ondea en ningún sitio, ni en los edificios oficiales. Pero ese detalle se supera rápido. La casa del alcalde asesinado siempre está vandalizada con pintadas ensalzando a ETA, en otra vivienda aparecen dos nombres y una diana dibujada -es una amenaza nada velada-, las miradas de nuevo se clavan desde las terrazas en un pueblo en el que nada está en castellano y nadie lo habla. Junto al bar irlandés Derry, territorio histórico relacionado con el IRA, aparece un inmenso grafiti que da lugar a ninguna duda: "Gora borroka armatua", que viva la lucha armada.

A fin de cuentas, se trata de un pueblo famoso por celebrar el tiro al facha y por invitar a etarras ilustres a sus fiestas patronales. Curiosamente, cuando se sale de las calles principales que albergan la mayoría de las pintadas, uno cae en la cuenta de que en realidad se trata de un pueblo precioso. Qué pena.

La ruta francesa
La historia y la actualidad de ETA no se pueden comprender sin mirar al país vecino. Muchas veces se queda la idea enquistada en que sólo afecta a País Vasco, no a Navarra ni a Francia. Y, sin embargo, ahí está, palpitando aún, hablando en euskera y francés a partes iguales en todas esas localidades galas que forman parte de la gran Euskal Herria que reivindica el nacionalismo vasco. Vamos por ahí en nuestras últimas paradas de la ruta: Hendaya y Bayona, ubicadas al suroeste del país galo.

Cruzando la frontera, aterrizando en el País Vasco francés, se puede ver que uno no ha cambiado demasiado de lugar. La tipografía tradicional sigue reinando en los carteles de los comercios, los lauburus coronan las casas de tejados a dos aguas y los anuncios de bailes regionales vascos cuelgan de los escaparates. Aquí es por donde se puede empezar a trazar, hacia atrás, el fin de la banda.

Es en Hendaya, en teoría, donde vive el último número uno de ETA, David Pla, el responsable de leer el comunicado del fin de la lucha armada que se vio reconvertido en una especie de terrorista flower power con una pistola-mensaje cargada de futuro. Ahí fue detenido en 2015 junto a Iratxe Sorzabal, otra de las que figura en el comunicado, y tras cumplir unos años de cárcel fue arrestado de nuevo en 2020, aunque puesto en libertad provisional después porque Pla tiene a sus hijos escolarizados en uno de los colegios de la localidad francesa.

También participó en una marcha contra el G7 que se llevó a cabo en 2019 en Hendaya. Y es curioso, porque los abertzales en Francia se deshacen en marchas. Más allá de la protagonizada por Pla en la primera localidad francesa tras cruzar la frontera, este verano hubo otra que unió las localidades de San Juan de Luz y Bayona, mostrando su apoyo al etarra Henri Parot.

Hoy Bayona ya no es el nido de etarras huidos que se convertían en objetivo de los GAL. El Hotel Monbar, donde la organización parapolicial cometió su mayor atentado asesinando a cuatro terroristas, ahora está con la persiana bajada y parece que para siempre. Los estragos de la crisis del coronavirus, dicen los vecinos. Y el Café des Pyrénées, antaño centro neurálgico de lo mismo, ahora se presenta como una cervecería turística más.

Pero la plaza principal del pueblo quiere servir como recordatorio de dónde se está, física y socialmente. En el cartel que sujeta el nombre se puede leer "Besta bai, borroka ere bai" -la fiesta sí, la lucha también-, en una pared flanqueada por los retratos en blanco y negro de cuatro militantes abertzale y la representación de una Euskal Herria idílica asaltada por fuerzas del orden extranjeras. Las frases de Antonio Elorza, de nuevo, en el bolsillo: "Para que haya terroristas tiene que haber una sociedad que les soporte".

El recorrido por los territorios de País Vasco, Navarra y Francia deja una realidad patente al descubierto: sí, han pasado 10 años desde aquel comunicado en el que ETA anuncia que deja las armas pero, también, la sociedad que defendía los asesinatos sigue presente y latiendo. Es como ese volcán dormido del que hablaba la mujer atemorizada de Etxarri-Aranatz. No es una exageración, basta con que liberen a un asesino para que le hagan un homenaje. Da igual que en el piso de arriba vivan las víctimas; el victimario se convierte en santo y el familiar del asesinado calla, pero no otorga, se vuelve invisible, como si no existiera el dolor.

"A mí, la marcha que le querían hacer a Henri Parot en Mondragón me da exactamente igual", explica Consuelo Ordóñez, hermana del asesinado Gregorio Ordóñez y presidenta de la asociación Covite. "Da igual cuánta marcha le quieran hacer, va a seguir en la cárcel. Lo humillante son los ongi etorri, que cierren las calles donde han matado para hacerles un homenaje a los asesinos de mi hermano y de tantos otros. ¿En qué país se celebra un gudari eguna? ¿En qué país se puede celebrar el día del terrorista?".

"En las sociedades que desconocen esa memoria histórica, como dijo Primo Levy, se acaban reproduciendo esas características de manera impune"

Antonio Elorza, historiador
"Es una sensación de dolor y rabia", añade Carlos Iturgaiz, presidente del Partido Popular en el País Vasco y uno de los personajes a los que ETA más ha intentado matar, sin éxito. "Incluso podríamos decir que pena. Es que hay una parte de la sociedad que está enferma de odio y está inoculando esa radicalidad a los más jóvenes. Les están diciendo que los verdugos son los héroes del pueblo", añade.

Y todo esto no se puede entender sin la política del Estado. Los que organizan esos ongi etorri -Sortu es el principal partido dentro de EH Bildu- son los mismos que sustentan al Gobierno del país en la aritmética del Congreso de los Diputados, Ejecutivo que luego lleva a cabo los acercamientos de presos -igual que ya hicieron otros anteriores- y que traslada la gestión de las cárceles a los gobiernos regionales. "Es positivo que ETA ya no mate, faltaría más. Lo triste es que hay una negociación con el brazo político de ETA, que está sentado en las instituciones", sigue Iturgaiz.

Pregunta.—¿Por qué cree que el PSOE, que es un partido que tantos muertos ha puesto, actúa así?
Respuesta.—En el año 2000 tuve una comida con Jaime Mayor Oreja [exministro del Interior con Aznar], Nicolás Redondo Terreros [exsecretario general del PSE] y Jesús Eguiguren [expresidente del PSE]. Este último me dijo que estábamos juntos porque nos estaban matando, pero que llegaría el momento en el que el PSOE se vería obligado a figurar donde le toca ideológicamente, a la izquierda. Les pregunté si se veían pactando con Batasuna, que es como se llamaba entonces. Me dijo que con una nueva Batasuna, cuando ETA no mate, tendrían que hablar. Que no tenía sentido ideológico que pactaran con el PNV, que era de derechas.

Esta situación imposibilita lo que Antonio Elorza defiende como necesario, una memoria histórica también del terrorismo. "La memoria histórica sobre fenómenos terroristas y fascistas es imprescindible", explica el historiador, exmiembro del Partido Comunista de Euskadi, breve militante en la ETA iniciática, aunque sin saberlo, y autor del libro La invención del nacionalismo vasco (Cinca). "En las sociedades que desconocen esa memoria, como dijo Primo Levy, acaban reproduciendo esas características de manera impune", dice.

"Hay que aclarar las cuentas con el pasado. No con la finalidad de colgarles de los árboles, faltaría más, sino explicar cómo fueron las cosas. Porque una persona no importa, pero sí cuando una sociedad entera se va por ahí, y eso es lo que está pasando aún hoy en el País Vasco", apuntala.

Pregunta.—Elorza, ¿tiene todo esto razón de ser?
Respuesta.—Sí, el movimiento tiene razones de origen. En casa de mi abuelo se hablaba sólo euskera porque era una lengua que estaba prohibida. Causas para un movimiento patriótico había. Causas para el terror… eso es otra cosa. Y como los que han practicado el terror siguen pensando lo mismo, bajo una aparente normalidad… por eso hay que mantener una memoria. Lo bonito sería que no hiciera falta memoria. Pero hace.

Y viene a la memoria la camiseta de aquel tipo en la herriko de Bilbao. "Avisamos, somos los mismos que cuando empezamos". Cristalino.

FIRMÓ SENTENCIAS DE MUERTE
8.000 asesinatos en la Cataluña republicana de Companys durante la Guerra Civil
Juan E. Pflüger. https://rebelionenlagranja.com/noticias 15 Octubre 2021

Luis Companys es uno de los padres del separatismo político catalán. Su carrera política es muy dilatada, durante la época del pistolerismo en Cataluña, en la que los empresarios tuvieron que contratar a pistoleros armados para defenderse de los ataques de terroristas anarquistas ejerció como abogado defensor de los miembros de la anarcosindicalistas CNT que habían optado por lo que denominaban “acción directa”, basada en asesinar a quienes consideraban su enemigo. Eran los años 1917 a 1923.

Encontramos a un Companys con poder a partir del 31 de diciembre de 1933, cuando tras la muerte del presidente de la recien inaugurada autonomía de Cataluña, Francisco Maciá, fue nombrado su sucesor. Una de sus primeras medidas fue el nombramiento de José Dencàs como consejero de Gobernación. Le encargó la formación de los escamots. Una milicia armada, vinculada orgánicamente a la formación Estat Català, con la que pretendía imponer el separatismo cuando tuvieran la mínima oportunidad. Una oportunidad que perdieron con la proclamación del Estado Catalán el 6 de octubre de 1934 que a penas le duró unas horas pero que costó 110 muertos en las 10 horas escasas que duró.

Tras ser indultado con la llegada al poder del Frente Popular en febrero de 1936, el líder catalanista se había radicalizado todavía más. Tras el fracaso de la experiencia de los escamots, copió el modelo de milicia armada creando, en mayo de 1936 -meses antes del estallido de la Guerra Civil-, el Comité Militar Revolucionario. Estaba compuesto por 8.000 voluntarios separatistas miembros de su partido, especialmente de las Juventudes de Esquerra Republicana-Estat Catalá, a las que dotó de 20.000 fusiles comprados con dinero público. Tras el estallido de la Guerra, estas milicias serían el núcleo del Comité de Milicias Antifascistas de Cataluña, fundadas por un decreto del presidente Companys el 26 de julio de 1936 y que sembró el terror en la retaguardia durante la guerra.

Durante este periodo, bajo su mandato y responsabilidad directa, fueron asesinadas 8.129 personas en Cataluña. Sin juicio ni garantías legales. En su mayor parte eran civiles pertenecientes a partidos de derechas, miembros del clero o empresarios. Ordenó la creación de campos de concentración, como el de Omells de Na Gaia y autorizó a las diferentes formaciones del Frente Popular a constituir sus propias checas. Él mismo firmaría sentencias de muerte.

Las víctimas de la represión que fue responsabilidad de Companys fueron 2.441 religiosos,1.199 carlistas, 281 miembros de la Liga Regionalista: 281, 213 de la CEDA, 108 falangistas, 70 militantes de Renovación Española, 117 de Acción Ciudadana, 110 del Sindicato Libre, 117 de Acción Ciudadana, 18 de la Federación de Jóvenes Cristianos y 34 sin identificación política.

Política
La oficialidad del asturiano mide su apoyo en las calles
IRATXE ROJO. El Mundo 17 Octubre 2021

Mientras el Gobierno autonómico y los partidos negocian esta cuestión, los defensores reúnen a miles de personas en Oviedo y los detractores recogen firmas en Gijón

Los defensores de la oficialidad del asturiano han querido medir en la calle el apoyo social a esta medida, ahora que el Gobierno presidido por el socialista Adrián Barbón impulsa la reforma del Estatuto del Principado con el reconocimiento del bable como punto estrella. En Oviedo más de 30.000 personas, según los organizadores, han respondido a la llamada de la Xunta pola Defensa de la Llingua Asturiana, asociación volcada en este objetivo, para "demostrar el apoyo masivo a la oficialidad". A la misma hora, en Gijón la Plataforma contra la Cooficialidad recogía firmas "contra la imposición lingüística". La exhibición de músculo es pertinente después de que en septiembre una encuesta encargada por Ciudadanos, que se opone, cifrara en un 66% los asturianos contrarios a la equiparación de la llingua al castellano.

Para el portavoz de la Xunta, Xosé Candel, la manifestación de este sábado tiene que ser vista desde el Ejecutivo como un apoyo a su propuesta para la oficialidad, pero también como un aviso de que no vale cualquier reconocimiento. Para ellos, el artículo que declare la oficialidad debe incluir cuatro aspectos esenciales: que se reconozca el asturiano y gallego-asturiano junto al castellano, que se garantice el derecho a conocer y usar esas lenguas, que incluya el compromiso de que por ley se fijarán los términos y ámbitos de su uso oficial y que ninguna personas pueda ser discriminada por la lengua que use.

Entre los asistentes a la manifestación y en representación del Gobierno asturiano se encontraba en la marcha la consejera de Cultura, Berta Piñán, que ha hecho hincapié en la necesidad de alcanzar un consenso sobre la oficialidad "que ponga el acento en los derechos y no en las obligaciones".

"Es un momento histórico", ha afirmado momentos antes de que pasadas las doce del mediodía, con el sonido de las bandas de gaitas de fondo y en un ambiente festivo arrancase la marcha desde la estación de ferrocarril de la capital asturiana y finalizase en la plaza de la catedral con la lectura de un manifiesto. "El año que viene celebraremos este 16 de octubre como la primera fiesta de la oficialidad", proclamaron los organizadores desde la tribuna.

Con la incógnita de cual es la demanda real de la ciudadanía, en la sede de la soberanía popular el respaldo a la oficialidad está en manos de los 20 diputados del PSOE, los cuatro de Podemos y los dos de IU. Juntos suman 26, uno menos de los necesarios para reformar el Estatuto de Autonomía donde quedaría reflejado el cambio legal que reconocería al asturiano y al gallego-asturiano como las nuevas lenguas oficiales de España. El voto restante podría llegar de Adrián Pumares, de Foro Asturias, después de que en su congreso extraordinario de junio el partido se refundara tras la ruptura con su creador, Francisco Álvarez-Cascos y apoyara la oficialidad por primera vez sin matices.

Con la mirada puesta en esta perspectiva, Vox ha lanzado una campaña en la que señala a Pumares como artífice de esta "imposición". En los carteles colocados en distintos lugares del Principado se puede ver una foto del secretario general de Foro Asturias con un aspa cerrando su boca y el siguiente mensaje: "Los progres quieren imponer a un millón de asturianos una lengua que no es la suya. #cooficialidadno". En respuesta, la directiva de Foro difundió el jueves un comunicado para expresar su "unánime y absoluto rechazo" al "acoso y señalamiento político" de Pumares, y recordar su "absoluta independencia en la toma de decisiones sobre su posicionamiento político".

En este contexto, el PP abandera desde la oposición el rechazo a la cooficialidad. Esta semana su presidenta regional, Teresa Mallada, aseguró que está dispuesta a apoyar la reforma del Estatuto de Autonomía que plantea el PSOE con la condición de que se elimine este punto. Y avisó además de que un nuevo pacto electoral con Foro sería "muy difícil" si se inclinan por la oficialidad.

El Estatuto de Autonomía de Asturias, aprobado en 1981, ya contempla la protección del asturiano en su artículo 4 y dice que se promoverá su difusión en los medios de comunicación y su enseñanza, respetando las variantes locales. En el año 1998, con Sergio Marqués, entonces del PP, como presidente de Asturias, se aprobó la ley de uso y promoción del bable/asturiano, que actualmente regula la protección del idioma.

La convocatoria de esta marcha anticipa la que se celebra cada primer viernes de mayo con motivo del Día de les Lletres. En abril 2018 también hubo un llamamiento extraordinario para urgir a la oficialidad al que se sumaron unas 30.000 personas según los organizadores (5.500 según la Policía local de Oviedo).

Generalitat de Cataluña
La Generalitat amplía a 30 centros más las clases de árabe mientras veta el español en los públicos
Fernán González. okdiario 17 Octubre 2021

El Gobierno catalán apuesta por el árabe. La Generalitat que lidera Pere Aragonès ha ampliado a 30 centros educativos más las clases de Lengua Árabe y Cultura Marroquí. Así lo confirman fuentes oficiales del Departamento de Educación a OKDIARIO. Por el contrario, mientras se amplían la educación en árabe, el español está vetado en todas las asignaturas, excepto Lengua Española, en los centros públicos.

De esta forma, ya son 138 centros públicos los que imparten clases de estas materias (6 en horario lectivo y otros 132 en extraescolar). Según la documentación oficial, «el programa Lengua y Cultura árabe se puso en marcha de forma piloto el curso 2018- 2019». No obstante, en el arranque de este curso escolar se ha aumentado la oferta de estas materias.

El Gobierno catalán pone en valor que «a través de este programa los alumnos de Educación Primaria y Secundaria Obligatoria aprenden lengua árabe e incrementan su conocimiento de la cultura marroquí». Destacan igualmente que «la iniciativa contribuye, asimismo, a desarrollar la inclusión escolar y sociocultural del alumnado de origen marroquí y les proporciona una formación que le permite preservar su identidad y vivir su cultura».

Desde la Administración autonómica no son ajenos a que cada vez más personas de religión islámica viven en la región. Por tanto, apuntan que estas clases «permiten reconocer y poner en valor la lengua y cultura propia de parte del alumnado de Cataluña». No obstante, la Generalitat quiere que el árabe también llegue a otros estudiantes porque «permite incrementar las posibilidades de aprendizaje de una lengua internacional como es el árabe».

«Fanatismo y maldad»
Por su parte, las numerosas asociaciones de defensa del español en las aulas catalanas muestran su disconformidad. No ven problema en que se impartan clases en una lengua no oficial en Cataluña como es el árabe, pero denuncian que los jóvenes que van a la educación pública no pueden estudiar en castellano materias como Matemáticas, Ciencias Sociales, Ciencias Naturales, Religión, Educación Artística o Educación Física.

Gloria Lago, presidenta de la entidad Hablemos Español, señala a este periódico que «si la propuesta va encaminada a ser opcional no nos parece mal. Impartir clases de cualquier idioma extranjero, permitiendo su elección no tiene por qué ser negativo». Ahora bien, lamenta que «si se hace esto y al mismo tiempo se margina el español como asignatura lingüística y como lengua vehicular, los responsables están mostrando su fanatismo y su maldad».

Critica, que tal como sucede en Cataluña, «se prive al alumnado de estudiar en su lengua materna o de adquirir conocimientos de una lengua como el español». «En España sólo lo hacen quienes ponen su sectarismo por encima de los intereses y de los sentimientos del alumnado», afea Lago. «Se trata de excluir el español y demostrar que cualquier lengua es más adecuada para ser aprendida», valora.

Del mismo modo, Ana Losada, presidenta de la Asamblea por una Escuela Bilingüe de Cataluña, coincide en que si son clases voluntarias no hay problema. Pero añade: «Pero, claro, yo entiendo que muchas personas puedan ver una situación realmente extraña o incoherente cuando vemos que la escuela en Cataluña potencia lenguas que no son oficiales en Cataluña y en cambio las lenguas oficiales, en este caso el español, es excluido deliberadamente de la enseñanza».

«No se puede estudiar en castellano en ninguna escuela pública en toda Cataluña», recuerda en declaraciones a OKDIARIO. «El problema es la exclusión del español. Las clases de árabe vienen del Gobierno de Artur Mas. Entonces se firmó un convenio con Marruecos para estas clases de árabe e incluso de religión islámica. Provocó una polémica por ser una posible injerencia del Gobierno de Marruecos», puntualiza Losada.

«La exclusión en español no es algo optativo. Los padres no pueden matricular a sus hijos en ningún centro en Cataluña donde se impartan las asignaturas en castellano, lengua oficial y mayoritaria. Es de extrema gravedad. Es incoherente que se permita por el Gobierno de España. Esta situación esté enquistada desde hace 30 años», agrega. Lamenta que nadie haga algo para «cortar de raíz la situación», que es «totalmente ilegal, como han dicho los tribunales, y vulnera los derechos de todos los alumnos».

Ambas expertas en la matera coinciden en que el objetivo debe ser «simplemente respetar la cooficialidad lingüística». «En todos los países con más de una lengua oficial en su territorio, se aplica esto, permitiendo que se elija lengua vehicular en la enseñanza. Eso es lo que proponemos en Hablamos Español», pide Lago.

«Auténticos atropellos»
Preguntadas sobre si dar clases de cultura marroquí puede ser perjudicial por los tintes machistas de esa sociedad, se muestran confiadas. «Las autoridades educativas han de velar porque los contenidos sean los adecuados». En todo caso, desde Hablemos Español remarcan: «Lamentablemente, en Cataluña se permiten auténticos atropellos. No hay más que ver cómo se adoctrina al alumnado en el nacionalismo».

Por último, augura «el problema no vendrá por las clases de árabe, sino por la discriminación de los que prefieren usar el español ante las administraciones públicas y ser atendidos en esta lengua. Cada vez el registro culto del español se resentirá más». «Los jóvenes lo seguirán hablando, lo hablarán peor, pero lo hablarán», zanja Glora Lago.


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