AGLI Recortes de Prensa   Miércoles 20  Octubre  2021

De Podemos a Rodríguez Zapatero: la compra de voluntades del chavismo al socialcomunismo español
Los apoyos de la izquierda española no han sido gratuitos ni producto de la casualidad
Nehomar Hernández. https://gaceta.es/ 20 Octubre 2021

El apoyo del socialismo español –en todas sus variantes y combinaciones posibles– a la oprobiosa tiranía propiciada por el chavismo en Venezuela no ha sido casualidad. A medida que pasa el tiempo vamos topando, cada vez más, con una realidad que nos habla de complicidades entre factores vinculados al Partido Socialista Obrero Español (PSOE) y de los comunistas irredimibles de Podemos con los jefes de la revolución venezolana.

Y como todo en la vida, siempre hay un porqué. Nada es casual. Nada pasa por azar.

En el caso que nos ocupa las alarmas se han disparado a propósito de las declaraciones de una de las caras notables de la represión y el espionaje en Venezuela, Hugo “El Pollo” Carvajal. El antiguo jefe de inteligencia de Chávez se ha terminado convirtiendo en una fuente infinita de acusaciones contra la progresía de España, a propósito del contubernio que esta ha ejercido por años con el chavismo sanguinario.

La fuente de todas las acusaciones remite a lo mismo: la relación que se ha estructurado entre los líderes del centro-izquierda y la izquierda española no es gratuita. Remite, más bien, a la compra de voluntades, al chanchullo, a la transacción. Alejados de cualquier precepto idealista propio de los libritos de formación para comunistas y socialdemócratas principiantes, los progres españoles se han colocado a la vera del chavismo -prestos a lavarle la cara- por dinero o bienes materiales.

No hay misterio: me financias al partido y digo que tu modelo es una alternativa sumamente innovadora para sacar a los pueblos del tercer mundo de las ruinas del capitalismo devastador.

Me das un maletín con un jugoso soborno y hago mutis sobre la sistemática maquinaria de violación de derechos humanos en la que has convertido a tu régimen.

Me otorgas una comisión aquí y otra allá, y me presto para blanquear tus elecciones, diciendo que el viciado sistema que utilizas para llevarlas a cabo es tan transparente como el agua del río; que no hay posibilidad alguna de que ocurra un fraude dentro del mismo.

Así por ejemplo, se explica el caso de Raúl Morodo, ex embajador de José Luis Rodríguez Zapatero en Caracas entre 2004 y 2007. Actualmente se ha visto envuelto en un juicio en el que a él y a miembros de su familia se les hace responsables de la recepción de sobornos provenientes de la estatal de petróleos venezolana PDVSA que ascienden a 4.5 millones de Euros.

El período coincide, por cierto, con la etapa en la que Hugo Chávez concretó la partidización de PDVSA, al punto de convertirla en una suerte de alcancía destinada a sufragar los gastos de campaña de los candidatos chavistas elección tras elección en Venezuela, así como la realización de cuanto proyecto faraónico cobrase vida dentro de su cabeza.

Durante ese tiempo el gobierno español y sus burócratas se convirtieron en grandes amigos de la revolución chavista, suscribiendo sus elecciones amañadas y diciendo que el jefe de la revolución bolivariana podía ser cualquier cosa, pero ante todo era un demócrata.

Luego de aquello el chavismo vio una ventana de oportunidad para financiar a unos ultras dentro de la política española, y así lo hizo. Un momento de crisis dentro del sistema de partidos de España fue la ocasión perfecta para que el propio Hugo Chávez optara por darle dinero a un think thank llamado Centro de Estudios Políticos y Sociales (CEPS).

La fundación CEPS fue la célula embrionaria de la que luego saldrían los comunistas de Podemos: los Monedero, los Iglesias, los Errejon, los Serrano Mancilla, entre otros. Recientemente el narcotraficante Hugo “El Pollo” Carvajal ha ratificado el relato ante la Audiencia Nacional – pruebas mediante– que sitúa a Chávez aprobando uno de los primeros pagos del régimen venezolano a este ente, en el que se destinaron casi 6 millones de Euros a CEPS.

La relación, obviamente, no terminó allí, sino que se sostuvo en el tiempo. Eso explica que Iglesias y compañía hayan prestado sus voces y plumas con tanto entusiasmo durante años para alabar las facetas positivas de ese sistema de creación de miseria que es el chavismo; señalando bondades imaginarias en donde solo ha existido maldad desde un principio.

La guinda del pastel la ha puesto precisamente el mismo Carvajal, cuando en días recientes ha afirmado que la afinidad del exjefe de gobierno español, José Luis Rodríguez Zapatero, se ha visto recompensada por la tiranía chavista al punto de otorgarle la titularidad de la explotación en una mina de oro dentro del país sudamericano.

La acusación -que ha sido catalogada de “surrealista” por el propio Rodríguez Zapatero en el reciente encuentro federal del PSOE- no emerge en la opinión pública por primera vez. Ya el año pasado la ex senadora izquierdista colombiana, Piedad Córdoba, había dado cuenta de un modus operandi en el que el régimen venezolano pagaba los favores de sus amigos internacionales con la entrega de minas de oro en la nación caribeña.

El caso es que el político socialista español ha pasado los últimos años viajando continuamente a Caracas, dibujando estrategias que le permitan a Maduro y los suyos comprar tiempo y permanecer en el poder. Cuando aparecen los tiempos de tempestad para el chavismo, allí está Rodríguez Zapatero para servir de pararrayos, de valedor internacional de los intereses del chavismo.

La última gran pirueta protagonizada por el ex jefe de gobierno destinada a conseguirle continuidad a la tiranía chavista fue escenificada durante los diálogos de República Dominicana, en 2017. Allí Rodríguez Zapatero fue pieza vital en una operación que buscaba comprometer a la oposición venezolana en la firma de un pacto en el que se aceptaban condiciones electorales absolutamente truculentas, con el objeto de quitar de en medio cualquier obstáculo para que Maduro fuese reelecto como Presidente en 2018.

Al final la oposición desestimó la firma de aquel acuerdo leonino, pero Maduro igual realizó la elección presidencial fraudulenta. Rodríguez Zapatero acompañó la jugada hasta sus últimas consecuencias, dando su anuencia a la “reelección” del tirano venezolano al tiempo que cargaba culpas a la oposición por haber roto el “diálogo” que se había escenificado en aquella isla del Caribe. Así era el tamaño del compromiso de Rodríguez Zapatero con el chavismo. Sin rubores, ni aspavientos.

Así, las vinculaciones existentes entre el chavismo venezolano y el socialcomunismo español son cada vez más claras. Pero no por claras deben dejar de recordarse. Tanto más cuando el vínculo fraternal entre ambos -de acuerdo a lo que el sentido común indica- se ha construido a base de dinero sucio y compra de voluntades.

Todos deberíamos ser Polonia
EDITORIAL. https://gaceta.es  20 Octubre 2021

Ante los ataques desaforados del Partido Popular Europeo y el Partido de los Socialistas Europeos a la soberanía polaca, no tenemos más remedio que recordar a los europarlamentarios de los dos grupos dominantes que su condición de políticos no les exime (buen al contrario) de conocer el concepto de nación.

Por decirlo de una manera que hasta un joven bachiller podría reconocer: la nación es una comunidad ética, una extensión en el tiempo de la patria que procede de la unión de usos costumbres y tradiciones. En su construcción no ha dependido la voluntad política alguna, bien al contrario, muchas de ellas han pervivido en oposición a las voluntades políticas tanto interiores como exteriores. Es en el fenómeno de reconocimiento paulatino de la identidad de un pueblo en donde se sitúa el nacimiento de una patria que deviene en nación. A partir de ahí, sólo cabe defender esa identidad natural arraigada en la tierra que sirve de cementerio a los antepasados.

Lo que pide esta Europa del PPE y del PSE, esa Europa que no hemos votado, es la destrucción de la identidad de las naciones para someter a sus ciudadanos a un proceso de sumisión acelerado a una maquinaria burocrática. No entramos a juzgar si esa intención es buena o pésima, lo que se juzga aquí es el derecho a la legítima defensa de la nación polaca frente a la imposición bruselense.

La nacionalidad es lo más serio que tiene una persona, cualquier persona, y los Estados y sus poderes, sobre todo el Judicial por su condición de freno de las veleidades políticas, están obligados a defender la identidad nacional frente a cualquier enemigo interior o exterior. El supranacionalismo de Bruselas es la mejor definición de enemigo exterior de esa comunidad ética e histórica que es Polonia, y no sólo Polonia, sino todas las demás naciones que no están dispuestas a subsumirse en esa sopa globalista, woke y multicultural que hoy es la Europa del Partido Popular y del Partido Socialista, tan, pero tan alejada de la Europa de las naciones con la que soñaron Schuman y Adenauer.

Polonia, como ha defendido su primer ministro, Mateusz Morawiecki, tiene razones sobradas para defender su soberanía nacional y la primacía de su derecho nacional sobre el derecho comunitario en todo lo que no haya cedido por voluntad propia a la construcción de la Unión Europea. No es tan difícil de entender. Sobre todo cuando alcanzamos a entrever que nos va la identidad nacional en ello, que es lo único a lo que puede aferrarse una persona cuando todo va mal tirando a peor. Como ahora.

En este sentido, todos deberíamos ser Polonia.

Ahora, ¡a por la Constitución de 1978¡ Delenda est Constitutio
Miguel Massanet. diariosigloxxi  20 Octubre 2021

Esta bola gigante a la que, los que habitamos en ella, llamamos Tierra, la Gea mitológica que, según los griegos, engendró con Urano los hecatónquiros, gigantes con cien brazos y cincuenta caras, sigue inmutable su rutina de traslación y rotación en su periplo alrededor del Sol, indiferente a las debilidades de quienes la pueblan y al mal que, en ocasiones, no se sabe si para demostrar su superioridad sobre el género humano castiga, con crueldad y rudeza, a sus pobladores que, en su egolatría supremacista, se llegan a creer capaces de dominar las fuerzas internas del planeta, que siguen intactas y comprimidas en su núcleo incandescente.

Lo sucedido en Canarias, con la erupción volcánica que azota, sin misericordia, la isla de La Palma, debería servir de lección a quienes piensan que se puede ir en contra de la naturaleza, de sus leyes y de sus mandatos, intentando cambiarlas, esquivarlas, doblegarlas y alterar su curso milenario, improvisando, politizando, deshumanizando y corrigiendo lo que, para los católicos, son los designios de Dios y, para los científicos, las reglas inalterables de los procesos biológicos, geológicos, físicos y evolutivos escritos en la historia del universo.

España, una partícula minúscula en el espacio sideral, parece que ha caído en manos de una serie de politicastros que se han creído que está en sus manos rectificar, moldear, corregir o imponer sus propios criterios, sus menguadas dotes mentales, sus desquiciadas ideas o, lo que aún es peor, sus egoísmos personales y sus ansias de poder, a todos los habitantes de la nación. Sánchez y sus adláteres, no se han enterado de sus limitaciones intelectuales y de su escaso pedigrí o bagaje cultural que les pueda conceder lo que es preciso para gobernar una democracia, como la española.

Esta entente, verdaderamente peligrosa, que ha maquinado el señor Pedro Sánchez, en su alianza con los comunistas de Podemos, una atajo de personajes, a cual más fanatizado, amorales, incultos y vengativos, que han venido desde Venezuela con el objetivo único de convertir a una nación de la solera española, en una más de aquellas empobrecidas repúblicas, que siguen alojando a los dictadores más totalitarios que ejercen su dominio al frente de aquellas pobres naciones que se dejaron engañar por las promesas del comunismo internacional, caduco y que ha sido el causante directo de la miseria existente en todas aquellas en las que han implantado el terror dictatorial.

El plan del actual Gobierno no esconde secreto alguno y todos aquellos ilusos o cándidos que se vienen creyendo que van a conseguir un país mejor, más adelantado, con más perspectivas de futuro y con más igualdad, van tan equivocados como se desprende de la huida en masa de nuestros universitarios, hacia otros países donde la libertad, la apreciación de sus cualidades y conocimientos, junto a la posibilidad de una situación laboral y económica de acuerdo con la preparación y dotes personales que aportan, está garantizada.

Estamos en una situación insostenible respeto a nuestras necesidades energéticas. El Megavatio/hora, está disparado y no hay trazas de que se normalice ni que volvamos a precios de 50 euros, como ocurría hace unos años. La equivocada idea de que se puede vencer el cambio climático simplemente convirtiendo las emisiones de CO2 en un mercadeo, que permita a las naciones contaminantes comprar derechos a infectar la atmósfera a cambio de dólares; es lo que se podría considerar como la banalización de la salud humana, que cede ante un mercantilismo, a nuestro entender criminal, de los gobiernos que se prestan a ello. Por otra parte, se sigue con la misma política de las izquierdas de oposición frontal a la energía atómica, pese a que está suficientemente demostrado que es la más económica, limpia, barata, eficiente, anticontaminante y efectiva, de todas las restantes de tipo alternativo, muchas de ellas contaminantes del paisaje, costosísimas y de inferior capacidad productiva.

Pero, en ocasiones, la meditada falta de comunicación del presidente del gobierno, tiene sus fallos y, en su deseo de contentar las aspiraciones, nunca ocultadas, del separatismo catalán y el vasco, le obligan a manifestarse de una forma inequívoca respecto a los métodos a los que estará dispuesto a acudir, con el apoyo de Podemos y la ayuda sin condiciones de soberanismo catalán y vasco, para solucionar una cuestión que, estando vigente nuestra Carta Magna, no tiene posibilidad alguna de conseguirse. Ahora “toca” empezar a hacer propaganda, en lo que son maestros, respecto a la necesidad de una reforma constitucional en la que se modifiquen muchos puntos que, por ahora, hacen inviable una España federal, o la inviolabilidad del monarca, el cambio de sistema de monarquía parlamentaria, etc.

Un presidente Sánchez completamente cambiado, negociador, pretendidamente moderado, alejado de aquellos de sus compañeros de partido de los que se ha valido para virar hacia más a la izquierda al PSOE, supuestamente más comedido respeto a la cuestión catalana, algo que viene ya provocando el rechazo de ERC y la amenaza de no contribuir en la aprobación de los PGE, `pero sin dejar de prometerles más infraestructuras y partidas adicionales en préstamos, ha empezado, de la mano del nuevo Rasputín de la Moncloa, el señor Félix Bolaños, una nueva campaña de imagen para darle un baño de social demócrata europeo a fin de que los votantes dejen de acordarse de los fallos del Covid 19, de sus promesas que no se van a cumplir, como es que, el recibo de la luz, vuelva a sus parámetros de antes del aumento generalizado del coste de esta, tan necesaria, energía.

Otro aspecto afecta a las pensiones de los jubilados. Si no estamos desencaminados, existe una nueva Ley que dice que las pensiones se van a aumentar de acuerdo con los incrementos anuales del IPC. Hasta ahora, sin perjuicio de lo que suceda en los últimos meses del año, el aumento experimentado es del 4%. Sin embargo, ya empiezan a correr globos sonda en los que el Gobierno avanza un aumento del 2’5% y una especie de paga que, de promedio, podría ser de unos 200 a 300 euros. Esto entraña una gran trampa, por este 1’5% que, supuestamente supondría la paga extra, ya no formaría parte de la base para que se estableciera el próximo aumento, correspondiente al crecimiento del IPC de este año 2021. Legislan de cara a la galería, pero, cuando la realidad se impone, recurren a falsear los datos, a emplear subterfugios y a engañar, una vez más, a los jubilados para hacerles creer que van a recibir una cantidad superior a la que les correspondería según la ley de los propios socialistas.

Y, entre tanto, nuestras “laboriosas” ministras no paran de hacer lo que, como feministas convencidas, habían alegado que nunca harían si llegaban a puestos importantes dentro de la Administración del Estado. Mienten, una y otra vez, lo hacen sin tener el menor asomo de vergüenza. Hasta esta ministra que todo el mundo decía que era independiente, que no se dejaba achantar por nadie y que era la voz de la moderación dentro del actual ejecutivo. La señora Calvino, parece que ha pasado de míster Herkill a míster Hyde, de tal manera que se nos ha convertido en la que apoya los aumentos sucesivos del salario mínimo interprovincial, cuando ha estado en contra de ellos durante muchos meses. Un aumento de 18 euros que, si nos preguntaran nos parecería casi ridículo, sin embargo, para los empleadores, supone un incremento no esperado del coste de sus productos. Una de las estupideces de la ministra de Trabajo, ahora en periodo de horas altas dentro de su partido, Podemos, que parece que se va convirtiendo, a base de este tipo de cacicadas, en un valor en alza dentro de Podemos, hasta el punto de amenazar con aspirar a la presidencia de la Secretaría General de la formación bolivariana.

O así es como, señores, desde la óptica de un ciudadano de a pie, empezamos a temblar. En primer lugar, no vemos con claridad este intento del señor Moreno Bonilla, del PP de Andalucía, de negociar con el PSA, algún acuerdo de gobernabilidad con el objetivo de expulsar del Gobierno andaluz a los señores de VOX. Esto empieza a oler a chamusquina y, si este es el camino que el señor Casado intenta utilizar para conseguir más votos, creo que le podemos anticipar que es muy posible que lo que acabe logrando es que, todos aquellos que hemos estado votando al PP, siempre lo hemos hecho en base a que se mantuvieran incólumes los valores que siempre han sido patrimonio de la fundación del señor Fraga Iribarne.

Harán mal y parece que intentan seguir este camino, en continuar demonizando a un posible aliado a la hora de formar un gobierno de derechas, como son los señores de VOX, que siguen manteniendo una elevada perspectiva de votos, en aras de intentar reconciliarse con Sánchez del PSOE, un personaje muy hábil a la hora de darles esquinazo a quienes han creído en él, cada vez que ha considerado que le iba a reportar prestigio o ventaja electoral el cambiar de opinión y traicionar a aquellos que le ayudaron a escalar la presidencia.

La frase que hoy nos ocupa se la debemos a don Emilio Castelar y creemos que es muy apropiada para el caso del que hablamos. Dice el texto: “Las coaliciones son siempre muy pujantes para derribar, pero siempre impotentes para crear”.

******************* Sección "bilingüe" ***********************

Valencia es Bulgaria y el PSOE otra vez marxista
Ignacio Centenera. okdiario 20 Octubre 2021

Con la inútil satisfacción de haberlo predicho, comprobamos que el Congreso de Valencia ha servido para la entronización formal e incontestada del sanchismo, aunque de facto su titular ya ejercía el poder omnímodo que acostumbran a poseer los secretarios generales del PSOE, donde la adhesión es parecida a la del politburó soviético.

Porque, aunque es normal que estos actos, que deberían ser foros de debate, se orienten a la confraternización y la exhibición de unidad, nunca los líderes regionales se habían visto obligados a pasar por unos trágalas de la dimensión de las concesiones políticas y financieras que el Gobierno otorga a populistas, secesionistas y proetarras. Pero al final esta película ya la habíamos visto: al amado líder se le perdona todo y se le perdona siempre.

Así que nada que destacar por ese lado, salvo que se ha exigido a los participantes realizar ostentación extra de camaradería y buenrollismo; daba igual la materia o el ponente, una puesta en escena con tanto confite recomendaba la ingesta de algún antiemético y el seguimiento del evento desde un lugar cercano a un posible punto de evacuación.

Ah, y también hay que hacer exégesis de la participación de Felipe González. Porque de nada sirve que, por vergüenza torera, y después de todo lo que le tenemos oído, se empeñara en hablar de su libro, es decir de la socialdemocracia, del régimen del 78 e incluso de la libertad individual, si después se abraza a quien con su desgobierno ataca ese libro desde la A hasta la Z. Una bonita frase del jesuita García-Monge decía “lo importante no es lo que tú me dijiste en Venecia, sino que tú y yo estuvimos paseando por Venecia”. Por eso, independientemente de lo que dijera González, crónicas y análisis certifican la paz y la reconciliación de Sánchez con el pasado del partido. ¡Difícil de creer que no fuera esa la intención del viejo zorro plateado!

Pues con esa tramoya, el contenido, es decir las ideas y los programas, dan igual. Y dan igual porque el PSOE no solo ha entronizado al líder sino también su esquizofrenia política, y es capaz de seguir autodenominándose socialdemócrata y continuador fiel del marco integrador del 78 a la vez que impulsa las políticas comunistoides de Podemos y los cambios normativos que permitan el cambio estructural que propugnan los separatistas.

Es por eso que ya se puede decir, con un acercamiento académico, que el PSOE vuelve al marxismo (en el que históricamente militó) al aceptar la mentira como herramienta de su dialéctica. No hay otra cosa en la mochila de Sánchez, que ahora también carga el partido: cambiar de opinión interesadamente, justificar comportamientos inaceptables e incluso delictivos y, sobre todo, mentir; mentir con desenvoltura y con método, demostrando una convicción que seduce a los desavisados e ilusiona a los desesperados.

Excepto porque somos gordos y peinamos canas (los que las tienen), podríamos decir que estamos en los años setenta u ochenta; se acepta de forma acrítica la metodología marxista y se blanquean sus postulados, a los que han incorporado los mantras del ecologismo y el feminismo 5G. Eso sí, necesitan enterrar, por considerarla liberal, la objetividad informativa, entendida como el reflejo aséptico y exacto de la realidad; y revalorizan las teorías hermenéuticas de la comunicación que consideran a los medios de información (que para eso son afines) como intérpretes de dicha realidad.

Todo se dejó, por tanto, preparado para seguir fingiendo y engañando, cuando es evidente que solo las exigencias de sus socios y el cortoplacismo electoral inspira la acción de gobierno y, en concreto, las extraordinarias medidas presupuestarias, que son relatadas como soluciones balsámicas para la desafección periférica o como respuesta a las demandas sociales.

¿Cuánto aguantarán? ¡Quién lo sabe! Churchill explicó que el socialismo en su iluminación creía que, con su eterna mentira, condicionaría a los votantes y dominaría el futuro, cuando únicamente la verdad y la libertad permiten el desarrollo de las sociedades democráticas.

Bueno pues eso, los protagonistas no defraudaron y los mensajes y conclusiones tampoco. ¡Para eso los traía Bolaños coordinados desde casa!

La pasta es la estrategia
Emilio Campmany. Libertad Digital 20 Octubre 2021

Es curioso que los congresos a la búlgara, da igual quién los convoque, se organizan siempre en Valencia. El último del PSOE allí ha sido un encalmado océano de unanimidad donde nadie ha dicho ni pío para oponerse a alguna de las muchas tonterías que se han propuesto. Luego se ha visto que es todo mucho peor de lo que parecía.

Se hizo evidente pasado este fin de semana que el giro que Sánchez dio en julio no era de ideas ni de personas. Cuando el presidente puso al frente de su gabinete a Óscar López, interpretamos estúpidamente que fue un guiño al partido, considerando su cualidad de viejo militante del PSOE. Y no caímos en que, si lo que quería el secretario general era congraciarse con su organización, siempre podría haber encontrado entre tanto militante a alguien un poquito más inteligente. No nos dimos cuenta de que la virtud esencial que adornaba a don Óscar, que no podía tener que ver con su escasez de mollera, tampoco la tenía con su militancia. Lo crucial del sujeto era su proximidad a Pepiño Blanco, desde siempre acompañado de una corte de acólitos protegidos a la que un día perteneció el propio Sánchez. El nombramiento de Antonio Hernando, tan unido como los otros dos al visitador de gasolineras, revela hacia dónde va el volantazo. En efecto, no se trata de ideas ni de hombres, sino de dinero. Los millones que iba a repartir el kiosco de Iván Redondo los va a distribuir finalmente el chiringuito de Pepiño Blanco. Ahora se comprende la histérica algarabía de Zapatero, que ya se ve intermediando a todo intermediar. Como también se entiende que Felipe González renunciara al disfraz de momia de la socialdemocracia que vestía desde hace mucho y que le permitía hacer de Pepito Grillo del socialismo español, para mostrarse en Valencia tal cual siempre ha sido, como lo vimos en tiempos del GAL.

Encima, la empresa pepiña, llamada Acento, está presidida por un popular, Alfonso Alonso, y en ella ha encontrado acomodo un hijo de Esteban González Pons, con el que Pepiño coincidió en el Parlamento Europeo. ¿Quiere esto decir que Génova podrá repartir algunas migajas? Claro que sí. ¿Explica esto la avenencia del PP a pactar las renovaciones que antes no se querían acordar? Chi lo sa.

Van a ser tantos los que cobren que hasta parece que el insobornable gudari, el corajudo Arnaldo Otegui, se ha puesto a la cola de los aspirantes a mamandurria y ha echado unas lágrimas de cocodrilo por las víctimas de la organización que dirigió y aún dirige y que sólo Dios sabe lo que nos costarán.

Todo empezó ese 4 de mayo en que Sánchez descubrió, quizá gracias a una revelación del espíritu de Rubalcaba, el engaño de Iván Redondo, que lo tenía convencido de que las elecciones se ganan con las estrategias que él diseña a cambio de ingentes cantidades de pasta que él sabe cómo distribuir. Ese día, el doncel socialista comprendió que no hace falta pasta para comprar estrategia, sino que, parafraseando a McLuhan, "la pasta es la estrategia".

Un tigre no se arrepiente de haberte comido
Miquel Giménez. vozpopuli.es 20 Octubre 2021

Otegi está preparándose para que su partido sustituya al caduco PNV. Y empieza a fingir una moderación de la que carece

Permítanme, antes de entrar en materia, una pequeña digresión histórica. Konrad Adenauer, el gigante conservador alemán, no se fiaba del SPD alemán. Creía, no sin razón, que los socialdemócratas se mostraban demasiado indulgentes con el bloque comunista. Lo que, años más tarde, con Willy Brandt se denominó ostpolitk. En cierta ocasión, siendo preguntado por un periodista acerca de ese posible aproximamiento a la esfera comunista, Adenauer respondió “La mejor manera de tener contento a un tigre es dejar que te devore”.

Razón tenía, porque Brandt tuvo que dimitir a causa del escándalo provocado por su secretario personal Günter Guillaume, al descubrirse que era un oficial de los servicios secretos de la República Democrática Alemana que, entre muchas otras cosas, había facilitado los ultrasecretos planos del Concorde a la URSS. Los rusos fabricaron el famoso Tupolev, más conocido en clave de humor como el Konkordof. Y eso que todos los servicios secretos occidentales, desde la CIA al Deuxième Bureau habían avisado al BND alemán del asunto. Brandt no se lo creyó. ¿Cómo iban sus amigos comunistas a hacerle semejante charranada? Pues ya lo ven, haciéndosela.

Ese sentimiento panglosiano de Brandt siempre ha sido la perdición de las democracias. Fiarse de un tigre equivale a creer que por ser vegetariano no va a devorarte. En España lo estamos viendo con los separatistas, con los podemitas e incluso con los socialistas, tan lejos de aquel modelo de Brandt basado en el Welfare State, el crecimiento económico y el apoyo a las empresas.

Lo último es el caso de Otegui y Bildu. Que ahora el máximo responsable de la formación heredera de Herri Batasuna y, por tanto, de ETA, nos diga que “aquello no tuvo que haber pasado jamás” de poco o nada nos sirve a quienes siempre vimos en los etarras a una banda de asesinos sin piedad, de criminales extorsionadores, de chantajistas, de matones, de fascistas, en suma. Todavía sirve de menos a quienes tienen a un familiar enterrado por culpa de las balas disparadas por manos criminales e inspiradas por personajes de mente calenturienta, fanática e intolerante. Es difícil pedirle perdón a los muertos, ya que no pueden responder, y mucho menos a los vivos, porque la mayoría van a contestarte probablemente aquello que no te va a gustar escuchar.

Operación de blanqueo
Pero la operación de blanqueo de lo que supusieron las centenares de víctimas de la ETA ha comenzado hace tiempo y es imparable. Desde el malhadado Zapatero, pasando por Carod Rovira, todo ha sido templar gaitas e invocar esa inmoralidad que algunos denominan “un tiempo nuevo”. El último párrafo de esa infame historia lo escribía el todopoderoso ministro Bolaños reuniéndose con Bildu no hace mucho para pactar los presupuestos. Acercamiento de asesinos a su tierra, excarcelaciones, permisos para celebrar homenajes a etarras que salen de la cárcel jactándose de lo que hicieron, cenitas con Otegui, todo vale en este cambio de tercio en el que los estrategas de la Moncloa pretenden sustituir al PNV por los de Otegui. Y cuidado, tampoco es que sean cosas abismalmente diferentes.

Uno todavía recuerda a Arzalluz en aquellos delirantes mítines hablando de los etarras como muchachos díscolos y alocados, como si se tratara de reñir a una panda de mozalbetes que cometen chiquilladas. La burguesía vasca tendrá algún día que explicarnos muchas cosas, así como la iglesia que tiene, lamento decirlo, demasiada responsabilidad en el fenómeno terrorista de aquellas tierras. Ahora que se ha puesto de moda pedir perdón por parte de Su Santidad el Papa, sería recomendable que lo hiciera por el papel de la iglesia en las vascongadas. No olvidemos que ETA se funda en un seminario y, a partir de aquí, vayan ustedes contando.

Es tanta la miseria que existe alrededor de todo esto y tanta la sangre vertida que jamás podrá ser reparada que lo único que cabe decir es esto: guárdese sus disculpas para quien finja aceptarlas por un miserable cálculo político, Otegi, o para aquellos que viven en la ilusión de que los tigres pueden experimentar cierto sentimiento de culpabilidad tras haber devorado a su presa.

Porque eso son ustedes, tigres fríos y calculadores que solo se sienten contentos cuando han hincado sus mandíbulas y probado la sangre ajena. Con Sánchez de socio podrán sentirse exculpados totalmente, me temo. Pero no por ello dejarán de ser lo que son. Tigres peligrosos. Y el tigre no se arrepiente jamás de haberte comido.

La dictadura del catalán se abre paso en las aulas baleares
OKDIARIO  20 Octubre 2021

Con los votos socialcomunistas e independentistas -PSOE, Més y Podemos-, el pleno del Parlament de Baleares ha rechazado la enmienda a la totalidad presentada por Vox al proyecto de Ley de Educación que pretende imponer la dictadura del catalán en las aulas de esta Comunidad. Estamos ante el primer paso para aprobar la ley que permite que el 100% de las materias se impartan en este idioma. Sorprende la postura del PP, cuya abstención la justifica con el argumento de que las enmiendas parciales que presentará harán menos lesiva la norma. Eso es de una candidez superlativa, porque la ley rezuma totalitarismo por los cuatro costados, algo que no se resuelve con una manita de pintura. No están las cosas para darle balones de oxígeno al socialcomunismo, así que haría bien el PP en reflexionar sobre quién gana con una abstención inexplicable.

Y es que la Ley de Educación de Baleares choca de bruces contra la jurisprudencia, pues el Tribunal Supremo ya declaró ilegales aspectos de la ley catalana -idénticos a la norma balear- que condena al español. El Tribunal Constitucional también se pronunció en su día contra la dictadura del catalán en las aulas, por lo que Vox recurrirá al TC. En estas circunstancias, pretender adecentar vía enmiendas una ley que rezuma totalitarismo es un ejercicio de voluntarismo condenado al fracaso.

La pretensión del Gobierno socialcomunista/independentista de Baleares es replicar en esa Comunidad la ley que los independentistas perpetraron en Cataluña. Ésa su fuente de inspiración, lo que representa una amenaza para la libertad de miles de familias condenadas y excluidas de forma totalitaria por un Ejecutivo que ha elegido la vía del sectarismo. En estas circunstancias, parches como el que pretende el PP están condenados a ser triturados por el rodillo totalitario del socialcomunismo. Y no verlo es no entender quiénes son y cómo se las gastan los enemigos de la libertad.

El verdadero fin de ETA
Irene González. vozpopuli.es 20 Octubre 2021

Hoy se cumplen diez años del anuncio del cese de la actividad armada de ETA y el PSOE está más cerca de consolidar lo que motivó a Zapatero a lanzar un salvavidas, en forma de falso proceso de paz, a una organización terrorista acabada y prácticamente desmantelada por los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado hace más de una década.

Los festejos de este aniversario consisten al parecer en una previsible campaña de propaganda para Otegi y el expresidente, quienes impulsaron la declaración del cese de la actividad armada, que no es lo mismo que el final de ETA. La campaña del primero tiene como fin hacer posible un lehendakari de Bildu, y el segundo se postula para Premio Nobel de la Paz desde sus minas de oro en la hambrienta Venezuela.

Una forma de evitar la confusión que rodea a este deslucido fin de la violencia es que la Guardia Civil y la Policía Nacional fuesen las protagonistas de la celebración de este aniversario, pues el único final de ETA que hubo entonces fue el operativo. El único. Sin embargo, es Otegi quien, sin aportar ninguna novedad a su discurso al reconocer que “hubo un daño causado a las víctimas”, acapara los medios como parte de la campaña de su rehabilitación que tanto interesa al PSOE. El dolor, eso tan subjetivo a diferencia del tiro en la nuca, jamás fue puesto en duda por la banda terrorista, que siempre lo vio necesario y lo equiparó al suyo por muertes de quienes manipulaban bombas. Ahora cuestiona únicamente que durase tanto. ¿Qué aplauden de ese repugnante discurso?

La puesta en escena trajeada de Otegi muestra con más claridad para qué se mal escenificó aquel fin de ETA. Por eso es conveniente recordar qué se hizo antes de eso para acabar con el terrorismo. En primer lugar, la línea policial, que, junto a la importante colaboración de Francia, país en el que vivían los asesinos de la organización que mataba en España, descabezó una y otra vez a la banda. Sus improvisados relevos eran aún más radicales aunque con menos experiencia. El último golpe fue en 2010 con la detención de Ata. No fueron los fallos internos de la organización sino la superioridad absoluta y la determinación de la Guardia Civil y la Policía quienes lograron ese éxito.

La segunda línea de actuación, que reforzó los resultados de la policial, se dio en el ámbito político. Aznar, cuyo inmenso logro fue declarar la guerra al terrorismo “con la ley, nada más que la ley, pero con toda la fuerza de la ley”, promovió en el año 2002 la mayor arma contra una banda terrorista que tenía poder, acceso y presupuesto institucional, la Ley de Partidos. La deslegitimación social del terror también comenzó a cobrar importancia gracias a la disidencia al nacionalismo vasco, organizaciones como ¡Basta ya!, fundamentales en la pedagogía democrática y moral en ese entorno de silencio, complicidad y odio que tanto acomodo había proporcionado a ETA. Todo ello conducía no sólo a la derrota de la organización, sino al debilitamiento de las causas que motivaron el fanatismo, al tiempo que se fortalecía el Estado de derecho en España.

En medio de la agonía etarra, Zapatero lanzó ese salvavidas de la negociación que acabó en una declaración del cese definitivo de la actividad armada, sin entrega de armas, de una ETA que ya no podía matar. Se rescató al entorno abertzale de la irrelevancia política a la que la había condenado la Ley de Partidos convirtiéndose así en un aliado exclusivo del PSOE. Una especie de Esquerra Republicana vasca. Introducir actores políticos que no pudiesen pactar nunca con la derecha nacional para que la Ley electoral (instrumento clave a reformar) se encargase de imposibilitar su acceso al Gobierno al no tener aliados con la suficiente fuerza, a diferencia del PSOE, que podría montar una alianza de izquierdas y nacionalista, con el pegamento de la hispanofobia.

Diez años después, el proceso ha ido más rápido de lo esperado gracias al factor Sánchez, que no ha querido esperar a recoger los frutos de la labor de ese Chernóbil político que es Zapatero, sin el que no hubiese existido Podemos, ni el poder de Sánchez. Ahora hablan de sanchismo, antes de zapaterismo, pero nunca del PSOE. Curioso.

El proceso de Zapatero rehabilitó el proyecto de ETA, el más importante contra la nación y la democracia española, y garantizó su viabilidad al adaptar los métodos a las necesidades. Hoy es imprescindible acabar con las causas que llevaron a la fanatización y no limitarse a condenar y reconocer el dolor de las consecuencias de 40 años de terrorismo.

Lo único poético de este erial moral es que el PNV, rescatador de ETA en Estella, tras el ostracismo al que la sociedad la condenó por el asesinato de Miguel Ángel Blanco, y proveedor del marco nacionalista protector de Bildu, como si sus muchachos militasen allí, es el primer damnificado de su propia política. Puede perder el Gobierno ante un Bildu falsamente rehabilitado apoyado por el PSOE. El problema es que el PNV no puede zafarse de la trampa que él mismo ha construido. No tiene elección, pues el estercolero nacionalista que ha creado durante 40 años aboca de forma irremediable a que el mundo proetarra ocupe las instituciones. En definitiva, ellos mataron porque creyeron las mentiras de sus padres, como dijo Juaristi.

El fin de ETA, un proyecto totalitario
Iñaki Arteta. larazon 20 Octubre 2021

Diez años después de que «ETA nos dejó», como dicen, con un punto cariñoso, muchos por aquí, todavía hay que escuchar que «la palabra venció a las pistolas y las bombas» o «debemos mirarnos cara a cara para reconocernos el daño». Una de las frases es de un veterano dirigente de Herri Batasuna, ahora en Bildu (Sortu o lo que sea) y la otra de un dirigente socialista al que se le atribuye «el Final». Elijan cuál es de quién. Pero da lo mismo, son «bullshit», como tantas frases engoladas vacías de realidad, embadurnadas de retórica y lenguaje enrevesado que tienen como única misión inhibir a quienes pretendan criticarlas.

¿Qué palabra venció a las pistolas y las bombas? ¿La que les aseguró que irían saliendo todos los presos, incluidos los más sanguinarios, de las cárceles (vascas)? ¿La promesa de ponerles una alfombra roja para su entrada en la política? ¿La posibilidad de llegar a influir incluso en el Gobierno de España? Es que la democracia es grande y generosa, dice el partido en el gobierno. Que se lo pregunten a las más de trescientas familias de asesinados que no han recibido ningún detalle de generosidad del gobierno de su nación para paliar el déficit de justicia que se les debe.

¿Quiénes debemos mirarnos a la cara? ¿Los que no empleamos ni en una sola ocasión la violencia a quiénes hicieron el daño? ¿Se insinúa que las víctimas deberían concertar una cita para comer con los asesinos de su familiar y empezar pidiendo disculpas, como en las películas? ¿Reconocernos en el daño? ¿Quieren decir que, aunque no lo sepamos, les hemos infringido tanto daño como el que nos han hecho a todos incluso a los que logramos escapar vivos de su agresión?

«En Euskadi toca ahora negociar en privado una reconciliación de verdad», decía esta semana unos de los mediadores internacionales que además asegura que si no hubiera sido por ellos… Maravillosos ríos de prosa enrevesada e inaclarable (tan de moda, por cierto) que persuade e impresiona al lector u oyente para no revelar verdad alguna. El público no entiende estos discursos, pero lo que importa es la buena impresión que le queda al escucharlos. Y sin turno de preguntas.

Mi impresión acerca de estos «nuevos tiempos» sin violencia, de esta «nueva normalidad», es que lo sustancial no ha cambiado. Lo sustancial, aclaro, no era que mataran, sino por qué mataban.

Lo sustancial es que fueron capaces hasta de asesinar a cientos por un proyecto. Ellos mismos lo dicen, «no pretendían lucrarse», había otro motivo: un proyecto político.

Se puede discutir acerca de si se les venció totalmente, a medias, policialmente sí pero políticamente no, de si consiguieron lo que pretendían o la mitad e incluso de si se vive mejor sin que te amenacen de muerte que como antes. Bien.

Pero el caso es que el por qué mataban, lo que les empujó a perseguir y asesinar, es decir, su proyecto político ultranacionalista, totalitario y excluyente, sigue en pie entre nosotros, invariable. De hecho, no solo no es perseguido o despreciado por sus evidentes salpicaduras de sangre, sino que no ha sido sometido a cambio alguno, ni por disimular; al contrario, es atendido con más respeto que nunca. Porque es democrático, progresista, ecologista, igualitarista. Justo, como el gobierno actual.

Ahora se vive más tranquilo: no hay por qué hablar de «aquello». Porque nadie vio, nadie fue, nadie estuvo. Relaja mucho no tener un pasado. «Es hora de que Euskadi sueñe». Si el cese de la violencia quitó un peso de encima a alguien fue precisamente a los que no les tocó pero fueron incapaces de posicionarse contra ella. La mayoría quiso que terminara, no para evitar muertes, sino para poder vivir más tranquilo, sin el peso de verse involucrado. Ahora es más fácil todo, no se habla y punto. Siempre cabe repetir la frase de moda: «¿Por qué hablar de eso? ETA ya no existe». Paralelamente a tanta relajación social ha aumentado el número de tontos morales. Era de esperar.

No somos mejores porque la violencia no nos rodee, no nos ha hecho mejores no asistir a una violencia cotidiana, no podemos ser mejores porque, en general, en las horribles circunstancias que vivimos, no estuvimos a la altura.

El problema no es que los implicados quieran convencernos de que, a pesar de todo, aquello estuvo bien, no, la propaganda moderna tiene otros propósitos. Un plan coordinado, regado institucionalmente, que consiste en una «estrategia de desinformación continua», diseñada para desorientar a la audiencia y hacerla incapaz de separar lo verdadero de lo falso. Muy apropiado sobre todo para el público juvenil, aún con menos defensas ante ese intencionado anulamiento del pensamiento crítico. «Estamos contra todas las violencias» siempre sonará bien.

Nos han quedado unas provincias norteñas muy sanas y tranquilas para disfrutar la jubilación a costa del Estado español, pero un lugar al que nadie viene a vivir, salvo inmigrantes atraídos, imagino yo, por las generosas ayudas municipales.

Lo que cuenta es esto: un 20 de octubre de 1983 ETA asesinó a Cándido Cuña, panadero en Rentería, y otro 20 de octubre, en 1995, a Enrique Nieto inspector de policía.

Y esto otro: el chivato que informó a ETA sobre Miguel Ángel Blanco y alojó a sus asesinos la noche anterior al atentado, ya pasea libremente por las calles de Eibar.

Diez años son muchos o pocos depende de para qué. La paz es mejor que la violencia, claro, pero ¿qué paz?; pero ¿qué violencia?; ¿hubo violencia?, ¿pasó algo?

«Conocen más a Franco que a Miguel Ángel Blanco»
En los bastiones abertzales de Navarra muchos jóvenes ignoran el historial de terror
C. S. Macías. larazon 20 Octubre 2021

En el pueblo de los «ocho apellidos vascos» no se habla de ETA. El municipio navarro de Leiza es un lugar turístico donde se hacen rutas para ver el caserío donde se rodó la película, pero nadie se para a recordar el camino de sangre que marcaron las bombas y la metralla; las que asesinaron a Gregorio Hernández Corchete, calderero de 27 años, a José Javier Múgica Astibia, concejal de UPN de 52 años o a Juan Carlos Beiro Montes, guardia civil de 32 años, un crimen que además está sin resolver.

Pasear por Leitza, Etxarri Aranaz, Arbizu, bastiones de la izquierda abertzale en la Comunidad Foral, diez años después del «cese definitivo» de la «actividad armada» es haber interiorizado que unos mandan en el territorio y otros sobran; es «normalizar» los mapas del fin de la dispersión, que las caras de los etarras luzcan en los callejones como «ofrenda» a quien sembró una trayectoria de dolor y que los colegios o las guarderías recuerden que «los presos tienen que volver a casa».

«Durante gran parte de tu vida vives como si todo estuviese bien en tu entorno, como si todo fuera correcto», cuenta un joven del norte de Navarra que cuando ETA asesinaba «yo era un niño». Fue hace un año cuando en el barrio de Txantreana (Pamplona) una imagen de la «vergüenza» le removió: la pancarta del etarra Patxi Ruiz –autor del asesinato del concejal pamplonés Tomás Caballero, entre otros atentados y quien lidera el ala más radical-. Ese día «me fijé que había gente que conocía y que lo apoyaba. Me sorprendió, además, que la APYMA –asociación de padres– de un colegio público se posicionara a favor del etarra». Y, ahí, pensó: «¿Qué se está haciendo mal para que los jóvenes defiendan esta barbaridad?» «Es muy triste ver cómo, personas que han contribuido de cierta forma positiva en tu vida, defienden cosas indefendibles, como los homenajes».

En las terrazas de los bastiones del norte de Navarra afirman que allí «se conoce más a Franco que a Miguel Ángel Blanco». Otros aseguran que no solo no saben quién es Otegi, si no que es un tema del que no se habla. «Entre los amigos hablamos de fútbol, de música, de nada más». Pero no todos los jóvenes viven ajenos a lo que pasó hace más de diez años y hay quien no tiene respuestas, pero sí muchas preguntas. «Soy hijo, nieto y bisnieto de euskaldunes. En mi casa siempre se ha hablado en euskera», destaca un joven. Estudió en el modelo «D», ese en el que solo se estudia unas horas de lengua en castellano y subraya que no se puede «criminalizar» a los que eligen un modelo u otro porque «el problema no es la lengua», si no la utilización que se hace de ella.

Este joven advierte de que la importancia de hacer «pedagogía», intentar prevenir la radicalización en ciertos ambientes como en el más euskaldún en Navarra «para que lo que ha pasado no vuelva a ocurrir nunca más». «Creo que, desgraciadamente, entre los jóvenes no se sabe correctamente todo lo que ha pasado», especialmente en los sectores de alumnos que han estudiado en euskera. Y es que, tampoco les llegan ni las series ni los documentales que se hacen para no tergiversar la verdad. «Es como si la memoria no llegara a ese sector», apunta sin querer generalizar. Eso sí, asegura que lo que sí llega a esos jóvenes es la contrapropaganda de la GKS, organización juvenil incardinada en el sector disidente de la izquierda abertzale, simpatizando con la causa de Amnistía Ta Askatasuna (ATA)» o los postulados que dicta la izquierda abertzale. “Ellos sí que hacen pedagogía” y colocan sus pancartas en Villaba, al lado de la Chantrea donde se puede leer “los jóvenes con vosotros”.

Apunta este navarro que a él nunca le «adoctrinaron» porque «mis profesores jamás dijeron una palabra de política en clase». Pero, sí que existe un «problema» y como tal hay que enfrentarlo, dice. «Yo he sentido muchas veces miedo por pensar de otra manera» y por ello, reconoce que nadie va a denunciar las pintadas que se hacen en el pueblo, ni quitar un solo cartel.

Odio subliminal
Y es que la inoculación del odio no se hace ya directamente en las aulas, sino que se opta por incorporarlas en actividades de entretenimiento donde así, sumar al mayor número de jóvenes: macroconciertos musicales en los que tocan los «grandes grupos» de euskera, con entradas agotadas y un guiño final por los presos ya que la recaudación va a parar ellos; campamentos para adolescentes donde se habla de los presos y donde sí que algunos profesores «han llegado a colaborar», actividades en el recreo, al salir de clase...

La wikipedia “abertzale”
Tampoco se salva la wikipedia en euskera. En la comunida foral se han llegado a realizar proyectos de educación donde los jóvenes crean artículos desde esa página, se impulsa su uso y, además, recibió una subvención desde el Parlamento Navarro para “fomentar el uso y la presencia de las nuevas tecnologías de la información y la comunicación” -hasta 30.000 euros le destinaron-. Desde esa página se dice que ATA, por ejemplo, son “presos políticos” o que las asociaciones a favor de la paz son “nacionalistas españoles”. “Son niños y adolescentes quienes leen eso cuando se les encargan trabajos”, apuntan.

Ekain es también de un pueblo del norte de Navarra y asegura que «la convivencia es buena siempre que no saques la bandera de España o critiques cosas que ellos valoran muchísimo como son el acercamiento de presos o los Ongi Etorri». Afirma que en lo pueblos si que persiste la idea de anexionar Navarra al País Vasco y que él, que también estudió en el modelo «D», ha tenido que discutir con amigos sobre lo que ha significado ETA «muchísimas veces». «Se escudan en que era una guerra como la civil. Pero en absoluto es lo mismo. En la Guerra Civil mataban ambos bandos, aquí solo mataba ETA». Cree que hay un sector «muy adoctrinado», crecido y «blanqueado»: «Han dejado en los adolescentes el trabajo muy bien hecho y creo que eso no va a cambiar». Además, recuerda que ha tenido problemas alguna vez por Pamplona cuando ha subido algún amigo de Madrid que llevaba alguna pulsera con la bandera de España: primero le zarandearon, “se lo iban pasando de uno a otro mientras se reían y uno, al final, casi le quema la bandera”, recuerda.

Navarra, laboratorio de los pactos con Bildu
El parlamentario de Navarra Suma, Javier García (PP) destaca que cada vez hay más jóvenes del norte que se rebelan contra el odio y acaban en política. Asegura que Navarra es el «laboratorio» de todos los pactos que Pedro Sánchez hace con Bildu, solo mira a la comunidad foral para ello, «y luego nos olvida». “En los últimos años ha ido aumentando en nuestra comunidad ese odio a lo diferente, alguna responsabilidad tendrá el Gobierno de Navarra también”. Considera que ahora, en esta tierra «la sociedad no vive con miedo; convive con la presión y el silencio. La mirada ahora dice más que un insulto». Y lamenta que, «en algunos bares no me han servido ni el café» porque “se piensan que el terreno es suyo”.

García advierte del peligro que hay en la educación: los libros de texto de los últimos años hacen hincapié en el sueño que persiguió la banda con sus balas: la anexión de Navarra en lo que llaman «Euskalerría»; «las aulas tratan de borran lo que fue ETA», y así poder reescribir. Además, el parlamentario de Navarra Suma cree que Otegi, con sus palabras lanzó un mensaje a sus “cachorros”. “Creo que tratan de confundir a una parte de la sociedad más joven” y con ello arrengarla “en esa radicalidad”.

Las víctimas de ETA, a la papelera
Francisco Marhuenda. larazon 20 Octubre 2021

La verdad es que diez años pueden ser poco o mucho tiempo. En este caso, es el periodo que hemos vivido desde la derrota de ETA y el cese unilateral de los actos terroristas. Nos parece una eternidad tras haber sufrido los diferentes envites de unos miserables que solo sabían matar y extorsionar. Es un pasado reciente que resulta incómodo para una izquierda que prefiere pasar página. Las víctimas de ETA son un engorro, porque ahora toca pactar con sus herederos. Siempre ha estado muy claro que los etarras tenían colaboradores y, lo que es terrible, apoyo social. A nadie le parecería bien que hubiera pactos o acuerdos con partidos que fueran realmente nazis o fascistas, pero en cambio pretenden normalizar a los herederos y colaboradores de la banda terrorista.

La realidad es que ETA estaba acabada y ahora parece, gracias al Gobierno socialista comunista, que hay un relato alternativo a la verdad como escuchamos el lunes de boca del miserable de Otegi. Los terroristas son desechos humanos y sus colaboradores, como el coordinador de Bildu y su equipo, son escoria de la peor calaña. No merecen nada más que nuestro desprecio, pero el interés se impone y el PSOE no solo les ha «indultado», sino que los blanquea al convertirlos en sus aliados. El PNV debería ir con cuidado porque Sánchez es implacable y cuando le den los números formará una frente de izquierda populista como sucede en el Gobierno o espera conseguir con ERC en Cataluña. Por ello, la apelación al recuerdo de los caídos es muy incómoda para la estrategia monclovita. Las víctimas son el pasado y siempre hay familiares bienintencionados que ayudan en el blanqueamiento porque lo fácil es pasar página. No hay que olvidar que Otegi no tiene propósito de enmienda, lo volvería a hacer y lo único que siente es que fue derrotado. Ahora pretende ganar y el Gobierno se lo pone fácil. Es un criminal que siente profundamente que no consiguió completar su carrera delictiva destruyendo España y logrando la independencia del País Vasco, con la incorporación de Navarra, imponiendo una dictadura comunista. Este miserable no cree en la democracia o se arrepiente. Solo busca otra forma para lograr sus objetivos y por eso le resulta útil la sumisa colaboración del PSOE.

Etarras a la calle
Liberal Enfurruñada. okdiario 20 Octubre 2021

Una negociación es un diálogo en el que ambas partes están interesadas en llegar a un acuerdo sobre algún asunto y para ello intercambian información y aceptan compromisos. Cada uno de los negociadores espera conseguir algo del otro y tiene a su vez algo para ofrecer a cambio. De esta forma, cada parte busca que la otra ceda en su postura para poder llegar a un punto de acuerdo aceptable por ambos. Si se negocia bien, el proceso concluirá con los dos negociadores moderadamente satisfechos, habiendo conseguido parte de lo que pretendían, pero sin tener que entregar a cambio todo lo que el otro anhelaba.

Cuando este lunes Arnaldo Otegui -escrito con U, como aparece en la sentencia de la Audiencia Nacional que en septiembre de 2011 lo condenó a 10 años de cárcel como dirigente de ETA- hizo pública su declaración con motivo del décimo aniversario de la Conferencia de Ayete y del fin de la violencia de ETA, el PSOE consiguió lo que quería, así que es el momento de preguntarnos, ¿qué va a obtener a cambio Otegui?

La extrema izquierda y la ultra extrema izquierda españolas, representadas por PSOE y Podemos, tardaron apenas unos segundos en salir a celebrar las declaraciones de su socio bilduetarra, señalando como un paso sin precedentes unas declaraciones en las que Otegui no condenó la violencia terrorista, no pidió perdón por tanta sangre inocente derramada por tan brutales asesinos, ni ofreció la colaboración de los etarras para que la justicia pueda aclarar los 377 crímenes de ETA aún sin resolver. Otegui sólo dijo a sus víctimas que “sentía su dolor” aunque “desgraciadamente, el pasado no tiene remedio”. Como muy bien dice José Alcaraz, presidente de Voces contra el Terrorismo, “es como si hoy se levantase Hitler y pidiera perdón por los asesinatos cometidos”.

Sánchez ya tiene lo que quería, el giro que este domingo, en una entrevista conjunta en El Correo, pidieron en su nombre José Luis Eguiguren y José Luis Rodríguez Zapatero, cuando solicitaron que Otegui «diga que ETA estuvo mal». «Yo creo que lo va a hacer, siempre que hablo con él se lo comento”, dice Eguiguren. «Falta ese peldaño importante. Yo también espero que se produzca», confirma Zapatero. Las palabras exactas de Otegui fueron «sentimos su dolor, y desde ese sentimiento sincero afirmamos que el mismo nunca debió haberse producido». Que no es exactamente lo que se le pide, pero sirve para que los que están deseando agarrarse a un clavo ardiendo salgan corriendo a declarar que Bildu ya no es ETA y que ya pueden usar libremente sus cuatro votos en el Congreso de los Diputados y los 21 del Parlamento Vasco.

Pero lo que a cambio quiere Bildu en esta negociación con el PSOE está negro sobre blanco en el mismo comunicado de Otegui; «es necesario dar una solución a la cuestión de los presos y las presas políticas», que es como eufemísticamente llaman los etarras a sus sanguinarios asesinos, para quienes expresamente reclaman «una solución integral».

En apenas dos años de legislatura, a cambio del apoyo de Bildu en su investidura y en los presupuestos de 2020, Pedro Sánchez ha acercado a la totalidad de los condenados por crímenes de ETA a cárceles del País Vasco o de provincias limítrofes, ha transferido al Gobierno Vasco las competencias en prisiones y es sólo cuestión de meses que definitivamente todos los etarras estén bajo su control, pudiendo decidir las medidas de flexibilidad en el cumplimiento de sus penas que, en la práctica, suponen la puesta en libertad sin haber cumplido sus condenas, que es precisamente lo que Otegui está pidiendo. Sánchez ya tiene lo que quería, ahora le toca cobrar a ETA.


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